Escisión entre 'limpios' y 'comunes' en El Davis (1951–1953)
En el campamento guerrillero de El Davis, al sur del Tolima, la convivencia forzada entre liberales anticomunistas ('limpios') y cuadros del Partido Comunista ('comunes') se quebró definitivamente entre 1951 y 1953, dividiendo al campesinado insurgente en dos proyectos irreconciliables. Mientras los limpios aceptaron la amnistía de Rojas Pinilla, los comunes mantuvieron las armas, prefigurando la bifurcación entre guerrilla liberal desmovilizable y núcleo comunista que décadas después fundaría las FARC.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- Finales de 1951 – 1953 (ruptura territorial hacia finales de 1951; formalización ideológica el 15 de agosto de 1952; sellada con la amnistía de Rojas Pinilla en junio de 1953)
- Dónde
- Sur del Tolima, El Davis (cañón del Cambrín, municipio de Rioblanco, sur del Tolima), La Ocasión (sector liberal adyacente a El Davis), Cañón de Las Hermosas (sur del Tolima), Rioblanco (Tolima), Chaparral (Tolima), Vereda El Limón (municipio de Chaparral, Tolima), Cordillera Central, Boyacá (sede de la Conferencia del Movimiento Popular de Liberación Nacional, agosto de 1952)
- Protagonistas
- Isauro Yosa ('Mayor Lister') – líder de los 'comunes', indígena natagaimuno, jornalero y recolector de café formado en las Ligas Campesinas de Chaparral, Gerardo Loaiza – líder de los 'limpios', hacendado colonizador de Rioblanco, comandante de la guerrilla liberal orientada por el Partido Liberal de Ibagué, Luis Alfonso Castañeda ('Richard') – comandante comunista en El Davis junto a Yosa, Jacobo Prías Alape ('Charro Negro') – cuadro comunista destacado, de ascendencia indígena, figura de enlace entre El Davis y la futura insurgencia, Pedro Antonio Marín ('Manuel Marulanda Vélez' / 'Tirofijo') – combatiente formado en las escuelas políticas de El Davis, futuro fundador de las FARC, Leopoldo García ('Peligro') – hacendado y oficial de la guerrilla liberal de Loaiza, Martín Camargo y Pedro Vásquez – dirigentes de las escuelas políticas comunistas en El Davis, Gustavo Rojas Pinilla – general y gobernante que ofreció la amnistía de 1953, cuya aceptación o rechazo selló la bifurcación, Rafael Parga Cortés – agente persuasor de la desmovilización de los jefes liberales del sur del Tolima, Juan de la Cruz Varela – comandante comunista de Sumapaz que realizó entrega simbólica de armas manteniéndose en zonas remotas, Partido Comunista Colombiano (PCC) – organización que orientó a los 'comunes', aprobó el Programa de Boyacá y dio la directriz de no desmovilización, Partido Liberal (dirección de Ibagué) – instancia que organizó y orientó la guerrilla de los 'limpios'
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- Diferencia estructural de bases sociales: los 'limpios' eran aparceros, arrendatarios y jornaleros dependientes de gamonales liberales regionales, mientras los 'comunes' provenían de las Ligas Campesinas con un programa de reivindicación agraria autónoma sobre tierras baldías y garantías políticas.
- Violencia bipartidista del gobierno de Laureano Gómez (policía chulavita, pájaros, guardias cívicas) que desplazó a más de cuatro mil campesinos al enclave de El Davis, creando una convivencia forzada entre tradiciones organizativas incompatibles.
- Tensiones cotidianas por la disciplina colectiva impuesta por los comisarios comunistas sobre la producción agrícola, resentida por los liberales como intromisión en su propiedad privada, y acusaciones cruzadas de amparo a ladrones, saqueos y reclutamiento coactivo de mujeres.
- Adopción por parte de los 'comunes' del programa aprobado en la Conferencia del Movimiento Popular de Liberación Nacional (Conferencia Boyacá, 15 de agosto de 1952), que formalizó una identidad política comunista incompatible con la lealtad liberal de los 'limpios'.
- Fracaso de la convergencia guerrillera planteada en la Conferencia de Boyacá entre guerrillas liberales y comunistas de los Llanos, Santander, Antioquia y Sumapaz, que en lugar de unificar terminó de separar los proyectos.
Consecuencias
- División territorial inmediata del campamento hacia finales de 1951: El Davis bajo mando comunista (Yosa y Richard) y el sector de La Ocasión bajo mando liberal (Loaiza), dejando brechas que facilitaron incursiones devastadoras de la Policía, el Ejército y grupos paramilitares sobre pueblos y veredas del sur del Tolima.
- Aceptación de la amnistía de Rojas Pinilla en 1953 por parte de los 'limpios' (Loaiza, García y otros), quienes fueron persuadidos por Rafael Parga Cortés y se convirtieron en agentes al servicio de los gamonales liberales del sur del Tolima, algunos colaborando con el gobierno contra los comunistas.
- Rechazo de la amnistía por los 'comunes', que siguieron la directriz del PCC de transformarse en movimientos de autodefensa campesina sin entrega de armas, manteniendo una estructura armada que sobrevivió a La Violencia.
- Formación en El Davis de los cuadros fundadores de las FARC: combatientes como Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Prías Alape y otros provenientes del Cauca, Huila y Quindío que participaron en las disputas entre limpios y comunes fueron miembros fundadores de las FARC en los años sesenta.
- Prefiguración de la bifurcación estructural de la insurgencia colombiana entre una guerrilla liberal amnistiable —que derivó en bandolerismo y eventual desmovilización— y un núcleo comunista sostenido que evolucionó hacia las FARC, impidiendo que La Violencia desembocara en un movimiento popular unificado.
