Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Hecho histórico · Crisis y narcotráfico · 1974–1990

La toma y retoma del Palacio de Justicia (1985)

El 6 y 7 de noviembre de 1985, un comando del M-19 asaltó el Palacio de Justicia en Bogotá y las Fuerzas Militares lo recuperaron a sangre y fuego, dejando cerca de cien muertos —entre ellos once magistrados de la Corte Suprema— y una docena de desaparecidos que salieron con vida bajo custodia militar. El episodio clausuró el proceso de paz de Betancur, expuso la autonomización del estamento militar frente al poder civil y reveló el vínculo entre el narcotráfico y la guerrilla.

La toma y retoma del Palacio de Justicia (1985)
6 y 7 de noviembre de 1985
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
6 y 7 de noviembre de 1985
Dónde
Cali, Eje Cafetero, Magdalena Medio, Palacio de Justicia, Bogotá, Plaza de Bolívar, Bogotá, Casa del Florero (Museo 20 de Julio), Bogotá, Cantón Norte, Bogotá, Escuela de Caballería de Usaquén, Bogotá, La Uribe (Meta)
Protagonistas
Belisario Betancur (presidente de Colombia), Alfonso Reyes Echandía (presidente de la Corte Suprema de Justicia, víctima), Luis Otero Cifuentes (comandante de la operación guerrillera, M-19), Andrés Almarales (figura central del comando guerrillero, M-19), Álvaro Fayad (comandante del M-19), Iván Marino Ospina (comandante del M-19, aceptó financiación de Escobar), Pablo Escobar (financiador de la operación, cartel de Medellín), Jesús Armando Arias Cabrales (comandante de la Brigada XIII, dirigió la retoma), Alfonso Plazas Vega (comandante de la Escuela de Caballería, dirigió el asalto blindado), Rafael Samudio Molina (comandante general de las Fuerzas Militares), Fernando Landazábal Reyes (ministro de Defensa, opositor al proceso de paz), Antonio Navarro Wolff (dirigente del M-19, sobreviviente del atentado de Cali)
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. El deterioro y ruptura del proceso de paz entre el gobierno Betancur y el M-19: la prohibición del congreso del M-19 en Los Robles (febrero de 1985), los ataques paramilitares contra guerrilleros en tregua —incluido el atentado con granada contra Antonio Navarro Wolff en Cali el 23 de mayo de 1985— y el asesinato del vocero Carlos Toledo Plata erosionaron la confianza hasta que el M-19 declaró terminada la tregua en junio de 1985.
  2. La oposición activa del estamento militar al proceso de paz: el ministro de Defensa Landazábal Reyes contrapunteó públicamente al presidente, la fuerza pública y los paramilitares del MAS operaron sin control civil durante la tregua, y la paz nunca se convirtió en propósito estatal ni contó con respaldo partidario.
  3. La financiación de Pablo Escobar y el cartel de Medellín: Escobar ofreció dos millones de dólares al M-19 —aceptados por Iván Marino Ospina— con el objetivo de destruir los archivos de extradición de la Corte Suprema y presionar a los magistrados que respaldaban el tratado de extradición con Estados Unidos.
  4. La decisión del M-19 de someter al presidente Betancur a un juicio político por el incumplimiento de los acuerdos de paz, buscando también, según versiones internas, forzar la reanudación de las negociaciones.
  5. La falla de inteligencia militar: las Fuerzas Militares contaban con información sobre la organización de un grupo especial del M-19 en Bogotá, pero la alerta se relajó tras la visita sin incidentes del presidente François Mitterrand, y el comandante de la Brigada XIII acababa de regresar de una comisión al exterior el día del asalto.
6 y 7 de noviembre de 1985La toma y retoma del Palacio de Justicia (1985)

Consecuencias

  1. Cerca de cien muertos, entre ellos once magistrados de la Corte Suprema de Justicia —incluido su presidente Alfonso Reyes Echandía—, magistrados auxiliares, funcionarios del Consejo de Estado, empleados de la cafetería, militares y guerrilleros.
  2. Desaparición forzada de aproximadamente una docena de personas —entre ellas trabajadores de la cafetería y la guerrillera Irma Franco Pineda— que fueron vistas salir con vida del Palacio bajo custodia militar y nunca reaparecieron; cinco siguen desaparecidas cuatro décadas después.
  3. Clausura del proceso de paz de Betancur y reposicionamiento del estamento militar en la definición de la política de defensa y seguridad, desplazando el fiel de las relaciones civiles-militares hacia el uniforme por el resto de la década.
  4. Destrucción política y militar del M-19 como fuerza con pretensión de legitimidad urbana; la organización solo se recuperaría mediante la desmovilización de 1990 y la conversión en partido político (Alianza Democrática M-19).
  5. En diciembre de 1986, la Corte Suprema renovada —diezmada la anterior en la toma— declaró inexequible la Ley 27 de 1980 que ratificaba el tratado de extradición con Estados Unidos, decisión que muchos observadores atribuyeron al temor generado por la muerte de magistrados y las amenazas del narcotráfico, beneficiando directamente a Pablo Escobar.
  6. Apertura de décadas de litigios judiciales: entre 2010 y 2011 un exgeneral y un alto oficial del Ejército fueron condenados por desaparición forzada; la Corte Interamericana de Derechos Humanos tuvo que intervenir ante la impunidad persistente; los restos de Cristina del Pilar Guarín Cortés solo fueron entregados a su familia en septiembre de 2016.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La toma y retoma del Palacio de Justicia condensa en veintiocho horas las tensiones estructurales de la Colombia de los ochenta: el fracaso de la primera gran apuesta de paz negociada, la autonomización del poder militar frente al civil, la penetración del narcotráfico en la política y la guerrilla, y la impunidad como respuesta estatal ante crímenes de Estado. El episodio fijó un umbral de lo que el país estaba dispuesto a tolerar —y a olvidar— en nombre del orden, y su disputa judicial y de memoria, aún inconclusa, revela cuánto de ese umbral permanece sin resolverse.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

La toma y retoma del Palacio de Justicia

Entre las once y media de la mañana del miércoles 6 de noviembre de 1985 y la tarde del jueves 7, un comando de treinta y cinco guerrilleros del M-19 asaltó el Palacio de Justicia en la Plaza de Bolívar de Bogotá y las Fuerzas Militares colombianas lo recuperaron a sangre y fuego. Del edificio salieron cerca de cien muertos —entre ellos once magistrados de la Corte Suprema de Justicia, incluido su presidente Alfonso Reyes Echandía—, un puñado de sobrevivientes que reaparecieron desaparecidos y una certeza incómoda que Colombia tardaría treinta años en admitir: durante veintiocho horas, el poder civil dejó de mandar sobre la fuerza pública. La toma clausuró el proceso de paz de Belisario Betancur, dinamitó al M-19 como fuerza militar con pretensión política y, por vías que solo se irían iluminando con los años, terminó favoreciendo al hombre que había financiado la operación: Pablo Escobar. Cuatro décadas después, cinco cuerpos siguen sin aparecer y la Corte Interamericana de Derechos Humanos tuvo que suplir desde afuera el juicio que Colombia no supo darse.

