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Idea · La Violencia

Guerrilla liberal

Conjunto de ejércitos irregulares que entre 1949 y 1953 sostuvo la resistencia armada del Partido Liberal contra la violencia oficial del régimen conservador en Colombia, con su núcleo más numeroso y articulado en los Llanos Orientales. Su desmovilización bajo la amnistía de Rojas Pinilla marcó el primer gran experimento fallido de justicia transicional del país.

3.740 palabras35 documentos53 fragmentos citados
Guerrilla liberal

Trayectoria de una idea

  1. 1946

    Origen de La Violencia y exterminio gaitanista

  2. 1948

    Asesinato de Gaitán y el Bogotazo

  3. 1949

    Cierre del Congreso, llamado a la autodefensa y primer intento insurreccional llanero

  4. 1950

    Alzamiento de Eliseo Velásquez y formación del núcleo llanero

  5. 1950

    Convergencia y fractura en El Davis (sur del Tolima)

  6. 1952

    Radicalización ideológica y Primera Conferencia Nacional Guerrillera

  7. 1952

    Bombardeo de Yacopí

  8. 1953

    Segunda Ley del Llano y reconocimiento formal del mando guerrillero

  9. 1953

    Amnistía de Rojas Pinilla y desmovilización

  10. 1957

    Asesinato de Guadalupe Salcedo y cierre del ciclo

03

La lectura

La guerrilla liberal no fue la masa informe de bandoleros que el discurso oficial llamó 'chusma': fue una constelación de comandos regionales que evolucionó de la autodefensa partidista hacia reivindicaciones agrarias propias, dotándose incluso de legislación escrita en las Leyes del Llano. Su base social reflejaba la estratificación del latifundio ganadero llanero —conuqueros, vegueros, vaqueros, caporales y caballiceros—, y su alianza inicial con los hacendados liberales se rompió en cuanto las armas empezaron a apuntar también hacia la estructura de propiedad. El movimiento alcanzó su mayor expresión política en los Llanos Orientales bajo el mando de Guadalupe Salcedo y Eduardo Franco Isaza, quienes construyeron un ejército irregular con jerarquías reconocidas y capacidad para atacar bases militares y tomar poblaciones. La amnistía de Rojas Pinilla en 1953 cerró militarmente el ciclo, pero el asesinato posterior de Salcedo y la persistencia de las causas estructurales del alzamiento revelaron que la paz había sido una rendición sin transformación. El legado más duradero de la guerrilla liberal fue precisamente ese fracaso: demostró que en Colombia era posible negociar el fin de una insurrección sin resolver ninguna de las preguntas que la habían generado.

La guerrilla liberal

La guerrilla liberal fue el conjunto de ejércitos irregulares que entre 1949 y 1953 sostuvo la resistencia armada del Partido Liberal contra la violencia oficial del régimen conservador en Colombia. Lejos de la masa dispersa de campesinos alzados que retrató el discurso oficial cuando la llamó "chusma", fue una constelación de comandos regionales, con doctrina escrita, jerarquías reconocidas y un programa que evolucionó de la defensa partidista hacia reivindicaciones agrarias propias. Su núcleo más numeroso, mejor armado y más articulado políticamente estuvo en los Llanos Orientales, donde llegó a expedir sus propias leyes y a proyectar un orden alternativo sobre casi la mitad del territorio nacional oriental. Su desmovilización bajo la amnistía de Gustavo Rojas Pinilla, entre agosto y octubre de 1953, marcó el fin de esa fase de La Violencia y, a la vez, el primer gran experimento fallido de justicia transicional del país: el Estado ofreció perdón sin desmontar las causas del alzamiento, y el vacío que dejaron las guerrillas liberales lo llenaron, en pocos años, formas de resistencia armada de inspiración comunista que prefigurarían el conflicto de las décadas siguientes.

El detonante y el paso a las armas

El 9 de abril de 1948, Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado en el centro de Bogotá. La revuelta que estalló ese día —el Bogotazo— fue espontánea, arrasadora en la capital y replicada en decenas de poblaciones, pero se diluyó pronto por falta de dirección organizada. El asesinato de Gaitán no fue el origen de La Violencia, que arrancó ya en 1946, sino su detonante mayor: puso fin abrupto al programa populista, radicalizó la persecución contra los sectores gaitanistas —cuyo exterminio había comenzado dos años antes— y trasladó al campo la conflictividad que la ciudad no supo canalizar.

En las veredas, la violencia tomó formas específicas y crueles. Los "Chulavitas" —policía política reclutada en Boyacá— y los "Pájaros" —sicariato conservador, cuyo emblema fue León María Lozano, "El Cóndor", operando desde el norte del Valle— quemaban casas, arrebataban tierras y asesinaban liberales en operaciones que combinaban lealtad partidista y despojo. Frente a ese terror, los campesinos liberales tenían dos caminos: resistir armados o perecer. Los seguidores de Gaitán conservaban en la memoria su consigna —"si avanzo, seguidme; si retrocedo, empujadme; si os traiciono, matadme; si muero, vengadme"—, y en varias regiones esa memoria se tradujo en autodefensa.

