Idea · La Violencia
Tercera fuerza
Proyecto político formulado durante la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla (1954-1957) para romper el monopolio bipartidista liberal-conservador en Colombia, alimentado por el gaitanismo trunco de los años cuarenta y prolongado electoralmente en la ANAPO hasta 1970, pero desactivado en cada momento por la reunificación defensiva del duopolio.
Trayectoria de una idea
- 1946
Antecedente gaitanista: el país real contra el país político
- 1948
Asesinato de Gaitán y cierre del primer ciclo populista
- 1953
Golpe del 13 de junio y proclamación del régimen suprapartidista
- 1954
Formulación explícita de la Tercera Fuerza y creación de SENDAS
- 1955
Quiebre de la coalición de apoyo y fracaso organizativo de la Tercera Fuerza
- 1956
Pacto de Benidorm y aislamiento definitivo del régimen
La lectura
La Tercera Fuerza no fue un partido ni un programa sistemático, sino una categoría política que emergió cada vez que el bipartidismo colombiano entró en crisis de legitimidad y que fue desactivada cada vez que ese mismo bipartidismo logró reunificarse. Su genealogía arranca en el gaitanismo de los años cuarenta, cuando Gaitán fracturó el discurso político entre el 'país real' y el 'país político' y construyó una base electoral urbana sin precedentes, truncada por su asesinato en 1948. El rojismo retomó esa herencia entre 1954 y 1956, combinando asistencialismo estatal a través de SENDAS, retórica bolivariana y doctrina social católica para intentar construir una clientela popular autónoma frente a los partidos tradicionales. El proyecto fracasó por razones estructurales antes que coyunturales: careció de organización propia, de cuadros formados fuera del aparato estatal y de un programa articulado más allá del carisma personal del general, mientras la Iglesia rechazaba su dimensión obrera y el bipartidismo sellaba en Benidorm el acuerdo que lo enterraría. La lección que dejó —que el populismo sin organización no sobrevive al cierre defensivo de las élites— sería confirmada una vez más con la ANAPO y el fraude electoral de 1970.
La tercera fuerza
En la historia política colombiana del siglo XX, la expresión tercera fuerza nombra el intento —repetido, siempre frustrado— de romper el monopolio que los partidos Liberal y Conservador ejercieron sobre el poder desde el siglo XIX. Su formulación más nítida ocurrió entre 1954 y 1957 como proyecto político del general Gustavo Rojas Pinilla durante su dictadura, pero la categoría desborda ese momento: se alimenta del gaitanismo trunco de los años cuarenta y se prolonga, ya en clave electoral, en la Alianza Nacional Popular (ANAPO) hasta el fraude de 1970. En los tres momentos, la tercera fuerza aparece cuando el bipartidismo entra en crisis de legitimidad —bajo el peso de La Violencia, del deterioro dictatorial, del clientelismo del Frente Nacional— y en los tres es desactivada por una reunificación defensiva del duopolio, que responde a la amenaza cerrando filas y, cuando es preciso, reescribiendo las reglas del juego.
El antecedente gaitanista: el país real contra el país político
La primera formulación práctica de algo parecido a una tercera fuerza en el siglo XX vino de dentro del Partido Liberal, no de fuera. Jorge Eliécer Gaitán construyó en los años cuarenta un discurso que fracturaba la nación en dos: el país real —campesinos, artesanos, obreros, sectores urbanos empobrecidos— y el país político de la oligarquía bipartidista que lo administraba a sus espaldas. La distinción, deudora del socialismo liberal pero teñida de una conciencia directa de los intereses populares, no encajaba en el molde tradicional del bipartidismo: era una doctrina híbrida que apelaba a una identidad amplia de pueblo, capaz de atraer a las bases obreras por encima de la propia dirigencia sindical de la Confederación de Trabajadores de Colombia.
Gaitán llegó incluso a fundar transitoriamente un grupo disidente —la UNIR— antes de retornar al liberalismo bajo la táctica que él mismo llamó Caballo de Troya: operar dentro del partido para orientarlo hacia los intereses populares. La estrategia tuvo un éxito rotundo. En las elecciones presidenciales de 1946 se impuso al candidato oficialista liberal, Gabriel Turbay, e incluso al conservador Mariano Ospina Pérez en las grandes ciudades de concentración obrera, con la excepción de Medellín. Pero la división liberal entre Turbay y Gaitán entregó la presidencia a Ospina, pese a que la suma de los dos liberales era mayoritaria: la primera lección de que romper el bipartidismo desde adentro tenía un costo mayor que romperlo desde afuera.
Convertido en jefe único del liberalismo tras la derrota, Gaitán se enfrentó al recrudecimiento de la violencia partidista bajo el gobierno de Ospina. Convocó entonces la Marcha del Silencio en Bogotá —una multitud portando banderas negras avanzando en silencio absoluto por la carrera Séptima— y pronunció un discurso que exigía al presidente el cese inmediato de la violencia. El 9 de abril de 1948, en el centro de Bogotá, cuatro disparos de revólver terminaron con su vida. De los grandes líderes populistas latinoamericanos de la época —Lázaro Cárdenas en México, Juan Domingo Perón en Argentina, Getúlio Vargas en Brasil, Víctor Raúl Haya de la Torre en Perú—, Gaitán fue el único asesinado. El hecho truncó abruptamente el único programa populista colombiano que había logrado en el siglo XX una base electoral urbana propia y una doctrina articulada.
El Bogotazo que siguió al magnicidio —saqueos, incendios, destrucción del centro de la capital y estallidos en varias ciudades— no derivó en toma del poder. La escalada de La Violencia interpartidista, iniciada con el retorno conservador en 1946 y ya reconocible como reedición de patrones desde 1930, se convirtió a partir de abril de 1948 en el telón de fondo permanente de la política colombiana. Con la muerte de Gaitán quedó abierta la pregunta que el rojismo intentaría responder cinco años después: si el bipartidismo había demostrado ser incapaz de contener la violencia que él mismo generaba, ¿qué fuerza política podía sustituirlo?
El 13 de junio de 1953: un régimen suprapartidista
El golpe militar del 13 de junio de 1953 no fue una irrupción exterior contra el sistema, sino una operación quirúrgica pactada dentro de él. El gobierno derrocado era, formalmente, el de Laureano Gómez, aunque el ejecutivo lo ejercía en la práctica Roberto Urdaneta Arbeláez como presidente encargado. El golpe fue organizado principalmente por el ospinismo cafetero, contó con el respaldo del liberalismo y con la bendición de la jerarquía eclesiástica. El sector laureanista del conservatismo quedó, desde el primer día, excluido de la coalición triunfante. Rojas Pinilla, general con fuertes lazos con el ospinismo y popular dentro de las Fuerzas Armadas, era el instrumento previsto para pacificar el país sin alterar el orden de fondo.
