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Hecho histórico · República Liberal · 1930–1946

La Federación Nacional de Cafeteros como poder paraestatal (1930–1946)

Entre 1930 y 1946, bajo la gerencia de Manuel Mejía Jaramillo, la Federación Nacional de Cafeteros se transformó de gremio fundado en 1927 en una institucionalidad híbrida con fisco propio, diplomacia directa y funciones reguladoras estatales, convirtiéndose en el eje del poder económico cafetero colombiano por fuera —y por encima— de los sucesivos gobiernos liberales.

La Federación Nacional de Cafeteros como poder paraestatal (1930–1946)
1930–1946
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
1930–1946
Protagonistas
Enrique Olaya Herrera, Alfonso López Pumarejo, Eduardo Santos, Alejandro López, Manuel Mejía Jaramillo, Federación Nacional de Cafeteros (FNCC), Fondo Nacional del Café, Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC)
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La Federación fue fundada en 1927 para regular la producción y el comercio cafetero, legalizando un poder económico que venía forjándose desde 1903 en la Sociedad de Agricultores de Colombia, y recibió en administración el impuesto a las exportaciones mediante contrato firmado el 15 de octubre de 1928.
  2. El gobierno de Olaya Herrera comenzó en septiembre de 1930 a transferir retroactivamente el producto del impuesto a las exportaciones de café, dotando a la Federación de recursos estables que financiaron su expansión institucional.
  3. El desplome del precio internacional del café a 8,38 centavos la libra en Nueva York (1939–1940) y el cierre del mercado europeo por la Segunda Guerra Mundial crearon una emergencia que ni el Ministerio de Hacienda ni el Banco de la República podían manejar solos, forzando la creación del Fondo Nacional del Café en 1940.
  4. La estructura social cafetera —decenas de miles de fincas familiares diseminadas en la cordillera, con el eje Antioquia–Viejo Caldas aportando el 47% de la producción nacional en 1932— proporcionó a la Federación una base de representación masiva que legitimaba su actuación como interlocutor nacional.
  5. La inestabilidad política de los gabinetes liberales, oscilantes entre la reforma (Revolución en Marcha de López Pumarejo) y la moderación (la pausa de Santos), hizo que el Estado externalizara en la Federación funciones que los ministerios no podían sostener con continuidad.
1930–1946La Federación Nacional de Cafeteros como poder paraestatal (1930–1946)

Consecuencias

  1. La creación del Fondo Nacional del Café en 1940 dotó a la Federación de un fisco propio —alimentado por el impuesto a las exportaciones— con capacidad de recaudar, retener, gastar y endeudarse, convirtiendo al gerente en actor obligado de consulta para fijar el precio interno del café, la retención cafetera y el reintegro cambiario.
  2. La Federación se apropió de funciones reguladoras típicamente estatales: determinación de calidades y tipos estándar de café para exportación, presión sobre tasas de cambio favorables y orientación de la legislación cambiaria, contribuyendo a reducir la participación de empresas extranjeras en las exportaciones del 47,30% en 1933 al 27,75% en 1944.
  3. La reforma de 1935 impuesta por López Pumarejo en el VII Congreso Nacional de Cafeteros formalizó un cogobierno entre representantes privados y públicos, con el presidente de la República como árbitro y con facultad de elegir al gerente de la Federación, patrón institucional que marcaría al gremio durante todo el siglo XX.
  4. La Federación actuó como fuerza gremial que impulsó la Ley 100 de 1944, la cual revirtió las expectativas redistributivas abiertas por la Ley 200 de 1936, protegió a los terratenientes frente a los aparceros y colonos, y contuvo la presión campesina en Cundinamarca y Tolima, contribuyendo a las tensiones que desembocaron en la Violencia.
  5. La participación colombiana en el Pacto Interamericano de Cuotas de 1940, negociado en la Tercera Conferencia Panamericana del Café en Nueva York con respaldo de la administración Roosevelt, estabilizó los precios internacionales y articuló domésticamente el Fondo Nacional del Café como instrumento de manejo de excedentes.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La consolidación de la Federación Nacional de Cafeteros entre 1930 y 1946 es el caso más acabado de paraestatalidad en la historia colombiana del siglo XX: una entidad privada que administró el fisco cafetero, ejerció diplomacia interamericana y bloqueó la reforma agraria, todo con respaldo jurídico del Estado y sin rendir cuentas electorales. Ese modelo —gremio con funciones públicas, fisco propio y acceso directo a la política económica— moldeó la relación entre Estado, élites y mercado en Colombia mucho más allá del café, y su legado institucional explica por qué la Federación sobrevivió intacta a décadas de transformaciones políticas que liquidaron instituciones comparables en el resto de América Latina.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

La Federación Nacional de Cafeteros bajo Manuel Mejía Jaramillo (1930-1946)

Entre la victoria liberal de Enrique Olaya Herrera en 1930 y el fin del ciclo reformista con la elección de Mariano Ospina Pérez en 1946, la Federación Nacional de Cafeteros dejó de ser el gremio nacido en 1927 para convertirse en algo que no cabía en las categorías del derecho público colombiano: una institución privada con funciones estatales, fisco propio desde 1940, diplomacia directa en las capitales de la región y una red de comités que llegaba hasta los municipios de la cordillera. Manuel Mejía Jaramillo la dirigió durante casi todo ese arco, y bajo su gerencia el café —que en 1927 ya representaba el 15% del ingreso nacional— dejó de ser una mercancía que el Estado gravaba para convertirse en un sistema económico que el Estado administraba a través de la Federación. El resultado fue una institucionalidad híbrida: ni Estado paralelo pleno ni gremio subordinado, sino la forma que encontraron las élites bipartidistas para externalizar funciones que los gabinetes liberales, oscilantes entre la reforma y la pausa, no podían sostener con continuidad.