La escalada institucional cerró las salidas legales. En 1949, el presidente Mariano Ospina Pérez clausuró el Congreso y rompió el entendimiento mínimo entre los partidos tradicionales; Laureano Gómez avanzaba hacia la presidencia con un programa de reconstrucción del orden conservador por la fuerza. En noviembre de ese año, el Partido Comunista llamó a "la autodefensa de las masas", cuando en algunas zonas ya germinaba la resistencia liberal-gaitanista. Ese mismo mes, un intento insurreccional liberal en los Llanos Orientales —con tomas simultáneas de Villavicencio, Cumaral, Puerto López, Restrepo, Sabalarga y Barranca de Upía— fracasó cuando la Dirección Nacional Liberal, en Bogotá, retiró su apoyo y lo sustituyó por un paro pacífico. La cúpula liberal renunciaba a la vía armada; los llaneros, no.

Con Laureano Gómez ya en el poder, el gobierno decretó que quien se opusiera a las Fuerzas Armadas sería considerado "bandido", con lo que autorizó ejecuciones sumarias a discreción de los oficiales en el terreno. La medida, lejos de amilanar la rebeldía popular, la empujó hacia adelante: convertidos formalmente en bandidos por decreto, los alzados asumieron la condición de guerrilleros.

Los Llanos Orientales: el corazón del alzamiento

De los distintos frentes que se formaron, ninguno alcanzó la escala, la organización ni la duración del llanero. Casanare, Vichada, Meta y Arauca —una extensión mayor que varios países europeos, poblada por hatos ganaderos aislados, ríos navegables y sabanas de horizonte— resultaron un teatro ideal para la guerra irregular. La guerrilla llanera llegó a tener, según estimaciones máximas, alrededor de la mitad de los hasta 20.000 hombres en armas que pudieron existir en todo el país durante La Violencia, y demostró capacidad militar suficiente para atacar la base aérea de Palanquero, en Cundinamarca, y tomar poblaciones como Orocué, en Casanare.

Su composición social se lee mejor en el vocabulario del propio Llano, donde cada nombre cifra una posición precisa en la economía del hato. Abajo del todo, el conuquero trabajaba sin ganado propio y vivía bajo sospecha permanente de cuatrerismo: el patrón le registraba la vivienda con la naturalidad de quien vigila a un ladrón anticipado. Un peldaño arriba, el veguero —con algunas reses y una casa a la orilla del río, dentro del gran fundo— recibía del hacendado plátano y yuca a cambio de vacas viejas para carnear, en una permuta amañada que hacía las veces de salario. El vaquero, con caballo, silla y soga propios, tenía otra estatura social: era dueño al menos de sus herramientas. Sobre él, el caporal mandaba la peonada, conocía el ganado y el terreno, y por eso —cuando la guerra llegó a la sabana— pasó con naturalidad a jefaturas guerrilleras. Atravesándolo todo, el caballicero, casi siempre un muchacho, hacía de correo entre hatos y comandos en un mundo sin caminos. A este sustrato del latifundio ganadero se sumaron los campesinos desplazados por la violencia oficial y los deudos del terror chulavita. La guerrilla llanera no fue, entonces, una guerra de peones contra patrones: fue —al menos en su primera fase— una guerra en la que los hacendados liberales patrocinaron a sus propios trabajadores contra el gobierno conservador. Ese patrocinio marcaría, y limitaría, todo lo que vino después.

El alzamiento fue iniciado por Eliseo Velásquez a comienzos de los años cincuenta, en respuesta a la persecución del régimen. El sectarismo y los errores de su mando provocaron pronto la aparición de una alternativa: en Yopal, Casanare, se consolidó un comando dirigido por Guadalupe Salcedo Unda y Eduardo Franco Isaza, que asumió progresivamente el liderazgo del movimiento. En torno a ellos operaron otros jefes con territorio y hombres propios: Dumar Aljure, con dominio en el Ariari; Eduardo Nossa, en el piedemonte; Bernardo Giraldo, José Alvear Restrepo y Plinio Murillo, cada uno al frente de sus propias partidas, aliados unas veces y rivales otras del núcleo de Yopal.

Salcedo era natural de Santa Helena de Cusiana, en Casanare, y tenía sangre indígena llanera. Construyó su autoridad sobre una red de familiares y compadres extendida por las regiones de Maní, Cusiana, Guanapalo, Pauto y Cravo Sur hasta el río Meta. En un episodio célebre atacó San Luis de Palenque y dio muerte a veinticinco policías; de ahí le vino el apodo de "el Terror de los Llanos". Combinaba, con una franqueza que le costó tensiones con otros insurgentes, el robo de caballos y ganado con la acción militar: el abigeato era, en el mundo llanero, tanto una práctica ancestral como una necesidad logística, pero también una fuente permanente de fricción con los hacendados que financiaban la guerra. Su comando llegó a agrupar entre 2.000 y 3.000 hombres armados que alternaban las faenas rurales con las acciones militares —otras versiones elevan la cifra hasta cinco mil.

Las Leyes del Llano

Lo que distingue a la guerrilla llanera de cualquier otra insurrección de la época en Colombia es que se dio a sí misma una constitución. Abogados y dirigentes liberales que se habían sumado al alzamiento colaboraron con los comandantes para dotar al movimiento de un ideario preciso, y las conferencias de jefes guerrilleros expidieron dos documentos que la memoria conservó con el nombre de Leyes del Llano.

