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Ensayo · Pre-independencia · 1780–1809

Reformismo judicial borbónico en Nueva Granada

Entre 1780 y 1810, la Corona española desplegó en el Nuevo Reino de Granada instrumentos jurídicos —la Instrucción de 1789, las visitas de Mon y Velarde, la reorganización de milicias pardas, la persecución del amancebamiento— que sus preámbulos presentaban como modernización protectora. La pregunta es si ese aparato amplió efectivamente derechos para esclavos, mujeres y castas, o si operó ante todo como expansión del control estatal sobre cuerpos e intimidades populares.

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Reformismo judicial borbónico en Nueva Granada
Actualizado 03 de agosto de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

El reformismo judicial borbónico tardío en Nueva Granada operó primariamente como racionalización securitaria y fiscal del orden colonial en un momento de crisis material —agotamiento del modelo esclavista del Pacífico, pánico posthaitiano, presión demográfica de las castas libres—, y solo secundariamente generó intersticios jurídicos que algunos subalternos supieron habitar. La Instrucción de 1789 codificó la coartación cuando el sistema de grandes cuadrillas ya no podía reproducirse a plena escala; los pardos artesanos de Cartagena obtuvieron el fuero militar para ser encuadrados en la defensa imperial, no para ser reconocidos como iguales; y los cientos de juicios por amancebamiento concentrados tras la visita de Mon y Velarde (1785-1789) revelan que la reforma entró en las alcobas de la población libre, mestiza y plebeya con una lógica de vigilancia deliberada, no de protección. La protección fue derivada; la vigilancia, estructural.

La tensión

Tres lecturas irreconciliables pugnan por el sentido del período. La primera sostiene que el humanitarismo borbónico fue racionalización de un declive material ya en curso —el Chocó pasó de 4.216 esclavos en 63 minas en 1759 a cerca de 12.000 trabajadores mineros en 1788, con costos de mantenimiento de hasta 30 patacones por cabeza y precios que se duplicaban entre Cartagena y Popayán—, no una reforma autónoma ni convicción ilustrada. La segunda, más generosa, ve en los litigios apoyados en el Código Negro y el derecho natural un ejercicio de subjetivación política que prefigura categorías de ciudadanía: esclavos que demandan el cumplimiento de pactos de manumisión, mazamorreros libres que organizan cuadrillas propias en el Pacífico, cartas de libertad ante escribano que sellan trayectorias efectivas de emancipación. La tercera desplaza el foco hacia el control moral: los cientos de juicios criminales por amancebamiento en Antioquia, concentrados tras la visita de Mon y Velarde, muestran que la reforma penetró la intimidad de la población libre, mestiza y plebeya —solo cuarenta de esos procesos involucraron a personas de ascendencia africana—, operando como dispositivo disciplinario sobre cuerpos femeninos y relaciones extramaritales antes que como ampliación de derechos. La tensión de fondo es genealógica: si las reformas borbónicas sembraron las categorías jurídicas que el liberalismo republicano recogió después de 1810, la Independencia hereda un capital normativo previo; si fueron principalmente dispositivos de captura estatal, el liberalismo hereda un aparato de disciplinamiento y lo redecora con vocabulario nuevo.

Temas
Esclavitud y manumisión en Nueva GranadaReformas borbónicasControl social y vigilancia colonialCastas, mestizaje y jerarquía racialIndependencia de Colombia
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Ensayo completo

La lectura

¿El reformismo judicial borbónico tardío en Nueva Granada amplió derechos o intensificó el control estatal?

Entre 1780 y 1810, la Corona española desplegó sobre el Nuevo Reino de Granada una batería de instrumentos jurídicos que, leídos desde el título de las cédulas y desde los preámbulos ilustrados, parecen una modernización protectora: la Instrucción sobre educación, trato y ocupación de los esclavos de 1789, las visitas provinciales que reordenaron Antioquia bajo Juan Antonio Mon y Velarde, la reactivación de las milicias de pardos, los censos poblacionales, la persecución fiscalizada del amancebamiento y del contrabando. ¿Funcionó ese aparato como ampliación efectiva de derechos para esclavos, mujeres y castas, o como una racionalización del control estatal sobre cuerpos e intimidades hasta entonces gobernados por dispositivos más laxos y más locales?

Los expedientes, cédulas y censos del período responden en ambos sentidos, pero no en pie de igualdad. La lógica dominante fue fiscal y securitaria; la protección resultó un subproducto derivado de crisis materiales —agotamiento minero, pánico posthaitiano, presión de la trata inglesa— que la administración borbónica supo administrar sin abrazar. Los intersticios que ese dispositivo generó fueron habitados con destreza por esclavos litigantes, pardos milicianos y mujeres plebeyas, pero se abrieron y cerraron dentro de un orden que la reforma reforzó más de lo que erosionó.

Por qué importa la pregunta

Detrás del interrogante hay un problema mayor que la Nueva Granada: qué se entiende por modernización jurídica ilustrada cuando ocurre en una sociedad esclavista, censitaria y corporativa. Dos imágenes irreconciliables pugnan por el sentido del período. En una, los Borbones aparecen como reformadores tibios pero sinceros, cuyos códigos y visitas sembraron las categorías jurídicas —persona, derecho natural, libertad condicional— que el liberalismo republicano recogería después de 1810. En la otra, los mismos Borbones son ingenieros de un aparato disciplinario que, bajo el ropaje humanitario, intensificó la vigilancia sobre la vida cotidiana de los subalternos, midió sus cuerpos en censos, persiguió sus concubinatos en juzgados y encuadró a las castas en milicias controladas.

