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Hecho histórico · Conquista · 1499–1599

Catástrofe demográfica y reorganización del mundo indígena en el Nuevo Reino de Granada (1550–1580)

Entre 1550 y 1580, la población indígena del Nuevo Reino de Granada se desplomó a tasas de hasta el 97% en algunas regiones por la confluencia de epidemias, trabajo forzado, guerras y abusos coloniales. El colapso demográfico minó la encomienda desde su base tributaria y obligó a la Corona a rediseñar el orden colonial mediante visitas, tasaciones y las primeras congregaciones de pueblos de indios y resguardos.

Catástrofe demográfica y reorganización del mundo indígena en el Nuevo Reino de Granada (1550–1580)
1550–1580
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
1550–1580
Dónde
Tunja, Pamplona, Popayán, Sabana de Bogotá, Valle del Cauca, Mompox, Nuevo Reino de Granada, Santafé de Bogotá, Pasto, Cartago, Almaguer, Tamalameque
Protagonistas
Juan Friede (historiador; documentó y calculó la magnitud del colapso demográfico en Tunja), Germán Colmenares (historiador; analizó la estructura de la encomienda y la economía colonial), Hermes Tovar Pinzón (historiador; estudió la tributación indígena y las visitas de la tierra), Tomás López Medel (visitador; realizó la primera visita de gran alcance al altiplano oriental en 1560), Andrés Díaz Venero de Leiva (presidente de la Audiencia; impulsó reformas administrativas sobre la población indígena), Bartolomé de Las Casas (fraile dominico; su influencia inspiró las Leyes Nuevas de 1542 que intentaron limitar la encomienda), Gonzalo Jiménez de Quesada (conquistador; figura central de la primera fase de dominación sobre los muiscas), Audiencia del Nuevo Reino de Granada (institución; ordenaba las visitas de la tierra y arbitraba entre encomenderos y Corona), Corona española (institución; promovió la preservación de las organizaciones indígenas como fuente permanente de tributos)
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. Epidemias de enfermedades euroasiáticas (viruela, sarampión, fiebres) contra las que las poblaciones indígenas carecían de defensas inmunológicas; hacia 1558 una sola peste mató a más de quince mil indígenas en Pamplona y Tunja.
  2. Trabajo forzado en encomiendas y minas: el desplazamiento de indígenas del altiplano frío a zonas mineras de tierra caliente los exponía a enfermedades tropicales y jornadas extenuantes que debilitaban su resistencia.
  3. Guerras de conquista aún inconclusas en varias fronteras del Nuevo Reino, que causaron muertes directas y desarticularon las comunidades.
  4. Abusos sistemáticos de encomenderos y corregidores: extracción tributaria que excedía lo legalmente permitido, servicio personal no remunerado y violencia cotidiana documentada en relaciones geográficas y visitas.
  5. Fragmentación política indígena preexistente: centenares de comunidades independientes con lenguas distintas y rivalidades internas que impidieron coordinar una resistencia efectiva y facilitaron la conquista española.
  6. Mita fluvial (boga en canoas) en la depresión momposina, identificada por los contemporáneos como factor destructor específico adicional a las epidemias y el trabajo minero.
  7. Fuga de comunidades a zonas remotas, mestizaje y, en casos extremos, suicidio colectivo como respuestas desesperadas a la dominación, que redujeron adicionalmente el conteo de población indígena.
1550–1580Catástrofe demográfica y reorganización del mundo indígena en el Nuevo Reino de Granada (1550–1580)

Consecuencias

  1. Colapso tributario de la encomienda: al caer la población, los supervivientes debían cubrir cargas tasadas sobre un número mayor de personas, hundiendo a las comunidades y privando a los encomenderos de su base de sustento.
  2. Rediseño institucional colonial: la Corona respondió con visitas de la tierra (López Medel, 1560; Angulo de Castejón, 1562), tasaciones sucesivas y la congregación forzosa de indígenas dispersos en pueblos de indios y resguardos.
  3. Formalización de la mita como sistema de trabajo forzoso durante la presidencia de Francisco Briceño en 1576, que institucionalizó la extracción de mano de obra indígena hacia estancias, minas y actividades comerciales.
  4. Surgimiento del proletariado colonial: la mita y la desintegración de las comunidades produjeron una masa de indígenas sin tierra ni vínculo comunitario que se empleaban por jornal, considerada el origen del proletariado urbano y rural latinoamericano.
  5. Despoblamiento masivo a largo plazo: la población indígena de la Nueva Granada, estimada en más de tres millones antes de la conquista, había caído a poco más de 150.000 en el primer censo confiable de 1778–1780.
  6. Transformación del paisaje agrícola y territorial: las tierras abandonadas por comunidades diezmadas o congregadas fueron declaradas vacantes y otorgadas en mercedes a españoles, acelerando la formación de la gran propiedad colonial.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La catástrofe demográfica de 1550–1580 no fue un episodio marginal sino el eje sobre el que giró toda la arquitectura colonial del Nuevo Reino de Granada: destruyó la base humana de la encomienda, forzó a la Corona a inventar nuevas instituciones de control —el resguardo, el pueblo de indios, la mita formalizada— y produjo las condiciones estructurales del campesinado y el proletariado que heredaría la Colombia republicana. Entender este período es entender por qué la sociedad colombiana nació marcada por la desposesión territorial indígena, la servidumbre laboral y la tensión irresuelta entre un Estado que quería preservar la mano de obra y unos poderes locales que la consumían.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Catástrofe demográfica y reorganización del mundo indígena en el Nuevo Reino de Granada (1550-1580)

Entre 1550 y 1580, las provincias andinas del Nuevo Reino de Granada atravesaron el desastre biológico y social más profundo de su historia. La población indígena que había sostenido la primera fase de la conquista —guerreros derrotados, cargueros y tributarios de oro— empezó a desaparecer a un ritmo que dejó atónitos a los propios españoles: en Tunja, entre 1562 y 1572, la tasa anual de decrecimiento fue de -0,0329; en Pamplona alcanzó -0,0302; en Cartago se disparó hasta -0,0454. Sobre ese vacío, la Corona y sus emisarios comenzaron a rediseñar el edificio colonial. La encomienda, institución vertebral del dominio, quedó minada desde su base tributaria, y en los intersticios de esos treinta años se gestaron los instrumentos con los que el imperio intentaría preservar lo que quedaba de la mano de obra indígena: visitas de la tierra, tasaciones sucesivas, congregaciones de poblaciones dispersas, los primeros resguardos. No fue un plan protector: fue la aritmética de la supervivencia fiscal.

