Juan de los Barrios
Conquista
1495–1569
La biografía
Juan de los Barrios y Toledo (Pedroche, c. 1495 – Santafé, febrero de 1569) fue el primer arzobispo de Santafé y la figura que institucionalizó formalmente la jerarquía eclesiástica en el Nuevo Reino de Granada. Su nombre no pesa por la magnitud de una obra pastoral —que fue modesta y de resultados discutibles— ni por episodios de santidad, sino por lo que su llegada significó en términos institucionales: la introducción, en plena transición de la sociedad de conquista a la sociedad colonial, de una autoridad eclesiástica secular en un territorio donde el poder estaba fragmentado entre encomenderos armados, oidores recién instalados y órdenes religiosas que lo habían precedido en el terreno. Combativo hasta el último aliento, enfrentado con oidores, oficiales reales, cabildo eclesiástico y sus propios frailes, Barrios murió sin haber pacificado nada. Y sin embargo, con él la Iglesia dejó de ser en Santafé una capilla de paja para volverse arquidiócesis: una pieza permanente del orden colonial.
Línea de vida
- 1528
Antecedente franciscano en el Nuevo Reino
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Los franciscanos, orden a la que pertenecía Barrios, fueron los primeros misioneros en iniciar la evangelización en las tierras colombianas, llegando con los primeros contingentes de conquista, décadas antes de la llegada del propio Barrios como prelado.
- 1555
Sínodos eclesiásticos del Nuevo Reino
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Entre 1555 y 1558 se celebraron sínodos en Popayán, Cartagena y Santafé —el de esta última en 1558—, asambleas eclesiásticas que buscaban dar forma jurídica al gobierno pastoral del Nuevo Reino y en cuyo andamiaje Barrios participó como autoridad eclesiástica en ascenso.
- 1558
Sínodo de Santafé
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Se celebró el sínodo de Santafé en 1558, parte del proceso de organización eclesiástica del Nuevo Reino de Granada, en el que Barrios contribuyó a establecer las bases del gobierno pastoral antes de ser elevado a arzobispo.
- 1563
Elevación de Santafé a arquidiócesis y nombramiento como primer arzobispo
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La sede de Santafé fue elevada a la categoría de arquidiócesis en 1563, y Juan de los Barrios fue investido como su primer arzobispo, marcando la institucionalización formal de la jerarquía eclesiástica secular en el Nuevo Reino de Granada.
- 1563
Conflicto con el oidor Montaño y los oficiales reales
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Durante su arzobispado, Barrios mantuvo una actitud hostil hacia el oidor Montaño cuando este emprendió la visita a Cartagena para proseguir el juicio de residencia contra Miguel Díez de Armendáriz, coligándose con los oficiales reales y la élite santafereña en su contra.
- 1566
Derrumbe de la segunda catedral de Santafé
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La segunda catedral de Santafé, construida en 1553 bajo la prelacía de Barrios, se derrumbó en 1566 por defectos de fábrica, tres años antes de su muerte, dejando como legado edilicio una iglesia caída. La tercera catedral solo comenzaría a construirse en 1572, ya con la sede vacante.
- 1569
Muerte en Santafé
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Juan de los Barrios murió en febrero de 1569 en Santafé, sin haber apaciguado los conflictos que marcaron su arzobispado. Ni la avanzada edad ni la proximidad de la muerte lograron amansar su carácter combativo. Le sucedió Luis Zapata de Cárdenas, segundo arzobispo, con un lapso de cuatro años entre ambos.
La semblanza: un obispo en el filo de la conquista
Barrios sólo se entiende si se sitúa en el punto exacto en que la Corona intentaba pasar del desorden de la conquista militar a la regularización burocrática del territorio. Cuando tomó posesión, hacía apenas una década que Gonzalo Jiménez de Quesada había fundado Santafé (6 de agosto de 1538) con doce cabañas de paja levantadas alrededor de una iglesia igualmente precaria; el altiplano cundiboyacense era todavía territorio muisca en proceso de ser desmontado como sociedad; las Leyes Nuevas de 1542 habían fracasado en su intento de contener a los encomenderos; y la Real Audiencia, instalada en Santafé con apenas dos oidores y sin presidente, se consideraba a sí misma una calamidad institucional.
En ese escenario, la llegada de un obispo no era la coronación de un proceso evangelizador maduro sino su comienzo formal. Barrios no venía a consolidar lo que franciscanos y dominicos habían levantado desde 1528; venía a jerarquizarlo, y con ello a disputarlo. Su papel histórico se juega menos en el terreno de las almas convertidas —que fueron pocas y a regañadientes— que en el de las jurisdicciones peleadas: contra la Audiencia, contra los oficiales reales, contra las órdenes regulares, contra su propio cabildo. Lo que la posteridad recuerda de él no es un catecismo ni una doctrina, sino un temperamento de pleito que ni la edad ni la proximidad de la muerte lograron amansar.
