Manizales
“Manizales es una ciudad que se fabricó a sí misma contra la geografía: fundada en 1849 sobre una cuchilla inestable de la cordillera Central, creció con una obstinación que asombró a los viajeros del siglo XIX y desafió terremotos, volcanes y la…”
En una cuchilla de la cordillera Central, a 2.153 metros de altura, entre los ríos Chinchiná y Olivares, se levanta una ciudad que la geografía no pedía. Manizales fue fundada en 1849 por colonos antioqueños que venían buscando tierra al sur, y desde entonces vive en una tensión que la define: una capital regional construida contra sus propias condiciones físicas. Cabecera del departamento de Caldas desde 1905, epicentro del comercio cafetero durante el primer tercio del siglo XX, sede del cable aéreo más ambicioso de su tiempo y de una densa trama de instituciones —Cámara de Comercio, Banco Industrial, Centro de Historia, universidades—, encarna como pocas ciudades colombianas la idea de que una centralidad puede fabricarse: con capital político, infraestructura, orgullo de élite y una narrativa fundacional que convierte la colonización antioqueña en mito de origen. Esa fábrica, sin embargo, nunca fue soberana. Operó dentro de los límites que le imponían la cordillera, el volcán, el oligopolio cafetero de Medellín y la competencia creciente de Pereira y Armenia, dos vecinas con mejores planos y mejores accesos.
La ciudad en su cuchilla
Quien mira a Manizales desde el mirador del Boquerón, entre Santa Rosa de Cabal y Pereira, la ve simultáneamente con el Nevado del Ruiz al fondo: una imagen que resume el destino de la ciudad. Está encaramada sobre un filo que domina el vallecito del Chinchiná, en palabras del viajero Manuel Pombo en 1852, "a la manera de las ciudadelas inexpugnables antiguas". La cordillera Central no tiene aquí pasos por debajo de los 3.300 metros, y sus picos más altos son todos volcanes cubiertos de nieve. La geografía le regala a Manizales una vista prodigiosa y le niega, en cambio, lo que necesita cualquier ciudad moderna: terreno plano.
Esa carencia estructural pesa. Es una de las razones por las que hoy Pereira y Armenia amenazan competitivamente el liderazgo regional de Manizales: no hay dónde extenderse, no hay dónde poner con comodidad las infraestructuras que reclama una capital contemporánea. La compensación viene por otro lado. Los suelos de la vertiente oeste de la cordillera, enriquecidos por las capas de cenizas volcánicas del macizo Ruiz-Tolima-Santa Isabel, tienen una fertilidad notable. Esa misma actividad volcánica que fertiliza los cafetales amenaza los asentamientos: la principal peligrosidad del complejo Ruiz-Tolima es la formación de avalanchas en el casquete glaciar que desencadenan flujos de lodo y piedra. El Nevado del Ruiz, segundo pico más alto de la cordillera Central, hizo erupción el 13 de noviembre de 1985 y volvió a mostrarse en abril de 2008; su cercanía es tanto promesa productiva como amenaza permanente.
Los terremotos frecuentes provocados por el mismo sistema volcánico —los de 1875 y 1878 quedaron grabados en la memoria de la ciudad joven— nunca detuvieron por mucho tiempo su crecimiento. Esa aparente indiferencia al riesgo es parte del carácter local: una obstinación por seguir edificando encima de una cuchilla inestable.
Los veinte de Neira y el mito fundacional
La fundación de Manizales pertenece al ciclo mayor de la colonización antioqueña que, a lo largo del siglo XIX, pobló las vertientes de las cordilleras al sur de Antioquia con campesinos venidos de Sonsón, Abejorral, Salamina y Aranzazu. En junio de 1848 se reunió en Neira la llamada expedición de los veinte, un grupo de colonos que se proponía fundar una población más al sur. De esa expedición saldría, un año después, Manizales. Entre los fundadores figura Manuel María Grisales; otros nombres del panteón local, como Fermín López y Marcelino Palacio, están asociados al ciclo colonizador que enmarca el episodio.
Quince años antes, Fernán González había abierto una vía hacia las laderas del nevado del Ruiz buscando zonas agrícolas alejadas de los grandes terratenientes. Los colonos de 1849 siguieron y extendieron esa ruta hacia el sur. Hubo dos intentos frustrados de establecer la población en el valle del alto Chinchiná antes de que se eligiera el sitio definitivo: aquella cuchilla dominante que le daba a la naciente aldea, según Pombo, "una posición de primer orden tanto militar como comercialmente".
La colonización no fue una épica espontánea de campesinos libres, aunque así la ha querido presentar la memoria regional. Requirió apoyo institucional del Estado —titulación de tierras baldías, mediación en litigios— y recursos materiales concretos: créditos, bestias de carga, semillas, herramientas. Los "veinte de Neira" son la punta visible de un proceso más lento y más burocrático, en el que las autoridades del sur de Antioquia y los primeros comerciantes ya establecidos en la zona jugaron un papel decisivo. Ese matiz importa, porque el mito de la colonización igualitaria y democrática se convertiría después en un instrumento ideológico de las élites locales, y no en una descripción fiel de cómo se hizo la ciudad.
