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Ensayo · Nueva Granada · 1831–1862

Modelos regionales de acumulación en el siglo XIX: Antioquia y el Valle del Cauca

Entre 1820 y 1900, Antioquia y el Valle del Cauca construyeron trayectorias económicas que después servirían de emblema del capitalismo colombiano. La pregunta es si esas trayectorias expresaron modelos endógenos de acumulación o variantes locales de una inserción capitalista periférica viabilizada por redes transnacionales, liquidez monetaria contingente y captura del Estado.

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Modelos regionales de acumulación en el siglo XIX: Antioquia y el Valle del Cauca
Actualizado 03 de agosto de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

El caso antioqueño no requiere explicación cultural: la desproporción entre el 8% de la población nacional y el 40% o más de las exportaciones auríferas del virreinato dotó a un pequeño grupo de comerciantes de liquidez que otras regiones no tenían, permitiéndoles fundar entre 1871 y 1881 trece o catorce bancos y controlar el crédito y el mercadeo del café en las zonas colonizadas. La colonización hacia el sur fue un dispositivo dirigido por élites comerciales medellinenses, no un movimiento espontáneo democrático. En el Valle del Cauca, la modernización azucarera encabezada por Santiago Eder desde 1864 fue un trasplante de modelos antillanos viabilizado por capital extranjero, la abolición de la esclavitud de 1851 y la posterior política estatal de baldíos, aranceles y ferrocarriles, no un despertar autóctono de la vieja élite terrateniente caucana. Ambas trayectorias combinaron condiciones materiales específicas e irrepetibles con captura de rentas estatales, cuestionando la narrativa de virtudes culturales regionales exportables.

La tensión

La tradición inaugurada por Luis Ospina Vásquez y radicalizada por Everett Hagen atribuye el despegue industrial antioqueño a una mentalidad burguesa endógena, desarrollada en aislamiento geográfico y comparable —pese al sustrato católico— a la ética protestante weberiana. Frank Safford rebate esa lectura con la contabilidad del oro: la acumulación se concentró en pocos comerciantes gracias a la liquidez aurífera, no a ningún ethos especial. En el Valle, la disputa enfrenta a quienes ven continuidad evolutiva desde las haciendas esclavistas coloniales hasta la agroindustria cañera, con quienes subrayan la ruptura: fue una nueva élite urbano-mercantil con presencia extranjera decisiva —no la vieja aristocracia de Mosqueras y Arboledas— la que introdujo la refinación azucarera y la lógica de exportación tropical, mientras el Estado indemnizó a los propietarios esclavistas en 1851 y dejó a los libertos sin tierra ni herramientas, reproduciendo el peonaje y el terraje. La tensión de fondo es si el capitalismo regional colombiano fue producto de virtudes culturales replicables o de configuraciones materiales e institucionales irrepetibles.

Temas
Colonización antioqueña y estructura de la propiedad cafeteraMinería aurífera y acumulación de capital en AntioquiaAbolición de la esclavitud y transformación agraria en el Valle del CaucaCapital extranjero y modernización azucarera vallecaucanaBaldíos, especulación territorial y captura del Estado en el siglo XIXDebate Weber-Safford sobre el origen del capitalismo antioqueño
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Ensayo completo

La lectura

¿Fueron Antioquia y el Valle del Cauca modelos endógenos de acumulación en el siglo XIX, o variantes locales de una misma inserción capitalista periférica?

Entre 1820 y 1900 dos regiones colombianas construyeron trayectorias económicas que después servirían de emblema: la Antioquia de comerciantes-mineros que colonizó hacia el sur y desembocaría en el complejo industrial de Medellín, y el Valle del Cauca de hacendados esclavistas que se transformó, a partir de la adquisición de La Manuelita por Santiago Eder en 1864, en el corazón agroindustrial del azúcar colombiano. La pregunta no es si estas trayectorias existieron —existieron y dejaron huellas duraderas— sino si expresaron modelos endógenos de acumulación, brotados de un ethos regional autónomo, o si fueron variantes locales de una inserción capitalista periférica viabilizada por redes transnacionales, liquidez monetaria contingente y captura del aparato estatal. La respuesta importa porque de ella depende cómo se cuenta el origen del capitalismo colombiano: como fruto de virtudes culturales regionales o como efecto de dispositivos materiales cuya distribución geográfica fue tan desigual como la riqueza que produjeron.

Por qué la pregunta pesa

El debate ha oscilado durante décadas entre dos polos. De un lado, la tradición que arranca con Ospina Vásquez y encuentra en Hagen su formulación más ambiciosa: existió una mentalidad burguesa antioqueña, desarrollada endógenamente y en relativo aislamiento político-económico, que explica por qué Medellín y no otra ciudad se convirtió en el principal polo industrial del país. Del otro, la crítica que Safford sistematizó al insistir en que no hace falta ninguna teoría psicológica especial: basta con la contabilidad del oro. A fines de la Colonia, Antioquia tenía el 8% de la población nacional y producía el 40% o más de las exportaciones auríferas del virreinato. Esa desproporción bastaba para dotar a un puñado de comerciantes de la liquidez que otras regiones sencillamente no tenían.

Planteado así, el debate parece un asunto de historia intelectual. Pero se juega algo más grande: si la respuesta es cultural, la excepcionalidad paisa es replicable donde se cultive un ethos análogo; si es material, lo que hubo fue un accidente geológico e institucional cuyos beneficiarios construyeron después la narrativa cultural que los legitimaba. Y en el Valle, la pregunta gemela: ¿la modernización azucarera de la segunda mitad del siglo XIX fue un despertar de la vieja élite terrateniente caucana, o un trasplante técnico y financiero traído por extranjeros como Eder, viabilizado por la abolición de 1851 y la posterior política estatal de baldíos, aranceles y ferrocarriles? De la respuesta depende cómo se lee el conjunto del capitalismo agrario colombiano.

Conviene recordar que la disputa no es meramente académica. Buena parte de la política pública colombiana del siglo XX se ha escrito sobre la premisa de que hay una fórmula paisa exportable —trabajo, familia, empresa, asociación— cuya aplicación en otras regiones bastaría para revertir el atraso relativo. Si esa fórmula fue en realidad efecto de una configuración material irrepetible, las políticas que la invocan como plantilla operan sobre un espejismo. Del mismo modo, si la modernización vallecaucana fue trasplante y no despertar, el modelo agroindustrial que se ha ofrecido como prueba del ingenio caucano exige leerse bajo otra luz: la de una alianza específica entre capital extranjero, tierra post-esclavista y protección estatal.

