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Idea · Colonia

Minería aurífera

Entre 1530 y 1810, la minería aurífera fue el motor económico e institucional del territorio que hoy es Colombia, convirtiéndolo en el mayor productor de oro del Imperio español y estructurando su geografía, demografía y relaciones de trabajo a través de dos grandes ciclos extractivos.

3.983 palabras46 documentos75 fragmentos citados
Minería aurífera

Trayectoria de una idea

  1. 1510

    Primeros establecimientos en el Darién

  2. 1534

    Pedro de Heredia y el oro zenú

  3. 1537

    Saqueo de Tunja y Sogamoso

  4. 1546

    Colapso del ciclo de saqueo

  5. 1560

    Consolidación del primer ciclo minero

  6. 1600

    Cénit del primer ciclo aurífero

  7. 1640

    Rebelión indígena en el Chocó

  8. 1660

    Agotamiento de Guamocó y Zaragoza

  9. 1686

    Apertura sistemática del Chocó

  10. 1729

    Abolición de la mita minera

  11. 1780

    Regulación fiscal de los mazamorreros

  12. 1788

    Apogeo del segundo ciclo esclavista

03

La lectura

La minería aurífera colonial no fue simplemente una actividad económica: fue la institución que dio forma al territorio neogranadino durante casi tres siglos, determinando qué regiones se poblaban, qué pueblos se destruían y qué cuerpos se movilizaban por la fuerza. Su lógica interna era implacable: cada distrito seguía la misma curva de hallazgo, auge y agotamiento, y el sistema global se sostuvo desplazando cuadrillas de un frente exhausto al siguiente. El precio humano fue extraordinario: primero la población indígena, diezmada por el trabajo forzado y las enfermedades; luego decenas de miles de africanos esclavizados que transformaron el Pacífico y Antioquia en sociedades de mayoría negra. De ese crisol de violencia y resistencia emergieron también los mazamorreros —mineros libres, descendientes de esclavos y mestizos— que prefiguraron el poblamiento antioqueño del siglo XIX. Colombia fue, durante la Colonia, el mayor productor de oro del Imperio español, y esa distinción se pagó con una de las transformaciones demográficas y sociales más profundas de la historia americana.

Entre 1530 y 1810 el territorio que hoy es Colombia funcionó, ante todo, como una fábrica de oro para el Imperio español. Ningún otro dominio de la Corona en América produjo tanto metal amarillo, y ninguno pagó un precio humano tan sostenido: la extracción aurífera fue el móvil de las primeras entradas conquistadoras, la vara con que se midió a los indios en encomienda, el destino de decenas de miles de africanos esclavizados que entraron por Cartagena, la razón de que ciudades como Popayán y Medellín amasaran fortunas y la fuente casi única de las exportaciones neogranadinas hasta bien entrada la República. La minería colonial no fue un sector económico entre otros: fue una máquina institucional que ordenó territorios enteros, desplazó poblaciones forzadas de un río a otro y dejó una geografía —el Pacífico esclavista, la Antioquia de los mazamorreros, los distritos exhaustos del oriente andino— cuyas fracturas todavía marcan al país.

La herencia orfebre y el botín inicial

Antes de la mina hubo el rescate. Cuando los europeos llegaron al Darién en 1510 y fundaron sus primeros establecimientos, encontraron sociedades indígenas que trabajaban el oro con maestría desde hacía siglos. Los muiscas del altiplano cundiboyacense —el pueblo que más obsesionaría a los conquistadores— habían desarrollado una tradición orfebre de estilo propio, en la que las piezas ocupaban un lugar central en las esferas política, religiosa y económica. Lo curioso es que el territorio muisca carecía de yacimientos: el metal llegaba por intercambio con pueblos vecinos, a través de redes comerciales de larga distancia en las que el motor del tráfico era el valor simbólico y ritual, no las necesidades alimenticias. El oro muisca era, antes que riqueza, sacralidad circulante.

Esa sacralidad, para los españoles, se traducía en botín. En agosto de 1537, al capturar al cacique de Tunja, la hueste de Gonzalo Jiménez de Quesada consignó en el libro de registro oficial 136.000 pesos de oro fino, 14.000 pesos de oro bajo y 280 esmeraldas; semanas después, en el Valle de Sogamoso, sumaron otros 40.000 pesos de oro fino, 12.000 de oro bajo y 118 esmeraldas. Aquellas cifras —acumuladas por generaciones alrededor de los cacicazgos— alimentaron la leyenda de El Dorado, forjada desde los primeros años de la conquista y azuzada, quizá, por los propios indígenas para desviar a los invasores hacia horizontes lejanos. Tres años antes, en 1534, Pedro de Heredia había avanzado desde Cartagena hacia el Finzenú siguiendo el rastro del oro sepultado en tumbas zenúes, y orientado su ruta hacia Faraquiel y Betancí por esa misma pista funeraria.

El saqueo de tumbas fue tan sistemático que la Corona terminó reglamentando la guaquería, convertida en privilegio reservado a los primeros pobladores de las regiones ricas en enterramientos, como la Sierra Nevada y el Sinú. Buena parte de aquel oro indígena —piezas trabajadas durante siglos con técnicas y significados intransferibles— fue fundida y convertida en lingotes para embarcarse a España. Las campañas de extirpación de idolatrías nunca lograron suprimir del todo la orfebrería indígena, que sobrevivió hasta bien entrada la Colonia, pero el volumen refundido fue enorme y las autoridades civiles y eclesiásticas se disputaron su posesión.

Las cifras confirman la lógica del pillaje. La producción aurífera, que en el pico del saqueo de 1536-1540 superó los 200.000 pesos anuales, cayó a unos 100.000 en el quinquenio siguiente y a menos de 40.000 entre 1546 y 1550. Los botines se agotaron cuando se agotaron los cacicazgos accesibles. A partir de allí, ya no bastaría con quitar: habría que sacar de la tierra. Comenzaba la mina.

Los ciclos de extracción y la geografía del oro

La producción aurífera neogranadina describe, entre mediados del siglo XVI y el fin de la Colonia, dos grandes ciclos separados por una larga depresión. El primero se extiende aproximadamente entre 1550 y 1640 y tuvo su cénit hacia 1590-1600, con años en que la producción total llegó a 2 millones de pesos. El segundo, más tardío, corresponde al siglo XVIII y se localiza casi exclusivamente en los distritos de Popayán y Antioquia, sin presencia significativa en el oriente andino. Entre uno y otro, gran parte del siglo XVII fue tiempo de recesión: hacia 1700 la producción de oro había colapsado casi por completo, partiendo de aquel nivel de 2 millones de pesos plata que la había caracterizado a inicios del siglo anterior.

