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Ensayo · Frente Nacional · 1958–1974

Las guerrillas colombianas y el Frente Nacional

¿Fue el cierre bipartidista del Frente Nacional (1958-1974) la causa estructural de las guerrillas colombianas, o su origen hay que buscarlo fuera del pacto, en la Guerra Fría, el comunismo agrario preexistente y la cuestión agraria irresuelta? La respuesta varía según la guerrilla y exige distinguir causas estructurales de coyunturales.

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Las guerrillas colombianas y el Frente Nacional
Actualizado 24 de julio de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

Ninguna de las cuatro guerrillas clásicas es hija legítima del Frente Nacional en el mismo sentido ni en igual medida. El M-19 es el único caso cuyo origen puede rastrearse directamente a un acto específico del pacto: el cierre —real o percibido— de la vía electoral en abril de 1970. Las FARC nacieron de la política contrainsurgente ejecutada bajo el amparo del Frente Nacional —la Operación Marquetalia de 1964 y el fracaso de la reforma agraria sellado en el Pacto de Chicoral de 1972—, pero sus raíces en el comunismo agrario y las autodefensas campesinas son anteriores al pacto. El ELN y el EPL responden principalmente a la ola cubana y a la fractura sino-soviética, respectivamente: el cierre bipartidista creó el suelo fértil, pero el detonante fue externo. El Frente Nacional funcionó menos como padre biológico de la insurgencia que como dispositivo de clausura selectiva que hizo pensable y ejecutable la contrainsurgencia en la periferia rural, mientras legitimaba la democracia electoral en los centros urbanos.

La tensión

La historiografía colombiana oscila entre dos relatos incompatibles. El primero presenta el Frente Nacional como arreglo civilizado que puso fin a La Violencia —más de doscientas mil víctimas y dos millones de desplazados— y devuelve la democracia electoral; en esta lectura, las guerrillas son una desviación externa importada de La Habana, ajena al pacto. El segundo sostiene que el mismo Frente Nacional cerró el sistema con tal violencia excluyente que fabricó a su propio enemigo, y que la paz de las élites de 1957 se pagó con medio siglo de guerra en la periferia. Una tercera posición, territorialmente diferenciada, argumenta que el pacto estabilizó la democracia en los centros urbanos y la deslegitimó en la periferia rural, de modo que la causalidad no es nacional sino geográficamente segmentada. Un cuarto eje de tensión señala que el plebiscito de 1957 —aprobado con respaldo abrumador e inaugurando el voto femenino— contenía a la vez clausura partidista y genuina legitimación democrática de masas, lo que impide reducirlo a simple pacto oligárquico. Finalmente, el debate sobre si la Operación Marquetalia de 1964 'inventó al enemigo' —como argumentaron Jacobo Arenas y el sociólogo Pierre Guilhodes— o si el PCC habría convertido de todos modos sus autodefensas en guerrilla del partido, divide a quienes atribuyen la génesis de las FARC a la provocación estatal de quienes la sitúan en la lógica interna del comunismo agrario colombiano.

Temas
Frente NacionalConflicto armado colombianoLa ViolenciaReforma agraria y Pacto de ChicoralGuerra Fría y revolución cubana en América LatinaOperación Marquetalia y origen de las FARC
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Ensayo completo

La lectura

¿Fueron las guerrillas colombianas hijas del Frente Nacional?

Si el pacto bipartidista firmado en Sitges y Benidorm y ratificado por plebiscito el 1 de diciembre de 1957 cerró el sistema político colombiano a toda tercera fuerza durante dieciséis años, ¿no fue ese mismo cierre el que empujó a las FARC, al ELN, al EPL y al M-19 a la vía armada? La respuesta rápida —"el Frente Nacional engendró a la insurgencia"— circula con eficacia divulgativa y contiene una verdad. Pero es una verdad asimétrica: ilumina algunas trayectorias y oscurece otras. Cada una de las cuatro guerrillas clásicas tiene una genealogía propia respecto al pacto, y la fórmula de "hijas legítimas" solo se sostiene para dos de ellas, y no del mismo modo. Conviene pesar esa causalidad guerrilla por guerrilla: el Frente Nacional funcionó menos como padre biológico que como dispositivo de clausura selectiva, condición necesaria en algunos casos, telón de fondo permisivo en otros, causa directa solo en uno.

Dos relatos incompatibles

Lo que se juega al responderla no es un debate escolar. La historia oficial colombiana ha oscilado entre dos relatos incompatibles. En uno, el Frente Nacional fue el arreglo civilizado que puso fin a la guerra bipartidista de La Violencia —más de doscientas mil víctimas mortales y dos millones de desplazados— y devolvió al país la democracia electoral; las guerrillas serían entonces una desviación externa, importada de La Habana, ajena al pacto. En el otro, el mismo Frente Nacional cerró el sistema con tal violencia excluyente que fabricó a su propio enemigo: el conflicto armado contemporáneo sería su hijo no reconocido, y la paz de las élites de 1957 se pagó con medio siglo de guerra en la periferia.

Ninguno de los dos relatos resiste el detalle. El primero olvida que en 1957 ya existían actores armados —autodefensas campesinas comunistas, colonos desplazados, guerrillas liberales no del todo desmovilizadas— que el pacto no incluyó ni desarmó, y que la ofensiva contrainsurgente de los años sesenta se desplegó en su nombre. El segundo exagera el poder demiúrgico de un arreglo de élites y descuida factores estructurales de largo plazo —la cuestión agraria no resuelta, la Guerra Fría, la ola cubana— que habrían producido insurgencia con o sin Sitges. Situarse entre ambos exige distinguir causas estructurales de coyunturales y, sobre todo, mirar guerrilla por guerrilla: las FARC no nacieron como el M-19 ni el ELN como el EPL.

Los términos del debate

La primera tesis fuerte sostiene que el Frente Nacional no fue pacificación bipartidista sino dispositivo de exclusión dirigido específicamente contra el comunismo agrario ya consolidado en La Violencia. En esta lectura, el cierre fue contrainsurgente por diseño, no por efecto: la alternancia liberal-conservadora y la paridad en cargos públicos envolvían institucionalmente un acuerdo cuyo verdadero contenido era neutralizar al Partido Comunista Colombiano, que desde fines de 1949 había ordenado a sus militantes alzarse en autodefensa ante la ley marcial de Mariano Ospina Pérez, mantenía columnas armadas en varias regiones del sur del Tolima y el piedemonte oriental —Sumapaz, Guayabero, Ariari, El Pato— y, a diferencia de las guerrillas liberales, no había entregado las armas.

