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Biografía

Jacobo Arenas

Transversal

16 min de lectura29 documentos
NacimientoSin fecha registrada
FallecimientoSin fecha registrada
RolesIdeólogo de las FARC · Comandante fundador de las FARC
Lugar principalColombia
Período históricoTransversal
03

La biografía

Luis Alberto Morantes Jaimes, conocido en la clandestinidad como Jacobo Arenas, fue el ideólogo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y, durante más de un cuarto de siglo, el interlocutor doctrinal indispensable del comandante Manuel Marulanda Vélez. Obrero urbano en una guerrilla campesina, cuadro del Partido Comunista en una organización que pronto desbordaría al partido, autor de los libros que fijaron la memoria fundacional de las FARC y negociador de los acuerdos que en 1984 abrieron la puerta a la Unión Patriótica, Arenas encarnó como pocos la dualidad entre fusil y doctrina que definió a la insurgencia colombiana de la segunda mitad del siglo XX. Su muerte, en 1990, cerró la etapa en que las FARC fueron todavía un brazo armado del comunismo colombiano y abrió aquella en que la organización, ya sin su cerebro político, se hundió en la lógica militar y financiera que terminaría de transformarla.

02

Línea de vida

  1. 1947

    Salida y reingreso al Partido Comunista

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    Participó en un congreso del PCC y salió de sus filas en 1947 —si fue expulsado o renunció es cuestión debatida—, siendo readmitido poco tiempo después, lo que lo consolidó como cuadro curtido en las disputas internas del comunismo colombiano.

  2. 1964

    Llegada a Marquetalia y cerco militar

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    Enviado por la dirección central del PCC a la zona guerrillera de Marquetalia, estuvo presente durante el ataque militar del 27 de mayo de 1964 ordenado bajo el gobierno de Guillermo León Valencia; junto a Marulanda y Hernando González logró escapar el cerco con rumbo a Riochiquito, Cauca.

  3. 1964

    Programa Agrario de los Guerrilleros

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    Participó en la preparación de la concepción político-militar enunciada en el Programa Agrario de los Guerrilleros, dado a conocer desde las montañas de Marquetalia el 20 de julio de 1964, texto fundacional de la futura organización.

  4. 1965

    Primera Conferencia del Bloque Sur y escuela guerrillera

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    Participó en la Primera Conferencia del Bloque Sur reunida en Riochiquito, Cauca, que concentró unos 100 combatientes; junto a Marulanda y Joselo fundó en Arenales la primera escuela militar guerrillera de la organización.

  5. 1966

    Segunda Conferencia y nacimiento formal de las FARC

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    En la Segunda Conferencia Guerrillera, celebrada en la región del Duda o El Pato, el Bloque Sur adoptó el nombre de FARC ante unos 350 combatientes; Arenas articuló doctrinalmente el tránsito de grupos de autodefensa a guerrilla móvil y ofensiva con vocación revolucionaria.

  6. 1974

    Publicación del Diario de la resistencia de Marquetalia

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    Publicó el Diario de la resistencia de Marquetalia (Ediciones Abejón Mono, 1974), narración canónica del cerco y la fuga que fijó el mito fundacional de las FARC y consolidó su papel como cronista e ideólogo de la organización.

  7. 1982

    Séptima Conferencia de las FARC-EP

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    En la Séptima Conferencia las FARC adoptaron el nombre FARC-EP y aprobaron el plan estratégico para la toma del poder, el despliegue territorial hacia el sur, el Magdalena Medio y Urabá, y la urbanización del conflicto; Arenas fue figura central en la formulación doctrinal de ese giro ofensivo.

  8. 1984

    Acuerdo de La Uribe y creación de la Unión Patriótica

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    El 28 de marzo de 1984 firmó en La Uribe, Meta, el Acuerdo de Cese al Fuego, Tregua y Paz con el gobierno de Belisario Betancur; al año siguiente participó activamente, junto a Alberto Rojas Puyo, en la creación de la Unión Patriótica como vehículo de transición política.

  9. 1985

    Publicación de Cese el fuego

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    Publicó Cese el fuego. Una historia política de las FARC (Editorial Oveja Negra, Bogotá, 1985), obra que dejó constancia escrita de su doble condición de memoria organizativa y manifiesto político de la guerrilla.

  10. 1990

    Muerte de Jacobo Arenas

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    Murió en 1990, cerrando la etapa en que las FARC fueron todavía un brazo armado del comunismo colombiano organizado; su desaparición dejó a la organización sin su principal referente doctrinal.

El obrero entre los campesinos

Lo que distinguía a Jacobo Arenas del resto de los comandantes fundadores de las FARC no era una divergencia doctrinal ni un rango, sino un origen. Marulanda, Rigoberto Lozada (Joselo), Carmelo López, Rogelio Díaz, José de Jesús Rivas (Cartagena) y Ciro Trujillo venían del campesinado en armas, de la resistencia liberal y comunista contra la Violencia bipartidista, de una experiencia de despojo y guerra vivida en el surco. Morantes, en cambio, provenía de la clase obrera urbana. Esa singularidad, aparentemente biográfica, resultó estructural: en un movimiento que hundía sus raíces en la autodefensa campesina, hacía falta alguien que hablara el idioma del marxismo-leninismo con la fluidez de quien lo había aprendido en la militancia partidaria, en los congresos, en las lecturas obligadas de una tradición internacional. Arenas fue ese alguien.