Los términos del debate

Las tesis en pugna pueden ordenarse con cierta nitidez, aun cuando en la práctica sus defensores rara vez las sostengan en estado puro.

La lectura endógena antioqueña sostiene que a mediados del siglo XIX ya estaba consolidado un ethos comercial y asociativo específico. La expresión de época era el espíritu de asociación: la práctica de asociarse entre parientes y extraños, ricos y pobres, para hacer valer simultáneamente dinero, propiedad, industria y crédito en diferentes empresas. Ese ethos habría prefigurado las prácticas de acumulación familiar que hicieron de Medellín, ya en la década de 1920, la ciudad con industrias consolidadas de cerveza, gaseosas, galletas, cigarrillos y textiles, y con empresas como Coltabaco y Postobón proyectándose a mercado nacional. Hagen llegó a comparar esta ética individualista y empresarial con la calvinista o puritana europea, y en ello encontró el ingrediente que Weber había atribuido a la revolución industrial —con la peculiaridad de que en Antioquia el sustrato religioso era católico, no protestante. El caso, en esa lectura, desafía a Weber: produjo mentalidad burguesa sin reforma, mediante mecanismos endógenos de aislamiento geográfico y densidad familiar.

La lectura materialista responde con cifras. El oro fue durante todo el siglo XVIII el principal producto de exportación de la Nueva Granada, y esa situación no varió sustancialmente en la primera mitad del XIX hasta la irrupción del tabaco, la quina y el café. Antioquia concentró una parte desproporcionada de esa producción. La mayor oferta monetaria propició una estructura de salarios, precios y ganancias favorable, y el capital acumulado por los comerciantes —no por los mineros directos— financió las etapas siguientes. No hace falta invocar un alma paisa: hace falta una cuenta de caja.

En el Valle, la disputa tiene contornos distintos pero equivalente carga interpretativa. Una lectura señala continuidad: las haciendas coloniales del valle geográfico del río Cauca, que en el siglo XVIII no correspondían exactamente al modelo puro de hacienda ni al de plantación —empleaban mano de obra esclava pero orientaban su producción al mercado minero del Chocó—, habrían evolucionado hacia la agroindustria cañera del siglo XX en un proceso de modernización interna. La lectura opuesta subraya la ruptura: la vieja élite señorial caucana —redes familiares de Mosqueras, Valencias y Arboledas— se opuso a los cambios que beneficiaran a sus subalternos, y fue una nueva élite urbano-mercantil, con presencia decisiva de extranjeros como Santiago Eder, la que introdujo la refinación azucarera, la experimentación agrícola y la lógica de exportación tropical. En esta lectura, la modernización vallecaucana fue trasplante antillano, no despertar autóctono.

El oro como atajo y su reparto desigual

El punto de partida material del caso antioqueño es innegable. Durante el siglo XVII la producción aurífera antioqueña sufrió una profunda depresión: hacia 1660 el rendimiento de los distritos —incluidos Zaragoza y Guamocó— había caído a aproximadamente una décima parte del pico de 1600. La recuperación del XVIII y la expansión del XIX volvieron a colocar a Antioquia como la principal proveedora aurífera del país.

En los años de máximo empleo del siglo XIX, la región contaba con cerca de 15.000 mineros de oro. Cuatro quintas partes eran mazamorreros: mineros libres, trabajando con batea de madera tallada, azada manual, almocafre y barretón, sin capital ni maquinaria, en su mayoría descendientes de esclavos o mestizos huidos de los trabajos onerosos de la agricultura de tierras altas. Aproximadamente una tercera parte eran mujeres. Ese universo de mazamorreros —libres, precarios, dispersos— habría extraído una cuarta parte del oro exportado desde Antioquia durante el siglo XIX. La minería de veta comenzó a hacerse común después de la Independencia y representaba el 25% de la producción regional a mediados de la década de 1860; el aluvión, sin embargo, siguió siendo dominante durante casi todo el siglo.

Lo decisivo es qué pasaba con ese oro una vez extraído. La acumulación no se quedó en los mazamorreros, que apenas subsistían, ni en la mayoría de las empresas mineras, que frecuentemente no ganaban o perdían. Se concentró en manos de un pequeño grupo de comerciantes que abastecían los distritos mineros dispersos, cambiaban oro por mercancías importadas y controlaban el circuito monetario regional. El oro fue importante para Antioquia no por elevar el nivel de vida general —la riqueza estaba concentrada— sino porque facilitó la acumulación de grandes capitales en pocas manos, permitiéndoles emprender negocios dentro y fuera de la región.

El oro es dinero, no cosecha. No requiere almacenamiento, no se pudre, no depende de arriería para llegar al puerto en condiciones vendibles, y se convierte directamente en crédito internacional. Mientras un hacendado cundiboyacense o caucano necesitaba movilizar mercancías perecederas por caminos precarios para acceder a divisas, el comerciante antioqueño operaba con un producto que era ya la divisa misma. Ese atajo en la acumulación originaria —minería, comercio, remesas hacia Londres y Jamaica— no era replicable en las economías hacendarias del Cauca o de la Sabana. No por carencia de virtud empresarial, sino por diferencia de producto.

El resultado es visible entre 1871 y 1881: en Antioquia se fundaron trece o catorce bancos de circulación, establecimientos hasta entonces desconocidos tanto en el estado como en la nación. Esa densidad bancaria no surgió del ethos. Surgió de la existencia previa de capital líquido dispuesto a ser intermediado.

La colonización como dispositivo dirigido

La segunda pieza del caso antioqueño es la colonización hacia el sur, que a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX se extendió sobre la Cordillera Central y las laderas de la Occidental que bordean el Valle del Cauca, ocupando lo que hoy son el Eje Cafetero, el norte del Valle y el sur del Tolima. La imagen tradicional es la de un movimiento espontáneo de familias campesinas libres que fundaron una sociedad de pequeña propiedad democrática, culturalmente homogénea y culinariamente estable, portadora de un mismo paquete migratorio replicable: familia numerosa, matrimonio católico, hacha, azadón, fríjol, maíz, café.