De la promesa de 1927 al fisco propio: cómo la Federación adquirió músculo

El gobierno había creado la Federación en 1927 para regular la producción, armonizar el comercio, proveer crédito y velar por los intereses de productores y comerciantes. La ley legalizaba un poder que ya venía forjándose desde 1903 dentro de la Sociedad de Agricultores de Colombia. Pero durante sus primeros años las finanzas de la nueva entidad fueron endebles: el impuesto a las exportaciones de café, creado también en 1927, se le entregó en administración mediante el primer contrato firmado el 15 de octubre de 1928, aunque el gobierno no le transfirió el producto de inmediato. Solo en septiembre de 1930, ya bajo la presidencia de Olaya Herrera, la Federación comenzó a recibir esos recursos en forma retroactiva. Ese giro fiscal —una decisión política del primer gobierno liberal en dieciséis años de hegemonía conservadora— sostuvo todo lo que vendría después.

Con recursos estables, la Federación desplegó el andamiaje que la distinguiría: promovió la creación de Almacenes Generales de Depósito, impulsó cooperativas de caficultores, empezó a fijar estándares de calidad y tipos de café para exportación —una función típicamente estatal— y construyó, comité por comité, una capilaridad territorial que ningún ministerio poseía en la Colombia de los años treinta. Su participación directa en las exportaciones fue, en cambio, modesta y creciente: 1,1% en el quinquenio 1930-1934, 2,5% en 1935-1939, 4,9% durante los años de guerra 1940-1944. La Federación no exportaba café en volúmenes decisivos; lo que hacía era gobernar el mercado por el que ese café circulaba.

Ese gobierno del mercado se ejerció, sobre todo, en la orilla exportadora. Las compañías extranjeras, que en 1933 concentraban el 47,30% de las exportaciones colombianas de café, fueron cediendo terreno año tras año: 35,19% en 1940-41, 27,75% en 1944, 18,11% en 1954, 11,87% en 1970. La firma privada más grande, que en 1935-1939 acaparaba el 16,9% del negocio, creció hasta el 24,2% en 1940-1944 aprovechando el vacío dejado por las casas alemanas e inglesas. La Federación no desplazó a las firmas extranjeras por competencia comercial —su cuota exportadora era pequeña—, sino por vía regulatoria: definía calidades, presionaba por tasas de cambio favorables, orientaba la legislación cambiaria, mediaba con el Banco de la República. La colombianización del negocio cafetero durante estos años fue, en buena medida, obra suya, aunque los beneficiarios inmediatos fueran las grandes casas exportadoras nacionales antes que los pequeños productores de Caldas o Antioquia.

Manuel Mejía Jaramillo y la gerencia como oficio permanente

La figura de Manuel Mejía Jaramillo —el caldense que dirigió la Federación durante prácticamente todo el ciclo 1930-1946, con una interrupción en 1935— es inseparable de esta consolidación institucional. Su gerencia dio a la Federación algo que la política colombiana no tenía: continuidad. Los presidentes cambiaban cada cuatro años, los ministros de Agricultura y de Hacienda rotaban con las querellas de los directorios, pero la gerencia cafetera funcionaba con un horizonte más largo, apolítico en apariencia y bipartidista en la práctica. Observadores contemporáneos leyeron esa estabilidad administrativa como signo de mayor eficiencia frente a organismos estatales homólogos, como el Ministerio de Agricultura, cuya suerte dependía por completo del calendario electoral.

El corte más nítido a esa autonomía gerencial vino en 1935. En el VII Congreso Nacional de Cafeteros, celebrado a fines de ese año, Alfonso López Pumarejo —en el ecuador de la Revolución en Marcha— logró imponer un cambio en la composición del Comité Nacional de Cafeteros que otorgó al gobierno representación paritaria con los delegados privados. Más aún: el presidente de la República quedó investido con la facultad de dirimir los conflictos entre unos y otros, y con la de elegir al gerente de la Federación a partir de una terna presentada por el Congreso Cafetero. Haciendo uso de esa prerrogativa recién estrenada, López nombró en octubre de 1935 a Alejandro López como gerente, desplazando a Mejía Jaramillo del cargo.

La operación tenía la lógica de la Revolución en Marcha: someter a los gremios más poderosos al arbitraje presidencial. Pero fue un paréntesis. Mejía regresó a la gerencia y desde ella condujo a la Federación por los años más difíciles del ciclo —la crisis internacional de precios de 1939, el cierre del mercado europeo en 1940, la guerra mundial—, precisamente los años en que la institución absorbió más funciones estatales. La reforma de 1935 no revirtió el poder de la Federación; lo formalizó como poder compartido entre representantes privados y públicos, con un presidente de la República facultado para arbitrar. Ese formato de cogobierno —privado en la forma, público en las funciones, arbitrado por el Ejecutivo— sería la marca institucional del gremio durante todo el siglo XX.

El Fondo Nacional del Café: el fisco paralelo

El punto de inflexión llegó en 1940. Dos crisis simultáneas produjeron una emergencia que ni el Ministerio de Hacienda ni el Banco de la República estaban en condiciones de manejar por sí solos: el desplome del precio internacional del grano, que llevó al café colombiano a cotizarse en Nueva York a 8,38 centavos la libra, uno de los pisos más bajos de su historia; y el cierre del mercado europeo, que hasta 1939 había absorbido el 19% de las exportaciones colombianas gracias sobre todo al acuerdo comercial con Alemania. La respuesta fue el Fondo Nacional del Café, creado ese mismo año en el marco del Pacto Interamericano de Cuotas.