Su vínculo con el Partido Comunista Colombiano fue temprano y accidentado. Participó en un congreso del partido y salió de sus filas en 1947 —si fue expulsado o si renunció es cuestión aún debatida—, pero regresó al poco tiempo. Esa entrada, salida y retorno lo marcó: cuando en abril de 1964 fue enviado a la zona guerrillera de Marquetalia, ya era un cuadro curtido, un hombre que había atravesado las disputas internas del comunismo colombiano y había vuelto a ellas. No llegó a la montaña como un converso ni como un aventurero: llegó como delegado.

Marquetalia: el enviado

La dirección central del Partido Comunista despachó a Jacobo Arenas hacia Marquetalia en los primeros meses de 1964, cuando ya se sabía que el ataque militar sobre las llamadas repúblicas independientes estaba en marcha. A comienzos de abril de ese año se conocía que la ofensiva comenzaría en la tercera semana de mayo. La operación, ordenada bajo el gobierno de Guillermo León Valencia, movilizó a miles de soldados contra un puñado de familias campesinas armadas dirigidas por Marulanda. El 27 de mayo de 1964 empezó el cerco. Marulanda y la mayoría de sus hombres —entre ellos Arenas y Hernando González— lograron romperlo y escapar con rumbo a Riochiquito, en el Cauca, donde comenzarían a preparar la Primera Conferencia del Bloque Sur.

En el intervalo, el 20 de julio de 1964, los guerrilleros dieron a conocer desde las montañas de Marquetalia el Programa Agrario de los Guerrilleros. Arenas participó en la elaboración de la concepción político-militar que enunciaba ese texto, aunque no puede atribuírsele con precisión la redacción material. Lo que sí puede afirmarse es que la operación misma —el paso del combatiente al cronista, del cuadro al ideólogo— empezó allí. Años más tarde, Arenas publicaría el Diario de la resistencia de Marquetalia (Ediciones Abejón Mono, 1974), la narración canónica del cerco y la fuga, el libro con el que las FARC fijaron su mito fundacional. Suya es también la frase que las nuevas generaciones de guerrilleros repetirían como una liturgia: si la agresión militar a Marquetalia no se hubiera llevado a cabo, probablemente no habrían nacido las FARC.

Fue una operación doble, característica de Arenas: al mismo tiempo hacía la guerra y escribía la guerra. Marulanda tenía el fusil y la autoridad territorial; Arenas tenía la pluma y la interpretación. Sin la segunda, la primera se habría diluido en la memoria menor de las guerrillas liberales dispersas. Con ella, un episodio militar menor —el desalojo de una zona campesina por el ejército— se convirtió en el acta de nacimiento de la insurgencia más longeva del hemisferio.

Del Bloque Sur a las FARC

En 1965, en Riochiquito, se reunió la Primera Conferencia del Bloque Sur. Concentró alrededor de cien combatientes venidos de Riochiquito, Natagaima, El Pato, Guayabero y Marquetalia. Fue la primera vez que los destacamentos dispersos se pensaron como una sola cosa. Marulanda, Arenas y Joselo llegaron entonces a un sitio llamado Arenales y fundaron allí una escuela militar guerrillera: el primer intento sistemático de formar cuadros, de tratar a la guerrilla no ya como una autodefensa reactiva sino como un ejército en potencia.

Un año más tarde, en 1966, se reunió la Segunda Conferencia Guerrillera, en la región del Duda o del Pato —el punto exacto sigue en disputa—. Asistieron unos trescientos cincuenta combatientes: los marquetalianos de Marulanda, los de Riochiquito con Ciro Trujillo, los del Guayabero, el Movimiento 26 de Septiembre y un pequeño grupo dirigido por el liberal José de Jesús Rojas Rivas, Cartagena, a quien más tarde se acusaría de provocador y delator. En esa conferencia, el Bloque Sur adoptó el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Se redactó una constitución interna y, sobre todo, se decidió el tránsito estratégico decisivo: de la autodefensa —esa modalidad campesina y localista de guerra defensiva que Marulanda venía practicando desde los años cincuenta— a la guerrilla móvil y ofensiva, con vocación revolucionaria y consigna de lucha hasta el triunfo. Ese cambio conceptual, tal como lo describiría el propio Arenas años después, es inseparable de su presencia. Nadie más en el mando podía haberlo formulado.

La transición no fue nominal. Implicaba abandonar la lógica territorial y protectora del campesinado en armas, que se atrincheraba en su vereda para defenderla, y asumir la lógica leninista de un destacamento revolucionario que se mueve, ataca y se retira, subordinado a un proyecto nacional de poder. En términos militares, era el paso de Marulanda; en términos doctrinales, era el paso de Arenas.

El ideólogo del secretariado

Durante casi tres décadas, el reparto de funciones dentro del mando de las FARC fue una fórmula que los propios comandantes reconocieron: Marulanda tenía la concepción militar y la autoridad simbólica heredada del origen; Arenas tenía la concepción ideológica; Alfonso Cano, cuando se incorporó al secretariado, aportaría la concepción política. Las decisiones se tomaban de manera colegiada, por votación, y las conferencias funcionaban como una suerte de asamblea del movimiento. Pero en el interior de esa colegialidad, cada uno cumplía un papel específico y Arenas cumplía el suyo con una autoridad que no dependía de la jerarquía militar sino del monopolio de la palabra escrita y del análisis.

