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Ensayo · Transversal · —

Urbanización colombiana del siglo XX

En dos generaciones, Colombia pasó del 31% urbano en 1938 al 86% en 2005. El debate central es si esa transformación fue producto de la industrialización y la transición demográfica de larga duración, o si la violencia rural —La Violencia bipartidista y el conflicto armado contemporáneo— fue su causa determinante, con consecuencias radicalmente distintas para la memoria, la reparación y la política urbana.

14 min de lectura3.035 palabras52 documentos62 fragmentos
Urbanización colombiana del siglo XX
Actualizado 30 de julio de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

La primacía urbana colombiana tiene una doble determinación irreductible: la industrialización sustitutiva, los excedentes cafeteros y la transición demográfica explican el volumen y la jerarquía del sistema urbano desde los años treinta —en 1964, antes del conflicto contemporáneo, los colombianos ya vivían mayoritariamente en ciudades—, mientras que los dos grandes ciclos de violencia (1948-1958 y 1985-2005) explican la forma específica de esa urbanización: su carácter informal, periférico, estigmatizado y atravesado por actores armados. Sin la industrialización y la caída de la mortalidad, la violencia habría producido campamentos de refugiados, no metrópolis; sin la violencia, Colombia habría sido igualmente urbana, pero con una geografía social radicalmente distinta. La extensión de los barrios autoconstruidos —equivalentes a una cuarta parte del suelo urbano nacional—, el 40% de predios sin título y las invasiones organizadas en una sola noche no son hijos de la industria textil antioqueña ni del ingenio azucarero del Valle: son hijos de la expulsión.

La tensión

Cuatro tensiones estructuran el debate. Primera: la tesis industrialista-demográfica sostiene que la curva de urbanización arranca antes de La Violencia y se sostiene por su propia inercia —Coltejer desde 1907, el triángulo de oro Bogotá-Medellín-Cali consolidado entre 1958 y 1968, la mitad del crecimiento urbano entre 1951 y 1964 explicada por crecimiento vegetativo, no migratorio—, mientras la tesis del desplazamiento señala que más de cuatro millones de personas registradas entre 1985 y 2007 (Codhes: 4.248.032; gobierno: 2.258.780) y el vaciamiento de las regiones cafeteras durante La Violencia imprimieron la forma concreta de las periferias. Segunda: la revisión econométrica de 2019 rebaja las víctimas mortales de La Violencia a 57.737 para 1949-1958, frente a los 134.820 de Guzmán Campos, Fals Borda y Umaña Luna, lo que afecta la magnitud del desplazamiento atribuible a ese ciclo, aunque no su dirección. Tercera: la lectura demográfica argumenta que la transición —envejecimiento, caída de la fecundidad, clase media asalariada urbana— es la variable subestimada que explica el agotamiento del modelo guerrillero ruralista antes que los golpes militares, en un país donde Bogotá concentraba en 2015 el 16,6% de la población y el 25,7% del PIB. Cuarta, y más política: separar analíticamente migración voluntaria de expulsión forzada invisibiliza el carácter violento del proceso urbano en su conjunto y niega reconocimiento reparativo a las víctimas urbanas que la Ley 1448 de 2011 dejó por fuera al clasificar los hechos ocurridos en la ciudad como delincuencia común, no como violencias del conflicto armado.

Temas
La Violencia bipartidista (1948-1958)Desplazamiento forzado y conflicto armado contemporáneoIndustrialización y sustitución de importacionesInformalidad urbana y déficit de titulaciónTransición demográfica colombianaMemoria histórica y reparación integral
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Ensayo completo

La lectura

Colombia urbana: ¿la hicieron la violencia o la industria?

En 1938, tres de cada diez colombianos vivían en una cabecera municipal. En 2005, la proporción era de casi nueve de cada diez. En dos generaciones, un país mayoritariamente campesino se convirtió en uno de los más urbanizados de América Latina, con cuatro ciudades —Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla— que absorbieron el grueso del crecimiento y con periferias autoconstruidas que hoy equivalen a una cuarta parte del suelo urbano nacional. La pregunta es aparentemente simple y en el fondo espinosa: ¿esa transformación fue empujada por la violencia rural —la de 1948-1958 y la del conflicto armado contemporáneo entre 1985 y 2016— o fue el desenlace de una transición demográfica y un aparato industrial que venían configurándose desde principios del siglo XX? El volumen y la forma de la Colombia urbana obedecen a lógicas distintas, y confundirlas ha alimentado tanto malas políticas de vivienda como falsos consensos sobre la memoria del conflicto.

Lo que se juega en la pregunta

Detrás del debate hay algo más que una discusión académica. Está en juego la forma en que Colombia se cuenta a sí misma su siglo XX. Si el país se urbanizó porque el campo se modernizaba y las fábricas atraían mano de obra, entonces las periferias precarias, las invasiones y los cinturones de miseria son fallas de gestión —un urbanismo tardío, una política social insuficiente—, no cicatrices de una guerra. Si, por el contrario, la ciudad colombiana fue construida por gente que huía, entonces Ciudad Bolívar, Aguablanca y la Comuna 13 son parte del inventario del conflicto armado, y sus habitantes son sujetos de reparación tanto como los campesinos despojados. La distinción no es retórica: define a quién le corresponde qué del Estado, y define también si la clase media urbana que hoy vota, consume y opina en Bogotá o Medellín es heredera pasiva de una modernización o testigo cercano —aunque distraído— de un desastre rural que la construyó.

También está en juego una explicación causal que atraviesa la política contemporánea. Si la primacía urbana es un producto de largo aliento —transición demográfica, industrialización, migración voluntaria—, entonces el conflicto armado contemporáneo se libró en un país cuya mayoría social ya vivía a distancia moral y geográfica del campo, y la guerrilla ruralista perdió su base social antes de perder la guerra. Si, por el contrario, buena parte de esa mayoría urbana fue producida por la propia guerra, entonces la ciudad y el conflicto no son polos opuestos sino caras del mismo proceso, y la percepción de lejanía que dominó a las clases medias colombianas durante décadas fue una ilusión sostenida por la geografía del desplazamiento, no por su ausencia.