En 1852, apenas tres años después de la fundación, Pombo describía una población joven donde aún se tropezaba con raíces de árboles en las calles, y donde ya se adivinaba, sin embargo, la ambición del emplazamiento. La aldea estaba en la vía que unía a Salamina y Sonsón con Cartago y el Valle, y allí se bifurcaba el camino del Ruiz hacia el oriente por la cordillera. Era un cruce, y los cruces prosperan.
El estallido demográfico, 1850-1918
Manizales creció rápido, y su crecimiento fue lo suficientemente visible como para asombrar a los viajeros. El alemán Schenck, que la había visitado en 1878, casi no la reconoció en 1880: hacia entonces la ciudad tenía cerca de 12.000 habitantes y contaba más de cien casas y ranchos en construcción simultánea. Los sismos de 1875 y 1878 solo habían interrumpido momentáneamente esa expansión; los habitantes regresaron, y con ellos llegaron nuevos inmigrantes en pocos meses.
La curva se aceleró en las primeras décadas del siglo XX. En 1912, Manizales rondaba los 34.730 habitantes y superaba en población a ciudades de más larga tradición como Ibagué (24.693), Pasto (27.760), Neiva (21.852) y Popayán (18.724). Aventajar a Popayán —sede episcopal, capital histórica del Cauca, símbolo del orden colonial— tenía un valor simbólico enorme para una ciudad de sesenta años. Entre 1905 y 1912 la tasa de crecimiento poblacional fue del 50,7%, una de las más altas del país entre capitales de departamento, superada apenas por Cartagena (59,7%) y Armenia (52,6%). Entre 1912 y 1918 la tasa se mantuvo alta: 33,1%.
El explosivo poblamiento no se explica solo por el impulso colonizador, que para entonces ya llevaba varias décadas. La chispa que llevó a Manizales de aldea a ciudad mediana fue la economía cafetera y la coyuntura institucional. Entre 1898 y 1932, Antioquia y el Viejo Caldas pasaron de aportar cerca del 15% de la producción cafetera nacional al 47%. Manizales estaba en el corazón geográfico de ese salto, y a partir de la primera década del siglo XX se consolidó como su centro comercial. En los censos de mediados del siglo XX figura entre las doce ciudades más grandes de Colombia, al lado de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Cúcuta, Ibagué, Pereira, Armenia y Palmira: un lugar en el sistema urbano nacional que hoy sigue teniendo, aunque en posición más disputada.
1905: la capitalidad como decisión política
El paso decisivo, el que consolidó el destino de la ciudad, fue político. En 1905, durante el gobierno de Rafael Reyes, se creó el departamento de Caldas y Manizales fue designada capital. La medida se inscribía en una estrategia más amplia: dividir para gobernar, crear nuevos departamentos —Nariño, Atlántico, Valle— para disolver las grandes unidades seccionales y evitar que los poderes regionales escaparan al control central. La creación de Caldas siguió esa lógica al fragmentar el sur de Antioquia y el norte del Cauca.
En la propia Manizales, la medida fue recibida con entusiasmo. Un editorial de El Mensajero de abril de 1905 respaldó la política de desintegración territorial argumentando que las grandes unidades "no eran factores de paz y de progreso" y que la nueva división tendría efectos benéficos. Detrás de ese respaldo estaba la clara conciencia de que la capitalidad le daba a la ciudad un salto de escala. Ser capital significaba oficinas, empleados públicos, gobernación, escuelas, presupuestos que se ejecutaban en el sitio, decisiones que se tomaban allí. Significaba, sobre todo, una legitimidad institucional que hasta entonces no tenía y que Salamina o Aguadas —esta última, en 1912, la segunda ciudad más poblada del departamento con 26.423 habitantes— hubieran podido reclamar con argumentos históricos igual de válidos.
La designación aseguró el futuro de Manizales, y las inversiones posteriores —el cable aéreo, el ferrocarril, la infraestructura comercial— llegaron porque había una capital que reclamarlas. El viejo departamento de Caldas creado en 1905 fue desmembrado en los años sesenta del siglo XX, dando origen a tres nuevos departamentos: Caldas, Risaralda y Quindío, con capitales en Manizales, Pereira y Armenia respectivamente. La partición confirmó lo que la geografía y el crecimiento ya insinuaban: que el eje urbano tenía tres cabezas, no una.