La clave interpretativa
Por qué importa
La escisión de El Davis es el momento fundacional en que se decidió la trayectoria de la insurgencia colombiana del siglo XX: no en las ciudades ni en los llanos, sino en un campamento tolimense de cuatro mil refugiados, la diferencia de bases sociales y programas políticos entre liberales y comunistas armados produjo una fractura que ninguna amnistía ni ninguna represión posterior pudo recomponer. Comprender esta ruptura concreta —con sus actores, su geografía y su cronología— es indispensable para explicar por qué Colombia no tuvo una revolución popular unificada en los años cincuenta y sí tuvo, en cambio, décadas de insurgencia comunista rural con las FARC como expresión más duradera.
Desarrollo histórico
La historia completa
Escisión entre "limpios" y "comunes" en El Davis (1951–1953)
En un paraje frío de las estribaciones de la Cordillera Central, en el municipio de Rioblanco al sur del Tolima, más de cuatro mil campesinos desplazados por la violencia bipartidista levantaron entre 1950 y 1953 un campamento fortificado que llamaron El Davis. Allí, bajo un mismo estado mayor guerrillero, convivieron dos tradiciones campesinas armadas que hasta entonces la persecución conservadora había mantenido unidas por necesidad: la de los liberales de fusil viejo, encabezados por el hacendado colonizador Gerardo Loaiza, y la de los cuadros ligados al Partido Comunista, formados en las Ligas Campesinas de la vereda El Limón y encabezados por Isauro Yosa, el Mayor Lister. La ruptura entre unos y otros —los "limpios" y los "comunes"— se fraguó a finales de 1951, se formalizó en agosto de 1952 con la Conferencia de Boyacá y quedó sellada como bifurcación irreversible con la amnistía del general Gustavo Rojas Pinilla en 1953. Es en ese pequeño enclave tolimense, y no en las llanuras del Casanare ni en Bogotá, donde se decidió que La Violencia no desembocaría en un movimiento popular unificado y que Colombia entraría, en cambio, en un ciclo largo de insurgencia comunista rural con las FARC como desenlace.
El sur del Tolima antes del campamento
La vertiente occidental del Tolima que se pliega sobre la Cordillera Central —Chaparral, Rioblanco, Ataco, Planadas, Gaitania— era, en los años cuarenta, una frontera de colonización cafetera. Aparceros, arrendatarios, jornaleros y colonos habían abierto tierra a hacha en las estribaciones andinas bajo el patronato de gamonales liberales que compraban su café y organizaban su voto. Allí, sin embargo, había también otra memoria organizativa: la de las luchas agrarias de las décadas de 1920 y 1930, que habían dejado un poso de reivindicaciones sobre baldíos, contratos de aparcería y garantías políticas para la oposición. En la vereda El Limón, en el municipio de Chaparral, se había fundado una Liga Campesina que sería con los años el semillero del comunismo agrario tolimense. De ella salió Isauro Yosa, indígena natagaimuno, jornalero y recolector de café antes de ser comandante guerrillero.
Sobre ese suelo cayeron, desde 1946, dos fuerzas conjugadas. La primera fue el proyecto de "conservatización" del país que Mariano Ospina Pérez impulsó como respuesta a la liberalización policial de López Pumarejo en los treinta —una policía que Ospina y los suyos leían como brazo armado del liberalismo—. La segunda fue la organización, en los años siguientes, de aparatos represivos privados y semiestatales: la policía chulavita, reclutada en Boyacá y desplegada como comisión punitiva sobre las regiones liberales; los pájaros, asesinos a sueldo de origen urbano organizados como cofradía contra los gaitanistas; y las llamadas guardias cívicas, cuerpos armados que gremios, ganaderos y hacendados propusieron dotar y pagar con fondos privados —un proyecto de trescientas unidades armadas que, en la práctica, terminó multiplicando las asociaciones paramilitares que asumían funciones represivas y de justicia propias del Estado.
A partir de 1948, tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, esas fuerzas cayeron sobre el sur del Tolima como un operativo sostenido. Guzmán registra la muerte de trece personas en El Limón y comisiones mixtas de policía y civiles en Chaparral. Santiago Pérez, Planadas y Gaitania quedaron marcados por la persecución. La memoria posterior de las FARC llamaría a esa oleada "la primera guerra": la que empujó a familias campesinas liberales y comunistas a refugiarse fuera del alcance de chulavitas y pájaros, y la que sembró la resistencia armada del sur tolimense.
El Davis como refugio y como escuela
El Davis se constituyó en 1950 como núcleo de resistencia cuando llegó a ese paraje la Columna de Marcha, una de las primeras formaciones armadas liberal-comunistas que buscaban un lugar donde replegarse. El sitio ofrecía las virtudes de un fortín natural: en lo alto del cañón del Cambrín, con salidas hacia el cañón de Las Hermosas, protegido por la geografía y por una red de veredas leales. Allí se levantó lo que puede describirse, sin exageración, como una pequeña república armada: una granja comunal para la subsistencia colectiva, un servicio de Cruz Roja, casas, un puesto de guardia de dos pisos, entrenamiento diario para la defensa y el combate. La población superó en su punto más alto los cuatro mil refugiados. La fuerza combatiente rondó los trescientos hombres.