El régimen se autodenominó Gobierno de las Fuerzas Armadas y se presentó retóricamente como árbitro suprapartidista. En sus alocuciones iniciales, Rojas proclamó frases que marcarían el tono del período: No más depredaciones, no más sangre; llamó a la paz, la justicia y la libertad para todos, especialmente para los trabajadores y los pobres. La Asamblea Nacional Constituyente (ANAC) legalizó el golpe mediante el Acto Legislativo N° 1 de 1953, declarando legítimo el título presidencial de Rojas para completar el período en curso. El régimen invocó el legado de Simón Bolívar y la doctrina social católica como pilares ideológicos unificadores.
La legitimidad inicial del rojismo se apoyó en un programa concreto de pacificación. Entre julio y septiembre de 1953, más de diez mil guerrilleros aceptaron los términos de amnistía; a finales de ese año, cerca de cinco mil desplazados habían regresado a sus hogares con asistencia estatal. Para materializar la promesa de tierra a los excombatientes y titulación de baldíos a los colonos, el gobierno expidió en julio de 1953 el Decreto 1894, que creó el Instituto de Colonización e Inmigración (ICI). Era el momento de mayor consenso: liberales, ospinistas, Iglesia y opinión pública mayoritaria respaldaban al general.
La autonomía del régimen era desde el inicio relativa. Las decisiones económicas y sociales permanecían en manos de políticos y ejecutivos vinculados a la burguesía agroexportadora, es decir, en manos de los mismos que habían pactado el golpe. Rojas era, en las primeras semanas, un presidente militar tutelado por sus patrocinadores civiles. Que ese tutelaje se rompiera —y que Rojas intentara emanciparse construyendo una base política propia— es lo que abrió el camino a la formulación explícita de la tercera fuerza.
La construcción de una base popular: SENDAS y el discurso del hombre común
El giro decisivo del régimen fue la conversión de la retórica pacificadora en una política social con destinatarios definidos: las clases populares urbanas, los desclasados de las grandes ciudades, los sectores marginales que ningún partido tradicional había representado orgánicamente desde el asesinato de Gaitán. El instrumento central de esa política fue el Secretariado Nacional de Asistencia Social (SENDAS), dirigido por María Eugenia Rojas de Moreno Díaz, hija del general.
SENDAS repartió víveres, ropa y juguetes navideños en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, y desplegó una asistencia visible a ancianos y niños de sectores populares que se convertiría en uno de los pilares del apoyo popular al régimen. Los balances de enero de 1955 dieron la medida de la operación: préstamos individuales de hasta 9.000 pesos, 7,4 millones canalizados hacia campesinos y pequeños agricultores de los Llanos Orientales, otros 16,6 millones hacia 11.700 damnificados en distintas regiones y 18.500 personas atendidas directamente solo en Bogotá. La geografía de esa asistencia coincidía casi punto por punto con el mapa de la violencia reciente y con las periferias donde se concentraba la migración forzada: allí donde el país estaba más roto, el régimen depositaba su promesa social y esperaba extraer, a cambio, la legitimidad que sus patrocinadores civiles empezaban a regatearle.
La deuda con la Fundación Eva Perón resulta evidente y no fue casual: el asistencialismo estatal como cemento de una base popular al margen de los partidos, la centralidad de una figura femenina cercana al líder, el discurso del hombre común. Entre 1953 y 1957, ese discurso vinculó los intereses de las clases populares con las Fuerzas Armadas para prometer oportunidades económicas, sociales, políticas y educativas a la mayoría desprivilegiada. Rojas se distanció progresivamente del ala ospinista del Partido Conservador y retomó, con acento militar, el tono del gaitanismo: la denuncia de la oligarquía como responsable de la política partidista disfuncional.
La operación no se limitó a la asistencia. Rojas formó su propia federación laboral para competir con las federaciones dirigidas por la Iglesia Católica y por el Partido Liberal, disputando así el terreno organizativo del mundo del trabajo. El conjunto configuraba una estrategia clara: construir una clientela popular propia que permitiera al régimen sobrevivir sin depender de sus patrocinadores originales. Esa autonomización personal del general respecto de los ospinistas que lo habían llevado al poder fue percibida por el bloque de poder tradicional como una amenaza mayor que cualquier exceso represivo. Y fue esa percepción, más que ningún acto puntual, la que precipitaría su caída.
La tercera fuerza que no llegó a ser partido
Fue en ese contexto —entre 1954 y 1956— cuando el régimen formuló explícitamente el proyecto de una tercera fuerza política que rompiera el molde bipartidista. La idea era construir un movimiento integrado por los desheredados de los dos partidos tradicionales, capaz de sostener electoralmente al rojismo más allá del período constituyente. La prensa oficial lo promovió, la retórica presidencial lo enarboló, y algunos operadores políticos —figuras como Lucio Pabón Núñez— trabajaron para darle forma.
El proyecto tropezó desde el inicio con obstáculos formidables. La Iglesia Católica, que había respaldado al régimen en términos generales, rechazó explícitamente la creación de una tercera fuerza como partido obrero: el temor a un populismo laboral autónomo, con ecos del peronismo bajo tensión con el Vaticano por esos mismos años, resultó decisivo para la jerarquía. Los partidos tradicionales, por su parte, cerraron toda posibilidad de que la nueva formación reclutara cuadros de peso. Y la propia ANAC, en lugar de convertirse en instrumento de una alternativa política real, aprobó una enmienda que autorizaba al presidente a designar 25 nuevos miembros en representación de las corporaciones: un ensanchamiento del control ejecutivo sobre el órgano que legitimaba constitucionalmente al régimen, con un evidente componente reeleccionista antes que refundacional.
El resultado fue un proyecto que nunca cristalizó en organización. La tercera fuerza rojista careció de partido, de cuadros formados fuera del aparato estatal, de estructura territorial y de programa articulado. Fue un instrumento retórico de supervivencia política del régimen, no una construcción autónoma. La fragilidad era interna antes que externa: un populismo sin organización propia, dependiente del carisma personal del general y de la maquinaria asistencial del Estado, tenía muy poco con qué resistir el cierre defensivo del bipartidismo.