El cable, el ferrocarril y la Liga del Comercio
Si la capitalidad fue el andamiaje político, la infraestructura de transporte fue el motor material. El problema de Manizales, dicho sin rodeos, era cómo sacar su café y traer sus mercancías a través de una cordillera que no perdona. La respuesta fue el Cable Aéreo Manizales-Mariquita, una obra de ingeniería que sigue siendo notable un siglo después. Comenzó a construirse en 1913, se inauguró en 1922 y estuvo en operación hasta 1961. Sus cifras hablan por sí solas: 72 kilómetros de extensión, 376 torres, cerca de 800 vagonetas, capacidad de 10 toneladas por hora. Era propiedad del ferrocarril inglés de La Dorada y permitió transportar una tonelada por 37 pesos, según los datos de 1922, integrando finalmente a Manizales con la ruta del Magdalena y desde allí con Barranquilla y el Atlántico.
Casi al mismo tiempo, el Ferrocarril del Pacífico llegaba a Pereira entre 1917 y 1918, abriendo la ruta hacia Buenaventura. Los volúmenes de café transportados por esa vía crecieron de manera vertiginosa: 8.633 sacos en 1917, 76.470 en 1919, 218.292 en 1921. Hacia 1922, los costos de sacar una tonelada de café de Manizales a Nueva York eran comparables por la vía del Pacífico y por la del Atlántico-Barranquilla: la región tenía por primera vez dos salidas competidoras, articuladas por el cable, el ferrocarril y las carreteras que se tendían entre ellas. En términos nacionales, la construcción ferroviaria dio un salto entre 1922 y 1926, y el Eje Cafetero fue uno de los grandes beneficiados de esa fiebre de rieles.
Pero la infraestructura no aparece sola. Detrás del cable y de las carreteras estaban los comerciantes de Manizales, organizados en 1913 en la Liga del Comercio —que aglutinaba 78 casas comerciales mayoristas— y en la Cámara de Comercio, ambas fundadas con el objetivo declarado de organizar el sistema de transporte moderno para agilizar y abaratar la importación y exportación de mercancías. Esa capacidad de organización es una de las marcas de la ciudad: un grupo dirigente compacto, con conciencia de sus intereses colectivos, capaz de traducir esos intereses en instituciones duraderas.
El Banco Industrial de Manizales, creado en 1881 tras la suspensión de la sucursal del Banco de Antioquia —cuyo cierre había sustraído de la circulación una masa considerable de dinero—, es otra pieza de esa arquitectura. Fue organizado por el sector dirigente local para controlar mejor las actividades empresariales de la región, y su consejo administrativo estuvo integrado por miembros de ese mismo círculo, con Alejandro Gutiérrez como presidente. La ciudad se financiaba, se representaba y se defendía desde sus propias instituciones. Esa densidad institucional temprana explica por qué Manizales pudo sostener su rol regional incluso cuando la geografía la castigaba.
El café y la sombra de Medellín
El café es la razón económica de todo lo demás. Desde principios del siglo XX, Manizales se consolidó como centro comercial y exportador del café caldense, con casas comerciales mayoristas dedicadas al acopio, la trilla y el despacho hacia los puertos. Ese negocio hizo la fortuna de los grupos dirigentes locales y financió, directa o indirectamente, buena parte del edificio institucional y urbano de la ciudad.
El poder real del negocio, sin embargo, nunca estuvo del todo en Manizales. Los grandes exportadores del café antioqueño operaban desde Medellín, y ejercieron un poder oligopólico que redujo los márgenes de los notables municipales del Viejo Caldas hasta convertirlos, en algunos aspectos, en una especie de empleados informales de las casas comerciales medellinenses. La cadena de valor —crédito, fijación de precios, contactos con los tostadores del exterior, control de las agencias en los puertos— estaba mayoritariamente en manos antioqueñas del norte.
Una segunda desventaja era técnica. El café caldense no se procesaba con los requerimientos mínimos para obtener la prima del tipo Medellín, la calidad de exportación más cotizada de la región. Solo dos municipios de Caldas, Aguadas y Pácora, usaban marca propia y ganaban ese margen adicional. Un observador de la época lo resumió con crudeza: "Caldas está perdiendo grandes cantidades de dinero por la manera anticientífica como el café se prepara para la exportación". La región producía en volumen creciente pero perdía valor en el trayecto.
Aun así, el café organizó la vida material de Manizales durante un siglo. La infraestructura de transporte moderno —caminos de herradura, carreteras, ferrocarril, cables aéreos— fue impulsada por la Liga del Comercio y la Cámara de Comercio pensando en el grano. Las cooperativas y comités municipales de cafeteros que después definirían al Eje Cafetero como región institucional también echaron raíces desde esta base. El café es el hilo largo que atraviesa toda la historia económica de la ciudad, incluso cuando el hilo era tejido, en buena medida, desde Medellín.
Fuego y reconstrucción: los incendios de 1925-1926
En 1925 y 1926 dos incendios devastadores destruyeron el corazón urbano de Manizales, incluida la antigua catedral, que estaba construida íntegramente con maderas de la región. La ciudad ardió literalmente por su materialidad: la madera, tan abundante en las laderas colonizadas, había sido el material natural de la arquitectura fundacional, y esa misma abundancia se volvió combustible.
