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Idea · Conquista

Intercambio colombino

Proceso de transferencia de plantas, animales, personas y microorganismos entre el Viejo y el Nuevo Mundo tras 1492, que en el actual territorio colombiano desencadenó un colapso demográfico indígena sin precedentes y reconfiguró radicalmente la base biológica, económica y social del territorio durante la Conquista.

4.339 palabras43 documentos60 fragmentos citados
Intercambio colombino

Trayectoria de una idea

  1. 1499

    Primer contacto europeo en el territorio colombiano

  2. 1501

    Exploración de la costa caribeña por Bastidas

  3. 1533

    Fundación de Cartagena de Indias

  4. 1538

    Fundación de Santafé y consolidación del Nuevo Reino de Granada

  5. 1558

    Primera epidemia documentada de gran escala

  6. 1566

    Epidemias de viruela en Almaguer

  7. 1607

    Epidemia de viruelas en Tunja

  8. 1690

    Inicio de la recuperación demográfica en la Nueva Granada

  9. 1905

    Recuperación del nivel poblacional prehispánico

03

La lectura

El intercambio colombino no fue en el actual territorio colombiano una permuta simétrica entre dos mundos, sino una transformación ecológica violentamente asimétrica: de América salieron hacia el Viejo Mundo el maíz, la papa y la yuca que reorganizarían las dietas europeas, africanas y asiáticas, mientras que hacia América viajaron los virus de la viruela y la gripa ante los cuales las poblaciones indígenas carecían de toda defensa inmunológica. En el altiplano cundiboyacense, en el valle del Cauca y en las costas del Caribe, ese desequilibrio se tradujo en el mayor colapso demográfico de la historia del territorio: de una población estimada entre cinco y ocho millones de habitantes hacia 1500, el primer censo confiable de 1778-1780 registró apenas 150.000 indígenas. Las epidemias no actuaron solas: se retroalimentaron con la violencia de la conquista, el saqueo de los depósitos alimentarios, la movilización forzada de trabajadores a las minas de oro y el desmantelamiento de las redes de intercambio prehispánicas que habían sostenido esa demografía. Sobre ese vacío, los conquistadores instalaron una nueva infraestructura biológica —ganado vacuno, ovejas, caballos, trigo, caña— distribuida según líneas de clase que marcarían la sociedad colonial durante siglos. Solo hacia 1905, cuatro siglos después del primer contacto, el país volvería a registrar un número de habitantes comparable al prehispánico.

El intercambio colombino en el actual territorio colombiano

Entre 1499 y 1550, en los cincuenta años que separan el desembarco de Alonso de Ojeda en el Cabo de la Vela de la consolidación de las primeras ciudades del Nuevo Reino de Granada, el territorio que hoy llamamos Colombia dejó de ser un mundo biológico cerrado. El intercambio colombino —nombre que Alfred W. Crosby dio al trasiego de plantas, animales, personas y microbios entre el Viejo y el Nuevo Mundo tras 1492— no fue aquí un fenómeno abstracto ni una ilustración didáctica del contacto entre continentes: fue el proceso material que instaló, en menos de dos generaciones, una infraestructura biológica nueva sobre un altiplano y unas costas que en 1500 albergaban entre cinco y ocho millones de habitantes indígenas, y que hacia 1600 contarían apenas 750.000. Bajo esa cifra brutal se ordena todo lo demás: la introducción del ganado europeo, la aclimatación del trigo y la caña, la trata africana que llenaría los muelles de Cartagena, la reorganización de las redes de intercambio prehispánicas y la aparición de las primeras instituciones coloniales —encomienda y mita— montadas sobre una demografía que ya se derrumbaba.

Este artículo describe ese proceso en su fase de instalación: los agentes biológicos que lo detonaron, los actores humanos que lo condujeron y las instituciones que lo consolidaron durante la Conquista, entendida en sentido estricto como el medio siglo que va de las primeras exploraciones caribeñas al asentamiento de las capitales del interior.

Qué se intercambió, y por qué el nombre importa

El intercambio colombino designa un fenómeno de escala planetaria: la puesta en contacto, tras los viajes de Colón, de dos reservorios biológicos que habían evolucionado por separado durante milenios. De América salieron hacia Europa, África y Asia el maíz, la papa, la yuca, el frijol, el tomate, el tabaco, el cacao y decenas de especies que reorganizarían las dietas del Viejo Mundo. En dirección contraria viajaron el trigo, la cebada, la caña de azúcar, el arroz, la vid, el olivo, y con ellos vacas, ovejas, cerdos, caballos, cabras y gallinas. Junto a las plantas y los animales viajaron microorganismos: los virus de la viruela y de la gripa, el tifus, agentes ante los cuales las poblaciones americanas carecían por completo de defensas inmunológicas. Y viajaron también seres humanos: primero los conquistadores europeos, después los esclavos africanos capturados en las costas de Guinea y Cabo Verde.

Pensar el fenómeno como "intercambio" tiene una ventaja analítica y un riesgo. La ventaja es que descentra la Conquista de la mera épica militar y la instala en su verdadera dimensión: una transformación ecológica de la que las armas fueron apenas un instrumento entre otros. El riesgo es sugerir simetría donde hubo devastación asimétrica. En el territorio colombiano, el intercambio no fue una permuta entre iguales sino un colapso poblacional indígena acompañado del enriquecimiento biológico y económico del bando europeo. La papa alimentó a Europa; la viruela vació el altiplano cundiboyacense. Ambas cosas caben en el mismo concepto, pero no pesan lo mismo en la báscula.

La demografía indígena antes del contacto

Para dimensionar lo que se destruyó hay que reconstruir primero lo que había. Hacia 1500, el actual territorio colombiano estaba poblado, en la estimación más citada, por unos cinco millones de indígenas; investigadores como Tovar han propuesto cifras superiores a ocho millones. La distribución era desigual y respondía a la lógica de los pisos térmicos y las cuencas fértiles: aproximadamente 1.500.000 habitantes en el altiplano central, 1.250.000 en el valle del Cauca, 625.000 en la costa atlántica, 500.000 en las vertientes del Magdalena, 500.000 en el altiplano sur, 375.000 en el alto Magdalena y unos 250.000 en zonas marginales. Eran densidades comparables a las de muchas regiones de Europa contemporánea, sostenidas por una agricultura que los europeos apenas empezaban a comprender.

