Isauro Yosa
La Violencia
La biografía
Isauro Yosa —conocido en la clandestinidad como Mayor Lister— fue un dirigente campesino comunista del sur del Tolima cuya trayectoria condensa el arco que va de las ligas agrarias e indígenas de los años treinta a las autodefensas armadas de los cincuenta y, por extensión, al núcleo del que nacerían las FARC. Indígena natagaimuno, jornalero y recolector de café, encabezó la organización que en la vereda El Limón de Chaparral transformó una liga campesina en guerrilla, comandó la fracción comunista de El Davis en su ruptura con los liberales de Gerardo Loaiza, resistió las ofensivas de Gustavo Rojas Pinilla y participó en el reagrupamiento posterior a Villarrica que la historiografía reconoce como antesala de Marquetalia. Su vida explica —mejor que cualquier abstracción— por qué las guerrillas del sur del Tolima no se desmovilizaron con las amnistías de los cincuenta y por qué el sur del país quedaría atado, durante medio siglo, a una guerra que había empezado como defensa de la tierra.
Línea de vida
- 1936
Liderazgo agrario en la invasión del río Combeima
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Cerca de 1.800 colonos invadieron tierras en la región del río Combeima aprovechando la ambigüedad de los títulos de una hacienda; el nombre de Yosa aparece asociado al liderazgo agrario de esa acción, en el marco de las ligas campesinas e indígenas que el PCC y el PSR articulaban en el sur del Tolima desde los años treinta.
- 1948
Transformación de la Liga Campesina de El Limón en guerrilla
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Tras el asesinato de Gaitán y la persecución chulavita, la Liga Campesina de la vereda El Limón, municipio de Chaparral, dio el paso a las armas. Yosa emergió como figura dirigente de esa guerrilla comunista, adoptando el alias Mayor Lister en honor al comandante comunista español; algunas fuentes atribuyen el mando militar inicial a Raúl Valbuena (alias Baltasar).
- 1950
Llegada a El Davis y consolidación del enclave comunista
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La Columna de Marcha de la resistencia liberal-comunista llegó al paraje El Davis, en el cañón de Las Hermosas, municipio de Río Blanco. El sitio llegó a albergar más de 4.000 refugiados y se convirtió en el mayor núcleo de resistencia del sur del Tolima, con Yosa como referente político de la fracción comunista.
- 1951
Mando del sector comunista ('Comunes') en El Davis
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Hacia finales de 1951, El Davis estaba dividido en dos sectores: los 'Comunes', mandados por Yosa (Mayor Lister) y Luis Alfonso Castañeda (alias Richard), y los 'Limpios' liberales de La Ocasión, bajo Gerardo Loaiza. Los comunistas impulsaron granja comunal, entrenamiento diario y colectivización agrícola, generando fricciones con los liberales.
- 1952
Ruptura definitiva con los 'Limpios' tras la Conferencia de Boyacá
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El 15 de agosto de 1952, la Conferencia del Movimiento Popular de Liberación Nacional (Conferencia de Boyacá, I Conferencia Nacional Guerrillera) adoptó un programa autónomo del Partido Liberal. Los 'Comunes' de El Davis lo asumieron, consumando la ruptura con los liberales de Loaiza y afirmando la autonomía comunista frente al bipartidismo.
- 1953
Rechazo de la amnistía de Rojas Pinilla
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Tras el golpe de Rojas Pinilla (junio de 1953), la mayoría de las guerrillas liberales aceptó la amnistía. Los grupos comunistas comandados por Yosa y Richard optaron por no entregar las armas y mantener estructuras de autodefensa campesina, desconfiando tanto del régimen como de los 'Limpios'. La ilegalización del PCC en septiembre de 1954 confirmó esa decisión.
- 1955
Resistencia y dispersión en la ofensiva de Villarrica
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A mediados de 1955, Rojas Pinilla declaró Villarrica y otros municipios del oriente tolimense zonas de operaciones militares. Los bombardeos y ametrallamientos forzaron a miles de familias a refugiarse en la montaña. Los grupos de autodefensa emplearon tácticas de repliegue ('la cortina'), pero la ofensiva provocó desplazamientos masivos desde La Colonia y Galilea hasta El Guayabero y El Pato (Meta).
- 1957
Reagrupamiento en el sur del Tolima junto a Charro Negro y Marulanda
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Tras la dispersión de Villarrica, Yosa se mantuvo en el corredor Chaparral-Río Blanco-Planadas, reagrupándose con Jacobo Prías Alape (Charro Negro), Manuel Marulanda Vélez (Tirofijo) y Ciro Castaño. Este núcleo, asentado como comunas agrícolas armadas, sería reconocido por la historiografía como antecedente directo de las FARC.
- 1960
Contacto con militantes urbanos del PCC tras el asesinato de Charro Negro
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Militantes urbanos del PCC como Ruiz y Bernal compartieron directamente con Manuel Marulanda Vélez, Isauro Yosa y Jaime Guaraca, rompiendo el aislamiento entre la dirección urbana del partido y los guerrilleros del sur del Tolima. Charro Negro fue asesinado el 11 de enero de 1960 por hombres de Gerardo Loayza, desencadenando una guerra entre liberales y comunistas en la que murieron aproximadamente 50 liberales.