Esa dureza tiene un sentido histórico que trasciende la anécdota psicológica: Barrios encarnó la incomodidad estructural del patronato regio en América. La Corona había recibido de Roma tres prerrogativas capitales —autorizar la construcción de templos mayores, ejercer el patronato en su sentido castellano tradicional y presentar a los candidatos a las dignidades eclesiásticas— y las había delegado sobre virreyes, presidentes de audiencia y gobernadores en calidad de vicepatronos. El resultado era una Iglesia americana subordinada al poder civil en su organización material, pero con obispos que se resistían a esa tutela cada vez que podían. Barrios se resistió más que la mayoría.
Los orígenes: Pedroche, la Orden y el peso de una designación tardía
Juan de los Barrios nació hacia 1495 en Pedroche, en la provincia de Córdoba, en un valle de la sierra andaluza que había sido tierra de frontera durante la Reconquista y que en el siglo XVI todavía respiraba el aire militante de las guerras contra los moros. No era casualidad que la ciudad fundada por Quesada en la Sabana llevara el nombre de Santa Fe, en recuerdo de la villa que los Reyes Católicos habían levantado cerca de Granada durante el asedio final al reino nazarí: en la mentalidad de estos hombres, la conquista americana era prolongación natural de la peninsular, y la evangelización de los muiscas se pensaba con el mismo léxico que había servido para someter a los moros. Barrios llegó al Nuevo Reino formado en esa gramática.
Ingresó en la Orden Franciscana, la primera de las mendicantes en llegar a las tierras que hoy son Colombia: los franciscanos habían acompañado a los primeros contingentes de conquista, y su presencia en la costa atlántica antecedía en varias décadas a la elevación de Santafé a sede episcopal. La designación de Barrios como obispo se inscribe en el proceso más amplio que hacia 1550 fue conformando, en toda la América hispana, un aparato eclesiástico organizado con obispos, monjes y jerarquías estables, en paralelo con la estabilización burocrática del poder civil. La Corona necesitaba, para sostener el sistema colonial, la presencia simultánea de encomenderos, administradores, clérigos y religiosos; la designación de obispos era una pieza más de ese ensamblaje.
El detalle de su formación previa, sus estudios, sus superiores en la Orden y las razones exactas de su designación se pierden en la penumbra que envuelve a tantos prelados americanos del siglo XVI. Lo que sí quedó documentado es que llegó ya entrado en años, con el nervio intacto y con una idea muy castellana de las prerrogativas de su oficio: el obispo era señor de su Iglesia, y esa señoría no admitía injerencias.
La trayectoria: de obispo a arzobispo en el Nuevo Reino
La sede de Santafé fue elevada a la categoría de arquidiócesis en 1563, y Barrios fue investido como su primer arzobispo, cargo que ejerció hasta su muerte en febrero de 1569. Los seis años de su arzobispado son también los años en que se juega la primera crisis institucional seria del Nuevo Reino: la que enfrentó a la Audiencia con los oficiales reales, con los encomenderos y con la propia mitra.
El episodio más revelador de su carácter es el pulso con el oidor Montaño. Cuando este, de regreso a Santafé desde una comisión previa, emprendió la visita a Cartagena para proseguir el juicio de residencia contra Miguel Díez de Armendáriz —el antiguo pesquisidor cuyas actuaciones habían sido puestas en cuestión—, encontró en la capital un ambiente decididamente hostil: los oficiales reales, la fracción más granada de la sociedad santafereña y el propio obispo Barrios se le opusieron con abierta beligerancia. Que un prelado se coligara con encomenderos y oficiales contra un oidor comisionado por la Corona dice más sobre las lealtades reales del sistema colonial que cualquier declaración de principios: cuando el orden colonial se sentía amenazado por la fiscalización, sus componentes cerraban filas por encima de las jerarquías nominales.
Barrios fue, durante todo su período, objeto de quejas continuas ante el Consejo de Indias. Se le acusó de maltratar a los religiosos, de proferir excomuniones inmerecidas, de cobrar derechos excesivos y de maltratar a los miembros de su propio cabildo eclesiástico. La reiteración de las denuncias, y sobre todo su tenor —cobros excesivos, arbitrariedades disciplinares—, indica que no se trataba de calumnias aisladas sino de un patrón de gobierno: un obispo que ejercía su autoridad como si fuera un señor jurisdiccional peninsular, en un territorio donde ni sus fieles ni sus subordinados estaban dispuestos a aceptarla sin resistencia. Las quejas no lo amilanaron. Mantuvo su carácter combativo hasta el final.
