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Idea · Conquista

Pueblo de indios

El pueblo de indios fue la unidad territorial, administrativa y religiosa con que la Corona española congregó a la población nativa sobreviviente de la Conquista para extraer tributo, trabajo y almas; en el Nuevo Reino de Granada cristalizó como respuesta al colapso demográfico y a la necesidad de sostener el sistema de encomienda sobre comunidades que se desintegraban.

4.059 palabras40 documentos70 fragmentos citados
Pueblo de indios

Trayectoria de una idea

  1. 1537

    Conquista muisca y base precolonial

  2. 1542

    Leyes Nuevas de Carlos V

  3. 1550

    Transición de Conquista a Colonia

  4. 1560

    Consolidación del mapa del sometimiento

  5. 1601

    Grandes congregaciones de 1601

  6. 1602

    Visita de Tunja y planificación de Luis Henríquez

03

La lectura

El pueblo de indios no nació de un plan coherente sino de la colisión entre el colapso demográfico indígena y la necesidad fiscal de la monarquía: sin indios congregados no había tributo, y sin tributo no había colonia. Su forma madura —plaza, iglesia, cabildo indio, resguardo, doctrinero— tardó décadas en cuajar, y cuando lo hizo fue sobre los huesos de las capitanías muiscas que los españoles habían encomendado sin destruir del todo. La segregación que lo definía era simultáneamente protección y trampa: separaba a los indios de la sociedad colonial para preservarlos como fuerza de trabajo, pero los encerraba en una tutela que impedía su movilidad y su integración en otros términos. La resistencia pasiva de los propios indígenas —que regresaban a sus parajes de origen cada vez que un visitador los congregaba a la fuerza— revela que la institución nunca fue aceptada sin más, y que la autonomía territorial precolonial dejó una memoria larga. Esa memoria, y las contradicciones no resueltas entre propiedad comunal, tutela eclesiástica y presión fiscal, pasaron intactas al resguardo republicano del siglo XIX.

El pueblo de indios fue la unidad territorial, administrativa y religiosa en la que la Corona española agrupó a la población nativa sobreviviente al desastre de la Conquista para poder seguir extrayendo de ella tributo, trabajo y almas. En el Nuevo Reino de Granada nació como respuesta forzada a un derrumbe demográfico que arrasó a las comunidades indígenas —de cerca de 215.000 tributarios en la provincia de Tunja en 1537 se pasó a 25.000 dos siglos después, y en Cartago la caída fue del 97 % en apenas cincuenta años— y como intento de rescatar, mediante la congregación, lo que la encomienda y la enfermedad estaban deshaciendo. No nació acabado: durante la fase de Conquista, entre el desembarco de Jiménez de Quesada en la sabana y la instalación de la Real Audiencia hacia 1550, el pueblo de indios apenas existía como idea. Se fue precipitando, por presión de los hechos, en un dispositivo que reunía la lógica fiscal de la monarquía, la voracidad del encomendero, la misión de las órdenes religiosas y —esto suele olvidarse— la propia matriz territorial muisca de capitanías y cercados. Su prehistoria colonial explica, dos siglos después, las contradicciones del resguardo republicano.

Qué era, en rigor, un pueblo de indios

Un pueblo de indios era, en su forma madura, un asentamiento nucleado y trazado a la española —plaza central, iglesia, casas en damero— habitado exclusivamente por familias indígenas, dotado de tierras comunales llamadas resguardos, gobernado por un cabildo indio subordinado a las autoridades coloniales, atendido por un doctrinero de alguna orden religiosa y obligado a tributar colectivamente a la Corona o a un encomendero. Cuatro rasgos lo definían: la segregación, pues españoles, mestizos y negros tenían prohibido residir en él; la propiedad colectiva de la tierra, cuya venta se prohibió incluso con consentimiento del común desde el siglo XVII; la tutela eclesiástica, ejercida por un doctrinero permanente; y la tributación, que canalizaba hacia la sociedad colonial los excedentes agrícolas de la comunidad.

Esa forma acabada no existía en los años en que Quesada remontaba el Magdalena. Durante la Conquista neogranadina, entre 1537 y 1570, el pueblo de indios fue más una expectativa jurídica y misional que una realidad de piedra y adobe. Lo que había en el terreno eran capitanías muiscas todavía funcionales, encomiendas apoyadas en esas capitanías, ciudades españolas recién trazadas que operaban de hecho como pueblos de encomenderos, y un puñado de religiosos que exigían a la Corona un instrumento para catequizar sin que los bautizados reincidieran en la idolatría. El pueblo de indios como institución sistemática solo cristalizará después, con las visitas de Luis Henríquez en Cundinamarca y Boyacá desde finales del siglo XVI y las grandes congregaciones de 1601 y 1602. Pero sus premisas —jurídicas, demográficas, misionales, económicas— se armaron todas en el periodo de la Conquista.

La matriz indígena: capitanías, cercados y excedentes

Para entender qué congregaba el pueblo de indios hay que empezar por lo que ya estaba congregado antes de que llegaran los españoles. La sociedad muisca de la sabana cundiboyacense era jerárquica y sedentaria: en la cúspide, caciques, capitanes y jeques; debajo, guerreros, especialistas en oficios y tributarios. La agricultura generaba excedentes amplios, y los grandes centros funcionaban también como sitios ceremoniales donde se congregaba periódicamente a la población en mercados, festejos y conmemoraciones de antepasados en torno a los cercados de los caciques vivos y muertos.

La unidad social básica era la capitanía, y todo indica que había capitanías menores —las uta— y mayores. El vocabulario español complicó las cosas desde el primer día: cronistas y encomenderos usaron "capitanía", "parcialidad" y "parte" de forma intercambiable, sin distinguir rangos, y eso hoy dificulta reconstruir la jerarquía original. La ambigüedad no fue solo lingüística: fue política. Al no discriminar niveles, los españoles pudieron encomendar indistintamente unidades de tamaños muy distintos como si fueran equivalentes, y los caciques de rango intermedio quedaron atrapados en categorías que no correspondían a su función previa.