Los términos del debate

Hay una tesis que sostiene que la Colombia urbana es hija de violencias rurales sucesivas. Su argumento más fuerte es cronológico y cuantitativo. Entre 1948 y 1958, La Violencia bipartidista dejó más de cien mil muertos, con epicentros en Tolima, Valle, Antioquia y Caldas —justamente las zonas cafeteras que expulsaron población hacia las cabeceras departamentales y las cuatro grandes ciudades—. Entre 1985 y 2016, el conflicto contemporáneo acumuló más de siete millones de víctimas de desplazamiento forzado, con más de cuatro millones contabilizadas solo entre 1985 y 2007. Si a ese torrente humano se le suma la trayectoria del sur de Córdoba, Urabá, el Magdalena Medio, el Catatumbo y los Montes de María, resulta difícil imaginar cómo se habría llenado el país urbano sin el vaciamiento rural que la guerra provocó.

Otra tesis responde con una cronología distinta. Ya en 1964, cuando el desplazamiento contemporáneo apenas era una silueta lejana y La Violencia recién se apagaba, los colombianos vivían mayoritariamente en ciudades: las cuatro principales concentraban el 22,8% de la población nacional, frente al 15,7% de 1951. Entre esos dos censos, la mayoría de las grandes ciudades duplicaron su tamaño, con el aporte migratorio explicando solo la mitad del crecimiento urbano —la otra mitad era vegetativa, hija de las altas tasas de natalidad y de la caída sostenida de la mortalidad—. En 1870, apenas el 7% de los colombianos vivía en municipios con las principales ciudades; en 1964 esa proporción ya era del 32%. La curva empezó a subir mucho antes del asesinato de Gaitán y siguió subiendo con independencia de los picos de violencia. La industrialización explicaría lo demás: Coltejer, fundada en Medellín a comienzos del siglo XX, se convirtió en emblema de una industria textil antioqueña que arrastró urbanización; el "triángulo de oro" Bogotá-Medellín-Cali se consolidó entre 1958 y 1968; el afianzamiento industrial de Bogotá y Medellín ocurrió entre 1930 y 1950, en un país que estaba sustituyendo importaciones a marchas forzadas por el colapso del comercio internacional.

Una tercera lectura interviene desde un flanco menos explorado. La transición demográfica —el envejecimiento gradual, la caída de la fecundidad, la emergencia de una clase media asalariada urbana— sería la variable que a la larga condenó al modelo guerrillero ruralista, mucho antes que los golpes militares. Un país donde en 2015 Bogotá concentraba el 16,6% de la población nacional y el 25,7% del PIB no podía sostener por mucho tiempo una insurgencia campesina cuya base social se había mudado a las comunas de Medellín o al sur de Bogotá y ya no compartía el imaginario agrarista de Manuel Marulanda Vélez. La derrota de la guerrilla, dice esta lectura, la operó la demografía antes que el ejército.

La tesis más incómoda, y la más política, sostiene que separar analíticamente la migración "voluntaria" de la "forzada" es una operación que invisibiliza el carácter violento del proceso urbano en su conjunto. El campesino que en 1955 salió de Líbano, Tolima, hacia Bogotá porque su vecino conservador incendió su rancho, el arrendatario que en 1962 fue desalojado por un terrateniente amparado por el inspector de policía local, y el peón del Valle expulsado en 1970 por la mecanización cañera no son tres historias distintas: son tres formas de la misma expulsión, y todas tienen sujetos, responsables y víctimas. Distinguir la "atracción industrial" de la "expulsión violenta" sería una forma de blanquear estadísticamente lo que fue una violencia estructural continuada, y de negar reconocimiento reparativo a las víctimas urbanas que la Ley 1448 de 2011 dejó por fuera.

La evidencia

Sobre el peso demográfico e industrial de la urbanización previa a la violencia contemporánea, los números son terminantes. El salto del 31% urbano en 1938 al 67,2% en 1985 ocurrió durante décadas en las que se combinaron industrialización sustitutiva, transición demográfica y desplazamiento —no en las que el desplazamiento operó solo—. Entre 1925 y 1973, la proporción de la población económicamente activa dedicada a la agricultura cayó de manera sostenida. La industria textil antioqueña, la energía hidráulica que localizó las plantas de Medellín, los inmigrantes sirio-libaneses, judíos, alemanes e italianos que montaron los primeros comercios e industrias de Barranquilla, la agroindustria cañera del Valle del Cauca preceden y exceden a La Violencia. Las cuatro ciudades que se consolidaron como cabezas regionales en las primeras décadas del siglo XX lo hicieron antes de 1948, no después. La tasa migratoria más alta hacia las ciudades fue del 3% promedio, un flujo alto pero sostenido, no un cataclismo puntual.

Y sin embargo, el peso de la violencia como aceleradora del proceso se sostiene con la misma solidez. La Violencia bipartidista coincidió con una fuerte aceleración de la migración campo-ciudad: en 1958, el mismo año en que se pactaba el Frente Nacional entre Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez, ya había dos ciudades colombianas con más de dos millones de habitantes. El Tolima, epicentro cafetero de la matanza, experimentó un desplazamiento rural-urbano masivo. El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948 detonó el Bogotazo —saqueos, destrucción del sistema de tranvías, quema de iglesias— y, con él, una década de vaciamiento del campo cafetero.