El armamento inicial resumía la precariedad de la resistencia: unos pocos fusiles viejos que habían quedado de la Guerra de los Mil Días, algunos revólveres, machetes, lanzas y catalicones. El arsenal creció a costa de la Policía, en emboscadas y combates cuyas armas capturadas pasaban al fondo común. Faltaban alimentos y medicinas de manera crónica. La mayoría de los refugiados era analfabeta. Y sin embargo, allí se organizó también algo poco habitual en la resistencia armada colombiana: un sistema de escuelas políticas con niveles diferenciados para jóvenes, comités femeninos y hombres adultos, dirigidas por Martín Camargo y Pedro Vásquez, que impartían cursos de filosofía, economía y marxismo. A esas clases asistió, con interés reconocido por los testimonios posteriores, un joven llegado de Génova, en el viejo Caldas cafetero: Pedro Antonio Marín, que años después firmaría como Manuel Marulanda Vélez y sería llamado Tirofijo.
Sobre El Davis se armó un estado mayor unificado que integraba destacamentos comunistas embrionarios con los grupos guerrilleros liberales comandados por Gerardo Loaiza. Del lado comunista actuaban Isauro Yosa —el Mayor Lister, apodado así por el mítico general republicano español— y Luis Alfonso Castañeda, alias Richard. Del lado liberal, Loaiza y su clan, con Leopoldo García, alias Peligro, entre los oficiales. Ambos hombres, Loaiza y García, eran hacendados que habían colonizado tierras en Rioblanco, y su guerrilla respondía a la orientación del Partido Liberal de Ibagué antes que a una decisión insurgente autónoma. Cerca del núcleo dirigente, Jacobo Prías Alape —Charro Negro, guerrillero de ascendencia indígena— iba consolidándose como uno de los cuadros más lúcidos del sector comunista.
La cohesión ideológica del campamento fue, desde el primer día, más aparente que real. Los comisarios comunistas dictaban charlas políticas, publicaban informes, imponían horarios, disciplina y trabajos colectivos, y desde su perspectiva los liberales resultaban indisciplinados y refractarios a la organización. Los liberales, por su parte, resentían la injerencia de unos cuadros urbanos —o campesinos con formación urbana— que pretendían decir cuándo cosechar y cómo repartir. Incluso dentro del sector comunista había rivalidades, y las disputas del campamento cruzaban las líneas facciosas con frecuencia. La verdadera cohesión, en esos primeros meses, no la daba el marxismo ni el liberalismo: la daba la voluntad de sobrevivir a la policía chulavita y a las tropas del gobierno de Laureano Gómez.
La composición social de una fractura
Debajo de la retórica de los apodos —"limpios" contra "comunes", como si se tratara de una disputa entre puros e impuros del liberalismo— había dos bases sociales distintas, y en esa diferencia se lee buena parte de la escisión que vendría.
Los limpios eran, sobre todo, aparceros, arrendatarios y jornaleros vinculados por relaciones de dependencia a los gamonales liberales de la región. Su guerrilla era una prolongación armada de la red clientelar: los mismos hacendados que les compraban el café, les prestaban tierra o les avanzaban la cosecha eran quienes, desde Ibagué, orientaban su lucha y garantizaban una relación con el partido nacional. Cuando defendían la propiedad privada y su pertenencia al Partido Liberal, no defendían una abstracción ideológica: defendían el orden concreto en el que su vida material estaba tejida.
Los comunes, en cambio, provenían de las Ligas Campesinas y de las luchas agrarias previas. Sus dirigentes —Yosa, Prías Alape— no habían sido colonos con hacienda propia sino jornaleros y recolectores, y su programa era de reivindicación agraria: derechos sobre las tierras baldías, garantías políticas para la oposición, organización colectiva del trabajo. La granja comunal de El Davis, con su disciplina sobre cuándo sembrar y cuándo cosechar, era la aplicación en pequeña escala de esa memoria organizativa. Para los limpios, esa disciplina se sentía como una intromisión ajena; para los comunes, era la práctica misma de lo que entendían por resistencia.
De esa asimetría venían las quejas cruzadas. Los limpios acusaban a los comisarios comunistas de imponer un régimen que decidía por ellos sobre su propia producción. Los comunes acusaban a los limpios de amparar ladrones y asesinos, de tolerar prácticas de rapiña sobre poblaciones vecinas. Se hablaba —y las indagatorias judiciales de 1952 lo recogen— de reclutamiento coactivo de mujeres campesinas llevadas al campamento para cocinar, y de saqueos en fincas durante la ausencia de los hombres, prácticas descritas como parte de una subsistencia precaria mientras se esperaba, en palabras de los propios combatientes, "la revolución". Los comunes denunciaron además que los limpios habrían dado muerte a ciudadanos en Herrera —entre ellos, posiblemente, un tal Miguel Calderón— para apoderarse de sus bienes.
Ninguna de esas acusaciones bastaba, por sí sola, para producir una escisión. Todas juntas, sobre bases sociales estructuralmente distintas, sí.
La ruptura: la Ocasión y el Davis (finales de 1951)
Hacia finales de 1951, el campamento se partió en dos. El sector comunista conservó el nombre de El Davis propiamente dicho y quedó bajo el mando de Isauro Yosa y de Luis Alfonso Castañeda, Richard. El sector liberal se replegó a un paraje llamado La Ocasión, donde vivían don Gerardo Loaiza y sus leales. La división fue, al comienzo, más territorial que ruptura abierta: los dos sectores mantenían enemigos comunes en la Policía y el Ejército, y una guerra frontal entre ambos habría sido suicida.
Pero la coexistencia armada dejó, desde entonces, brechas peligrosas. Las rivalidades periódicas entre las dos facciones abrían intervalos que la fuerza pública aprovechaba para incursiones devastadoras sobre pueblos y veredas del sur del Tolima. A diferencia de otras regiones guerrilleras, donde la unidad interna hacía del territorio un refugio infranqueable, aquí la fractura permitía que la Policía, el Ejército y las asociaciones paramilitares penetraran por los intersticios. La región no funcionó nunca, en esos años, como enclave inviolable.
