Gilberto Alzate Avendaño
La Violencia
1910–1960
La biografía
Gilberto Alzate Avendaño (Manizales, 1910 – Bogotá, 1960) fue el caudillo del alzatismo, la tercera corriente del conservatismo colombiano durante La Violencia, junto al laureanismo y al ospinismo. Orador de tribuna eléctrica, parlamentario, editor y hombre de partido, encarnó una derecha hispanista y nacionalista que se pensó heredera del catolicismo intransigente de los años veinte y aspiró a un Estado fuerte de inspiración corporativa. Su importancia histórica no está en un cargo —nunca fue ministro ni presidente— sino en haber liderado el sector conservador que sostuvo primero el golpe militar de 1953 contra Laureano Gómez, luego rompió con Rojas Pinilla antes que casi ningún otro y, finalmente, quedó fuera del Frente Nacional. Su muerte prematura en 1960, cuando estaba a punto de convertirse en candidato presidencial de una coalición anti-laureanista, cerró una biografía que ilumina un ángulo poco atendido de La Violencia: la guerra interna del conservatismo por el control del Estado.
Línea de vida
- 1910
Nacimiento en Manizales
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Nació en Manizales, Caldas, ciudad en pleno ascenso económico gracias al café, con una élite conservadora densa que produjo abogados, poetas y polemistas. Se formó en el derecho y en las letras, entrando a la vida pública cuando el Partido Conservador perdía el poder en 1930 y se replegaba a la oposición.
- 1930
Formación política en la oposición conservadora
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Durante los gobiernos liberales de Olaya Herrera y Alfonso López Pumarejo, el conservatismo practicó la abstención electoral sistemática. Alzate Avendaño se educó políticamente en ese ambiente de tribuna, prensa doctrinaria y mitin, compartiendo temperatura intelectual con Los Leopardos —Silvio Villegas, Augusto Ramírez Moreno, José Camacho Carreño, Joaquín Fidalgo y Eliseo Arango— aunque sin figurar en su nómina originaria.
- 1946
Consolidación como figura de peso en el conservatismo triunfante
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Con el retorno conservador al poder mediante la victoria de Mariano Ospina Pérez sobre la división liberal, Alzate Avendaño era ya una figura parlamentaria y oratoria de primer orden. Encabezó la corriente alzatista, diferenciada del laureanismo y del ospinismo, con base regional propia en el Viejo Caldas y sectores de Antioquia, disputando la conducción del partido tanto como enfrentando al liberalismo.
- 1949
Oposición a la hegemonía laureanista y ruptura bipartidista
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Mientras Laureano Gómez era elegido presidente en solitario para 1950-1954 tras el cierre del Congreso y el estado de sitio decretado el 9 de noviembre de 1949, Alzate Avendaño se perfilaba como cabeza de una facción conservadora que resistía la pretensión laureanista de controlar el partido y el Estado en exclusiva. La llamada 'dictadura conservadora' agudizó las tensiones internas del conservatismo.
- 1953
Respaldo al golpe militar contra Laureano Gómez
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Ospinistas y alzatistas fueron considerados los 'mentores' políticos del régimen de Gustavo Rojas Pinilla, cuyo golpe de junio de 1953 enterró el proyecto de reforma constitucional corporativa de inspiración franquista impulsado por Laureano Gómez. Aunque alzatistas y laureanistas compartían el hispanismo doctrinario, la disputa era por la conducción del proyecto conservador, no por diferencias ideológicas sustanciales.
- 1955
Ruptura con Rojas Pinilla y paso a la oposición
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Para 1955, muchos alzatistas se habían separado del gobierno de Rojas Pinilla y pasado a la oposición, antes que los ospinistas, quienes lo hicieron a mediados de 1956. El sesgo de independencia del régimen respecto a sus mentores contribuyó a la reunificación del bloque de poder —incluyendo al liberalismo y al laureanismo— para derrocarlo, proceso formalizado con el Pacto de Benidorm en 1956.
- 1958
Intento de golpe de Estado
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Alzate Avendaño protagonizó un intento de golpe de Estado en 1958, hecho registrado por la historiografía, que revela su posición de outsider respecto al nuevo orden del Frente Nacional y su disposición a recurrir a medios extraparlamentarios cuando las vías institucionales le cerraban el paso.
- 1960
Muerte prematura y cierre de una trayectoria trunca
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Murió en Bogotá en 1960, a los cincuenta años, cuando era el candidato que todo hacía indicar sería escogido por la coalición anti-laureanista de ospinistas, leyivistas y alzatistas. Su muerte abrió el camino a Guillermo León Valencia. Al finalizar el gobierno de Rojas, el alzatismo quedó entre las tres corrientes conservadoras opositoras al Frente Nacional, junto a leyivistas y rojistas.
Un manizaleño en la generación de Los Leopardos
Nació en Manizales en 1910, ciudad caldense entonces en pleno ascenso económico y político gracias al café, con una élite conservadora densa y una universidad joven que producía abogados, poetas y polemistas en la misma proporción. Formado en el derecho y en las letras, entró a la vida pública cuando el Partido Conservador, después de casi medio siglo de hegemonía, perdía el poder en 1930 y se veía obligado a repensarse desde la oposición.