Esa autoridad se sostenía en un marco doctrinal explícito: las FARC se regían por los principios del marxismo-leninismo, los estatutos y el programa del Partido Comunista Colombiano y las resoluciones de sus congresos. Las llamadas Normas de Comando, citadas en 1979 por el Ministro de Defensa, establecían que la máxima autoridad política de las FARC era el Comité Central del PCC, y que los miembros del Comité Ejecutivo Central del partido eran acreedores de honores militares dentro de la guerrilla. La subordinación era, en la letra, absoluta. Gilberto Vieira, secretario general del PCC, lo confirmaría públicamente: el partido participaba en la dirección de las FARC y algunos comandantes eran miembros destacados de su Comité Central. Todo esto, sostenía Vieira invocando a Lenin, era la aplicación colombiana de la doctrina de la combinación de todas las formas de lucha: legal e ilegal, parlamentaria e insurreccional, sindical y militar.

En ese entramado, Arenas era la bisagra. Cuadro del partido, comandante guerrillero, escritor: por él pasaba la traducción práctica de la doctrina a las condiciones de la montaña. Su libro Cese el fuego. Una historia política de las FARC, publicado por la editorial Oveja Negra en 1985, dejó constancia escrita de esa doble condición, a la vez memoria organizativa y manifiesto político.

La Séptima Conferencia y el giro ofensivo

En 1982, dieciséis años después de que el Bloque Sur adoptara el nombre de FARC, la organización celebró su Séptima Conferencia. Fue el momento de mayor densidad estratégica en la vida de Arenas y, probablemente, el punto de mayor coherencia entre doctrina y decisión operativa. Allí se agregó al nombre de la organización el término Ejército del Pueblo, y las FARC pasaron a llamarse FARC-EP. Allí se trazó el plan estratégico para la toma del poder y la construcción de un ejército revolucionario. Y allí se pactó una transformación que llevaba dieciséis años germinando: el paso definitivo de una estructura defensiva a una organización ofensiva.

El plan contemplaba tomar el poder en ocho años. Incluía una estrategia de avance hacia Bogotá y —lo que resultaría decisivo para la geografía futura del conflicto— la urbanización del enfrentamiento armado: llevar la guerra a las ciudades, incidir en la población urbana, sentar las bases para estructuras que años después se llamarían Frente Urbano Jacobo Arenas. La conferencia ordenó también un despliegue hacia el sur del país, el Magdalena Medio y el Urabá antioqueño, y aprobó la Campaña Bolivariana por la Nueva Colombia, que explicaría en gran medida la expansión posterior de las FARC-EP en Cundinamarca y sobre la sabana de la capital.

Hay una coincidencia que ninguna lectura de la Séptima Conferencia puede evitar. El giro militarista se aprobó en el momento exacto en que el narcotráfico empezaba a transformarlo todo en Colombia. Fue el narcotráfico el que permitió a las FARC desarrollar el modelo militarista adoptado en 1982. Sin los recursos que la coca empezó a inyectar en las economías guerrilleras del sur, el plan de los ocho años habría sido letra muerta. Con ellos, la organización pudo pasar en pocos años de un centenar de frentes proyectados a una expansión territorial sin precedentes. La ironía histórica es evidente: la Conferencia que consagró a las FARC como Ejército del Pueblo fue también la que las ató, sin decirlo, al ciclo de la economía ilegal que terminaría por definirlas.

La Uribe y la Unión Patriótica

Dos años después de la Séptima Conferencia, el 28 de marzo de 1984, en La Uribe (Meta), Jacobo Arenas firmó por las FARC el Acuerdo de Cese al Fuego, Tregua y Paz con el gobierno de Belisario Betancur. Los once puntos del acuerdo contemplaban un cese al fuego bilateral, la creación de una Comisión de Verificación y —según la interpretación que las FARC hicieron pública— el propósito de desmovilizar paulatinamente la estructura militar guerrillera e iniciar su tránsito hacia un movimiento político legal.

De ese propósito nació, en 1985, la Unión Patriótica. Arenas fue una de sus figuras centrales, junto con Alberto Rojas Puyo, dirigente comunista y parlamentario. La UP se pensó como el vehículo de la transición: un movimiento político amplio en el que combatientes en tránsito, militantes del PCC y sectores democráticos convergerían para probar que la política legal podía sustituir al fusil. Los primeros resultados electorales parecieron confirmar la apuesta. La UP logró elegir 14 congresistas, 18 diputados en once asambleas departamentales y 335 concejales en 187 concejos. Nunca antes la izquierda colombiana había obtenido semejante representación institucional.