La segunda tesis desplaza el peso causal hacia lo estructural: el cierre electoral por sí solo no explica ni la reproducción del bipartidismo ni la aparición de la guerrilla; pesan más la modernización sin reforma agraria y la urbanización descontrolada. Aquí la variable decisiva no es Sitges sino la Ley 135 de 1961 —formalmente una reforma agraria, prácticamente inocua— y su desmonte deliberado en el Pacto de Chicoral de enero de 1972. Sin ese fracaso reformista, la exclusión partidista habría sido irritante pero manejable; con él, la periferia campesina quedó sin salidas.

Una tercera lectura matiza territorialmente: el mismo acto estabilizó la democracia electoral en el centro urbano y la deslegitimó en la periferia rural. La causalidad no sería nacional sino diferenciada geográficamente. Bogotá, Medellín y Cali funcionaban bajo la lógica del pacto; las regiones de colonización del Caquetá y el piedemonte llanero, junto con el sur del Tolima, quedaban fuera del alcance de sus rituales electorales y dentro del alcance de sus operaciones militares.

Una cuarta introduce una incomodidad necesaria: el plebiscito del 1 de diciembre de 1957 obtuvo un respaldo abrumador —cercano al 95% de los votantes— e inauguró el derecho al voto de la mujer en Colombia. Contenía a la vez clausura y apertura, exclusión partidista y legitimación democrática de masas. Llamarlo simplemente "pacto oligárquico" empobrece un fenómeno que, para millones de colombianos, fue también la primera experiencia de ciudadanía plena.

La quinta, la más radical, cierra el círculo: el pacto pacificador terminó creando a su propio enemigo principal; la guerrilla nació como reverso contradictorio del orden que el Frente Nacional buscaba estabilizar. Es la lectura de "hijas legítimas" en su versión más fuerte, y es la que hay que probar o refutar con la evidencia.

La evidencia, guerrilla por guerrilla

Las FARC: hijas indirectas del pacto, hijas directas de su política agraria

El caso de las FARC es el que mejor se presta a la tesis del engendramiento. La ofensiva militar sobre Marquetalia, iniciada oficialmente el 18 de mayo de 1964 bajo el gobierno de Guillermo León Valencia, atacó a comunidades de autodefensa campesina influidas por el Partido Comunista Colombiano, asentadas en zonas del sur del Tolima, el Huila y el Cauca. La operación se desplegó en el marco del Plan Lazo, la estrategia colombiana de contrainsurgencia inscrita en la doctrina de seguridad nacional importada desde Washington, y con la legitimación política de la denuncia sobre las "repúblicas independientes" que Álvaro Gómez Hurtado y otros voceros conservadores habían hecho en el Congreso. Semanas después de romper el cerco, el 20 de julio de 1964, los combatientes de Marquetalia proclamaron el Programa Agrario Guerrillero, considerado acta fundacional. En 1965, la Primera Conferencia del Bloque Sur, celebrada en Riochiquito, Cauca, unificó los destacamentos dispersos —Riochiquito, Natagaima, El Pato, Guayabero y Marquetalia— con unos cien combatientes. En 1966, el grupo adoptó el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Que las FARC nacieran directamente del Frente Nacional exige, sin embargo, una precisión. Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas y sus compañeros venían de un mundo anterior al pacto: las autodefensas campesinas del sur del Tolima tenían raíces en las luchas agrarias de los años veinte y treinta, en la resistencia comunista y liberal durante La Violencia —la I Conferencia Nacional Guerrillera de agosto de 1952, en Boyacá, había intentado ya articular esa resistencia— y en los desplazamientos posteriores a la ofensiva contra Villarrica, que fundaron colonizaciones en las vertientes del piedemonte oriental. El propio Jacobo Arenas lo dijo con claridad: sin la agresión a Marquetalia, probablemente las FARC no habrían nacido. Cabe una formulación aún más dura: el ejército colombiano inventó al enemigo en nombre de una respuesta continental.

Lo que engendra a las FARC, entonces, no es exactamente el Frente Nacional como arreglo político, sino la política contrainsurgente ejecutada bajo su amparo, en el marco de la Guerra Fría y con la legitimación institucional que el pacto proveía. El bipartidismo excluyó al PCC del reparto paritario de cargos, cierto, pero fueron la doctrina del enemigo interno y el Plan Lazo los que transformaron autodefensas locales en guerrilla revolucionaria móvil. Si el Frente Nacional es "padre" de las FARC, lo es en el sentido de haber creado el marco institucional que hizo pensable —y ejecutable— una campaña militar contra comunidades agrarias campesinas a las que el reformismo llerista tampoco supo integrar. El Pacto de Chicoral de 1972, que desmontó la reforma agraria y devolvió a las élites terratenientes la seguridad jurídica sobre el latifundio, selló ese abandono: la periferia colonizada quedó, definitivamente, del otro lado de la línea.

El ELN: la irrupción cubana

El ELN complica la tesis frentista de manera decisiva. Fundado en 1965 en San Vicente de Chucurí y Simacota, en Santander, por campesinos y líderes estudiantiles, se definió desde el inicio como movimiento de liberación nacional inspirado en la Revolución cubana, y combinó marxismo-leninismo con elementos que después convergerían en la teología de la liberaciónCamilo Torres Restrepo se incorporaría al grupo hasta su muerte en 1966. Su matriz ideológica es la teoría del foco guerrillero, su modelo es Sierra Maestra, su horizonte no es la exclusión bipartidista colombiana sino la ola continental que el triunfo del 1 de enero de 1959 desencadenó en toda América Latina.

Esto no significa que el Frente Nacional sea irrelevante para explicar al ELN. El cierre del sistema, la percepción de que la vía electoral era una farsa —el Movimiento Revolucionario Liberal de Alfonso López Michelsen había obtenido en 1962 unos 625.000 votos, el 24% del total, anulados por corresponder el turno presidencial a un conservador— y la exclusión de sectores estudiantiles y sindicales del debate político real crearon el suelo en el que la semilla cubana pudo germinar. Pero el detonante no está en Sitges ni en Benidorm: está en La Habana. Sin Fidel Castro, sin el Che Guevara, sin la conmoción continental que la revolución cubana produjo en la juventud radicalizada, el ELN sencillamente no existiría. Los primeros intentos armados de esa inspiración —Antonio Larrota y el MOEC, Federico Arango, Tulio Bayer— fracasaron precisamente porque intentaron replicar el modelo cubano sin arraigo social suficiente; el ELN acertó donde ellos habían fallado, pero pertenecía a la misma familia genealógica.

