Idea · Colonia
Sociedad de castas
Sistema de clasificación racial-fiscal que ordenó la sociedad del Nuevo Reino de Granada entre finales del siglo XVI y comienzos del XIX, distribuyendo de forma desigual el acceso al trabajo, la tierra, la educación y el honor según el origen, el color y la 'calidad' de las personas. Su lógica de desigualdad sobrevivió a la abolición formal de las categorías con la República.
Trayectoria de una idea
- 1523
Creación del Consejo de Indias
- 1542
Leyes Nuevas y sus límites
- 1570
Multiplicación de mercedes de tierras y configuración agraria
- 1631
Composición de tierras y consolidación de la propiedad colonial
- 1713
Tratado de Utrecht y auge del esclavismo minero
- 1778
Censo del Nuevo Reino: mayoría mestiza y libre
- 1788
Esclavitud minera en su apogeo regional
- 1810
Crisis del orden colonial y recodificación de la desigualdad
La lectura
La sociedad de castas no fue un simple prejuicio cristalizado en costumbre, sino un orden inscrito en instituciones concretas —libros parroquiales, expedientes universitarios, padrones fiscales— que administraba el acceso desigual a la tierra, el sacramento, la educación y el honor. Su peculiaridad neogranadina residió en la negociabilidad de sus categorías: la clasificación racial dependía en gran medida del reconocimiento social local, del prestigio del padre y del oficio, lo que permitía al sistema reproducirse sin fracturarse ante las contradicciones que el mestizaje generaba cotidianamente. La esclavitud minera del eje Cartagena-Popayán-Chocó y la automanumisión como vía dominante hacia la libertad revelaron que incluso la libertad era una mercancía dentro de este orden, confirmando que la propiedad sobre las personas era su fundamento último. Para finales del siglo XVIII, la Nueva Granada era ya una sociedad mayoritariamente mestiza y libre —el 46% de la población— cuya realidad demográfica tensionaba sin cesar las categorías formales del sistema. Cuando la República abolió esas categorías en el papel, la lógica profunda de la desigualdad no desapareció: se recodificó en el lenguaje de la independencia económica, la región y el color, asegurando una larga duración que atravesó el siglo XIX y alcanzó el XX.
La sociedad de castas en el Nuevo Reino de Granada
En las provincias de la Nueva Granada, entre finales del siglo XVI y comienzos del XIX, funcionó un orden social que la Corona y sus juristas llamaron sociedad de castas: una jerarquía racial-fiscal que clasificaba a las personas según su origen, su color y su "calidad", y que administraba desde esa clasificación el acceso desigual al trabajo, la tierra, el sacramento, la educación y el honor. No era un sistema puramente ideológico ni un prejuicio cristalizado en costumbre: se apoyaba en instituciones concretas —la encomienda y el resguardo, la limpieza de sangre, el estanco, la esclavitud minera— y se registraba en libros parroquiales, expedientes universitarios y padrones fiscales. Su eficacia, sin embargo, no residía en la pureza de sus categorías, que el mestizaje corroía desde el primer día, sino en el filtro cotidiano que imponía a los cuerpos: quién podía casarse con quién, quién ordenarse sacerdote, quién portar espada, quién litigar, quién heredar tierras, quién ser bautizado como blanco. Cuando la República abolió las categorías en el papel, la lógica de la desigualdad no desapareció: se recodificó en el lenguaje de la independencia económica, la región y el color.
Una gramática de la desigualdad
La sociedad de castas fue, ante todo, una gramática. Ordenaba en la cúspide a los españoles peninsulares y sus descendientes americanos —los criollos— y descendía, en peldaños de mezcla, hacia los mestizos (hijos de español e india), mulatos (de español y negra), zambos (de indio y negro), pardos (categoría genérica para descendientes libres de africanos) y, en la base, los indios sometidos a tributo y los esclavos negros reducidos a mercancía. Entre estos polos, el barroco taxonómico multiplicó nombres —cuarterón, tercerón, salta-atrás, tente-en-el-aire— que en la Nueva Granada nunca alcanzaron el desarrollo pictórico y notarial de la Nueva España, pero que operaron en el habla y en los expedientes.
Lo decisivo es que la jerarquía no era rígida. La categorización dependía, en enorme medida, de la opinión social de la comunidad, del reconocimiento del párroco, del prestigio del padre, del oficio, del vestido, de la casa. La propia categoría de "blanco" no era un dato biológico sino una asignación negociada: se entrelazaba con principios de calidad y posición, tendía a coincidir con "español" y podía ganarse o perderse según la fortuna. Un mulato próspero, casado en iglesia, dueño de esclavos y protegido por su párroco, podía ser tratado como blanco a los efectos prácticos; un peninsular arruinado y amancebado descendía en la consideración local. Esa negociabilidad no era una fisura del sistema: era su modo de funcionar. Permitía que la jerarquía se reprodujera sin fracturarse cada vez que la biografía concreta desmentía la taxonomía abstracta.
Al mismo tiempo, la clasificación producía efectos duros. La pertenencia a una casta se inscribía en el archivo parroquial desde el bautismo y acompañaba a la persona toda su vida. Para acceder a colegios mayores, seminarios y universidades era necesario probar nacimiento legítimo, limpieza de sangre y que ni el aspirante ni sus padres hubieran ejercido oficios manuales o "bajos". Con ese requisito, mestizos y castas quedaban excluidos, en la práctica, de la educación superior y de los cargos públicos y eclesiásticos que la universidad habilitaba. La ficción de la pureza y la mecánica del expediente hacían el trabajo que la fuerza no podía sostener.
Antecedentes: encomienda, resguardo y las Leyes de Indias
La gramática de castas no cayó del cielo: se ensambló sobre las instituciones que la Corona levantó durante el siglo XVI para gobernar poblaciones sometidas. La primera fue la encomienda. Otorgada como merced real, entregaba a un hidalgo el control, cuidado y catequización de un grupo de indígenas obligados a tributo en trabajo, bienes agrícolas o mercancías. En su base operaba el repartimiento de indios, mecanismo por el cual el conquistador —Sebastián de Belalcázar en Popayán, Gonzalo Jiménez de Quesada en el altiplano— recibía fuerza laboral y podía disponer de ella casi sin límite. La encomienda fue la piedra de toque del neofeudalismo americano: el señor prácticamente sin deberes y con todos los derechos, el indio sin derechos y con todas las cargas.
Las Leyes Nuevas de 1542 intentaron poner freno. Limitaron el goce de las encomiendas a dos generaciones y buscaron un trato más benigno para los indios. La reacción fue feroz: en el Perú desataron una guerra civil, y la Corona, escarmentada, suspendió su aplicación en la Nueva Granada. La institución sobrevivió, con abusos documentados sin ambigüedad, hasta entrar en decadencia entre los siglos XVII y XVIII. Su importancia estructural en los dos primeros siglos coloniales fue decisiva: fijó la relación básica entre español e indio como una de amo y siervo, y esa relación —transformada, mitigada, disfrazada— fue la matriz sobre la que se depositó todo lo demás.