De la respuesta depende la genealogía misma de las categorías con las que Colombia pensó después la ciudadanía, la libertad, la moral pública, el género y la raza. Si la Instrucción de 1789 y las visitas de Mon y Velarde entre 1785 y 1789 abrieron un espacio real de subjetivación jurídica para esclavos y mujeres, la Independencia hereda un capital normativo previo. Si esas reformas fueron principalmente dispositivos de captura estatal, el liberalismo republicano no continúa una emancipación iniciada, sino que hereda un aparato de disciplinamiento y lo redecora con vocabulario nuevo. La respuesta decide de qué lado del umbral se sitúa el 20 de julio: como culminación o como ruptura.

Los términos del debate

Una primera lectura sostiene que el humanitarismo borbónico fue racionalización de un declive material ya en curso, no reforma autónoma ni convicción ilustrada. La Instrucción de 1789 llega cuando el modelo de gran cuadrilla esclavista del Pacífico ya está agotado: las minas del Chocó, explotadas sistemáticamente desde 1686 con cuadrillas de entre cincuenta y doscientos esclavos, habían alcanzado en 1788 sus máximos históricos, pero la reproducción del sistema exigía inversiones crecientes que los mineros ya no podían sostener. Simultáneamente, el pánico posthaitiano —agudizado tras 1791 y confirmado con la llegada a Cartagena, en 1795, de noticias de la conspiración de Gual y España menos de un mes después de su descubrimiento— empujó a la Corona a preferir un esclavismo administrado antes que un esclavismo librado al puro arbitrio de amos y mayordomos. La protección es aquí una técnica de estabilización: se protege al esclavo porque el sistema no puede permitirse otro Saint-Domingue.

Una segunda lectura, más generosa con los Borbones y con los propios esclavizados, ve en los litigios apoyados en el Código Negro y en el derecho natural un ejercicio de subjetivación política que prefigura categorías de ciudadanía. Los mecanismos existían: la coartación —la autocompra— fue el vehículo más frecuente de manumisión, y su ejercicio dependía de que el esclavo pudiera acumular capital trabajando ciertos días para beneficio propio, una práctica documentada en los reales de minas del Pacífico. Los pactos de servicio ilimitado por diez o quince años a cambio de libertad futura, cuando eran incumplidos por herederos, generaban demandas ante la justicia ordinaria: los esclavos comparecen no como cosas sino como litigantes. Las cartas de libertad conservadas en centros urbanos, junto con testamentarías, partidas de bautismo y expedientes judiciales, atestiguan un tránsito jurídicamente reglado entre esclavitud y libertad; en el Pacífico, los libertos —los llamados mazamorreros— llegaron a organizar cuadrillas mineras libres y, en algunos casos, a comprar ellos mismos esclavos.

Una tercera lectura desplaza el foco desde la esclavitud hacia el control moral sobre la intimidad popular, y sostiene que la modernización borbónica de la justicia operó ante todo como expansión de la vigilancia sobre los cuerpos —particularmente los femeninos y mestizos— antes que como ampliación de derechos. Su prueba más contundente está en Antioquia: cientos de juicios criminales por relaciones extramaritales de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, con una concentración temporal que sigue a la visita general de Mon y Velarde entre 1785 y 1789. La reforma no solo administró el trabajo y los recursos: entró en las alcobas, en los concubinatos, en las relaciones simultáneas entre amos y esclavizadas —como el caso antioqueño de un hombre que mantuvo relaciones con las esclavizadas Blasa y Juana entre 1771 y 1782, con hijos de ambas al mismo tiempo—, y las procesó judicialmente. Que sólo cuarenta de esos cientos de juicios involucraran a personas de ascendencia africana revela, además, que la vigilancia moral no se dirigió principalmente contra los esclavos, sino contra la vasta población libre, mestiza y plebeya que las reformas necesitaban encuadrar.

La evidencia

La crisis material previa a la reforma. El agotamiento del modelo esclavista del Pacífico no es una inferencia posterior: está en las cifras. En 1759, el Chocó tenía 63 minas con 4.216 esclavos. Tres décadas después, el conjunto de Chocó, Antioquia y Popayán reunía cerca de 18.500 esclavos, de los cuales unos 12.000 se ocupaban en labores mineras. Mantener a cada uno costaba entre 16 y 17 patacones anuales en cuadrillas autosuficientes y hasta 30 en las que dependían de comerciantes, y el precio de un esclavo se duplicaba entre Cartagena y Popayán por los costos de transporte fluvial: un techo económico infranqueable. Antioquia había divergido: allí la minería tendía a un modelo menos dominado por grandes cuadrillas, con mayor presencia de mineros independientes y una economía diversificada que incluía agricultura de medianos propietarios y artesanos, particularmente concentrada en Rionegro y Marinilla. Cuando la Corona promulga la Instrucción de 1789 no está experimentando: está administrando una economía cuyo mercado laboral esclavo, después del asiento inglés del período aproximado 1715-1740 y de las oleadas de introducción por Cartagena, había alcanzado su techo de rentabilidad. El humanitarismo borbónico, en este plano, es sincronizado con la crisis, no anterior a ella.