El incendio de 1925 dejó al descubierto algo más que el problema arquitectónico. Reveló tensiones sociales que la ciudad prefería no ver: hubo saqueos, desempleo urbano visible, un desorden que contrariaba la imagen de comunidad ordenada y próspera que las élites locales cultivaban. La reconstrucción fue, por tanto, mucho más que una tarea de albañilería: fue una oportunidad de reafirmación simbólica.
De ella salió una arquitectura republicana en piedra y concreto que hoy define el centro histórico. La pieza mayor fue la nueva catedral. En 1927 se convocó un concurso arquitectónico internacional, y la Junta Proconstrucción envió a París a Miguel Gutiérrez y Victoriano Arango para gestionar la participación de arquitectos franceses. Concursaron, entre otros, Augusto Polty —del cuerpo de conservadores de monumentos históricos franceses, con planos en estilo neogótico— y Gustave Umbdenstock. La catedral resultante, en concreto armado y de silueta gótica, se convirtió en el emblema visual de la ciudad reconstruida y sigue siéndolo.
El nuevo palacio de gobierno departamental, vinculado a J. T. Vawter y a la firma Ulen & Company, completó el gesto: una capital que después del fuego se rehacía en materiales duraderos y con vocación monumental. El trabajo posterior de Hernán Giraldo Mejía y Ricardo Castro Ramos sobre el centro histórico ha permitido esclarecer buena parte de esas autorías. La Manizales que hoy visitan los turistas —la de la catedral, el palacio, el centro republicano— es hija directa del fuego.
La ciudad como narrativa: el Centro de Historia y los patricios
Una ciudad joven necesita construir su pasado. En 1911, un año antes de que el censo la mostrara superando a Popayán, Manizales fundó su Centro de Historia, dedicado a la exaltación de los fundadores y a la difusión del carácter igualitario y democrático de la colonización antioqueña. La institución no fue neutral: cumplió una función de consagración de los grupos dirigentes regionales, publicó memorias y biografías, fabricó un panteón de "patricios" locales al que se atribuía la contribución de haber ayudado a formar la República.
Ese trabajo de memoria produjo el relato con el que hoy sigue funcionando la imagen de la región: el paisa colonizador, laborioso, austero, individualista y a la vez comunitario; el pequeño propietario cafetero independiente; la sociedad de fronteras móviles y jerarquías flexibles. Como narrativa, tiene mucho de cierto y bastante de conveniente. La colonización sí produjo una estructura de propiedad más fragmentada que la del latifundio caucano o sabanero, y sí generó una capa amplia de pequeños y medianos propietarios. Pero también produjo desigualdades importantes, concentró el comercio en pocas manos, y la propia designación de quiénes eran los "fundadores" fue un ejercicio de poder que dejó fuera a los muchos que también estuvieron allí.
Del linaje de esos notables saldrían figuras nacionales. Aquilino Villegas, orador, publicista y político conservador, fue una de las voces regionales de mayor peso en la política nacional de las primeras décadas del siglo XX. Alfonso López Pumarejo, aunque asociado sobre todo al liberalismo bogotano y a la Revolución en Marcha, tuvo raíces familiares y económicas en el ambiente cafetero del Viejo Caldas. La ciudad se convirtió así en cantera de dirigencia nacional, otro indicador de que la centralidad construida rendía frutos más allá de sus fronteras.
El Centro de Historia forma parte de una densa trama institucional del Eje Cafetero que hasta comienzos de los años noventa hizo de la región un caso singular en Colombia. Caldas, Risaralda y Quindío reportaban entonces los índices nacionales más bajos de necesidades básicas insatisfechas y una infraestructura social y comunitaria destacada. Ese privilegio relativo se sostenía en la capacidad redistributiva de los pequeños propietarios caficultores integrados en cooperativas y en la fuerte densidad de los comités municipales de cafeteros. La región funcionaba porque tenía muchas instituciones y porque muchas de ellas funcionaban.
Manizales, Pereira, Armenia: tres cabezas de un mismo eje
El Eje Cafetero es una construcción tanto geográfica como institucional. Comprende tres departamentos, Caldas, Risaralda y Quindío, con una extensión total de 13.873 kilómetros cuadrados, apenas el 1,2% del territorio nacional. En ese territorio pequeño y montañoso conviven tres ciudades que son al mismo tiempo aliadas y rivales.
Manizales fue la primera, y durante décadas la más poblada. En 1912 sus 34.730 habitantes superaban con holgura a los 18.429 de Pereira y a los 13.720 de Armenia, esta última fundada apenas en 1889. Pero la geografía y las decisiones infraestructurales fueron cambiando ese balance. Pereira, situada en terreno más plano y beneficiada por la llegada temprana del Ferrocarril del Pacífico en 1917-1918, se consolidó como centro comercial dinámico. Armenia, más joven, creció con el auge cafetero del Quindío y con una vocación mercantil igualmente agresiva. Hoy las tres son descritas conjuntamente como "el eje", y las dos vecinas más nuevas amenazan competitivamente a la más antigua.