El Fondo era un instrumento de estabilización: le permitía a la Federación comprar los excedentes que el mercado internacional no absorbía, sostener precios internos, financiar existencias reguladoras. Pero era también otra cosa: un fisco propio, alimentado por el impuesto a las exportaciones y administrado por una entidad privada con contrato con el Estado. La Federación adquirió con el Fondo una capacidad fiscal —recaudar, retener, gastar, endeudarse— que no tenía ningún otro gremio colombiano ni tendría por décadas. El gerente participaba en la fijación del precio interno del café y debía ser consultado antes de establecer el porcentaje de la retención cafetera y la cuantía del reintegro cambiario. Ninguna decisión relevante sobre la mercancía que producía el 15% del ingreso nacional podía tomarse sin la Federación.

Esa transferencia de funciones no fue una conquista contra el Estado; fue una decisión del Estado. El gobierno de Eduardo Santos, que gobernaba en 1940 y había frenado los aspectos más conflictivos de la Revolución en Marcha con la política conocida como la pausa, entregó al Fondo un lugar central en su arquitectura económica. Y no lo hizo por debilidad: años después, el Fondo Nacional del Café figuraría entre los mejores legados de la administración Santos en materia de política económica. La República Liberal —en su fase reformista con López y en su fase moderada con Santos— construyó a la Federación tanto como la Federación se construyó a sí misma. La aparente paradoja de un Estado que crea el poder que después lo condiciona es el patrón: los gremios colombianos no crecieron en oposición al Estado liberal, sino como su prolongación externalizada.

Diplomacia cafetera: Bogotá 1936, Nueva York 1940

Si el Fondo fue el fisco, el otro atributo de estatalidad que la Federación adquirió en estos años fue una diplomacia propia. En 1936, auspició la Primera Conferencia Panamericana del Café en Bogotá, en la que Brasil y Colombia —los dos grandes productores del continente— llegaron a un acuerdo bilateral que anticipaba el esquema de cuotas que se formalizaría cuatro años más tarde. Que un gremio privado convocara y hospedara una conferencia interamericana sobre una materia que en cualquier otro país habría sido asunto de cancillería dice todo lo que necesita decirse sobre la posición institucional que ya ocupaba la Federación en la Colombia de mediados de los treinta.

La Tercera Conferencia Panamericana del Café, celebrada en Nueva York en 1940, fue el momento culminante. Allí la delegación colombiana —enviada por el gobierno de Santos pero indisociable de la Federación— participó activamente en la negociación del Pacto Interamericano de Cuotas. El respaldo de la administración Roosevelt fue decisivo: en Washington se consideraba que un descenso mayor en los precios del grano podía tener consecuencias políticas graves para las naciones cafeteras latinoamericanas, en un continente donde Estados Unidos buscaba consolidar la Política del Buen Vecino frente al avance alemán. Los intentos de dumping en el mercado norteamericano por parte de varios productores latinoamericanos en 1939 habían hundido los precios; el pacto de 1940 estabilizó la cotización asignando cuotas a los países productores.

Colombia salió del pacto con instrumentos que se articularon domésticamente en el Fondo Nacional del Café. La secuencia es reveladora: la crisis internacional de precios y la guerra europea forzaron a Washington a respaldar un acuerdo de cuotas; el acuerdo requería a los países signatarios instrumentos internos de manejo de excedentes; Colombia creó el Fondo para cumplir esos compromisos y confió su administración a la Federación. El poder paraestatal creció, entonces, no tanto por un designio institucional propio como por la necesidad de responder a shocks externos que el Estado no podía manejar solo. La paraestatalidad fue, en buena medida, un producto no planeado de la emergencia internacional de 1939-1940.

La cordillera cafetera: base social, propiedad y clase

Este poder institucional no flotaba en el aire; se apoyaba en la geografía y la estructura social del café colombiano. Durante el período 1932-1955, la propiedad en la producción cafetera estaba diseminada entre decenas de miles de fincas familiares operadas por sus propietarios, un rasgo que distinguía a Colombia de las economías cafeteras basadas en la gran plantación. Pero esa fragmentación no era uniforme. En Cundinamarca, las grandes haciendas cafeteras seguían organizando la producción mediante la contratación de arrendatarios. En Santander predominaba la aparcería en medianas y pequeñas propiedades. En Antioquia funcionaba el sistema de agregados. Y por encima de todos, el eje Antioquia-Viejo Caldas —que había pasado de aportar cerca del 15% de la producción nacional en 1898 al 47% en 1932— se consolidaba como el corazón productivo del país, con un cambio hacia la propiedad de pequeños y medianos productores y hacia el pago en salarios.

La Federación decía representar a los caficultores en su conjunto. En la práctica, su dirección estaba dominada por los grandes cultivadores y comerciantes, que constituían la élite económica de Manizales, Medellín y las principales plazas del Viejo Caldas. La retórica de la representación universal del cafetero era políticamente potente —permitía a la Federación hablar en nombre de una masa social diseminada, disciplinada por el minifundio y culturalmente conservadora—, pero no describía con exactitud la estructura interna del poder gremial. El bloque social sobre el que se apoyó la Federación durante el período liberal fue el de los propietarios medianos y grandes, aliados con las casas exportadoras nacionales que fueron desplazando a las firmas extranjeras.

