Idea · Conquista
Esclavitud africana
Sistema de trabajo forzado que introdujo a más de 196.000 africanos por Cartagena de Indias durante el período colonial, convirtiéndose en el motor logístico de la economía extractiva de la Nueva Granada y dejando una huella racial y cultural que Colombia habita todavía.
Trayectoria de una idea
- 1454
Bula pontificia y respaldo eclesiástico a la expansión portuguesa
- 1519
Colapso demográfico en La Española y autorización de la trata
- 1533
Fundación de Cartagena de Indias como puerto negrero
- 1587
Primeros contratos de asiento en Cartagena
- 1595
Dominio portugués de los asientos bajo la unión de coronas
- 1618
Asiento de Antonio Rodríguez Deivas: rentabilidad del 700%
- 1640
Balance del período de mayor esplendor negrero de Cartagena
- 1788
Censo de esclavos en las zonas mineras neogranadinas
La lectura
La esclavitud africana en la Nueva Granada no fue un fenómeno marginal ni accidental: fue la respuesta calculada de un Estado imperial al colapso de su fuerza de trabajo indígena, y su arquitectura jurídica —los asientos— convirtió a Cartagena de Indias en la mayor factoría humana del hemisferio occidental. Hombres, mujeres y niños procedentes de la Costa de Oro, el golfo de Benin, Angola, Congo y Senegambia fueron marcados con hierro candente, subastados en lotes y dispersados por los ríos Magdalena y Cauca hacia las minas de oro del Pacífico y las haciendas del interior. Su trabajo sostuvo el principal producto de exportación del virreinato durante el siglo XVIII, y su ausencia —como en las minas de plata de Mariquita y Pamplona— determinó qué economías regionales sobrevivieron y cuáles se apagaron. Frente a esa maquinaria, los esclavizados respondieron con todas las formas de resistencia imaginables: el suicidio en los barcos negreros, el infanticidio como negativa radical a perpetuar la condición de mercancía, y la fuga hacia los palenques del Caribe donde construyeron comunidades libres que el sistema colonial nunca logró extinguir del todo. La huella de ese proceso —demográfica, cultural, racial— sigue siendo legible en la geografía humana de Colombia.
La esclavitud africana en Colombia
Entre 1580 y 1640, más de ciento diez mil africanos desembarcaron encadenados en el puerto de Cartagena de Indias. Ninguna otra ciudad del Caribe ni del Brasil recibió tantos en ese lapso. Del total aproximado de seiscientos mil esclavizados que ingresaron a los puertos americanos durante el período colonial, ciento noventa y seis mil pasaron por Cartagena: la mayor factoría humana del hemisferio. Esa cifra no describe un episodio marginal de la Conquista; describe su motor logístico. Cuando la mortandad indígena amenazó con paralizar las minas y los transportes fluviales de la Nueva Granada, la Corona construyó desde Sevilla un sistema jurídico-mercantil —los asientos— que convirtió a hombres, mujeres y niños africanos en la mercancía que sostuvo la economía colonial. Ese sistema, ejecutado en el barro de las playas cartageneras y contestado desde el primer día en los palenques del Caribe, moldeó la geografía racial que Colombia habita todavía.
Antes de América: la trata como herencia mediterránea
La esclavización de africanos en el Atlántico no comenzó en 1492. Sus condiciones se venían fraguando en la Península Ibérica desde dos siglos antes. Portugal, que había expulsado a los árabes de su territorio a mediados del siglo XIII —más de doscientos años antes que Castilla—, se lanzó tempranamente a bordear las costas africanas en busca de rutas, oro y cautivos. En 1454, el infante Enrique el Navegante obtuvo del papa Nicolás V una bula que excomulgaba a todo cristiano que entorpeciera esos viajes: la expansión portuguesa recibía respaldo jurídico y eclesiástico al mismo tiempo.
El comercio de personas no era nuevo. Aunque las naciones cristianas lo habían condenado desde el siglo XII, persistía de forma clandestina y limitada. Antes de que las costas de Guinea y Angola se volvieran nombres corrientes en los registros comerciales europeos, las redes esclavistas mediterráneas trasladaban mujeres desde Irlanda y Grecia, con escalas en Cerdeña, Mallorca y Menorca, especializándose en abastecer mercados árabes. De ese tráfico derivaría la expresión trata de blancas. El sistema estaba, pues, aceitado antes de que existiera América; solo esperaba un destino nuevo y una escala nueva.
Ese destino apareció con el desastre demográfico antillano. En La Española, de aproximadamente tres millones de indígenas en 1492 solo quedaban unos sesenta mil tributarios en 1509, cerca de once mil en 1518 y prácticamente ninguno después de la epidemia de viruela de 1519. Las Antillas se despoblaban a una velocidad que ningún proyecto extractivo podía soportar. Se probó traer indios de las islas vecinas, medida que solo extendió la despoblación. Entonces la Corona autorizó la introducción de esclavos africanos. Bartolomé de las Casas, antiguo encomendero convertido en defensor de los indígenas, propuso él mismo esa sustitución para aliviar el sufrimiento de los nativos: un gesto que ilustra hasta qué punto la conciencia humanista del momento podía convivir con —e incluso originar— la solución africana. Para justificar ante conciencias religiosas la esclavización masiva de un continente, los promotores de la trata desplegaron una batería de sofismas racistas cuya arquitectura se afinaría durante los siglos siguientes.
El europeo del siglo XVI conocía África occidental a través de fuentes árabes —la Descripción de África de Leo Africanus, escrita en 1526 y traducida al italiano en 1550 y al inglés en 1600— y de los primeros informes portugueses. La franja costera entre la desembocadura del Senegal y Benguela, en Angola, donde se instalaron las factorías, concentró el saber especializado y las transacciones que abastecerían a América. El trabajo esclavo se estableció con dos destinos principales: la minería hispanoamericana de metales preciosos y los ingenios azucareros del Brasil. La mercancía humana quedaba así integrada al corazón de la naciente economía atlántica.