La estructura demográfica que impulsó ese movimiento es documentable. La parcela familiar antioqueña alcanzaba para el padre que la trabajaba, pero al crecer los hijos —ocho o más en familias numerosas— las cuatro o cinco hectáreas resultaban insuficientes y obligaban a emigrar. La alta fecundidad, asociada al predominio del matrimonio católico y a la juventud de las madres, actuó como mecanismo estructural de expulsión continua. En cada nueva frontera se reproducía el patrón: pequeña propiedad, familia extensa, cultivo mixto, y de nuevo expulsión de la generación siguiente. Ese carácter repetitivo del paquete migratorio explica la notable homogeneidad cultural del área colonizada —una subcultura paisa que, aun con rasgos propios adquiridos, mantiene la raíz de origen— y contribuye a explicar por qué esa formación regional pudo llegar a disputar en el siglo XX la primacía cultural y económica a Bogotá.

Pero la imagen de la colonización espontánea se desmorona cuando se examinan los conflictos de tierras. Especuladores y empresarios territoriales tuvieron un papel decisivo en la dirección del proceso, apropiándose de tierras valorizadas por el trabajo de los colonos y controlando el procesamiento y mercadeo de sus cosechas. Comerciantes medellinenses establecidos en compañías colonizadoras y constructoras de caminos —como los dueños del territorio de Caramanta en 1835— participaron desde temprano en la ocupación del sur, con interés explícito en fomentar productos comerciales como el café para exportarlos a Europa y Estados Unidos. La Concesión Burila, con sede en Manizales y encabezada por la familia Caicedo, reclamaba aproximadamente 130.000 hectáreas que cubrían la mitad del sur del Quindío y parte del norte del Valle del Cauca, apoyándose en una merced real de 1641; los pleitos con colonos se prolongaron hasta los años treinta del siglo XX. Los Aranzazu operaron con dispositivos análogos.

La Ley 61 de 1874, al reconocer jurídicamente el principio de adjudicación de baldíos nacionales a los cultivadores, mejoró la posición legal de los colonos, pero no eliminó la asimetría. Los números del reparto son elocuentes: entre 1901 y 1931, los concesionarios de más de 1.000 hectáreas fueron apenas un 5% del total de adjudicatarios y se llevaron cerca del 57% de la superficie adjudicada por el Estado. En la década anterior, los baldíos entregados a cambio de bonos de deuda pública habían absorbido la enorme mayoría del total, mientras la fracción que llegaba a colonos o pequeños propietarios apenas oscilaba entre un dígito y otro. Los bonos territoriales, que se vendían a entre 25 y 35 centavos por hectárea en 1873, seguían costando lo mismo medio siglo después: quien tuviera ahorros y conexiones en Bogotá adquiría grandes extensiones a bajo costo.

En zonas próximas al trazado de ferrocarriles, los especuladores buscaban excluir completamente a los colonos para capturar la plusvalía de la tierra sin necesidad de mano de obra. Eso ocurrió en Yolombó en la década de 1890 con el ferrocarril Medellín-Puerto Berrío. En contraste, en partes de Caldas algunas familias prominentes promovieron activamente la colonización para subdividir y vender sus tierras a los campesinos. La colonización antioqueña no fue un proceso ni democrático ni autoritario en abstracto: fue un dispositivo dirigido en el que las élites comerciales medellinenses controlaron el crédito rural, el mercadeo del café y la valorización territorial. A comienzos del siglo XX, los grandes exportadores de Medellín entablaron una guerra comercial con la principal casa compradora de café en Cundinamarca y Tolima, la de Pedro A. López, cerrándole el paso y convirtiendo a los notables municipales del área colonizada en empleados informales de las casas de Medellín. La supuesta democracia cafetera fue funcional a la hegemonía comercial antioqueña, no antitética a ella.

El Valle: trasplante antillano y captura estatal

La trayectoria vallecaucana tiene otra textura. Las haciendas del siglo XVIII, articuladas al complejo mina-hacienda que abastecía al Chocó, sostenían una alta densidad esclavista: en 1851, cuando la ley del 21 de mayo declaró libres a todos los esclavos del territorio de la República a partir del 1 de enero de 1852, el 60% de los 16.500 esclavos manumitidos se encontraba en las haciendas del Valle del Cauca. Los disturbios en torno a la abolición fueron especialmente agudos en la región, y las leyes no concedieron tierra ni herramientas a los liberados: el Estado indemnizó a los propietarios y propició el peonaje de negros sin tierra mediante el sistema del terraje. Los palenques de fugitivos que habían subsistido de cultivos, caza y pesca mantuvieron con las haciendas una relación mayoritariamente violenta, con excepciones puntuales como Amaime y El Bolo.

Sobre ese sustrato —haciendas descapitalizadas por la desestructuración del sistema esclavista, mano de obra proletarizada sin tierra, élite señorial resistente al cambio— se produjo la operación decisiva. En 1864, James Eder, conocido como Santiago o Don Santiago, adquirió la hacienda La Manuelita, entonces dedicada a ganadería extensiva, e inició un proceso de modernización agroindustrial que incluyó experimentación agrícola e inversión en industrias de exportación tropical. La refinación de azúcar en el ingenio Manuelita se introdujo en 1952, y ese momento coincide con el cierre de una fase de expansión horizontal en la que, entre 1922 y 1952, las empresas azucareras adquirieron 332 propiedades con una extensión de 47.049 plazas. La superficie controlada por los ingenios al término de esa fase sumaba 62.333 plazas —aproximadamente 49.866 hectáreas—, de las cuales el 62,9% estaba cultivada en caña.

La operación Eder no fue endógena. Representó a una nueva élite urbano-mercantil que aportó capital cultural relacionado con el sistema comercial y financiero internacional, mientras las élites caucanas aportaban capital monetario, conocimiento de la región y capital político para negociar con el Estado. Los extranjeros usaban su nombre como razón social de las empresas para proteger los bienes de posibles expropiaciones durante los conflictos políticos internos. La modernización azucarera vallecaucana fue un híbrido extranjero-criollo: la ingeniería técnica y las redes financieras internacionales vinieron de fuera; la tierra, la mano de obra post-esclavista y la protección política vinieron de dentro.