La cohesión chibcha operaba entre dos fuerzas contrarias. Una centrípeta, que nucleaba población en torno al cercado del cacique; otra centrífuga, la de las capitanías con tierras de labranza propias, que en momentos de disensión podían separarse del cacicazgo principal. Esta doble dinámica resultó decisiva. La fuerza centrípeta ofrecía a los españoles un modelo listo para usar: encomendar un cercado equivalía a encomendar un grupo ya reunido, con un jefe ya reconocido. La centrífuga, en cambio, alimentaría durante décadas la resistencia pasiva a las congregaciones: los indios sabían separarse, y lo harían cada vez que un visitador intentara juntarlos donde no querían estar.

En las comarcas montañosas del noroccidente de Tunja subsistían, además, jefaturas menores independientes que aún no habían sido absorbidas por la estructura federal muisca. Ahí la organización era más laxa, y los españoles descubrirían pronto una regla incómoda: cuanto más avanzada la sociedad indígena, más fácil su dominación; cuanto más dispersa y sin autoridad centralizada, más difícil imponerle trabajo continuo y tributo. El pueblo de indios prosperará donde había caciques a quienes hablar; fracasará donde había bandas sin más autoridad que la del linaje.

La Conquista: alianzas, "guerra justa" y colapso demográfico

Los primeros años de la Conquista neogranadina, tras la campaña de Gonzalo Jiménez de Quesada en 1537, no fueron los de una imposición pura de fuerza sino los de una descomposición pactada. La fragmentación política y lingüística de las comunidades —centenares de grupos que no podían coordinarse y a veces ni comunicarse entre sí— debilitó la resistencia tanto como lo hicieron las armas de acero, la pólvora y el caballo. Las rivalidades intertribales hicieron el resto: hubo grupos que aprovecharon la llegada de los españoles para atacar a sus enemigos tradicionales, tal como Robledo, siguiendo el ejemplo de Cortés, sumó a los carrapas contra los picaras y a ambos contra los de Pozo. En la sabana, Quesada se alió inicialmente con el cacique Sagipa y luego lo arrestó, en un patrón que se repetiría con variantes: alianza coyuntural, deslealtad calculada, sometimiento.

La justificación teológica y jurídica ya estaba lista. La doctrina de la "guerra justa" autorizaba a atacar y someter por la fuerza a los indios que resistieran la predicación cristiana, y tratarlos como rebeldes —no como enemigos convencionales— liberaba a los conquistadores de las reglas ordinarias de la guerra. Esa apertura jurídica al uso irrestricto de la violencia se combinó, sin que nadie lo hubiera planeado, con un factor biológico devastador: la viruela y la gripa, para las que las poblaciones nativas carecían de defensas, comenzaron a diezmarlas antes incluso de que los ejércitos españoles las alcanzaran.

Las cifras del colapso son de un orden difícil de asimilar. La provincia de Tunja perdió el 25 % de su población indígena en los primeros veinticinco años tras la Conquista, y llegaría al 90 % dos siglos después. Popayán perdió 90 % en 68 años. Cartago, 97 % en 50 años. Los Quimbaya pasaron de 100.000 a 40 individuos en cuarenta años. Estos números no son un contexto: son la premisa de todo lo que vendrá. El pueblo de indios existe porque los indios se estaban acabando y porque, sin una política de concentración, la mano de obra y la base tributaria del reino se evaporaban con ellos.

Hacia 1560, el mapa del sometimiento estaba dibujado. Los grupos chibchas de la cordillera oriental —muiscas, guanes, chitareros— en torno a Bogotá, Tunja, Vélez y Pamplona, y los pastos, quillacingas y sibundoyes de la altiplanicie del sur, estaban integrados al régimen colonial. Alrededor de este núcleo se extendía un cinturón de resistencia persistente: grupos de organización laxa en el Magdalena medio y alto que a comienzos del siglo XVII todavía hacían peligroso el tránsito entre Santa Fe y Popayán, refugiándose en la cordillera para volcarse sobre los valles. La geografía del pueblo de indios calcará ese mapa: donde hubo sometimiento hubo pueblo; donde hubo resistencia hubo frontera.

La encomienda como paso previo

Antes de que existieran los pueblos de indios existió la encomienda, y sin entender la primera no se comprende por qué la segunda terminó siendo necesaria. La encomienda no era el reparto de individuos sueltos: lo que se encomendaba era un clan o una capitanía, y el tributo se tasaba sobre el grupo, con el cacique como representante colectivo ante el encomendero. Los españoles montaron sus concesiones sobre la estructura preexistente de las capitanías muiscas. Fue una traducción más que una imposición: cambió la palabra —encomienda en lugar de cacicazgo tributario—, pero la unidad extractiva siguió siendo la misma.

Los efectos, sin embargo, no fueron traducibles. El tributo canalizaba los excedentes agrícolas hacia los pobladores españoles y obligó a los indios a sembrar trigo y cebada además de sus cultivos tradicionales. Los caciques, antes representantes de una comunidad frente a otros cacicazgos, fueron convertidos en agentes de la Corona: se les concedieron privilegios, tierras, a veces la propia encomienda de sus antiguos súbditos, títulos y responsabilidades organizativas, integrándolos así en el funcionamiento del sistema colonial. La sujeción se hizo por dentro. Los vínculos externos de cohesión chibcha —las lealtades entre cacicazgos, las alianzas rituales, el sistema federal— se rompieron; los internos, en cambio, se conservaron porque a los españoles les convenían para cobrar.

En las ciudades, los encomenderos dominaron los cabildos durante todo el siglo XVI, y desde ahí reforzaron su ventaja sobre otros españoles: controlaban la adjudicación de tierras en los alrededores, usurpaban terrenos de sus propios encomendados, incorporaban tierras que declaraban vacías. El número de indígenas asignados a trabajo permanente en las estancias era, hacia mediados del siglo, de apenas un 3 a 4 % de la población masculina adulta, pero esa cifra estaba destinada a subir porque cada muerte indígena aumentaba la presión sobre los sobrevivientes. Las ciudades españolas funcionaban en la práctica como pueblos de encomenderos: residencias servidas por indios de los alrededores, receptáculos del tributo indígena, cabezas de red de un sistema extractivo.

Este es el escenario sobre el que se pensó el pueblo de indios. No como alternativa a la encomienda sino, en un primer momento, como su complemento: si la encomienda se apoyaba en grupos preexistentes que se estaban muriendo, había que reagrupar a los que quedaban antes de que la dispersión hiciera imposible cobrarles.

