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Biografía

Juan Antonio Mon y Velarde

Pre-independencia

1747–1791

14 min de lectura19 documentos
Nacimiento1747, San Martín de Oscos, Asturias, España
Fallecimientomayo de 1791, Cádiz, España
RolesOidor de la Real Audiencia de Santafé · Juez visitador de Antioquia (1785-1788)
Lugar principalAntioquia, Colombia
Período históricoPre-independencia1780–1809
03

La biografía

Juan Antonio Mon y Velarde Pardo y Cienfuegos (San Martín de Oscos, Asturias, 1747 — Cádiz, mayo de 1791) fue oidor de la Real Audiencia de Santafé, juez visitador y gobernador de Antioquia entre 1785 y 1788, y presidente de la Real Audiencia de Quito al final de su carrera. Durante la visita antioqueña reorganizó oficinas y rentas, impulsó censos, agricultura, caminos, escuelas y nuevos poblados, ordenó la aceptación de moneda de plata y redactó ordenanzas de minería cuya aplicación efectiva fue limitada o incierta. También hizo cumplir un programa moral y familiar propio del reformismo borbónico. Su importancia es considerable, pero no autoriza a presentarlo como creador solitario de la Antioquia posterior: el rótulo “regenerador de Antioquia” pertenece a una interpretación de Tulio Ospina publicada inicialmente hacia 1900-1901 y reimpresa en el Repertorio Histórico en 1918.

02

Línea de vida

  1. 1781

    Posesión como oidor en Santafé y proceso de los Comuneros

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    Nombrado para la Audiencia neogranadina en 1778, tomó posesión en Santafé el 30 de octubre de 1781. Participó en las decisiones sobre la rebelión comunera, incluida la sentencia de muerte contra José Antonio Galán y otros dirigentes.

  2. 1784

    Nombramiento como visitador de Antioquia

    Leer contexto

    Un decreto de 1784 lo designó visitador después de que el gobernador Francisco Silvestre pidiera un funcionario con autoridad para resolver pleitos y mejorar las rentas. El ejercicio provincial comenzó en agosto de 1785.

  3. 1785

    Gobierno, depuración administrativa y Auto del Buen Gobierno

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    Al asumir la gobernación procesó a participantes en los motines de 1781 y 1782, depuró oficinas, reorganizó las rentas de aguardiente, degüello y tabaco y promulgó su Auto del Buen Gobierno después de consultar a los cabildos.

  4. 1786

    Censos de población y riqueza

    Leer contexto

    Entre 1786 y 1787 mandó levantar censos que registraron familias, bienes, tierras, minas, esclavos, ganados, deudas y caudal. Eran instrumentos de conocimiento social y de decisión administrativa.

  5. 1786

    Inspección de San Pedro y ordenanzas mineras

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    Visitó las minas de oro de San Pedro y redactó nuevas ordenanzas para Antioquia y el Chocó. Mutis y D'Elhuyar las elogiaron en 1789, pero su aplicación efectiva fue limitada o incierta.

  6. 1786

    Reformas monetarias, agrarias y educativas

    Leer contexto

    Ordenó aceptar moneda de plata, promovió juntas de agricultura, semillas y graneros públicos, impulsó nuevos poblados y dispuso escuelas de primeras letras. No todas las órdenes se ejecutaron de inmediato.

  7. 1788

    Salida de Antioquia

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    Terminó su visita en octubre de 1788 y pasó a Cartagena, donde preparó ordenanzas sobre el trato de los pueblos indígenas y redactó informes relativos a Antioquia.

  8. 1790

    Presidencia de Quito y promoción al Consejo de Indias

    Leer contexto

    Llegó a Quito como presidente y comandante general de la Audiencia. Fue promovido al Supremo Consejo de Indias, pero murió en Cádiz en mayo de 1791 antes de ocupar la plaza.