Ese repliegue produjo una camada intelectual que marcaría medio siglo de historia. Los Leopardos —Silvio Villegas, Augusto Ramírez Moreno, José Camacho Carreño, Joaquín Fidalgo y Eliseo Arango— fijaron el tono. Escribían en El Nuevo Tiempo y en la revista El Gráfico, y proponían un conservatismo que se recristianizara, recuperara su doctrina tradicional y afilara un programa social y político frente al liberalismo, al socialismo y a lo que llamaban "sectas masónicas". Acogían con integralidad las encíclicas papales —la Quanta Cura de 1864 y su Syllabus eran texto fundacional— y desde allí articulaban un catolicismo militante que rechazaba la modernidad liberal en bloque.
Alzate Avendaño no figura en la nómina originaria de Los Leopardos, pero pertenece a su misma temperatura intelectual y política. Silvio Villegas, manizaleño también, fue su cercano; el hispanismo, el catolicismo doctrinario, la retórica encendida y la desconfianza hacia el parlamentarismo liberal son el aire común que respiran. Su lugar es el de un segundo momento: no el de los fundadores de la reacción conservadora frente a la República Liberal, sino el de quien la convierte en corriente de masas y en instrumento de disputa por el poder dentro del propio partido.
Los años treinta fueron para él —como para casi todo su sector— años de tribuna, prensa y abstención. El Partido Conservador practicó la abstención electoral sistemática durante los gobiernos liberales de Enrique Olaya Herrera y Alfonso López Pumarejo, y la extendió a las elecciones que llevaron a Eduardo Santos. Fue una estrategia de deslegitimación del régimen liberal que, al mismo tiempo, empujó al conservatismo hacia la calle, el mitin y la prensa doctrinaria. Alzate Avendaño se educó políticamente en ese ambiente: la palabra como arma, el enemigo definido con claridad, el partido como comunidad total.
En 1937 operaba en Colombia una organización llamada Haz de Fuego, cuyos militantes desfilaban con camisas negras en un país donde ya se sentían los ecos de la guerra española y del ascenso de los fascismos europeos. Los diplomáticos norteamericanos apostados en Bogotá registraron el surgimiento de grupos de ese signo sin darle mayor importancia estratégica, y a la vez denunciaron conspiraciones conservadoras contra el régimen liberal. La derecha doctrinaria colombiana miraba con simpatía la España de Franco y de José Antonio Primo de Rivera —más que la Italia de Mussolini o la Alemania nazi— porque encontraba allí un modelo hispánico y católico, no pagano. Esa distinción, relevante para caracterizar a Laureano Gómez —seguidor de la Falange más que del fascismo propiamente dicho—, vale también para el conjunto de la generación en la que se forma Alzate Avendaño. Su hispanismo no es un adorno retórico: es un programa.
El ascenso dentro del partido y la irrupción del gaitanismo
Cuando el conservatismo regresa al poder en 1946, Alzate Avendaño es ya una figura de peso. La victoria de Mariano Ospina Pérez sobre Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán —Gaitán obtuvo unos 350.000 votos, unos 200.000 menos que Ospina— fue posible por la división del Partido Liberal, no por el crecimiento propio del conservatismo. Ese detalle importa: Ospina llegó a la Casa de Nariño sabiendo que gobernaba en minoría social, y por eso anunció desde la campaña que instalaría un gabinete paritario de Unión Nacional, integrando a liberales y conservadores.
Dentro del partido de gobierno, tres corrientes empezaron entonces a perfilarse con nitidez. El ospinismo, más pragmático, dispuesto al pacto con el liberalismo moderado, con base en la burguesía cafetera y agroexportadora. El laureanismo, doctrinario, intransigente, con El Siglo como órgano de combate y con Laureano Gómez como jefe indiscutido. Y el alzatismo, que hacía suyo el hispanismo doctrinario del laureanismo pero disputaba su liderazgo, no lo aceptaba como jefe único y se apoyaba en bases regionales propias, señaladamente en el Viejo Caldas y en sectores de Antioquia. La imagen de un conservatismo monolítico dirigido por Laureano Gómez es un espejismo retrospectivo: desde 1946 el partido es un archipiélago de facciones que se disputan la conducción tanto como se enfrentan al liberalismo.
La primera ola de La Violencia empezó justamente en 1946, con el retorno conservador al poder. Comisiones armadas conservadoras avanzaron sobre municipios liberales; desde Boyacá, Nariño y Antioquia el patrón se extendió después a Tolima, Valle del Cauca y Viejo Caldas. Los campesinos de esas regiones no hablaban de "cuándo empezó la Violencia" sino de "cuándo llegó", asociando su llegada con la aparición de los chulavitas.