El pánico posthaitiano y la fiscalidad securitaria. El otro motor material fue la seguridad. La provincia de Cartagena albergaba, hasta la década de 1770, unos 60.000 arrochelados —descendientes de esclavos fugitivos e indígenas no conquistados— en asentamientos ilegales dispersos por bosques, ciénagas y riberas. En el Caribe rural, hacia finales del período colonial, los libres de todos los colores constituían aproximadamente dos tercios de la población fuera de las ciudades principales, y un gobernador de Santa Marta llegó a describir a mulatos, zambos, negros libres y otras castas como "casi toda la población" de su provincia. Sobre ese trasfondo, la conspiración de Gual y España llegó a Cartagena en 1795 en menos de un mes: la circulación marítima entre Venezuela y la costa neogranadina no permitía ilusiones de aislamiento. La reforma reorganizó las milicias pardas de Cartagena precisamente en este contexto: los artesanos pardos —zapateros, sastres, albañiles, plateros— obtuvieron el fuero militar como privilegio corporativo, no porque la Corona creyera en su igualdad, sino porque necesitaba encuadrar un peso demográfico que no podía ignorar sin riesgo estratégico.

La coartación y los intersticios litigiosos. La Instrucción de 1789 no inventó la coartación; codificó y protegió una práctica que ya existía. Su efecto principal fue procedimental: dio a los esclavizados un lenguaje jurídico y una vía institucional para forzar a los amos a aceptar la autocompra a precio tasado. En el Pacífico, la posibilidad de trabajar ciertos días para beneficio propio —alrededor de un día semanal— permitía la acumulación mínima requerida. Los pactos de servicio a plazo, con libertad al final o a la muerte del amo, generaron un flujo de litigios cuando los herederos incumplían: esclavizados que demandan, apelan y ganan. Los precios de mercado dan la medida del umbral que un esclavo debía cruzar con su trabajo dominical para redimirse: en Cartagena, la Compañía de Portugal vendió esclavos adultos a un promedio de 270 pesos; en Remedios, en 1616, un bozal valía 350 pesos, y uno adiestrado en minería alcanzaba 400 o 450. Esas cifras miden también el interés económico de un amo en aceptar la coartación cuando la cuadrilla ya no rendía.

La vigilancia sobre la intimidad. La otra cara del expediente es implacable. Los cientos de juicios criminales por amancebamiento y relaciones extramaritales en Antioquia, concentrados tras la visita de Mon y Velarde, no son un exceso puntual: son la manifestación local de una lógica reformista que entiende la moral pública como asunto de Estado. La mayor visibilidad de los habitantes de pueblos pequeños ante vecinos y autoridades los hacía más denunciables durante visitas eclesiásticas, sin que ello significara que practicaran más el concubinato: eran, simplemente, más vigilables. Las mujeres de grupos no elitistas aparecen en los expedientes criminales de la ciudad de Antioquia con un peso significativo en procesos por lesiones y homicidios, lo que confirma que la judicialización no fue una técnica dirigida únicamente contra los hombres. En las minas, corregidores y alcaldes denunciaban simultáneamente los juegos prohibidos entre esclavizados —tolerados por sus amos— y el uso de tabaco y aguardiente como ración o mercancía interna. La reforma quería ver, medir y castigar donde antes había opacidad consentida.

La Inquisición como control paralelo. El Tribunal de Cartagena procesó a 82 personas por reformismo protestante durante su existencia, con especial ahínco contra luteranos por su presencia en una ciudad portuaria y comercial. Sus siete categorías de delitos —judaizantes, mahometanos, luteranos, alumbrados, otras herejías, delitos sexuales, libros prohibidos— muestran hasta dónde alcanzaba el radio de vigilancia. Los procesados afrodescendientes, esclavizados y libres, provenientes de Curazao, La Guaira y localidades neogranadinas, fueron castigados con azotes, trabajos forzados en el Castillo de Bocachica, reclusión en hospitales y destierro. La Inquisición no era formalmente parte de la reforma borbónica, pero en Cartagena operó como uno de sus vectores paralelos: un aparato que, junto con la justicia ordinaria y las milicias pardas, tejía la malla fina del control. A esa malla se sumó la desconfianza de la Corona hacia las corporaciones eclesiásticas autónomas —la expulsión de los jesuitas y la reducción de la autonomía de las demás órdenes—, así como la lección extraída de las Capitulaciones de Zipaquirá de 1781: no moderar el fisco, sino sofisticarlo. Antonio Caballero y Góngora, José de Ezpeleta, Francisco Gil y Lemos y Pedro Mendinueta administraron un aparato que combinaba concesiones tácticas y endurecimiento estructural.

La respuesta

El reformismo judicial borbónico tardío en Nueva Granada operó primariamente como racionalización securitaria y fiscal del orden colonial en un momento de crisis material, y solo secundariamente —por efecto no buscado— generó intersticios jurídicos que algunos subalternos supieron habitar. La protección fue derivada; la vigilancia, deliberada.

Esto no significa que la Instrucción de 1789 fuera cosmética ni que los litigios de esclavos fueran ficción. Hubo esclavos que ganaron su coartación, mazamorreros libres que organizaron cuadrillas propias en el Pacífico, cartas de libertad firmadas ante escribano que sellaron trayectorias efectivas de emancipación jurídica. Pero esos hechos ocurren dentro de un dispositivo cuya lógica dominante era otra. La coartación funcionó porque el sistema esclavista del Pacífico ya no podía reproducirse a plena escala; la manumisión por gracia benefició desproporcionadamente a concubinas y a hijos mulatos de amos, es decir, siguió reproduciendo la lógica de la casa señorial más que erosionándola; la emancipación se condicionaba frecuentemente a que el liberto continuara sirviendo a sus antiguos amos, creando una zona gris entre esclavitud y libertad plena que era funcional al sistema. Los pardos artesanos de Cartagena obtuvieron el fuero militar, sí, pero bajo capitanes blancos motivados por el lucro corsario, y en un dispositivo diseñado para incorporarlos a la defensa imperial, no para reconocerlos como iguales.