Ese anclaje explica una de las funciones menos publicitadas de la Federación en los años treinta y cuarenta: contener el sindicalismo rural y bloquear la reforma agraria. La Ley 200 de 1936, aprobada bajo el primer gobierno de López Pumarejo, había establecido el principio de la función social de la propiedad y abierto expectativas de redistribución en zonas de conflicto entre colonos y latifundistas. Pero la Ley 100 de 1944, promulgada durante el segundo gobierno de López, dio el golpe decisivo en sentido contrario. Amplió el tiempo dado a los latifundios para poner a producir la tierra improductiva. Protegió a los terratenientes frente a las pretensiones de los aparceros que se declaraban colonos. Autorizó prohibir en los contratos de aparcería el cultivo de productos de subsistencia. Estipuló el rápido avalúo y pago de las mejoras. Y exigió que los trabajadores abandonaran la tierra inmediatamente al expirar los contratos.

La Ley 100, en la práctica, revivió y extendió los sistemas de dependencia laboral en las grandes propiedades cafeteras y contuvo la presión campesina en Cundinamarca y Tolima. La Federación no fue ajena a ese resultado: fue una de las fuerzas gremiales que empujó por leyes que revirtieran las expectativas abiertas en 1936. La lógica interna del período 1930-1946 —el surgimiento y caída de la República Liberal, la posterior Violencia— se torna comprensible, en parte, a la luz de la lucha que llevaron a cabo los trabajadores cafeteros por el control de la tierra, una lucha que la Ley 100 bloqueó y que estallaría después de 1946 con formas de violencia rural que arrastrarían al país por más de una década.

La otra cara de esa política fue la colonización dirigida hacia baldíos, válvula de escape para la presión demográfica que evitaba tocar la propiedad consolidada. Entre 1932 y 1946 se adjudicaron 654.334 hectáreas a particulares, con Antioquia a la cabeza por superficie —21,5%— y el Valle del Cauca detrás con 15,3%; por número de adjudicaciones el Valle concentró el 23,2%, seguido de Cundinamarca y Caquetá. La geografía de esas adjudicaciones era coherente con la política gremial: abrir frontera antes que redistribuir haciendas cafeteras del corazón productivo.

La imbricación de las élites: partidos, gerencia y circulación de nombres

La Federación fue uno de los espacios donde las élites bipartidistas circulaban, negociaban y se reconocían. Mariano Ospina Pérez, empresario antioqueño reconocido como hábil dirigente cafetero antes de su candidatura presidencial de 1946, encarnó ese cruce por el lado conservador. Los Lleras —Alberto Lleras Camargo, Carlos Lleras Restrepo— por el lado liberal, transitaron entre despachos corporativos, cargos gremiales, ministerios y, con los años, la Presidencia. Alfonso López Pumarejo y su familia participaron del mismo tejido. La Federación era un lugar en el que la República Liberal reconocía a los líderes del conservatismo económico antioqueño y en el que el conservatismo reconocía a la tecnocracia cafetera liberal. Esa reciprocidad no era corrupción en el sentido moralista; era el modo en que operaba una élite política y económica reducida, endogámica y consciente de que el sistema debía sostenerse por encima de las alternancias.

Ese cruce cumplió una función política precisa en el contexto latinoamericano de la posguerra. Mientras Argentina caía en el peronismo, Perú vivía el trauma aprista y Brasil el largo ciclo varguista, Colombia atravesó los años cuarenta sin un caudillo populista consolidado en el poder. Los gremios —con la Federación al frente— funcionaron como amortiguadores del populismo: instituciones representativas capaces de canalizar demandas, articular intereses y sostener continuidades administrativas en períodos de suspensión o crisis de los partidos tradicionales. La suspensión efectiva del sistema bipartidista durante la Violencia y luego durante el Frente Nacional encontró en Fedecafé, la SAC y la ANDI las estructuras institucionales que permitieron seguir gobernando el país aun cuando los partidos no podían hacerlo con normalidad. Esa función amortiguadora se gestó, precisamente, entre 1930 y 1946.

El corolario fue que la política macroeconómica y comercial se cocinaba en escenarios donde el gobierno negociaba con gremios poderosos —Fedecafé, SAC, ANDI— antes que en el Congreso. El intervencionismo, el proteccionismo y la visión paternalista del Estado colombiano se articularon a través de esos gremios, que participaban directamente en la negociación de la política pública. La representación democrática territorial —diputados, senadores— quedaba en segundo plano frente a la representación funcional de los grandes intereses económicos organizados.

La cuestión laboral: por qué el sindicalismo rural nunca llegó al café

Sobre el mundo rural cafetero, la reforma laboral más ambiciosa de la República Liberal pasó de largo. La Ley 6ª de 1945 —pulimento legislativo del Decreto 2350 de 1944, que a su vez había mantenido el espíritu restrictivo de la Ley 83 de 1931— otorgó a los trabajadores organizados crecientes beneficios materiales, dio fuero a los líderes sindicales y protegió a los huelguistas del esquirolaje. Pero fragmentó la representación obrera al fijar el sindicato de base —no el sindicato de industria— como unidad fundamental del derecho laboral: una decisión técnica de enormes consecuencias, porque atomizaba la organización en la escala del establecimiento en lugar de consolidarla en la escala del sector.