El jornalero que aprendió política en las ligas
Yosa nació en la comunidad indígena de Natagaima, en el sur del Tolima, en una familia que vivía del jornal y de la recolección de café. Ningún archivo registra su infancia con precisión, pero la región de la que proviene sí está bien documentada: arrendatarios, colonos y comuneros indígenas que a lo largo de los años veinte y treinta protagonizaron una de las mayores oleadas de conflicto agrario del país. Chaparral, Coyaima, Natagaima, Yaguará, Purificación eran nombres de haciendas y municipios donde las obligaciones de trabajo, los cánones de arrendamiento y la disputa por baldíos empujaban a los campesinos a la organización.
Esa organización llegó primero de la mano del Partido Socialista Revolucionario, fundado en 1926, y luego —de manera más sistemática— del Partido Comunista, fundado en 1930. Cuando las comunidades indígenas del Tolima entraron en contacto con estas fuerzas, la lucha se radicalizó y las tomas de tierras se multiplicaron. En enero de 1937, la Conferencia de la Liga Indígena de Coyaima reunió delegaciones de Yaguará, Natagaima y arrendatarios de la hacienda El Carmen de Purificación; poco antes, la Conferencia de Yaguará había culminado con una manifestación en Chaparral y con la constitución de la Federación Regional Indígena del Sur del Tolima. José Gonzalo Sánchez, surgido de ese mismo movimiento, sería uno de sus grandes cuadros nacionales.
En ese ambiente se politizó Yosa. Hacia 1936, en un episodio que la memoria posterior le atribuiría con insistencia, cerca de 1.800 colonos invadieron tierras en la región del río Combeima aprovechando la ambigüedad de los títulos de una hacienda; su nombre aparece asociado al liderazgo agrario de aquella acción. Las demandas eran las de toda una época: convertir en dinero las obligaciones de trabajo, rebajar los arrendamientos, garantizar libertad de tránsito, libre uso de aguas, suministro de maderas y leñas. En 1939 el Tolima contaba con dieciocho sindicatos agrarios reconocidos, el tercer departamento del país después de Cundinamarca y Magdalena. La lucha de Yosa no era, entonces, asunto de convicciones íntimas: era el trabajo de un cuadro joven en una red densa de sindicatos, ligas y federaciones que —articuladas al PCC, al PSR y en algunos casos a la UNIR gaitanista— habían logrado imponer, hacia mediados de los treinta, una fase de "legalidad" precaria pero real.
Yosa lo diría más tarde con una economía que ahorra explicaciones: la legalidad conquistada por las invasiones de 1936 duró hasta 1949, cuando el estallido de la violencia obligó a los campesinos a volver al monte para "enguerrillerarse", como revancha de los latifundistas por las tierras perdidas.
De la Liga Campesina de El Limón a la guerrilla
El punto de inflexión fue 1948. Tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el recrudecimiento de la persecución conservadora, las regiones de Santiago Pérez, Planadas y Gaitania fueron objeto de comisiones sistemáticas de policía chulavita contra colonos liberales y campesinos organizados. Los pájaros y los chulavitas quemaban casas, daban plazos para abandonar veredas, perseguían a sindicalistas y a todo el que oliera a izquierda, con apoyo abierto de terratenientes. Los sacerdotes del Tolima, de Antioquia y de los Llanos, en una carta poco recordada, se lo dijeron al gobierno con crudeza: el ataque indiscriminado a los habitantes, el incendio de casas y el robo de animales era "el peor sistema de pacificación", porque empujaba a la gente a preferir la guerrilla al sometimiento.
En Chaparral y sus veredas la respuesta fue defensiva: trece muertos en El Limón y comisiones mixtas de policía y civiles en la cabecera municipal. Sobre esa base de miedo y organización previa, la Liga Campesina de El Limón —una organización comunista con años de trabajo agrario— dio el paso a las armas. La guerrilla comunista del sur del Tolima nació allí, en las veredas de Chaparral, con Yosa como una de sus figuras dirigentes. Algunas versiones registran que el mando militar inicial correspondió a Raúl Valbuena, alias Baltasar, y que Yosa —ya con el nombre de guerra de Mayor Lister, tomado del legendario comandante comunista español— se sumó poco después. Lo que no está en disputa es su condición de referente político: era el hombre a través del cual el PCC había echado raíces campesinas en la región.
La diferencia con la otra guerrilla del sur del Tolima era, desde el origen, de clase. La liberal de Rioblanco había sido organizada por hacendados colonizadores como Gerardo Loaiza y Leopoldo García, por orientación directa del Partido Liberal de Ibagué. La comunista brotaba de peones, jornaleros y comuneros indígenas, movilizados desde abajo por décadas de sindicalismo agrario. Notables por un lado, bases campesinas organizadas por otro: esa asimetría social sería, con el tiempo, decisiva.
El Davis: la primera "república" campesina
Hacia 1950 llegó a un paraje llamado El Davis, en las estribaciones de la Cordillera Central, en el actual municipio de Río Blanco, la Columna de Marcha de la primera resistencia armada liberal-comunista. El sitio, en el cañón de Las Hermosas, se convirtió pronto en el mayor núcleo de resistencia de las guerrillas del sur del Tolima: llegó a albergar más de cuatro mil refugiados. Era, literalmente, un campamento-población: familias enteras huidas de la violencia, cultivos, escuelas improvisadas, disciplina militar, mandos políticos.
