Ciro Trujillo Castaño
Frente Nacional
La biografía
Ciro Trujillo Castaño —el "Mayor Ciro" en la memoria insurgente, "Ciro Castaño" en la firma de al menos un documento oficial, sencillamente "Ciro" en las páginas de Voz Proletaria— fue, entre finales de los años cincuenta y su muerte hacia 1968, el segundo hombre de la guerrilla comunista colombiana. Comandó Riochiquito cuando Riochiquito no era todavía un topónimo estigmatizado sino un experimento de gobierno campesino en el flanco oriental del Cauca; firmó, en marzo de 1961, la carta que un puñado de guerrilleros dirigió al general Vicente Gómez Cajiao buscando una salida negociada que nunca llegó; presidió, en 1965, el destacamento más numeroso y mejor armado de la I Conferencia del Bloque Sur; figuró como primer lugarteniente de Manuel Marulanda Vélez en el acta de nacimiento de las FARC, entre abril y mayo de 1966. Su nombre pesa porque encarna, con una nitidez casi didáctica, la mutación forzada del guerrillero liberal en cuadro comunista y del cuadro comunista en comandante insurgente nacional. El Frente Nacional —el pacto bipartidista que gobernó Colombia entre 1958 y 1974— no lo inventó, pero sí cerró las puertas por donde su trayectoria pudo haber salido de la guerra. Ese cierre, más que un episodio militar concreto, es lo que hace de Ciro una bisagra: el puente humano entre el ciclo de La Violencia y el ciclo del conflicto armado interno que aún hoy proyecta su sombra.
Línea de vida
- 1948
Formación en las guerrillas liberales
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Proveniente de alguna región del suroccidente andino (Cauca, Huila o Quindío), Ciro Trujillo militó bajo banderas liberales en el contexto de la violencia bipartidista desatada tras el asesinato de Gaitán el 9 de abril de 1948, participando en las disputas entre 'limpios' y 'comunes' en el sur del Tolima.
- 1955
Reagrupamiento tras la guerra de Villarrica
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La ofensiva militar de Rojas Pinilla conocida como la 'guerra de Villarrica' (1955) desencadenó el reagrupamiento guerrillero en el sur del Tolima. En ese proceso el nombre de Ciro Castaño se hizo famoso junto al de Charro Negro, Tirofijo e Isauro Yosa, consolidándose su identidad como cuadro comunista tras la fractura entre limpios y comunes.
- 1961
Carta al general Vicente Gómez Cajiao
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El 15 de marzo de 1961, Ciro Castaño firmó una carta colectiva dirigida a Vicente Gómez Cajiao et al. (AGN.MinGob.DM.64.500.69–70), buscando una interlocución con autoridades civiles y militares y explorando una salida negociada que nunca llegó, en el contexto de la exclusión política impuesta por el Frente Nacional.
- 1962
Consolidación de Riochiquito como enclave comunista
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Hacia 1962, la guerrilla en zonas del Tolima, Cundinamarca y Huila contaba con cerca de trescientos combatientes. Ciro Trujillo consolidó en Riochiquito una presencia comunista organizada con mandos propios, pactando con Marulanda una relativa independencia estratégica entre sus dos movimientos.
- 1963
Fundación de la Unión Sindical de Trabajadores de Tierradentro y Riochiquito
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Ciro fundó la Unión Sindical de Trabajadores de Tierradentro y Riochiquito, organización que carnetizaba a sus miembros (función equivalente al registro civil), distribuía parcelas a excombatientes, construía escuelas y abría caminos, ejerciendo funciones cuasi-estatales en una zona de colonización armada con presencia indígena nasa y colonos mestizos.
- 1965
I Conferencia del Bloque Sur en Riochiquito
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Ciro Trujillo presidió en Riochiquito el destacamento más numeroso de la I Conferencia del Bloque Sur: más de cincuenta combatientes bajo su mando eran indígenas, y al unirse con otras columnas llegaron a 145 combatientes. Los guerrilleros anticipaban una intervención militar inminente del Ejército.
- 1966
Miembro fundador de las FARC
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Entre abril y mayo de 1966, tras las acciones militares del Estado en 1964 contra los enclaves comunistas y la constitución del Bloque Sur, Ciro Trujillo figuró como primer lugarteniente de Manuel Marulanda Vélez en el acta de nacimiento de las FARC, organización que surgió presentándose como respuesta a la agresión estatal contra comunidades agrarias comunistas.
La semblanza: un campesino armado que hizo Estado en la montaña
Reducir a Ciro Trujillo a "cofundador de las FARC" empobrece lo que fue en vida. Su singularidad no está en haber estado presente cuando el Bloque Sur cambió de nombre en 1966, sino en haber construido, durante los años previos, en el corregimiento de Riochiquito, en la vertiente oriental de la cordillera Central, algo distinto de un simple campamento guerrillero: una estructura territorial con funciones cuasi-estatales. La Unión Sindical de Trabajadores de Tierradentro y Riochiquito, fundada por él, carnetizaba a sus miembros —una carnetización que, en zonas donde el Estado colombiano jamás había llegado con registrador ni notario, hacía las veces de registro civil—, distribuía parcelas a los excombatientes que iban llegando, levantaba escuelas y abría caminos. Es la definición práctica de lo que en la Colombia rural del siglo XX se llamó "colonización armada": un poder local que no espera al Estado porque lo suple.