  9. 1901

    Difusión del rótulo 'regenerador de Antioquia'

    Leer contexto

    Tulio Ospina difundió hacia 1900-1901 su ensayo El oidor Mon y Velarde, regenerador de Antioquia. La obra fue reimpresa en el Repertorio Histórico en 1918 y consolidó una lectura celebratoria luego discutida por otros historiadores.

Un oidor peninsular en la periferia minera

Mon y Velarde llegó a Antioquia como jurista de carrera. Estudió artes en la Universidad de Oviedo, fue colegial de San Salvador en Salamanca y obtuvo el bachillerato en cánones y leyes en 1772. Había servido en Obras Públicas de Nueva España y como oidor en Guadalajara; en 1778 fue nombrado para la Audiencia del Nuevo Reino de Granada y tomó posesión en Santafé el 30 de octubre de 1781. Allí participó en las decisiones de la Audiencia sobre la rebelión comunera, incluida la sentencia de muerte contra José Antonio Galán y otros dirigentes. El decreto que lo designó visitador de Antioquia fue expedido en 1784, y el ejercicio provincial comenzó en 1785.

La sociedad que encontró era compacta y a la vez desparramada. En 1778 la provincia no alcanzaba los cincuenta mil habitantes —apenas un seis por ciento del Nuevo Reino de Granada—, concentrados en un núcleo de poblamiento cerrado en torno a la Villa de la Candelaria de Medellín, Rionegro, Marinilla y Santa Fe de Antioquia, y esparcidos sobre una comarca mucho mayor por antiguas fundaciones mineras venidas a menos —Cáceres, Zaragoza, Arma, Remedios— y por desmontes aislados. El suelo quebrado, con cañones profundos que fragmentaban las cordilleras Occidental y Central en varios lóbulos, dificultaba la comunicación entre esos núcleos. La economía giraba en torno al oro: minería de cuadrilla y, cada vez más, minería libre de mazamorreros que lavaban aluviones con almocafre, barretón, pala y batea en placeres y aventaderos. Alrededor de las minas crecía, promovida por los mismos mineros y comerciantes para abaratar la comida, una agricultura campesina que empujaba sobre las tierras vacías. La población crecía deprisa y abría frente hacia el sur, donde las condiciones eran mejores.

El censo de 1778 registró alrededor de 48.600 habitantes en Antioquia; más de la mitad aparecía como población libre de diversos orígenes. Un estudio de los censos ordenados por Mon en 1786 y 1787 muestra además una provincia concentrada en los valles de Santafé de Antioquia, Medellín y Rionegro, con amplias zonas poco pobladas. Esa composición ayuda a entender la importancia del pequeño productor, la minería de aluvión y la presión por tierras, pero no demuestra que la provincia fuera un espacio sin corporaciones ni resistencias. Las reformas produjeron litigios y oposición, en particular entre propietarios afectados y funcionarios locales.

La formación de un cuadro borbónico

Para entender qué vino a hacer Mon y Velarde a la provincia hay que situar el hierro con que fue templado. El reformismo borbónico había entrado al Nuevo Reino de Granada por etapas. La creación del Virreinato en 1717 fue la primera manifestación seria de un impulso por fortalecer la administración colonial, empujado por la voluntad de ampliar las funciones del Estado y por el temor a la guerra con Inglaterra. A lo largo del siglo, y con particular intensidad bajo Carlos III, ese impulso se tradujo en dos convicciones: que las audiencias y los cabildos americanos se habían vuelto demasiado autónomos frente al modelo de control centralizado que Madrid pretendía imponer, y que las riquezas del territorio —minerales, agrícolas, humanas— podían ser mucho mejor conocidas y aprovechadas.