La respuesta administrativa al colapso demográfico indígena y al monopolio abusivo de los encomenderos fue el resguardo: tierras colectivas asignadas a las comunidades indígenas, cuya característica esencial era la propiedad comunal y cuyas ventas, incluso con consentimiento del común, fueron prohibidas en el siglo XVII. El resguardo cumplió una función doble. Protegió, hasta cierto punto, la reproducción de las comunidades y sus formas de vida; y a la vez las segregó, las fijó en aldeas separadas, las mantuvo aisladas de otras influencias. La política de segregación de la Corona buscaba precisamente eso: concentrar a los indios en pueblos aparte, restringir la presencia de encomenderos y de otros grupos en ellos, evitar contaminaciones que erosionaran el tributo y la evangelización.
A partir de 1570 se multiplicaron las mercedes de tierras en el Nuevo Reino, tanto a encomenderos como a no encomenderos, y el conflicto entre los pobladores españoles por el acceso a la mano de obra indígena se volvió permanente. En 1631, una cédula real permitió legalizar ocupaciones de hecho mediante el pago de una composición a la Corona: quien tuviera capital podía convertir en título lo que era simple ocupación. La estructura agraria colonial —grandes propiedades españolas, resguardos indígenas, ocupaciones intermedias de mestizos y mulatos libres— quedó así configurada. Sobre ella se depositaría, después, la geografía racial de la sociedad de castas: los indios en los resguardos, los blancos en las haciendas, los mestizos y libres de color en las tierras intermedias y en los pueblos nuevos.
La esclavitud del oro: el eje Cartagena-Popayán-Chocó
La otra columna de la sociedad de castas fue la esclavitud africana. Cartagena de Indias funcionó como puerto de entrada de esclavos a la Nueva Granada; desde allí se redistribuían hacia el interior, en particular hacia Popayán y, a través de esta, hacia las minas del Chocó. El precio de un esclavo se duplicaba en el trayecto entre Cartagena y Popayán, resultado del costo logístico de transportar y alimentar partidas de cincuenta a doscientas personas durante más de un mes por regiones inhóspitas.
El auge de introducción de esclavos hacia las minas chocoanas se dio entre 1715 y 1740, coincidiendo con el asiento inglés otorgado por el Tratado de Utrecht en 1713. El número total introducido en el actual territorio colombiano —incluyendo contrabando— pudo haber sido inferior a 120.000 personas, cifra modesta frente a Brasil o las Antillas pero decisiva para la configuración regional de la sociedad. En 1788 había 18.496 esclavos en el Chocó, Antioquia y Popayán, y cerca de dos tercios de ellos —unos 12.000— trabajaban en las minas.
Este esclavismo minero fue distinto del modelo antillano de plantación. En el Caribe británico y francés, y en el sur norteamericano, la plantación producía a gran escala para el mercado mundial y compraba insumos en el mercado. En la Nueva Granada este modelo tuvo poco arraigo, con excepciones en torno a Cartagena, en zonas de la Costa Atlántica y en el Valle del Cauca. El esclavismo neogranadino tendió a otorgar a los esclavos rozas de subsistencia, pequeñas parcelas donde producían parte de su propio consumo, lo que reducía los gastos monetarios del propietario y, sin proponérselo, abría un margen de autonomía económica del esclavizado.
Esa autonomía adquirió una forma jurídica y práctica en la automanumisión. En el Pacífico colombiano, los esclavizados disponían por costumbre de un día a la semana —usualmente el sábado— para trabajar por cuenta propia en minería, agricultura u otras actividades, y ahorrar el producto para comprar su libertad. Existían dos vías de manumisión: la libertad por gracia, otorgada por los amos en testamento, con frecuencia a concubinas y a los hijos mulatos habidos con ellas; y la libertad comprada o automanumisión, más frecuente que la primera. Que la vía dominante hacia la libertad exigiera pagarla —al propio amo, al valor de mercado— dice mucho sobre la naturaleza del sistema: la libertad era una mercancía, y su compra por el esclavizado era, a la vez, el reconocimiento de su agencia y la confirmación de que la propiedad sobre las personas era el fundamento del orden.
De esa vía comprada y de las manumisiones por gracia salió, generación tras generación, una vasta población de libres de color: pardos, mulatos, zambos, negros libres que en el censo de 1778 del Nuevo Reino se contaron —junto con los mestizos— como el 46% de la población. Los blancos eran el 26%, los indios el 20%, los esclavos el 8%. La Nueva Granada era, para finales del siglo XVIII, una sociedad mayoritariamente mestiza y libre, rasgo que la separaba de Mesoamérica y de los Andes centrales y del sur, donde el peso demográfico indígena seguía siendo dominante.
Palenques, arrabales y milicias: la agencia de los subordinados
La jerarquía de castas convivió, desde temprano, con formas de resistencia y de negociación que la modificaron sin desmantelarla. La más radical fue el cimarronaje: la fuga de esclavos y la formación de comunidades autónomas en lugares de difícil acceso. El palenque de San Basilio, en las estribaciones de los Montes de María cerca de Cartagena, es el emblema neogranadino. Fundado por cimarrones que defendieron su libertad con violencia frente a las expediciones armadas de sus amos, capituló finalmente bajo condiciones negociadas por mediación del ilustrísimo Casiani. La negociación —el reconocimiento de la libertad a cambio del compromiso de no acoger a nuevos fugados— muestra que la Corona y los propietarios reconocieron, cuando la fuerza no bastaba, la existencia de comunidades libres surgidas de la fuga. La relación entre haciendas y palenques fue, en general, violenta; hubo excepciones, como Amaime y El Bolo en el valle del Cauca, donde se establecieron relaciones armónicas.
El arrabal fue una figura intermedia. En Cartagena, el barrio de Getsemaní funcionó como espacio tolerado de asentamiento para descendientes libres de esclavos, dedicados a trabajos artesanales y domésticos, con un estatus reconocidamente superior al de palenques y rochelas. Los servicios de milicia que estos grupos prestaron a la Corona en tiempos de peligro —el asedio inglés de Vernon en 1741, las guerras de la segunda mitad del siglo— fortalecieron la posición de los arrabales tolerados y ampliaron el margen de reconocimiento social que sus habitantes podían reclamar.