El proceso de paz que se estaba rompiendo

Belisario Betancur Cuartas llegó a la Casa de Nariño en agosto de 1982 con una apuesta inédita: negociar con las guerrillas. El 19 de noviembre de ese año, el Congreso sancionó la Ley 35, una amnistía amplia por delitos políticos que benefició a militantes de las FARC, el M-19, el ELN, el EPL, el ADO, el PLA y el ORP. El propio presidente afirmaría en 1984 que cerca de dos mil guerrilleros habían salido de la clandestinidad al amparo de esa ley.

La respuesta no fue unánime. Tres días después de firmada la amnistía, el comandante del M-19 Jaime Bateman la rechazó públicamente: no bastaba con perdones, dijo, hacían falta reformas políticas y sociales de fondo. El grupo volvió a la guerra a comienzos de 1983, empujado también por el reciente armamento adquirido, por el aire favorable de las guerrillas centroamericanas y por apoyos externos.

Aun así, el gobierno insistió. El 28 de marzo de 1984 se firmaron los Acuerdos de Cese al Fuego, Tregua y Paz con las FARC —los llamados Acuerdos de La Uribe, once puntos que incluían el alto el fuego y una Comisión de Verificación—, y en el marco de esos pactos la guerrilla comunista anunció su tránsito hacia un movimiento político legal que cristalizaría en la Unión Patriótica. El 24 de agosto de ese año, el M-19 firmó los Acuerdos de Corinto, que establecían un cese bilateral del fuego; el EPL suscribió acuerdos equivalentes.

La tregua vivía sitiada desde dentro. El ministro de Defensa, general Fernando Landazábal Reyes, contrapunteaba públicamente al presidente cuando este pedía a las Fuerzas Armadas colaborar con la paz, y defendía a la institución armada frente a las denuncias sobre sus vínculos con los paramilitares del MAS en el Magdalena Medio. La paz de Betancur nunca se convirtió en propósito estatal: ningún partido la respaldó de manera consistente, sectores fundamentales del poder —encabezados por la cúpula militar— actuaron como bloque opositor, y el presidente terminó gobernando sin aliados internos suficientes. Coexistieron así, en los mismos meses, los diálogos y una estrategia de contrainsurgencia que algunos han llamado la guerra dentro de los diálogos de paz.

Sobre los guerrilleros en tregua caían las señales de esa guerra paralela. El vocero del M-19 Carlos Toledo Plata fue asesinado por paramilitares del MAS. El 23 de mayo de 1985, en una cafetería de Cali, Antonio Navarro Wolff y Carlos Alonso Lucio —dirigentes del M-19 amparados por el cese al fuego— sobrevivieron a un atentado con granada de fragmentación. En febrero de ese año, el gobierno había prohibido un congreso del M-19 en Los Robles al que la organización había invitado a delegados de sindicatos y partidos. La confianza se disolvía.

En junio de 1985, el M-19 dio por terminada la tregua. La primera consecuencia militar fue una toma guerrillera en el Eje Cafetero el 28 de junio. La segunda, cinco meses después, tendría lugar frente a la Casa de Nariño.

La operación Antonio Nariño por los Derechos del Hombre

El asalto se llamó Operación Antonio Nariño por los Derechos del Hombre. La dirigió Luis Otero Cifuentes, con Andrés Almarales como figura central; en el comando estaban también Alfonso Jacquin, Guillermo Elvecio Ruiz, Ariel Sánchez, José Domingo Gómez y otra treintena de combatientes. El objetivo declarado era someter al presidente Betancur a un juicio político por el incumplimiento de los acuerdos de paz; el propósito profundo, en la versión posterior de algunos participantes, era forzar al gobierno a reanudar las negociaciones.

Había, sin embargo, una capa que el M-19 negó y que la evidencia posterior iría descubriendo. Pablo Escobar Gaviria había ofrecido financiar la operación con una condición muy precisa: dos de sus hombres debían acompañar a los guerrilleros para quemar los archivos de la Corte Suprema relativos a la extradición y para asesinar a los magistrados que apoyaban el tratado con Estados Unidos. Los comandantes Álvaro Fayad e Iván Marino Ospina rechazaron la exigencia de los sicarios acompañantes, pero Iván Marino sí aceptó los dos millones de dólares que Escobar puso sobre la mesa. El testimonio de Virginia Vallejo, dado años después y confirmado en parte por la Comisión de la Verdad, fijó ese vínculo. Bateman, antes de morir, había estado comprometido con restablecer las buenas relaciones con Escobar y el cartel de Medellín.

Las Fuerzas Militares no ignoraban del todo el peligro. Tenían información de inteligencia sobre la organización de un grupo especial del M-19 en Bogotá. La alerta había estado activa durante la visita del presidente francés François Mitterrand a Colombia; cuando esa visita transcurrió sin incidentes, la guardia se relajó. El 6 de noviembre el comandante de la Brigada XIII acababa de regresar de una comisión al exterior. La amenaza estaba diagnosticada, pero no atendida.

A las 11:30 de la mañana, un camión y varias camionetas irrumpieron por el sótano del Palacio de Justicia. En pocos minutos, el comando controló la sede compartida por la Corte Suprema y el Consejo de Estado. Adentro había alrededor de trescientos cincuenta rehenes: magistrados, magistrados auxiliares, abogados asistentes, empleados administrativos, celadores, choferes, la ascensorista, visitantes y los trabajadores de la cafetería. Entre estos últimos —figuras cuyos nombres quedarían marcados en la memoria colombiana— estaban Carlos Augusto Rodríguez Vera, administrador; Cristina del Pilar Guarín Cortés, cajera interina; los meseros Héctor Jaime Beltrán Fuentes y Bernardo Beltrán Hernández; Gloria Estella Lizarazo Figueroa, empleada; David Suspez Celis, chef; y Luz Mary Portela León, empleada de servicios generales.