El EPL: la fractura sino-soviética

El EPL, surgido en la segunda mitad de los años sesenta, es aún más difícil de leer como hijo del Frente Nacional. Su matriz es la ruptura sino-soviética de comienzos de los sesenta, que dividió a los partidos comunistas latinoamericanos y dio resonancia a las tesis maoístas de la guerra popular prolongada. La disputa era ideológica y global: Moscú predicaba el tránsito pacífico al socialismo y la coexistencia; Pekín impugnaba esa línea como revisionista y proponía la lucha armada campesina como camino. El EPL colombiano se ubicó en la segunda trinchera, en una operación que replicaba en menor escala lo que estaba ocurriendo en varios países.

Aquí la exclusión del Frente Nacional pesa incluso menos que en el caso del ELN. Los cuadros que formaron el EPL no eran actores políticos frustrados por no encontrar cabida en el bipartidismo —nunca habrían aspirado a encontrarla—, sino militantes comunistas en ruptura con la línea oficial de su propio partido. El PCC había aprobado en su IX Congreso de 1961 la combinación de todas las formas de lucha, decisión tomada antes de que el Frente Nacional desplegara sus efectos más excluyentes y motivada tanto por la expulsión de sindicatos comunistas de la CTC como por el entusiasmo generado por Cuba. La disidencia maoísta que dio origen al EPL profundizaba esa opción armada por razones internacionales, no locales. Llamarlo "hijo del Frente Nacional" sería confundir un conflicto global —la fractura del comunismo internacional— con una coyuntura nacional.

El M-19: el único hijo directo

Si alguna guerrilla merece sin reservas el título de "hija legítima" del Frente Nacional, es el M-19. Su nombre lo dice: Movimiento 19 de abril, por la fecha en que la ANAPO de Gustavo Rojas Pinilla fue derrotada —según amplios sectores mediante fraude electoral— por Misael Pastrana Borrero. Los primeros datos del escrutinio de esa jornada de 1970 daban ventaja a Rojas; el presidente Carlos Lleras Restrepo suspendió las informaciones parciales, decretó estado de sitio, hubo una intervención televisada del ministro de Gobierno que muchos leyeron como anuncio de fraude, y al reanudarse el conteo el resultado final proclamó ganador a Pastrana por un margen estrecho: 1.625.025 votos contra 1.561.468. Rojas no llamó a resistir; se retiró a sus propiedades en España.

El grupo se conformó formalmente en 1974, con un núcleo heterogéneo. De las FARC llegaron Jaime Bateman Cayón, Álvaro Fayad y Carlos Pizarro; del ELN, de la Juventud Comunista y de corrientes marxista-leninistas convergieron cuadros que buscaban otra cosa; de sectores cristianos revolucionarios y de la propia dirección de la ANAPO se sumaron figuras como Carlos Toledo Plata, Israel Santamaría y Andrés Almarales. Era una coalición de trayectorias distintas que compartían la lectura de 1970 como cierre definitivo. Su primera acción pública fue el robo simbólico de la espada de Bolívar de la Quinta de Bolívar, en enero de 1974, gesto teatral pensado para el circuito urbano de la clase media ilustrada donde el grupo pretendía echar raíces.

El M-19 es la única de las cuatro guerrillas cuyo origen puede rastrearse punto por punto a un acto específico del Frente Nacional: el cierre —real o percibido— de la vía electoral en abril de 1970. Sus fundadores no habían salido de las zonas de colonización ni de las montañas del sur del Tolima; venían de la política institucional, de la ANAPO, de organizaciones que habían intentado disputar el poder por las urnas y habían concluido que no era posible. La lectura del episodio de 1970 como prueba de que el sistema estaba cerrado los empujó a la opción armada. Y, como si quisiera subrayar la diferencia, el M-19 fue predominantemente urbano, mestizo en su origen ideológico, y buscó su identidad en la memoria bolivariana antes que en el marxismo campesino.

La respuesta

Si se pesan estas cuatro trayectorias, la metáfora de "hijas legítimas del Frente Nacional" es a la vez insuficiente y parcialmente cierta. Insuficiente porque presenta como uniforme lo que es asimétrico: cada guerrilla tiene su genealogía. Parcialmente cierta porque en dos de los cuatro casos —FARC y M-19— el pacto operó como causa eficiente, aunque de modos distintos y en momentos distintos de su vida institucional.

El Frente Nacional fue condición necesaria pero no suficiente. Necesaria porque sin el cierre bipartidista, sin la exclusión del PCC del reparto de cargos, sin la doctrina de seguridad nacional que el pacto adoptó como identidad institucional de las Fuerzas Armadas desde 1958, la política contrainsurgente que produjo Marquetalia y la percepción de fraude que produjo el M-19 no habrían tomado la forma que tomaron. Insuficiente porque los factores estructurales —la cuestión agraria no resuelta, cristalizada en el Pacto de Chicoral de 1972; el despojo campesino durante La Violencia; la persistencia de autodefensas comunistas armadas desde antes de Sitges— y los factores internacionales —la Revolución cubana, la ruptura sino-soviética, la Guerra Fría— habrían producido insurgencia con o sin Frente Nacional.

La tesis de la exclusión dirigida contra el comunismo agrario tiene sustento fuerte: el diseño del pacto y su ejecución posterior en el Plan Lazo apuntaron con precisión contra un enemigo que ya existía. La tesis de la modernización sin reforma agraria tiene sustento aún más profundo, porque explica no solo el origen sino la persistencia territorial de las FARC en zonas de colonización periférica. La tesis de la causalidad territorialmente diferenciada es probablemente la más iluminadora: el Frente Nacional estabilizó la democracia electoral en las capitales —donde el plebiscito de 1957 se experimentó como apertura, incluido el voto femenino inaugural— y la deslegitimó en las periferias de colonización, donde no llegaron ni el ritual electoral ni la reforma agraria, pero sí las columnas del ejército. La tesis del respaldo popular del 95% no contradice a las otras: obliga a admitir que el pacto fue simultáneamente clausura y legitimación, y que millones de colombianos lo experimentaron como paz genuina mientras miles lo experimentaban como guerra.

Queda la tesis del enemigo autoengendrado. En su versión fuerte —el pacto creó a su propio enemigo principal—, se sostiene sólo para las FARC y el M-19, y con matices distintos. Para las FARC, el enemigo fue creado indirectamente, a través de la política contrainsurgente que el pacto legitimó; sin la ofensiva de Marquetalia, las autodefensas campesinas comunistas podrían haber permanecido en una lógica local de resistencia territorial, sin transformarse en guerrilla nacional móvil. Para el M-19, la creación fue directa y consciente: el nombre mismo del grupo denuncia al padre. Para el ELN y el EPL, en cambio, el enemigo llegó desde afuera —desde La Habana y desde Pekín— y el Frente Nacional le proveyó apenas el terreno permisivo, no la savia.

