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Idea transversal

Memoria oficial

La memoria oficial es la versión del pasado que un Estado produce, respalda y hace circular como legítima, decidiendo qué violencias son reconocibles, quiénes cuentan como víctimas y qué relato de nación resulta transmisible. En Colombia, ese dispositivo de poder se construyó bajo tensión permanente entre el silenciamiento heredado y la irrupción de las víctimas como actores políticos.

4.226 palabras55 documentos67 fragmentos citados
Memoria oficial

Trayectoria de una idea

  1. 1925

    Fundamentos teóricos: Halbwachs y la memoria colectiva

  2. 1984

    El modelo latinoamericano: informe Nunca Más en Argentina

  3. 2005

    Ley de Justicia y Paz: apertura del capítulo transicional en Colombia

  4. 2007

    Consolidación del Grupo de Memoria Histórica

  5. 2008

    Inicio del ciclo de informes emblemáticos del GMH

  6. 2011

    Ley 1448: desplazamiento del énfasis al sujeto víctima

  7. 2013

    ¡Basta Ya!: síntesis emblemática del conflicto colombiano

  8. 2022

    Informe Final de la Comisión de la Verdad: Hay futuro si hay verdad

03

La lectura

La memoria oficial no es un archivo pasivo sino un dispositivo activo de poder: selecciona, jerarquiza y hace circular versiones del pasado que legitiman autoridades, definen identidades nacionales y trazan las fronteras de lo reparable. Su historia en Colombia es la historia de una tensión irresuelta entre el Estado que produce verdad y las víctimas que le disputan el monopolio del relato, entre instituciones creadas para recordar y los límites estructurales que esas mismas instituciones imponen. El caso colombiano es singular en América Latina porque los agentes de memoria iniciaron su trabajo en medio del conflicto, sin el quiebre autoritario que en Argentina, Chile o Perú permitió construir una nueva memoria oficial sobre las ruinas del régimen anterior. Esa circunstancia convirtió cada informe, cada comisión y cada ley en un campo de batalla simultáneo: el CNMH declaró evitar verdades oficiales mientras su composición estatal le restaba autonomía, y la CEV entregó su informe final en 2022 en un país donde la violencia no había cesado. El desafío que atraviesa toda esta historia sigue vigente: convertir la memoria del dolor en un recurso para la no repetición, sin que los mandatos morales de recordar se reduzcan a revivir el sufrimiento sin elaboración ni horizonte.

La memoria oficial es la versión del pasado que un Estado produce, respalda y hace circular como legítima: la que se enseña en las escuelas, se conmemora en las fechas patrias, se archiva en los museos, se cita en las sentencias y se invoca en los discursos de gobierno. No es un depósito neutral de hechos, sino un dispositivo de poder que decide qué violencias son reconocibles como tales, quiénes cuentan como víctimas y qué relato de nación resulta transmisible. En Colombia, donde el conflicto armado no cesó antes de que se empezara a nombrarlo, esa memoria se construyó bajo tensión: entre el silenciamiento heredado y la irrupción de las víctimas como actores políticos, entre las instituciones que produjeron verdad y las que la contuvieron, entre las voces del Estado y las que le disputaron el monopolio del relato. Este artículo traza el concepto, sus fuentes teóricas, su despliegue latinoamericano y su forma específicamente colombiana entre la Ley 975 de 2005 y el Informe Final de la Comisión de la Verdad de 2022.

Qué es la memoria oficial

La memoria oficial no equivale al pasado ni a la historia académica. Se distingue del pasado porque es una selección; de la historia porque no aspira solo a explicar, sino a fundar identidad, legitimar autoridad y ordenar el presente. Un Estado moderno necesita un relato de sí mismo: una genealogía de héroes, hitos fundacionales, guerras justificadas, sujetos incluidos y otros dejados al margen. Ese relato se materializa en decretos, currículos, monumentos, museos, comisiones, informes, feriados y toponimias. Su fuerza no proviene solo de la coerción, sino del hecho de que circula como sentido común: parece la manera natural de recordar.

La categoría se volvió operativa en la teoría social a partir de tres desplazamientos. Maurice Halbwachs, en trabajos que arrancan hacia 1925, mostró que la memoria es siempre social: los individuos recuerdan dentro de marcos colectivos —familia, clase, iglesia, nación— que estructuran qué y cómo se recuerda. Pierre Nora, décadas después, acuñó la noción de "lugares de memoria" para describir los soportes donde una sociedad cristaliza su relación con el pasado cuando la transmisión viva se debilita. Michael Pollak, Paul Ricoeur, Steve Stern y, para el caso latinoamericano, Elizabeth Jelin ampliaron el marco al mostrar que la memoria es un campo en disputa: hay memorias dominantes, subterráneas, encuadradas, silenciadas, y su jerarquía se juega en luchas políticas concretas.

De ahí se sigue una idea que atraviesa este artículo: la memoria histórica es intersubjetiva y está en constante movimiento, no un hallazgo arqueológico fijo sino el resultado de negociaciones entre actores políticos, sociales e intelectuales. Las múltiples memorias individuales y colectivas no se construyen por fuera de los procesos históricos sino dentro de ellos, y en particular en interacción con las memorias institucionales. La memoria oficial es, en ese entramado, la memoria institucional que dispone de más recursos para hacerse pasar por la única.

Del olvido al deber de memoria

Durante buena parte del siglo XX, los Estados latinoamericanos operaron sobre una tradición de olvido de la atrocidad e invisibilización de las víctimas. Las guerras internas, las masacres, las desapariciones y los desplazamientos fueron administrados como asuntos de orden público o resueltos con amnistías que borraban el registro. Ya en las nacientes repúblicas del siglo XIX, la historia había sido convocada con función pragmática: los escritos históricos servían de recurso simbólico para establecer la continuidad y la autenticidad de una sociedad, y la disciplina se volvió instrumento del poder tanto como herramienta de conocimiento.

Ese régimen empezó a resquebrajarse en la segunda mitad del siglo XX. Con las dictaduras del Cono Sur, los conflictos centroamericanos y la guerra colombiana, se instaló progresivamente una tradición inversa: la del recuerdo bajo premisas de visibilización y privilegio del punto de vista de las víctimas. El deber de memoria, como se lo llamó, pasó de consigna de organizaciones de derechos humanos a política estatal, con comisiones de la verdad, museos, currículos escolares y días conmemorativos.

Ese giro no fue benigno por sí mismo. Los mandatos morales de recordar pueden reducirse a repetir los hechos reviviendo el dolor sin una elaboración que permita un marco de sentido más amplio. El desafío mayor de todo trabajo colectivo de memoria consiste en transitar de la memoria en función del pasado a la memoria en función del futuro: no clausurar el duelo, sino ponerlo al servicio de la no repetición. Ese horizonte, latente en la obra de Jelin, se convirtió en criterio explícito de instituciones como el Centro Nacional de Memoria Histórica en Colombia.

El modelo latinoamericano: comisiones y quiebre autoritario

En el Cono Sur, la memoria oficial se rearmó tras el fin de las dictaduras. La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), creada en Argentina en 1983 y cuya labor cristalizó en el informe Nunca Más de 1984, marcó el modelo. Presidida por Ernesto Sábato, realizó más de cien entrevistas personales, radiales y televisivas dentro y fuera del país, y sus miembros viajaron a distintos países de América y Europa para recibir material probatorio. La comisión funcionó porque había habido un quiebre autoritario reconocible: un régimen de facto terminado, un gobierno civil que la respaldaba y un consenso social mínimo sobre la ilegitimidad del terror estatal.