El primer ciclo articuló cuatro grandes distritos según los registros oficiales de acuñación: Santa Fe, Antioquia —con sus tres frentes de Cáceres, Zaragoza y Guamocó—, Cartago y Popayán. La fundación de esos centros mineros pertenece a una segunda ola urbana desplegada grosso modo entre 1560 y el fin del siglo XVI: Almaguer, Caloto, Remedios, Cáceres y Zaragoza nacen como enclaves extractivos, no como núcleos de poblamiento estable. La lógica es la que gobernará toda la actividad: donde aparece un aluvión rentable se levanta una villa, se compran esclavos a plazo, se dispara la producción, se toca techo y se declina. Guamocó, célebre en su momento como "Villa de Oro", fue totalmente abandonada; Cáceres y Zaragoza cayeron en una depresión de la que nunca se recuperaron. Los asentamientos mineros eran, por diseño, precarios: cuando se acababa el yacimiento, la población podía desaparecer sin dejar rastro.

Hacia 1630, la producción de los distritos antioqueños había caído a la mitad del pico de 1600; hacia 1660, a apenas una décima parte. Guamocó y Zaragoza estaban agotados. El nadir de la producción total llegó antes de 1680. El agotamiento fue geológico —los mejores placeres aluviales se acababan—, pero también, y sobre todo, demográfico: la caída sostenida de la población indígena redujo la disponibilidad de mano de obra de encomienda y mita, y aunque en los distritos que ya operaban con esclavos africanos la producción no se atenuó tanto entre 1590 y 1640, la escasez de trabajadores forzados fue un factor estructural del declive. El primer ciclo se prolongó cerca de setenta años no por la vitalidad de un frente individual —cada uno seguía la misma curva regular de hallazgo, auge y caída— sino por el desplazamiento sucesivo de cuadrillas de un distrito exhausto al siguiente.

El oro se encontraba mayoritariamente en aluviones: en los ríos y quebradas de la cordillera Central, del Cauca medio y del Nuevo Reino, y luego, con creciente intensidad, en las cuencas del Pacífico. Existieron minas de veta en algunos distritos, pero la Nueva Granada colonial fue esencialmente una economía de placeres fluviales, donde bastaban la batea, la barra y la azada para levantar oro corrido, siempre y cuando hubiera brazos suficientes para revolver toneladas de grava.

Las cifras oficiales que permiten seguir estos ciclos provienen de los quintos reales —el impuesto que gravaba originalmente el 20% de la producción— y subestiman lo realmente extraído, porque el contrabando de oro en polvo era masivo. Aun así, sirven para leer las tendencias. Y las tendencias dicen algo inequívoco: el segundo ciclo, el del siglo XVIII, ya no es el de las encomiendas indígenas del oriente andino. Es el ciclo del Pacífico esclavista y de la Antioquia que empieza a poblarse de mineros libres.

Los brazos: mita, cuadrillas, mazamorreros

La minería colonial recurrió a un repertorio de formas de trabajo forzado y semiforzado en el que se cruzaron encomienda, mita, esclavitud africana y minería libre. Ninguna fue exclusiva; ninguna operó sola. Pero cada una marcó una época y una región.

Durante buena parte del primer ciclo, la extracción se sostuvo con mano de obra indígena movilizada mediante encomienda y mita. La mita minera obligaba a grupos indígenas a trabajar por turnos en las minas y en labores conexas —transporte, obras públicas— y en algunos contextos contemplaba un jornal. Junto con la encomienda, fue una de las instituciones que más gravemente afectaron a las sociedades indígenas. Las minas de plata de Mariquita y Pamplona, en el oriente andino, dependían casi enteramente de mitayos, y allí la fragilidad del sistema quedó al desnudo: los mitayos trabajaban con mala disposición, llegaban contra su voluntad y la mayoría huía antes de aprender el oficio. Cuando la Corona abolió la mita en 1729, esas minas cerraron. La abolición fue el detonante, pero remataba una crisis previa: el suministro de mano de obra indígena venía en caída sostenida, y Mariquita y Pamplona no pudieron sustituir a los mitayos con mestizos ni con esclavos negros, a diferencia de los mineros del Cauca, Antioquia y Chocó, que sí combinaron ambas fuentes.

La sustitución progresiva de indios por africanos fue, en realidad, la gran transformación laboral del siglo XVII. El desplome demográfico indígena —causado por la combinación letal de trabajo forzado, movilización desde la producción de alimentos hacia las minas, y enfermedades como la viruela y la gripa que los españoles trajeron consigo— dejó a la minería del occidente sin brazos. La respuesta fue el esclavo. Cartagena, puerto central de la trata desde el siglo XVI, se convirtió en la puerta de entrada de decenas de miles de africanos que serían distribuidos hacia el interior. Solo entre 1603 y la segunda década del siglo XVII entraron legalmente por Cartagena unos 17.000 esclavos: cerca de 12.000 por el Asiento de Baez Cutinho, vigente entre 1603 y 1611, y otros 5.000 por un asiento posterior. A esas cifras hay que sumarles el contrabando, que era masivo.

En las minas del Cauca, Antioquia, Chocó y Barbacoas —lo que las fuentes de la época llaman "Tierra Firme"— predominó la cuadrilla de esclavos africanos. Una cuadrilla oscilaba normalmente entre 50 y 200 personas, aunque podía llegar a varios cientos, e incluía hombres, mujeres y niños, clasificados en la aritmética inhumana del amo como "útiles" (los que trabajaban) y "chusma" (los que aún no o ya no). Las cifras del auge tardío son elocuentes: en 1788, en Chocó, Antioquia y Popayán había 18.496 esclavos, de los cuales cerca de 12.000 —dos terceras partes— se dedicaban al trabajo minero. En 1782, los negros representaban ya casi el 75% de la población total del Chocó, de un total aproximado de 35.000 habitantes; los blancos eran apenas el 2%. La provincia se había vuelto, en la práctica, una sociedad africana con administradores europeos que ni siquiera residían allí.

En paralelo, y sobre todo en Antioquia, se consolidó una figura distinta: el mazamorrero. Pequeño minero libre, en su mayoría descendiente de esclavos manumitidos o mestizo, el mazamorrero trabajaba oros corridos de ríos, quebradas y placeres aluviales con instrumental simple —batea, azada— y prácticamente sin capital. Aproximadamente una tercera parte eran mujeres. Vivían del oro que sacaban día a día, sin cuadrilla ni patrón, y su multiplicación hacia el siglo XVIII configuró un paisaje social distinto al del Pacífico esclavista. En 1780 la Corona ordenó que los mazamorreros se matricularan en las Cajas Reales y pagaran 18 tomines de oro —cuatro pesos de plata— por individuo al año, extrajeran o no oro. Los observadores contemporáneos lamentaron la medida como una carga perjudicial.