La transformación reciente del corredor Manizales-Pereira-Armenia muestra un desplazamiento de la matriz productiva. En áreas antes dedicadas a la producción agropecuaria se organizan parques temáticos, las haciendas cafeteras se han reconvertido en pequeños hoteles, las universidades se multiplican. El Ministerio de Desarrollo Económico identifica al Eje Cafetero como un cluster turístico con núcleos en las tres ciudades. Se perfila así una economía urbana orientada a los servicios, distanciada de la actividad cafetera tradicional que le dio origen. En ese nuevo escenario, Manizales apuesta con particular fuerza a la carta universitaria y cultural: su alta concentración de instituciones de educación superior es una respuesta racional a la desventaja de no tener planicies para expansión industrial, y una forma de convertir su misma verticalidad en símbolo.
El Boquerón, entre Santa Rosa de Cabal y Pereira, es un buen mirador para pensar la región. Desde allí se ven al mismo tiempo Manizales y el Nevado del Ruiz, y en el trayecto que separa a Pereira de Manizales —menos de una hora por carretera— se sucede un corredor densamente poblado de pueblos, caseríos, cafetales y fincas turísticas. No es una conurbación formal, pero se le parece. Es el paisaje característico del Viejo Caldas: montaña vivida, colonizada, subdividida y hoy en gran parte urbanizada.
Una centralidad fabricada
Mirada en conjunto, Manizales es una ciudad que se hizo contra sus condiciones. Su emplazamiento en una cuchilla a 2.153 metros era y sigue siendo estructuralmente desventajoso; su cercanía al volcán es una amenaza tanto como una bendición para los suelos; su dependencia del oligopolio exportador de Medellín le impidió, durante décadas, apropiarse del valor pleno del café que producía; y la competencia creciente de Pereira y Armenia, con mejores planos y mejores accesos, ha erosionado su primacía histórica.
Contra todo eso, Manizales acumuló capital institucional. La designación como capital de Caldas en 1905, la fundación de la Liga del Comercio en 1913, la construcción del cable aéreo entre 1913 y 1922, el Centro de Historia en 1911, la Cámara de Comercio, el Banco Industrial desde 1881, la reconstrucción monumental tras los incendios de 1925-1926 y la posterior consolidación como ciudad universitaria conforman una secuencia coherente. No fue casualidad ni destino: fue una decisión sostenida de las élites locales por convertir una posición geográfica difícil en una posición institucional privilegiada.
Esa decisión tuvo costos. Concentró el poder en un círculo estrecho, produjo un relato fundacional que idealiza la colonización y oculta las desigualdades que también trajo, y ató el bienestar regional a una economía cafetera cuya crisis, a partir de los años noventa, puso en cuestión los mínimos de calidad de vida que habían caracterizado al Eje Cafetero. La ciudad que hoy vive de la universidad, el turismo y los servicios es la misma que aprendió, hace más de un siglo, a construir su lugar en el mapa con instituciones cuando la geografía no bastaba.
En una historia colombiana poblada de ciudades que dependen de su río, de su puerto, de su valle fértil o de su función administrativa heredada del virreinato, Manizales es un caso raro: una capital regional que se inventó a sí misma en una cuchilla, con café ajeno, contra el volcán y a pesar de sus vecinas. Ese esfuerzo por existir contra las condiciones —tozudo, culto, orgulloso, a veces provinciano y a veces cosmopolita— es su carácter más duradero, y probablemente el rasgo por el cual seguirá siendo reconocible en el siglo que apenas empieza.