Ese modelo se replicó, con variaciones, en Chile, Perú, Guatemala y El Salvador. Cada comisión heredó de la argentina el gesto fundacional de nombrar a las víctimas y desmontar la versión del régimen anterior; cada una produjo un informe destinado a operar como base de una nueva memoria oficial. Detrás, había redes de derechos humanos que habían sostenido la denuncia durante los años más duros. En Argentina, tres grupos se habían establecido antes del golpe de 1976 —el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ) desde 1974, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos en febrero de 1976 y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos—, en parte por los abusos previos de la contrainsurgencia, con líderes eclesiásticos ecuménicos desempeñando un papel central en los tres. Esa infraestructura social hizo posible que, cuando cayó la dictadura, hubiera archivos, testimonios y organización para construir una memoria oficial nueva.

Colombia, en cambio, careció de ese punto de inflexión. No hubo dictadura que terminara, ni acuerdo integral que clausurara la violencia, ni régimen anterior claramente delimitado como responsable. La memoria oficial colombiana debió construirse en medio del conflicto en curso, y esa circunstancia lo trastoca todo: no había un "después" desde el cual mirar un "antes" cerrado, ni un enemigo derrotado sobre cuyo cuerpo simbólico erigir la nueva narrativa. Recordar, en Colombia, fue siempre un acto contemporáneo a la violencia recordada.

Colombia: memoria en medio del fuego

A diferencia de sus vecinos, los agentes colombianos de memoria comenzaron su lucha sin que la guerra hubiera terminado. Desde los años ochenta, organizaciones de derechos humanos, familiares de desaparecidos, sindicatos, iglesias y colectivos regionales fueron construyendo archivos, denuncias y actos conmemorativos en un país donde nombrar era arriesgar la vida. La Asociación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (ASFADDES) marchó durante años frente a la Procuraduría portando fotografías en tamaño pancarta de personas desaparecidas, en un periodo en que las autoridades negaban la ocurrencia misma de la desaparición forzada. La consigna —"Vivos los queremos, porque vivos se los llevaron"— dotó de identidad pública a víctimas que el Estado se rehusaba a registrar. Los rostros ampliados, sostenidos en alto delante de una sede oficial, invertían la lógica de la desaparición: donde el aparato había producido cuerpos sin nombre, la marcha imponía nombres reclamando cuerpos.

Esas luchas se articularon en torno a la defensa de derechos humanos y la preservación de archivos, sin un marco institucional común. El marco llegó tarde y de manera atravesada. La Ley 975 de 2005, conocida como Ley de Justicia y Paz, fue el instrumento que abrió el capítulo de la memoria histórica y la justicia transicional en la esfera pública colombiana. Aprobada por el Congreso en el marco del proceso del gobierno de Álvaro Uribe Vélez con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), la ley permitió la desmovilización voluntaria de combatientes extraoficiales —guerrilleros y paramilitares— a cambio de penas alternativas, condicionadas al menos a la entrega de armas y la confesión de crímenes. Su diseño era paradójico: buscaba desactivar aparatos armados sin proceso de paz global, y en ese esfuerzo terminó abriendo, casi por defecto, un espacio judicial y simbólico donde las víctimas empezaron a aparecer como sujetos con voz.

De la Ley 975 salió también, en 2007, el Grupo de Memoria Histórica (GMH), asociado a la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR). El GMH sostuvo desde su consolidación que la verdad y la memoria son construcciones sociales, y que sin mecanismos participativos las víctimas quedarían de nuevo fuera. Bajo esa premisa produjo, entre 2008 y 2013, un ciclo de informes que reconstruyeron episodios emblemáticos del conflicto: Trujillo en 2008, El Salado en 2009, Bojayá en 2010. Cada uno estableció un patrón, un mapa de responsables y un registro nominal de víctimas para casos que hasta entonces circulaban como rumor, cifra o versión policial.

En 2011, la Ley 1448 —Ley de Víctimas y Restitución de Tierras— reformuló el marco. Su rasgo decisivo fue desplazar el énfasis del desmovilizado a la víctima: la agencia para declarar el daño pasó de los perpetradores a los individuos o colectivos que lo padecieron. La ley estableció como ámbito temporal de reparación los hechos ocurridos a partir del 1.º de enero de 1985 como consecuencia de infracciones al derecho internacional humanitario o violaciones graves a normas internacionales de derechos humanos en el contexto del conflicto armado interno. Y creó el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), que continuó y amplió el trabajo del GMH.

El CNMH declaró como objetivo explícito evitar versiones dogmáticas y verdades oficiales, promoviendo múltiples puntos de vista de los diversos sectores de la sociedad en la construcción de la memoria histórica. Bajo la dirección de Gonzalo Sánchez Gómez publicó informes que se volvieron referencia obligada: ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad en 2013 —cifra síntesis del conflicto, con una edición institucional posterior en 2016 bajo el sello CNMH-DPS—; Guerrilla y población civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013; estudios sobre paramilitarismo, desplazamiento, tierras y violencia sexual. En paralelo, el Mecanismo no Judicial de la Ley 1424 de 2010 (Acuerdos de la Verdad) ofreció a desmovilizados paramilitares no acogidos a la Ley 975 la posibilidad de resolver su situación jurídica mediante contribuciones efectivas a la verdad, produciendo informes de memoria sobre estructuras armadas específicas.

El ciclo se cerró —o entró en una nueva fase— con la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV), instalada tras el Acuerdo de Paz de 2016. En 2022, la CEV entregó su Informe Final bajo el título Hay futuro si hay verdad, compuesto por 11 tomos en 24 volúmenes. Por primera vez, Colombia contó con una comisión que se parecía formalmente al modelo argentino: temporal, con mandato claro, orientada al esclarecimiento de patrones y responsabilidades, articulada al Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. Y sin embargo, incluso ese cierre llegó en un país donde la violencia continuaba, donde el plebiscito de 2016 ya había mostrado los límites del consenso y donde las disputas por el sentido del pasado no se cancelaron con un informe.

La institución bajo sospecha

La producción de memoria por parte del Estado no la neutraliza como campo de disputa; la reubica. Hacer escuchar las voces de las víctimas no es un trabajo neutro: los procesos de selección y presentación de la información llevan la impronta de quienes las recopilan y organizan, y convierten al equipo investigador en un jugador más dentro de la arena de la memoria. Reconocer eso no descalifica al CNMH ni a la CEV; los sitúa.

Dos límites estructurales marcaron al CNMH. Primero, no constituyó una comisión de la verdad propiamente dicha: fue creado en medio del conflicto armado interno y su composición mayoritaria por representantes de entidades del Estado le restaba autonomía e independencia. Segundo, el marco temporal de la Ley 1448 —hechos ocurridos a partir del 1.º de enero de 1985— dejó por fuera del reconocimiento formal de reparación décadas enteras de violencia previa, incluida la Violencia bipartidista de mediados del siglo XX y los primeros ciclos de la guerra guerrillera y contrainsurgente. Esa frontera cronológica es una decisión política inscrita en la memoria oficial: define qué víctimas cuentan y cuáles quedan del otro lado de la historia reparable.

