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Ensayo · Frente Nacional · 1958–1974

La pluralidad guerrillera colombiana (1964-1990)

Colombia fue el único país latinoamericano que produjo cinco guerrillas ideológicamente irreductibles —FARC, ELN, EPL, M-19 y Quintín Lame— que jamás lograron unificarse. Esa heterogeneidad genética, más que la geografía o la debilidad estatal, bloqueó una negociación en bloque y prolongó el conflicto armado hasta el siglo XXI.

16 min de lectura3.339 palabras85 documentos106 fragmentos
La pluralidad guerrillera colombiana (1964-1990)
Actualizado 30 de julio de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

La pluralidad guerrillera colombiana no fue accidente de personalidades ni fracaso táctico, sino la consecuencia previsible de un cruce histórico entre tres factores: el cierre político del Frente Nacional (1958-1974), que clausuró los canales institucionales al bipartidismo y negó salida legal a cualquier corriente radical; la fractura del comunismo internacional —ruptura chino-soviética, foquismo castrista, teología de la liberación— que llegó a Colombia cuando ya estaba dividida en corrientes incompatibles; y una cuestión agraria de larga duración que había depositado, en regiones distintas, bases sociales heterogéneas sin horizonte político común. Cada corriente global encontró su vehículo local: la prosoviética ortodoxa dio las FARC, la foquista-castrista el ELN, la maoísta el EPL, el descontento urbano-nacionalista el M-19, y la autodefensa étnica el Quintín Lame. Esa heterogeneidad genética bloqueó la unificación que en Nicaragua, El Salvador y Guatemala permitió negociaciones en bloque, y prolongó el conflicto al menos hasta 2016 para las FARC y más allá para el ELN.

La tensión

La historiografía oscila entre tres explicaciones en tensión. La primera privilegia el cierre político del Frente Nacional como causa estructural: al reservar el poder al bipartidismo liberal-conservador, empujó el radicalismo por canales heterogéneos que en Venezuela o Ecuador se habrían drenado por vías legales; sin embargo, Venezuela tuvo un Pacto de Punto Fijo comparable y logró reabsorber a sus guerrillas en los años setenta, lo que debilita la explicación monocausal. La segunda lectura subraya la fragmentación del comunismo internacional —ruptura chino-soviética, foquismo cubano, teología de la liberación— como el mecanismo multiplicador que impidió la síntesis que el FSLN, el FMLN y la URNG sí lograron; el contraargumento es que esa misma fragmentación global operó en toda América Latina sin producir en ningún otro país cinco guerrillas simultáneas. La tercera lectura enfatiza la cuestión agraria de larga duración y el carácter persistentemente campesino de las FARC —a diferencia de los liderazgos urbano-intelectuales del M-26, el FMLN o el FSLN— como reflejo de una ruralización inconclusa del capitalismo colombiano que habría producido insurgencia con o sin Frente Nacional; el debate es si esa variable explica la pluralidad o solo la persistencia. El punto más controvertido es si la heterogeneidad genética fue la causa principal de la prolongación del conflicto o si el narcotráfico, al recapitalizar a las FARC y el ELN desde los años ochenta, fue el factor decisivo que hizo irrelevante cualquier posibilidad de unificación o negociación en bloque.

Temas
Frente Nacional y cierre político bipartidistaRuptura chino-soviética y fragmentación del comunismo internacionalCuestión agraria y colonización de la frontera agrícolaComparación con procesos insurgentes centroamericanos (FSLN, FMLN, URNG)Narcotráfico y reconfiguración del conflicto armado colombianoDesmovilizaciones parciales y Asamblea Nacional Constituyente de 1991
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Ensayo completo

La lectura

¿Por qué Colombia produjo cinco guerrillas irreductibles y no una sola, como el resto de América Latina?

Entre 1964 y 1984, Colombia vio nacer cinco guerrillas que jamás lograron unificarse: las FARC, de raíz campesino-comunista, en las selvas del sur del Tolima; el ELN, foquista y cristiano, en San Vicente de Chucurí; el EPL, maoísta, escindido del comunismo prosoviético; el M-19, urbano y nacionalista, hijo de un fraude electoral; y el Movimiento Armado Quintín Lame, indigenista, forjado en los resguardos del Cauca. Ninguna otra nación latinoamericana produjo semejante policromía insurgente. Nicaragua tuvo un FSLN; El Salvador acabó fundiendo cinco organizaciones en el FMLN; Guatemala unificó las suyas en la URNG; Perú se dividió entre Sendero Luminoso y el MRTA, pero Sendero absorbió sin competencia la escena maoísta. Colombia, en cambio, sostuvo durante medio siglo un campo guerrillero incapaz de hablar con una sola voz, y esa incapacidad no fue accidente de personalidades ni fracaso táctico: fue la consecuencia previsible de un cruce histórico entre el cierre del Frente Nacional, la fractura del comunismo internacional y una cuestión agraria de larga duración que había depositado, a lo ancho del país, tradiciones radicales sin base social ni horizonte político comunes.

Si Colombia hubiera producido una guerrilla unificada en los años setenta —una URNG andina, un FMLN tropical—, la historia posible del conflicto habría admitido un desenlace negociado en la coyuntura centroamericana de 1990-1996, cuando el fin de la Guerra Fría abrió ventanas de salida política en toda la región. Lo que Colombia negoció entre 1989 y 1991 fue solo una franja del campo insurgente: el M-19, el EPL mayoritario de Bernardo Gutiérrez, el PRT y el Quintín Lame se desmovilizaron y entraron a la Asamblea Nacional Constituyente. Las FARC y el ELN, junto con la fracción minoritaria del EPL encabezada por Francisco Caraballo, se quedaron en armas otro cuarto de siglo. Esa asimetría —una paz parcelada frente a una guerra que se prolongó hasta 2016, y más allá en el caso del ELN— es el hecho histórico que exige explicación.

Suele apelarse a dos culpables: la geografía —selvas, cordilleras, un territorio ingobernable— y la debilidad estatal periférica. Ambas variables son reales y operan. Pero ninguna explica por qué Colombia produjo cinco guerrillas y no una, ni por qué esas cinco fueron irreductibles entre sí. La geografía era igualmente hostil en Guatemala; la debilidad estatal periférica era comparable en Nicaragua rural. La singularidad colombiana está en otro plano: en la composición interna del campo insurgente, en su ADN heterogéneo, y en la imposibilidad estructural que esa heterogeneidad impuso a cualquier conducción común.

Tesis y contratesis

La lectura más simple sostiene que la insurgencia colombiana no fue un fenómeno unitario sino la convergencia de tradiciones radicales heterogéneas que coexistieron y disputaron territorio en zonas como el Magdalena Medio. Esa lectura invalida las versiones reduccionistas que atribuyen toda la insurgencia colombiana al influjo cubano o a la Guerra Fría: si eso bastara, habríamos tenido un ELN grande y nada más.

De ahí se desprende la tesis central: la pluralidad ideológica —a diferencia de Nicaragua o El Salvador— impidió una conducción unificada y prolongó el conflicto por décadas. Con un matiz: la pluralidad no prolongó el conflicto directamente; lo prolongó al bloquear las condiciones de posibilidad de una negociación en bloque cuando esa negociación aún era viable, antes de que el narcotráfico reconfigurara las prioridades de FARC y ELN.

Otras lecturas rondan el problema desde ángulos parciales. Una lee la pluralidad como síntoma del cierre político del Frente Nacional: al clausurar el sistema institucional a toda opción distinta del bipartidismo liberal-conservador, empujó al radicalismo por canales heterogéneos que en Venezuela o Ecuador, con sistemas más abiertos, se habrían drenado por vías legales. Es una lectura potente pero incompleta: Venezuela también tuvo un Pacto de Punto Fijo comparable, y produjo guerrilla, aunque de vida más corta. Otra atribuye la prolongación del conflicto a la fragmentación crónica y a la escisión temprana del M-19 respecto de las FARC como marcador del divorcio entre lo urbano y lo rural. Otra más argumenta que Colombia, siendo en los sesenta el terreno menos prometedor —con un capitalismo más desarrollado que Nicaragua, un Estado más consolidado, un movimiento obrero comparativamente institucionalizado—, terminó siendo el único país donde sobrevivieron guerrillas hasta el siglo XXI, por una constelación de cultura política violenta, debilidad estatal periférica y dependencia cognitiva de La Habana. Otra cruza la fragmentación del comunismo global (ruptura chino-soviética, foco cubano, teología de la liberación) con disputas agrarias regionales no resueltas. Y una última subraya el carácter persistentemente campesino de las FARC —a diferencia de los liderazgos urbano-intelectuales del M-26 cubano, el FMLN, el FSLN o Sendero— como reflejo de una ruralización inconclusa del capitalismo colombiano.