Pero la lectura optimista duró poco. En la reunión del 18 de septiembre de 1986, ya bajo el gobierno de Virgilio Barco, se sentaron por las FARC Marulanda, Arenas y Alfonso Cano, acompañados por parlamentarios de la UP —Alberto Rojas, Hernando Hurtado y Braulio Herrera. El equipo del gobierno planteó que el proceso debía reorientarse: de la tregua indefinida hacia una desmovilización efectiva. Para Arenas y para el Partido Comunista, aquello cayó como un baldado de agua fría. La lectura que ellos hacían de La Uribe era distinta: la tregua era el marco, la política legal era el ensayo, pero la desmovilización armada no estaba pactada como paso siguiente inmediato. El gobierno Barco quería convertir el proceso en lo que las FARC nunca aceptaron que fuera. La conversación, desde entonces, se tensó y se rompió.

Al tiempo, la Unión Patriótica empezaba a ser exterminada. Concejales, alcaldes, diputados, dos candidatos presidenciales —Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa— caerían asesinados en un ciclo que combinaba paramilitarismo, servicios de seguridad del Estado y narcotráfico. Arenas asistió al desmoronamiento de su propia apuesta política. Nunca la abandonó del todo —hasta su muerte siguió participando en negociaciones—, pero tampoco pudo salvarla.

Doctrina, dinero y disidencia

Los últimos años de Arenas transcurrieron en un entramado de tensiones que ningún ideólogo, por hábil que fuera, podía resolver. La primera era económica. El narcotráfico, que había hecho posible el despliegue militar aprobado en 1982, empezaba a filtrarse en las estructuras guerrilleras como algo más que un recurso: como una lógica. La posición oficial de las FARC-EP no era estimular la coca sino regularla, evitar que los campesinos abandonaran los cultivos de pancoger, imponer un orden a lo que ya estaba en marcha. Arenas se movió en ese terreno con la incomodidad de quien intuye que las palabras se están quedando cortas frente a las prácticas. En una entrevista a la revista Semana de esos años reconoció, en una formulación cercana, la necesidad de obtener recursos para la revolución. La cita se ha repetido tantas veces que su literalidad ya no importa; lo que importa es lo que revela: Arenas sabía que la ecuación entre doctrina y financiación estaba cambiando de signo.

La segunda tensión era interna. Dentro de las FARC-EP existió un sector conocido como los Perestroikas, en aparente alusión a las reformas soviéticas de Gorbachov. Arenas tuvo con ellos un conflicto que se solapó con sus tensiones dentro de la Unión Patriótica. Las páginas se cruzan en los índices, lo cual sugiere que el diferendo interno de las FARC y la crisis de la UP no eran dos procesos paralelos sino uno solo: la pregunta por el sentido de la lucha en una época en que el marxismo-leninismo perdía su centro internacional y la política legal se pagaba con la vida.

La tercera tensión era doctrinal. A lo largo de los años ochenta, los pronunciamientos de Jacobo Arenas empezaron a eclipsar los del Comité Central del Partido Comunista. La organización que en teoría debía subordinarse al partido comenzó a fungir públicamente como la auténtica dirección de la izquierda comunista, tanto de sus contingentes armados como de sus estructuras desarmadas. Era una inversión silenciosa. Arenas no la proclamó nunca —siguió declarándose subordinado, siguió invocando a Lenin, siguió firmando comunicados bajo el paraguas del marxismo-leninismo—, pero el hecho se imponía. Las FARC, que habían nacido como brazo armado del PCC, empezaban a hablar en nombre propio. Y quien mejor hablaba en su nombre era él.

Casa Verde y la muerte

Los últimos años de Arenas transcurrieron en Casa Verde, el campamento del secretariado ubicado en La Uribe, Meta. Allí se hicieron las negociaciones, se recibieron las delegaciones, se produjeron los comunicados. Allí murió, en 1990. Con Arenas desapareció el último cuadro de las FARC que había hecho su formación política en el PCC de los años cuarenta, que había participado en el ciclo completo desde Marquetalia hasta la Séptima Conferencia, que combinaba escritura, negociación y mando.

En diciembre de ese mismo año, el gobierno de César Gaviria ordenó el bombardeo de Casa Verde. La coincidencia temporal —la muerte del ideólogo, la destrucción del campamento donde se había pactado la tregua— cerró simbólicamente la etapa en que las FARC habían intentado, con Arenas como intérprete, sostener una doble vía: la lucha armada y la participación política legal. Después de 1990, la organización siguió invocando ambas, pero la primera fue arrasando a la segunda hasta hacerla desaparecer.

La huella póstuma

Ninguna guerrilla colombiana honró a un dirigente muerto con la insistencia con que las FARC-EP honraron a Jacobo Arenas. En octubre de 1990, meses después de su fallecimiento, la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar celebró su Primera Cumbre de Comandantes y la bautizó Jacobo Arenas. En abril de 1993, a orillas del río Itilla, en el Guaviare, se reunió la Octava Conferencia de las FARC-EP, que aprobó la creación de una columna móvil con su nombre —parte de un plan de fortalecimiento militar basado en estructuras móviles y en el ataque a infraestructura, transporte y comunicaciones. Desde 1994, en Medellín, una red de milicias urbanas también llevó su nombre, en el marco de la estrategia de urbanización del conflicto que él mismo había impulsado en 1982. Columnas, milicias, cumbres, frentes urbanos: durante toda la década siguiente a su muerte, la organización sembró su nombre en los puntos exactos de su expansión.