La disputa dentro del propio aparato quedó a la vista durante la dirección de Rubén Darío Acevedo, en el gobierno de Iván Duque. Acevedo declaró como objetivo evitar "versiones dogmáticas y verdades oficiales" y promover principios de pluralidad y controversia. La fórmula, formalmente idéntica a la del CNMH bajo Sánchez, se volvió campo de conflicto: organizaciones de víctimas, académicos y sectores del propio Centro leyeron esa retórica como palanca para relativizar el reconocimiento del conflicto armado y equiparar responsabilidades. El episodio mostró que las instituciones de memoria no son garantía por sí mismas: el mismo lenguaje de pluralidad puede sostener un trabajo de reconocimiento o vaciarlo desde dentro.

Los ejercicios locales de conmemoración revelaron límites paralelos. En las conmemoraciones de la masacre de Segovia en 2008, quienes pretendían mencionar a los responsables no pudieron tomar la palabra: la memoria estaba autorizada como duelo, no como reclamo político. El registro público del dolor era admisible; la imputación pública de autoría, no.

Verdad judicial y verdad histórica

Uno de los rasgos más originales del caso colombiano es la coexistencia y tensión entre dos modos institucionales de producir verdad: el judicial y el memorial. La Ley 975 abrió un escenario procesal —las versiones libres de Justicia y Paz— donde paramilitares desmovilizados narraban crímenes ante fiscales y víctimas. Ese escenario puede leerse, en clave historiográfica y antropológica, como un "lugar de la memoria", siempre que se tenga en cuenta la racionalidad propia del campo jurídico.

Esa racionalidad tiene efectos. En las versiones libres, el testimonio del perpetrador se traduce sistemáticamente a coordenadas geográficas y legales: la localización de fosas, el registro de datos forenses, la identificación nominal de víctimas y responsables directos. La experiencia de guerra, con su textura política, cultural y económica, se convierte en una serie de datos verificables. Ese proceso rescata a los muertos del anonimato, pero recorta la amplitud de lo narrable: quedan menos audibles las causas estructurales, las complicidades civiles, las lógicas económicas del despojo.

La distinción entre verdad judicial y verdad histórica se volvió, por eso, categoría operativa dentro del propio Estado. El CNMH publicó en 2012 el informe Justicia y Paz: ¿verdad judicial o verdad histórica?, que se convirtió en insumo analítico de investigaciones posteriores. La diferencia importa: los jueces están encargados de la verdad judicial —individualizada, procedimental, sujeta a estándares probatorios—, mientras que los ejercicios de memoria contribuyen a la dimensión colectiva del derecho a la verdad y a la no repetición. Ambas se enmarcan en las obligaciones estatales de verdad, justicia, reparación y no repetición, pero no se sustituyen entre sí.

En paralelo, las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos —en casos como la masacre de Mapiripán o la masacre de La Rochela— aportaron una capa adicional de verdad judicial internacional, que operó como respaldo y presión sobre las instituciones domésticas. Ese activismo jurídico transnacional acompañó los procesos de memoria y funcionó, en momentos clave, como salvaguarda frente a los intentos internos de contención.

Memorias desde abajo

Ninguna de las conquistas institucionales de la memoria oficial en Colombia sería inteligible sin las organizaciones que la forzaron desde afuera. La memoria oficial es, en gran medida, memoria arrancada al Estado por presión social, y su forma actual conserva las huellas de esa disputa.

Las iniciativas desde abajo se expresaron en formas diversas: producciones culturales —libros, archivos comunitarios—, prácticas artísticas —murales, tejidos, canciones—, construcción de lugares —monumentos, galerías, bosques—, acciones performativas —marchas, plantones— y rituales conmemorativos. En la Comuna 13 de Medellín, colectivos sociales intervinieron el cementerio La América y crearon la Galería Viva: murales, placas, plantas con mensajes, tejidos y rituales para conmemorar la Operación Orión. El cementerio, escenario histórico de entierros anónimos, fue reescrito como archivo abierto donde el nombre y la imagen desplazan a la lápida sin identidad. En Bogotá, en 2016, un acto de reparación simbólica en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación sembró catorce árboles, pronunció los nombres de las víctimas, encendió velas e inscribió esos nombres en placas metálicas, dando origen a un Bosque de Paz cuyo espacio fue cedido formalmente en 2017; simbólicamente, se reunieron allí personas que habían estado en fosas clandestinas.

En El Castillo (Meta), víctimas y organizaciones han impulsado acciones de recuperación de memorias, incluida la elaboración de "historias de vida", con la convicción de que reconstruir el relato permite que la sociedad conozca lo ocurrido y que, al menos en el plano simbólico, se establezcan responsabilidades diferenciadas entre los ejecutores. Colectivos LGBTIQ+ documentaron casos de violencia diferencial en el marco del conflicto, brindaron apoyo psicológico y jurídico, y produjeron memoria: Colombia Diversa, Fundación GAAT y Santamaría Fundación elaboraron informes de derechos humanos como parte de esos esfuerzos. En marzo de 2014, el Comité de Integración del Macizo Colombiano (CIMA) solicitó al CNMH apoyo para un trabajo de memoria orientado a visibilizar la lucha social del campesinado maciceño de Cauca y Nariño, y hubo primeros acercamientos exploratorios.

Estas iniciativas hicieron dos cosas simultáneamente: aportaron insumos a la memoria institucional y crearon marcos alternativos donde esa memoria fue insuficiente. Cuando el aparato oficial ha titubeado —por dependencia del gobierno de turno, por límites temporales de la ley, por lógicas judiciales que recortan el relato—, los colectivos han sostenido la continuidad del registro. Ciertos medios masivos —Semana, El Tiempo, El Espectador—, aliados en momentos clave, dieron visibilidad a esas memorias y contrarrestaron parcialmente el silenciamiento oficial.

Memorias étnicas: el contrapeso más denso

La memoria oficial tiende a homogeneizar: produce un sujeto nacional que integra las diferencias como matices dentro de un relato común. Las memorias étnicas son el contrapeso más consistente a esa operación, porque no piden inclusión en el relato sino la existencia de otro. La diferencia es de fondo: no reclaman una silla en la mesa nacional; disputan la forma misma de la mesa.

Los pueblos indígenas y afrodescendientes de Colombia han sido refractarios a la institución del museo tradicional, que históricamente ha agenciado representaciones de lo étnico reproductoras de violencia simbólica y discriminación. El museo etnográfico clásico congeló lo indígena y lo afrodescendiente en una vitrina de artefactos y trajes: los volvió pasado, los convirtió en objeto de contemplación externa, los sustrajo de la política contemporánea. Frente a esa operación, las organizaciones afrodescendientes del Pacífico construyeron conceptos político-territoriales propios —"palenque territorio negro", "gran comarca"— que articulan memoria, cultura e identidad étnica como contrapeso a la narrativa estatal homogeneizante. Nombrar el territorio como palenque es recuperar la genealogía de la fuga y la resistencia cimarrona, no la de la integración nacional; nombrarlo como gran comarca es asumir una escala de pertenencia que no coincide con el mapa administrativo del Estado.

La invisibilidad y la estereotipia de las poblaciones negras aparecen así no como omisiones accidentales, sino como herramientas de un sistema de comunicación hegemónico que ha negado o deformado el conocimiento sobre África y las comunidades afrodescendientes, perpetuando su discriminación socioeconómica. La memoria oficial que omite las trayectorias afrodescendientes no solo deja fuera un capítulo: reproduce activamente la estructura de subordinación que hizo posible esa omisión.