El mundo que la conquista encontró

Hacia 1500, en el territorio que hoy es Colombia vivían aproximadamente cinco millones de personas. Un millón y medio se concentraba en el altiplano central, entre lo que serían Santafé y Tunja, y otro medio millón en el altiplano sur, en la órbita de Popayán y Pasto. Eran sociedades sedentarias, agrícolas, con jerarquías internas y excedentes suficientes para sostener castas de caciques, sacerdotes y artesanos del oro. Los muiscas de la cordillera oriental, los pastos y quillacingas del sur, los guanes y chitareros del nororiente formaban un mosaico de cacicazgos densamente poblados, fragmentado políticamente pero uniforme en su condición de sociedades campesinas.

Esa condición fue determinante. Donde había cacicazgos con jerarquías tributarias reconocidas, excedentes agrícolas y una tradición de entrega de bienes a un señor, la encomienda pudo enraizar sin necesidad de inventar nada nuevo. Los españoles se limitaron a ocupar el lugar del cacique receptor de tributo; o mejor, a colocarse por encima de él, dejándolo como intermediario. En la sabana de Bogotá, el repartimiento no distribuyó individuos sueltos sino clanes y tribus: la tasación recaía sobre el grupo, y era el cacique quien pagaba el tributo a nombre de su comunidad. Los cacicazgos muiscas de tierras altas —Bogotá, Tunja, Sogamoso, Duitama— alcanzaron un desarrollo político más complejo que los de tierras templadas, y sobre ellos se apoyó la primera arquitectura colonial. Duitama, Sogamoso, Sáchica, Tinjacá y Guachetá eran aún territorios independientes cuando llegaron los españoles: la federación muisca estaba en proceso de integración, y los conquistadores heredaron un tejido cacical fragmentado que les facilitó imponer su dominio sin negociar con un poder unificado.

En contraste, los grupos que conservaban rasgos de sociedades bandales —cazadores, recolectores, agricultores itinerantes de las tierras bajas y las selvas— resultaron prácticamente inasibles. Los Panches del valle del Magdalena medio, los pueblos de la depresión momposina y los grupos del piedemonte llanero opusieron una resistencia que la fuerza no bastaba para quebrar: no había cacique que capturar, ni granero que asaltar, ni sedentarismo que explotar. Cuanto más avanzada la organización social prehispánica, más fácil la dominación española. La encomienda fue viable donde los conquistadores encontraron una estructura tributaria que reencuadrar; allí donde esa estructura no existía, muy raras veces pudieron sujetar a los indios a la encomienda o a cualquier otra forma de organización del trabajo.

La conquista misma se benefició, además, de la fragmentación política. Centenares de comunidades independientes, con lenguas distintas y rivalidades acumuladas, no pudieron coordinar una resistencia común; algunas se aliaron con los españoles contra enemigos tradicionales. La misma economía muisca de intercambio a larga distancia —la sal de Zipaquirá que llegaba hasta Neiva al sur y hasta Barrancabermeja al norte, las mantas de algodón que circulaban por los valles cálidos— fue reencauzada por los conquistadores hacia el circuito tributario: bienes que antes viajaban entre cacicazgos empezaron a viajar hacia los aposentos de los encomenderos. Ese reencauzamiento, silencioso pero decisivo, prefigura ya la lógica de todo el período: aprovechar las estructuras existentes antes que sustituirlas.

La caída, en cifras

La magnitud del colapso solo se hace legible cuando se ponen en fila las visitas. En 1537, año de la fundación de Tunja, la población indígena de esa provincia rondaba los 215.000 habitantes. Veinticinco años después, en 1562, la visita de Angulo de Castejón encontró 53.465 tributarios: convertida esa cifra a población total mediante los coeficientes habituales, la reducción respecto a 1537 rondaba ya el 25%. Ocho años más tarde, hacia 1570-1572, los tributarios habían bajado a 38.495. Para 1602 quedaban 18.572; para 1635, apenas 8.610. En 1757, la provincia contaba con unos 25.000 indígenas: una reducción del 90% en dos siglos.

El altiplano central no fue la región más golpeada. En Popayán, la disminución fue del 90% en solo 68 años. En Cartago, del 97% en apenas 50. Los Quimbaya, uno de los pueblos técnicamente más refinados del continente —orfebres extraordinarios, agricultores de terraza, comerciantes de largo alcance—, pasaron de 100.000 personas a apenas 40 individuos en cuarenta años. Cuarenta personas. Un pueblo entero reducido a un puñado. En la depresión momposina, hacia 1579, los malibúes de Tamalameque no eran ya ni la décima parte de lo que habían sido pocos años antes. Al final del período colonial, la población indígena del conjunto de la Nueva Granada, que había superado los tres millones, había caído a poco más de 150.000, según el censo de 1778-1780.

Ninguna causa aislada explica semejante hundimiento. Las epidemias fueron el factor más visible. Hacia 1558, una peste mató a más de quince mil indígenas en las provincias de Pamplona y Tunja; el cronista fray Pedro de Aguado la registró, y dos años después el visitador Tomás López Medel recogió los testimonios de indígenas que asociaban el episodio a la desorganización del trabajo, la doctrina y el pago de tributos. En 1566 y en 1588 se documentan brotes de viruela en la región de Almaguer; entre 1568 y 1569, y de nuevo en 1587, se propagaron epidemias en el oriente. Las poblaciones andinas, aisladas del pool microbiano euroasiático durante milenios, carecían de defensas contra la viruela, el sarampión, la gripe y las fiebres hemorrágicas que los conquistadores traían consigo o que llegaban por las rutas de trata.