Ninguna de estas lecturas es falsa; todas iluminan un flanco. La tarea es pesar cuál organiza mejor las demás.

Cinco guerrillas, cinco genealogías

Las FARC no nacieron el 27 de mayo de 1964 —esa es la fecha mítica, la del ataque a Marquetalia bajo Guillermo León Valencia—, sino que se hicieron FARC en 1966, en la II Conferencia Guerrillera, cuando el Bloque Sur adoptó ese nombre. Lo que había antes, y lo que persiste como base social, es más antiguo: autodefensas campesinas comunistas nacidas de los rezagos de La Violencia liberal-conservadora de los años cincuenta, orientadas por el Partido Comunista Colombiano, arraigadas en enclaves como Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero y Sumapaz. Los comandantes fundadores fueron todos campesinos, con Manuel Marulanda Vélez y Ciro Trujillo a la cabeza. La única excepción, significativa, fue Jacobo Arenas, cuadro obrero urbano enviado por el partido: la mano política del PCC en el mundo rural. Esa composición no cambió sustancialmente en décadas. Aún en los años noventa, apenas el 30% del reclutamiento de las FARC provenía de ciudades grandes y clase media baja; el resto era rural o campesino.

El ELN es otra historia. Nace en 1964 en Santander, entre San Vicente de Chucurí y Simacota, no de campesinos armados sino de estudiantes universitarios radicalizados, algunos de los cuales habían viajado a Cuba en 1962 y regresaron con la matriz foquista de Fidel Castro y la lectura del Che. La Habana proveyó formación, organización y armamento. Al foquismo se le sumó, hacia 1965, la teología de la liberación cristiana, encarnada en el sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo, capellán de la Universidad Nacional, que se sumó al ELN a finales de 1965 y murió en combate en Patio Cemento en febrero de 1966. Su base social fue urbana e industrial —sindicatos petroleros de Barrancabermeja, sectores del catolicismo radical—, no campesina. Tras la muerte de Torres, la organización entró en un ciclo de purgas internas, "ajusticiamientos" y paranoia colectiva que casi la aniquiló. Solo se recuperó en los años ochenta, cuando quintuplicó sus combatientes —de poco más de un centenar a más de seiscientos— financiándose con la extorsión al oleoducto Caño Limón-Coveñas.

El EPL nace hacia 1967 como brazo armado del Partido Comunista Colombiano Marxista-Leninista, escisión maoísta del PCC producida por la ruptura chino-soviética. Su matriz es explícitamente china —la guerra popular prolongada—, aunque en la práctica operó también como foco. Su territorio de implantación, en el Alto Sinú, el Alto San Jorge y Urabá, coincidió con zonas de colonización campesina y agroindustria bananera; su tamaño siempre fue modesto en comparación con FARC y ELN.

El M-19 es el más distinto de todos. No sale del comunismo internacional ni del campesinado: nace del supuesto fraude electoral del 19 de abril de 1970 contra Gustavo Rojas Pinilla y la ANAPO. Su fundación formal es de 1973; su primera aparición pública, una campaña en prensa en enero de 1974; su primer acto simbólico, el robo de la espada de Bolívar. Sus fundadores —Jaime Bateman Cayón entre ellos— provenían del Partido Comunista y de las FARC, pero rompieron con el dogmatismo marxista y adoptaron un lenguaje bolivariano, nacionalista y democrático. Su repertorio fue urbano y espectacular: la toma de la embajada dominicana, el robo del arsenal del Cantón Norte, la toma trágica del Palacio de Justicia. Sus referentes externos no fueron La Habana ni Pekín sino los Tupamaros uruguayos y los Montoneros argentinos.

El Movimiento Armado Quintín Lame es el último en aparecer y el más específico. Se funda el 29 de noviembre de 1984 en el páramo de Las Moras, resguardo de Mosoco, Cauca, detonado por el desalojo violento de comunidades indígenas en López Adentro el 9 de noviembre y el asesinato del sacerdote nasa Álvaro Ulcué Chocué al día siguiente. Toma su nombre del caudillo indígena Manuel Quintín Lame, que había movilizado a paeces y pijaos por la recuperación de resguardos entre 1922 y 1945. Es una guerrilla étnica, autodefensiva, ligada a las comunidades indígenas del norte del Cauca, y su horizonte no es la toma del poder sino la protección territorial y política de los pueblos originarios.

Cinco guerrillas, cinco genealogías: campesino-comunista, estudiantil-cristiana-foquista, obrero-maoísta, urbano-nacionalista, indígena-defensiva. Ninguna es reducible a otra. Sus bases sociales no se solapan. Sus horizontes ideológicos son incompatibles en varios puntos. Sus repertorios de acción difieren. Y todas coexistieron —a veces disputándose el mismo territorio, como en el Magdalena Medio, donde ELN y FARC operaban en paralelo con lógicas distintas— sin que ninguna lograra absorber, dirigir o siquiera coordinar establemente a las demás.

Cierre institucional, fractura comunista, cuestión agraria

Conviene desagregar el cruce en sus tres componentes y ver cómo cada uno aporta un tipo distinto de causalidad.

El primero es el Frente Nacional (1958-1974). Al establecer la alternancia bipartidista entre liberales y conservadores y el reparto paritario del gabinete y la burocracia, el pacto refrendado por plebiscito cerró el sistema político a cualquier opción distinta del bipartidismo. Alfonso López Michelsen —él mismo presidente entre 1974 y 1978 y protagonista del "desmonte"— lo caracterizó como una especie de régimen de partido único sin oposición real, donde ninguna propuesta era pensable sin consenso bipartidista. El clientelismo se disparó: los partidos se convirtieron en federaciones de caudillos locales que usaban el presupuesto público como instrumento electoral, en detrimento de toda contienda programática. Ese cierre no causó, por sí mismo, la insurgencia, pero clausuró los canales institucionales por los que, en otros contextos, disensos ideológicos heterogéneos habrían podido drenarse. Venezuela, con un Pacto de Punto Fijo estructuralmente similar, produjo guerrilla pero también absorbió, hacia fines de los sesenta y comienzos de los setenta, a las FALN y el MIR mediante desmovilizaciones con garantías bajo Raúl Leoni y Rafael Caldera. Colombia no ofreció esa vía: cerró la puerta institucional en el momento exacto en que el radicalismo global ofrecía múltiples puertas paralelas.

El segundo factor es la fractura del comunismo internacional. La ruptura chino-soviética de comienzos de los sesenta partió al movimiento comunista mundial en al menos tres corrientes —prosoviética ortodoxa, maoísta, castrista-foquista— a las que hay que sumar, en América Latina, la teología de la liberación cristiana que emerge tras el Concilio Vaticano II y Medellín 1968. En Nicaragua, esa fragmentación fue superada por el FSLN a punta de una síntesis en torno a la figura de Sandino y una dirección tricefálica que unificó las tendencias. En El Salvador, se resolvió mediante la fusión de cinco organizaciones en el FMLN en 1980. En Guatemala, por la URNG. En Colombia, no se resolvió: cada corriente global encontró aquí su vehículo local. La prosoviética ortodoxa dio las FARC, con el PCC como cerebro político. La foquista-castrista dio el ELN, con formación en Cuba y matriz cristiana. La maoísta dio el EPL, escindido del PCC por la ruptura chino-soviética. Y cuando esas tres se mostraron insuficientes para canalizar el descontento urbano y nacionalista de los setenta, apareció una cuarta, extra-comunista: el M-19. La lógica de multiplicación operó porque el país llegó tarde a un comunismo internacional ya fracturado, y porque el cierre bipartidista negaba salida legal a cualquiera de las corrientes que en otros países convivieron con partidos legales de izquierda.