La Comisión de la Verdad documentó en 2019 cómo actores externos —grupos paramilitares, modelo de desarrollo latifundista— percibieron a las comunidades indígenas y afrodescendientes del Chocó como un obstáculo, y esa percepción se tradujo en divisiones físicas, violencia simbólica y violaciones a derechos humanos. La misma lógica que en el terreno produjo desplazamientos y masacres, en el plano simbólico produjo el silenciamiento de las víctimas colectivas y la traducción de su daño al vocabulario individualizante del derecho. La descolonización de la memoria —reinscribir el lado subalterno suprimido o marginado por el discurso colonial— aparece como tarea abierta, no como capítulo cumplido.

En clave conceptual, la oposición individuo/colectivo ha orientado los debates colombianos de justicia transicional sobre memoria, reparación y duelo, y ninguna de las dos perspectivas ha resultado suficiente para dar cuenta de sujetos colectivos como pueblos indígenas o comunidades afrodescendientes, cuya experiencia del daño no se descompone en víctimas individuales sumadas. Cuando el territorio mismo es sujeto de derechos, cuando la ruptura del tejido comunitario es en sí misma el daño principal, la aritmética individual del registro de víctimas se queda corta. El CNMH publicó en 2012 el informe Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y memoria en el Cauca indígena, que documentó memorias propias de comunidades indígenas del Cauca en el marco del conflicto armado, e integró la voz de esas comunidades en un formato institucional sin disolver su especificidad.

Negacionismo e impunidad

Contra toda memoria oficial que busca reconocer, opera una contra-memoria oficial que busca vaciar. El sistema político colombiano ha tenido la capacidad de ocultar las peores atrocidades del conflicto armado tras las rutinarias prácticas de la democracia, haciendo que guerra y democracia coexistan encubriendo la violencia. Esa capacidad es en sí misma una operación de memoria: un dispositivo que administra qué se recuerda y qué se disuelve en la normalidad institucional. Elecciones, sesiones del Congreso, ciclos de prensa y calendarios cívicos funcionaron durante décadas como pantalla sobre la que se proyectaba la imagen de un país en curso normal, mientras en las regiones se ejecutaban masacres y se vaciaban veredas.

La impunidad sostiene esa arquitectura. La mayoría de los crímenes del conflicto no han sido investigados, y los pocos que sí lo fueron no presentan avances significativos o se encuentran archivados. Sin condena, la memoria queda desprovista de su correlato institucional; sin correlato institucional, la memoria queda librada al esfuerzo de las víctimas y sus organizaciones, que deben producir y sostener el relato con recursos propios frente a un aparato que las contradice o las ignora. El paramilitarismo exterminó disidencias políticas y culturales, y produjo un estigma en la población que aún se mantiene, al tratar de imponer una seudocultura; esa estigmatización es también una forma de memoria oficiosa, que sobrevive al desmonte formal de las estructuras armadas y que sigue codificando quién es sospechoso, quién es peligroso y quién puede reclamar reconocimiento.

La política reciente añadió el negacionismo como técnica. El coordinador de la campaña por el No a los Acuerdos de La Habana admitió el uso de medias verdades y falsas noticias para confundir a la opinión pública durante el plebiscito de 2016. La estrategia hecha visible operaba antes y siguió operando después: no negar la violencia en bloque —opción demasiado costosa en un país que había producido montañas de evidencia— sino relativizar los patrones, dispersar la responsabilidad, equiparar víctimas y victimarios, y erosionar la autoridad de las instituciones de memoria. El negacionismo colombiano rara vez dice "no ocurrió"; dice "no ocurrió así", "todos tuvieron parte", "las cifras están infladas", "esa comisión es política". La eficacia de esa retórica está en su modestia aparente: no niega, matiza; no borra, redistribuye.

Frente a ello, la CEV recomendó al Gobierno nacional y al Congreso diseñar y poner en marcha una política de memoria y verdad que incluyera medidas explícitas para enfrentar la estigmatización y el negacionismo. Desde la perspectiva militar, la memoria histórica y la Comisión de la Verdad fueron identificadas como retos nuevos de la transición posconflicto, en parte porque la situación del conflicto no había permitido antes construir esas memorias. La memoria oficial dejó de ser un asunto residual de la política cultural para volverse componente estructural de la relación entre Estado y sociedad, y también, por eso mismo, blanco predilecto de los actores interesados en revertirla.

Qué queda

Vista en conjunto, la memoria oficial colombiana entre 2005 y 2022 recorre una trayectoria peculiar. Empezó como subproducto de una ley pensada para desmovilizar paramilitares y terminó constituyendo un aparato institucional de reconocimiento con pocos equivalentes en el continente: un GMH, un CNMH, una Ley de Víctimas, un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, una Comisión de la Verdad con un informe en once tomos. En el camino, decenas de miles de víctimas fueron nombradas, patrones de violencia fueron reconstruidos, responsables fueron identificados y regiones enteras entraron al mapa nacional del daño. La palabra "conflicto armado interno" —negada durante los años de Uribe— se volvió categoría oficial; la desaparición forzada, negada frente a las pancartas de ASFADDES, se volvió tipo penal y cifra estatal.

Pero ese aparato convivió, y sigue conviviendo, con la impunidad estructural, con la persistencia de la violencia armada, con la estigmatización de las víctimas y con gobiernos capaces de convertir las mismas instituciones en herramientas de contención. La memoria oficial no cerró el conflicto: le puso palabras. Y las palabras, en Colombia, siguen siendo campo de batalla.

De ahí el desafío que estas cuatro décadas dejaron planteado y no resuelto: pasar de la memoria en función del pasado a la memoria en función del futuro. La medida del éxito no está en cuántos informes se produjeron, ni en cuántos monumentos se erigieron, sino en si esa memoria acumulada logra funcionar como marco de sentido para una sociedad que decidió reconocer sus violencias sin necesariamente haber decidido dejar de producirlas. En ese punto, la memoria oficial colombiana es, todavía, un experimento abierto.