La base de esa demografía era una combinación agrícola formidable. El maíz, la papa y la yuca —los tres cultivos más productivos del inventario americano— producían más energía y nutrientes por hectárea que los cereales del Viejo Mundo. La papa rendía más que el maíz en los altiplanos muiscas y era el alimento básico del pueblo raso; el maíz, además de alimento, tenía peso ceremonial y social, ligado especialmente al consumo de chicha por los hombres en los festejos. A esos tres pilares se sumaban el frijol, la quinoa, el aguacate y una nómina larga de tubérculos y frutos. La combinación de tubérculos y granos con leguminosas proporcionaba una alimentación proteicamente completa aun con bajo consumo de carne, y evitaba las hambrunas periódicas que en Europa debilitaban a poblaciones enteras y las dejaban expuestas a las epidemias.

Sobre esa base productiva se había levantado una red densa de intercambios prehispánicos que los conquistadores encontrarían ya funcionando cuando remontaran el Magdalena. En el altiplano muisca los mercados se celebraban cada cuatro días en los principales centros del altiplano cundiboyacense. Las mantas de algodón operaban como el objeto más cercano a un patrón de valor, aceptadas en múltiples transacciones aunque no fueran homogéneas por la variabilidad del trabajo incorporado. El oro y la sal circulaban a gran distancia, pero curiosamente no funcionaban como medios generales de cambio: en las regiones donde abundaban, difícilmente eran aceptados a cambio de otras cosas. La sal de Zipaquirá viajaba hacia el sur por la cuenca del Magdalena hasta Neiva; el Zipa, que controlaba esas minas, ejercía sobre ese producto una suerte de monopolio. Pero el mismo Zipa carecía de oro en sus dominios y lo obtenía por comercio desde el valle del Magdalena; las esmeraldas de Somondoco, en manos del Zaque, le llegaban por la misma vía. Coca y algodón subían del Magdalena al altiplano por trochas tan estrechas que los propios españoles tendrían después que ensancharlas, y en la región del Opón existían bohíos que funcionaban como ventas o aposentos para mercaderes y pasajeros indígenas.

Este es el mundo sobre el que se posó el intercambio colombino: no un vacío ni una serie de tribus aisladas, sino un sistema poblado, agrícolamente productivo, mercantilmente articulado y demográficamente denso.

Los agentes biológicos: el vector invisible

Los primeros conquistadores llegaron al Cabo de la Vela en 1499. En 1501 Rodrigo de Bastidas, escribano de los suburbios de Sevilla, exploró la costa caribeña hasta la desembocadura del Magdalena, obteniendo oro y perlas por trueque. En 1510 Vasco Núñez de Balboa fundó Santa María la Antigua del Darién, primera ciudad española en el actual territorio colombiano. En cada uno de estos contactos —y en todos los que siguieron durante las décadas centrales del siglo XVI— viajaron pasajeros invisibles: los agentes patógenos del Viejo Mundo.

La viruela y la gripa fueron los más letales, junto con el tifus, que llegaría con fuerza en el siglo XVII. Las poblaciones indígenas del actual territorio colombiano no habían estado expuestas nunca a esos virus, y carecían por tanto de las defensas inmunológicas que en Europa se habían construido a lo largo de siglos de convivencia con enfermedades zoonóticas —consecuencia, entre otras cosas, de la domesticación de rebaños numerosos que en América no existía a escala comparable. Una viruela que en Europa mataba a una fracción de los contagiados, en América mataba a la mayoría; y lo hacía en cascadas que se propagaban más allá del contacto directo con europeos, a través de las mismas redes de intercambio que llevaban la sal de Zipaquirá al Magdalena o la coca al altiplano.

Las evidencias documentales, aunque fragmentarias, son elocuentes. Fray Pedro de Aguado registró que en 1558 una epidemia causó más de quince mil muertes indígenas; indígenas de Pamplona y Tunja aludirían a ese evento durante la visita de Tomás López en 1560. Almaguer padeció dos violentas epidemias de viruela, en 1566 y en 1588. El oriente del país sufrió brotes en 1568-1569 y 1587. En 1607 Tunja soportó una epidemia de viruelas tan severa que el Cabildo solicitó a la Audiencia la suspensión de las obras de las iglesias. Estos episodios son solo la parte visible: por cada brote registrado por un cronista, decenas más recorrieron valles y páramos sin dejar más huella que la despoblación posterior.

El resultado, cotejado con la demografía prehispánica, es de una magnitud difícil de asimilar. El primer censo confiable del territorio, levantado entre 1778 y 1780, registró poco más de 150.000 indígenas —de una población original que había superado los cinco millones. En algunas regiones el colapso fue casi total: los indígenas sobrevivientes tras los primeros embates de la conquista fueron diezmados en un 95%. Durante los primeros años del siglo XVII los cronistas describen un territorio despoblado por la violencia y las enfermedades; diez años después se calculaba una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. Solo hacia 1905 el país volvería a registrar un número de habitantes comparable al prehispánico. Cuatro siglos para reponer, en cifras brutas, lo que se perdió en menos de uno.

Sería, sin embargo, un error atribuir la catástrofe exclusivamente al vector microbiano. Las enfermedades operaron sobre una base social que la conquista misma iba desmontando: cultivos abandonados por la movilización forzada de trabajadores a las minas, depósitos alimentarios saqueados por las huestes españolas que avanzaban confiadas en encontrar comida en los graneros y sementeras indígenas, redes de intercambio interrumpidas, autoridades tradicionales suplantadas o asesinadas. La viruela mataba más rápido en una aldea cuyos hombres habían sido enviados a las minas del Cauca y cuyos campos no habían sido sembrados. El colapso demográfico fue biológico e institucional a la vez, y los dos factores se retroalimentaron desde el primer contacto.

Los agentes humanos: conquistadores, huestes y primeros puertos

Los hombres que trajeron —sin saberlo— la viruela y la gripa venían en su mayoría de una España empobrecida, y buscaban en el Nuevo Mundo fortuna y gloria. La hidalguía y el honor eran parte de su acervo cultural; el afán de riqueza material se entretejía con valores heredados de la Península en el siglo XV que una lectura exclusivamente economicista de la Conquista tiende a omitir. No eran cruzados ni empresarios modernos: eran, casi siempre, hombres de recursos medianos apostando el pellejo a cambio de una encomienda.