El ciclo se repitió, con actores nuevos, entre 1985 y 2005. El auge paramilitar en Urabá, el Magdalena Medio y el sur de Córdoba, la ofensiva de las FARC en el sur y oriente, la expansión coca-cocaína y el despojo asociado produjeron más de siete millones de expulsados. Solo en Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién, entre 1994 y 2006, los paramilitares protagonizaron decenas de casos de desplazamiento forzado con miles de víctimas. En el Valle del Cauca, los Bloques Calima y Pacífico de las AUC, formados con asesoría de las ACCU de los hermanos Castaño, fueron responsables de más del 90% del éxodo del período 1999-2002. Ese torrente humano se dirigió mayoritariamente hacia las ciudades intermedias y grandes.

Cuando se examina no el volumen de la urbanización sino su forma, la tesis industrialista pierde capacidad explicativa y la tesis del desplazamiento gana terreno. Los barrios populares autoconstruidos por poblaciones empobrecidas —entre ellas familias desplazadas por la violencia— equivalen a comienzos del siglo XXI a aproximadamente una cuarta parte del área urbana construida del país. El 40% de los predios de las grandes ciudades colombianas carecen de títulos de propiedad. Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá, registró en el censo de 2005 que el 76% de sus hogares vivía en pobreza y el 25% en pobreza extrema. Aguablanca en Cali y las comunas de Medellín repiten el patrón.

Estos barrios no fueron construidos por el mercado inmobiliario que acompañó al "triángulo de oro" industrial: fueron levantados, muchas veces en una sola noche, con palos y plásticos, por gente que necesitaba establecer posesión antes de que llegara la policía. El barrio Nuevo Chile en Bosa recibió principalmente población del Tolima, el Quindío y el Huila expulsada por La Violencia; una mujer afrocolombiana desplazada del Chocó terminó vendiendo chontaduro en las calles de Cali. Ciudad Kennedy, planificada para 80.000 personas en su primera fase durante el gobierno de Alberto Lleras Camargo, terminó desbordada y calificada como un desatino urbanístico que, por fuerza de las circunstancias, cambió el curso del desarrollo urbano de Bogotá.

La industria y la demografía llenaron el país urbano, pero el desplazamiento decidió cómo se veía. La primacía cuantitativa de las cuatro ciudades es explicable sin La Violencia; la textura de precariedad, informalidad, autoconstrucción y estigmatización con la que crecieron sus periferias, no.

Hay, además, evidencia sobre las consecuencias posteriores de esa doble determinación. Los barrios receptores de desplazados fueron estigmatizados como "zonas rojas", "repúblicas independientes" o territorios donde "no llega el Estado", una nomenclatura que legitimó tanto la ausencia estatal como la intervención militar sobre esas poblaciones. En la Comuna 13 de Medellín, muchos desplazados que llegaron ya habían experimentado desplazamientos previos desde municipios rurales de Antioquia o del Chocó: el redesplazamiento intraurbano se convirtió en fenómeno cotidiano, y la Ley 1448 de 2011 —al no reconocer los hechos ocurridos en la ciudad como violencias del conflicto armado sino como delincuencia común— consolidó su invisibilización jurídica.

Las estimaciones más citadas sobre La Violencia se acercan a los ciento treinta mil muertos, pero revisiones econométricas posteriores, cruzando censos y tasas de natalidad, rebajan la cifra a menos de la mitad para 1949-1958. La discrepancia importa historiográficamente, aunque para la pregunta que aquí interesa el orden de magnitud del desplazamiento —no el de las muertes— es lo decisivo, y sobre ese punto no hay controversia: las regiones cafeteras se vaciaron.

La respuesta

La primacía urbana colombiana tiene una doble determinación que no se deja reducir: la industrialización sustitutiva, los excedentes cafeteros y la transición demográfica explican el volumen y la jerarquía del sistema urbano desde los años treinta, mientras que los dos grandes ciclos de violencia —1948-1958 y 1985-2005— explican la forma específica de esa urbanización, es decir, su carácter informal, periférico, estigmatizado y atravesado por actores armados. Separar ambas causas produce una imagen falsa del proceso. Sin la industrialización y la caída de la mortalidad, la violencia habría producido campamentos de refugiados, no metrópolis; sin la violencia, Colombia habría sido igualmente urbana, pero con una geografía social radicalmente distinta.

La tesis demográfico-industrial acierta en el punto que más importa estadísticamente: la curva de urbanización arranca antes de La Violencia y se sostiene por su propia inercia durante décadas. En 1964, cuando La Violencia bipartidista se apagaba y el desplazamiento contemporáneo aún no comenzaba, los colombianos ya vivían mayoritariamente en ciudades. Negar esto es forzar la cronología para hacerla encajar en un relato de guerra continua.

Pero la tesis del factor violento acierta en algo que la estadística no captura: la Colombia urbana concreta, la que se puede visitar en Ciudad Bolívar o en Aguablanca, no se parece a la Colombia urbana que habría producido una industrialización pacífica. La extensión de los barrios autoconstruidos, el 40% de predios sin título, las invasiones organizadas en una sola noche, los inquilinatos de las zonas centrales abandonadas por las élites nada de eso es hijo de la industria textil antioqueña ni del ingenio azucarero del Valle. Es hijo de la expulsión.

La lectura demográfica sobre el fin del proyecto guerrillero tiene fuerza en un punto sutil. En 2015, cuando se firmaban los preacuerdos de La Habana, más del 70% de los colombianos vivía en ciudades y solo el 14% de la población desplazada registrada en el RUV se había asentado en las principales ciudades del país —el resto se quedó en los municipios más pobres y vulnerables—. La mayoría social colombiana, la que decidía elecciones y sostenía el consenso público, era urbana, no rural, y no era desplazada. La guerrilla ruralista de Manuel Marulanda perdió representatividad en un país cuyo centro demográfico se había mudado de coordenadas. La demografía ganó una batalla que las armas por sí solas no habrían ganado —aunque la ofensiva militar del gobierno de Álvaro Uribe Vélez desde 2002 y la política de seguridad democrática siguen siendo indispensables para explicar el cierre del ciclo—.