Y ese cierre estaba ya en marcha. Para fines de 1956, Rojas había perdido el respaldo de todos los partidos tradicionales: el laureanismo había sido el primer grupo opositor, los alzatistas —seguidores de Gilberto Alzate Avendaño— se habían separado hacia 1955, y los ospinistas pasaron a la oposición a mediados de 1956. La embajada de Estados Unidos informó ese mismo año que Rojas ya no tenía base política, aunque los partidos no parecían inclinados a derribarlo por la fuerza. El aislamiento era la condición en la que el régimen intentaba articular su tercera fuerza. Faltaban meses para el desenlace.
Represión, censura y el desgaste del pacificador
El deterioro del régimen no se explica únicamente por el cálculo de las élites partidistas. La imagen del pacificador comenzó a resquebrajarse antes, en episodios de violencia directa contra sectores sociales que el régimen había prometido escuchar. Los días 8 y 9 de junio de 1954, manifestaciones estudiantiles en Bogotá —las primeras protestas urbanas antigubernamentales desde el 9 de abril de 1948— terminaron con trece universitarios muertos, entre ellos Uriel Gutiérrez, abatidos por el Ejército. La conmoción atravesó a la dirigencia liberal y a sectores del conservatismo, y obligó a Rojas a adoptar actitudes conciliatorias. El 13 de junio de 1954, en el primer aniversario del golpe, firmó un decreto que extendía el indulto a presos por delitos explicables por extralimitación en el apoyo o adhesión al gobierno. Poco después, el gobierno nombró a un coronel como rector de la Universidad Nacional: un gesto que agravó, antes que remediar, la percepción de militarización de las instituciones civiles.
La represión estudiantil fue, en ese sentido, el primer aviso público de que la coalición del 13 de junio se estaba deshilachando: el liberalismo tomó nota, la Iglesia empezó a distanciarse en privado, y los sectores civiles del ospinismo comprendieron que el general al que habían aupado no era ya un instrumento manejable. Lo que a partir de entonces se aceleró fue una doble dinámica: el régimen endureció sus controles y multiplicó los agravios, mientras las élites desplazadas iniciaban las conversaciones que desembocarían, dos años más tarde, en el pacto de Benidorm.
En agosto de 1955, el régimen cerró los grandes periódicos liberales El Tiempo y El Espectador, junto con el conservador El Siglo. La medida silenció a las plataformas críticas justo cuando los dos partidos tradicionales avanzaban hacia un acuerdo opositor, y engrosó la lista de agravios que la coalición gobernante había acumulado contra el general. Ese mismo año, la caída de los precios internacionales del café inauguró un ciclo recesivo que erosionó el apoyo empresarial: las críticas por la intervención estatal en la economía privada se hicieron audibles, y el régimen perdió el margen fiscal con el que había sostenido la política asistencial.
La violencia rural, por su parte, no se había resuelto. Los planes de colonización del ICI fracasaron, y sus funciones, bienes y cuantiosas deudas fueron transferidas a la Caja Agraria en marzo de 1956: la promesa de tierra a los guerrilleros amnistiados quedó incumplida. Ex combatientes como Teófilo Rojas —Chispas—, que se movía entre el Tolima y el Quindío, encontraron fácil reclutar nuevos adeptos convenciendo a sus antiguos compañeros de que la paz había sido una trampa. A comienzos de 1955, el gobierno declaró varias regiones como zona de operaciones militares y lanzó la ofensiva conocida como la Guerra de Villarrica, que involucró cerca de 4.000 hombres, artillería y más de 50 aviones. La operación no quebró la resistencia campesina: provocó desplazamientos masivos hacia El Guayabero, El Pato y otras zonas del Meta, donde los desplazados conformaron columnas de marcha y fundaron nuevos asentamientos armados. Núcleos de campesinos comunistas y liberales que se habían negado a aceptar la amnistía —desconfiando de los liberales llamados Limpios— mantuvieron su organización y protegieron a la población civil que se sumaba a sus filas. Ese proceso consolidaría, en los años siguientes, los núcleos de población armada que serían el antecedente del movimiento guerrillero moderno.
Benidorm: la reunificación defensiva del bipartidismo
Con el régimen económicamente asfixiado, militarmente empantanado en el sur del Tolima y políticamente aislado, las élites desplazadas encontraron por fin la ocasión y el pretexto para pactar. El 24 de julio de 1956, en el exilio alicantino de Benidorm, España, Alberto Lleras Camargo por el liberalismo y Laureano Gómez por el conservatismo firmaron el acuerdo que sellaba la reunificación del bipartidismo contra el régimen militar. El texto planteó tres puntos fundamentales: unión de los dos partidos contra la dictadura, retorno al gobierno civil y formación de gobiernos bipartidistas. En marzo de 1957 se firmó un nuevo pacto que incorporó al sector conservador ospinista, dirigido contra la reelección de Rojas y a favor de la restauración democrática. El acuerdo se protocolizó luego en Sitges, completando el diseño de lo que sería el Frente Nacional.
La cronología no es incidental. Mientras el proyecto rojista seguía siendo, en lo esencial, una consigna sin partido, el bipartidismo se reorganizaba con velocidad y precisión. Los mismos partidos que durante ocho años se habían masacrado en el campo bajo La Violencia encontraron en la amenaza de un tercero —un régimen militar con base popular propia, con SENDAS, con federación laboral autónoma, con retórica anti-oligárquica— la razón para deponer sus diferencias. El motor del pacto fue doble: derrocar a Rojas y cerrar estructuralmente el sistema para que nadie más pudiera intentar lo que él había intentado. Pesaba sobre los firmantes la constatación de que el mandato de Rojas había comenzado a funcionar como un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales.
En mayo de 1957, la resistencia cívica —con participación decisiva de sectores económicos y universitarios— precipitó la caída del régimen. La Iglesia Católica, cuyo apoyo se había mantenido hasta mediados de 1955 y que había quedado incómoda con las muertes de estudiantes, el rechazo al partido obrero de la tercera fuerza y el atropello en la Plaza de Toros de Santamaría, retiró definitivamente su respaldo: el cardenal Crisanto Luque dirigió a Rojas una carta impugnando su reelección y pidiéndole propiciar el retorno a la democracia, carta conocida por la prensa días después de la caída. Rojas fue reemplazado por una junta militar de transición y partió al exilio en España.
El Frente Nacional: la exclusión hecha norma
El Frente Nacional, aprobado por plebiscito, estableció durante veinte años la alternancia presidencial entre los dos partidos tradicionales y la distribución paritaria de la burocracia, los ministerios, las gobernaciones, las alcaldías y las corporaciones públicas. Lo que había sido durante siglo y medio un monopolio de facto pasó a ser un monopolio de iure: la Constitución misma establecía que solo liberales y conservadores podían aspirar al poder. Cualquier partido distinto quedaba, por diseño constitucional, fuera de la contienda presidencial en igualdad de condiciones.