La reforma militar borbónica de la segunda mitad del siglo XVIII amplificó ese efecto. La incorporación sistemática de pardos y mulatos a las milicias les otorgó fuero militar —el derecho a ser juzgados por tribunales castrenses en lugar de los ordinarios— y fomentó un orgullo corporativo que empezó a modificar la posición de los libres de color dentro del orden colonial. Un pardo miliciano con uniforme y fuero era, en la práctica, un sujeto distinto del pardo genérico del padrón. La sociedad de castas no reconocía formalmente ese cambio, pero lo iba incorporando en sus intersticios.
Al mismo tiempo, la Corona temía la vida "arrochelada", la de los mestizos y libres que vivían en asentamientos dispersos, "sin Dios ni ley", fuera del control parroquial y fiscal. Ese temor impulsó una política sostenida de fundación de pueblos durante el siglo XVIII: cerca del 20% de los municipios colombianos actuales se fundó entonces, muchos en tierras de clima medio pobladas por mestizos. El pueblo nuevo era un instrumento de castificación: incorporaba al padrón a poblaciones que antes escapaban, les asignaba párroco y alcalde, les cobraba alcabala.
El aparato: audiencia, iglesia, fiscalidad
La sociedad de castas se sostenía en un aparato jurídico y administrativo. En la cúspide, el Consejo Real y Supremo de las Indias, creado en 1523, centralizaba la política y la legislación y funcionaba como última instancia de los procesos que venían de las Reales Audiencias. En la Nueva Granada, la Real Audiencia de Santa Fe —establecida en 1549— era la segunda instancia judicial y el brazo del control real sobre virreyes, oidores y encomenderos. El sistema procesal tenía tres niveles: alcaldes ordinarios en primera instancia, Audiencia en segunda, Consejo de Indias en súplica extraordinaria. Los conflictos de competencia entre oidores y virreyes eran permanentes; los magistrados coloniales gozaban de amplio poder discrecional y podían fallar conforme a la costumbre o la equidad, sin ceñirse a la letra de la ley, según un principio heredado de las Siete Partidas.
La visita era el instrumento con el que la Corona vigilaba a sus propios funcionarios y comunidades. Las visitas generales se ordenaban sin períodos fijos para producir informes amplios sobre administración, hacienda y población indígena. En la segunda mitad del siglo XVI, bajo Felipe II, el Consejo de Indias tomó conciencia de la feudalización de América y emprendió una burocratización orientada a restar poder a los conquistadores-encomenderos y devolver el control a Madrid. La Audiencia santafereña, que había existido desde 1549, se consolidó como instrumento efectivo de ese control en las décadas siguientes. La sociedad de castas fue, en parte, el resultado de esa burocratización: una malla clasificatoria que permitía a la Corona gobernar poblaciones diversas sin depender del arbitrio directo del encomendero.
La Iglesia era el otro brazo, indisociable del primero. Las órdenes religiosas —dominicos, franciscanos, agustinos, jesuitas hasta su expulsión en 1767, luego los mercedarios y otros— fueron las grandes protagonistas de la cristianización de la Nueva Granada durante los siglos XVI a XVIII, y ejercieron un poder social, político y cultural sin el cual la sociedad colonial no es inteligible. La evangelización fue concebida como política de Estado: la expansión territorial de la monarquía española implicaba, por su propia justificación, la expansión de la fe católica. La catequización era una obligación formal del encomendero y uno de los fundamentos declarados del sistema. Las órdenes poseían capitales que prestaban mediante censos —figuras análogas a hipotecas— a tasas cercanas al 5% anual, a perpetuidad, para financiar conventos y frailes. Los conventos femeninos ofrecían un espacio institucional a las mujeres fuera del matrimonio, dentro de una sociedad jerarquizada donde el estado religioso era una de las pocas alternativas honorables a la vida conyugal.
El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, con sede en Cartagena, tuvo una reconocida importancia política y social. Vigilaba la ortodoxia, sí, pero también funcionaba como instrumento de vigilancia de la sociabilidad de las castas: matrimonios sospechosos, prácticas mágicas afroindígenas, judaizantes portugueses en el puerto, blasfemias de esclavos. La evangelización contribuyó, junto con la coerción material, a la socialización de actitudes pasivas entre los indígenas del altiplano, al incorporar valores del neomaniqueísmo cristiano que reforzaban la aceptación del orden señorial.
El aparato fiscal completaba el andamiaje. La alcabala gravaba las ventas; el quinto real —reducido con el tiempo al 3%— tomaba una porción de la producción minera; los estancos de tabaco y aguardiente monopolizaban productos de consumo masivo. La carga tributaria pasó del 2,9% del PIB antes de las reformas borbónicas a más del 10% en algunos quinquenios de fines del siglo XVIII, con un pico cercano al 10,4% hacia 1800. En la última década colonial, los ingresos de la Corona en la Nueva Granada promediaron 2,4 millones de pesos anuales, de los cuales unos 770.000 —el 32%— venían de los estancos. La sociedad de castas era, entre otras cosas, un mecanismo de recaudación diferencial: el indio pagaba tributo, el blanco pagaba alcabalas y derechos, el esclavo era en sí mismo capital sujeto a alcabala en cada venta. La categoría fiscal era una de las caras más operativas de la categoría racial.
La reforma que rompió el pacto
Las reformas borbónicas del siglo XVIII quisieron modernizar el imperio y, al hacerlo, socavaron el equilibrio de la sociedad de castas. Buscaron fortalecer el control estatal, reducir la autonomía de audiencias y cabildos, aumentar la recaudación, racionalizar la administración. En la Nueva Granada, la visita general del regente Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, iniciada en 1778, aceleró la expropiación de privilegios criollos. Piñeres restableció el impuesto de la Armada de Barlovento y extendió la alcabala a productos hasta entonces exentos. La política del estanco del tabaco —manipulación de precios, represión de siembras ilegales— fue la causa directa del levantamiento de los comuneros del Socorro en 1781, que estuvo a punto de tomar Santa Fe de Bogotá y forzó la negociación de las Capitulaciones de Zipaquirá, después incumplidas.
Lo revelador de los comuneros, para la historia de la sociedad de castas, es la naturaleza de sus alianzas. Fueron alianzas policlasistas —criollos, mestizos e indios— pero estratégicas y transitorias, viables solo en la coyuntura fiscal, entre actores que en la vida ordinaria ocupaban posiciones muy distintas. Los criollos del Socorro no dejaban de ser dueños de tierras y de mano de obra; los indios que se sumaron al levantamiento no dejaban de vivir bajo régimen de resguardo y tributo. La alianza se disolvió con el compromiso, y los prejuicios raciales de las élites criollas permanecieron intactos.
En paralelo, la Ilustración criolla iba elaborando un nuevo lenguaje. José Celestino Mutis, sacerdote y botánico instalado en la Nueva Granada en 1761, se convirtió en el eje de una comunidad ilustrada que empezó a imaginar el territorio como un espacio rico en recursos naturales aprovechables por la ciencia. La Real Expedición Botánica, concebida bajo el arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora —quien gobernó tras el episodio comunero—, fue formulada como parte de un vasto plan de explotación racional del reino y como instrumento para reorientar la enseñanza, sustituyendo la cultura escolástica por el concepto ilustrado de utilidad social de la ciencia.