El otro frente permanente fue el de las órdenes regulares. Barrios desplegó su ira contra los dominicos por lo que él llamaba su "mundano vivir" y por la suntuosidad de la iglesia que estaban construyendo en Santafé —una preocupación que en el contexto del ascetismo mendicante ideal no era menor—, pero también por razones que no pueden desligarse de la pugna estructural entre clero secular y clero regular por el control de las doctrinas y los diezmos. Los dominicos habían llegado veinte años antes que él, encabezados por fray Tomás de Ortiz con el título de protector de los indios; se habían establecido en Santa Marta desde 1528 y, para 1563, ya habían establecido estudios en Santafé. Tenían raíces, redes y prestigio propios. Barrios llegaba a arbitrar una casa que ya tenía dueños de hecho. Ni siquiera se detuvo ante los suyos: tampoco faltaron sus críticas contra la propia Orden Franciscana, lo que revela que no obedecía a lealtades de sangre religiosa sino a una idea intransigente de la autoridad episcopal.
Su gestión material dejó algunos rastros concretos. En el sitio donde eventualmente se levantaría la catedral de Santafé existía desde 1539 una capilla de bahareque y techo de paja; en 1553 se construyó allí una segunda catedral, todavía bajo su prelacía —Barrios estaba ya en el Nuevo Reino desde años antes—, aunque la fábrica resultó tan defectuosa que se derrumbaría en 1566, tres años antes de su muerte. La tercera catedral, la que perduraría hasta 1805, sólo comenzaría a construirse en 1572, con Barrios ya bajo tierra y la sede vacante. El símbolo es involuntario pero elocuente: el primer arzobispo dejó como legado edilicio una iglesia caída.
En paralelo, entre 1555 y 1558 se celebraron sínodos en Popayán, Cartagena y Santafé —el de esta última en 1558—, tres asambleas eclesiásticas que buscaban dar forma jurídica al gobierno pastoral del Nuevo Reino. Fueron piezas del andamiaje que Barrios contribuyó a levantar, aunque los resultados prácticos, en un territorio donde la escasez de doctrineros era crónica, se quedaron en gran medida en el papel.
La red: encomenderos, oidores, órdenes y muiscas
Ninguna trayectoria eclesiástica del siglo XVI puede leerse en aislamiento del entramado de poderes en el que se inscribe. La red de Barrios es una geografía de tensiones más que de alianzas.
Los encomenderos. La sociedad santafereña que Barrios encontró era, en su base, la que habían dejado los tres conquistadores —Quesada, Nikolaus Federmann y Sebastián de Belalcázar— tras confluir en la Sabana de Bogotá en 1539. Los soldados de esas expediciones, descritos por los cronistas contemporáneos como "hez del pueblo", se habían transformado en encomenderos, es decir, en beneficiarios del reparto de comunidades muiscas enteras: no de indios sueltos, sino de clanes y tribus completos cuyo cacique pagaba el tributo colectivo. Las Leyes Nuevas de 1542, que limitaban las encomiendas a dos generaciones y buscaban un trato más benigno para los indios, habían desatado una guerra civil en el Perú y, ante ese precedente, la Corona optó por suspender su aplicación en la Nueva Granada. El Cabildo de Bogotá había recurrido desde 1546 a la fórmula clásica del "se obedece pero no se cumple": las leyes protectoras se aceptaban formalmente y se ignoraban en la práctica, con el argumento —repetido por los colonos— de que estaban basadas en mala información sobre las colonias. Este era el mundo laico con el que Barrios tenía que convivir: una sociedad que había hecho de la desobediencia legal una forma de gobierno, y que no estaba dispuesta a que un obispo peninsular le pusiera límites al usufructo de la mano de obra indígena. El monopolio encomendero sobre los indios fue, desde el último tercio del siglo, causa permanente de conflictos entre los propios pobladores españoles; el obispo era, en el mejor de los casos, un actor más en esa pelea.
Los oidores y oficiales reales. La Real Audiencia había nacido debilitada. Sus primeros oidores, Góngora y Galarza, funcionaron sin presidente durante un período que los contemporáneos vivieron como una anomalía institucional. A eso se sumaba un problema estructural: los funcionarios reales llegaban al Nuevo Reino con séquitos de familiares y dependientes a quienes favorecían con encomiendas, de modo que el aparato mismo encargado de imponer el orden se convertía en fuente de desorden. Cuando la Audiencia de Santo Domingo envió al oidor Alonso de Zorita para tomar residencia a Armendáriz, este encontró en Santafé dificultades notables. Barrios hizo de la resistencia a los oidores parte de su repertorio habitual: no como defensa de los indios —causa en la que su nombre no figura entre los prominentes—, sino como defensa de la jurisdicción eclesiástica frente a la civil.