Pero la enfermedad no operaba en el vacío. El trabajo forzado la amplificaba. El desplazamiento de indígenas del altiplano frío a las minas de oro de tierra caliente —Muzo, el valle del Cauca, las estribaciones del Pacífico— exponía cuerpos habituados a climas fríos a las fiebres tropicales, y las jornadas extenuantes debilitaban la resistencia general. En la depresión momposina, la boga —el remo obligatorio en las canoas que subían y bajaban por el Magdalena— fue identificada por los contemporáneos como un factor destructor específico. A las epidemias y al trabajo forzado se sumaban las guerras de conquista aún inconclusas en varias fronteras, los abusos cotidianos de encomenderos y corregidores, el mestizaje que restaba individuos al conteo indígena, la fuga a montes lejanos y, en algunos casos, el suicidio colectivo. En Tamalameque, hacia 1579, todos estos elementos concurrían al mismo tiempo, y esa concurrencia —no una sola causa dominante— es la que explica el ritmo del desastre.

La encomienda tensada hasta el límite

La encomienda había sido concebida como una concesión de tributarios, no de tierras: el Rey entregaba al encomendero el derecho a recibir el tributo de un grupo indígena a cambio, en teoría, de proveerle doctrina cristiana y protección. En la práctica, y desde muy temprano, el encomendero cargó al indio con un conjunto de obligaciones acumulativas: las pensiones particulares del encomendero, el quinto real, el estipendio del cura doctrinero y el sueldo del corregidor. La reciprocidad quedó en la letra. El indio estaba abrumado de obligaciones; el encomendero, exento de deberes efectivos. La relación se acercaba mucho más a la servidumbre —y en algunos casos a la esclavitud de facto— que al contrato tutelar que la Corona había imaginado.

La forma concreta de extracción varió con el tiempo. En la primera fase, durante los años 1540, predominó el tributo en oro, muchas veces confundido con el saqueo directo: el encomendero exigía piezas labradas, tejuelos y polvo, y los indígenas entregaban lo que tenían acumulado. Cuando ese oro fácil se agotó, la lógica del sistema se desplazó hacia la inducción de mano de obra a la producción continua de un excedente: mantas, maíz, trigo, cebada, garbanzos, aves y cera. La tributación en especie obligó a las comunidades a reorientar sus siembras hacia los productos que el mercado español consumía, y con ello fue transformando el paisaje agrícola del altiplano. Junto al tributo en bienes aparecía el servicio personal: aproximadamente un 3-4% de los varones adultos de cada encomienda quedaba asignado al trabajo permanente en los aposentos del encomendero, en condiciones que la ley intentó regular sin éxito. En la primera fase se sumaba la naboría, el servicio doméstico continuo de indígenas adheridos a la casa del español, cuyos límites jurídicos con la esclavitud fueron siempre imprecisos.

El punto crítico fue la aritmética. El tributo se tasaba sobre el grupo, no sobre el individuo. Cuando la población de una encomienda caía a la mitad, la carga tributaria no se ajustaba en la misma proporción: los supervivientes debían cubrir lo que antes cubrían el doble de personas. La caída demográfica no aliviaba al indígena; lo hundía. Y para el encomendero, la misma caída significaba menos brazos, menos mantas, menos maíz, menos capacidad de sostener el rango social que la encomienda le había prometido. Los intereses del encomendero y los de la Corona empezaron a divergir con claridad: la Corona quería preservar la fuente permanente de tributos, y por eso tendía a proteger la organización indígena; el encomendero, presionado por el descenso, tendía a intensificar la extracción de corto plazo, deteriorando aún más la base que lo sostenía. En esa tensión —irresoluble mientras la población siguiera cayendo— se jugaría el rediseño institucional de las décadas siguientes.

La Corona vuelve la mirada: visitas, tasaciones, protectores

Las Leyes Nuevas de 1542, redactadas bajo la influencia de Bartolomé de Las Casas, habían intentado desmontar la encomienda al limitar su goce a dos generaciones y al prohibir el servicio personal. En el Perú, la reacción fue la guerra civil de Gonzalo Pizarro. Escarmentada, la Corona suspendió la aplicación estricta de las Leyes en la Nueva Granada, pero no abandonó el proyecto de someter a los conquistadores a una obediencia satisfactoria. A partir de 1550 empezó a construir un aparato de autoridades locales —oidores, visitadores, protectores de naturales— que durante décadas actuó tanto para establecer el orden real como para esparcirlo en desorden.

El instrumento central fue la visita. Las visitas de la tierra eran inspecciones que ordenaban los oidores de la Audiencia sin sujeción a períodos fijos, y su propósito era obtener información amplia sobre administración, hacienda, economía y, sobre todo, la situación de la población indígena: cuántos eran, cuánto tributaban, cómo eran tratados y qué abusos padecían. La visita de Tomás López Medel, en 1560, fue la primera de gran alcance en el altiplano oriental. López recorrió Pamplona y Tunja, recogió testimonios sobre la epidemia de 1558, dictó ordenanzas y sentó un precedente: la Corona quería saber, y quería tasar. Dos años después, Angulo de Castejón levantó la primera visita a la provincia de Tunja con vocación fiscal explícita: 53.465 tributarios contados uno a uno. Esa cifra se convirtió en la base sobre la cual la Corona calculó lo que la encomienda debía rendir, y en la referencia contra la cual medir el descenso posterior.