La Segunda Ley del Llano fue promulgada el 18 de junio de 1953, apenas cinco días después de que Rojas Pinilla tomara el poder. Reconoció formalmente a Guadalupe Salcedo como jefe de los combatientes revolucionarios y a Eduardo Franco Isaza como su jefe de estado mayor. La coincidencia de fechas no fue casual: el nuevo régimen abría una ventana negociadora, y la guerrilla se presentaba con una arquitectura institucional legible ante el interlocutor. Ya no era una banda; era un ejército con mando reconocido y con reglas propias.

Para entonces, un sector del movimiento había dado un giro decisivo. Desde 1952, algunos jefes —Salcedo entre ellos— habían declarado su lucha como una revolución con miras a derrocar al gobierno, y habían empezado a distanciarse de la línea dominada por los hacendados. Cuando las guerrillas asumieron banderas de defensa de la tierra y de los peones, la alianza inicial con los grandes propietarios liberales se resquebrajó: habían apoyado el alzamiento mientras operara como guardián de sus hatos frente al terror conservador, y dejaron de hacerlo cuando percibieron que las armas empezaban a apuntar también hacia adentro de la estructura de propiedad del Llano. Las Leyes le dieron al movimiento jerarquía, código y vocación de orden alternativo, pero no alcanzaron a resolver esa ambigüedad de base: eran demasiado radicales para los patronos liberales y todavía demasiado dependientes de la etiqueta partidista para formular un programa agrario propio. Cuando el Estado ofreció paz, esa fisura pesó tanto como la voluntad negociadora de los jefes.

Otros frentes: Santander, Tolima, Cundinamarca, la zona cafetera

Fuera de los Llanos, la guerrilla liberal se organizó en constelaciones regionales de perfil distinto, más fragmentadas, menos armadas y sin la doctrina escrita del núcleo llanero.

En el Magdalena Medio santandereano, Rafael Rangel dirigió un frente de considerable arraigo. Su base fue San Vicente de Chucurí y las vegas y montes donde la vieja economía cafetera y petrolera había dejado poblaciones combativas, curtidas en la organización sindical de Barrancabermeja y en la memoria de las huelgas bananeras y petroleras de las décadas anteriores. Rangel llegó a controlar extensas zonas del río Opón y del Carare, con una tropa que operaba en un terreno de selva húmeda y caños navegables muy distinto de la sabana llanera, y que se apoyaba en redes obreras además de las campesinas. Cuando llegó la amnistía, ese frente se desmovilizó con menos ruido que el llanero, pero dejó tras de sí un tejido de resistencia que reaparecería, una década más tarde, en las luchas agrarias del nordeste antioqueño y el Magdalena Medio.

En Cundinamarca, la Fuerza Aérea bombardeó el 2 de diciembre de 1952 la población de Yacopí, con el propósito explícito de acabar con el apoyo campesino a la guerrilla liberal local. El bombardeo de un poblado propio por el Estado colombiano marcó un salto en la lógica represiva: el gobierno de Laureano Gómez trataba a la disidencia armada como enemigo exterior.

En el Tolima, la guerrilla liberal se fragmentó en jefaturas regionales que apenas se coordinaban entre sí. José María Oviedo Arboleda, "Mariachi", mandaba en el norte con anclaje en Rovira y Roncesvalles; Leopoldo García, "Peligro", operaba en el occidente. Ambos terminarían pactando la paz por separado, síntoma de un movimiento tolimense que nunca alcanzó la centralidad de mando del Llano. Fue en el sur del departamento donde se produjo el fenómeno más denso y más lleno de consecuencias: en el paraje de El Davis, en las estribaciones de la Cordillera Central, municipio de Rioblanco, convergió desde 1950 la resistencia armada de liberales y comunistas.

En la zona cafeteraQuindío, Caldas, norte del Valle—, la guerrilla liberal fue más tardía y más difusa, atravesada por la particular ferocidad de la violencia bipartidista en las veredas cafeteras, donde el despojo de fincas fue la forma dominante de la persecución. Allí operaron partidas menores que solo se harían visibles después de la amnistía. La cuadrilla de Chispas inició su actividad en el sur del Quindío en 1953, ya bajo el Frente Nacional en germen, y hacia comienzos de 1956 contaba con ochenta integrantes, casi todos jóvenes hijos de jornaleros cafeteros que habían perdido tierras o parientes en los años más duros. Su trayectoria posterior —de guerrilla a banda, y de banda a discurso de clase— pertenece más al ciclo del bandolerismo que a la resistencia liberal original, pero su genealogía sigue estando en aquella persecución de mediados de los cuarenta.

Si se acepta la estimación máxima de 20.000 hombres en armas para todo el país durante La Violencia, y se atribuye la mitad a los Llanos, la otra mitad se repartió entre estos frentes, con densidades muy distintas de organización y de doctrina.

Limpios y comunes: la fractura del sur del Tolima

En El Davis se ensayó, entre 1950 y 1951, la única convergencia significativa entre las dos tradiciones armadas del campo colombiano. Liberales gaitanistas —llamados "Limpios"— y comunistas —llamados "Comunes"— compartieron territorio, logística y algunas operaciones. Hacia finales de 1951, sin embargo, la división se consumó. El sector propiamente llamado El Davis quedó bajo mando comunista, con Isauro Yosa —"Mayor Lister"— y Luis Alfonso Castañeda —"Richard"—, mientras que el sector vecino de La Ocasión quedó bajo mando liberal, con Gerardo Loaiza.

