Idea · Frente Nacional
Alternancia bipartidista
La alternancia bipartidista es el mecanismo por el cual los partidos Liberal y Conservador de Colombia se turnaron en la presidencia y dividieron por mitades los cargos del Estado, alcanzando su forma más pura en el Frente Nacional (1958-1974), régimen pactado en España en 1956-1957 y aprobado por plebiscito el 1.º de diciembre de 1957 con el 95% de los votos.
Trayectoria de una idea
- 1886
Inicio de la República Conservadora
- 1948
El Bogotazo y el inicio de La Violencia
- 1956
Pacto de Benidorm
- 1957
Pacto de Sitges y plebiscito fundacional
- 1958
Inicio del Frente Nacional: primer gobierno de Lleras Camargo
- 1964
Operación Marquetalia y origen de las FARC
- 1968
Reforma constitucional de Carlos Lleras Restrepo
- 1970
Elecciones del 19 de abril y la controversia Pastrana-Rojas
- 1974
Fin formal del Frente Nacional
- 1991
Constitución de 1991 y cierre definitivo
La lectura
La alternancia bipartidista no fue un invento del siglo XX sino la destilación de un siglo XIX en que liberales y conservadores se habían destruido mutuamente sin poder aniquilarse, produciendo un equilibrio de terror que hacía preferibles los acuerdos de reparto a las guerras totales. Su versión más elaborada, el Frente Nacional, logró lo que prometía: apagó la guerra civil entre las dos colectividades tradicionales y devolvió la estabilidad institucional a un país que había perdido más de doscientos mil muertos en La Violencia. Pero al constitucionalizar el cierre oligárquico, convirtió al Estado en botín repartible, vació de contenido ideológico a los partidos y elevó el clientelismo de vicio a sistema. La exclusión estructural de terceras fuerzas —el Partido Comunista, la izquierda democrática, los movimientos populares— no produjo su desaparición sino su radicalización: las FARC nacieron en 1964 precisamente en el corazón del Frente Nacional, como respuesta armada a una operación militar contra campesinos que el pacto entre élites había dejado fuera de su arquitectura. La controversia electoral de 1970, con la derrota de Rojas Pinilla en circunstancias que nunca fueron aclaradas del todo, selló la deslegitimación del régimen y sembró la semilla del M-19. La Constitución de 1991 intentó cerrar ese ciclo, pero las herencias de la alternancia —el clientelismo, la abstención, la fragmentación armada— sobrevivieron largamente al texto que pretendía superarlas.
La alternancia bipartidista y el Frente Nacional
La alternancia bipartidista es el nombre técnico de un mecanismo peculiar de la historia política colombiana: el acuerdo por el cual los partidos Liberal y Conservador se reparten el poder ejecutivo turnándose en la presidencia y dividen por mitades exactas los cargos del Estado. Su forma más pura y su documento fundacional es el Frente Nacional, régimen constitucional pactado entre 1956 y 1957, aprobado por plebiscito el 1.º de diciembre de ese año y vigente entre 1958 y 1974, aunque prolongado de hecho hasta 1978 y en costumbre política hasta la Constitución de 1991. Nació como respuesta a dos calamidades convergentes —la Violencia partidista y la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla— y logró, en efecto, apagar la guerra civil entre las dos colectividades tradicionales. Al mismo tiempo, constitucionalizó un cierre oligárquico: al blindar el sistema contra terceras fuerzas, convirtió al Estado en botín repartible entre familias políticas, vació ideológicamente a los partidos, elevó el clientelismo a principio de organización estatal y, por exclusión estructural o por fraude, contribuyó a producir las guerrillas, la abstención masiva y la crisis de representación que la Carta de 1991 intentaría remediar. Entender la alternancia bipartidista es, por eso, entender casi todo el siglo XX político colombiano.
Un país de dos partidos
La política colombiana está atravesada por lo que Álvaro Tirado Mejía llamó un "siglo y medio de bipartidismo": desde mediados del siglo XIX, liberales y conservadores han monopolizado la disputa por el poder, alternando guerras civiles con acuerdos de reparto y marginando de forma recurrente a las terceras fuerzas. Esa dualidad no fue diseño consciente; fue el sedimento de un siglo XIX de constituciones sucesivas, disputas entre centralistas y federalistas, y un equilibrio de fuerzas tan parejo entre los dos bandos que las guerras civiles resultaban inevitables pero rara vez concluyentes. Como la oligarquía participaba directamente en ellas —y como el país era ya, entonces, un archipiélago de regiones—, los triunfos militares se traducían en victorias políticas efímeras: nadie aniquilaba al vencido porque nadie podía permitirse aniquilarlo.
Sobre esa lógica se montó, desde 1886, la República Conservadora: cuatro décadas y media de hegemonía inauguradas por la Regeneración de Rafael Núñez, en las que el partido ganador controlaba de manera exclusiva los recursos burocráticos y excluía sistemáticamente al adversario. Ese patrón —"el ganador se lo lleva todo"— tuvo dos efectos duraderos. Primero, hizo del clientelismo la única vía real por la que las regiones rurales remotas se conectaban con la política nacional: se votaba por el patrón porque el patrón era el único puente hacia el empleo público, el camino, la escuela. Segundo, convirtió cada cambio de gobierno en un vuelco brutal del aparato estatal.
Tras la Guerra de los Mil Días, la separación de Panamá en 1903 y el shock que ambos episodios produjeron en la clase dirigente, la oligarquía colombiana empezó a construir un consenso económico y estatal que, poco a poco, reemplazaría las confrontaciones armadas por acuerdos de élite. Ese consenso subterráneo permitió la reforma liberal de los años treinta —el tránsito de la República Conservadora a la República Liberal en 1930—, pero no logró impedir el ciclo final de violencia. El 9 de abril de 1948, con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá, se cerró el modelo político representativo que las clases dominantes, civilistas y antimilitaristas desde la década de 1810, habían construido durante más de un siglo. Empezaba La Violencia, y con ella el prólogo directo del Frente Nacional.
Rojas Pinilla y la salida negociada
El golpe de Gustavo Rojas Pinilla del 13 de junio de 1953, que derrocó al presidente conservador Laureano Gómez, fue inicialmente celebrado como una salida al enfrentamiento entre liberales y conservadores. Rojas gobernó al principio con apoyo bipartidista amplio, ofreció una amnistía a las guerrillas liberales del Llano y prometió pacificar el país. Pero su ambición de perpetuarse en el poder, primero por la vía de una asamblea constituyente manipulada y luego por la de un movimiento propio, alarmó a las dirigencias tradicionales. La represión a la oposición, la censura de prensa y episodios como la matanza de estudiantes en Bogotá en 1954 erosionaron su respaldo.