La tesis de la subjetivación política prefigurativa es la más atractiva porque otorga agencia a los subalternos, pero corre el riesgo de leer hacia atrás desde el liberalismo. Los esclavos litigantes de la Nueva Granada tardocolonial no invocaban derechos humanos: invocaban cláusulas contractuales, promesas incumplidas, usos consuetudinarios y, cuando les convenía, disposiciones reales. Su subjetivación fue jurídica y táctica, no filosófica. Que ese ejercicio haya construido, en el largo plazo, un habitus litigioso que luego se articulará con el vocabulario liberal es plausible, pero requiere no confundir la palanca con el edificio.

La tesis de la racionalización del declive material es la que mejor explica el timing: la Instrucción llega cuando el modelo minero ya está tocando su techo, la reorganización miliciana llega cuando el pánico posthaitiano se instala, la vigilancia moral se intensifica cuando el elemento mestizo ha pasado a ser mayoritario —el censo de 1778 lo confirma con un 46% de mestizos frente a 26% de blancos, 20% de indios y 8% de esclavos— y la Corona necesita contarlo, clasificarlo y disciplinarlo. Que el mismo Mon y Velarde que reordenó administrativa y económicamente Antioquia entre 1785 y 1789 haya sido seguido por una ola de judicialización del amancebamiento no es coincidencia: es el reverso doméstico del mismo proyecto de racionalización.

La tesis del control sobre la intimidad femenina es la más incómoda para las lecturas benevolentes de la reforma, y también la más difícil de refutar. Cientos de expedientes, una temporalidad concentrada tras la visita general, un sesgo hacia poblaciones libres y no esclavas, una presencia sustantiva de mujeres tanto como acusadas como en otros delitos: la modernización judicial no fue neutral respecto al género. Entró en las relaciones simultáneas, en los concubinatos, en las alcobas de amos y esclavizadas, y las convirtió en materia procesal. El Estado ilustrado descubrió que la intimidad popular era un espacio hasta entonces poco gobernado, y decidió gobernarlo.

Habitar los intersticios no fue lo mismo que abrirlos. La esclavizada que logró su carta de libertad, el zapatero pardo que se cuadró bajo un capitán blanco con el fuero militar en el bolsillo, la mujer plebeya que convirtió el proceso por amancebamiento en una defensa pública de su honra: cada uno de ellos torció un dispositivo hacia usos que sus diseñadores no previeron, pero ninguno logró alterar la arquitectura del dispositivo. La Independencia de 1810 no la desmontó: la heredó. Ni pura protección ni pura vigilancia: una racionalización del control con efectos colaterales de derecho.

Lo que queda abierto

Tres flancos deben quedar señalados.

El primero es la variación regional. Sostener una tesis unitaria sobre el reformismo borbónico en Nueva Granada es problemático porque sus efectos fueron radicalmente distintos según el contexto. Chocó, con su esclavismo agotado y su población atrapada en la lógica de las cuadrillas, vivió la reforma como administración del declive. Antioquia, con su economía diversificada y su clase de medianos propietarios, la vivió como intensificación del control moral. Cartagena, con su mayoría parda y su función portuaria, la vivió como reorganización miliciana y vigilancia inquisitorial. Santafé, con su élite criolla letrada, la vivió como despliegue de instrumentos administrativos que a la larga alimentaron el descontento ilustrado. Una tesis general integra esas experiencias al costo de oscurecer sus diferencias específicas.

El segundo flanco es la magnitud real de los arrochelados y su relación con la reforma. Los 60.000 fugitivos estimados en la provincia de Cartagena hasta la década de 1770 constituyeron una impugnación territorial y colectiva al orden colonial que ninguna reforma logró reabsorber. Que aparezcan registrados como problema —chozas aisladas, familias nucleares, asentamientos ilegales— pero sin política sistemática de captura sugiere que la agencia subalterna más significativa del período no pasó por los tribunales, sino por la fuga y la construcción de mundos alternos en los márgenes. Esa historia paralela desborda la pregunta sobre el reformismo judicial: no lo confirma ni lo refuta, lo relativiza.

El tercer flanco es el tránsito entre 1810 y el liberalismo republicano. Los cabildos de Santafé, Popayán, Socorro, Tunja y Loja entregaron al delegado Antonio Narváez y Latorre memoriales que formulaban programas de gobierno ilustrado; Ignacio de Herrera y Vergara redactó el 1 de septiembre de 1809 sus "Reflexiones de un americano imparcial", donde afirmó que el pueblo es la fuente de la autoridad absoluta. La adopción del liberalismo por los criollos fue casi inevitable: era el único fundamento teórico disponible para justificar la Independencia. Pero esa ideología entraría en tensión inmediata con la esclavitud, con las jerarquías de casta, con la vigilancia moral. José Félix de Restrepo pensará la libertad de vientres; Antonio Nariño publicará los derechos del hombre; Manuel Bernardo Álvarez ocupará cargos en juntas revolucionarias. El aparato que ellos mueven, sin embargo, fue diseñado por los Borbones para otros fines: los republicanos escribirán sus decretos sobre el mismo papel sellado, en los mismos juzgados, ante los mismos escribanos que persiguieron a Blasa y a Juana. La tinta cambió de color; la mano que sostuvo la pluma tardaría todavía un siglo en cambiar.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