Sobre esa doble condición —comandante militar y organizador social— se construyó su autoridad. Cuando Álvaro Gómez Hurtado denunció en el Senado, a comienzos de los sesenta, la existencia de "repúblicas independientes" en el sur del país, entre las que nombró Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero, Sumapaz y Planadas, estaba señalando, quizá sin saberlo con precisión, obras concretas de Ciro Trujillo. El adjetivo "independiente" era polémico y algo tramposo —esas comunidades no se habían secesionado de la República—, pero no era del todo falso: en Riochiquito había un poder que registraba nacimientos, adjudicaba tierras y educaba niños sin pasar por el Estado. Que ese poder tuviera fusiles al lado del sindicato es lo que lo volvió intolerable para Bogotá; que tuviera escuelas al lado del fusil es lo que lo volvió duradero.
Los orígenes: de las guerrillas liberales al comunismo del sur del Tolima
Los datos duros sobre el nacimiento y la juventud de Ciro son escasos: provenía de alguna de las regiones andinas del suroccidente —Cauca, Huila o el actual Quindío—, se formó como campesino y militó en su primera juventud política bajo las toldas del liberalismo. Esa trayectoria era, en su generación, casi un molde: la de un cuadro que Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Prías Alape "Charro Negro" e Isauro Yosa "Mayor Líster" comparten con él en biografías paralelas. Todos vienen del liberalismo popular, todos aterrizan en el sur del Tolima durante La Violencia, todos terminan en el Partido Comunista.
El detonante de esa mutación es conocido. El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, disparó la violencia bipartidista que ya venía cocinándose en los pueblos: los "Pájaros" y los "Chulavitas" al servicio del conservatismo emprendieron una guerra de quemas, emboscadas y asesinatos selectivos contra campesinos liberales, muchos de ellos armados apenas con escopetas de perdigón. En el sur del Tolima, donde ya había una tradición de conflicto agrario —disputas por pesas y medidas en las haciendas cafeteras, huelgas de recogedores, ecos de las luchas campesinas de los años veinte y treinta en Viotá, Chaparral, Sumapaz—, esa violencia encontró un sustrato favorable a la resistencia armada. La autodefensa campesina no fue una invención comunista sino una necesidad de supervivencia.
Lo específicamente comunista vino después. Hacia 1952, el Comando del Davis, en lo alto del cañón del Cambrín, articulaba destacamentos guerrilleros embrionarios con las cuadrillas liberales de Gerardo Loaiza bajo un estado mayor unificado. Ese equilibrio se rompió cuando el general Gustavo Rojas Pinilla, tras el golpe de 1953, ofreció una amnistía. Las guerrillas liberales, o buena parte de ellas —los que serían llamados "limpios"—, aceptaron y se desmovilizaron. Los núcleos comunistas —los "comunes"— rechazaron el ofrecimiento, desconfiando por igual del gobierno militar y de los liberales que ahora entregaban las armas. Esa desconfianza no era paranoia: se sospechaba, con razones, que algunos limpios reinsertados podrían ser usados como informantes o contrainsurgentes contra sus antiguos aliados.
En medio de esa fractura entre limpios y comunes se forjó Ciro Trujillo. Militó bajo banderas liberales, participó en las disputas internas, sobrevivió a la ofensiva militar de Rojas Pinilla contra Villarrica en 1955 —la llamada "guerra de Villarrica", que provocó el reagrupamiento guerrillero al sur del Tolima— y salió de allí ya identificado como cuadro comunista. Su nombre empezó a circular junto al de "Charro Negro", "Tirofijo" e Isauro Yosa. La tesis simplona de que "los liberales se hicieron comunistas por decreto de Moscú" no aguanta lectura: lo que ocurrió fue una selección por decantación. Los que aceptaron la amnistía volvieron a la vida civil; los que la rechazaron, por convicción o por miedo fundado, se encontraron cada vez más solos, cada vez más dependientes de la única estructura política nacional que seguía respaldándolos —el Partido Comunista Colombiano—, cada vez más obligados a leer el mundo con las categorías que ese partido les ofrecía.
El Frente Nacional: la puerta que se cerró
En agosto de 1958, Alberto Lleras Camargo asumió la presidencia inaugurando el Frente Nacional. El pacto entre el Partido Liberal y el Partido Conservador establecía la alternancia en la presidencia y la paridad en todos los cuerpos colegiados durante dieciséis años. Su objetivo declarado era poner fin a la violencia bipartidista, y en muchos sentidos lo consiguió: los odios entre liberales y conservadores fueron sedimentándose en una convivencia institucional. Pero el pacto tenía un afuera constitutivo: los comunistas. La dirigencia del PCC quedó excluida del poder compartido, y esa exclusión operó como un muro invisible entre el Estado que se reconstruía y los enclaves campesinos armados que habían sobrevivido a La Violencia bajo bandera comunista.
El efecto fue paradójico. En 1958, la mayor parte de las guerrillas liberales y comunistas se desmovilizó. Pero los núcleos comunistas que habían rechazado ya la amnistía de Rojas cinco años antes tampoco encontraron ahora un cauce legal para su integración: sus dirigentes no podían acceder al poder, sus organizaciones no podían competir electoralmente en condiciones plenas, y la desconfianza mutua con el nuevo régimen era ya patrimonial. A comienzos de la década, unos pocos cientos de guerrilleros comunistas seguían viviendo en comunas agrícolas dispersas en regiones remotas: el sur del Tolima, el oriente del Cauca, el pie de monte del Huila y el Caquetá.