Antecedentes antillanos y marco jurídico de la monarquía

La idea de concentrar a los indios en pueblos trazados no fue una invención neogranadina. Venía de las Antillas, donde el colapso demográfico de La Española y las Antillas Mayores había sido aún más rápido y catastrófico, y donde la denuncia de Bartolomé de las Casas había forzado a la Corona a legislar. Las Leyes Nuevas de 1542, promulgadas por Carlos V, limitaron el goce de las encomiendas a dos generaciones sucesivas y buscaron un tratamiento más benigno para los indios. La reacción fue violenta: en el Perú, la aplicación de las Leyes Nuevas provocó una guerra civil, y la Corona optó por suspenderlas en la Nueva Granada antes de intentar aplicarlas allí.

Esa suspensión es reveladora. La monarquía sabía que su capacidad de imponer normas contra la voluntad de los colonos era limitada, y durante los tres siglos de dominación las contradicciones entre la política colonial y los poderes locales fueron constantes. Los magistrados coloniales gozaban de un amplio poder discrecional: no estaban obligados a la letra de la ley, podían fallar conforme a la costumbre o a la equidad, y el propio derecho indiano —construido sobre el derecho castellano, con disposiciones específicas para América y con costumbres indígenas compatibles— dejaba mucho margen. Las Leyes de Indias, primer código jurídico general de convivencia entre colonizadores y nativos, tenían una finalidad tan amplia como variada, y en su seno cabían tanto la protección del indio como su explotación reglada.

Las medidas protectoras de la Corona no nacieron de un humanismo genuino, sino de la conveniencia de preservar la organización nativa como fuente permanente de trabajo y tributo. Un indio muerto no rendía. Un pueblo despoblado no pagaba. La lógica era fiscal antes que moral, aunque la retórica fuera moral antes que fiscal. Esta ambigüedad —proteger para explotar mejor— quedó incrustada en la institución del pueblo de indios desde su gestación.

Hacia 1550, con la instalación de la Real Audiencia en Santa Fe, la sociedad neogranadina inició el tránsito de la fase de Conquista propiamente dicha —basada en saqueo, rescate y esclavización— a una organización colonial más burocrática. Ese año suele tomarse como umbral entre Conquista y Colonia. En ese umbral aparece, todavía difuso, el pueblo de indios como proyecto.

La misión: dominicos, franciscanos y la "policía cristiana"

La otra fuerza que empujó hacia el pueblo de indios fue la Iglesia, y particularmente las órdenes mendicantes. La evangelización en el Nuevo Reino de Granada no fue asunto solo eclesiástico: fue política de Estado, en la medida en que la expansión de los dominios de la monarquía implicaba, por definición, la expansión de la fe católica. Sin evangelización no había legitimidad de la Conquista; sin sumisión política no había evangelización posible.

Los dominicos llegaron al territorio en 1528, presididos por fray Tomás de Ortiz, con el título de protector de los indios. Los franciscanos participaron desde los primeros momentos. Ambas órdenes se establecieron con preferencia en torno a los principales centros de poder económico y político —Santa Fe, Tunja, Cartagena, Popayán—, mientras que las misiones en zonas periféricas como los Llanos o el Chocó recibían pocos religiosos y de menor jerarquía. La geografía eclesiástica reproducía la geografía del sometimiento.

Para los religiosos, el problema práctico era imposible sin concentración. Un indio bautizado que volvía a un caserío disperso, sin doctrinero permanente, sin misa dominical, sin vigilancia, reincidía en la idolatría. Un religioso solicitó ante la Corona que se designara una persona —nombrada por el rey o por la audiencia— para recorrer los pueblos de indios, verificar que los bautizados vivieran correctamente como cristianos y evitar la recaída. La solicitud es sintomática: sin nucleación, sin pueblo, no había cristianización estable. El pueblo de indios era, para las órdenes, el instrumento indispensable de la doctrina.

El concepto que articulaba esa aspiración era el de "policía cristiana": la adopción por parte de los indios de nuevos modelos de comportamiento social, político, moral y religioso, orientados a hacerlos fieles vasallos del rey y buenos cristianos. Policía cristiana no significaba solo rezar: significaba vestirse de determinada manera, casarse por la Iglesia, dormir en casas cuadradas, someterse a un cabildo, respetar horarios de trabajo, aceptar la autoridad del doctrinero. La evangelización trastocó la vida cotidiana entera. Y, dato menos citado pero decisivo, la permanencia del doctrinero en el pueblo de indios significó nuevas exacciones: productos y servicios para su sustento y su culto, adicionales al tributo. El indio congregado pagaba dos veces —al encomendero o al rey, y al cura—, aunque en una sola vida.

La mentalidad colonial legitimaba todo esto sobre una premisa que hoy repugna y que entonces era pacífica: los indígenas eran inferiores a los españoles, y esa inferioridad autorizaba su sometimiento previo a la evangelización. Iglesia y Rey, en concurrencia, hacían funcionar el sistema.

De la ciudad de encomenderos al pueblo de indios

La primera forma urbana que la Conquista impuso en la Nueva Granada no fue el pueblo de indios sino la ciudad de encomenderos. Santa Fe (1538), Tunja (1539), Vélez, Pamplona, Cartago, Pasto, Popayán: fundaciones trazadas en damero, con plaza central flanqueada por los edificios del poder civil y eclesiástico, siguiendo un modelo que combinaba herencias renacentistas y un ordenamiento simbólico-religioso. Estas ciudades no respondían a las necesidades de las poblaciones originarias sino a las del proceso colonizador: extracción de riqueza, control territorial, residencia de encomenderos. Su mercado de víveres era abastecido por los indios de las encomiendas circundantes, y sus obras públicas y privadas se construían mediante el "alquiler" de indios en régimen de mita urbana.

Los indígenas, mestizos y negros esclavizados fueron la fuerza que construyó y mantuvo estas ciudades. En Santa Fe, grupos grandes de muiscas se concentraron en asentamientos periféricos al servicio de la ciudad española, en una forma de nucleación forzada que anticipaba, sin nombrarlo, el pueblo de indios: agrupaciones de nativos separados de la traza principal, subordinados económicamente al núcleo colonial, sujetos a la doctrina y a la mita.