Al interior de El Davis, en cambio, los comunistas empezaron a construir en serio lo que sería su seña de identidad de las décadas siguientes: una estructura de cuadros disciplinados, con formación política sistemática, con órganos de dirección colectiva y con vínculos —cada vez más orgánicos— con el Partido Comunista Colombiano. Marulanda, que había llegado a El Davis con las credenciales de un guerrillero liberal más —había intentado tomarse Génova el 7 de agosto de 1950, día de la posesión de Laureano Gómez, y de allí había terminado bajando al sur del Tolima—, fue uno de los combatientes que hizo ese tránsito. Su paso por las escuelas políticas de Camargo y Vásquez, y su cercanía con Charro Negro, marcaron una biografía que iría del liberalismo armado al comunismo agrario sin gestos abruptos, casi por gravitación. No fue el único: otros combatientes provenientes del Cauca, del Huila y del Quindío, que habían militado bajo banderas liberales y participado en las disputas sangrientas entre limpios y comunes, terminarían siendo miembros fundadores de las FARC en los años sesenta.
La Conferencia de Boyacá y el sello ideológico
Lo que en 1951 había sido una división territorial de facto se convirtió, en agosto de 1952, en una escisión organizativa formal. El 15 de agosto se reunió lo que se conoce como la Conferencia del Movimiento Popular de Liberación Nacional, o Conferencia de Boyacá —que las FARC llamarían después la I Conferencia Nacional Guerrillera—. Asistieron delegados de las guerrillas de los Llanos, de Santander, de Antioquia y de Sumapaz. Se planteó, por primera vez con esa amplitud, la posibilidad de una convergencia entre las guerrillas liberales y las guerrillas comunistas del país en un solo movimiento popular de liberación nacional.
El intento fracasó. La convergencia encontró dificultades tan grandes que en lugar de unir terminó de separar. Pero la Conferencia sí produjo un resultado organizativo concreto: un programa —el llamado Programa Agrario o Programa de Boyacá— con reivindicaciones sobre tierras baldías, garantías políticas y otros puntos que las guerrillas comunistas adoptaron. En cuanto los comunes del sur del Tolima asumieron ese programa, la ruptura con los limpios se hizo irreversible. Ya no se trataba de dos grupos incómodos compartiendo campamento: se trataba de dos proyectos políticos con programa escrito, dirección diferenciada y proyección nacional distinta.
Loaiza y los suyos mantuvieron su lealtad al Partido Liberal y su rechazo a lo que consideraban una desviación comunista de la resistencia. Los cuadros de Yosa, Richard y Charro Negro asumieron la orientación del Partido Comunista y empezaron a operar con la lógica de sus decisiones nacionales, no con la del gamonalismo liberal de Ibagué. La Conferencia de Boyacá no inventó una división que no existiera; la formalizó, la puso en programa, y le dio a cada facción una identidad política de la que ya no podría desprenderse.
Rojas Pinilla y el desenlace de 1953
El 13 de junio de 1953, el general Gustavo Rojas Pinilla derrocó al gobierno civil de Laureano Gómez y ofreció a las guerrillas del país una amnistía. La respuesta del sur del Tolima terminó de sellar la bifurcación que la Conferencia de Boyacá había formalizado.
Las guerrillas liberales del sur del Tolima —las de los Loaiza, los García y otros clanes— entraron rápidamente en contacto con el gobierno militar. Rafael Parga Cortés fue quien logró persuadirlas de desmovilizarse. Entre julio y septiembre de 1953, más de diez mil guerrilleros aceptaron los términos de la amnistía en todo el país; hacia fin de año, casi cinco mil desplazados fueron ayudados por trabajadores de reinserción a regresar a sus hogares. Los limpios tolimenses fueron parte de ese proceso, y algunos dieron el paso adicional de ponerse a disposición de las autoridades militares para operar contra los comunistas. En el sur del Tolima, la desmovilización de los jefes liberales fue el primer paso para que se convirtieran en agentes al servicio de los mismos gamonales que los habían orientado durante la guerra: la red clientelar que los sostenía como aparceros y jornaleros los reabsorbió, ahora como brazo armado del orden restaurado.
Los comunes rechazaron la amnistía por razones convergentes. Recibieron la directriz del Partido Comunista de transformarse en movimientos de autodefensa campesina, sin desmovilización formal ni entrega efectiva de armas. Dentro del propio partido había dos corrientes sobre cómo responder al ofrecimiento del general: una, minoritaria, se inclinaba por un partido clandestino y armado; la otra, mayoritaria, optó por la fórmula intermedia de la autodefensa. La respuesta no fue del todo uniforme —Juan de la Cruz Varela, en el Sumapaz, hizo una entrega simbólica de armas mientras replegaba su estructura hacia las zonas más remotas—, pero el sentido general fue el mismo: conservar la organización armada bajo la etiqueta menos beligerante de la autodefensa.
A eso se sumaba una razón que era, más que táctica, existencial: los comunes desconfiaban profundamente de una paz en la que sus antiguos compañeros de campamento, los limpios, ya se habían puesto uniforme y estaban dispuestos a usarlo contra ellos. La amnistía no era, para los comunes, una oferta de reintegración a la vida civil: era una invitación a entregar las armas ante gente que, uniformada, podría exterminarlos con la venia del Estado. La radicalización acumulada durante los años previos, la memoria de los ataques de la fuerza pública, y la directriz partidaria confluyeron en un rechazo que, visto en perspectiva, tenía tanto de cálculo como de instinto de conservación.
