Vasco Núñez de Balboa
Conquista
1475–1519
La biografía
Vasco Núñez de Balboa fue el hidalgo extremeño que entre 1510 y 1519 gobernó de hecho la primera ciudad española del continente —Santa María la Antigua del Darién—, avistó el océano Pacífico el 25 de septiembre de 1513 y fue decapitado por orden de Pedro Arias Dávila en enero de 1519. Su figura pesa en la historia de Colombia por tres razones concretas: fundó, junto con Martín Fernández de Enciso, la primera ciudad europea en el actual territorio colombiano; ensayó allí un modelo de gobierno por cabildo y alianzas con los caciques cuevanos que sería recordado como el embrión más antiguo del principio de legitimidad por ocupación y trabajo de la tierra; y su ejecución en Acla marcó el punto exacto en que la Corona clausuró la vía del caudillo autónomo y le impuso al Nuevo Mundo el modelo del gobernador burocrático con capitulación real. Todo lo que vino después en Tierra Firme —la conquista del Perú incluida— se organizó desde el andamiaje que Pedrarias montó sobre las ruinas del suyo.
Línea de vida
- 1500
Expedición con Rodrigo de Bastidas al litoral caribe
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Participó en la exploración pacífica del litoral caribe colombiano desde la bahía de Santa Marta hasta el golfo de Urabá, aprendiendo el sistema de 'rescate' —intercambio de objetos europeos por oro y perlas— y los nombres de ensenadas y ríos que aprovecharía años después.
- 1509
Polizón en la expedición de Enciso al Darién
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Huyendo de sus deudas en La Española, se embarcó clandestinamente en la expedición de Martín Fernández de Enciso rumbo al golfo de Urabá para socorrer la maltrecha colonia de Alonso de Ojeda; fue descubierto en alta mar pero terminó siendo aceptado por Enciso.
- 1510
Fundación de Santa María la Antigua del Darién
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Propuso cruzar al margen occidental del río Atrato, donde los indios no envenenaban las flechas; tras derrotar al cacique Cémaco, se fundó Santa María la Antigua del Darién, primera ciudad de origen español con permanencia en el continente americano y en el actual territorio colombiano.
- 1511
Expulsión de Nicuesa y Enciso; control de facto del Darién
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El 1.º de marzo de 1511 embarcó a la fuerza a Diego de Nicuesa en un navío desvencijado —Nicuesa nunca llegó a su destino y se perdió en la travesía— y en abril dejó partir a Enciso, quedando como cabeza de facto de Santa María respaldado por el cabildo, con el argumento de que la tierra pertenece a quien la ocupa, conquista y trabaja.
- 1511
Cabildo abierto y modelo pactista con caciques cuevanos
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Convocó un cabildo abierto que lo eligió caudillo al desconocer las órdenes del gobernador Vadillo sobre el manejo del erario; al mismo tiempo forjó alianzas matrimoniales y militares con los caciques Careta, Comagre y otros, modelo que permitió a los cuevanos revelarle la existencia del 'otro mar' al sur.
- 1513
Descubrimiento del océano Pacífico
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El 1.º de septiembre de 1513 partió de Acla con unos 180 hombres y guías indígenas de los cacicazgos aliados; el 25 de septiembre avistó el Pacífico desde una cumbre del istmo y cuatro días después entró al agua en tierras del cacique Chiape para tomar posesión en nombre del rey de España, mientras un escribano levantaba acta y un clérigo entonaba el Te Deum. La expedición regresó con más de cien mil pesos en oro y perlas sin haber perdido un solo hombre.
- 1514
Llegada de Pedrarias y subordinación del caudillo
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En junio de 1514 Pedro Arias Dávila desembarcó con cerca de dos mil hombres y la gobernación de Castilla del Oro, instalando el aparato burocrático completo sobre la colonia que Balboa había levantado. Balboa conservó el título nominal de adelantado del Mar del Sur pero quedó explícitamente subordinado a Pedrarias, quien desmontó sistemáticamente las alianzas cuevanas.
- 1519
Ejecución en Acla
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Acusado de traición por Pedrarias mientras construía bergantines en Acla para explorar el Mar del Sur, fue juzgado sumariamente y decapitado en enero de 1519. Su muerte clausuró la vía del caudillo autónomo y consolidó el modelo del gobernador burocrático con capitulación real como forma dominante de gobierno en Tierra Firme.