La Recopilación de Indias recogía una ordenanza de Felipe II según la cual las nuevas poblaciones debían establecerse en tierras con condiciones adecuadas para la vida social, y entre esas condiciones figuraba la presencia de población indígena a la que se pudiera predicar y de la que se pudiera obtener trabajo. La fundación de una ciudad, en el pensamiento imperial, era inseparable de la existencia de indios en su entorno: sin indios no había ciudad viable. Este vínculo constitutivo entre urbe española y comarca indígena es el que llevará, cuando la comarca se despueble, a la necesidad de reagrupar a los sobrevivientes en pueblos.

Hasta 1560, la política de integración territorial se limitó a aprovechar las capitanías indígenas existentes como base de las encomiendas. El pueblo de indios como proyecto sistemático de fundación —con traza, iglesia, doctrinero y cabildo— no aparecerá hasta las últimas décadas del siglo XVI, cuando el colapso demográfico haga insostenible la fórmula original.

La congregación tardía: Henríquez y las visitas

La política de congregación en pueblos de indios se aceleró desde la década de 1590, ya fuera del núcleo cronológico de la Conquista propiamente dicha pero como consecuencia directa de todo lo acumulado en ella. Los indios dispersos en terrenos aislados o en comunidades pequeñas fueron reagrupados en pueblos más grandes. En 1601 un oidor de Santa Fe fusionó 83 comunidades indígenas en 23. En 1602 una visita a Tunja transformó 104 comunidades en 41. Los números hablan de la magnitud del rediseño: se estaba deshaciendo, por decreto, la geografía humana precolombina.

En los altiplanos orientales, la planificación física de los nuevos pueblos fue ejecutada personalmente por el licenciado Luis Henríquez, oidor de la Audiencia, quien —directamente o a través del escribano don Rodrigo Zapata— visitó cada lugar y expidió instrucciones para la traza y el poblamiento. Henríquez indicó el lugar de la plaza y el de la iglesia en cada caso. Este detalle importa: la forma del pueblo de indios en Cundinamarca y Boyacá lleva la firma de un hombre concreto, que fue armando sobre el terreno una plantilla urbana que después se aplicaría con variantes en el resto del reino.

La resistencia fue inmediata y masiva. Muchos indios, congregados a la fuerza, regresaron a sus parajes de origen anulando en la práctica la voluntad del visitador. La lógica centrífuga de las capitanías —esa capacidad histórica de separarse cuando el vínculo se hacía insostenible— sobrevivió al régimen colonial y encontró en la resistencia pasiva su forma más efectiva. No hubo alzamiento, no hubo guerra: hubo caminata de vuelta, y los pueblos recién trazados quedaron a medio poblar. El diseño imperial se estrellaba, tramo a tramo, contra la voluntad indígena de habitar donde siempre habían habitado.

Aun así, la congregación avanzó. Con el debilitamiento del poder de los conquistadores y de la encomienda, y con la caída persistente de la población tributaria, los resguardos —tierras de propiedad colectiva asignadas a los pueblos de indios— se convirtieron en la forma dominante de organización territorial indígena. Se establecieron especialmente entre 1595 y 1642. El resguardo de San Andrés-Mexión, Chinú y Pinchorroy —hoy Chima, en el Caribe— fue concedido por el visitador Juan de Villabona y Zubiaurre en 1611, confirmado en 1675 y en 1773, con una extensión de entre 56.000 y 85.000 hectáreas. Los pueblos de indios se consolidaron como comunidades tributarias directas del rey, subordinadas al doctrinero y al corregidor, con tierras que no podían venderse ni siquiera con acuerdo del común.

La red institucional: encomienda, resguardo, doctrina, mita

El pueblo de indios no fue una institución aislada: fue el nodo central de una red que incluía a la encomienda, el resguardo, la doctrina, la mita, el cabildo indio, el corregimiento y la Real Audiencia. La encomienda proveía el marco de tributación colectiva; el resguardo, las tierras comunales; la doctrina, el marco religioso y cultural; la mita, el mecanismo de asignación de trabajo forzado; el cabildo indio, la autoridad interna subordinada; el corregidor y el visitador, el control externo; la Audiencia, la jurisdicción de última instancia.

La red funcionaba porque cada pieza compensaba las deficiencias de las otras. La encomienda, al agotarse por límites generacionales y por caída de la tributaria, cedió su función extractiva al pueblo de indios que tributaba directamente al rey. La dispersión de la población nativa se compensó con la congregación forzada. La resistencia a la aculturación, con la permanencia del doctrinero. La escasez de mano de obra tras el colapso demográfico, con la mita, con la asignación administrativa de indios a minas y haciendas, y —cuando ni siquiera eso alcanzó— con la importación de esclavos africanos, autorizada por la Corona precisamente para sustituir la mano de obra indígena que se estaba desvaneciendo.

La red descansaba, en última instancia, sobre una ficción funcional: la de que los indios seguían siendo, colectivamente, dueños de sus tierras. Los resguardos eran de propiedad comunal; las ventas se prohibieron; la política imperial buscaba que los indígenas continuaran poseyendo tierras en común bajo control español. Esta ficción convenía a la Corona porque garantizaba la reproducción de la fuerza de trabajo tributaria. Convenía en parte a los indios porque preservaba, dentro del régimen colonial, un espacio de subsistencia. Y desagradaba a los encomenderos y luego a los terratenientes, que verían en los resguardos un obstáculo para la expansión de la hacienda. La tensión entre resguardo comunal y latifundio privado, que estallará en el siglo XVIII y llegará hasta la República, es hija directa de este acomodo temprano.

Huella y disputa

El pueblo de indios de la Conquista y la temprana Colonia dejó tres herencias que atraviesan la historia colombiana. La primera es demográfica y territorial: en el altiplano cundiboyacense, en Nariño, en el Cauca y en algunos enclaves del Caribe y la Amazonía, los pueblos indígenas que hoy reclaman resguardos y autonomías lo hacen sobre la base jurídica de títulos coloniales cuyo origen se remonta a las visitas de finales del siglo XVI y comienzos del XVII. La propiedad colectiva de la tierra, principio esencial del pueblo de indios, es hoy uno de los ejes del derecho constitucional indígena en Colombia. Que un dispositivo diseñado para extraer tributo haya terminado siendo una herramienta de defensa territorial es una de las paradojas mayores de esta historia.