En torno al Semanario del Nuevo Reino de Granada, publicado entre 1808 y 1811, se consolidó una ideología criolla que había venido gestándose durante las décadas anteriores. Francisco José de Caldas, editor y astrónomo, expresó en sus páginas el pragmatismo ilustrado que privilegiaba la ciencia aplicada sobre la especulación filosófica. Pedro Fermín de Vargas, en sus Pensamientos políticos, diagnosticó el atraso técnico de la agricultura neogranadina y propuso convertir la sociedad en una comunidad de pequeños propietarios integrados al comercio. Antonio Nariño proyectó un plan económico que suprimía los estancos de tabaco y aguardiente, eliminaba las alcabalas internas y las sustituía por una capitación igual para toda la población, incluida la indígena.
Pero al mismo tiempo, y en las mismas plumas, se elaboraba una recodificación de la jerarquía racial. Caldas y José Ignacio de Pombo, entre otros ilustrados criollos, empezaron a construir —antes incluso de la Independencia— una geografía racializada del territorio: los Andes asociados con la civilización y la raza blanca, las tierras bajas —el Caribe, el Pacífico, los Llanos— asociadas con la barbarie y con las razas negra e indígena. La sociedad de castas del Antiguo Régimen se transformaba, en el discurso, en una jerarquía de climas, altitudes y capacidades. La casta se hacía geografía.
La ruptura republicana: inclusión y desplazamiento
Entre 1810 y 1816, durante la Primera República, seis de las nueve provincias-estados patriotas de la Nueva Granada crearon cuerpos electorales que incluían a padres de familia libres de todos los colores con independencia económica. La medida rompía en la práctica con la jerarquía racial colonial. Ninguna provincia mexicana, peruana, boliviana, argentina o chilena hizo algo equivalente en esos primeros años republicanos. Que la sociedad neogranadina fuera ya mayoritariamente mestiza en el siglo XVIII —producto acumulado de tres siglos de mezcla, de esclavismo minero disperso, de una plantación débil, de una vasta población de libres de color— hizo posible una inclusión formal que en otras colonias, con población indígena dominante y aristocracias criollas más consolidadas, resultaba impensable.
En la Convención Constituyente de 1832, que erigió el Estado de la Nueva Granada tras la disolución de la Gran Colombia, el vicepresidente y segundo firmante de la Constitución fue Mauricio José Romero, pardo de nacimiento, hijo de un mulato cubano artesano. En la provincia de Cartagena, con su vieja tradición de arrabales tolerados y milicias pardas, los obstáculos sociales a la incorporación de los pardos al cuerpo ciudadano fueron menores que en Popayán, provincia de fuerte presencia de esclavitud negra, donde los propietarios de minas del Chocó tenían intereses directos en la reproducción del orden esclavista.
La inclusión, sin embargo, tuvo límites y costos. Los criterios para ser ciudadano activo —ser padre o cabeza de familia, tener independencia económica— excluían de hecho a peones, jornaleros, dependientes y por supuesto a los esclavos, cuya emancipación fue gradual y no se completó hasta 1852. Las personas de ascendencia africana pagaron un precio desproporcionado en las guerras de independencia: constituyeron la mayor parte de las tropas y de los oficiales de rango inferior, y sus líderes artesanos y urbanos fueron diezmados por la guerra, el exilio y la represión. Los censos postcoloniales eliminaron las categorías raciales, lo que impide seguir con precisión el destino de la población de color después de 1810, y esa invisibilidad estadística fue, en sí misma, un modo de recodificar la jerarquía: sin categoría, no había base para la reclamación diferencial.
La estructura material de la sociedad de castas sobrevivió a la abolición de sus categorías. La propiedad de la tierra siguió organizada en torno a grandes haciendas heredadas del régimen colonial de mercedes y composiciones. Los resguardos empezaron a ser disueltos, y con la República se fue perdiendo el concepto mismo de propiedad colectiva, mientras la legislación oscilaba entre el derecho comunitario consagrado por la tradición y el derecho individual liberal que privilegiaba al propietario. La frontera abierta de las tierras baldías —propiedad del Estado— condicionó el orden social a lo largo del siglo XIX y buena parte del XX, generando tensiones permanentes con los latifundios improductivos y desplazando la conflictividad rural hacia las zonas de colonización.
El sistema colonial de gobierno, administración y organización económica estaba tan arraigado que continuó sin cambios sustanciales tras la Independencia, y el cambio económico prosiguió a ritmo imperceptible hasta las reformas de 1850. La sociedad de castas, como categoría jurídica, había muerto en las constituciones. Como lógica de acceso desigual a la tierra, al capital, a la educación y al honor, siguió operando bajo nuevos nombres: la gente decente frente al pueblo, el interior blanco frente a las costas mulatas y los Andes indígenas, la propiedad titulada frente a la ocupación precaria.
Herencia
La sociedad de castas fue, en el Nuevo Reino de Granada, un orden estructuralmente robusto y, a la vez, permanentemente negociado. Se apoyó en instituciones sólidas —encomienda, resguardo, esclavitud minera, limpieza de sangre, estanco, alcabala— y en un aparato jurídico y eclesiástico denso. Pero su reproducción cotidiana dependía de un ir y venir de reconocimientos parciales: el pardo miliciano con fuero, el mestizo litigante en juicio de disenso, la concubina liberada por testamento, el mulato próspero tratado como blanco, el cimarrón que negocia capitulación. Esa negociación no fue una válvula de escape que preservara el sistema: fue un vector de transformación real que acumuló, a lo largo de dos siglos, precedentes de movilidad y reconocimiento que hicieron posibles, cuando la crisis fiscal borbónica y la coyuntura atlántica lo permitieron, las inclusiones republicanas tempranas.
La República no heredó una sociedad de castas intacta: heredó un orden ya erosionado por dentro por su propia lógica de negociación, y por fuera por la ilustración criolla y la guerra. Lo que sí heredó, y no supo o no quiso desmontar, fue la arquitectura material que sostenía la desigualdad: la concentración de la tierra, la exclusión educativa, la geografía racializada, la asociación entre color y trabajo, entre región y civilización. Al eliminar las categorías del papel sin tocar esa arquitectura, la República desplazó la jerarquía sin suprimirla. La gramática de castas se hizo gramática de clase, de región, de color, y en esa forma —más sutil, menos codificada, igualmente eficaz— sigue leyéndose en la historia larga del país.