Nueva Granada no recibió el régimen de intendencias que se aplicó a otros virreinatos. En su lugar, bajo Carlos III, se creó la institución de la Regencia, pensada para producir los mismos resultados que se esperaban de los intendentes: racionalización administrativa, escrutinio de recursos, control fiscal. Su primer titular, Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, imprimió al cargo un sesgo marcadamente fiscal —aumento de la recaudación, endurecimiento del monopolio de aguardientes y tabaco— que actuaría como causa precipitante de la Revolución de los Comuneros en 1781. Cuando Mon y Velarde llegó a Antioquia cuatro años después, el estruendo comunero estaba fresco y había enseñado a la Corona una lección incómoda: la reforma sin arraigo social podía prender fuego a una provincia entera.

En paralelo al aparato fiscal, el reformismo tenía un rostro ilustrado: medir población y riqueza, describir recursos, ordenar archivos y promover actividades consideradas útiles. José Celestino Mutis encarnó parte de ese programa científico, y Francisco Antonio Moreno y Escandón había impulsado reformas educativas y territoriales. La visita a Antioquia tuvo, sin embargo, un origen administrativo concreto: el gobernador Francisco Silvestre pidió un funcionario con autoridad suficiente para resolver pleitos y elevar las rentas; el arzobispo virrey Antonio Caballero y Góngora autorizó la comisión. La combinación de fomento, disciplina y recaudo fue propia de la visita y no una simple sustitución del control fiscal por una política conciliadora.

La cronología no permite afirmar que Mon hubiera trabajado en Antioquia con Silvestre entre 1778 y 1782 ni que hubiera adquirido entonces conocimiento directo del territorio. Aunque fue nombrado para la Audiencia neogranadina en 1778, llegó a Santafé a fines de octubre de 1781 y permaneció allí hasta 1785. Silvestre gobernó Antioquia y solicitó la visita; Mon lo sucedió con atribuciones de gobierno. Algunas síntesis reúnen a ambos como reformadores de un mismo ciclo, pero eso describe continuidad institucional, no una colaboración de campo demostrada antes de 1785.

La visita: 1785-1788

La visita se ejerció desde agosto de 1785 hasta octubre de 1788. Mon llegó por solicitud de Silvestre y asumió la gobernación cuando este dejó el cargo; no coexistió como gobernador con Cayetano Buelta Lorenzana, cuyo periodo había terminado antes del segundo mandato de Silvestre. Al comenzar, procesó a participantes en los motines de 1781 y 1782, depuró oficinas y reorganizó las rentas de aguardiente, degüello y tabaco. Consultó a los cabildos sobre las necesidades de la provincia y, con esas respuestas, promulgó su Auto del Buen Gobierno. La documentación conserva también censos, pleitos e informes, de modo que la visita fue tanto una investigación administrativa como un gobierno efectivo.

Poblamiento y tierras nuevas

El poblamiento fue uno de los ejes centrales, pero no se limitó al avance hacia el sur. Las fuentes atribuyen a su gobierno la fundación o impulso de Carolina, San Luis de Góngora —hoy Yarumal—, San Antonio del Infante —hoy Donmatías—, San Carlos de Priego y San Fernando de Amagá, en zonas del norte y el oriente además del valle de Aburrá. El programa buscaba entregar tierra a familias pobres, ampliar la producción agrícola y reducir el dominio de grandes concesiones sin cultivar. Esas medidas beneficiaban a colonos, pero también ampliaban mercados, población registrada y capacidad fiscal de la monarquía.

Sonsón exige un tratamiento separado. La petición de vecinos de Rionegro y Marinilla que se conserva en la documentación fue situada por la monografía local hacia 1789 y su trámite continuó bajo autoridades posteriores; el decreto de fundación es de 1791. Para entonces Mon ya había salido de Antioquia. El memorial —que alegaba pobreza, falta de tierras y utilidad para el real erario— muestra la continuidad del lenguaje y de los procedimientos del ciclo reformista, pero no prueba que Mon redactara, recibiera o resolviera esa solicitud. Presentarlo como fundador directo de Sonsón confunde influencia con autoría administrativa.