La lógica del pacto era clara: pacificar el país poniendo fin al conflicto interpartidista mediante el reparto milimétrico del Estado, y bloquear al mismo tiempo el surgimiento de terceras fuerzas capaces de repetir el ensayo rojista. En términos de estabilidad institucional, el Frente Nacional funcionó: las presidencias se alternaron sin sobresaltos entre Lleras Camargo, Guillermo León Valencia, Carlos Lleras Restrepo y Misael Pastrana Borrero. En términos de calidad democrática, produjo el sistema clientelar más intensivo de la historia colombiana. Los cargos públicos fueron repartidos entre familias, subalternos y cuadros partidistas; la burocracia estatal se convirtió en el principal instrumento de reproducción electoral del sistema; la fusión entre aparatos partidistas y estructuras del Estado se hizo prácticamente indistinguible.
El costo se pagó también en el campo. El tratamiento meramente militar de los reductos campesinos heredados de La Violencia, en lugar de una solución política o social, alimentó el nacimiento de las guerrillas modernas. Durante el gobierno de Guillermo León Valencia, una operación militar con más de 16.000 hombres y apoyo estadounidense fracasó en liquidar un reducto guerrillero campesino de origen liberal en Marquetalia: el antecedente inmediato de la conformación de las FARC. El Frente Nacional no creó la violencia rural, pero al agravar los defectos estructurales preexistentes —clientelismo, corrupción, abandono de las regiones— y al cerrar las vías institucionales de expresión política, consolidó el terreno en el que la insurgencia armada echaría raíces por décadas.
ANAPO: la tercera fuerza vuelve como electorado
Rojas Pinilla recuperó sus derechos políticos por sentencia del Tribunal Superior de Bogotá el 20 de diciembre de 1966, confirmada por la Corte Suprema de Justicia el 18 de octubre de 1967. La rehabilitación jurídica le permitió capitalizar una imagen que la memoria popular había preservado con notable fidelidad: la del general que había repartido víveres en los tugurios, prometido tierra a los campesinos, cerrado los periódicos de las élites. Alrededor de esa imagen construyó la Alianza Nacional Popular (ANAPO), formada nominalmente en torno a 1960 y consolidada como fuerza electoral en la segunda mitad de la década.
La ANAPO fue concebida como un movimiento de los desheredados de los dos partidos tradicionales. Sus apoyos electorales provenían principalmente de los estratos bajos urbanos, los desempleados, los inmigrantes rurales y los pobladores de tugurios en las grandes ciudades. Su plataforma era reformista antes que revolucionaria —acogía la ideología de la cogestión en las empresas y no cuestionaba la hegemonía económica del capitalismo—, pero su cuestionamiento del cierre bipartidista era frontal. En términos estructurales, la ANAPO fue la heredera directa del proyecto de tercera fuerza no consumado durante la dictadura: aquello que en 1955 había quedado en consigna oficial de un régimen se materializó, quince años después, como movimiento electoral opositor bajo el Frente Nacional.
El desenlace fue el fraude electoral del 19 de abril de 1970. La ANAPO acusó al gobierno de robar el triunfo de Rojas Pinilla en las elecciones presidenciales; miles de sus seguidores salieron espontáneamente a las calles de las principales ciudades, provocando disturbios que fueron reprimidos bajo estado de sitio. Pero Rojas llamó a la calma y no organizó resistencia activa: mientras sus colegas recogían los pedazos del partido, el general se retiró a sus propiedades en España. Fue la segunda vez que el proyecto de tercera fuerza en Colombia dependía enteramente del carisma de una figura personal y se disolvía cuando esa figura declinaba actuar.
Las consecuencias del 19 de abril se prolongaron durante décadas. La izquierda interpretó el fraude como prueba de que la vía electoral era inútil, y organizó campañas de abstención revolucionaria entre 1970 y 1978. Sectores radicales vinculados a la ANAPO —figuras como Jaime Bateman— fundaron un nuevo movimiento político revolucionario que adoptaría precisamente esa fecha como nombre: el M-19. Sus fundadores provinieron de ex miembros de las FARC, militantes radicales de la ANAPO y cuadros del Partido Comunista. La elección del nombre no era decorativa: fijaba la naturaleza cerrada del sistema político colombiano y el fraude como acto fundacional del rechazo a las reglas del Frente Nacional. La tercera fuerza, expulsada del terreno electoral, encontró en el armado un desvío que ninguno de sus impulsores originales había previsto.
AD M-19 y la Constitución de 1991: el retorno institucional
En 1990, la desmovilización del M-19 y su conversión en Alianza Democrática M-19 introdujeron por primera vez desde 1970 un actor con vocación de tercera fuerza en el juego institucional. Se trataba de un ensayo distinto a los anteriores: no un caudillo con base asistencial ni un movimiento electoral opositor bajo un sistema cerrado, sino una organización proveniente de la desmovilización guerrillera que aceptaba las reglas del juego democrático y aspiraba a modificarlas desde adentro. El precio de entrada había sido alto —el asesinato de Carlos Pizarro Leongómez durante la campaña presidencial de 1990 lo dejó a la vista— y la operación se producía sobre el fondo aún caliente de la toma del Palacio de Justicia en noviembre de 1985, cuyo saldo pesaba sobre el propio movimiento y sobre la legitimidad del sistema que ahora aceptaba su incorporación.
En las elecciones presidenciales de 1990, con Antonio Navarro Wolff como candidato tras la muerte de Pizarro, la AD M-19 obtuvo una votación que la ubicó como tercera fuerza real por primera vez en dos décadas. Meses después, en las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente, el movimiento consolidó ese resultado: obtuvo una copresidencia junto al liberalismo y al conservatismo, y un peso doctrinal notable en el diseño de la nueva carta. La composición misma de la Constituyente —tripartita en su presidencia, plural en su integración— era ya un desmentido del blindaje bipartidista de 1957, y colocó por primera vez a un tercerismo colombiano en posición de escribir las reglas y no solo de padecerlas.
La Constitución de 1991 fue, en muchos aspectos, la primera respuesta institucional al cierre bipartidista que había definido al Frente Nacional. Introdujo mecanismos de participación ciudadana, amplió el catálogo de derechos, creó la acción de tutela y la Corte Constitucional, reconoció la diversidad étnica y cultural de la nación, y desmontó buena parte del andamiaje excluyente heredado del pacto de 1957. La AD M-19 fue uno de los actores centrales de ese diseño, y aportó nervio doctrinal en debates que iban desde la reforma del régimen político hasta el estatuto de los derechos sociales. Su presencia en la Constituyente marcó el punto más alto alcanzado por un tercerismo colombiano en el terreno institucional: por primera vez, una fuerza distinta al bipartidismo no se limitaba a impugnar el marco, sino que lo reescribía.