Un hidalgo pobre en el Caribe
Nació hacia 1475 en Jerez de los Caballeros, en la Extremadura seca y minoritaria de los hidalgos sin fortuna que en dos generaciones enviaría al Nuevo Mundo a Cortés, a los Pizarro, a Alvarado y al propio Balboa. La biografía anterior a su travesía atlántica es escasa; lo que importa a la historia colombiana empieza en 1500, cuando aparece embarcado en la expedición de Rodrigo de Bastidas, aquel escribano sevillano que ese año inició el recorrido pacífico del litoral caribe desde la bahía de Santa Marta hasta el golfo de Urabá, comerciando con los indígenas por el sistema del "rescate" —chucherías europeas a cambio de oro, perlas y nácar— y descubriendo, de paso, la desembocadura del río Magdalena. Ese primer contacto con la costa caribeña colombiana fue decisivo: Balboa vio cómo se podía tratar con los indios sin destruirlos, y aprendió los nombres, las ensenadas y los ríos que años después sabría aprovechar mejor que nadie.
Tras la expedición se quedó en La Española como colono, en Salvatierra de Sabana, y allí se arruinó. Cuando en 1509 la Corona autorizó la expedición de Martín Fernández de Enciso al golfo de Urabá para socorrer la maltrecha colonia de Alonso de Ojeda, Balboa era un deudor huyendo de sus acreedores. La leyenda cuenta que se embarcó escondido en un barril de vituallas, con su perro Leoncico, para escapar de la isla. Reapareció cuando la nave estaba ya en alta mar, y Enciso, tras amenazarlo con abandonarlo en la primera isla desierta, terminó aceptándolo. Fue la travesía de un polizón la que colocó al hombre en el sitio donde su nombre se volvería histórico.
El vacío que hereda
Para entender qué encontró Balboa hay que retroceder a 1508, cuando la Corona repartió la Tierra Firme entre dos concesionarios: a Diego de Nicuesa le tocó la provincia de Veraguas, al occidente del golfo de Urabá; a Alonso de Ojeda y sus socios, una franja que partía del mismo golfo y llegaba hasta el Cabo de la Vela. Ambos zarparon en 1509 con expediciones bien pertrechadas y ambos fracasaron en cuestión de meses. La expedición de Ojeda naufragó bajo el peso combinado del hambre, las fiebres tropicales y la resistencia indígena; Juan de la Cosa, el gran piloto que había navegado con Colón y trazado el primer mapa del Nuevo Mundo, murió acribillado a flechazos en un enfrentamiento con los indios. Ojeda, herido y sin víveres, dejó el mando a un joven soldado extremeño llamado Francisco Pizarro y regresó a Santo Domingo a buscar auxilio. Ese auxilio llegaría, tarde y en manos de Enciso, con Balboa dentro.
Nicuesa corrió peor suerte. Había salido con cerca de ochocientos hombres y llegaría al Darién a comienzos de 1511 con menos de cincuenta, tras meses de intentos fracasados de asentarse en Veragua. La Tierra Firme había demostrado, en dos años, que no era Antillas: aquí no bastaban ni las cédulas reales ni los soldados. El vacío de liderazgo que Balboa iba a llenar no era un accidente político; era la constatación de que las expediciones al viejo estilo —capitán con hueste, comisión desde España, batalla frontal contra los caciques— no funcionaban en el trópico chocoano.
La fundación del Darién
En 1510, huyendo del acoso de los indios en el sitio de San Sebastián de Urabá donde Ojeda había intentado asentarse, Balboa propuso a Enciso cruzar al otro lado del golfo, al margen occidental del río Atrato, donde según recordaba de su viaje con Bastidas los indios no envenenaban las flechas. La sugerencia salvó a la expedición. Allí, después de derrotar al cacique Cémaco, se fundó Santa María la Antigua del Darién, la primera ciudad de origen español establecida con permanencia en el continente americano —anterior a Cartagena, a Santa Marta, a Panamá, a Veracruz—. Es decir: la primera ciudad de lo que sería Colombia fue también la primera del continente.
El detalle jurídico importa. El asentamiento quedaba, en rigor, en la gobernación de Nicuesa, no en la de Ojeda. Cuando Nicuesa llegó al Darién a comienzos de 1511, esquelético y con sus cincuenta sobrevivientes, protestó alegando lo obvio: aquella tierra era suya por cédula real. Balboa y los vecinos —porque para entonces Enciso ya había perdido el control de la colonia— respondieron con un argumento que la historia colombiana recordaría después bajo otras banderas: la tierra pertenece a quien la ocupa, la conquista y la trabaja, no a quien pretende gobernarla desde la cama. El 1.º de marzo de 1511, Nicuesa fue embarcado a la fuerza en un navío desvencijado con destino, teóricamente, a Santo Domingo. Nunca llegó. Se perdió en la travesía; probablemente se ahogó. A Enciso, más afortunado, lo dejaron partir en abril del mismo año.