El resultado fue una bifurcación estructural. A partir de la paz llanera y de la desmovilización de las guerrillas liberales, los comunistas llenaron el vacío organizativo y quedaron con el predominio de los grupos campesinos armados. Los limpios, absorbidos por el orden gamonal, se disolvieron como fuerza política autónoma; una parte de ellos degeneró en formas de bandolerismo al servicio de intereses locales, otra se reintegró a la vida campesina. Los comunes, en cambio, cerraron filas como autodefensas y desarrollaron sistemáticamente la estrategia que darían a conocer en los años siguientes.
Los Treinta y la marcha hacia el oriente
En el sur del Tolima, la respuesta comunista a la amnistía adoptó una forma concreta y móvil: la constitución de un comando clandestino conocido como Los Treinta, formado con Charro Negro entre sus organizadores y compuesto por veintiséis hombres y cuatro mujeres. Un núcleo pequeño, disciplinado y móvil, pensado para conservar la capacidad militar en un contexto en el que la desmovilización pública había reducido drásticamente el margen de acción.
La gran mayoría de los cuadros de Los Treinta —tanto los que venían del liberalismo armado como los propiamente comunistas— se establecieron como colonos en las regiones de Gaitania, San Miguel y otras zonas de frontera. Abrieron tierras a hacha, sembraron comida y café, y establecieron sobre esa base productiva la vida cotidiana de una organización armada semiclandestina. Según el testimonio de Balín —uno de los combatientes de la época—, algunos se comisionaban hacia el Cauca, el Huila, Caldas y el Valle, creando cadenas y enlaces, y otros obtuvieron préstamos de la Caja Agraria para cultivar café. La ambigüedad de esa doble vida —colonos con crédito bancario y cuadros armados con nombre de guerra— sería la marca del período.
Esa colonización no era una retirada de la política: era una forma de conservarla en escala reducida y con anclaje territorial. Cuando el gobierno de Rojas, a mediados de 1955, declaró a Villarrica y a otros municipios del oriente tolimense "zonas de operaciones militares" o "zonas rojas" y aplicó sobre ellos una política de tierra arrasada con bombardeos y ametrallamientos, la estructura de autodefensa ya construida en esos territorios respondió como estaba diseñada: no se desmovilizó. Más de cinco mil personas fueron desplazadas por los bombardeos y buscaron refugio en las tierras del Alto Sumapaz, del Alto Duda, de El Pato y en las zonas aledañas a los ríos Ariari y Guayabero.
Los hechos de Villarrica no significaron el apaciguamiento del sur del Tolima: significaron la proyección de la resistencia comunista hacia territorios marginalizados que muy pronto volverían a ser declarados "zonas rojas". Las autodefensas, presionadas militarmente, iniciaron desplazamientos organizados que se conocieron como Columnas de Marcha, y colonizaron el sur del Meta y el norte del Caquetá. En esos territorios se conformaron los primeros frentes de lo que en 1964, tras la Operación Soberanía contra Marquetalia, se llamaría autodefensas de Marquetalia, y en 1966, tras la II Conferencia del Bloque Guerrillero del Sur, adoptaría el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Por qué El Davis todavía importa
La escisión de El Davis suele contarse como un episodio menor dentro del mapa mayor de La Violencia: dos facciones que se pelearon en un campamento perdido de la Cordillera Central, y una amnistía que las separó. La escala del sitio y la modestia de sus protagonistas —jornaleros analfabetos, un comandante indígena, un colono del Quindío que no había cumplido veinticinco años— disimulan la magnitud de lo que allí se decidió.
Lo que se decidió fue que las dos tradiciones campesinas armadas que habían coexistido bajo la persecución conservadora eran, en el fondo, incompatibles. El liberalismo armado del sur del Tolima estaba estructuralmente amarrado a la red gamonal que compraba su café, orientaba su voto y comandaba su guerra desde Ibagué; una vez ofrecida la amnistía, esa red podía reabsorberlo sin fricción, incluso convertirlo en su brazo represivo local. El comunismo agrario, en cambio, venía de las Ligas Campesinas y no tenía patrón protector al que volver: su reproducción social dependía de conservar la organización, la tierra colonizada y el arma escondida. Cuando Rojas ofreció la paz de 1953, no ofreció la misma paz a ambas facciones: le ofreció a una el regreso al orden que la había producido, y a la otra, la disolución de la única estructura que la sostenía. La bifurcación no la inventó la amnistía —las bases sociales, las memorias organizativas y los programas ya divergían—, pero la amnistía la activó y la volvió irreversible.
Por eso La Violencia no derivó en un movimiento popular unificado. Hubo un momento —la Conferencia de Boyacá de agosto de 1952— en que la posibilidad de esa unificación se planteó explícitamente entre las guerrillas del Llano, Santander, Antioquia, Sumapaz y el Tolima. Fracasó porque las condiciones estructurales de cada facción campesina armada eran distintas, y porque el catalizador rojista de 1953 llegó justo a tiempo para sellar la escisión en lugar de disolverla. El resultado fue un país con dos violencias campesinas de largo aliento en lugar de una: la de un bandolerismo liberal residual que fue apagándose en los años siguientes, y la de un núcleo comunista que se replegó a los márgenes, se recompuso como autodefensa, se desplazó al Sumapaz y al Meta, y terminó, doce años después, fundándose como guerrilla.
