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Idea · La Violencia

Resistencia campesina

Conjunto de estrategias organizativas, políticas y armadas con que el campesinado colombiano —arrendatarios, colonos, peones y pequeños propietarios— enfrentó el terror bipartidista, la represión estatal y la ofensiva terrateniente durante La Violencia (1946-1958) y en las décadas previas, apoyándose en tradiciones sindicales y agrarias forjadas desde los años veinte.

3.779 palabras54 documentos92 fragmentos citados
Resistencia campesina

Trayectoria de una idea

  1. 1928

    Formación de ligas rurales y sindicatos agrarios en Cundinamarca y Tolima

  2. 1931

    Ley 83 de Olaya Herrera impulsa la sindicalización rural

  3. 1936

    Ley 200 de López Pumarejo y la invasión del Combeima

  4. 1949

    El PCC adopta la política de autodefensa de masas y organiza tres enclaves armados

  5. 1951

    División del campamento de El Davis entre 'comunes' y 'limpios'

  6. 1952

    Conferencia Boyacá formaliza la ruptura entre liberales y comunistas

  7. 1953

    Amnistía de Rojas Pinilla: desmovilización liberal y resistencia comunista

  8. 1964

    Emergencia de las FARC desde los enclaves comunistas sobrevivientes

03

La lectura

La resistencia campesina en Colombia no nació con La Violencia sino que llegó a ella con décadas de experiencia organizativa acumulada en ligas agrarias, sindicatos rurales y pleitos por baldíos. Cuando el terror bipartidista arrasó las zonas cafeteras del interior andino y las llanuras orientales, ese sustrato organizativo permitió que la respuesta campesina adquiriera formas relativamente estructuradas: guerrillas con códigos propios, enclaves territoriales estables y una división ideológica entre liberales restauradores y comunistas transformadores que resultó tan decisiva como la persecución misma. La fractura entre 'limpios' y 'comunes' reveló que la resistencia contenía dos proyectos irreconciliables: uno que buscaba restaurar el orden liberal previo y otro que aspiraba a transformar la estructura agraria desde sus cimientos. Esa divergencia explicó por qué la amnistía de Rojas Pinilla desmovilizó a las guerrillas liberales en semanas pero no tocó los enclaves comunistas del Sumapaz y el sur del Tolima, que sobrevivirían para convertirse, en 1964, en la matriz territorial y humana de las FARC.

Resistencia campesina en La Violencia

La resistencia campesina durante La Violencia (1946-1958) fue el conjunto de estrategias organizativas, políticas y armadas con que sectores del campesinado colombiano —arrendatarios, colonos, peones y pequeños propietarios— enfrentaron el terror bipartidista, la represión estatal y la ofensiva terrateniente en las zonas cafeteras del interior andino y en las llanuras orientales. No fue una reacción espontánea ni homogénea. Se apoyó en tradiciones organizativas forjadas dos décadas antes —ligas agrarias, sindicatos rurales, colonias de baldíos— y produjo, al calor de la persecución, dos grandes formas armadas: las guerrillas liberales de los Llanos y las autodefensas comunistas del Sumapaz y el sur del Tolima. De esa segunda estirpe, sobreviviente a la amnistía de Rojas Pinilla y a la clausura del Frente Nacional, emergería a mediados de los sesenta la matriz territorial y humana de las FARC.

Las raíces agrarias: ligas, colonos y sindicatos (1928-1940)

Antes de que hubiera guerrilla, hubo hacienda. Los conflictos que estallarían en los años cuarenta se venían cocinando desde los años veinte en las provincias cafeteras de Cundinamarca y Tolima, donde una minoría de haciendas concentraba una parte desproporcionada de los cafetos. Cuatro municipios —Viotá y El Colegio en el Tequendama, Fusagasugá y Cunday en el Sumapaz— reunían el 39% de los cafetos de la región, el 54,5% de los cafetos plantados en haciendas y el 39% de las haciendas mismas. Allí, y no en cualquier lugar, se anudó el pleito agrario colombiano.

Los arrendatarios de esas haciendas se organizaron desde finales de los años veinte y con particular fuerza a comienzos de los treinta. Sus reclamos giraban en torno a dos ejes: el rechazo al trabajo obligatorio que los ataba al hacendado y la resistencia a la prohibición de sembrar café en las parcelas cedidas para cultivos de pancoger. Sembrar café era sembrar futuro: convertía al arrendatario en potencial competidor y le daba argumentos para reclamar la parcela como propia. Por eso los hacendados lo prohibían y por eso los arrendatarios insistían.

En zonas de colonización, y muy particularmente en el Sumapaz, el conflicto tomó otra forma. Allí sobrevivían títulos coloniales cuya validez los colonos discutían: reclamaban que se trataba de baldíos del Estado y adoptaron la estrategia de declararse ocupantes de tierras nacionales para socavar la propiedad de los hacendados. Los pleitos se prolongaron durante décadas. Fue en ese suelo litigioso donde emergió Juan de la Cruz Varela como dirigente campesino, y fue esa persistencia del conflicto uno de los factores que empujaría a la región hacia La Violencia.

El impulso legal llegó con Enrique Olaya Herrera. La Ley 83 de 1931 reconoció los derechos de organización y huelga y disparó la formación de sindicatos rurales y ligas campesinas. Para 1939, Cundinamarca y Tolima concentraban 75 de los 153 sindicatos agrarios con personería jurídica reconocida en todo el país: casi la mitad de la organización sindical rural colombiana cabía en las dos hoyas hidrográficas donde también se libraba la lucha por el café. En 1936, unos 1.800 colonos invadieron tierras sobre el río Combeima, en el Tolima, aprovechando la ambigüedad de los títulos de una hacienda. La misma vertiente cordillerana volvería a ser, quince años más tarde, escenario de la guerra.

Ese año Alfonso López Pumarejo promulgó la Ley 200. Su artículo sexto, el más discutido, reconocía los derechos de poseedores y ocupantes de buena fe e imponía trabas al lanzamiento de colonos. La ley encendió las alarmas terratenientes, pero no transformó la estructura de la propiedad. Fue más una promesa incumplida que una reforma agraria: alimentó expectativas campesinas sin desmontar los latifundios que las provocaban.

Los movimientos que canalizaron esa efervescencia fueron varios y en tensión: el Partido Socialista Revolucionario, el Partido Agrario Nacional de Erasmo Valencia, la UNIR de Jorge Eliécer Gaitán y disidencias liberales. Ninguno logró articular un programa único, pero todos aportaron cuadros, prensa y presencia. Cuando la violencia bipartidista estalló una década después, encontró un campesinado que ya sabía reunirse, redactar pliegos, litigar por baldíos y desconfiar del hacendado. Isauro Yosa había sido dirigente sindical antes de ser el Mayor Lister. Juan de la Cruz Varela había recorrido las veredas del Sumapaz como agitador agrario antes de comandar columnas. La resistencia armada de los cincuenta reutilizó, en buena medida, las redes de los treinta.