Alzate Avendaño se movía en ese escenario como parlamentario y como orador. Su tribuna era la Cámara y la plaza; su instrumento, la palabra escrita en la prensa de partido. Fue una figura recurrente en la vida pública colombiana de esos años, con presencia continua en el Congreso, en los debates de reforma electoral, en la definición de estrategia partidista frente a los liberales y frente a los otros conservadores. No tenía la vocación teológica de Laureano ni la habilidad ejecutiva de Ospina: tenía la voz. En un país donde la política se hacía todavía en discursos de tres horas y en editoriales incendiarios, esa voz era capital.
Del Bogotazo a la ruptura total
El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, cambió el eje del país. La ola de disturbios que estalló en Bogotá y se propagó a otras ciudades —el Bogotazo— fue leída por Ospina Pérez como una oportunidad para reconstituir el gobierno de Unión Nacional con dirigentes liberales, arreglo que duró apenas algo más de un año a partir de abril de 1948.
Bajo la superficie del acuerdo, sin embargo, el aparato conservador se transformaba. Desde 1947, y con mayor intensidad después del 9 de abril, el gobierno emprendió la conservatización de la policía. Del municipio boyacense de Boavita, y específicamente de una vereda llamada Chulavita, se reclutaron agentes sectariamente conservadores que dieron nombre a lo que sería, durante casi una década, el brazo represivo del Estado: la policía chulavita. Paralelamente surgieron los pájaros, una cofradía de mercenarios volantes de desconcertante eficacia letal que se desplazaban de un lugar a otro para cometer asesinatos selectivos por encargo, los llamados "trabajitos". Operaban en el norte del Valle, en el noroccidente de Risaralda, en Caldas y en varios municipios del Quindío, con León María Lozano, alias El Cóndor, como su líder más conocido. Gremios, ganaderos y hacendados conservadores financiaron cuerpos armados privados; se propuso crear una policía particular de unas trescientas unidades pagada por los propietarios; guardias cívicas asumieron funciones represivas y de impartición de justicia contra liberales gaitanistas. Los chulavitas transportaban cadáveres en volquetas y los arrojaban en precipicios y ríos: desde el puente de Pandi al río Sumapaz, desde los despeñaderos de Profundos entre Villarrica y Cunday. Mutilaciones, violencia sexual y sevicia sobre los cuerpos formaron parte del repertorio.
Esa maquinaria de terror no la creó Alzate Avendaño ni fue su proyecto, pero se desplegó bajo un gobierno conservador en cuyo partido él era una de las tres cabezas. En 1949, desde el Congreso y desde la gran prensa, se lanzaban frases que preparaban el terreno: "Si el liberalismo se empecina, el problema del poder no se definirá en las urnas sino en las barricadas". La frase circulaba como amenaza pública, y el clima de asedio contra el Congreso —descrito como epicentro de la agitación liberal— se agravaba con cada semana. El Siglo, controlado por Laureano Gómez, respaldaba abiertamente la conservatización de instituciones y la escalada represiva; el conjunto de la gran prensa conservadora tensaba la cuerda.
El 9 de noviembre de 1949 se produjo la ruptura definitiva. Ospina decretó el estado de sitio, cerró el Congreso y aplazó las elecciones parlamentarias. El liberalismo se retiró de la contienda presidencial y Laureano Gómez fue elegido en solitario para el período 1950-1954, inaugurando la llamada "dictadura conservadora". Su elección impulsó, en respuesta, el crecimiento de las guerrillas liberales en los Llanos Orientales, el occidente de Antioquia y la zona cafetera. En el sur del Tolima, en Santiago Pérez, Planadas y Gaitania, comisiones chulavitas presionaron a colonos liberales y comunistas, y allí empezaron a formarse los primeros núcleos armados que llevarían adelante la resistencia campesina, con Pedro Antonio Marín entre los nombres que emergen del período. En agosto de 1952, la I Conferencia Nacional Guerrillera —la Conferencia de Boyacá— planteó por primera vez una alianza entre guerrillas liberales y comunistas. La violencia rural había alcanzado dimensiones que ningún actor controlaba ya del todo.
La reforma corporativa y el proyecto del Estado franquista
El segundo hecho decisivo del período fue el proyecto de reforma constitucional que el gobierno de Laureano Gómez impulsó a través de la Comisión de Estudios Constitucionales. En su elaboración tuvo un papel destacado Álvaro Gómez, hijo del presidente. El proyecto, publicado el 9 de junio de 1953, aspiraba a instaurar en Colombia un régimen corporativo de inspiración franquista: representación por gremios, cuerpos intermedios, sindicatos verticales, en lugar del sufragio universal y los partidos como base de la representación política.
El constitucionalista Tulio Enrique Tascón lo calificó de "proyecto de constitución totalitaria". Alfonso López Michelsen sostuvo que "acaba con la democracia establecida en Colombia desde el primer día de la emancipación". El rechazo fue transversal: alcanzó a la opinión de todos los partidos, incluida buena parte del propio conservatismo. Para preparar el terreno, en abril de 1953 el gobierno patrocinó en Medellín un encuentro de profesores y estudiantes del cual surgió la Federación de Universitarios de Colombia (FUC), con aval de la jerarquía eclesiástica, para respaldar la reforma. La FUC no incluyó entre sus postulados la autonomía universitaria ni la libertad de cátedra, banderas que el gobierno había convertido en blancos de ataque.