Es en ese hueco donde Ciro Trujillo construye Riochiquito. No es un campamento en fuga; es un territorio con vocación de permanencia. Y es también en ese hueco donde el PCC vacila. El Congreso del partido, en diciembre de 1958, había recomendado "dejar quietas las armas" y concebir la lucha por el poder como acción de masas en múltiples frentes, no como guerra guerrillera; pero admitió, en la misma resolución, que las armas podían seguir siendo "elementos de disuasión frente a la reacción y a la injusticia" incluso en descanso. Era una fórmula ambigua, y la ambigüedad no era retórica: entre 1949 y 1964, el PCC osciló cíclicamente entre autodefensa y guerrilla móvil según la coyuntura, sin lograr, entre 1958 y 1962, unificar una orientación clara para los núcleos armados que le eran leales. El Congreso de 1961 endureció el lenguaje al hablar de "combinación de todas las formas de lucha" —una fórmula que admitía la lucha armada como camino legítimo—, pero seguía sin decir a Ciro Trujillo y a los suyos qué hacer con sus fusiles mañana.
La carta del 15 de marzo de 1961 al general Vicente Gómez Cajiao, firmada por "Ciro Castaño" y hoy custodiada en el Archivo General de la Nación, es la evidencia material de esa indefinición. Ciro estaba explorando una interlocución con autoridades civiles y militares, buscando —sin abandonar el fusil— algo parecido a un reconocimiento. No hubo respuesta útil. El Estado del Frente Nacional no tenía una política de negociación con guerrillas comunistas; los dirigentes del PCC no tenían una hoja de ruta para sacar del monte a sus propias autodefensas. La puerta, tal vez entreabierta un instante, se cerró por inercia de ambos lados.
Riochiquito: gobernar sin Estado, integrar sin homogeneizar
Mientras la política nacional se resolvía en el vacío, Ciro trabajaba. Riochiquito, ubicado en la vertiente oriental de la cordillera Central, en el nororiente del Cauca, colindando con Tierradentro y sus resguardos indígenas, era una geografía difícil: colonización tardía, presencia estatal mínima, cohabitación no siempre pacífica entre indígenas nasa y campesinos mestizos llegados de otras regiones. Ciro fundó allí la Unión Sindical de Trabajadores de Tierradentro y Riochiquito, y esa organización fue mucho más que un sindicato agrario. Carnetizaba a los miembros —en la práctica los inscribía como sujetos de un poder—, distribuía parcelas a los excombatientes que llegaban desde el sur del Tolima huyendo de las ofensivas militares, levantaba escuelas, abría caminos.
La convivencia entre comunidades indígenas y colonos mestizos no fue idílica: los intereses no siempre convergían, la tierra era objeto de tensiones, y las comunidades indígenas sufrieron desde temprano —lo dicen testimonios recogidos décadas después en el municipio de Páez— violencias de la guerrilla contra quienes se negaban a plegarse. Pero también hubo, con el tiempo, intercambio cultural, solidaridad, confianza. Muchos de los combatientes que Ciro dirigió eran ellos mismos indígenas: cuando en 1965 la I Conferencia del Bloque Sur se reunió en Riochiquito, más de cincuenta de los guerrilleros que Ciro presentaba eran indígenas.
Con Marulanda, que había construido en Marquetalia un enclave paralelo pero distinto, Ciro pactó una relativa y estratégica independencia: mandos separados, coordinación en lo esencial, respeto mutuo por las particularidades de cada zona. Riochiquito no era una sucursal de Marquetalia; era un proyecto hermano con reglas propias. Esa autonomía, más que un detalle organizativo, es política: sugiere que la guerrilla comunista de los primeros años sesenta no era una máquina jerárquica sino una federación laxa de enclaves con liderazgos regionales fuertes. Ciro, en el suyo, mandaba.
Las "repúblicas independientes": un discurso que fabricó un enemigo
En algún momento de comienzos de los años sesenta, desde el Senado de la República, Álvaro Gómez Hurtado —hijo de Laureano Gómez, heredero del laureanismo conservador— pronunció el discurso que daría nombre a la fase siguiente. Denunció la existencia de "repúblicas independientes" donde el Estado no ejercía control: Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero, Sumapaz, Planadas. Habitantes que no permitían la entrada de la autoridad. Un atentado permanente a la soberanía nacional. Un desafío a las Fuerzas Armadas. Gómez Hurtado mencionó a un bandolero llamado "Richard" y pidió al gobierno dar vía libre al Ejército para operar "a plenitud".
El discurso era, en su literalidad, exagerado y en algunos puntos falso: esas comunidades no se habían secesionado, ninguna había proclamado independencia, no había allí "repúblicas" en sentido jurídico alguno. Pero era también, en su núcleo, informativo: describía territorios donde efectivamente el poder local no pasaba por el Estado colombiano. Riochiquito, con su carnet sindical que hacía las veces de registro civil, era exactamente eso.
Lo decisivo no fue la verdad literal del discurso sino su función política. El adjetivo "independiente" transformó comunidades campesinas en amenazas a la soberanía; el sustantivo "república" convirtió sindicatos y escuelas en actos de guerra; la mención repetida de estos enclaves los ubicó, en el imaginario público, en el mismo plano que las guerrillas internacionales del momento. La lógica de la Guerra Fría hizo el resto: los medios de comunicación tomaron el discurso, los funcionarios estadounidenses inmersos en el enfrentamiento con Cuba lo tomaron también, y muy pronto Marquetalia y Riochiquito dejaron de ser lo que Ciro Trujillo y Manuel Marulanda estaban construyendo —territorios de colonización armada— para pasar a ser lo que Álvaro Gómez Hurtado había dicho que eran: focos de subversión comunista que había que exterminar.