Las órdenes religiosas. Los franciscanos habían sido los primeros. Los dominicos los siguieron desde 1528. Ambos habían echado raíces en el territorio antes de que Barrios existiera institucionalmente como obispo, y ambos operaban bajo lógicas propias, con líneas de mando que iban a Roma y a sus provinciales en España más que al arzobispado local. Sus doctrinas —las parroquias de indios que atendían— eran fuente de ingresos y de poder territorial. El choque con Barrios era estructural: el clero secular, encarnado por el arzobispo, quería subordinar a los regulares al ordinario diocesano; los regulares defendían sus privilegios y su autonomía. Esta fractura, más que la que enfrentaba a la Iglesia con los encomenderos, marcó la política eclesiástica cotidiana del período.
Los muiscas. Y en el fondo del cuadro, el pueblo al que en teoría había que evangelizar. Los muiscas poblaban las tierras altas de los actuales Cundinamarca y Boyacá, en el altiplano cundiboyacense; eran agricultores densamente asentados que habían desarrollado, a partir de su base agraria, comercio de trueque —productos agrícolas, sal, mantas de algodón, objetos de oro—, artesanía, minería, astronomía y calendario. Su organización política estaba encabezada por dos líderes principales, el Zipa y el Zaque, y bajo ellos operaba una jerarquía de caciques, capitanes, jeques (sacerdotes), guechas (guerreros fronterizos), pregoneros e intérpretes. Su vida religiosa era intensa y giraba en torno a divinidades como Chiminigagua, Bachué, Bochica y Chibchacum, además de numerosas figuras menores asociadas a actividades específicas. La palabra "muisca" significa "persona" o "gente" en chibcha —la familia lingüística mayor a la que su lengua pertenecía—, y con "chibcha" se los designó también en la historiografía, aunque impropiamente.
Sobre este pueblo cayó la evangelización como una carga adicional sumada a la del tributo encomendero. La permanencia del doctrinero en las comunidades significaba nuevos aportes en productos y servicios; la doctrina cristiana trastocó no sólo las nociones de lo sagrado sino la vida cotidiana entera. Barrios, arzobispo lejano en Santafé, no fue el rostro concreto de esa evangelización —lo fueron los frailes de las órdenes en el terreno, cuando los había—, pero sí fue la cabeza nominal del proyecto durante los años en que se definían sus rasgos.
El proyecto misional y sus límites
La evangelización en el siglo XVI fue concebida por la Corona como política de Estado, no como iniciativa espiritual. La expansión de los dominios de la monarquía implicaba la expansión de la fe católica, y esa simbiosis quedó plasmada en el concepto de "policía cristiana": vivir en policía era vivir cristianamente y vivir cristianamente era vivir en policía. Iglesia y Rey eran, para ese modelo, dos manos de un mismo cuerpo. Los obispos que la Corona presentaba al Papa —en ejercicio del derecho de patronato— eran, en la práctica, funcionarios eclesiásticos de un aparato imperial.
Sobre el terreno, sin embargo, el proyecto tropezaba con obstáculos que ningún obispo, por combativo que fuera, podía resolver. En la cordillera Oriental —el corazón muisca donde Barrios tenía su sede— el número de doctrineros disponibles era muy reducido en relación con la cantidad de encomiendas existentes. En la costa atlántica, en el distrito de Popayán, en los valles del Alto Magdalena y en las zonas mineras del Cauca, la evangelización fue débil y demorada, cuando no simplemente inexistente. Los esfuerzos se concentraron en las altiplanicies orientales, pero incluso allí el proceso fue lento: la enseñanza sostenida de la doctrina cristiana en los distritos de Santafé y Tunja apenas comenzó hacia la década de 1550, coincidiendo con la llegada del propio Barrios al Nuevo Reino.
Esta escasez no era un defecto del arzobispo; era una condición estructural. Y sin embargo, la gestión de Barrios no la remedió: absorbido en pleitos jurisdiccionales, con un cabildo eclesiástico al que maltrataba, con órdenes regulares a las que denunciaba y con oficiales civiles a los que combatía, el primer arzobispo no fue en modo alguno un organizador misional. Los años posteriores a su muerte —los cuatro de sede vacante entre 1569 y 1573, y los primeros del arzobispado de Luis Zapata de Cárdenas— sugieren, por contraste, que un prelado con vocación pastoral podía imprimir ritmo distinto: bajo Zapata de Cárdenas (1573-1590) se generaron condiciones favorables para avanzar en la evangelización, y un informe de 1575 refiere una junta relacionada con el adoctrinamiento que marca un punto de inflexión. Barrios había dejado la casa institucional levantada; edificarla por dentro sería tarea de otros.
Un temperamento, una época
Hay un temple del personaje que las fuentes describen con insistencia. Ni la avanzada edad ni la proximidad de la muerte lograron apaciguarlo. Fue, según sus contemporáneos, un luchador por los fueros de la Iglesia hasta el último aliento. En febrero de 1569, ya moribundo, seguía dando batalla.