La denuncia de la separación analítica entre migración voluntaria y expulsión violenta tiene razón política aunque no tenga razón contable. Muchos campesinos que aparecen en las estadísticas como "migrantes económicos" fueron en realidad expulsados por procesos que combinaban violencia física, coerción de terratenientes apoyados por funcionarios locales y transformación agraria capitalista —el arroz, el algodón, el sorgo, la caña—. La Ley 1448 dejó fuera del reconocimiento reparativo a víctimas urbanas cuya condición de víctimas es indiscutible. Pero la reivindicación política de reconocer el continuum de violencia que produjo la ciudad no puede llevarse hasta el punto de negar que hubo migración por atracción industrial: en Medellín entre 1907 y 1930, en Barranquilla con los comerciantes sirio-libaneses, en el Cali del "triángulo de oro" entre 1958 y 1968, hubo gente que llegó buscando trabajo, no huyendo de balas. Confundir ambos flujos es tan cuestionable como separarlos por completo.

La Colombia urbana es a la vez producto de una modernización de larga duración y de una guerra prolongada. Ambos procesos operaron simultáneamente y se retroalimentaron: la industria atrajo, la violencia expulsó, y la ausencia de una política pública capaz de anticipar el flujo combinado produjo la periferia autoconstruida como forma dominante del hábitat popular colombiano. La violencia no aceleró un proceso que habría ocurrido igual; le imprimió una textura sin la cual no se entiende ni el urbanismo ni la política de la Colombia contemporánea.

De aquí se derivan tres consecuencias. La primera es la informalidad estructural: cuando una cuarta parte del suelo urbano nacional es autoconstruido y el 40% de los predios de las grandes ciudades carece de títulos, la informalidad deja de ser una anomalía y se vuelve el patrón. La segunda es la fractura urbano-rural: la Colombia urbana miró durante décadas al campo como un lugar ajeno, atrasado y violento —un "territorio nacional", una "zona roja"—, y esa distancia moral, cultivada por la estigmatización de las periferias que recibían campesinos, hizo posible que la guerra rural transcurriera con relativa indiferencia en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla durante décadas. La tercera es la percepción distante de la guerra: la clase media urbana que decidió el plebiscito de 2016 y las elecciones subsiguientes era, en buena parte, descendiente inmediata de campesinos desplazados por La Violencia; sin embargo, había sido educada en un relato que separaba la ciudad de la guerra, como si vivieran en países distintos. Esa amnesia genealógica es, quizás, el precio simbólico más alto que Colombia pagó por la doble determinación de su urbanización.

Lo que queda abierto

Varios flancos no se cierran. El primero es el peso relativo exacto de la expulsión violenta y de la transformación agraria capitalista en cada ciclo migratorio. La generalización de la agricultura empresarial desde 1945, con los cultivos de arroz, algodón, sorgo y azúcar que desplazaron ganadería y campesinado en el Tolima, el altiplano Cundiboyacense, las sabanas del Caribe y el Valle del Cauca, produjo un flujo migratorio continuo que se entrelazó con el flujo violento sin que sea siempre posible distinguirlos. El Plan "Las Cuatro Estrategias" del gobierno de Misael Pastrana Borrero, entre 1970 y 1974, apostó explícitamente por la urbanización como modelo de modernización y funcionó como la otra cara de la contrarreforma agraria. Cuánto de la migración de esos años fue "empujada" por la violencia y cuánto "jalada" por la política pública urbana sigue sin respuesta precisa.

El segundo flanco es el destino de la mayoría de los desplazados contemporáneos. Solo el 14% de la población registrada en el RUV se ubica en las principales ciudades: el resto está en municipios pobres y vulnerables, en un archipiélago de recepción de segundo orden que las estadísticas nacionales apenas iluminan. Buena parte de la conversación pública sobre desplazamiento y ciudad ha girado en torno a Ciudad Bolívar, Aguablanca y la Comuna 13, pero la mayor parte del desplazamiento contemporáneo no llegó ahí.

Queda, finalmente, la pregunta sobre la reparación. Si la ciudad colombiana fue construida en parte importante por víctimas del conflicto —incluso por víctimas cuya condición de víctimas fue producida en la propia ciudad, mediante el redesplazamiento intraurbano—, ¿qué debe la sociedad urbana a esa historia? La Ley 1448 respondió con un criterio restrictivo; otras voces han empujado hacia un reconocimiento más amplio. Ese pulso —entre la contabilidad jurídica de las víctimas y la genealogía material de las ciudades que las recibieron— es la última consecuencia, no resuelta, de haber sido a la vez un país que se industrializó y un país en guerra, sin haber decidido nunca cuál de los dos era.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

52 documentos · 62 fragmentos de referencia
01Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 72, 1492 fragmentos
[1]

fue la relación entre lo urbano y lo rural: en 1938, el 31% de la población habitaba en las cabeceras municipales, lo que representa que para entonces unos 2.700.000 habitantes vivían en condiciones más cercanas a la vida urbana que a la rural, mientras que los restantes 6.000.000 estaban dedicados a las faenas del…

p. 72
[20]

zonas del centro de Bogotá saqueadas y reducidas a escombros; el sistema de tranvías quedó afectado, varias iglesias y diversos archivos eclesiásticos fueron quemados, y los negocios, en especial los que parecían simpatizar con los conservadores, fueron presa de asaltos. De los principales líderes populistas de…

p. 149
02Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 372, 3802 fragmentos
[2]

departamentos minifundistas y de alta concentración poblacional, se vieron sacudidas por intensos conflic- tos agrarios, episodios de violencia ex- trema, además de depresión de sala- rios y desempleo, circunstancias que Cuadro 11 Tasas de crecimiento de la población de las capitales de departamento (miles)…

p. 372
[6]