En ese contexto, Alberto Lleras Camargo —quien había renunciado a la Secretaría General de la OEA a finales de 1954 y había regresado a Colombia como director del liberalismo— comenzó a negociar con los conservadores un frente común contra la dictadura. La conversación decisiva ocurrió en España, país donde Laureano Gómez vivía en el exilio. El 24 de julio de 1956, en la localidad mediterránea de Benidorm, Lleras Camargo y Gómez firmaron una declaración conjunta —el Pacto de Benidorm— que sentaba las bases de un retorno a la normalidad jurídica mediante un gobierno de coalición bipartidista. Era el primer paso: acordar el principio.
El régimen de Rojas Pinilla cayó el 10 de mayo de 1957, tras una confluencia de presiones que combinó huelgas generales apoyadas por grupos económicos y sindicatos, el retiro del respaldo de la Iglesia católica y, finalmente, la petición de los altos mandos militares de que abandonara el país. Se instaló una Junta Militar de transición mientras las dirigencias civiles precisaban la arquitectura del nuevo acuerdo. El 20 de julio de 1957, otra vez en España, Lleras Camargo y Gómez firmaron el Pacto de Sitges, que ya no era una declaración de principios sino el diseño detallado del régimen: alternación presidencial entre los dos partidos cada cuatro años durante cuatro períodos —dieciséis años en total—, reparto igualitario de todos los cargos y refrendación popular mediante plebiscito.
El plebiscito se celebró el 1.º de diciembre de 1957 y fue aprobado por el 95% de los votantes. Fue, además, la primera elección en la historia de Colombia en que las mujeres ejercieron el derecho al voto, y su participación contribuyó de manera decisiva al resultado. La refrendación incorporó a la Constitución de 1886 la alternación presidencial entre liberales y conservadores, la paridad en la dirección del Ejecutivo y en los demás cargos de representación por doce años, y la exigencia de mayorías calificadas de dos tercios en las corporaciones públicas para las decisiones más importantes. La legitimidad de origen fue así abrumadora, aunque un problema de fondo quedó planteado desde entonces: el acuerdo entre partidos había sido consignado en la Carta como garantía frente a incumplimientos, lo que abría interrogantes serios sobre el papel del pueblo como titular real del poder constituyente. La refrendación existía, pero el texto había sido pactado antes en un balneario español.
La arquitectura del pacto
El Frente Nacional tenía tres piezas ensambladas que operaban al mismo tiempo. La primera, la alternación presidencial: durante cuatro períodos consecutivos —1958-1962, 1962-1966, 1966-1970 y 1970-1974— la presidencia iría por turnos entre un liberal y un conservador, sin excepción. Ningún otro partido podía presentar candidato con opción real: no era ilegal en sentido estricto competir, pero el acuerdo garantizaba constitucionalmente que solo un liberal o un conservador pudiera ocupar la Casa de Nariño.
La segunda pieza fue la paridad burocrática. Los gabinetes ministeriales, las asambleas departamentales, los concejos municipales, las gobernaciones, las alcaldías y una porción amplia de la administración pública debían dividirse en partes exactamente iguales entre miembros de los dos partidos. La rama judicial también fue afectada por la lógica paritaria, aunque con menor rigidez. Cualquier decisión de nombramiento, en cualquier nivel del Ejecutivo, exigía consultar el equilibrio: si un ministerio pasaba de manos liberales a conservadoras, había que ajustar simultáneamente otro para compensar.
La tercera pieza, menos visible pero decisiva, fue la exigencia de mayorías de dos tercios en las corporaciones públicas. En principio, buscaba forzar el consenso entre los dos partidos e impedir que uno solo dominara la agenda legislativa. En la práctica, produjo bloqueos crónicos y una tendencia sistemática del Ejecutivo a gobernar por decreto bajo estado de sitio, prerrogativa que se utilizaría de manera creciente durante todo el período.
El diseño respondía a una lógica consociacional: en la literatura comparada, era el mismo tipo de acuerdo que en Venezuela adoptaron adecos y copeyanos con el Pacto de Punto Fijo de 1958, tras la caída de Marco Pérez Jiménez, aunque sin la formalización de alternancia estricta que caracterizó al modelo colombiano. En ambos casos se trataba de dos partidos que habían acumulado suficiente hostilidad como para justificar un pacto de no agresión mutuamente vinculante, y suficiente poder conjunto como para excluir a cualquier tercero. Juan Manuel Santos, décadas después, describiría el Frente Nacional como un "mal necesario": puso fin a la guerra civil entre liberales y conservadores, sí, pero al precio de secuelas cuyo peso apenas empezaba entonces a intuirse.
Los cuatro presidentes
La secuencia de los cuatro gobiernos del Frente Nacional dibuja la trayectoria del régimen, de la esperanza inicial a la crisis terminal.
Alberto Lleras Camargo (1958-1962) inauguró el sistema. Su gobierno se caracterizó por una fase de relativa pacificación: se ofreció amnistía a los grupos armados sobrevivientes de la Violencia y muchos campesinos participaron en obras de rehabilitación. Fue el momento en que el pacto parecía cumplir su promesa. Pero también fue el momento en que surgió, dentro del liberalismo, la primera gran disidencia: Alfonso López Michelsen fundó el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), que se convirtió en la principal oposición desde dentro del propio partido y albergó de hecho al Partido Comunista, obligado por el diseño frentenacionalista a canalizar su representación a través de una de las dos colectividades tradicionales.
Guillermo León Valencia (1962-1966) fue el segundo presidente, conservador, y su candidatura fue en sí misma reveladora de las fisuras del pacto. Laureano Gómez se opuso a ella por considerar que sus principales apoyos venían de conservadores que habían participado en el derrocamiento de 1953. La elección enfrentó a Valencia con dos candidaturas disidentes: la de López Michelsen, que argumentó que la norma de alternación había sido aprobada por el Congreso —constituyente derivado— y no por el pueblo como constituyente primario; y la de Jorge Leyva, conservador disidente. Durante el gobierno de Valencia se produjo la escalada decisiva de la ofensiva militar anticomunista contra las colonias campesinas del sur del Tolima y Huila. La operación contra Marquetalia en 1964 —que buscaba desmantelar los enclaves autónomos surgidos durante la Violencia— fue el catalizador del rearme campesino que dio origen ese mismo año a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El pacto entre élites había pacificado a las élites; contra el campesinado comunista, en cambio, se combatía.