El tercer factor es la cuestión agraria, y aquí conviene detenerse porque es la variable que aporta profundidad histórica y que —por sí sola— habría producido insurgencia con o sin Frente Nacional. La colonización de la frontera agrícola colombiana desde el siglo XIX generó dinámicas recurrentes de migración, tala de selva, conflicto con grandes compradores que concentraban propiedad para ganadería extensiva, desplazamiento del colono y nueva colonización más lejos. Esa lógica reproductora depositó en el piedemonte amazónico, los Llanos Orientales, el Magdalena Medio, el sur del Tolima, el norte del Cauca y el Urabá una población campesina crónicamente insatisfecha, con memoria de despojo y capacidad de organización armada. La respuesta del Estado a los reclamos —obras públicas, presencia institucional, titulación— fue primordialmente militar. Marquetalia, Riochiquito, El Pato y Guayabero fueron atacados en 1964 no porque ejercieran violencia ofensiva sino porque el senador Álvaro Gómez Hurtado los había etiquetado como "repúblicas independientes" y esa etiqueta, resonando con la doctrina de Seguridad Nacional y las presiones anticomunistas de la Guerra Fría, precipitó una operación militar que empujó a comunidades campesinas hasta entonces defensivas hacia una guerrilla móvil con proyecto político. Sin la agresión de 1964, probablemente no habrían nacido las FARC. Los campesinos de Marquetalia que rompieron el cerco migraron hacia las selvas del suroriente y se unieron a decenas de miles de colonos que huían de La Violencia: esa fue la base social original.

El punto crítico es que estos tres factores no operaron por separado, y menos aún como alternativas. Operaron juntos, y su convergencia es la que produjo la pluralidad. El cierre bipartidista quitó canales institucionales; la fractura comunista multiplicó los canales ideológicos; la cuestión agraria proveyó el territorio, la base social y el sustrato de violencia acumulada. Sin cierre bipartidista, los disensos ideológicos habrían podido drenarse por la izquierda legal. Sin fractura comunista, un solo canal ideológico habría absorbido el disenso, como ocurrió con Sendero en Perú, que barrió con el resto del maoísmo peruano. Sin cuestión agraria, no habría existido la base rural que sostuvo a las FARC durante medio siglo. La singularidad colombiana está en la simultaneidad de las tres condiciones.

La comparación centroamericana y la trampa unificadora

La comparación con Nicaragua, El Salvador y Guatemala aclara por contraste. En Nicaragua, el FSLN emergió en julio de 1961 con tres fundadores —Noel Guerrero, Tomás Borge, Mayorga— sobre un país que el análisis marxista de la época describía como de "inmadurez" extrema del desarrollo capitalista, casi sin proletariado industrial. Esa homogeneidad de subdesarrollo produjo, paradójicamente, homogeneidad insurgente: un solo enemigo —la dinastía Somoza—, una sola matriz ideológica sandinista con acomodo interno de tendencias, y una victoria en 1979. En El Salvador, el FMLN unificó cinco organizaciones y ejecutó operaciones militares de gran envergadura, como la destrucción del 70% de la Fuerza Aérea Salvadoreña en Ilopango sin bajas propias, hasta llegar a los acuerdos de paz de Chapultepec en 1992. En Guatemala, la URNG unificó, negoció y firmó paz en 1996.

En Colombia, la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar —el intento tardío, en los ochenta, de darle unidad al campo insurgente— se fracturó a la primera prueba: cuando el gobierno abrió negociaciones, la CGSB se partió en una "Tripartita" compuesta por FARC, UCELN y la fracción del EPL de Francisco Caraballo, que decidió seguir en armas, y por otro lado el EPL mayoritario de Bernardo Gutiérrez, el PRT y el Quintín Lame, que optaron por negociar. Esa fractura, en plena coyuntura constituyente de 1990-1991, no fue coyuntural: fue la manifestación de una heterogeneidad genética que nunca se había resuelto. El EPL maoísta, el M-19 nacionalista y el Quintín Lame indigenista podían aceptar la Constituyente como horizonte político porque su matriz ideológica no exigía la toma del poder por vía revolucionaria; las FARC y el ELN, con matrices marxistas-leninistas más ortodoxas y con bases sociales campesinas menos permeables al gesto constituyente, no podían.

Objeciones y contrapuntos

La objeción más seria a la tesis de la policromía como causa central de la prolongación del conflicto viene del narcotráfico. Podría argumentarse —y hay razón para hacerlo— que la persistencia de FARC y ELN después de 1991 se explica mejor por la captura de rentas de la coca que por la heterogeneidad ideológica originaria. Entre 1977 y 1987, Putumayo, Caquetá y Guaviare vivieron un auge de colonización asociado al cultivo de coca; desde los años ochenta, el narcotráfico se volvió fuente central de financiamiento para las FARC-EP, y las FARC crecieron de 80 combatientes iniciales a más de 30.000 en menos de dos décadas. La VII Conferencia de 1982 —cuando la organización agregó a su nombre "Ejército del Pueblo" y pasó de una lógica defensiva a una ofensiva de toma del poder— es indisociable de esa nueva economía. Consolidado el flujo de rentas cocaleras, la continuación de la guerra dejó de depender del proyecto político original y pasó a ser también una opción de economía criminal.

La objeción golpea fuerte pero no derriba la tesis: la desplaza a otro plano. La policromía explica por qué no hubo negociación unificada en 1989-1991, cuando aún era viable. El narcotráfico explica por qué, perdida esa ventana, FARC y ELN encontraron condiciones materiales para prolongarse indefinidamente. Son causas encadenadas, no rivales. Si la CGSB hubiera podido negociar en bloque como el FMLN o la URNG, la coca no habría bastado para reactivar una guerra ya concluida políticamente. Fue la fragmentación previa la que dejó dos actores en armas justo cuando aparecía el combustible que los haría inmortales.

La segunda objeción viene por el lado de la contingencia. La Operación Marquetalia de mayo de 1964 —decisión puntual del gobierno de Valencia, alimentada por el discurso de Álvaro Gómez Hurtado sobre las "repúblicas independientes"— fue el detonante sin el cual probablemente no habrían nacido las FARC. Eso sitúa la agencia estatal por encima de la estructura institucional. Es cierto, pero la contingencia opera dentro de la estructura: si el Frente Nacional no hubiera cerrado los canales institucionales, la respuesta a las "repúblicas independientes" habría podido ser política y no militar; si la Guerra Fría no hubiera fracturado el comunismo, el enclave campesino habría tenido un único vehículo ideológico para expresarse. La contingencia detona lo que la estructura ya había preparado.

Lo que queda abierto

La pluralidad guerrillera colombiana no fue accidente sino producto reconocible de un cruce de condiciones que ningún otro país latinoamericano reunió simultáneamente. Y esa pluralidad —y no la geografía ni la debilidad estatal por sí solas— es la variable que mejor explica la imposibilidad estructural de una negociación en bloque cuando aún era posible, entre 1989 y 1991.

Queda abierto hasta dónde la variable agraria, por su cuenta, habría bastado. Si el capitalismo colombiano hubiera completado su ruralización —si la reforma agraria del Frente Nacional hubiera sido efectiva y no meramente instrumental—, ¿habría habido guerrilla campesina? Probablemente sí, pero más pequeña, más rápidamente derrotada, sin las condiciones territoriales para sostenerse medio siglo. La persistencia del carácter campesino de las FARC —único caso latinoamericano de guerrilla de larga duración con liderazgo y base rural, en contraste con los liderazgos urbano-intelectuales del M-26, el FMLN, el FSLN y Sendero— es el indicio más claro de que Colombia arrastró hacia el siglo XXI una cuestión agraria del siglo XIX. Esa herencia, más que ninguna otra, es la que hizo posible que el cierre bipartidista y la fractura comunista, condiciones coyunturales de los sesenta, se convirtieran en un conflicto medio secular.