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01Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 56, 922 fragmentos
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Producción de oro Durante el siglo xviii el oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada y durante el siglo xix esta situación no varió mucho. Fue sólo a finales de ese siglo, ante la aparición de nuevos productos de exportación como el tabaco, la quina y el café, que el oro fue relegado a un…

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Kfiídficnerst Posiblemente la producción de oro fue entre la mitad y un tercio mayor de la acuñada (Sharp, 1976) ya que así se eva- día el impuesto del quinto — 20 % del producto— y se financiaba el contrabando, que por esa misma razón sería reducido progresivamente hasta alcanzar un 3 % del valor de la producción…

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02Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3441 fragmento
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como la cantidad de capital invertido y el número de trabaja dores enrolados en la producción del metal, eran escasos en compara ción con las grandes colonias productoras de plata de Nueva E1ipaña y Perú. Los depósitos colombianos de oro en el alto y medio Valle del Cau ca fueron explotados durante los períodos de la…

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03Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 75, 83, 876 fragmentos
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de la dificultad que se presentó en la recluta de arrendatarios indígenas y mestizos, de su ínfima productividad cuando eran sojuzgados y de la fortaleza de la organización indígena que en algunos casos se prolongaría hasta el presente. El esclavismo, de otra parte, dominaba en las actividades mi- neras del Pacífico,…

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de la dificultad que se presentó en la recluta de arrendatarios indígenas y mestizos, de su ínfima productividad cuando eran sojuzgados y de la fortaleza de la organización indígena que en algunos casos se prolongaría hasta el presente. El esclavismo, de otra parte, dominaba en las actividades mi- neras del Pacífico,…

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costos monetarios, no tanto las horas de trabajo de que disponía por ser dueño y señor de los esclavos. La dificultad mayor en el Chocó residía en el transporte tan costoso y en márgenes de intermediación muy altos para los comerciantes, por el alto riesgo de los viajes, antes de los cuales, como lo anota Colmenares,…

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costos monetarios, no tanto las horas de trabajo de que disponía por ser dueño y señor de los esclavos. La dificultad mayor en el Chocó residía en el transporte tan costoso y en márgenes de intermediación muy altos para los comerciantes, por el alto riesgo de los viajes, antes de los cuales, como lo anota Colmenares,…

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dada el área tan inmensa monopolizada por la hacienda y explo- tada en mínima parte. Si bien existieron los ejidos de las ciuda- des, no parece haberse dado un equivalente en la Nueva Granada de aquellos poblados europeos cuyos habitantes eran arrendata- rios de las haciendas. Es más frecuente ver cómo los poblados…

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dada el área tan inmensa monopolizada por la hacienda y explo- tada en mínima parte. Si bien existieron los ejidos de las ciuda- des, no parece haberse dado un equivalente en la Nueva Granada de aquellos poblados europeos cuyos habitantes eran arrendata- rios de las haciendas. Es más frecuente ver cómo los poblados…

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04Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 64, 74, 903 fragmentos
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entre 1510 y 1550 cu los mejores a ñ os el oro lleg ó a 300000 pesos, entre 1570 y 1 620 el Nuevo Reino se convirti ó en el principal productor de oro de Am é rica y hubo a ñ os en los que la producci ó n lleg ó a 2 millo nes de pesos. Desde el punto de vista del imperio, el oro era apenas 68 HISTORIA M Í NIMA DE…

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í n, donde la poblaci ó n libre se sent í a blanca, la principal actividad era la miner í a de alu vi ó n. La agricultura era pobre y se estaba promoviendo la coloni zaci ó n de nuevas tierras. En Socorro y Pamplona los habitantes se agrupaban en peque ñ as parroquias rodeadas de una agricultura de grandes y medianos…

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o “ cuarterones ”, agrupadas en los censos co mo “ mestizos ”, “ castas ” o “ libres ”. En efecto, ya para 1778 casi la mi tad de la poblaci ó n del Nuevo Reino figuraba como mestiza, y mu chos de los que aparec í an como ind í genas, blancos o incluso esclavos eran mestizos. En el censo de ese a ñ o los indios fueron…

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05Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 234, 241, 3043 fragmentos
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contactos permanentes con contra bandistas franceses, ingleses y holandeses. Desde otro punto de vista, el Chor ó caracteriza'muy bien, los esfuerzos de la administraci ó n espa ñ ola por integrar fiscalmente estas regiones fronterizas. Desde 1713 el oidor Aramburu hab í a sido comisionado para asentar un poblamiento…

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una alternativa de empleo y de perma nencia en explotaciones agr í colas. Dentro del sistema defensivo del Imperio y la ruta de la Carre ra de Indias, Cartagena goz ó de una situaci ó n estrat é gica que favo rec í a no s ó lo la introducci ó n l í cita de esclavos y mercanc í as, sino que invitaba a su comercio il í…

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í an introducido unos tres millones de esclavos a la Am é rica espa ñ ola, sin tener en cuenta el contrabando 40. Algunos estiman que del con tinente africano se extrajeron entre 50 y 200 millones de esclavos negros para ser conducidos al continente americano 41, de los cuales MANUAL DE HISTORIA I *319 [a gran ‘ mayor…