El detonante: del 9 de abril al terror chulavita

Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado en Bogotá el 9 de abril de 1948. El magnicidio incendió el centro de la capital en el episodio conocido como el Bogotazo y desató en varias regiones los llamados levantamientos "nueveabrileños", que las fuerzas del Estado reprimieron. Pero La Violencia, con mayúscula, ya había comenzado antes: el retorno del conservatismo al poder con Mariano Ospina Pérez en 1946 había iniciado un proceso de "conservatización" del Estado —y muy señaladamente de la policía— que se aceleró tras el 9 de abril.

Ese proceso fue, en parte, respuesta especular a la liberalización policial de López Pumarejo en los años treinta, que el conservatismo leía como la constitución de un brazo armado del Partido Liberal. Después del Bogotazo el gobierno creó la policía política —la popol— y desplegó la temida policía "chulavita", reclutada en veredas conservadoras del norte de Boyacá. En paralelo aparecieron los "pájaros", grupos de sicarios que actuaron selectivamente contra liberales en el Valle del Cauca, con protección judicial: jueces y magistrados los absolvían incluso ante pruebas fehacientes, mientras la rama judicial se cebaba con liberales y comunistas.

La violencia conservadora combinó miedo, ánimo de venganza y fanatismo religioso, instrumentalizados desde la dirección del Partido Conservador y dirigidos no solo contra los liberales sino contra todo lo que se juzgara contrario al orden, las instituciones, la nación y la Iglesia. El gobierno responsabilizó al comunismo internacional del Bogotazo y difundió la versión de que Gaitán había recibido dinero soviético para organizar la revuelta. La política oficial se orientó, así, hacia el temor a la revolución social, marco ideológico que legitimaría luego la represión anticomunista.

A finales de 1949, el "autogolpe" de Ospina y la declaratoria de abstención electoral del Partido Liberal clausuraron el breve interregno de Unión Nacional y abrieron una segunda etapa de la guerra, más aguda y sistemática. Con Laureano Gómez en el poder desde 1950, la violencia se volvió política de Estado en amplias zonas rurales. El saldo del período completo superó los doscientos mil muertos y desplazó a más de dos millones de personas. Paul Oquist calculó el despojo en aproximadamente 393.648 parcelas, concentradas en Valle del Cauca, Cundinamarca, Tolima, Antiguo Caldas y Norte de Santander: casi exactamente las mismas regiones donde se habían librado los conflictos agrarios de los años veinte y treinta. La coincidencia no era casual. En muchas zonas, La Violencia fue leída —y ejercida— como una revancha terrateniente contra las luchas campesinas de dos décadas antes.

Los cadáveres marcaron la geografía. Los chulavitas arrojaban cuerpos desde el puente natural de Pandi al río Sumapaz, en los precipicios de Profundos entre Villarrica y Cunday, en el alto de Buenavista en la vía Miraflores-Páez. Sacerdotes del Tolima, Antioquia y los Llanos denunciaron ante el gobierno que la campaña de pacificación —con ataques indiscriminados, incendios, robo de animales, asesinatos y violaciones— empujaba a los campesinos a las guerrillas antes que soportar aquel trato. En Tuluá, Sevilla y Caicedonia, en el Valle del Cauca, miles de colonos fueron asesinados y sus bienes incendiados, y las tierras se concentraron en manos de quienes empleaban el terror. La amenaza y el incendio operaban como mecanismos de mercado: los campesinos vendían a cualquier precio o abandonaban la parcela.

Los Llanos: la guerrilla liberal de Guadalupe Salcedo

En las inmensidades del Casanare, el Meta y Arauca, la resistencia tomó una forma distinta a la del interior andino. Los Llanos Orientales fueron el gran escenario de la guerrilla liberal, y su figura mayor fue Guadalupe Salcedo, jefe destacado entre los comandantes llaneros y, con el tiempo, símbolo nacional de la resistencia armada del período. A su lado y bajo su órbita se movieron otros jefes que quedarían en la memoria: Eduardo Franco Isaza, cronista temprano de la epopeya, y Dumar Aljure, entre muchos.

La guerrilla llanera se dio ideario propio. En dos conferencias sucesivas los jefes guerrilleros expidieron las llamadas "leyes del llano", redactadas con ayuda de abogados y dirigentes que se sumaron a los frentes para organizar la vida civil, jurídica y militar de las zonas bajo control insurgente. No fueron códigos improvisados: intentaron dar forma de gobierno rebelde a lo que ya era, en la práctica, un poder territorial. Se calcula que las zonas guerrilleras del país llegaron a albergar hasta veinte mil hombres en armas durante La Violencia, aproximadamente la mitad de ellos en los Llanos.

La guerrilla liberal era eso: liberal. Defendía la propiedad privada, la pertenencia al Partido Liberal y la Constitución. No buscaba transformar el orden social sino derribar al gobierno conservador y restaurar las libertades. Esa identidad ideológica sería decisiva cuando, en el sur del Tolima, se encontrara con un proyecto muy distinto.

El sur del Tolima y Sumapaz: los enclaves comunistas

En 1949, poco antes de las elecciones presidenciales, el Partido Comunista Colombiano adoptó una política de "autodefensa de masas" y organizó tres enclaves armados: el municipio de Viotá, la región del Sumapaz y el extremo sur del Tolima. Los tres tenían historia. Viotá era, desde los años treinta, el primer municipio de mayoría comunista de Colombia: el PCC había construido allí su implantación sobre la lucha de peones y arrendatarios contra el régimen semiservil de las haciendas cafeteras, y para finales de los cuarenta controlaba la corporación municipal. El Sumapaz era el territorio de Juan de la Cruz Varela, veterano de estirpe gaitanista que imprimió a la resistencia regional el sello de una guerra campesina contra la revancha terrateniente. El sur del Tolima —Chaparral, Rioblanco, Gaitania— era la retaguardia donde confluían dirigentes como Isauro Yosa, alias Mayor Lister, y Jacobo Prías Alape, alias Charro Negro, guerrillero de ascendencia indígena que lideró el enclave.

El sur del Tolima se convirtió muy pronto en el laboratorio de la resistencia comunista. En su corazón se erigió El Davis, campamento y comunidad armada donde convivían dos sectores diferenciados: los "comunes", bajo mando de Yosa y de Luis Alfonso Castañeda, alias Richard, y los "limpios", el sector liberal de La Ocasión, donde residía Gerardo Loaiza con sus leales. La coexistencia fue frágil desde el principio. Hacia finales de 1951 el campamento se dividió en los dos sectores, y en el año siguiente el pleito se volvió ruptura.