En el archivo
5 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Encomienda: institución fundacional que fijó la relación básica entre español e indio como amo y siervo, matriz sobre la que se construyó la jerarquía de castas
- 02Resguardo: institución que segregó a las comunidades indígenas en aldeas separadas, reforzando la separación racial y fiscal del sistema
- 03Limpieza de sangre: mecanismo jurídico que excluía a mestizos y castas de la educación superior y los cargos públicos mediante la exigencia de probar pureza de origen
- 04Esclavitud africana: segunda columna del sistema, articulada en el eje Cartagena-Popayán-Chocó, que produjo la vasta población de libres de color que tensionó las categorías coloniales
- 05Palenque de San Basilio: comunidad cimarrona que negoció su libertad con la Corona, representando la resistencia radical al orden esclavista dentro del sistema de castas
- 06Reformas borbónicas: proceso que incorporó a pardos y mulatos a las milicias, otorgándoles fuero militar y modificando su posición dentro del orden colonial
- 07Mestizaje: proceso que corroía desde el primer día las categorías del sistema, generando tensiones sociales crecientes en el siglo XVIII y forzando la negociabilidad de la clasificación racial
- 08Nueva Granada: territorio donde el sistema de castas operó con sus características específicas, diferenciadas del modelo antillano y de los Andes centrales
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
49 documentos · 79 fragmentos
01Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 131 cita
[1]y los resguardos, para organizar la producción agrícola de autoabaste- cimiento, así como la mita, para la extracción del oro y otros metales preciosos. La encomienda La encomienda fue una institución que se caracterizó por el poder otorgado por la Corona a un hidal- go, quien ejercía el control, cuida- do y…
p. 13
02Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 42, 452 citas
[2]y o s p a r a l a h is t o r ia d e l a p o l ít ic a d e t ie r r a s e n C o l o m b ia tó una serie de medidas para protegerlos, disfrazadas con ropajes religiosos o humanistas. Los tributos obligaban a dar al encomendero las pensiones particulares, el quinto para el Rey, el estipendio para el cura doctrinero y el…
p. 42
[4]acuerdo con las necesidades de cada familia indígena. La característica esencial era la propiedad colectiva sobre las tierras, las ventas, aún con el consentimiento de todo el común, se prohibieron en el siglo XVII. Según Friede, la conciencia de ser propietario no era igual en las comuni dades indígenas de América, y…
p. 45
03Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 751 cita
[3]pueblos de indios o en sus cercanías. En la isla de Mompox y fuera de ella, las autoridades concedieron así 39 encomiendas, a otros tantos encomenderos. Fue el comienzo formal de lo que se ha llamado el " r é g i m e n señorial" implantado en tierras ameri- canas. [C] Según los documentos, Loba era tan poblada…
p. 75
04Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 121, 1492 citas
[5]el proceso de la conquista siguiera un ritmo diferente y sea por lo tanto difícil de escoger una fecha como indicativa de una transformación básica en la nueva sociedad, puede acogerse la fecha tradicional de 1550 como punto final de esa época, momento de transición entre la sociedad de conquista, basada en el saqueo…
p. 121
[7]que llevó a prohibir que los últimos vivieran entre aquéllos. La norma de mayo de 1526 de que los esclavos que se casaran con personas libres no obtendrían la emancipación como podía ocurrir en España, trataba de establecer una barrera a posibles matrimonios entre indias (legalmente libres) y esclavos 21. 5. La…
p. 149
05Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 46, 662 citas
[6]diversa, han sido uno de los rasgos más peculiares y permanentes de las sociedades hispanoamericanas. CONFLICTOS Y REFORMAS Gran parte de los conflictos politicos y sociales posteriores a la Conquista se originaron en los intentos de la Corona española de limitar los privilegios y los abusos de los encomenderos. Las…
p. 46
[11]consecuencia de la ocupación del trono español por uno de los Borbones, el asiento pasó por unos años a los franceses, nuevos aliados dinásticos. La subsiguiente guerra de sucesión, que duró hasta 1713, no solo arrebató a España sus posesiones europeas, en Italia y los Países Bajos, sino que, por el tratado de…
p. 66
06La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 161 cita
[8]se admite que el ocupante ad quiera su título de •propiedad mediante el pago de una suma a la Corona. Se autorizó la venta de tierra a bajo precio, por parte del Estado, con la finalidad de recavar fondos y atraer nue vos colonos a las tierras sin ocupar. Asimismo se autorizó otorgar tierras a los indios en forma de…
p. 16
07Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo Fabián García Rincón, William Elvis Plata, Diana Paola Hernández Fernández, Alberto José Campillo Pardo, Aliza Moreno-Goldschmidt, Odette Yidi David, Jorge Enrique Salcedo Martínez, Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco · 2022 · p. 11 cita
[9]43 LA EVANGELIZACIÓN DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS DEL NUEVO REINO DE GRANADA DURANTE EL SIGLO XVI Leonardo Fabián García Rincón Introducción Lo que hoy denominamos “evangelización” se ha entendido como el proyecto religioso de expandir el catolicismo en América, una vez esta fue incorporada a la imagen de mundo que…
p. 1
08Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 45, 54, 2843 citas
[10]no era cosa de poca monta, aun siendo legal. Transportar y alimentar partida,s de 50, 100 o 200 personas durante más de un mes _por regiones inhóspitas exigía una logística tan laboriosa, que explica que lós precios se duplicaran entre Cartagena y Popayán. Así, debe concluirse que las partidas introducidas de…
p. 45
[13]pueblos del interior. Así, chamba (o thiamba) significaba cualquier esclavo traído de la región al norte de Ashanti. Los mandingas eran originalmente los pueblos de habla malinké del valle de Gamba, pero la designación se volvió después tan genérica que aludía a cualquier habitante entre Gambia, el norte de Ghana y el…
p. 54
[14]Cartagena 70 54 21 VI 1727 Diego Gómez Hidalgo Cartagena 9 5 VIII 1730 D. Cristóbal Botín 3 I 1731 Popayán 139 42 5 VIII 1730 D. Juan Ildefonso de Nieva Popayán 89 88 9 II i731 D. Juan Beltrán de la Torre Popayán 56 7 20 XI 1731 D. Clemente Jimeno de la Hoz Cali 74 17 VII 1732 D. Antonio García de Lemas Popayán 60 30…
p. 284
09Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 64, 742 citas
[12]entre 1510 y 1550 cu los mejores a ñ os el oro lleg ó a 300000 pesos, entre 1570 y 1 620 el Nuevo Reino se convirti ó en el principal productor de oro de Am é rica y hubo a ñ os en los que la producci ó n lleg ó a 2 millo nes de pesos. Desde el punto de vista del imperio, el oro era apenas 68 HISTORIA M Í NIMA DE…
p. 64
[22]o “ cuarterones ”, agrupadas en los censos co mo “ mestizos ”, “ castas ” o “ libres ”. En efecto, ya para 1778 casi la mi tad de la poblaci ó n del Nuevo Reino figuraba como mestiza, y mu chos de los que aparec í an como ind í genas, blancos o incluso esclavos eran mestizos. En el censo de ese a ñ o los indios fueron…