La política agraria de Mon se apoyó en un proceso de expansión que ya existía. Su intervención consistió en dar forma jurídica a nuevos asentamientos, distribuir tierras y enfrentar concesiones extensas que permanecían improductivas. Las fuentes también registran resistencia de propietarios afectados, por lo que no fue una legalización pacífica ni automática. Su aporte puede describirse con seguridad para los poblados promovidos durante 1785-1788; extenderlo sin mediaciones a Sonsón, Abejorral o a toda la colonización del siglo XIX convertiría una continuidad posible en una causalidad no demostrada.

La minería libre y el problema del mazamorrero

La minería de aluvión y los mazamorreros eran decisivos para la economía provincial. Mon quiso conocer ese sector antes de regularlo: en agosto de 1786 visitó las minas de oro de San Pedro y examinó su funcionamiento. El diagnóstico se inscribía en un problema mayor, pues las justicias ordinarias conocían pleitos técnicos y los poderosos podían acumular terrenos mineros. La evidencia disponible permite atribuirle inspección, censo y reforma normativa; no basta, en cambio, para afirmar que su política principal consistiera en revertir personalmente una capitación de dieciocho tomines heredada de 1780.

Después de la inspección redactó nuevas ordenanzas de minería para Antioquia y el Chocó. Mutis y Juan José D'Elhuyar las evaluaron favorablemente en 1789, en especial porque buscaban limitar la apropiación excesiva de terrenos y mejorar la solución de los pleitos. Su destino práctico fue mucho más incierto: la bibliografía señala que se aprobaron tarde o que nunca llegaron a aplicarse de manera efectiva. Más tangible fue la política monetaria que ordenó aceptar moneda de plata en transacciones acostumbradas al oro en polvo. Por eso conviene distinguir entre proyecto normativo, aprobación formal y efecto económico.

Caminos, agricultura, comercio

La mejora de las comunicaciones fue otro eje verificable. Mon atribuyó el mal estado de las rutas hacia el Nare no sólo a la geografía sino también a la falta de mantenimiento, y propuso contribuciones y responsabilidad de los cabildos para repararlas. Las síntesis institucionales le atribuyen además obras públicas en Medellín y Santafé de Antioquia: conducción de agua, desagües, puente, matadero, casa capitular, numeración de viviendas y nombres de calles. El inventario muestra una agenda urbana amplia; no permite asegurar que cada proyecto se completara durante sus tres años de gobierno.

El fomento económico tampoco se redujo a minería y caminos. Ordenó censos de población y riqueza en 1786 y 1787, creó juntas de agricultura, distribuyó o promovió semillas, estimuló cultivos como anís, cacao y algodón y dispuso graneros públicos. También incluyó escuelas de primeras letras para Medellín, Marinilla y Rionegro, aunque un estudio de la Universidad de Antioquia advierte que la escuela de Medellín todavía era incierta en 1793. Estas diferencias entre disposición y realización impiden presentar el programa como una transformación consumada, pero confirman que educación, agricultura y abastecimiento formaban parte de su gobierno.

Familia, casta, cuerpo

La intervención en la vida familiar está documentada, aunque debe describirse con precisión. La Pragmática Sanción de 1776 reforzó la autoridad paterna sobre los matrimonios y en América se aplicó dentro de jerarquías de honor y calidad racial. En 1787 Mon recibió la denuncia de Juan Ignacio Salazar contra el matrimonio secreto de su hijo con Salvadora Espinosa, identificada en el expediente como mulata, y respaldó la posibilidad de privarlo de herencia y honores familiares. El caso muestra una aplicación racializada de la norma y una disputa de competencias con autoridades eclesiásticas; no prueba por sí solo una persecución uniforme de todos los matrimonios antioqueños.