La fractura de Boyacá: limpios contra comunes

El 15 de agosto de 1952 se celebró la Conferencia del Movimiento Popular de Liberación Nacional, conocida como Conferencia Boyacá. Asistieron delegados de las guerrillas del Llano, Santander, Antioquia y Sumapaz. La conferencia aprobó un programa de ocho puntos que los dirigentes comunistas difundieron después entre las guerrillas. Ese fue el detonante del rompimiento definitivo entre liberales y comunistas en El Davis.

Los "limpios" no aceptaban el programa más allá de dos puntos: el derrocamiento del gobierno conservador y la defensa de la Constitución. Todo lo demás —la reforma agraria a fondo, la reorganización política, las medidas que tocaban la propiedad y el orden partidista— les resultaba inaceptable. El distanciamiento se agudizó cuando la propaganda comunista se hizo sistemática, y los liberales cayeron en la trampa de la lucha anticomunista, ese mecanismo que en plena Guerra Fría convertía a los aliados de ayer en enemigos primarios. La ideología no fue solo pretexto: los liberales defendían la propiedad privada y la pertenencia partidista, mientras los comunistas sostenían un programa social más amplio que los primeros no estaban dispuestos a suscribir.

La fractura entre limpios y comunes fue una de las claves del período. Reveló que la resistencia campesina, lejos de constituir un bloque, contenía dos proyectos distintos: uno restaurador —recuperar el orden liberal previo— y otro transformador —construir una alternativa social desde el campo—. Esa divergencia estructural explicaría, más adelante, por qué la amnistía funcionó con unos y no con otros.

Villarrica, la tierra arrasada y las columnas de marcha

El 13 de junio de 1953 las Fuerzas Militares lideradas por el teniente general Gustavo Rojas Pinilla derrocaron a Laureano Gómez con el apoyo de líderes conservadores y liberales de Bogotá. La respuesta a la nueva situación fue una amnistía masiva. Entre agosto y octubre de ese año el grueso de las guerrillas llaneras entregó las armas: en seis semanas se rindieron alrededor de 3.220 guerrilleros, incluida una contraguerrilla conservadora. Guadalupe Salcedo entregó su fusil. La guerrilla liberal, que había sido la más numerosa del país, se desmovilizó en cuestión de semanas.

En el Sumapaz y en el sur del Tolima ocurrió otra cosa. Juan de la Cruz Varela hizo, a finales de octubre de 1953, una entrega políticamente calculada: presentó públicamente 1.200 hombres para neutralizar la presión militar, pero guardó las armas para prevenir la reacción latifundista. Fue el inicio de lo que se llamó la "tregua" en la región. Los comunistas del sur del Tolima, por su parte, desconfiaban abiertamente de los limpios, que podían colaborar con el nuevo gobierno para exterminarlos. Mantuvieron la estructura de autodefensa intacta.

En septiembre de 1954, la Asamblea Nacional Constituyente convocada por Rojas Pinilla aprobó la ilegalización del Partido Comunista y extendió la prohibición a toda la ideología comunista, criterio elástico que se aplicó a la izquierda entera. La medida, alineada con la lógica global de la Guerra Fría, tuvo el efecto contrario al buscado: reforzó los grupos armados vinculados al PCC en el Sumapaz, el Tequendama, el sur del Tolima y el norte del Cauca, y consolidó la división entre guerrillas liberales colaboradoras y autodefensas comunistas.

A mediados de 1955, el gobierno de Rojas Pinilla declaró a Villarrica y a otros municipios del oriente tolimense "zonas de operaciones militares" —o "zonas rojas"— y aplicó una política de tierra arrasada. Los bombardeos aéreos y las ametralladoras se cebaron con la población civil. Más de cinco mil personas se desplazaron y buscaron refugio en el Alto Sumapaz, en Duda, en El Pato, en las zonas aledañas a los ríos Ariari y Guayabero. En Villarrica los campesinos organizaron una resistencia conocida como la "cortina", tentativa de contener el avance militar; los grupos de autodefensa se replegaron en movimientos llamados columnas de marcha.

Las columnas de marcha fueron uno de los inventos más singulares del período. Grupos armados en desplazamiento con población civil acoplada, que buscaba en la cercanía de los combatientes la protección que el Estado no ofrecía. Arrastraron consigo problemas enormes de movilidad y logística, pero constituyeron, en la práctica, una escuela de entrenamiento para la etapa guerrillera posterior. En ellas se aprendió a mover columnas de familias por trochas cordilleranas, a instalar campamentos en zonas de refugio, a combinar guerra y colonización. Núcleos de campesinos comunistas y liberales del Huila, Cundinamarca y Tolima protagonizaron una segunda oleada de colonización hacia el oriente. Un comando clandestino conocido como Los Treinta —26 hombres y cuatro mujeres bajo influencia comunista— se estableció como colono en las regiones de Gaitania y San Miguel, abrió tierras, sembró café y construyó redes de enlace en el Cauca, el Huila, Caldas y el Valle.

Los frentes más articulados políticamente formularon en 1953, como respuesta a la amnistía, un programa esencialmente democrático: reforma agraria, levantamiento del estado de sitio, elecciones libres, desarme de las contraguerrillas y garantías para la vida jurídica del país. No era un pliego revolucionario sino un programa de restauración de derechos. Fue rechazado.

Las mujeres y la vida cotidiana de la resistencia

La resistencia no fue solo la partida armada. Fue también la organización de la vida bajo la guerra, y en esa dimensión menos visible las mujeres campesinas fueron protagonistas. Cocinaron, lavaron, cosieron, curaron heridos. Buscaron y suministraron alimentos junto a los hombres, sostuvieron las cadenas logísticas de las que dependía cualquier resistencia prolongada. Sin ese trabajo, ni El Davis ni las columnas de marcha habrían sobrevivido una temporada. La guerra campesina, como todas las guerras populares, se libró en dos frentes simultáneos: el del fusil y el del fogón.

Del Frente Nacional a Marquetalia

El pacto bipartidista del Frente Nacional, en 1958, cerró formalmente el ciclo abierto en 1946. Vino acompañado de nuevas iniciativas de amnistía y pacificación que profundizaron la desmovilización de las guerrillas liberales, ya iniciada bajo Rojas Pinilla. Pero las guerrillas comunistas no se desmovilizaron. La razón más citada es que sus dirigentes quedaron excluidos del reparto del poder, reservado por el pacto a liberales y conservadores. También pesaron razones ideológicas y organizativas propias del PCC, que no se leía a sí mismo como una fuerza integrable al régimen.