El colapso indígena en la Nueva Granada
Lo que ocurrió en las Antillas volvió a ocurrir, con matices, en el territorio de la actual Colombia. En la provincia de Tunja la población indígena pasó de cerca de doscientos quince mil habitantes en 1537 a apenas veinticinco mil en 1757: una reducción del noventa por ciento en dos siglos, con un veinticinco por ciento perdido solo en los primeros veinticinco años. En Popayán, la caída del noventa por ciento se consumó en apenas sesenta y ocho años. Cartago perdió el noventa y siete por ciento de sus nativos en cincuenta años. De los Quimbaya se pasó de unos cien mil a apenas cuarenta individuos en cuarenta años. En el balance continental, algunos autores calculan que la población indígena americana se redujo a un uno por ciento durante los primeros siglos de dominación europea.
Ese colapso no fue solo una tragedia humana: fue un problema económico que la Corona no podía ignorar. Ya a finales del siglo XVI los explotadores españoles de la costa atlántica sufrían escasez de mano de obra en el transporte fluvial, la agricultura, las minas y los servicios. La Corona, que había prohibido esclavizar a los indígenas —tanto por presión moral como por la conveniencia práctica de no extinguir a sus propios tributarios—, autorizó entonces la introducción sistemática de africanos. La legislación no nació de un impulso humanitario abstracto; nació del cálculo de un Estado que necesitaba racionalizar la explotación de sus dominios sin liquidar por completo a la población nativa que aún los habitaba.
Fue en ese punto donde el sistema jurídico se articuló con el sistema mercantil. Y fue Cartagena de Indias el lugar donde ambos aterrizaron con más fuerza.
Cartagena, la gran factoría
Fundada por Pedro de Heredia en 1533, Cartagena se consolidó a lo largo del siglo XVI como el puerto principal de entrada de esclavos africanos en la América española. Su bahía protegida, su posición en la ruta del Caribe y su condición de cabeza de puente hacia el interior de la Nueva Granada la convirtieron en la gran factoría de mano de obra esclava del virreinato. Los ciento diez mil africanos registrados entre 1580 y 1640 —el período de mayor esplendor negrero de la ciudad— son solo la punta contable del fenómeno: el contrabando, estructural desde 1589, elevaba el total muy por encima de lo que quedaba escrito.
El mecanismo se llamaba asiento: un contrato mediante el cual la Corona autorizaba a un particular o compañía a introducir un número determinado de esclavos durante un período determinado, a cambio de derechos fiscales. Ya en 1587 los contratos con Pedro de Sevilla y Antonio Méndez Lamego comprometían el paso de tres mil esclavos en seis años. Entre 1595 y 1640, con las coronas de España y Portugal unidas bajo un mismo monarca, los asientos fueron mayoritariamente portugueses, y los negreros lusos gestionaron las factorías africanas y las travesías atlánticas. El asiento de Antonio Rodríguez Deivas, entre 1618 y 1624, introdujo por Cartagena entre veinte mil quinientos setenta y cuatro y veintinueve mil quinientos setenta y cuatro esclavos, con una rentabilidad estimada del setecientos por ciento sobre la inversión total. La cifra habla por sí sola del negocio.
El desembarco no era el final del proceso, sino su bisagra administrativa. Los recién llegados eran sometidos al palmeo —la medición corporal— y a la carimba, la marca de hierro candente que el fisco real imprimía en su piel para certificar que habían pagado impuestos. Luego se los subastaba públicamente en lotes conocidos como piezas de indias. En el mercado cartagenero, la Compañía de Portugal vendía adultos a un promedio de doscientos setenta pesos; durante el posterior asiento inglés los precios oscilaron entre doscientos y doscientos cuarenta. Los llamados esclavos de Ley, asociados a los Ríos de Guinea, alcanzaban doscientos pesos de plata ensayada; los ardás o araraes se tasaban en ciento sesenta ducados de a once reales; los angolas y congos, en ciento cincuenta.
Desde Cartagena, los cargamentos humanos se dispersaban por dos ríos: el Magdalena hacia Santa Fe y el interior andino, el Cauca hacia Antioquia, Cali, Popayán y el Chocó. Buena parte se reexportaba al virreinato del Perú, a Buenos Aires y a las islas del Caribe. El precio de un esclavo se duplicaba entre Cartagena y Popayán, en parte por los costos logísticos de atravesar regiones inhóspitas, en parte por impuestos, escasez y riesgo. En las minas de Remedios, en Antioquia, un bozal recién llegado valía trescientos cincuenta pesos oro en 1616; uno adiestrado en minería podía alcanzar los cuatrocientos cincuenta. Eran precios excesivos respecto de otras plazas americanas, donde valían la mitad o la tercera parte: el costo del transporte quedaba impreso en el cuerpo del esclavizado como una segunda marca.
El contrabando corría paralelo al registro oficial. Desde 1589 llegaban a Cartagena embarcaciones sin licencia o con licencias parciales, con la complicidad documentada de funcionarios locales. La cifra real de africanos introducidos por el puerto —contando lo legal y lo clandestino— fue siempre superior a la que quedó en los archivos.
Orígenes africanos: nombres, castas, procedencias
Las licencias y asientos de los siglos XVI y XVII establecían que los esclavos debían extraerse de las Islas de Cabo Verde y los Ríos de Guinea, por considerarse "de mejor calidad y mayor valor económico" —fórmula que el mercado usaba sin pudor para clasificar seres humanos. En la práctica, a la Nueva Granada llegaron africanos de zonas muy diversas: Ríos de Guinea, San Tomé, casta mina, Angola, Congo. La mayoría provenía de la costa atlántica africana, con predominio de la Costa de Oro y el golfo de Benin, seguidos por Angola, el golfo de Biafra, Senegambia, Sierra Leona y Costa de Marfil. La Compañía de Cacheu, uno de los grandes proveedores portugueses, condujo a Cartagena esclavos de casi todas esas procedencias.
Esa diversidad tribal y lingüística tuvo consecuencias que el sistema esclavista no siempre anticipó. Al mezclar personas de decenas de comunidades africanas —cada una con su lengua, sus dioses, sus estructuras familiares—, la trata rompía las solidaridades previas pero también sembraba las condiciones para nuevas formas de identidad colectiva, forjadas ya en tierra americana. Los estudios sistemáticos que crucen archivo con investigación de campo sobre el origen tribal y la distribución geográfica de esa población en la Nueva Granada siguen siendo insuficientes, y esa es una deuda del propio saber histórico colombiano.