El M-19 exigió que el presidente Betancur se presentara ante un tribunal improvisado en la propia sede. Alfonso Reyes Echandía, presidente de la Corte, tomó el teléfono e imploró que el gobierno lo dejara hablar con el mandatario y que se ordenara el cese al fuego. La llamada, transmitida en directo por radio, no fue atendida.

Veintiocho horas: la decisión de no negociar

Betancur tomó tres decisiones cuya suma marcaría el desenlace: enviar al Batallón Guardia Presidencial y a las unidades de la Brigada XIII a recuperar el edificio, no negociar con el M-19 y no atender el llamado directo de Reyes Echandía. Formalmente mantenía abierta una hendija: aceptaría un diálogo condicionado a que los guerrilleros entregaran el Palacio, liberaran rehenes y aceptaran salir al exterior sin compensación económica. Cuando el M-19 le pidió el 7 de noviembre que enviara a su hermano Jaime Betancur Cuartas como mediador, el presidente reafirmó que actuaría con la fuerza pública antes que dar la impresión de negociar con terroristas.

Una grabación de las comunicaciones internas del operativo, captada por radioaficionados y publicada el 20 de junio de 1986 por El País de Madrid, mostró que el gobierno descartó cualquier negociación y dio luz verde a los planes militares en la madrugada del 7 de noviembre. Fuentes del propio gobierno matizarían que Betancur distinguía entre no negociar y mantener una posibilidad remota de diálogo. La distinción, sobre el terreno, no cambió nada.

El operativo militar fue devastador y descoordinado. Tanques Cascabel entraron al edificio a las pocas horas del asalto. El fuego cruzado entre unidades del Ejército y la Policía —tropas propias disparando hacia sectores donde estaban sus propios soldados— quedó consignado en las conversaciones interceptadas. El incendio, de origen todavía disputado, consumió el cuarto piso donde el M-19 concentró a magistrados como rehenes. Alfonso Reyes Echandía murió allí. También Manuel Gaona Cruz y Carlos Medellín Forero, entre los once magistrados de la Corte Suprema que perdieron la vida. En el conteo final aparecieron además tres magistrados auxiliares, doce auxiliares de magistrados de la Corte, un magistrado auxiliar del Consejo de Estado, dos abogados asistentes de ese tribunal, cuatro auxiliares más, tres choferes, dos celadores, una ascensorista, tres visitantes, once militares y treinta y cinco guerrilleros.

Sobre el mando de la operación pesa una ambigüedad constitutiva que ninguna investigación ha terminado de despejar. Una versión sostiene que el presidente no ordenó el ataque ni su desenlace y que, en la práctica, los militares actuaron con una autonomía tal que equivalió a un cuasi-golpe de Estado. Militares que participaron en la retoma han afirmado lo contrario: que recibieron órdenes precisas y puntuales invocando la cadena de mando que llegaba al presidente de la República. Ambas versiones apuntan a la misma zona gris: Betancur adoptó las decisiones estratégicas —enviar tropas, no negociar, no hablar con Reyes— y luego perdió, o cedió, la conducción táctica sobre unos mandos que la ejercieron sin contrapeso. Esa ambigüedad no es un accidente narrativo; es el rasgo político central del episodio.

La Casa del Florero: los sobrevivientes que no sobrevivieron

Frente al Palacio, sobre la esquina nororiental de la Plaza de Bolívar, el Museo de la Casa del Florero —donde se conserva la reliquia del 20 de julio de 1810— fue convertido en puesto de mando. Allí instaló su cuartel el general Jesús Armando Arias Cabrales, comandante de la Brigada XIII. Y allí, a medida que los rehenes eran evacuados durante y después del combate, la Inteligencia Militar los separaba entre víctimas y sospechosos.

La sospecha recayó sobre los trabajadores de la cafetería. Se creía que habían introducido armas, alimentos y pertrechos al M-19 en los días previos. El grupo de nueve personas —Rodríguez Vera, Guarín Cortés, los dos Beltrán, Lizarazo, Suspez, Portela y otros— fue retenido en la Casa del Florero y trasladado después a instalaciones militares, entre ellas el Cantón Norte y la Escuela de Caballería de Usaquén. En esos lugares hubo torturas. De allí, muchos no volvieron.

Con ellos desapareció Irma Franco Pineda, guerrillera del M-19 que salió con vida del Palacio bajo escolta militar y nunca reapareció. Salió también, con vida, el magistrado auxiliar del Consejo de Estado Carlos Horacio Urán, herido pero caminando; su cuerpo apareció después dentro del edificio, con un tiro en la cabeza. En total, cerca de una docena de personas fueron vistas salir del Palacio bajo custodia oficial y luego desaparecieron.

Los nombres del listado de sospechosos que se manejaba en la Casa del Florero involucraban a altos mandos: el coronel Alfonso Plazas Vega, comandante de la Escuela de Caballería que dirigió el asalto blindado; el coronel Sánchez Rubiano; el propio Arias Cabrales. La coordinación entre ese mando operativo y los aparatos de inteligencia que decidieron el destino de los detenidos es el eje que las investigaciones judiciales posteriores tratarían de reconstruir.

Los restos de Cristina del Pilar Guarín Cortés fueron entregados a su familia en septiembre de 2016, treinta y un años después de la desaparición, tras un trabajo conjunto de la Fiscalía y Medicina Legal. Otros cuerpos han ido apareciendo, algunos identificados por error dentro de tumbas oficiales del propio Palacio. Cinco personas siguen figurando como desaparecidas.

Lo que la operación produjo

En las horas siguientes a la retoma, el gobierno construyó y difundió con rapidez una versión oficial: una operación exitosa de rescate frente a un ataque terrorista financiado con oscuros propósitos. Los medios de comunicación fueron silenciados durante los combates —la transmisión de radio se cortó por orden gubernamental— y la narrativa que se instaló minimizó el fuego cruzado, atribuyó el incendio al M-19 sin más matices y omitió el capítulo de los detenidos que salían del edificio y no llegaban a ninguna parte. Hubo también, tras los hechos, usurpación del poder judicial y abusos en el manejo de las pruebas y los cadáveres.