Detrás del discurso, en lecturas críticas del período, no solo había preocupación soberanista: latifundistas y sectores del clero que no habían logrado apoderarse de tierras colonizadas por campesinos veían en la ofensiva militar una oportunidad de recuperar lo que la colonización armada les había cerrado. La "revancha terrateniente" que había alimentado La Violencia en Viotá, Chaparral y Sumapaz encontraba en las "repúblicas independientes" un nuevo objetivo.
Plan Lazo y Operación Marquetalia: la ofensiva que consolidó al enemigo que quería destruir
En 1964, bajo la presidencia de Guillermo León Valencia, el Ejército puso en marcha lo que la historia recuerda como el Plan Lazo —o "Laso", según se acepte que el nombre viene de la palabra española o del acrónimo inglés Latin American Security Operation, atribuido al Pentágono. El general Alberto Ruiz Novoa, su artífice, definió la filosofía con una frase de manual maoísta invertido: había que "quitarle el agua al pez", es decir, retirar el apoyo campesino a la guerrilla antes que combatirla frontalmente. El plan preveía tres fases: guerra psicológica y acción cívico-militar para ganar simpatías y construir redes de informantes; bloqueo económico y militar del territorio; y agresión punitiva con armas modernas y gran número de tropas.
La primera aplicación mayor fue la Operación Soberanía contra Marquetalia, en mayo de 1964. El objetivo era exterminar el enclave de Marulanda. El resultado fue militarmente mediocre y políticamente catastrófico. Marulanda y la mayoría de sus hombres escaparon al cerco, cruzaron cordilleras, redactaron en su huida el Programa Agrario Guerrillero —proclamado el 20 de julio de 1964— y llegaron, exhaustos pero organizados, a Riochiquito, donde Ciro Trujillo los recibió.
Ese encuentro es una de las escenas fundacionales del conflicto armado colombiano posterior. Lo que llegaba a Riochiquito no era un grupo derrotado sino un grupo transformado: la ofensiva militar los había convertido, casi sin querer, en algo que no eran antes. Habían dejado de ser autodefensas campesinas de un enclave para ser guerrilla móvil con proyecto nacional; habían dejado de defender Marquetalia para llevar Marquetalia, como símbolo y como programa, a cualquier montaña donde acamparan. Riochiquito, hasta entonces un experimento paralelo, se convirtió en la retaguardia estratégica de esa mutación.
A finales de 1965, en el propio Riochiquito, se celebró la I Conferencia del Bloque Sur, con cerca de cien combatientes según algunas estimaciones y hasta ciento cuarenta y cinco según testimonios de participantes. Se unificaron los destacamentos de Riochiquito, Natagaima, El Pato, Guayabero y Marquetalia. Se distribuyeron seis destacamentos bajo mandos definidos: Ciro Trujillo, Joselo Lozada, Carmelo López, Rogelio Díaz, José de Jesús Rojas y el propio Marulanda acompañado de Jacobo Arenas, el cuadro urbano del Partido Comunista que había llegado a integrarse a la guerrilla y que sería, durante décadas, su ideólogo. A Ciro le correspondió el destacamento más numeroso, y con la mayor parte del armamento —fusiles de perilla, algunos FA, uno que otro M1, revólveres y algunas metralletas—, con la misión de desplazarse hacia el sur de Caldas, la región que ese mismo año sería erigida en el nuevo departamento del Quindío. Joselo Lozada se movió hacia la cordillera Central; otros destacamentos marcharon al Huila y al centro del Tolima por los lados de Ortega; Marulanda y Arenas, con cincuenta hombres, se dirigieron al río El Pato.
Que a Ciro le tocara el grupo más armado y numeroso no es un detalle menor: era el reconocimiento tácito de su rango. Cuando entre el 25 de abril y el 5 de mayo de 1966 se celebró la II Conferencia del Bloque Sur en la región de El Pato —Meta—, y el Bloque Sur adoptó formalmente el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ciro Trujillo figuraba como primer lugarteniente de Manuel Marulanda. Segundo al mando de una organización que contaba entonces con unos trescientos cincuenta insurgentes, y cuyos comandantes eran todos de origen campesino con la única excepción de Jacobo Arenas.
Los últimos años: el segundo hombre y la memoria en Voz Proletaria
A partir de 1966, la vida de Ciro Trujillo se difumina con una velocidad que contrasta con la nitidez de sus años anteriores. Voz Proletaria, órgano del PCC, lo mencionaba junto a Marulanda y Sosa como uno de los comandantes de la resistencia armada comunista campesina al menos desde marzo de 1966; era, hacia adentro y hacia afuera del partido, una figura pública reconocida. Su nombre aparecía en las denuncias del partido sobre prácticas del Ejército —el asesinato de campesinos vestidos luego con prendas militares y presentados como guerrilleros muertos en combate, denunciado ya desde 1966 en publicaciones comunistas—, en un momento en que el conflicto empezaba a adquirir los rasgos que lo definirían durante décadas.