Los nombres que salieron de El Davis lo explican mejor que cualquier abstracción. Isauro Yosa, el Mayor Lister, quedó en la memoria oral de los fundadores de las FARC como el eslabón que unía las luchas campesinas de los años treinta con las guerrillas de la Violencia. Jacobo Prías Alape, Charro Negro, ya amnistiado, era miembro del Comité Central del Partido Comunista Colombiano cuando lo mataron años después. Pedro Antonio Marín, el joven de Génova que había asistido a las clases de filosofía y economía de Camargo y Vásquez, se convirtió en Manuel Marulanda Vélez y comandó la organización hasta su muerte natural en 2008. El Mayor Ciro, otro cuadro formado en el sur del Tolima, fue también fundador. Todos ellos habían pasado, en algún momento entre 1950 y 1953, por el enclave de Rioblanco, y todos habían visto de cerca cómo se rompía la coexistencia con los limpios.
Ese es el peso histórico del sitio. En El Davis se ensayaron, en pequeña escala y con recursos precarios, casi todos los elementos que definirían medio siglo de guerra en Colombia: la fusión entre autodefensa campesina y dirección partidaria, la formación política de cuadros analfabetos mediante escuelas internas, la colonización armada de territorios de frontera, la desconfianza estructural hacia toda oferta estatal de paz, y la convicción de que la única garantía de supervivencia era conservar el arma escondida en la manigua. Cuando en 1964 las tropas del gobierno subieron a Marquetalia, no encontraron improvisación: encontraron una estructura cuya biografía empezaba en un cañón del Cambrín, en el sur del Tolima, once años antes.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 951 cita
[1]con la cual se descalifica, se aísla de la sociedad a las personas que se quiere asesinar, para que no haya protestas por su muerte. Pero ya está de moda en el ejército obligar a los soldados a asesinar a los campesinos, cambiarles su ropa civil por prendas mili- tares, sus alpargatas por tenis, ponerle un arma al…p. 95
02Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1271 cita
[2]“mayor” Ciro Trujillo. La labor de pacificación en el Cauca fue continuada por la Igle- sia y los terratenientes, quienes promovieron y financia ron bandas 200 El Davis fue el mayor núcleo de resistencia de las guerrillas liberales y comunistas durante los años cincuenta. Ubicado en el cañón de Las Hermosas, en el sur…p. 127
03Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1001 cita
[3]destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…p. 100
04Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · p. 101 cita
[4]All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. AN OVERVIEW OF THE FARC-EP 11 social structures independent of centralized state powers (Simons, 2004: 42; Ramírez Tobón, 1981; Gilhodés, 1970; Guzmán Campos, Fals Borda, Umaña Luna, 1964; 1962). At the beginning of the 1950s, increased migrations of peasants and…p. 10
05A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 16, 21, 266 citas
[5]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…p. 16
[6]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…p. 16
[10]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…p. 21
[11]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…p. 21
[29]la mayoría de los com batientes liberales, los comunistas subjetivam ente no podían continuar p o r su cuenta y riesgo” el m o vim iento. E ntonces optó p o r constituir, en com pañía de C harro N egro, u n com ando clandestino, “ abso lutam ente m óvil”, que se conoció com o el de “Los T reinta”, con 26 hom bres y…p. 26
[30]la mayoría de los com batientes liberales, los comunistas subjetivam ente no podían continuar p o r su cuenta y riesgo” el m o vim iento. E ntonces optó p o r constituir, en com pañía de C harro N egro, u n com ando clandestino, “ abso lutam ente m óvil”, que se conoció com o el de “Los T reinta”, con 26 hom bres y…p. 26
06More Terrible Than Death: Drugs, Violence, and America's War in ColombiaRobin Kirk · 2003 · p. 651 cita
[7]like to pass the time talking while they pluck feathers from a chicken). For the United States, El Davis was further proof that the Soviet virus had found a host. But it was a motley bunch that provoked such anxiety. They were farmers, most illiterate, chronically low on food and medicine. They squabbled as much among…p. 65
07Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 162, 1722 citas
[8]no revueltos. A pesar de eso, establecieron una granja comunal, un servicio de Cruz Roja, construyeron casas y un puesto de guardia de dos pisos; a diario, todos realizaban entrenamiento rudimentario para la defensa y el combate, y se enviaban grupos mixtos a “comisionar” a lugares cercanos para organizar emboscadas o…p. 162
[20]y militares. La respuesta desde el movimiento guerrillero no fue del todo homogénea: las guerrillas de los limpios del sur del Tolima, la de los Loaiza, la de los García y otras, entraron en contacto con el Gobierno, y algunas de ellas se pusieron a disposición de las autoridades militares para luchar contra los…p. 172
08Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 88, 1062 citas
[9]Davis. La población civil que estaba escondida en las montañas regresa al poblado y lo reconstruye. En apariencia la situación sigue sin agitarse en una absurda y tensa atmósfera a punto de volverse añicos. Se organizan – a pesar de las amenazas de posibles ataques por parte del ejército o de los guerrilleros…p. 106
[18]y regresaban hasta la noche con reses, ropa, comida y decían que hacían eso para alimentarse mientras estallaba la revolución. La táctica era llegar a las fincas en el momento en que los hombres estuvieran ausentes. Así aprovechaban para saquear y reclutar a las mujeres y llevárselas para cocinar. Finalmente, la…p. 88
09De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 50, 54, 583 citas
[12]del departamento (Medina, 2007, página 290). El conflicto entre los dos sectores tuvo que ver con varios aspectos. Primero, las mar- cadas diferencias políticas y organizativas que subyacían entre estas guerrillas. Así, las guerrillas liberales fueron organizadas y comandadas por Gerardo Loaiza y Leopoldo García,…p. 50