La secuencia de contactos en el actual territorio colombiano se ordena así. Alonso de Ojeda, acompañado por Américo Vespucio, llegó en 1499 al Cabo de la Vela, en La Guajira, y es considerado el primer europeo en pisar el territorio que hoy es Colombia. Rodrigo de Bastidas exploró en 1501 la costa caribeña hasta la desembocadura del Magdalena y sería nombrado gobernador de Santa Marta más de veinticinco años después de esa primera exploración. Balboa fundó Santa María la Antigua del Darién en 1510. Pedro de Heredia fundaría Cartagena de Indias en 1533, en una bahía que en pocas décadas se convertiría en el mayor puerto negrero del continente. Gonzalo Jiménez de Quesada, partiendo de Santa Marta, remontó el Magdalena y conquistó el territorio muisca; el 6 de agosto de 1538 fundó Santafé —hoy Bogotá— como capital del Nuevo Reino de Granada, nombre que dio a esta nueva posesión tomándolo de su lugar de origen en España. Al llegar al altiplano encontró convergiendo dos expediciones rivales: la de Nikolaus Federmann, alemán al servicio de España que venía desde Venezuela, y la de Sebastián de Belalcázar, ex lugarteniente de Pizarro que subía desde Quito habiendo fundado en el camino Popayán y Cali.

Estos hombres no llegaron con un plan colonizador coherente. Llegaron con un plan de saqueo: la búsqueda de oro fue el factor decisivo que determinó las rutas de penetración, llevándolos a saquear tumbas, extorsionar caciques y torturar indígenas para obtener metales preciosos. En la costa atlántica, cuando el oro superficial se agotó en Santa Marta, la esclavización de indígenas se volvió temprana e importante en la economía de la Conquista; en Cartagena, los hallazgos de entierros de oro del Sinú retrasaron esa transformación. La ruta hacia el interior siguió la lógica del metal: se remontó el Magdalena porque allá arriba, según los rumores, había Eldorado.

Pero al remontar el Magdalena, los conquistadores hicieron algo más que buscar oro: transportaron, en sus cuerpos, en sus caballos, en sus mantas, los agentes patógenos que se irían sembrando a lo largo del río. Cada campamento fue un foco potencial; cada intercambio con indígenas, un vector. Y cuando llegaron al altiplano muisca en 1537-1538 y encontraron una sociedad densamente poblada, con mercados de cuatro en cuatro días y ciudades cabeceras, la maquinaria del contagio ya iba con ellos.

La reconfiguración biológica: qué se sembró, qué se soltó

Sobre el vacío que dejaban las epidemias, los conquistadores instalaron una nueva infraestructura biológica. Los primeros animales y plantas del Viejo Mundo llegaron por órdenes de la Corona en las expediciones iniciales, y se aclimataron con éxito en los diversos pisos térmicos del Nuevo Reino de Granada. Desde ese período inicial no se realizaron nuevas introducciones de importancia salvo algunas hortalizas: lo esencial del inventario ganadero y agrícola europeo se aclimató en las primeras décadas.

El ganado europeo se distribuyó según líneas de clase que se irían consolidando durante toda la Colonia. La oveja fue adoptada popularmente entre campesinos e indígenas, difundiéndose espontáneamente incluso en regiones a las que los conquistadores aún no habían llegado; llegó a funcionar como una suerte de caja de ahorros del pobre, un capital pequeño acumulable en el corral. El ganado vacuno, en cambio, tendió a concentrarse en manos de los sectores ricos y funcionó como el banco de los pudientes. El caballo se restringió a señores, hacendados y caciques, conservando los rasgos aristocráticos que había tenido en el sur de Europa; esa reserva del equino para la elite tendría consecuencias tecnológicas duraderas en el atraso de la agricultura de tracción animal. Sin proponérselo explícitamente, el intercambio biológico fue traduciendo la estratificación social peninsular en una geografía animal americana: cada clase con su fauna.

Las plantas del Viejo Mundo se distribuyeron por pisos térmicos. La caña de azúcar se cultivó ampliamente en Antioquia y Caldas por debajo de los 1.800 metros. El trigo y la cebada encontraron su lugar en los altiplanos fríos; los cítricos y el plátano —éste último de origen africano, aclimatado ya en el Mediterráneo— colonizaron las tierras cálidas. El plátano, el coco, el ñame y el mijo llegaron con los esclavos africanos y se difundieron con ellos.

En dirección inversa, las plantas americanas transformaron el mundo. La papa se adaptó especialmente bien al norte de Europa y Rusia, donde requería pocos suelos fértiles, podía cultivarse en las tierras de los campesinos pobres y se conservaba bajo tierra —protegiéndose, incidentalmente, de los cobradores de impuestos. El maíz se extendió por África y por el sur de Europa. La yuca colonizó el África subsahariana. Los conquistadores españoles, en su mayoría de origen campesino, aceptaron y propagaron con éxito las plantas americanas en el Viejo Mundo; el prejuicio inicial contra la papa o el tomate, real, no impidió su avance final. Las dietas europeas, africanas y asiáticas contemporáneas serían impensables sin ese trasiego.

El tercer flujo humano: la trata africana

El colapso demográfico indígena creó un problema inmediato para los conquistadores y sus sucesores: una abundancia de tierras sin brazos que las trabajaran. La producción de oro, principal motor económico de la temprana Nueva Granada, se derrumbó hasta casi desaparecer hacia 1700 por escasez de mano de obra. Antes de que ese colapso llegara a su punto más bajo, y desde muy temprano, la respuesta institucional del sistema colonial fue traer esclavos africanos.

Cartagena de Indias, fundada por Pedro de Heredia en 1533, se convirtió en el principal puerto de entrada de esclavos africanos en la Nueva Granada y, en su período de esplendor, en el mayor del continente. Desde allí se reexportaba también hacia el virreinato del Perú, Buenos Aires, las islas del Caribe y las Antillas. Entre 1580 y 1640, período de mayor auge del puerto, entraron bajo registro no menos de 110.000 esclavos africanos; a esa cifra habría que sumar el contrabando, siempre significativo. Solo entre 1618 y 1624, según Jorge Palacios Preciado, habrían sido introducidos aproximadamente 29.574 esclavos. Se ha estimado que al actual territorio colombiano correspondería algo más de la mitad de los 200.000 esclavos que Philip Curtin asigna al conjunto de Nueva Granada, Panamá y la Audiencia de Quito, lo que situaría el total introducido por debajo de los 120.000.