La ruptura tuvo un momento político preciso. El 15 de agosto de 1952 se reunió la Conferencia del Movimiento Popular de Liberación Nacional —conocida como Conferencia de Boyacá o Primera Conferencia Nacional Guerrillera—, con delegados de las guerrillas del Llano, Santander, Antioquia y Sumapaz. La alianza entre las dos vertientes tropezó allí con dificultades que impidieron la convergencia. Cuando los comunistas adoptaron el programa emanado de esa conferencia, la ruptura entre limpios y comunes en el sur del Tolima se hizo definitiva.

Las diferencias no eran cosméticas. Los limpios defendían la propiedad privada y la pertenencia orgánica al Partido Liberal; los comunes tenían un ideario propio, con una concepción distinta de la tierra y del enemigo. La separación fue devastadora en términos militares: la policía, el ejército y los grupos paramilitares aprovecharon el "boquete abierto" entre los dos sectores para realizar incursiones que no habrían sido posibles en zonas guerrilleras más cohesionadas —los propios Llanos, con toda su fricción interna, mantuvieron una estabilidad de control que el sur del Tolima nunca tuvo.

La fractura del Tolima tendría consecuencias que rebasarían con mucho a La Violencia. Campesinos del Cauca, del Huila y del Quindío militaron bajo guerrillas liberales y vivieron las disputas entre limpios y comunes. En los años sesenta, varios de ellos serían miembros fundadores de las FARC. Entre ellos, Manuel Marulanda Vélez —"Tirofijo"— y el "Mayor Ciro".

Los hacendados y los límites del pacto de clase

La estructura social del alzamiento llanero explica su alcance y su tope. Los grandes propietarios liberales patrocinaron la guerrilla mientras esta funcionó como guardián de sus hatos frente al terror conservador y al intento de "conservatizar" pueblos como San Martín —intento que Salcedo y Aljure, con apoyo hacendatario, lograron frustrar en la fase inicial de la rebelión, atacando sistemáticamente a los conservadores del piedemonte.

El núcleo dirigente de Yopal —Salcedo, Franco Isaza— había surgido, además, como crítica al sectarismo del mando de Velásquez, y se movió con margen frente a los patronos; pero nunca rompió formalmente con ellos, ni tuvo la fuerza social para hacerlo. El propio Salcedo encarnó la tensión hasta lo personal: su hábito del abigeato —justificable en el código llanero, insoportable para los dueños de hatos que financiaban la guerra— fue a la vez el signo de su autonomía práctica y la señal de que no se dejaría domesticar. Esa misma autonomía lo convirtió en el único jefe con estatura para imaginar una salida por fuera de la tutela hacendataria. Cuando Rojas Pinilla ofreció amnistía, Salcedo decidió negociar en nombre propio.

La amnistía de 1953 y la desmovilización

El 13 de junio de 1953, las Fuerzas Militares, con el teniente general Gustavo Rojas Pinilla al frente, derrocaron a Laureano Gómez. El nuevo régimen ofreció amnistía a los alzados y abrió, casi de inmediato, el camino de las negociaciones. La Segunda Ley del Llano, promulgada cinco días después del golpe, ya cifraba la disposición negociadora de la guerrilla llanera: no una capitulación sin condiciones, pero sí una apuesta por la salida política.

Los guerrilleros más articulados formularon un programa de condiciones esencialmente democrático —garantías políticas, sociales y económicas—, y exigieron la presencia de sus apoderados legales, el rechazo al desarme inmediato y otros requisitos que muestran una postura negociadora sin ingenuidad. Entre agosto y octubre de 1953, el grueso de las guerrillas llaneras entregó las armas. En seis semanas se reportaron alrededor de 3.220 guerrilleros rindiendo armamento, cifra que incluía una contraguerrilla conservadora que también fue desmovilizada.

Guadalupe Salcedo persuadió a sus hombres —algunas versiones hablan de hasta cinco mil, aunque las estimaciones más rigurosas los sitúan entre 2.000 y 3.000— de deponer las armas confiando en las promesas del Estado. Fue una decisión que cargaría durante el resto de su vida, breve.

En Cundinamarca, Juan de la Cruz Varela —jefe de la resistencia campesina del Sumapaz— hizo, a fines de octubre de 1953, una entrega distinta y políticamente calculada: entregó hombres —1.200, según la prensa— para neutralizar la presión militar sobre la región, pero guardó las armas para prevenir la reacción latifundista. Inauguró así lo que sus contemporáneos llamaron una "tregua" en el Sumapaz, más que una desmovilización. La diferencia con el Llano es reveladora: Varela desconfiaba de la palabra del Estado y protegió su capacidad de vuelta a las armas. Salcedo confió.

Guadalupe Salcedo y el símbolo del amnistiado traicionado

El 10 de mayo de 1957, la presión de calle y la desafección militar forzaron la caída de Rojas Pinilla. El bipartidismo retomó el poder y, poco después, Guadalupe Salcedo fue asesinado. Su muerte —cuya fecha, lugar y autores precisos varían según la memoria de cada región— lo convirtió en el símbolo del insurrecto amnistiado y traicionado por el poder, imagen que atraviesa toda la mitología política colombiana posterior. Había entregado las armas confiando en promesas del Estado; el Estado, cuando quedó sin garante militar, no protegió al hombre que había garantizado la paz llanera.