Carlos Lleras Restrepo (1966-1970), sobrino de Alberto, encabezó el tercer gobierno y probablemente el más reformista del régimen. Impulsó la reforma constitucional de 1968, que reordenó las funciones del Ejecutivo, introdujo la emergencia económica como situación de excepción, prolongó el período de los representantes al Congreso y —crucialmente— extendió la paridad bipartidista cuatro años más allá del Frente Nacional formal, hasta 1978. Bajo Lleras Restrepo se organizó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), que en pocos años se convertiría en la punta de lanza de la demanda por reforma agraria. El presidente entendía que la pacificación de largo plazo exigía redistribuir tierras; su sucesor no compartiría esa lectura.
Misael Pastrana Borrero (1970-1974) llegó al poder mediante la elección más controvertida del período. Frente a él compitió Gustavo Rojas Pinilla, ahora al frente de la Alianza Nacional Popular (ANAPO), que había ido capitalizando el descontento acumulado en los grandes centros urbanos. Los escrutinios iniciales del 19 de abril de 1970 daban ventaja a Rojas. Una intervención del ministro de Gobierno, interpretada de inmediato como anuncio de fraude, precedió a la suspensión de la transmisión de resultados. Cuando el conteo se reanudó, Pastrana había ganado por un margen estrechísimo: las cifras oficiales dieron 1.625.025 votos para Pastrana frente a 1.561.468 para Rojas, aunque un boletín de madrugada había registrado una diferencia aún más apretada, de apenas 2.617 votos. Miles de anapistas se lanzaron a las calles, apedrearon buses, saquearon comercios. Rojas Pinilla llamó a mantener la calma —una decisión que sectores radicales interpretaron como debilidad— y la protesta se desactivó. El gobierno de Pastrana, denominado "Frente Social", cerró el ciclo del pacto en un clima de deslegitimación que ya no admitía retorno.
Los excluidos y las grietas
La virtud del Frente Nacional como pacto entre élites fue exactamente su defecto como diseño democrático. Al reservar constitucionalmente el poder a liberales y conservadores, dejó fuera a todos los demás: al Partido Comunista, a movimientos populares emergentes, a la izquierda democrática, a los proyectos populistas. La ANAPO de Rojas Pinilla, fundada en 1960 con base en su antiguo capital político, tuvo que operar dentro de las reglas del juego bipartidista: sus congresistas debían declarar formalmente su adhesión a uno de los dos partidos tradicionales al momento de posesionarse, un artificio que revelaba con crudeza el carácter cerrado del sistema. El MRL cumplió el mismo papel para la izquierda liberal y el Partido Comunista. Ambos movimientos existían como excepciones institucionalizadas: se les permitía competir siempre y cuando fingieran no existir como fuerzas autónomas.
El cierre nunca fue absoluto. El Partido Comunista logró representación local y regional, la ANAPO estuvo a un pelo de ganar la presidencia en 1970, el MRL fue una fuerza real durante casi una década. Pero el techo estaba fijado por diseño constitucional y la memoria del fraude —o la percepción del fraude— del 19 de abril quedó como cicatriz definitiva. Para amplios sectores de la izquierda, ese día quedó demostrado que el establecimiento no aceptaría una derrota electoral aunque llegara por vías institucionales. La consecuencia fue doble. Por un lado, la mayoría de los grupos de izquierda distintos del Partido Comunista promovió campañas de abstención revolucionaria entre 1970 y 1978, bajo consignas como "No vote", lo que profundizó el vaciamiento de la política electoral. Por otro, un sector radical de la ANAPO —compuesto sobre todo por estudiantes universitarios y obreros— decidió pasar a la lucha armada.
En 1974, o en 1972 según otras versiones, se fundó el Movimiento 19 de Abril (M-19), cuyo nombre era el registro exacto de la fecha del fraude. Lo conformaron el representante a la Cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata —ambos anapistas—, un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, y militantes del Partido Comunista. Su lema fue "Con las armas con el Pueblo". El M-19 fue, más que ningún otro grupo, la criatura política directa del Frente Nacional: no surgió de contradicciones agrarias como las FARC ni de referentes internacionalistas como el ELN, sino del cierre electoral del sistema bipartidista.
Las FARC tenían un origen distinto pero paralelo. Nacieron en 1964 de la persecución militar del Estado frentenacionalista contra las colonias agrícolas comunistas del sur del Tolima. Su punto de partida fue una autodefensa campesina que se transformó en guerrilla revolucionaria bajo el impacto de las operaciones militares de Marquetalia y Riochiquito. La reforma agraria prometida y nunca cumplida —para 1970, después de doce años de Frente Nacional, ninguna de las grandes reformas sociales anunciadas se había materializado— alimentó de manera constante el reclutamiento y la legitimidad del proyecto guerrillero. La ANUC lanzó a comienzos de los setenta una oleada de invasiones de tierras que desafiaron directamente la estructura de propiedad rural. El gobierno de Pastrana respondió con una orientación clara hacia la agricultura capitalista y la seguridad jurídica de la gran propiedad, cerrando así la ventana redistributiva que Carlos Lleras había entreabierto.
La protesta social durante el Frente Nacional creció de manera sostenida a pesar del cierre institucional. El punto más alto fue 1975, con 246 acciones registradas, protagonizadas particularmente por sectores a los que la ley prohibía la huelga: magisterio, salud pública, telecomunicaciones, sistema judicial y bancario. La política se desplazaba de las urnas a las calles, del Congreso paritario a las carreteras bloqueadas y las universidades tomadas.
Clientelismo, familias y vaciamiento
La consecuencia estructural más profunda del Frente Nacional no fue política sino administrativa. La paridad burocrática, aplicada milimétricamente durante dieciséis años, transformó al Estado en una máquina de reparto y a los partidos en federaciones de caudillos locales dedicados a gestionar cuotas. El clientelismo, que era ya el mecanismo tradicional que conectaba las regiones con Bogotá, se convirtió en el principio organizador de la política.
La lógica era férrea: si el acceso a los cargos estaba garantizado por adhesión partidista y no por competencia programática, la disputa se trasladaba al interior de cada partido, entre las facciones que aspiraban a controlar las cuotas asignadas. La lealtad se recompensaba con empleos; los empleos se distribuían entre miembros de familia, subalternos políticos, cuadros regionales. La calidad de la administración pública se deterioró de manera visible, la corrupción y la venalidad se hicieron rasgos rutinarios, y el sistema entero funcionó como una suerte de seguridad social deformada en la que los partidos actuaban como intermediarios entre un Estado escaso y una población empobrecida, distribuyendo cargos, contratos y favores a cambio de votos.
Las diferencias programáticas entre liberales y conservadores, que habían sido causa de guerras en el siglo XIX, se volvieron mínimas hasta la indistinción. Ambos partidos se homogeneizaron ideológicamente y quedaron reducidos a maquinarias regionales orbitando alrededor de las mismas familias: los Lleras y los López en el liberalismo, los Ospina y los Gómez en el conservatismo. Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano, encarnaba en los sesenta y setenta esta dinastía conservadora; López Michelsen, hijo de Alfonso López Pumarejo, la contraparte liberal. La vida política se organizaba en torno a enfrentamientos y alianzas entre estos linajes, con el electorado como comparsa clientelar.