Balboa quedó como cabeza de facto de Santa María, sin título formal pero con el respaldo del cabildo. En una carta al rey escribió sobre Nicuesa y los de su clase una frase que resume su filosofía política: "Les parece ser señores de la tierra y que desde la cama han de mandarla". Contra ellos oponía la lógica del colono que arriesga la vida en el terreno. No era una teoría, era una necesidad estratégica: nadie en el Darién iba a sobrevivir obedeciendo a un gobernador ausente.
Democracia armada por necesidad
Aquí conviene no romantizar. El modelo pactista que Balboa desarrolló en el Darién entre 1511 y 1513 —cabildo abierto, alianzas con caciques, castigo del gobernante absentista— no brotó de una vocación democrática sino de la aritmética brutal del terreno. Los cuevanos del istmo eran numerosos, estaban bien organizados y podían aniquilar en cualquier momento a la colonia. Balboa tenía unas pocas decenas de españoles funcionales y ninguna certeza de refuerzos. Frente a eso había dos vías: la guerra frontal, que Ojeda y Nicuesa acababan de demostrar suicida, o el pacto sistemático.
Balboa eligió el pacto. Se casó, a la manera del istmo, con Anayansi, hija del cacique Careta, y estableció con él una alianza militar que le protegía el flanco occidental. Con el cacique Comagre, más al interior, forjó otra: fue en el palacio de Comagre donde el hijo mayor del cacique —Panquiaco—, al ver a los españoles pelearse por unas migajas de oro, señaló hacia el sur y le reveló a Balboa que si querían oro de verdad debían cruzar las sierras hasta el otro mar, donde había un reino inmensamente rico. Esa información —que los mismos caciques cuevanos habían callado antes ante Colón, Ojeda y Nicuesa— fue la que hizo posible el descubrimiento del Pacífico. La revelación no fue casualidad ni generosidad indígena: fue el resultado directo de una política de alianzas que Balboa había pagado con matrimonio, con parentesco ritual y con respeto operativo a la jerarquía cuevana. Los caciques hablaron porque calcularon que este español era distinto, o al menos utilizable.
El gobierno interno de Santa María se organizó en consonancia. Cuando el gobernador Vadillo, enviado desde La Española, intentó imponerle a Balboa la prohibición de comerciar directamente con el oro de los indios, Balboa se sublevó y convocó un cabildo abierto que lo eligió caudillo. La fórmula era ambigua: él y sus hombres no negaban la autoridad real ni la del rey Fernando, pero desconocían las órdenes concretas de Vadillo, especialmente las referidas al manejo del erario de las expediciones. Era una insubordinación selectiva, no una rebelión abierta: se aceptaba al monarca lejano y se rechazaba al burócrata cercano. En ese matiz cabe todo el modelo balboísta y su fragilidad futura.
Su desprecio por los letrados era programático. En una carta al rey le pediría que ningún bachiller en leyes pasara a las Indias porque todos eran "diablos" que fomentaban pleitos y maldades. La misma idea la retomaría después Gonzalo Fernández de Oviedo cuando llamó a los abogados "la misma pestilencia". Detrás de la boutade había un cálculo lúcido: el gobierno por cabildo y pacto no soporta la letra menuda; los abogados llegan siempre con la Corona a cuestas.
El Mar del Sur
El 1.º de septiembre de 1513 Balboa desembarcó en Acla, en la costa atlántica al norte del Darién, con unos ciento ochenta hombres —entre ellos Francisco Pizarro— y con guías indígenas de los cacicazgos aliados de Careta, Ponca y Comagre. La expedición cruzó la sierra de Quarequá siguiendo un trazado que solo los cuevanos conocían. Fue una marcha corta —tres semanas escasas hasta el avistamiento— pero durísima: selva, ríos, ciénagas, calor. Los caciques Ponca y Pauca dieron paso, guía y víveres; el cacique Quarequá intentó cerrarlo y fue derrotado.