El territorio en el archivo
Dónde aparece y con qué se relaciona
Ver las 31 restantes
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
31 documentos · 44 fragmentos01Colombia bizarraPirry · 2022 · p. 351 cita
[1]la existencia del otro. Sin embargo, el mayor dolor de cabeza es el que constantemente denuncian las autoridades, que es más una súplica a los habitantes: no alteren las tumbas. Tanto así que, en un costado del pabellón, se lee un enorme letrero firmado por la Fiscalía y la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores…
p. 35
02¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 541 cita
[2]de ]airo Gutiérrez R am os y Mitos de armonía racial (2013) de Marixa Lasso. Hay numerosas producciones audiovisuales sobre el periodo disponibles en la aplicación RTVCPlay, de las cuales se destacan las series de televisión Las heroínas (Promec, 1982) y Crónicas de una generación trágica (Audiovisuales, 1993), además…
p. 54
03La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 63, 652 citas
[3]atrás sus nuevos maizales y piaras de cerdos,22 los colonos regresaron por sus familias a Neira, Salamina, Sonsón y Abejorral, habiéndose reunido nuevamente en Neira en junio de 1848, para formar la expedición de los veinte, con el propósito de fundar una población nueva al sur. El viaje de Neira a Chinchiná, aunque…
p. 63
[12]el concejo de Manizales, compró las tierras restantes dentro de la ciudad que pertenecían a la compañía por 22.500 pesos. Pero cuando el concejo decidió que el precio era muy alto, los compradores constituyeron una compañía privada (Moreno, Walker y Cía.), que vendió lotes y acciones a los últimos pobladores. 26 El…
p. 65
04La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 192, 2472 citas
[4]Real de 1801, de lo cual ya dimos cuenta en otra parte de este libro. Después de pasar el cerro Morrogacho, por fin lle- garon los viajeros al caserío de Manizales, el cual describe el señor Pombo de la siguiente manera: Manizales, última población de Antioquia y su baluarte hacia el sur, cuenta hoy (1852) apenas tres…
p. 192
[6]hace muy poco tiempo los primeros síntomas de la cultura que está penetrando, mientras casi el 95 % de su territorio todavía está ocupa- do por una maravillosa selva 135. De Marmato el señor Schenck pasó a Manizales, por los abruptos caminos ya descritos por todos los viajeros que tuvieron oportunidad de padecer sus…
p. 247
05Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 73, 802 citas
[5]Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindio. Se trataba del hallazgo de otro El Dorado, anunciado varios siglos atras por el mariscal Jorge Robledo: «...y hay mejores sefiores y de mas pundonor y con mas sefiorio en el mandar; beben en vasos de oro, que hay vaso que pesa trescientos castellanos; es tierra rica e donde todos…
p. 80
[34]340 de 1910 Entidades administrativas: 27 municipios, 25 corregimientos y 142 inspecciones de policia da vicado al Actividad % Agropecuaria, silvicultura, caza y pesca 20,17 ' oeste a Mineria 1,47 g i at Cundinamarca, a lo largo di * Electricidad, gas y agua 3,66 El il Industria 13,25 Construccién 4,16 Comercio 9,91…
p. 73
06Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 761 cita
[7]las pautas so- cioeconémicas y politicas conocidas en la fase de poblamiento que termina en las fundaciones de Neira y Manizales. Aqui intervinieron tres factores que combinaban aspectos econdémicos sociales y politicos: a) La dotacién de recursos para las faenas del desmonte y el poblamiento inicial, consistentes en…
p. 76
07Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 1271 cita
[8]127 Tabla No. 3 Población de Departamentos según el censo de 1921 Fuente: Censo de población de 1921 En 1912 ese número de población se había más que duplicado y rondaba los 34.730. Con algo más de 60 años de existencia aventajaba en población a otras ciudades de más larga tradición como Ibagué (24.693), Pasto…
p. 127
08Historia de Colombia. La República de Colombia IISalvat Editores (Juan Salvat, Roberto García Rojas, directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico); con colaboraciones de Arturo Alape, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Marco Palacios, Álvaro Tirado Mejía, entre otros · 1986 · p. 12, 1022 citas
[9]entre 1912 y 1918 y al 1,9 % entre este ultimo afio y 1928. El crecimiento de la poblacién y los desplaza- mientos internos de ésta otorgaban la disponibili- dad de recursos humanos para la expansién de las actividades de exportaci6n y urbano-industriales y también para la ampliacién de las areas de coloni- zacién.…
p. 12
[29]des- nudo en exceso, una vez se penetra en sus naves nos encontramos ante un espacio arquitecténico verdaderamente logrado. A pesar de sus dimensio- nes, la catedral de Medellin tiene proporciones equi- libradas, unidad estilistica y una sobriedad que la convierten en una excepci6n afortunada en el pa- norama…
p. 102
09Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 3721 cita
[10]departamentos minifundistas y de alta concentración poblacional, se vieron sacudidas por intensos conflic- tos agrarios, episodios de violencia ex- trema, además de depresión de sala- rios y desempleo, circunstancias que Cuadro 11 Tasas de crecimiento de la población de las capitales de departamento (miles)…
p. 372
10Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 4371 cita
[11]ciudades 12 ciudades” Urbano Rural Total población 1912 5.073 220 378 nd. nd. 1918 5.855 273 473 nd. n.d. 1938 8.702 708 1.021 2.692 6.010 1951 11.548 1.484 2.100 4.468 7.080 1964 17.485 3.491 4.767 9.093 8.391 1973 22915 5641 7.394 13.580 9.335 1985 27.867 7.614 9.937 18.735 9.132 Crecimiento intercensal (%) 1912-38…