Muy pronto se hizo visible que dos proyectos coexistían bajo el mismo techo. Hacia finales de 1951, El Davis estaba dividido en dos sectores. En uno, los "Comunes", el mando lo compartían Yosa —Mayor Lister— y Luis Alfonso Castañeda, alias Richard: era la fracción comunista, orientada por el Partido, con un programa social explícito que reivindicaba derechos sobre las tierras baldías y garantías políticas. En el otro, "La Ocasión", vivían los "Limpios" liberales bajo la conducción de don Gerardo Loaiza y sus leales.
La convivencia era tensa por razones que iban más allá de las etiquetas partidarias. Los comunistas intentaban imponer una disciplina colectiva que a los liberales les resultaba extraña: granja comunal, entrenamiento diario, comisiones mixtas de trabajo. Llegaron incluso a ordenar que los campesinos cosecharan solo cuando recibieran instrucciones —una tentativa de colectivización agrícola que los liberales denunciaron abiertamente—. Los comunistas, a su vez, veían a la tropa liberal como indisciplinada y proclive a la arbitrariedad. En la mirada de Yosa y Richard, la guerrilla no podía ser solo un ejército de venganza contra los conservadores: tenía que ser el embrión de un orden campesino distinto.
Esa distancia de proyecto, no solo de método, se volvió ruptura cuando el mundo comunista dio un paso propio. El 15 de agosto de 1952 se reunió la Conferencia del Movimiento Popular de Liberación Nacional —la Conferencia de Boyacá, considerada la I Conferencia Nacional Guerrillera— con delegados de las guerrillas del Llano, Santander, Antioquia y Sumapaz. Adoptó un programa autónomo del Partido Liberal. Los "Comunes" de El Davis lo hicieron suyo, y con ese gesto quedó consumada la ruptura con los "Limpios". Ya no compartían enemigo: compartían montaña, pero no política.
Yosa era, en ese cisma, algo más que un comandante: era el rostro campesino de la autonomía comunista frente al bipartidismo. El programa que él encarnaba —tierra, disciplina, organización— resultaba incompatible con cualquier amnistía firmada entre notables liberales y militares en Bogotá.
Rojas Pinilla, la amnistía y la decisión de no entregar las armas
El 13 de junio de 1953, el general Gustavo Rojas Pinilla dio el golpe que puso fin al gobierno de Laureano Gómez y ofreció amnistía a las guerrillas. La mayor parte de las guerrillas liberales del Llano y del sur del Tolima aceptó: se acogieron los combatientes de Guadalupe Salcedo en los Llanos, se acogieron —con reservas— los hombres de Loaiza. Otro fue el cálculo de los "Comunes".
Sobre la mesa había dos argumentos, y ambos circulaban entre los combatientes de Yosa. El primero, de orden ético: entregar las armas conquistadas con la sangre de compañeros caídos era una traición, y la dictadura militar tampoco resolvía los problemas del pueblo. El segundo, más pragmático: los "Comunes" no confiaban en los "Limpios", que —temían— podrían colaborar con el gobierno en el exterminio de los comunistas una vez desarmados. La memoria de El Davis, donde los liberales de Loaiza acabaron enfrentados a sus antiguos aliados, pesaba. No todo era rechazo: hubo también combatientes que quisieron aprovechar la coyuntura para legalizarse, y esa ambivalencia recorrió a los grupos comunistas antes de que las decisiones oficiales del PCC la cerraran.
Lo que terminó de definir el asunto fue la propia dictadura. En septiembre de 1954, en un contexto internacional dominado por la Guerra Fría, Rojas Pinilla ilegalizó al Partido Comunista. Para los grupos comandados por Yosa y Richard, la conclusión era inequívoca: la amnistía no era un tránsito hacia la política legal, porque la política legal les había sido cerrada. Mantuvieron armas y estructuras. Se replegaron a comunas agrícolas dispersas, con lógica defensiva. Empezaba un ciclo largo —de 1949 a 1964— en el que el partido alternaría entre fases de autodefensa y fases de guerrilla móvil según la temperatura política nacional.
Villarrica: el bombardeo que dispersó a los "Comunes"
La coexistencia armada duró poco. A mediados de 1955, el gobierno de Rojas Pinilla declaró Villarrica y otros municipios del oriente tolimense zonas de operaciones militares y desató la campaña que se recordaría como la guerra de Villarrica. Los bombardeos y ametrallamientos indiscriminados forzaron a miles de familias a refugiarse en la montaña. Los grupos de autodefensa desarrollaron tácticas de repliegue —lo que las crónicas llaman la cortina—, pero el desenlace fue una dispersión masiva.
De Villarrica no salió el fin de las autodefensas, como quería el régimen, sino su desplazamiento. La ofensiva conmocionó zonas del norte del Tolima antes intocadas por la violencia y provocó migraciones campesinas masivas: desde La Colonia y Galilea salieron columnas hacia El Guayabero y El Pato, en el Meta; otros grupos, provenientes de Huila, Cundinamarca y Tolima, se movieron hacia el sur del Meta y el norte del Caquetá y sembraron allí una segunda oleada de colonización. Esas columnas —mitad éxodo, mitad reserva estratégica— fueron el vehículo con el que la guerrilla comunista pasó de un modelo territorial fijo, atado a El Davis y Villarrica, a una geografía dispersa y móvil.