Esta caracterización pide ser leída con cuidado. Un "luchador por los fueros de la Iglesia" en el siglo XVI hispanoamericano no era necesariamente un defensor de los indios ni un reformador pastoral: era, más literalmente, alguien que defendía las prerrogativas jurídicas y patrimoniales de la mitra frente a otras jurisdicciones. Y en el caso de Barrios, esas otras jurisdicciones incluían no sólo al poder civil sino también a las órdenes religiosas y a su propio cabildo eclesiástico. La imagen que emerge no es la del pastor —el modelo tridentino del obispo residente, visitador y catequista, que se impondría después en América— sino la del prelado señorial, más cercano a la mitra medieval castellana que al obispo reformado que Trento comenzaba a delinear justo en los años de su arzobispado.
Que ese carácter aceleró conflictos parece indiscutible. Un prelado más negociador probablemente habría diferido o atenuado varias de las disputas que Barrios cristalizó. Los cuatro años de sede vacante que siguieron a su muerte, y la relativa fluidez con que su sucesor pudo retomar el impulso evangelizador, sugieren que la personalidad del individuo tuvo peso propio en el ritmo de la institucionalización eclesiástica. No todo era estructura; también había hombres, y este hombre en particular hizo de la pelea su método de gobierno.
La huella: la sede que quedó
Cuando Barrios murió, Santafé no tenía catedral —la segunda se había derrumbado tres años antes y la tercera no comenzaría hasta 1572—, la evangelización de los muiscas era incipiente, los conflictos con la Audiencia y los oficiales reales seguían abiertos, y las órdenes regulares mantenían sus posiciones. En términos de obra visible, el balance era pobre.
Y sin embargo, quedó lo esencial: la sede metropolitana. La elevación de Santafé a arquidiócesis en 1563, y el hecho de que Barrios ocupara ese primer arzobispado durante seis años, transformó definitivamente el estatuto eclesiástico del Nuevo Reino. Después de él, ya no habría discusión sobre si la Iglesia en la Nueva Granada era o no una jurisdicción de primer orden; lo era, y lo sería durante los tres siglos siguientes. La lista de arzobispos que continúa tras Barrios —Luis Zapata de Cárdenas (1573-1590), Bartolomé Lobo Guerrero (1590-1609), Pedro Ordóñez y Flórez, Hernando Arias de Ugarte, Julián de Cortázar, Bernardino de Almanza, fray Cristóbal de Torres, Juan de Arguinao, y así hasta bien entrado el siglo XVIII— es la nómina de una institución que nació con él y que durante generaciones fue una de las columnas del orden colonial.
Algunos de esos sucesores tendrían obra propia notable. Fray Cristóbal de Torres, arzobispo entre 1635 y 1654, solicitó en 1653 permiso para fundar el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, lo hizo a su costa y lo dotó de cátedras de Filosofía, Jurisprudencia y Medicina; allí se darían las primeras lecciones de medicina en la Colonia. Torres otorgó además escritura pública fijando sueldos anuales al protomédico Henríquez, al cirujano Gabriel de Meneses y a un barbero, con la condición de que prestasen servicios gratuitos a los pobres de la ciudad. Que Santafé hubiera pasado cuarenta años sin servicio médico formal tras su fundación en 1538, y que fuera un arzobispo quien introdujera la enseñanza médica un siglo después, dice bastante sobre el lugar que la mitra terminó ocupando en la vida colonial: no sólo religioso, sino educativo, sanitario, administrativo. Esa amplitud institucional se hizo posible porque Barrios había asentado, contra vientos y mareas, la sede que la sostenía.
La ciudad misma cambió con la Iglesia dentro. El trazado hispanoamericano en retícula, con manzanas cuadradas y una plaza mayor central flanqueada por los edificios del poder civil y el eclesiástico, se aplicó en Santafé con las irregularidades propias de un terreno accidentado que dejó plazuelas como la del Chorro de Quevedo, señalada tradicionalmente como sitio hipotético de la fundación. La catedral que sucesivas generaciones levantarían frente a la Plaza Mayor —la de bahareque de 1539, la caída de 1553, la iniciada en 1572 y la que sería demolida en 1805 tras un terremoto— constituyó siempre el polo eclesiástico del poder urbano. Barrios no vio en pie ninguna de las catedrales dignas del nombre, pero fue quien instituyó la dignidad que las hizo necesarias.
Su huella, por tanto, no está en piedras ni en catecismos: está en la estructura. Fue el primer arzobispo, y ese primer eslabón no lo forjó ninguno de sus sucesores por el mero hecho de que él ya lo había puesto. Que lo pusiera peleando con casi todos, y que muriera sin haber convertido masivamente a nadie, hace de él una figura fundacional incómoda pero real. La conquista eclesiástica del Nuevo Reino de Granada no fue una gesta misional coherente: fue una imposición jurisdiccional trabajosa, disputada, incompleta. Juan de los Barrios encarnó ese proceso con más fidelidad que cualquier retrato hagiográfico: no como su culminación, sino como su rostro tenso, litigante, agotado y sin embargo permanente.