p. 437
11Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 2131 cita
[13]directores natos del Estado» al mismo tiempo que concebían a las antiguas secciones como unas entidades independientes, ligadas al resto de la República sola- mente para efectos internacionales. Así sucedía en la primera década del siglo xx, no obstante el elevado grado de centralización política alcanzado con la…
p. 213
12Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 212, 3172 citas
[14]old department of Caldas, created in 1905 and dismembered in the sixties, creating three new departments, Caldas, Risaralda, and Quindio. 37 Seep. 185. 38 Brew, 'Economic Development', pp. 173—5. 39 ANC, Bienes baldios: Correspondencia, 1892, Pbro. C. Perez to Presi- dent of the Republic, Yolombo, 15 October 1892. 40…
p. 317
[22]construction of the railway was enthusiastically carried on towards Manizales, which was reached in 1918. A year later Armenia was connected with the Pacific railway by the line to Nacederos. 58 The majority of the population (65—70 per cent) was still rural, although the towns grew with the coffee. The threshing was…
p. 212
13When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 653 citas
[15]has penned an imaginative account of the language Reyes might have used in explaining his actions: At the Threshold of aNew Age Compadre, such are the things of life. Some make you smile, some make you angIy, most make you sad and a very few bring happiness. You will remember that when I went to congress for the first…
p. 65
[16]has penned an imaginative account of the language Reyes might have used in explaining his actions: At the Threshold of aNew Age Compadre, such are the things of life. Some make you smile, some make you angIy, most make you sad and a very few bring happiness. You will remember that when I went to congress for the first…
p. 65
[17]has penned an imaginative account of the language Reyes might have used in explaining his actions: At the Threshold of aNew Age Compadre, such are the things of life. Some make you smile, some make you angIy, most make you sad and a very few bring happiness. You will remember that when I went to congress for the first…
p. 65
14Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2061 cita
[18]camino que desde Manizales llegaba al río Magdalena por La Moravia. Un ferrocarril que desde Manizales llegara hasta dicho río era impensable, y el que finalmente se construyó llegó hasta Buenaventura; sabia decisión pero posible solo hasta finales del decenio de 1920. Los empresarios, en su urgencia por una solución…
p. 206
15El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 293, 3072 citas
[19]año I925, p. 94. Todos los puertos fluviales del Magdalena eran focos de este tipo de enfermedades, principalmente Girardot, La Dorada, Puerto Berrío y Barrancabermeja. 305 EL CAFÉ EN COLOMBIA La pobreza campesina se abate un poco y la región se integra mucho mejor a la red de comunicaciones del país. En 1917-1918 el…
p. 307
[21]todo el país. Las mercancías se transportaban a lomo de mula o de buey hasta los puertos del Cauca o del Magdalena, aun- que naturalmente la integración de las regiones productoras, con el Ferrocarril del Pacífico, en los años veinte, y la construcción del cable aéreo de Manizales a Mariquita-Honda, activó la…
p. 293
16Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 175, 1802 citas
[20]dernizar el sistema vial a través de la apertura de nuevos caminos de herradura, el mejoramiento y trazado de carreteras, y la construcción del ferrocarril y de los cables aéreos, que les permitió asegurar mejor los mercados internos y facilitar la exporta ción. Siguiendo esta orientación, los comerciantes se…
p. 180
[24]Jesús Hernández, ambos de Manizales, otor garon un poder a Carlos Schloss, residente en París, para vender acciones de la em presa de amalgamación La Amalia y de la mina de plata aurífera La Libia, situadas en el distrito de Supía, Estado Soberano del Cauca42. Y en 1886, Pantaleón González y Juan de Dios Villegas,…
p. 175
17Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3991 cita
[23]The Manizales Rope Way Ltd. 200.000 _______ Fuente: Francisco Posada Díaz, Colombia: violencia y subdesarrollo (Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 1969), p. 76 y Luis Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia (Medellín, Santa Fe, 1955), p. 352. El siglo xix fue escenario de la inversión inglesa en los…
p. 399
18Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 31, 1082 citas
[25]medianas y pequeñas propiedades de San- tander bajo el sistema de aparcería; en las grandes haciendas de Cundinamarca se hizo bajo la con- tratación de arrendatarios; y en las explotaciones de Antioquia, por intermedio de los agregados, formas propias de la economía del siglo XIX. Último paso del proceso cafetero: el…
p. 31
[44]4 Pa Carreño 4 San Andrés do Barranquilla Sierra de la Macarena Morrosquillo-Coveñas-San Bernardo Otros chustere rabá > e Na Villa de Leiva E E Paipa y con núcleos satélites en: opos Eje cafetero Tayrona con núcleos en: Providencia Manizales za Pereira Costa pacífica Armenia con núcleos en: Cabo Marzo-Bahía Solano-El…
p. 108
19Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2811 cita
[26]ahora, el expendio de café era algo prácticamente desconocido en el país hacia 1850, donde el té y el chocolate eran bebidas más comunes. Los primeros cálculos de la producción cafetera colombiana da- tan de 1874. Para ese año, la cosecha total fue de unos 114 mil sacos, de los cuales el 90% provino de Santander. El…