La segunda herencia es cultural. La "policía cristiana" impuesta en los pueblos de indios transformó lenguas, ritos, vestimenta, arquitectura doméstica, formas de matrimonio, calendario agrícola, nombres personales. Pero lo hizo sobre una base indígena que nunca se dejó borrar del todo: los cabildos indios, los mayordomos de fiesta, las cofradías, las formas de gobierno interno de las comunidades andinas actuales conservan trazos —fusionados, resignificados— de aquella matriz colonial que a su vez había reformulado matrices precolombinas.

La tercera herencia es política y crítica: el pueblo de indios inauguró en América un régimen de segregación institucionalizada, una república de indios separada de la república de españoles, con derechos y cargas diferenciadas. Esa segregación fue justificada por el discurso de la protección y ejecutada por el interés fiscal. La ambigüedad —proteger para explotar mejor, aislar para catequizar, congregar para cobrar— quedó como marca de nacimiento del régimen indígena colonial, y sus tensiones se transmitieron intactas al resguardo republicano. Cuando en el siglo XVIII la voracidad latifundista, la presión de mestizos y colonos, y un Estado de criterio fiscalista redujeron los resguardos a su mínima expresión, no estaban haciendo otra cosa que llevar hasta el final una de las lógicas que ya operaban en la Conquista.

El pueblo de indios no fue una institución benévola ni meramente opresiva. Fue el acomodo específico entre una monarquía que necesitaba tributarios vivos, unas órdenes religiosas que necesitaban feligreses estables, unos encomenderos que necesitaban mano de obra concentrada, y unas comunidades indígenas cuya estructura previa —capitanías, cercados, propiedad colectiva— hizo posible el acomodo y, al mismo tiempo, marcó sus límites. La Conquista neogranadina fue el momento en que ese acomodo empezó a pensarse. La Colonia lo llevaría a su forma acabada. La República heredaría sus contradicciones. Y la Constitución de 1991, al reconocer los territorios indígenas y la propiedad colectiva, reabriría —con siglos de retraso y desde otro lado del poder— la disputa que empezó cuando Jiménez de Quesada firmó su primera capitulación con un cacique muisca.

04

En el archivo

2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Encomienda: institución complementaria sobre la que se apoyó el pueblo de indios; lo que se encomendaba era una capitanía o clan preexistente, y el tributo colectivo del pueblo sostuvo el sistema de encomienda hasta su declive.
  2. 02Resguardo: dotación de tierras comunales asignada al pueblo de indios para garantizar su subsistencia y tributación; con el debilitamiento de la encomienda, las comunidades tributaron directamente al rey desde sus resguardos.
  3. 03Capitanía muisca: unidad social precolonial (uta y sybyn) que los españoles tradujeron como encomienda y luego como pueblo de indios; su dinámica centrípeta facilitó la congregación y su fuerza centrífuga alimentó la resistencia pasiva a las reducciones.
  4. 04Bartolomé de las Casas: su denuncia del colapso antillano forzó a la Corona a legislar con las Leyes Nuevas de 1542, cuyo espíritu protector —aunque suspendido en la Nueva Granada— informó la retórica de protección que legitimó la institución del pueblo de indios.
  5. 05Gonzalo Jiménez de Quesada: su campaña de 1537 sobre la sabana muisca inauguró el proceso de sometimiento de las capitanías chibchas que serían la base demográfica y territorial de los futuros pueblos de indios.
  6. 06Mestizaje: proceso que el pueblo de indios intentó contener mediante la segregación —prohibiendo la residencia de españoles, mestizos y negros en él—, aunque la convivencia forzada y el intercambio cultural lo erosionaron desde adentro.
06

Documentos y fragmentos citados

40 documentos · 70 fragmentos

01Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 14, 19, 236 citas
[1]

múltiples y distintas: iban desde agrupaciones que habían alcanzado etapas superiores de agricultura sedentaria y producían amplios excedentes, como los muiscas, hasta organizaciones menos avanzadas de recolec- tores y cazadores, generalmente en las tierras bajas, pasando por comunidades tribales de desarrollo…

p. 19
[2]

múltiples y distintas: iban desde agrupaciones que habían alcanzado etapas superiores de agricultura sedentaria y producían amplios excedentes, como los muiscas, hasta organizaciones menos avanzadas de recolec- tores y cazadores, generalmente en las tierras bajas, pasando por comunidades tribales de desarrollo…

p. 19
[6]

y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…

p. 23
[7]

y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…

p. 23
[44]

instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…

p. 14
[45]

instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…

p. 14
02Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · p. 1301 cita
[3]

dentro de una estructura federal». 103 Figura femenina de arcilla hueca procedente del territorio cundiboyacense. La figura, sin duda una dama de alto rango, aparece adomada con collares, dijes y diademas y hasta con cetro o bastón ceremonial. A continuación se tratará acerca de la estructura socio-política, para lo…

p. 130
03Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 13, 1292 citas
[4]

en los que se adoraba al dios Chiminigagua y a las divi- nidades Bachué (la luna), Bochica (el sol), Chib- chacum (dios protector) y otras menores dedica- das a las diversas actividades socioeconómicas. Además de los caciques, capitanes y jeques, eran importantes los guechas o guerreros reclutados, cuya función era…

p. 129
[23]

y los resguardos, para organizar la producción agrícola de autoabaste- cimiento, así como la mita, para la extracción del oro y otros metales preciosos. La encomienda La encomienda fue una institución que se caracterizó por el poder otorgado por la Corona a un hidal- go, quien ejercía el control, cuida- do y…

p. 13
04Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, Siglo XVICarl Henrik Langebaek · 1987 · p. 271 cita
[5]

prestigio. De otra parte, debe destacarse que contrariamente de lo que sucede con uta, el término sybyn no se ha encontrado en los documentos de archivo, io cual dificulta en mucho averiguar sus características. Desafortunadamente, los españoles no se limitaron a diferenciar entre capitanías mayores y menores, sybyn y…

p. 27
05Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 35, 56, 743 citas
[8]

u e corrían en dirección nororiental p o r unos ochenta kiló m etros, sep arad as p o r el río Chicam ocha. A unque las co m u n id ad es indígenas de estas zonas pag ab an tributo a los señores de Sugam uxi y D uitam a, algunos especialistas han su g erid o recientem ente que uno de ellos, o am bos, aceptaban el dom…

p. 35
[28]

en realidad pueblos de encom enderos. Esto es, se fu n d a b an com o residencia de los encom enderos servidos p o r indios de los alre d ed o re s y funcionaban com o un receptáculo español del tributo indígena. En el siglo xvi, los encom enderos d o m in aro n los concejos m unicipales (cabildos o ayuntam ientos).…