04

En el archivo

35 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

01Conquista1499–15991
  1. 1547Juan del ValleFicha
02Colonia1600–17801
  1. 1757José Solís Folch de CardonaFicha
03Pre-independencia1780–18093
  1. 1781José Antonio GalánFicha
  2. 1781Los Comuneros de 1781Pregunta
  3. 1781Manuela BeltránFicha
04Independencia1810–18316
  1. 1811Pedro RomeroFicha
  2. 1812Antonio BarayaFicha
  3. 1815Infraestructura femenina en la guerra de independencia (1815–1819)Hecho
  4. 1817Policarpa SalavarrietaFicha
  5. 1819Arte e iconografía de la Independencia colombianaPregunta
  6. 1819Campaña Libertadora y Batalla de Boyacá (1819)Hecho
05Estados Unidos de Colombia1863–18853
  1. 1861Juan José Nieto, primer presidente afrodescendiente de Colombia (1861)Hecho
  2. 1873Memoria fundacionalFicha
  3. 1875Culto bolivarianoFicha
06Regeneración1886–19293
  1. 1886Imaginario nacionalFicha
  2. 1910Manual de Historia de Colombia de Henao y Arrubla como canon pedagógico oficialHecho
  3. 1928La masacre de las bananeras (1928)Pregunta
07República Liberal1930–19462
  1. 1930Ofelia Uribe de AcostaFicha
  2. 1936Institucionalización de la antropología y la arqueología nacionales (1936–1942)Hecho
08La Violencia1946–19571
  1. 1948Literatura del testimonio de la Violencia (1948–1957)Hecho
09Frente Nacional1958–19741
  1. 1964Álvaro Valencia TovarFicha
10Crisis y narcotráfico1974–19903
  1. 1978Consolidación de la historiografía profesional en Colombia (1978–1984)Hecho
  2. 1984Decreto 1002 de 1984 y fin de la Historia Patria escolarHecho
  3. 1985La toma y retoma del Palacio de Justicia (1985)Pregunta
11Seguridad Democrática2002–20162
  1. 2009Memoria subalternaFicha
  2. 2013Memoria histórica institucional en Colombia (GMH-CNMH, 2007-2022)Pregunta
12Posconflicto2016–presente3
  1. 1902Historia oficialFicha
  2. 2011Arte y ritual de memoria en el conflicto colombiano (1998-2024)Pregunta
  3. 2016Disputa por la memoria histórica y el Centro Nacional de Memoria Histórica (2016–2022)Hecho
13Transversal5
  1. 1810Mito fundacionalFicha
  2. 1827José Manuel RestrepoFicha
  3. 1886El panteón heroico colombianoPregunta
  4. 1975Nueva HistoriaFicha
  5. 1995Gonzalo Sánchez GómezFicha
05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Maurice Halbwachs — teórico fundacional del concepto de memoria colectiva que sustenta el análisis de la memoria oficial como construcción social e institucional
  2. 02Elizabeth Jelin — referente latinoamericano que desarrolló el marco de los 'trabajos de memoria' y el desafío de transitar de la memoria en función del pasado a la memoria en función del futuro
  3. 03Pierre Nora — acuñó la noción de 'lugares de memoria' como soportes donde una sociedad cristaliza su relación con el pasado cuando la transmisión viva se debilita
  4. 04Gonzalo Sánchez Gómez — Director General del Centro Nacional de Memoria Histórica durante la producción de los informes más emblemáticos, incluyendo ¡Basta Ya!
  5. 05Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005) — instrumento legal que abrió el capítulo de la memoria histórica y la justicia transicional en Colombia, articulando luchas que venían desarrollándose desde los años ochenta
  6. 06Ley 1448 de 2011 — creó el CNMH y desplazó el énfasis del proceso transicional del desmovilizado a la víctima, definiendo el marco temporal y los sujetos de la memoria oficial reparable
  7. 07Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV) — instancia que produjo el Informe Final Hay futuro si hay verdad (2022), representando la culminación institucional del ciclo de memoria oficial colombiano
  8. 08Colombia — escenario singular donde la memoria oficial se construyó en medio del conflicto armado en curso, sin el punto de inflexión post-dictatorial que caracterizó a Argentina, Chile o Perú
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Documentos y fragmentos citados

55 documentos · 67 fragmentos

01Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 3751 cita
[1]

cual solo difícilmente se puede salir. Así, las víctimas no tienen el espacio para organizarse como colectivo de memoria y desarrollar formas intergeneracionales de memoria, y además dependen altamente del reco- nocimiento de la sociedad, debido a que no poseen autoridad discursiva La memoria hist ó rica es algo que…

p. 375
02Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 3, 152 citas
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impresión de la ausencia de lazos con una tradición de escritura anterior. Estos trabajos expresan un movimiento de regeneración intelectual, tal como se puede desprender de una obra como la de José Manuel Restrepo. La historia tradicional tenía ante sí las dificultades de representar unos contenidos culturales,…

p. 3
[62]

propósitos conmemorativos el gobierno nacional no apoyó los designios de la Academia y todo se concentró en una serie de conferencias y una sesión solemne de la Academia llevada a cabo el 12 de octubre de 1992, en la que dicha institución renovó su homenaje a Cristóbal Colón, la reina Isabel y a España. 43 Una vez…

p. 15
03La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 26, 302 citas
[3]

los últimos treinta años. Más que una descripción de los acontecimientos –ob- jeto de la historia-, aquí se ha pretendido procesar las huellas de la experiencia vivida –objeto de la memoria-, desde las diferentes interpretaciones de sus protagonistas. De esta manera, mientras los acontecimientos se fijan en el pasado,…

p. 30
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disputa 27 Conflicto, se ha reconocido también como un jugador en la arena de la memoria, pues hacer escuchar las voces de las víctimas no es un trabajo neutro. De este modo, en los ejercicios colectivos e indi- viduales de reflexividad, 4 se ha analizado cómo la interacción con las víctimas, las subjetividades e…

p. 26
04Entre la incertidumbre y el dolor: Impactos psicosociales de la desaparición forzada. Tomo IIICentro Nacional de Memoria Histórica; Liz Arévalo Naranjo (relatora); Carlos Miguel Ortiz (coordinador) · 2014 · p. 261 cita
[5]

y su capacidad (también a veces inexplicable) de búsqueda de sentido en un mundo social que les ha dado la espalda. 19 Jelin, Elizabeth. (2002). Los trabajos de la memoria. España: Siglo XXI. 20 Ibídem, p. 14. 28 Entre la incertidumbre y el dolor Impactos psicosociales de la desaparición forzada Esta perspectiva…

p. 26
05Justicia y Paz ¿Verdad judicial o verdad histórica?Iván Orozco Abad, María Victoria Uribe, Gina Cabarcas, Luis Carlos Sánchez Díaz · 2012 · p. 8, 112 citas
[6]

que le sirve de sustento. En ese sentido, asistimos a un fenómeno de debilita- miento de una tradición de olvido de la atrocidad y de invisibili- zación de las víctimas, y de sustitución de la misma por una tradi- ción de recuerdo de la atrocidad bajo premisas de visibilización y privilegio del punto de vista de las…

p. 11
[27]

para las Migraciones, OIM; a la Unidad de Fiscalías para la Justicia y la Paz y en especial a los fi scales Luis González, Elba Beatriz Silva, Deicy Jaramillo, Leonardo Augusto Cabana, José Joaquín Arias y Carlos Alberto Gordillo; a las áreas de Reconciliación, Jurídica y de Prensa y Comunicación de la Co- misión…

p. 8
06Análisis cuantitativo del paramilitarismo en Colombia. Hallazgos del Mecanismo no Judicial de Contribución a la VerdadÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Bruce David Ochoa Ochoa, Gustavo Adolfo Narváez Rodríguez, Jonathan Peter Stucky Rodríguez, Anascas del Río Moncada · 2019 · p. 141 cita
[7]

y divulgación se promueva la más amplia participa- ción de las comunidades académicas, sin ningún tipo de con- dicionamientos ideológicos o políticos. Las políticas editoriales del CNMH incluyen el respeto por los principios de pluralidad y controversia. Lo anterior con la intención de enriquecer el acer- vo cognitivo…

p. 14
07Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 427, 4312 citas
[8]

1980s related to the armed conflict and its victims. However, unlike other Latin American countries that undertook memory struggles and campaigns once dictator - ships had already ended or when negotiated solutions to armed conflict had been reached, memory agents in Colombia began their struggle in the midst of an…

p. 427
[10]

975. The GMH’s reports tried to adhere to what its team had cautioned since consolidating in 2007: Truth and memory are socially con - structed. Consequently, truly participatory mechanisms were vital to its work to guarantee that victims and their organizations be “part of the construction” of truth and memory…

p. 431
08No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 301 cita
[9]

financiación y las redes de coope- rantes, así como de milicias y redes clandestinas. Hubo una fuerte internacionalización del conflicto con la plena implementación del Plan Colombia y con la creación de un bloque latinoamericano de izquierdas, que respaldó una salida política a la guerra. Las guerrillas instalaron…

p. 30
09Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · p. 4751 cita
[11]