La Federación no intervino directamente en las querellas del sindicalismo urbano; no le hacía falta. Su gravitación sobre el campo cafetero, sumada al efecto estructural de la Ley 100 de 1944 sobre los aparceros, hizo que el sindicalismo rural naciera aún más débil que el urbano. Donde el capital estaba organizado como un fisco paralelo, el trabajo no encontró el suelo para organizarse siquiera como sindicato de base. Y el sindicalismo urbano de la CTC, ocupado en 1945 en reuniones de colaboración obrero-patronal con la ANDI y desgarrado por la ruptura de Gaitán —que en diciembre convocó un Congreso Obrero paralelo y fundó la efímera Confederación Nacional de Trabajadores—, tampoco iba a llegar a las veredas del Quindío.

1946: el cierre del ciclo y la continuidad institucional

Las elecciones presidenciales del 5 de mayo de 1946 mostraron la doble faz del período. La República Liberal terminaba con el mismo mecanismo que la había traído al poder en 1930: la división del partido gobernante. El liberalismo se presentó dividido entre Turbay, candidato oficial, y Gaitán, candidato disidente. Ospina Pérez obtuvo alrededor del 41% de los votos —una fina maniobra de Laureano Gómez, quien comprendió que su propia postulación habría reunificado al liberalismo y prefirió respaldar a un dirigente cafetero antioqueño con reputación de moderado—. Gaitán obtuvo algo más de 350.000 votos, unos 60.000 menos que Turbay y unos 200.000 menos que Ospina, pero con mayorías aplastantes en las grandes ciudades: el 58% en Bogotá, el 71% en Barranquilla, superioridad en casi todas las capitales salvo Medellín. La derrota liberal reveló la fractura entre un liberalismo oficial urbano-moderado y un gaitanismo popular que las urnas del sistema no habían sabido procesar.

La elección de Ospina Pérez no fue una discontinuidad para la Federación: fue, si acaso, una continuidad más pura. Un dirigente cafetero antioqueño llegaba a la Casa de Nariño con una plataforma de Unidad Nacional. La institucionalidad cafetera —el Fondo, el sistema de cuotas, la red de comités, la gerencia de Mejía Jaramillo— seguiría funcionando bajo el conservatismo como había funcionado bajo el liberalismo, porque no había sido nunca una institución de partido sino un instrumento de las élites bipartidistas que gobernaban por encima de la alternancia.

Bajo la República Liberal se construyó, en suma, una institucionalidad cafetera con atributos estatales —fisco, diplomacia, regulación, capilaridad territorial— cuya función más profunda fue proporcionar continuidad a un sistema político que carecía de ella. Los gabinetes liberales oscilaron entre subordinar a la Federación —el intento de López Pumarejo en 1935— y apoyarse en ella para estabilizar la economía —el reconocimiento de Santos al Fondo como su mejor legado—. La Federación creció en cada uno de esos movimientos, porque su naturaleza híbrida —privada en la forma, pública en las funciones— la hacía útil tanto para la reforma como para la pausa. Cuando la República Liberal se desplomó en 1946, la Federación no cayó con ella: cambió de interlocutor sin cambiar de fundamentos.

Lo que se hereda, lo que se posterga

La Federación Nacional de Cafeteros que se consolidó entre 1930 y 1946 no fue un Estado paralelo en el sentido de una autoridad rival que disputa territorio y monopolio de la coerción. Fue algo más peculiar y más duradero: una institución en la que las élites políticas y económicas colombianas externalizaron funciones que el Estado formal no podía sostener con continuidad —recaudación fiscal específica, diplomacia sectorial, regulación de calidades, presencia territorial— obteniendo a cambio estabilidad para el principal sector exportador y un amortiguador frente a los populismos que sacudían a las repúblicas vecinas. Su autonomía real fue siempre proporcional a la debilidad coyuntural del gobierno de turno; su continuidad estructural dependió del acuerdo bipartidista sobre su utilidad.

La herencia institucional es la más visible. Buena parte de la arquitectura cafetera construida entre 1930 y 1946 —Fondo Nacional del Café, retención cafetera, comités municipales, política de precios internos, negociación internacional a través del gremio— siguió funcionando durante el resto del siglo XX, sobreviviendo al Frente Nacional, a la ruptura del Pacto de Cuotas en 1989 y a la apertura económica de los noventa. La Federación demostró que en Colombia una institución privada podía administrar durante décadas funciones públicas esenciales con eficacia superior a la de los ministerios.

La herencia política es menos celebrada y más pesada. La misma institucionalidad que amortiguó al populismo bloqueó la reforma agraria y contuvo el sindicalismo rural, acumulando en el campo cafetero y sus zonas de frontera las tensiones que estallarían después de 1946 en la Violencia. El Estado colombiano aprendió, en el ciclo de la República Liberal, que podía gobernar sin resolver el conflicto agrario si delegaba en gremios eficientes la administración de sus principales productos de exportación. Fue rentable en el corto plazo y ruinoso en el largo. La cordillera cafetera vivió durante décadas con una institucionalidad gremial que funcionaba mejor que el Estado en materia técnica y económica, pero que no tenía —ni podía tener— vocación para procesar las demandas sociales de los trabajadores rurales que producían el café.