[14]de fondo, había posturas políticas e ideológicas en lo que cada uno defendía. Por ejemplo, se puede resaltar la defensa, por parte de Los Limpios, de la propiedad privada y la pertenencia al Partido Liberal: “Señores Santarritunos: Están muy gloriosos porque es- tán con los hijueputas limpios. Les avisamos que tienen…p. 54
[26]Pacto de paz en Sitges 24 (Restrepo y Tamayo, s.f., página 8) entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, el gobierno de la Junta Militar provisional implementó un nuevo proceso de desmovilización que puso al Tolima, nuevamente, como uno de los escenarios de dejación de armas. En el sur del departamento la…p. 58
10No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 67, 872 citas
[13]1958»). 198 Departamento Nacional de Planeación, «Capítulo 8. Indicadores de violencia». 199 Rempe, «United States National Security and low-intensity conflict in Colombia»; Rempe, The past as prologue?, 119. 200 Entrevista 318-PR-02877. Hombre, mayor del Ejército. 201 Sánchez y Meertens, Bandoleros, gamonales y…p. 87
[32]la colonia agraria comunista, con estrategias de guerra como los bombardeos, desencadenó grandes desplazamientos forzados en regiones como el Sumapaz. El siguiente mapa da cuenta de esos desplazamientos, las distancias entre los lugares de salida y llegada, y estrategias de comunicación y resistencia como la llamada…p. 67
11Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 221 cita
[15]el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…p. 22
12Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 29, 37, 413 citas
[16]a la guerrilla a mediados de los noventa, con 21 Nos referimos al titulado: Qué son y por qué luchan las FARC-EP, mimeografiado (s. f). 22 FARC-EP, Comisión internacional, FARC-EP. Esbozo histórico (1998), 12. 39 Primer Periodo mucho convencimiento, que su padre había estado “peliando” al lado del “guerrillero Erasmo…p. 37
[43]1 Por ejemplo: Eduardo Pizarro, Las FARC 1949-1966: de la autodefensa a la combinación de todas las formas de lucha (Bogotá: Tercer Mundo-IEPRI, 1991). 31 Primer Periodo conflictos agrarios de las décadas anteriores con la creación de las farc en 1964 y su evolución posterior: su arraigo campesino, la importancia de…p. 29
[44]contra el Secretariado de las farc en Casa Verde y de agresión militarista contra el movimiento popular en todo el país” 32. Resulta necesario preguntarse entonces, ¿a qué guerras se están refiriendo las farc, con antelación a su momento de creación? Las “cuatro guerras” que han marcado los orígenes de las farc se…p. 41
13Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1421 cita
[17]veterano diri- gente campesino Isauro Yosa, «Mayor Lister», y el guerrillero de ascendencia indígena Jacobo Prías Alape, «Cha- rronegro», pero en el largo plazo, lo que resultó más significativo fue la evolución de campesinos que prove- nientes de otras regiones (Cauca, Hui- la, Quindío) y habiendo militado en- tonces…p. 142
14Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1731 cita
[19]vereda, establecían estrictas líneas de demarcación política cuya transgresión tenía consecuencias fatales. Una corbata, una camisa o una puerta roja eran una invitación a la muerte; como también cargar una cédula de identidad que llevara el registro de determinadas elecciones. Y formas atroces de mutilación, de…p. 173
15Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 48, 542 citas
[21]Canal Encuentro». 107 Semana, «El Tinigua». 108 Molano et al., Yo le digo una de las cosas: la colonización de la Reserva La Macarena. colonización, poblamiento e ímpetu organizativo (1953-1977) 55 Segunda oleada: las columnas de marcha La segunda oleada de poblamiento, iniciada también en los cincuenta, fue prota-…p. 54
[33]cuello.» El segundo «en una profunda herida sobre la garganta, muy cerca del tronco [...] corriendo con fuerza un machete afilado sobre la parte anterior del cuello.». Espejo y Rozo, «El léxico de la Violencia en Colombia en algunas obras de la literatura de violencia», 10. 66 Centro Nacional de Memoria Histórica,…p. 48
16Pueblos arrasados. Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión · 2015 · p. 511 cita
[22]comu- Barrancabermeja (Santander), Franco en Urrao (Antioquia), Juan de la Cruz Varela en la región del Sumapaz y en el Tolima José María Oviedo Arboleda y Leopoldo García. Todos ellos pactaron la paz y regresaron a la actividad agrícola (Colombia Nunca Más, 2011). 51 Procesos de colonización y semillas del…p. 51
17Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 391 cita
[23]población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…p. 39
18Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2281 cita
[24]titular de El Tiempo: ((E l Regreso a la Norma- lidad en el Llano* y abajo una fotografia panorámica a ocho colum- nas con este pie: <<... con la Cordillera al fondo y la inmensidad de la región en torno s uyo, las guerrillas caminan en fila india hacia el puesto de las autoridades militares en Tauramena para deponer…p. 228
19Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 66, 852 citas
[25]turned in their arms, the initiative passed to the Communists, who chose not to accept the government’s offer and regarded their resistance as “self-defense.” Juan de la Cruz Varela in the Sumapaz coffee-growing region of Cundinamarca pioneered this strategy. While pledging support for pacification, Varela…p. 85
[27]licize this policy, he sent air force planes over guerrilla strongholds in the Llanos, Antioquia, and Tolima to drop leaflets signed by his minister of war, General Alfredo Duarte Blum, announcing that Gómez had fallen and that the new gov- ernment would extend guarantees to all who wished to lay down their weapons.…p. 66
20Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 721 cita