Los expedientes por amancebamiento y otras relaciones consideradas ilícitas se hicieron más abundantes después de la visita, según investigaciones sobre la justicia tardocolonial. Esa secuencia es compatible con el programa de moralización y “policía” de Mon, pero no permite adjudicarle cada proceso ni convertir agregados de varias décadas en resultados personales de su gobierno. Las cifras sobre ascendencia africana o relaciones entre hombres blancos y mujeres esclavizadas pertenecen a universos documentales más amplios y requieren conservar autor, periodo y jurisdicción. Sin esos límites, el dato cuantitativo aparenta una precisión causal que la fuente no ofrece.

Algo semejante ocurre con el maltrato contra las mujeres. Beatriz Patiño estudió 283 víctimas en procesos por lesiones entre 1750 y 1819 y encontró que 84 eran mujeres; en la década de 1780 fueron 14 de 66 víctimas registradas y en el periodo de la Independencia 25 de 55. La autora plantea que el aumento de denuncias parece corresponder a un cambio de actitud judicial iniciado desde la gobernación de Mon. Son porcentajes de casos llevados a los juzgados, no tasas de violencia en la población, y la propia formulación es una inferencia histórica: debe leerse como una interpretación atribuida, no como efecto probado de un solo funcionario.

La Iglesia participaba en la regulación del matrimonio y la sexualidad, pero no actuó sencillamente como una extensión dócil del gobierno civil. El expediente Salazar muestra precisamente tensión entre Mon y miembros del clero por la celebración de un matrimonio desigual. La red parroquial hacía circular información y normas en un territorio disperso, pero afirmar que cada cura era “un ojo del Estado” borra competencias, conflictos y márgenes de autonomía. La lectura más segura es que autoridades civiles y eclesiásticas compartían instrumentos de vigilancia y a la vez disputaban su aplicación.

La red

Ninguna visita se ejecuta sola. La Corona y el Consejo de Indias fijaban el marco general; la Audiencia de Santafé y el arzobispo virrey Caballero y Góngora autorizaron y supervisaron la comisión. Francisco Silvestre fue el gobernador que pidió la presencia de un visitador con mayor autoridad. Los cabildos respondieron cuestionarios y participaron en la ejecución local; recaudadores, escribanos, alcaldes pedáneos y párrocos produjeron buena parte de la información. Esta red explica mejor el alcance del programa que una cadena personal que una directamente a Mon con todos los ministros y reformadores de la monarquía.

En la provincia, Silvestre fue antecedente y solicitante de la visita, no colaborador de campo de Mon entre 1778 y 1782. Cayetano Buelta Lorenzana había gobernado antes del segundo periodo de Silvestre y no fue el gobernador titular que coexistió con el visitador. Mon asumió el gobierno en 1785 y fue sucedido en octubre de 1788 por Francisco de Baraya. Esta secuencia también cambia la lectura de Sonsón: las peticiones y decretos de 1789-1791 fueron tramitados después de Mon, aunque aprovecharan procedimientos y argumentos consolidados durante el ciclo reformista.

La visita compartió con la Ilustración el interés por convertir territorio, población y riqueza en información administrable. Los censos de 1786-1787, los informes y el ordenamiento de archivos son evidencias directas de esa práctica. Parte de la élite criolla utilizó después instrumentos científicos y administrativos para formular proyectos propios, pero no se sigue de allí que Mon preparara la Independencia ni que sus reformas produjeran la ruptura política. Entre ambos procesos hubo actores, coyunturas y conflictos distintos; la relación puede plantearse como un problema historiográfico, no como una intención o una cadena causal comprobada.

Huella

Al salir de Antioquia en 1788, Mon pasó a Cartagena, donde preparó ordenanzas sobre el trato de los pueblos indígenas y redactó informes sobre la provincia visitada. Regresó a Santafé a mediados de 1789 y en 1790 pasó a Quito como presidente y comandante general de la Audiencia. Ese mismo año fue promovido a una plaza togada en el Supremo Consejo de Indias. Murió en Cádiz en mayo de 1791, unos quince días después de regresar a España, antes de ocupar el nuevo cargo. Tenía unos cuarenta y tres o cuarenta y cuatro años, no cuarenta y cinco cerrados.