Yosa quedó, tras el desastre, en el sur del Tolima, en el reagrupamiento en el que se cocinaron los focos que serían llamados, hacia comienzos de los sesenta, "repúblicas independientes". Allí aparecen los nombres que la memoria posterior fijaría: Charro Negro —Jacobo Prías Alape—, Tirofijo —Manuel Marulanda Vélez, entonces todavía Pedro Antonio Marín—, Ciro Castaño e Isauro Yosa. La guerra de Villarrica no había apaciguado nada: había reorganizado el mapa.
Los hechos de Villarrica precipitaron la transformación de las autodefensas en guerrillas revolucionarias. El paso no fue inmediato ni lineal —el propio Yosa y sus compañeros pasaron años como comuneros armados en zonas remotas—, pero la lógica había cambiado. El Estado había demostrado que no aceptaría un campesinado organizado y armado en su propio territorio; los "Comunes", que ya en 1952 habían adoptado programa propio, no tenían dónde replegarse políticamente. Solo hacia adentro y hacia adelante.
Los años de la dispersión: 1956-1960
Entre la ofensiva de Villarrica y el asesinato de Charro Negro en enero de 1960, la trayectoria de Yosa se pierde por momentos en los pliegues de la clandestinidad. No hay diario de campaña ni parte militar que fije semana a semana los movimientos del Mayor Lister en esos años; lo que hay son huellas en la memoria oral de los viejos combatientes y en los informes fragmentarios de la Inspección de Policía y del Ejército del Tolima. Yosa se mantuvo en el sur del departamento, en el corredor que va de Chaparral a Río Blanco y Planadas, en zonas de alta cordillera donde las columnas dispersadas de Villarrica fueron reagrupándose como comunas agrícolas armadas.
La forma de vida era ya la de un cuadro semiclandestino, mezclado con la población campesina, dependiente de la solidaridad de veredas enteras que los sostenían a cambio de protección frente a las cuadrillas conservadoras y a los remanentes de la guerra bipartidista. El Mayor Lister no era, en ese período, un comandante de columna móvil al estilo de los que después harían las FARC: era un dirigente agrario armado, con base territorial estable, que combinaba tareas políticas —organización de sindicatos, resolución de conflictos internos, contacto con emisarios del PCC— con la disciplina defensiva propia de la autodefensa. Los "Comunes" habían aprendido de El Davis y de Villarrica que la concentración era vulnerable; la dispersión, en cambio, permitía sobrevivir.
El Frente Nacional, pactado en 1957 entre liberales y conservadores y estrenado con la presidencia de Alberto Lleras Camargo en 1958, no incluyó al PCC en la mesa. La amnistía de Lleras, dirigida en primer lugar a las guerrillas liberales que aún quedaban en pie y a los pequeños grupos "bandoleros" del norte del Tolima y de Caldas, dejó fuera —de nuevo— a las comunas comunistas del sur. Las llamadas "repúblicas independientes" —Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero, Sumapaz— comenzaron a aparecer en el vocabulario de la prensa capitalina precisamente en esos años, como enclaves donde el Estado no ejercía soberanía plena y donde la vida cotidiana estaba regulada por comandantes campesinos comunistas. Yosa era uno de esos comandantes, aunque su núcleo territorial concreto —a diferencia del de Marulanda en Marquetalia o del de Ciro Trujillo en Riochiquito— no acabaría dando nombre a ninguna de las "repúblicas".
La red del Mayor Lister
Yosa no fue nunca un solitario. Su relevancia se explica por la densidad de la red que lo rodeaba y por su papel de articulación entre el PCC urbano y la guerrilla campesina.
Con Luis Alfonso Castañeda, Richard, compartió el mando de los "Comunes" en El Davis desde 1951. Con Jacobo Prías Alape, Charro Negro, sostuvo una coordinación política y militar que atravesó los años de dispersión: los dos figuran, junto con Tirofijo, entre los cuadros que reagruparon a los combatientes en el sur del Tolima tras Villarrica. Con Manuel Marulanda Vélez —el hombre que terminaría siendo la figura pública más reconocida de las FARC— compartió zona, trincheras y decisiones.
El puente hacia la ciudad pasaba por militantes del PCC que rompieron el aislamiento entre la dirección bogotana y la guerrilla campesina. Ruiz y Bernal registraron encuentros directos con Marulanda, Yosa y Jaime Guaraca. En paralelo, Jaime Bateman y González contactaron al Mayor Ciro —Ciro Trujillo— y a Richard. La geografía humana era esa: un tejido apretado de comandantes campesinos y cuadros del partido que iban y venían por las veredas del sur del Tolima, en un tránsito que suponía días de camino a lomo de mula, contraseñas verbales y refugios rotativos en casas de campesinos afiliados a las ligas.
La red no era invulnerable. El 11 de enero de 1960, Charro Negro fue asesinado por hombres de Gerardo Loaiza como represalia por la confiscación de un rifle. Su muerte desencadenó una guerra entre facciones liberales y comunistas del sur del Tolima que dejó cerca de cincuenta liberales muertos —entre ellos el propio Loaiza— y unos veinticinco comunistas. Fue un episodio decisivo: aceleró el relevo generacional en el liderazgo comunista y consolidó el ascenso de Marulanda como figura central de esa facción, sin que Yosa desapareciera del mapa. La memoria oral de las FARC lo mantiene junto a Marulanda y Guaraca en los años que siguieron, en la zona de Marquetalia y en el corredor de Planadas–Gaitania.