Las licencias y asientos de los siglos XVI y XVII autorizaban formalmente la extracción de esclavos solo desde las llamadas Islas de Cabo Verde y Ríos de Guinea, considerados de mejor calidad; en la práctica, procedían de un abanico mucho más amplio de regiones africanas, aunque las referencias documentales al origen tribal son generales y a menudo imprecisas. Los africanos esclavizados fueron empleados en casi todas las actividades económicas coloniales de la Nueva Granada: minería, agricultura, ganadería, boga fluvial —remando las champanes que subían y bajaban el Magdalena—, servicio doméstico y artesanías. En algunas de esas actividades llegaron a constituir la base misma de la producción.

Su aporte no fue solo laboral. Los africanos trajeron conocimientos técnicos que resultaron decisivos. Tribus procedentes de las regiones sudanesas, Sierra Leona y las Costas de Malagueta y Mina tenían conocimiento de antiguo uso en la extracción de hierro, cobre y metales preciosos, y ese saber se incorporó a la minería colonial. En la ganadería fueron determinantes: los indígenas no tenían experiencia previa con bovinos —animales que llegaban con los conquistadores—, mientras que muchos pueblos africanos llevaban milenios de manejo pecuario. La industria ganadera de la Nueva Granada se desarrolló apoyándose en ese saber, aunque con el tiempo indígenas y mestizos se incorporarían también a las faenas. Y trajeron plantas: el plátano, el coco, el ñame, el mijo entraron con ellos y transformaron las dietas del Caribe colombiano.

Las instituciones que consolidaron el intercambio

Los agentes biológicos y humanos operaron sobre un tejido institucional que la Corona fue montando en paralelo, y que fijó las condiciones materiales del intercambio. Tres instituciones son centrales en la fase de Conquista: la encomienda, la mita y la esclavitud africana. Las dos primeras se apoyaban en la población indígena; la tercera se instaló precisamente porque las dos primeras dejaron de ser suficientes.

La encomienda fue una institución mediante la cual la Corona otorgaba a un hidalgo el control, cuidado y catequización de un número determinado de indígenas, quienes debían pagar tributo en trabajo, bienes agrícolas u otras mercancías elaboradas por ellos. El repartimiento de indios era su base de funcionamiento: el conquistador recibía fuerza laboral de manos de la Corona y podía utilizarla casi sin límites en la explotación económica que escogiera libremente. La encomienda solo era viable en sociedades sedentarias con excedentes productivos y jerarquías políticas reconocidas que pudieran servir de intermediarias entre el encomendero y los tributarios; en el territorio muisca fue posible, aunque en menor grado que en México, Perú o Bolivia, precisamente porque el altiplano cundiboyacense reunía esas condiciones. En cambio, en los llanos, en la costa Caribe fuera de los núcleos urbanos, en las selvas del Pacífico, la encomienda no encontró terreno fértil: sin cacicazgos jerarquizados y sin excedentes agrícolas centralizados, no había cómo montar el circuito tributario.

La mita, complementaria, fue el mecanismo institucional para movilizar mano de obra indígena hacia trabajos específicos, entre ellos la extracción de oro y otros metales preciosos. En el altiplano muisca y en las zonas mineras del Cauca, la mita alejó a los trabajadores indígenas de la producción de alimentos y artesanías para destinarlos a las minas. Ese desplazamiento tuvo dos consecuencias combinadas: convirtió a la Nueva Granada, desde la Conquista temprana, en una economía exportadora colonial articulada al circuito atlántico —el oro salía por Cartagena hacia Sevilla— y minó la base productiva agrícola que había sostenido la demografía prehispánica. Los conquistadores llegaron a un altiplano cuya productividad alimentaria era mayor que la de muchas regiones europeas; en pocas décadas, el mismo altiplano no producía ni para su propio abasto.

Los abusos de encomenderos y mineros generaron tensiones frecuentes con la Corona, que a lo largo de los tres siglos coloniales fue emitiendo restricciones —cédulas de protección al indio, prohibiciones de esclavizarlo, limitaciones a los servicios personales— que los colonos ejecutaron con lentitud y resistieron con sublevaciones. Las contradicciones entre la política imperial y los intereses de los conquistadores fueron una constante desde las primeras décadas, y explican en parte por qué la protección legal a los indígenas coexistió durante siglos con su devastación efectiva.

Cuando, hacia finales del siglo XVI y a lo largo del XVII, la mano de obra indígena se hizo demográficamente insuficiente, la trata africana ocupó el vacío. Los esclavos reemplazaron en gran medida a los trabajadores indígenas en la minería y en otras actividades. La curva es reveladora: solo a partir de 1690 en la Nueva Granada empezó una recuperación demográfica, impulsada no por la reproducción indígena —que seguía deprimida— sino por la rápida reproducción de mestizos, negros y mulatos. La población que emergía del intercambio colombino en su fase colonial ya no era la que había recibido a los conquistadores en 1499. Era otra población, biológicamente mestiza, socialmente estratificada por castas, culturalmente sincrética.

La Iglesia y la reconfiguración simbólica

El intercambio colombino no fue solo material. Las órdenes religiosas —dominicos, franciscanos, agustinos— fueron protagonistas centrales del proceso de cristianización desde las primeras fundaciones. La evangelización de los indígenas fue el proyecto con el cual España justificó en buena medida la conquista, considerando la conversión de los indios a la fe católica tan importante como el reconocimiento de la soberanía real. En la fundación de las ciudades coloniales, los sitios más importantes se otorgaban a los conventos de frailes; el ordenamiento urbano mismo era una traducción espacial de la jerarquía eclesiástica. Hacia 1575, bajo el arzobispado de fray Luis Zapata de Cárdenas, se realizó una junta orientada a acordar normas sobre la evangelización de los naturales en el Nuevo Reino de Granada, síntoma temprano de la preocupación institucional por sistematizar el proceso.

La cristianización operó como un intercambio cultural asimétrico y a menudo violento. En algunos casos, como el de los guambianos, la conversión formal se facilitó por la falta de una religión centralizada en su confederación y por la permisividad de los curas frente a deidades, objetos sagrados y mágicos, desestimados como meras supersticiones. Los cronistas contribuyeron a construir una imagen del indio desprovista de trascendencia histórica: calificaron las representaciones religiosas indígenas como ídolos y la escultura precolombina como expresión diabólica, imagen que sirvió a los propósitos del dominio colonial sobre los indios y sus tierras. La Iglesia, junto con los obispados, adquirió tal grado de poder e influencia social, política y cultural que la sociedad colonial resultante no puede entenderse sin ese eje. Y esa dimensión simbólica —el reemplazo de panteones enteros por una cosmología monoteísta importada— fue también, en sentido pleno, parte del intercambio colombino.