Aquí llega el punto delicado de la biografía de Alzate Avendaño. El corporativismo hispanista era también su idioma; el catolicismo integrista, el rechazo del liberalismo, la admiración por la España de Franco pertenecían a la matriz común de la derecha doctrinaria colombiana en la que él se había formado. Pero la reforma constitucional de 1952-1953 fue el proyecto del laureanismo, no del alzatismo. Y el alzatismo, junto al ospinismo, se opuso, colaboró en el ambiente de resistencia que hizo insostenible el proyecto y, finalmente, respaldó el golpe militar que lo enterró.
La distinción merece detenerse. En el terreno doctrinal, alzatistas y laureanistas eran casi indistinguibles: ambos hispanistas, católicos intransigentes, partidarios de un Estado fuerte, hostiles al liberalismo individualista. La diferencia real no era ideológica sino política: quién controlaba el partido, quién controlaba el Estado, qué facción capitalizaba el retorno conservador. La disputa entre Alzate Avendaño y Laureano Gómez no fue un debate entre dos visiones de la nación sino una guerra por la conducción del proyecto conservador. Cuando el laureanismo intentó cristalizar su hegemonía en una constitución corporativa que blindara al partido en el poder, el resto del conservatismo entendió que perdería la partida si no reaccionaba. La reforma se convirtió, así, en el detonante de la ruptura intraconservadora.
Al mismo tiempo, el estado de sitio se mantenía desde 1949 y se prolongaría durante toda la presidencia de Gómez; la represión desde el partido de gobierno alimentó la formación de comités de resistencia en campos y ciudades; el 6 de septiembre de 1952, militantes conservadores y policías de civil asaltaron y quemaron los edificios de El Tiempo y El Espectador, las casas de Carlos Lleras Restrepo y Alfonso López, y las oficinas de la Dirección Nacional Liberal en Bogotá, sin respuesta gubernamental. El país estaba al borde de la ingobernabilidad. Cuando Gómez retornó al poder en junio de 1953 tras un breve retiro por enfermedad e intentó deshacerse del general Gustavo Rojas Pinilla —quien tenía fuertes lazos con el ospinismo—, las contradicciones dentro del bloque conservador estallaron.
El golpe de junio y la mentoría de Rojas
El 13 de junio de 1953, Rojas Pinilla derrocó a Laureano Gómez. El golpe fue organizado por el ospinismo cafetero, contó con el apoyo abierto del liberalismo y con la adhesión del alzatismo. Líderes conservadores y liberales en Bogotá respaldaron el movimiento; Gómez y su núcleo doctrinario quedaron aislados. Fue, en propiedad, un cuartelazo civil-militar cuyos arquitectos políticos fueron dos facciones conservadoras y el liberalismo unido en el rechazo al proyecto corporativo laureanista.
Alzate Avendaño y el ospinismo fueron los "mentores" políticos del régimen militar. Durante los primeros meses, las decisiones económicas y sociales estuvieron en manos de políticos y ejecutivos vinculados a la burguesía agroexportadora, ospinistas y alzatistas por afiliación. La autonomía del régimen fue relativa: Rojas ocupaba la presidencia, pero gobernaba —al menos al inicio— con y para el bloque que lo había llevado allí.
El régimen se legitimó rápidamente. La Asamblea Constituyente que Laureano Gómez había convocado para aprobar su reforma corporativa fue utilizada por Rojas como instrumento jurídico para declarar vacante la presidencia, legalizar su ascenso y ratificarlo por cuatro años. En julio de 1953 decretó una amnistía para los involucrados en la violencia, y entre agosto y octubre logró la desmovilización del grueso de las guerrillas llaneras. En apariencia, el país entraba en un tiempo distinto.
Pero el pacto entre Rojas y sus mentores conservadores no duraría. A comienzos de 1955 el gobierno lanzó un operativo militar masivo en Villarrica, Tolima —cerca de cuatro mil soldados, artillería, más de cincuenta aviones—, declarando la región zona de operaciones militares en lo que se conoció como la Guerra de Villarrica. La operación no quebró la resistencia campesina; extendió el conflicto a otras zonas y provocó desplazamientos que engrosaron los grupos armados. La deriva militarista del régimen empezaba a chocar con las expectativas de sus patrocinadores civiles.
La ruptura anticipada con Rojas
Aquí aparece uno de los datos que mejor definen políticamente a Alzate Avendaño: para 1955, muchos alzatistas se habían separado del gobierno de Rojas Pinilla y pasado a la oposición. Los ospinistas lo harían recién a mediados de 1956. El laureanismo, que nunca había apoyado el régimen, seguía siendo el único sector que estuvo en su contra desde el principio.