El 25 de septiembre de 1513, desde la cumbre de una sierra en el istmo, Balboa vio el océano. Mandó detener a la tropa y subió solo, para ser el primer europeo en avistarlo. Cuatro días después bajó a la orilla con veinte españoles —Andrés de Valderrábano entre ellos, escribano encargado de levantar acta— y en las tierras del cacique Chiape, sobre lo que hoy es el golfo de San Miguel en la costa panameña del Pacífico, entró al agua para tomar posesión en nombre de Dios y del rey de España. Un clérigo entonó el Te Deum Laudamus; el escribano registró los nombres de los presentes. Al mar lo llamaron Mar del Sur, porque desde el istmo panameño el Pacífico se ve al sur y no al oeste.
La expedición se prolongó cuatro meses y regresó al Darién cargada de más de cien mil pesos en oro y una cantidad no precisada de perlas obtenidas en el archipiélago que Balboa llamó de las Perlas. Fue la más productiva realizada hasta ese momento en América, y lo fue sin bajas: ni un soldado, ni un indio guía, ni un perro murieron en la travesía. Ese saldo sanitario y militar era la mejor validación del método pactista: cuando se marchaba con caciques amigos, la selva se cruzaba; cuando se marchaba contra caciques enemigos, la selva mataba a la mitad de la expedición antes del primer combate.
La noticia voló por La Española y llegó a Castilla convertida en promesa. Se supo casi de inmediato que del otro lado del istmo había otro océano, y por tanto otra ruta hacia las Indias Orientales, y también —lo que más importó— otra fachada continental por conquistar. Balboa envió al rey una carta ofreciendo su propia cabeza como garantía de la empresa, pidiendo por enésima vez que no se autorizara el paso de abogados a las Indias y solicitando los medios para explorar el nuevo mar. Fue nombrado adelantado del Mar del Sur y gobernador de Panamá y Coiba. Pero cuando la designación llegó al Darién, ya venía tarde y venía subordinada.
Pedrarias y el fin de la vía
En junio de 1514 desembarcó en Santa María la Antigua del Darién Pedro Arias Dávila —Pedrarias— con una expedición de alrededor de dos mil hombres, la más grande enviada hasta entonces al Nuevo Mundo. Traía médicos, artesanos, mujeres, curas y al primer obispo de Tierra Firme, fray Juan de Quevedo. Traía también instrucciones detalladas para el poblamiento y el diseño de ciudades, y traía —esto es lo decisivo— la gobernación de Castilla del Oro, una nueva entidad administrativa creada en 1513 para unificar bajo un solo mando la Tierra Firme desde Urabá hasta Veragua, con capital en Santa María la Antigua.
La Corona había hecho las cuentas: el descubrimiento del Pacífico era demasiado importante para dejarlo en manos de un caudillo salido del cabildo. Pedrarias venía a instalar el aparato burocrático completo —escribanos, veedores, tesoreros, obispo, cárcel— sobre la colonia que Balboa había levantado en cuatro años. A Balboa se le dejó el título de adelantado del Mar del Sur y una gobernación nominal sobre Panamá y Coiba, en condición explícita de subordinado a Pedrarias. Era, en la lógica de las capitulaciones, una tentativa de compromiso: la Corona reconocía el mérito del descubridor y a la vez enviaba al gobernador que impondría el orden real.
El compromiso no era viable. Pedrarias tenía casi setenta años, un temperamento suspicaz y una lógica de mercader —"un mercader sin entrañas"— que chocaba en todo con la de Balboa. Además, los dos hombres competían por los mismos recursos: el oro y las perlas del Pacífico, los indios de las provincias del istmo, la ruta al sur. Pedrarias empezó a mandar entradas de conquista al viejo estilo —a cargo de Gaspar de Espinosa y otros capitanes— que arrasaban las alianzas cuevanas que Balboa había construido con años de trabajo. Los caciques amigos fueron esclavizados o muertos; la política de "rescate" fue reemplazada por la de saqueo. En dos años, el modelo Balboa quedó pulverizado sobre el terreno, aunque el hombre siguiera formalmente vivo.
Balboa, por su parte, se instaló en Acla —el puerto atlántico desde donde había partido al Pacífico— y allí empezó a hacer construir, por encargo real y también por conveniencia propia, cuatro bergantines para explorar el Mar del Sur. La operación era descomunal: hubo que talar la madera en la costa atlántica, transportar piezas y herrajes a través del istmo a lomo de indios y esclavos, y ensamblar los barcos del otro lado. Muchos indios murieron en la faena. Los bergantines llegaron a botarse en el Pacífico y Balboa alcanzó a explorar con ellos hasta la Isla Rica en el archipiélago de las Perlas. Fue el último de sus actos como caudillo autónomo.