El injerto sobre lo prehispánico

Una lectura fácil del intercambio colombino lo presentaría como la sustitución de un mundo por otro: economías indígenas destruidas, economías coloniales instaladas sobre las ruinas. Los datos sugieren algo más complejo: los conquistadores no crearon circuitos comerciales desde cero, sino que capturaron y redirigieron los que ya existían. La ruta de la sal de Zipaquirá al Magdalena fue reaprovechada por el comercio colonial. Las trochas indígenas del Opón fueron las mismas que —ampliadas por los españoles— llevarían mercancías europeas al altiplano y oro del altiplano a Cartagena. Los mercados muiscas de cuatro en cuatro días persistieron largamente en la Colonia. Los cultivos americanos —maíz, papa, yuca, frijol— siguieron siendo la base alimentaria de la población, incluida la mestiza y la europea, aunque ahora complementados con trigo, cebada, azúcar y carne de res.

Lo que se transformó fue la orientación del sistema: las redes prehispánicas eran esencialmente internas, articuladas por complementariedades ecológicas entre pisos térmicos vecinos; las redes coloniales, injertadas sobre las anteriores, drenaban producción hacia el Atlántico. El oro que antes circulaba entre el Magdalena y el altiplano por lógicas rituales y de prestigio, ahora subía por el mismo Magdalena en champanes bogadas por esclavos africanos, hasta Cartagena, y de allí a Sevilla. La misma ruta, invertida en su sentido y transfigurada en su función.

Un balance biológico

Cincuenta años después del desembarco de Ojeda en el Cabo de la Vela, el territorio que sería Colombia era otro. Su población indígena había empezado a colapsar y no dejaría de hacerlo durante siglo y medio. En sus valles cálidos pastaban vacas y crecía caña de azúcar; en sus altiplanos, ovejas y trigo. Cartagena empezaba a llenarse de africanos encadenados. Las minas del Cauca escupían oro hacia el Atlántico. Los mercados muiscas seguían abiertos, pero ahora aceptaban también monedas de plata y algunos productos europeos. En los conventos de Santafé y Tunja se catequizaba a los sobrevivientes.

El intercambio colombino, en su fase de Conquista, no fue un episodio sino la instalación de una infraestructura. Una infraestructura biológica —hecha de virus, animales, plantas y humanos trasplantados— sobre la que se montarían después todas las instituciones coloniales, las economías extractivas, las jerarquías sociales y las religiones sincréticas del país que emergería. Su motor inicial fueron los agentes patógenos europeos, cuya letalidad sobre poblaciones sin inmunidad previa produjo un colapso demográfico sin precedentes conocidos. Pero la devastación no habría sido tan profunda ni tan duradera sin la arquitectura institucional —encomienda, mita, esclavitud— que impidió cualquier recuperación indígena y reordenó el paisaje según una lógica extractiva orientada al Atlántico. La distinción entre causa biológica y causa institucional es útil para el análisis, pero engañosa para la comprensión histórica: ambas se retroalimentaron desde el primer contacto en los puertos caribeños, y solo la lectura conjunta explica por qué en cuatro siglos el país no logró recomponer, en cifras absolutas, la población que tenía al llegar los primeros europeos.

Detrás de esa cifra —los cinco millones que se convirtieron en 150.000 y que solo hacia 1905 volverían a ser cinco millones, ya con otra composición biológica y cultural— está el verdadero peso del intercambio colombino en la historia de Colombia. No un capítulo de la historia natural, sino la matriz sobre la que se levantó todo lo demás.

04

En el archivo

1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Alfred W. Crosby, historiador estadounidense que acuñó el término 'intercambio colombino' y cuyo marco conceptual estructura el análisis del fenómeno en el territorio colombiano
  2. 02Colapso demográfico indígena, consecuencia directa y más devastadora del intercambio colombino en el actual territorio colombiano, que redujo una población de entre cinco y ocho millones a poco más de 150.000 indígenas registrados en el censo de 1778-1780
  3. 03Encomienda, institución colonial que se montó sobre la demografía en derrumbe y combinó la explotación laboral con el desplazamiento forzado de trabajadores indígenas hacia las minas de oro, agravando el colapso demográfico
  4. 04Cartagena de Indias, principal puerto de entrada de esclavos africanos, ganado europeo y enfermedades al interior del Nuevo Reino de Granada, nodo material del intercambio colombino en el territorio
  5. 05Mestizaje, proceso demográfico y cultural que emergió del intercambio colombino y que, junto con la reproducción de negros y mulatos, impulsó la recuperación poblacional de la Nueva Granada a partir de 1690
  6. 06Cimarronaje, forma de resistencia de los esclavos africanos introducidos como consecuencia del intercambio colombino para reemplazar la mano de obra indígena diezmada por las epidemias y la explotación
06

Documentos y fragmentos citados

43 documentos · 60 fragmentos

01Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 1872 citas
[1]

Tovar, quienes hablan de más de 8 millones. Bajo cualquiera de esas hipótesis, estaríamos ante una distribución espacial aproximadamente así: un 31 por ciento correspondería a la región Caribe; otro 30 por ciento a la región Andina oriental; casi un 40 por ciento a la región Andina occidental, y el resto a la región…

p. 187
[2]

Tovar, quienes hablan de más de 8 millones. Bajo cualquiera de esas hipótesis, estaríamos ante una distribución espacial aproximadamente así: un 31 por ciento correspondería a la región Caribe; otro 30 por ciento a la región Andina oriental; casi un 40 por ciento a la región Andina occidental, y el resto a la región…

p. 187
02Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 25, 413 citas
[3]

años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se reprodujera ese…

p. 41
[4]

mulatos; diez años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se…

p. 41
[57]

de nuevos territorios, se inició un poco después de la muerte de Isabel la Católica, bajo el reinado de Fernando, su viudo. Isabel y Fernando recibieron el título de Reyes Católicos durante el papado de Alejandro VI; los discípulos de San Agustín, San Francisco y Santo Tomas de Aquino fueron sus confesores y…

p. 25
03Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 281 cita
[5]

colombianos. En cierta medida, las tres clases de problemas definen un conjunto de igual número de periodos de la historia económica del país e indican la organización general de la obra. A. Supervivencias coloniales El área que se conoce hoy como Colombia fue ocupada por los españoles en la tercera década del siglo…

p. 28
04Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 271 cita
[6]

quedaban fueron diezmados en un 95%. La evolución demográfica de otras regiones, tales como las de Santa Fe, Tunja, Vélez, Pamplona, Cartago, Pasto y Popayán, es mejor conocida. En dichas zonas existían poblaciones sedentarias que habían alcanzado niveles altos de cohesión y organización tribal, lo cual permitió una…

p. 27
05Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 1531 cita
[7]

denominador y principal movil de la conquista del territorio colombiano fue la busqueda del oro. La leyenda de El Dorado fue creada desde aquella época, parece que por los propios indige- nas, para despistar a los espanoles. La conquista fue una empresa cruenta. Muchas poblaciones nativas fueron arrasadas y los…

p. 153
06Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 10, 222 citas
[8]

pi ñ a, guayaba, aguacate, tomate, guan á bana, granadilla, curaba, uchuva), verduras y tub é rculos (ahuyama, achira, cubios, arracachas, hibias y ullucos o chuguas), legumbres y semillas (frijol y quinoa) y anima les dom é sticos, ofrec í an una alimentaci ó n adecuada, sin las ham brunas peri ó dicas comunes en…

p. 22
[13]