El desenlace, sin embargo, fue familiar. Sin maquinaria territorial, sin cuadros formados fuera del legado guerrillero, sin capacidad de sostener el impulso más allá de sus figuras fundadoras, la AD M-19 se fragmentó en las elecciones de 1994 y desapareció como fuerza autónoma poco después. Buena parte de sus dirigentes se dispersó por el arco político —algunos hacia el liberalismo, otros hacia la izquierda que en años siguientes se recompondría en el Polo Democrático—, en un patrón de absorción que el sistema había practicado ya con Gaitán, con Rojas y con la ANAPO. El logro constitucional sobrevivió al partido que lo había impulsado; el partido no sobrevivió al logro.
La huella: una categoría que no cesa
El destino histórico de la tercera fuerza en Colombia dibuja un patrón. En los años cuarenta, el gaitanismo fue neutralizado por el asesinato de su líder y por la reabsorción de sus bases en el aparato liberal tradicional. En los años cincuenta, la tercera fuerza rojista fue desactivada por la reunificación defensiva del bipartidismo en Benidorm y por su cierre constitucional en el Frente Nacional. En los años setenta, la ANAPO fue derrotada por un fraude que la propia lógica del Frente Nacional hizo funcional. En los noventa, la AD M-19 se disolvió por fragmentación interna tras alcanzar su punto más alto en la Constituyente. En los cuatro casos, el sistema respondió a la amenaza con una combinación de violencia, reglas de exclusión y absorción clientelar; en tres de los cuatro, la respuesta produjo consecuencias no previstas: el Bogotazo y La Violencia después del primer cierre, las FARC y las autodefensas campesinas después del segundo, el M-19 y la deslegitimación de la vía electoral después del tercero.
Dos fragilidades operaron a la vez. De un lado, un bipartidismo capaz de reunificarse cada vez que se sintió amenazado, dispuesto a pactar antes que a abrir el sistema y a codificar el pacto en reglas —constitucionales cuando hizo falta— que blindaran el sistema hacia adelante. Del otro, unos proyectos populistas y terceristas que sustituyeron la construcción de organización política autónoma por el carisma personal y el asistencialismo estatal, o, en el caso de la AD M-19, por el legado simbólico de la desmovilización. Ni el gaitanismo, ni el rojismo, ni la ANAPO, ni la AD M-19 construyeron partidos capaces de sobrevivir a sus fundadores; los cuatro dependieron de una figura irrepetible y de una coyuntura de crisis del bipartidismo, y los cuatro fueron capturados o disueltos con relativa facilidad cuando esa coyuntura se cerró.
Lo específico del caso colombiano no es la existencia de esos ciclos —comunes a buena parte de América Latina— sino la eficacia con que el duopolio los procesó. En otros países de la región, los populismos de mediados de siglo produjeron partidos duraderos, con maquinaria propia y capacidad de alternancia; en Colombia, la respuesta bipartidista fue lo bastante flexible para absorber lo asimilable y lo bastante dura para expulsar lo que no. La tercera fuerza quedó así atrapada en una alternancia estrecha entre el carisma que la hacía posible y la excepcionalidad —el magnicidio, el exilio, la desmovilización armada— que la traía al centro de la escena sin permitirle nunca instalarse en él. El vocabulario político colombiano posterior siguió invocando la expresión con regularidad; la historia, en cambio, muestra que cada vez que la tercera fuerza estuvo cerca de ser algo más que un nombre, encontró frente a sí a un bipartidismo dispuesto a rehacerse para impedirlo.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Jorge Eliécer Gaitán — precursor ideológico cuyo discurso del 'país real' contra el 'país político' y cuya base electoral urbana prefiguran la lógica de la Tercera Fuerza
- 02Gustavo Rojas Pinilla — formulador y promotor del proyecto de Tercera Fuerza durante su dictadura (1953-1957) y luego líder de la ANAPO
- 03SENDAS — instrumento asistencial del régimen rojista que construyó la base popular sobre la que se intentó erigir la Tercera Fuerza
- 04Frente Nacional — acuerdo bipartidista que desactivó definitivamente la Tercera Fuerza al institucionalizar la alternancia Liberal-Conservadora y cerrar el sistema político
- 05Bipartidismo — estructura de poder cuyo monopolio la Tercera Fuerza intentó romper sin lograrlo en ninguno de sus tres momentos históricos
- 06Pacto de Benidorm — acuerdo de 1956 entre Lleras Camargo y Laureano Gómez que cristalizó la reunificación defensiva del duopolio frente al proyecto rojista
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
55 documentos · 75 fragmentos
01Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 96, 1132 citas
[1]puerta a él y a toda una generación ávida de darle una orientación más liberal al país. En lo que respecta a Gaitán, desde sus inicios en la política, quiso acercarse a los sectores populares. Lo hizo visitando las zonas pobres de la ciudad (La Perseverancia, Los Laches, Belén, Egipto, Cruces, 20 102. A nuestro…
p. 96
[36]culminar en 1954, fecha en la que supuesta- mente el bipartidismo se haría cargo de la situación, Rojas fue reele- gido para un nuevo período de cuatro años por la Asamblea Nacional Constituyente, que había reemplazado al Congreso desde su cierre en 1949. Rojas alegó, no sin cierta razón, que si liberales y…
p. 113
02War in Colombia: Made in U.S.A.Teresa Gutierrez, Sara Flounders, Rebeca Toledo, Andy McInerney (eds.) · 2003 · p. 1111 cita
[2]and trembling knees on the ground before yankee gold! His position in the face of the U.S. government and its intervention in Colombian affairs was his constant and permanent political position. It is enough to read a few phrases: Neither now nor ever will our nationalist spirit waver. We will defend it today and…
p. 111
03Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 911 cita
[3]Unidos, construir una economía en diálogo con esta naturaleza y estos climas, convertir en una prioridad el bienestar del pueblo, afirmar unas tradiciones culturales, dejar que el país expresara su diversidad y su originalidad, y oponer con firmeza un criterio de dignidad al diálogo con los grandes poderes…
p. 91
04Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 141, 1982 citas
[4]se toma en todo rigor, podría indicar que usted es o puede ser mi adversario de la propiedad individual; la manera como usted la expone da a entender tan solo que usted quiere introducir serias reformas legales que vengan a mejorar la condición lastimosa de nuestras clases inferiores. Tal ha sido al menos en los…
p. 141
[63]político, como se suponía que debía ser en un país de arraigadas tradiciones gamonales. UN PASO ADELANTE… MUCHOS PASOS ATRÁS Numerosos hechos iban en contravía de la anhelada pacificación nacional. Algunos eran imputables al propio gobierno o a sus agentes, otros hacían parte de las estrategias partidistas de…
p. 198
05Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 4141 cita
[5]no pocas circunstancias los llamados a paros generales de éstos. La respuesta de la CTC, y de los comunistas y lopistas que la apoyaban, aunque explicable no fue menos virulenta. A Gaitán lo acusaron de fascista y de títere de la reacción. Pero mientras los dirigentes rechazaban confiados el discurso gaitanista, las…