El primer plano de su huella es institucional. Los poblados impulsados durante su gobierno, la distribución de tierras, los censos, las oficinas reorganizadas y las medidas de fomento dejaron procedimientos que autoridades y vecinos pudieron continuar. Sonsón, sin embargo, no fue una parroquia fundada por Mon: su expediente avanzó después de 1788 y el decreto fundacional es de 1791. Tampoco puede deducirse que el marco de tres años explique por sí solo la colonización antioqueña del siglo XIX. Su visita fue un antecedente relevante dentro de un proceso más largo de crecimiento demográfico, conflicto por la tierra, minería, mercados y decisiones posteriores.

El segundo plano es historiográfico. Tulio Ospina tituló El oidor Mon y Velarde, regenerador de Antioquia un texto fechado en Medellín en 1900 y publicado como folleto o en prensa en 1901; la obra apareció de nuevo en el Repertorio Histórico en 1918. Por eso 1918 es fecha de una reedición influyente, no el momento seguro en que nació la fórmula. La imagen celebratoria tuvo larga fortuna, pero también recibió críticas tempranas que cuestionaron la eficacia de algunas ordenanzas y la atribución a Mon de procesos económicos más antiguos. La memoria regional debe leerse como debate, no como consenso hagiográfico.

El tercer plano es la tensión entre fomento y coerción. Mon promovió poblados, agricultura, escuelas y caminos, pero también procesó amotinados, reforzó rentas, persiguió conductas consideradas desordenadas y aplicó jerarquías familiares y raciales mediante la Pragmática de Matrimonios. Esa combinación no fue una contradicción accidental: el “buen gobierno” borbónico entendía prosperidad, obediencia y disciplina como partes del mismo programa. Lo que no puede sostenerse con la evidencia reunida es que ese control produjera directamente el independentismo de 1810; la cronología posterior exige tratar esa relación como hipótesis, no como consecuencia.

Queda la figura de un funcionario capaz, severo y polémico que gobernó una provincia ya sometida a cambios demográficos y económicos. La documentación permite atribuirle un programa excepcionalmente amplio y decisiones concretas sobre administración, moneda, minería, agricultura, poblamiento, educación, obras públicas y familia. También obliga a distinguir entre decretar y ejecutar, entre iniciar y continuar, y entre influencia y autoría. Mon no fue el arquitecto solitario de la Antioquia moderna, pero tampoco un simple transmisor de órdenes: fue un agente central de un ciclo reformista cuyos resultados dependieron de cabildos, funcionarios locales, propietarios, campesinos, mineros y gobiernos posteriores.

04

Conexiones del archivo

Red histórica

05

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

19 documentos · 26 fragmentos
01Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · Página 2312 citas
[1]

Valledupar. En Antioquia, dos funcionarios reales promovieron nuevas regiones de poblamiento: Francisco Silvestre, como gober- nador, y Mon y Velarde, como oidor, incentivaron nuevas colonizaciones entre 1778 y 1782. La Independencia y los procesos de colonización El proceso de Independencia trajo profundos cambios en…

p. 231
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Valledupar. En Antioquia, dos funcionarios reales promovieron nuevas regiones de poblamiento: Francisco Silvestre, como gober- nador, y Mon y Velarde, como oidor, incentivaron nuevas colonizaciones entre 1778 y 1782. La Independencia y los procesos de colonización El proceso de Independencia trajo profundos cambios en…

p. 231
02Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · Página 3461 cita
[3]

y la de los virreyes Eslava, escrita por el oidor Ber á s- tegui (1751), Sol í s (1760), Mess í a de la Zerda (1772), Guirior (1776), Caballero y G ó ngora (1789), Ezpeleta (1796), Mendinueta (1803), Montalvo (1818), se cuentan entre los m á s valiosos docu mentos que dej ó el gobierno colonial para el estudio de la…

