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Hecho histórico · Frente Nacional · 1958–1974

Colonización armada y frontera agraria (1958–1974)

Entre el fin de La Violencia y el Pacto de Chicoral, Colombia empujó a los campesinos expulsados por la guerra bipartidista hacia los baldíos del piedemonte amazónico, el Magdalena Medio y la altillanura, produciendo una frontera agraria que fabricó simultáneamente campesinado y grupos armados. De ese cruce entre colonización, despojo reiterado y contrainsurgencia nacieron las FARC en 1966, y quedó instalado un ciclo de migración forzada, apertura de monte y reconcentración de tierra que operó durante décadas.

Colonización armada y frontera agraria (1958–1974)
1958–1974
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
1958–1974
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La Violencia bipartidista (1946–1958) dejó más de 200.000 muertos, desplazó cerca de dos millones de personas y despojó aproximadamente 393.648 parcelas agrarias, convirtiendo a miles de campesinos del interior andino en colonizadores forzados de las zonas de frontera.
  2. La revancha terrateniente durante La Violencia —con ventas forzadas, robos de cosechas y participación de notarios y especuladores— reconcentró la propiedad rural y expulsó a comunidades campesinas organizadas, especialmente en Tolima, sur del Tolima y Sumapaz, donde el PCC tenía arraigo desde los años veinte.
  3. La ofensiva militar de Villarrica (1955) contra los núcleos de resistencia campesina del oriente del Tolima produjo columnas de marcha organizadas que fundaron colonias armadas en el Guayabero, el Ariari y El Pato, estableciendo el patrón de fuga militar convertida en apertura de frontera agrícola.
  4. La Ley 135 de 1961 y el INCORA optaron por colonizar baldíos periféricos en lugar de redistribuir tierras productivas del interior andino, respondiendo a la presión de los terratenientes que cabildearon para que la reforma no perturbara la tenencia existente, con lo que el grado de concentración de la propiedad aumentó entre 1960 y 1970 a pesar de la legislación.
  5. El clima ideológico de la Guerra Fría y la denuncia de Álvaro Gómez Hurtado sobre las 'repúblicas independientes' presionaron al gobierno a responder militarmente a los enclaves campesinos comunistas, desencadenando la Operación Marquetalia de 1964 que transformó autodefensas sedentarias en guerrilla nacional móvil.
1958–1974Colonización armada y frontera agraria (1958–1974)

Consecuencias

  1. La Operación Marquetalia (mayo de 1964) no exterminó al grupo de Manuel Marulanda; en cambio, aceleró su transformación en organización guerrillera: en 1965 se celebró la I Conferencia del Bloque Sur en Riochiquito con cerca de 100 combatientes, y en 1966 la II Conferencia en El Pato adoptó el nombre de FARC con aproximadamente 350 combatientes.
  2. El ataque a Marquetalia se convirtió en el mito fundacional de las FARC, que construyeron su legitimidad histórica presentándose como víctimas de una agresión estatal contra campesinos, dotando a la organización de un relato de origen políticamente duradero.
  3. El patrón de migración-colonización-conflicto-nueva migración se reprodujo en sucesivas oleadas en el piedemonte amazónico: los colonos abrían monte, construían mejoras que terminaban en manos de ganaderos y terratenientes, y eran empujados hacia fronteras más remotas, reproduciendo las contradicciones que alimentaban el conflicto.
  4. Las zonas de colonización generaron un vacío institucional que las autodefensas campesinas y luego las FARC llenaron con funciones de regulación del orden, mediación de conflictos y protección frente al despojo, consolidando una presencia territorial que el Estado no pudo revertir durante décadas.
  5. El Pacto de Chicoral (enero de 1972), al cerrar la puerta a la reforma agraria redistributiva bajo el gobierno de Misael Pastrana Borrero, dejó funcionando sin contrapeso la maquinaria de colonización periférica y reconcentración de tierra, prolongando el ciclo estructural de violencia agraria durante las décadas siguientes.
  6. Los Llanos Orientales y la Amazonia concentraban hacia 1980 apenas el 2,8% de la población nacional, evidenciando que décadas de colonización dirigida y espontánea no lograron integrar institucionalmente la periferia ni revertir su marginalidad demográfica y económica.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La colonización armada no fue un episodio marginal sino el proceso estructural que conectó la herencia de La Violencia con el conflicto armado de las décadas siguientes: la frontera agraria funcionó como válvula de escape demográfica que postergó la reforma redistributiva y, al mismo tiempo, como incubadora de organizaciones armadas que el Estado creó al atacarlas. Entender este período es indispensable para comprender por qué las FARC nacieron con raíces campesinas genuinas y por qué el conflicto colombiano tuvo una geografía tan persistentemente ligada a las zonas de colonización. La decisión de colonizar baldíos en lugar de redistribuir tierra fértil —ratificada por el fracaso práctico de la Ley 135 de 1961 y sellada por el Pacto de Chicoral— es uno de los nudos causales más importantes de la violencia rural colombiana del siglo XX.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Colonización armada y frontera agraria (1958–1974)

Entre el final de La Violencia y el Pacto de Chicoral, Colombia hizo con su territorio lo que no supo hacer con su tierra: en vez de repartir las hectáreas fértiles del interior andino, empujó a los campesinos expulsados por la guerra bipartidista hacia los baldíos del piedemonte amazónico, la altillanura, el Magdalena Medio y el Sarare. Esa expansión de la frontera agraria fue, a la vez, política agraria de facto, salida demográfica y política contrainsurgente por omisión. En sus zonas más densas —Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero, Sumapaz— la apertura del monte se hizo con hacha y con fusil: colonos que huían de la violencia bipartidista se organizaron en autodefensas campesinas de orientación comunista, y el Estado, incapaz de redistribuir tierra y decidido a recuperar soberanía sobre lo que un senador llamó "repúblicas independientes", respondió con la Operación Marquetalia de 1964. De ese cruce entre colonización, despojo reiterado y guerra contrainsurgente nacieron las FARC, y también algo más ancho: un modo de poblar el país en el que la frontera producía simultáneamente campesinado y grupos armados. Cuando el Pacto de Chicoral, en enero de 1972, cerró la puerta a la reforma agraria redistributiva, esa maquinaria quedó funcionando sola durante las décadas siguientes.

La Violencia fue una hemorragia demográfica antes que una guerra política. Entre 1946 y 1958, el enfrentamiento entre liberales y conservadores dejó más de 200.000 muertos y desplazó a cerca de dos millones de personas. Las parcelas agrarias abandonadas o arrebatadas llegaron a 393.648, concentradas en el Valle del Cauca, Cundinamarca, Tolima, el Antiguo Caldas y Norte de Santander —el corazón cafetero del país—. A las cifras de muerte hay que sumarles las de fuga: hasta 1961, alrededor de 800.000 colombianos habían cambiado de residencia dentro del país huyendo del conflicto, y otros 150.000 habían cruzado la frontera hacia Venezuela.

Aquello no fue solo violencia política. En las zonas cafeteras se produjo una revancha terrateniente: una represalia diferida contra las luchas agrarias de los años veinte y treinta, en las que el Partido Comunista Colombiano había organizado a colonos y arrendatarios en Sumapaz, el sur del Tolima y el oriente cundinamarqués. Las muertes y los desplazamientos se intensificaban en época de cosecha; notarios y especuladores participaban activamente en las ventas forzadas; el robo de cultivos y animales acompañaba al despojo. La guerra bipartidista funcionó, en muchos lugares, como el instrumento con el que la propiedad rural se reconcentraba.