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06Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 78, 84, 1613 fragmentos
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conocimientos especialmente valo- rados por los amos eran los de los carpinteros, las parteras y los curanderos de picaduras de víboras. Las cuadrillas mineras llegaron a estar conformadas hasta por varios cientos de esclavos, aunque lo normal era que el tamaño de una cuadrilla oscilara entre los 50 y los 200…

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una sociedad, podemos decir que el honor y la honra eran altamente valorados y su ultraje temido. Dirigirse a alguien de manera apropiada era una forma de honrarle, de reconocerle sus méritos. Son incontables los casos de reclamo por ultraje en la manera de dirigirse a alguien. Ellos suscitaban querellas que eran la…

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«Digan si me han conosido bi- bir escandalosamente con mugeres o en concurso de heyas o si e dado escándalo o en otra forma alguna o si me han visto en los burdeles que aqui se acostumbran o en juegos o en banquetes que aqui se han usado» 51. Por su parte, los corregidores y los alcaldes de Remedios llamaban con…

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el fin del siglo xviii. Según un censo de minas y esclavos hecho en el año de 1759, había en el Chocó 63 minas y otros tantos propietarios que poseían 4.216 esclavos. En el año de 1788 había 18.496 esclavos en el Chocó, Antioquia y Popayán, de acuerdo con la relación de mando del arzobispo virrey, Caballero y Góngora,…

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además un mercado que puede desaparecer repentinamente con el agotamiento de las minas y con el que nadie puede contar como una base definitiva para su estabilidad económica. Todo progreso realizado sobre esa base es eminentemente precario, como muestra la experiencia tantas veces repetida del colapso económico…

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y Buriticá habían entrado en completa deca- dencia 26. Sin embargo, lo que muestran los documentos del Archivo Histórico de Antioquia y los del Archivo General de la Nación es que desde la década de 1630 ya se habían asentado en los Osos varios mineros, quienes con sus cuadrillas de negros explotaban tanto el…

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ancho de los siglos las transformaciones de la sociedad colonial, según la presencia o la ausencia de quienes llegaron a trabajar tanto en las minas y el servicio doméstico como en las estancias y el mundo urbano 38. La superposición de estos instru- mentos públicos y las testamentarías, las cartas, los registros de…

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09Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 90, 1002 fragmentos
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volverían en décadas. En 1640, los indígenas rebeldes no solo cerraron las m inas chocoanas sino que cruzaron la cordillera y saquearon e incendiaron los pueblos españoles de A nserm a, A rm a y Cartago. Los jesuítas, q u ienes llegaron al San Juan hacia 1624, tuvieron algún éxito en convertir a los indios de la…

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los esclavos fue la posibilidad de autocom pra, pues la m anum isión por los am os fue m enos frecuente que esta. A dem ás, m uchos de los esclavos liberados por sus am os lo fueron por razones personales, que poco tenían que ver con el precio o el valor económico. M uchos de los liberados eran esclavas, frecuentem…

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10Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 1521 fragmento
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imposición de la coronilla real o marca -opera- ciones conocidas como de Palmeo y Carimba- se procedía a la subasta pública por lotes o por "piezas de indias" (34) y posteriormente a su dis- tribución e internación a los distintos sitios de trabajo. En el caso de la Nueva Granada, los esclavos eran conducidos en…

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11Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 451 fragmento
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no era cosa de poca monta, aun siendo legal. Transportar y alimentar partida,s de 50, 100 o 200 personas durante más de un mes _por regiones inhóspitas exigía una logística tan laboriosa, que explica que lós precios se duplicaran entre Cartagena y Popayán. Así, debe concluirse que las partidas introducidas de…

p. 45
12Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 66, 1722 fragmentos
[19]

consecuencia de la ocupación del trono español por uno de los Borbones, el asiento pasó por unos años a los franceses, nuevos aliados dinásticos. La subsiguiente guerra de sucesión, que duró hasta 1713, no solo arrebató a España sus posesiones europeas, en Italia y los Países Bajos, sino que, por el tratado de…

p. 66
[38]

hubieran nacido después de 1821. Normalmente los amos habían practicado desde la Colonia el sistema de manumitir esclavos por decisión personal, pero en escala reducida. En la Colonia, por otra parte, los esclavos trabajaban en sus charcas o cascajeros de oro, con cuyos ingresos podían acumular el valor de su…

p. 172
13Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 3281 fragmento
[20]

mismo un lote de 31 esclavos, a razón de 260 pesos la pieza126, lo cual indica que el precio debía ser más bien de 3 0 0 pesos. Más al interior, en Mariquita, un comerciante de esclavos, Fran cisco García de la Jara, vendió en 1590 una partida de 28 esclavos a Juan Martín, vecino de Vitoria. Más tarde se alegó que los…

p. 328
14Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 193, 1964 fragmentos
[21]

cien- to, los Estados Unidos con un 6 por ciento. Una al- tísima proporción, 34 por ciento, correspondió a las colonias antillanas británicas y francesas (la po- blación indígena del Caribe fue exterminada du- rante los primeros años de la Conquista y reem- plazada por población de origen africano) y el resto, el 6…

p. 193
[22]

cien- to, los Estados Unidos con un 6 por ciento. Una al- tísima proporción, 34 por ciento, correspondió a las colonias antillanas británicas y francesas (la po- blación indígena del Caribe fue exterminada du- rante los primeros años de la Conquista y reem- plazada por población de origen africano) y el resto, el 6…

p. 193
[25]

las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…

p. 196
[26]

las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…

p. 196
15Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 29, 422 fragmentos
[24]