La presencia del Estado en las regiones quedó subordinada a la presencia de los partidos y sus facciones. La inversión pública se orientaba por la rentabilidad electoral de los políticos locales, no por criterios técnicos o de necesidad social, lo que profundizó las brechas territoriales. Y la política electoral misma se fue vaciando: la abstención creció de manera sostenida, la desconexión entre partidos y sociedad se ensanchó, y el inconformismo se desplazó cada vez más hacia canales no institucionales, desde el sindicalismo combativo hasta la opción guerrillera.
El Frente Nacional después del Frente Nacional
El acuerdo formal terminó en 1974 con el fin del gobierno de Pastrana y el retorno teórico de la competencia electoral abierta. En la práctica, el desmonte fue mucho más gradual. La reforma constitucional de 1968 había prolongado la paridad hasta 1978. Y el artículo 120 de la Constitución, en su versión reformada, mantuvo la exigencia de dar "participación adecuada y equitativa" al partido derrotado en las elecciones presidenciales, mecanismo que operó durante todo el período 1974-1986.
Alfonso López Michelsen, quien llegó a la presidencia en 1974 como el primer mandatario electo fuera del régimen frentenacionalista, gobernó ya con reglas más flexibles. Pero Julio César Turbay Ayala, presidente entre 1978 y 1982, aplicó el artículo 120 de tal manera que convirtió la "participación adecuada" en una repartición casi igualitaria del gabinete y del aparato ejecutivo entre los dos partidos. Fue lo que Daniel Pécaut describió con precisión: "un Frente Nacional de hecho reemplazó al Frente Nacional de derecho". El pacto burocrático garantizó a Turbay un amplio apoyo parlamentario, pero también consolidó la lógica de coalición sin oposición efectiva que había definido el régimen anterior.
El gobierno de Turbay coincidió, además, con el pico del uso del estado de sitio como forma habitual de gobierno. Entre 1958 y 1990, más del 80% del tiempo estuvo vigente alguna forma de estado de excepción. El Estatuto de Seguridad de 1978, expedido bajo Turbay, llevó al extremo esta tendencia. La combinación de coalición bipartidista permanente y suspensión rutinaria de garantías definió una democracia estrecha, técnicamente representativa pero sustancialmente cerrada.
Solo en la segunda mitad de los ochenta empezaron a agrietarse las estructuras heredadas. La reforma que introdujo la elección popular de alcaldes en 1988 abrió por primera vez desde la Regeneración una brecha real en las redes clientelares locales: rompió el monopolio de la designación presidencial y permitió que fuerzas alternativas —desde la Unión Patriótica hasta movimientos cívicos regionales— accedieran a espacios de poder territorial. El costo fue alto: la UP fue exterminada físicamente en pocos años, en un episodio que confirmó, ahora ya no en las urnas sino en los cementerios, la resistencia del sistema a admitir a los recién llegados.
La Constitución de 1991 fue, en muchos sentidos, la respuesta institucional al agotamiento del ciclo abierto en 1957. Buscó explícitamente superar las hegemonías partidistas tradicionales, restringir los poderes presidenciales que habían sido usados de manera abusiva durante décadas de estado de sitio, y crear mecanismos de participación directa —el referendo, la consulta popular, la iniciativa legislativa ciudadana— que devolvieran al pueblo la condición de constituyente primario que los pactos de Benidorm y Sitges le habían escamoteado. Fue una carta escrita a contrapelo del Frente Nacional, aunque el bipartidismo real tardaría todavía más de una década en resquebrajarse como estructura de poder efectiva.
Herencia y disputa
El Frente Nacional dejó dos legados simultáneos y difíciles de separar. Por un lado, cumplió su promesa fundacional: puso fin a la guerra civil entre liberales y conservadores, desactivó una lógica de exterminio partidista que llevaba más de un siglo produciendo cadáveres, e instaló una convivencia entre las dos colectividades tradicionales que, con todas sus deformaciones, se ha sostenido hasta el presente. Sin el pacto, los escenarios plausibles eran la prolongación de la Violencia, una nueva dictadura militar o una fragmentación regional del país. La aprobación del 95% en el plebiscito de 1957, con la primera participación femenina de la historia electoral colombiana, registró una demanda social genuina de paz que ninguna lectura puramente elitista debería desestimar.
Por otro lado, el pacto pagó su eficacia con un precio estructural que la sociedad colombiana sigue asumiendo. Al constitucionalizar el cierre bipartidista, el Frente Nacional convirtió al Estado en una entidad divisible por dos, ideologizó lo administrativo y despolitizó lo ideológico, favoreció la homogeneización programática de los partidos hasta hacerlos indistinguibles, y consolidó el clientelismo como sistema operativo del régimen. La ampliación del acceso a la política, cuando llegó, tuvo que abrirse paso por las grietas: mediante la fundación de guerrillas, la abstención masiva, la protesta social, la lenta descentralización de los ochenta y, finalmente, la refundación constitucional de 1991.
La lectura que hoy predomina en la historiografía tiende a subrayar el segundo legado. No sin razón: el largo ciclo de violencia armada, con las FARC nacidas en 1964, el ELN pocos años antes, el M-19 en el rescoldo del fraude de 1970 y una insurgencia que solo empezaría a desmontarse tras 2016, tuvo entre sus condiciones de posibilidad —no la única, pero sí una decisiva— el cierre institucional que el Frente Nacional inauguró y prolongó. La lectura contraria, que insiste en el pacto como respuesta racional y contingente a un colapso real, tiene también su parte de razón: los males que el Frente Nacional intensificó —clientelismo, exclusión de terceras fuerzas, control burocrático partidista— eran ya rasgos del sistema desde la República Conservadora y desde la lógica decimonónica de partido ganador-todo. El pacto los institucionalizó y los profundizó, pero no los inventó.
Lo que resulta imposible negar es que la alternancia bipartidista, en su forma frentenacionalista, definió al Estado colombiano durante más de tres décadas y dejó huellas que aún estructuran la política: la persistencia de las familias políticas, la sospecha crónica sobre los procesos electorales cerrados, la dificultad de las terceras fuerzas para consolidarse, la centralidad del clientelismo como categoría analítica indispensable, la memoria activa del fraude del 19 de abril. En este sentido, el Frente Nacional no fue solo un episodio de la historia colombiana. Fue el episodio en que la historia colombiana adoptó, por dieciséis años de derecho y varios más de hecho, la forma exacta de un pacto entre élites; y el episodio del que casi todo lo que vino después —la guerra, la Constitución, el vaciamiento y la lenta reinvención de los partidos— ha sido, de un modo u otro, respuesta.