Ese orden temporal —alzatistas primero, ospinistas después— no habla de una mayor pureza democrática del alzatismo, sino de una lectura política más rápida del punto en que el régimen dejaba de servir a sus mentores. Rojas empezó a asumir un sesgo de independencia respecto a los partidos tradicionales; María Eugenia Rojas dirigió el SENDAS, que distribuía alimentos y generaba apoyo popular entre los sectores pobres; el régimen viraba hacia una base populista propia que apuntaba a la conformación de lo que sería después la ANAPO como tercer partido. Para las élites conservadoras que habían llevado a Rojas al poder para deshacerse de Laureano Gómez, la nueva deriva era, sencillamente, otra amenaza. El alzatismo la detectó antes.
La respuesta del bloque de poder fue previsible. El sesgo de independencia del régimen provocó la reunificación de las élites en su contra: alzatistas, ospinistas y —crucialmente— el laureanismo, que ahora volvía al centro del juego. El Pacto de Benidorm, firmado en 1956 entre Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez, abrió el camino a una alianza entre el liberalismo y el laureanismo para enfrentar a Rojas. Para fines de 1956, según la embajada de Estados Unidos, Rojas ya no tenía base política en los partidos tradicionales, aunque estos no parecían inclinados a derribarlo por la fuerza inmediata.
El régimen cayó en mayo de 1957. Alzate Avendaño había cumplido ya el trayecto completo: mentor del golpe de 1953, opositor desde 1955, actor de la reunificación conservadora que preparó la salida. Lo que vendría después, sin embargo, no lo tendría como beneficiario obvio.
Fuera del Frente Nacional
El acuerdo del Frente Nacional se diseñó como pacto de reconciliación entre los partidos tradicionales: alternancia bipartidista en la presidencia, paridad en cargos, tregua entre las cúpulas liberales y conservadoras. Pero el conservatismo llegó a esa mesa fragmentado en al menos seis bandos. Favorables al Frente: laureanistas, ospinistas y valencistas —seguidores de Guillermo León Valencia. Enemigos: leyivistas —seguidores de Jorge Leyva—, rojistas y alzatistas.
El alzatismo quedó en el bando de los excluidos. La razón no era secundaria: el Frente Nacional era, en buena medida, la reconciliación de las cúpulas —Alberto Lleras y Laureano Gómez— a las que el alzatismo había disputado la conducción durante quince años. Aceptar el pacto significaba subordinarse a un arreglo tejido por sus dos rivales históricos. Alzate Avendaño se negó.
El 2 de mayo de 1958 hubo un intento serio de cuartelazo, en el que Alzate Avendaño estuvo vinculado. El episodio, poco recordado, llevó a los fundadores del Frente Nacional a prorrogar sin fecha la reforma del ejército, la policía y los aparatos de inteligencia. El compromiso del presidente electo de extender el perdón y olvido a todos los militares, individual e institucionalmente, era, entre otras cosas, la contrapartida necesaria de esa fragilidad. El Frente Nacional nació sabiendo que su base militar y de seguridad no estaba blindada.
Con el tiempo, los sectores no laureanistas del conservatismo —ospinistas, leyivistas y herederos del alzatismo— fueron reconstruyéndose como coalición interna. En las elecciones para cuerpos colegiados de 1962 volverían a derrotar al laureanismo. Y hacia 1960 todo indicaba que Alzate Avendaño sería el candidato presidencial de esa coalición anti-laureanista para el turno conservador siguiente: el hombre alrededor del cual se articularía la respuesta al pacto de las cúpulas.
La muerte y la sucesión
Gilberto Alzate Avendaño murió en 1960, a los cincuenta años, por complicaciones asociadas a su adicción a la comida. La descripción es cruda pero exacta: un cuerpo que no soportó los excesos del hombre que lo habitaba. Su desaparición reordenó de inmediato el mapa conservador.
La candidatura que la coalición anti-laureanista habría de llevar cayó entonces en Guillermo León Valencia, a quien Laureano Gómez había descabezado años antes como candidato para imponer a Alberto Lleras. Valencia terminaría siendo presidente del período 1962-1966. El alzatismo, sin su caudillo, se alió con el ospinismo y siguió operando como fuerza dentro del partido, pero perdió el filo que le daba la voz de su fundador.
La cuestión del legado
Preguntarse qué queda de Alzate Avendaño obliga a distinguir dos capas. La primera, biográfica: fue un orador de primera línea, un editor influyente, un jefe de facción capaz de sostener durante quince años una corriente conservadora autónoma con base propia en Caldas y Antioquia. En un partido donde Laureano Gómez pretendía ser el jefe único, sostener esa autonomía fue un logro político real.
La segunda capa, más incómoda, es la ideológica. El corporativismo hispanista, el catolicismo integrista, la admiración por la España de Franco, la desconfianza hacia el sufragio universal formaron parte del repertorio de la generación entera en la que él se educó. Cuando ese repertorio intentó cristalizar en un proyecto constitucional en 1952-1953, el alzatismo se opuso —no porque tuviera un proyecto alternativo mejor definido, sino porque el proyecto laureanista amenazaba el equilibrio interno del partido. La derecha radical colombiana no fracasó por falta de doctrina o de tribuna; fracasó porque nunca logró articular una hegemonía dentro de su propio bloque. La reforma corporativa cayó porque el ospinismo y el alzatismo la sabotearon, aliándose con el liberalismo en el golpe de 1953. Y esa alianza es, retrospectivamente, la mejor prueba de que las diferencias entre facciones conservadoras pesaban tanto o más que las diferencias entre partidos.