El capitalismo caucano dependió estructuralmente de la captura del Estado. La política de baldíos, los aranceles proteccionistas, las concesiones ferroviarias y la garantía estatal de la propiedad privada y la disciplina laboral fueron condiciones sin las cuales la agroindustria no habría sido viable. El Estado colombiano financiaba indirectamente el modelo agroexportador entregando tierras baldías, construyendo ferrocarriles y garantizando la disciplina laboral, aunque empresarios y publicistas presentaban ese éxito como resultado exclusivo del laissez faire. La expansión azucarera contribuyó, desde mediados del siglo XX, a la disminución de la tenencia de tierra por parte de campesinos negros y a un proceso gradual de proletarización rural reforzado por la llegada de inmigrantes como mano de obra.

Dos variantes, un mismo molde

Las dos regiones representan variantes del mismo patrón: inserción capitalista periférica con acumulación oligárquica concentrada. Pero los mecanismos de reproducción fueron estructuralmente distintos, y esa diferencia importa.

Antioquia canalizó la liquidez aurífera hacia redes comerciales familiares que financiaron después la colonización dirigida hacia el sur y, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, la proto-industria de Medellín. La Escuela Nacional de Minas, creada en 1887 y activa durante 85 años, proveyó el conocimiento técnico. El arancel de 1905 del gobierno de Rafael Reyes, con derechos altos para bienes finales y bajos para materias primas semielaboradas, proveyó la protección. Entre 1902 y 1909 se fundaron o reactivaron fábricas —Textil de Bello, Fábrica de Fósforos Olano— con apoyo estatal en forma de empréstitos, subvenciones y exenciones para importar maquinaria. La combinación de acumulación aurífera previa, colonización controlada por comerciantes, densidad bancaria, institución técnica y política arancelaria produjo la apariencia de un dinamismo difuso y endógeno. Fue, más bien, el resultado de un encadenamiento cuyo primer eslabón —la disponibilidad de oro monetizable— no dependía de virtud alguna.

El Valle del Cauca, sin liquidez comparable y con una élite señorial refractaria, externalizó la ingeniería modernizadora y dependió más abiertamente de la captura estatal. La alianza entre familias caucanas tradicionales, empresarios extranjeros como Eder y una nueva élite urbano-mercantil produjo una agroindustria viable pero estructuralmente enclave: excluyente para la población negra post-abolición, dependiente de trabajo proletarizado, articulada a través de casas comerciales al mercado externo. El molde resultante se reprodujo con notable estabilidad hasta el siglo XX.

Que ambas trayectorias hayan producido concentración oligárquica no significa que fueran equivalentes. Antioquia generó una burguesía comercial-industrial con capacidad de proyectarse a escala nacional; el Valle produjo una agroindustria de terratenientes-industriales anclada regionalmente. Pero en las dos, la excepcionalidad narrada como fruto de un ethos —paisa o caucano— fue posterior al hecho: la construyeron las mismas élites que se beneficiaron de los dispositivos materiales, y sirvió para legitimar como mérito lo que en origen había sido oro monetizable, baldíos capturables, esclavos manumitidos sin tierra y aranceles negociables en Bogotá.

El caso antioqueño desafía a Weber, sí, pero no como pretende la lectura culturalista. Lo desafía al mostrar que la mentalidad burguesa puede producirse sin sustrato religioso protestante, siempre que existan las condiciones materiales adecuadas: liquidez monetaria concentrada, aislamiento geográfico protector de mercados locales, expulsión demográfica sostenida y política estatal favorable en el momento oportuno. La ética individualista antioqueña, comparable en sus formas a la calvinista, fue efecto y no causa; el sustrato católico no fue obstáculo alguno.

Ninguna de las dos regiones fue lo que su propia narrativa dijo de sí misma. Antioquia no fue una democracia de pequeños propietarios laboriosos: fue un dispositivo comercial concentrado que dirigió colonización, capturó plusvalía territorial y construyó a fines del XIX la infraestructura bancaria e institucional que la llevaría a la industria. El Valle no fue el despertar de una élite tradicional modernizada: fue un trasplante técnico extranjero injertado sobre una estructura post-esclavista mediante alianza con la élite señorial y captura del Estado. Que hayan producido ferias, cocinas y estampas tan reconocibles no prueba autonomía cultural: prueba que las élites beneficiadas por el oro, los baldíos y los aranceles tuvieron después el tiempo y los medios para hacer del privilegio una tradición, y de la tradición un argumento.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

48 documentos · 74 fragmentos de referencia
01Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3481 fragmento
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de maíz que conformaban la base de su dieta, estos trabajadores comprendían alrededor de cuatro quintas partes de los 15 mil mineros del oro que hubo en' Antioquia en los años de máximo empleo en el siglo XIX. Los' mazamorreros desarrollaron técnicas mineras y una cultura altamente móvil con el fin de aprovechar los…

p. 348
02Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 192, 3462 fragmentos
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además un mercado que puede desaparecer repentinamente con el agotamiento de las minas y con el que nadie puede contar como una base definitiva para su estabilidad económica. Todo progreso realizado sobre esa base es eminentemente precario, como muestra la experiencia tantas veces repetida del colapso económico…

p. 192
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jornales implicó un mercado amplio y propicio, que sirvió de base para que en la región surgiera una industria productora de bienes de consumo. En síntesis, la producción de oro en Antioquia creó condiciones propicias para que con otros elementos se diera una industria. El mercado se amplió, se adquirieron…

p. 346
03Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 86, 206, 2913 fragmentos
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nacional. Sin embargo, la crisis de la minería durante la primera mitad del siglo fue bastante duradera y el volumen de producción del país probablemente no alcanzó los niveles de los últimos años coloniales hasta bien avanzada la década de los setenta. El principal rasgo de la expansión de la minería antioqueña fue…

p. 291
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minas propiamente dichas, donde un empresario minero con capital suficiente para tener una cuadrilla de esclavos explotaba un territorio de su propiedad. Una o varias de ellas constituyeron los llamados reales de minas, unidades administrativas creadas por las autoridades espafiolas para ejercer el control de la…