Los dos núcleos comunistas siguieron trayectorias divergentes. En el Sumapaz, Juan de la Cruz Varela optó por una vía distinta a la lucha armada abierta y capitalizó la tregua para reinsertarse en la política institucional. En el sur del Tolima, el núcleo comandado por los antiguos jefes de El Davis no se acogió a las iniciativas de paz y permaneció en armas. Entre 1958 y 1962 el Partido Comunista no logró unificar la orientación de sus guerrillas, contradicción notable para una organización que profesaba el leninismo y el centralismo democrático. La violencia, además, no se atenuó del todo con el pacto: entre 1958 y 1966 se computaron 18.481 víctimas, tres cuartas partes concentradas en Cauca, Huila, Tolima, Valle del Cauca y Viejo Caldas —el mismo mapa geográfico de siempre—.

Hacia 1960, solo unos pocos cientos de guerrilleros, principalmente vinculados a comunas agrícolas comunistas, continuaban activos en regiones remotas. En 1966 el congreso del PCC aprobó formalmente la política de "combinación de todas las formas de lucha" y envió dos comisarios políticos —uno de la Juventud Comunista y otro del partido— al núcleo del sur del Tolima. La fórmula permitió al PCC mantener bajo el mismo techo sectores con orientaciones a veces contradictorias, y selló la vinculación orgánica entre partido y guerrilla que se prolongaría durante décadas.

Antes, en el Senado, Álvaro Gómez Hurtado —hijo de Laureano Gómez— había popularizado el término "repúblicas independientes" para referirse a Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero: regiones al sur del Tolima y en su prolongación amazónica donde, según denunciaba, el Estado no ejercía control y los campesinos armados desafiaban a las Fuerzas Armadas. La denuncia se convirtió en programa. En el marco del llamado Plan Lazo, el Ejército combinó operaciones militares con acciones cívico-militares y guerra psicológica. En 1964, campesinos de El Pato, Riochiquito y Guayabero pidieron carreteras, puentes, puestos de salud, presencia institucional. El gobierno respondió con tropas y bombas.

El ataque a Marquetalia, en 1964, fue leído por el sociólogo Pierre Gilhodès y por el ideólogo guerrillero Jacobo Arenas como el detonante de la reactivación armada y el nacimiento de las FARC. Entre sus figuras fundacionales —campesinos que venían de las guerrillas del sur del Tolima— estaban Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, originario del Quindío, y Ciro Trujillo, alias Mayor Ciro. La línea que unía las ligas cafeteras de los años veinte con la insurgencia agraria de los sesenta pasaba por El Davis, Villarrica, las columnas de marcha, el Ariari y Marquetalia. No era una línea recta ni inevitable, pero era, indudablemente, una línea.

Herencia y disputa

La resistencia campesina de La Violencia dejó una herencia doble y contradictoria. Dejó, por un lado, una imagen: la del campesino armado que se defiende del hacendado y del Estado que le sirve, imagen que atravesaría el imaginario político colombiano durante todo el siglo XX. Dejó, por otro, un territorio: los enclaves de colonización armada del Ariari, El Pato, Marquetalia, Riochiquito, Guayabero, que persistieron como zonas de presencia guerrillera durante décadas. Los mismos lugares donde llegaron desplazados del Tolima en los cincuenta serían escenarios centrales del conflicto contemporáneo.

La lectura del proceso ha sido y sigue siendo disputada. Una tradición interpretativa —la de Guzmán, Fals Borda y Umaña Luna en el estudio pionero de 1962, luego prolongada por Paul Oquist y Pierre Gilhodès— subrayó el carácter estructural del conflicto: la Violencia como revancha terrateniente contra las conquistas campesinas de los años treinta, el despojo de casi 400.000 parcelas como su verdadero balance, la continuidad entre las ligas agrarias y las autodefensas. Otra tradición, más atenta a los procesos políticos coyunturales, ha enfatizado la especificidad del enfrentamiento bipartidista, la conservatización del Estado y la lógica polarizadora de la Guerra Fría.

Ambas lecturas tienen razón en lo suyo. La Violencia fue las dos cosas a la vez: reactivación en clave armada de tradiciones organizativas agrarias previas y, simultáneamente, guerra política de un régimen conservador contra sus adversarios liberales y comunistas. La resistencia campesina existió porque existían campesinos organizados desde antes; sobrevivió, en su vertiente comunista, porque quedó fuera de todo pacto posible. Los limpios se desmovilizaron cuando se les ofreció el retorno al orden liberal. Los comunes no tenían adónde retornar: el orden que se restauraba los declaraba ilegales.

Esa asimetría es la clave del período. La resistencia liberal fue amplia, numerosa, con presencia en los Llanos y en el interior. La resistencia comunista fue territorialmente más limitada, pero se ancló en zonas donde el conflicto agrario tenía historia y donde el PCC había construido, desde los años treinta, cuadros y organización. Cuando la amnistía llegó, los primeros pudieron regresar; los segundos, no. La ilegalización de 1954 y la exclusión del Frente Nacional confirmaron esa diferencia y le dieron forma institucional. De ahí que la genealogía de la insurgencia colombiana contemporánea pase por el sur del Tolima y el Sumapaz, y no por los Llanos: no porque los llaneros lucharan menos, sino porque los llaneros tuvieron a dónde volver.

La figura de Juan de la Cruz Varela condensa quizá mejor que ninguna la trayectoria de la resistencia. Empezó como agitador agrario gaitanista en los pleitos de baldíos del Sumapaz en los años treinta. Encabezó la defensa armada de su región contra la revancha terrateniente después de 1949. Hizo causa común con los comunistas que antes habían sido sus rivales. Realizó una entrega calculada de hombres en 1953 sin entregar las armas. Sobrevivió al bombardeo, a la ilegalización, a la clausura del Frente Nacional. Convirtió, con el tiempo, la fuerza de su región en poder político local. En su itinerario está el mapa completo del proceso: las ligas, la guerra, la tregua, la política.

La resistencia campesina de La Violencia no fue un episodio cerrado en 1958. Fue el eslabón medio de una cadena que venía de los conflictos cafeteros de los años veinte y que se prolongaría, con otros protagonistas y otras banderas, en el conflicto armado de la segunda mitad del siglo XX. Entender ese eslabón —sus raíces, sus fracturas, sus territorios— es entender por qué la guerra colombiana ha sido, entre muchas cosas, una guerra agraria sin desenlace.