El gesto tenía algo de homenaje y algo de sustitución. Al llenar la geografía guerrillera con el nombre de Arenas, las FARC se aseguraban de que la doctrina siguiera hablando después de que el doctrinario hubiera callado. Pero esa multiplicación póstuma también reveló lo que ya no habría: nadie ocuparía funcionalmente el lugar que él había ocupado. Alfonso Cano, que asumiría más tarde el rol político, no era exactamente un ideólogo del mismo cuño; los cuadros posteriores del secretariado combinarían crecientemente lo militar con lo económico. La producción teórica de las FARC, tras 1990, se fue apagando en la misma medida en que su capacidad militar se expandía.

Lecturas de un legado

Toda evaluación de Jacobo Arenas termina enfrentándose a una pregunta que él mismo hizo posible: ¿fue el arquitecto de una organización o la correa de transmisión de una línea partidaria preexistente? La respuesta honesta admite las dos cosas. Llegó a Marquetalia como enviado del PCC, operó durante décadas dentro de su marco doctrinal y firmó comunicados que remitían religiosamente a los estatutos del partido. Pero también fue el hombre cuyos pronunciamientos, en los años ochenta, desplazaron el protagonismo desde el Comité Central hacia el secretariado guerrillero, y cuya presencia hizo posible que las FARC hablaran en nombre propio ante el gobierno y ante la izquierda colombiana. Fue producto y desbordamiento del partido, dependencia y autonomía a la vez.

Otra lectura, menos generosa con la agencia individual, subraya que la longevidad de las FARC se explica menos por la coherencia doctrinal que Arenas les proveyó que por dos factores estructurales: la financiación cocalera, que despegó justo tras la Séptima Conferencia, y la expansión territorial hacia el sur, el Magdalena Medio y el Urabá, que le dio a la organización un anclaje material que ningún ideólogo urbano habría podido inventar en un despacho. Desde esa lectura, Arenas fue menos indispensable de lo que la iconografía póstuma sugiere. La organización habría sobrevivido con o sin él; lo que él aportó fue la legitimación teórica de lo que en el fondo era una guerra por territorios y rentas.

Una tercera lectura, más política que doctrinal, propone verlo como un negociador pragmático que usó el marxismo-leninismo como envoltorio pero cuya apuesta real fue la inserción electoral de las FARC en el sistema colombiano. Fue él quien firmó La Uribe, quien participó en la creación de la UP, quien se sentó frente al gobierno Barco. Que esa apuesta fracasara no invalida su seriedad. La UP no fue destruida por la doblez de Arenas —Arenas la impulsó hasta el final— sino por una combinación de fuerzas que la desbordaba: el exterminio paramilitar, la reticencia de sus propios compañeros de armas a la desmovilización efectiva, la deriva del narcotráfico y la disputa interna con los Perestroikas.

Ninguna de estas lecturas anula a las otras. Arenas fue simultáneamente cuadro comunista, ideólogo insurgente, escritor de la memoria fundacional, negociador y dirigente político legal. Vivió y murió sin resolver la contradicción que él mismo había ayudado a instalar en el corazón de las FARC: la de una organización que quería a la vez tomar el poder por las armas y participar en la política institucional, subordinarse al partido y hablar en nombre propio, hacer la guerra y firmar la paz. Su longevidad como comandante coincidió con la longevidad de esa contradicción. Cuando él murió, la contradicción no se resolvió; se descompuso en sus partes, y las FARC, sin el hombre que había sostenido la síntesis precaria, se inclinaron hacia el lado del fusil hasta que el fusil las devoró.

Queda su obra escrita —el Diario de la resistencia de Marquetalia, Cese el fuego—, quedan los nombres de columnas y milicias, queda el archivo de una negociación que abrió durante seis años la posibilidad, luego traicionada, de que Colombia resolviera por vías políticas lo que terminaría resolviendo, treinta años después de su muerte y con costos incalculables, por la vía de otro acuerdo de paz. Queda, sobre todo, la figura del obrero santandereano que llegó a la montaña como delegado del partido y salió de ella, sin salir nunca del todo, como el ideólogo más influyente que produjo la insurgencia colombiana del siglo XX.

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

29 documentos · 44 fragmentos
01Walking Ghosts: Murder and Guerrilla Politics in ColombiaSteven Dudley · 2004 · Páginas 54, 2592 citas
[1]

Movement. See M-19 ARENA, 121. See also El Salvador Arenas, Jacobo (Luís Morantes), 27, 47–49 Communist Party of Colombia and, 48– 49, 54, 59, 77 creation of Unión Patriótica, 27–29, 54–56, 77–78, 83–85 death, 174 fight with drug traffickers and, 51, 52, 102 fight with Unión Patriótica, 94–95, 138–139 joins FARC-EP,…

p. 259
[33]