Vista desde este ángulo, La Violencia se lee de otra manera. No solo como guerra entre liberales y conservadores en el campo, con sus chulavitas, sus pájaros, sus guerrillas llaneras y su gramática de terror. También, y quizá sobre todo en su desenlace institucional, como guerra intraconservadora por el control del Estado: laureanismo contra ospinismo-alzatismo, con la violencia rural como instrumento y como costo de una disputa cuyos actores decisivos vivían en Bogotá. La transición al Frente Nacional no fue una reconciliación democrática en el sentido pleno del término; fue la reconstitución de un bloque oligárquico que cerró el paso tanto al proyecto corporativo laureanista como al populismo militar de Rojas. El alzatismo quedó afuera porque encarnaba una tercera opción —conservadora, sí, pero no laureanista ni pactista— que el arreglo bipartidista no podía integrar.
Alzate Avendaño murió antes de ver ese cierre completo. Su archivo —discursos, editoriales, intervenciones parlamentarias— sigue siendo materia para investigar la derecha radical colombiana en un período en que produjo mucho más que Laureano Gómez y bastante menos que una hegemonía. El fracaso del corporativismo franquista en Colombia no fue el fracaso de una doctrina ante la fortaleza del liberalismo democrático; fue el fracaso de una facción conservadora ante la resistencia de otras facciones conservadoras y ante la capacidad del liberalismo para pactar con la más pragmática de ellas. Alzate Avendaño ocupó, en esa historia, el lugar exacto donde las contradicciones se hacían visibles: adentro del partido y afuera del arreglo. Por eso su biografía, aún incompleta en muchos tramos, es una llave imprescindible para entender cómo terminó y cómo no terminó La Violencia en Colombia.
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Documentos y fragmentos citados
30 documentos · 43 fragmentos01Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · Páginas 59, 972 citas
[1]u otro punto programático y doctrinario, aunque siempre buscaban mantener a su colectividad al comando del Estado. Tal era el caso de aquella que se expresaba en el periódico El Nuevo Tiempo y en la revista El Gráfico y que se hizo conocer con el nombre de los Leopardos. Conformada por jóvenes que comenzaban a dar sus…
p. 59
[2]Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:21:44 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. COLOMBIA SIGLO XX 98 mayoría en el Senado, actuaban con conocimiento de causa: expulsados de las alcaldías municipales durante el gobierno de Olaya Herrera y enfrentados a un…
p. 97
02Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 5041 cita
[3]Fomento Algodonero, 334; investment capital, 246–47; mechanization of, 246, 389; modernization of, 333–34; Ospina Pérez and, 334; prices (1940s), 246; produc- tion (1940s), 246, 334; rice, 334; sesame, 334; smallholders, 389; SAC, 60, 245–46 (see also Interest associations); sorghum, 334; sugar, 59, 334 Agua de Dios…
p. 504
03Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · Página 3191 cita
[4]Molina, Las Ideas Socialistas, pp. 303 y ss.; e Ignacio Torres G., Los Inconformes, Vol IV, pp. 284-286. Los diplomáticos norteamericanos reseñaron el origen de grupos fascistas pero sin considerarlos como una seria amenaza (NAW 821.00/1122 y 1215). Denunciaron también conspiraciones conservadoras (821.00/ 1099).…
p. 319
04Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 210, 2272 citas
[5]rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…
p. 210
[27]la resistencia al gobierno militar, con el apoyo del Partido Liberal. En el conservatis- mo, el laureanismo hab í a sido el ú nico grupo de oposici ó n inicial. Para 1955 muchos alzatistas se hab í an separado del gobierno y a mediados de 1956 los ospinistas comenzaron a pasar a la oposici ó n, de modo que para fines…
p. 227
05Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 881 cita
[6]prometedores, pero todavía insuficientes: si en 1935, al frente de la unir, no había logrado superar los 5000 votos, ahora contaba con un poco más de 350.000 electores, unos 60.000 menos que Turbay y unos 200.000 menos que el triunfador. Como en 1930, la división del partido en el poder le abrió las puertas a la…
p. 88
06No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 561 cita
[7]Quindío, Antioquia, entre otros lugares. La Violencia tuvo dos olas: de 1946 a 1953, durante el gobierno y la dictadura conservadora, y de 1953 a 1957, durante la dictadura militar. En ambas hubo episo- dios de crueldad como masacres, descuartizamientos, quema de pueblos, que dejaron sed de venganza, agravios y…
p. 56
07Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 2321 cita
[8]a las características regionales asumió sus propias modalidades. Sin em- bargo, al igual que en Bogotá, los movimientos carecieron de una or- ganización y dirección adecuadas; los espontáneos líderes se quedaron esperando la decisión radical de las altas esferas del liberalismo aposen- tadas en Bogotá o las…
p. 232
08Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · Página 1491 cita
[9]zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…
p. 149
09Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · Página 2181 cita
[10]Gaitán”—which translates (politely) in English as “that dark-skinned Gaitán”—a reference to his mixed-blood, mestizo features. On the day he was killed by an assassin’s bullet, Gaitán was working in his downtown office, preparing to compete in the 1950 presidential elections. His death touched off a wave of urban…
p. 218
10Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · Páginas 89, 972 citas