Quedan flancos abiertos que ninguna de estas tesis termina de cerrar, y que conviene explicitar antes de cualquier síntesis. El primero es el peso relativo del factor internacional frente al doméstico: cuánto del auge insurgente latinoamericano de los sesenta se explica por dinámicas locales replicadas y cuánto por una ola continental que habría producido guerrillas en Colombia con cualquier régimen político. Los fracasos tempranos de Antonio Larrota y otros, y en cambio el éxito posterior del ELN y del EPL, sugieren que la inspiración cubana o maoísta necesitaba condiciones locales para prosperar, pero no aclaran si esas condiciones eran esencialmente institucionales —el cierre frentista— o esencialmente estructurales —la cuestión agraria—. Una comparación con Venezuela, donde el Pacto de Punto Fijo de 1958 diseñó una alternancia parecida pero sin producir una insurgencia con arraigo campesino comparable, sugeriría que la variable decisiva no está en la ingeniería institucional sino en la geografía social sobre la que esa ingeniería se aplica.

Un segundo flanco es el peso de la ANAPO y de la crisis de 1970: que Rojas Pinilla no llamara a resistir el resultado electoral y que su movimiento no lograra apoyo político sostenido en campañas posteriores sugiere que la lectura del "fraude" como cierre irreversible del sistema fue una decisión interpretativa de sectores minoritarios —los fundadores del M-19— más que una conclusión mayoritaria de la ciudadanía. Millones de anapistas siguieron votando; unos pocos concluyeron que ya no valía la pena. Entender por qué esa minoría específica —urbana, ilustrada, con trayectoria previa en otras guerrillas o en la política institucional— se separó del grueso de su propio electorado exige atender a factores generacionales y culturales que el marco frentista, por sí solo, no ilumina.

Un tercer flanco es el contrafactual estricto: si el Frente Nacional no hubiera existido, la evidencia acumulada sugiere que habría habido guerrillas de todos modos —las autodefensas comunistas ya estaban armadas, la Guerra Fría ya estaba en marcha, la Revolución cubana ya había triunfado, la cuestión agraria ya estaba pendiente—, pero su forma, su geografía, su duración y su capacidad de sobrevivir medio siglo habrían sido probablemente distintas. Sin el pacto, quizá el PCC habría conservado alguna representación parlamentaria, la ofensiva contra las "repúblicas independientes" habría carecido del consenso bipartidista que la respaldó, y las autodefensas de Marquetalia habrían negociado alguna forma de integración territorial en vez de convertirse en columnas móviles. Es especulación, pero es la clase de especulación que ordena las jerarquías causales.

Queda por último el problema de la duración. Ninguna de las cinco tesis explica bien por qué las guerrillas colombianas sobrevivieron a las condiciones que las engendraron: el desmonte formal del pacto en 1974, la apertura democrática de la Constitución de 1991, la caída del Muro y el fin de la Guerra Fría, la desmovilización del M-19 en 1990 y del EPL en 1991. Que las FARC y el ELN siguieran combatiendo décadas después de que sus condiciones fundacionales hubieran cambiado sugiere que la relación entre origen y persistencia no es lineal. Una guerrilla puede nacer por una causa y sostenerse por otras —economías de guerra, control territorial, dinámicas locales de venganza y lealtad, negocios ilícitos— que la genealogía del pacto no captura. Aquí la metáfora de la paternidad se vuelve francamente engañosa: no se hereda medio siglo de guerra de un acuerdo firmado en 1957.

Quizá la metáfora más justa no sea la de la paternidad sino la de la partera: el Frente Nacional no engendró a la insurgencia colombiana, pero ayudó a nacer a la que Colombia efectivamente tuvo. El desmonte formal del pacto en 1974, la Constitución de 1991 y la persistencia del conflicto hasta bien entrado el siglo XXI muestran que el problema era más hondo: la cuestión agraria y territorial que las élites reunidas en Sitges y Benidorm prefirieron no mirar de frente.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

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07When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 121 fragmento
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08Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2322 fragmentos
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1430 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 2191 fragmento
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de fundación fueron: ELN, 1962; Farc, 1964; EPL, 1967; M- 19, 1970. El M-19 se desmovilizó en 1990, el EPL en 1991 y las Farc-Ep en 2016. Todos fueron producto de la revolución cubana. Y, con alguna excepción, a partir de los años ochenta encontraron en el narcotráfico su fuente de financiamiento y expansión,…

p. 219
15Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 3341 fragmento
[17]

1948; otra, a partir de 1.954; otra, a partir de 1962; otra, a partir del 18 de mayo de 1964 cuando los Altos Mandos declaran oficialmente que ese día empe- zaba la “Operación Marquetalia”; y esta que enfrentamos a partir 1 Actualizado en la VIII Conferencia de 1993. 336 Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las…

p. 334
16Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1121 fragmento
[18]

internacional por la defensa de la democracia y contra las políticas económicas y sociales del gobierno militar, influidas desde 1956 por un lenguaje populista y por algunos asesores socialistas. Pese a dar la prioridad a la lucha política, el PC era solidario con los grupos armados de autodefensa, y cuando estos…

p. 112
17The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 3811 fragmento
[19]

out that indeed a battle had not taken place, but that it had been a simple ambush in which the poor victims were made out to behave like frightened animals. One of the more “politically aware” comrades, a man described as affectionate, fraternal, and even kind-hearted, told me he shot a policeman and later finished…

p. 381
18Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 781 fragmento
[20]

ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…

p. 78
19Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2271 fragmento
[21]

con el exiliado dirigente conservador Laureano Gómez. Con él firma, el 24 de julio de 1956, aniversario del natalicio del Libertador, el Pacto de Benidorm que ase- guró la unión de los dos partidos en contra de la administración militar imperante, que sería el primer paso que cristalizaría la no muy larga lucha al…

p. 227
20Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 4062 fragmentos
[22]

alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…

p. 406
[23]

alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…

p. 406
21El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 102, 1542 fragmentos
[24]

la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…

p. 102
[100]

contando solo los ataques muy 141. No totalmente excluyentes entre sí, pero en este caso no es problemático. 142. Que quedó completamente impune. 150 U n mapa de la represión en C olombia (1910-2010) grandes y relacionados con la política,1 4 3 y excluyendo todos aque llos que tienen que ver con el intento de toma de…

p. 154
22Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 166, 1952 fragmentos
[25]

al laureanismo como el eje del partido conservador. Los posteriores resulta- dos electorales le darían la razón. El 20 de julio de 1957 se firma el Pacto de Sitges, entre Lleras Camargo y Laureano Gómez, acuerdo fundamen- tal que define los principios concep- tuales concretos sobre los cuales se van a construir las…

p. 195
[61]

tuvo a punto de caer en el vacío. Los escrutinios electorales dieron una ven- taja inicial a Rojas Pinilla sobre su contendor, el candidato del Frente Nacional Misael Pastrana Borrero. pero tras una intervención televisada del ministro de Gobierno, que fue in- terpretada como un anuncio público y oficial de fraude, el…

p. 166
23Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 70, 812 fragmentos
[26]

dad institucional que, a su vez, permitié un notable desarrollo econémico y social. Al margen de las necesidades practicas de res- taurar la convivencia bipartidista y de librarse de la dictadura cada dia mas autocratica del general Gus- tavo Rojas Pinilla, habia, desde luego, algo mas: el reconocimiento filos6fico de…

p. 70
[62]

contaba con el respaldo del sector ospinista del conservatis- mo. Pero habia tres candidatos més. Dos de frac- ciones conservadoras: Evaristo Sourdis, candidato de la Costa Atlantica, y Belisario Betancur, repre- sentante de un sector antioquefo. Y ademas, por la ANAPO, el general Gustavo Rojas Pinilla. Rojas,…

p. 81
24Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2711 fragmento
[27]

popular. [Los miembros de La Junta] no pueden estar ejerciendo el gobierno de acuerdo a la Carta, con las leyes preexistentes, con los estatutos anteriores, ni menos aún con la dictadura… Ningún mito entraba su misión, que es la de interpretar la opinión de los colombianos y satisfacerla en una exigencia que respalda…

p. 271
25Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 119, 1472 fragmentos
[28]

entre sus seguidores. Por eso, desde antes de derrocar al “dictador”, ya habían hallado una fórmula para poner fin a las arraigadas luchas bipartidistas: conservadores y liberales se repartirían milimétricamente el poder. Por una parte, alternarían la Presidencia durante dieciséis años, de manera que cada partido…

p. 119
[67]

de los setenta. A comienzos de ella apareció un nuevo movimiento guerrillero, el M-19, que rápidamente acaparó la atención nacional. Su surgimiento dejó al descubierto la fragilidad de la democracia frentenacionalista. En las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970, la Anapo logró sus mejores resultados,…

p. 147
26Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 321 fragmento
[29]

bipartidista ue some- proba copular mediante plebiscito de 1 de die 1957, En adelante, v hasta elañ las curules en las corporaciones pabli- serian repartidas por mitades propa bete ministerial, las diferentes Instan- das de gobierno, la administración publica y lamina judicial. Este sis 3 v fue aplicado Be o la dos…

p. 32
27Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2471 fragmento
[30]

doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…

p. 247
28Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 fragmento
[31]

para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…

p. 29
29Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 fragmento
[32]

para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…

p. 29
30Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2341 fragmento
[33]

ir í a de 1958 a 1974. De este modo la alianza se volvi ó de hierro y el Frente Nacional se convirti ó, como lo se ñ al ó el liberal Alfonso L ó pez Michelsen, en una especie de r é gimen de partido ú nico, sin oposici ó n, que volv í a impensable cualquier pro puesta que no contara con el consenso general. REFORMISMO…

p. 234
31Violent Democratization: Social Movements, Elites, and Politics in Colombia's Rural War Zones, 1984-2008Leah Anne Carroll · 2011 · p. 231 fragmento
[34]

the pact halted the interelite competition and vi- olence but also further excluded nonelite interests from political power. 13 Colombia’s government restricted participation by both (national) nonelite interests and interests from the peripheral regions. Although for- mally democratic, with presidential elections…

p. 23
32The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 581 fragmento
[35]

readiness to lay down arms indicated that there was a deep popular desire for the reestablishment of peace, which must have enabled the Liberal and Conservative parties to recover at least part of their lost ideological ground when they presented themselves as peacemakers with the National Front agreement. Moreover,…

p. 58
33Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 68, 953 fragmentos
[36]

rodeó el regreso de Rojas Pinilla al país y su juicio en el Congreso, los dirigentes del Frente Nacio- nal (FN) podían estar optimistas porque, en lo fundamental, el reparto biparti- dista estaba funcionando bien. La izquierda liberal era una minoría creciente y respetable. En 1962 la candidatura presidencial de López…

p. 68
[49]

con la cual se descalifica, se aísla de la sociedad a las personas que se quiere asesinar, para que no haya protestas por su muerte. Pero ya está de moda en el ejército obligar a los soldados a asesinar a los campesinos, cambiarles su ropa civil por prendas mili- tares, sus alpargatas por tenis, ponerle un arma al…

p. 95
[60]

la ruptura sino-so viética, el ingreso de Cuba al bloque soviético terminó siendo un viacrucis para comunistas y anticomunistas latinoamericanos por igual. Castrismo: la “ teoría”del foco guerrillero Cuando triunfó el Ejército Rebelde de Fidel Castro, el f n recién daba sus pri meros pasos. Apenas se había aprobado la…

p. 68
34¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 941 fragmento
[37]

s ubver s iv os, entre l os que s e des tacó el Movimient o Obrero, E s tudiantil y Campe s ino (MOEC). C o n aquella lógica de la guerra fría, s umada al hech o de que el régimen había delegad o a la s fuerza s armada s el c o ntr o l ca s i ab so lut o de la s eguridad interna, el Gobiern o de Guillerm o León…

p. 94
35La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 fragmento
[38]

(2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…

p. 346
36La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 361 fragmento
[39]

Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, como “repúblicas independientes” en las que el Estado no ejercía ningún control. Y se convirtieron en un objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del también conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó una operación para acabar con el reducto…

p. 36
37Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 6991 fragmento
[40]

pensamiento hizo que los militantes y partidarios de esta doctrina política se sintieran estigmatizados y excluidos, como le contó a la Comisión un militante en los primeros años del PCC: «Nosotros siempre hemos sido perseguidos [...]. Álvaro Gómez Hurtado se fue a hacer campaña al Tolima y al Huila y llegó con las…

p. 699
38Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 3211 fragmento
[41]

conducente a la “toma del poder”. Ese grupo era el sobreviviente de las autodefensas campesinas que se habían organizado a comienzos de 1960, bajo un proyecto de economía campesina colectiva y como resultado de la división que había ocurrido en las filas de los antiguos y amnistiados guerrilleros liberales de los años…

p. 321
39Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 641 fragmento
[42]

la Escuela Militar de Cadetes a fin de elevar la enseñanza en el ámbito universitario y se fundó la Cátedra de Filosofía Militar, con el fin de explicar el sentido y la misión de las Fuerzas Armadas y dar a conocer el papel de esta institución. También se hizo un esfuerzo por llevar a los cuadros de las Fuerzas…

p. 64
40Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 2241 fragmento
[43]