Si la policromía era evitable es una pregunta que la historia no zanja. Lo que sí zanja es esto: una vez cristalizada en cinco guerrillas irreductibles entre 1964 y 1984, la unificación tardía era imposible, la negociación en bloque también, y el conflicto quedó condenado a resolverse por partes, en tiempos distintos, con actores que se quedaron en armas mucho después de que su matriz ideológica original hubiera dejado de tener sentido en el mundo. Un comunismo internacional que se fracturó antes de que aquí terminara de arraigar, un bipartidismo que seguía cerrando puertas mientras el radicalismo global abría muchas, y una cuestión agraria que ningún gobierno del siglo XX se atrevió a tocar en serio: en ese desfase de tres tiempos se jugó la guerra colombiana.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

85 documentos · 106 fragmentos de referencia
01La dimensión moral del conflicto armado en Colombia. Una lectura a partir de Theodor W. AdornoTulia Almanza Loaiza · 2022 · p. 3461 fragmento
[1]

(2004) en: GMH, op. cit. (2013, 112) 565 Paul Oquist, Violencia y conflicto y política en Colombia, 322, en GMH, ¡Basta Ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Informe General, 115. 347 A N EX O por el Partido Comunista, y las autodefensas del Sumapaz se negaron a aceptar la amnistía, con lo cual se expusieron a…

p. 346
02Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1411 fragmento
[2]

the rest. Altogether the urban population was now close to equaling that of the countryside. This shift meant that a greater percentage of Colom- bians would have access to education and social benefits and also that the pace of all sorts of change was likely to accelerate, with con- sequences difficult to foresee.…

p. 141
03Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 781 fragmento
[3]

ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 4 T erritorial Rule during the National Front and Its Aftermath, 1958–1978 The threat posed by Rojas Pinilla’s populist leanings and his increasingly inde- pendent actions proved to be the final outrage that drove Liberal and Conserva- tive leaders to…

p. 78
04Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 3151 fragmento
[4]

to coalition government —Treaty of Sitges (Spain) establishes National Front procedure SENA (“National Learning Service”) established —Tenth Salón Nacional de Artistas: Fernando Botero wins prize —National school of journalists established —Bogot á establishes Luis Ángel Arango Library, backed by Banco de la…

p. 315
05Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 234, 2502 fragmentos
[5]

ir í a de 1958 a 1974. De este modo la alianza se volvi ó de hierro y el Frente Nacional se convirti ó, como lo se ñ al ó el liberal Alfonso L ó pez Michelsen, en una especie de r é gimen de partido ú nico, sin oposici ó n, que volv í a impensable cualquier pro puesta que no contara con el consenso general. REFORMISMO…

p. 234
[52]

é gimen: ten í a el respaldo de una franja m í nima de poblaci ó n, que se expresaba en un apoyo a los partidos de izquierda socialista o comunista que nunca pas ó de 5%. Sin embargo, una incongruencia fundamental la limitaba, la combinaci ó n de luchas legales y de apo yo a las armas. El Partido Comunista actuaba…

p. 250
06El terrorismo de Estado en ColombiaHernando Calvo Ospina · 2018 · p. 852 fragmentos
[6]

uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…

p. 85
[7]

uno de los dos autores intelectuales del Frente Nacional, le correspondió al liberal Alberto Lleras Camargo ser el primer presidente de ese acuerdo bipartidista, entre 1958 y 1962. Como se ha visto, quizás este fue el latinoamericano más dedicado al servicio de la política estratégica de Estados Unidos en el hemis-…

p. 85
07Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 2471 fragmento
[8]

doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…

p. 247
08Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4971 fragmento
[9]

los partidos por su capacidad para administrar el clientelismo, fenómeno permanente de la política que tomó ribetes dramáticos en Colombia durante el periodo frentenacionalista. El gamonalismo y el clientelismo obnubilaron por completo la contienda programática y la lucha ideológica, los partidos fueron asimilándose y…

p. 497
09The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 3891 fragmento
[10]

was that it completely finished off our democ- racy. To begin with, it turned the country into so much booty to be dis- tributed. Two-facedness and bossism existed before then, of course, but they were not a systematic, institutionalized form of government, nor did they happen nationwide, as was imposed.... after the…

p. 389
10Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 4331 fragmento
[11]

pero insuficien - te. Sólo si se comprende el entramado de motivos, objetivos, lógicas y sobre todo las transfor - maciones de los actores y el contexto, es posible encontrar el camino para ponerle fin y decir: ¡Basta ya! Origen y dinámicas de las guerrillas. Las guerrillas colombianas nacieron en los años 60 como…

p. 433
11Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 2931 fragmento
[12]

% de los puestos de mando. Lo que en ese momento fue obvio (aunque pudo haber traído consecuencias indeseables como el ambiente de exclusión y la división de los partidos) es que todo estaba diseñado para funcionar a nivel de coalición previa. La tesis pierde de vista que, en el momento, la urgencia era terminar de…

p. 293
12Desafíos de la gobernabilidad democrática. Reformas político-institucionales y movimientos sociales en la región andinaMartín Tanaka, Francine Jácome · 2010 · p. 3421 fragmento
[13]

diferentes, los países andinos han enfrentado problemas similares, que poco a poco fueron erosionando la legitimidad de sus sistemas políticos, frente a lo cual surgió la necesidad de reformar el sistema de representación. Países como Ecuador, Perú y Bolivia no han tenido largas tradiciones democráticas, y tuvieron…

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13Cuando éramos felices pero no lo sabíamosMelba Escobar · 2020 · p. 1081 fragmento
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es el que va a acabar con las empresas», y efectivo. Tenía toda la razón. «Adecos y copeyanos». Al igual que en Colombia con los liberales y los conservadores, en Venezuela el bipartidismo se convirtió en una lógica binaria donde siempre la culpa de todo lo que salía mal la tenía el bando opuesto. Así como en Colombia…

p. 108
14Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 1521 fragmento
[15]

ese precepto, López Michelsen tuvo que dar participación igualitaria en el gabinete a los conservadores, pese al aplastante triunfo liberal. Por eso lo llamó “gobierno puente”. La paridad establecida en el Frente Nacional se fue desmontando gradualmente; primero se hizo en las asambleas departamentales y en los…

p. 152
15Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 154, 3212 fragmentos
[16]

conducente a la “toma del poder”. Ese grupo era el sobreviviente de las autodefensas campesinas que se habían organizado a comienzos de 1960, bajo un proyecto de economía campesina colectiva y como resultado de la división que había ocurrido en las filas de los antiguos y amnistiados guerrilleros liberales de los años…

p. 321
[38]

existencia, de más de medio siglo. L A INTERVENCIÓN DE LA INSURGENCIA El ELN (Ejército de Liberación Nacional) entró en escena en el departamento de Santander a comienzos de los años sesenta. La base del grupo fueron estudiantes universitarios insatisfechos, algunos de los cuales habían viajado a la Cuba de Fidel…

p. 154
1630 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 2191 fragmento
[17]

de fundación fueron: ELN, 1962; Farc, 1964; EPL, 1967; M- 19, 1970. El M-19 se desmovilizó en 1990, el EPL en 1991 y las Farc-Ep en 2016. Todos fueron producto de la revolución cubana. Y, con alguna excepción, a partir de los años ochenta encontraron en el narcotráfico su fuente de financiamiento y expansión,…

p. 219
17La batalla por la pazJuan Manuel Santos · 2019 · p. 361 fragmento
[18]

Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, como “repúblicas independientes” en las que el Estado no ejercía ningún control. Y se convirtieron en un objetivo militar. En mayo de 1964, bajo el gobierno del también conservador Guillermo León Valencia, el Ejército lanzó una operación para acabar con el reducto…

p. 36
18Más que plata o plomo. El poder político del narcotráfico en Colombia y MéxicoGustavo Duncan · 2014 · p. 2441 fragmento
[19]

el propósito de convertir las autodefensas campesinas en la guerrilla del partido dentro de la estrategia de combinación de todas las formas de lucha (Pizarro, 1991). Uno de estos asentamientos campesinos, Marquetalia, se constituyó en la esencia del mito fundacional de las FARC. Se trataba de una comunidad campesina…

p. 244
19Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 6991 fragmento
[20]

pensamiento hizo que los militantes y partidarios de esta doctrina política se sintieran estigmatizados y excluidos, como le contó a la Comisión un militante en los primeros años del PCC: «Nosotros siempre hemos sido perseguidos [...]. Álvaro Gómez Hurtado se fue a hacer campaña al Tolima y al Huila y llegó con las…

p. 699
20Global Capitalism, Democracy, and Civil-Military Relations in ColombiaWilliam Avilés · 2006 · p. 471 fragmento
[21]

students, who received train- ing in Cuba in 1962, returned to Colombia and officially began the ELN’s insurgency struggle in 1964. The FARC emerged under the leadership of the Communist Party and operated with the support of peasants who sought refuge from the repression of La Violencia. The FARC was largely made up…

p. 47
21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 721 fragmento
[22]

la soberanía del Estado, y agregó: «Hay la República Independiente de Sumapaz. Hay la República Independiente de Planadas, la de Riochiquito, la de este bandolero que se llama Richard». Gómez, además, le pidió al Gobierno que se diera vía libre al Ejército para que operara «a plenitud»; de no hacerlo, «está fomentando…

p. 72
22Arrasamiento y control paramilitar en el sur de Bolívar y Santander. Tomo I. Bloque Central Bolívar: origen y consolidaciónCentro Nacional de Memoria Histórica, Alberto Santos Peñuela · 2021 · p. 591 fragmento
[23]