Manuel Mejía Jaramillo administró un imperio. Nunca fue, ni se propuso ser, un reformador social. La República Liberal no le pidió otra cosa.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

35 documentos · 50 fragmentos
01El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 437, 4442 citas
[1]17 Mensaje del presidente de la República al Congreso, 1937, p. 37. 436 EL CAF~ EN COLOMBIA, 1850-1970 un grupo de interés, o de una entidad paraestatal; 18 la Corte Suprema de Justicia sentó doctrina jurídica de que es una entidad de derecho privado que cumple funciones públicas esenciales al interés nacional; 19 en…p. 437
[12]de estos enfrentamientos se encuentra en el Informe que Agus- tín Morán y Alfonso Rocha enviaron a su gobierno, El Salvador, sobre las políticas cafeteras de Colombia y Brasil. Veáse El café, núm. 2, enero, 1930; y núm. 4, septiembre, 1938, El Salva- dor, Serie A. Véase El Tiempo, en especial las ediciones de…p. 444
02El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 424, 431, 4393 citas
[2]es quizás la institución más difícil de atrapar en una definición y los politólogos se han preguntado si se trata de una burocracia, un grupo de interés o de una entidad paraestatal 18; la Corte Suprema de Justicia sentó doctrina jurídica de que es una entidad de derecho privado que cumple funciones públicas…p. 424
[13]intereses del capital comercial, la FNCC no actúa como un «grupo de presión» que utiliza mecanismos propios de la democracia pluralista y compite contra otros grupos para obtener una decisión favorable a los intereses que defiende. Aquí habría que cuestionar primero la existencia de tal democracia pluralista, lo cual…p. 431
[16]las exportaciones osciló entre 1958 y 1970 entre un 25% y un 35% del total. La Federación «abre» y conserva nuevos mercados pagando altos costos en 437 EL CAFÉ EN COLOMBIA CUADRO 17.2. CONCENTRACIÓN DEL COMERCIO EXPORTADOR DEL CAFÉ (PORCENTAJE CONTROLADO POR LAS 20 COMPAÑÍAS PRINCIPALES) 1933-1970 (SACOS DE 60 KILOS)…p. 439
03Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 327, 3454 citas
[3]gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…p. 327
[4]gran expansión del grano entre 1900-1925, los expor- tadores cafeteros se convirtieron con rapidez en el grupo más decisivo en poderío económico y financiero que existía en el país. El nacimiento en 1927 de la Federación Nacional de Cafe- teros sólo fue la legalización de un poder que ya de hecho se había forjado y…p. 327
[28]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…p. 345
[29]momentos por la intervención del Estado para sentar a las partes en la mesa de negociaciones. Aunque lo anterior debe ser la regla y no la excepción en el Estado ideal democrático-burgués, aquí fue por primera y única vez que la policía y el ejército no inter- vinieron contra las organizaciones populares cuando…p. 345
04Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2481 cita
[5]una década para dar paso a enfoques de mercado, crédito y tecnología que buscaban la modernización de las explotaciones campesinas, pero sin afectar la distribución de la tierra. Los temas de políticas públicas que permearon el siglo tuvieron que ver con el intervencionismo y proteccio- nismo, derivados de una visión…p. 248
05Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 1291 cita
[6]define the Colombian model, wherein families would work together to grow coffee for export and staples (beans, cassava, and plantains, among other products) for home consumption. Coffee production, which is extremely labor intensive, returned more revenues to the middlemen and merchants than to the farmers. In 1927,…p. 129
06Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 180, 204, 2103 citas
[7]1920 los cafeteros reunieron su primer congreso y formaron una federaci ó n en 1927, en un mo mento de altos precios y optimismo por una industria a la que ve í an gran futuro, aunque algunos riesgos, sobre todo por la agitaci ó n rural. Un a ñ o despu é s, la Federaci ó n de Cafeteros firm ó con el go bierno un…p. 180
[19]ó o no, pero el periodo siguiente fue el de mayor desarrollo de la gran propiedad y estas normas impulsaron la intensa colonizaci ó n, que convirti ó inmensos territorios bald í os y de selva, sobre todo en las zonas bajas, en los Llanos Orientales, el Caquet á, el Magdalena Medio o Urab á, en propiedades privadas…p. 204
[34]rez puede ser el candidato conserva LA REP Ú BLICA LIBERAL: 1930-1946 211 dor ”. En efecto, el 24 de marzo, mes y medio antes de las elecciones, los conservadores lanzaron su candidatura, con el apoyo de Laurea no G ó mez, que sab í a que la suya habr í a producido la uni ó n liberal. Su campa ñ a trat ó de presentar…p. 210
07Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 242, 248, 3123 citas
[8]El primer contrato fue firmado el 15 de octubre de 1928. Aun después, las finanzas de la Federación fueron muy endebles, ya que el producto del impuesto no se transfirió inicialmente al gremio. So- lamente en septiembre de 1930 el go- bierno Olaya Herrera comenzó a pa- gar el impuesto en forma retroactiva. El…p. 248
[15]29 32 Más de 50 ha. 6 % — 7 — 29 — 28 27 9 — 4 3 Fuente: CEPAL/FAO, op. cit., Cuadro 20, pág. 31. Paseras móviles para secado del café en un beneficiadero de Caldas, años 40. Durante los cuatro primeros años de esa década, la exportación cafetera a Estados Unidos llegó a representar un 95.8 %. Nueva Historia de…p. 242
[26]pequeñas fincas cafe- teras viables de propiedad familiar. Conclusión Los acontecimientos políticos de 1930 y 1946, los años que marcan la crucial trasferencia de poder entre los dos partidos tradicionales y definen el sur- 311 312 Nueva Historia de Colombia. Vol. V gimiento y la caída de la República Li- beral, no…p. 312
08Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 701 cita
[9]en aumentos de producci ó n. Desde 1940, y especialmente durante los a ñ os de la post-guerra se crearon numerosas instituciones destinadas a asumir nuevas funciones en materia de abastecimiento de productos agr í colas, de desarrollo de nuevos cultivos, de suministro de abono y maquinaria, etc. En 1940 se creo el…p. 70