vertiginoso proceso de urbanización. Al elevado y progresivo crecimiento vegetativo de las ciudades se sumaban las masivas corrientes mi- gratorias de las áreas rurales y pueblos pequeños. La mayoría de las ciudades vieron duplicar su población en los trece años comprendidos entre 1951 y 1964 y algunas como Bogotá,…

p. 380
03Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 561 fragmento
[3]

of population growth dur- ing the first half of the twentieth century to reach 2.2 percent. These positive demographic shifts, together with difficulties of implementing family planning given the conservative Catholic beliefs that dominated society, resulted in a demographic explosion in the 1960s and 1970s. During…

p. 56
04Homofobia y agresiones verbales: La sanción por transgredir la masculinidad hegemónica. Colombia 1936-1980Walter Alonso Bustamante Tejada · 2008 · p. 461 fragmento
[4]

i s m i nuci6n 1 2 Coinciden diferentes historiadores en afirmar, unos con mayor �nfasis que otros, que en " las primeras d�cadas del siglo x x Colombia conoce por primera vez desde Ia lndependencia, cierto grade de estabilidad polltica y social ". M. Arrubla y otros, op. cit., p. 1 86. 4 6 HOM OFOBIA Y AGRESIONES…

p. 46
05Medellín: memorias de una guerra urbanaMarta Inés Villa Martínez, Ana María Jaramillo Arbeláez, Jorge Giraldo Ramírez, Manuel Alberto Alonso Espinal, Sandra Arenas Grisales, Pablo Bedoya Molina, Luz María Londoño Fernández · 2017 · p. 501 fragmento
[5]

1.1. El marchitamiento de la primavera de Medellín: 1965-1981 Aunque la urbanización de la población colombiana fue rápida y prema- tura respecto a indicadores mundiales, y a veces se le atribuyeron efectos perversos sobre la vida citadina, “Colombia vivió un proceso de urbaniza- ción típico, similar en su velocidad y…

p. 50
06Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 1731 fragmento
[7]

volvi ó a justificar el marv- nimiento de ciudades pr ó speras que se volvieron n ú cleos din á micos di ce sarrollo. ’ MANUAL DE HISTORIA III. 181 E ¡ proceso de desarrollo en Colombia tambi é n se puede medir en t é r-. qc3 ¿ 6 ] grado de especiailzacl ó n e inversi ó n en la econom í a. Como esta- SjUtamente la…

p. 173
07Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 2851 fragmento
[8]

empleados. Hacia 1910, su capacidad productiva se había duplicado, la planta con- sumía unos 300 caballos de fuerza de electricidad generada por una 35 Oliver La Farge ha escrito en términos similares sobre la experiencia de Guatemala con el cultivo del café. La Farge considera que el advenimiento de la producción y…

p. 285
08Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 191 fragmento
[9]

se dio, por ejemplo, en la agroin- dustria cañera del Valle del Cauca, con grandes capitales invertidos en maquinaria, o en las fincas ganaderas de la región caribeña, con notables mejoras gracias a la importación de semillas de pastos y de reses de alta calidad. La diversidad de la economía también se aprecia en el…

p. 19
09Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 701 fragmento
[10]

hasta los años veinte, y luego bajo la República Liberal, hasta 1946. Económicamente, con la consolidación del café como producto de exportación, se inició un lento proceso de ampliación del mercado nacional. Posteriormente las coyunturas internacionales exigieron la sustitución de importaciones, generando las bases…

p. 70
10Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 7221 fragmento
[11]

conocida y experi- mentada. Las operaciones sobre acciones de estas empresas daban buena parte de su materia prima al mercado bursátil, que ya tomaba cierta importancia, aunque sin organiza- ción formal. Aunque la región de Medellín está relativamente bien provista de carbón mineral, no jugó papel impor- tante este…

p. 722
11Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 2362 fragmentos
[12]

la Costa un tipo de hacienda que inmovilizara cantidades apreciables de arrenda- tarios), a lo cual se sumó el arribo de un núcleo pequeño de inmigrantes sirio-libaneses, judíos del este europeo, alemanes e italianos, que montaron un número apreciable de comercios de importación y varias industrias. Según Nichols, "en…

p. 236
[13]

la Costa un tipo de hacienda que inmovilizara cantidades apreciables de arrenda- tarios), a lo cual se sumó el arribo de un núcleo pequeño de inmigrantes sirio-libaneses, judíos del este europeo, alemanes e italianos, que montaron un número apreciable de comercios de importación y varias industrias. Según Nichols, "en…

p. 236
12Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 901 fragmento
[14]

Los analistas han caracterizado el crecimiento de las ciudades en función del proceso de indus- trialización de la siguiente forma: 1930-1950, afianzamiento de la industria y de los centros más Conjunto residencial Los Sauces, del arquitec- to Alfonso García Gal- vis, 1981. importantes (Bogotá y Medellín); 1950-1958,…

p. 90
13No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 721 fragmento
[15]

el libro La Violencia en Colombia 149 se establece que entre 1948 y 1958 murieron 134.820 personas, entre civiles y armados, a causa de este conflicto (la mayoría en el Tolima, Valle, Antioquia y Caldas) y eleva la cifra a 200.000 a partir de una estimación de personas heridas que luego murieron, o que fueron…

p. 72
14Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 21, 262 fragmentos
[16]

su la Colección del periódico “ El Cronista ”, también, aunque de manera más escasa, se pueden apreciar ciertos sucesos de mujeres que están relacionadas con hechos sobre la Violencia y que resultan ser también importantes para este trabajo. Por último y, marginalmente, se cita la prensa periódica, en la que se…

p. 21
[17]

que llegó bastante población desplazada y amnistiada por políticas gubernamentales. Muchos de ellos llegaban a donde familiares, pero al poco tiempo, se ubican en zonas periféricas o sitios de invasión para trabajar como vendedores ambulantes, en construcción, servicio doméstico u otros oficios ocasionales. 1.3…

p. 26
15Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4521 fragmento
[18]