p. 74
10Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1001 cita
[15]el fin del siglo xviii. Según un censo de minas y esclavos hecho en el año de 1759, había en el Chocó 63 minas y otros tantos propietarios que poseían 4.216 esclavos. En el año de 1788 había 18.496 esclavos en el Chocó, Antioquia y Popayán, de acuerdo con la relación de mando del arzobispo virrey, Caballero y Góngora,…
p. 100
11Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 14, 544 citas
[16]no lo habían he- cho ya, a dar rozas de subsistencia a los esclavos para descargar- se por lo menos de los gastos monetarios de su sostenimiento. Las variaciones de la demanda realzan la gran ineficacia del esclavismo en las condiciones hispanoamericanas, caracterizadas por una oferta rígida no solo cuando caía la…
p. 54
[17]no lo habían he- cho ya, a dar rozas de subsistencia a los esclavos para descargar- se por lo menos de los gastos monetarios de su sostenimiento. Las variaciones de la demanda realzan la gran ineficacia del esclavismo en las condiciones hispanoamericanas, caracterizadas por una oferta rígida no solo cuando caía la…
p. 54
[49]instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…
p. 14
[50]instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…
p. 14
12La tierra de los tesoros tristesSimón Posada Tamayo · 2022 · p. 571 cita
[18]trabajos forzados. Otros se suicidan”, cuenta Germán Arciniegas. Tarde o temprano, los españoles se vieron en la necesidad de establecer reglas más flexibles para hacer más llevadera la carga de tener esclavos. Por ejemplo, poco a poco, les dieron permiso para cultivar la tierra, y así quitarse la responsabilidad de…
p. 57
13Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 2401 cita
[19]las locaciones sociales referida a la sociedad de castas (conocida por algunos como pigmentocracia). En primer lugar, libre significaba una persona de descendencia africana que no era esclavo debido a que su madre era libre en el tiempo de su concepción o de que había obtenido su libertad a través de mecanismos…
p. 240
14Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 961 cita
[20]ancho de los siglos las transformaciones de la sociedad colonial, según la presencia o la ausencia de quienes llegaron a trabajar tanto en las minas y el servicio doméstico como en las estancias y el mundo urbano 38. La superposición de estos instru- mentos públicos y las testamentarías, las cartas, los registros de…
p. 96
15Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 100, 1022 citas
[21]los esclavos fue la posibilidad de autocom pra, pues la m anum isión por los am os fue m enos frecuente que esta. A dem ás, m uchos de los esclavos liberados por sus am os lo fueron por razones personales, que poco tenían que ver con el precio o el valor económico. M uchos de los liberados eran esclavas, frecuentem…
p. 100
[28]a sp ira r a ocupar un lugar de m ayor estatus. D urante las últim as décadas del siglo XVIII, el creciente núm ero de aspirantes m estizos y m ulatos generó eviden tes tensiones sociales. D esde finales del siglo xvi, varias disposiciones esp añ o las m antenían a raya las aspiraciones sociales de m estizos y m…
p. 102
16Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 1992 citas
[23]vienen levas militares de población o tributos, o los dos. De to- das maneras, la tendencia de la población será, de 30) aquí en adelante, hacia un crecimiento sostenido. Una de las realidades que se evidencian en el censo de 1778, que inquiere por la pertenencia socio-racial, es el crecimiento de la población…
p. 199
[24]vienen levas militares de población o tributos, o los dos. De to- das maneras, la tendencia de la población será, de 30) aquí en adelante, hacia un crecimiento sostenido. Una de las realidades que se evidencian en el censo de 1778, que inquiere por la pertenencia socio-racial, es el crecimiento de la población…
p. 199
17Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 341 cita
[25]caracterizaciones, que se volvieron rutinarias, sobre los rasgos de cada grupo, y que se atribuían presuntamente a todos sus miembros: por ejemplo, el indio era visto como engañoso, falso, perezoso, estúpido, etc. También los negros, o las mezclas que incluyen estos grupos inferiores, como los mestizos y los mulatos,…
p. 34
18Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 73, 762 citas
[26]las uniones efectuadas entre ellos, lo cual dio lugar a la forma- ción de las llamadas castas. De esa suerte, en el de- sarrollo del grupo humano colonial confluyeron múltiples factores derivados de la presencia de culturas diferentes, lo cual planteó a la Corona el problema de crear unas pautas de comportamien- to…
p. 76
[43]Les- mes de Espinosa, con los indígenas de Vélez, Mu- zo y La Palma, en 1617, y en Cartago y Anserma en 1627; Herrera Campuzano, en Antioquia, en 1614; y Rodríguez de San Isidro en 1637, en el Valle del Cauca. Sin embargo, la época en que se hicieron ma- yor número de fundaciones fue en el siglo si- guiente, el XVII;…
p. 73
19The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 2581 cita
[27]used courts to their advantage across Spanish America and Brazil. Colombia was no excep- tion, meaning that legal strategies for fighting inequality precede the 1991 Constitution by centuries. One key to understanding hierarchies of race and class in Colombia is grasping their flexibility. In the distant past as well…
p. 258
20Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 143, 2542 citas
[29]son el concepto de la honra y el hidalguismo -con su consiguiente desprecio del trabajo manual- en la que rige una división en castas y una rigurosa distinción entre "oficios nobles", que están a disposición solamente de los "limpios de sangre", es decir, de aquellos sin "sangre de la tierra", y "oficios plebeyos", o…
p. 254
[30]de una élite, que se identificaba fácilmente entre sí, hacia los blancos pobres. Con todas las complejidades que pueden resultar de un examen somero de las designacio- nes raciales que proceden de los documentos de la época, el problema resulta incomparable- mente mayor si se trata de establecer las actitu- des y la…
p. 143
21Blancos, no blancos, casi blancos. Cuerpo, color y belleza en Colombia, segunda mitad del siglo XXPietro Pisano · 2019 · p. 591 cita
[31]uso de “blanco” como ideal étnico y marca de identidad (Taylor, 2005: 54) 44 Capítulo 1. Blancuras En las colonias españolas, el significado de “blanco” adquirió entonces nuevos matices, superposición de “raza” y nacionalidad: la categoría “blanco” terminó coincidiendo con aquella de español 14 determinando, por un…
p. 59
22Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 28, 414 citas
[32]mulatos; diez años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se…
p. 41
[33]años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se reprodujera ese…
p. 41
[59]que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…
p. 28
[60]de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…
p. 28
23Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 2251 cita