1500-1570. INTRODUCCI Ó N 13 dad para producir lo esencial cerca y las dificultades de transporte se reforzaron entre s í. Durante los ú ltimos tres siglos los dirigentes vieron esta diversidad natural como promesa de riquezas infinitas, en contraste con la pobreza de la poblaci ó n. Los pueblos que ocuparon la regi ó…

p. 10
07¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 311 cita
[9]

esta cifra aún más en las epidemias de tifus que llegaron en el siglo XVII. Solo hasta 1905 el país volvería a registrar un número de habitantes parecido. A pesar de la catástrofe que significó la Conquista para el diverso mundo cultural indígena, este no fue un proceso rápido ni pleno, pues las guerras se prolongaron…

p. 31
08Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 961 cita
[10]

que contribuían a diezmar a los indios. En el curso de la visita de Tomás López* en 1560, por ejemplo, indígenas de Pamplona y Tunja aludieron a una epi demia que había ocurrido recientemente. Aguado se refiere a ella y la sitúa en 1558. En esta ocasión murieron, según el cronista, más de quince mil indígenas. Algunos…

p. 96
09Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 43, 502 citas
[11]

determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…

p. 50
[25]

que cumpliera adecuadamente las funciones que se le atribuyen, como patrón de medida del valor, medio de intercambio o alma- cén de valor. Sin embargo, existieron ciertas mercancías que se intercambiaron con mayor frecuencia y que pudieron servir como patrón para medir valores. Esta característica se le ha atribuido…

p. 43
10Rites, Rights & Rhythms: A Genealogy of Musical Meaning in Colombia's Black PacificMichael Birenbaum Quintero · 2019 · p. 1271 cita
[12]

Valderrama 2013a, 2013b). This new focus, however, is less an indication that the question is settled than that the still- rancorous debate has become personal to the point of potentially affecting young scholars’ chances in a tight job market. 44. E. Restrepo (2005:78). 45. Rather more grave is their general…

p. 127
11Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, Siglo XVICarl Henrik Langebaek · 1987 · p. 56, 1392 citas
[14]

cosecha por heladas, fueron las condiciones que debió soportar el agricultor de maiz en los altiplanos. Por el contrario la agricultura de la papa de altura tiene un rendimiento por hectáreas muchas veces superior al maiz y fue, con seguridad, el alimento básico del pueblo raso, teniendo el maiz carácter de alimento…

p. 56
[28]

mostrar en línea generales qué clase de artículos intercambiaban los muiscas con etnias vecinas y a través de cuáles ruta podían circular los productos por el territorio de lo que hoy en día es Colombia. Paralelamente, se plantearán algunos datos generales sobre el trueque prehis-pánico en diversas regiones del país…

p. 139
12Los muiscas. La historia milenaria de un pueblo chibchaCarl Henrik Langebaek · 2019 · p. 230, 2492 citas
[15]

tenían peces en “zanjas y corrales”, como si tuvieran en “hoyos y pesquería”. arqueólogos, por su parte, han desarrollado sus propias s para reconstruir la lista de alimentos disponibles para los sin estar apegados a lo que escribieron los conquistadores. no mucho tiempo tenían como su principal evidencia para…

p. 230
[16]

los festejos comunales. Pero, como se ha visto, eso no implicó que las élites controlaran el consumo de maíz, aunque lo interesante es que sí parece haber servido de medio para identificar roles de sexo, No porque las mujeres no lo consumieran, sino porque los hombres parecen haberlo consumido mucho más, y desde muy…

p. 249
13Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 438, 4432 citas
[17]

dietas actuales europea, africana y asiática serían impensables. La mayor parte de esas plantas recibieron la aprobación de los conquistadores españoles, quienes, al fin y al cabo, en su mayoría eran campesinos y no encontraron inconveniente alguno en propagarlas, y con mucho éxito. Los cambios que se produjeron en el…

p. 443
[24]

describir como el rápido despojo de lo ajeno, permitió que un puñado de conquistadores se enriqueciera, pero fue más la excepción que la regla. La segunda opción, establecer encomiendas, tenía un problema, y es que solo era posible cuando se trataba de sociedades más o menos sedentarias que producían excedentes y…

p. 438
14La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 901 cita
[18]

habido variedades americanas, cf. Sauer, 1952, pp. 57-60), fue tan popular, entre los nativos que en muchos casos “volaba” delante de los conquistadores, difundiéndose 9 D e la subversión y la finali D a D histórica espont á neamente en regiones a las cuales los peninsulares todavía no habían llegado (Aguado, 1906, p.…

p. 90
15Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1081 cita
[19]

ovina casi monopólicamente en detrimento de otras ganaderías, en América en general, y en el San J o r g e y sabanas en particular, los blancos criollos, indígenas y negros lograron inventar conjuntamente una institución fundamental: la hacienda 1 5 /. 5. Orlando Fals Borda, El hombre y la tierra en Boyacá (Bogotá, 3…

p. 108
16El poder de la carne. Historias de ganaderías en la primera mitad del siglo XX en ColombiaAlberto G. Flórez-Malagón (ed.), Luis Guillermo Baptiste, Ingrid Johanna Bolívar, Stefania Gallini, Shawn Van Ausdal · 2008 · p. 3451 cita
[20]

cada municipio colombiano con la historia minoica en su plaza taurina. Esros son eventos paradójicos de la historia, pues la especie habría sido domesticada en el noreste africano (frontera entre Sudán y Egipto) hace unos 7.000 a 9.000 años tras un largo proceso de selección en las sabanas y desiertos, un hecho que…