(from the National Center for Historical Memory), including Grupo de Memoria Histórica, Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, “Recordar y narrar el con fl icto: Herramientas para reconstruir memoria histórica” pamphlet (2009), 19 (“a unifying”); Sánchez G., “Prólogo,” in ¡Basta ya!, 16 (“Far”). 57. Ley…

p. 475
10Género y memoria histórica. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoLina María Céspedes-Báez · 2018 · p. 11, 392 citas
[12]

Tierras. En abier- to contraste con las regulaciones anteriores del conflicto, esta nor- ma pretendió ofrecer mecanismos e instituciones para identificar 12 Género y memoria histórica Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico y reparar todos los daños derivados de los “hechos ocurridos a partir…

p. 11
[33]

relativa, contextual y limitada legal y fácticamente. Así mismo, en el contexto de violación de derechos es un dere- cho del cual es titular la víctima y sus familiares, y que se pro- yecta en el deber del Estado de esclarecer los “hechos violatorios y las responsabilidades correspondientes” (CIDH, Corte Intera-…

p. 39
11Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 11 cita
[13]

Director General Gonzalo Sánchez G. Coordinador del informe Otros títulos de Memoria Histórica Trujillo. Una tragedia que no cesa (2008) El Salado. Esa guerra no era nuestra (2009) Recordar y narrar el conflicto. Herramientas para reconstruir memoria histórica (2009) El despojo de tierras y territorios. Aproximación…

p. 1
12Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 11 cita
[14]

INFORME DEL CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA Guerra propia, guerra ajena Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos El Movimiento Armado Quintín Lame Guerra propia, guerra ajena Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos El Movimiento Armado Quintín Lame…

p. 1
13La política de reforma agraria y tierras en Colombia. Esbozo de una memoria institucionalAbsalón Machado Cartagena · 2013 · p. 11 cita
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esbozo de una memoria institucional la política de reforma agraria y tierras en colombia Centro Nacional De Memoria Histórica Director General Gonzalo Sánchez G. Coordinador de la investigación Absalón Machado C. Foto de portada © Jhon Jairo Rincón García. Campesinos recordando su vida en el territorio. Departamento…

p. 1
14Caquetá: conflicto y memoriaHarley Enrique Gutiérrez Ñustez, Rubén Darío Polo Sierra, Cristian E Paredes González · 2013 · p. 11 cita
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ALCALDÍA DE FLORENCIA Caquetá: conflicto y memoria Caquetá: conflicto y memoria CAQUETÁ: CONFLICTO Y MEMORIA Director General Centro Nacional de Memoria Histórica Gonzalo Sánchez Director Museo Caquetá ® William Wilches Sánchez Investigadores Museo Caquetá Harley Enrique Gutiérrez Ñustez Rubén Darío Polo Sierra…

p. 1
15Granada: Memorias de guerra, resistencia y reconstrucciónMarta Inés Villa Martínez, Laura Cartagena Benítez, Fernando Valencia Rivera · 2016 · p. 11 cita
[17]

INFORME DEL CENTRO NACIONAL DE MEMORIA HISTÓRICA Granada: Memorias de guerra, resistencia y reconstrucción Granada: Memorias de guerra, resistencia y reconstrucción Centro Nacional de Memoria Histórica Granada: Memorias de guerra, resistencia y reconstrucción Marta Inés Villa Martínez Investigadora principal…

p. 1
16Trujillo: Una tragedia que no cesaGrupo de Memoria Histórica; Álvaro Camacho Guizado (relator); Gonzalo Sánchez G. (coordinador) · 2008 · p. 131 cita
[18]

el Sistema de Derechos Humanos de Naciones Unidas..........................................................................328 4.5. La CISVT: concertación frente a la impunidad, en medio del conflicto y la debilidad institucional....................................330 Índice onomástico 13 Pág. 4.6. Contradicciones,…

p. 13
17Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 94, 1362 citas
[19]

medias y falsas noticias para confundir a la opinión pública, como lo aseveró de forma explícita el coordinador de la campaña por el No a los Acuerdos de la Habana, posteriormente ajustados por los firmantes en el nuevo Acuerdo del teatro Colón, firmado el 24 de noviembre de 2016. 20 _______________ 1 Ver Grupo de…

p. 136
[32]

“operadores judiciales”, un número pequeño pero significativo. El asunto es que cuando se asumió el caso se lo hizo en una coyuntura compleja para la justicia colombiana, y se tocó un “nudo gordiano” de la justicia y sobre todo también en la tensión entre el ejecutivo y la rama judicial. Este caso además es…

p. 94
18La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 21, 3652 citas
[20]

el origen de los actores armados y que diera cuenta de los daños infligidos a la sociedad. A partir de estos mandatos han surgido instituciones, como el Centro de Memoria Histórica, que tienen la responsabilidad de estudiar a fondo el conflicto privilegiando las voces de las víctimas y su memoria, aunque también la…

p. 21
[56]

en la memoria Misak”. En Nuestra Vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y memoria en el Cauca indígena, Centro de Memoria Histórica. Bogotá: Imprenta Na - cional, 2012:121-165 Buck-Morss, Susan. Origen de la dialéctica negativa. Fondo de Cultura Económica, México, 1981. Centro Nacional de Memoria Histórica. ¡Basta…

p. 365
19Convocatoria a la paz grande. Declaración de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No RepeticiónComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 11 cita
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CONVOCATORIA A LA PAZ GRANDE Declaración de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición HAY FUTURO si hay verdad INFORME FINAL Comisión para el Esclarecimieto de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición CONVOCATORIA A LA PAZ GRANDE DECLARACIÓN DE LA COMISIÓN PARA EL…

p. 1
20Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 125, 3452 citas
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University of Leuven, 231 Cauca, Department of, 29, 39, 46, 46, 50–51, 115, 128, 262 Cauca River, 8, 12, 92–93, 113, 172, 175, 177, 180 Cauca Valley. See Valle del Cauca, Department of caudillo (strongman), 48, 53–54, 68, 73–74, 77, 93 Cayos expedition, 27 CELAM (Latin American Episcopal Conference), 233 Centenary…

p. 345
[24]

since become criminal bands with de facto power in many places throughout the country. Their campaign against leftist insurgents, campesinos, and unionists has been truly terrifying. Union leaders, human rights activists, and those who call for just wages, better working conditions, or land reform for the poor have…

p. 125
21Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 2781 cita
[23]

otros retos y desafíos que complementan las operaciones militares: el Comando estratégico de transición, porque estamos haciendo una transición de un país que por más de cincuenta años ha estado en un conflicto armado a una transición hacia la construcción de una paz estable y duradera, óigame bien. Primer gran reto.…

p. 278
22Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1631 cita
[25]

con control sobre muchas zonas del país. Su campaña en contra de los insurgentes de izquierda, campesinos y sindicalistas ha sido realmente aterradora. Los líderes sindicalistas, los activistas de derechos humanos y quienes piden salarios justos y mejores condiciones de trabajo o reformas agrarias para los pobres han…

p. 163
23Justicia. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoFrancisco Barbosa Delgado · 2018 · p. 11, 792 citas
[26]

distintos enfoques ideo- lógicos y políticos. Por otra parte, las formas violentas del deno- tado paramilitarismo surgieron y se consolidaron a lo largo del territorio colombiano a mediados de los ochenta y durante todo el final del siglo XX. 12 Justicia Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento histórico…

p. 11
[31]

quienes les rodean. Todo ello implicó trascender el escena- rio del proceso judicial e invitó a una reflexión sobre la necesidad de trabajar por una reparación más amplia que la que ofrece la vía judicial”. 46 “Este periodo estuvo marcado, en buena medida, por el activismo de las víc- timas y de las y los defensores…