Ciro murió hacia 1968. Las circunstancias exactas de su muerte se pierden en la penumbra de un conflicto que apenas empezaba a ganar visibilidad para el país urbano. Su desaparición dejó a Marulanda como comandante único y consolidó a Jacobo Arenas como el segundo hombre político —aunque no militar— de la organización. Las FARC crecerían lentamente durante la década siguiente, confinadas todavía en regiones de Tolima, Meta y Caquetá, vinculadas al PCC en una relación ambigua que el propio partido no siempre asumía en público: durante ciertos períodos, el PCC aparentó oponerse a las guerrillas mientras las apoyaba clandestinamente, en parte por presiones soviéticas vinculadas a negociaciones comerciales durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, que habría solicitado a Moscú reducir el respaldo a los grupos armados a cambio de incrementar el comercio bilateral.
En 1974, la editorial Abejón Mono publicó en Bogotá Ciro: Páginas de su vida, un pequeño volumen que sería citado durante décadas por investigadores del conflicto colombiano, colombianos y anglosajones. Ese libro es hoy casi la única fuente narrativa extensa sobre su figura, y su circulación —limitada, casi militante— explica en parte por qué Ciro Trujillo es un nombre menos reconocido en el gran público que Marulanda o Arenas, pese a haber sido, en vida, el segundo hombre de la organización.
La huella: puente humano entre dos ciclos de guerra
La centralidad histórica de Ciro Trujillo no reside en batallas ganadas ni en textos doctrinarios. Reside en algo más denso: en haber sido, durante una década crítica, el articulador humano entre dos ciclos de guerra que la historiografía colombiana suele separar —La Violencia bipartidista, hasta 1958, y el conflicto armado interno contemporáneo, desde 1964—, cuando en la práctica fueron un continuo interrumpido por un pacto que no incluyó a todos.
El Frente Nacional no creó a Ciro Trujillo. Cuando el pacto se firmó en 1958, Ciro ya era un comandante comunista curtido, ya había rechazado con los suyos la amnistía de Rojas cinco años antes, ya había sobrevivido a la guerra de Villarrica, ya militaba en una organización política nacional que le daba marco a su fusil. La radicalización comunista de los liberales del sur del Tolima tenía lógica propia: nacía de la desconfianza justificada hacia los limpios que aceptaron la paz de Rojas Pinilla, del vínculo material con un PCC que sí les daba asesoría y solidaridad cuando nadie más lo hacía, de una experiencia acumulada de guerra que ya no admitía retrocesos fáciles.
Pero el Frente Nacional tampoco fue un decorado neutro. Fue el pacto que, al excluir a la dirigencia comunista del poder compartido, cerró la única vía institucional por la que aquellos enclaves pudieron haber sido reintegrados sin ofensiva militar. Fue el marco que legitimó la estigmatización de "repúblicas independientes" y que autorizó el Plan Lazo. Fue el sistema político que convirtió lo que en 1958 eran unos pocos cientos de guerrilleros dispersos en comunas agrícolas remotas en, hacia 1966, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Sin el Frente Nacional, Ciro Trujillo probablemente habría seguido siendo comandante de Riochiquito; con el Frente Nacional, terminó siendo cofundador de una organización que sobreviviría a su muerte por más de medio siglo.
La ironía —si esa palabra sirve para nombrar una tragedia nacional— es que el propio cerco militar de 1964 le regaló a la incipiente guerrilla su mito fundacional más eficaz: la idea de que las FARC no surgieron por iniciativa propia sino como respuesta a una agresión externa del Estado contra organizaciones agrarias comunistas. Esa narrativa, construida en gran medida por Arenas en los años posteriores, borró el pasado activo de la autodefensa comunista —el rechazo a las amnistías, la construcción territorial autónoma, la carta de Ciro al general Gómez Cajiao— y lo sustituyó por la imagen de un campesinado inocente atacado en su casa. La historia de Ciro Trujillo, leída completa, complica ese mito sin negarlo: hubo agresión estatal, es cierto, y fue desproporcionada y estigmatizante; pero hubo también, antes de esa agresión, un proyecto político armado que había decidido, mucho antes de 1964, no bajar los fusiles.