La leyenda de Salcedo —el llanero de sangre indígena, el Terror de los Llanos, el jefe que persuadió a miles de hombres a bajar de la sabana— fue quizá lo más duradero que la guerrilla liberal dejó en la imaginación política del país. Frente a Pedro Antonio Marín —el "Tirofijo" que sí sobrevivió, precisamente porque nunca terminó de fiarse—, Salcedo encarnó la figura opuesta: la del guerrillero que apostó por la política y perdió.

El Frente Nacional y los caminos posteriores

En 1958, la fórmula del Frente Nacional —alternancia y paridad entre liberales y conservadores— fue sometida a plebiscito y aprobada con más del 90% de los votos. Una de sus primeras iniciativas fue una nueva amnistía. La violencia puramente sectaria, que había resistido a la pacificación de 1953 en varias regiones, encontró en ese arreglo institucional su terminación formal. La reforma agraria pendiente desde la revolución en marcha de López Pumarejo quedó sin abordar; el despojo de tierras que había alimentado la guerra, tampoco; y la reincorporación de decenas de miles de excombatientes no recibió una respuesta estructural.

Los caminos posteriores de los guerrilleros liberales se bifurcaron con nitidez. Algunos sectores se transformaron en autodefensas o guerrillas de inspiración comunista. Desde la paz llanera de 1953, los comunistas habían llenado sistemáticamente el vacío dejado por la desmovilización liberal, expandiendo su influencia en el Sumapaz, en el sur del Tolima y en el norte del Cauca; entre 1958 y 1962, el Partido Comunista no logró unificar la orientación de sus guerrillas, pero mantuvo una política cíclica de autodefensa y guerrilla móvil que, sobre las poblaciones desplazadas por la violencia de mediados de los cincuenta hacia el alto Ariari y otras zonas de colonización, iría cristalizando en los enclaves que en 1964 confluirían en las FARC.

Otros sectores derivaron en bandolerismo, y este fue el rostro que la prensa y el discurso oficial del Frente Nacional privilegiaron. En el Tolima, Chispas, Sangrenegra, Desquite y Tarzán —antiguos guerrilleros liberales, o herederos directos de sus cuadrillas— protagonizaron un ciclo de violencia rural despojada ya de programa político, marcada por venganzas, secuestros y homicidios. El caso de Chispas es sintomático: inicialmente anticomunista, evolucionó hacia un discurso de clase —"pobres contra millonarios, oprimidos contra opresores"—, señal de que la frontera entre bandolerismo y politización tardía seguía siendo porosa y de que la etiqueta oficial de "bandido" ocultaba, en muchos casos, trayectorias todavía en mutación.

En el sur del Tolima, el linaje de los "Limpios" tuvo continuidad organizativa a través de agrupaciones campesinas que se identificarían décadas después como Autodefensas Campesinas del Tolima, y que en algunos casos terminarían absorbidas por dinámicas paramilitares posteriores. El itinerario completo —de guerrilla liberal a autodefensa campesina, y de allí a formas de organización armada de derecha— cerraría un círculo largo del que el país todavía no ha salido.

La trayectoria de Manuel Marulanda pertenece a este mismo mapa. La guerrilla que fundó en 1964 heredó cuadros, rutas, agravios y desconfianza acumulados en El Davis y en La Ocasión: hombres que habían empezado siendo liberales y terminaron, tras una amnistía traicionada, en una organización comunista, agraria y antiestatal.

La huella

La guerrilla liberal se recuerda mal en Colombia. La historiografía oficial y el discurso público la absorbieron durante décadas bajo dos categorías simplificadoras: la "chusma" del período álgido de La Violencia y el "bandolerismo" del Frente Nacional. Ambas etiquetas negaron la dimensión política del alzamiento y borraron la memoria de las Leyes del Llano, de la Conferencia de Boyacá y de la negociación de 1953.

El patrón inaugurado en el Llano se repitió con variaciones en cada desmovilización posterior: entrega de armas, promesas de reincorporación, asesinato selectivo de los amnistiados, migración de los sobrevivientes hacia nuevas formas de violencia. La Unión Patriótica, surgida en 1985 de los acuerdos entre el gobierno de Belisario Betancur y las FARC, fue aniquilada por sicariato y persecución estatal en el curso de una década: miles de militantes asesinados, entre ellos dos candidatos presidenciales. El M-19, desmovilizado en 1990, vio caer a su candidato Carlos Pizarro pocas semanas después de la firma. El EPL, ese mismo año, perdió cuadros enteros de su reinserción a manos de sus antiguos aliados y de la reacción paramilitar. Los firmantes del Acuerdo de La Habana de 2016 llevan, hasta hoy, más de cuatrocientos asesinados. En todos esos casos se repite el gesto de 1953: el amnistiado que entrega el fusil y descubre que el Estado no está en condiciones de garantizar lo que su firma prometió. En ese linaje el capítulo llanero no es un antecedente pintoresco: es el molde.

Guadalupe Salcedo, muerto en 1957, sigue siendo la figura que condensa el capítulo entero. Llanero de sangre indígena, jefe de un ejército irregular con leyes propias, negociador de una paz que confió y perdió: el insurrecto que apostó por el Estado antes de que el Estado estuviera listo para responder.

04

En el archivo

1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.

05

Relaciones

Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.