El proceso de Acla
En 1518, o comienzos de 1519, Pedrarias descubrió —o denunció haber descubierto— que Balboa mantenía informantes entre los propios hombres del gobernador y planeaba, según la acusación, alzarse con la gobernación del Mar del Sur y sustraerla a la jurisdicción de Castilla del Oro. No es posible decidir si el complot existió o si fue fabricado; lo que sí está claro es que la desconfianza entre los dos hombres era ya estructural, y que Pedrarias tenía todo el aparato jurídico e institucional para actuar y Balboa no tenía sino la lealtad —cada vez más incierta— de sus antiguos compañeros.
Pedrarias ordenó el arresto. La ejecución material de la orden le tocó, por una de esas simetrías amargas que la historia se permite, a Francisco Pizarro, aquel joven capitán que en 1510 había recibido de Ojeda el mando de la expedición fracasada de Urabá, que había marchado con Balboa hasta el Pacífico en 1513, y que en 1519 lo apresó en Acla en nombre del gobernador. Pizarro se llevaría después, con los datos y el capital humano acumulados en el Darién, la conquista del Perú.
El proceso fue veloz. Los abogados —los mismos que Balboa había pedido al rey que jamás pasaran a las Indias— levantaron el sumario en muy poco tiempo. La acusación era traición al rey. La sentencia fue decapitación. Balboa fue ejecutado en Acla en enero de 1519, junto con Andrés de Valderrábano, aquel escribano que en 1513 había levantado el acta del descubrimiento, y otros tres compañeros. Le cortaron el cuello sobre el tajo. Tenía cuarenta y cuatro años. Inmediatamente después, Pedrarias se dirigió a la costa del Pacífico y tomó posesión simbólica del océano en nombre de Sus Altezas, con escribano presente, extendiendo el dominio real "desde las piedras de los ríos hasta las hojas de los montes". Era el gesto exacto que necesitaba el nuevo modelo: reemplazar el rito de Balboa —que había entrado al agua en nombre del rey pero con el sello personal del descubridor— por el rito burocrático del gobernador que suceda al descubridor decapitado.
Los que estuvieron alrededor
La historia de Balboa se sostiene sobre una red de nombres que conviene no perder. Del lado español: Rodrigo de Bastidas, que le enseñó a leer el litoral caribe; Martín Fernández de Enciso, con quien fundó Santa María y a quien terminó desalojando; Diego de Nicuesa, cuyo desalojo a la fuerza en 1511 fue el pecado original político de la colonia; Francisco Pizarro, compañero en la marcha al Pacífico y ejecutor material de su arresto; Andrés de Valderrábano, escribano y compañero de patíbulo; Gaspar de Espinosa, el capitán de Pedrarias que se encargó de arrasar las alianzas cuevanas; Juan de Quicedo, procurador ante la corte; y por encima de todos, Pedrarias Dávila, la sombra que le llegó desde España y le cerró la ruta.
Del lado cuevano, la lista es la que hace posible el descubrimiento y que la historiografía tradicional escamotea: el cacique Careta, suegro de Balboa y aliado militar; Anayansi, la mujer que hizo posible la alianza y que sobrevivió a la ejecución de su marido; el cacique Comagre, en cuyo palacio interior se supo por primera vez del otro mar; Panquiaco, el hijo de Comagre que dio la información precisa sobre la ruta y el reino del sur; el cacique Ponca, que dio paso; el cacique Chiape, en cuyas tierras se tomó posesión del Pacífico; el cacique Tumanamá, sometido en la marcha. Sin esta red, sin la información y el guiado que aportaron, Balboa habría muerto en la selva como murieron los hombres de Nicuesa. El descubrimiento del Pacífico fue una empresa hispano-cuevana, no un mérito individual del extremeño; que después la Corona la nacionalizara y que Pedrarias la burocratizara no borra la coautoría indígena del episodio.
El modelo y su clausura
Balboa opera dentro del mismo sistema jurídico que Pedrarias —el de las capitulaciones privadas autorizadas por Real Cédula desde 1495, con quinto real y suprema jurisdicción reservados a la Corona—, no fuera de él. La diferencia entre los dos hombres no es estructural, es de escala y de momento. Balboa llegó al Darién con menos de doscientos hombres a un territorio hostil que había liquidado dos expediciones previas: no tenía más remedio que pactar con los caciques y gobernar por cabildo, porque cualquier otra vía era el suicidio. Pedrarias llegó cinco años después con dos mil hombres, respaldo real explícito y aparato administrativo completo: podía prescindir del pacto y aplastar. El descubrimiento del Mar del Sur y los cien mil pesos en oro convirtieron a Balboa, sin embargo, en un competidor fiscal directo por los recursos del istmo, y eso hizo su eliminación no solo posible sino, desde la lógica de Pedrarias, urgente.