p. 346
03Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 110, 1142 citas
[4]

d a 1 1 3 conflictos intestinos. En el ám bito eclesiástico, los arzobispos y obispos chocaban frecuentem ente con las órdenes religiosas. Del lado civil, la A udiencia se desga rraba p o r la disensión interna; cada oidor veía a sus colegas com o rivales, y cada uno se ap o y ab a en su p ro p ia facción clientelar.…

p. 110
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pleitos y riquezas, descuidando ente ram ente la felicidad de los pueblos. Para conseguir la de este país, se deben componer con la m ayor perfección los dos caminos que de sus principales ciudades siguen al Este y llegan hasta el N are... Su fragosidad presente es obra de la inacción y del descuido. Los jefes de la…

p. 114
04Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · Página 1781 cita
[5]

sustitución de él y en cierta forma para llenar sus funciones, para el Nuevo Reino, bajo Carlos III se creó la institución de la Regencia. En la Real Orden del 25 de marzo de 1783, dirigida a la Audiencia de Quito, con motivo de la lle- gada del regente para ese territorio, se acompa- ñaba la Ordenanza de Intendentes…

p. 178
05Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · Páginas 81, 862 citas
[6]

Biblioteca Aldeana de Colombia, tomo 55 (Bogotá, 1936). 87 Iíndicers t aeócouurpí oí Cólóvxrs 1810-1930 a exámenes críticos agudos. La idea tradicional no ha salido demasiado mal parada 59. En 1778 no alcanzaba a contar 50. 000 miembros —el 6 % del total—, pero aumentaba rápidamente y estaba abriendo con actividad…

p. 86
[16]

y es la región ecuatorial que cierra el paso al mar por el occidente. En las crónicas de la Conquista, empero, hay muchos pasajes que dan otra idea, como este, de 82 Línd Odince Vrdsíta pero que desaparecieron con increíble rapidez al entrar en contacto con los conquistadores. Por un momento la selva volvió a cubrir…

p. 81
06La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · Páginas 51, 692 citas
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la vista del investigador a medida que se va inter- nando en el interesante mundo de los archivos locales. Un memorial dirigido al gobernador de la Provincia, con fecha de 27 de agosto de 1789, es muy elocuente y preciso sobre este particular. Dice así, en su parte pertinente: Nosotros, los suscritos vecinos de la…

p. 69
[24]

otras palabras, esta colonización multitudinaria, de más de 100 mil hombres y mujeres, según cálculos aproximados que veremos más adelante, fue la principal ruptura de nuestro país con el en- granaje colonial que finiquitó con nuestra independencia de España. Fue, en síntesis, la gran revolución económica del siglo…

p. 51
07Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · Página 861 cita
[8]

minas propiamente dichas, donde un empresario minero con capital suficiente para tener una cuadrilla de esclavos explotaba un territorio de su propiedad. Una o varias de ellas constituyeron los llamados reales de minas, unidades administrativas creadas por las autoridades espafiolas para ejercer el control de la…

p. 86
08Pensamientos políticos y memoria sobre la población del Nuevo Reino de GranadaPedro Fermín de Vargas · 2016 · Página 841 cita
[9]

el Rey se dé a los introductores un doblón de a 4 pesos cada cabeza, por vía de premio. Dedicándose a la agricultura, des- pués se derogó este premio y se ha renovado la libre introducción. 85 Píndiceínrsd tsaóremsd o cícspei dslpí ai tslaimebn gía Nuíys Ríens gí Gpinigi les indemnizaban del trabajo. Muchas porciones…

p. 84
09Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · Páginas 239, 2422 citas
[11]

lives. 8 That these cases were from haciendas and small towns is significant. Steinar Saether found that the inhabitants of villages, as opposed to cities, were more likely to be married than city dwellers. Yet small-town folk were disproportionately represented in the reports of sins to the bishop during…

p. 239
[13]