Conexiones del archivo
Red histórica
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Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
26 documentos · 41 fragmentos01Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 70, 822 citas
[1]contingente de misioneros, bajo la dirección de fray Tomás de Ortiz, con el título de protector de los indios, per- tenecientes a la comunidad de los dominicos, cu- 326 Arzobispos de Santa Fe antafé fue elevada a la categoría de S arquidiócesis en 1563. Los arzobispos fueron fray Juan de los Barrios (1563-1569), Luis…
p. 82
[35]bién el núcleo administrativo, reli- gioso, y el lugar donde se aprendían nuevas formas de vida. Por otra parte, las ciudades simbolizaban el poder, y la ubicación de los edifi- cios importantes en ciertos lugares estaba destinada a impresionar a sus pobladores y visitantes. nh Normas para el establecimiento En parte,…
p. 70
02Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Páginas 154, 162, 1653 citas
[2]Real Audiencia. Si desplegaba su ira contra los dominicos por su mundano vivir y por la suntuosidad de la iglesia que estaban construyendo, no faltaban tampoco cr í ticas contra su pro pia Orden. Las quejas que continuamente llegaban contra Barrios al Consejo de Indias, acus á ndolo de maltrato de los religiosos, de…
p. 165
[3]hostil por parte del obispo, Juan de Barrios, de los oficiales reales y de lo m á s granado de la sociedad, emprendi ó la visita a Cartagena para proseguir la residencia contra Juan D í az de Armend á riz que le hab í a sido encargada desde Espa ñ a. All í encontr ó al fiscal de la Audiencia, Juan de Maldonado, juez…
p. 162
[12]el bot í n que se obtuviera. Belalc á zar fue sus pendido por Brice ñ o y enviado a Espa ñ a para justificarse ante el ■ Consejo de Indias. Muri ó en Cartagena a bordo del navio que deb í a llevarlo. Luego en su reemplazo, fue enviado desde Espa ñ a Garc í a de Bustos, quien pereci ó en la traves í a. M á s tarde ocup…
p. 154
03Historia de la religión en Colombia, 1510-2021Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco, Juan David Cascavita Mora, Juan Carlos Jurado Jurado, José Eduardo Rueda Enciso, Fabio Hernán Carballo, Fernanda Muñoz, Darío Arturo Zuleta Gómez, Carlos Arboleda Mora, Rafael Tamayo Franco, Juan Felipe Córdoba-Restrepo, Jeiman David López Amaya, María del Rosario Vázquez Piñeros, Andrés Felipe Manosalva Correa, Gabriel Cabrera Becerra, Gina Marcela Reyes Sánchez · 2022 · Páginas 1, 62 citas
[4]26 EL PATRONATO REGIO EN LA AMÉRICA HISPANA Juana M. Marín Leoz Introducción El presente artículo hace un recorrido por la creación peninsular del patronato regio, su definición al compás de la expansión de la conquista y colonización material y espiritual del Nuevo Mundo, así como su transformación y consolidación de…
p. 1
[5]edificar ni erigir iglesias grandes en dichas islas y tierras adquiridas o que en adelante se adquirieren; y concedemos el derecho de Patronato, y de presentar personas idóneas para cualesquiera iglesias catedrales, monasterios, dignidades, colegiatas y otros cualesquiera beneficios eclesiásticos y lugares píos. 14…
p. 6
04Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · Página 291 cita
[6]de catolicismo que se implantó y que iba a seguir el del modelo europeo, donde los poderes civil y eclesiástico interactuaban simbióticamente. El advenimiento de la época de la Colonia, a partir de la segunda mitad del siglo XVI, resulta en el establecimiento de las instituciones españolas en América y la fundación de…
p. 29
05Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · Página 1211 cita
[7]el proceso de la conquista siguiera un ritmo diferente y sea por lo tanto difícil de escoger una fecha como indicativa de una transformación básica en la nueva sociedad, puede acogerse la fecha tradicional de 1550 como punto final de esa época, momento de transición entre la sociedad de conquista, basada en el saqueo…
p. 121
06Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · Páginas 22, 272 citas
[8]salió el 6 de abril del año de 1536 otra expedición de 705 hombres mandada por don Gonzalo Jiménez de Quesada, con el objeto de conquistar las tie- rras situadas a las cabeceras del río Magdalena. Quesada enfermó gravemente en el Carare, lugar en donde dispuso que Juan Gallegos regresase a Santa Marta con los enfer-…
p. 22
[41]sentimientos de filantropía, otorgó es- critura pública, por la cual fijaba un sueldo anual de $ 350 al Protomédico Henríquez; uno de $ 200 al cirujano Ga- briel de Meneses, y uno de $ 60 a un barbero, gremio que hasta nuestros días se ha encargado de la práctica de las operaciones más sencillas de la pequeña cirugía,…
p. 27
07El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · Páginas 288, 2942 citas
[9]relati- vamente desarrollada. Luego de que los pacíficos habitantes de la Sabana quedaron sometidos, no sin que dejaran de cometerse al- gunas innecesarias crueldades y asesinatos en la persona de sus jefes, dispuso Quesada construir una ciudad en algún punto favorable y adecuado. Eligió para ello el lugar de es-…
p. 288
[11]y hombre de gran tacto político y agudeza de observación, el de más talento de aquellos tres conquistadores. Federmann, cuyo lugar de nacimiento no es conocido, era también de aventajada estatura y rostro blanco y bello, orlado de rojiza barba, muy diestro en toda clase de ejer- cicios, tan cortés y suave que jamás se…