04

En el archivo

1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

Relaciones editoriales

  1. 01Juan de la Cruz Varela — dirigente campesino que lideró la resistencia guerrillera en el Sumapaz durante La Violencia
  2. 02Guadalupe Salcedo — jefe guerrillero más destacado de los Llanos Orientales y símbolo nacional de la resistencia armada del período
  3. 03Isauro Yosa (Mayor Lister) — dirigente campesino comunista que comandó el sector de El Davis en el sur del Tolima
  4. 04Jacobo Prías Alape (Charro Negro) — líder del enclave comunista en el extremo sur del Tolima
  5. 05Manuel Marulanda Vélez (Tirofijo) — combatiente del sur del Tolima que se convirtió en fundador de las FARC
  6. 06Sumapaz — territorio central de la resistencia campesina comunista y escenario de los conflictos agrarios desde los años veinte
  7. 07Tolima — departamento donde se concentraron los enclaves armados comunistas y la fractura entre limpios y comunes
  8. 08Llanos Orientales — escenario principal de la guerrilla liberal durante La Violencia
  9. 09Reforma agraria — demanda estructural que articuló las luchas campesinas desde los años veinte hasta los sesenta
  10. 10Autodefensa campesina — forma organizativa adoptada por el PCC en 1949 que canalizó la resistencia comunista
  11. 11Violencia bipartidista — contexto de terror que produjo el despojo de aproximadamente 393.648 parcelas y más de 200.000 muertos
  12. 12Jorge Eliécer Gaitán — líder cuyo asesinato el 9 de abril de 1948 detonó el Bogotazo y agravó La Violencia
06

Documentos y fragmentos citados

54 documentos · 92 fragmentos

01El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 3461 cita
[1]

255 149 174 7 085 10 314 Fuente: 1 Censo cafetero 1932, op. cit. 2 Revista Cafetera de Colombia, VIII, núm. 102, mayo, 1942, pp. 2865-2 871. Esto quiere decir que la hacienda cafetera cundi-tolimense era en términos de pro- ducción cada vez más marginal a la economía cafetera del país. Puede apreciarse en el cuadro…

p. 346
02Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 4101 cita
[2]

a comienzos de los años treinta y, ante todo, lograron articularse con los nuevos movimientos políticos, lo que amplificó considerablemente el impacto de sus luchas. El epicentro de los conflictos fue la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima. En efecto, si se mide tomando como punto de referencia los sindicatos…

p. 410
03Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 187, 2172 citas
[3]

de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…

p. 187
[29]

de los esp í ritus ”. Alfonso L ó pez, con autorizaci ó n del gobierno, que busc ó en varias ocasiones un acuerdo con la guerrilla que llevara a su desarme, se entrevist ó con algunos jefes guerrilleros sin ning ú n resultado. Sin embargo, las guerrillas segu í an aumentando: en los Llanos Orientales, dirigidas por…

p. 217
04Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 761 cita
[4]

de los migtantes de Jos años veinte volvie- ron al campo durante la Gran Depresión, no se puede determinar la magnitud de la corriente migratoria entre 1923 y 1930 con base en los censos de 1918 y 1936. 127 l28 HISTORIA DEL S!ND!CMJSMO EN COLOM!llA, tfi50·;Wl' de los campos petroleros y de la zona bananera, y habían…

p. 76
05De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 961 cita
[5]

y arrendatarios. Pierre Gilhodés, experto en política agraria colombiana, ha descrito este proceso de la siguiente manera: «Poco a poco. uno puede ver la expansi6n de movimientos que tomaron varias formas: quejas, ocupa- ciones y luchas armadass-". Fals Borda señala cómo, durante la década de 1920, el proceso de…

p. 96
06De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 961 cita
[6]

dispu- ta entre propietarios y arrendatarios. Pierre Gilhodés, experto en política agraria colombiana, ha descrito este proceso de la siguiente manera: «Poco a poco. uno puede ver la expansi6n de movimientos que tomaron varias formas: quejas, ocupa- ciones y luchas armadass-". Fals Borda señala cómo, durante la década…

p. 96
07Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 249, 3032 citas
[7]

Borda, Resistencias..., pp. 177b-178b. COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-1950) Las ligas formadas por esos partidos ayudaban a los colonos a presentar un fren- te unido en sus relaciones tanto con los terratenientes como con el Gobierno. Aunque no se dispone de detalles sobre la afiliación y la…

p. 249
[58]

Sobre el sur de Tolima, véase Medófilo Medina, <<La resistencia... », p. 249. COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN COLOMBIA (1850-I950) contra pequeños propietarios y colonos. Las amenazas de muerte y los incendios obligaban a muchos campesinos a vender sus tierras a cualquier precio o sen- cillamente a abandonarlas,…

p. 303
08Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 315, 3232 citas
[8]

antioqueño respalda el pro- pósito de reforma. En el propio campo, los dueños de tierras parecen empezar a asegurarse frente a los colonos. El 4 de septiem- bre recibe J. E. Gaitán un telegrama de Chaparral: «Suscritos colonos, pa- cíficos trabajadores terrenos denomi- nados Comunidad Mandarco suplicá- rnosles…

p. 323
[9]

liberales después de 1930 para que se haga un esfuerzo por re- visar las titulaciones de los años an- teriores. La gravedad de estos conflic- tos puede ser atestiguada en el caso del Sumapaz. Ya en su Memoria de Industrias de 1933, Francisco José Chaux muestra los conflictos entre los herederos de títulos coloniales y…

p. 315
09¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 741 cita
[10]

estallido re- volucionario en los países latinoamericanos”. Ciertamente, durante la Violencia, la confrontación en algunas zonas del país se entrelazaba con la “revancha terrateniente”, una suerte de venganza por las luchas campesinas de las décadas de 1920 y 1930. 21 La 21. Las reivindicaciones de líderes y…

p. 74
10Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 33, 412 citas
[11]

los bajos precios de compra y las exigencias de 7 “China en Miniatura”, Semana, febrero 5 de 1949. 8 Víctor Julio Merchán, “La Autodefensa. Testimonio”, Estudios Marxistas 10 (1975): 118. 9 José Gutiérrez, Un intruso en el espejo (Bogotá: Ediciones Spiridon, 1988), 243. 35 Primer Periodo trabajo obligatorio, impuestos…

p. 33
[43]

contra el Secretariado de las farc en Casa Verde y de agresión militarista contra el movimiento popular en todo el país” 32. Resulta necesario preguntarse entonces, ¿a qué guerras se están refiriendo las farc, con antelación a su momento de creación? Las “cuatro guerras” que han marcado los orígenes de las farc se…

p. 41
11Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 529, 5332 citas
[12]

declive del régimen laboral de las haciendas basado en el arrendamiento de servicios. Recuérdese asimismo el reconocimiento de los derechos de or- ganización y de huelga (Ley 83 de 1931) durante el gobierno de Olaya Herrena, y el consiguiente aumento de los sindicatos rurales y ligas campesinas que fueron reconocidos…

p. 529
[70]

refor- ma agraria; 13. Levantamiento del estado de sitio y elecciones libres; 14. Rebaja de impuestos y reducción del presupuesto de guerra y de las fuerzas de represión; 15. Desarme de los pájaros y de las famosas guerrillas de paz y todo lo relacionado con la vida democrática y jurídica del país. 488 Tierras y…

p. 533
12Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4451 cita
[13]

situación de los últimos en la medida en que la Corte Suprema de Justicia por sentencia de 1926, reiterada en 1934, había establecido que en caso de litigio, quien pretendiera ser propietario de un predio debía exhibir títulos que se remontaran a concesión de la Corona o de la República, y muchísimos terratenientes…

p. 445
13Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 351 cita
[14]

las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…

p. 35
14Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 1111 cita
[15]