[28]tan 1747 importante papel habia tenido en la violencia bipar- tidista, en calidad de brazo armado del partido con- servador, fue despolitizada y militarizada. Pero las verdaderas causas de la violencia politica y social fueron tratadas de una manera totalmente superfi- cial, lo cual condujo a que algunos sectores de…p. 72
21Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · p. 521 cita
[31]hablaba hasta que acabara. Él era muy buena gente (…) era chiquitico, pero era bravo de la lengua” (CNMH, entrevista con abuela, 2012). 1.4. Colonización, continuidad de la Violencia, e influencia del movimiento comunista En este contexto, el municipio de Villarrica, ubicado al oriente del departamento del Tolima,…p. 52
22Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · p. 401 cita
[34]décadas an- teriores. La violencia mutó a una forma bandoleril, que en la región próxima a Cundinamarca encontró lugar en la zona esmeraldera de Boyacá y la figura de Efraín Guzmán (Sánchez, Meertens y Hobsbawm, 1985). La paz duró poco en el país. La confrontación se reactivó en 1955 con la guerra de Villarrica…p. 40
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 48, 542 citas
[35]Prías Alape alias 96 Coronel del Ejército estadounidense que en la guerra de Corea dirigió la Compañía Ranger del Octavo Ejército, una unidad encargada de acciones de guerra irregular. 97 Martínez Osorio, Hablan los generales, 28. 98 Londoño, Juan de la Cruz Varela. Sociedad y política. 99 Seguido a esto, la actividad…p. 54
[49]que llegaban hasta en pencas de mata de fique y daban plazos para abandonar los territorios. Estas acciones fueron resultado de una combinación de miedo, ánimo de venganza y fanatismo religioso, que fueron instrumentalizados desde la dirección del Partido Conservador. Bajo esta lógica de violencia, varios lugares en…p. 48
24Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 7811 cita
[36]amnis- tiado, Jacobo Prías Alape era miembro del Comité Central del Partido Comunista Colombiano. El contexto de ocurrencia de estos hechos, que se enmarcan en un proceso de pacificación violenta, fue descrito en una entrevista tomada por la Comisión: «Charro Negro era un indígena de aquí del sur del Tolima, era…p. 781
25Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 142, 1432 citas
[37]Elster, La explicación del comportamiento social: más tuercas y tornillos para las ciencias sociales. Barcelona: Gedisa, 2010, p. 70. C APÍTULO 4 L UGARES COMUNES L OS TÓPICOS INTELECTUALES QUE LEGITIMARON UNA REBELDÍA SIN PUEBLO El escritor vallecaucano Arturo Álape (1938-2006) es uno de los principales responsables…p. 143
[38]Elster, La explicación del comportamiento social: más tuercas y tornillos para las ciencias sociales. Barcelona: Gedisa, 2010, p. 70. C APÍTULO 4 L UGARES COMUNES L OS TÓPICOS INTELECTUALES QUE LEGITIMARON UNA REBELDÍA SIN PUEBLO El escritor vallecaucano Arturo Álape (1938-2006) es uno de los principales responsables…p. 142
26La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · p. 84, 852 citas
[39]cafetero, donde la siembra del plátano se hacía para que durara diez, quince o treinta años. Tierra de plátanos. La yuca muy buena, lo mismo el frijol, el café, la caña. Tierras buenas... Los tíos en cambio poseían fincas de cien, cien- to cincuenta, doscientas hectáreas, cafeteras; cultivadas en pasto, caña”. Pedro…p. 85
[40]hacía para que durara diez, quince o treinta años. Tierra de plátanos. La yuca muy buena, lo mismo el frijol, el café, la caña. Tierras buenas... Los tíos en cambio poseían fincas de cien, cien- to cincuenta, doscientas hectáreas, cafeteras; cultivadas en pasto, caña”. Pedro Antonio Marín razonaba, según Alape: “Por…p. 84
27Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 591 cita
[41]colombiano en el marco de la guerra fría. Las operaciones de mayo de 1964 conocidas como Operación Soberanía, ocasionaron la salida de campesinos que organizados en grupos de autodefen- sas, iniciaron una marcha hacia el sur del país en columnas, este proceso per- mitió la consolidación política y militar con la…p. 59
28¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 741 cita
[42]estallido re- volucionario en los países latinoamericanos”. Ciertamente, durante la Violencia, la confrontación en algunas zonas del país se entrelazaba con la “revancha terrateniente”, una suerte de venganza por las luchas campesinas de las décadas de 1920 y 1930. 21 La 21. Las reivindicaciones de líderes y…p. 74
29La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 601 cita
[45]Ninguna zona del sector central del Tolima tan devastada como la de Rovira. ¿Causas? La exacerbación política como mística de masas y centro máximo de convergencia de las inquietudes de la comunidad. El resultado inmediato fue la organización de cuadrillas de exaltados pro-gobiernistas y, como reacción contra sus…p. 60
30Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 691 cita
[46]una perspectiva de más largo aliento, como parte de un proyecto político y de vida, bien fuese por por una decisión libre y racional, o presos de las circunstancias. Así lo constató ante la Comisión este testimoniante: «Esos eran Pájaros, apoyados por los terratenientes. Ellos no estaban en contra del Estado, ellos…p. 69
31El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 742 citas
[47]una reunión en su despacho a los gremios, a los ganaderos y hacen- dados para proponerles la creación de un cuerpo de policía privado, con unas trescientas unidades dotadas y pagadas con fondos de los propietarios [...]” 23 Así grupos de conservadores armados empezaron a ejercer labo- res de “guardia cívica”. Policías…p. 74
[48]una reunión en su despacho a los gremios, a los ganaderos y hacen- dados para proponerles la creación de un cuerpo de policía privado, con unas trescientas unidades dotadas y pagadas con fondos de los propietarios [...]” 23 Así grupos de conservadores armados empezaron a ejercer labo- res de “guardia cívica”. Policías…p. 74
32Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 3181 cita
[50]agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…p. 318