En el archivo
1 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Alberto Lleras Camargo: principal promotor liberal del pacto, firmante de Benidorm y Sitges, primer presidente del Frente Nacional (1958-1962)
- 02Laureano Gómez: interlocutor conservador clave, cofirmante de los pactos de Benidorm y Sitges desde su exilio en España
- 03Gustavo Rojas Pinilla: dictador cuya ambición de perpetuarse en el poder impulsó los acuerdos bipartidistas; luego candidato opositor en 1970 cuya derrota controvertida deslegitimó el cierre del régimen
- 04Frente Nacional: forma institucional concreta y más acabada de la alternancia bipartidista, vigente entre 1958 y 1974
- 05Violencia bipartidista: calamidad que el pacto buscó conjurar y que constituyó su principal justificación histórica
- 06Clientelismo: mecanismo que la paridad burocrática elevó a principio de organización estatal al vaciar ideológicamente a los partidos
- 07Alfonso López Michelsen: fundador del MRL, primera gran disidencia interna al Frente Nacional desde el liberalismo
- 08Misael Pastrana Borrero: cuarto y último presidente del Frente Nacional, cuya elección controvertida de 1970 simbolizó la crisis terminal del régimen
- 09Pacto de Sitges: documento fundacional firmado el 20 de julio de 1957 en España que formalizó el diseño institucional de la alternancia
- 10Colombia: escenario histórico y sujeto político de la alternancia bipartidista a lo largo de todo el siglo XX
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
59 documentos · 81 fragmentos
01Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 41, 442 citas
[1]Ia seriala el historiador A lvaro Tirado Mejia c u a n do se ref i e re a " s i glo y media d e bipartidismo " 1; I a historia del pals esta marcada par u na lucha entre elites para mantener el control del poder politico a traves de los partidos li beral y conservador 2 y en ella se han presenta do desde las mas…
p. 41
[3]util para hacer Ia lectura de Ia h istoria de Colombia hasta 1 980. El comienzo del siglo E l proyecto de construcci6n de un Estado colo m biano en el siglo x1x estuvo m a rcado por una alta i n esta b i l idad que se ex pres6, entre otras cosas, en Ia abunda ncia de constituciones politicas nuevas y reformadas 8, Ia…
p. 44
02The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 2351 cita
[2]"Colombia," pp. 102—124. 22. The Colombian term gamonal is roughly equivalent to cacique in other Latin Amer- ican countries; it means a political boss at the local or regional level. On the pattern of bipartisan politics during the nineteenth century, see P. Oquist, Violence, pp. 59-62. 23. For a general discussion…
p. 235
03Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 2891 cita
[4]108, 112, 189, 233n Bentham, Jeremy, 11 Bipartisanship, 247, 253, 256, 258, 262. See also Alliances BIas Gil, 155-56 Bogota, 34-35, 69-70, 87, 122, 190 Bolivar (department), 140 Borda, Jose C., 114 Boyaca (department), 49, 126, 140, 226, 237 Budget, government, 117 Bunau-Varilla, Philippe, 149, 217 Caballero, Lucas,…
p. 289
04El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 851 cita
[5]del Estado colombia- no se desenvolvió la lucha política de la segunda mitad del siglo XIX. El equilibrio de las fuerzas hacía inevitables las guerras. Como éstas nunca se llevaban hasta sus últimas conse- cuencias --el aniquilamiento del vencido, debido, entre otras cosas, al alto grado de partici- pación directa de…
p. 85
05Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 441 cita
[6]Y L U G A R E S D E U N C O N F L IC T O A R M A D O IN C O N C L U S O Oligarquía, populismo, clientelismo Interesa constatar que en Colombia nunca han sido derrotadas políticamente las clases dominantes y diligentes de la "república oligárquica”.28 Civilistas y antimilitaristas —desde la década de 1810 hasta fines…
p. 44
06Fighting Monsters in the Abyss: The Second Administration of Colombian President Álvaro Uribe Vélez, 2006–2010Harvey F. Kline · 2015 · p. 39, 424 citas
[7]the fascinating ironies that emerges when considering Colombia’s nineteenth- and twentieth- century history: violent conflict has tended to occur within the strictures of constitutional procedure and process.” While violence in the nineteenth century seemed interminable, it never reached the levels that it did in…
p. 39
[8]the fascinating ironies that emerges when considering Colombia’s nineteenth- and twentieth- century history: violent conflict has tended to occur within the strictures of constitutional procedure and process.” While violence in the nineteenth century seemed interminable, it never reached the levels that it did in…
p. 39
[23]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
[24]planning a coalition government; the Catholic Church had lost interest in the Rojas experiment. Leaders of most of the economic interest groups, representing the upper levels of Colombian economic life, had supported the trade unions in general strikes. On May 10, 1957, the top military leaders asked Rojas to leave…
p. 42
07Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 961 cita
[9]primera Colombia fue precisamente el rechazo de venezolanos y quiteños a un gobierno centralizado en la Nueva Granada. Luego de la disolución, el régimen a que dio lugar la República de la Nueva Granada en 1832 fue, además de unitario –esto es, centralista–, favorecedor del poder ejecutivo: en otras palabras,…
p. 96
08Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 55, 592 citas
[10]generation to the next. Strong clientalist relationships led to intense rural and lower-class identi- fication with parties, as the vertically linked networks of privilege and patronage were the only channel connecting remote rural regions to national politics. One of the few significant differences between the two…
p. 55
[51]ANAPO). Rojas Pinilla’s dream of returning to power was denied, however. Many analysts con- tend that Rojas was the winner of the presidential elections of April 19, 1970, but the minister of the interior named Conservative Misael Pastrana Borrero the new president after a suspiciously timed massive power outage.…
p. 59
09Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 70, 762 citas
[11]dad institucional que, a su vez, permitié un notable desarrollo econémico y social. Al margen de las necesidades practicas de res- taurar la convivencia bipartidista y de librarse de la dictadura cada dia mas autocratica del general Gus- tavo Rojas Pinilla, habia, desde luego, algo mas: el reconocimiento filos6fico de…
p. 70
[48]por el papado progresista de Juan XXiIll y la convocato- tia del Concilio Vaticano Il, y particularmente en América Latina por la reunién de la Conferen- cia Episcopal Latinoamericana de Medellin, en 1965. Camilo Torres, socidlogo y capellan de la Universidad Nacional, colgé los habitos para hacer politica…
p. 76
10Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2401 cita
[12]salido de control en las regiones, y que luego le devolviera el poder a los sectores moderados de las élites políticas liberales y conservadoras. Sin embargo, el plan no salió como lo esperaban. El proceso de pacificación arrojaba resultados más bien pobres y, más grave aún, Rojas no daba señales de querer devolver el…
p. 240
11El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 102, 1072 citas
[13]la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…
p. 102