El trabajo esclavo en la economía colonial
¿Para qué se los quería? La respuesta varía por región, y esa variación importa. En el Chocó y en Popayán, la minería aurífera de aluvión —intensiva en mano de obra, imposible de mecanizar en ese estadio técnico— dependió de cuadrillas esclavas que oscilaban normalmente entre cincuenta y doscientas personas, aunque las mayores llegaban a varios cientos. En 1788, de los aproximadamente dieciocho mil cuatrocientos noventa y seis esclavos censados en el Chocó, Antioquia y Popayán, cerca de dos terceras partes —unos doce mil— trabajaban en minería. El oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada durante el siglo XVIII, aunque en la escala imperial su peso quedaba por debajo del de las grandes colonias productoras de plata.
Antioquia constituye la excepción reveladora: allí la explotación aurífera estuvo en manos de trabajadores libres —los mazamorreros—, no de esclavos. Esa diferencia tendrá consecuencias enormes en el siglo XIX, cuando el estancamiento de Chocó y Popayán tras la Independencia contraste con el liderazgo antioqueño en el resurgimiento minero.
En la Costa Atlántica, el trabajo esclavo dominaba en las haciendas de labranza, los trapiches azucareros y los hatos ganaderos. En el Valle del Cauca, la hacienda combinaba caña, ganadería y esclavitud como una unidad productiva diversificada, a veces mezclada con otras formas de dependencia laboral. En las minas de plata de Mariquita y Pamplona, en cambio, la falta de esclavos negros —a diferencia de las minas de oro del Cauca, Antioquia y Chocó, donde los patrones combinaron trabajo indígena y africano— contribuyó a su cierre tras la abolición de la mita en 1729, como describió Vicente Restrepo. La disponibilidad o ausencia de brazos africanos definió qué minas sobrevivieron y cuáles se apagaron.
Conviene una precisión que el propio material impone: la esclavitud no fue el régimen laboral dominante en el conjunto del virreinato. En el censo de 1778 los esclavos representaban apenas el ocho por ciento de la población del Nuevo Reino, frente a un veinte por ciento de indígenas, un veintiséis por ciento de blancos y un cuarenta y seis por ciento de mestizos de toda clase. La esclavitud fue geográficamente acotada —predominante en el Pacífico minero y en la Costa Atlántica— y coexistió con la servidumbre indígena y con el trabajo libre. Pero su papel estructural excede su peso demográfico: fue en las zonas de esclavitud donde se produjo el oro que sostuvo el comercio de exportación, y fue en Cartagena donde se concentró la mayor máquina fiscal y mercantil del virreinato.
Resistencia: suicidio, cimarronaje, palenque
Contra la lectura que reduce a los esclavizados a víctimas pasivas del sistema, el archivo colonial documenta lo contrario. La resistencia fue simultánea a la institución misma y adoptó todas las formas imaginables. Muchos africanos se suicidaban al ser aprehendidos en su tierra. En los barcos negreros se lanzaban al mar, y los tratantes debían colgar redes a los costados de los navíos para impedirlo. Ya en América, los procesos judiciales registran numerosos casos de suicidio e infanticidio cuya motivación declarada era librarse —o librar a los hijos— de la esclavitud. Elegir la muerte, o elegir la muerte del hijo, era una forma extrema y radical de negarse a la condición de mercancía.
La respuesta más duradera, sin embargo, fue la fuga y la formación de palenques: comunidades armadas de cimarrones que se sostenían en territorios de difícil acceso. En 1576, apenas cuatro décadas después de fundada Cartagena, el pirata inglés Oxenham desembarcó en el Darién y estableció una alianza con cimarrones locales: los fugitivos ya eran, para entonces, un actor con capacidad de negociar con potencias extranjeras. Décadas más tarde, Domingo Bioho —proclamado rey del arcabuco y recordado como el Rey Benkos— encabezó una rebelión que fundó el palenque de Matuna. La comunidad no fue un simple refugio: desarrolló una organización sociopolítica formal, eligió sus autoridades en cabildo según mérito y servicio, y desde allí Bioho lanzó operaciones sobre Mompox, Tenerife y otras plazas, atacando propiedades de colonos. El modelo fue copiado por palenques posteriores, sobre todo en la zona de Loba y Mompox.
La Corona respondió con la máxima severidad. La fuga armada era delito capital: se castigaba con la muerte mediante descuartizamiento y exhibición pública del cuerpo, buscando producir "terror general". Pero las expediciones militares no siempre triunfaban. El palenque de San Basilio resistió sucesivos intentos de reducción, y finalmente los cimarrones capitularon bajo condiciones negociadas, mediadas por el ilustrísimo Casiani, que les permitieron establecer su población en la falda de la montaña de María. Aquello no fue una derrota disfrazada: fue la constatación de que el Estado colonial no podía someterlos y prefería pactar. Con el tiempo, San Basilio desarrolló una lengua y una cultura propias, producto de la convivencia prolongada de fugitivos africanos y sus descendientes, cuyas experiencias compartidas dieron forma a una identidad diferenciada que persiste hoy.
Otros palenques dejaron huellas menos afortunadas. En el valle del Patía surgieron al menos dos comunidades cimarronas coloniales; una de ellas, El Castigo, fue destruida en 1745 por una expedición armada al mando de Juan Álvarez y Tomás Hurtado. El testimonio de Francisco Angola, tomado en el Castillo de Manga en Cartagena en 1634, ofrece una ventana —aunque parcial— a la vida interna del Palenque del Limón. Y la memoria oral de comunidades afrodescendientes de la Guajira —Tabaco, Roche, Manantial, Patilla, Chancleta— sitúa hacia 1780 el origen de sus asentamientos en esclavizados que se liberaron mediante lucha con sus captores y fundaron pueblos siguiendo cursos fluviales: una tradición que enlaza los palenques coloniales con la geografía negra contemporánea del país.
Estas fugas, capitulaciones y negociaciones no fueron anomalías del sistema: fueron presiones estructurales que lo moldearon. La forma final que tomó la esclavitud en la Nueva Granada —con sus enclaves autónomos, sus tratados de facto, su reconocimiento tácito de comunidades libres— no fue solo obra de la ingeniería jurídica de Sevilla; fue también resultado de lo que los propios esclavizados obligaron a aceptar.