El vínculo con la dirección nacional del PCC —encabezada por Gilberto Vieira— fue otro hilo fundamental. En junio de 1961, el IX Congreso del Partido Comunista, celebrado en clandestinidad, estudió a fondo la relación entre el partido y las guerrillas campesinas. Aquel congreso afirmó que el camino a la revolución en Colombia podía ser "una combinación de todas las formas de lucha" y reconoció el papel de la lucha armada. Yosa, Marulanda, Guaraca, Richard y Ciro eran los rostros concretos de esa combinación. Frente a ellos, los "prejuicios anticomunistas" y la "concepción legalista" con los que el PCC había calificado a figuras como Erasmo Valencia —jamás alzado en armas, pese al lugar que la memoria oral le concedería en la genealogía guerrillera— dejaban el terreno claro por contraste: Yosa y los suyos eran el ala campesina viva del partido.
En ese mismo tramo, entre 1961 y 1964, el senador conservador Álvaro Gómez Hurtado popularizó desde el Congreso la denuncia contra las "repúblicas independientes", exigiendo la intervención militar del Estado en Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero y Sumapaz. La campaña política preparó el terreno para lo que vendría en mayo de 1964. En el campamento, Yosa y sus compañeros lo sabían: la Radio Nacional, los comunicados oficiales y los ecos de la prensa llegaban también a la cordillera, y el balance entre resistir en sitio y prepararse para la guerrilla móvil se discutía ya en términos operativos.
Marquetalia y la fundación de las FARC
Cuando en 1964 el Ejército atacó Marquetalia —el enclave donde Marulanda, Ciro Trujillo y un pequeño grupo de comuneros armados habían levantado, con familias, cultivos y disciplina, otra "república" campesina—, el ataque precipitó la transformación definitiva de las autodefensas en guerrillas revolucionarias. La Operación Marquetalia movilizó cerca de dieciséis mil hombres del Ejército contra un núcleo de menos de medio centenar de combatientes; el desequilibrio no impidió, sin embargo, la ruptura del cerco. Los sobrevivientes se replegaron a otras zonas y, unos meses después, se reunieron con destacamentos de los demás enclaves comunistas.
La I Conferencia del Bloque Sur, reunida en Riochiquito, Cauca, en 1965, unificó los destacamentos de Riochiquito, Natagaima, El Pato, Guayabero y Marquetalia, con unos cien combatientes; dos años después, en la II Conferencia, el Bloque Sur adoptó el nombre de FARC. Marulanda y Ciro Trujillo aparecen en todos los registros como miembros fundadores. A Yosa se lo ubica en el reagrupamiento previo, en la red humana que hizo posible ese salto, pero no en el acto fundacional.
En la tradición oral de los viejos guerrilleros y de los cuadros que conocieron aquella generación, Yosa ocupa un lugar destacado: es el hombre que hace de puente entre las luchas agrarias de los años treinta —cuando aún no había violencia bipartidista— y la guerra que empezaría en 1949. Es la memoria viva del sindicalismo agrario indígena convertido en autodefensa. La organización que en 1964 encontraría en Marquetalia su nombre de guerra construyó un mito fundacional en el que su origen no fuera la ofensiva ni la elección, sino la defensa: "no fuimos nosotros los que empezamos, fue el Estado". La trayectoria de Yosa —invasiones legales de tierras hasta 1949, repliegue armado a partir de esa fecha— encarna esa narrativa con precisión.
Un balance
La trayectoria de Isauro Yosa desmiente dos versiones cómodas de la Violencia colombiana. La primera, la que reduce las guerrillas del sur del Tolima a una prolongación mecánica del sectarismo bipartidista: mal encaja allí un jornalero indígena natagaimuno formado en las ligas agrarias de los años treinta, comandante de una autodefensa con programa propio y ruptura organizada con las guerrillas liberales de su misma región. La segunda, la que las presenta como pura invención del PCC urbano bajando línea a un campesinado dócil: la organización que Yosa lideraba tenía décadas de sindicalismo agrario, había protagonizado invasiones de tierras exitosas antes de tomar las armas y decidió por sí misma, en 1953 y 1954, no acogerse a la amnistía.
Al mismo tiempo, su vida deja ver que la persistencia armada comunista no fue solo el resultado de una conciencia de clase forjada de antemano. Los golpes externos —el ataque a El Davis en 1952, la ilegalización del PCC en 1954, la ofensiva de Villarrica en 1955, la exclusión de las amnistías del Frente Nacional entre 1957 y 1958, la muerte de Charro Negro en 1960, el bombardeo de Marquetalia en 1964— cerraron una a una las salidas políticas y volvieron irreversibles diferencias que, en otro escenario, quizá habrían encontrado cauce en la legalidad. La ambivalencia inicial de algunos "Comunes" ante la amnistía —el deseo, honestamente registrado, de aprovechar la coyuntura para legalizarse— muestra que la guerra larga no era un destino escrito en 1948. Fue una construcción hecha entre la determinación campesina y la violencia estatal, entre el programa propio de los "Comunes" y las bombas de Villarrica.