Los censos del final del período confirman el mestizaje que este modelo produjo. El censo de Medellín de 1778 registró que el 55% de sus 14.704 habitantes eran mulatos o esclavos negros; el de Santa Fe de Antioquia de 1805 contó 4.242 mulatos o esclavos sobre 5.945 habitantes. La Antioquia minera estaba siendo poblada, en buena parte, por los descendientes libres de la trata.

El Chocó: apertura tardía y esclavismo extremo

Si la minería colonial tuvo un núcleo canónico en su segundo ciclo, ese núcleo fue el Chocó. Su historia es la de una frontera resistida durante décadas y sometida a un modelo extractivo que llevó al extremo todas las tendencias del sistema.

Los indígenas del Chocó combatieron la conquista con extraordinaria eficacia. En 1640, en una rebelión sostenida, no solo cerraron las minas sino que cruzaron la cordillera y saquearon e incendiaron los pueblos españoles de Anserma, Arma y Cartago. La pacificación efectiva llegó recién hacia 1686, dos años después de otra gran rebelión en 1684. Solo entonces los españoles pudieron abrir sistemáticamente los depósitos auríferos de la cuenca del Atrato y del San Juan.

Durante el siglo XVII la mano de obra en las minas chocoanas fue predominantemente indígena. A lo largo del XVIII, con las nuevas importaciones de africanos y la caída demográfica de los pueblos originarios, los esclavos negros los reemplazaron progresivamente hasta configurar la sociedad que retrata el censo de 1782. La esclavitud fue allí, más que en cualquier otra región, la forma dominante de trabajo y de organización social y política. El inventario de la mina Santa Rosa de 1781 muestra cómo la cuadrilla era la unidad básica del laboreo, con su jerarquía interna y su contabilidad de cuerpos.

Lo distintivo del Chocó fue el ausentismo. Los dueños de minas más ricos y poderosos nunca se quedaron en la región: controlaban sus haberes desde Buga, Cartago, Cali, Anserma, Popayán y Santa Fe de Bogotá. Las razones que ellos mismos esgrimían mezclaban lo real y lo mítico: el clima cálido y húmedo del Chocó no sería apto para blancos, que contraían viruela y eran susceptibles a fiebres tropicales. El resultado fue un territorio donde la riqueza se extraía pero no se sedimentaba. Cuando el oidor Aramburu fue comisionado en 1713 para establecer poblamiento y una Caja Real, encontró un estado lamentable: no parecía —escribió— que hubieran pisado españoles la provincia, a pesar de casi cuarenta años de explotación. El intento de erigir la región en superintendencia y luego en gobernación no logró integrarla fiscalmente. El contrabando de oro fue endémico, con contactos permanentes con franceses, ingleses y holandeses.

Contra este mundo se levantaron también los cimarrones. Las mujeres negras participaron activamente en los palenques como parte del fenómeno de resistencia, formando o integrando comunidades libres en los intersticios de la geografía minera. La fuga fue, junto con el contrabando y la rebelión, uno de los modos permanentes en que el sistema fue erosionado desde dentro.

Fiscalidad, contrabando y transferencias a la metrópoli

El sistema fiscal montado sobre la minería tenía una lógica simple y una operación complicada. La lógica: gravar la producción de oro para financiar a la Corona y la burocracia colonial, dentro de un sistema monetario bimetálico —oro y plata a tasa fija— en el que la política de acuñación libre permitía a los poseedores de metales venderlos sin restricción a la casa de moneda. La operación: cobrar el quinto real —originalmente el 20% de la producción— en un territorio disperso, con distritos remotos, contrabando endémico y funcionarios lejanos.

El impuesto fue reduciéndose progresivamente hasta llegar al 3% del valor de la producción en 1777. La medida buscaba, entre otras cosas, reducir el contrabando: si el gravamen era bajo, la evasión perdía atractivo. La producción total de oro de la Nueva Granada durante el siglo XVIII se estimó en 205 millones de pesos, una cifra colosal que se convirtió en base para calcular acuñación, contrabando y transferencias a España. La producción real fue posiblemente entre un tercio y la mitad mayor que la acuñada, en parte para evadir el quinto y financiar tráficos ilegales.

Las cajas reales fueron el instrumento con el que la administración española intentó integrar fiscalmente regiones mineras como el Chocó. Desde 1713 se intentó establecer una allí, pero el contrabando y la fuga ilícita del oro persistieron. Los cálculos para el período 1768-1820 indican que grandes cantidades de oro extraído nunca fueron acuñadas, lo que pudo haber facilitado transferencias de capital hacia España y generado una gran salida de capital de la Nueva Granada.

El oro era casi el único producto de exportación de la colonia, y los impuestos al comercio con España constituían la fuente principal de ingresos del tesoro real. La Nueva Granada funcionaba, en la práctica, como un aparato de extracción y remesa: sacaba metal de sus ríos, lo enviaba a la Península, y con lo que quedaba pagaba a su propia administración. Cuando las reformas borbónicas de la segunda mitad del siglo XVIII buscaron aumentar los recaudos coloniales mediante nuevos gravámenes, la reacción no se hizo esperar: en la Nueva Granada, estos impuestos contribuyeron a desencadenar la revolución comunera y alimentaron el clima de malestar que antecedió a las revueltas independentistas.

La economía articulada al oro: ciudades, haciendas, élites

La mina no operaba sola. Alrededor de cada real de minas se tejía una red de abastecimiento, transporte y crédito que dio origen a la riqueza de ciudades enteras. Popayán, Medellín y Rionegro hicieron su fortuna internando mercancías en los reales de minas del Chocó, Rionegro y Santa Rosa. El conquistador, y luego el hacendado colonial, actuó como empresario multifuncional: con una encomienda disponía de mano de obra para labores agrícolas o mineras, comerciaba abastecimientos hacia los centros mineros, mantenía recuas de transporte e invertía en la compra de esclavos africanos. El comercio de esclavos —el más lucrativo de todos los asociados a la economía minera— movía rivalidades entre las grandes potencias europeas y era, junto con el oro, la mercancía crítica del sistema.

En el suroccidente, las haciendas del Patía y de sus alrededores nacieron en el siglo XVIII articuladas a la expansión minera: la apertura del Chocó y la reactivación de las minas de Caloto, Almaguer y el propio Patía impulsaron su formación. Estas haciendas alimentaban a las cuadrillas de esclavos y proveían mulas, cueros, panela y víveres a los reales. La élite de Popayán se configuró en ese cruce: terrateniente, minera y comerciante a la vez, consolidada hacia el siglo XVIII como clase esclavista que aprovechó la frontera del Pacífico para constituirse en una de las oligarquías más poderosas del virreinato.