El país que salía de esa hemorragia estaba, además, urbanizándose a marchas forzadas. Para 1958, Bogotá y Medellín superaban los dos millones de habitantes, Cali y Barranquilla el millón. Los campesinos expulsados no cabían todos en las ciudades: engrosaron tugurios, filas guerrilleras y oleadas de colonización espontánea hacia las zonas de frontera. Entre 1947 y 1962, la Amazonia occidental colombiana recibió uno de los flujos migratorios más importantes de su historia. Miles de campesinos del interior andino atravesaron la cordillera para abrir monte en el Caquetá, el Putumayo, el Ariari, el Guayabero y el piedemonte llanero. Allí, en tierras que el Estado consideraba baldíos y que llevaban décadas siendo escenario de colonizaciones informales, empezaron a instalarse comunidades enteras cuya historia previa era el desalojo.

La primera gran prueba de que esa colonización llevaba impresa una dimensión bélica ocurrió en 1955, cuando el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla lanzó la ofensiva militar conocida como la "guerra de Villarrica" contra los núcleos de resistencia campesina del oriente del Tolima. La operación no exterminó a los combatientes: los empujó. De Villarrica salieron columnas de marcha organizadas —campesinos armados con sus familias, sus mulas y sus semillas— que descendieron por las vertientes de la cordillera Oriental hasta fundar colonias en el río Guayabero, el Ariari y El Pato. Parte de los desplazados regresó; otra parte se quedó abriendo trocha en lo que sería, durante las tres décadas siguientes, el corazón geográfico del conflicto colombiano.

Ese proceso —fuga militar convertida en apertura de frontera agrícola— es lo que se conoce como colonización armada. Nicolás Buenaventura, intelectual del PCC, anticipó el concepto en 1962 al escribir que "la colonización y la lucha de autodefensa armada se han entrelazado multitud de veces". La fórmula describía con precisión un hecho: en ciertas zonas de frontera, la comunidad campesina que abría el monte, sembraba yuca y plátano y construía trochas hacia el mercado más cercano era también la comunidad que organizaba turnos de guardia, escondía armas y respondía militarmente a las incursiones del Ejército y a las razias de los pájaros conservadores.

Con la instalación del Frente Nacional en 1958, la mayoría de las guerrillas liberales entregó las armas —Guadalupe Salcedo lo había hecho ya en los Llanos en 1953—, pero las guerrillas comunistas no se desmovilizaron. El PCC orientó a sus grupos hacia una modalidad de autodefensa campesina anclada a las zonas de colonización, con la premisa de que la lucha armada debía ser defensiva mientras la situación política nacional no exigiera lo contrario. Entre 1949 y 1964, esa política osciló cíclicamente entre autodefensa territorial y guerrilla móvil, según las coyunturas. Manuel Marulanda Vélez —nacido Pedro Antonio Marín y bautizado Tirofijo por la prensa—, Jacobo Prías Alape Charro Negro y Ciro Trujillo encarnaron esa transición en el sur del Tolima. Juan de la Cruz Varela hizo lo propio en Sumapaz. Sus núcleos no eran ejércitos revolucionarios: eran comunidades campesinas armadas, con cultivos, escuelas rudimentarias y asambleas, que gobernaban de facto pequeños territorios donde el Estado colombiano no entraba.

En el discurso oficial de los años sesenta, esas comunidades se convirtieron en un escándalo de soberanía. Álvaro Gómez Hurtado, líder del ala doctrinaria del conservatismo e hijo del expresidente Laureano Gómez, denunció desde el Senado la existencia de "repúblicas independientes" —Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero— que escapaban al control del Estado. La fórmula era políticamente eficaz: convertía enclaves campesinos de pocos cientos de habitantes en amenazas a la nación y presionaba al gobierno a actuar militarmente. La denuncia coincidía con el clima ideológico de la Guerra Fría en América Latina, en el que la Revolución Cubana había reorientado las doctrinas de seguridad hacia el combate del "enemigo interno".

El Plan Lazo fue la respuesta. Combinaba acción cívico-militar, guerra psicológica y operaciones militares en tres fases. Primero, ganar corazones y mentes y recopilar inteligencia. Luego, bloquear económica y militarmente el territorio. Al final, golpear con tropa y armamento moderno. Con esa estrategia se redefinió la misión de las Fuerzas Armadas colombianas: de la defensa de las fronteras externas pasaron a intervenir en los ámbitos político, económico y social del país, abandonando el apoliticismo institucional que había caracterizado buena parte del siglo XX.

La primera aplicación mayor del plan fue la Operación Marquetalia, en mayo de 1964, durante el gobierno conservador de Guillermo León Valencia. Fuerzas del Ejército y la Fuerza Aérea entraron a la región del sur del Tolima donde Marulanda y sus hombres habían consolidado un núcleo de autodefensa. La operación no exterminó al grupo: Marulanda escapó al cerco militar con la mayoría de sus combatientes. Ese fracaso operacional fue, paradójicamente, el acto fundacional de lo que vendría. Los campesinos armados, ahora sin territorio propio, redactaron el Programa Agrario de los Guerrilleros y constituyeron el Bloque Sur. Un año después, en 1965, celebraron su I Conferencia en Riochiquito, Cauca, unificando destacamentos de Riochiquito, Natagaima, El Pato, Guayabero y Marquetalia con cerca de cien combatientes. En 1966, en la región de El Pato en el Caquetá, la II Conferencia adoptó formalmente el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Marulanda comandaba, Ciro Trujillo era su primer lugarteniente, Jacobo Arenas aportaba la conducción política. Los combatientes eran, entonces, alrededor de trescientos cincuenta.

El propio Arenas admitiría años después que, sin la agresión a Marquetalia, probablemente las FARC no habrían nacido. Desde el punto de vista estrictamente militar, en 1964 se inventó al enemigo en nombre de una respuesta continental. La ofensiva contrainsurgente no destruyó una guerrilla: la creó como guerrilla nacional. Lo que había sido un núcleo campesino sedentario, con lógica defensiva y horizonte local, se transformó en una organización móvil con proyecto político y voluntad de crecimiento territorial. El ataque le entregó, además, un mito fundacional durable: no habían iniciado la guerra, la habían recibido.

Marquetalia no fue una excepción. Fue un caso denso de una lógica más amplia. Las zonas de colonización que en los años sesenta se consolidaron como frentes de la frontera agraria colombiana compartían una geografía y una economía. El Caquetá, el piedemonte llanero, el Sarare araucano, el Ariari, el Magdalena Medio: en todos ellos, la ganadería extensiva y el latifundio dominaban la economía formal, dentro del patrón extractivo característico de las fronteras colombianas. En el Amazonas y el Putumayo la dinámica era otra —el caucho y la quina habían marcado la explotación previa—, pero el resultado era comparable: la tierra abierta por el trabajo campesino terminaba, casi siempre, en manos ajenas.