[11]al gobierno. De todos modos, los dirigentes liberales intentaron convencer a Ospina Pérez de que cediera el poder, mientras que algunos militares sugirieron que se organizara una junta de gobierno provisional, con militares y dirigentes conservadores, para recuperar el orden. El presidente, acosado por multitudes…
p. 89
[14]o para impedir a las autoridades que les quitaran las cédulas. La dictadura conservadora (1950-1953) La elección de Laureano Gómez para el periodo 1950-1954 llevó a la ruptura total entre los dos partidos. Las guerrillas liberales crecieron en varias regiones del país, como los Llanos Orientales, el occidente de…
p. 97
11Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · Páginas 228, 3042 citas
[12]el ambiente de la república” (Henderson, 2006: 392), Ospina reaccionó tratando de convertir a la policía en un cuerpo uniformemente conservador y declaran do el estado de sitio en varias regiones del país. i A partir de 1947 se conservatizaron no solo los organismos de control del orden público, sino también las…
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[29]sitio, bajo el cual se restringía una gran cantidad de liber tades civiles, se mantuvo desde 1949 y luego durante toda la presidencia de Laureano Gómez, elegido ante la ausencia liberal en las elecciones. Con la 3 0 2 P o l ít ic a a g r a r ia y c o n f l ic t o s d u r a n t e l a V io l e n c ia posesión de…
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12Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Página 251 cita
[13]que Gaitan habia recibido dinero de los soviéticos para organizar la revuelta. Y, en con- secuencia, desde el estallido del 9 de abril en ade- lante, la politica del partido conservador, y la del go- bierno, estuvo inspirada por el temor de Ja revolu- cién social y por la necesidad de evitarla a toda costa. Entre las…
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13Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · Páginas 38, 452 citas
[15]gadas de protegerlos. Las identidades partidistas estaban tan enraizadas que, con su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote “chulativa”, con que los grupos liberales desig- naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia; ese era el nombre de…
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[17]su proclividad sectaria, parecían funcionar como si fuesen identidades étnicas. No en vano el mote "chulativa”, con que los grupos libérales desig naban las fuerzas de policía durante la primera ola de la Violencia', ese era el nombre de una vereda conservadora del municipio boyacense de Boavita que desde 1837 había…
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14Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · Página 1841 cita
[16]aim was to ensure that the provincial masses, who had shown such revolutionary vigor on April 9, would not threaten the pax romana imposed on the urban centers. Stimulated by Gómez's preaching, this task was carried out in the principal Conservative bastions of Boyacá and Nariño as well as in Antioquia. In Antioquia…
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15Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · Página 1731 cita
[18]vereda, establecían estrictas líneas de demarcación política cuya transgresión tenía consecuencias fatales. Una corbata, una camisa o una puerta roja eran una invitación a la muerte; como también cargar una cédula de identidad que llevara el registro de determinadas elecciones. Y formas atroces de mutilación, de…
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16Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · Página 521 cita
[19]civiles conservadores contra los liberales. Esas aplanchadas eran hechas por los futuros Pájaros» 68. Si bien existen varias tipologías del denominado «bandolerismo», se asocia el bandolerismo político 69 con las agrupaciones violentas que reivindicaron una filiación política y usaron las armas en la aniquilación del…
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17El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · Páginas 74, 794 citas
[20]una reunión en su despacho a los gremios, a los ganaderos y hacen- dados para proponerles la creación de un cuerpo de policía privado, con unas trescientas unidades dotadas y pagadas con fondos de los propietarios [...]” 23 Así grupos de conservadores armados empezaron a ejercer labo- res de “guardia cívica”. Policías…
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[21]una reunión en su despacho a los gremios, a los ganaderos y hacen- dados para proponerles la creación de un cuerpo de policía privado, con unas trescientas unidades dotadas y pagadas con fondos de los propietarios [...]” 23 Así grupos de conservadores armados empezaron a ejercer labo- res de “guardia cívica”. Policías…
p. 74
[42]irían a encenderlas. Para el general Rojas Pinilla la solución fue realizar un opera- tivo militar inmenso a comienzos de 1955, luego de declarar las regiones como “zona de operaciones militares”, dando inicio a lo que se conoció como la “Guerra de Villarrica”. Después de meses de combates, lo único que consiguió fue…
p. 79
[43]irían a encenderlas. Para el general Rojas Pinilla la solución fue realizar un opera- tivo militar inmenso a comienzos de 1955, luego de declarar las regiones como “zona de operaciones militares”, dando inicio a lo que se conoció como la “Guerra de Villarrica”. Después de meses de combates, lo único que consiguió fue…
p. 79
18Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 481 cita
[22]que llegaban hasta en pencas de mata de fique y daban plazos para abandonar los territorios. Estas acciones fueron resultado de una combinación de miedo, ánimo de venganza y fanatismo religioso, que fueron instrumentalizados desde la dirección del Partido Conservador. Bajo esta lógica de violencia, varios lugares en…