Chiquita, El Pato and Guayabero. As a governmental plan for controlling them, the Lazo Plan was put into action. The development of this plan includes several tactical steps. The first is the psychological war which embraces the “civic-military action” consisting of programs of aid to the peasants through army…

p. 224
41Mujeres e insurrección en Colombia: Reconfiguración de la identidad femenina en la guerrillaMaría Eugenia Ibarra Meló · 2009 · p. 871 fragmento
[44]

ente, se transform an en una guerrilla de orientación com unista. Para el sociólogo francés Pierre G uilhodes y para Jacobo Arenas, el fallecido ideólogo de las FARC, la cam paña m ilitar em prendida por el Ejército colom biano contra la región de M arquetalia constituyó el detonante para la reactiva ción de las…

p. 87
42¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 77, 832 fragmentos
[46]

34 31. Véanse: Pizarro Leongómez, Las F ARC (1949-1966), 188-189; y Pizarro Leongómez, Una democracia asediada, 168. 32. Manuel Bonnet Locarno, “Operación Marquetalia. Surgen las FARC ”, en Hablan los generales. Las grandes batallas del conflicto colombiano contadas por sus protagonistas, comp. Glenda Martínez…

p. 77
[71]

y 1975; la mayoría de ellas entre 1970 y 1973, cuando el movimiento 130 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica el representante a la cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, en 1974 conformaron…

p. 83
43Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2441 fragmento
[47]

el propósito de convertir las autodefensas campesinas en la guerrilla del partido dentro de la estrategia de combinación de todas las formas de lucha (Pizarro, 1991). Uno de estos asentamientos campesinos, Marquetalia, se constituyó en la esencia del mito fundacional de las FARC. Se trataba de una comunidad campesina…

p. 244
44Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 10, 832 fragmentos
[48]

All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. AN OVERVIEW OF THE FARC-EP 11 social structures independent of centralized state powers (Simons, 2004: 42; Ramírez Tobón, 1981; Gilhodés, 1970; Guzmán Campos, Fals Borda, Umaña Luna, 1964; 1962). At the beginning of the 1950s, increased migrations of peasants and…

p. 10
[82]

130,000 people (Lindqvist, 1979: 102; see also INCORA, 1972). Scholars analytically studying Law 135 came to a different conclusion. They discovered that these numbers were not just greatly misleading, they contradicted the real conditions. Tad Szulc (1964: 245) noted that in its first year, the achievements of Law…

p. 83
45Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · p. 671 fragmento
[50]

joven de 15 años. (…) me dice: Este muchacho y yo hemos decidido que él se va con ustedes, (…). Recordé en seguida (…) que era hermano de un guerrillero muerto (…), -¿Por qué causa te vas con nosotros? –le pregunté–. La explicación, (…): Quiero ser hombre respetado y querido por todos como mi her- mano. Él sabía…

p. 67
46Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 751 fragmento
[51]

exclusivamente en los lugares donde hasta mediados de la década de los sesenta persistía la acción de los bandoleros, sobre todo durante las cosechas cafeteras, y en las zonas de colonización donde el campesinado comunista había establecido colonias agrícolas. En estos primeros años del pacto bipartidista también hubo…

p. 75
47Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 56, 682 fragmentos
[52]

de sus pue- blos y se reagruparon en el sur del Tolima. COMPOSICIÓN DE CLASE Y DE GÉNERO DE LAS FARC Los comandantes de las FARC de ese entonces eran Manuel Maru- landa Vélez,Jacobo Arenas, Rigoberto Lozada (Joselo), Carmelo López, Rogelio Díaz,José de Jesús Rivas (Cartagena) y Ciro Trujillo. Todos eran de origen…

p. 56
[55]

pú- blicas. Gobernadores, miembros de consejos locales, alcaldes y hasta senadores se han visto sometidos a la justicia guerrillera, la cual puede llegar al asesinato (ejecución revolucionaria) de la persona implicada. La citación a empleados públicos por corrupción de parte de los mucha- chos, como se llama…

p. 68
48Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 4331 fragmento
[53]

pero insuficien - te. Sólo si se comprende el entramado de motivos, objetivos, lógicas y sobre todo las transfor - maciones de los actores y el contexto, es posible encontrar el camino para ponerle fin y decir: ¡Basta ya! Origen y dinámicas de las guerrillas. Las guerrillas colombianas nacieron en los años 60 como…

p. 433
49Marijuana Boom: The Rise and Fall of Colombia's First Drug ParadiseLina Britto · 2020 · p. 2741 fragmento
[54]

Liberals and Conservatives instituted the National Front in 1958 and made Colombia a wall of contention against Cuba’s influence in Latin America, the doctrine of national security had become foundational to the Colombian state. As in Argentina and Brazil, two pioneers of this doctrine, in Colombia, Liberal and…

p. 274
50Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 3511 fragmento
[56]

Mayorga, Noel Guerrero, and Tomás Borge founded, in July 1961, the Frente Sandinista de Liberación Nacional, which initiated military operations a year later; in Brazil, various political-military organizations were formed throughout the sixties, such as the Vanguardia Popular Revolucionaria (VPR), the Comando de…

p. 351
51No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 981 fragmento
[57]

sindicatos comunistas fueron expulsados de la CTC. Si a eso se suma el entusiasmo que produjo el triunfo de la Revolución cubana, puede explicarse por qué en 1961 el Noveno Congreso del PCC aprobó la combi- nación de formas de lucha como estrategia. Las armas ya no eran solo para la auto- defensa, sino para acceder al…

p. 98
52Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 93, 5012 fragmentos
[58]

Revolucionario (MOIR), hasta las guerrillas, que emergieron en ese contexto de democracia restringida. Las FARC, el Ejército Popular de Liberación (EPL) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) tuvieron influencia en ese amplio y plural campo de la izquierda. Eran tiempos revolucionarios en los cuales la lucha…

p. 93
[84]

élites terrate - nientes bloquearon la redistribución de tierras, usando la representación directa que tenían en la legislatura, además de la captura de una parte de los funcionarios elegidos, jueces o burócratas, que respondían a la distribución paritaria entre los partidos, y al uso del clientelismo para socavar el…

p. 501
53Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 541 fragmento
[59]

entre gru- pos insurgentes, como el Ejército Popular de Liberación (EPL), las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que llegaron a Antioquia en los años sesenta; sindicatos obreros de industrias manu- factureras, agroindustriales y madereras asentadas en Urabá;…

p. 54
54Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 591 fragmento
[63]