[49]como la de la reforma agraria, impidió la alineación total de los intereses de las élites agrarias con el Estado. Así, por ejemplo, vemos cómo en la Costa Atlántica los terratenien tes empezaron a armar a “pájaros” (es decir, matones a sueldo) para disparar contra los campesinos (Escobar, 1998), pero sin usar (to…
p. 107
12Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 406, 4103 citas
[14]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
[35]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…
p. 410
[36]de aquélla a despecho de la modificación "temporal" a la Constitución), con alternación en el mando y una estricta paridad en el gabinete, las asambleas departamentales y los concejos. Paralelamente se restablecieron las libertades públicas y las sindicales —aunque sin restaurar la unidad del sindicalismo —y se…
p. 410
13Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[15]acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…
p. 60
14Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 181, 3622 citas
[16]decisión de Rojas de conformar y consolidar una alternativa a los partidos tradicionales lo acompañaría hasta la tumba. A tres años de iniciado su gobierno, el divorcio con las jerarquías liberal y conservadora era total. C AÍDA DE R OJAS, F RENTE N ACIONAL, VIOLENCIA Y BANDOLERISMO Al frente de la oposición al…
p. 181
[53]ese robo no respondió con violencia. Y si a usted le roban las elecciones, su respuesta tiene que ser violenta […] Con esa actitud débil de Rojas, el pueblo recibió una ofensa. Su cobardía, su vacilación, se debilidad, todo, constituyó una afrenta a la voluntad popular. Nosotros protestamos con la gente. Pero no…
p. 362
15Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 227, 2472 citas
[17]con el exiliado dirigente conservador Laureano Gómez. Con él firma, el 24 de julio de 1956, aniversario del natalicio del Libertador, el Pacto de Benidorm que ase- guró la unión de los dos partidos en contra de la administración militar imperante, que sería el primer paso que cristalizaría la no muy larga lucha al…
p. 227
[28]paz pública. Desde el año anterior venía un déficit muy cuan- tioso para la época, de 80 millones de pesos, a lo que sumaría el correspondiente al año 57, a razón de 15 millones por mes. Además, la deuda comercial vencida llegaba casi a los 500 millo- nes de dólares, proveniente de facturas comer- ciales, servicios,…
p. 247
16Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 781 cita
[18]ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…
p. 78
17Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 2001 cita
[19]representative and democratic” systems, countries such as Colombia.18 The National Front, 1958–1960 Colombia’s democratic revival coincided with the remaking of U.S. policy toward Latin America. During the early 1950s, former president Alfonso López proposed a bipartisan power-sharing arrangement as a solution to the…
p. 200
18Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 4011 cita
[20]next planned and executed Rojas’s overthrow. It also settled on Guillermo León Valencia as the Conservative who would stand for election as the first coalition president. In the days immediately following Rojas Pinilla’s fall most Colombians, politicians and nonpoliticians alike, assumed that Valencia would indeed be-…
p. 401
19De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 581 cita
[21]Pacto de paz en Sitges 24 (Restrepo y Tamayo, s.f., página 8) entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, el gobierno de la Junta Militar provisional implementó un nuevo proceso de desmovilización que puso al Tolima, nuevamente, como uno de los escenarios de dejación de armas. En el sur del departamento la…
p. 58
20Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 271, 2882 citas
[22]popular. [Los miembros de La Junta] no pueden estar ejerciendo el gobierno de acuerdo a la Carta, con las leyes preexistentes, con los estatutos anteriores, ni menos aún con la dictadura… Ningún mito entraba su misión, que es la de interpretar la opinión de los colombianos y satisfacerla en una exigencia que respalda…
p. 271
[47]Comunista fue legalizado y actuó electoralmente bajo otras denominaciones. Para la elección intermedia funcionaron al menos cinco grandes maquinarias políticas: La Dirección Nacional Liberal, el Directorio Conservador Unionista, la Dirección Conservadora Independiente, la Alianza Nacional Popular y el MRL, el cual…
p. 288
21¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 861 cita
[25]los diarios liberales El Tiem po y El Espectador a principios de 1 956 y la agresión de agentes del Estado al público en la plaza de toros de la capital ese mismo año. De esta manera, el régimen era criticado no solo como una dictadura militar, sino como una continuación de la represión de las administraciones…
p. 86
22Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1191 cita
[26]entre sus seguidores. Por eso, desde antes de derrocar al “dictador”, ya habían hallado una fórmula para poner fin a las arraigadas luchas bipartidistas: conservadores y liberales se repartirían milimétricamente el poder. Por una parte, alternarían la Presidencia durante dieciséis años, de manera que cada partido…
p. 119
23Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 581 cita
[27]La prensa realizó campañas, entrevistas y demás formas de moti- vación de la población femenina para participar activamente en el proceso plebiscitario, los comités femeninos de los partidos tradicionales realizaron campañas para promover la cedula- ción de las mujeres. En las declaracio- nes dadas a la prensa por las…
p. 58
24Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 78, 3152 citas
[29]to coalition government —Treaty of Sitges (Spain) establishes National Front procedure SENA (“National Learning Service”) established —Tenth Salón Nacional de Artistas: Fernando Botero wins prize —National school of journalists established —Bogot á establishes Luis Ángel Arango Library, backed by Banco de la…
p. 315
[37]the government of one- party rule, which represented the apex of presidentialism for the country. The bipartisan agreement, by obliging each party to alternate its hold on the presidency, managed to solve one problem: it dramatically slowed political violence that not only bloodied the country 62 Chapter Three from…
p. 78
25Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2471 cita
[30]doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…
p. 247
26Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 321 cita
[31]bipartidista ue some- proba copular mediante plebiscito de 1 de die 1957, En adelante, v hasta elañ las curules en las corporaciones pabli- serian repartidas por mitades propa bete ministerial, las diferentes Instan- das de gobierno, la administración publica y lamina judicial. Este sis 3 v fue aplicado Be o la dos…
p. 32
27Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 1781 cita
[32]Reyes. Reconciliación Nacional. Apoyar candidatura de Carlos E. Restrepo. Participación liberal en el gabinete ministerial y el Congreso, Coalición de gobierno con mayoría conservadora. Respaldo a los candi- datos moderados del conservatismo. Apoyar candidatura del liberal En- rique Olaya Herrera. Gobierno de…
p. 178
28Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1411 cita