colombiano en el marco de la guerra fría. Las operaciones de mayo de 1964 conocidas como Operación Soberanía, ocasionaron la salida de campesinos que organizados en grupos de autodefen- sas, iniciaron una marcha hacia el sur del país en columnas, este proceso per- mitió la consolidación política y militar con la…

p. 59
23Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 1421 fragmento
[24]

de los llamados territorios nacionales, de la extensa Orinoquia, sino el fenómeno de una guerrilla que ya no se identificaba con los partidos tradicionales. Los primeros guerrilleros comunistas eran en realidad liberales traicionados, campesinos que le dijeron no a la orden de emigrar a la ciudad, las gentes del campo…

p. 142
24Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 31, 392 fragmentos
[25]

de Abril (M-19), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) o la guerrilla indigenista Quintín Lame (QL). APARICIÓN E HISTORIA DE LAS FARC, 1964-1998 Como se explicaba, las FARC toman el ataque sobre la República de Marquetalia del 27 de mayo de 1964 como su mito fundacional, si bien esta denominación no aparece…

p. 31
[53]

década de los ochenta. Durante estos años, el ELN sufrirá la enésima fisura, en esta ocasión, de la facción 16 de Marzo, si bien, por otro lado, va a experimentar dos novedades de gran importancia. Por primera vez, fruto de la política negociadora de Belisario Betancur, el ELN pasa a ser reconocido como fuerza…

p. 39
25¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 77, 972 fragmentos
[26]

34 31. Véanse: Pizarro Leongómez, Las F ARC (1949-1966), 188-189; y Pizarro Leongómez, Una democracia asediada, 168. 32. Manuel Bonnet Locarno, “Operación Marquetalia. Surgen las FARC ”, en Hablan los generales. Las grandes batallas del conflicto colombiano contadas por sus protagonistas, comp. Glenda Martínez…

p. 77
[71]

social más amplia, como los de Córdoba o la Sierra Nevada de Santa Marta, liderados por Fidel Castaño y Hernán Giraldo. Pese a la lucha contra la amenaza narcoterrorista, durante el Gobierno Barco se reanudaron las conversaciones de paz con el M -19. Estas se habían iniciado en enero de 1989 tras el secuestro y…

p. 97
26Una guerra sin edad. Informe nacional de reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado colombianoCentro Nacional de Memoria Histórica; Katherine López Rojas (coord.); Andrés Felipe Aponte; Carolina Lozano Rodríguez; Linda Lorena Sánchez Avendaño · 2017 · p. 671 fragmento
[27]

joven de 15 años. (…) me dice: Este muchacho y yo hemos decidido que él se va con ustedes, (…). Recordé en seguida (…) que era hermano de un guerrillero muerto (…), -¿Por qué causa te vas con nosotros? –le pregunté–. La explicación, (…): Quiero ser hombre respetado y querido por todos como mi her- mano. Él sabía…

p. 67
27Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1031 fragmento
[28]

historiadores y analistas del fenómeno guerrillero en Colombia. Lo cierto es que, más allá de si el nacimiento de las FARC estaba o no inscrito en la lógica del desarrollo histórico. El PCC y el cerco militar contra Marquetalia le sirvió a la incipiente organización guerrillera para crear un poderoso mito fundacional.…

p. 103
28Mujeres e insurrección en Colombia: Reconfiguración de la identidad femenina en la guerrillaMaría Eugenia Ibarra Meló · 2009 · p. 84, 872 fragmentos
[29]

ente, se transform an en una guerrilla de orientación com unista. Para el sociólogo francés Pierre G uilhodes y para Jacobo Arenas, el fallecido ideólogo de las FARC, la cam paña m ilitar em prendida por el Ejército colom biano contra la región de M arquetalia constituyó el detonante para la reactiva ción de las…

p. 87
[100]

sus tendencias. A ju icio de Touraine (1989), la política lati noam ericana está dom inada conjuntam ente por la hiper-participación política y cultural de las masas urbanas y por una violencia que responde a la exclusión. ■ 1 4 Entre otros grupos insurgentes en América Latina podemos señalar los siguientes:…

p. 84
29Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 3511 fragmento
[30]

Mayorga, Noel Guerrero, and Tomás Borge founded, in July 1961, the Frente Sandinista de Liberación Nacional, which initiated military operations a year later; in Brazil, various political-military organizations were formed throughout the sixties, such as the Vanguardia Popular Revolucionaria (VPR), the Comando de…

p. 351
30Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 1321 fragmento
[31]

the major causes ofa complex problem. The Multiple Dimensions of Violence The change of government in 1946, and the transition from a Liberal to a Conservative hegemony, unleashed a period of civil conflict which exploded with the events of 9 April 1948 and continued through the 1950s and 1960s. This period of…

p. 132
31Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1041 fragmento
[32]

mediados de la década se estaban organizando dos grupos de tipo ar- mado: el Ejército de Liberación Na- cional, de inspiración castrista y reclu- tado casi exclusivamente entre estu- diantes de la Universidad Nacional y la de Santander. Como consecuencia de una disidencia dentro del partido comunista, en parte…

p. 104
32The Kidnap Industry in Colombia: Our Business?M. Moor, L. Zumpolle · 2001 · p. 211 fragmento
[33]

in the dictatorship of General Gustavo Rojas Pinilla in 1953. The two major guerrilla groups that surfaced in Colombia in the 1960s were rooted firmly in these Liberal peasant self-defence groups. COLOMBIA: FROM POLITICAL KIDNAPPING TO THE MIRACULOUS CATCHES 22 The basic group of the FARC (Fuerzas Armadas…

p. 21
33Sistemas de guerra: La economía política del conflicto en ColombiaNazih Richani · 2003 · p. 56, 682 fragmentos
[34]

de sus pue- blos y se reagruparon en el sur del Tolima. COMPOSICIÓN DE CLASE Y DE GÉNERO DE LAS FARC Los comandantes de las FARC de ese entonces eran Manuel Maru- landa Vélez,Jacobo Arenas, Rigoberto Lozada (Joselo), Carmelo López, Rogelio Díaz,José de Jesús Rivas (Cartagena) y Ciro Trujillo. Todos eran de origen…

p. 56
[37]

pú- blicas. Gobernadores, miembros de consejos locales, alcaldes y hasta senadores se han visto sometidos a la justicia guerrillera, la cual puede llegar al asesinato (ejecución revolucionaria) de la persona implicada. La citación a empleados públicos por corrupción de parte de los mucha- chos, como se llama…

p. 68
34¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 381 fragmento
[35]

eran claramente reconocibles para las autoridades, para los políticos, para los adversarios y para los personeros del Estado que negociaban con ellas 17. Cierto: aunque todas las guerrillas colombianas de inspiración marxista fueron creadas en la década de 1960, durante varios lustros su existencia fue más bien…

p. 38
35Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 2621 fragmento
[36]

rojo del presidente Mao•> y a un Che Guevara y a un Ho Chih M in transformados en íconos sicodélicos. Legitimidad elusi va En Co l ombia este \· oluntarismo tocó tan gencialme nte la s uni - versidades, d o nd e apenas es tudiaba un J '3ó de la población entre 1 R y 2 ~ aiios. D e estos ambient es qu edarían una…

p. 262
36En medio del Magdalena MedioAlfredo Molano Bravo · 2009 · p. 331 fragmento
[39]

la toma de la población de Simacota en 1964. Dos años después de algunas acciones más espectaculares que militares, como el ataque a un tren, relatado por la revista Sucesos de México, se unió a sus fi- las el cura Camilo Torres Restrepo, que traía tras de sí una larga cola de sindicalistas, estudiantes y católicos de…

p. 33
37Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 761 fragmento
[40]

por el papado progresista de Juan XXiIll y la convocato- tia del Concilio Vaticano Il, y particularmente en América Latina por la reunién de la Conferen- cia Episcopal Latinoamericana de Medellin, en 1965. Camilo Torres, socidlogo y capellan de la Universidad Nacional, colgé los habitos para hacer politica…

p. 76
38Guns, Drugs, and Development in ColombiaJennifer S. Holmes, Sheila Amin Gutiérrez de Piñeres, Kevin M. Curtin · 2008 · p. 631 fragmento
[41]