La ironía estructural es que la propia minería tendía a no generar desarrollo regional duradero. En el Chocó, donde el modelo fue más extremo, el mercado podía desaparecer con el agotamiento de las minas: la riqueza generada beneficiaba principalmente a élites externas, las de Popayán y del interior del Cauca, que acumulaban poder e influencia sin arraigar en los territorios explotados. La reglamentación colonial reforzó esa lógica al otorgar una preeminencia unilateral a la industria minera sobre la agricultura y el comercio, orientando la economía hacia la extracción de metales preciosos para pagar las importaciones de España. La Nueva Granada no fue exclusivamente minera —agricultura y comercio existían y se desarrollaban vinculados a los centros mineros—, pero el desequilibrio a favor del oro condicionó el conjunto.

La red de nombres, ríos y cuadrillas

La minería colonial es inseparable de una lista de nombres propios que operaron sobre una geografía concreta. Gonzalo Jiménez de Quesada, Sebastián de Belalcázar, Juan Vadillo, Francisco César y Jorge Robledo trazaron las primeras rutas de entrada persiguiendo botines y noticias de oro. Gaspar de Rodas y otros fundadores levantaron los reales antioqueños del primer ciclo. En el Chocó del segundo ciclo, apellidos como Barreto —Álvaro Barreto entre los grandes esclavistas mineros— controlaban desde el interior cuadrillas que trabajaban en ríos que ellos mismos nunca vieron.

Los ríos son los verdaderos protagonistas silenciosos. El Cauca en su curso medio y alto, con sus placeres explotados desde el primer ciclo; el Atrato y el San Juan en el Chocó del segundo ciclo; las quebradas antioqueñas de los Osos, donde ya desde la década de 1630 operaban mineros con cuadrillas de esclavos negros procedentes de Santa Fe de Antioquia y del valle de Aburrá, en los valles de San Andrés, Riogrande y Riochico. Buriticá, célebre desde antes de la conquista por su tradición aurífera, se sumó a la lista de topónimos que la minería fijó en la memoria del país.

Sobre esos ríos se movieron cuadrillas cuya composición humana es la historia real de la mina: africanos capturados en distintas regiones del continente, entrados por Cartagena, distribuidos hacia Zaragoza, Remedios, Barbacoas o el Chocó; sus hijos nacidos en Colombia, mestizados o no, algunos manumitidos, otros huidos a palenques; mujeres esclavas —una parte importante de cada cuadrilla— que trabajaron el oro y que también engrosaron las filas del cimarronaje. La mina fue, entre otras cosas, la máquina que trajo a Colombia una de las poblaciones africanas más numerosas de Hispanoamérica y que configuró el Pacífico como territorio afrodescendiente.

La crisis, las reformas y el fin del ciclo

Hacia mediados del siglo XVII la economía neogranadina había entrado en una recesión prolongada. Dos causas principales explicaron su carácter recesivo: el decrecimiento vertiginoso de la población indígena —iniciado en el XVI y prolongado en el XVII— y el propio agotamiento minero, evidente hacia 1620. La producción de oro se hundió hasta casi desaparecer hacia 1700. La crisis demográfica indígena generó una situación paradójica de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra, que golpeó tanto a las empresas agrarias como a las mineras.

A partir de 1690 comenzó una recuperación demográfica impulsada por la rápida reproducción de mestizos, negros y mulatos, base humana del segundo ciclo. La expansión chocoana y la reactivación antioqueña del siglo XVIII se apoyaron en esa nueva demografía y en la trata africana continuada. Pero el modelo tenía fisuras estructurales que las reformas borbónicas terminaron de exponer: la abolición de la mita en 1729, la reducción del quinto al 3% en 1777, la matrícula obligatoria de los mazamorreros en 1780, los nuevos gravámenes que desencadenaron la revolución comunera. La Corona intentó a la vez modernizar y apretar más, y consiguió erosionar las bases de consentimiento del sistema.

La Independencia liquidó dos regiones mineras y no logró revivir a otras. La inestabilidad política, la huida de esclavos y su reclutamiento militar llevaron al estancamiento de las regiones mineras del Chocó y de Popayán durante todo el siglo XIX. El resurgimiento posterior corrió por cuenta de Antioquia, donde la minería adoptó características distintas —arraigada en mazamorreros libres, mestizos, y en una élite regional propia— que ya no reprodujeron el modelo esclavista del Pacífico. En la segunda mitad del siglo XIX, el Cauca vivió una crisis asociada al descenso de la producción minera, la manumisión de los esclavos y la sucesión de conflictos civiles, que golpeó a la aristocracia caucana y al conjunto de la región. La geografía de la Colonia se rehizo, pero sus asimetrías persistieron.

Los intelectuales criollos del período preindependentista, influidos por la fisiocracia, ya habían comenzado a promover la agricultura como base de la civilización y de la prosperidad. Detrás de esa preferencia latía un juicio implícito sobre la minería: su carácter extractivo, su tendencia a agotar territorios, su débil huella civilizatoria. Durante el siglo XVIII el oro había sido el principal producto de exportación del Nuevo Reino de Granada, y esa situación no varió sustancialmente durante buena parte del XIX, hasta la aparición del tabaco, la quina y el café.

Huella

De los tres siglos de minería colonial queda algo más que los lingotes remitidos a Sevilla. Queda una geografía humana: el Pacífico afrodescendiente, cuyas comunidades hunden sus raíces en las cuadrillas del Chocó, Barbacoas y el Cauca; la Antioquia mestiza de los mazamorreros libres, base del posterior poblamiento del suroeste antioqueño y de la colonización que abrió tierras al café; el suroccidente caucano y su aristocracia ausente, cuyas fortunas construidas sobre esclavos y minas condicionaron la política republicana. Queda la memoria de villas fantasma como Guamocó, tragadas por la selva cuando el aluvión se acabó. Quedan los nombres de los ríos —Atrato, San Juan, Nechí, Cauca— asociados para siempre al oro. Y queda la certeza de que la primera economía exportadora del país fue una economía extractiva basada en el trabajo forzado, un patrón que la República heredó, discutió y en muchos sentidos no terminó nunca de superar.

Colombia produjo durante la Colonia más oro que cualquiera de las otras posesiones españolas. Ese hecho, dicho así, suena a hazaña. Sostenerlo requirió, sin embargo, una máquina institucional que consumió pueblos indígenas hasta el borde de la extinción demográfica, importó decenas de miles de africanos esclavizados para reemplazarlos, transfirió capital hacia España a través del contrabando y de la acuñación oficial, y dejó un país cuya geografía —sus fracturas regionales, sus élites históricas, sus poblaciones invisibilizadas— fue moldeada por el rastro que un metal amarillo dejó en sus ríos.