In downtown Bogotá, more than 10,000 people gathered in silence as 1,000 doves were released from the parliament building.” Named after the small municipality where it was signed, the Uribe Agreement paved the way for a cease-fire between the two sides and the beginning of a peace process. The FARC agreed to condemn…

p. 54
02Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · Páginas 79, 984 citas
[2]

pp. 662-663. 75 Londoño Botero, p. 629. 76 Álvaro Delgado Guzmán, “Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política en la región de Sumapaz (1902-1984), de Rocío Londoño Botero”, p. 205. Otras referencias a este debate en seno de la dirección partidaria: Delgado, 2007, p. 175; Londoño, p. 670. 77 Álvaro Delgado Guzmán, “El…

p. 98
[3]

pp. 662-663. 75 Londoño Botero, p. 629. 76 Álvaro Delgado Guzmán, “Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política en la región de Sumapaz (1902-1984), de Rocío Londoño Botero”, p. 205. Otras referencias a este debate en seno de la dirección partidaria: Delgado, 2007, p. 175; Londoño, p. 670. 77 Álvaro Delgado Guzmán, “El…

p. 98
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sintieron que cambiaba la ruta cuando el poder estaba más cerca pero tomaron la amnistía que les regalaban y que no habían pedido, y aceptaron una tregua con el gobierno. Las FARC siguieron su camino y lanzaron una apuesta arriesgada: mantener su plan de crecimiento militar y lanzar un movimiento político legal. Eran…

p. 79
[23]

sintieron que cambiaba la ruta cuando el poder estaba más cerca pero tomaron la amnistía que les regalaban y que no habían pedido, y aceptaron una tregua con el gobierno. Las FARC siguieron su camino y lanzaron una apuesta arriesgada: mantener su plan de crecimiento militar y lanzar un movimiento político legal. Eran…

p. 79
03Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · Página 561 cita
[4]

de sus pue- blos y se reagruparon en el sur del Tolima. COMPOSICIÓN DE CLASE Y DE GÉNERO DE LAS FARC Los comandantes de las FARC de ese entonces eran Manuel Maru- landa Vélez,Jacobo Arenas, Rigoberto Lozada (Joselo), Carmelo López, Rogelio Díaz,José de Jesús Rivas (Cartagena) y Ciro Trujillo. Todos eran de origen…

p. 56
04Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 3211 cita
[5]

conducente a la “toma del poder”. Ese grupo era el sobreviviente de las autodefensas campesinas que se habían organizado a comienzos de 1960, bajo un proyecto de economía campesina colectiva y como resultado de la división que había ocurrido en las filas de los antiguos y amnistiados guerrilleros liberales de los años…

p. 321
05La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · Páginas 71, 72, 89, 904 citas
[6]

los concep- tos básicos expresados en sus Cuadernos. Es impresionante la for- ma en que evolucionaron sus ideas. Capítulo V JACOBO ARENAS L dirigente comunista Jacobo Arenas, enviado por su parti- do a la más importante zona guerrillera, escribió un intere- sante libro que tituló Diario de la resistencia de…

p. 72
[7]

Cuadernos. Es impresionante la for- ma en que evolucionaron sus ideas. Capítulo V JACOBO ARENAS L dirigente comunista Jacobo Arenas, enviado por su parti- do a la más importante zona guerrillera, escribió un intere- sante libro que tituló Diario de la resistencia de Marquetalia. Es imprescindible para disponer de…

p. 71
[9]

a veces las pala- bras de Marulanda: “‘De Marquetalia se puede salir por varias trochas. Se sale para el Huila, se sale para el Cauca, se sale para Caldas. Nosotros teníamos muchas vías de escape. Y nadie lo sabía. Entonces nosotros escapamos por to- das esas trochas. Claro que había una trocha que se lla- maba la…

p. 90
[10]

“‘De Marquetalia se puede salir por varias trochas. Se sale para el Huila, se sale para el Cauca, se sale para Caldas. Nosotros teníamos muchas vías de escape. Y nadie lo sabía. Entonces nosotros escapamos por to- das esas trochas. Claro que había una trocha que se lla- maba la trocha central, quizá, es la trocha que…

p. 89
06Mujeres e insurrección en Colombia: Reconfiguración de la identidad femenina en la guerrillaMaría Eugenia Ibarra Meló · 2009 · Página 871 cita
[8]

ente, se transform an en una guerrilla de orientación com unista. Para el sociólogo francés Pierre G uilhodes y para Jacobo Arenas, el fallecido ideólogo de las FARC, la cam paña m ilitar em prendida por el Ejército colom biano contra la región de M arquetalia constituyó el detonante para la reactiva ción de las…

p. 87
07Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Páginas 303, 9072 citas
[11]

Véase también “Asesinados dos oficiales en asalto a un helicóptero”, El Tiempo, marzo 4 de 1964, p. 27. “Campesinos en el sur del Tolima. Estudio de caso 1960-1965”, Aurora Moreno Torres, en: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4015139.pdf 294 Jacobo Arenas, Diario de la resistencia de Marquetalia, Bogotá,…

p. 907
[18]

marchamos a esa región de la hoya de Palacios. Llegando a esa región nos pusieron otros guías, nos encumbraron en la Cordillera Oriental y nos mandaron a esas profundidades de la región del Duda, que fue precisamente donde se realizaría la II Conferencia Guerrillera del Bloque Sur y sería constitutiva de las FARC”…

p. 303
08Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · Página 3501 cita
[12]

world the rationale behind Marquetalia’s position. It was to become the public face of frontier Communism for decades to come. Issued on Colombia’s July 20 independence day, amidst ongoing combat around Marquetalia, the Guerrilla Fighters’ Agrarian Program (Programa Agrario de los Guerrilleros) opened with an…

p. 350
09Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Página 311 cita
[13]

de Abril (M-19), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) o la guerrilla indigenista Quintín Lame (QL). APARICIÓN E HISTORIA DE LAS FARC, 1964-1998 Como se explicaba, las FARC toman el ataque sobre la República de Marquetalia del 27 de mayo de 1964 como su mito fundacional, si bien esta denominación no aparece…

p. 31
10La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · Página 361 cita
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Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, como “repúblicas independientes” en las que el Estado no ejercía ningún control. Y se convirtieron en un objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del también conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó una operación para acabar con el reducto…

p. 36
11¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 771 cita
[15]