El mecanismo era estructural, no accidental. Los colonos iniciales tumbaban monte, sembraban rozas y construían mejoras: potreros, corrales, casas, senderos. Esas mejoras eran la mercancía real de su trabajo, porque la tierra seguía siendo baldío de la nación mientras no se titulara. Un contratista o finquero llegaba y compraba las mejoras a bajo precio; consolidaba varias parcelas; y en un tercer momento un gran terrateniente adquiría el conjunto para montar hacienda ganadera o ampliar una existente. Los cronistas rurales llamaron a esa secuencia la ley de tres pasos, y describía con precisión el ciclo que empujaba al colono, arruinado, a vender y a intentar abrir monte más adentro, o a regresar derrotado a su lugar de origen. En algunas variantes, el colono era contratado verbalmente por el propio terrateniente para dejar el terreno sembrado en pastos a cambio de una o dos cosechas: trabajaba directamente para quien iba a quedarse con la tierra.

La razón económica del ciclo era doble. Por una parte, las zonas de frontera eran marginales para el mercado nacional: los costos de transporte e insumos las hacían inviables como economía campesina competitiva, salvo para productos de muy alto valor por peso. Por otra, la ganadería extensiva —que necesitaba grandes extensiones y poca inversión— era el único negocio rentable en esas condiciones, y solo estaba al alcance de quienes pudieran acumular tierras y esperar años a que se valorizaran con la llegada de caminos. Los colonos abrían el monte por muy poco dinero para los terratenientes; ese subsidio invisible del trabajo campesino a la gran propiedad ganadera fue el motor silencioso de la expansión de la frontera agraria colombiana en el siglo XX.

Los Llanos Orientales, con sus 253.000 kilómetros cuadrados, y la Amazonia, con sus enormes extensiones aún por incorporar, concentraban hacia 1980 apenas el 2,8% de la población nacional. El país que en el interior andino se urbanizaba a ritmo latinoamericano seguía siendo, en su periferia, un territorio semivacío donde las instituciones llegaban tarde o no llegaban. En ese vacío, las autodefensas campesinas comunistas y más tarde las FARC encontraron algo que no era solo un santuario militar: una demanda social por regulación del orden, mediación de conflictos y protección frente al despojo. Donde el Estado no titulaba, ellas reconocían derechos entre colonos; donde no había juez, ellas mediaban; donde el terrateniente amenazaba con desalojo violento, ellas armaban resistencia.

La política oficial de esos años no ignoró el problema. La Ley 135 de 1961, expedida durante el gobierno liberal de Alberto Lleras Camargo, fue presentada como reforma agraria y celebrada por su promotor como el momento culminante de su administración. Creó el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria —el INCORA—, contempló créditos y asistencia técnica, previó la titulación de baldíos y, en zonas como Arauca, se planteó incluso la conexión vial entre las intendencias periféricas y el centro del país.

En el papel, la ley admitía dos caminos: redistribuir tierras ya productivas en el interior andino, expropiando latifundios inadecuadamente explotados, o colonizar tierras baldías más allá de la frontera agrícola. En la práctica, el INCORA hizo lo segundo. Su actividad se concentró en el piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre Meta y Vichada, el sur de Córdoba, el bajo Cauca antioqueño, el nordeste antioqueño y el Urabá. Los terratenientes, con eficacia política probada, cabildearon en la burocracia del instituto para que la agencia se orientara a proyectos que no perturbaran la tenencia existente. La colonización dirigida —abrir baldíos, titularlos a colonos, dotarlos de infraestructura básica— sustituyó a la redistribución como acción principal.

El resultado cuantitativo fue una operación mínima. Entre 1962 y 1978, menos del 1% de la superficie total de tierras del país fue afectada por la reforma. Hacia 1970, solo el 2% del total de tierras agrícolas había sido expropiado, y de ese porcentaje apenas una pequeña porción llegó efectivamente a manos campesinas. El INCORA se dedicó, sobre todo, a reconocer derechos de propiedad sobre baldíos que ya estaban ocupados por colonos de oleadas anteriores. El grado de concentración de la propiedad rural aumentó entre 1960 y 1970 a pesar de la legislación agraria: las explotaciones menores de diez hectáreas disminuyeron en número y en superficie, mientras los estratos medio-alto y alto crecieron. La ley fue, como tantas reformas colombianas, una reforma legal sin aplicación real.

Hay algo peor que el fracaso redistributivo: la superposición desordenada. En muchas zonas escogidas por el INCORA como baldíos por colonizar ya vivían colonos que llevaban años, a veces décadas, abriendo monte sin título. La llegada de los programas oficiales introducía tensiones entre los recién llegados y los antiguos ocupantes, tensiones que la agencia rara vez tenía capacidad de resolver. La colonización dirigida no reemplazó a la espontánea: se sumó a ella, y en muchos casos legalizó tardíamente lo que la iniciativa campesina y la violencia bipartidista ya habían hecho por su cuenta.

En el Magdalena Medio, las oleadas migratorias venidas de Tolima, Caldas, Antioquia, Boyacá y Santander se intensificaron con los desplazamientos de La Violencia y encontraron economías extractivas y un aislamiento institucional que dejaba amplios márgenes al poder privado. En los Llanos Orientales, en el Guaviare y el Caquetá, el patrón se repitió: los colonos iniciales que desmontaban selva eran progresivamente desplazados por grandes compradores de mejoras que concentraban propiedad para ganadería a medida que los caminos se acercaban. La política estatal, en lugar de revertir el ciclo, lo aceitó: la titulación de baldíos servía muchas veces menos al colono que la ejecutaba que al comprador que la adquiriría después.

Entre 1966 y 1970, la administración de Carlos Lleras Restrepo intentó reactivar la vía redistributiva. Lleras fortaleció el INCORA, adoptó en 1968 una ley de arrendatarios y aparceros que ordenaba inscribirlos como beneficiarios de la reforma, y orientó formalmente la política hacia los latifundios inadecuadamente explotados. Su innovación política más duradera, sin embargo, fue otra: la organización de los campesinos como sujeto colectivo. La Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, la ANUC, fue creada por decreto y se constituyó oficialmente en julio de 1970 con cerca de 845.000 usuarios inscritos —algunas cuentas hablan de casi un millón—. Su lógica era clara: si la élite terrateniente bloqueaba la reforma desde el Congreso y la burocracia, un movimiento campesino organizado podía sostenerla desde abajo.

La idea rectora de Lleras era ver al campesinado no como enemigo del orden sino como aliado del Estado desarrollista. La ANUC debía ser el canal institucional para procesar demandas agrarias sin que se desbordaran hacia las guerrillas. El problema fue que ese cálculo político dependía de una redistribución efectiva de tierras que nunca ocurrió con la profundidad prometida. El Congreso resistió, los gremios empresariales presionaron, el INCORA operó bajo captura burocrática, y la reforma llerista no logró cristalizar. Cuando Lleras dejó el poder en agosto de 1970, la ANUC ya era un movimiento con vida propia y con la impaciencia acumulada de un campesinado que había recibido promesas y muy pocos títulos.

Bajo Misael Pastrana Borrero, elegido en las controvertidas elecciones de 1970, el sector radical de la ANUC rompió con el gobierno. Aprobó el Mandato Campesino, adoptó la consigna "la tierra para el que la trabaja" y se declaró independiente del poder oficial. Para las élites políticas, ese documento fue leído como programa de toma del poder; para la dirigencia campesina, como proclama de modernización agraria. En el fondo era la evidencia de que el pacto original —campesinado como aliado del Estado a cambio de tierra— se había roto por incumplimiento estatal.