ANAPO). Rojas Pinilla’s dream of returning to power was denied, however. Many analysts con- tend that Rojas was the winner of the presidential elections of April 19, 1970, but the minister of the interior named Conservative Misael Pastrana Borrero the new president after a suspiciously timed massive power outage.…

p. 59
55Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2491 fragmento
[64]

Cali, Medellín, Bucaramanga, Pereira y Montería. Nace el Pacto Andino. Inau- guración del oleo- ducto Orito-Tumaco, 1970 Los ministros de Educación del Pacto Andino acuerdan el Convenio Andrés Be- llo para la integra- ción educativa, cien- tífica y cultural en la región. En unas reñi- das elecciones, el conservador…

p. 249
56El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · p. 381 fragmento
[65]

Rojas y el presidente saliente, Carlos Lleras Res- trepo. Pero cuando se reanudó el contco, la ANAPO había perdido la elección por un estrecho margen y el general se había retirado de la contienda. Envió mensajes que llamaban a sus partidarios a mantener la calma; mientras él regresaba a la comodidad de sus…

p. 38
57Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 1481 fragmento
[66]

cincuenta de la madrugada hubo un nuevo boletín: Pastrana 1 368 981 y Rojas 1 366 364, que dio lugar a cambios en las siguientes ediciones. Y así siguió la tendencia que dio oficialmente el triunfo a Pastrana. En sus Memorias políticas 96, el expresidente López Michelsen hace un largo relato sobre cómo transcurrió en…

p. 148
58Leer es resistirMario Mendoza · 2022 · p. 531 fragmento
[68]

fue protagonista de una historia que da para un magnífico guion de un thriller cinematográfico. * En los años setenta surgió el grupo guerrillero M-19. El golpe con el cual se dio a conocer este movimiento fue el robo de la espada de Bolívar en enero de 1974. Hay que recordar que, a diferencia de las FARC, cuyo origen…

p. 53
59Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1461 fragmento
[69]

dirigida por el exdictador Rojas Pinilla, un fraude del que ya nadie duda y que muchos justifican, exasperó a los jóvenes anapistas de la clase media, que decidieron fundar la primera guerrilla urbana de Colombia, el M19. La vieja Colombia murió el 9 de abril de 1948: la nueva no ha nacido todavía. Todos sabemos que…

p. 146
609 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · p. 711 fragmento
[70]

M-19 había surgido, según sus líderes, como respuesta al fraude ocurrido en las elecciones de 1970, en las que ganó Misael Pastrana, candidato del Frente Nacional, al exdictador Gustavo Rojas Pinilla, candidato de la Alianza Nacional Popular, Anapo 41. Sus líderes provenían de los más diversos sectores de la vida…

p. 71
61Una vida, muchas vidasGustavo Petro Urrego · 2021 · p. 271 fragmento
[72]

Es importante tomar en cuenta la tendencia a levantarse en armas que ha tenido la resis- tencia popular en nuestra tierra desde hace siglos. Los comune- ros, en el siglo XVIII, no dejaron de armarse; los indígenas también estaban armados en su resistencia a la conquista. La idea guerri- llera propiamente dicha, de…

p. 27
62Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 611 fragmento
[73]

GINI para Bogotá y la Región», 11-12. 118 Archila, Idas y venidas, vueltas y revueltas, 337. 119 Misas Arango, Regímenes de acumulación y modos de regulación: Colombia 1910-2010, 62. 120 Archila, Idas y venidas, vueltas y revueltas, 90. 121 Helg, La educación en Colombia: 1918-1957. Una historia social, económica y…

p. 61
63Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 692 fragmentos
[74]

g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia Ilustración 2: El Colombiano 1960 El triunfo de la Revolución Cubana detonó acuerdos con los Estados Unidos enmarcados en la denomina “alianza para el progreso” (Lleras, 1963) que incluía acuerdos militares de cooperación durante el periodo de Alberto Lleras Camargo 70…

p. 69
[75]

g e nealogía del p a ramilitarismo e n C olombia Ilustración 2: El Colombiano 1960 El triunfo de la Revolución Cubana detonó acuerdos con los Estados Unidos enmarcados en la denomina “alianza para el progreso” (Lleras, 1963) que incluía acuerdos militares de cooperación durante el periodo de Alberto Lleras Camargo 70…

p. 69
64Makers of Democracy: A Transnational History of the Middle Classes in ColombiaA. Ricardo López · 2019 · p. 471 fragmento
[76]

1961, mobilizing a transnational field of knowledge, the adviser once again told the US president that “the pressing need in Latin Amer i ca is to promote the middle class revolution as speedily as pos si ble. 38 Chapter One The corollary is that, if the possessing classes of Latin Amer i ca make the middle class…

p. 47
65Peacebuilding in Colombia: From the Lens of Community and PolicyJoan C. Lopez, Beth Fisher-Yoshida · 2024 · p. 421 fragmento
[77]

Another war developed. The Cuban revolution officially started in January 1959, as Fidel Castro’s guerrilla group entered Havana triumphantly, after years of armed struggle that began in the Sierra Maestra. This galvanized the impetus of many guer - rilla groups in Latin America and sent the message to those who were…

p. 42
66Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 641 fragmento
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defender exclusivamente las fronteras nacionales para empezar a enfrentar a los armados en el país, lo que exigía el abandono del apoliticismo y la neutralidad de la institución castrense. En tanto que se planteaba combatir el comunismo no solo desde una clara estrategia militar, sino también que su freno debía…

p. 64
67Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 1951 fragmento
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militar alineada con la política militar nortea- mericana y iii) la reapropiación de la Doctrina de Seguridad Na- cional suramericana (Leal, 2006, páginas 55-61). De esta forma, se dio una reconfiguración de un modelo de fuerza para la Defensa Nacional a uno de Seguridad Nacional (Rueda, 1997), que derivó en la…

p. 195
68Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 352 fragmentos
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dos acepciones de revolución, regreso a la clasificación del profesor de Georgetown. Introduciré una tercera ola —entre la primera y la segunda— a partir de la experiencia de las guerrillas urbanas en Suramérica y me preguntaré si acaso un ejemplar casi único, como Sendero Luminoso, pudo tener algún émulo en el…

p. 35
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dos acepciones de revolución, regreso a la clasificación del profesor de Georgetown. Introduciré una tercera ola —entre la primera y la segunda— a partir de la experiencia de las guerrillas urbanas en Suramérica y me preguntaré si acaso un ejemplar casi único, como Sendero Luminoso, pudo tener algún émulo en el…