p. 414
06Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 2191 cita
[6]presidente y los partidos lo tenían claro. “No había encuestas, pero la movilización popular era elocuente. El gaitanismo era un movimiento muy organizado, con estructura de base muy potente que estaba rompiendo el esquema liberal-conservador”, afirma. Jursich indica que el político se acercaba a la izquierda en…
p. 219
07Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 137, 1412 citas
[7]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…
p. 137
[48]the rest. Altogether the urban population was now close to equaling that of the countryside. This shift meant that a greater percentage of Colom- bians would have access to education and social benefits and also that the pace of all sorts of change was likely to accelerate, with con- sequences difficult to foresee.…
p. 141
08More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 451 cita
[8]most doctores. Gaitan was the son of a poor Liberal fam- ily whose allegiance to the party had been the keystone of his upbring- ing. Yet he had also managed to leave Colombia as a young man for studies in Italy. While there, he traveled widely in Europe, immersing himself in the wider forces reshaping the postwar…
p. 45
09Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 115, 3152 citas
[9]in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…
p. 115
[53]to coalition government —Treaty of Sitges (Spain) establishes National Front procedure SENA (“National Learning Service”) established —Tenth Salón Nacional de Artistas: Fernando Botero wins prize —National school of journalists established —Bogot á establishes Luis Ángel Arango Library, backed by Banco de la…
p. 315
10Las ideas socialistas en ColombiaJorge Eliécer Gaitán · 2017 · p. 151 cita
[10]técnica riñe con el desarrollo orgánico de un plan de temas. Acercarse a Las ideas socialistas en Colombia es poder ir al texto mismo de lo escrito por Gaitán a los 21 años. Es poder descubrir la forma como estructuraba su pensamiento y el orden del sentido que a sus ideas le daba a través de una formación filosófica…
p. 15
11El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 1331 cita
[11]hay cosas dedicadas al cambio, y por lo tanto hay capitales... Luego Colombia no s ó lo es un pa í s que tiene capitalismo sino que se desarrolla econ ó micamente bajo el r é gimen capitalista, en el sentido estricto y cient í fico de la palabra. Es un pa í s de r é gimen capitalista ya que el capital no es un simple…
p. 133
12Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 229, 2442 citas
[12]contradicciones y ca- rencia de coherencia política. Enfrentó las críticas del sector santista y de los conservadores, afrontó la generalización de la Violencia política, la cual no supo manejar, pues sus diálogos con el gobier- no habían resultado infructuosos. El país comen- zaba a desangrarse sin que se hiciera…
p. 229
[43]y 9 de junio de 1954 se cumplieron una serie de manifestaciones estudiantiles en contra del régimen —las primeras protestas urbanas que se presentaban desde el 9 de abril-, cuyo resultado fue la muerte del estu- diante Uriel Gutiérrez y doce compañeros más, lo que desató el descontento de ciertos sectores de la…
p. 244
1330 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 2091 cita
[13]tranquilidad, esta impresionante tranquilidad, es cobardía. Nosotros, señor Presidente, no somos cobardes: somos descendientes de los bravos que aniquilaron las tiranías en este suelo sagrado. Pero somos capaces, señor Presidente, de sacrificar nuestras vidas para salvar la tranquilidad y la paz y la libertad de…
p. 209
14Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 cita
[14]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
15Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 488, 4932 citas
[15]1933) de Jorge Eliécer Gaitán, la Asocia- ción Patriótica de Empresarios Nacionales (Apen, 1931- 35) de inspiración derechista, la Liga de Acción Política (Lap, 1934-35) de orientación socialista. Ninguna de estas fuerzas logró perdurar -excepto el partido comunista- ni alterar el monopolio que sobre la opinión…
p. 488
[17]la violencia contra el adversario. La confrontación durante estos años llegó a su climax, las estadísticas sobre muertes violentas, masacres políti- cas y éxodos, así lo permite observar. Ni siquiera el relevo en el mando presidencial de Roberto Urdaneta ante una enfermedad de Gómez, repercute en un cambio de am-…
p. 493
16Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3041 cita
[16]sitio, bajo el cual se restringía una gran cantidad de liber tades civiles, se mantuvo desde 1949 y luego durante toda la presidencia de Laureano Gómez, elegido ante la ausencia liberal en las elecciones. Con la 3 0 2 P o l ít ic a a g r a r ia y c o n f l ic t o s d u r a n t e l a V io l e n c ia posesión de…
p. 304
17Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 53, 66, 753 citas
[18]differences between those commanders who identified themselves as Communists and those who were fundamentally Liberals. As a result he withdrew from the meeting, leaving Guadalupe, who supported the law, as jefe supremo de los guerrillas liberales del Llano. Where this new compact might have led can never be known,…
p. 53
[33]flocked to cities throughout Colombia by establishing SENDAS (Secre- tariado Nacional de Asistencia Social) with his daughter, María Eugenia Rojas Rojas Pinilla and the Pacification of the Llanos, 1953–1957 65 de Moreno, as head of the organization. Acting through SENDAS, the gov- ernment by January 1955 had granted…
p. 75
[65]licize this policy, he sent air force planes over guerrilla strongholds in the Llanos, Antioquia, and Tolima to drop leaflets signed by his minister of war, General Alfredo Duarte Blum, announcing that Gómez had fallen and that the new gov- ernment would extend guarantees to all who wished to lay down their weapons.…
p. 66
18La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 4881 cita
[19]acierto y de paz: "No más depredaciones, no más sangre", fueron palabras que esperanzaron a los colombianos. Veinticuatro horas más tarde la Asamblea Nacional Constituyente legalizó el nuevo régimen mediante el Acto Legislativo N° 1 de 1953: "Es legítimo el título del actual presidente de la república, teniente…
p. 488
19When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 1943 citas
[20]nation too seemed quiet. Laureano G6mez was gone} driven into exile a month earlier in a militaI)' coup led by Lieutenant General Gustavo Rojas Pinilla. Liberals like Echeverri} who greeted the fall of G6mez enthusiastically} repeated the line from the national anthem that went tithe terrible night has ended." And}…
p. 194
[21]nation too seemed quiet. Laureano G6mez was gone} driven into exile a month earlier in a militaI)' coup led by Lieutenant General Gustavo Rojas Pinilla. Liberals like Echeverri} who greeted the fall of G6mez enthusiastically} repeated the line from the national anthem that went tithe terrible night has ended." And}…
p. 194