Bogotá con numerosas obras de infraestructura, urbanizando la ciudad con la creación de nuevos barrios y generando una amplia oferta de empleos en la ciudad. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Partido Liberal se dividió entre los dos candidatos liberales Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán. Para las…

p. 111
15Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1051 cita
[16]

104 contra todo lo que representaba el poder clerical-conservador de la época. Los símbolos del liberalismo, como el periódico El Tiempo, no sufrieron ningún daño, pese a que se encontraban en el epicentro de las revueltas. El gaitanismo parecía anunciar, así, su retorno al oficia- lismo liberal… Detrás de los actos…

p. 105
16Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 89, 1012 citas
[17]

al gobierno. De todos modos, los dirigentes liberales intentaron convencer a Ospina Pérez de que cediera el poder, mientras que algunos militares sugirieron que se organizara una junta de gobierno provisional, con militares y dirigentes conservadores, para recuperar el orden. El presidente, acosado por multitudes…

p. 89
[67]

como lo habían hecho muchos de los dirigentes de las guerrillas liberales que se habían dejado atraer por la euforia de los primeros meses del gobierno militar, cuando se anunciaba la suspensión de toda forma de persecución basada en razones políticas, y cuando se ofrecieron indultos y amnistías a los guerrilleros que…

p. 101
17Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 311, 3182 citas
[18]

(Sánchez, 1982: 214). Sin embargo, la represión también fue una característica común en las regiones de levantamientos. Muchos de los oficiales que comandaron la repre sión contra quienes participaron en los levantamientos del nueve de abril (los nueveabrileños), serían luego artífices de la represión contra la…

p. 311
[19]

agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…

p. 318
18Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 251 cita
[20]

que Gaitan habia recibido dinero de los soviéticos para organizar la revuelta. Y, en con- secuencia, desde el estallido del 9 de abril en ade- lante, la politica del partido conservador, y la del go- bierno, estuvo inspirada por el temor de Ja revolu- cién social y por la necesidad de evitarla a toda costa. Entre las…

p. 25
19Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 221, 2282 citas
[21]

destajo q ue li q uidaban sel ectivamen te lib eral es des d e J> alm ira hasta A rm enia, y El P aís, más recatado y oligarca. E l au togol pe de Os pina y la decla ratoria de abstención li be ral de fin es de 1949, a br ie ron lo q ue a quí he mo s ll a mad o un a segu n- da eta pa qu e, po r m ome nt os, pareció…

p. 221
[62]

titular de El Tiempo: ((E l Regreso a la Norma- lidad en el Llano* y abajo una fotografia panorámica a ocho colum- nas con este pie: <<... con la Cordillera al fondo y la inmensidad de la región en torno s uyo, las guerrillas caminan en fila india hacia el puesto de las autoridades militares en Tauramena para deponer…

p. 228
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 592 citas
[22]

guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…

p. 53
[92]

campesino. 60 fiflćflTh fl. ć fiThfl ć quedaba desheredado y que no podía acudir ante las autoridades, me decidí a buscar al Partido Comunista» 113. Es así como la respuesta de algunos campesinos gaitanistas a la violencia generali- zada fue emplear tácticas de autodefensa, apoyados por el PCC. En el partido pronto…

p. 59
21Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 441 cita
[23]

años treinta denunciada por parte de los conservadores (Guzmán, Fals Borda y Umaña, 1962). Como consecuencia de lo anterior, la arremetida latifundista tuvo, entre otros efectos, un despojo de tie- rras que el analista Paul Oquist calculó en 393.648 parcelas, princi- palmente en departamentos como Valle del Cauca,…

p. 44
22Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 29, 332 citas
[24]

llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…

p. 29
[88]

los colombianos y signando de desesperanza a la mayoría de las víctimas del horrible flagelo1 6. Hacía tiempo, por otra parte, que el Partido Comunista desarro llaba un dispendioso trabajo político en el campo. La carta que a la 1 6 Eduardo Umaña, La Violencia en Colombia, tomo II, p. 177. INTRODUCCIÓN 35 reina de…

p. 33
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 421 cita
[25]

regiones como el centro y norte del Tolima y el antiguo Caldas. Fueron las zonas cafeteras en regiones centrales del país –aquellas donde se habían concentrado los conflictos entre hacendados y campesinos colonos en las décadas del veinte y treinta– donde fue más cruda la violencia, y donde se produjeron con más…

p. 42
24Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 177, 2462 citas
[26]

durante periodos relativamente largos, dada la coexistencia en su estructura productiva de una ganadería inmediatamente disponible para el consumo y terrenos aptos para el sembrado de cultivos de pan coger de retorno inmediato. En su conjunto, estas zonas pudieron haber llegado a albergar hasta 20. 000 hombres en…

p. 177
[39]

por los comunistas, aunque con tres variantes regionales claramente diferenciables: la del Tequendama, la del Sur del Tolima y la de Sumapaz. Diferenciables no solo por su particular experiencia histórica, sino también por el papel que acertada o equivocadamente les asignó el Partido Comunista en el marco general de…

p. 246
25Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1571 cita
[27]

especie de estado socialista, y los comunistas se establecieron entre ellos; poco a poco lograron una posición de influencia dominante. Esto es cierto, en especial, de Víctor Merchán que, prácticamente, parece dirigir sus asuntos; y de Juan de la Cruz Varela, quien durante la administración Rojas fue el líder militar…

p. 157
26Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 198, 4032 citas
[28]