34 31. Véanse: Pizarro Leongómez, Las F ARC (1949-1966), 188-189; y Pizarro Leongómez, Una democracia asediada, 168. 32. Manuel Bonnet Locarno, “Operación Marquetalia. Surgen las FARC ”, en Hablan los generales. Las grandes batallas del conflicto colombiano contadas por sus protagonistas, comp. Glenda Martínez…

p. 77
12Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 86, 892 citas
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tuvimos con las fuer zas oficiales en la otra violencia y ahora no saben que nosotros hemos acumula do muchas experiencias en este tipo de lucha [...]".36 35 Pende un debate bizantino sobre el nombre oficial de la Operación: si Laso (en el marco del Latín American Security Operation, laso) o Lazo con zeta. El primer…

p. 86
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alardeó de las FARC en la revista del Comité Central: El partido comunista participa en las luchas ilegales, en las tomas de tierra en los campos y en las ciudades, en la construcción ilegal de viviendas. [...] participa en los debates electorales, aprovecha las condiciones que se presentan en éstos, cuando hay una…

p. 89
13Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · Página 701 cita
[17]

i l i ta r i e S rilla conflict” (Alape 1985, 276).9 During the second guerrilla conference, a far C constitution was written, and the movement changed from self-defense groups to revolutionary groups eager to go on the offensive. According to far C ideologue Jacobo Arenas, “No longer do we only fight for a little…

p. 70
14A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · Página 792 citas
[19]

civil que se refugió en el alto Sumapaz y de allí se desplazó poco a poco hacia el Duda, el Guayabero y El Pato. Aquí, Richard y Camargo se agregaron a la colonización e impusieron su autoridad. Una república independiente, al decir de Gómez Hurtado. Richard murió en el año 64 y Camargo se apartó del movimiento.…

p. 79
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civil que se refugió en el alto Sumapaz y de allí se desplazó poco a poco hacia el Duda, el Guayabero y El Pato. Aquí, Richard y Camargo se agregaron a la colonización e impusieron su autoridad. Una república independiente, al decir de Gómez Hurtado. Richard murió en el año 64 y Camargo se apartó del movimiento.…

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15Conversaciones de honor: Memorias MilitaresMartín Nova · 2020 · Página 2391 cita
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había partidos políticos en Venezuela que lo detuvieran como pasó en los otros países, para consolidar la revolución. Usted decía que las FARC crearon un plan estratégico para tomarse Bogotá. ¿Quién fue el estratega? La séptima conferencia. ¿Y ahí alguien específico? Las Farc se caracterizaban por ser un cuerpo…

p. 239
16Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y Memoria en el Cauca indígenaDaniel Ricardo Peñaranda Supelano (coordinador), Graciela Bolaños, Víctor Daniel Bonilla, Jorge Caballero Fula, Myriam Amparo Espinoza, Vianney Judith García, Jorge Hernández Lara, Pablo Tattay, Libia Tattay Bolaños · 2012 · Página 881 cita
[24]

Estudio de caso "#(+ – "#(', Trabajo de pre-grado en Historia, Departamento de Historia, Universidad del Va- lle, Cali, &++(. # Jacobo Arenas, Cese el fuego. Una historia política de las FARC, Editorial Oveja Negra, Bogotá, "#)'. 176 Capítulo 5 177 Nuestra vida ha sido nuestra lucha Resistencia y Memoria en el Cauca…

p. 88
17Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · Página 691 cita
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comandantes son miembros de las células pero no pueden ocupar puestos de dirección celular. Las farc se rigen por los principios fundamentales del marxismo-leninismo, por los Estatutos (del Partido), el Programa (del Partido), las resoluciones po- líticas (de los Congresos Comunistas), las conclusiones y pla- nes de…

p. 69
18No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1761 cita
[27]

de Managua marcaron a la generación de los años ochenta tanto como lo hizo la revolución cubana en los sesenta. En Centroamérica estaban vigentes múltiples conflictos armados y se hablaba de la posibilidad de espacios territoriales donde las guerrillas ejercieran su poder: las denominadas zonas «liberadas». En 1982…

p. 176
19Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 951 cita
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guerrilleros en las ciudades a llevar la guerra a las ciudades. Así se lo explicó a la Comisión un excombatiente de las FARC-EP que lideró la Red Urbana en Medellín y el posterior Frente Urbano Jacobo Arenas (Furja): «La Séptima Conferencia, que es vital en la conformación de FARC porque ahí es donde aparece el…

p. 95
20Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · Página 501 cita
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de Restitución de Tierras: En esta se crea definitivamente el Ejército del Pueblo (FARC-EP), se da un giro a la estrategia militar y se aprueba un plan denominado Campaña Bolivariana por la Nueva Colombia, que explica, en gran medida, la ex- pansión de este grupo armado en el departamento alrededor de la capital, pues…