p. 56
[32]

ero creciente de m estizos y blancos pobres. De 1590 a 1620, la adm inistración española instituyó cam bios que, com binados, parecían form ar una solución integral a estos problem as. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. U n PGKIA OI- COL.OMBIA. I ’ a I s rR AG M Í…

p. 74
06Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 52, 125, 2173 citas
[9]

en el siglo XVI algunos territorios marginales o casi independientes, cuya sumisión al Zipa o al Zaque no estaba del todo clara. El status de estos territorios en el momento de la Conquista debe evaluarse, en parte por lo me- nos, en términos de un proceso histórico. En primer lugar, los dos "Estados" incipientes eran…

p. 52
[27]

veces gar- banzos, habas, fríjoles, caña y lino). Fuera de esto, debían dar indios de servicios (un 3 o 4% de los varones adultos) para los aposentos del encomendero, los cuales eran casi siempre tie- rras ocupadas de hecho en las inmediaciones del asentamiento indígena. Además, la obliga- ción del tributo en especie…

p. 125
[35]

al variar su distribución general, y dar origen a problemas que hoy conocemos como minifundio, paralelo al latifundio. Puede anotarse que casi ninguna de las poblaciones 226 Nueva Historia de Colombia, Vol. I fundadas en ese momento han desaparecido, en tanto de 500 a 700 poblados que existieron por la época de la…

p. 217
07Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 58, 62, 753 citas
[10]

los capitanes solían separarse de los cacicazgos cuando surgían disensio 21 Ibid. Ene., t. 24 f. 587 r. ss. 22 Cf. Sylvia M. Broadbent, Los chibchas. Organización socio-política. Bogotá, 1964. 23 AHNB. Vis. Boy., t. 8 f. 616 r. 40 H is t o r ia e c o n ó m ic a y so c ia l i nes internas, trasladándose con todos sus…

p. 58
[11]

Paradójicamente, estas concentraciones se originaron a raíz de la alarmante disminución de la población indígena. La política de los poblamientos, iniciada en el siglo XVI y sistematizada a partir de 1602, era un intento para procurár cierta densidad de los asenta mientos indígenas, que evitara su desmoronamiento. No…

p. 62
[34]

r. f. 904 r. Vis. Tol., t. 2 f. 646 r. f. 685 r. Vis. Bol, t. 4 f. 987 r. y 996 r., 69 En algunos casos se trataba de más de 400 tributarios. Un promedio de 400 tributarios en 40 pueblos da un total de 16 mil tributarios, cifra cercana a los 18 mil que aparecen, en el recuento de la visita. LA SOCIEDAD INDÍGENA Y SU…

p. 75
08Los muiscas. La historia milenaria de un pueblo chibchaCarl Henrik Langebaek · 2019 · p. 134, 1922 citas
[12]

sacrificios, donde 179 Los muiscas ge enterrabal y conmemoraban los antepasados, donde sc hacían samsara los caciques y donde se realizaban los mercados, Como s as eran lugares que probablemente tenían un significado muy he l, un lugar donde los muiscas, obsesionados con el orden de lase,! el equilibrio y e…

p. 192
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¢ Caso de los muiscas. y que ir tan lejos: incluso en el caso de comunidades de conformado unidades territoriales que reconocieran ique, más allá de los estrechos límites de la comunidad. incia de Pamplona, ampliamente estudiada por Germán $, algunos indígenas atestiguaron a los españoles que “res- Señores en sus…

p. 134
09Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 45, 48, 553 citas
[14]

a ñ os o d é cadas despu é s a un sitio ya visitado, ten í an descripciones de las costumbres de los indios, de sus formas de hacer la guerra, de los alimentos y re cursos existentes. Mientras tanto, los ind í genas eran centenares de comunidades independientes que no pod í an ponerse de acuerdo o coordinar sus…

p. 55
[18]

tres conquistadores, cada uno de los cuales alegaba que la tierra de los muiscas estaba dentro de su jurisdicci ó n, se pusieron de acuerdo para viajar a Espa ñ a a alegar sus derechos, y dejaron unos 400 hombres y 150 caballos, as í como 300 marranas pre ñ adas, en Bogot á. 48 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA Para dar…

p. 45
[49]

sonal, aunque pagaban impuestos al comercio o a la producci ó n minera (quinto, que se redujo a menos de 5% en pocos a ñ os) y agr í cola (diezmo para sostener la Iglesia). Con estas reformas, desde 1550 existi ó una autoridad local en todo el territorio y hubo un esfuerzo persistente por someter a los EL…

p. 48
10El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 1541 cita
[15]

situa- ción están todas las minorías raciales o nacionales cuando 155 Eí ndinc ed írsta ócf ía oneffa luchan contra un fuerte y bien armado opresor. Cierto es que algunas tribus recibieron a la llegada de los españoles a los hombres blancos como a semidioses. Pero esta ilu- sión no pudo durar mucho tiempo frente a los…

p. 154
11La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 311 cita
[16]

pozos, carrapas, ansermas, pícaras y paucuras y los enigmá- ticos quimbayas y quindíos. 9 Habiendo carecido por completo del 9. Juan Friede, Los quimbayas bajo la dominación española (Bogotá, 1963), estudio basado en numerosos documentos del Archivo de Indias en Sevilla, España. Ver, igualmente, Ernesto Restrepo…

p. 31
12Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · p. 1421 cita
[17]

1 Heredia, Pedro de founder of Cartagena, 39 n. 9 governor of Cartagena, 9 n. 19, 29, 29 n. 17 Hernández, Gonzalo, 46 n. 25, 57 Hernández Gallegos, Diego, 42 n. 17, 49, 52 injured in battle, 57 Hierro Maldonado, Hernando, 96 n. 26 Hispaniola, 3, 32, 39 n. 8 horses, 21, 28, 29 n. 16, 35 n. 1, 72, 84, 88, 96, 97, 105,…

p. 142
13Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 27, 462 citas
[19]

quedaban fueron diezmados en un 95%. La evolución demográfica de otras regiones, tales como las de Santa Fe, Tunja, Vélez, Pamplona, Cartago, Pasto y Popayán, es mejor conocida. En dichas zonas existían poblaciones sedentarias que habían alcanzado niveles altos de cohesión y organización tribal, lo cual permitió una…

p. 27
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diversa, han sido uno de los rasgos más peculiares y permanentes de las sociedades hispanoamericanas. CONFLICTOS Y REFORMAS Gran parte de los conflictos politicos y sociales posteriores a la Conquista se originaron en los intentos de la Corona española de limitar los privilegios y los abusos de los encomenderos. Las…

p. 46
14Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 1531 cita
[20]

denominador y principal movil de la conquista del territorio colombiano fue la busqueda del oro. La leyenda de El Dorado fue creada desde aquella época, parece que por los propios indige- nas, para despistar a los espanoles. La conquista fue una empresa cruenta. Muchas poblaciones nativas fueron arrasadas y los…

p. 153
15Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 211 cita
[21]