p. 281
20El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 3061 cita
[27]rural. El incendio de Manizales de 1925 saca a flote el problema del desempleo urbano que posteriormente se hace muy eviden- te. Según el Informe del gobernador, "el pueblo obrero, industrial y traba- jador, así como los miembros de la alta sociedad, trabajaron con empeño y eficacia en la extinción del incendio. Pero…
p. 306
21Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 901 cita
[28]comenzar la década de 1890 apenas representaba el4 % del valor de las exportaciones antioqueñas de oro. La veloz difusión de la caficultura a partir de c. 191 o, integraría mejor los ámbitos comar- cales, mediante la comercialización del grano qu e dio vuelo a las capas medias de los pueblos. Simultáneamente, el siste…
p. 90
22Vawter y la Ulen & Co.; y R. L. Aeck: Arquitectos norteamericanos en ColombiaAlberto Escovar Wilson-White · p. 18, 362 citas
[30]producción no sería el fruto de diseña dores anónimos ” 49. El misterio empezó a aclararse con el trabajo realizado por los arquitectos Hernán Giraldo Mejía y Ricardo Castro Ramos sobre el centro histórico de Manizales, publicado en 2OO3 50, en donde finalmente y, a partir de una copia heliográ- fica de los planos del…
p. 18
[31]Fabo, Pedro. Historia de la ciudad de Manizales. Manizales: tipo grafía “ Blanco y Negro ” de Mario Camargo & Co., 1926. “ Family-placed Death Notices. Aeck ”. The Atlanta Constitution, 20 de diciembre de 1999. García Ramírez, William. Plaza Central de Mercado de Bogotá. Las variaciones de un paradigma, 1849-1953.…
p. 36
23Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Eje CafeteroComisión de la Verdad · 2022 · p. 391 cita
[32]sobre la cordillera Occidental. Ubicado en el parque natural del mismo nombre, Tatamá es una selva densa que en los años noventa fue estratégica para los grupos armados que pasaban desde el Eje cafetero hacia el Chocó. La amplitud que separa a Manizales de Tatamá se copa con una sucesión de montañas de muchos verdes,…
p. 39
24Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 541 cita
[33]general, los volcanes de la cordillera Central han sido constituidos por lavas félsicas y los de la Occidental por lavas maficas. Volcanes de Colombia Se han descubierto cerca de 45 volcanes en las cor- dilleras Central y Occidental, pero sélo unos pocos son activos. La mayoria de estos volcanes son de origen reciente…
p. 54
25Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1671 cita
[35]Occidental, however, is a sheer wall of barren peaks. The Cordillera Central also begins at the Ecuadorian border, where several volcanoes are located, including the 4,276-meter Ga- leras, which erupted most recently in February and June 2009. The Cordillera Central is the loftiest of the mountain systems. Its…
p. 167
26Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 542 citas
[36]a las poblaciones cercanas, destacándose las ciudades de Túque- rres, Ipiales y Pasto, además de numerosas pobla- ciones menores. En el Cauca y Huila se hallan activos los volcanes Puracé y Huila. Las áreas de influencia y de amenaza son similares a las de Nariño; sin embargo, en el Nevado del Huila, el hecho de…
p. 54
[37]a las poblaciones cercanas, destacándose las ciudades de Túque- rres, Ipiales y Pasto, además de numerosas pobla- ciones menores. En el Cauca y Huila se hallan activos los volcanes Puracé y Huila. Las áreas de influencia y de amenaza son similares a las de Nariño; sin embargo, en el Nevado del Huila, el hecho de…
p. 54
27Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 81 cita
[38]regional buscaron levantar la autoestima de cada región a partir de la redención y justificación de pasados abolengos. Cada una de las regiones colombianas debía tener su prócer o sus héroes, o a lo menos un grupo de “patricios” prestantes que demostraban su contribución a la formación de la República, lo que…
p. 8
28El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 381 cita
[39]13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…
p. 38
29El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 381 cita
[40]13.873 kilómetros cuadrados equivalente al 1,2% del país; de este porcentaje el 56% co- rresponde a Caldas, el 28% a Risaralda y el 15% al Quindío. Su lugar de privilegio en la economía nacional, especialmente hasta comienzos de la década de los 90, sustentó el imaginario de considerarlo como un escenario de calidad…
p. 38
30Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 2032 citas
[41]de ordenamiento que llamó Reserva Estratégica Minera, la cual coloca esta zona en contradicción con políticas anteriores de protección ecológica y comunitaria y podría conducir a la creación de un enclave minero empresarial. e l eje m anizales - p ereira - a rmenia Las actividades comerciales y culturales de toda…
p. 203
[42]gobiernoestableció allí una nueva figura de ordenamiento que llamó Reserva Estratégica Minera, la cual coloca esta zona en contradicción con políticas anteriores de protección ecológica y comunitaria y podría conducir a la creación de un enclave minero empresarial. e l eje m anizales - p ereira - a rmenia Las…
p. 203
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 361 cita
[43]análisis. En especial para el desarrollo de análisis estadísticos que permitan observar el peso y relación de las ciudades en los datos de violencia y victimización del conflicto armado 39. Estas ciudades se ordenan a partir de diez aglomeraciones urbanas de carácter metropolitano (Bogotá, Medellín, Barranquilla,…
p. 36