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bastante altas cuando se comparan con las cifras contemporáneas de otros países. La alta natalidad dependía en parte de la ausencia casi total de medidas de control de los nacimientos, y en parte de una elevada frecuencia de las uniones tempranas. No existen estudios que permitan comparar estos aspectos entre…

p. 206
04Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 88, 932 fragmentos
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a la edad adulta. En el siglo xviii, la actividad del lavado de oro de los distritos chocoanos y otros lugares a lo largo de la costa pacífica em pezó a tener un refuerzo en las áreas m ineras recientem ente abiertas en A ntioquia. A m ediados del siglo xvii, la producción había decaído en los distritos iniciales de A…

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que, a partir de 1608, m uchos m ineros prefirieron explotar las m ás novedosas y m ejor em p la zadas m inas de G uam ocó. Sin em bargo, ya en 1660 los depósitos de G uam ocó y Z aragoza estaban agotados. Según las estadísticas oficiales de acuñación, en 1630 los distritos antioqueños p roducían la m itad de lo que…

p. 88
05Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 56, 922 fragmentos
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Producción de oro Durante el siglo xviii el oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada y durante el siglo xix esta situación no varió mucho. Fue sólo a finales de ese siglo, ante la aparición de nuevos productos de exportación como el tabaco, la quina y el café, que el oro fue relegado a un…

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Kfiídficnerst Posiblemente la producción de oro fue entre la mitad y un tercio mayor de la acuñada (Sharp, 1976) ya que así se eva- día el impuesto del quinto — 20 % del producto— y se financiaba el contrabando, que por esa misma razón sería reducido progresivamente hasta alcanzar un 3 % del valor de la producción…

p. 56
06Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 266, 274, 2783 fragmentos
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y Ospina V ásquez pertenecen a una gran tradición dentro de la economía que atribuye un papel especial y decisivo a la iniciativa empresarial. Safford, por su parte, está de acuerdo con la tesis general de que los antioqueños desempeñaron un papel destacado, pero sos- tiene que no se requiere una teoría psicológica…

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dinero por todo el país, diversificando sus carteras para reducir riesgos y, al mismo tiempo, desplazando capital de donde era abundante (Antioquia) hacia lugares en donde era relativamente escaso (Bogotá, la Costa Caribe). Las observaciones anteriores, sin embargo, distan mucho de probar que Antioquia era una región…

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de cambios independientes en la economía y en la sociedad. Los cambios en mención no ocurrieron a lo largo y ancho del país sino que se concentraron en varias ciudades principales y en la región antioqueña. Durante muchos años ha sido materia de controversia la cuestión de si la aceleración del desarrollo económico…

p. 266
07Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 374, 4332 fragmentos
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yacimientos. El emplazamiento original de las ciudades mineras de la región antio queña (Cáceres, Zaragoza, San Jerónimo, Remedios) no había buscado cernir el espacio de la provincia. Ya se ha visto cómo, por ejemplo, el desplaza miento de Remedios fue posible gracias a que no encontró resistencias en una jurisdicción…

p. 374
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de Quesada y Juan de Salazár, vecinos de Sevilla, declararon sumas cuantiosas: ocho y veinte mil pesos de plata. Un Francisco de Rivera, a quien le adeudaban escrituras por 19.000 pesos, declaró tener «correspondientes» en Cartagena. Otros eran comerciantes más modestos. Como un Miguel Gutiérrez, español también que…

p. 433
08Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 48, 75, 993 fragmentos
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y Buriticá habían entrado en completa deca- dencia 26. Sin embargo, lo que muestran los documentos del Archivo Histórico de Antioquia y los del Archivo General de la Nación es que desde la década de 1630 ya se habían asentado en los Osos varios mineros, quienes con sus cuadrillas de negros explotaban tanto el…

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haciendas del Valle del Cauca se encontraba el 60% de los 16.500 esclavos manumitidos en 1851. La ventaja estructural de la sociedad esclavista caucana frente a la cartagenera radicó en la existencia del complejo mina-hacien- da que, aparte de lo ya señalado sobre su funcionamiento, permitía la relocalización de la…

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y a los disturbios propios de esta época, que en el Valle del Cauca alcanzaron niveles muy agudos. Para el siglo XIX, además de las fuentes notariales, los fondos de manumisión del Archi- vo General de la Nación, el Archivo Histórico de Antioquia, el Archivo Central del Cauca y otros archivos de carácter regional, la…

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09Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 64, 1532 fragmentos
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entre 1510 y 1550 cu los mejores a ñ os el oro lleg ó a 300000 pesos, entre 1570 y 1 620 el Nuevo Reino se convirti ó en el principal productor de oro de Am é rica y hubo a ñ os en los que la producci ó n lleg ó a 2 millo nes de pesos. Desde el punto de vista del imperio, el oro era apenas 68 HISTORIA M Í NIMA DE…

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las reivindicaciones de negros y mulatos. Por esto, las formas de discriminaci ó n racial, mantenidas con severidad en la “ sociedad ci vil ” — no hab í a curas negros, ni estaban en los colegios elegantes, ni pod í an entrar a los clubes sociales, ni eran admisibles como pareja matrimonial de los blancos — se…

p. 153
10Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 1291 fragmento
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estos dos problemas. En cuanto a la forma, las explotaciones agrícolas del valle del Cauca en el siglo XVIII no correspondían exactamente al modelo de la hacienda o de la plantación. Estos dos modelos suelen describirse tanto por las relaciones de producción que generan como por su radio de acción con respecto a un…

p. 129
11Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 2541 fragmento
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sido muy semejantes a los del valle del Magdalena. En el curso del siglo xvii domin ó en el valle del Cauca el latifundio 266 LA ECONOM Í A Y LA SOCIEDAD COLONIALES, 1550-1800 ganadero con propietarios que resid í an en las ciudades de; Cali, Buga, Caloto y Popay á n. El surgimiento de una nueva frontera mi nera en el…

p. 254
12Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 841 fragmento
[18]

resurgieron a to- dos los niveles: provincial, seccional y cantonal. Africa en un mapa del atlas de Blaeuw. El continente africano fue la cantera constante de la que, durante siglos, se sacaron miles y miles de negros para ser condenados a la esclavitud. La captura por parte de los blancos se vio a menudo favorecida…