Vías de salida: manumisión, automanumisión, día propio
Junto a la fuga, hubo caminos legales para salir de la esclavitud, aunque estrechos. La manumisión formal —registrada en cartas de libertad, a veces incluida como cláusula testamentaria del amo— era el mecanismo más visible. Pero existió otro, menos conocido y más revelador de la economía cotidiana del régimen: la automanumisión. En el Pacífico colombiano, los esclavizados solían disponer de un día semanal —los sábados— para trabajar por cuenta propia en minería o agricultura. El producto de ese trabajo les pertenecía, y con lo acumulado podían pagar su propia libertad. La condición de libre, en la región, se definía jurídicamente como aquella persona cuya madre era libre al momento de su concepción o que había obtenido la libertad por vías legales; en la práctica pacífica, la automanumisión fue la más frecuente.
La existencia misma de esa figura dice algo sobre el sistema. Un régimen esclavista puro no habría concedido días de trabajo autónomo ni derecho a acumular dinero. Que existieran significa que la resistencia cotidiana había arrancado ese margen a la institución: los propietarios lo toleraban porque el ahorro de un futuro liberto también era un incentivo al rendimiento, y porque negárselo era ganarse enemigos internos peligrosos.
La Iglesia: entre la evangelización y la legitimación
Ninguna descripción de la esclavitud neogranadina es completa sin considerar el papel de la Iglesia. Desde la bula de 1454 que respaldó la expansión portuguesa, el aparato eclesiástico proveyó cobertura moral a la trata. En Cartagena, dominicos, franciscanos, agustinos, capuchinos, jesuitas y hospitalarios protagonizaron durante tres siglos la cristianización del virreinato y adquirieron enorme poder social, político y cultural. La mentalidad colonial, en la que participaban por igual autoridades civiles y eclesiásticas, legitimó la percepción de los indígenas como seres inferiores y autorizó su sometimiento. Lo mismo, con matices distintos, hizo con los africanos.
La figura más emblemática es Pedro Claver, el jesuita catalán que en el siglo XVII se dedicó a evangelizar a los esclavizados recién desembarcados en Cartagena. Su compromiso pastoral fue extraordinario y su compasión personal, indudable. Pero Claver evangelizó sin denunciar ni cuestionar jamás la institución de la esclavitud. Las tensiones que tuvo con los españoles locales no fueron por su crítica al sistema, sino porque sentaba prominentemente a sus traductores negros y les otorgaba regalos: rompía la etiqueta del orden de castas, no su fundamento. Alonso de Sandoval, su maestro en la Compañía de Jesús, escribió tratados sobre los africanos que buscaban orientar la evangelización, no impugnar el régimen que los traía.
Tras la restauración de la Compañía de Jesús en 1883, los jesuitas consolidaron la figura de Claver como el "esclavo de los esclavos" y reconstruyeron su santuario en Cartagena. Fue presentado como símbolo de los valores de la evangelización y como agente unificador de una identidad nacional volcada al catolicismo. Esa memoria, útil para el proyecto conservador de fines del siglo XIX, difuminó la ambigüedad estructural del santo, que había sido pastor de los esclavizados sin ser adversario del sistema esclavista.
En las minas del Pacífico, la administración del catolicismo se entrelazó con la lógica económica de la esclavitud de un modo revelador: se hizo costumbre que los esclavizados trabajaran en días festivos a cambio de un estipendio destinado a financiar la atención clerical. Con el tiempo, esa costumbre se convirtió en un derecho esperado por los propios esclavizados. La cura de almas costaba trabajo extra, y la salvación se pagaba con jornadas adicionales bajo el sol de los ríos auríferos.
La sociedad de castas y sus grietas
La colonia hispana era una sociedad de castas, y no en sentido metafórico. La posición de una persona estaba determinada por sus antepasados, su casta, su raza y sus costumbres, no por sus talentos individuales. Los esclavos africanos ocupaban el peldaño más bajo, jurídicamente reducidos a mercancía comprable y vendible, forzados a trabajar en minas, haciendas y servicio doméstico. Por encima estaban los libres de color, los mestizos, los indígenas tributarios, los mulatos, los blancos criollos y —en la cúspide— los peninsulares.
Pero las categorías chocaban contra la realidad. Para 1778 los mestizos de toda clase eran ya el cuarenta y seis por ciento de la población. Muchos de los clasificados como indígenas, blancos o esclavos eran en realidad mestizos, y la negación del mestizaje se había vuelto habitual: registrarse como blanco daba ventajas, y los funcionarios censales aceptaban muchas veces la ficción. Las categorías raciales formales persistieron en los registros oficiales y siguieron imponiendo restricciones, pero la sociedad real —cultural, biológica, cotidianamente— había desbordado los casilleros. La geografía racial que hoy conocemos como colombiana nació de esa fricción entre una legalidad rígida y una demografía promiscua.
Abolición y después: la huella larga
La abolición formal de la esclavitud en Colombia se decretó en 1851. No liquidó las condiciones de vida deplorables de las comunidades negras. Los apuntes de la Comisión Corográfica documentan, ya después de sancionada la ley, el estado precario de los habitantes del Chocó, de Buenaventura, de Túquerres y de Pasto. La libertad jurídica no vino acompañada de tierra, ni de educación, ni de capital: llegó como puro estatus legal sobre condiciones materiales intactas.
Las regiones que habían dependido del trabajo esclavo entraron en un largo estancamiento. Con la huida y el reclutamiento de esclavos durante las guerras de Independencia, y con la inestabilidad política que siguió, las zonas mineras de Chocó y Popayán —el corazón esclavista del país— sufrieron una crisis prolongada durante todo el siglo XIX. Antioquia, que había construido su minería sobre mazamorreros libres, tomó la delantera. La distribución del desarrollo económico colombiano en el siglo XIX y buena parte del XX quedó así marcada, a la inversa, por la geografía esclavista del período colonial: donde hubo más esclavitud, hubo después más estancamiento.
La presión inglesa por abolir la trata trasatlántica, que impulsó decisivamente el proceso desde comienzos del siglo XIX, no fue puro impulso filantrópico. Los antiguos exportadores de esclavos pasaron a explotar a los africanos en su propio continente bajo formas coloniales, y los productores ingleses en sus colonias tenían intereses económicos concretos en la abolición. La filantropía sirvió de envoltorio moral a una reconfiguración de la economía imperial. La abolición fue verdadera y fue conveniente al mismo tiempo.