Lo que se cierra en Acla en 1519 no es entonces la victoria limpia de un modelo sobre otro. Es la resolución violenta de una tensión que la propia Corona había intentado gestionar nombrando a Balboa adelantado del Mar del Sur bajo la gobernación de Pedrarias. La tentativa de compromiso fracasó porque el modelo balboísta era, en el fondo, estructuralmente frágil: dependía de la persona del caudillo, no tenía respaldo jurídico formal, y sus alianzas indígenas eran incompatibles con la lógica de saqueo masivo que exigía la financiación de expediciones cada vez mayores. Una vez que la Corona empezó a exportar burocracia real —gobernadores, obispos, escribanos, veedores, abogados— al Nuevo Mundo, el caudillo pactista tenía los días contados, con independencia de sus méritos militares. Los procesos judiciales contra Colón, contra Cortés y contra los Pizarro que vendrían después demuestran que ni siquiera los grandes conquistadores del siglo XVI escaparon a esta clausura; Balboa fue, en cierto sentido, el primer aviso.
Su huella
De Santa María la Antigua del Darién no queda hoy nada: la ciudad se abandonó en 1524, cuando Pedrarias trasladó la capital de Castilla del Oro a la costa del Pacífico y fundó Panamá, que sería el puerto desde donde se organizaría la conquista del Perú. La primera ciudad española del continente sobrevivió apenas catorce años. El itinerario que Balboa abrió en 1513 —del Atlántico al Pacífico a través del istmo— se convirtió en la ruta comercial que durante tres siglos sacó la plata del Perú hacia España, y que en el siglo XX se materializaría en el Canal de Panamá.
La imagen del descubridor entró temprano en la crónica colonial. Francisco López de Gómara lo trató en su Historia general de las Indias; Pascual de Andagoya, que sirvió con Pedrarias y conocía el terreno, dejó una relación temprana; Pedro Cieza de León, Bartolomé de las Casas, Girolamo Benzoni, Gonzalo Fernández de Oviedo y Miguel Cabello Balboa se ocuparon de él a lo largo del siglo XVI. Todos, con matices, construyeron la figura del hidalgo pobre que descubre un océano y muere degollado por la envidia de un gobernador viejo. Esa figura —románticamente injusta con Pedrarias y románticamente hagiográfica con Balboa— hizo mucho daño al conocimiento del episodio, porque ocultó lo esencial: que el modelo Balboa era un modelo de conquista con su propia lógica, con sus propias alianzas indígenas concretas y con su propia clausura estructural.
Para la historia colombiana, Balboa importa por lo que su asentamiento inaugura y por lo que su ejecución cierra. Santa María la Antigua del Darién es el primer punto sobre el mapa del que sale una línea directa hasta Cartagena, Santa Marta, Popayán y Santafé. El cabildo abierto que lo eligió en 1511 es la primera versión, en tierra colombiana, de una institución que reaparecería en 1810 con otro sentido pero con el mismo mecanismo: los vecinos convocados para decidir sobre la autoridad. Y su lema no escrito —la tierra pertenece a quien la ocupa y la trabaja, no a quien la manda desde la cama— cruzaría los siglos convertido en argumento agrario, republicano y, ya en el siglo XX, revolucionario. Nada de eso lo pensó Balboa en esos términos; era un hidalgo extremeño del siglo XVI, no un teórico político. Pero la historia recoge, guarda y transforma frases; y esa, dicha por un caudillo del Darién en una carta al rey Fernando el Católico, es una de las primeras piedras del edificio ideológico colombiano. Le costó la cabeza formularla y le costaría al país cinco siglos de discusión ponerla en práctica.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
16 documentos · 26 fragmentos01El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Página 2821 cita
[1]Castilla (1451-1504), y Fernando ii de Aragón (1542-1516), los «Reyes Católicos» de la España unificada. 144 Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano (1485-1547), con- quistador extremeño y capitán general de México que se llamó en esos años la Nueva España. 145 Francisco Pizarro González (1478-1541), el conquistador…
p. 282
02Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Página 401 cita
[2]aspiraciones de d o m in ar las regiones que iban o cu p an d o ratificaron la fragm entación ya su g erid a por la topografía. Los prim eros encuentros ocurrieron a lo largo de la costa del m ar Caribe. Al prim er viaje de exploración y com ercio de A lonso de O jeda a La Guajira (1499) le siguió el de Juan de la…
p. 40
03Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 36, 392 citas
[3]Am é rica la religi ó n mantuvo su predomi nio durante toda la Colonia y fue la base esencial del orden social y la raz ó n para la obediencia de las leyes y de las normas morales y de convivencia social. Aunque Espa ñ a incorpor ó muchos de los avances t é cnicos de la é poca, su cultura no estimul ó la actitud cient…
p. 36
[15]al otro lado del golfo de Urab á. Santa Mar í a re cibi ó t í tulo de ciudad y de all í sali ó en 1513 la expedici ó n que, con ayuda de indios amigos, llev ó a Vasco N úñ ez de Balboa al oc é ano Pac í fico. Se convirti ó en 1513 en capital de una nueva gobernaci ó n, la de Castilla del Oro, que un í a Tierra Firme…
p. 39
04Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · Página 391 cita
[4]kogui vive en los departamentos de La Guajira, Cesary Magdalena punto geografico colombiano con el nombre de cabo de la Vela. Tras corta expedicién de Pedro Alonso Nifio, fue el andaluz Rodrigo de Bastidas quien emprendié en 1501 la primera gran exploraci6n de esa area vasta y alucinante, la cual empez6 por lo que…
p. 39
05Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Páginas 65, 672 citas
[5]"pleitos colombinos", que sólo se pudieron resolver con el hijo de Diego, Luis Colón, mediante el pago de indemnización y la confirmación de la nobleza de la familia. Fue con estas nuevas condiciones con las cuales en el año 1500, Rodrigo de Bastidas, escribano de Triana, barrio de Sevilla, capituló la conquista del…
p. 65
[12]revelaron a Balboa la existen- cia al occidente, de la "otra mar" o "Mar del Sur", el Pacífico. Tales noticias las ocultaron a Colón, preocupado por la gloria personal; a Diego de Nicuesa, banquero y opulento merca- der; a Alonso de Ojeda, hombre de "capa y espada". Fue un hombre del pueblo, colono más que…
p. 67
06Biografía del CaribeGermán Arciniegas · 2016 · Páginas 117, 122, 127, 1324 citas
[6]traspasado a flechazos. Al primer encuentro de Ojeda con los indios le mataron por ese mismo procedimiento a unos cuantos españoles, entre otros al cosmógrafo Juan de la Cosa, que quedó con más puntas que un puerco espín. El bravo de Ojeda ve que el hambre, la fiebre, los indios, devoran su colonia. Dicen que cuando…
p. 117
[13]contra el que sólo sabe de cosas de la península. En embrión, Balboa tiene el espíritu de la inde- pendencia de América. Como garantía de su empresa, Balboa ofrece lo único que puede ofrecer, y lo que tiene de verdad: su cabeza. Un detalle final, y obvio: «V. A. mande proveer que ningún bachiller en leyes pase a estas…
p. 122
[16]67 que, arrancados con violen- cia de su quietud, se lanzan enloquecidos al asalto de una visión azul: ¡El mar! ¡El mar! ¡El mar!, gritan como los griegos de la leyenda. ¡Como si tuvieran, estos bárbaros, el azul en el alma, en las manos, en las palabras! Destroncan un árbol, hacen una cruz, y con la punta de los…
p. 127
[22]los mismos que rodean a Pedrarias, pero Pedrarias sorprende el espionaje y ordena la prisión de Balboa. El propio Francisco Pizarro hace prisionero a Balboa. Los abogados levantan en un instante el proceso. La senten- cia es definitiva: que le corten la cabeza. El gobernador lo ordena. Y así, doblado el cuello sobre…
p. 132
07Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2181 cita
[7]Urabá; lle- ga a la isla de Codego, ubicada en la bahía de Cartagena. Fundación de Santa María de Antigua del Darién a cargo de Martín Fernández de Enciso y Vasco Núñez de Balboa. Nace en Granada Gonzalo Jiménez de Quesada.; 1510 Juan de la Cosa muere en Turbaco a manos de los indígenas. Balboa descrubre el río…
p. 218
08Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Páginas 114, 117, 1203 citas
[8]”. Pas ó con su ej é rcito ala otra banda del Atrato y fund ó un nuevo pueblo con el nombre.d é Santa Mar í a la Antigua del Dari é n. Cuando Diego de Nicuesa protest ó contra esa fundaci ó n, pues ca í a en tierras de su gober naci ó n, Balboa no vacil ó en embarcarlo a la fuerza y enviarlo a Santo Domingo, pese a…
p. 117
[20]nadie ”, proveedora de esclavos y de oro que se arrebataba a los indios, situaci ó n que perdur ó varios a ñ os. Fue Panam á, sede definitiva de Pedrarias D á vila, la que poco despu é s, al descubrirse el Per ú, se convirti ó en importante puerto comercial y, en 1538, sede de una Real Audiencia que tuvo pocos a ñ os…
p. 120