p. 84
13Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 60, 4212 fragmentos
[20]

las cadenas que arrastro, el silencio turban De esta soledad eterna Donde ni el viento se escucha... 106. Velásquez, "La esclavitud en la María de Jorge Isaacs" (1957), pág. 98. 107. Mina, op. cit., pág. 145. 108. Palacios, op. cit., pág. 50. [63] NINA S. DE FRIEDEMANN Y MÓNICA ESPINOSA ARANGO Muero sin ver tus…

p. 60
[67]

numerosas trilladoras de café en las cuales se muele el grano para hacer más fácil su comercia- lización hacia los mercados del exterior. Para los años 20, los habitantes de Medellín se pueden dar el lujo de consumir productos elaborados por sus in- dustrias locales. A más del habitual aguardiente, se puede tomar…

p. 421
14Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 120, 2002 fragmentos
[21]

vivían de algunos cultivos, la caza, la pesca y de algún trato con la hacienda. El desafío de estos palenques a la pretensión de las autoridades de transformarlos en poblados era un reto tácito al influjo 70 Colmenares, Germán, 1979, Popayán: Una sociedad esclavista, 1680-1800, Medellín: La Carreta, págs. 215-227. 121…

p. 120
[29]

Central, en donde se encontraron con las grandes migraciones rumbo al corredor antioqueño que ya llevaba en proceso más de cien años. La movilización de los antioqueños se había iniciado muchas décadas antes de la Independencia, huyendo de la hambruna, las sequías y la sobrepoblación de las zonas montañosas de los…

p. 200
15Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 2071 fragmento
[23]

ge- neral esta sección es la segunda en la República. Bastará decir, en relación con este asunto, que en diez años fueron fundados allí, de 1871 a 1881, trece o catorce bancos de circulación, establecimientos que hasta entonces eran del todo desconocidos, no sólo en ese estado, sino en la Na- ción. Su tipo físico…

p. 207
16Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 16, 192 fragmentos
[24]

más que la visión de colonos, fue la de comerciantes andariegos la que primó en torno a lo antioqueño.1 2 Después de la minería, y gracias al capital acumulado con ésta, fue el comercio una actividad privilegiada para las élites antioqueñas. El espíritu comerciante y capitalista adjudicado a los antioqueños fue…

p. 19
[71]

ser un pueblo campesino, comerciante, próspero y moral, frente a un pueblo considerado mayoritariamente contrario a estas características. La fuerza de la descripción alabadora y positiva del tipo antioqueño obedeció, en gran medida, a la construcción de una imagen poderosa de la población y el paisaje antioqueño…

p. 16
17La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 106, 1312 fragmentos
[25]

la presión refor- mista del grupo de comerciantes medellinenses establecidos en compañías colonizadoras y constructoras de caminos, como los que en 1835 eran dueños del extenso territorio de Caramanta (J. Parsons, 1949, pp. 85-95). A estos comer- ciantes, empr e sarios y contratistas les interesaba el fomento de…

p. 131
[74]

que toma casi todo el siglo XIX. En el fondo, tanto las constituciones como los conflictos r e flejan las inconsistencias implícitas en el injerto de la utopía liberal, que en estas tierras americanas, a través del diafra g ma interpretativo de las clases dirigentes, deja- 07 D e la subversión y la finali D a D…

p. 106
18Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 901 fragmento
[26]

comenzar la década de 1890 apenas representaba el4 % del valor de las exportaciones antioqueñas de oro. La veloz difusión de la caficultura a partir de c. 191 o, integraría mejor los ámbitos comar- cales, mediante la comercialización del grano qu e dio vuelo a las capas medias de los pueblos. Simultáneamente, el siste…

p. 90
19Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 491 fragmento
[27]

of 'transferring to another country... depreciation of the currency is ruining us slowly'. To this observation was added 'the conviction that this country will never settle down'. In February, they blamed the instability on the policy of 'liberalization' begun by Vice-President Payan. Six months later, in August 1888,…

p. 49
20La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 131 fragmento
[30]

antioqueñas aun más allá de Popayán, en las tierras volcá- nicas de Moscopán en el Huila y en los declives de la cordillera de Bogotá. La colonización más reciente se ha realizado en las franjas septentrionales del territorio antioqueño, hacia el Chocó, las tierras del Sinú y el valle del río Nus; pero la región…

p. 13
21Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 17, 242 fragmentos
[31]

resto del pa í s. Por ello mismo, esta é tica particular los hac í a m á s inclinados al trabajo y a la b ú squeda de nuevas formas de riqueza mediante el trabajo personal. La colonizaci ó n interna de la provincia de Antioquia, en la segunda mitad del siglo xix, avanz ó inicialmente sobre la Cordi llera Central. Los…

p. 24
[66]

a pocas operaciones, las ú ltimas, se obviaba en buena medida el obst á culo que presentaba la escasez de capitales y de t é cnica ” 2. Por un corto tiempo, pero el suficiente para adquirir un dina mismo propio, la industria pudo desarrollarse ampliamente en casi todas las regiones del pa í s al amparo de este tipo de…

p. 17
22Tres culturas, tres familias y otros ensayosEstanislao Zuleta · p. 341 fragmento
[32]

entre otros, fueron gentes que escribieron con cierto orgullo de su propio lenguaje. Con Carrasquilla, el habla popular ingresa a la literatura, ya que no recurre a un habla gramaticalmente so¿sticada, separada de las formas lingüísticas del pueblo. Ven ustedes, pues, cómo 31 se expresa la estructura económica en la…

p. 34
23"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 41, 532 fragmentos
[33]

vertiente occidental recibió la mayor in fl uencia antioqueña durante el siglo XIX con un poblamiento disperso en la zona de ladera, que evitó el choque con los propietarios de la zona plana. Sin embargo, la colonización no estuvo exenta de con fl ictos entre colonos y propietarios. En esta región fue famoso el con fl…

p. 41
[46]