Ciro Trujillo Castaño es entonces, para quien lo lee hoy, una figura menos épica que instructiva. Un campesino colombiano de mediados del siglo XX que atravesó el liberalismo popular, la autodefensa contra los Chulavitas, la militancia comunista, la construcción de un poder local con escuelas y sindicato, la firma de una carta que buscaba una salida sin encontrarla, y finalmente la comandancia guerrillera de una organización nacional. En cada uno de esos pasos hubo elecciones suyas y también estrechamientos del campo de lo posible impuestos desde arriba. Su biografía es, en ese sentido, la historia en pequeño del conflicto armado colombiano: una trama donde la agencia campesina y las decisiones estatales se anudaron tan fuerte que separarlas, al cabo, ya no era posible ni para él ni para el país.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
32 documentos · 49 fragmentos01Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 1421 cita
[1]veterano diri- gente campesino Isauro Yosa, «Mayor Lister», y el guerrillero de ascendencia indígena Jacobo Prías Alape, «Cha- rronegro», pero en el largo plazo, lo que resultó más significativo fue la evolución de campesinos que prove- nientes de otras regiones (Cauca, Hui- la, Quindío) y habiendo militado en- tonces…
p. 142
02Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · Página 671 cita
[2]joven de 15 años. (…) me dice: Este muchacho y yo hemos decidido que él se va con ustedes, (…). Recordé en seguida (…) que era hermano de un guerrillero muerto (…), -¿Por qué causa te vas con nosotros? –le pregunté–. La explicación, (…): Quiero ser hombre respetado y querido por todos como mi her- mano. Él sabía…
p. 67
03Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 4031 cita
[3]some peasants from among those driven out of the municipios of Chaparral, El Líbano, and Rovira, in central and northern Tolima (to mention only three localities for which there is data). Military fortification began in these regions before 1953, and political organization solidified between 1953 and 1955, the year in…
p. 403
04When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · Página 3553 citas
[4]Cardenas, Leonidas, 56, 60 Cardona Arias, Ernesto, 176 Caribbean. See Colombia, Caribbean coast of Cannen, El, 67, 160-61 Caro, Jose Eusebio, 39, 82 Caro, Miguel Antonio, 188 Casabianca (Tolima), 47, 161, 164, 169 Index Casabianca, Governor Abel, 67 Casabianca, General Manuel, 20, 46-47, 59, 157, 160 Casafranco, Pablo…
p. 355
[5]Cardenas, Leonidas, 56, 60 Cardona Arias, Ernesto, 176 Caribbean. See Colombia, Caribbean coast of Cannen, El, 67, 160-61 Caro, Jose Eusebio, 39, 82 Caro, Miguel Antonio, 188 Casabianca (Tolima), 47, 161, 164, 169 Index Casabianca, Governor Abel, 67 Casabianca, General Manuel, 20, 46-47, 59, 157, 160 Casafranco, Pablo…
p. 355
[6]Cardenas, Leonidas, 56, 60 Cardona Arias, Ernesto, 176 Caribbean. See Colombia, Caribbean coast of Cannen, El, 67, 160-61 Caro, Jose Eusebio, 39, 82 Caro, Miguel Antonio, 188 Casabianca (Tolima), 47, 161, 164, 169 Index Casabianca, Governor Abel, 67 Casabianca, General Manuel, 20, 46-47, 59, 157, 160 Casafranco, Pablo…
p. 355
05Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · Página 4351 cita
[7](Bogotá: El Áncora Editores, 2006), 49. 96. The Peace Commission witnessed this structure at El Pato. Guzmán Campos, “Los grupos en con fl icto,” 173. 97. Claudio Lomnitz-Adler, The Return of Comrade Ricardo Flores Magón (Brooklyn: Zone Books, 2014), chapter 14. 98. Alape, Las vidas, 278. See also Riochiquito. 99.…
p. 435
06A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · Páginas 53, 58, 745 citas
[8]“hombres de fila” era CiroTrujillo, alias Mayor Ciro. El vm Congreso del Partido Comunista — diciembre de 1958—había recomendado: “La lucha por el podef se debe concebir como actividad de las masas en diferentes frentes; no únicamente como acción guerrillera. Dejen quietas las armas. Incluso en descanso pueden…
p. 53
[9]“hombres de fila” era CiroTrujillo, alias Mayor Ciro. El vm Congreso del Partido Comunista — diciembre de 1958—había recomendado: “La lucha por el podef se debe concebir como actividad de las masas en diferentes frentes; no únicamente como acción guerrillera. Dejen quietas las armas. Incluso en descanso pueden…
p. 53
[12]varias trochas para encontrarnos cerca de Símbula. Penamos mucho pasando esos fríos y esas cu chillas a pesar de conocer el camino. Caímos a Rionegro y por ahí llegamos a Riochiquito, comando que era de Ciro Trujillo. Pasaba de 50 guerrilleros, muchos indígenas. Con los nuestros,juntamos 145 unidades. Sabíamos que…
p. 74
[36]Q uintín Lame había hecho lo mismo en 1916. Pocas horas después, cuando aún los insurrectos no habían acabado de asaltar los almacenes, llegó a Inzá en un helicóptero el capitán Belarmino Pinilla.“Yo pedí apoyo de fuego, porque cuando aterricé la cola de la columna guerrillera estaba entrando al monte.Yo iba con el…
p. 58
[37]Q uintín Lame había hecho lo mismo en 1916. Pocas horas después, cuando aún los insurrectos no habían acabado de asaltar los almacenes, llegó a Inzá en un helicóptero el capitán Belarmino Pinilla.“Yo pedí apoyo de fuego, porque cuando aterricé la cola de la columna guerrillera estaba entrando al monte.Yo iba con el…
p. 58
07Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 661 cita
[10]seguridad. A cargo de Ciro Trujillo, una comisión se movió con el objetivo de establecerse, reconstruir la autodefensa campesina y levantar un movi- miento agrario integrado por guerrilleros y sus familias, campesinos locales y habitantes indígenas. La labor, sin embargo, no era fácil, pues los intereses de unos y…
p. 66
08Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · Páginas 127, 1352 citas
[11]“mayor” Ciro Trujillo. La labor de pacificación en el Cauca fue continuada por la Igle- sia y los terratenientes, quienes promovieron y financia ron bandas 200 El Davis fue el mayor núcleo de resistencia de las guerrillas liberales y comunistas durante los años cincuenta. Ubicado en el cañón de Las Hermosas, en el sur…
p. 127
[39]el 25 de abril y el 5 de mayo de 1966. 215 Detalles sobre la toma de Inzá en el testimonio de uno de sus participantes. Ver Moreno Torres, Aurora (2006). Campesinos en el Sur del Tolima. Estudio de caso 1960 – 1965. Trabajo de pre-grado en Historia, Departamento de Historia Universidad del Valle, Cali. 135 Tradiciones…
p. 135
09Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · Páginas 100, 1032 citas
[13]destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…