As Darío Fajardo and Medófilo Medina have shown, the uncertainty of land titles in these areas was such that the "agrarian question" remained very much alive. These were also regions with considerable preexisting peasant politicization, through the Communist party, the Partido Socialista Revolucionario, and Gaitán's…

p. 198
[37]

some peasants from among those driven out of the municipios of Chaparral, El Líbano, and Rovira, in central and northern Tolima (to mention only three localities for which there is data). Military fortification began in these regions before 1953, and political organization solidified between 1953 and 1955, the year in…

p. 403
27Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 47, 512 citas
[30]

batallones del Ejército. Aunque la operación fue un fracaso militar, desen- cadenó la “rebelión llanera” que se prolongó hasta mediados de 1952 (Molano, 1986). Durante esta rebelión, numerosas victorias en contra de la Poli- cía y el Ejército consagraron a Guadalupe Salcedo, Eduardo Fran- 20 Todas las entrevistas…

p. 47
[64]

comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…

p. 51
28No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 60, 672 citas
[31]

eran importantes, el movimiento gue- rrillero más numeroso y mejor armado estaba en Casanare, Vichada, Meta y Arauca 108. Su capacidad militar les dio para tomarse bases militares como las de Palanquero, en Cundinamarca, y pueblos como Orocué, en Casanare. Al comienzo, los hacendados apoyaron a las guerrillas, pero…

p. 60
[56]

la colonia agraria comunista, con estrategias de guerra como los bombardeos, desencadenó grandes desplazamientos forzados en regiones como el Sumapaz. El siguiente mapa da cuenta de esos desplazamientos, las distancias entre los lugares de salida y llegada, y estrategias de comunicación y resistencia como la llamada…

p. 67
29Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 53, 57, 61, 854 citas
[32]

a failed attempt to topple the Ospina government. Tortured and humili- 51 The Violencia and Its Impact on the Llanos, 1946–1953 ated while incarcerated, Salcedo also became aware that the demands of the Llanero people were justified. Once freed, he vowed to join the revolutionary cause. Accompanied by a band of…

p. 61
[60]

differences between those commanders who identified themselves as Communists and those who were fundamentally Liberals. As a result he withdrew from the meeting, leaving Guadalupe, who supported the law, as jefe supremo de los guerrillas liberales del Llano. Where this new compact might have led can never be known,…

p. 53
[61]

the Pacification of the Llanos, 1953–1957 57 about the military situation. “The llanero,” he said, “is convinced that only the army can defend his life and property and guarantee for his children the pros- perity of the land. Many of the bandits have already deserted and are joining the other side. The next months…

p. 57
[65]

turned in their arms, the initiative passed to the Communists, who chose not to accept the government’s offer and regarded their resistance as “self-defense.” Juan de la Cruz Varela in the Sumapaz coffee-growing region of Cundinamarca pioneered this strategy. While pledging support for pacification, Varela…

p. 85
30When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 160, 2136 citas
[33]

Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…

p. 160
[34]

Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…

p. 160
[35]

Violencia the concept of class struggle was U above the true level of consciousness and alien to the nature" of most men under arms. 48 Two weeks after it became apparent that Laureano G6mez would win the presidential election of 1949} the Colombian Communist party announced a policy of anned self-defense rAutodefensa…

p. 160
[74]

Herrera, the most distant village in the isolated, Violencia-tom municipio of Rioblanco. His trip to meet with the long-suffering cam- pesinos was the first of several by representatives of the departmental government that culminated in an epoch-making ucabildo abierto JJ on peace at the end of the month. Guerrillas…

p. 213
[75]

Herrera, the most distant village in the isolated, Violencia-tom municipio of Rioblanco. His trip to meet with the long-suffering cam- pesinos was the first of several by representatives of the departmental government that culminated in an epoch-making ucabildo abierto JJ on peace at the end of the month. Guerrillas…

p. 213
[76]

Herrera, the most distant village in the isolated, Violencia-tom municipio of Rioblanco. His trip to meet with the long-suffering cam- pesinos was the first of several by representatives of the departmental government that culminated in an epoch-making ucabildo abierto JJ on peace at the end of the month. Guerrillas…

p. 213
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 631 cita
[36]

un grupo armado para comenzar a hacerle frente a esa violencia. Muy pronto corrió el rumor de en qué estábamos nosotros y comenzaron a llegar muchachos dispuestos a la pelea. Fue en poco tiempo que pudimos conformar un núcleo de cincuenta hombres, pero hombres desarmados. Y ese era el próximo paso, conseguirnos las…

p. 63
32Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 142, 1542 citas
[38]

veterano diri- gente campesino Isauro Yosa, «Mayor Lister», y el guerrillero de ascendencia indígena Jacobo Prías Alape, «Cha- rronegro», pero en el largo plazo, lo que resultó más significativo fue la evolución de campesinos que prove- nientes de otras regiones (Cauca, Hui- la, Quindío) y habiendo militado en- tonces…

p. 142
[63]

hacia Ríochiquito, en el Cauca, por el filo de la cordillera central. Los que tomaron el camino del Sumapaz fue- ron acogidos por un veterano líder agrario de estirpe gaitanista, Juan de la Cruz Várela, llevado gradualmente por la Violencia a hacer la causa co- mún con sus antiguos rivales, los co- munistas. Varela,…

p. 154
33Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 22, 262 citas
[40]

el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…

p. 22
[84]

que llevaron a cabo los gobiernos, sobre todo de Lleras Camargo, y de su sucesor, el conservador Guillermo León Valencia (1962-1966), rápidamente experimentaron el desvanecimiento del efecto “luna de miel” sobre la gestión de una violencia que, si bien controlada entre 1959 y 1964, nuevamente presentaba exacerbados…

p. 26
34A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 21, 264 citas
[41]

contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…

p. 21
[42]

contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…

p. 21
[68]

la mayoría de los com batientes liberales, los comunistas subjetivam ente no podían continuar p o r su cuenta y riesgo” el m o vim iento. E ntonces optó p o r constituir, en com pañía de C harro N egro, u n com ando clandestino, “ abso lutam ente m óvil”, que se conoció com o el de “Los T reinta”, con 26 hom bres y…

p. 26
[69]

la mayoría de los com batientes liberales, los comunistas subjetivam ente no podían continuar p o r su cuenta y riesgo” el m o vim iento. E ntonces optó p o r constituir, en com pañía de C harro N egro, u n com ando clandestino, “ abso lutam ente m óvil”, que se conoció com o el de “Los T reinta”, con 26 hom bres y…

p. 26
35Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1001 cita
[44]

destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…

p. 100
36Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 92, 952 citas
[45]

con la cual se descalifica, se aísla de la sociedad a las personas que se quiere asesinar, para que no haya protestas por su muerte. Pero ya está de moda en el ejército obligar a los soldados a asesinar a los campesinos, cambiarles su ropa civil por prendas mili- tares, sus alpargatas por tenis, ponerle un arma al…

p. 95
[83]

tenía “el respaldo del Partido Comunista”. Añade que “según informaciones de Jorge Arboleda al hacenda- do Tomás Ramos quien confidencialmente las suministró a la Seccional”, el asalto del Charro se prepara en una finca de Neiva. 30 ¿Por qué se enredó el acuerdo? A pesar de las intenciones políticas del liderazgo…

p. 92
37La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · p. 611 cita
[46]

preocupación para ellos, agravada con la forma sectaria y superficial con que pre- sentaban a los oradores comunistas en algunas reunio- nes”. “El distanciamiento se produjo cuando los dirigentes co- munistas difundieron y explicaron los ocho puntos del Programa aprobado por la Primera Conferencia Nacio- nal del…

p. 61
38De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 54, 582 citas
[47]

de fondo, había posturas políticas e ideológicas en lo que cada uno defendía. Por ejemplo, se puede resaltar la defensa, por parte de Los Limpios, de la propiedad privada y la pertenencia al Partido Liberal: “Señores Santarritunos: Están muy gloriosos porque es- tán con los hijueputas limpios. Les avisamos que tienen…

p. 54
[86]