En la biografía del Mayor Lister se cruzan, una y otra vez, dos series de hechos. De un lado, la organización de sindicatos agrarios en los años treinta, la invasión de tierras en 1936, el sostenimiento de la Liga Campesina de El Limón, el montaje del campamento de El Davis, la adopción en 1952 de un programa propio, el rechazo en 1953 a la amnistía, el reagrupamiento tras Villarrica, la resistencia hasta que la generación siguiente diera el paso a las FARC. Del otro, las comisiones chulavitas enviadas contra las veredas de Chaparral, los bombardeos sobre El Davis, la ilegalización del partido, el arrasamiento de Villarrica, el asesinato impune de Charro Negro, la operación militar sobre Marquetalia. De ese cruce viene su lugar en la historia.
El peón se hizo dirigente en las ligas agrarias; el dirigente se hizo comandante en El Limón y en El Davis; el comandante se hizo, para la tradición oral de la guerrilla, un nombre que lo sobreviviría medio siglo. Cada tramo tuvo su fecha y sus interlocutores concretos. Lo que la biografía de Yosa permite ver, sin apelar a metáforas, es que ninguno de esos tramos fue inevitable, y que cada uno se cerró —hasta hacerse irreversible— por lo que decidieron los ministros y los generales, y por lo que decidieron los campesinos armados del sur del Tolima.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
34 documentos · 52 fragmentos01De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · Páginas 46, 502 citas
[1]del departamento (Medina, 2007, página 290). El conflicto entre los dos sectores tuvo que ver con varios aspectos. Primero, las mar- cadas diferencias políticas y organizativas que subyacían entre estas guerrillas. Así, las guerrillas liberales fueron organizadas y comandadas por Gerardo Loaiza y Leopoldo García,…
p. 50
[2]los Ariza, los Guerrero, los Loaiza, nosotros los Rubiano y muchos otros (…) al prin- cipio fuimos solo como 40 hombres, comandados por noso- tros los Rubiano y don Gerardo Loaiza, con sus cinco hijos y dos hermanos (…) y recuerdo que todo iba muy bien hasta que el Ejército nos derrotó en Herrera, que estaba en manos…
p. 46
02Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · Páginas 33, 37, 413 citas
[3]los bajos precios de compra y las exigencias de 7 “China en Miniatura”, Semana, febrero 5 de 1949. 8 Víctor Julio Merchán, “La Autodefensa. Testimonio”, Estudios Marxistas 10 (1975): 118. 9 José Gutiérrez, Un intruso en el espejo (Bogotá: Ediciones Spiridon, 1988), 243. 35 Primer Periodo trabajo obligatorio, impuestos…
p. 33
[36]contra el Secretariado de las farc en Casa Verde y de agresión militarista contra el movimiento popular en todo el país” 32. Resulta necesario preguntarse entonces, ¿a qué guerras se están refiriendo las farc, con antelación a su momento de creación? Las “cuatro guerras” que han marcado los orígenes de las farc se…
p. 41
[44]a la guerrilla a mediados de los noventa, con 21 Nos referimos al titulado: Qué son y por qué luchan las FARC-EP, mimeografiado (s. f). 22 FARC-EP, Comisión internacional, FARC-EP. Esbozo histórico (1998), 12. 39 Primer Periodo mucho convencimiento, que su padre había estado “peliando” al lado del “guerrillero Erasmo…
p. 37
03A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · Páginas 16, 21, 266 citas
[4]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
[5]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
[24]la mayoría de los com batientes liberales, los comunistas subjetivam ente no podían continuar p o r su cuenta y riesgo” el m o vim iento. E ntonces optó p o r constituir, en com pañía de C harro N egro, u n com ando clandestino, “ abso lutam ente m óvil”, que se conoció com o el de “Los T reinta”, con 26 hom bres y…
p. 26
[25]la mayoría de los com batientes liberales, los comunistas subjetivam ente no podían continuar p o r su cuenta y riesgo” el m o vim iento. E ntonces optó p o r constituir, en com pañía de C harro N egro, u n com ando clandestino, “ abso lutam ente m óvil”, que se conoció com o el de “Los T reinta”, con 26 hom bres y…
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[32]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…
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[33]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…
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04Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Página 951 cita
[6]con la cual se descalifica, se aísla de la sociedad a las personas que se quiere asesinar, para que no haya protestas por su muerte. Pero ya está de moda en el ejército obligar a los soldados a asesinar a los campesinos, cambiarles su ropa civil por prendas mili- tares, sus alpargatas por tenis, ponerle un arma al…
p. 95
05Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · Página 1271 cita
[7]“mayor” Ciro Trujillo. La labor de pacificación en el Cauca fue continuada por la Igle- sia y los terratenientes, quienes promovieron y financia ron bandas 200 El Davis fue el mayor núcleo de resistencia de las guerrillas liberales y comunistas durante los años cincuenta. Ubicado en el cañón de Las Hermosas, en el sur…
p. 127
06More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · Página 651 cita
[8]like to pass the time talking while they pluck feathers from a chicken). For the United States, El Davis was further proof that the Soviet virus had found a host. But it was a motley bunch that provoked such anxiety. They were farmers, most illiterate, chronically low on food and medicine. They squabbled as much among…
p. 65
07Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Páginas 162, 2262 citas
[9]no revueltos. A pesar de eso, establecieron una granja comunal, un servicio de Cruz Roja, construyeron casas y un puesto de guardia de dos pisos; a diario, todos realizaban entrenamiento rudimentario para la defensa y el combate, y se enviaban grupos mixtos a “comisionar” a lugares cercanos para organizar emboscadas o…
p. 162