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[31]historiadores y analistas del fenómeno guerrillero en Colombia. Lo cierto es que, más allá de si el nacimiento de las FARC estaba o no inscrito en la lógica del desarrollo histórico. El PCC y el cerco militar contra Marquetalia le sirvió a la incipiente organización guerrillera para crear un poderoso mito fundacional.…
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10Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · Página 2322 citas
[14]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
p. 232
[15]inició en el año 1947. Cuando el presidente conservador Mariano Ospina Pérez intentó imponer la ley marcial, a fines de 1949, el Partido Comunista or- denó a sus miembros que se alzaran en armas para defenderse del Gobierno. El llamado de los comunistas a la autodefensa fue imitado por líderes del Partido Liberal y,…
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11Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Página 1161 cita
[16]el ambiente de fascinación por el establecimiento de una sociedad comunista en Cuba y en medio del conflicto entre China y la URSS, el PC fue ajustando lentamente su línea; en parte, al reconocer la importancia y la fuerza creciente de las organizaciones armadas guerrilleras, que en las zonas donde se habían visto…
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12Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · Página 682 citas
[17]con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…
p. 68
[18]con las guerrillas liberales y otras se enfrentaron con ellas, como muestra del desorden reinante en la guerra y de la interferencia de muchos elementos que desbarataban las líneas previstas de enemistad. En los años que trascurrieron entre 1958 y 1962, los comunistas no fueron capaces de unificar su orientación para…
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13Revolutionary Social Change in Colombia: The Origin and Direction of the FARC-EPJames J. Brittain · 2010 · Página 2591 cita
[19]the PCC trying to appease the Soviets was during the Liberal administration of Carlos Lleras Restrepo (1966–70]). The Colombian state had sought to boost trade with the USSR (and vice versa); therefore, Lleras requested the Soviets to place pressure on the Party to reduce its support for the guerrillas, and in return…
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14El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Página 992 citas
[20]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…
p. 99
[21]como su padre Laureano, durante un discurso en el Senado habló de la existencia de unas regiones conocidas como Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero, situadas en la vertiente de la cordillera Central, al sur del departamento del Tolima. Las trataba de “repúblicas independientes”, al asegurar que quienes…
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15La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · Página 361 cita
[22]Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, como “repúblicas independientes” en las que el Estado no ejercía ningún control. Y se convirtieron en un objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del también conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó una operación para acabar con el reducto…
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16Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · Página 2441 cita
[23]el propósito de convertir las autodefensas campesinas en la guerrilla del partido dentro de la estrategia de combinación de todas las formas de lucha (Pizarro, 1991). Uno de estos asentamientos campesinos, Marquetalia, se constituyó en la esencia del mito fundacional de las FARC. Se trataba de una comunidad campesina…
p. 244
17Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Páginas 69, 722 citas
[24]la soberanía del Estado, y agregó: «Hay la República Independiente de Sumapaz. Hay la República Independiente de Planadas, la de Riochiquito, la de este bandolero que se llama Richard». Gómez, además, le pidió al Gobierno que se diera vía libre al Ejército para que operara «a plenitud»; de no hacerlo, «está fomentando…
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[45]una perspectiva de más largo aliento, como parte de un proyecto político y de vida, bien fuese por por una decisión libre y racional, o presos de las circunstancias. Así lo constató ante la Comisión este testimoniante: «Esos eran Pájaros, apoyados por los terratenientes. Ellos no estaban en contra del Estado, ellos…
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18Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · Página 471 cita
[25]students, who received train- ing in Cuba in 1962, returned to Colombia and officially began the ELN’s insurgency struggle in 1964. The FARC emerged under the leadership of the Communist Party and operated with the support of peasants who sought refuge from the repression of La Violencia. The FARC was largely made up…
p. 47
19Pueblos arrasados: Memorias del desplazamiento forzado en El Castillo (Meta)Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Catalina Riveros Gómez, Francisco Hernando Vanegas Toro, Julián Augusto Vivas García, Pablo Andrés Convers Hilarión (relatores) · 2015 · Página 641 cita
[26]la Escuela Militar de Cadetes a fin de elevar la enseñanza en el ámbito universitario y se fundó la Cátedra de Filosofía Militar, con el fin de explicar el sentido y la misión de las Fuerzas Armadas y dar a conocer el papel de esta institución. También se hizo un esfuerzo por llevar a los cuadros de las Fuerzas…
p. 64
20No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 1021 cita
[27]corto, mediano y largo plazo 262. El objetivo era: [...] emprender y realizar la acción civil y las operaciones militares necesarias para eliminar las cuadrillas de bandoleros y prevenir la formación de nuevos focos o núcleos de antisociales a fin de obtener y mantener un estado de paz y de tranqui- lidad en todo el…
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21Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · Página 2241 cita
[28]Chiquita, El Pato and Guayabero. As a governmental plan for controlling them, the Lazo Plan was put into action. The development of this plan includes several tactical steps. The first is the psychological war which embraces the “civic-military action” consisting of programs of aid to the peasants through army…
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22Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 86, 92, 953 citas