El M-19 quedó política y militarmente arruinado. La imagen de guerrilla urbana con aire de Robin Hood, cultivada desde el robo de la espada de Bolívar en 1974 y el asalto al Cantón Norte en 1979, se derrumbó frente a la muerte de los magistrados más respetados del país. La organización solo admitiría el episodio como un error militar; en términos políticos, fue un suicidio del que tardaría cinco años en salir mediante la desmovilización de 1990. Iván Marino Ospina había muerto en agosto de 1985, antes de la toma; Álvaro Fayad caería en marzo de 1986.

Para el gobierno Betancur el desenlace fue distinto pero paralelo. La iniciativa de paz quedó sepultada en las ruinas del edificio. Los militares recuperaron el terreno en la definición de la política de defensa y seguridad, y en las relaciones civiles-militares el fiel se movió, por el resto de la década, hacia el lado del uniforme. El presidente mantuvo un silencio prolongado sobre su propia responsabilidad; solo a finales de 2015, treinta años después, pediría perdón públicamente en un acto realizado en Ibagué. Ese mismo año Juan Manuel Santos, en nombre del Estado colombiano, ya había ofrecido disculpas a las víctimas.

Hubo un beneficiario cuyo nombre no figuraba entre los protagonistas visibles. Pablo Escobar había financiado una operación cuyo desenlace explícito rechazó, pero cuyo efecto estructural terminó cumpliendo los objetivos que él perseguía. La Corte Suprema diezmada en el incendio se había resistido a declarar inexequible el tratado de extradición con Estados Unidos: dictaba autos inhibitorios ante los recursos de los abogados del narcotráfico. La Corte renovada declaró en diciembre de 1986 inexequible la Ley 27 de 1980, que ratificaba el tratado.

El argumento formal fue de forma: la ley había sido sancionada por el ministro de Gobierno Germán Zea Hernández en función de presidente encargado, no por el titular. Muchos observadores interpretaron entonces —y siguen interpretando— que el fallo respondió menos a razones jurídicas que al temor por la muerte de los magistrados y a las amenazas continuas de los extraditables.

Las causas detrás del acontecimiento

El Palacio de Justicia no cabe en la locura de un comando mal calculado ni en el abuso de una cúpula militar desbocada. Actuaron causas de fondo y detonantes inmediatos, anudados en el propio edificio.

La causa estructural más pesada fue la fragilidad del proceso de paz de Betancur. Un gobierno sin partido propio, con los liberales fríos y los conservadores divididos, negociaba con guerrillas activas mientras su ministro de Defensa lo contradecía en público y los aparatos de inteligencia toleraban —cuando no auspiciaban— la acción paramilitar contra los amnistiados. Los asesinatos de dirigentes del M-19 en tregua, el atentado contra Navarro Wolff en mayo, la prohibición del congreso de Los Robles en febrero, la ruptura formal de la tregua en junio: cada uno de esos hitos fue estrechando el campo hasta hacer previsible una acción armada de gran envergadura.

La segunda causa estructural fue la autonomía acumulada de las Fuerzas Militares dentro del régimen del Frente Nacional y sus prolongaciones. Décadas de estado de sitio habían formado un estamento castrense acostumbrado a decidir sin consulta y a interpretar los intentos de paz civil como una amenaza a su misión. Cuando los planes militares se pusieron en marcha en la madrugada del 7 de noviembre, el mando operativo actuó según su propia lógica, y el presidente —fuera por convicción, por debilidad o por cálculo de imagen— no intervino para modificarla. El ataque a Casa Verde en diciembre de 1990, ya bajo Virgilio Barco Vargas y su sucesor, mostraría que el patrón se prolongaba.

Entre los detonantes coyunturales, tres son inseparables. La ofensiva de Escobar y el cartel de Medellín contra el tratado de extradición, que en 1985 había pasado ya a una fase abierta de terrorismo contra jueces y magistrados; el ministro de Justicia Enrique Parejo González vivía bajo amenaza permanente. La decisión del M-19 de aceptar el financiamiento del cartel, aunque rechazara las condiciones más lesivas: esa alianza silenciosa, aun parcial, contaminó estratégicamente la operación. Y la propia mecánica de una toma pensada como un juicio simbólico al presidente y no como un combate de aniquilamiento: el M-19 no calculó que el gobierno, en un ejercicio de fuerza más que de deliberación, prefería la destrucción del Palacio a la humillación de negociar.

Las cuentas pendientes: justicia nacional e internacional

La justicia colombiana tardó décadas en abrir los expedientes con seriedad. En 2008, con el testimonio de Virginia Vallejo solicitado en el caso reabierto, y en 2009, con la Comisión de la Verdad —creada por la propia Corte Suprema— confirmando la mayoría de los hechos ocurridos en la Casa del Florero, empezó a moverse la maquinaria penal.

El 9 de junio de 2010, el Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado condenó en primera instancia al coronel retirado Luis Alfonso Plazas Vega a treinta años de cárcel por la desaparición forzada de Irma Franco Pineda y Carlos Augusto Rodríguez Vera. En 2011, el general retirado Jesús Armando Arias Cabrales fue condenado a treinta y cinco años por la desaparición forzada de cinco de las doce víctimas del Palacio. Arias Cabrales cumpliría su condena, que quedó en firme, recluido en el Cantón Norte —el mismo lugar donde parte de los desaparecidos fue conducida.

El caso de Plazas Vega tomó otro curso. En 2015, la Corte Suprema de Justicia revocó su condena y ordenó su libertad. Había pasado ocho años en prisión. La revocatoria se ha citado desde entonces como emblema de la impunidad que en Colombia ha protegido a los mandos vinculados con estructuras paramilitares y con operativos de guerra sucia.

Los militares involucrados, en su versión, han argumentado que actuaron bajo órdenes directas del comandante del Ejército —el general Rafael Samudio Molina— y del presidente de la República, y que fueron abandonados por el Estado cuando la justicia los procesó individualmente. Ese argumento contiene una verdad incómoda para el poder civil: si la cadena de mando existía y funcionaba, la responsabilidad no se agota en los coroneles y los generales; y si no existía, entonces el episodio confirma la tesis de la autonomía militar en tiempo real.