p. 79
24El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 1962 citas
[28]

de descongestión judicial, Congreso de Colombia, Diario O fi cial No. 47. 768 de 12 de julio de 2010, disponible en http://www.secretariasenado.gov.co/senado/ basedoc/ley_ 1395 _ 2010.html Colombia, (2010), Ley 1407 de 2010 (agosto 17), Por la cual se expide el Código Penal Militar, Congreso de Colombia, dis- ponible…

p. 196
[29]

de descongestión judicial, Congreso de Colombia, Diario O fi cial No. 47. 768 de 12 de julio de 2010, disponible en http://www.secretariasenado.gov.co/senado/ basedoc/ley_ 1395 _ 2010.html Colombia, (2010), Ley 1407 de 2010 (agosto 17), Por la cual se expide el Código Penal Militar, Congreso de Colombia, dis- ponible…

p. 196
25De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 131 cita
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a la verdad, oficializado a través de la firma de los Acuerdos de la Verdad, se ins- cribe en dos importantes propósitos: 1) ofrecer la posibilidad de re- solver la situación jurídica a cada una de las personas desmovilizadas de grupos paramilitares no acogidas a la Ley 975 de 2005, con base en la entrega de…

p. 13
26Violencia Sexual, Conflicto Armado y Justicia en ColombiaClaudia Cecilia Ramírez Cardona (coord.); Andrea González Rojas; Constanza Clavijo Velasco; Carmen Alicia Mestizo Castillo; Belén Pérez González · 2007 · p. 531 cita
[34]

trate de una comisión de la verdad propiamente dicha básicamente porque ha sido creada en medio del conflicto armado interno, y adicionalmente, su composición mayoritaria por representantes de entidades del Estado le resta autonomía e independencia. Por lo pronto, se cuenta con una serie de documentaciones contenidas…

p. 53
27Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4331 cita
[35]

el origen y funcionamiento de los grupos paramilitares. Pero estas coordenadas no solo eran geográficas. Localizaban la fosa, con dos personas, en un punto en una historia. El versionado, en actitud algo confusa, guarda un silencio profundo. Se hace a un lado, intervienen los técnicos. Se le interroga sobre lo…

p. 433
28Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 141 cita
[36]

detallada en la cartilla Contribuciones Voluntarias ¡Tu voz construye me- moria! Conceptos, herramientas, lineamientos (CNMH, 2015b). INTRODUCCIÓN 15 to de menores y un (1) excomandante del Frente Hernán Troncoso del Bloque Centauros, postulado al proceso judicial de la jurisdicción de Justicia y Paz. 3 El…

p. 14
29Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo II. El Frente Capital y el declive del Bloque Centauros de las AUCDaniel Ricardo Martínez Bernal (coordinador), Lorena Camacho Muete, Esteban Caviedes Alfonso, Laura Bibiana Escobar García, José María Gutiérrez Sierra, Daniela Moreno Arriola, Daniel Augusto Serrano Corredor, Juan Manuel Villarraga Beltrán · 2021 · p. 151 cita
[37]

de las fuentes bibliográficas, históricas, judiciales y periodísticas que pudiesen dar cuenta del desarrollo del fenómeno paramilitar en los Llanos Orientales y que incluye: Como insumos analíticos, los informes de la Comisión Nacional de Re- paración y Reconciliación-Grupo de Memoria Histórica (CNRR-GMH) como el…

p. 15
30¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 293, 2952 citas
[38]

mediante su reconstrucción, el reconocimiento de la estigmatización a la que fueron sometidos y la impunidad en las que quedan muchos de los crímenes que sufrieron. Es precisamente la lucha contra la impunidad y las labores de dignificación de la memoria de las víctimas y sus comu- nidades las que informan las…

p. 293
[43]

Procuraduría, allí gritábamos consignas unos minutos y continuábamos. A esa hora mucha gente salía de las oficinas a buscar almuerzo y se detenía a mirar la marcha, pues llevábamos las fotografías de los desaparecidos en tamaño grande, en forma de pancartas. Algunas veces repartíamos hojas volantes con la denuncia.…

p. 295
31Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 2941 cita
[39]

la masacre de 1988 marcaron el comienzo de un nuevo resurgir de la memoria, que ha continuado con diversos actos en años poste- riores, agenciados tanto por organizaciones de víctimas y derechos humanos como por indivi- duos (página 381). 2008 Iniciativa de memoria - Org. DH y víctimas - Conmemo- ración de la masacre…

p. 294
32Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 3661 cita
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intenta comprender la diversidad de iniciativas de memoria de las víctimas del conflicto armado en Colombia, las cuales sirven de referente para analizar sus expresiones en el Alto Nordeste Antioqueño 484. 481 Testimonios y Diario de Campo. 482 Ibíd. 483 Testimonios y Diario de Campo. El victimario emplazado…

p. 366
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1841 cita
[41]

reúne con otras perso- nas en el Costurero de Tejedoras por la Memoria 512, le contó a la Comisión cómo fue hallando, en el encuentro y reconocimiento con otras víctimas, un camino para expresar su duelo: «Como que al empezar a reunirnos, que ya empezaron que una, que hacer la aso- ciación de víctimas. Entonces, que a…

p. 184
34La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Andrés Fernando Suárez (Relator) · 2009 · p. 1681 cita
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las Víctimas El monumento reivindica un proceso y no sólo un aconteci- miento de violencia paramilitar y guerrillera; y condensa la solida- ridad entre las víctimas de El Salado y La Sierra, pues los primeros siempre han reconocido a los segundos, y estos a su vez siempre han seguido a los primeros: el retorno de los…

p. 168
35Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 2991 cita
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en 1996 a Mutatá». 299 valor adicional de ser instrumentos de aliento y canalización de la participación social en la generación de memoria 904. Así lo ha hecho, por ejemplo, la Galería Viva, ubicada en el cementerio La América, en Medellín. Este lugar fue intervenido por colectivos sociales de la Comuna 13 de…

p. 299
36Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 2361 cita
[45]

batalla por evitarlo, impidiendo que se imponga una memoria que suprima, suplante, desfigure u ocul- te la memoria de los hechos que acontecieron, pero que para al- gunos sería conveniente ignorar. Por esta razón a medida que los años transcurren y la impunidad se mantiene (la mayoría de los crímenes no han sido…

p. 236
37Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 2361 cita
[46]

violencia sociopolítica y el con- flicto armado, y todavía están presentes, para evitar que en vida sean condenados al olvido. Por eso se impulsan acciones en pro de la recuperación de las memorias de los castillenses, por ejemplo, por medio de la elaboración de “historias de vida” (Anexo 3). Nosotros queremos que se…

p. 236
38Caquetá: una autopsia sobre la desaparición forzadaHelka Quevedo Hidalgo · 2018 · p. 661 cita
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Huila a sembrar 14 49 árbo- les, a pronunciar sus nombres, a encender el fuego de una vela en su memoria, a inscribir sus nombres en placas metálicas; a hacer pre- sencia en un pequeño Bosque de Paz en Bogotá 50, en donde nueva- mente estas 14 personas, simbólicamente están reunidas. Y esta vez no en fosas…

p. 66
39Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3451 cita
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los colectivos de personas LGBTIQ+ han promovido la búsqueda de la justicia y la reconstrucción de la memoria: documentan los casos de violencia en el marco del conflicto armado, brindan apoyo psicológico y jurídico en el proceso de denuncia y acompañan «como si, literalmen te, el cuerpo se “desenterrara” para hablar…