La invisibilización de la población negra en el relato nacional es un fenómeno de larga duración que se remonta prácticamente al descubrimiento de América, cuando los cronistas raramente la mencionaban, y se prolongó hasta bien entrado el siglo XX. La historia oficial colombiana se contó como epopeya de blancos y mestizos, con los indígenas en un lugar folclórico y los africanos apenas mencionados. Recuperar la centralidad de la esclavitud africana en la formación del país es una tarea reciente y todavía inconclusa.
Las comunidades negras que se establecieron en la costa del Pacífico —aquellas que descienden directamente de los esclavizados de las cuadrillas mineras del Chocó y Popayán— hallaron en ese entorno tropical húmedo, semejante en pluviosidad al África occidental, medios de vida suficientes para consolidarse. A 2019, la Agencia Nacional de Tierras reportaba trescientas diecinueve solicitudes de titulación colectiva en trámite para comunidades negras: ciento cuarenta y dos en la región Caribe y ciento doce en el Pacífico. Esas cifras administrativas son la cara jurídica contemporánea de una historia que empezó en Cartagena en el siglo XVI, cuando los primeros africanos desembarcaron con la carimba fresca en la piel.
El palenque de San Basilio, que capituló pero no fue sometido, sigue existiendo. Su lengua, formada en la resistencia colonial, sigue hablándose. La geografía racial que trazó el asiento negrero —el Pacífico afrodescendiente, la Costa Atlántica mulata, los Andes mestizos, la Guajira con sus asentamientos cimarrones— sigue siendo la geografía racial de Colombia. Lo que empezó como una solución logística del Estado español para reemplazar mano de obra indígena se convirtió, con el tiempo, en la estructura demográfica y cultural del país. La institución fue construida desde arriba, en Sevilla, y ejecutada en Cartagena; su forma concreta fue negociada desde abajo por quienes se negaron a aceptarla. Ese doble origen —imperial y cimarrón— es la clave para entender por qué la esclavitud africana no fue un capítulo cerrado en 1851, sino el molde de larga duración que sigue dando forma a la Colombia contemporánea.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Cartagena de Indias — principal puerto de entrada y factoría de redistribución de esclavos africanos en la América española
- 02Colapso demográfico indígena — causa estructural que impulsó la autorización estatal de la trata como mano de obra sustituta
- 03Asiento de negros — mecanismo jurídico-mercantil mediante el cual la Corona reguló y fiscalizó la introducción de esclavos africanos
- 04Cimarronaje y Palenque — formas de resistencia activa que los esclavizados opusieron al sistema desde su implantación
- 05Bartolomé de las Casas — defensor de los indígenas que paradójicamente propuso la sustitución de mano de obra nativa por africana
- 06Chocó y Popayán — regiones donde la minería aurífera de aluvión dependió estructuralmente de cuadrillas esclavas africanas
- 07Trata atlántica — sistema comercial global del que la esclavitud africana en la Nueva Granada fue un nodo central
- 08Racismo colonial — ideología de sofismas construida para justificar ante conciencias humanistas y religiosas la esclavización masiva de africanos
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
39 documentos · 68 fragmentos
01Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 393, 3972 citas
[1]o directamente de Irlanda a España. Y una cuarta fuente de abastecimiento operaba en Grecia, de donde los transportaban a Cerdeña, Mallorca y Menorca. Este comercio se especializó en introducir a los países árabes, y posteriormente a la América, esclavas para dedicarlas a la prostitución, de donde viene la frase…
p. 397
[41]constancia vencí los muchos horrores y dificultades que se encontraron así por parte de los negros del palenque de San Basilio, como por la suma espresura de árboles y brozas que con dificultad se descubría la claridad del sol; a que se agregaban las muchas barrancas, despeñaderos y anegadizos; y aprovechándome del…
p. 393
02Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 571 cita
[2]Efectivamente, los habitantes del extremo occidental de la Península Ibérica se cons- tituyeron en los precursores de la llamada era de los descubrimientos. El hecho de que, desde mediados del siglo XI!l, más de dos- cientos años antes que sus vecinos españo- les, hubieran logrado expulsar a los árabes, les había…
p. 57
03Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · p. 181 cita
[3]los Reyes Católicos, una flota castellana saqueó Cabo Verde. Pero ya antes, en 1454, el infante portugués Enrique el Navegante había conseguido que el papa Nicolás V promulgara una bula por la que se exco- mulgaba a todos los cristianos que entorpecieran los viajes portugueses hasta la india. Esta amenaza coarté mucno…
p. 18
04Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 95, 100, 108, 1124 citas
[4]conquistados. En desarrollo de esa política fueron introducidos en América los primeros esclavos africanos. El cambio en la concepción y valoración del indígena tuvo sus raíces materiales muy concretas. Con la dominación colonialista en las Antillas y la intensísima tasa de explotación, la población autóctona estaba…
p. 95
[29]el fin del siglo xviii. Según un censo de minas y esclavos hecho en el año de 1759, había en el Chocó 63 minas y otros tantos propietarios que poseían 4.216 esclavos. En el año de 1788 había 18.496 esclavos en el Chocó, Antioquia y Popayán, de acuerdo con la relación de mando del arzobispo virrey, Caballero y Góngora,…
p. 100
[37]desde hace varios años, que tiene con ella varios hijos y que la “Losada manda las cuadrillas y maltrata a los esclavos”. Mosquera y Figueroa, por su lado, acusó en el proceso a los testigos, inclusive al cura de Nóvita, de vivir amancebados con las negras esclavas.¹ ⁰ ³ Ante formas tan extremas de explotación y…
p. 108
[64]desde finales del siglo xviii para hacer antieconómica la institución de la esclavitud, y que presionaron su abolición, se sumaron los intereses de las potencias colonialistas, especialmente Inglaterra. Con la prolongación de la caza de esclavos durante siglos, los esclavistas tuvieron que adentrarse cada vez más en…
p. 112
05Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 42, 562 citas
[5]noble rey en esa tierra" 48. Durante la trata europea de esclavos, se produjo una información más especializada sobre el sector costero en- tre la boca del río Senegal y Benguela en Angola, donde estaban situadas las factorías, la cual sustentó transaccio- nes comerciales. La descripción del África, de Leo Afri- canus…
p. 42