Ante la insuficiencia de la justicia nacional, el caso llegó al Sistema Interamericano. La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano por violación a la libertad personal, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas, y ordenó reparaciones a las familias de las víctimas. En ese fallo, y en varios otros del mismo período referidos al conflicto armado, la Corte declaró la responsabilidad internacional del Estado por el involucramiento de sus agentes en violaciones graves de derechos humanos y por los marcos jurídicos que ampararon la actuación de grupos paramilitares. La sentencia interamericana fue el mecanismo por el cual el Estado colombiano se vio obligado a reconocer lo que la propia justicia interna había tardado en admitir.

Por qué el Palacio sigue importando

El Palacio de Justicia no es un episodio cerrado. Cinco personas siguen desaparecidas. La versión oficial de aquellas veintiocho horas convivió durante años con los relatos parciales de los sobrevivientes, con las investigaciones periodísticas, con los expedientes judiciales y con las revelaciones sobre el financiamiento de Escobar. Cada uno de esos frentes rectificó una pieza; ninguno ha cerrado el cuadro.

El caso quedó como un dilema político permanente: transitó por juzgados penales, altas cortes, la Comisión de la Verdad, el sistema interamericano; ninguno de esos escenarios ofreció un cierre suficiente. Como advertencia sobre las relaciones entre el poder civil y el militar en Colombia, dejó un precedente que ninguna Constitución posterior —ni siquiera la de 1991— ha desmontado del todo: la posibilidad de que, en la hora crítica, el mando civil ceda la conducción real a los uniformados y luego se refugie en el silencio.

Belisario Betancur pidió perdón treinta años tarde. Juan Manuel Santos lo hizo en nombre del Estado. La Corte Interamericana obligó a reparar a las familias. Plazas Vega salió libre. Arias Cabrales cumple condena en el Cantón Norte. Los magistrados murieron dos veces: primero en el incendio, después en el olvido administrativo. Los trabajadores de la cafetería entraron esa mañana a servir tinto y salieron del Palacio bajo custodia oficial hacia el Cantón Norte y la Escuela de Caballería. De allí no volvieron.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