[22]nation too seemed quiet. Laureano G6mez was gone} driven into exile a month earlier in a militaI)' coup led by Lieutenant General Gustavo Rojas Pinilla. Liberals like Echeverri} who greeted the fall of G6mez enthusiastically} repeated the line from the national anthem that went tithe terrible night has ended." And}…
p. 194
20Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2091 cita
[23]Pinilla Hijo de una familia de clase media, nació en Tunja, el 12 de marzo de 1900. A los veinte años salió de la Es- cuela de Cadetes de Bogotá con el grado de subteniente; alcanzó luego galones de teniente, pidió permiso de A E IT Biografías retiro y en Estados Unidos se graduó como ingeniero civil en 1927. Cuando…
p. 209
21Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 224, 2272 citas
[24]ú n partido pol í tico [...] Paz, derecho, libertad, justicia para todos [...] y de manera especial para las clases menos favorecidas de la fortuna, para los obreros y menes terosos. La patria no puede vivir tranquila mientras tenga hijos con hambre o desnudos ”. En este momento la ret ó rica de la paz llegaba a los…
p. 224
[35]la resistencia al gobierno militar, con el apoyo del Partido Liberal. En el conservatis- mo, el laureanismo hab í a sido el ú nico grupo de oposici ó n inicial. Para 1955 muchos alzatistas se hab í an separado del gobierno y a mediados de 1956 los ospinistas comenzaron a pasar a la oposici ó n, de modo que para fines…
p. 227
22Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 3841 cita
[25]new president was also a committed cold warrior who believed that Colombia might fall victim to communist subversion at any moment. He spoke of the need for vigilance against communist infiltration during a ban- 16. Alfonso López Pumarejo (left) and Mariano Ospina Pérez (right), with President Gustavo Rojas Pinilla,…
p. 384
23Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 211, 2152 citas
[26]de •9SJ atacó la corr up ción del poder judicial, qu e toda- v ía en mu chos dis tritos seguía en manos de abogados y tint erillos laureanist as. Par a com batir la impunidad est ab leció la composición paritaria de la Cor te Suprema de Justicia y satisfizo a los liberales al ll evar a dicha co rp o ración a sus más e…
p. 211
[37]viejo caudillo estaría dispuesto al acuerdo. Con el man- dato de la Convención Liberal, Lleras Ca margo fue a buscarlo hasta su exilio alicantino de Benidorm. El24 julio de 1956los dos jefes, ambos ausentes de la reunión del palacio presidencial la noche del IJogotazo, firmaron un comunicado conjunto que planteaba la…
p. 215
24Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 396, 4064 citas
[27]dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…
p. 396
[28]dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…
p. 396
[30]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
[31]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
25Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 1731 cita
[29]Rojas invoked Catholic religious and social doctrine to inspire unity. Honoring the legacy of Simón Bolívar, the military government also extolled the ideas of “loyalty, honesty, modesty, strength, and moderation.”31 Together, these virtues would help Colombia move beyond la Violencia, toward some higher, albeit…
p. 173
26Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1291 cita
[32]housing, health, education, and infrastructure, from railroads, high- ways, and airports. He formed his own labor federation to compete with fed- erations directed by the Catholic Church and the Liberal party in order to build political support for his government. Influenced by the successful pro- gram of Juan Perón…
p. 129
27Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 781 cita
[34]pero la gente se acuerda de las cosas, las cosas. Y el pueblo lo que más recuerda del gobierno de Rojas fue lo que hizo su hija María Eugenia. Ella les repartía alimentos a los po bres, ropa, les regalaba en Navidad juguetes a los niños, ayudaba a los ancianos. Eso no iba a cambiar la estructura del Estado, obvio.…
p. 78
28Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 115, 1612 citas
[38]tólicas (en realidad las protestantes) Visita del presidente Rojas a José María Velasco Ibarra, mandatario del Ecuador, el 30 de julio de 1955. Los acompañan Carola Correa Londoño, María Eugenia Rojas y Samuel Moreno Díaz. El cardenal Crisanto Luque Sánchez y el general Rojas en 1957. La Iglesia apoyó al gobierno…
p. 115
[66]armas, se reafir- maron en la necesidad de conservar- las, y los que las habían entregado, lo lamentaron y empezaron a ver la am- --stía como una trampa del gobierno. No cabía duda, la violencia partidista retomaba la dinámica de años anterio- res. Ex guerrilleros como Teófilo Ro- jas («Chispas») encontraron fácil re-…
p. 161
29¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 861 cita
[39]los diarios liberales El Tiem po y El Espectador a principios de 1 956 y la agresión de agentes del Estado al público en la plaza de toros de la capital ese mismo año. De esta manera, el régimen era criticado no solo como una dictadura militar, sino como una continuación de la represión de las administraciones…
p. 86
30El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 1021 cita
[40]la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…
p. 102
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[41]acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…
p. 60
32Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 66, 722 citas
[42]a la pre- sidencia de la Asamblea. 1957. Enero 27. El general Gabriel Paris da a conocer a la naci6n la «decisi6n irrevocable» de las Fuerzas Armadas de que Rojas siga en el poder hasta el afio 1962. Enero 29. Ospina Pérez se retira de la ANAC y junto con Alberto Lleras se pronuncia contra la de- claraci6n del general…
p. 66
[70]tan 1747 importante papel habia tenido en la violencia bipar- tidista, en calidad de brazo armado del partido con- servador, fue despolitizada y militarizada. Pero las verdaderas causas de la violencia politica y social fueron tratadas de una manera totalmente superfi- cial, lo cual condujo a que algunos sectores de…
p. 72
33Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 652 citas
[44]despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…
p. 65
[45]despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…
p. 65
34Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[46]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
35Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 cita
[47]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
36Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 411 cita
[49]Ia seriala el historiador A lvaro Tirado Mejia c u a n do se ref i e re a " s i glo y media d e bipartidismo " 1; I a historia del pals esta marcada par u na lucha entre elites para mantener el control del poder politico a traves de los partidos li beral y conservador 2 y en ella se han presenta do desde las mas…
p. 41
37Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 362 citas
[50]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
[51]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
38Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 411 cita