Rodríguez-Sáenz states that the Royal Pragmatic and laws like it aimed at strengthening parental influences over their children’s partners to avoid unequal and interracial marriages threatening elites. 20 By con - trast, Saether argues that this legislation was about the marriage of Luis Antonio de Borbón, rather than…

p. 242
10Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Páginas 87, 2072 citas
[12]

1780 y 1815 (29%) y un poco inferior al encontrado por el mis- mo autor en la zona del centro de México (33%) 21. Si se tie- ne en cuenta que estas cifras se refieren sólo a los casos de mujeres golpeadas, reportados en los juzgados, podemos asegurar que en Hispanoamérica, durante el período colo- nial, la mujer fue…

p. 87
[14]

de los esclavos de obtener la libertad al contraer ma- trimonio con personas libres. Aunque en términos generales parecería que la Corona española habría dejado los asuntos matrimoniales en ma- nos de la Iglesia, excepción hecha de la patria potestad, a fines del siglo xvm el rey Carlos ni puso de presente el im-…

p. 207
11Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Página 741 cita
[15]

o “ cuarterones ”, agrupadas en los censos co mo “ mestizos ”, “ castas ” o “ libres ”. En efecto, ya para 1778 casi la mi tad de la poblaci ó n del Nuevo Reino figuraba como mestiza, y mu chos de los que aparec í an como ind í genas, blancos o incluso esclavos eran mestizos. En el censo de ese a ñ o los indios fueron…

p. 74
12Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · Página 561 cita
[17]

Kfiídficnerst Posiblemente la producción de oro fue entre la mitad y un tercio mayor de la acuñada (Sharp, 1976) ya que así se eva- día el impuesto del quinto — 20 % del producto— y se financiaba el contrabando, que por esa misma razón sería reducido progresivamente hasta alcanzar un 3 % del valor de la producción…

p. 56
13La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · Página 541 cita
[18]

desarrolló una clase importante de comerciantes al lado de la clase noble. Los indios transportaban la mayor parte de la carga de importación hasta el Peñol o Marinilla, de donde era acarreada por caminos de herradura a Antioquia y Medellín. El camino para Popayán pasaba por Rionegro, pero no por Marinilla. Como…

p. 54
14Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Página 851 cita
[19]

E 329 Sin embargo, las reformas no sólo tuvieron ese carácter, sino que también pretendieron solucionar los problemas de una sociedad que, como la neogranadina, acusó grandes cambios en el siglo XVII, cuando la población creció rápida- mente, el elemento mestizo pasó a ser el grupo mayoritario de la po- blación, se…

p. 85
15Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · Página 282 citas
[20]

que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…

p. 28
[21]

de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…

p. 28
16Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · Página 531 cita
[22]

las relaciones comerciales de sus colonias. La población nativa de Colombia probablemente nunca había gozado de mejores condiciones que las existentes al finalizar la prime- ra mitad del periodo borbónico, pues su población iba en aumento y todos los viajeros de la época dan cuenta de su nivel de vida modesto pero…

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17¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Página 481 cita
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en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…

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18Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · Página 3091 cita
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Después de la primera fase de la colonización siguió un proceso autogenerado, consistente en que la parcela primeramente desmontada servía por un tiempo para albergar y dar trabajo a la familia, pero luego, al crecer esta, se tornaba insuficiente y algunos hijos se marchaban cada vez más hacia el sur a constituir su…

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19La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 1311 cita
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la presión refor- mista del grupo de comerciantes medellinenses establecidos en compañías colonizadoras y constructoras de caminos, como los que en 1835 eran dueños del extenso territorio de Caramanta (J. Parsons, 1949, pp. 85-95). A estos comer- ciantes, empr e sarios y contratistas les interesaba el fomento de…

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