Cabal Madriñán; Ciro y Camilo Cabal Pombo; Carlos y José María Cabal Becerra, de los ingenios Providencia y Pichichí; Carlos Sarmiento Lora, hijo de Don Jesús, propietario del Ingenio San Carlos; Moisés Seinjet, propietario de los Ingenios El Porvenir, La Cabaña y El Naranjo. Se destacan también cua- dros gerenciales…

p. 53
24El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 2921 fragmento
[34]

reclamar estas tierras causa gravísimos per- juicios a este vecindario [Calarcá], porque se le abarca una extensión no despreciable de territorio que sirve para su engrandecimiento y en el cual hay muchos colonos ya establecidos pero con los temores de que más adelante ellos o sus sucesores se expongan a controversias…

p. 292
25El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 284, 287, 2963 fragmentos
[35]

la Empresa, no se le va a dar dinero a un tercero sino simplemente a formar un capital en que tienen participación proporcional los accionistas. Raras son las combinaciones que dan por resultado la constitución de una sociedad anóni- ma poderosa, de un cuantioso capital, sin que lo hayan aportado los socios. En…

p. 296
[40]

ascenso económico y social y en busca de este objetivo aplicaron una combinación de prácticas capitalistas mercantiles con instrumentos políticos de tipo clien- telista. b) Después vienen los terratenientes ausentistas que, tan pronto la migración se expande, crean sociedades comerciales para parcelar y vender lotes…

p. 287
[72]

en un medio natural pobre, de tierras yermas, penosas para trabajar por lo abruptas y erosionadas. Así fueron llegando a los nuevos parajes pioneros y aventureros con sus ilusiones, su pobreza y su coraje para buscar y desenterrar guacas, explotar los bosques sacando cau- cho y sembrar cacao en pequeñas parcelas…

p. 284
26Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 59, 123, 1473 fragmentos
[36]

trazado de ferrocarriles, los territorios anteriormente vacantes atraían simultáneamente tanto a especuladores como a colonos. En esos sectores los empresarios orientaban sus principales esfuerzos a la adquisición de derecho sobre la tierra per se, la cual, gracias a su localización privilegiada, podía, al venderse,…

p. 147
[39]

«Problemas generales de la colonización amazónica en Colombia», Enfoques colombianos, 5 (1975), p. 40, e Instituto Colombiano de la Reforma Agraria e Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, La Colonización en Colombia: evaluación de un proceso, 2 vol. (Bogotá, 1974). COLONIZACIÓN Y PROTESTA CAMPESINA EN…

p. 59
[55]

legítimo para obtener con- cesiones. Una vez en el mercado, los bonos tendían a devaluarse rápidamente a una fracción apenas de su valor nominal. En 1873, se vendían a entre 25 y 35 centavos por hectárea, y cincuenta años después su precio seguía iguaF 2 • Cualquiera con ahorros y conexiones en Bogotá podía…

p. 123
27Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1142 fragmentos
[37]

apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…

p. 114
[38]

apropiación de la tierra por parte de nuevos terratenientes se iba haciendo relativamente más moderada, como sucedió en las regiones de Caldas y Quindío, con excepción del valle de Risa- ralda que es también ocupado en grandes extensiones. Uno de los enfrentamientos más espectaculares entre los colo- nos y los grandes…

p. 114
28Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 4551 fragmento
[42]

Cauca, y en el estado del Tolima —la parte de la hoya alta del Magdalena segregada de Cundinamarca en 1861 — avanzaba hacia el sur por la media falda orien- tal de la cordillera del Quindío. * Esta colonización se efectuaba al principio más o menos en las condiciones y con las formas coloniales y granadinas — con…

p. 455
29De quebradores y cumplidores: Sobre hombres, masculinidades y relaciones de género en ColombiaMara Viveros Vigoya · 2002 · p. 1381 fragmento
[43]

percibida generalmente en los siguientes térmi- nos: pujante, andariega, comerciante y muy religiosa. Algunos de es- tos rasgos se atribuyen al haber tenido que convertir paisajes quebra- dos e inhóspitos en zonas de agricultura para asegurar la subsistencia propia y de la familia. Un autor originario de la región…

p. 138
30Caña de azúcar en el "espléndido" valle del río Cauca, Colombia: Historia ambiental, conflictos ambientales y acción colectivaHernando Uribe Castro · 2021 · p. 112, 1192 fragmentos
[44]

momento crucial del despegue modernizador de la agroindustria cañera, así como del desarrollo regional del valle geográfico del río Cauca: A partir de 1860 comenzó la conformación de una clase en ascenso no interesada en una agricultura de plantación de gran hacienda, sino en una economía de importación y exportación…

p. 119
[47]

implementando parámetros de la Revolución Verde. En los años sesenta se implementa el arrendamiento de tierras y la figura de la provisión. Se introduce la refinación de azúcar en el ingenio Manuelita (1952); empezándose a comprar caña a los agricultores independientes. Se hace nítida la separación entre producción…

p. 112
31Making the Green Revolution: Agriculture and Conflict in ColombiaTimothy W. Lorek · 2023 · p. 331 fragmento
[45]

his coffee counterparts, Santiago Eder was emblematic of the ascending urban merchant class that invested heavily in the countryside and accumulated properties there through the parceling of older estates. 47 Whether through coffee or, eventually, sugar, a new elite came to dominate the Colombian rural economy. In the…

p. 33
32Gente negra en Colombia. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el PacíficoOlivier Barbary, Fernando Urrea · 2004 · p. 3601 fragmento
[48]

la región con liderazgo político y autonomía económica. La tercera etapa, entre 1950 y finales de los años 70, se caracteriza por la imple- mentación y expansión de la industria azucarera, con efectos directos en la dis- minución de la tenencia de la tierra por parte de los campesinos negros y un gradual proceso de…

p. 360
33Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 541 fragmento
[49]

y la ganadería (tres cuartas partes del suelo se destinaba a pastos) 73. 70 Entrevista 230-VI-00083. Víctima, campesino, centro Valle del Cauca. 71 Informe 1180-CI-01017. Aconc, «Memoria del conflicto y resistencia del pueblo negro y afrodescen- diente del norte del Cauca», 54. 72 Aunque la economía colonial fue…

p. 54
34Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 189, 1932 fragmentos
[50]