[34]figuras vistosas de la familia y hacer amnesia de las líneas familiares despreciables, para otros, éste era un camino que conducía a la revelación de lo innombrable en la fami- lia: viejos orígenes raciales ocultados. Lorenzo, decidido a lograr su propósito, relató ante el juez que su abuelo Ja- vier de Medina era…
p. 225
24Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 60, 1842 citas
[35]Mompox and Valledupar were important cen- ters for the legal and contraband trade but depended on Cartagena or Santa Marta, respectively, for their administration (see Chapter ). 4 Elsewhere, most Caribbean New Granadans clustered in villages and small towns along the main rivers and some portions of the coast.…
p. 60
[78]Chinú, east of the Sinú River. 25 Although the absence of racial categories in New Granada’s postcolonial censuses renders any analysis of the racial makeup of the population after impossible, some trends can be identified. 26 The number of whites in the Caribbean provinces’ total population decreased as a result…
p. 184
25Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 60, 1842 citas
[36]Mompox and Valledupar were important cen- ters for the legal and contraband trade but depended on Cartagena or Santa Marta, respectively, for their administration (see Chapter ). 4 Elsewhere, most Caribbean New Granadans clustered in villages and small towns along the main rivers and some portions of the coast.…
p. 60
[79]Chinú, east of the Sinú River. 25 Although the absence of racial categories in New Granada’s postcolonial censuses renders any analysis of the racial makeup of the population after impossible, some trends can be identified. 26 The number of whites in the Caribbean provinces’ total population decreased as a result…
p. 184
26Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 40, 702 citas
[37]of the Caribbean. In no jurisdiction 17 Helg, Liberty & Equality, 273; Tovar Pinzón, Tovar Mora, and Tovar Mora, Convoca - toria, 533. 18 McFarlane, Colombia before Independence, 47–48. 19 Helg, Liberty & Equality, 19. 20 Helg, Liberty & Equality, 19–20. 21 Tovar Pinzón, Tovar Mora, and Tovar Mora, Convocatoria,…
p. 70
[42]alongside those dictated by the Spanish colonial state and Catholic Church. Divergent yet mutu - ally constitutive forces connected sites as different as gold mines and maroon communities that were shaped by slavery and racialisation on the one hand, and black cultural knowledge production on the other. This work…
p. 40
27Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 3931 cita
[38]constancia vencí los muchos horrores y dificultades que se encontraron así por parte de los negros del palenque de San Basilio, como por la suma espresura de árboles y brozas que con dificultad se descubría la claridad del sol; a que se agregaban las muchas barrancas, despeñaderos y anegadizos; y aprovechándome del…
p. 393
28Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 1201 cita
[39]vivían de algunos cultivos, la caza, la pesca y de algún trato con la hacienda. El desafío de estos palenques a la pretensión de las autoridades de transformarlos en poblados era un reto tácito al influjo 70 Colmenares, Germán, 1979, Popayán: Una sociedad esclavista, 1680-1800, Medellín: La Carreta, págs. 215-227. 121…
p. 120
29Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 347, 3492 citas
[40]de Cartagena, puerto de entrada de negros esclavos para el reino y ade - más escenario de zambajes y mulatajes, se toleró un sitio de poblamiento con un estatus superior al de los palenques y las rochelas. Se trataba del arrabal de Getsemaní, situado fuera de la muralla de la ciudad, en el que se toleraba el…
p. 347
[77]a los pardos indica que en esta provincia los obstáculos sociales a la incorporación inmediata de los pardos al cuerpo ciudadano fue menor que en otras de fuerte presencia de negros esclavos, como Popayán. Mauricio José Romero —diputado por la provincia de Cartagena ante la Conven - ción Constituyente de 1832 que…
p. 349
30Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 291 cita
[41]slaves r5.7 per' cent; whites, including clergy, 27.o percentl and Indians o. 5 percent. Pardo artisans included shoemakers, tailors, masons, and silversmiths. Some of them became relatively wealthy and could afford to live in two-story houses and own slaves.6 The pardos'demographic weight also made them crucial to…
p. 29
31Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 283, 2872 citas
[44]división de poderes, los con - flictos de competencia entre autoridades coloniales eran cons - tantes, particularmente, entre oidores y virreyes 19. La primera instancia de un proceso era presidida por los alcaldes ordina - rios. Sólo para delitos graves se enviaba un juez comisionado, quien abría el proceso, ordenaba…
p. 287
[45]para resistir. España administraba sus colonias a través de un sistema legal y magistrados equivalentes a los propios. Adicionalmente, se trataba de un gobierno de jueces, donde cada oficial delegado ejercía funciones jurisdiccionales de una u otra manera 7. La costumbre y la equidad jugaron un papel crucial en los…
p. 283
32Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 346, 3672 citas
[46]y la de los virreyes Eslava, escrita por el oidor Ber á s- tegui (1751), Sol í s (1760), Mess í a de la Zerda (1772), Guirior (1776), Caballero y G ó ngora (1789), Ezpeleta (1796), Mendinueta (1803), Montalvo (1818), se cuentan entre los m á s valiosos docu mentos que dej ó el gobierno colonial para el estudio de la…
p. 346
[63]os é M ar í a V ergara y V ergara, Bogot á, 1945. 52 P edro F erm í n de V argas, Pensamientos pol í ticos y memoria sobre la poblaci ó n en el Nuevo Reino de Granada, Bogot á. 1944. El plan de Nari ñ o, que es el m á s expl í cito y el que posee m á s car á cter administrativo, podr í a sintetizarse as í: a) Supresi…
p. 367
33Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 50, 652 citas
[47]0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…
p. 65
[69]determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…
p. 50
34¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 39, 422 citas
[48]itinerario del co mercio colonial al conocer la actividad portuaria de Cartagena, Mompox y Honda, como también al tener una comunicación permanente con habitantes de Tunja y Popayán, hacia donde él mismo se dirigía para comercializar los productos de los indíge nas a los que evangelizaba en el piedemonte amazónico. Él…
p. 39
[75]de la servidumbre de las encomiendas establecidas en el siglo XVI, habitando en su gran mayoría pueblos y zonas rurales, 80 La primera idea de país (1550-1810) aunque al gu nos indígenas también desafiaron la prohibición a habitar ciudades, integrándose a la población de mestizos libres de Tunja, Popayán o Bogotá. Por…
p. 42
35Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2311 cita
[51]Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…
p. 231
36Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 611 cita
[52]nuevos títulos y bienes. Según Lope de Vega, los indianos son derrochadores por naturaleza, pues “tienen dineros y los dan en toda ocasión”, además de vivir presumiendo no solo las fatigas y trabajos vividos en el pasado, sino también los títulos que gracias a ello han alcanzado (Martínez-Tolentino, 2001, pp. 83 -…