España, pues el rey no era soberano temporal del mundo, ni ocuparse de la conversión de los indios lo convertía en soberano de ellos. Pero si los indios no se sometían y, en especial, si ofrecían alguna forma de resistencia armada a la prédica cristiana, era lícito atacarlos y someterlos a la fuerza. Era, entonces,…

p. 21
16La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 211 cita
[22]

nera, la encomienda es la piedra de toque para ex plicar él origen del neofeudalismo americano en el cual el señor prácticamente no tiene deberes y sí to dos los derechos y el indio carece de derechos y es tá abrumado con todos los deberes; entre el español encomendero y el indio encomendado, no existió mutua…

p. 21
17Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 121, 1492 citas
[24]

el proceso de la conquista siguiera un ritmo diferente y sea por lo tanto difícil de escoger una fecha como indicativa de una transformación básica en la nueva sociedad, puede acogerse la fecha tradicional de 1550 como punto final de esa época, momento de transición entre la sociedad de conquista, basada en el saqueo…

p. 121
[31]

que llevó a prohibir que los últimos vivieran entre aquéllos. La norma de mayo de 1526 de que los esclavos que se casaran con personas libres no obtendrían la emancipación como podía ocurrir en España, trataba de establecer una barrera a posibles matrimonios entre indias (legalmente libres) y esclavos 21. 5. La…

p. 149
18¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 341 cita
[25]

de la tierra, se ha solido enseñar, se expresó mediante diferentes instituciones: una fue la encomienda, donde un grupo indígena era obligado a trabajar para un español -el encomendero- que lo recibía en recompensa por su participación en la Conquista, a cambio de no separarlo y garantizar su conversión al…

p. 34
19Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 2481 cita
[26]

que su patr ó n de poblamiento disperso quedaba abolido, muchas tierras se desembarazaron y fueron objeto de mercedes nuevas. Por debajo del aspecto jur í dico-formal de la apropiaci ó n sub yace el problema m á s complejo de la evoluci ó n econ ó mica que llev ó a la efectiva ocupaci ó n de la tierra por parte de los…

p. 248
20Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 69, 952 citas
[29]

explotación de los indígenas, pero por causa de esta tendencia adoptó instituciones que garantizaran a los conquistadores el no interferir su prejuicio con respecto al trabajo material y que les permitieran vivir de sus rentas a costa de los sometidos.⁷⁸ Pero esta tendencia no se hubiera concretado si no hubieran…

p. 69
[39]

conquistados. En desarrollo de esa política fueron introducidos en América los primeros esclavos africanos. El cambio en la concepción y valoración del indígena tuvo sus raíces materiales muy concretas. Con la dominación colonialista en las Antillas y la intensísima tasa de explotación, la población autóctona estaba…

p. 95
21Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 42, 45, 483 citas
[30]

y o s p a r a l a h is t o r ia d e l a p o l ít ic a d e t ie r r a s e n C o l o m b ia tó una serie de medidas para protegerlos, disfrazadas con ropajes religiosos o humanistas. Los tributos obligaban a dar al encomendero las pensiones particulares, el quinto para el Rey, el estipendio para el cura doctrinero y el…

p. 42
[57]

acuerdo con las necesidades de cada familia indígena. La característica esencial era la propiedad colectiva sobre las tierras, las ventas, aún con el consentimiento de todo el común, se prohibieron en el siglo XVII. Según Friede, la conciencia de ser propietario no era igual en las comuni dades indígenas de América, y…

p. 45
[61]

indígenas acudían a vender su fuerza de trabajo para cubrir los tributos con el salario obtenido; la economía monetaria empezó a introducirse en estos núcleos de economía natural y las ventas de tierra por la Corona a partir del siglo XVIII y el robo descarado de ellas por los terratenientes vecinos fueron reduciendo…

p. 48
22Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1041 cita
[33]

for less than a quarter of New Granada's total of roughly 1.4 million inhabitants. This change naturally reflected both the expansion of other demographic groups and the drastic fall in Amerindian num- bers as a result of European diseases, mistreatment, and the wide- spread disruption of traditional lifestyles. In…

p. 104
23Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 187, 190, 219, 2256 citas
[36]

de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…

p. 190
[37]

de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…

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[38]

Tovar, quienes hablan de más de 8 millones. Bajo cualquiera de esas hipótesis, estaríamos ante una distribución espacial aproximadamente así: un 31 por ciento correspondería a la región Caribe; otro 30 por ciento a la región Andina oriental; casi un 40 por ciento a la región Andina occidental, y el resto a la región…

p. 187
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década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…

p. 225
[64]

y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…

p. 219
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y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…

p. 219
24Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 3721 cita
[40]

economía neograna- dina un carácter recesivo. La explicación de este decaimiento se suele centrar en dos razones principales: el decrecimiento vertiginoso de la población indígena iniciado en el siglo anterior y que cubrirá la totalidad del x v i i, y el receso de la producción aurífera hacia 162o2 1. Estos hechos…

p. 372
25Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 501 cita
[41]

determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…

p. 50
26Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 25, 2832 citas
[46]