p. 294
08Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Página 211 cita
[10]noticia de la muerte de Fernández de Lugo, gobernador de la provincia de Santa Marta, hizo que Jiménez de Quesada apresurase su traslado en la mayor brevedad a la Corte Española, y provisto de una mayor cantidad de dinero se despreocupó de la organización de la ciudad de Bogotá con el debido cumplimiento de las…
p. 21
09Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 63, 692 citas
[13]la rap iñ a y las g u erras faccionales de la C onquista y la institucionalización m ás re p o sad a del resto del p eriodo colonial. En el orden político, en los sistem as de p roducción y en el trato a las poblaciones indígenas som etidas, los españoles m an tu v iero n algunos com portam ientos característicos del…
p. 63
[19]d id o s en el siglo xvi fueron débi les y dem o rad o s en la costa atlántica y en el d istrito de P opayán en el occidente, así com o en regiones inestables com o los valles del Alto M agdalena y las zonas m ineras del Cauca. Los clérigos q u e llegaban a la costa atlántica p o r lo general no perm anecían allí m…
p. 69
10Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Página 861 cita
[14]de Castillo y Francisco Hernández Girón. La preocupante situación que produjo en Santa Fe el levantamiento de Oyón, agravada entonces por la rebelión del poderoso cacique de Saboyá, quien amenazaba las ciudades de Vélez y Tunja, indujo a la Audiencia al envío del oidor Montaño, a la gobernación de Popa- yán. Ya antes…
p. 86
11Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · Página 2091 cita
[15]o ser anguicliócesis en 1563. Misiones evangelizadoras Las misioneros que iniciaron la evan. gelización en las tierras colombianas fueron franciscanos llegados con el arribo de sa labor debie- at hamtrr las costumbres onsideraron paganas y de vida Ticenciesa de los indica, comoda codi cio y repacidad de los…
p. 209
12Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · Página 11 cita
[16]57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…
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13Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo Fabián García Rincón, William Elvis Plata, Diana Paola Hernández Fernández, Alberto José Campillo Pardo, Aliza Moreno-Goldschmidt, Odette Yidi David, Jorge Enrique Salcedo Martínez, Jose Joaquin Pinto Bernal, Katherinne Giselle Mora Pacheco · 2022 · Páginas 1, 6, 123 citas
[17]43 LA EVANGELIZACIÓN DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS DEL NUEVO REINO DE GRANADA DURANTE EL SIGLO XVI Leonardo Fabián García Rincón Introducción Lo que hoy denominamos “evangelización” se ha entendido como el proyecto religioso de expandir el catolicismo en América, una vez esta fue incorporada a la imagen de mundo que…
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[18]los sínodos de Popayán, Cartagena y Santafé de los años de 1555, 1556 y 1558. EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:22:45 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 49 Lucas Fernández de Piedrahíta. Historia General de las Conquistas del. Nuevo…
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[20]las imágenes de santos que ponían en sus casas y sus horarios. Adicionalmente, la permanencia del doctrinero significó, para las comunidades indias, más exacciones en productos o servicios. De modo que la evangelización trastocó no solo las 16 nociones de lo sagrado y lo profano de los indígenas —mediante la…
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14Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 461 cita
[21]diversa, han sido uno de los rasgos más peculiares y permanentes de las sociedades hispanoamericanas. CONFLICTOS Y REFORMAS Gran parte de los conflictos politicos y sociales posteriores a la Conquista se originaron en los intentos de la Corona española de limitar los privilegios y los abusos de los encomenderos. Las…
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15Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 241 cita
[22]ordenar formas serviles de trabajo. Los debates sobre estos temas fueron interminables y de gran riqueza, y en ellos aparece el rechazo de los colonos a los alegatos de los curas y a las normas reales que los obligaban a moderar la explotación del indio. Los nuevos pobladores de las Indias argumentaban la necesidad de…
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16Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · Página 311 cita
[23]12 H is t o r ia ec o n ó m ic a y so c ia l i toda nueva conquista que no estuviera autorizada por las Audiencias obe decía al designio de la Corona de retomar la carga que ella había abando nado a la iniciativa de los particulares desde el comienzo. Se quiso ante todo hacer cesar un derroche de vidas humanas, las de…
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17Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Página 232 citas
[24]y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…
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[25]y capitanes se convirtieron prácticamente en agentes de la Corona, y se les concedieron pri- vilegios, tierras y a veces encomiendas, responsabilidades organi- zativas y títulos. Las encomiendas en la sabana de Bogotá, por ejemplo, se organizaron con base en las capitanías, pueblos ente- ros sometidos a la dirección…