[43]ñame, arroz, yuca y cuidando ganados, las mujeres salen del poblado a diario para vender los pro- ductos del monte. Un hecho, que sin ser comprendido por la sociedad externa, ha servido para interpretar peyorati- vamente el desempeño de los hombres en la familia palenquera y para hacer burla de la mujer por "sostener…
p. 56
06El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 491 cita
[6]se tras- portaron unos seis millones. Para entonces ya lo controlaban negociantes británicos. Una de las tantas modalidades de la trata fue el "comercio triangular". De los muelles de Liverpool, Londres, Bristol, Glasgow y otras ciudades, zarpaban hacia el África occidental barcos atiborrados de tejidos, pólvora,…
p. 49
07Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 99, 1032 citas
[7]así: Bioho, el Rey del Arcabuco Una vez con los malibúes y otras tribus exterminadas, subyugadas o acomodadas ante el poder del conquistador español, las tierras más accesibles a los ríos y caños empezaron a ocuparse por blancos y vecinos libres, esto es, personas que no eran esclavas ni estaban sujetas a servidumbre.…
p. 99
[40]cimarrón; otros se quedaron donde habita- ban, pero actuando como espías en apoyo de Bioho. El palenque de Matuna creció a tal punto que debió darse una organización social y política formal: Bioho fue proclamado " r e y del arcabuco" y la gente eligió en cabildo a sus propias autoridades según mérito y servicio.…
p. 103
08Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 190, 193, 1966 citas
[8]de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…
p. 190
[9]de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…
p. 190
[24]cien- to, los Estados Unidos con un 6 por ciento. Una al- tísima proporción, 34 por ciento, correspondió a las colonias antillanas británicas y francesas (la po- blación indígena del Caribe fue exterminada du- rante los primeros años de la Conquista y reem- plazada por población de origen africano) y el resto, el 6…
p. 193
[25]cien- to, los Estados Unidos con un 6 por ciento. Una al- tísima proporción, 34 por ciento, correspondió a las colonias antillanas británicas y francesas (la po- blación indígena del Caribe fue exterminada du- rante los primeros años de la Conquista y reem- plazada por población de origen africano) y el resto, el 6…
p. 193
[50]las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…
p. 196
[51]las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…
p. 196
09Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 261 cita
[10]de las violencias y muertes infligidas directamente por los españoles, de los 3.000.000 de indios de 1492 sólo quedaban unos 60.000 tributarios (adultos varones) en 1509, que para 1518 se habían reducido a cerca de 11.000 y desaparecieron casi por completo en 1519, cuando una epidemia de viruela acabó prácticamente…
p. 26
10La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 271 cita
[11]puertos americanos ingresaron en esos años alrededor de 600 000 esclavos, de los cuales el mayor número, 196 000, lo hizo por Cartagena. Según el historiador Germán Peralta, en el período de poco más de medio siglo que va de 1580 a 1640, en el que Cartagena tuvo su mayor esplendor y crecimiento, entraron por este…
p. 27
11Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 150, 152, 1543 citas
[12]también se destacaron los funciona- nos, las comunidades religiosas y los artesanos. Durante el asiento de la Compañía de Cacheu, de los 425 compradores 31 adquirieron 10 o más esclavos y solamente uno compró más de 100. Esto hace evidente cierta amplitud de la trata, si bien esos 31 compradores adquirieron el 55.5%…
p. 150
[17]imposición de la coronilla real o marca -opera- ciones conocidas como de Palmeo y Carimba- se procedía a la subasta pública por lotes o por "piezas de indias" (34) y posteriormente a su dis- tribución e internación a los distintos sitios de trabajo. En el caso de la Nueva Granada, los esclavos eran conducidos en…
p. 152
[22]de las diferentes castas, naciones o países a los distin- tos grupos de esclavos. Lamentablemente, no se han adelantado trabajos sistemáticos en este sentido y las refe- rencias al origen tribal del elemento negro im- portado a la Nueva Granada son muy generales y vagas, sin que hasta el momento se haya con- frontado,…
p. 154
12Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 30, 1922 citas
[13]method in the Pacific lowlands was placer mining. Robert C. West, Colonial Placer Mining in Colombia (Baton Rouge: Louisiana State University Press, 1952). See Chapter 1 for a longer discussion of gold mining in the region. terms of use, available at https://www.cambridge.org/core/terms.…
p. 30
[62]Part II: Religion in Place spent continuing to toil for the benefit of their own freedoms, whether for future legal freedoms or even the temporary cultural freedoms of improv - ing their quotidian existence, followed by an evening of celebrations and festivities, allowed a space for black joy. 7 While for the mine…
p. 192
13Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 297, 301, 3083 citas
[14]de “ tres por dos ” 5 muleques de. “ tres por dos ”, 3 muleques ‘ ‘ dos por uno ”, 42 negros y negras “ piezas de india ” y. 35 negros “ piezas ” 2 a. ¡ ^ É lgraii c omer c io de es c lavos en Cartagena y otros puertos neogranadi- rSos - c omo Santa Marta y Rio h a ch a pone de mani f iesto la de c isiva parti c i pa…
p. 297
[15]de los esclavos va riaba entre 200 y 400 pesos y en los centros de consumo dichos valores se duplicaban 30. En tales condiciones, las ganancias que generaba la trata eran considerables. Teniendo en cuenta datos de Ge ó rges Scelle 31 y en algunos que hemos podido establecer para Cartagena, durante el asiento de…
p. 301
[23]Ley que tiene diferentes nom- bres... y su com ú n precio es a 200 pesos de plata ensayada de contado. La segunda suerte es la de los ard á s o araraes, destos son los menos que se traen y se venden a 160 ducados de a 11 reales, com ú nmente de contado. La tercera e í nfima es de los angolas y congos de que hay…
p. 308
14Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 38, 41, 453 citas
[16]muy elevadas y que, por lo tanto, las importaciones debieron ser cuantiosas comparadas con la población esclava supérstite. 7 V. E. Vila, op. cit. Tabla IV de la pág. 205. Según Jorge Palacios Preciado, en Cartagena de Indias, gran factoría de mano de obra esclava (Lecturas de Historia No. 4. Tunja, 1975), entre 1618…
p. 41
[18]no era cosa de poca monta, aun siendo legal. Transportar y alimentar partida,s de 50, 100 o 200 personas durante más de un mes _por regiones inhóspitas exigía una logística tan laboriosa, que explica que lós precios se duplicaran entre Cartagena y Popayán. Así, debe concluirse que las partidas introducidas de…
p. 45