Los funcionarios protectores enfrentaron una resistencia sostenida. En 1550-1551, un funcionario que intentó aplicar la legislación protectora fue expulsado del Reino. En 1580, un juez enérgico se topó con una combinación de intereses locales dispuestos a perjudicarlo seriamente. La resistencia encomendadora rara vez adoptó la forma de rebelión abierta —el precedente peruano estaba demasiado fresco—, pero sí la de una presión política y social que hizo ceder a los funcionarios más prudentes o menos concienzudos. Algunos oidores, en lugar de controlar a los encomenderos, favorecían a sus propios dependientes con encomiendas y contribuían al desorden que decían combatir. El resultado fue una reforma administrada con la mano izquierda de la Corona y saboteada con la mano derecha de sus emisarios.

De la encomienda debilitada al pueblo de indios

Hacia las décadas de 1560 y 1570, la política de congregar a los indios en grandes comunidades empezó a formularse con más nitidez. La despoblación había producido un paisaje absurdo: encomiendas de veinte tributarios dispersos por leguas de terreno, imposibles de doctrinar y de vigilar, imposibles de tasar con eficiencia. Concentrar a esos supervivientes en pueblos —reducirlos, en el lenguaje de la época— resolvía varios problemas a la vez. Los curas podían adoctrinar más fácilmente; los corregidores podían recaudar sin recorrer selvas; y, no menos importante, las tierras que los indígenas dejaban al concentrarse quedaban vacías y podían ser certificadas como vacas de moradores, aptas para ser otorgadas en mercedes a los españoles. La congregación tuvo desde el principio una doble faceta: religiosa y pecuniaria.

El resguardo, en su formulación temprana, fue concebido como una medida proteccionista: una tierra reconocida como propiedad colectiva de la comunidad indígena, inalienable, destinada a asegurar la subsistencia del pueblo reducido. En principio, no alteraba la posesión física de los territorios indígenas; en la práctica, concentró en un solo lote a grupos que antes ocupaban áreas mucho mayores, y muy frecuentemente reunió en una misma unidad a poblaciones de orígenes y tradiciones distintas, obligadas a convivir por la lógica administrativa colonial. Los indígenas no se resignaron a la pérdida de sus tierras originarias, y el resguardo, desde su nacimiento, cargó con el problema de una legitimidad interna precaria.

Aunque los resguardos se establecieron con fuerza sobre todo entre 1595 y 1642, la maquinaria conceptual y jurídica que los hizo posibles se fue montando en el período que aquí nos ocupa. La visita de Angulo de Castejón en 1562, las ordenanzas de López Medel en 1560, las tasas sucesivas y las retasas que ajustaban la carga tributaria a la población decreciente fueron construyendo el andamiaje. En 1576, durante la presidencia de Francisco Briceño, quedó formalmente establecida la mita como sistema de trabajo forzoso para los indígenas del Nuevo Reino, institucionalizando lo que hasta entonces había sido práctica dispersa. Y en 1580, el visitador Juan Bautista Monzón, tras encarcelar al presidente Lope Díez de Armendáriz, sustituyó la tasa de Gamboa por una nueva regulación tributaria que intentó modificar las condiciones del servicio personal al encomendero. Hacia 1580, todas las piezas del rompecabezas colonial —tasación fiscal, mita, resguardo, corregidor de indios— estaban en juego, y en las décadas siguientes se ensamblarían con distinta suerte.

La mita y la desintegración desde adentro

La mita fue, en la lógica del sistema, la contraparte laboral del resguardo. Si el resguardo concentraba a los indígenas en un lote de tierra colectiva, la mita extraía periódicamente de ese lote la mano de obra que necesitaban las minas, las estancias agrícolas, los obrajes textiles y el transporte. En los resguardos de la Nueva Granada, una cuarta parte de los indios útiles era alquilada a estancieros, mineros y comerciantes. Los salarios no se pagaban al trabajador individual sino al cacique o capitán, y esos salarios servían, en el fondo, para que la comunidad pudiera cubrir el tributo colectivo que debía a la Corona y al encomendero. El circuito se cerraba sobre sí mismo: el indio trabajaba fuera para pagar el tributo que se le exigía por vivir en su propio pueblo.

La actuación del oidor Juan de Valverde en Sibundoy muestra esa lógica llevada al extremo. Convencido de que el cobro en metálico era una fricción prescindible cuando lo que se necesitaba era brazos, Valverde ordenó que los indios pagaran su tributo a la Corona directamente en trabajo. Organizó cuadrillas de doscientos indios que rotaban cada cuatro meses entre el valle andino y las minas de tierra caliente, con jornadas de once horas y una ración de un cuartillo de maíz y media libra de carne. El desplazamiento altitudinal, la duración de la jornada y la precariedad alimentaria explican por sí solos por qué muchos mitayos no volvían: morían en las minas, quedaban enfermos, o preferían continuar como asalariados fuera del resguardo antes que regresar a un pueblo empobrecido. Lo que en Sibundoy se hizo con crudeza excepcional era, en el fondo, la mecánica común del sistema.

El efecto sobre la comunidad indígena fue devastador. Al disminuir el número de miembros por las salidas a la mita —muchas de ellas irreversibles—, el tributo colectivo, que permanecía constante o descendía con lentitud, recaía sobre los cada vez menos que quedaban en el resguardo. Esos supervivientes se veían obligados a salir también, a alquilarse por un jornal fuera del pueblo, para poder aportar su parte al tributo comunal. La institución diseñada para preservar a la comunidad indígena la iba vaciando desde dentro. Y en ese vaciamiento se gestaba un fenómeno de largo aliento: la formación de una masa indígena sin ligazón con la tierra, que se alquila por un salario y no tiene más propiedad que su fuerza de trabajo.

Tierra vacía, latifundio nuevo

Ese vaciamiento por dentro tuvo su contrapartida por fuera. Cada mitayo que no volvía, cada familia que abandonaba su parcela para alquilarse en otra jurisdicción, cada resguardo que veía adelgazar su padrón dejaba, del otro lado de la línea, una tierra que alguien podía reclamar. La despoblación abrió un mercado de tierras.