04

En el archivo

3 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Gonzalo Jiménez de Quesada — dirigió la expedición que obtuvo los mayores botines auríferos del territorio muisca en 1537
  2. 02Pedro de Heredia — orientó su conquista desde Cartagena siguiendo el rastro del oro funerario zenú en 1534
  3. 03Antioquia — distrito minero central del primer y segundo ciclo aurífero, sede de los frentes de Cáceres, Zaragoza y Guamocó y cuna de los mazamorreros
  4. 04Chocó — núcleo del segundo ciclo aurífero colonial, con el modelo más extremo de esclavismo y ausentismo de propietarios
  5. 05Popayán — distrito minero activo en ambos ciclos, base de propietarios de cuadrillas esclavas en el Pacífico
  6. 06Cartagena de Indias — puerto de entrada de la trata esclavista que abasteció de mano de obra africana a las minas del occidente neogranadino
  7. 07Encomienda — institución colonial que movilizó trabajo indígena hacia las minas durante el primer ciclo extractivo
  8. 08Cimarronaje — respuesta de resistencia de los esclavos africanos frente al sistema de cuadrillas mineras en el Pacífico y Antioquia
  9. 09Extractivismo — patrón estructural que organizó la economía neogranadina en torno a la exportación de oro sin diversificación productiva interna
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Documentos y fragmentos citados

46 documentos · 75 fragmentos

01Economías prehispánicas de ColombiaAlberto Gómez Gutiérrez, Ignacio Briceño Balcázar, Jaime Eduardo Bernal Villegas, Carlos Eduardo López Castaño, Martha Cecilia Cano Echeverri, Francisco Javier Aceituno Bocanegra, Nicolás Loaiza Díaz, Andrea M. Cuéllar, María Alicia Uribe Villegas, Marcos Martinón-Torres, Santiago Giraldo, Daniela Castellanos Montes, Marianne Cardale de Schrimpff, Carl Henrik Langebaek, María Antonieta Corcione Nieto, Catalina Zorro, Luisa Mendoza, Marcela Bernal, Lucero Aristizábal, Leonor Herrera · p. 1822 citas
[1]

larga secuencia de ocupaciones humanas en el altiplano, iniciada hace unos 12.000 años, y sus evidencias se encuentran sin interrupción desde el 900 d. C. aproximadamente hasta la conquista española en el siglo XVI y aún varios siglos después, durante el período colonial, en algunas regiones (Langebaek, 1995). M APA…

p. 182
[2]

larga secuencia de ocupaciones humanas en el altiplano, iniciada hace unos 12.000 años, y sus evidencias se encuentran sin interrupción desde el 900 d. C. aproximadamente hasta la conquista española en el siglo XVI y aún varios siglos después, durante el período colonial, en algunas regiones (Langebaek, 1995). M APA…

p. 182
02Arqueología de Colombia: un texto introductorioGerardo Reichel-Dolmatoff · 2016 · p. 3491 cita
[3]

que representan aves, peces, reptiles o figu- ras humanas estilizadas. A veces las incisiones tienen un relleno o un pigmento mineral blanco, lo que hace resal- tar los motivos sobre el fondo oscuro de la piedra. Otra categoría de objetos consiste de matrices para el trabajo de orfebrería; son tallas en relieve que…

p. 349
03La tierra de los tesoros tristesSimón Posada Tamayo · 2022 · p. 521 cita
[4]

la escasez de hierro. Un homicida, que se escondía en las faldas del cerro de Monserrate, halló un venado de oro en una cueva. A los muiscas que iban a ser sacrificados en honor a los dioses les servían la comida espolvoreada con oro. Vasco Núñez de Balboa, conquistador español y descubridor del océano Pacífico, habló…

p. 52
04Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 121 cita
[5]

las relaciones comerciales afianzaban redes de intercambio cultural más profundas. un aspecto importante de la sociedad muisca fue el desarrollo y la complejidad que se desprendieron de una economía natural no monetaria, y que se desplegó al tener un escenario de vastas redes comerciales y cercanías culturales y…

p. 12
05Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 481 cita
[6]

embargo, por la misma época, la colonización antioqueña del Gran Caldas se hizo en gran parte profanando las tumbas de los indígenas Quimbayas, ricas en objetos orfebres. Un grupo de comerciantes financiaba el saqueo de las tumbas, fundiendo y atesorando estas piezas; algunos las conservarían formando las primeras…

p. 48
06Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · p. 1081 cita
[7]

the incredible riches of the land in which we found ourselves, Jiménez and the captains decided to return to 10. The figures cited here vary only slightly from the ones recorded in the expedition’s official logbook. The logbook entry from Monday, August 20, 1537, states that “ 136, 000 pesos of fine gold were found in…

p. 108
07Historia de Colombia - La Colombia más Antigua IIRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), Juan Salvat, Roberto García Rojas (dirs.) · 1988 · p. 531 cita
[8]

diferentes usos. Fue tanta la im- portancia de la «guaquería» en el siglo x1 que muy pronto la Corona española, a medida que se iban descubriendo los enterramientos de Sierra Nevada y del Sinú, sumamente ricos en oro, tuvo que re- glamentaria considerándola como un privilegio que correspondia 2 los primeros pobladores…

p. 53
08Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 691 cita
[9]

extraordinario. Mientras se aprestaba a la defensa del Panzenú por ese lado del gran río con apremio de sus colegas malibúes, Guley se vio asediado por el otro, el de las sabanas, cuando don Pedro de Heredia (el fundador de Cartagena) avanzó en 1534 desde Cala- mar! por los montes de María para descubrir el Finzenú.…

p. 69
09Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 1531 cita
[10]

denominador y principal movil de la conquista del territorio colombiano fue la busqueda del oro. La leyenda de El Dorado fue creada desde aquella época, parece que por los propios indige- nas, para despistar a los espanoles. La conquista fue una empresa cruenta. Muchas poblaciones nativas fueron arrasadas y los…

p. 153
10Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 166, 169, 1713 citas
[11]

los que, como soldados que se apropiaban de un botín, como señores que cobraban un tributo o como empresarios mineros, recogían el oro americano. Una mirada al proceso de obtención del oro en el territorio actual de Colombia ayudará a comprender mejor el desarrollo de la conquista. Como ya se vio, los primeros…

p. 166
[14]

menos de los comerciantes europeos; los intercambios regionales o locales suplantan a los intercontinentales, el oro entra a desempeñar —así sea débilmente— un papel como moneda local, y posiblemente el nivel de vida de los encomenderos, que han visto desaparecer el espejismo de una rápida fortuna en América y…

p. 171
[15]

hacia 1560. Entre tanto, en el occidente se logró cierta estabilidad: Popayán figura con una producción anual de casi 50.000 pesos para 1551-56, que crece ligeramente en el siguiente quinquenio; en Cartago y Anserma los ingresos anuales pasan de unos 40.000 pesos durante la primera mitad de la década a casi 75.000 en…

p. 169
11Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 271 cita
[12]