p. 61
37Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 1, 162 citas
[53]57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…
p. 1
[55]o convento escogido nombraba a un “capellán” (de ahí el nombre) que se encargaba de hacer las celebraciones. Asunción Lavrin, “Cofradías novohispanas: economías material y espiritual”, en Cofradías, capellanías y obras, ed. María del Pilar Martínez (Ciudad de México: UNAM, Instituto de pías en la América colonial…
p. 16
38La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 791 cita
[54]forma normal de vida dentro de la señorialidad. En el fondo es una actitud positiva hacia el pre - sente. Por una parte, los nuevos grupos dominantes asegu- ran el pan, la riqueza, el prestigio y el poder terrenales; y por otra; los campesinos encuentran en estos valores un ancla de seguridad cuya pérdida acarrearía…
p. 79
39Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo Fabián García Rincón, William Elvis Plata, Diana Paola Hernández Fernández, Alberto José Campillo Pardo, Aliza Moreno-Goldschmidt, Odette Yidi David, Jorge Salcedo Martínez · 2022 · p. 11 cita
[56]74 VIDA RELIGIOSA FEMENINA EN EL NUEVO REINO DE GRANADA, SIGLOS XVII Y XVIII Diana Paola Hernández Fernández Introducción El estudio de la vida religiosa femenina en Colombia se ha desarrollado desde múltiples perspectivas que buscan dar cuenta del papel de la mujer en la Colonia y la manera como la Iglesia católica…
p. 1
40Historia de la religión en Colombia, 1510-2021José David Cortés Guerrero · 2022 · p. 11 cita
[57]89 LA INQUISICIÓN EN LA NUEVA GRANADA Alberto José Campillo Pardo Introducción El devenir de las religiones es un aparte fascinante de la disciplina histórica, pues su estudio comprende no solo la cosmovisión y las creencias de una sociedad determinada, sino también una serie de instituciones y prácticas políticas y…
p. 1
41Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 10, 132 citas
[58]Buitrago 'Yo diré siempre con un filósofo piadoso que más me gusta Keaumur observando las polillas y dándonos remedios para poner a cubierto nuestras telas de la voracidad de estos insectos, que Leibni^ creando mundos" Francisco José de Caldas En el presente texto, haciendo uso de algunos conceptos desarrollados por…
p. 10
[61]incorporado previamente en el habitas (Bourdieu, 1999b: 21). Hábito e ideología criolla... 9 Debido al proceso de expropiación de los privilegios criollos, acelerado con la visita general de 1776 y encaminado a desestimular la formación de vínculos entre ellos y los peninsulares, se desencadenó u n a creciente…
p. 13
42El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 214, 5432 citas
[62]el progreso de la sociedad. En el pensamiento neogranadino aparecía el concepto de «utilidad social de la ciencia», que había 370 Vida y escritos, ed. cit., págs. 143 y 144. 544 Jíndi Jícídneer Ucnsi sido completamente ajeno a la cultura colonial, cultura de contenido religioso esencialmente, jurídica y filológi- ca,…
p. 543
[66]así en parte por razones muy variadas y no simplemente por espíritu de imitación. El ancestral sen- timiento localista español, que no había desaparecido del todo entre los criollos de las colonias americanas y que los Borbones trataron de eliminar trasladando a la metrópoli y al imperio ultramarino las formas…
p. 214
43Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de GranadaPedro Fermín de Vargas · 2016 · p. 1, 122 citas
[64]consideraban un buen diagnóstico de los caminos que debería recorrer la sociedad que entraba en una fase de vida independiente. Los Pensamientos políticos y memoria sobre la pobla- ción del Nuevo Reino de Granada aparecieron, pues, a sus contemporáneos que los conocieron bajo forma manus- crita, como una descripción…
p. 12
[65]PEDRO FERMÍN DE VARGAS PENSAM i EN t OS PO l Í tic OS y MEMOR i A SO b RE l A PO bl A ció N DE l N u EVO RE i NO DE GRANADA economía economía PEDRO FERMÍN DE VARGAS PENSAM i EN t OS PO l Í tic OS y MEMOR i A SO b RE l A PO bl A ció N DE l N u EVO RE i NO DE GRANADA Vargas, Pedro Fermín de, 1762-1830, autor…
p. 1
44Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 391 cita
[67]élites criollas resaltando el papel que estos cumplieron en la creación de imágenes particulares sobre las regiones y sus pobladores y en la valoración de sus geografías y de sus razas. Para Múnera, la aparición temprana de los discursos criollos sobre la geografía humana elaborados por autores como José Ignacio de…
p. 39
45Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 12 citas
[68]12 Capítulo I Reseña histórica legislativa afín a la propiedad colectiva Según Cox (, 2003), la tenencia de la tierra es la relación, definida en forma jurídica o consuetudinaria, FAO entre personas, en cuanto individuos o grupos, con respecto a la tierra (por razones de comodidad, “tierra” se utiliza aquí para…
p. 1
[70]12 Capítulo I Reseña histórica legislativa afín a la propiedad colectiva Según Cox (, 2003), la tenencia de la tierra es la relación, definida en forma jurídica o consuetudinaria, FAO entre personas, en cuanto individuos o grupos, con respecto a la tierra (por razones de comodidad, “tierra” se utiliza aquí para…
p. 1
46El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 591 cita
[71]posesión sin título y que sólo se apoya, entre otras cosas no menos ridículas, en que antes eran los san- juanes tributarios?». He aquí dos distintos principios de derecho de pro- piedad. Por una parte el concepto de un derecho colectivo como básico, consagrado por la historia y por las tradicio- nes y por las…
p. 59
47Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 491 cita
[72]en el extranjero representaron fuertes salidas de capital tanto en la Colonia como a comienzos de la República. De esta manera, este capítulo intenta describir el mecanismo por medio del 26 HISTORIA ECO:\O~ICA DE COLO~BIA, 1845-1930 cual el régimen colonial extraía el excedente generado en la colonia y lo transfería…
p. 49
48Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 471 cita
[73]mestizos), mestizo and native peasants (the latter from individual communities or property-owners), and slaves from the mines, plantations and great estates, and rural and urban do- mestic service. Social order was also conditioned by territory. Up until the end of the nineteenth century, and in some areas until well…
p. 47
49La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 204, 2122 citas
[74]la calificación de los representantes fue transferida a las cámaras provin- ciales. El Gobierno creaba una junta especial cuando se trataba de la calificación de los diputados a la convención constituyente, Los ciudadanos activos de las primeras repúblicas: los padres de familia libres de todos los colores La sociedad…
p. 204
[76]fueran padres de familia o cabezas de familia. Obtener la carta de ciudadano en las provincias realistas no era tarea fácil. Así lo señaló el diputado Arispe, en la reunión de las Cortes, para quien conseguir tal carta era “moralmente imposible”: 33 31 “Consulta de las autoridades de Valledupar sobre si los negros,…
p. 212