p. 345
17Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4071 cita
[21]

hábitat. A este respecto, factor determinante constituyó el aprovechamiento de las experiencias milenarias que tenían los indígenas de su ecología — temporadas de siembra, cultivos, procedimientos de cocción y preparación de alimentos nativos, tejidos, navegación fluvial, etc.— pero no fueron menos las aportadas por…

p. 407
18La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 891 cita
[22]

coca en la América aborigen. Ambas, la planta y la costumbre, han desaparecido hace tiempo de los rasgos de la cultura de la región. De manera semejante su cultivo ha sido abandonado desde la llegada de los europeos. Entre la legión de frutos naturales, comúnmente cultivados aún, están las sandías de semillas rojas,…

p. 89
19Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de GranadaPedro Fermín de Vargas · 2016 · p. 251 cita
[23]

que trajeron los primeros con- quistadores por órdenes de la Corte, que velaba en aquel tiempo por el bienestar de estas colonias, han prevalecido 26 Píndi Fídcer ní Vsdtsa maravillosamente en los temperamentos análogos a su constitución respectiva. Pero desde aquel tiempo no se han traído otras que las de algunas…

p. 25
20Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 121 cita
[26]

las relaciones comerciales afianzaban redes de intercambio cultural más profundas. un aspecto importante de la sociedad muisca fue el desarrollo y la complejidad que se desprendieron de una economía natural no monetaria, y que se desplegó al tener un escenario de vastas redes comerciales y cercanías culturales y…

p. 12
21Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 37, 422 citas
[27]

vertientes u n poco m ás tem p lad as y allí se extraían dos cosechas anuales. En tierras m ás bajas se sem braba arracacha, algodón, guayaba, piña y coca. A lgunos productos, com o la coca y el algodón, no eran cultivados p o r los m uiscas y los obtenían en el com ercio. C ad a cuatro días había m ercado en los…

p. 37
[41]

e riqueza. Puesto que en Santa M arta se agotó rá p id a m en te la fase de saqueo del oro, la esclavización llegó tem p ran o y fue m uy im p o rtan te en la econom ía de la C onquista. En contraste, en la zona de C artagena los d esc u brim ientos de los entierros de oro del Sinú retrasaron la transform ación d e…

p. 42
22Economías prehispánicas de ColombiaAlberto Gómez Gutiérrez, Ignacio Briceño Balcázar, Jaime Eduardo Bernal Villegas, Carlos Eduardo López Castaño, Martha Cecilia Cano Echeverri, Francisco Javier Aceituno Bocanegra, Nicolás Loaiza Díaz, Andrea M. Cuéllar, María Alicia Uribe Villegas, Marcos Martinón-Torres, Santiago Giraldo, Daniela Castellanos Montes, Marianne Cardale de Schrimpff, Carl Henrik Langebaek, María Antonieta Corcione Nieto, Catalina Zorro, Luisa Mendoza, Marcela Bernal, Lucero Aristizábal, Leonor Herrera · p. 78, 1004 citas
[29]

reflejaron en grandes áreas, con manifestaciones locales en todos los niveles (Flórez, 2003; IGAC, 1977; IGAC, 2005). Aunque en la escala amplia se puedan trazar límites teóricos que separan esquemáticamente regiones naturales, es necesario plantear que siempre han existido conexiones directas entre ellas y las…

p. 78
[30]

reflejaron en grandes áreas, con manifestaciones locales en todos los niveles (Flórez, 2003; IGAC, 1977; IGAC, 2005). Aunque en la escala amplia se puedan trazar límites teóricos que separan esquemáticamente regiones naturales, es necesario plantear que siempre han existido conexiones directas entre ellas y las…

p. 78
[31]

adelantados por Carl Langebaek (2000), o para la zona de San Agustín al sur, por el equipo de Robert Drennan (2000), y otros investigadores. Es un hecho que existieron intercambios públicos importantes relacionados con la vida cotidiana de las comunidades, o vinculados con actividades festivas y rituales. Estos…

p. 100
[32]

adelantados por Carl Langebaek (2000), o para la zona de San Agustín al sur, por el equipo de Robert Drennan (2000), y otros investigadores. Es un hecho que existieron intercambios públicos importantes relacionados con la vida cotidiana de las comunidades, o vinculados con actividades festivas y rituales. Estos…

p. 100
23Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 44, 542 citas
[33]

históricos asociados a la emergencia de una élite que, entremezclando lo económico, lo po - lítico y lo cultural, gobernaría a la naciente Colombia a lo largo de la segunda mitad del xix y la primera mitad del xx. Élites de espada: la autoproclamación del conquistador como la primera élite del Nuevo Mundo La aventura…

p. 44
[34]

así ex - poliar otros pueblos. Agotada esta segunda instancia, se hizo necesario “sistematizar la explotación de sociedades indígenas para mantener los frutos de la Conquista” (Colmenares, 1997 a, p. 4). La tesis, enmarcada 54 Editored rsiacordérmfirs9cred oa fi9d 7firiad as Cefie85r9 dentro de la lógica de una…

p. 54
24Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · p. 631 cita
[35]

otra cualquier ma- nera o naturaleza de piedras preciosas, así como perlas e aljófar de cualquier manera o calidad que sean, e asi- mismo mostros, animales o aves de cualquier natura- leza o cualquier calidad o forma que sean, e todas e cualesquier serpientes e pescados que sean; e asi- mismo toda manera de especería…

p. 63
25El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 2821 cita
[36]

Castilla (1451-1504), y Fernando ii de Aragón (1542-1516), los «Reyes Católicos» de la España unificada. 144 Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano (1485-1547), con- quistador extremeño y capitán general de México que se llamó en esos años la Nueva España. 145 Francisco Pizarro González (1478-1541), el conquistador…

p. 282
26Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · p. 1121 cita
[37]

verse muy poco en los anales del mundo. En uno de esos viajes, Colón había explorado las costas de las Cayanas y Venezuela; hasta donde dejó la marca de las perlas. En otro, vio la América Central hasta Veragua, donde encontró el primer oro de Tierra Firme. Ahora es preciso unir estos dos puntos del mapa, explorar un…

p. 112
27Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · p. 60, 1422 citas
[38]

Spaniards reached Sompallón, they did not venture ahead, in spite of the fact that their Indian guides and translators always spoke of the great riches, large provinces, and the lords who ruled them, that would be found much farther upriver. However, in spite of these rumors, on the occasions that the Span- iards made…

p. 60
[43]