HISTORIA DEL DERECHO EN COLOMBIA directrices y control de los reyes españoles, lo que equivale a afirmar que los gobiernos territoriales de ultramar no tuvieron ni liberad ni autonomía. Ahora bien, la Corona fue pródiga en la expedición de man - datos (leyes) para la buena marcha de sus colonias y, en esa regulación…

p. 25
[48]

para resistir. España administraba sus colonias a través de un sistema legal y magistrados equivalentes a los propios. Adicionalmente, se trataba de un gobierno de jueces, donde cada oficial delegado ejercía funciones jurisdiccionales de una u otra manera 7. La costumbre y la equidad jugaron un papel crucial en los…

p. 283
27Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 175, 2092 citas
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dano familia extensa, integrado por personas unidas entre Si por una relación de parentels pa- Eriarcal o matriarcal, El conjunto de clanes formaba una mibu, y la unir de tabus formaba una confederación. La conquista española y la consi gulente aculturización a que fueron sometidas las civilizaciones indige- nas,…

p. 175
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o ser anguicliócesis en 1563. Misiones evangelizadoras Las misioneros que iniciaron la evan. gelización en las tierras colombianas fueron franciscanos llegados con el arribo de sa labor debie- at hamtrr las costumbres onsideraron paganas y de vida Ticenciesa de los indica, comoda codi cio y repacidad de los…

p. 209
28Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo Fabián García Rincón, William Elvis Plata, Diana Paola Hernández Fernández, Alberto José Campillo Pardo, Aliza Moreno-Goldschmidt, Odette Yidi David, Jorge Enrique Salcedo Martínez, Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco · 2022 · p. 1, 122 citas
[50]

las imágenes de santos que ponían en sus casas y sus horarios. Adicionalmente, la permanencia del doctrinero significó, para las comunidades indias, más exacciones en productos o servicios. De modo que la evangelización trastocó no solo las 16 nociones de lo sagrado y lo profano de los indígenas —mediante la…

p. 12
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43 LA EVANGELIZACIÓN DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS DEL NUEVO REINO DE GRANADA DURANTE EL SIGLO XVI Leonardo Fabián García Rincón Introducción Lo que hoy denominamos “evangelización” se ha entendido como el proyecto religioso de expandir el catolicismo en América, una vez esta fue incorporada a la imagen de mundo que…

p. 1
29Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 291 cita
[51]

de catolicismo que se implantó y que iba a seguir el del modelo europeo, donde los poderes civil y eclesiástico interactuaban simbióticamente. El advenimiento de la época de la Colonia, a partir de la segunda mitad del siglo XVI, resulta en el establecimiento de las instituciones españolas en América y la fundación de…

p. 29
30Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 1, 142 citas
[53]

57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…

p. 1
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algunas regiones, como las actuales Antioquia y Santander, la influencia de las órdenes religiosas fue mucho más reducida, al punto de no existir sino muy pocos conventos y casas religiosas durante los siglos y. XVI, XVII XVIII Tan estrecho fue el vínculo de las órdenes con los poderes civiles, que su establecimiento…

p. 14
31The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1171 cita
[55]

as Christians. And so that this great malady and grave offense to God might be fixed, it is necessary that Your Royal High- Idolators and Encomenderos 103 ness appoint a person or declare that the high court appoint a person who, looking only to God and leaving behind all pretension for worldly gain or sinister…

p. 117
32Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 12 citas
[58]

12 Capítulo I Reseña histórica legislativa afín a la propiedad colectiva Según Cox (, 2003), la tenencia de la tierra es la relación, definida en forma jurídica o consuetudinaria, FAO entre personas, en cuanto individuos o grupos, con respecto a la tierra (por razones de comodidad, “tierra” se utiliza aquí para…

p. 1
[59]

12 Capítulo I Reseña histórica legislativa afín a la propiedad colectiva Según Cox (, 2003), la tenencia de la tierra es la relación, definida en forma jurídica o consuetudinaria, FAO entre personas, en cuanto individuos o grupos, con respecto a la tierra (por razones de comodidad, “tierra” se utiliza aquí para…

p. 1
33Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 501 cita
[60]

las encomiendas sucesivas de Rodrigo Méndez de Montalvo, su hijo Andrés y su nieta Ana Vitalina de Fuentes (1580-1649), hasta la última del marqués de Villa Alta en el siglo XVIII, cuando el pueblo se declaró de la Real Corona. El respectivo resguardo de tierras —para tres caseríos, de 56 a 85 mil hectáreas de…

p. 50
34Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 1551 cita
[62]

de tomar posesión del territorio por parte de los españoles. Se fundaron ciudades-puerto, ciudades-centros adminis- trativos, ciudades mineras, ciudades de frontera y ciudades de abrigo y sustento en los largos valles. El tipo de ciudad que dominó el primer siglo colonial fue la ciudad enco- mendera, no sólo porque…

p. 155
35Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 441 cita
[63]

se configu- raron los rasgos de las principales conflictividades y tensiones sobre el ordenamiento territorial y la distribución de la tierra que estuvieron en las raíces del conflicto armado interno. Las fundaciones coloniales provocaron una ruptura violenta en el ordenamiento territorial existente. No respondían a…

p. 44
36Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 701 cita
[66]

bién el núcleo administrativo, reli- gioso, y el lugar donde se aprendían nuevas formas de vida. Por otra parte, las ciudades simbolizaban el poder, y la ubicación de los edifi- cios importantes en ciertos lugares estaba destinada a impresionar a sus pobladores y visitantes. nh Normas para el establecimiento En parte,…

p. 70
37La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 751 cita
[67]

en que se verificó la Conquista, por supuesto, vinieron a facilitar la aplicación de estas ideas y a confirmar su bondad en más de un sentido. Encuentran expresión co n creta en las contranormas seño- riales y en las instituciones s o ciales que estudiaremos más adelante. La idea de civitas, de conocimiento muy…

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38Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 291 cita
[68]

Gonzalo Jiménez de Quesada sentó su real en la Sabana de Bogotá, mandó construir doce bohíos en memoria de las doce tribus de Israel en su estación de Elim... Esta puede ser la clave de la persistencia del trazado en damero y de la regularidad creciente de la manzana cuadrada en las ciudades americanas... El modelo de…

p. 29
39Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 1211 cita
[69]

españoles tenían como objetivo principal albergar a la élite dominante, primero a los conquistadores, luego a los sacerdotes y a la burocracia de las monarquías y finalmente a los servidores blancos e indígenas de las tres élites. Su localización en el territorio siguió primero la necesidad de ocupar las bahías más…

p. 121
40Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 431 cita
[70]

vínculos constantes. Ya sabemos que por los hechos históricos anotados y explicados por don Miguel Samper, la población o, mejor, las ciudades fueron establecidas por los conquistadores en las mesetas andinas y en las vertientes. Así, durante la época colonial, ese hecho geográfico unido a la inexistencia de esta-…

p. 43