Durante la primera fase colonial, el encomendero gozó de una posición privilegiada frente a la tierra: controlaba en buena medida los cabildos que la otorgaban, disponía del trabajo indígena y ocupaba de hecho los terrenos vecinos a los aposentos donde residía. La tributación en especie equivalía, por vía indirecta, a un usufructo continuo de las tierras indígenas: los indios sembraban en sus propios lotes, pero el producto iba al encomendero. Cuando la población de una encomienda caía, las tierras que antes cultivaban los indios muertos o huidos quedaban efectivamente disponibles, y se iban incorporando al aposento del encomendero sin trámite formal.

A partir de 1570 se multiplicaron las mercedes de tierras, otorgadas por audiencias y gobernadores tanto a encomenderos como a no encomenderos. El monopolio de los primeros empezó a resquebrajarse. Muchas de esas mercedes, especialmente las que siguieron a las composiciones de títulos posteriores a 1590, no hicieron sino legalizar usurpaciones y posesiones precarias preexistentes. La reducción de la población indígena a resguardos abolió el patrón de poblamiento disperso previo y desembarazó tierras enteras: bastaba con certificar que un sitio estaba vaco para que la merced quedara reducida a un trámite. Y el concierto —sistema que asignaba trabajadores de las comunidades indígenas a colonos con mercedes— permitió que la nueva propiedad española dispusiera de mano de obra sin necesidad de ser encomendera.

En este movimiento se gestó el latifundio colonial temprano de la cordillera oriental. Las villas de labradores, las estancias de ganado y las haciendas trigueras y molineras del altiplano de Tunja y de la sabana de Bogotá se levantaron en gran medida sobre tierras que la despoblación indígena había dejado sin dueño reconocible. El poder del encomendero se erosionó en paralelo al ascenso de una nueva élite terrateniente, y hacia fines del siglo XVI ese declive se hacía visible en el ausentismo de los vecinos en los cabildos y en el abandono de puestos que antes se disputaban. La nueva élite ya no dependía del tributo indígena para reproducirse: le bastaba con la explotación directa de la tierra, servida por mano de obra alquilada o mitayada. El corregidor de indios, encargado de cobrar los tributos que antes recaudaba el encomendero, distribuía lo recaudado con un 20% para la administración real, un 10% para la Iglesia y el resto para gastos y sostenimiento, cerrando el desplazamiento del encomendero como figura fiscal central.

Ese doble movimiento —despoblación del resguardo y engrosamiento de la hacienda— no fue simultáneo por azar. La misma mano que sacaba al mitayo del pueblo lo depositaba, como concertado o como jornalero, en la estancia vecina; y la merced que un gobernador firmaba en Santafé encontraba su fundamento fáctico en el padrón que el corregidor había levantado poco antes en el pueblo de indios contiguo. La contabilidad de la despoblación y la contabilidad de la propiedad avanzaban en paralelo, escritas muchas veces por los mismos funcionarios y sobre los mismos folios.

El sentido de un desastre

Los treinta años que van de 1550 a 1580 no cerraron el proceso —los resguardos se consolidarían después de 1595, la disolución final de la mayoría llegaría entre 1775 y 1780—, pero fijaron su dirección. En ese lapso, la Corona diseñó y empezó a montar los instrumentos con los que gobernaría lo que quedaba del mundo indígena: visitas periódicas para contar y tasar, congregación para concentrar, resguardo para preservar una base tributaria, mita para extraer trabajo, corregidor para reemplazar al encomendero como recaudador. Todo ese aparato respondía a una preocupación que no era humanitaria sino fiscal: sin indígenas vivos, no había tributo; sin tributo, no había Reino.

Que el proyecto fracasara en su objetivo declarado —preservar a la comunidad indígena como abastecedora estable— es otra cuestión. El resguardo concentró poblaciones ya mermadas y las expuso a nuevas dinámicas de erosión: la mita las vació desde dentro, el mestizaje disolvió sus perímetros, la usurpación de tierras las estranguló desde fuera. Cada uno de esos frentes operaba con su propio tempo, pero convergían sobre la misma comunidad reducida. Hacia la segunda mitad del siglo XVIII, el 80-90% de la población en los antiguos pueblos de indios del área chibcha era mestiza, y los resguardos fueron rematados y absorbidos por haciendas o convertidos en economías campesinas de minifundio. Lo que la despoblación de 1550-1580 abrió, dos siglos después se cerraba con la desaparición administrativa de la propia figura del indio tributario en gran parte del altiplano.

La catástrofe demográfica no fue un accidente al margen del proyecto colonial: fue su motor interno. El colapso poblacional obligó a la Corona a reformar la encomienda, y esa reforma configuró el orden agrario, laboral y étnico sobre el que se levantaría el resto de la historia colonial de la Nueva Granada. En las cifras frías de la visita de Angulo de Castejón, en las tasas de -0,0329 y -0,0454, en los cuarenta Quimbaya que quedaron de cien mil, está escrito el nacimiento de una sociedad edificada sobre un vacío inaugural.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