06

Documentos y fragmentos citados

35 documentos · 53 fragmentos

01Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1491 cita
[1]

zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…

p. 149
02Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 691 cita
[2]

prontitud en el des- monte de los aparatos liberales y al li- beralismo que pugna por pasar el cua- trenio con los menores golpes posi- bles, antes de recuperar la presiden- cia. El país se caldea y en los campos y pueblos comienza la Violencia. Jor- ge Eliécer Gaitán, dirigente indiscuti- do del partido, hace vibrar…

p. 69
03Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 691 cita
[3]

una perspectiva de más largo aliento, como parte de un proyecto político y de vida, bien fuese por por una decisión libre y racional, o presos de las circunstancias. Así lo constató ante la Comisión este testimoniante: «Esos eran Pájaros, apoyados por los terratenientes. Ellos no estaban en contra del Estado, ellos…

p. 69
04"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 231 cita
[4]

en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…

p. 23
05No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 56, 602 citas
[5]

Quindío, Antioquia, entre otros lugares. La Violencia tuvo dos olas: de 1946 a 1953, durante el gobierno y la dictadura conservadora, y de 1953 a 1957, durante la dictadura militar. En ambas hubo episo- dios de crueldad como masacres, descuartizamientos, quema de pueblos, que dejaron sed de venganza, agravios y…

p. 56
[15]

eran importantes, el movimiento gue- rrillero más numeroso y mejor armado estaba en Casanare, Vichada, Meta y Arauca 108. Su capacidad militar les dio para tomarse bases militares como las de Palanquero, en Cundinamarca, y pueblos como Orocué, en Casanare. Al comienzo, los hacendados apoyaron a las guerrillas, pero…

p. 60
06Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 29, 332 citas
[6]

llegó también la re vuelta. Mientras tanto, varios jefes liberales fueron a Palacio para hablar con el presidente sobre la difícil situa ción. Ospina continuó en el mando. Los liberales aceptaron colabo rar con él. Varios días permaneció la multitud ebria, sin que nadie la dirigiera. Se diluyó la revuelta en las…

p. 29
[52]

los colombianos y signando de desesperanza a la mayoría de las víctimas del horrible flagelo1 6. Hacía tiempo, por otra parte, que el Partido Comunista desarro llaba un dispendioso trabajo político en el campo. La carta que a la 1 6 Eduardo Umaña, La Violencia en Colombia, tomo II, p. 177. INTRODUCCIÓN 35 reina de…

p. 33
07El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 692 citas
[7]

parida necesariamente en el campo. Cuando en Colombia el Partido Comunista llamó a la autode- fensa de las masas, noviembre de 1949, en algunas regiones ya reto- ñaba entre liberales gaitanistas. Porque la alternativa era resistir o perecer. El presidente Gómez Castro, al darse cuenta que había nacido una resistencia…

p. 69
[8]

parida necesariamente en el campo. Cuando en Colombia el Partido Comunista llamó a la autode- fensa de las masas, noviembre de 1949, en algunas regiones ya reto- ñaba entre liberales gaitanistas. Porque la alternativa era resistir o perecer. El presidente Gómez Castro, al darse cuenta que había nacido una resistencia…

p. 69
08Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 89, 972 citas
[9]

al gobierno. De todos modos, los dirigentes liberales intentaron convencer a Ospina Pérez de que cediera el poder, mientras que algunos militares sugirieron que se organizara una junta de gobierno provisional, con militares y dirigentes conservadores, para recuperar el orden. El presidente, acosado por multitudes…

p. 89
[31]

o para impedir a las autoridades que les quitaran las cédulas. La dictadura conservadora (1950-1953) La elección de Laureano Gómez para el periodo 1950-1954 llevó a la ruptura total entre los dos partidos. Las guerrillas liberales crecieron en varias regiones del país, como los Llanos Orientales, el occidente de…

p. 97
09Tomas y ataques guerrilleros (1965-2013)Mario Aguilera Peña (coordinador); Alba Lucía Vargas Alfonso, Luisa Marulanda Gómez, Luis Fernando Sánchez (coautores) · 2016 · p. 321 cita
[10]

insurreccional de finales de 1949, que fracasó luego de que la DNL (Dirección Nacional Liberal) le retirara el apoyo al movimiento susti- tuyendo la iniciativa por la promoción de un paro nacional de carác- ter pacífico (Villanueva Martínez, Orlando, 2012, páginas 139-148). El intento insurreccional fue promovido a…

p. 32
10Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3221 cita
[11]

m b ia La guerrilla de los Llanos se conformó a comienzos de los cincuenta, cuando el liberal Elíseo Velásquez se alzó en armas para defenderse de la per secución del régimen conservador. En los Llanos se integraron las guerrillas liberales con una heterogénea composición social: campesinos desplazados de sus…

p. 322
11La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 65, 1302 citas
[12]

cual se han organizado los grupos humanos lo- cales. Importa considerar los conuqueros, los vegueros, los caba- lliceros, los vaqueros y los caporales. Todos tomaron parte activa en acciones de armas. El conuquero que vive infelizmente en un rancho, siempre aco- sado por los dueños del hato, no tiene, no puede tener…

p. 65
[13]

el Llano el magnate no siembra. La labor agrícola está encomendada al veguero, dueño de algunas reses y una casa ubicada en la ribera de los ríos dentro de los grandes fundos. El señor del hato le paga los víveres (plátano y yuca) con vacas HISTORIA Y GEOGRAFIA DE LA VIOLENCIA 129 viejas para "carnear". En el Llano…