37 documentos · 64 fragmentos
01Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 511 cita
[1]de salud. 53 1MKYIPäRKIP(¿E^]*EYWXMRS0ºTI^)PTEVEQMPMXEVMWQSIREGGMºR Un segundo paso sería dado el 19 de noviembre de 1982, con la expedición de la Ley No. 35 de 1982, que otorgaba una amnistía por delitos políticos 82 y fue aprobada por el Congreso a iniciati- va del Poder Ejecutivo. Con ello, como lo señaló Alfredo…p. 51
02Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 135, 1442 citas
[2]poco tiempo aduciendo cuestiones de salud; lo sucedió el connotado político liberal Otto Morales Benítez. El presidente se dedicó a sacar en el Congreso una ley de amnistía" amplia, in condicional y automática para todos los presos políticos y para quienes de pusieran las armas. Una vez aprobada, (Ley 35 de 1982),…p. 135
[3]país, culminara en la reconci- liación nacional. El impacto inicial fue de sorpresa en la opinión pública, en la élite del poder y en la misma guerrilla, pues en tres meses el gobierno ha- bía arrebatado la “bandera de la paz” al M -19. Cómo conducir un proceso político diametralmente opuesto al énfasis…p. 144
03La Tragedia del Palacio de JusticiaEnrique Parejo González · 2010 · p. 10, 197, 2053 citas
[4]Belisario Betancur presentó, entre sus propuestas, la de buscar la paz con la guerrilla. Una vez elegido, hizo contacto con las distintas organizaciones subversivas y se reunió, en México y en España, con dirigentes del M-19, con el cual trazó los planes para alcanzar el objetivo indicado. En los años setenta, el M-19…p. 10
[41]una trampa, con el propósito de exterminarla dentro de la edificación. Esa trampa le costó la vida a once Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y a cerca de cien personas más. Diálogo entre los Oficiales que comandaron la Retoma del Palacio de Justicia El 20 de junio de 1.986, más de siete meses después de la…p. 197
[46]que el magistrado Reyes Echandía, presidente de la Corte, fue muerto por los guerrilleros. Siga. La Tragedia del Palacio de Justicia 211 Voz X. De los individuos que tenemos acá, de los cuales hay tres que están en muy malas condiciones heridos [posiblemente guerrilleros]. Se recuperaron las armas que tenían, unos…p. 205
04Testigos olvidados. Periodismo y paz en ColombiaAndrés Felipe De Pablos, Luisa Fernanda Gómez · 2017 · p. 1, 44 citas
[5]16 I. El gobierno de la paz y los enemigos agazapados (1982-1986) Durante la campaña presidencial para el período 1982-1986 la paz fue tema clave de discusión. Lo fue, sobre todo, por las denuncias de violaciones a los derechos humanos, el abuso y poder desmedido de las Fuerzas Armadas, las desapariciones y demás…p. 1
[6]16 I. El gobierno de la paz y los enemigos agazapados (1982-1986) Durante la campaña presidencial para el período 1982-1986 la paz fue tema clave de discusión. Lo fue, sobre todo, por las denuncias de violaciones a los derechos humanos, el abuso y poder desmedido de las Fuerzas Armadas, las desapariciones y demás…p. 1
[11]la Comisión de Paz Fuente: El Espectador (31 de mayo de 1983). Al mismo tiempo, las, en constante comunicación con la Comisión de Paz, lograron importantes avances para FARC concretar el cese al fuego y la firma de una tregua. De tal manera que el 28 de marzo de 1984, en La Uribe (Caquetá), se firmó el Acuerdo de Cese…p. 4
[12]la Comisión de Paz Fuente: El Espectador (31 de mayo de 1983). Al mismo tiempo, las, en constante comunicación con la Comisión de Paz, lograron importantes avances para FARC concretar el cese al fuego y la firma de una tregua. De tal manera que el 28 de marzo de 1984, en La Uribe (Caquetá), se firmó el Acuerdo de Cese…p. 4
05Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2601 cita
[7]guerrilla que se presentaba como generosa y abierta y, despu é s de levantar el estado de sitio, logr ó la aprobaci ó n de una ley de am nist í a que permiti ó a unos 1 500 guerrilleros salir de las c á rceles sin que sus grupos entregaran las armas y sin que los beneficiarios tuvieran que renunciar a la guerra. As í,…p. 260
06¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 1671 cita
[8]se beneficiaron gue- rrilleros de las FARC, M -19, ELN, EPL, del PLA (Comando Pedro León Arboleda), de la ORP (Organización Revolucionaria del Pueblo) y de la ADO (Autodefensa Obrera), que fueron excarcelados. El número de beneficiarios varía dependiendo de la fuente, sin embargo, en la mitad de su gobierno, Betancur,…p. 167
07Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 129, 1954 citas
[9]la mayor parte de los miembros del M-19 tomaron de nuevo las armas. La respuesta del comandante del M-19, Jaime Bateman, fue decepcionante. Tres días después de que el presidente firmara la ley de amnistía, Bateman la rechazó, diciendo que debería haber estado acompañada de una completa re- forma política y social.…p. 195
[10]la mayor parte de los miembros del M-19 tomaron de nuevo las armas. La respuesta del comandante del M-19, Jaime Bateman, fue decepcionante. Tres días después de que el presidente firmara la ley de amnistía, Bateman la rechazó, diciendo que debería haber estado acompañada de una completa re- forma política y social.…p. 195
[21]del Congreso Nacional y a solo dos cuadras del palacio presidencial y, cuando tuvieran el control del edificio, acu- sar al presidente de Colombia de violar el acuerdo de cese al fuego firmado el año anterior. Después de lo que esperaban fuera una exitosa toma del Palacio de Justicia, los rebeldes planeaban,…p. 129
[22]del Congreso Nacional y a solo dos cuadras del palacio presidencial y, cuando tuvieran el control del edificio, acu- sar al presidente de Colombia de violar el acuerdo de cese al fuego firmado el año anterior. Después de lo que esperaban fuera una exitosa toma del Palacio de Justicia, los rebeldes planeaban,…p. 129
08Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 25, 28, 353 citas
[13]1982-1986 25 estímulos y el restablecimiento de “la normalidad civil” en las regiones e implementaría el PNR, con prioridad en las comunidades afectadas por la violencia. En el texto del acuerdo, la Comisión de Paz declaró que el gobierno promovería la modernización democrática de las instituciones, la elección…p. 25
[19]la amenaza. Con varios miembros de la Comisión de Paz entre quienes recuerdo al ex ministro de Defensa, general Gerardo Ayerve Cháux, Horacio Serpa, Emilio Urrea y Antonio Duque, viajamos varias veces… 34. El M-19 opinaba que los sectores poderosos habían hecho retroceder al gobierno en su política de paz, por lo cual…p. 28
[32]a las tentativas de paz que los llevó a trabajar en llave con los paramilitares. Los hechos se adelantaron a las audaces y originales políticas de Betancur. Él no tuvo la autoridad individual para implementar o decretar un cambio unilateral, ni para negociar la reincorporación de los movimientos guerrilleros a la…p. 35
09Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 811 cita
[14]que nunca nos hicieron. [...] Cuando yo salí de la cárcel mi papá me dijo: “Lo que pasó en ese tiempo no pasó”, y eso fue toda la atención psicosocial que yo recibí. [...] Y efectivamente yo de eso nunca volví a hablar porque mi papá pensaba que hablando de eso me ponía en riesgo» 218. El 24 de agosto de 1984 el M-19…p. 81
10Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 247, 304, 3253 citas
[15]doctor Belisario Betancur, e integrada por miembros de la Comisión de Paz, voceros de los partidos liberal y conservador, dignatarios de la Iglesia católica, representantes de las fuerzas laborales, del arte y la cultura, y los comisionados por el Movimiento 19 de Atóúl, M-19, y por el Partido Comunista de Co lombia…p. 304
[29]del Frente de Occidente, Toma de Florencia, dirigida por Boris y Renata, Gloria Amanda Rincón. Prolongados combates entre el ejército y el M-19 en Resinas y Gabinete, Caquetá. En Bogotá destruyen un bus de la FAC, con un petardo. Una columna del M-19, dirigida por Rosemberg Pabón, se toma Corinto, Cauca. Cruentos…p. 325