[31]a diario defendían, de la cual habían escuchado innumerables historias de valor y sacrificio. “Irse para el monte” era la realización del sueño tantas veces acariciado; palpar y conocer directamente el entorno de esos campesinos era la aspiración de casi todos ellos.El encuentro con los guerrilleros los impactó…
p. 226
08Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · Página 101 cita
[10]All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. AN OVERVIEW OF THE FARC-EP 11 social structures independent of centralized state powers (Simons, 2004: 42; Ramírez Tobón, 1981; Gilhodés, 1970; Guzmán Campos, Fals Borda, Umaña Luna, 1964; 1962). At the beginning of the 1950s, increased migrations of peasants and…
p. 10
09Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Página 221 cita
[11]el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…
p. 22
10Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Páginas 101, 1162 citas
[12]como lo habían hecho muchos de los dirigentes de las guerrillas liberales que se habían dejado atraer por la euforia de los primeros meses del gobierno militar, cuando se anunciaba la suspensión de toda forma de persecución basada en razones políticas, y cuando se ofrecieron indultos y amnistías a los guerrilleros que…
p. 101
[41]el ambiente de fascinación por el establecimiento de una sociedad comunista en Cuba y en medio del conflicto entre China y la URSS, el PC fue ajustando lentamente su línea; en parte, al reconocer la importancia y la fuerza creciente de las organizaciones armadas guerrilleras, que en las zonas donde se habían visto…
p. 116
11Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Página 851 cita
[13]turned in their arms, the initiative passed to the Communists, who chose not to accept the government’s offer and regarded their resistance as “self-defense.” Juan de la Cruz Varela in the Sumapaz coffee-growing region of Cundinamarca pioneered this strategy. While pledging support for pacification, Varela…
p. 85
12Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · Página 652 citas
[14]despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…
p. 65
[15]despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…
p. 65
13Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · Página 521 cita
[16]hablaba hasta que acabara. Él era muy buena gente (…) era chiquitico, pero era bravo de la lengua” (CNMH, entrevista con abuela, 2012). 1.4. Colonización, continuidad de la Violencia, e influencia del movimiento comunista En este contexto, el municipio de Villarrica, ubicado al oriente del departamento del Tolima,…
p. 52
14No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 671 cita
[17]la colonia agraria comunista, con estrategias de guerra como los bombardeos, desencadenó grandes desplazamientos forzados en regiones como el Sumapaz. El siguiente mapa da cuenta de esos desplazamientos, las distancias entre los lugares de salida y llegada, y estrategias de comunicación y resistencia como la llamada…
p. 67
15La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · Páginas 47, 1062 citas
[18]sos culminantes: Lucha simultánea de las guerrillas liberales del sur del Toli- ma con los comunistas y con las fuerzas armadas; genocidio de Tetuán por soldados del ejército regular; arrasamiento de Or- ganos y de la zona de Colombia, en el Huila; asalto a Santo Domingo y acción punitiva sobre las regiones de…
p. 106
[37]al- canza de parte y parte máximas expresiones de sevicia como ocurrió en El Líbano en 1952. Se sucede el incendio de El Tiempo, El Espectador, la sede de la Dirección Liberal Nacional y de las residencias de los doctores Alfonso López Pumarejo y Carlos Lleras Restrepo. Policía uniformada interviene directa- mente en…
p. 47
16Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 4031 cita
[19]some peasants from among those driven out of the municipios of Chaparral, El Líbano, and Rovira, in central and northern Tolima (to mention only three localities for which there is data). Military fortification began in these regions before 1953, and political organization solidified between 1953 and 1955, the year in…
p. 403
17La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · Página 3461 cita
[20](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…
p. 346
18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 541 cita
[21]Canal Encuentro». 107 Semana, «El Tinigua». 108 Molano et al., Yo le digo una de las cosas: la colonización de la Reserva La Macarena. colonización, poblamiento e ímpetu organizativo (1953-1977) 55 Segunda oleada: las columnas de marcha La segunda oleada de poblamiento, iniciada también en los cincuenta, fue prota-…
p. 54
19Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 1421 cita
[22]veterano diri- gente campesino Isauro Yosa, «Mayor Lister», y el guerrillero de ascendencia indígena Jacobo Prías Alape, «Cha- rronegro», pero en el largo plazo, lo que resultó más significativo fue la evolución de campesinos que prove- nientes de otras regiones (Cauca, Hui- la, Quindío) y habiendo militado en- tonces…
p. 142
20Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 48, 542 citas
[23]Prías Alape alias 96 Coronel del Ejército estadounidense que en la guerra de Corea dirigió la Compañía Ranger del Octavo Ejército, una unidad encargada de acciones de guerra irregular. 97 Martínez Osorio, Hablan los generales, 28. 98 Londoño, Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política. 99 Seguido a esto, la actividad…
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[35]que llegaban hasta en pencas de mata de fique y daban plazos para abandonar los territorios. Estas acciones fueron resultado de una combinación de miedo, ánimo de venganza y fanatismo religioso, que fueron instrumentalizados desde la dirección del Partido Conservador. Bajo esta lógica de violencia, varios lugares en…
p. 48
21When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · Página 2133 citas