[21]administrativos. Entre 1595 y T 1640, cuando la trata dependió de la unidad de las coronas española y por- ~; fuguesa, las cifras pactadas con los asentistas portugueses arrojan una es- l tiñlaéión inicial que puede controlarse con las cargazones pr-obables de barcos autorizados para pasar a las Indias y,…
p. 38
15Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 321, 3282 citas
[19]mismo un lote de 31 esclavos, a razón de 260 pesos la pieza126, lo cual indica que el precio debía ser más bien de 3 0 0 pesos. Más al interior, en Mariquita, un comerciante de esclavos, Fran cisco García de la Jara, vendió en 1590 una partida de 28 esclavos a Juan Martín, vecino de Vitoria. Más tarde se alegó que los…
p. 328
[20]propósito. Los «asientos» y el contrabando El caso de Zaragoza y Remedios parece haber sido excepcional. Estos ya cimientos se beneficiaron con la política de las grandes licencias otorgadas a partir de 1570 y con los «asientos» inaugurados en 1587 con Pedro de Sevilla y Antonio Méndez Lamego^guienes se comprometían a…
p. 321
16Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3441 cita
[26]como la cantidad de capital invertido y el número de trabaja dores enrolados en la producción del metal, eran escasos en compara ción con las grandes colonias productoras de plata de Nueva E1ipaña y Perú. Los depósitos colombianos de oro en el alto y medio Valle del Cau ca fueron explotados durante los períodos de la…
p. 344
17Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 50, 922 citas
[27]Producción de oro Durante el siglo xviii el oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada y durante el siglo xix esta situación no varió mucho. Fue sólo a finales de ese siglo, ante la aparición de nuevos productos de exportación como el tabaco, la quina y el café, que el oro fue relegado a un…
p. 92
[68]determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…
p. 50
18Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 64, 742 citas
[28]entre 1510 y 1550 cu los mejores a ñ os el oro lleg ó a 300000 pesos, entre 1570 y 1 620 el Nuevo Reino se convirti ó en el principal productor de oro de Am é rica y hubo a ñ os en los que la producci ó n lleg ó a 2 millo nes de pesos. Desde el punto de vista del imperio, el oro era apenas 68 HISTORIA M Í NIMA DE…
p. 64
[52]o “ cuarterones ”, agrupadas en los censos co mo “ mestizos ”, “ castas ” o “ libres ”. En efecto, ya para 1778 casi la mi tad de la poblaci ó n del Nuevo Reino figuraba como mestiza, y mu chos de los que aparec í an como ind í genas, blancos o incluso esclavos eran mestizos. En el censo de ese a ñ o los indios fueron…
p. 74
19Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 71, 834 citas
[30]de la dificultad que se presentó en la recluta de arrendatarios indígenas y mestizos, de su ínfima productividad cuando eran sojuzgados y de la fortaleza de la organización indígena que en algunos casos se prolongaría hasta el presente. El esclavismo, de otra parte, dominaba en las actividades mi- neras del Pacífico,…
p. 83
[31]de la dificultad que se presentó en la recluta de arrendatarios indígenas y mestizos, de su ínfima productividad cuando eran sojuzgados y de la fortaleza de la organización indígena que en algunos casos se prolongaría hasta el presente. El esclavismo, de otra parte, dominaba en las actividades mi- neras del Pacífico,…
p. 83
[35]fin defi- nitivo en 1729 cuando esta institución fue abolida por la admi- nistración colonial. Según Vicente Restrepo, la eliminación de la mita precipitó el cierre de las minas de plata de Mariquita y Pam- plona, 96 pero esto debió de ser apenas el remate de una situación caracterizada por un decreciente suministro…
p. 71
[36]fin defi- nitivo en 1729 cuando esta institución fue abolida por la admi- nistración colonial. Según Vicente Restrepo, la eliminación de la mita precipitó el cierre de las minas de plata de Mariquita y Pam- plona, 96 pero esto debió de ser apenas el remate de una situación caracterizada por un decreciente suministro…
p. 71
20Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 781 cita
[32]conocimientos especialmente valo- rados por los amos eran los de los carpinteros, las parteras y los curanderos de picaduras de víboras. Las cuadrillas mineras llegaron a estar conformadas hasta por varios cientos de esclavos, aunque lo normal era que el tamaño de una cuadrilla oscilara entre los 50 y los 200…
p. 78
21Rites, Rights & Rhythms: A Genealogy of Musical Meaning in Colombia's Black PacificMichael Birenbaum Quintero · 2019 · p. 931 cita
[33]wills, but most purchased their freedom. 67 A few escaped to runaway communi - ties or indigenous villages. 68 After slavery, some free people preferred to remain in paternalistic relationships with their former masters, 69 while others, called mazamorreros, formed free mining gangs, sometimes purchasing slaves them -…
p. 93
22Caña de azúcar en el "espléndido" valle del río Cauca, Colombia: Historia ambiental, conflictos ambientales y acción colectivaHernando Uribe Castro · 2021 · p. 921 cita
[34]minera, en correspondencia con las actividades productivas como la ganadería y el trapiche. La hacienda era una unidad productiva que favoreció, por una parte, el monopolio de la tierra y, por otra, la fuerza de trabajo. Su nivel tecnológico era bajo y costoso frente a sus factores de producción. La incorporación de…
p. 92
23Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2211 cita
[38]Francisco Bri- ceño, presidente. Se es- tablece la mita como forma de trabajo forzoso para los indígenas. Fun- dación del convento de agustinos en Santafé. 1576 El pirata inglés Oxenham desembarca en el Da- rién y establece una alianza con negros cimarrones. 1577 Prosiguen insurrecciones indígenas. Los indios -Pijao…
p. 221
24Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 851 cita
[39]y caña de azúcar, hasta cuando los expulsaron a la fuerza los blancos de Corozal. Por lo mismo, había espacio para los corra- les y chiqueros del padre Gaicano''. " S e g u r a m e n t e —replica M a n e —. El mismo padre debió llevar después los primeros caballos, mulos y asnos. ¿Cómo se- ría la cosa entre las burras…
p. 85
25Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 561 cita
[42]while common places of origin and the hardships of the slave ship may have had initial bonding effects on some slaves in the Americas, the day- to- day experiences people lived and shared, the family and kinship bonds they developed over time, and the strategies they used to create meaning for their lives all…
p. 56
26Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 381 cita