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2091 cita
[10]planeados y apenas iniciados por la ante- rior administración se consolidaran. Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial las exportaciones e im- portaciones colombianas se vieron afectadas; el gobierno concedió grandes subsidios, fijó arance- les y gravámenes, y dio cupos y permisos de ex- portación. El precio del café…p. 209
10Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3871 cita
[11]por ser el lugar donde se atentó contra la vida del ge- neral Reyes y donde se fusiló a sus au- tores: Barro Colorado. Abel Cruz Santos dio desarrollo a la ley aprobada antes del gobierno de Santos que or- denó la demolición del convento de Santo Domingo para construir el Pa- lacio de Comunicaciones. De la des-…p. 387
11Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 2371 cita
[14]how the FNCC was successful in achieving legislation favourable to the rationalization of the market: (a) through the organization and development of the Almacenes Generates de Deposito, the Caja Agraria, and the bonos de prenda agraria, 74 (b) the regulation of the types and grades of coffee for export, oriented to…p. 237
12Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 24, 2752 citas
[17]idea había sido planteada en an- teriores ocasiones, pero Colombia no la había acogido. En realidad, hasta el momento el café colombiano había encontrado en el mercado mundial una demanda suficientemente inelás- tica como para permitirle la venta de todo el café producido a precios su- periores a los de otras…p. 24
[44]propicio para el triunfo electoral del partido conser- vador que se había fortalecido en la oposición a López y que concurrió unificado alrededor de Mariano Os- pina Pérez a las elecciones de 1946. La campaña electoral acentuó la cri- sis de la CTC. Su organismo directivo apoyó, con una precaria mayoría, la…p. 275
13Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 4031 cita
[18]colombianos en el conflicto con el Perú. Con la llegada a la presidencia de la República de López Pumarejo, el balance de fuerzas se inclinó temporalmente a favor de un acuerdo. En el vit Congreso Nacional de Cafeteros, reunido a fines de 1935, López logró imponer un cambio en la composición del Comité Nacional de…p. 403
14Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 4971 cita
[20]conflicto y sus víctimas, Contribución al entendimiento del conflicto armado en Colombia, desde abajo, Bogotá: Desde abajo, 2017 (tercera reimpresión), 366. 971 Múnera, Alfonso. Fronteras imaginadas. La construcción de las razas y de la geografía en el siglo XIX colombiano. Bogotá: Planeta, 2005, p. 103. 498…p. 497
15No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 351 cita
[21]para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición se pone como ejemplo que la luz eléctrica llegó primero al ingenio La Manuelita que a Cali, y que este tuvo primero una red ferroviaria hacia Buenaventura que hacia la ciudad. 13 Tomo Colombia adentro. Relatos territoriales del conflicto armado,…p. 35
16La crisis agraria en Colombia, 1950-1980Santiago Perry · 1983 · p. 1361 cita
[22]de pasilla y ripio (98). Además, su gerente general participa en la fij ación del precio interno del café y tiene que ser " oído su concepto" antes de fij ar el porcentaj e de la reten ción cafetera y la cuantía del reintegro (99). Los principales dirigentes de los partidos tradicionales o sus familias han te nido…p. 136
17Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 263, 3582 citas
[23]of the Liberal Republic, Conservatives such as Mariano Ospina Pérez necessarily devoted most of their energies to nonpolitical affairs. That most Colombian public figures were both businessmen and politicians helps explain the easy osmotic way in which they passed back and forth be- tween the worlds of business and…p. 263
[32]action at a time when Colombia’s Liberal and Conservative Parties were in suspension and how they pointed the way toward bipartisan power sharing in the political realm. A fourth important function of the gremios lay in their helping insulate Colombia from the sort of populist excesses that troubled the postwar econo-…p. 358
18Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 368, 4242 citas
[24]todo el período que va de 1932 a 1955 la propiedad en la producción cafetera colombiana también estaba diseminada y que existían grandes cantida des de fincas familiares operadas por sus propietarios. De cualquier modo, la trayectoria histórica de la producción cafetera en Colombia durante estas décadas condujo a tal…p. 368
[27]café pre sionaron leyes que revivieron y extendieron los sistemas laborales de dependencia en las grandes propiedades. La Ley 100 de 1944 protegía a los terratenientes de las pretensiones de los aparceros que se declaraban colonos. Los autorizaba en los contratos de aparceria a prohibir el cultivo de productos de…p. 424
19Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 311 cita
[25]medianas y pequeñas propiedades de San- tander bajo el sistema de aparcería; en las grandes haciendas de Cundinamarca se hizo bajo la con- tratación de arrendatarios; y en las explotaciones de Antioquia, por intermedio de los agregados, formas propias de la economía del siglo XIX. Último paso del proceso cafetero: el…p. 31
20Tierras y conflictos rurales: Historia, políticas agrarias y protagonistasRocío Londoño (coord.), Carolina Castro, Álvaro Delgado, Jaime Landinez · 2016 · p. 761 cita
[30](15,3 por ciento); Tolima (6,8 por ciento); Caquetá (5,4 por ciento); Cesar (5,4 por ciento); Chocó (5,1 por ciento); y Córdoba (5 por ciento). El mayor porcentaje de títulos se distribuyó así: Valle del Cauca (23,2 por ciento); Caldas (11 por ciento); Tolima (8 por ciento); Cundinamarca (6,4 por ciento) y Caquetá…p. 76
21Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 2221 cita
[31]agrario que se impone con la violencia partidista y abre las ventanas de un conflicto social y político de gran magnitud, que se expresará en la denominada Violen cia de los años cincuenta, de ingrata recordación para los colombianos. En esta década no hubo cambios en las líneas maestras de la política de baldíos y es…p. 222
22Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 881 cita
[33]prometedores, pero todavía insuficientes: si en 1935, al frente de la unir, no había logrado superar los 5000 votos, ahora contaba con un poco más de 350.000 electores, unos 60.000 menos que Turbay y unos 200.000 menos que el triunfador. Como en 1930, la división del partido en el poder le abrió las puertas a la…p. 88
23Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 1951 cita
[35]de la costa con el interi or andino er an precarias. En la década de 1930 el río Magdal ena e mpezó a decaer y en 1950 ya no era el medio de transporte básico e ntr e las regiones a ndina s y el mundo. Estos factores d eben ayudar a exp li car por qué en la costa n o pudo replicar se el fenómeno de propagación…p. 195
24Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 1981 cita
[36]estrechos marcos nor - mativos, b) desarrollo del sindicalismo político. El apoyo del y al presidente de la república es la principal herra - mienta para obtener reivindicaciones y sólo se recurre a las bases para sostener al ejecutivo, y c) la negociación por rama de industria impulsada por las federaciones ob -…p. 198
25Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 351 cita
[37]pp. 403-440. · 1931-1946: 2. República de Colombia, Contralor(a General de la República. Primer censo:;indica] de Colombia, 1947. Bogotá, 1949. 1947-1965: 3. República de Colombia. Diario Oftria/, enero de 1947-marzo de 1966. a) nt: acuerd<l con el Código Laboral, articulo 368, es obligación de todo sindicato, tan…p. 35
26Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 145, 354, 3603 citas
[38]iniciado su campaña presidencial enfrentando todos los símbolos de la oligarquía 'lopista', de la que hacían parte la CTC y el mismo PSD. A los ataques verbales les sucedieron enfrentamientos callejeros entre gaitanistas y comunistas. El líder populista comenzó a hablar en 1945 de una 'purificación' de la CTC,…p. 354
[39]parte de los costos. En 1943 las organizaciones obreras diseñaron un plan de 'colaboración obrero-patronal' tendiente a propiciar el crecimiento industrial, mejorando en el largo plazo las condiciones laborales. En la euforia del avance de los aliados no sólo se habló de la coexistencia pacífica de capitalismo y…p. 145
[45]perdido una batalla, pero que la vida continuaba. A pesar de lo ocurrido, la CTC y el PSD llamaron a votar por el candidato oficialista, Turbay. Los conservadores aprovechando la división liberal, lanzaron a última hora al moderado Mariano Ospina Pérez, quien a la postre se impuso electoralmente. Gaitán, aunque ocupó…p. 360
27Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 491 cita
[40]" i n teres social " se puso por encima de Ia propiedad p rivada y con ese ca mbia e l Estado pudo i nterve n i r y exprop i a r i n dustrias publ icas y p rivadas para controlar Ia riqueza y proteger a los trabajadores y su derecho 1 8 Ante estas tra nsformaciones en el orden ed ucativo-religioso, Ia Iglesia llam6…p. 49
28Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 91 cita
[41]una actitud neutral, cuando no favorable, de los Estados Unidos para que algunos gobiernos la- tinoamericanos establecieran relacio- nes con la Unión Soviética. López Pu- marejo en su primer gobierno alentó la participación política del movimien- to obrero organizado, impulsando la CTC (Confederación de Trabajadores…p. 9
29Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 411 cita
[42]del movimiento sindical, lo que llevó a la destrucción del sindicato más combativo del país en ese momento: FEDENAL. Pero no era el fin de la lucha, ya que Bogotá, Cali y Medellín, que eran en ese momento los centros urbanos más grandes del país, fueron escenarios de resistencias que se prolongaron hasta 1949, lapso…p. 41
30El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 981 cita
[43]partido dominante reconocido como tal) (Gutiérrez, en prensa). Estaban demasiado faccionalizados, sufrían de una cantidad muy grande de fracturas territoriales e ideológi cas, y carecían del acceso a recursos claves (como por ejemplo una alianza orgánica con la Iglesia católica) que habían constituido un aspecto…p. 98
31Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1571 cita
[46]recientes. “La Violencia” se ha desacralizado y constituye ya no sólo un referente histórico privilegiado sino, además, uno de los ejes de atracción de la investigación social actual en el país. Gracias a este esfuerzo colectivo es posible emprender una nueva síntesis interpretativa del fenómeno, como la que nos hemos…p. 157
32Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1371 cita
[47]to the social resentment of the middle and working classes against the mostly well-born and lighter-skinned figures who staffed the higher levels of government and of all the nation's institutions. When he pre- sented himself as candidate for president in 1946, Gaitan carried Bogota and several other large cities,…p. 137
33Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 141 cita
[48]heal the breach between the radical Liberals championed by Jorge Eliécer Gaitán and the moderates still loyal to Santos. When in 1946 this irreconcilable split permitted the victory of the Conservative presidential candidate, Mariano Ospina Pérez, the era of the Liberal Republic came to a close, leaving the country…p. 14
34La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 291 cita
[49]entre familias que se extinguen con precisión fatal. El cambio de gobierno en 1946 En el año de 1946 el país registra un nuevo cambio político al asumir la presidencia el doctor Mariano Ospina Pérez, candi- dato del partido conservador. Al conocer su triunfo dice a uno de sus amigos: "Quiero expresar esta misma noche…p. 29
35When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 941 cita
[50]leaders during his year as president, Alberto Ueras indicted the whole political leadership of the nation. ((The barbarians aren't the campesinos)" he told them; ((rather, they are the ones who from above move the abominable machinery which produces the [partisan] effect. \\!hen you read in newspapers of the capital…p. 94