p. 130
12Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 177, 2262 citas
[14]

este se mantuviera como guardián de sus hatos. La situación empezó a cambiar por una conjugación de circunstancias internas y externas al movimiento rebelde. Al lado de los grupos que dirigía quien ahora se autoproclamaba el General Velásquez, se venían fortaleciendo, gradualmente, otros comandos con otros líderes…

p. 226
[16]

durante periodos relativamente largos, dada la coexistencia en su estructura productiva de una ganadería inmediatamente disponible para el consumo y terrenos aptos para el sembrado de cultivos de pan coger de retorno inmediato. En su conjunto, estas zonas pudieron haber llegado a albergar hasta 20. 000 hombres en…

p. 177
13Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 198, 2602 citas
[17]

As Darío Fajardo and Medófilo Medina have shown, the uncertainty of land titles in these areas was such that the "agrarian question" remained very much alive. These were also regions with considerable preexisting peasant politicization, through the Communist party, the Partido Socialista Revolucionario, and Gaitán's…

p. 198
[50]

the "bandits," a whole era of national history had played itself out, the era of party warfare. However, the announced peace was but a partial one. Even before the old war was over, a new and entirely different war had begun. Many of the combatants of the Violence had shifted ranks, transformed by their straggle as…

p. 260
14Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 401 cita
[18]

entre 1930 y 1950, huían de la persecución conservadora. Algunos de estos liberales conformaron las guerrillas de Guadalupe Salcedo en la década de los cuarenta y los cincuenta 39. Por último, está el piedemonte norte. Villavicencio y Yopal se erigen como las ciu- dades referentes de los llanos orientales, y…

p. 40
15Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 47, 512 citas
[19]

batallones del Ejército. Aunque la operación fue un fracaso militar, desen- cadenó la “rebelión llanera” que se prolongó hasta mediados de 1952 (Molano, 1986). Durante esta rebelión, numerosas victorias en contra de la Poli- cía y el Ejército consagraron a Guadalupe Salcedo, Eduardo Fran- 20 Todas las entrevistas…

p. 47
[28]

comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…

p. 51
16Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 57, 612 citas
[20]

the Pacification of the Llanos, 1953–1957 57 about the military situation. “The llanero,” he said, “is convinced that only the army can defend his life and property and guarantee for his children the pros- perity of the land. Many of the bandits have already deserted and are joining the other side. The next months…

p. 57
[21]

a failed attempt to topple the Ospina government. Tortured and humili- 51 The Violencia and Its Impact on the Llanos, 1946–1953 ated while incarcerated, Salcedo also became aware that the demands of the Llanero people were justified. Once freed, he vowed to join the revolutionary cause. Accompanied by a band of…

p. 61
17Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 2171 cita
[22]

de los esp í ritus ”. Alfonso L ó pez, con autorizaci ó n del gobierno, que busc ó en varias ocasiones un acuerdo con la guerrilla que llevara a su desarme, se entrevist ó con algunos jefes guerrilleros sin ning ú n resultado. Sin embargo, las guerrillas segu í an aumentando: en los Llanos Orientales, dirigidas por…

p. 217
18Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1081 cita
[23]

de las autoridades fuera evidentemente injusta. Guadalupe Salcedo era un guerrero vigoroso y leal con sus hombres, hábil estratega y memorable ser humano, firme en sus convicciones e implacable en el combate, que cuando fue llamado a la paz y a la concordia y se convenció de que la promesa oficial era sincera, actuó…

p. 108
19Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 225, 2282 citas
[24]

Miraflores y Garagoa, alebres- tó a la población y estimu ló la guerri ll a llanera que, rápidamente, habría de ser emblema de la resi ste ncia en todo el país. Los Llanos y los llaneros integran el mito de origen de la repú- blica: de los Llanos vino la libertad en 1819. Podemos ir más atrás: Bochica, una de las…

p. 225
[45]

titular de El Tiempo: ((E l Regreso a la Norma- lidad en el Llano* y abajo una fotografia panorámica a ocho colum- nas con este pie: <<... con la Cordillera al fondo y la inmensidad de la región en torno s uyo, las guerrillas caminan en fila india hacia el puesto de las autoridades militares en Tauramena para deponer…

p. 228
20La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 2131 cita
[25]

condiciones al conocer la llegada del señor brigadier general Alfredo Duarte Blum, según la versión del mayor Hernán Padilla: " 1 ° Que la comisión que ellos nombraron para hablar con la presidencia, antes de hablar con ésta, nombraron a los doctores Renán Leguizamón y Julio Roberto Salazar Ferro como sus apoderados,…

p. 213
21Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 1521 cita
[26]

acordado entre liberales y militares, la toma de San Vicente de Chucurí con el propósito de sabotearlas y responder así a los continuos asesinatos que se cometían en contra de los integrantes de su partido. En las filas de Rangel participó también el campesino Julio Guerra, que años después se ubicó en el sur del…

p. 152
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 511 cita
[27]

de malhechores sorprendió a la pequeña guarnición y después de haber asesinado a once personas, incendió la población y redujo a cenizas la iglesia y la casa cural. Poco después se trató de reedificar el pueblo, no lejos de las ruinas; pero una nueva incursión de los bandidos lo destruyó completamente 82. El terror y…

p. 51
23De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 54, 712 citas
[29]