[44]libre» 48. En este contexto, en el valle del Patía, paralelo al avance de la minería y la consolidación de la hacienda ganadera, se dio la apropiación de predios vacíos entre las haciendas ganaderas por familias afrodescendientes alrededor de los platanares, que eran «pequeñas parcelas o unidades económicas domésticas…
p. 38
27Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 35, 652 citas
[45]su perspectiva, fray Juan de Santa Gertrudis manifestó: Ha muchísimo tiempo que unos ladrones se dieron maña de hurtar un situado que bajaba con treinta mulas cargadas de plata del Rey, de Pasto a Popayán, y estos se fueron temerosos de la justicia a buscar donde poder estar sin riesgo. Unos indios de Taminango les…
p. 65
[63]economía colonial americana, en general, y del suroccidente de Colombia, en particular. Las condiciones de vida y carecer de los mínimos requisitos de salud, educación e infraestructura de todo tipo se constituían en el escenario cotidiano de estas comunidades. En los apuntes de viaje de la Comisión Corográfica, Olga…
p. 35
28Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 381 cita
[46]todo, entre los más prósperos y educados, algunas formas de pensamiento que señalan restricciones a lo que puede considerarse normal, “civilizado” 29. Pero mientras la violencia privada solo se admite contra personas vistas como inferiores (indios, campesinos forajidos, mujeres, niños), la violencia pública de las…
p. 38
29Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 39, 5842 citas
[47]paz» o entente cordiale 1526. Un habitante de la comunidad de Tabaco, en la Guajira, relata cómo su comu- nidad, junto con las de Roche, Manantial, Patilla y Chancleta, fueron producto de largas caminatas liberadoras y de la reconstrucción de tejidos comunitarios de negros cimarrones y palenques fundados en la época…
p. 584
[67]Agencia Nacional de Tierras (ANT) reportó que se encontraban en trámite 319 solicitudes de titulación colectiva: 142 para territorios de la región Caribe y 112 para la del Pacífico 20. 16 DANE, «Censo Nacional de Población y Vivienda, 2005». 17 DANE, «Censo Nacional de Población y Vivienda, 2018». 18 Ibíd. 19 DANE,…
p. 39
30The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 112, 2722 citas
[48]descendants of cimarrones, people who won their freedom by escape. They express pride in that past, especially through the heroic symbol of Benkos Biohó, the most famous leader of the communi- ties that later coalesced to become known as Palenke, where there is now a statue in his honor. Colombia’s palenques have…
p. 272
[58]Bogotá (an encomienda was a grant made by the crown, in which a Spaniard received the right to collect tribute, paid in labor and in goods, from a specific group of Indians). Yet priests received goods and labor from Indians too, and also meted out punishments, meaning that when a voice from the pulpit called for…
p. 112
31Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 3981 cita
[49]í a nen l avida l aposicióny e lp r e s t i g i oa lque l e sl l e v e n s u st a l e n t o s;en l a ssegundas,l aposiciónde una persona dentrod e lnúcleo s o c i a len que v i v el eviene dada por s u s antepasados, su c a s t a, su r a z a,s u s costumbres, y demás a t r i b u t o s. La sociedadc o l o n i a…
p. 398
32¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 34, 422 citas
[53]de la tierra, se ha solido enseñar, se expresó mediante diferentes instituciones: una fue la encomienda, donde un grupo indígena era obligado a trabajar para un español -el encomendero- que lo recibía en recompensa por su participación en la Conquista, a cambio de no separarlo y garantizar su conversión al…
p. 34
[54]de la servidumbre de las encomiendas establecidas en el siglo XVI, habitando en su gran mayoría pueblos y zonas rurales, 80 La primera idea de país (1550-1810) aunque al gu nos indígenas también desafiaron la prohibición a habitar ciudades, integrándose a la población de mestizos libres de Tunja, Popayán o Bogotá. Por…
p. 42
33Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 961 cita
[55]ancho de los siglos las transformaciones de la sociedad colonial, según la presencia o la ausencia de quienes llegaron a trabajar tanto en las minas y el servicio doméstico como en las estancias y el mundo urbano 38. La superposición de estos instru- mentos públicos y las testamentarías, las cartas, los registros de…
p. 96
34Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 2401 cita
[56]las locaciones sociales referida a la sociedad de castas (conocida por algunos como pigmentocracia). En primer lugar, libre significaba una persona de descendencia africana que no era esclavo debido a que su madre era libre en el tiempo de su concepción o de que había obtenido su libertad a través de mecanismos…
p. 240
35Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · p. 450, 4662 citas
[57]proceso cerámico, sorteando las dificultades que implicó el uso de materiales y técnicas de fabricación propias de una tradición europea implantada en territorio americano, entonces con una mano de obra africana. De esto resultó la consolidación de una tradición (aunque adoptada por la sociedad criolla) que logró…
p. 450
[61]una identidad nacional volcada hacia la unidad católica. El santo representaba los valores de la evangelización, es decir, la misión universalista del catolicismo, como agente “unificador” del país. Bibliografía complementaria Aristizábal, Tulio. El templo de San Pedro Claver en Cartagena. Bogotá: Editorial Kimpes,…
p. 466
36Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 11 cita
[59]57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…
p. 1
37Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 291 cita
[60]de catolicismo que se implantó y que iba a seguir el del modelo europeo, donde los poderes civil y eclesiástico interactuaban simbióticamente. El advenimiento de la época de la Colonia, a partir de la segunda mitad del siglo XVI, resulta en el establecimiento de las instituciones españolas en América y la fundación de…
p. 29
38¿Por qué fracasa Colombia?Enrique Serrano López · 2016 · p. 491 cita
[65]por la cual se les dejó libres. Esa condición de esclavos libres, de cimarrones al azar buscando horizonte, les permitió establecerse en este territorio inmenso donde hallaron un entorno suficientemente parecido al de su África nativa, es decir, una zona tropical húmeda con gran pluviosidad, que aunque no era de mucha…
p. 49
39Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 811 cita
[66]no conceder la libertad es una bar- barie; darla de repente es una precipitacion. La li- bertad social tiene ciertos grados y necesita cierta disposicién en los que la reciben para que no sea peligrosa. No se pasa repentinamente de un estado al opuesto sin exponerse a grandes inconvenientes. Por otra parte, los…
p. 81