Nuñez de Balboa founded Santa Mar í a la Antigua del Darién in 1510. This was the first city in what today we call Colombia, and one of the first of Spanish origin on the American continent. However, the conquerors soon understood they were facing nations with different languages, customs, hierarchical regimes,…

p. 27
12Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 28, 62, 843 citas
[13]

colombianos. En cierta medida, las tres clases de problemas definen un conjunto de igual número de periodos de la historia económica del país e indican la organización general de la obra. A. Supervivencias coloniales El área que se conoce hoy como Colombia fue ocupada por los españoles en la tercera década del siglo…

p. 28
[51]

y modernización, ¿cuál fue el más fuerte?; es de- cir, ¿fueron beneficiosos o perjudiciales los efectos netos de la política de transferencia de impuestos? La respuesta depende, en parte, de las verdaderas dimensiones cuantitativas de las remesas -y, sobre esto, solo se pueden hacer algunas inferencias de carácter…

p. 62
[52]

Colonia y en el siglo XVIII.. España extrajo metales y otros recursos de la Nueva Granada desde 1500 [n. e. a.]. LAS POLÍTICAS BORBÓ:\!CAS Y REPCBL!CA:\AS, 1763-1845 generó una cuarta parte de la producción mundial), las autoridades españolas no tuvieron muchos problemas para convertirlo en artículos de consumo. Las…

p. 84
13Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 86, 88, 903 citas
[16]

que, a partir de 1608, m uchos m ineros prefirieron explotar las m ás novedosas y m ejor em p la zadas m inas de G uam ocó. Sin em bargo, ya en 1660 los depósitos de G uam ocó y Z aragoza estaban agotados. Según las estadísticas oficiales de acuñación, en 1630 los distritos antioqueños p roducían la m itad de lo que…

p. 88
[41]

e establecim iento de ciudades españolas y hatos ganaderos en el A lto M agdalena desde las prim eras décadas del siglo xvii y la m ás lim itada penetración en los Llanos O rientales d espués de 1660, se extendió bastante el área bajo control español. E l o c c i d e n t e En el lapso transcurrido entre fines del…

p. 86
[59]

volverían en décadas. En 1640, los indígenas rebeldes no solo cerraron las m inas chocoanas sino que cruzaron la cordillera y saquearon e incendiaron los pueblos españoles de A nserm a, A rm a y Cartago. Los jesuítas, q u ienes llegaron al San Juan hacia 1624, tuvieron algún éxito en convertir a los indios de la…

p. 90
14Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 641 cita
[17]

entre 1510 y 1550 cu los mejores a ñ os el oro lleg ó a 300000 pesos, entre 1570 y 1 620 el Nuevo Reino se convirti ó en el principal productor de oro de Am é rica y hubo a ñ os en los que la producci ó n lleg ó a 2 millo nes de pesos. Desde el punto de vista del imperio, el oro era apenas 68 HISTORIA M Í NIMA DE…

p. 64
15Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 59, 79, 863 citas
[18]

productividad per cápita, sino más bien del hallazgo de nuevos yacimientos con una gran riqueza superficial y del aumento constante de la mano de obra. En ambos casos la tendencia al agotamiento producía una curva muy regular en todos los distritos mineros. El hallazgo inicial incitaba a la compra de esclavos, por lo…

p. 59
[27]

minas propiamente dichas, donde un empresario minero con capital suficiente para tener una cuadrilla de esclavos explotaba un territorio de su propiedad. Una o varias de ellas constituyeron los llamados reales de minas, unidades administrativas creadas por las autoridades espafiolas para ejercer el control de la…

p. 86
[63]

en los consumos que le valieron el nombre de “Pamplonita la loca”, la ciudad entró en un período de larga decadencia. Poblados como Vitoria o Guamocó podían desaparecer sin dejar rastro o convertirse en sombras. Durante el siglo xvi1 ciudades como Popayán, Medellín y Rionegro hicieron su fortuna con la internación de…

p. 79
16Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 227, 234, 2413 citas
[19]

en los dos decenios de 1590-1610. En adelante la producci ó n tiende a contraerse hasta entrar en una crisis que abarca una buena parte del siglo xvii. Hacia 1680 se observa un repunte (para el dis trito de Popay á n; posiblemente tambi é n para Antioquia) que se va afirmando en los primeros decenios del siglo xvm.…

p. 227
[43]

una alternativa de empleo y de perma nencia en explotaciones agr í colas. Dentro del sistema defensivo del Imperio y la ruta de la Carre ra de Indias, Cartagena goz ó de una situaci ó n estrat é gica que favo rec í a no s ó lo la introducci ó n l í cita de esclavos y mercanc í as, sino que invitaba a su comercio il í…

p. 241
[53]

contactos permanentes con contra bandistas franceses, ingleses y holandeses. Desde otro punto de vista, el Chor ó caracteriza'muy bien, los esfuerzos de la administraci ó n espa ñ ola por integrar fiscalmente estas regiones fronterizas. Desde 1713 el oidor Aramburu hab í a sido comisionado para asentar un poblamiento…

p. 234
17Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 118, 120, 1233 citas
[20]

Estos desplaza- La economía y la sociedad coloniales, 1550-1800 131 mientos estaban regidos por las posibilidades de rentabilidad de los esclavos y, en todo caso, permitían su reproducción en condiciones más favorables que en las minas. Ya se ha aludido en el curso de este trabajo a factores estructurales de la…

p. 123
[21]

más allá del núcleo inicial del Nuevo Reino se ejercía mediante jueces de comisión, cuyas actuaciones eran casi siempre rechazadas por los vecinos del lugar. Aun dentro del Nuevo Reino, Tunja y Santa Fe rivalizaron durante todo el siglo xvi como centros de poder, y sólo visitas sucesivas de los oidores (o visitas de…

p. 118
[25]

accesible de los veneros, con- denaba de nuevo al aislamiento a regiones ente- ras y anulaba todos los esfuerzos anteriores. El hallazgo repetido de yacimientos impuso tam- bién un ritmo de desarrollo desigual que acen- tuaban la ausencia de comunicaciones y la im- posibilidad de imponer patrones políticos uni-…

p. 120
18Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 72, 782 citas
[22]

pocas ocasiones alcanzaron a convertirse en ciudades. En Antioquia, por ejemplo, a fines del siglo xvi, el descubrimiento de los ricos sedimentos del río Nechí pro- vocó el rápido desplazamiento de casi todos los mineros que se encontraban en Buriticá. En muy pocos años fun- daron Cáceres, Zaragoza y Guamocó. El…

p. 72
[35]

conocimientos especialmente valo- rados por los amos eran los de los carpinteros, las parteras y los curanderos de picaduras de víboras. Las cuadrillas mineras llegaron a estar conformadas hasta por varios cientos de esclavos, aunque lo normal era que el tamaño de una cuadrilla oscilara entre los 50 y los 200…

p. 78
19Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 50, 56, 923 citas
[23]

determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…

p. 50
[50]