El 9 de enero de 1972, en el municipio de Chicoral, Tolima, el gobierno de Pastrana Borrero firmó con voceros de los gremios agropecuarios el pacto que cerraría el ciclo redistributivo abierto once años antes por la Ley 135. El Acuerdo de Chicoral no fue una reversión disimulada: fue una contrarreforma explícita. La reforma agraria dejó de ser prioridad y la política oficial se orientó hacia la modernización capitalista del campo por vía de la gran propiedad, en una convergencia de intereses entre la burguesía industrial —que quería alimentos y materias primas baratas— y los terratenientes —que querían garantía de tenencia—.

La ANUC quedó, en el mediano plazo, dividida y debilitada. El movimiento campesino que había sido diseñado como aliado del Estado en la reforma se convirtió, según la lectura de la nueva coalición, en un factor de subversión potencial. La política agraria de la primera mitad de los setenta consolidó una vía terrateniente de desarrollo agrario en la que la colonización de la frontera siguió operando como válvula de escape demográfica: los campesinos sin tierra en el interior no encontrarían tierra en el interior. Debían seguir viajando hacia el monte.

Chicoral fue la clausura política de una posibilidad. Durante una década, entre 1961 y 1971, el país había mantenido —al menos discursivamente— la promesa de que el problema agrario podía resolverse por vía institucional, redistribuyendo tierras en las regiones ya integradas al mercado. A partir de enero de 1972, esa vía quedó cerrada. Los conflictos agrarios no resueltos, la movilización campesina que no encontraba interlocutor y la violencia ejercida por Fuerzas Militares y Policía contra invasiones de tierras y protestas rurales conformaron el ambiente en el que la segunda mitad de los setenta empujaría al país hacia dos procesos ya en gestación: la expansión de las guerrillas en las zonas de colonización y la aparición de una economía de la cocaína que encontraría en esas mismas zonas su base social.

Lo que dejó el período 1958-1974 no fue un capítulo cerrado sino una máquina en marcha. La colonización armada había puesto en movimiento, en un mismo territorio y con las mismas personas, dos procesos: la expansión de la frontera agrícola —con su ciclo estructural de despojo y refronterización— y la consolidación de organizaciones armadas campesinas que, al ser atacadas por el Estado, se transformaron en guerrillas nacionales. Cuando Chicoral cerró la puerta a la reforma redistributiva, esa máquina quedó operando sin contrapeso institucional.

Los actores que la habitaban se autoinstitucionalizaron. Las FARC, nacidas con cerca de trescientos cincuenta combatientes en 1966, empezaron una década de crecimiento lento y difícil, con pérdidas importantes en sus primeros enfrentamientos y una estrecha dependencia del PCC. Pero su geografía estaba ya establecida: el Ariari, el Guayabero, El Pato, Riochiquito, el sur del Tolima, el piedemonte caqueteño. En esos mismos años se agregaron otras dinámicas —el ELN en el Magdalena Medio y Santander desde 1964, el EPL en el noroccidente desde 1967— que dieron al mapa de la insurgencia colombiana el carácter policéntrico que mantendría durante décadas. Y en 1965, con el Decreto Legislativo 3398 —convertido en norma permanente por la Ley 48 de 1968—, el Estado autorizó al Ministerio de Guerra a conformar grupos civiles armados para actividades de contrainsurgencia y protección rural, sentando la base legal de lo que después serían las estructuras paramilitares.

En las zonas de colonización, la relación entre guerrillas y campesinos cocaleros que empezaría a consolidarse a finales de los setenta ya tenía su base social preparada. Cuando la coca llegó al Caquetá, al Guaviare y al Putumayo, encontró un tejido en el que los colonos vivían en tierra sin titular, sin acceso a crédito ni a mercados formales, con instituciones estatales lejanas o inexistentes, y con organizaciones armadas que llevaban una década ejerciendo funciones de regulación territorial. El arreglo pragmático —tributos a las guerrillas a cambio de protección del mercado ilícito y regulación del orden— fue menos una invención de los ochenta que una prolongación natural de estructuras construidas en los sesenta y setenta.

El conflicto armado colombiano posterior a 1980 tiene su matriz en el ciclo que se cerró con Chicoral. La colonización armada de 1958-1974 estableció la geografía, la base social y los actores. La geografía: las regiones que serían los principales escenarios de la guerra hasta el siglo XXI se poblaron y se armaron en ese período. La base social: los colonos empujados hacia la frontera por La Violencia, por la ofensiva contra Villarrica, por la ausencia de reforma agraria en el interior, y luego expulsados de nuevo por el ciclo de despojo en la propia frontera, formaron el campesinado disponible para las organizaciones armadas. Los actores: las FARC como guerrilla nacional, el Estado como fuerza contrainsurgente asesorada por la doctrina de seguridad hemisférica, los terratenientes como bloque político capaz de bloquear cualquier redistribución significativa.

Pero la estructura no basta para explicar la guerra. Si las FARC nacieron fue también porque el Estado atacó Marquetalia en mayo de 1964 en lugar de dejar que las autodefensas siguieran su curva descendente natural, y porque en enero de 1972 firmó Chicoral en lugar de negociar con la ANUC una reforma agraria de mediana ambición. Fueron decisiones políticas contingentes las que cristalizaron lo que la estructura hacía posible. La colonización de frontera podía haber sido lo que fue en otros países latinoamericanos —una expansión demográfica dolorosa pero sin guerrilla nacional— si el Estado colombiano hubiera respondido de otra manera a las demandas campesinas de esos años.

Lo específico de Colombia fue la combinación: una frontera agraria que reproducía estructuralmente el despojo, un Estado que optó por la vía militar frente a organizaciones campesinas comunistas y por la vía contrarreformista frente a la movilización agraria, y unas élites terratenientes con capacidad probada para bloquear cualquier salida institucional. En esas tres condiciones, entre 1958 y 1974, se fabricó simultáneamente el campesinado que poblaría las regiones periféricas del país y la guerra que las convertiría en escenarios de conflicto durante los cincuenta años siguientes. La frontera no fue el margen del conflicto: fue su fábrica.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