[38]someterse ajuicio, estando los compañeros armados, ahí adentro. La respuesta a este punto era decir no, de manera que se eliminara esa petición. 5 En la toma del Palacio de Justicia murieron once magistrados de la Corte, tres magistrados auxiliares, doce auxiliares de los magistrados de la Corte, un magistra do…p. 247
11Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 88, 91, 1816 citas
[16]Derechos Humanos y DIH, 2010). Esta primera incursión va a cambiar las estrategias de autodefensa impulsadas inicialmente por el de ataque y contraataque a posiciones militares guerrilleras, y retaliaciones y masacres so- bre la población civil. En este periodo se aprecia cómo se dan secuestros de con- gresistas y la…p. 88
[17]Derechos Humanos y DIH, 2010). Esta primera incursión va a cambiar las estrategias de autodefensa impulsadas inicialmente por el de ataque y contraataque a posiciones militares guerrilleras, y retaliaciones y masacres so- bre la población civil. En este periodo se aprecia cómo se dan secuestros de con- gresistas y la…p. 88
[33]la sede de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado. Esta estaba dirigida por Luis Otero y Andrés Almarales, miembros y fundadores del M-19 (El Tiempo, 1985c). La toma dejará sin vida 11 magistrados, adicionalmente a los magistrados titulares estaban los auxiliares de la Corte Suprema de Justicia y el…p. 91
[34]la sede de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado. Esta estaba dirigida por Luis Otero y Andrés Almarales, miembros y fundadores del M-19 (El Tiempo, 1985c). La toma dejará sin vida 11 magistrados, adicionalmente a los magistrados titulares estaban los auxiliares de la Corte Suprema de Justicia y el…p. 91
[57](1998). En la encrucijada: Conflicto y cultura política en el Medellín de los noventa. Medellín: Corporación Región. Jaramillo Ocampo, Hernán. (1980) 1946-1950. De la Unidad Nacional a la Hegemonía con- servadora. Bogotá, Editorial Pluma, 1980. Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado (2010) Sentencia…p. 181
[58](1998). En la encrucijada: Conflicto y cultura política en el Medellín de los noventa. Medellín: Corporación Región. Jaramillo Ocampo, Hernán. (1980) 1946-1950. De la Unidad Nacional a la Hegemonía con- servadora. Bogotá, Editorial Pluma, 1980. Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado (2010) Sentencia…p. 181
12Hacer la guerra y matar la política. Líderes políticos asesinados en Norte de SantanderCarlos Andrés Pallares Rincón · 2014 · p. 971 cita
[18]cial durante el gobierno Turbay y por tanto abrió una posibilidad de regreso al poder del Partido Conservador, que representaba de facto a la oposición en su competencia electoral con el Partido Liberal, pese a la prolongación de la simetría en la repartición burocrática heredada del Frente Nacional. 99 Argelino Durán…p. 97
13¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 1441 cita
[20]las transformaciones institucionales de la administración de justicia en Colombia”, en El caleidoscopio de las justicias en Colombia. Cabe anotar que con la llegada de Belisario Betancur al poder en 1982 ocurrió un giro estructural en la manera como el Estado empezó a afron- tar el conflicto armado. Un cierto…p. 144
14More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 1631 cita
[23]man carried something heavy in his arms. A slender peasant, the man strained under the weight. The children made such a racket that the Mobile Brigade commander turned. The peasant's shirt and pants were splattered with blood. The thing in his arms was tawny and long, and I suddenly realized that it was a mountain…p. 163
15Pablo Escobar: Colombia's Hero or Villain? History of the Greatest Drug LordJ.D. Rockefeller · 2015 · p. 231 cita
[24]well as the era of narco-terrorism which had begun after the couple’s breakup in 1987. Among the different biographers, it was only Vallejo, who managed to give an in-depth explanation on Escobar’s role in the Palace of Justice siege of 1985 as well as other atrocities that had taken place before, during and after the…p. 23
16Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 2461 cita
[25]La frase no era cierta: no deseaban ni tumba ni cárcel, su propósito real era vivir en Colombia libremente, disfrutando de sus ganancias, habiendo sometido al Estado a sus dictados. En diciembre de 1986, la Corte Suprema declaró inexequible la Ley 27 de 1980, por la cual se había ratificado el tratado de extradición…p. 246
171989María Elvira Samper · 2019 · p. 1621 cita
[26]Claro, por una razón, porque la Corte Suprema tumbó el tratado de extradición con el argumento peregrino de que como la ley aprobatoria del tratado había sido firmada por Germán Zea, ministro delegatario en funciones presidenciales, significaba delegar el manejo de las relaciones internacionales que son del resorte…p. 162
18Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · p. 49, 56, 603 citas
[27]la situación de que organizan un grupo en Bogotá, unas fuerzas especiales, la gente de mayor experiencia, y le mezclan la capacidad de causar daño desde el punto de vista armado y la participación política. Las Fuerzas Militares tenían alguna información; transcurre la visita del presidente de Francia, no acontece…p. 56
[47]los guerrilleros indultados y haciendo política. Mensaje duro para quienes vienen atrás en la tropa y para la juventud. El mensaje que se pudiera concretar en eso es que quienes idearon, planearon, condujeron y dirigieron, algunos sin participar físicamente por razones de ausencia, en el asalto mismo, salen…p. 60
[60]conversación sobre una década que conocí pero que no conocí, porque prácticamente no alcanzo a recordarla. Martín Nova: Está usted ahora acá, en el Cantón Norte, condenado a 35 años de cárcel por las desapariciones de la retoma del Palacio de Justicia. Usted fue general durante toda la década de los ochenta,…p. 49
19Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 7651 cita
[28]Históric, Análisis cuantitativo del paramilitarismo). hasta la guerra tiene límites 766 paramilitares del grupo Muerte a Secuestradores (MAS), vaciaron un revólver calibre 38 contra Toledo en frente de su esposa, Ligia de Toledo. El M-19 ante el asesinato y como retaliación quemó la alcaldía en Yumbo 2600. Los…p. 765
20Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 98, 385, 4583 citas
[30]empate militar y la guerrilla tenía control de territorios donde desarrolló un modelo de poder dual. por una democracia sin violencia 99 La idea no alcanzó a probarse. Apenas los primeros congresistas del partido fueron elegidos, comenzaron a ser asesinados en un exterminio político que duró más de una década. Entre…p. 98
[49]los estados de excepción y los territorios, especialmente rurales; cuarto, el modelo de inteligencia y su impacto en violaciones de los derechos humanos; quinto, la limitada independencia de la justicia en el conflicto armado; sexto, la aceptación de la injerencia de Estados Unidos; y séptimo, el uso de civiles en las…p. 385
[54]en los hechos. Está comprobado que este último salió con vida del Palacio de Justicia, custodiado la impunidad como factor de persistencia del conflicto armado 459 por miembros de la fuerza pública y luego apareció asesinado 915. Dos miembros del M-19 también salieron con vida: uno reapareció muerto en el Palacio y la…p. 458
21Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 931 cita
[31]subversión hecha por medios oficiales y privados de comunicación masiva; l. Las Fuerzas Armadas están alarmadas ante el deterioro de la estructura judicial del país; m. Existe en las Fuerzas Armadas una profunda preocupación por la infiltración comunista en el magisterio y en los establecimientos educativos en todos…p. 93
22Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 550, 5552 citas
[35]y familiares de víctimas, dirigentes políticos y gente del común se han grabado; todo un rosario de análisis, conjeturas, informes, desinformaciones, acusaciones, versiones y tergiversaciones, unas muy ciertas, otras quedaron como verdades absolutas o verdades a medias, y las más, como mentiras completas. Se dice que…p. 550