1 Heredia, Pedro de founder of Cartagena, 39 n. 9 governor of Cartagena, 9 n. 19, 29, 29 n. 17 Hernández, Gonzalo, 46 n. 25, 57 Hernández Gallegos, Diego, 42 n. 17, 49, 52 injured in battle, 57 Hierro Maldonado, Hernando, 96 n. 26 Hispaniola, 3, 32, 39 n. 8 horses, 21, 28, 29 n. 16, 35 n. 1, 72, 84, 88, 96, 97, 105,…

p. 142
28Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 351 cita
[39]

de ahí en ade- lante el oro se volvió su obsesión. Lo raparon de los vivos y de los muertos; extorsionaron las poblaciones, tortura- ron a los caciques, saquearon las tumbas y los santuarios. La búsqueda del oro pronto se convirtió en el factor deci- sivo en determinar las rutas de penetración de las huestes…

p. 35
29Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 271 cita
[40]

Nuñez de Balboa founded Santa Mar í a la Antigua del Darién in 1510. This was the first city in what today we call Colombia, and one of the first of Spanish origin on the American continent. However, the conquerors soon understood they were facing nations with different languages, customs, hierarchical regimes,…

p. 27
30Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1011 cita
[42]

half of his party to shipwreck at the mouth of the Magdalena and to disease, insects, and hunger on the march. After easily overcoming armed resistance, Jimenez de Que- sada and his lieutenants occupied the entire Muisca territory and on August 6, 1538, founded the city of Santafe (present-day Bogota, known as Santa…

p. 101
31Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 131 cita
[44]

y los resguardos, para organizar la producción agrícola de autoabaste- cimiento, así como la mita, para la extracción del oro y otros metales preciosos. La encomienda La encomienda fue una institución que se caracterizó por el poder otorgado por la Corona a un hidal- go, quien ejercía el control, cuida- do y…

p. 13
32Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 1711 cita
[45]

menos de los comerciantes europeos; los intercambios regionales o locales suplantan a los intercontinentales, el oro entra a desempeñar —así sea débilmente— un papel como moneda local, y posiblemente el nivel de vida de los encomenderos, que han visto desaparecer el espejismo de una rápida fortuna en América y…

p. 171
33Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 142 citas
[46]

instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…

p. 14
[47]

instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…

p. 14
34Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 341 cita
[48]

llegan debajo de la rodilla o a la pantorrilla, estofados todos de alto, abajo de algodón, de grueso de tres dedos… y de esta suerte y por esta orden hacen las mangas del sayo y su babera… los arneses o coseletes, y los morriones o celadas… y testera para el caballo que le cubre rostro y pescuezo, y pecho… y faldas……

p. 34
35Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 150, 1542 citas
[49]

también se destacaron los funciona- nos, las comunidades religiosas y los artesanos. Durante el asiento de la Compañía de Cacheu, de los 425 compradores 31 adquirieron 10 o más esclavos y solamente uno compró más de 100. Esto hace evidente cierta amplitud de la trata, si bien esos 31 compradores adquirieron el 55.5%…

p. 150
[55]

de las diferentes castas, naciones o países a los distin- tos grupos de esclavos. Lamentablemente, no se han adelantado trabajos sistemáticos en este sentido y las refe- rencias al origen tribal del elemento negro im- portado a la Nueva Granada son muy generales y vagas, sin que hasta el momento se haya con- frontado,…

p. 154
36La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 271 cita
[50]

puertos americanos ingresaron en esos años alrededor de 600 000 esclavos, de los cuales el mayor número, 196 000, lo hizo por Cartagena. Según el historiador Germán Peralta, en el período de poco más de medio siglo que va de 1580 a 1640, en el que Cartagena tuvo su mayor esplendor y crecimiento, entraron por este…

p. 27
37Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 991 cita
[51]

así: Bioho, el Rey del Arcabuco Una vez con los malibúes y otras tribus exterminadas, subyugadas o acomodadas ante el poder del conquistador español, las tierras más accesibles a los ríos y caños empezaron a ocuparse por blancos y vecinos libres, esto es, personas que no eran esclavas ni estaban sujetas a servidumbre.…

p. 99
38Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 2971 cita
[52]

de “ tres por dos ” 5 muleques de. “ tres por dos ”, 3 muleques ‘ ‘ dos por uno ”, 42 negros y negras “ piezas de india ” y. 35 negros “ piezas ” 2 a. ¡ ^ É lgraii c omer c io de es c lavos en Cartagena y otros puertos neogranadi- rSos - c omo Santa Marta y Rio h a ch a pone de mani f iesto la de c isiva parti c i pa…

p. 297
39Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 41, 452 citas
[53]

muy elevadas y que, por lo tanto, las importaciones debieron ser cuantiosas comparadas con la población esclava supérstite. 7 V. E. Vila, op. cit. Tabla IV de la pág. 205. Según Jorge Palacios Preciado, en Cartagena de Indias, gran factoría de mano de obra esclava (Lecturas de Historia No. 4. Tunja, 1975), entre 1618…

p. 41
[54]

no era cosa de poca monta, aun siendo legal. Transportar y alimentar partida,s de 50, 100 o 200 personas durante más de un mes _por regiones inhóspitas exigía una logística tan laboriosa, que explica que lós precios se duplicaran entre Cartagena y Popayán. Así, debe concluirse que las partidas introducidas de…

p. 45
40Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 11 cita
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57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…

p. 1
41Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo Fabián García Rincón, William Elvis Plata, Diana Paola Hernández Fernández, Alberto José Campillo Pardo, Aliza Moreno-Goldschmidt, Odette Yidi David, Jorge Enrique Salcedo Martínez, Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco · 2022 · p. 61 cita
[58]

los sínodos de Popayán, Cartagena y Santafé de los años de 1555, 1556 y 1558. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:22:45 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 49 Lucas Fernández de Piedrahíta. Historia General de las Conquistas del. Nuevo…

p. 6
42La gente de GuambíaRonald A. Schwarz · 2018 · p. 731 cita
[59]

en mucho y creyeron ser gran cosa, y dende á otros cuatro ó cinco días hobo otros 300 que se les hizo la misma fiesta (Andagoya 1829: 440-442). EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:26:42 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 74 L a g e n t…

p. 73
43Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 871 cita
[60]

a las grandes civilizaciones precolombinas como engendros irra- cionales y producto de la barbarie. Tornaron en ídolos las representaciones de los dioses de los indios y en expresión diabólica la escultura india de piedra y madera. Ni siquiera escucharon la literatura oral en donde sur- gían el jaguar y la anaconda.…

p. 87