from la violencia, such as banditry and guerrilla activity, continued: “There is no doubt that in the nuclei of survivors of the old Lib- eral guerrilla groups there was enormous frustration. They joined the Movi- miento Revolucionario Liberal (Revolutionary Liberal Movement, mrl) in massive numbers and, in many…

p. 63
39Tomas y ataques guerrilleros (1965-2013)Mario Aguilera Peña (coordinador); Alba Lucía Vargas Alfonso, Luisa Marulanda Gómez, Luis Fernando Sánchez (coautores) · 2016 · p. 951 fragmento
[42]

por esta guerrilla empezaron en 1979 y ter- minaron en 1988, con una cifra comparativamente baja respecto a los otros grupos armados ilegales. Los picos más altos de estas acciones se presentaron en 1981 y 1984, con 14 y 9 incursiones, respectivamente. Aunque la historia de ese movimiento armado tiene sus orígenes en…

p. 95
40Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 411 fragmento
[43]

en Piedecuesta, otro en San Gil y tres en Bucaramanga. Entonces viajé a Cali. Todavía corría el año 1973. Allá se realizó la primera conferencia en la que yo participé. Asistimos unas veinti cinco personas. Constituimos la primera dirección del movimiento. La integraban Jaime Bateman, Iván Ospina, Alvaro Fayad, Hélmer…

p. 41
41Counting the Dead: The Culture and Politics of Human Rights Activism in ColombiaWinifred Tate · 2007 · p. 621 fragmento
[44]

on the verge of total extinction because of the army’s counterinsurgency cam- paigns and their own deep internal schisms, which generated spin-off groups that included the Marxist-Leninist League and the Marxist- Leninist Tendency, among others. The M-19, by contrast, emphasized nationalism and democracy, distancing…

p. 62
42El Palacio de Justicia: una tragedia colombianaAna Carrigan · 2009 · p. 381 fragmento
[45]

Rojas y el presidente saliente, Carlos Lleras Res- trepo. Pero cuando se reanudó el contco, la ANAPO había perdido la elección por un estrecho margen y el general se había retirado de la contienda. Envió mensajes que llamaban a sus partidarios a mantener la calma; mientras él regresaba a la comodidad de sus…

p. 38
43Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 2001 fragmento
[46]

M -19 eran, de hecho, guerrillas urbanas comprometidas, no muy diferentes a los Tupamaros, de Uruguay o a los Montoneros, de Argentina. En Año Nuevo de 1979, habiendo construido un túnel secreto debajo de una base militar, se robaron más de cinco mil armas del Ejército colombiano. Un año después, se tomaron la…

p. 200
44Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 3461 fragmento
[47]

cabil- dos y las comunidades indígenas habían incrementado. En 1984, sucedieron dos hechos que impulsaron el surgimiento del Movimiento Armado Quintín Lame como estructura armada organizada. Por un lado, ocurrió un desalojo violento de miembros de comunidades indígenas en las recuperaciones de tierra de López Adentro,…

p. 346
45Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 26, 2922 fragmentos
[48]

toma, luego de tres horas de combates, quedaron al lado de los muros agujereados del cuartel de la Policía unas borrosas cuar- tillas que llevaban por encabezamiento “COMANDO QUINTÍN LAME. POR LA DEFENSA DE LOS DERECHOS INDÍGENAS”, en las cuales se anunciaba el surgimiento de un nuevo grupo in- surgente 4. 4 La toma…

p. 26
[70]

presidente Barco, que en líneas gene- rales habría de mantenerse durante el gobierno de César Gaviria (1990 – 1994), tenía como elementos fundamentales el reconoci- miento de la legitimidad del Gobier no, el reconocimiento de los insurgentes como interlocutores válidos, la manifestación expresa de las partes de su…

p. 292
46A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 112 fragmentos
[49]

Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…

p. 11
[50]

Una de las preguntas más inquietantes es por qué el sur del Tolima y el norte del Cauca fueron la cuna de las Farc y por qué son regiones que aún están envueltas en el conflicto. La respuesta está vinculada a dos grandes litigios históricos vigentes en esos territorios: la lucha por la tierra de los indígenas — paeces…

p. 11
47Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y Memoria en el Cauca indígenaDaniel Ricardo Peñaranda Supelano (coordinador), Graciela Bolaños, Víctor Daniel Bonilla, Jorge Caballero Fula, Myriam Amparo Espinoza, Vianney Judith García, Jorge Hernández Lara, Pablo Tattay, Libia Tattay Bolaños · 2012 · p. 861 fragmento
[51]

autoridades nacionales, pretendieron contrarres- tar la ola de movilizaciones mediante la puesta en marcha de un organismo gremial de carácter regional: el Consejo Regional de Agricultura del Cauca (CRAC). Por otra parte, el asesinato del dirigente Gustavo Mejía, en marzo de "#$%, dio rienda suelta a la acción de los…

p. 86
48Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · p. 181 fragmento
[54]

o del momento estático del sandinismo. Los actos atroces de las guerrillas parecían cancelarse —como en un libro contable— con los de los paramilitares y el Estado, dejándoles a aquellas, todavía, el saldo a favor de una causa justa. Este tipo de simplezas ocultaba un componente definitivo de los agentes del conflicto…

p. 18
49Memoria de la infamia. Desaparición forzada en el Magdalena MedioCentro Nacional de Memoria Histórica, Liz Yasmit Arévalo Naranjo, Andrés Prieto Ruiz · 2017 · p. 3201 fragmento
[55]

hacia regiones más ricas; por una parte, a fin de ganar adeptos para su proyecto de lucha armada y, por otra, para incrementar sus posibilidades de financiación im- poniendo cargas y cobros a los distintos agentes de la economía local. El crecimiento de las guerrillas estuvo acompañado con el aumento de sus acciones…

p. 320
50"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 2121 fragmento
[56]

y en el centro, en el corredor formado por los mu- nicipios de Restrepo, Darién, La Cumbre, Riofrío, Trujillo y Bolívar. Por su parte, el ELN, conformado en el Valle por estudiantes, obreros y perseguidos políticos de Cali, tomó como base de ope- raciones en los años ochenta el cañón del río Garrapatas movi- lizándose…

p. 212
51Guerrilla y Población Civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013Mario Aguilera Peña · 2013 · p. 731 fragmento
[57]

política y militar en nuestras filas” 104. El celo en la protección y defensa del Partido también se percibe en las exigencias que se hacían res- pecto a la posibilidad de acuerdos con otras organizaciones gue- rrilleras. A propósito, en la V Conferencia de las farc se plantea que en el hipotético caso de llegar a…

p. 73
52Testigos olvidados. Periodismo y paz en ColombiaAndrés Felipe De Pablos, Luisa Fernanda Gómez · 2017 · p. 3, 7, 106 fragmentos
[58]

Una subversión que apenas tenía 80 FARC guerrilleros, se convirtió en un ejército de más de 30 mil hombres en armas. Y pasaron de 5 a 27 y a más de 40 frentes en los años noventa, en menos de dos décadas, con un programa agrario y de liberación nacional. Con las continuó la guerra hasta1984, veinte años de combates,…

p. 10
[59]

Una subversión que apenas tenía 80 FARC guerrilleros, se convirtió en un ejército de más de 30 mil hombres en armas. Y pasaron de 5 a 27 y a más de 40 frentes en los años noventa, en menos de dos décadas, con un programa agrario y de liberación nacional. Con las continuó la guerra hasta1984, veinte años de combates,…

p. 10
[84]

palabras, determinó que la Constituyente no podía quedar sujeta a los temas impuestos por el Gobierno o el poder político. Con este nuevo impulso para los procesos de negociación, el convocó al XII Pleno del Partido Comunista Marxista EPL Leninista los días 18, 19 y 20 de octubre, en el campamento de Labores. “Este…

p. 3
[85]

palabras, determinó que la Constituyente no podía quedar sujeta a los temas impuestos por el Gobierno o el poder político. Con este nuevo impulso para los procesos de negociación, el convocó al XII Pleno del Partido Comunista Marxista EPL Leninista los días 18, 19 y 20 de octubre, en el campamento de Labores. “Este…

p. 3
[86]

que se sentó justamente detrás de Pizarro, se levantó de su asiento, fue al cuarto de baño, recogió allí una metralleta y regresó para disparar todo el cargador del arma sobre el dirigente de izquierda” (Lozano, 27 de abril de 1990). De otra parte, por la imposibilidad de encontrar puntos en común frente a la decisión…

p. 7
[87]

que se sentó justamente detrás de Pizarro, se levantó de su asiento, fue al cuarto de baño, recogió allí una metralleta y regresó para disparar todo el cargador del arma sobre el dirigente de izquierda” (Lozano, 27 de abril de 1990). De otra parte, por la imposibilidad de encontrar puntos en común frente a la decisión…

p. 7
53Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1781 fragmento
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5,15% Tolima: 4,9% Cundinamarca: 5,15% Otros: 4,9% Otros: 4,12% Caquetá: 2,4% Cauca: 3,78% Cundinamarca: 2,4% Caldas: 3,09% Meta 1,6% Quindío: 2,41% Huila 0,8% Boyacá: 2,41% Período de vinculación Período Putumayo Caquetá 1930 - 1946 0,80% 2,90% 1947 - 1967 23,20% 34,60% 1968 - 1977 19,20% 34,60% 1978 - 1986 37,60%…

p. 178
54Detrás de la guerra en ColombiaAriel Ávila · 2019 · p. 1641 fragmento
[61]