Kfiídficnerst Posiblemente la producción de oro fue entre la mitad y un tercio mayor de la acuñada (Sharp, 1976) ya que así se eva- día el impuesto del quinto — 20 % del producto— y se financiaba el contrabando, que por esa misma razón sería reducido progresivamente hasta alcanzar un 3 % del valor de la producción…

p. 56
[73]

Producción de oro Durante el siglo xviii el oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada y durante el siglo xix esta situación no varió mucho. Fue sólo a finales de ese siglo, ante la aparición de nuevos productos de exportación como el tabaco, la quina y el café, que el oro fue relegado a un…

p. 92
20Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 751 cita
[24]

y Buriticá habían entrado en completa deca- dencia 26. Sin embargo, lo que muestran los documentos del Archivo Histórico de Antioquia y los del Archivo General de la Nación es que desde la década de 1630 ya se habían asentado en los Osos varios mineros, quienes con sus cuadrillas de negros explotaban tanto el…

p. 75
21Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 289, 331, 3643 citas
[26]

en otras partes (véase gráficos 6, 9, 10). En tanto que en Santa Fe, en Cartago y en Popayán la producción logra man tenerse en ocasiones como consecuencia de presiones renovadas sobre el trabajo indígena, la caída en las regiones en donde se empleaban esclavos no se atenúa en ningún momento. La villa de Santa Fe de…

p. 364
[42]

XVII) y su aparición en el Chocó (s. XVIII) Fuera de los centros mineros de la región de Antioquia, la mano de obra esclava ocupó un lugar secundario en el resto de las explotaciones de la Nueva Granada durante los siglos XVI y XVII. Ya se ha visto cómo hacia 1628 había apenas 250 esclavos en Popayán. En 1623 no se…

p. 331
[68]

al conquistador como empresario. Él no conocía una especialización que lo confinara dentro de una actividad eco nómico-profesional demasiado rígida. Con una encomienda disponía de mano de obra que podía dedicar indiferentemente a las labores agrícolas o la minería. La producción agrícola lo inducía a un comercio muy…

p. 289
22Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 14, 71, 836 citas
[28]

fin defi- nitivo en 1729 cuando esta institución fue abolida por la admi- nistración colonial. Según Vicente Restrepo, la eliminación de la mita precipitó el cierre de las minas de plata de Mariquita y Pam- plona, 96 pero esto debió de ser apenas el remate de una situación caracterizada por un decreciente suministro…

p. 71
[33]

fin defi- nitivo en 1729 cuando esta institución fue abolida por la admi- nistración colonial. Según Vicente Restrepo, la eliminación de la mita precipitó el cierre de las minas de plata de Mariquita y Pam- plona, 96 pero esto debió de ser apenas el remate de una situación caracterizada por un decreciente suministro…

p. 71
[47]

de la dificultad que se presentó en la recluta de arrendatarios indígenas y mestizos, de su ínfima productividad cuando eran sojuzgados y de la fortaleza de la organización indígena que en algunos casos se prolongaría hasta el presente. El esclavismo, de otra parte, dominaba en las actividades mi- neras del Pacífico,…

p. 83
[48]

de la dificultad que se presentó en la recluta de arrendatarios indígenas y mestizos, de su ínfima productividad cuando eran sojuzgados y de la fortaleza de la organización indígena que en algunos casos se prolongaría hasta el presente. El esclavismo, de otra parte, dominaba en las actividades mi- neras del Pacífico,…

p. 83
[57]

instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…

p. 14
[58]

instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…

p. 14
23¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 341 cita
[29]

de la tierra, se ha solido enseñar, se expresó mediante diferentes instituciones: una fue la encomienda, donde un grupo indígena era obligado a trabajar para un español -el encomendero- que lo recibía en recompensa por su participación en la Conquista, a cambio de no separarlo y garantizar su conversión al…

p. 34
24Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 421 cita
[30]

y o s p a r a l a h is t o r ia d e l a p o l ít ic a d e t ie r r a s e n C o l o m b ia tó una serie de medidas para protegerlos, disfrazadas con ropajes religiosos o humanistas. Los tributos obligaban a dar al encomendero las pensiones particulares, el quinto para el Rey, el estipendio para el cura doctrinero y el…

p. 42
25Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 13, 162 citas
[31]

y los resguardos, para organizar la producción agrícola de autoabaste- cimiento, así como la mita, para la extracción del oro y otros metales preciosos. La encomienda La encomienda fue una institución que se caracterizó por el poder otorgado por la Corona a un hidal- go, quien ejercía el control, cuida- do y…

p. 13
[54]

entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…

p. 16
26Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 44, 812 citas
[32]

sentido cultural—, o para fines de utilidad general: mitas para el transporte de leña, para obras públicas; y —lo que en un tiempo fue particularmente opresivo— para el transporte de perso- nas y mercancías a hombros, para la boga en el Magdalena 5, y para el trabajo de las minas de plata de propiedad fiscal de Las…

p. 44
[65]

y es la región ecuatorial que cierra el paso al mar por el occidente. En las crónicas de la Conquista, empero, hay muchos pasajes que dan otra idea, como este, de 82 Línd Odince Vrdsíta pero que desaparecieron con increíble rapidez al entrar en contacto con los conquistadores. Por un momento la selva volvió a cubrir…

p. 81
27El Orinoco ilustradoJoseph Gumilla · 2016 · p. 7291 cita
[34]

que aquel es un remo intole- rable? Tres reales de plata ganan cada día de jornal, que es muy suficiente, atendido su corto gasto, para mantenerse y ahorrar algo cada día 263. Y en la Nueva España ganan al día cuatro reales, y los indios que entienden de barra y saben seguir la veta del metal, a más de los cuatro…

p. 729
28Rites, Rights & Rhythms: A Genealogy of Musical Meaning in Colombia's Black PacificMichael Birenbaum Quintero · 2019 · p. 931 cita
[36]

wills, but most purchased their freedom. 67 A few escaped to runaway communi - ties or indigenous villages. 68 After slavery, some free people preferred to remain in paternalistic relationships with their former masters, 69 while others, called mazamorreros, formed free mining gangs, sometimes purchasing slaves them -…

p. 93
29Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de GranadaPedro Fermín de Vargas · 2016 · p. 841 cita
[37]

el Rey se dé a los introductores un doblón de a 4 pesos cada cabeza, por vía de premio. Dedicándose a la agricultura, des- pués se derogó este premio y se ha renovado la libre introducción. 85 Píndiceínrsd tsaóremsd o cícspei dslpí ai tslaimebn gía Nuíys Ríens gí Gpinigi les indemnizaban del trabajo. Muchas porciones…

p. 84
30Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 344, 3482 citas
[38]

de maíz que conformaban la base de su dieta, estos trabajadores comprendían alrededor de cuatro quintas partes de los 15 mil mineros del oro que hubo en' Antioquia en los años de máximo empleo en el siglo XIX. Los' mazamorreros desarrollaron técnicas mineras y una cultura altamente móvil con el fin de aprovechar los…

p. 348
[46]

como la cantidad de capital invertido y el número de trabaja dores enrolados en la producción del metal, eran escasos en compara ción con las grandes colonias productoras de plata de Nueva E1ipaña y Perú. Los depósitos colombianos de oro en el alto y medio Valle del Cau ca fueron explotados durante los períodos de la…

p. 344
31La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 391 cita
[39]