[52]del sentimiento de pertenencia al partido político, y la capacidad cohesionadora que ello implicaba, motivaron un cambio de estrategia en los partidos. La modorra de las ma- sas fue enfrentada con la proliferación de las viejas prácticas clientelistas. En estas nuevas circunstancias, la burocracia del Estado pasó a…
p. 41
39Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2441 cita
[54]se dispone a presenciar el juicio que se le haría en el Senado, corporación que a la postre lo despoja de todos sus derechos políticos. Los mismos que recupera por senten- cia del Tribunal Superior de Bogotá el 20 de diciembre de 1966, confirmada por la Corte Su- prema de Justicia el 18 de octubre de 1967, con lo cual…
p. 244
40La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 1481 cita
[55]no cuenta con el apoyo de fracción alguna. Lá emergencia de ANAPO en la confrontación elec toral del 19 de abril de 1970 se ha constituido en un punto central de referencia para la apremiante campaña que ha emprendido el Llero-Lopismo a fin de retomar directamente el control del Estado. Las encuestas electorales (31)…
p. 148
41Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 591 cita
[56]ANAPO). Rojas Pinilla’s dream of returning to power was denied, however. Many analysts con- tend that Rojas was the winner of the presidential elections of April 19, 1970, but the minister of the interior named Conservative Misael Pastrana Borrero the new president after a suspiciously timed massive power outage.…
p. 59
42Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1391 cita
[57]un énfasis en la dotación de tierras a los arrendata - rios y aparce ros, y la profun dización de la reforma por medio de la organiza ción de los campe sinos. Esta última medida condujo a la creación de la Asocia ción Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que constituía una osada respuesta al ascenso de los movi…
p. 139
43Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 3621 cita
[58]ese robo no respondió con violencia. Y si a usted le roban las elecciones, su respuesta tiene que ser violenta […] Con esa actitud débil de Rojas, el pueblo recibió una ofensa. Su cobardía, su vacilación, se debilidad, todo, constituyó una afrenta a la voluntad popular. Nosotros protestamos con la gente. Pero no…
p. 362
44El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · p. 381 cita
[59]Rojas y el presidente saliente, Carlos Lleras Res- trepo. Pero cuando se reanudó el contco, la ANAPO había perdido la elección por un estrecho margen y el general se había retirado de la contienda. Envió mensajes que llamaban a sus partidarios a mantener la calma; mientras él regresaba a la comodidad de sus…
p. 38
45Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1311 cita
[60]de que votaran mayoritariamente por grupos de oposición; pero el posible fraude demostraba lo que habían dicho siempre los amigos de la lucha armada: que el establecimiento político no aceptaría por las buenas una derrota, que los votos no tenían fuerza solos, pues podían ser manipulados, y que ni siquiera un general…
p. 131
46Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 501 cita
[61]order to prevent the possible election of Rojas-Pinilla. The military was sent out to repress ANAPO rioters after the close election, which was fraudently won by the National Front candidate. The falure of ANAPO was the genesis for the development of the guerrilla group M-19. 23 The group was officially born in 1972…
p. 50
47Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 2021 cita
[62]buscaron probar sus fuerzas reales. Este fue el caso de Aníbal Palacios en representación del antiguo epl 237 y de Enrique Flórez a nombre del prt. El uno solamente alcanzó 13.555 votos y el otro, 11.468. Dos o tres décadas de lucha armada habían dejado una débil secuela en el plano político-electoral. ¿Qué ocurrió,…
p. 202
48Exilio colombiano. Huellas del conflicto armado más allá de las fronterasCentro Nacional de Memoria Histórica, Juan Manuel Zarama Santacruz, Randolf Laverde Tamayo, Juan Pablo Luque · 2018 · p. 801 cita
[64]Alianza Popular Revolucionaria Americana del Perú, huyeron hacia México en busca de refugio durante esa época. Véase Semana (1987, 23 de noviembre). 100 Dentro de estos casos se encuentra Carlos J. Villar Borda, considerado uno de los primeros periodistas exiliados de Colombia, quien buscó protección en España en…
p. 80
49Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 2321 cita
[67]view the amnesty as a ploy of the government. The partisan violence soon regained its dynamic of past years. Former guerrillas, such as Teófilo Rojas ("Chispas"), found it easy to recruit new fighters and to convince old comrades that peace was an illusion and that they had to rearm. In Quindío the coffee growers and…
p. 232
50Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 1471 cita
[68]otras manos y sin ninguna garantía recibida pese a lo prometido por el gobierno (Uribe 1990 p. 62). Ante este descontento con los pactos incumplidos la delincuencia se vuelve a apoderar de los campos o zonas rurales y la crueldad reaparece. Los grupos armados vuelven a organizarse. Ante lo anterior el gobierno militar…
p. 147
51Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 861 cita
[69]lograr la entrega de las guerrillas liberales y comunistas y de los grupos armados conservadores, Rojas Pinilla ofreció, además de una amnistía general, entregar tierra a los campesinos y titular baldíos a los colonos. Para cumplir esta promesa, en julio de 1953 expidió el Decreto 1894 por el cual se creó el ICI…
p. 86
52Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 391 cita
[71]población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…
p. 39
53El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 792 citas
[72]irían a encenderlas. Para el general Rojas Pinilla la solución fue realizar un opera- tivo militar inmenso a comienzos de 1955, luego de declarar las regiones como “zona de operaciones militares”, dando inicio a lo que se conoció como la “Guerra de Villarrica”. Después de meses de combates, lo único que consiguió fue…
p. 79
[73]irían a encenderlas. Para el general Rojas Pinilla la solución fue realizar un opera- tivo militar inmenso a comienzos de 1955, luego de declarar las regiones como “zona de operaciones militares”, dando inicio a lo que se conoció como la “Guerra de Villarrica”. Después de meses de combates, lo único que consiguió fue…
p. 79
54La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 1061 cita
[74]sos culminantes: Lucha simultánea de las guerrillas liberales del sur del Toli- ma con los comunistas y con las fuerzas armadas; genocidio de Tetuán por soldados del ejército regular; arrasamiento de Or- ganos y de la zona de Colombia, en el Huila; asalto a Santo Domingo y acción punitiva sobre las regiones de…
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55Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 541 cita
[75]Canal Encuentro». 107 Semana, «El Tinigua». 108 Molano et al., Yo le digo una de las cosas: la colonización de la Reserva La Macarena. colonización, poblamiento e ímpetu organizativo (1953-1977) 55 Segunda oleada: las columnas de marcha La segunda oleada de poblamiento, iniciada también en los cincuenta, fue prota-…
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