slaves r5.7 per' cent; whites, including clergy, 27.o percentl and Indians o. 5 percent. Pardo artisans included shoemakers, tailors, masons, and silversmiths. Some of them became relatively wealthy and could afford to live in two-story houses and own slaves.6 The pardos'demographic weight also made them crucial to…

p. 29
[49]

talks between free and en' slaved blacks about following the example of Saint Domingue, fearing rhe attraction that "seditious ideas" held among slaves and people of color.52 Spanish fears became a reality when in 1795 the "law of the French" inspired a major slave revolt in the Coro region of Venezuela.53 It is…

p. 42
16Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 76, 85, 1063 fragmentos
[27]

las uniones efectuadas entre ellos, lo cual dio lugar a la forma- ción de las llamadas castas. De esa suerte, en el de- sarrollo del grupo humano colonial confluyeron múltiples factores derivados de la presencia de culturas diferentes, lo cual planteó a la Corona el problema de crear unas pautas de comportamien- to…

p. 76
[32]

E 329 Sin embargo, las reformas no sólo tuvieron ese carácter, sino que también pretendieron solucionar los problemas de una sociedad que, como la neogranadina, acusó grandes cambios en el siglo XVII, cuando la población creció rápida- mente, el elemento mestizo pasó a ser el grupo mayoritario de la po- blación, se…

p. 85
[45]

los distintos grupos sociales de la Nueva Granada. En realidad, fue la coyuntura nacida de la inva- sión napoléonica a España la que incitó a los criollos a llenar el vacío de poder dejado por los Borbones, con la teoría en virtud de la cual, cuando faltaba el monarca, la sobe- ranía que éste ejercía a nombre del…

p. 106
17Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 601 fragmento
[28]

Mompox and Valledupar were important cen- ters for the legal and contraband trade but depended on Cartagena or Santa Marta, respectively, for their administration (see Chapter ). 4 Elsewhere, most Caribbean New Granadans clustered in villages and small towns along the main rivers and some portions of the coast.…

p. 60
18Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 601 fragmento
[29]

Mompox and Valledupar were important cen- ters for the legal and contraband trade but depended on Cartagena or Santa Marta, respectively, for their administration (see Chapter ). 4 Elsewhere, most Caribbean New Granadans clustered in villages and small towns along the main rivers and some portions of the coast.…

p. 60
19The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 43, 2902 fragmentos
[31]

forms of cultural control, varying in their relative importance over time, helped to support, first, the power of the Spanish population in general and, second, that of a small group within that population. Military and related means of cultural dominion exercised by the upper class gave way during the sixteenth and…

p. 43
[61]

out-of- the-way places as Chire and Pore, in the Casanare region, and Carnicerías, in the upper reaches of the Magdalena River, were also represented. The viceregally sponsored Papel Periódico, which was more rhetorical and less seriously scientific than the Semanario, had at least 147 subscribers in its first year,…

p. 290
20Rites, Rights & Rhythms: A Genealogy of Musical Meaning in Colombia's Black PacificMichael Birenbaum Quintero · 2019 · p. 931 fragmento
[34]

wills, but most purchased their freedom. 67 A few escaped to runaway communi - ties or indigenous villages. 68 After slavery, some free people preferred to remain in paternalistic relationships with their former masters, 69 while others, called mazamorreros, formed free mining gangs, sometimes purchasing slaves them -…

p. 93
21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. PacíficoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 441 fragmento
[35]

mientras mujeres negras adornadas con corpiños y brazaletes de oro se paseaban desnudas para servir a sus amos. Cuenta la historia que Pedro Quiñones, Marqués de Miraflores y alférez real de Barbacoas, preparaba plátanos cubiertos de polvo de oro y para evitar que los esclavos recuperaran el preciado metal de sus…

p. 44
22La tierra de los tesoros tristesSimón Posada Tamayo · 2022 · p. 571 fragmento
[37]

trabajos forzados. Otros se suicidan”, cuenta Germán Arciniegas. Tarde o temprano, los españoles se vieron en la necesidad de establecer reglas más flexibles para hacer más llevadera la carga de tener esclavos. Por ejemplo, poco a poco, les dieron permiso para cultivar la tierra, y así quitarse la responsabilidad de…

p. 57
23Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 93, 239, 244, 2844 fragmentos
[39]

77 Along the tropical fertile lands that surrounded the network of rivers in Caribbean New Granada lived tens of thousands of free people of colour, including indigenous peoples that the Spanish 73 AGI, Santa Fe, 1063. 74 AGI, Santa Fe, 1063. 75 AGI, Santa Fe, 1063. 76 AGI, Santa Fe, 1063. 77 Morales, “Manumission of…

p. 93
[51]

lives. 8 That these cases were from haciendas and small towns is significant. Steinar Saether found that the inhabitants of villages, as opposed to cities, were more likely to be married than city dwellers. Yet small-town folk were disproportionately represented in the reports of sins to the bishop during…

p. 239
[55]

Legajo 1770–1790, No. 16, f. 9v. 31 AHA, Criminal Caja B85, Legajo 1770–1790, No. 16, f. 5r, f. 15r, and f. 17r. 32 AHA, Criminal Caja B85, Legajo 1770–1790, No. 16, f. 14r, f. 17r. The enslaved women were asked if he had punished the women each time they were pregnant, and Luján was asked why not. AHA, Criminal Caja…

p. 244
[62]