27 documentos · 59 fragmentos
01Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 187, 190, 2286 citas
[1]Tovar, quienes hablan de más de 8 millones. Bajo cualquiera de esas hipótesis, estaríamos ante una distribución espacial aproximadamente así: un 31 por ciento correspondería a la región Caribe; otro 30 por ciento a la región Andina oriental; casi un 40 por ciento a la región Andina occidental, y el resto a la región…p. 187
[2]Tovar, quienes hablan de más de 8 millones. Bajo cualquiera de esas hipótesis, estaríamos ante una distribución espacial aproximadamente así: un 31 por ciento correspondería a la región Caribe; otro 30 por ciento a la región Andina oriental; casi un 40 por ciento a la región Andina occidental, y el resto a la región…p. 187
[4]de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…p. 190
[5]de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…p. 190
[42]normas que databan del siglo anterior pero 216 Minas de Montuosa ya que escapaban a Baja, en Santander. Los todas las normas de pueblos de minas no fundaciones urbanas eran núcleos formales dictadas en la época. ANOAAREn A que no habían sido puestas en práctica por los en- comenderos —fieles al principio de «se acata…p. 228
[43]normas que databan del siglo anterior pero 216 Minas de Montuosa ya que escapaban a Baja, en Santander. Los todas las normas de pueblos de minas no fundaciones urbanas eran núcleos formales dictadas en la época. ANOAAREn A que no habían sido puestas en práctica por los en- comenderos —fieles al principio de «se acata…p. 228
02Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 50, 121, 1313 citas
[3]cifras representan 20 cálculos imprecisos y exagerados, que reflejan el deseo de los españoles de exaltar su valor al someter con pocos efectivos numerosas poblaciones. Además, se han señalado que las investigaciones arqueológicas no han demostrado la presencia de restos y ruinas de tal magnitud que permitan suponer…p. 50
[22]el proceso de la conquista siguiera un ritmo diferente y sea por lo tanto difícil de escoger una fecha como indicativa de una transformación básica en la nueva sociedad, puede acogerse la fecha tradicional de 1550 como punto final de esa época, momento de transición entre la sociedad de conquista, basada en el saqueo…p. 121
[25]3. El conflicto de las Leyes Nuevas No cabe duda alguna de que lo que interesaba al español al recibir la encomienda era la posibilidad de apropiarse de una buena porción de la riqueza del grupo indígena que se le entregaba, o de utilizar la mano de obra de los indios para la producción de nueva riqueza. En la primera…p. 131
03Los muiscas. La historia milenaria de un pueblo chibchaCarl Henrik Langebaek · 2019 · p. 71, 134, 1393 citas
[6]0l servicio doméstico, Cuando encontraban sociedades con poca gente, el desengaño no se podía ocultar; probablemente no tendrían cabecillas permanentes, ni la capacidad de generar excedentes. Y cn esas condiciones era muy difícil aprovecharlas como mano de obra. 74 El contexto conquistadores españoles el hallazgo de…p. 71
[53]en lo que los españoles llamaron “reconocimiento”, o deberes de los miembros de las comunidades supuestamente suje- tas al poder de un cacique de afuera, sino más importante aún, en obligaciones y relaciones jerárquicas entre caciques. Hay, por cierto, testimonios en los que parece que los indígenas trataron de hacer…p. 139
[54]¢ Caso de los muiscas. y que ir tan lejos: incluso en el caso de comunidades de conformado unidades territoriales que reconocieran ique, más allá de los estrechos límites de la comunidad. incia de Pamplona, ampliamente estudiada por Germán $, algunos indígenas atestiguaron a los españoles que “res- Señores en sus…p. 134
04Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 27, 46, 533 citas
[7]quedaban fueron diezmados en un 95%. La evolución demográfica de otras regiones, tales como las de Santa Fe, Tunja, Vélez, Pamplona, Cartago, Pasto y Popayán, es mejor conocida. En dichas zonas existían poblaciones sedentarias que habían alcanzado niveles altos de cohesión y organización tribal, lo cual permitió una…p. 27
[34]diversa, han sido uno de los rasgos más peculiares y permanentes de las sociedades hispanoamericanas. CONFLICTOS Y REFORMAS Gran parte de los conflictos politicos y sociales posteriores a la Conquista se originaron en los intentos de la Corona española de limitar los privilegios y los abusos de los encomenderos. Las…p. 46
[46]historia posterior de los resguardos y poblamientos muestra cómo los propósitos iniciales fueron deformados por los hechos históricos. Probablemente en ningún otro país de América hispana se llevó a cabo un proceso de mestización tan integral como en la Nueva Granada. En la segunda mitad del siglo xvII1, los…p. 53
05Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 19, 23, 316 citas
[8]múltiples y distintas: iban desde agrupaciones que habían alcanzado etapas superiores de agricultura sedentaria y producían amplios excedentes, como los muiscas, hasta organizaciones menos avanzadas de recolec- tores y cazadores, generalmente en las tierras bajas, pasando por comunidades tribales de desarrollo…p. 19
[9]múltiples y distintas: iban desde agrupaciones que habían alcanzado etapas superiores de agricultura sedentaria y producían amplios excedentes, como los muiscas, hasta organizaciones menos avanzadas de recolec- tores y cazadores, generalmente en las tierras bajas, pasando por comunidades tribales de desarrollo…p. 19
[19]y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…p. 23
[20]y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…p. 23
[28]importaciones de esclavos y, aun así, su nivel de pro- ducción se mantendría estancado o se reduciría. La Corona bus- caba concentrar los indígenas en sitios adecuados, revivir la agricultura indígena y asignar una parte de la mano de obra dis- ponible a la agricultura, la minería, los obrajes y el transporte. En los…p. 31
[29]importaciones de esclavos y, aun así, su nivel de pro- ducción se mantendría estancado o se reduciría. La Corona bus- caba concentrar los indígenas en sitios adecuados, revivir la agricultura indígena y asignar una parte de la mano de obra dis- ponible a la agricultura, la minería, los obrajes y el transporte. En los…p. 31
06Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 69, 872 citas
[10]explotación de los indígenas, pero por causa de esta tendencia adoptó instituciones que garantizaran a los conquistadores el no interferir su prejuicio con respecto al trabajo material y que les permitieran vivir de sus rentas a costa de los sometidos.⁷⁸ Pero esta tendencia no se hubiera concretado si no hubieran…p. 69