p. 345
40Crecer como un río. Jornaliando cuesta arriba por vida digna, integración regional y desarrollo propio del Macizo Colombiano, Cauca, Nariño y Colombia. Volumen 1John Jairo Rincón García, Camilo López Pérez, Nancy Celia Navarro Rojas, Wilder Jamith Meneses Bolaños, Víctor Hugo Buesaquillo, Camilo Ernesto Muñoz Meneses, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2017 · p. 111 cita
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integrantes de esta organización social que también fueron asesinados a lo largo de la trayectoria del CIMA, incluso aquellos que como Jaime Bronstein Bonilla, sin ser del CIMA, nutrieron e impulsaron los procesos sociales en el suroccidente colombiano. A 12 Crecer como un río sus nombres y al de muchos otros líderes…

p. 11
41Memorias plurales: experiencias y lecciones aprendidas para el desarrollo de los enfoques diferenciales en el Centro Nacional de Memoria Histórica. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoCentro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 991 cita
[50]

administrar un Museo de Memoria, destinado a lograr el fortalecimiento de la memoria colectiva acerca de los hechos desarrollados en la historia reciente de la violencia en Colombia”. 99 2 Enfoque diferencial étnico conocimientos que posibilitan la reconfiguración permanente de los dispositivos culturales. En el…

p. 99
42Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4111 cita
[51]

la estereotipia que, desde épocas greco-romanas Europa ha practicado en sus relaciones con la población negra (Thompson 1976: 32). Invisibilidad y estereotipia, como parte de un proceso de discriminación socio- racial del negro, son herramientas de un sistema de comunicación e información hegemónico, dominado por el…

p. 411
43Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 2361 cita
[52]

como entidades de coordinación subregional (departamental) hacia mediados de la década del noventa. Así, por ejemplo, para 1996 en un evento en Bocas de Satinga se argumentaba: “¿Qué es el Palenque territorio negro en Nariño? Es el gran territorio de las comunidades negras, es un espacio para la construcción de la…

p. 236
44La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 1891 cita
[53]

ver a las comunidades indígenas y afro- descendientes como un obstáculo para cumplir estos objetivos (Comisión de la Verdad, 2019). Ver a los otros como un ‘obstáculo’ se convirtió enton- ces en una variable que marcó la forma en la que los actores externos se re- lacionaron con la población chocoana. En muchas…

p. 189
45Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 2311 cita
[54]

de la memoria 319 dominación. Esto es, a la construcción de una hegemonía, expresada a través de relaciones de consenso (Restrepo, Nuevo reino 120). Con esta pregunta comencé a revisar las intervenciones de don Diego de Torres, el cacique de Turmequé, y de allí en adelante fueron surgiendo otras inquietudes sobre la…

p. 231
46Vivir sabroso. Luchas y movimientos afroatrateños en Bojayá, Chocó, ColombiaNatalia Quiceno Toro · p. 2641 cita
[55]

en la historia para la gente afroatrateña. "MIBCMBSEFMBTNFNPSJBTBGSPBUSBUFÒBT QJFOTPFOBMHPRVFiBUFOUBDPOUSBMB QB[NFOUBMu 3JWFSB$VTJDBORVJ &TEFDJS VOBNFNPSJBRVFOPTIBDFQFOTBS que activa potencias emancipadoras y no se reduce a una aparente interioridad que emerge cuando es abordada desde el universo narrativo y…

p. 264
47La guerra escondida. Minas Antipersonal y Remanentes Explosivos en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica, Fundación Prolongar · 2017 · p. 3851 cita
[57]

http://colombiasinminas.org/wp- content/uploads/ 2011 / 06 /Problematica-de-los-erradicado- res-con-anexos.pdf, recuperado el 30 de julio de 2016. Campaña Colombiana contra las Minas (s.f.), disponible en http:// colombiasinminas.org/ Centro Nacional Contra Artefactos Explosivos y Minas, CENAM, (s.f.), Cartilla Llamar…

p. 385
48Más allá del desplazamiento: políticas, derechos y superación del desplazamiento forzado en ColombiaCésar Rodríguez Garavito (coord.), Juan Carlos Guataquí, Ana María Ibáñez Londoño, María Mercedes Maldonado Copello, Luis Eduardo Pérez Murcia, Esteban Restrepo Saldarriaga, Héctor Riveros Serrato, Diana Rodríguez Franco, Yamile Salinas Abdala · 2010 · p. 1911 cita
[58]

la justicia y la reparación y la necesidad de restablecer la paz, la democracia, el Estado de derecho y la convivencia pacífica (lo cual, en muchos casos, implica que víctimas y perpetradores deban convivir en los mismos espa- cios territoriales y políticos). 105 Aunque las soluciones que cada comunidad política en…

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49Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 3111 cita
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miembros de la Comisión realizaran viajes a distintos países de América y Europa para recibir material probatorio. El presidente Sábato mantuvo más de 100 entrevistas personales, radiales y televisivas dentro y fuera del país. Véase Conadep (1984). 312 Exilio colombiano Huellas del conflicto armado más allá de las…

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50Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 3281 cita
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be received (Love- man 1998: 506). In Argentina the Catholic Church displayed an ambivalent atti- tude toward the military government, and the country lacked the embedded activist networks found in Chile. Because of abuses and the erosion of legal rights as a result of precoup counterinsurgency efforts against…

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51Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 2031 cita
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positivistas: os limites de prática". Estudos Ibero-Americanos, Porto Alegre, 24 (1): 131-148. Trigo, Benigno. (1997) "Crossing the Boundaries of Madness: Crirninology and Figurative Language in Argentina (1878-1920)". Journal of Latín American Cultural Studies, Abingdon, 6 (1): 7- 20.. (2000) Subjects of Crisis. Race…

p. 203
52Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1161 cita
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on the cover. The violence sparked by “el nueve de abril” (April 9) made the streets and the public sphere, which had shaped Gaitán into a popular icon, dangerous terrain to tread.36 Once the Cali daily El Relator restarted printing its newspaper on April 12, reports tracked and interpreted the violent fallout of…

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53Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · p. 201 cita
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al sistema político colombiano y a sus instituciones un estatus de ex- cepcional estabilidad en el contexto regional, bajo cuya égida se desenvuelve a su vez un conflicto armado interno, que atiza los antagonismos desde hace más de 50 años. Es así como guerra y democracia se entrecruzan, se suceden pa- ralelamente…

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54Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 5562 citas
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equiparable a ver el cuerpo asesinado de los supuestos delincuentes. A su vez, en parte como justifi- cación del discurso paramilitar y en parte en realidad, el involucramiento de civiles en las victimizaciones llegó hasta niveles de instrumentalizar el paramilitarismo a partir de falsas acusaciones a otros civiles…

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equiparable a ver el cuerpo asesinado de los supuestos delincuentes. A su vez, en parte como justifi- cación del discurso paramilitar y en parte en realidad, el involucramiento de civiles en las victimizaciones llegó hasta niveles de instrumentalizar el paramilitarismo a partir de falsas acusaciones a otros civiles…

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55Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 6531 cita
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y reclutamiento de niños, niñas, ado - lescentes y jóvenes. • Garantizar la atención a todas las víctimas que estén adelantando procesos o se encuentren acreditadas ante instituciones del Sistema Integral para la Paz, independientemente de su inclusión en el Registro Único de Víctimas. Memoria Recomendación 12 (corto…

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