p. 50
21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 661 cita
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este mismo Informe Final de la Comisión de la Verdad. la hibridación de la guerra y la cruenta disputa por los territorios 67 extorsiones. A esto se sumó la expulsión del Estado de regiones y localidades en las que eran atacados los puestos de Policía en las cabeceras municipales, obligadas las autoridades civiles a…

p. 66
22Testigos olvidados. Periodismo y paz en ColombiaAndrés Felipe De Pablos, Luisa Fernanda Gómez · 2017 · Páginas 1, 3, 46 citas
[31]

la Comisión de Paz Fuente: El Espectador (31 de mayo de 1983). Al mismo tiempo, las, en constante comunicación con la Comisión de Paz, lograron importantes avances para FARC concretar el cese al fuego y la firma de una tregua. De tal manera que el 28 de marzo de 1984, en La Uribe (Caquetá), se firmó el Acuerdo de Cese…

p. 4
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la Comisión de Paz Fuente: El Espectador (31 de mayo de 1983). Al mismo tiempo, las, en constante comunicación con la Comisión de Paz, lograron importantes avances para FARC concretar el cese al fuego y la firma de una tregua. De tal manera que el 28 de marzo de 1984, en La Uribe (Caquetá), se firmó el Acuerdo de Cese…

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48 II. La “Iniciativa para la Paz”: el punto de partida (1986-1990) Antes de las elecciones presidenciales de 1986, en lo que respecta al desarrollo del conflicto armado, Colombia había sufrido grandes cambios. La Ley de Amnistía de 1982 y la tregua aún pactada con las, pero desconocida por ambas FARC partes,…

p. 1
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48 II. La “Iniciativa para la Paz”: el punto de partida (1986-1990) Antes de las elecciones presidenciales de 1986, en lo que respecta al desarrollo del conflicto armado, Colombia había sufrido grandes cambios. La Ley de Amnistía de 1982 y la tregua aún pactada con las, pero desconocida por ambas FARC partes,…

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palabras, determinó que la Constituyente no podía quedar sujeta a los temas impuestos por el Gobierno o el poder político. Con este nuevo impulso para los procesos de negociación, el convocó al XII Pleno del Partido Comunista Marxista EPL Leninista los días 18, 19 y 20 de octubre, en el campamento de Labores. “Este…

p. 3
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palabras, determinó que la Constituyente no podía quedar sujeta a los temas impuestos por el Gobierno o el poder político. Con este nuevo impulso para los procesos de negociación, el convocó al XII Pleno del Partido Comunista Marxista EPL Leninista los días 18, 19 y 20 de octubre, en el campamento de Labores. “Este…

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23Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · Página 1181 cita
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La izquierda: entre la política y las armas Durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) se produjo un hecho inesperado que iba en contravía de las predicciones de la izquier- da con respecto a un mayor endurecimiento del régimen político. In- mediatamente después de asumir la Presidencia el 7 de agosto de…

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24Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 2241 cita
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política y guerrillas: más allá de la llamada combinación de todas las formas de lucha En su gobierno, el presidente Belisario Betancur (1982-1986) puso en marcha un proceso de paz que reconoció las causas objetivas de la violencia, impulsó el diálogo con las guerrillas y admitió la necesidad de importantes reformas…

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25Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · Página 1291 cita
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18 de septiembre c '.50 Carlos Ossa, “El gobierno Barco reveló la magnitud del conflicto y la dificultad de lograr la paz”, Biblioteca de la Pa £, vol. 2, 2009, p. 29. '.51 Idem., p. 27. 133 Cambiar el futuro de 1986. Esta reunión, a la cual asistieron por parte del Gobierno nacional Carlos Ossa, Gabriel Silva,…

p. 129
26Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 951 cita
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la muerte del proyecto revolucionario. No quiere decir que estimulamos la coca. Cartagena del Chairá fue uno de los primeros bastiones de la coca en el sur del país. Es las FARC-EP la que trata de decirle a los campesinos “sí, muy bueno este negocio, entendemos las dinámicas, ustedes sembraban plátano y yuca y maíz y…

p. 95
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1061 cita
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ofensiva para consolidar el control sobre las rutas hacia el océano Pacífico 267 Entrevista 325-VI-00053. Líder Junta de acción comunal, víctima. 268 Entrevista 127-PR-03004. Actor armado, excombatiente FARC-EP. 269 Ibíd. llegada de la coca y transformación de las farc-ep (1990-2000) 107 y la frontera con Ecuador. Se…

p. 106
28Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · Página 381 cita
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Las Farc-EP con ello buscaron nuevamente una estrategia para las grandes ciudades. Para ello, crearon redes de milicias en Bogotá, con la Red Antonio Nariño; en Medellín, con la Jacobo Arenas; en Cali con la red Manuel Cepeda Vargas y una más en Barranquilla. La última orden fue sacrificar al Estado. El saboteo…

p. 38
29Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · Página 741 cita
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reactivadas por el propio Fidel Castaño…’” (TSJP Bogotá, 30 de octubre de 2013, pará. 536). 68 El 9 de diciembre de 1990, las FFAA llevarían a cabo la Operación Casa Verde en la que bombardearon la sede del secretariado de las FARC, causando una grave problemática de desplazamiento forzado en el municipio La Uribe,…

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