[30]otros muchos preferían continuar como asalariados, a la terminación de la mita. En suma, muy pocos regresaban y de ellos gran número volvían enfermos e incapacitados. Como el tributo de la encomienda era constante sobre el grupo, al disminuir por causa de la mita el número de sus componentes, el indígena se veía…p. 87
07Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 48, 552 citas
[11]a ñ os o d é cadas despu é s a un sitio ya visitado, ten í an descripciones de las costumbres de los indios, de sus formas de hacer la guerra, de los alimentos y re cursos existentes. Mientras tanto, los ind í genas eran centenares de comunidades independientes que no pod í an ponerse de acuerdo o coordinar sus…p. 55
[35]sonal, aunque pagaban impuestos al comercio o a la producci ó n minera (quinto, que se redujo a menos de 5% en pocos a ñ os) y agr í cola (diezmo para sostener la Iglesia). Con estas reformas, desde 1550 existi ó una autoridad local en todo el territorio y hubo un esfuerzo persistente por someter a los EL…p. 48
08Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 96, 105, 1103 citas
[12]214 r. ss. Cae. e ind., t. 46 f. 166 r. ss., t. 32 f. 640 r. ss. Las dfras que sirvieron para la retasa de Angulo de Castejón en AHNB. Cae. e ind., t. 5 f. 574 r. ss. Reproducido por Jaime Jaramillo Uribe en su ensayo «La población indígena en Colombia en el momento de la conquista y sus transformaciones posteriores»,…p. 110
[13]569 r. Tasas de Tabuya y Supinga. Friede menciona (Los quimbayas, dt. p. 117) la cifra de seis m il tributarios en Anserma en el momento de la visita de Angulo. LA SOCIEDAD INDÍGENA Y SU EVOLUCIÓN POSTERIOR 8 7 fjUBVO REINO DE GRANADA. DENSIDAD DE LA POBLACIÓN INDÍGENA Cifras de López de Velazco (1670) 88 H is t o r…p. 105
[14]que contribuían a diezmar a los indios. En el curso de la visita de Tomás López* en 1560, por ejemplo, indígenas de Pamplona y Tunja aludieron a una epi demia que había ocurrido recientemente. Aguado se refiere a ella y la sitúa en 1558. En esta ocasión murieron, según el cronista, más de quince mil indígenas. Algunos…p. 96
09Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 281 cita
[15]colombianos. En cierta medida, las tres clases de problemas definen un conjunto de igual número de periodos de la historia económica del país e indican la organización general de la obra. A. Supervivencias coloniales El área que se conoce hoy como Colombia fue ocupada por los españoles en la tercera década del siglo…p. 28
10Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 791 cita
[16]quedaban sino 10 indios capaces de pagar tributo, esto es, aproximada- m e n t e 60 personas entre chicos y grandes. Las 41 encomiendas costeñas habían bajado a 35, todas disminuidas de tributos y tributarios. A los malibúes de Tamalameque tampoco les había ido bien: una Relación geográfica escrita en 1579 sostenía…p. 79
11Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 412 citas
[17]años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se reprodujera ese…p. 41
[18]mulatos; diez años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se…p. 41
12La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 16, 21, 263 citas
[21]nera, la encomienda es la piedra de toque para ex plicar él origen del neofeudalismo americano en el cual el señor prácticamente no tiene deberes y sí to dos los derechos y el indio carece de derechos y es tá abrumado con todos los deberes; entre el español encomendero y el indio encomendado, no existió mutua…p. 21
[36]Siglo XVI. Mientras el erudito Gines de Sepúlveda predicaba la guerra “justa” y hacía lo posible para dar una buena conciencia religiosa a la conducta de los encomenderos, el padre de Las Casas encabezaba un movimientó en defensa de los indios, cuyo contenido histórico se expresa en la consigna: “que termine la…p. 26
[49]se admite que el ocupante ad quiera su título de •propiedad mediante el pago de una suma a la Corona. Se autorizó la venta de tierra a bajo precio, por parte del Estado, con la finalidad de recavar fondos y atraer nue vos colonos a las tierras sin ocupar. Asimismo se autorizó otorgar tierras a los indios en forma de…p. 16
13Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 125, 1392 citas
[23]veces gar- banzos, habas, fríjoles, caña y lino). Fuera de esto, debían dar indios de servicios (un 3 o 4% de los varones adultos) para los aposentos del encomendero, los cuales eran casi siempre tie- rras ocupadas de hecho en las inmediaciones del asentamiento indígena. Además, la obliga- ción del tributo en especie…p. 125
[26]los esfuerzos de la casta de los encomenderos por mantener las prerrogativas que se derivaban de la conquista. Dentro de este marco tan amplio de interpretación se inscriben las particularidades de una historia social en la que los encomenderos se enfrentaban a menudo con funcionarios del Estado español, por un…p. 139
14Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 42, 482 citas
[24]y o s p a r a l a h is t o r ia d e l a p o l ít ic a d e t ie r r a s e n C o l o m b ia tó una serie de medidas para protegerlos, disfrazadas con ropajes religiosos o humanistas. Los tributos obligaban a dar al encomendero las pensiones particulares, el quinto para el Rey, el estipendio para el cura doctrinero y el…p. 42
[44]indígenas acudían a vender su fuerza de trabajo para cubrir los tributos con el salario obtenido; la economía monetaria empezó a introducirse en estos núcleos de economía natural y las ventas de tierra por la Corona a partir del siglo XVIII y el robo descarado de ellas por los terratenientes vecinos fueron reduciendo…p. 48
15Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2211 cita
[27]Francisco Bri- ceño, presidente. Se es- tablece la mita como forma de trabajo forzoso para los indígenas. Fun- dación del convento de agustinos en Santafé. 1576 El pirata inglés Oxenham desembarca en el Da- rién y establece una alianza con negros cimarrones. 1577 Prosiguen insurrecciones indígenas. Los indios -Pijao…p. 221
16Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 254, 2592 citas
[31]50 % en el número de tributa - rios justificó una serie de modificaciones introducidas por 260 Jfiínd Aicerfi s Nítfi S. ad Fiídadnfitt el oidor Valverde para la administración del tributo real y del trabajo indígena. Ordenó que los indios no paga- ran su tributo a la Corona en metálico sino en trabajo. El encomendero…p. 259