El ELN mantenía cuatro zonas donde ejercía una fuerte influencia. La primera era Arauca, donde el ELN aglutinó un importante crecimiento alrededor de la explotación petrolera. (Allí) el Frente de Guerra Nororiental logró un enorme crecimiento en los años 80 y sobre todo en los 90. La consolidación de los frentes…

p. 164
55Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 184, 1872 fragmentos
[62]

las tentativas de cooptación por parte de las guerrillas y un contexto de ataques y persecución de otros sectores. La inicial utopía armada de estos grupos en los años sesenta y setenta se basaba en que la combinación entre lucha armada, movilización social y formación de la «conciencia de clase» de obreros,…

p. 187
[81]

cuando la guerrilla, los grupos paramilitares y la fuerza pública fueron responsables del agravamiento de la crisis humanitaria que padeció el país durante más de sesenta años. Algunas guerrillas se desmovilizaron alrededor de la aprobación de la Constitución de 1991, como el Ejército Popular de Liberación (EPL), el…

p. 184
56El Bloque Mineros de las AUC. Violencia contrainsurgente, economías criminales y depredación sexualJuan Esteban Jaramillo Giraldo, José Manuel Hernández, Dairo Correa Gutiérrez · 2022 · p. 561 fragmento
[63]

guerrillas cuando, en tercer lugar, se adoptó el paramilitarismo como alternativa para contrarrestarlas. Con el trascurso del tiempo, durante más de medio siglo, la presencia gue- rrillera se ha transformado y reconfigurado. Una de sus particularidades con- sistió en que, como proyectos armados, extendieron su…

p. 56
57Desplazamiento forzado en la Comuna 13: La huella invisible de la guerraLuz Amparo Sánchez, Marta Inés Villa, Pilar Riaño · 2011 · p. 661 fragmento
[64]

de las guerrillas del ELN, EPL y FARC, quienes en las décadas de 1970 y 1980 no consideraban la ciudad como un escenario propicio para la confrontación armada, sino como un lugar para la construcción de una base social apuntalada en un labor proselitista, el control de or- ganizaciones sindicales, estudiantiles,…

p. 66
58Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte · 2009 · p. 37, 5062 fragmentos
[65]

fenómeno de larga duración, variable intensi- dad y gran heterogeneidad en la violencia. En esta contienda se han enfren- tado, durante la mayor parte del tiempo, tres polos: las guerrillas, las fuerzas de seguridad del Estado y los grupos paramilitares. La interacción de estos grupos con otras formas de actividad…

p. 37
[103]

y la expansión de la ganadería extensiva. Históricamente, el Magdalena Medio ha sido una frontera de colonización interna y se ha mantenido como una región periférica, con débil y precaria presencia del Estado, tanto física como en términos de servicios sociales y públicos (Rudqvist y Van Sluys, 2005: 15). La…

p. 506
59At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2431 fragmento
[66]

Caguán, where they established their fourteenth and fi fteenth fronts to oversee operations in the frontier municipalities of Cartagena del Chairá, San Vicente del Caguán, and Solano. They also began engaging in actions in the Upper Caguán region, including the department capital in Florencia. Like the M-19, the FARC…

p. 243
60Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 1511 fragmento
[67]

se observan en los sucesivos procesos se explican, en buena medida, por el deseo de no repetir los errores de oportunidades anteriores y por las evoluciones que se iban presen- tando en las distintas coyunturas. Pero más allá de las diferencias entre un proceso y otro, es posible hablar de dos modelos generales que…

p. 151
61No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1721 fragmento
[68]

en un escenario de ambigüedad entre guerra y paz. El movimiento insurgente transitó dividido entre unos que apostaban por la insu- rrección armada y la revolución socialista, y otros por abrir la democracia a través de acuerdos de paz y reformas. Este cambio tuvo que ver con un contexto internacional favorable a las…

p. 172
62Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014 (documento resumen)Álvaro Villarraga Sarmiento · 2015 · p. 421 fragmento
[69]

armados ilegales, le quita respaldo social y capacidad para movilizar nacional e internacionalmente un apoyo decisivo. La pasividad de la opinión pública y las dificultades de los medios de comunicación para mostrar la complejidad de los procesos de diálogo, hacen más difícil cualquier intento de buscar una salida…

p. 42
63Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 1471 fragmento
[72]

los car- teles en el Guaviare y Caquetá y la guerra a muerte que, como se mencionó, estos decretaron contra la UP. Barco y la transición a Gaviria, agosto de 1988-junio de 1994 De mayo a julio de 1988 el M -19 mantuvo en cautiverio al dirigente conserva- dor Álvaro Gómez Hurtado, secuestro que, inesperadamente, puso…

p. 147
64Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1121 fragmento
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NEGOCIACIÓN A FINALES DEL SIGLO XX. 1 Uno de los más sorprendentes rasgos de la endémica violencia colombiana, es que estuvo acompañada de un permanente (indefinido) proceso de negociación durante las últimas décadas del siglo XX. Después de las primeras pero inconclusas negociaciones que se llevaron a cabo durante la…

p. 112
65Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Frontera nororientalComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 941 fragmento
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crea una nueva institucionalidad: para profun- dizar la democracia, se crean mecanismos para hacer valer los derechos, una Corte y una Defensoría para velar por ellos; y para ampliar los procesos de descentralización administrativa y generar mecanismos de control y fiscalización política» 267. Precisamente la…

p. 94
661989María Elvira Samper · 2019 · p. 1351 fragmento
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masacres, 1990 será el de los secuestros que ordena Escobar como seguro de vida y para presionar una negociación y el de la campaña presidencial más violenta de la historia, también será el de la desmovilización del M-19, el EPL y el Quintín Lame, y el de la Convocatoria de la Asamblea Constituyente, el sueño que el…

p. 135
67Cambiar el futuro. Historia de los procesos de paz en Colombia (1981-2016)Eduardo Pizarro Leongómez · 2017 · p. 14, 362 fragmentos
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o sus intereses, y frente a ello pueden utilizar numerosos recursos, incluso actos terroristas, para evitar una solución negociada. Este es el caso, por ejemplo, de grupos empresariales que se enriquecen gracias a la persistencia de un con flicto (lo que en la literatura especializada se ejemplariza mediante la figura…

p. 36
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Venezuela a fines de los años sesenta y princi pios de la década siguiente, bajo los gobiernos de Raúl Leoni y Rafael Caldera3. La inmensa mayoría de la guerrilla se desmovilizó, tanto 3 Cf., Régis Debray, loes épreuves du fea. I m critique des armes, París, Editions du Seuil, 1974 y Agustín Blanco, I m haba armada:…

p. 14
689 de marzo de 1990Rafael Pardo Rueda · 2020 · p. 1741 fragmento
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recuerda a Pizarro? CEJ: En el eme le decían Caballo loco, porque era alocado. No lo respetaban como un buen intelectual sino como un buen combatiente. De él tengo una historia muy verraca, cuando el Ejército los tenía rodeados en un sitio y él sacó a su gente disfrazada, les pintó camuflaje. Pizarro asumió la…

p. 174
69Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 422 fragmentos
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del paramilitarismo, 1982-2002 Coyunturas entre 1982 y 2002 3 1 Impacto en crecimiento y expansión paramilitar Las primeras negociaciones de paz con las guerrillas durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) Coincide con el surgimiento de los primeros grupos de autode- fensas y paramilitares. Apertura…

p. 42
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del paramilitarismo, 1982-2002 Coyunturas entre 1982 y 2002 3 1 Impacto en crecimiento y expansión paramilitar Las primeras negociaciones de paz con las guerrillas durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) Coincide con el surgimiento de los primeros grupos de autode- fensas y paramilitares. Apertura…