Propositions Exiled from Panama City for ten years 10 1716 Cristina María Cayetana de Torres 40 N/A Free M Zamba Mompox San Martín de Loba Twice married To serve as a recluse in the Hospital of San Juan de Dios for four years serving the poor sick; four-year exile 11 1717 Isabel María de la Torre (alias la cachete) 50…

p. 284
24The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1991 fragmento
[40]

stipends. Attentive to such misery, then, the total and annual contribution for the Indians shall remain at four pesos, and at two pesos for the mulattoes; priests shall not charge for rights or gratuities on baptisms, burials or weddings, nor require them to name an official for their holy days; if no participant…

p. 199
25Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 101 fragmento
[41]

Las XVIII reformas borbónicas, buscando obtener un clero completamente dócil y controlable por la Corona, concibieron a las órdenes religiosas como entidades díscolas, debido a la gran independencia mostrada durante la época de los Habsburgo (siglos y) y a que eran dirigidas por autoridades XVI XVII internacionales,…

p. 10
26Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 10, 502 fragmentos
[42]

constructor de identidad al reelaborarse su sentido a la luz del pensamiento ilustrado. De hecho, las políticas borbónicas, con el objetivo de desarrollar las riquezas naturales coloniales en beneficio del Estado español, habían patrocinado el estudio de las ciencias útiles a través de la reforma de la educación,…

p. 50
[56]

Buitrago 'Yo diré siempre con un filósofo piadoso que más me gusta Keaumur observando las polillas y dándonos remedios para poner a cubierto nuestras telas de la voracidad de estos insectos, que Leibni^ creando mundos" Francisco José de Caldas En el presente texto, haciendo uso de algunos conceptos desarrollados por…

p. 10
27Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 621 fragmento
[43]

y modernización, ¿cuál fue el más fuerte?; es de- cir, ¿fueron beneficiosos o perjudiciales los efectos netos de la política de transferencia de impuestos? La respuesta depende, en parte, de las verdaderas dimensiones cuantitativas de las remesas -y, sobre esto, solo se pueden hacer algunas inferencias de carácter…

p. 62
28Historia de la religión en Colombia, 1510-2021José David Cortés Guerrero · 2022 · p. 61 fragmento
[48]

a un judaizante; el segundo, de aquellas que podrían delatar a un mahometano; el tercero se refería a los luteranos; el cuarto, a los alumbrados, secta mística desarrollada en España en el siglo; el quinto, a otras herejías, como blasfemias, brujerías y XVI satanismo; el sexto, a delitos sexuales, como la prostitución…

p. 6
29La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 511 fragmento
[50]

cartageneros negros y mulatos libres, y que se tejieron relaciones interpersonales entre estos últimos y los corsarios. Varios de ellos tuvieron a Cartagena durante años como la ciudad en la que residían cuando estaban en tierra, y no pocos debieron naturalizarse allí para adquirir la condición de cartageneros, lo que…

p. 51
30Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 73, 782 fragmentos
[52]

mación proveniente de testimonios cualitativos de con- temporáneos fue confrontada con datos cuantitativos aportados por los expedientes. Tomando como base esta información, buscamos establecer algunas características y constantes de la intervención femenina en los procesos criminales. Los resultados obtenidos con…

p. 78
[53]

humanization", Afro-Hispanic Review, vol. i, N° 1, (Washington, enero de 1982), Afro-Hispanic Institute. [76] Las m u j e r e s y el c r i m e n en la é p o c a colonial El caso de la ciudad de Antioquia BEATRIZ A. PATINO MILLÁN Universidad de Antioquia La historiografía colombiana ha investigado muy poco el papel de…

p. 73
31El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 214, 2342 fragmentos
[57]

así en parte por razones muy variadas y no simplemente por espíritu de imitación. El ancestral sen- timiento localista español, que no había desaparecido del todo entre los criollos de las colonias americanas y que los Borbones trataron de eliminar trasladando a la metrópoli y al imperio ultramarino las formas…

p. 214
[58]

la vida y en las institucio- nes coloniales no hubiese residuos feudales y medievales o que la 235 Eí ndicersdita óaíarfseia di dí csoía psp § El liberalismo como ideología de lucha por la independencia política La adopción de la idea liberal del Estado resultaba casi in- evitable para los americanos. Era no sólo el…

p. 234
32Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 331 fragmento
[59]

to Origins 17 the Seville junta. The town councils did much more than merely complain of the Americans’ unequal representation in the junta or offer the familiar protests concerning the abuses of royal authorities. They went on to formu- late enlightened ideas and true programs for governance. Narv á ez y Latorre…

p. 33
33Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 291 fragmento
[60]

went on to formulate enlightened ideas and true programs for governance. Narváez y Latorre received instructions from the cabildos of Santafé (known as the “Memorial de Agravios,” or “Memorandum of Grievances”), Popayán, Socorro, Tunja, and Loja, among others. Similarly, he received a document written by Ignacio de…

p. 29
34Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo Fabián García Rincón, William Elvis Plata, Diana Paola Hernández Fernández, Alberto José Campillo Pardo, Aliza Moreno-Goldschmidt, Odette Yidi David, Jorge Salcedo Martínez · 2022 · p. 11 fragmento
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74 VIDA RELIGIOSA FEMENINA EN EL NUEVO REINO DE GRANADA, SIGLOS XVII Y XVIII Diana Paola Hernández Fernández Introducción El estudio de la vida religiosa femenina en Colombia se ha desarrollado desde múltiples perspectivas que buscan dar cuenta del papel de la mujer en la Colonia y la manera como la Iglesia católica…

p. 1