[29]tuvimos con las fuer zas oficiales en la otra violencia y ahora no saben que nosotros hemos acumula do muchas experiencias en este tipo de lucha [...]".36 35 Pende un debate bizantino sobre el nombre oficial de la Operación: si Laso (en el marco del Latín American Security Operation, laso) o Lazo con zeta. El primer…
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[33]con la cual se descalifica, se aísla de la sociedad a las personas que se quiere asesinar, para que no haya protestas por su muerte. Pero ya está de moda en el ejército obligar a los soldados a asesinar a los campesinos, cambiarles su ropa civil por prendas mili- tares, sus alpargatas por tenis, ponerle un arma al…
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[48]tenía “el respaldo del Partido Comunista”. Añade que “según informaciones de Jorge Arboleda al hacenda- do Tomás Ramos quien confidencialmente las suministró a la Seccional”, el asalto del Charro se prepara en una finca de Neiva. 30 ¿Por qué se enredó el acuerdo? A pesar de las intenciones políticas del liderazgo…
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23Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · Página 591 cita
[30]colombiano en el marco de la guerra fría. Las operaciones de mayo de 1964 conocidas como Operación Soberanía, ocasionaron la salida de campesinos que organizados en grupos de autodefen- sas, iniciaron una marcha hacia el sur del país en columnas, este proceso per- mitió la consolidación política y militar con la…
p. 59
24¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · Páginas 74, 772 citas
[32]34 31. Véanse: Pizarro Leongómez, Las F ARC (1949-1966), 188-189; y Pizarro Leongómez, Una democracia asediada, 168. 32. Manuel Bonnet Locarno, “Operación Marquetalia. Surgen las FARC ”, en Hablan los generales. Las grandes batallas del conflicto colombiano contadas por sus protagonistas, comp. Glenda Martínez…
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[44]estallido re- volucionario en los países latinoamericanos”. Ciertamente, durante la Violencia, la confrontación en algunas zonas del país se entrelazaba con la “revancha terrateniente”, una suerte de venganza por las luchas campesinas de las décadas de 1920 y 1930. 21 La 21. Las reivindicaciones de líderes y…
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25La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · Páginas 89, 902 citas
[34]“‘De Marquetalia se puede salir por varias trochas. Se sale para el Huila, se sale para el Cauca, se sale para Caldas. Nosotros teníamos muchas vías de escape. Y nadie lo sabía. Entonces nosotros escapamos por to- das esas trochas. Claro que había una trocha que se lla- maba la trocha central, quizá, es la trocha que…
p. 89
[35]a veces las pala- bras de Marulanda: “‘De Marquetalia se puede salir por varias trochas. Se sale para el Huila, se sale para el Cauca, se sale para Caldas. Nosotros teníamos muchas vías de escape. Y nadie lo sabía. Entonces nosotros escapamos por to- das esas trochas. Claro que había una trocha que se lla- maba la…
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26Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Páginas 22, 312 citas
[38]de Abril (M-19), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) o la guerrilla indigenista Quintín Lame (QL). APARICIÓN E HISTORIA DE LAS FARC, 1964-1998 Como se explicaba, las FARC toman el ataque sobre la República de Marquetalia del 27 de mayo de 1964 como su mito fundacional, si bien esta denominación no aparece…
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[43]el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…
p. 22
27Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 3081 cita
[40]distribuyeron en seis destacamentos, dirigidos cada uno de ellos por Ciro Trujillo, Joselo Lozada, Carmelo López, Rogelio Díaz, José de Jesús Rojas y Manuel Marulanda en compañía de Jacobo Arenas, quienes marcharon con un grupo de cincuenta hombres a la región del río El Pato, donde tenían planificado integrar a los…
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28Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · Página 561 cita
[41]de sus pue- blos y se reagruparon en el sur del Tolima. COMPOSICIÓN DE CLASE Y DE GÉNERO DE LAS FARC Los comandantes de las FARC de ese entonces eran Manuel Maru- landa Vélez,Jacobo Arenas, Rigoberto Lozada (Joselo), Carmelo López, Rogelio Díaz,José de Jesús Rivas (Cartagena) y Ciro Trujillo. Todos eran de origen…
p. 56
29Autodefensas de Cundinamarca. Olvido estatal y violencia paramilitar en las provincias de Rionegro y Bajo MagdalenaCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Rodrigo Arturo Triana Sarmiento, León Felipe Rodríguez Hernández, César Nicolás Peña Aragón · 2020 · Página 351 cita
[42]las FARC, sí articuló formas organiza- tivas agrarias, legales e ilegales, constituidas en los años precedentes. En este sentido, la base construida por el movimiento comunista en los núcleos agra- rios cafeteros de Cundinamarca posibilitó la conformación de las estructuras guerrilleras en la década de 1960. 1.…
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30Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · Página 1281 cita
[46]se escribió en la novela de Alirio Vélez Machado Sargento Matacho 80 Meertens también argumenta que las pocas mujeres que estuvieron en la vida de militancia debían tener un marido líder o combatiente, pero al entrar en la maternidad, quedaban por fuera de este derecho, es decir, la maternidad representaba un punto de…
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31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. OrinoquíaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 541 cita
[47]Canal Encuentro». 107 Semana, «El Tinigua». 108 Molano et al., Yo le digo una de las cosas: la colonización de la Reserva La Macarena. colonización, poblamiento e ímpetu organizativo (1953-1977) 55 Segunda oleada: las columnas de marcha La segunda oleada de poblamiento, iniciada también en los cincuenta, fue prota-…
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32De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · Página 711 cita
[49]ALIENTO de las guerrillas comunistas hacia la región de Gaitania y el Támaro, que posteriormente Charro Negro bautizó como Marquetalia, mien- tras las guerrillas Liberales se instauraron en el Cañón del Cambrín, en Puerto Saldaña y también parte del Sur del Ataco. Estas veredas, años después, serían marco de la…
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