[43]los jueces rescatados entre los primeros del Palacio de Justicia fuera el propio hermano del presidente, Jaime Betancur, que además fue víctima de secuestro por parte de los terroristas dos años atrás. El Ministro de Relaciones Exteriores nos contó el mes pasado que, con frecuencia, el Presidente comparaba el manejo…p. 555
23Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica; Germán Lozano Villegas; Luz Janeth Forero M. · 2014 · p. 841 cita
[36]a la fuerza las instalaciones del Palacio de Justicia en donde se encontraban las sedes de la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado. El grupo guerrillero buscaba someter al entonces Presidente de la República, Belisario Betan- cur Cuartas, a un juicio político por el incumplimiento de los compromisos de las…p. 84
24Una vida, muchas vidasGustavo Petro Urrego · 2021 · p. 821 cita
[37]para mí en el recuerdo, pues nunca volví a ser polí- tico allá, a pesar de que más adelante la población apoyó mis campañas electorales. No regresé hasta cuando fui a hacer la paz con el M-19 años más tarde. Las primeras visiones que tuve de La Modelo me atemori- zaron. Vi la realidad del país concentrada en una…p. 82
25Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 1141 cita
[39]of the Betancur administration, but military hard-liners, meeting in the Presidential Palace across the Plaza de Bolívar where the drama unfolded, found nothing humorous in the humiliat- ing tactics of the M-19. The military stormed the palace, battering down the front door with a lightweight Brazilian tank, and the…p. 114
26El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · p. 8, 64, 713 citas
[40]-entre ellas once magistrados de lu Corte Suprema- murieron, incluyen do un teniente del Ejército y ocho policías, algunos víctimas del fuego cruzado de la propia fuerza pública. Asimismo, un descono cido número de personas «desapareció», y el interior del Palacio de Justicia quedó reducido a ruinas debido al fuego y…p. 8
[44]no habían servido para nada». Poco después de las dos de la tarde el Ejército controló el parqueadero, la entrada por el sótano, la entrada principal y el primer piso. En su prisa por desalojar a la guerrilla, las tropas vol tearon sus armas y comenzaron a disparar indiscriminadamente hacia arriba desde el patio…p. 64
[50]a sus casas a reunirse con sus familias angustiadas. En el Museo de la Casa del Florero, donde el general Arias Cabralcs había estable cido su cuartel, la Inteligencia Militar, bajo el mando del coronel del B-i, Edilberto Sánchez Rubiano, buscaba dos tipos de perso nas: guerrilleros que pudieran tratar de escaparse…p. 71
27No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 204, 2072 citas
[42]Castro, ministro de Gobierno en ese entonces, dijo que Betancur tomó tres grandes decisiones: «dio la orden de enviar al Batallón Guardia Presidencial, no negoció con el M-19 y no habló directamente con Reyes Echandía» 602. La decisión de no negociar con el M-19 en todo caso mantenía la puerta abierta para un diálogo.…p. 204
[56]Palacio de Justicia se perdieron casi cien vidas y se mancilló al poder judicial, en un acto que significó un suicidio político para el M-19, aunque esta guerrilla solo lo admitió como un error militar. A Belisario Betancur le costó el silencio perpetuo hasta su muerte en 2018. Finalmente, por la falta de suficientes…p. 207
28Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 401 cita
[45]fuentes, no fue el presidente quien ordenó el ataque y el desenlace de semejante aconte- cimiento -que causó la 1nuerte de prácticamente todos l<¡:>s ocupantes del edificio incluido los jueces y guerrilleros-, el cual prácticamente conllevó un cuasigolpe de Estado. Los militares recuperaron el terreno en la definición…p. 40
29Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · p. 551 cita
[48]y decenas de víctimas mortales, incluyendo once magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Eso fue un golpe mortal en el ánimo del país. Recuerdo que los líderes liberales Virgilio Barco y César Gaviria, que luego serían presidentes, criticaron agriamente la forma en que Belisario manejó el tema, en particular, la…p. 55
30Entre la incertidumbre y el dolor: Impactos psicosociales de la desaparición forzada. Tomo IIICentro Nacional de Memoria Histórica; Liz Arévalo Naranjo (relatora); Carlos Miguel Ortiz (coordinador) · 2014 · p. 1931 cita
[51]la cafetería eran integrantes y/o auxiliadores del M-19 y que habían colaborado para entrar armamento, alimentación y pertrechos los días previos a la toma. En virtud de ello, tras ser rescatados de la edi fi cación, junto con Detención, desaparición forzada y posterior ejecución de 19 comerciantes Castigo por el no…p. 193
31Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 1811 cita
[52]de Justicia por el ejército, emitiendo en su lugar un partido de futbol; también se dio la orden de silenciar las diferentes radios, para acallar el clamor del presidente de la Corte Suprema, quien suplicaba al presidente de la República, un cese al fuego inmediato por parte del ejercito. La masacre fue sin piedad. Y…p. 181
32Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 1811 cita
[53]de Justicia por el ejército, emitiendo en su lugar un partido de futbol; también se dio la orden de silenciar las diferentes radios, para acallar el clamor del presidente de la Corte Suprema, quien suplicaba al presidente de la República, un cese al fuego inmediato por parte del ejercito. La masacre fue sin piedad. Y…p. 181
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1201 cita
[55]eso fue con el tiempo. [...] A mí me metían allá y cuando me sacaban, me sacaban era en la camioneta esa a dar vueltas por la ciudad, no me llevaban a un sitio fijo y luego me devolvían otra vez a las cuevas de Sacromonte, otra vez me subían. [...]. Empeloto, sí, ¡colgado de los brazos, amarrado! Yo durante…p. 120
34Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 4401 cita
[59]una condena en firme, en contra del general retirado Jesús Armando Arias Cabrales, por la desaparición forzada de 5 de las 12 víctimas, imponiéndose una pena de 35 años de cárcel; mientras la condena en contra del coronel Luis Alfonso Plazas Vega, por la desaparición forzada de Irma Franco y Carlos Rodríguez Vera, de…p. 440
35Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 891 cita
[61]en capacidad y oportunidad para hacerlo. Desviación de poder” (Vergara, 2012). La destitución e inhabilidad de Quiñónez se produjo por hechos asociados I. ANTECEDENTES Y CONTEXTO: DISPUTAS HISTÓRICAS EN EL TERRITORIO 89 con la masacre de Chengue, ocurrida el 17 de enero de 2001 en San Onofre (Sucre). También fue…p. 89
36El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 1252 citas
[62]obtenían del Estado colom- biano. Todo ello en el plano de la lucha por la satisfacción del derecho a la justicia. Así, durante este periodo, el Sistema Interamericano de De- rechos Humanos pro fi rió varias decisiones (particularmente la Corte Interamericana de Derechos Humanos), en las que se re- conoció la…p. 125
[63]obtenían del Estado colom- biano. Todo ello en el plano de la lucha por la satisfacción del derecho a la justicia. Así, durante este periodo, el Sistema Interamericano de De- rechos Humanos pro fi rió varias decisiones (particularmente la Corte Interamericana de Derechos Humanos), en las que se re- conoció la…p. 125
37Desaparición forzada. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoElsa Blair · 2018 · p. 1401 cita
[64]impunidad que aún subsiste para juzgar a muchos de estos autores de los crímenes. 141 3 Recomendaciones deja dudas sobre su incapacidad o falta de voluntad política, para proteger a las poblaciones de esas formas violentas de la muerte. De ahí en adelante, todos y cada uno de esos derechos han sido reiteradamente…p. 140