Pacto de paz en Sitges 24 (Restrepo y Tamayo, s.f., página 8) entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, el gobierno de la Junta Militar provisional implementó un nuevo proceso de desmovilización que puso al Tolima, nuevamente, como uno de los escenarios de dejación de armas. En el sur del departamento la…

p. 58
39Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 68, 884 citas
[48]

con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…

p. 68
[49]

con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…

p. 68
[89]

COMBINACIÓN DE LAS FORMAS DE LUCHA Como se dijo antes, a comienzos de 1966 el congreso de los comunistas aprobó, bajo el pomposo marbete de tesis, una política de combinar todas las formas de lucha, y a renglón seguido procedió a enviar dos comisarios políticos, uno de la Juventud Comunista —Juco— y otro del partido,…

p. 88
[90]

COMBINACIÓN DE LAS FORMAS DE LUCHA Como se dijo antes, a comienzos de 1966 el congreso de los comunistas aprobó, bajo el pomposo marbete de tesis, una política de combinar todas las formas de lucha, y a renglón seguido procedió a enviar dos comisarios políticos, uno de la Juventud Comunista —Juco— y otro del partido,…

p. 88
40Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 481 cita
[50]

que llegaban hasta en pencas de mata de fique y daban plazos para abandonar los territorios. Estas acciones fueron resultado de una combinación de miedo, ánimo de venganza y fanatismo religioso, que fueron instrumentalizados desde la dirección del Partido Conservador. Bajo esta lógica de violencia, varios lugares en…

p. 48
41Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[51]

par- tidista, electoral e ideológica, buscando, sobre todo, ejercer presión mediante el terror, no sólo contra liberales, sino contra todo aquello que a los ojos de los dirigentes conservadores, estaba en contra del orden, las instituciones, la nación y la Iglesia». Betancourt y García, Matones y Cuadrilleros. Origen…

p. 51
42Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 52, 642 citas
[52]

hablaba hasta que acabara. Él era muy buena gente (…) era chiquitico, pero era bravo de la lengua” (CNMH, entrevista con abuela, 2012). 1.4. Colonización, continuidad de la Violencia, e influencia del movimiento comunista En este contexto, el municipio de Villarrica, ubicado al oriente del departamento del Tolima,…

p. 52
[81]

la Escuela Militar de Cadetes a fin de elevar la enseñanza en el ámbito universitario y se fundó la Cátedra de Filosofía Militar, con el fin de explicar el sentido y la misión de las Fuerzas Armadas y dar a conocer el papel de esta institución. También se hizo un esfuerzo por llevar a los cuadros de las Fuerzas…

p. 64
43Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 652 citas
[53]

despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…

p. 65
[54]

despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…

p. 65
44Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 48, 542 citas
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cuello.» El segundo «en una profunda herida sobre la garganta, muy cerca del tronco [...] corriendo con fuerza un machete afilado sobre la parte anterior del cuello.». Espejo y Rozo, «El léxico de la Violencia en Colombia en algunas obras de la literatura de violencia», 10. 66 Centro Nacional de Memoria Histórica,…

p. 48
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Canal Encuentro». 107 Semana, «El Tinigua». 108 Molano et al., Yo le digo una de las cosas: la colonización de la Reserva La Macarena. colonización, poblamiento e ímpetu organizativo (1953-1977) 55 Segunda oleada: las columnas de marcha La segunda oleada de poblamiento, iniciada también en los cincuenta, fue prota-…

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45La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 471 cita
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al- canza de parte y parte máximas expresiones de sevicia como ocurrió en El Líbano en 1952. Se sucede el incendio de El Tiempo, El Espectador, la sede de la Dirección Liberal Nacional y de las residencias de los doctores Alfonso López Pumarejo y Carlos Lleras Restrepo. Policía uniformada interviene directa- mente en…

p. 47
46Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 39, 462 citas
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población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…

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de la carre- tera entre San Juan de Arama y Piñalito hubo tendencia hacia la concentración de mejoras (Molano, 1989, p. 297). El Incora, más o menos en 1971, abandonó los programas de vías, crédito y asistencia y conservó solamente la titulación de baldíos fuera del área reservada de La Macarena (Molano, 1989, p.…

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47Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 581 cita
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niveles y la magnitud de esta resistencia dependieron, asimismo, del tipo de relaciones de producción que caracterizaban a cada región: relaciones y estructura de clase, contingencia política, ritmo de inte- gración de la región al sistema capitalista global y función de las insti- tuciones del Estado. Colombia…

p. 58
48Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2322 citas
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inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…

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inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…

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49El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 992 citas
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como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…

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como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…

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50Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1421 cita
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de los llamados territorios nacionales, de la extensa Orinoquia, sino el fenómeno de una guerrilla que ya no se identificaba con los partidos tradicionales. Los primeros guerrilleros comunistas eran en realidad liberales traicionados, campesinos que le dijeron no a la orden de emigrar a la ciudad, las gentes del campo…

p. 142
51Mujeres e insurrección en Colombia: Reconfiguración de la identidad femenina en la guerrillaMaría Eugenia Ibarra Meló · 2009 · p. 871 cita
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ente, se transform an en una guerrilla de orientación com unista. Para el sociólogo francés Pierre G uilhodes y para Jacobo Arenas, el fallecido ideólogo de las FARC, la cam paña m ilitar em prendida por el Ejército colom biano contra la región de M arquetalia constituyó el detonante para la reactiva ción de las…

p. 87
52Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1751 cita
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Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 2 · Colonización, coca y movimiento social: el caso del Putumayo 175 iniciaron esfuerzos para colonizar esta parte de la Amazonia con el fin de ejer- cer su soberanía sobre esta área de frontera. 1947-1962: la colonización de la violencia Durante este periodo se…

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53Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · p. 1301 cita
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the more desirable by Bogotá’s desperate fi scal situation). 16 The limpios had already come down from the hills to resume life in villages like La Herrera, a change that would eventually make possible the Peace Commission’s visit. With the army’s departure, Liberal fi ghters and other residents of Tolima could also…

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54Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 5221 cita
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e ñ a d o s p o r ésta fueron los de cocinera, lavandera o costurera de los combatientes: Diez o quince mujeres -dice Graciela Loayza- se dedicaban a cocinar para la tropa en combinación de hombres conocidos como rancheros; 40 o más mujeres conformaban el batallón de lavadoras con su tarea de 19. Ibidem. 20. Aprile,…

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