[33]the rest. Altogether the urban population was now close to equaling that of the countryside. This shift meant that a greater percentage of Colom- bians would have access to education and social benefits and also that the pace of all sorts of change was likely to accelerate, with con- sequences difficult to foresee.…
p. 141
29La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 cita
[34](2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…
p. 346
30El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 852 citas
[38]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…
p. 85
[39]uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…
p. 85
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 752 citas
[40]exclusivamente en los lugares donde hasta mediados de la década de los sesenta persistía la acción de los bandoleros, sobre todo durante las cosechas cafeteras, y en las zonas de colonización donde el campesinado comunista había establecido colonias agrícolas. En estos primeros años del pacto bipartidista también hubo…
p. 75
[77]guerras de «limpios», como se conocía a los liberales, y «comunes», como se denominaba a los comunistas. La vio- lencia se atenuó 95 tras el pacto bipartidista que dio origen al Frente Nacional. Algunos autores señalan una tercera ola desde principios de los años sesenta, con la persecución al campesinado comunista…
p. 53
32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. CaribeComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 cita
[41]Lleras Camargo (1958- 1962) sugería que el Frente Nacional inaugurado con su juramento significó el regreso al poder de los gobiernos civiles, pero no la conquista de la paz. Tras una década de desgarradora crueldad y cinco años de dictadura militar, la violencia política persistía –aunque en menor escala– por lo cual…
p. 60
33La miseria en ColombiaJames A. Robinson · 2016 · p. 601 cita
[42]sus colaboradores. Vale la pena resaltar varios as- pectos de la figura, además de la tristemente baja cantidad de ingreso nacional que se asignó históricamente a este bien público tan básico. La serie muestra dos grandes saltos, el primero a finales de la década de 1950, cuando pasó James A. Robinson 69 desarro. soc.…
p. 60
34Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 140, 1482 citas
[43]el conservatismo los sectores del ospinismo, de Jorge Leyva y de Alzate Avendaño, le ganaron al laureanismo. En esas condiciones estos tres sectores reclamaron el derecho a tener candidato. Todo hacía indicar que el escogido debería ser Alzate Avendaño, pero su adicción a la comida lo condujo a una muerte prematura,…
p. 140
[44]cincuenta de la madrugada hubo un nuevo boletín: Pastrana 1 368 981 y Rojas 1 366 364, que dio lugar a cambios en las siguientes ediciones. Y así siguió la tendencia que dio oficialmente el triunfo a Pastrana. En sus Memorias políticas 96, el expresidente López Michelsen hace un largo relato sobre cómo transcurrió en…
p. 148
35Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2491 cita
[45]Cali, Medellín, Bucaramanga, Pereira y Montería. Nace el Pacto Andino. Inau- guración del oleo- ducto Orito-Tumaco, 1970 Los ministros de Educación del Pacto Andino acuerdan el Convenio Andrés Be- llo para la integra- ción educativa, cien- tífica y cultural en la región. En unas reñi- das elecciones, el conservador…
p. 249
36Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 4281 cita
[46]fortalecer el poder presidencial; incluir la emergencia económica como una situación de excepción, que el Presidente de la República pudiera de - cretar; prolongar por cuatro años el período de los representantes al Congreso; prolongar la paridad de liberales y conservadores cuatro años más después de acabado el…
p. 428
37Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 2051 cita
[50]escrutinios electorales dieron una ventaja inicial a Rojas Pinilla sobre su contendor, el candidato del Frente Nacional Misael Pastrana Borrero, pero tras una intervención televisada del ministro de Gobierno, que fue interpretada coma un anuncio público y oficial de fraude, el conteo final dio por triunfador, y con…
p. 205
38Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 371 cita
[52]elección en Santander. Lo mismo había ocurrido en el resto del país. El 19 de abril, por la noche, la gente se concentró en las casas de Anapo. Estaba convencida de que tema el poder... Yo me quedé en el INTRODUCCIÓN 39 comando de Bucaramanga tomando trago. Llegaron los conjuntos musicales. El pueblo bailó en las…
p. 37
39El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · p. 381 cita
[54]Rojas y el presidente saliente, Carlos Lleras Res- trepo. Pero cuando se reanudó el contco, la ANAPO había perdido la elección por un estrecho margen y el general se había retirado de la contienda. Envió mensajes que llamaban a sus partidarios a mantener la calma; mientras él regresaba a la comodidad de sus…
p. 38
40Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 1311 cita
[55]de que votaran mayoritariamente por grupos de oposición; pero el posible fraude demostraba lo que habían dicho siempre los amigos de la lucha armada: que el establecimiento político no aceptaría por las buenas una derrota, que los votos no tenían fuerza solos, pues podían ser manipulados, y que ni siquiera un general…
p. 131
41Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 501 cita
[56]order to prevent the possible election of Rojas-Pinilla. The military was sent out to repress ANAPO rioters after the close election, which was fraudently won by the National Front candidate. The falure of ANAPO was the genesis for the development of the guerrilla group M-19. 23 The group was officially born in 1972…
p. 50
42¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 81, 832 citas
[57]y 1975; la mayoría de ellas entre 1970 y 1973, cuando el movimiento 130 INFORME GENERAL Centro Nacional de Memoria Histórica el representante a la cámara Israel Santamaría, el senador Carlos Toledo Plata y un grupo de guerrilleros urbanos encabezados por Jaime Bateman Cayón, escindidos de las FARC, en 1974 conformaron…
p. 83
[58]bipartidismo y de los canales institucionales diseñados para ello, poniendo incluso en riesgo la fórmula de alternación en el poder en la reñida competencia electoral por la Presidencia de la República entre el candidato oficialista y el de la Alianza Nacional Popular, ANAPO, en 1970. Por su parte, la ampliación…
p. 81
43Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 33, 364 citas
[59]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
[60]5 Los colombianos tienen la capacidad de dejar atrás rápidamente la violencia civil, y eso fue lo que hicieron con la Violencia. Con cada día que desaparecía de la memoria, las deficiencias del acuerdo de poder compartido resultaban más evidentes. El sistema político colombiano adolecía de muchos defectos, y el Frente…
p. 36
[78]exponencialmente el sexo casual. Adolescentes, en pueblos y ciuda- des, bailaban toda la noche en discotecas de nombres evocadores, tales como La Píldora de Oro. Muchos estudiantes universitarios y de secundaria se lanza- ron a la actividad política. Exigían la reforma de un sistema político anticuado, que se había…
p. 33
[79]exponencialmente el sexo casual. Adolescentes, en pueblos y ciuda- des, bailaban toda la noche en discotecas de nombres evocadores, tales como La Píldora de Oro. Muchos estudiantes universitarios y de secundaria se lanza- ron a la actividad política. Exigían la reforma de un sistema político anticuado, que se había…
p. 33
44Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4971 cita
[61]los partidos por su capacidad para administrar el clientelismo, fenómeno permanente de la política que tomó ribetes dramáticos en Colombia durante el periodo frentenacionalista. El gamonalismo y el clientelismo obnubilaron por completo la contienda programática y la lucha ideológica, los partidos fueron asimilándose y…
p. 497
45No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 132, 1372 citas
[62]cerveza, decía: “es que a nosotros en la escuela de guerra nos enseñan que el comunismo hay que atacarlo porque es una plaga”» 385. El Frente Nacional produjo una abulia política manifestada en la abstención. Los partidos se fueron homogeneizando a tal punto que coloquialmente se decía que la diferencia entre…
p. 137
[80]Ejército dentro de las instalaciones de la refinería. Por estos hechos se enjuició y condenó a través de un consejo verbal de guerra a 36 líderes de la huelga, incluyendo a los integrantes de la Junta Directiva de la Unión Sindical Obrera (USO). (Vega Cantor et al., Petróleo y protesta obrera, 277-350). 300 200 100 0…
p. 132
46Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2551 cita
[63]mé tod o aceptado para fijar la base de dicha renta. Bien recibida por la opi- nión pública, para los empresarios era el mal menor frente a la agi- 255 256 Mar co Palacios tación social a lr ed edor de la reform a agraria. Y log rar on desmon- tarla en la legislatura de 1979. La mecánica política del FN Bajo el FN la…
p. 255
47Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 441 cita
[64]Como sostiene Daniel Pécaut, “un Frente Nacional de hecho reemplaza al Frente Nacio nal de derecho”42. Es decir, la ausencia de unas mayorías políticas sólidas obligaron al nuevo presidente a conformar una coalición más burocrática que programática que, aunque partía de una norma constitucional aprobada en 1968 que…
p. 44
48Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 281 cita
[65]de corto alcance, como la que se dio en el primer n1andato de López Pumarejo. Durante el Frente Nacional, el Estado inhibió toda expre- sión del conflicto social y excluyó de la política a las clases subordina- das. Otra consecuencia de la guerra civil fue que bloqueó el camino al populismo en Colombia con la…
p. 28
49Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 244, 2472 citas
[66]dito Territorial y el Banco Central Hipotecario siguieron haciendo barrios obreros y linanciando vivienda de clase media y, sobre todo a partir de 1995, ■.i- entregaron subsidios de vivienda a m á s de un mill ó n de familias y continu ó el esfuerzo de convertir las ciudades llenas de tugurios de 1960 en ciudades con…
p. 247
[76]de la industria que no hab í a querido hacer. Esta ret ó rica respond í a a condiciones reales: para 1970, en doce a ñ os de Frente Nacional no se hab í a cumplido ninguna promesa importante de reforma. Los cambios exitosos en la gesti ó n p ú blica, como la devaluaci ó n gradual que permiti ó desde 1967 encontrar una…
p. 244
50El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 2491 cita
[67]la siguiente manera: 256 a. El contenido de las transacciones pol í ticas en las sociedades divididas en clases, conduce a una instrumentalizaci ó n de quienes se hallan desprovistos del poder. b. El clientelismo es una forma de negociaci ó n, mediante la cual, las clases dominantes distribuyen los bienes y servicios…
p. 249
51¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 1631 cita
[68]la presencia estatal en las regiones. La "presen- cia del Estado" en las regiones se subordinó a la "presencia de los partidos" (González, 2014), más concretamente de los políticos y facciones partidistas representadas en el Congreso y el Ejecutivo nacional. Segundo, una subordinación de las prioridades del gasto…
p. 163
52Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 2311 cita
[69]clientelar, la capacidad de acumular recursos públicos y redistribuirlos de manera discrecional. Pero las elecciones locales bajo las nuevas condiciones institucionales de descentralización y de competencia, también dieron un duro golpe a la parte local del encadenamiento clientelar, rompiendo lealtades y preferencias…
p. 231
53Una conversación pendienteJuan Manuel Santos, Ingrid Betancourt, Juan Carlos Torres · 2021 · p. 421 cita
[70]nuestra Constitución desde 1991 pero no se había podido aplicar cabalmente por falta de un estatuto de oposición que lo reglamentara. Siempre que se intentaba aprobar en el Congreso, el proyecto se hundía. En cumplimiento de los acuerdos de paz con las Farc, finalmente se aprobó el primer estatuto de oposición de…
p. 42
54Democracia feroz. ¿Por qué la sociedad en Colombia no es capaz de controlar a su clase política?Gustavo Duncan · 2018 · p. 1741 cita
[71]que se pertenecía por un conjunto de rasgos que iban desde redes familiares y contactos sociales hasta hábitos y prácticas culturales similares. El propio Samper dijo en una entrevista que él no era parte de la oligarquía bogotana sino de la aristocracia bogotana. Desde la ventaja que significaba pertenecer a la élite…
p. 174
55Desafíos de la gobernabilidad democrática. Reformas político-institucionales y movimientos sociales en la región andinaMartín Tanaka, Francine Jácome · 2010 · p. 491 cita
[72]a los ciudadanos. La Constitución de 1991 consolidó el proceso de descentrali- zación política y administrativa que comenzó en el año de 1986 con la refor- ma que permitió la elección popular de alcaldes. Al igual, creó mecanismos de participación directa, como la iniciativa popular, y de comunicación directa con la…
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56Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1011 cita
[73]Nacional, entre Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez. 76 Álvaro Gómez, hijo de Laureano Gómez; Horacio Serpa, dirigente liberal; y Antonio Navarro, exguerrillero del M-19. 102 fiflffffflhalz g osrlescmflrnlcsz las hegemonías partidistas tradicionales. La idea era que para democratizar al país, también era necesario…
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57Cuando éramos felices pero no lo sabíamosMelba Escobar · 2020 · p. 1081 cita
[74]es el que va a acabar con las empresas», y efectivo. Tenía toda la razón. «Adecos y copeyanos». Al igual que en Colombia con los liberales y los conservadores, en Venezuela el bipartidismo se convirtió en una lógica binaria donde siempre la culpa de todo lo que salía mal la tenía el bando opuesto. Así como en Colombia…
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58Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 6991 cita
[75]pensamiento hizo que los militantes y partidarios de esta doctrina política se sintieran estigmatizados y excluidos, como le contó a la Comisión un militante en los primeros años del PCC: «Nosotros siempre hemos sido perseguidos [...]. Álvaro Gómez Hurtado se fue a hacer campaña al Tolima y al Huila y llegó con las…
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59Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 261 cita
[81]que llevaron a cabo los gobiernos, sobre todo de Lleras Camargo, y de su sucesor, el conservador Guillermo León Valencia (1962-1966), rápidamente experimentaron el desvanecimiento del efecto “luna de miel” sobre la gestión de una violencia que, si bien controlada entre 1959 y 1964, nuevamente presentaba exacerbados…
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