campesinos pobres. En conclusión, las cifras de mortalidad posible causada por la violencia en Colombia entre 1949 y 1958, con base en las pocas fuentes fidedignas disponibles, serían las que se presentan en la tabla 19.3. Tabla 19.3 Cifras de mortalidad posible causada por la violencia en Colombia entre 1949 y 1958…

p. 452
16Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1151 fragmento
[19]

in 1950, but he was murdered in the center of Bogot á on April 9, 1948, a day that changed the history of the nation, much as the assassination of President Kennedy in 1963 changed U.S. society. The marginalized working class, people who felt that government, laws, and society were stacked against them, were stunned…

p. 115
17Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 4301 fragmento
[21]

la Violencia. Durante esta fase el ejército colombiano ·hizo frente a fieras organizaciones de bandidos en las zonas cafeteras centrales y, apoyado por grupos de contramsurgencia de Esta dos UnidoS, emprendió una ofensiva contra las comunidades rurales de orientación marxista en ciertas regiones aisladas y…

p. 430
18Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 261 fragmento
[22]

y de nuevo cuño, y, consecuente, se preci pitó al campamento madre del eln en las selvas del Opón? Según Camilo, La Violencia ha constituido para Colombia el cambio socio-cultural más impor tante en las áreas campesinas desde la Conquista efectuada por los españoles. Por conducto de ella las comunidades rurales se han…

p. 26
19El desplazamiento en Colombia: Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez (editoras) · 2005 · p. 95, 3182 fragmentos
[23]

reside en los centros urbanos. Esta tendencia se articula, en nuestro caso, con la existencia de un conflicto armado cuasipermanente que ha llevado, en las dos últimas décadas, a 3´200.000 personas a buscar asilo en las ciudades grandes e intermedias (Codhes, 2004). La guerra y los desplazamientos forzados han sido,…

p. 95
[43]

J ORGE A RTURO S ALCEDO 318 En reacción a lo anterior, sectores radicales de las élites optaron por recomponer las viejas estructuras armadas que estaban al servicio del cartel de Cali, y con la asesoría de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) conforman los Bloques Calima y Pacífico de las AUC,…

p. 318
20El desplazamiento en Colombia. Regiones, ciudades y políticas públicasMartha Nubia Bello, Marta Inés Villa Martínez · 2005 · p. 95, 3182 fragmentos
[24]

reside en los centros urbanos. Esta tendencia se articula, en nuestro caso, con la existencia de un conflicto armado cuasipermanente que ha llevado, en las dos últimas décadas, a 3´200.000 personas a buscar asilo en las ciudades grandes e intermedias (Codhes, 2004). La guerra y los desplazamientos forzados han sido,…

p. 95
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J ORGE A RTURO S ALCEDO 318 En reacción a lo anterior, sectores radicales de las élites optaron por recomponer las viejas estructuras armadas que estaban al servicio del cartel de Cali, y con la asesoría de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) conforman los Bloques Calima y Pacífico de las AUC,…

p. 318
21¿Un nuevo ciclo de la guerra en Colombia?Francisco Gutiérrez Sanín · 2020 · p. 1051 fragmento
[25]

por una acelerada urbanización, entre otras cosas debido al impacto acumulado de los dos grandes ciclos de violencia de los que hemos venido hablando aquí y la consiguiente estela de desestabilizaciones de las economías agrarias y de desplazamiento masivo que estos dejaron. En 1964, el 70 % de la población colombiana…

p. 105
22Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 491 fragmento
[26]

estuvo estrechamente vinculado a las dinámicas de la guerra. Al impacto de la industrialización se sumó el desplazamiento forzado como uno de los factores que definió los ritmos, tamaños y dinámicas específicas del crecimiento y transformación de las ciudades. Los primeros ciclos fundacionales 72 no garantizaron la…

p. 49
23Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 601 fragmento
[27]

assistance, the Caja de Crédito Agario was authorized to make up to 5 million pesos available in loans to colonos, and on September 26, the commission received 300,000 pesos to begin the process. 24 According to historian Myriam Jimeno Santoyo, “The magnitude of coloni- zation produced by the destabilization of rural…

p. 60
24Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1751 fragmento
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Anual de Historia “Ernesto Restrepo Tirado” Panel 2 · Colonización, coca y movimiento social: el caso del Putumayo 175 iniciaron esfuerzos para colonizar esta parte de la Amazonia con el fin de ejer- cer su soberanía sobre esta área de frontera. 1947-1962: la colonización de la violencia Durante este periodo se…

p. 175
25Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 404, 4212 fragmentos
[29]

relatos de sus familiares sobre los hechos de desplazamiento forzado 1223. El común denominador 1217 JEP-CEV-HRDAG, «Proyecto conjunto de integración de datos y estimaciones estadísticas sobre violaciones ocurridas en el marco del conflicto armado colombiano». 1218 El subregistro antes de 1985 es más amplio y llega a…

p. 404
[33]

quedaron completamente abandonadas, las escuelas sin estudiantes y esos campesinos, la mayoría, se desplazaron a las ciudades» 1274. Inés, una mujer afrocolombiana que fue desplazada en 2015 de San Juan de Nuarama, en el litoral del río que lleva ese mismo nombre, en el departamento del Chocó, recuerda que grupos…

p. 421
26Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 4641 fragmento
[30]