ALIENTO de las guerrillas comunistas hacia la región de Gaitania y el Támaro, que posteriormente Charro Negro bautizó como Marquetalia, mien- tras las guerrillas Liberales se instauraron en el Cañón del Cambrín, en Puerto Saldaña y también parte del Sur del Ataco. Estas veredas, años después, serían marco de la…

p. 71
[39]

de fondo, había posturas políticas e ideológicas en lo que cada uno defendía. Por ejemplo, se puede resaltar la defensa, por parte de Los Limpios, de la propiedad privada y la pertenencia al Partido Liberal: “Señores Santarritunos: Están muy gloriosos porque es- tán con los hijueputas limpios. Les avisamos que tienen…

p. 54
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 52, 552 citas
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violaban a las mujeres, haciéndoles todo lo que se les antojaba, y sin poder chistar palabra para evitar mayores tormentos [...] y yo entonces tenía sino escasos trece años, a mí me daba mucho miedo y me dolía todo lo que hacían, fue como me resolví a largarme de cerca de esas gentes tan malas, a ver si evitaba morir…

p. 55
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civiles conservadores contra los liberales. Esas aplanchadas eran hechas por los futuros Pájaros» 68. Si bien existen varias tipologías del denominado «bandolerismo», se asocia el bandolerismo político 69 con las agrupaciones violentas que reivindicaron una filiación política y usaron las armas en la aniquilación del…

p. 52
25Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 142, 1542 citas
[33]

veterano diri- gente campesino Isauro Yosa, «Mayor Lister», y el guerrillero de ascendencia indígena Jacobo Prías Alape, «Cha- rronegro», pero en el largo plazo, lo que resultó más significativo fue la evolución de campesinos que prove- nientes de otras regiones (Cauca, Hui- la, Quindío) y habiendo militado en- tonces…

p. 142
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hacia Ríochiquito, en el Cauca, por el filo de la cordillera central. Los que tomaron el camino del Sumapaz fue- ron acogidos por un veterano líder agrario de estirpe gaitanista, Juan de la Cruz Várela, llevado gradualmente por la Violencia a hacer la causa co- mún con sus antiguos rivales, los co- munistas. Varela,…

p. 154
26Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 951 cita
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con la cual se descalifica, se aísla de la sociedad a las personas que se quiere asesinar, para que no haya protestas por su muerte. Pero ya está de moda en el ejército obligar a los soldados a asesinar a los campesinos, cambiarles su ropa civil por prendas mili- tares, sus alpargatas por tenis, ponerle un arma al…

p. 95
27A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 212 citas
[35]

contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…

p. 21
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contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…

p. 21
28Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 411 cita
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contra el Secretariado de las farc en Casa Verde y de agresión militarista contra el movimiento popular en todo el país” 32. Resulta necesario preguntarse entonces, ¿a qué guerras se están refiriendo las farc, con antelación a su momento de creación? Las “cuatro guerras” que han marcado los orígenes de las farc se…

p. 41
29Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 22, 262 citas
[38]

el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…

p. 22
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que llevaron a cabo los gobiernos, sobre todo de Lleras Camargo, y de su sucesor, el conservador Guillermo León Valencia (1962-1966), rápidamente experimentaron el desvanecimiento del efecto “luna de miel” sobre la gestión de una violencia que, si bien controlada entre 1959 y 1964, nuevamente presentaba exacerbados…

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30Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1001 cita
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destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…

p. 100
31Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 682 citas
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con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…

p. 68
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con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…

p. 68
32Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 39, 462 citas
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población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…

p. 39
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de la carre- tera entre San Juan de Arama y Piñalito hubo tendencia hacia la concentración de mejoras (Molano, 1989, p. 297). El Incora, más o menos en 1971, abandonó los programas de vías, crédito y asistencia y conservó solamente la titulación de baldíos fuera del área reservada de La Macarena (Molano, 1989, p.…

p. 46
33Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 61, 722 citas
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El jefe insurgente Guadalupe Salcedo dialoga de igual a igual con el general Duarte Blum. Herrera habia padecido atroces vejamenes a manos de los agentes de seguridad en los dias de su cau- tiverio. Agosto 19. En rueda de prensa con periodistas norteamericanos, Rojas afirma que no ha incorpo- rado a los liberales a su…

p. 61
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tan 1747 importante papel habia tenido en la violencia bipar- tidista, en calidad de brazo armado del partido con- servador, fue despolitizada y militarizada. Pero las verdaderas causas de la violencia politica y social fueron tratadas de una manera totalmente superfi- cial, lo cual condujo a que algunos sectores de…

p. 72
34When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 121 cita
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subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. COLOMBIA: POLITICAL DIVISIONS, CITIES, SELECTED TOWNS CARIBBEAN SEA PACIFIC OCEAN ECUADOR PERU 13 VENEZUELA BRAZIL EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:29:58 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to…

p. 12
35La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 321 cita
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el Tolima, operaban guerrillas liberales, varias de ellas convertidas en simples grupos de bandoleros, comandadas por hombres recios y crueles cuyos alias —Sangrenegra, Chispas, Desquite, Tarzán— formaban parte de la leyenda popular. Así supe, desde cuando tuve conciencia, que no vivía en un país normal. Que la guerra…

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