p. 35
69Gran Enciclopedia de Colombia - Economía 2José Antonio Ocampo (Dirección Académica); Patricia Correa, Luis Nelson Beltrán, Roberto Steiner S. y otros (autores de capítulos) · 2007 · p. 1571 fragmento
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man- tuvo el espiritu de la ley 135 de 1961, por lo cual la reforma siguié siendo marginal. Con la ley 30 se trataba de modificar los obstaculos | gales y pro- cedimentales que hacian impracticable la reforma de los anos sesenta. No se trataba, pues, de una concepcién diferente en cuanto a su contenido y alcance. La…

p. 157
70Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 2491 fragmento
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puertas de crédito para la producción agraria, viéndose obligadas a acelerar los flujos migratorios campo-ciudad y a intensificar la ocupación de nuevos territorios. Machado indica que el grado de concentración de la propiedad aumentó entre 1960 y 1970 a pesar de la prolija legislación agraria promulgada alrededor de…

p. 249
71La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 1171 fragmento
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al pro pio tiempo que la demanda para su producción se encontraba asegurada ya que, tratándose de un pro ceso de industrialización por sustitución de impor taciones, contaba con una demanda tradicional insa tisfecha, acrecentada por el ascendente volumeñ de población que se incorporaba a las actividades ur banas. De…

p. 117
72Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 621 fragmento
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colonización cultural y territorial, que implicaron formas de violencia tanto físicas como simbólicas. 128 Becerra, «Las relaciones entre misioneros», 17. presentación 63 De la crisis de la economía campesina a la economía de la cocaína (1972—1980) 64 fiflćflThffan nexosfl. nThnflon P ara la década del 70, la promesa…

p. 62
73Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 291 fragmento
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que se tradujo en la institucionaliza- ción del movimiento campesino bajo el lema “la tierra pa’l que la trabaja” (Archila, 2005, página 97). Con base en el Decreto 755 de 1967, el Ministerio de Agricultura realizó un “empadronamiento masivo de usuarios reales y potenciales de servicios agropecuarios estatales”…

p. 29
74La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestraGrupo de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez G. (Coordinador), Andrés Fernando Suárez (Relator) · 2009 · p. 1021 fragmento
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el corazón de los Montes de María, ade- más de permitir el acceso y la disposición de agua en una región seca y caliente. Sin embargo, es importante aclarar que no se trata de una geografía como la que habitualmente se asocia con una 62 Ibíd. Grupo de Memoria Histórica 102 zona de retaguardia estratégica desde el…

p. 102
75La tierra en disputa. Memorias de despojo y resistencia campesina en la costa Caribe (1960-2010)Absalón Machado, Donny Meertens · 2010 · p. 2121 fragmento
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luz, […] entonces eso es una contradiccion, donde se dice que no pero donde las bases de una u otra forma empiezan a recibir los favores de los políticos tradicionales (Hombres/adultos/ ex dirigentes campesinos/ Sincelejo/ Sucre/ noviembre de 2009). Pero no se puede poner en duda que el gran gestor inicial de la Anuc…

p. 212
76Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 691 fragmento
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pequeño paso para la organización campesina, pero un gran salto para reformar con equidad la estructura agraria del país. La dureza del discurso del presidente Lleras no era nueva. Tampoco gratuita. En 1968, durante la entrega de títulos de propiedad a antiguos terrajeros y aparceros del bajo Sinú, dejaba un vehemente…

p. 69
77Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3611 fragmento
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octubre de 1971, el «Mandato Campesino», varios de- bates en el Congreso en septiembre y noviembre de 1971, obligaron al go- bierno a tomar la iniciativa de una reu- nión de los sectores políticos y empre- sariales en el pueblito tolimense de Chicoral en los primeros días de 1972. En esta reunión se pusieron sobre la…

p. 361
78El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 2961 fragmento
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acaba de otorgar el Incora durante más de 14 años de existencia. Muchas de estas invasiones culminaron en la conformación de empresas comunitarias, que venían conformándose desde 1968, especialmente en los distritos de aparceros y arrendatarios y en los de adecuación de tierras, cuando el Incora cambia su política de…

p. 296
79Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 5371 fragmento
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1961 y 1971, el Instituto adecuó 178.000 ha. Solo el 35% de los beneficiarios de estos programas lo eran también de la reforma agraria, 50% minifundistas privados y 15% propietarios medianos y grandes. Con el Acuerdo de Chicoral, se inició el desmonte de la reforma agraria y el diseño de una política alternativa de…

p. 537
80Los retos de la Colombia contemporánea. Miradas disciplinares diversas en las ciencias socialesMauricio Nieto Olarte (edición académica y compilación), Luis Javier Orjuela, Alix Catalina Rojas, Carlos Felipe Cantor, Juan Carlos Rodríguez, Andrés Guhl, Sandra Borda G., Mateo Morales, Ángela Iranzo Dosdad, Alejandro Castillejo Cuéllar, Juan Ricardo Aparicio, Alhena Caicedo, Pablo Jaramillo, Carlos A. Manrique, Laura Quintana · 2017 · p. 292 fragmentos
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36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…

p. 29
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36 (López Pumarejo) y 1. ª del 68 (Lleras Restrepo), mediante la adjudicación de la propiedad al aparcero o arrendatario, después de diez años de trabajo sobre ella 3. Así, mediante la Ley 6. ª se evitaba la redistribución de la tierra. Esta relación de aparcería, que incluso podía obligar al campesino a pres - tarle…

p. 29
81Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2591 fragmento
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dar lugar a 16 años de monopolio autoritario. Aglutinó un grupo de modernizadores en el semanario La Calle, y luego creó la única disidencia li beral im - portante del FN, el MRL (196o-1967) que, según dijo en 1960, <•es- taba perdie nd o rápidame nte el carácter po li clasista del liberalismo clásico y eq ui va le,…

p. 259
82Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 631 fragmento
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el Frente Nacional, los comunistas retomaron la fuerza del movimiento agrario de los años treinta y cua- renta y se organizaron en sindicatos agrarios que fundaron en diferentes municipios de la región. Era una estructura de organización compleja, pues en su interior se crearon comités de mujeres, núcleos juveniles y…

p. 63
83Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 3381 fragmento
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aviones AN-12 y vehículos blindados procedentes de la Unión Soviética o instalados en bases militares interrumpieron “La Primavera de Praga”, el más hermoso experimento del socialismo con rostro humano que impulsaba el mandatario Alexander Dubček. Una larga columna de tanques y tropas del Pacto de Varsovia llegó hasta…

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