[26]Herrera, the most distant village in the isolated, Violencia-tom municipio of Rioblanco. His trip to meet with the long-suffering cam- pesinos was the first of several by representatives of the departmental government that culminated in an epoch-making ucabildo abierto JJ on peace at the end of the month. Guerrillas…
p. 213
[27]Herrera, the most distant village in the isolated, Violencia-tom municipio of Rioblanco. His trip to meet with the long-suffering cam- pesinos was the first of several by representatives of the departmental government that culminated in an epoch-making ucabildo abierto JJ on peace at the end of the month. Guerrillas…
p. 213
[28]Herrera, the most distant village in the isolated, Violencia-tom municipio of Rioblanco. His trip to meet with the long-suffering cam- pesinos was the first of several by representatives of the departmental government that culminated in an epoch-making ucabildo abierto JJ on peace at the end of the month. Guerrillas…
p. 213
22Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 4231 cita
[29]the redistribution of weapons taken in battle, returned home with a rifle he had liberated. Months later a communist patrol happened on the man, whose nom de guerre was El Diablo, and, acting on Charro Negro’s instruction, confiscated the rifle. That infuri- ated Gerardo Loayza, who vowed to avenge the crime against…
p. 423
23Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · Página 671 cita
[30]joven de 15 años. (…) me dice: Este muchacho y yo hemos decidido que él se va con ustedes, (…). Recordé en seguida (…) que era hermano de un guerrillero muerto (…), -¿Por qué causa te vas con nosotros? –le pregunté–. La explicación, (…): Quiero ser hombre respetado y querido por todos como mi her- mano. Él sabía…
p. 67
24Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 53, 692 citas
[34]una perspectiva de más largo aliento, como parte de un proyecto político y de vida, bien fuese por por una decisión libre y racional, o presos de las circunstancias. Así lo constató ante la Comisión este testimoniante: «Esos eran Pájaros, apoyados por los terratenientes. Ellos no estaban en contra del Estado, ellos…
p. 69
[38]guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…
p. 53
25Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · Páginas 100, 1032 citas
[39]destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…
p. 100
[45]historiadores y analistas del fenómeno guerrillero en Colombia. Lo cierto es que, más allá de si el nacimiento de las FARC estaba o no inscrito en la lógica del desarrollo histórico. El PCC y el cerco militar contra Marquetalia le sirvió a la incipiente organización guerrillera para crear un poderoso mito fundacional.…
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26La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · Página 661 cita
[40]habían sacrificado su vida y las armas conquistadas al precio de la sangre de muchos combatientes caídos era una traición en la cual no se incurría. Esto hacía la situa- ción de este sector de combatientes guerrilleros extre- madamente difícil. El análisis político que se hacía, a la luz de orientaciones centrales era…
p. 66
27Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Página 2322 citas
[42]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
[43]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
28¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Página 771 cita
[46]34 31. Véanse: Pizarro Leongómez, Las F ARC (1949-1966), 188-189; y Pizarro Leongómez, Una democracia asediada, 168. 32. Manuel Bonnet Locarno, “Operación Marquetalia. Surgen las FARC ”, en Hablan los generales. Las grandes batallas del conflicto colombiano contadas por sus protagonistas, comp. Glenda Martínez…
p. 77
29Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · Página 3341 cita
[47]y con indígenas en Cha- parral y Caloto. Francisco Posada, jefe del Departamento Nacional del Trabajo, señalaba la existencia de 145 sindicatos rurales de un total de 520. Para este funcionario, «el origen más frecuente de los problemas en el cam- po ha sido la carga de obligaciones personales de uno, dos y hasta tres…
p. 334
30Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 1871 cita
[48]de las rebeliones in d í genas en el sur del Tolima y el Cauca, revivieron despu é s de 1920, apoyadas por ligas agrarias o campesinas, por un ef í mero Partido Agrario, por disidencias liberales y por el Partido Socialista Revolu cionario, y estuvieron concentradas en sitios como el Tequendama y Sumapaz. All í…
p. 187
31Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 321 cita
[49]a sus luchas. Desde finales del siglo xix, los indígenas de la región amazónica eran objeto de una terrible explotación por parte de los grandes comerciantes de caucho; en diferentes zonas del país, otras comuni- dades veían peligrar sus resguardos. En los años veinte, la resistencia indígena se hizo más fuerte, en…
p. 32
32Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 2501 cita
[50]Sánchez; el ex Inspector General de la Unir, Fermín López Giraldo, como delegado de las organizaciones campesinas del norte del Tolima; y el Procurador de indígenas del departamento del Tolima, Guillermo H. Sarmiento. El resultado más importante de la conferencia, que culminó con una manifestación en Chaparral, fue la…
p. 250
33La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · Página 841 cita
[51]los arrendatarios y jornaleros de las grandes fincas de la región. Al comenzar la década del treinta el'movimiento campesino había adquirido una gran importancia po lítica; de su seno habían surgido un gran número de revolucionarios y todos los grandes luchadores de la época.tuvieron alguna relación con él movimeinto…
p. 84
34Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 4101 cita
[52]a comienzos de los años treinta y, ante todo, lograron articularse con los nuevos movimientos políticos, lo que amplificó considerablemente el impacto de sus luchas. El epicentro de los conflictos fue la zona cafetera de Cundinamarca y Tolima. En efecto, si se mide tomando como punto de referencia los sindicatos…
p. 410