Social Solidarity Network Year Rights and Displacement (RSS) / Social Action of the (Codhes) 1 Colombian Government 1985-94 720,000 7,886 2 1995-99 1,123,000 86,734 2000 317,375 287,064 2001 341,925 347,663 2002 412,553 414,814 2003 207,607 211,203 2004 287,581 199,965 2005 310,387 217,773 2006 221,638 201,623 2007…

p. 464
27¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 671 fragmento
[31]

acelerada urbanización que no pudo ver o que quizás optó por ver solo lo que le era próximo y más llamativo. En este sentido, la nuestra es una violencia con mucho impacto en lo local y lo regional, pero con muy poca resonancia en lo nacional. A eso quizás se deban la sensación generalizada de habituación al conflicto…

p. 67
28Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Dinámicas urbanas de la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 53, 582 fragmentos
[32]

mismo tiempo se abrieron huecos, se clavaron palos, se instalaron plásticos. A las seis de la mañana, estaban montados treinta ranchos. Sus palos y sus paredes de plástico. Ya habíamos hecho posesión y para cuando llegaron los policías ya estaban prendiendo las ollas y repartiendo los primeros tintos. Y aunque nos…

p. 58
[35]

menos. En, Informe de la Alcaldía de Bogotá. Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá (SDP), «Análisis demográfico y proyecciones poblacionales de Bogotá». 54 fiflćflThxiff fffl. iThififf xffff ćff ff periferias urbanas, al igual que los territorios de periferia en todo el país fueron estig- matizados como…

p. 53
29The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 2371 fragmento
[34]

basic services and urban infrastruc- ture. Like other neighborhoods that receive desplazados in Bogotá, such as Usme, Soacha, Tunjuelito, Bosa, or Kennedy, or Aguablanca in Cali and the comunas of Medellín, Ciudad Bolívar remains poorer than the rest of the city. In 2005, census takers categorized 76 percent of its…

p. 237
30Mayorías sin democracia. Desequilibrio de poderes y Estado de derecho en Colombia, 2002-2009Mauricio García Villegas, Javier Eduardo Revelo Rebolledo · 2009 · p. 241 fragmento
[36]

franja en Cúcuta y otra en Ipiales, el resto de la frontera sur-oriental ha sido tierra de nadie, por la que circulan armas, cocaína y di- nero ilegal a discreción. 7 La territorialidad difusa hace imposi- ble la soberanía del Estado sobre su territorio y es una garantía para que los intermediarios operen en la…

p. 24
31Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1021 fragmento
[37]

populares en Bogotá, Tunja, Ibagué y Neiva. Todo esto ocurrió de forma paralela a las dinámicas de desplazamiento forzado de la población campesina en territorios donde se acentuó la violencia. Algunos de estos procesos de desplazamiento estuvieron marcados por la influencia de sectores políticos liberales, comunistas…

p. 102
32Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 2031 fragmento
[38]

avances de la in- fluencia urbana. En las ciudades la nueva arquitectura popular se desa- rrolló en condiciones muy distintas a las de la arquitectura tradicional, con premura y bajo presiones muy fuertes de índole social, económica e institu- cional. Los barrios y las viviendas ina- cabadas se establecieron como los…

p. 203
33Tierras. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoAlejandro Reyes Posada · 2018 · p. 901 fragmento
[39]

cuando empezó el registro oficial. Una nación desplazada periodiza el desplazamiento contemporá- neo en cuatro periodos: • 1980-1988: desplazamiento silencioso en el escalamiento del con- flicto armado. • 1989-1996: continuidad del desplazamiento en el nuevo pacto social. • 1997-2004: gran éxodo forzado en la Colombia…

p. 90
34Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 811 fragmento
[40]

incorporado unas dosis de violencia de gran importancia, al acompañarse generalmente de masacres, combates armados, emboscadas, bombardeos o erradicación de cultivos ilícitos que han terminado por agredir directamente a la población civil colombiana. Lo más preocupante es que en los últimos años de la presidencia de…

p. 81
35Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 39, 1502 fragmentos
[41]

afectando el 60 por ciento de los mu- nicipios del territorio nacional (ver Mapa 4). Al analizar la magnitud del desplazamiento a nivel regional, tres regiones sobresalen como las mayores expulsoras y represen- tan más de la mitad de los éxodos registrados en este periodo: Urabá; Magdalena Medio; y Alto Sinú y San…

p. 150
[54]

territorios colectivos reconocidos por el Estado. 39 Desplazamiento forzado: la historia olvidada, ignorada y silenciada en Colombia campo colombiano. Sin embargo, en la última década ha venido en aumento los desplazamientos urbanos que constituyen el 13 por ciento de la población desplazada. En cuanto a las modalida-…

p. 39
36Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. El campesinado y la guerraComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1411 fragmento
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Gráfica 1. Desplazamiento forzado en Colombia Fuente: Elaboración propia, con base en el Registro Único de Víctimas. En el mapa 10 se puede observar el comportamiento regional del desplazamiento en la población rural no étnica, como una aproximación a lo campesino, por periodos, dividido por quinquenios a partir de…

p. 141
37Estrategias de guerra y trasfondos del paramilitarismo en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién. Tomo ILaura Milena Ballén Velásquez, Ronald Edward Villamil Carvajal, Luisa Fernanda Hernández Mercado · 2022 · p. 3711 fragmento
[45]

ACCU: 1994−1997 AUC: 1998−2006 Fuente: CNMH-DAV (2018). Base de datos sobre violaciones a los DD. HH e infracciones al DIH cometidas por grupos paramilitares en el Urabá antioqueño, sur de Córdoba, bajo Atrato y Darién (ACCU, BEC; BB, BHT) (1994-2006). De la totalidad de los 98 casos identificados a partir de esta…

p. 371
38Cruzando la frontera: Memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río AraucaCentro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 3271 fragmento
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71 5 2.560 Arauquita 64 118 68 130 176 308 517 960 848 2761 2566 3135 1224 932 550 506 111 15.255 Fortul 33 32 10 50 114 138 194 192 118 978 999 799 458 341 255 140 40 4.982 Saravena 82 115 107 299 413 633 748 919 688 1207 1677 1519 975 672 530 444 126 11.486 Tame 39 319 290 425 784 3234 3384 3247 3246 4773 6956 5012…