p. 42
70Todo pasó frente a nuestros ojos. El genocidio de la Unión Patriótica 1984-2002Vladimir Melo Moreno (Relator); Andrés Fernando Suárez, Carmen Andrea Becerra (Correlatores); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2018 · p. 1871 fragmento
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de la Uribe y con el lanzamiento de la UP se agudizó la reacción de este bloque. Al final de 1984 con los Acuerdos de la Uribe firmados, los gremios, en especial los ligados a la producción agropecuaria temían la posibilidad de que se realizara una reforma agraria y se incentivaran las invasiones de tierras (El…

p. 187
71Las ideas en la guerra. Justificación y crítica en la Colombia contemporáneaJorge Giraldo Ramírez · 2015 · p. 532 fragmentos
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dictadura, se integrara una asamblea constituyente en comicios en los cuales la izquierda marxista obtuvo el 28% de la votación y se promulgara la nueva constitución de 1979 51. Pero, una década después, paso a paso — constituyente, igual peso relativo de la Alianza Democrática M-19, nueva constitución de 1991—…

p. 53
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dictadura, se integrara una asamblea constituyente en comicios en los cuales la izquierda marxista obtuvo el 28% de la votación y se promulgara la nueva constitución de 1979 51. Pero, una década después, paso a paso — constituyente, igual peso relativo de la Alianza Democrática M-19, nueva constitución de 1991—…

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72Víctima de la globalización: la historia de cómo el narcotráfico destruyó la paz en ColombiaJames D. Henderson · 2012 · p. 2071 fragmento
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presidenciales, la máxima cifra conseguida por un candidato de izquierda. 70 Pero Carlos Pizarro Leongómez no era el candidato de su partido; la persona que obtuvo esta votación sin precedentes era su segundo en el mando, Antonio Navarro Wolf. Pizarro había sido asesinado un mes antes por un adolescente contratado por…

p. 207
73El Estado suplantado. Las Autodefensas de Puerto BoyacáCamilo Ernesto Villamizar Hernández, Juan Alberto Gómez Duque · 2019 · p. 332 fragmentos
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y mapas, así como la colaboración con el proceso de edición. Al igual que con todos los informes de esta serie, a la Dirección Técnica de la DAV le correspondió la dirección general en términos de orientación, acompañamiento y revisión detallada del conjunto del texto y de su proceso de consolidación y edición. Álvaro…

p. 33
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y mapas, así como la colaboración con el proceso de edición. Al igual que con todos los informes de esta serie, a la Dirección Técnica de la DAV le correspondió la dirección general en términos de orientación, acompañamiento y revisión detallada del conjunto del texto y de su proceso de consolidación y edición. Álvaro…

p. 33
74Huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010)Federico Andreu-Guzmán (relator); Carlos Miguel Ortiz (coordinador); Centro Nacional de Memoria Histórica · 2014 · p. 631 fragmento
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y de control de población de los grupos paramilitares se daría simultáneamente con una intensi fi cación de las operaciones militares del Ejército en el Magdalena Medio. El Grupo de Me- moria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Recon- ciliación (CNRR) constataría que, en el Magdalena Medio, A partir de…

p. 63
75Doble discurso, múltiples crímenes. Análisis temático de las ACMM y las ACPBCentro Nacional de Memoria Histórica, Camilo Ernesto Villamizar Hernández (coordinador) · 2021 · p. 3772 fragmentos
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Magdalena Medio las haciendas y las fin- cas eran muy pocas. Y las pequeñas fincas, digamos, que nos colaboraban, habían fincas que daban hasta quinientos mil pesitos, que no era mucho. Otras daban cien mil, doscientos mil. (CNMH, MNJCV, ACPB, 2013, 27 de septiembre) En los años ochenta, sin duda existieron aportes…

p. 377
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Magdalena Medio las haciendas y las fin- cas eran muy pocas. Y las pequeñas fincas, digamos, que nos colaboraban, habían fincas que daban hasta quinientos mil pesitos, que no era mucho. Otras daban cien mil, doscientos mil. (CNMH, MNJCV, ACPB, 2013, 27 de septiembre) En los años ochenta, sin duda existieron aportes…

p. 377
76Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1551 fragmento
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región del Magdalena Medio fueron: San Vicente de Chucurí (1.026 personas), El Carmen de Chucurí (904 personas), Cimitarra (818 personas), Barrancabermeja (489 personas), Yacopí (473 personas), y Puerto Boyacá (395 personas). 155 Éxodo rentista: disputas por la tierra y el territorio Así también lo reconoció el propio…

p. 155
77Nororiente y Magdalena Medio, Llanos Orientales, Suroccidente y Bogotá DC. Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUCÁlvaro Villarraga Sarmiento (coordinador), Alberto Santos Peñuela, Lukas Rodríguez Lizcano, Luisa Fernanda Hernández Mercado, Juanita Esguerra Rezk · p. 221 fragmento
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y se consolidaron como grupo guerrillero predominante. Durante los años ochenta aparecieron varios grupos armados que fueron la base del paramilitarismo, entre ellos MAS (Muerte a Secuestradores), Los Tiznados y las Autodefensas de Puerto Boya - cá, quienes luego se reconformarían como ACMM (Autodefensas Campesinas…

p. 22
78Mujeres y guerra. Víctimas y resistentes en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 2311 fragmento
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y extorsiones y secuestros. La mayor presencia guerri- llera en la zona fue la de las FARC, seguida de la del ELN y, luego, la del EPL 21. Frente a estos repertorios, los hombres de Giraldo y de los Rojas deciden resistir y defenderse. Estos grupos entablan alianzas con otros narcotraficantes-pa- ramilitares que se…

p. 231
79El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 1411 fragmento
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industrial fuerte, y de la inmadurez ideol ó gica de los primeros dirigentes obreros, se presenta la d é cada de los veinte como mera “ prehistoria ” del “ verdadero ” movimiento obrero. No recurrir á con ligereza a este argumento de la “ inmadurez ” quien analice cr í ticamente el estado 146 presente de la Izquierda…

p. 141
80La paz en ColombiaFidel Castro Ruz · 2008 · p. 1591 fragmento
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Sal- vador, y destruyeron 8 aviones Ouragans, 8 helicópteros Cherokees, 6 aviones C-47, 6 aviones Fouga Magister, 1 pieza de artillería antiaérea, sin una sola baja. Habían destruido el 70 por ciento de la Fuerza Aérea Salvadoreña, organizada y equipada por los yanquis. Son datos precisos admitidos en testimonios…

p. 159
81Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 5091 fragmento
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y conflicto La extrema pobreza en muchas regiones campesinas y sectores urbanos, así como la exagerada concentración de tierras en nuestro país, alimentaron el alto número de personas que se aventuraron a colonizar el piedemonte amazónico desde mediados del siglo XX. Dicha ocupación ha consistido en un largo proceso…

p. 509
82Guerreros y campesinos. Despojo y restitución de tierras en ColombiaAlejandro Reyes Posada · 2016 · p. 661 fragmento
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total del país vive en la gran región oriental de la Amazonía y la Orinoquía. La colonización es conflictiva porque los grupos iniciales de campesinos que desmontan la selva o los bosques de galería llaneros son desplazados por los grandes compradores de mejoras, que concentran la propiedad para la ganadería extensiva…

p. 66
83La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 281 fragmento
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Caquetá. Estrategias de resiliencia de las organizaciones campesinas en medio de la guerra”, analizare- mos las regulaciones comunitarias que han construido las orga- nizaciones campesinas para proteger el medio ambiente y habitar la Amazonía, así como los distintos repertorios económicos que han implementado para no…

p. 28
84Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 2201 fragmento
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partido comunista, las agrupaciones de izquierda y especial- mente el MRL— sobre el control po- lítico de las comunidades campesinas. En segundo lugar, la vocación explí- cita del Frente Nacional por el cambio social requería una propuesta que le imprimiera credibilidad a su capacidad de actuar por la justicia social.…

p. 220
85Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 631 fragmento
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distintas en años recientes y en nuevas regiones fronterizas. Contribuyó, por ejemplo, a La Violencia, esa guerra civil anárquica que costó 200 000 vidas en los años cincuenta, y dio pábulo a los movimientos guerrilleros que actúan hoy en las zonas fronterizas de Colombia. La interpretación del desarrollo de la…

p. 63