[26]ello en deudas y gastos, pero los medios financieros de que dispon í a no eran suficientes para continuarla como tal monopolio. En 1495, la Real C é dula del 19 de abril abri ó las puertas de Am é rica a la emigraci ó n general mediante aquellas “ capitulaciones * con personas particulares. En estas se otorgaban…
p. 114
09Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · Página 271 cita
[9]Nuñez de Balboa founded Santa Mar í a la Antigua del Darién in 1510. This was the first city in what today we call Colombia, and one of the first of Spanish origin on the American continent. However, the conquerors soon understood they were facing nations with different languages, customs, hierarchical regimes,…
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10Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · Página 631 cita
[10]territorio de Nicuesa, y no de Ojeda, lo que es probable. El mismo Nicuesa llegó poco tiempo después, a comienzos de 1511, después de fracasar en sus intentos de establecer un asentamiento en la región de Veragua, en Panamá; de cerca de 800 hombres le quedaban ya menos de 50 cuando logró llegar al Darién. Nicuesa…
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11Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · Páginas 105, 1102 citas
[11]Indias, Sevilla. 339 Vasco Núñez de Balboa. La concepción continenta del descubrimiento Vasco Núñez de Balboa y el primer motín Vimos anteriormente que Balboa había recha- zado a los gobernantes Nicuesa y Vadillo. Contra este último se sublevó por haberle prohibido hacer transacciones con el oro de los indios, lo…
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[14]y los niños. Seguramente se trataba <:n caso de travestí o bardaje, algo no desconocido en la Amé- rica precolombina; los homosexuales quedaban in- corporados como mujeres en la estructura social y así se les trataba. Naturalmente, a los ojos de los españoles esto era una afrenta y, pues «que del pe- cado nefando eran…
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12Representaciones y epistemes locales sobre la naturaleza en el Pacífico sur de ColombiaCarlos Enrique Osorio Garcés · 2018 · Páginas 36, 592 citas
[17]primeras versiones sobre el Pacífico, provienen de los descubridores y cronistas 5 que elaboraron nociones de su naturaleza basados en sus propios referentes de formación y origen cultural, unidos a los fenómenos y la realidad nueva e impactante que se les presentaba. Una mezcla variable de orígenes geográficos,…
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[18]marocéano. José de Acosta, Pedro Cieza de León, Pascual de Andagoya, Fray Bartolomé de Las Casas, Pedro Ordoñez de Ceballos y otros como Gaspar Theodore Mollien, Charles Saffray y Miguel Triana, han descrito parte de la zona del Pacífico desde su descubrimiento hasta bien entrada la colonia y aun durante el periodo…
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13Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 331 cita
[19]debate. Hoy sabemos, por ejemplo, que las economías agrarias de grupos indígenas que gozaban de una compleja organización social fueron suficientes para sustentar por más de una generación a los pequeños grupos urbanos de la sociedad conquistadora. Es importante advertir también un rasgo económico dominante en el…
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14Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 581 cita
[21]Estados Unidos, ya que, una vez pudieron desligarse de sus compromisos con Inglaterra, sustituyeron sus clausulas por el tra- tado de Hay-Paucefote de 1901. Y con su firma per- dimos Panama. Proyectos para lograr una via interoceanica Desde los dias del descubrimiento, Panama ya se senalaba en América como la posible…
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15Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 142 citas
[23]instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…
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[24]instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…
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16Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · Página 201 cita
[25]operaba no solamente en las especu laciones de los comerciantes establecidos en Sevilla o en las islas, sino que se reproducía, en escala más modesta, entre los soldados mismos. Después 1. Cf. Silvio Zavala, Las instituciones jurídicas en la conquista de América, Madrid, 1935. Un resumen de la tesis central en Ensayos…
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