[45]pueblos de indios que les permitieron a los españoles usurparles a los habitantes del valle su oro, sus cosechas y su trabajo. La explotación desmedida colocó a los sibun- doyes en el umbral del aniquilamiento. Para proteger a la población, la Corona española introdujo resguardos y cabildos de indios. Combinadas con…p. 254
17Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 54, 63, 713 citas
[32]la protección de los indígenas, fue lite ralm ente echado en 1550-1551. Y aquellos funcionarios q u e un poco m ás tarde quisieron av an zar en la reform a tuv iero n que ab a n d o n ar varias veces su em p e ño al ver la inm inencia de u n a rebelión encom endera. En una fecha tan tardía com o 1580, u n juez que se…p. 54
[33]la rap iñ a y las g u erras faccionales de la C onquista y la institucionalización m ás re p o sad a del resto del p eriodo colonial. En el orden político, en los sistem as de p roducción y en el trato a las poblaciones indígenas som etidas, los españoles m an tu v iero n algunos com portam ientos característicos del…p. 63
[38]Más aún, las p au tas culturales españolas chocaban con el poblam iento difuso de los indígenas. En España, los cam pesinos vivían en aldeas rurales y los funcionarios de la C orona pensaron que los indígenas debían hacer lo m ism o. En pos d e estos principios, en las d écadas de los años 1560 y 1570 las a u to rid a…p. 71
18Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 248, 3462 citas
[37]y la de los virreyes Eslava, escrita por el oidor Ber á s- tegui (1751), Sol í s (1760), Mess í a de la Zerda (1772), Guirior (1776), Caballero y G ó ngora (1789), Ezpeleta (1796), Mendinueta (1803), Montalvo (1818), se cuentan entre los m á s valiosos docu mentos que dej ó el gobierno colonial para el estudio de la…p. 346
[47]que su patr ó n de poblamiento disperso quedaba abolido, muchas tierras se desembarazaron y fueron objeto de mercedes nuevas. Por debajo del aspecto jur í dico-formal de la apropiaci ó n sub yace el problema m á s complejo de la evoluci ó n econ ó mica que llev ó a la efectiva ocupaci ó n de la tierra por parte de los…p. 248
19¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 341 cita
[39]de la tierra, se ha solido enseñar, se expresó mediante diferentes instituciones: una fue la encomienda, donde un grupo indígena era obligado a trabajar para un español -el encomendero- que lo recibía en recompensa por su participación en la Conquista, a cambio de no separarlo y garantizar su conversión al…p. 34
20Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 32 citas
[40]existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…p. 3
[41]existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…p. 3
21The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 291 cita
[48]produced surpluses for the limited regional markets as part of their traditional pattern of cattle raising and agricultural production. In Colombia, as in most Latin American countries, the formation of the haciendas and the peasantry was a long process that can be traced back to the evolution of the colonial agrarian…p. 29
22Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 12, 392 citas
[50]acciones de la comunidad eran regidas y supervisadas por el Cabildo, pero sus contrapartes, la Real Audiencia y sus oidores, se reservaron la legislación sobre temáticas centrales y primordiales para el funcionamiento económico de la ciudad: Tasación de los tributos indígenas.. Legislación sobre encomienda..…p. 39
[55]las relaciones comerciales afianzaban redes de intercambio cultural más profundas. un aspecto importante de la sociedad muisca fue el desarrollo y la complejidad que se desprendieron de una economía natural no monetaria, y que se desplegó al tener un escenario de vastas redes comerciales y cercanías culturales y…p. 12
23Antes de Colombia. Los primeros 14.000 añosCarl Henrik Langebaek · 2021 · p. 4381 cita
[51]describir como el rápido despojo de lo ajeno, permitió que un puñado de conquistadores se enriqueciera, pero fue más la excepción que la regla. La segunda opción, establecer encomiendas, tenía un problema, y es que solo era posible cuando se trataba de sociedades más o menos sedentarias que producían excedentes y…p. 438
24Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 441 cita
[52]que era idéntico al que seguían los especialistas religiosos más importantes. En 1594 se menciona que los chuques recibían una mochila de coca y un poporo como símbolo de su autoridad, pero es claro que los caciques también tenían ese privilegio (AGI Santa Fe, 17). Por otra parte, el escenario político en el que se…p. 44
25Economías prehispánicas de ColombiaAlberto Gómez Gutiérrez, Ignacio Briceño Balcázar, Jaime Eduardo Bernal Villegas, Carlos Eduardo López Castaño, Martha Cecilia Cano Echeverri, Francisco Javier Aceituno Bocanegra, Nicolás Loaiza Díaz, Andrea M. Cuéllar, María Alicia Uribe Villegas, Marcos Martinón-Torres, Santiago Giraldo, Daniela Castellanos Montes, Marianne Cardale de Schrimpff, Carl Henrik Langebaek, María Antonieta Corcione Nieto, Catalina Zorro, Luisa Mendoza, Marcela Bernal, Lucero Aristizábal, Leonor Herrera · p. 3032 citas
[56]productos muy diferentes en el sentido de que el primero era geográficamente restringido, esencial para la vida, pero no se hallaba en áreas vecinas; su valor económico dependía del comercio o de intercambios a corta y larga distancia. La transcendencia y el alcance geográfico de este intercambio por intermedio de los…p. 303
[57]productos muy diferentes en el sentido de que el primero era geográficamente restringido, esencial para la vida, pero no se hallaba en áreas vecinas; su valor económico dependía del comercio o de intercambios a corta y larga distancia. La transcendencia y el alcance geográfico de este intercambio por intermedio de los…p. 303
26Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1291 cita
[58]en los que se adoraba al dios Chiminigagua y a las divi- nidades Bachué (la luna), Bochica (el sol), Chib- chacum (dios protector) y otras menores dedica- das a las diversas actividades socioeconómicas. Además de los caciques, capitanes y jeques, eran importantes los guechas o guerreros reclutados, cuya función era…p. 129
27Mercados, poblamiento e integración étnica entre los Muiscas, Siglo XVICarl Henrik Langebaek · 1987 · p. 561 cita
[59]cosecha por heladas, fueron las condiciones que debió soportar el agricultor de maiz en los altiplanos. Por el contrario la agricultura de la papa de altura tiene un rendimiento por hectáreas muchas veces superior al maiz y fue, con seguridad, el alimento básico del pueblo raso, teniendo el maiz carácter de alimento…p. 56