75 documentos · 97 fragmentos
01Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 175, 2492 citas
[1]Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 2 · Colonización, coca y movimiento social: el caso del Putumayo 175 iniciaron esfuerzos para colonizar esta parte de la Amazonia con el fin de ejer- cer su soberanía sobre esta área de frontera. 1947-1962: la colonización de la violencia Durante este periodo se…p. 175
[60]puertas de crédito para la producción agraria, viéndose obligadas a acelerar los flujos migratorios campo-ciudad y a intensificar la ocupación de nuevos territorios. Machado indica que el grado de concentración de la propiedad aumentó entre 1960 y 1970 a pesar de la prolija legislación agraria promulgada alrededor de…p. 249
02Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 cita
[2]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…p. 35
03Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 441 cita
[3]años treinta denunciada por parte de los conservadores (Guzmán, Fals Borda y Umaña, 1962). Como consecuencia de lo anterior, la arremetida latifundista tuvo, entre otros efectos, un despojo de tie- rras que el analista Paul Oquist calculó en 393.648 parcelas, princi- palmente en departamentos como Valle del Cauca,…p. 44
04Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 631 cita
[4]distintas en años recientes y en nuevas regiones fronterizas. Contribuyó, por ejemplo, a La Violencia, esa guerra civil anárquica que costó 200 000 vidas en los años cincuenta, y dio pábulo a los movimientos guerrilleros que actúan hoy en las zonas fronterizas de Colombia. La interpretación del desarrollo de la…p. 63
05La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 3171 cita
[5]Orientales 15. A los seis meses de cumplir con su misión, la Oficina Nacional de Rehabilitación y Socorro había auxiliado a 11.622 exilados en Bogotá y 20.949 en otras pobla- ciones y ciudades, y habían regresado a sus hogares bajo el am- paro de las Fuerzas Armadas, 4.722 personas 16. Otra fuente 11 Colección Guzmán,…p. 317
06Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 42, 462 citas
[6]regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…p. 42
[44]Departamentos en los que la ANUC tenía una fuerza muy importante. En aplicación de la Ley 135 de 1961 el Incora dirigió durante los años sesenta la colonización del piedemonte oriental de la cordillera Oriental, el Magdalena Medio, la altillanura entre el oriente del Meta y Vichada, el sur de Córdoba y en varias…p. 46
07Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 261 cita
[7]que llegó bastante población desplazada y amnistiada por políticas gubernamentales. Muchos de ellos llegaban a donde familiares, pero al poco tiempo, se ubican en zonas periféricas o sitios de invasión para trabajar como vendedores ambulantes, en construcción, servicio doméstico u otros oficios ocasionales. 1.3…p. 26
08¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 74, 772 citas
[8]estallido re- volucionario en los países latinoamericanos”. Ciertamente, durante la Violencia, la confrontación en algunas zonas del país se entrelazaba con la “revancha terrateniente”, una suerte de venganza por las luchas campesinas de las décadas de 1920 y 1930. 21 La 21. Las reivindicaciones de líderes y…p. 74
[34]34 31. Véanse: Pizarro Leongómez, Las F ARC (1949-1966), 188-189; y Pizarro Leongómez, Una democracia asediada, 168. 32. Manuel Bonnet Locarno, “Operación Marquetalia. Surgen las FARC ”, en Hablan los generales. Las grandes batallas del conflicto colombiano contadas por sus protagonistas, comp. Glenda Martínez…p. 77
09Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 228, 2312 citas
[9]misma guerrilla: ganar la confianza de los campesinos, conocer palmo a palmo el t erreno (desde la to- pografía hasta la configuración social de los vecindarios), aligerar el equipo, disminuir el tamaño de las unidade s y hacer la guerra psicológica. De 1960 a 1963 fu eron liquidadas 57 cuadrillas y 20 231 232 Marco…p. 231
[14]titular de El Tiempo: ((E l Regreso a la Norma- lidad en el Llano* y abajo una fotografia panorámica a ocho colum- nas con este pie: <<... con la Cordillera al fondo y la inmensidad de la región en torno s uyo, las guerrillas caminan en fila india hacia el puesto de las autoridades militares en Tauramena para deponer…p. 228
10Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 5091 cita
[10]y conflicto La extrema pobreza en muchas regiones campesinas y sectores urbanos, así como la exagerada concentración de tierras en nuestro país, alimentaron el alto número de personas que se aventuraron a colonizar el piedemonte amazónico desde mediados del siglo XX. Dicha ocupación ha consistido en un largo proceso…p. 509
11No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 67, 1232 citas
[11]la colonia agraria comunista, con estrategias de guerra como los bombardeos, desencadenó grandes desplazamientos forzados en regiones como el Sumapaz. El siguiente mapa da cuenta de esos desplazamientos, las distancias entre los lugares de salida y llegada, y estrategias de comunicación y resistencia como la llamada…p. 67
[88]de julio de 1970, a un mes de que se terminara el gobierno de Lleras, se creó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Para entonces, había casi un millón de hombres y mujeres afiliados a las asociaciones campesinas, y un empoderamiento que se reflejaba en las palabras del líder agrario sucreño Francisco…p. 123
12A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 372 citas
[12]f r e d o M o l a n o Perseguidas por tierra y aire por las ff. m m., lograron en seis meses escapar de la ofensiva e instalarse en las regiones altas del macizo de Sumapaz. Otras fueron evacuadas y fun daron colonizaciones en las vertientes del río Guayabero, del Ariari y de El Pato. Toda la vertiente del Orinoco.…p. 37
[13]f r e d o M o l a n o Perseguidas por tierra y aire por las ff. m m., lograron en seis meses escapar de la ofensiva e instalarse en las regiones altas del macizo de Sumapaz. Otras fueron evacuadas y fun daron colonizaciones en las vertientes del río Guayabero, del Ariari y de El Pato. Toda la vertiente del Orinoco.…p. 37
13Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 394, 4032 citas
[15]some peasants from among those driven out of the municipios of Chaparral, El Líbano, and Rovira, in central and northern Tolima (to mention only three localities for which there is data). Military fortification began in these regions before 1953, and political organization solidified between 1953 and 1955, the year in…p. 403
[95]1985), 85. 33. Malcolm Deas, "El rompecabezas de la paz," El Tiempo, Lecturas Dominicales, April 19, 1986. 34. Arturo Alape, La Paz, la violencia: Testigos de excepción (Bogotá, 1985), p. 367. 35. Ricardo Santamaría and Gabriel Silva, Proceso político en Colombia (Bogotá, 1984), 69. 36. Zabala, "La toma del Palacio de…p. 394
14Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 39, 422 citas
[16]población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…p. 39
[45]El programa de apoyo a la colonización en el Meta contemplaba tambien el apoyo al crédito supervisado a partir de la “Titulación, asistencia técnica y crédito a colonos del Valle del Ariari, municipios de Granada, Fuente de Oro, Acacías, Guamal, San Martín y San Luis de Cubarral. Y construcción CAPÍTULO I ANTECEDENTES…p. 42
15Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 50, 58, 863 citas
[17]“país en el medio” que, contrariado con el teatro del Caguán, acogió con entusiasmo la Política de Seguridad De- mocrática del presidente Uribe y cambió los balances previos (Palacios, 2006). Un tópico del conflicto colombiano señala la proclividad de los colonos a involucrarse, como quedó demostrado en esa amalgama…p. 58
[70]tuvimos con las fuer zas oficiales en la otra violencia y ahora no saben que nosotros hemos acumula do muchas experiencias en este tipo de lucha [...]".36 35 Pende un debate bizantino sobre el nombre oficial de la Operación: si Laso (en el marco del Latín American Security Operation, laso) o Lazo con zeta. El primer…p. 86
[93]clientelismo, colonizaciones inte riores y contrabando) que contribuyeron a mantener y enredar el conflicto. A mediados de 1980 se había formado el tejido apropiado para que el despe gue de la economía de la droga implicara grandes dosis de violencia; ofrecía oportunidades a las farc, el m -19, el e pl y el e l n, a…p. 50
16Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 100, 1032 citas
[18]destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…p. 100
[33]historiadores y analistas del fenómeno guerrillero en Colombia. Lo cierto es que, más allá de si el nacimiento de las FARC estaba o no inscrito en la lógica del desarrollo histórico. El PCC y el cerco militar contra Marquetalia le sirvió a la incipiente organización guerrillera para crear un poderoso mito fundacional.…p. 103
17Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1011 cita
[19]como lo habían hecho muchos de los dirigentes de las guerrillas liberales que se habían dejado atraer por la euforia de los primeros meses del gobierno militar, cuando se anunciaba la suspensión de toda forma de persecución basada en razones políticas, y cuando se ofrecieron indultos y amnistías a los guerrilleros que…p. 101
18Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 182, 2324 citas
[20]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…p. 232
[21]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…p. 232
[68]independientes” comunistas, comenzando por la más antigua y numerosa: 10 Robert H. Dix, Colombia: The Political Dimensions of Change (New Haven: Yale University Press, 1967), 279-280; Eduardo Pizarro Leongómez, “Revolutionary Guerrilla Groups in Co- lombia”, en Charles Bergquist, ed., Violence in Colombia: The…p. 182
[69]independientes” comunistas, comenzando por la más antigua y numerosa: 10 Robert H. Dix, Colombia: The Political Dimensions of Change (New Haven: Yale University Press, 1967), 279-280; Eduardo Pizarro Leongómez, “Revolutionary Guerrilla Groups in Co- lombia”, en Charles Bergquist, ed., Violence in Colombia: The…p. 182
19La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 361 cita
[22]Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, como “repúblicas independientes” en las que el Estado no ejercía ningún control. Y se convirtieron en un objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del también conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó una operación para acabar con el reducto…p. 36
20Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 331 cita
[23]los colombianos y signando de desesperanza a la mayoría de las víctimas del horrible flagelo1 6. Hacía tiempo, por otra parte, que el Partido Comunista desarro llaba un dispendioso trabajo político en el campo. La carta que a la 1 6 Eduardo Umaña, La Violencia en Colombia, tomo II, p. 177. INTRODUCCIÓN 35 reina de…p. 33
21El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 992 citas
[24]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…p. 99
[25]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…p. 99
22Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 2261 cita
[26]a diario defendían, de la cual habían escuchado innumerables historias de valor y sacrificio. “Irse para el monte” era la realización del sueño tantas veces acariciado; palpar y conocer directamente el entorno de esos campesinos era la aspiración de casi todos ellos.El encuentro con los guerrilleros los impactó…p. 226
23Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 3211 cita
[27]conducente a la “toma del poder”. Ese grupo era el sobreviviente de las autodefensas campesinas que se habían organizado a comienzos de 1960, bajo un proyecto de economía campesina colectiva y como resultado de la división que había ocurrido en las filas de los antiguos y amnistiados guerrilleros liberales de los años…p. 321
24Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 591 cita
[28]colombiano en el marco de la guerra fría. Las operaciones de mayo de 1964 conocidas como Operación Soberanía, ocasionaron la salida de campesinos que organizados en grupos de autodefen- sas, iniciaron una marcha hacia el sur del país en columnas, este proceso per- mitió la consolidación política y militar con la…p. 59
25La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[29](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…p. 346
26Mujeres e insurrección en Colombia: Reconfiguración de la identidad femenina en la guerrillaMaría Eugenia Ibarra Meló · 2009 · p. 871 cita
[30]ente, se transform an en una guerrilla de orientación com unista. Para el sociólogo francés Pierre G uilhodes y para Jacobo Arenas, el fallecido ideólogo de las FARC, la cam paña m ilitar em prendida por el Ejército colom biano contra la región de M arquetalia constituyó el detonante para la reactiva ción de las…p. 87
27¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 941 cita
[31]s ubver s iv os, entre l os que s e des tacó el Movimient o Obrero, E s tudiantil y Campe s ino (MOEC). C o n aquella lógica de la guerra fría, s umada al hech o de que el régimen había delegad o a la s fuerza s armada s el c o ntr o l ca s i ab so lut o de la s eguridad interna, el Gobiern o de Guillerm o León…p. 94
28Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 471 cita
[32]students, who received train- ing in Cuba in 1962, returned to Colombia and officially began the ELN’s insurgency struggle in 1964. The FARC emerged under the leadership of the Communist Party and operated with the support of peasants who sought refuge from the repression of La Violencia. The FARC was largely made up…p. 47
29Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 311 cita
[35]de Abril (M-19), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) o la guerrilla indigenista Quintín Lame (QL). APARICIÓN E HISTORIA DE LAS FARC, 1964-1998 Como se explicaba, las FARC toman el ataque sobre la República de Marquetalia del 27 de mayo de 1964 como su mito fundacional, si bien esta denominación no aparece…p. 31
30Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1421 cita
[36]de los llamados territorios nacionales, de la extensa Orinoquia, sino el fenómeno de una guerrilla que ya no se identificaba con los partidos tradicionales. Los primeros guerrilleros comunistas eran en realidad liberales traicionados, campesinos que le dijeron no a la orden de emigrar a la ciudad, las gentes del campo…p. 142
31Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 10, 832 citas
[37]All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. AN OVERVIEW OF THE FARC-EP 11 social structures independent of centralized state powers (Simons, 2004: 42; Ramírez Tobón, 1981; Gilhodés, 1970; Guzmán Campos, Fals Borda, Umaña Luna, 1964; 1962). At the beginning of the 1950s, increased migrations of peasants and…p. 10
[59]130,000 people (Lindqvist, 1979: 102; see also INCORA, 1972). Scholars analytically studying Law 135 came to a different conclusion. They discovered that these numbers were not just greatly misleading, they contradicted the real conditions. Tad Szulc (1964: 245) noted that in its first year, the achievements of Law…p. 83
32El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 3321 cita
[38]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…p. 332
33El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 3321 cita
[39]de poder, es decir, las zonas de colonización y las zonas de frontera co- C ODHES 332 lombiana, han tenido una economía propia centrada en la extracción de recursos. En el departamento del Caquetá, y las zonas del piedemonte llanero, el Sarare, el Ariari y el Magdalena medio, por ejemplo, dicha economía estuvo muy…p. 332
34At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2301 cita
[40]close this chapter with an analysis of the FARC ’ s counter-hegemonic social compact vis-à- vis cocalero farmers and workers as well as the social contradictions of the coca labor regime in the Caguán. Agrarian Development and the Rise of Fedegán ’ s Despotic Cattle Regime in the Caguán, 1963 – 1978 The Caguán region…p. 230
35Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 57, 622 citas
[41]cercano al poder, y quien fuera uno de los más grandes tenedores de tierra del conti- nente, llegó a poseer para principios de la década del sesenta entre 35.000 y 72.000 hectáreas en el Caquetá, incluyendo varias decenas de miles en los llanos del Yarí 139. Un campesino relata: «Coparon prácticamente todo el…p. 62
[47]El llanto del arpa», 25. 125 Molano, Fragmentos de la historia del conflicto armado, 38. 126 Medina Gallego, FARC-EP y ELN. 127 Entrevista 150-PR-03306. Compareciente. Bloque Sur FARC, Columna Teófilo Forero. 58 fiflćflThffifffj fjfl. flffflfj Tercera oleada: colonización dirigida o institucional Un tercer tipo de…p. 57
36Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Magdalena MedioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 381 cita
[42]aguas en la búsqueda de sus seres queridos. A medida que la guerra ha desescalado, las tamboras han vuelto a sonar, otra vez hay fiestas patronales y regresaron los festivales, los bailes cantados y los cantos bailados, reconstruyendo los vínculos entre las gentes. En las montañas santandereanas, en medio de la…p. 38
37El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 1141 cita
[43]se ha descrito en el primer capítulo de este trabajo, los pastizales fueron abiertos en gran medida por colonos, en la forma de aparcerías de relativo corto plazo. Según Fals Borda, los campesinos colonos espontáneos llamaron a esta institución la "ley de tres pasos": el colono tumbaba el monte, habilitaba la tierra…p. 114
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 52, 622 citas
[46]frontera agrícola. Para ello, desde 1958, el Estado estimuló la creación de las Juntas de Acción Comunal (JAC), como escenarios de organización y participación para las comu- nidades. Estas reforzaron los procesos que eran cotidianos y autónomos desde la 94 Villamil, La reforma agraria del Frente Nacional.…p. 52
[80]colonización cultural y territorial, que implicaron formas de violencia tanto físicas como simbólicas. 128 Becerra, «Las relaciones entre misioneros», 17. presentación 63 De la crisis de la economía campesina a la economía de la cocaína (1972—1980) 64 fiflćflThffan nexosfl. nThnflon P ara la década del 70, la promesa…p. 62
39El orden desarmado. La resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC)Gonzalo Sánchez Gómez, Mario Aguilera Peña · 2011 · p. 231 cita
[48]A ésta lle- garon oleadas migratorias espontáneas procedentes de diferentes regiones del país. A las márgenes de los ríos Carare-Opón, Cimi- tarra y Minero llegaron campesinos procedentes de Tolima, Cal- das, Antioquia, Boyacá y Santander. 60 La “Violencia”, sin embargo, también generó dinámicas migratorias internas,…p. 23
40Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 1, 892 citas
[49]1 The Llanos Frontier on the Eve of La Violencia The attraction of the Llano is irresistible. It can happen that it may produce a de- formation of the spirit and that men, accustomed to the comforts and advantages of what is called civilization, will become fond of what there is in the plains, in the hatos, in the…p. 1
[55]that in order to receive legal title, the cultivator of baldíos had to develop at least two-thirds of the land that he or she was claiming and that fifty hectares was the ideal size of such a claim. The aim was to help both those peasants whose EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:25 PM…p. 89
41Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 5, 232 citas
[50]includes some 253,000 square kilometers of Colombian territory and stretches on into Venezuela for another 300,000 square kilometers. South of the Guaviare River is the second region, Amazonia. Its 420,875 square kilometers of tropical rain forest extend to the borders of Peru, Ecuador, and Brazil. Third, stretching…p. 23
[51]these percentages had changed little: of a total of EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 7:55:30 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. Page 7 Map 1. Colombia: intendancies and comisar í as, 1931 – 1946 Source: Vila, Nueva Geograf í a de…p. 5
42Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 66, 1022 citas
[52]total del país vive en la gran región oriental de la Amazonía y la Orinoquía. La colonización es conflictiva porque los grupos iniciales de campesinos que desmontan la selva o los bosques de galería llaneros son desplazados por los grandes compradores de mejoras, que concentran la propiedad para la ganadería extensiva…p. 66
[97]extensión de cultivos de coca, que integró grandes regiones de frontera agrícola a la economía monetaria, creando bonanzas efímeras para los colonos y atrayendo trabajadores en busca de fortuna. Las nuevas fuentes de recursos en áreas de colonización fortalecieron económicamente a las guerrillas, aunque transformaron…p. 102
43Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 1301 cita
[53]Un cuarto grupo explica que las sabanas de hierba resultaron después que los bosques sufrieron la tala y la quema de los árboles. Por último hay quienes sostienen que a la sabana la mantienen las mismas quemas que realizan ganaderos y colonos. Lo cierto es que los colonos actuales, que provienen de otros lugares de…p. 130
44Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[54]El proceso de colonización fue asumido por el Incora 66. Entre 1961 y 1973 se adjudicaron en la intendencia de Arauca 85.830 hectáreas 67, con el propósito de incor- porarlas a la producción agropecuaria nacional 68. Aparte de brindar asistencia técnica y créditos a los pequeños productores campesinos, la ley incluía…p. 51
45Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5011 cita
[56]élites terrate - nientes bloquearon la redistribución de tierras, usando la representación directa que tenían en la legislatura, además de la captura de una parte de los funcionarios elegidos, jueces o burócratas, que respondían a la distribución paritaria entre los partidos, y al uso del clientelismo para socavar el…p. 501
46Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 681 cita
[57]con él genera una ruptura enorme en la anterior política nacional de tenencia de la tierra. Entre 1903 y 1961, se ha- bía adjudicado apenas un 10,7 por ciento de la superficie nacional, lo cual contrasta con la cifra del 28,6 por ciento que se adjudicaría en el periodo 1962-1974. En principio, el Incora se había…p. 68
47Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 311 cita
[58]Aproximadan1ente 76,9% de los conflictos de tierras en 1971 ocu- rrieron en los latifundios de la costa atlántica, en los valles interandinos y en los Llanos Orientales, donde se desarrollaban los grandes latifun- dios ganaderos y el capitalisrno agrario 49. Los restantes conflictos terri- 62 Sistemas de guerra…p. 31
48La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 1091 cita
[61]1 57. 1 60 IICA-CIRA. " Anotaciones preliminares para el análisis del estado de la - orma Agraria en Colombia ", Inf orme para la F AO, Bogotá, octubre 31 970, págs. 63 a 67. Expropiación signif1ca aquí venta no voluntaria. El hecho de que tan; proporción de tierras hayan sido expropiadas, muestra que la mayor de los…p. 109
49Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1941 cita
[62]la banca y las compañías de seguros se convirtieron de entrada en «enemigos agazapados del gobierno», en protesta por las nuevas medidas redistributivas y por la liberación de importaciones que desde el punto de vista de ellos era una dilapidación de las divisas, aunque las clases media y popular las vieran como un…p. 194
50The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 1181 cita
[63]defining new imperatives for the industrial bourgeoisie and de- stroying its previous reformist sympathies. Reestablishment of the peas- antry to expand the internal market became almost irrelevant in a world where the markets were being opened abroad and in the big industrial cities themselves as a result of the…p. 118
51Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 641 cita
[64]la Escuela Militar de Cadetes a fin de elevar la enseñanza en el ámbito universitario y se fundó la Cátedra de Filosofía Militar, con el fin de explicar el sentido y la misión de las Fuerzas Armadas y dar a conocer el papel de esta institución. También se hizo un esfuerzo por llevar a los cuadros de las Fuerzas…p. 64
52Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 641 cita
[65]defender exclusivamente las fronteras nacionales para empezar a enfrentar a los armados en el país, lo que exigía el abandono del apoliticismo y la neutralidad de la institución castrense. En tanto que se planteaba combatir el comunismo no solo desde una clara estrategia militar, sino también que su freno debía…p. 64
53Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 4201 cita
[66]through Catholic charities and the international program known as CARE. 67 Plan Lazo received great motive force from the Cold War. Relations be- tween Colombia and Cuba had cooled rapidly as Fidel Castro moved leftward after 1959 and turned hostile in late 1961, as Alberto Lleras Camargo pre- pared to receive a state…p. 420
54Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 2241 cita
[67]Chiquita, El Pato and Guayabero. As a governmental plan for controlling them, the Lazo Plan was put into action. The development of this plan includes several tactical steps. The first is the psychological war which embraces the “civic-military action” consisting of programs of aid to the peasants through army…p. 224
55Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[71]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…p. 29
56Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[72]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…p. 29
57El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 651 cita
[73]serie de normas que autorizaron al Ministerio de Guerra para la conformación de grupos de civiles armados para el desarrollo de actividades de con- trainsurgencia, vigilancia y protección, tanto rural como barrial. Así fue como se expidió el Decreto Legislativo No. 3398 de 1965, mediante el cual se reglamentó la…p. 65
58Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 2741 cita
[74]Liberals and Conservatives instituted the National Front in 1958 and made Colombia a wall of contention against Cuba’s influence in Latin America, the doctrine of national security had become foundational to the Colombian state. As in Argentina and Brazil, two pioneers of this doctrine, in Colombia, Liberal and…p. 274
59Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 891 cita
[75]Segunda Conferencia implicó una derrota que diezmó de forma importante sus fuerzas. Tras la salida del Duda, en 1966, un grupo mayoritario había partido con Ciro Trujillo, otro grupo al mando de Marulanda fue a la región del Pato y una comisión compuesta de 50 guerrilleros partió hacia Rivera, en el Huila, para…p. 89
60Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 601 cita
[76]jurists who had managed through a variety of strategies to appropriate the newly cleared lands worked by the colonos. Their tactics pushed colonos to settle newer lands or to become day laborers and tenant farmers on the large haciendas that wealthier, politically influential individuals constructed. Ultimately, then,…p. 60
61Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3911 cita
[77]la nueva zona. Otras características detectadas fueron la migración sucesiva a varias zonas rurales e incluso urbanas, en busca de mejores condiciones de vida, y la precariedad de los recursos finan- cieros iniciales de la gran mayoría. Esto establece, por una parte, con- diciones diferenciales entre colonos, pues…p. 391
62Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 3231 cita
[78]tañas los valerosos hijos del pueblo [...] i cuando estos hombres, que prin- cipian por disputar a las fieras el do- minio del suelo, han descuajado los montes i convertido en amenos pra- dos, cubiertos por los plantíos del café, del plátano i de la caña de azúcar la honda cañada o el áspero declive de montaña,…p. 323
63Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 2331 cita
[79]de crear una tradición legal sobre ellas, etc. El hecho de que probablemente la mayoría de las tierras ocupadas hasta la década de 1920 se originaban en usurpaciones ilegales explica por qué los propietarios consideraron imposible y “diabólico” mostrar en sus títulos el acto original por el cual la tierra había salido…p. 233
64Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 1031 cita
[81]y en la prestacion de servicios (crédito y asistencia técnica) que en la re- distribucién de la tierra. Estos gobiernos dedicaron sus esfuerzos a atender algunas zonas criticas, afec- 1778 tadas por la violencia politica en el decenio anterior, y a contrarrestar el surgimiento de las zonas de au- todefensa campesina,…p. 103
65Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 262 citas
[82]prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…p. 26
[83]prin - cipio de “la tierra para el que la trabaja”, y las “leyes del Llano” de 1953 que, en un principio, conservaron la orientación liberal al promover “la confiscación de los bienes del enemigo o sea de los godos chulavitas”, y que después mostraron más autonomía al extenderla a todos “los hatos y propiedades de…p. 26
66La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Andrés Fernando Suárez (Relator) · 2009 · p. 1021 cita
[84]el corazón de los Montes de María, ade- más de permitir el acceso y la disposición de agua en una región seca y caliente. Sin embargo, es importante aclarar que no se trata de una geografía como la que habitualmente se asocia con una 62 Ibíd. Grupo de Memoria Histórica 102 zona de retaguardia estratégica desde el…p. 102
67Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 291 cita
[85]que se tradujo en la institucionaliza- ción del movimiento campesino bajo el lema “la tierra pa’l que la trabaja” (Archila, 2005, página 97). Con base en el Decreto 755 de 1967, el Ministerio de Agricultura realizó un “empadronamiento masivo de usuarios reales y potenciales de servicios agropecuarios estatales”…p. 29
68Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 691 cita
[86]pequeño paso para la organización campesina, pero un gran salto para reformar con equidad la estructura agraria del país. La dureza del discurso del presidente Lleras no era nueva. Tampoco gratuita. En 1968, durante la entrega de títulos de propiedad a antiguos terrajeros y aparceros del bajo Sinú, dejaba un vehemente…p. 69
69Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2501 cita
[87]la rutina teórica que ha surgido de los estudios generales de la Violencia y se adelanta en la comprensión de sus factores y condiciones reales. Puede ser que continúe esta saludable tenden- cia de regionalizar el estudio de tan importante proceso. Cf. Russell W. Ramsey, "Critical bibliography on La Violencia in…p. 250
70Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 1761 cita
[89]terratenientes, empresarios y ganaderos a la reforma agraria; la radicalización de la ANUC, bajo la influencia de las distintas vertientes de la izquierda, y la invasión de grandes propiedades que esta promovió, especialmente en los años 1971 y 1974, cuando alcanzó el punto más álgido la movilización campe- sina por…p. 176
71Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 6511 cita
[90]que fue un pañito de agua que se dio con el gobierno de Carlos Lleras. Y ya con el gobierno de Misael Pastrana hubo un reversazo, porque [...] se dio el acuerdo de Chicoral, y en el acuerdo de Chicoral se reversó toda la política de equidad en el campo, de reforma agraria» 2123. Estos antecedentes son clave para…p. 651
72Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 661 cita
[91]para seguir defendiendo nuestro territorio ancestral». 146 Informe 262-CI-00390. Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec) y Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), «El genocidio silencioso del puebo Embera Chamí de Caldas». de las guerrillas liberales a la efervescencia social (1958-1977)…p. 66
73La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 2161 cita
[92]Pla- taforma Ideológica y el Mandato Campesino. En primer lugar la llegada a la presidencia del conservador Misael Pastrana Borrero y los fuertes rumores del robo de dicha magistratura al entonces candidato Gustavo Rojas Pinilla; y más importante aún, la situa- ción agraria, comprometida por el no avance de la…p. 216
74La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 3461 cita
[94]la frontera agrícola en el Caque- tá. Seminario sobre expansión de la frontera agropecuaria y medio ambiente. Brasilia: CEPAL. Cifuentes, M., y Vanegas, E. (1987). El desarrollo de la ganadería en el Caquetá: perspectivas y proyecciones. Bogotá: Centro de Investiga- ciones Para el Desarrollo. Ciro Rodríguez, E.…p. 346
75Narcotráfico en Colombia: Economía y ViolenciaGustavo Duncan, Ricardo Vargas, Ricardo Rocha, Andrés López · 2005 · p. 561 cita
[96]de coca y laboratorios de procesamiento de pasta y base. Los individuos que no están amparados por el poder de organizaciones fuertes son más vulnerables a la depredación de un grupo guerrillero, y de hecho, necesitan su presencia para que actúen como una tercera parte encargada de la regulación de los derechos de…p. 56