HÉROES DEL CHOCÓ 39 Las condiciones geográficas y climáticas se articulan con dinámicas pro- ductivas que han configurado las formas de poblamiento del Chocó. Desde el periodo colonial, se ha percibido al departamento como una despensa de recursos extractivos como el platino y el oro. Desde esta visión, se han ex-…

p. 39
32Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 3471 cita
[40]

contaba con 600 esclavos importa - dos y en 1782 los negros ya representaban casi el 75 % de la población en el Chocó, de un total aproximado de 35. 000, mientras los blancos constituían apenas el 2 %, y el resto los indígenas. Los blancos eran dueños o supervisores de las minas, oficiales de la Corona, curas o…

p. 347
33Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 100, 1922 citas
[44]

el fin del siglo xviii. Según un censo de minas y esclavos hecho en el año de 1759, había en el Chocó 63 minas y otros tantos propietarios que poseían 4.216 esclavos. En el año de 1788 había 18.496 esclavos en el Chocó, Antioquia y Popayán, de acuerdo con la relación de mando del arzobispo virrey, Caballero y Góngora,…

p. 100
[71]

además un mercado que puede desaparecer repentinamente con el agotamiento de las minas y con el que nadie puede contar como una base definitiva para su estabilidad económica. Todo progreso realizado sobre esa base es eminentemente precario, como muestra la experiencia tantas veces repetida del colapso económico…

p. 192
34Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 1031 cita
[45]

relatively forgotten place, to a crucial space for capital accumulation and export throughout the course of the 1700s. 119 Marcela Echeverri argues that the construction of the Pacific as marginal reflects Spanish disdain for its alleged inhospitality. She challenges William Sharp’s characterisation of the Pacific as…

p. 103
35La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 451 cita
[49]

más in- tensamente, la sangre negra debía constituir por lo menos un tercio del linaje antioqueño en evolución. Así, el censo de 1778 de la villa de Medellín 55 alistó 55% como mulatos o negros esclavos, de los 14.704 habitantes. Para Santa Fe de Antioquia, el censo de 180556 registra 4.242 en un total de 5.945, como…

p. 45
36Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 4471 cita
[55]

el equilibrio con que mutuamente se sostienen los tres ramos, ha cargado el peso sobre el único atendido de minas: de este modo, todo es necesario introducirlo de fuera y pagarlo a peso de oro. Esta es la verdadera causa porque no hay gente más pobre que los mineros, ni que pueda menos satisfacer sus empeños». Mas…

p. 447
37A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 471 cita
[56]

structure of the Empire was bimetallism, a regime in which authorities issued coins of two metals (gold and silver) at a fixed exchange rate. 3 The divergences between the market and fixed bimetallic ratio, the relative supply of the two metals, and small divergences in mint policies determined the bimetallic…

p. 47
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 441 cita
[60]

mientras mujeres negras adornadas con corpiños y brazaletes de oro se paseaban desnudas para servir a sus amos. Cuenta la historia que Pedro Quiñones, Marqués de Miraflores y alférez real de Barbacoas, preparaba plátanos cubiertos de polvo de oro y para evitar que los esclavos recuperaran el preciado metal de sus…

p. 44
39Afrodescendant Resistance to Deracination in Colombia: Massacre at Bellavista-Bojayá-ChocóAurora Vergara-Figueroa · 2018 · p. 651 cita
[61]

gave and contracted smallpox and were particularly susceptible to many tropical fevers. Because seventeenth-and- eighteenth century accounts describe the Chocó simply as fever-ridden (…). (4) This suggests three dimensions that seem central to my reading of the significance of this description. First, the way in which…

p. 65
40Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 511 cita
[62]

[54] Las mujeres negras en la historia de Colombia cimarrona, y formó palenque con otros grupos de ne- gros esclavos fugitivos 78. Mujer y familia en los palenques Esclavas o libres, las mujeres negras ingresaron activa- mente en los palenques, el fenómeno de resistencia a la esclavitud que duró tantos años como la…

p. 51
41Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 691 cita
[64]

mención de los momentos y procesos más P a t í a, d e l a t i e r r a d e n a d i e a l a s g r a n d e s h a c i e n d a s 70 relevantes. En ese orden de ideas, con base en la consulta realizada sobre la hacienda colonial en el valle, podría decirse que sus inicios datan del siglo XVIII. Su nacimiento fue posible…

p. 69
42Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2252 citas
[66]

década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…

p. 225
[67]

década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…

p. 225
43Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 106, 1152 citas
[69]

La evolución de esta enorme y poderosa región hasta finales del siglo XIX estuvo determinada por los ciclos de la producción minera en sus zonas de influencia y por el desa- rrollo de las haciendas, basado en el trabajo de la mano de obra esclava. El poder y la riqueza que alcanzó a acumular hicieron de Popayán y de…

p. 106
[74]

más importante durante la Colonia y la primera parte de la República, marcó el curso de los pueblos indígenas. Es- tos debieron soportar en buena medida el peso del hundimiento 172 Cieza de León, Pedro. Crónica del Perú, Primera parte, p. 173. 173 González, Margarita (1979). El resguardo en el Nuevo Reino de Granada.…

p. 115
44Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 1811 cita
[70]

como una élite terrateniente, minera 181 Capítulo 7. El localismo de las élites caucanas en el siglo xix y comerciante, que se consolidaría hacia el siglo xviii, tal y como lo expusiera Colmenares (1975). La situación de las élites de Popayán fue diferente. Al contar con un importante número de comunidades indígenas,…

p. 181
45Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 3721 cita
[72]

economía neograna- dina un carácter recesivo. La explicación de este decaimiento se suele centrar en dos razones principales: el decrecimiento vertiginoso de la población indígena iniciado en el siglo anterior y que cubrirá la totalidad del x v i i, y el receso de la producción aurífera hacia 162o2 1. Estos hechos…

p. 372
46Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 391 cita
[75]

situación más feliz en los confines de la zona tórrida ¿pueden contar como nosotros con el número prodigioso de ríos, de estos canales cavados por las manos de la naturaleza por donde algún día deben correr nuestras riquezas desde el centro hasta las extremidades? (Caldas, 1942a [1808]: 23). Definitivamente, la…

p. 39