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18La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · Página 261 cita
[26]Siglo XVI. Mientras el erudito Gines de Sepúlveda predicaba la guerra “justa” y hacía lo posible para dar una buena conciencia religiosa a la conducta de los encomenderos, el padre de Las Casas encabezaba un movimientó en defensa de los indios, cuyo contenido histórico se expresa en la consigna: “que termine la…
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19Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Página 421 cita
[27]y o s p a r a l a h is t o r ia d e l a p o l ít ic a d e t ie r r a s e n C o l o m b ia tó una serie de medidas para protegerlos, disfrazadas con ropajes religiosos o humanistas. Los tributos obligaban a dar al encomendero las pensiones particulares, el quinto para el Rey, el estipendio para el cura doctrinero y el…
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20Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · Página 322 citas
[28]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…
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[29]to four million people. Some were warlike hunters and fishers, includ ing the Caribs and Arawaks, but many had developed agriculture, as well as gold work that attracted the Span- ish conquerors. They were also divided by geography, includ ing the Calima (Valle de Cauca), the San Agustín (Huila), the Tumaco (Nariño),…
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21Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Páginas 129, 1322 citas
[30]activa vida ritual y mágico-reli- giosa. Poseían un dinámico mercado entre los dis- tintos poblados de la sierra —para lo que utiliza- ban una extensa red de caminos de piedra-, basado en productos agrícolas, la sal, el pescado y las manufacturas artesanales, como objetos de oro, mantas de algodón, adornos de plumas y…
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[32]en los que se adoraba al dios Chiminigagua y a las divi- nidades Bachué (la luna), Bochica (el sol), Chib- chacum (dios protector) y otras menores dedica- das a las diversas actividades socioeconómicas. Además de los caciques, capitanes y jeques, eran importantes los guechas o guerreros reclutados, cuya función era…
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22Historia de Colombia. La Colombia más Antigua. Tomo 1Gonzalo Hernández de Alba (dir.); Camilo Domínguez O., José L. Lorenzo, Amancio Fernández, Gonzalo Correal y otros · Página 1271 cita
[31]en las que se producía abundante comida, que estaban densamente pobladas. Más adelante, la expedición encontró, en las me- setas y sabanas de Cundinamarca y Boyacá (nom- bres de la actual distribución administrativa de Co- lombia), una agrupación indígena numerosa que fue llamada de los muexas o muiscas desde los pri-…
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23Los muiscas. La historia milenaria de un pueblo chibchaCarl Henrik Langebaek · 2019 · Página 1341 cita
[33]¢ Caso de los muiscas. y que ir tan lejos: incluso en el caso de comunidades de conformado unidades territoriales que reconocieran ique, más allá de los estrechos límites de la comunidad. incia de Pamplona, ampliamente estudiada por Germán $, algunos indígenas atestiguaron a los españoles que “res- Señores en sus…
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24Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · Página 481 cita
[34]en 1553, en el lugar ocupado desde 1539 por una capilla de bahareque y techo de paja. Debido a su mala construccion, la nueva edificacién se derrumbé en 1566. En 1572 se inicié la construccién de una tercera catedral que perduré hasta 1805, cuando tuvo que ser demolida a causa del deterioro ocasionado por un…
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25Historia de Colombia. Descubrimiento y Conquista IGermán Arciniegas, Mauricio Obregón, Jorge Morales, Roberto Pineda Camacho, Javier Ocampo López, et al. · Página 951 cita
[36]presencia del Estado español. Ellos daban cuenta de la realidad urbana a gobernadores, audiencia y virreyes, que eran sus superiores en la escala burocrática. El ilustre historiador Haring, que ha investigado mucho sobre la naturaleza de las ciudades hispa- noamericanas y su evolución colonial, dice que aquéllas…
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26Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · Páginas 219, 2254 citas
[37]década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…
p. 225
[38]década de 1530, época de gran actividad fundacional. A este período pertenecen las funda- ciones de los núcleos que alcanzarán una catego- ría importante como centros administrativos, en su respectiva región, debido a la privilegiada situación de sus asentamientos, tales como Santafé de Bogotá, Tunja, Popayán y…
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[39]y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…
p. 219
[40]y a los nativos ameri- canos se les tratará como infieles y se les aplicará el mismo procedimiento, hasta las últimas consecuencias: derrota y expulsión para los moros y dominación o exterminio para los indíge- nas americanos. En ambos casos se requiere poblar de fieles castellanos las tierras recuperadas o «des-…
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