Buenaventura. Para esto, estratégicamente dichos extran - jeros se unieron con caucanos que aportaron capital monetario, cono - cimiento de la región y, sobre todo, “capital político” para negociar o incidir en el Estado. El principal capital aportado por los extranjeros consistía en el capital cultural relacionado…

p. 193
[51]

extranjeros y la libertad de pren - sa (Restrepo, 1963). Se trataba entonces del sector de la élite que avi - zoraba realmente la instalación de las políticas que dejarían atrás el viejo régimen que predominaba camuflado en el orden republicano. Nos encontramos así en un proceso que enfrentaba la necesidad de disolver…

p. 189
35Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 1521 fragmento
[52]

mejoró «... teniendo como tengo satisfacción de haberse aplicado en este ejercicio». El segundo Francisco de Arboleda manejó los bienes familiares que se mantuvieron en indivisión hasta su muerte, en 1745. Pero no sólo este me- canismo de concentración de riqueza daba poder a la familia. También un sistema de alianzas…

p. 152
36Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 621 fragmento
[53]

el total de adjudicaciones y la superficie adjudicada a estos pasó de 1,3 por ciento a 10 por ciento (Tablas 1 y 2). Tabla 2. Adjudicación de baldíos a particulares según rangos de tamaño. Colombia, 1901-1931 Rangos Adjudicaciones % Hectáreas % 1-20 2.789 57,0 41.897 4,2 21-100 979 20,0 55.689 5,6 101-500 671 13,7…

p. 62
37Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 101, 1042 fragmentos
[54]

10 años, siguien tes a la fecha de adjudicación, para cultivar los terrenos adjudicados. Este Decreto no varió en lo esencial las proporciones fijadas antes entre lo cultivado y lo adjudicado. 1 0 2 L a f e r i a d e l o s b a l d í o s d u r a n t e e l s i g l o XIX Como se anotó antes, las cifras disponibles eran…

p. 104
[56]

hasta 100 has de baldíos por cada km que se construya del camino que, partiendo de Macanal sobre el río Batá, vaya a terminar en un punto nave gable del río Upía en el Casanare. Igual autorización se da para el camino que comunica las Provincias de Ricaurte y Occiden te de Boyacá. Fuente: Villegas y Restrepo (sin…

p. 101
38Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 171 fragmento
[57]

CNMH, 2016, página 47), pues ya se apreciaba entre 1590 y 1620, como resul- tado de la política de composiciones de tierras al mejor postor, que la Corona española empleó para titular las tierras llamadas realengas, o del rey de España, y que originó el régimen de las haciendas, concebidas como un sistema social,…

p. 17
39La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 751 fragmento
[58]

poner a funcionar la Nueva República. 3. Adjudicación de tierras baldías a los inmigrantes eu- ropeos y norteamericanos que quisieran venir a la Nueva República, en su condición de agricultores o artesanos, y con el fin de estimular el poblamiento de una nación diez- mada por la guerra. 4. Adjudicación de baldíos a…

p. 75
40Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 76, 892 fragmentos
[59]

las pautas so- cioeconémicas y politicas conocidas en la fase de poblamiento que termina en las fundaciones de Neira y Manizales. Aqui intervinieron tres factores que combinaban aspectos econdémicos sociales y politicos: a) La dotacién de recursos para las faenas del desmonte y el poblamiento inicial, consistentes en…

p. 76
[60]

habia encon- trado su ventaja comparativa internacional y, en su sector privado, la mejor prueba de las virtudes in- trinsecas del laissez faire. Lo que los empresarios, En la pagina anterior, planta de la quina seguin un dibujo que aparece en el «Atlas» de Agustin Codazzi, La quina, que ya se conocia en los tiempos…

p. 89
41Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 471 fragmento
[61]

paso fundamental en el desarrollo de la minería en Antioquia y en el país fue la creación de la Escuela Nacional de Minas de Medellín, en 1887. Durante 85 años la Escuela de Minas fue centro de investigación, estudio y enseñanza de la mejor ingeniería del país. Es oportuno citar los datos de Enrique Gonzá- lez, según…

p. 47
42De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 731 fragmento
[62]

01' Mines, 1887- 1930», Hispanic American Historical Review (febrero de 1994, pp. 63-82), en el que insiste en la importancia que tuvo Medellín en asuntos comerciales y gubernamentales. Murray alude a la reforma constitucional de 1910, que garantizó representación al partido minorita- rio en el gobierno por medio de…

p. 73
43De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 731 fragmento
[63]

Hispanic American Historical Review (febrero de 1994, pp. 63-82), en el que insiste en la importancia que tuvo Medellín en asuntos comerciales y gubernamentales. Murray alude a la reforma constitucional de 1910, que garantizó representación al partido minorita- rio en el gobierno por medio de la creación del…

p. 73
44Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 5601 fragmento
[64]

contexto s o c i a ly económico t o d a v í amuy a t r a s a d o,pero que c o n v i r t i e r o n a l a región en l a c a p i t a l económica d e l p a í s, a l menos durante l a primera mitad d e l s i g l ox x. E s t e empresario u t i l i z ó métodos r a c i o n a l e s y modernos t a l e scomo l aa p l i c a c i ó…

p. 560
45Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 3201 fragmento
[65]

plantar nuevas industrias. Varias em- presas grandes se instalaron o se reac- tivaron con las medidas: la Fábrica Textil de Bello, con un empréstito por cada huso y cada telar en funciona- miento; las fábricas textiles La Esprie- 11a, en Cartagena, y de Samacá, con subvenciones en dinero; la pequeña fábrica de…

p. 320
46A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 2241 fragmento
[68]

the Andes divides into three mountain ranges when it enters Colombia – this has been a country where regions and regionalism have played an enormous role in the economy, politics, and culture. Throughout the 19th century, but especially in the first half of the 20th century, Antioquia and the areas its people…

p. 224
47Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 261 fragmento
[69]

Porce River M a g da le n a R i v e r N E S W composition of Antioquia at the close of the nineteenth century show less evidence of Negro presence than those of colonial times. 4 Observing the primitive ways of the blacks living along the Magdalena river, or of the Indians of the south of the country and the highlands…

p. 26
48Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 261 fragmento
[70]

Porce River M a g da le n a R i v e r N E S W composition of Antioquia at the close of the nineteenth century show less evidence of Negro presence than those of colonial times. 4 Observing the primitive ways of the blacks living along the Magdalena river, or of the Indians of the south of the country and the highlands…

p. 26