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19Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · Páginas 99, 1402 citas
[23]el conservatismo los sectores del ospinismo, de Jorge Leyva y de Alzate Avendaño, le ganaron al laureanismo. En esas condiciones estos tres sectores reclamaron el derecho a tener candidato. Todo hacía indicar que el escogido debería ser Alzate Avendaño, pero su adicción a la comida lo condujo a una muerte prematura,…
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[31]actuales conservadores piensan al contrario: que el orden y la paz se realizan destruyendo todo lo que significa tradición jurídica del país”. Alfonso López Michelsen lo comentó así: “El 9 de junio de 1953 publicó el gobierno su tan anunciado proyecto de enmiendas a la Carta, el que fue recibido con notorio rechazo…
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20Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 2181 cita
[24]en manos de un conservador. El presidente electo se comprometió a extender el perdón y olvido a todos los militares, individual e institucionalmente. El realismo político y el fantasma de otro cuartelazo (hubo un intento serio el2 de mayo de 1958) llevaron a los fundadores del FN a pro- rrogar sin fecha la reforma del…
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21Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · Páginas 396, 4064 citas
[25]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
[26]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
[34]dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…
p. 396
[35]dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…
p. 396
22Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 4931 cita
[28]la violencia contra el adversario. La confrontación durante estos años llegó a su climax, las estadísticas sobre muertes violentas, masacres políti- cas y éxodos, así lo permite observar. Ni siquiera el relevo en el mando presidencial de Roberto Urdaneta ante una enfermedad de Gómez, repercute en un cambio de am-…
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23La MANE y el movimiento estudiantil en Colombia. Agendas, luchas y desafíosAndrés Felipe Mora Cortés (compilador), Mauricio Archila Neira, Laura Isabel Buitrago Rodríguez, José Abelardo Díaz Jaramillo, Paulina Andrea Farfán Trujillo, Paola Alejandra Galindo García, Martha Lucía Gutiérrez Bonilla, Andrea Lopera Lombana, Jairo Andrés Rivera Henker · 2020 · Página 371 cita
[30]tolerado. El Gobierno conservador pretendió además promover una organización estudiantil de bolsillo que secundara propósitos como la reforma constitu - cional, que apuntaba a consolidar un régimen corporativista. Eso explica el patrocinio que el partido le dio a un encuentro de profesores y estudiantes en Medellín,…
p. 37
24Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · Página 531 cita
[32]differences between those commanders who identified themselves as Communists and those who were fundamentally Liberals. As a result he withdrew from the meeting, leaving Guadalupe, who supported the law, as jefe supremo de los guerrillas liberales del Llano. Where this new compact might have led can never be known,…
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25Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · Página 391 cita
[33]población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…
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26¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 861 cita
[36]los diarios liberales El Tiem po y El Espectador a principios de 1 956 y la agresión de agentes del Estado al público en la plaza de toros de la capital ese mismo año. De esta manera, el régimen era criticado no solo como una dictadura militar, sino como una continuación de la represión de las administraciones…
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27Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · Página 781 cita
[37]pero la gente se acuerda de las cosas, las cosas. Y el pueblo lo que más recuerda del gobierno de Rojas fue lo que hizo su hija María Eugenia. Ella les repartía alimentos a los po bres, ropa, les regalaba en Navidad juguetes a los niños, ayudaba a los ancianos. Eso no iba a cambiar la estructura del Estado, obvio.…
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28Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · Página 221 cita
[38]el comunismo —aún alejado de la toma del poder político y más focalizado en la noción maoísta de guerra popular prolongada —, se va a afianzar sobre dos escenarios que, con posterioridad, serán claves en la emergencia guerrillera de las FARC, ya en la década de los sesenta: Tequendama y Sumapaz en Cundinamarca y el…
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29A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · Página 162 citas
[39]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…
p. 16
[40]candidato a la Alcaldía de Rioblanco—y estaban aliados con otros dos jefes liberales: Leopoldo García, alias Peligro, y Efraín Valencia, alias general Arboleda. Marín incursionó con sus hombres — varios paisas como Mundoviejo y Llave- seca—por las cuencas de los ríos Ata y Cambrín, y organizó a sus hombres en la…
p. 16
30Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · Página 1671 cita
[41]de transformaciones sociales y políticas, preocuparon a las élites, en particular a la DNL, que a toda costa buscaba impedir que sus hombres en armas encaminaran sus luchas más allá del cambio de gobierno conservador y la restitución de su partido en el poder. El inicio de la década de los años cincuenta dejó en…
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