p. 327
39Tierra y carbón en la vorágine del Gran Magdalena. Los casos de las parcelaciones de El Toco, El Platanal y Santa FeYamile Salinas Abdala, María Paula Hoyos, Ana María Cristancho · 2018 · p. 901 fragmento
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2004 se incrementaron los desplazamientos masivos en la Sierra Nevada de Santa Marta, la Ciénaga Grande y la Serranía del Perijá (Gráfica 4). En ese perío- do esas tres subregiones del Magdalena Grande, según el CNMH se encontraban entre las once regiones del país con mayor pobla- ción expulsada por la violencia…

p. 90
40Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 3841 fragmento
[48]

tan sólo obtu- vieron el asentamiento de unos pocos pioneros, mientras el interés coloni- zador se dirigía a las inmediaciones de las áreas ya incorporadas. Alrededor de 1945 empezó a gene- ralizarse la agricultura de corte em- presarial, la cual desplazó a los cam- pesinos de algunas zonas mecaniza- bles, como…

p. 384
41El Desarrollo de la Agricultura en ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1982 · p. 431 fragmento
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Codazzi y el Magdalena Medio" Esta apreciación de Currie, de que un cultivo tras otro hayan bajado de las laderas a las tierras planas, debe ser una expresión figurativa. De hecho, muchos de los cultivos comerciales eran an- tes prácticamente inexistentes o se cultivaban en áreas reduci- das de las planicies. Estos…

p. 43
42Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 2541 fragmento
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articuladas a la Federación Nacional Campesina e Indígena. La respuesta de las autoridades y del Ministerio de Economía y de Trabajo fue generalmente pasiva, mientras que los funcionarios regionales terciaron a favor de los intereses terratenientes. Fue común encontrar en los desalojos la participación de los…

p. 254
43Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5031 fragmento
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Bogotá: IEPRI-Debate, 2014, 278-279. 994 Esta ley revivió la aparcería que había sido implementada con la Ley 100 de 1944. 995 Entrevista 139-VI-00039. Exfuncionario Incora, abogado, víctima. 996 Entrevista 200-PR-00847. Hombre, exfuncionario, Puerto Asís. 504 fiflffffflhalz g osrlescmflrnlcsz protagonismo en los…

p. 503
44Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 3721 fragmento
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exclusivamente como una consecuencia de la guerra o de las lógicas de la confrontación de los actores armados y sus permanencias, sino que tiene y ha tenido múltiples causas, resultado de prácticas violentas promovidas por actores criminales y sus alianzas políticas y económicas. (…) debido a la cooptación de la…

p. 372
45Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 1301 fragmento
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que han transformado la producción de la tierra. Muchas de e st as llegaron a los territorios campesinos a partir del despojo 341, pero también hubo varias que surgieron de la transformación de unos imaginarios de futuro que han sido trastocados por las vi olencias vividas en el campo. Los movimientos sociales…

p. 130
46No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 1201 fragmento
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entidades estatales lo han convertido en un hecho invisible 242. La Ley 1448 del 2011, lejos de ayudar a las víctimas de desplazamiento forzado intraurbano, implicó un retroceso en materia de reconocimiento, «puesto que los hechos ocurridos en la ciudad y, particularmente, los casos de desplazamiento forzado…

p. 120
47Desplazamiento forzado en la Comuna 13: La huella invisible de la guerraLuz Amparo Sánchez, Marta Inés Villa, Pilar Riaño · 2011 · p. 991 fragmento
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Comuna, de los que fueron también desplazados. Capítulo 2 99 Como se ha venido señalando, se trata de una población que en muchos casos es redesplazada, es decir que son personas para quienes la salida de la Comuna se suma a otras experiencias de desplazamiento previas producidas en municipios pequeños, en áreas…

p. 99
48Regiones y conflicto armado. Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoClara Inés García · 2018 · p. 1181 fragmento
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desplaza- miento forzado de las zonas rurales, chocaban con las novedades que imponía el intenso conflicto armado que se cernió en las ciu- dades desde finales de los años 1990. Sus códigos de referencia le impedían el reconocimiento de los mismos hechos en espacia- lidades diferentes a las tradicionales. Lo…

p. 118
49Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 2781 fragmento
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de las capitales de- partamentales. - El segundo nivel (1) en la jerarquia urbana esté conformado por los centros regionales de im- portancia nacional, que concentran la mayorfa de los servicios financieros de su region y son sede de importantes empresas comerciales e industriales. Ofrecen todos los bienes y servicios…

p. 278
50Gran Enciclopedia de Colombia - Geografía 2Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Fernando Wills Franco (Dirección de proyecto); Camilo Calderón Schrader, Alberto Ramírez Santos (Coordinación editorial) · 2007 · p. 461 fragmento
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ferro- carriles llegan hasta el mar, las carreteras unen ciudades y aldeas, se cruzan por el cielo los aviones. Entre el servicio militar, los autobuses, unos afios de violencia y otras dia- bluras semejantes, pasa la capital de las cien mil almas de comienzos del siglo xx a los millones de habitantes de hoy. Lo mismo…

p. 46
51Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 281 fragmento
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ciudades inter- medias como Pereira, Bucaramanga, Cartagena y otras, indicaba un reparto de las oportunidades de crecimiento industrial y de los servicios en muchas regiones del país que, sin embargo, se va concentrando a favor de la capital. En 2015, Bogotá alberga el 16, 6 % de la población, con 8 millones de…

p. 28
52Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 2402 fragmentos
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Para superar esta fuente de confusión se conservarán para el análisis solamente los centros poblados de más de 20.000 habitantes, que poseen un volumen de población significativo como para desarrollar sectores se- cundario y terciarios suficientes. ¿Cómo se dividen los centros urbanos según su tamaño? El rango…

p. 240
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Para superar esta fuente de confusión se conservarán para el análisis solamente los centros poblados de más de 20.000 habitantes, que poseen un volumen de población significativo como para desarrollar sectores se- cundario y terciarios suficientes. ¿Cómo se dividen los centros urbanos según su tamaño? El rango…

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