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Ensayo · Independencia · 1810–1831

La prensa y la Gran Colombia

Entre 1811 y 1831, la prensa política grancolombiana —La Bagatela, el Correo del Orinoco, la Gaceta de Colombia y decenas de hojas provinciales— fabricó el vocabulario del pueblo soberano, personalizó la enemistad Santander-Bolívar y prefiguró discursivamente la disolución de la república antes de que ocurriera de hecho. El debate historiográfico gira en torno a si esa tipografía fue dispositivo constitutivo del Estado-nación o mero accesorio de la guerra y la política.

14 min de lectura2.928 palabras30 documentos46 fragmentos
La prensa y la Gran Colombia
Actualizado 03 de agosto de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

La prensa grancolombiana fue un dispositivo constitutivo y no un accesorio: la república existió primero como enunciado impreso —en el Correo del Orinoco desde 1818, en la Ley Fundamental del 17 de diciembre de 1819 difundida por hojas provinciales— y solo después como realidad administrativa. La Gaceta de Colombia (566 números, 800 ejemplares, 330 distribuidos gratuitamente a autoridades) inventó un modelo de comunicación estatal que las tres repúblicas sucesoras heredaron sin ruptura sustancial. La guerra de tinta santanderista-bolivariana entre 1823 y 1830 no fue síntoma de la ruptura institucional sino su prefiguración: la polarización tipográfica precedió y moldeó la polarización constitucional que desembocó en la dictadura de 1828 y la disolución de 1830. Sin embargo, con tiradas de 800 ejemplares y públicos lectores restringidos a élites urbanas, la prensa fabricó identidades para esas élites letradas, no para la población general, cuyas lealtades seguían vínculos de vecindad y clientela ajenos al debate impreso.

La tensión

La tensión central enfrenta a quienes atribuyen a la prensa un papel constitutivo del Estado-nación grancolombiano —construyendo al pueblo republicano antes de que existiera capacidad institucional para hacerlo, y disolviendo discursivamente la unión antes de que Páez la formalizara— con quienes señalan los límites estructurales de esa tesis: tiradas de 800 ejemplares, meses de retraso entre Cartagena y Bogotá, y asambleas electorales que seguían lógicas de clientela y vecindad impermeables al debate impreso. Una segunda tensión opone la lectura de la enemistad Santander-Bolívar como producto de una guerra de tinta en la que los publicistas necesitaban dos polos personales para construir sus argumentos, frente a la interpretación que la reduce a conflicto de proyectos constitucionales reales —centralismo vitalicio versus legalidad de 1821— en la que la prensa fue amplificador y no causa. Una tercera tensión, menos explorada, enfrenta la tesis de la prensa como dispositivo nacional con la evidencia de que la prensa cartagenera y guayaquileña operaba inscrita en circuitos atlánticos y caribeños —Kingston, Willemstad, puertos estadounidenses— que precedían y desbordaban al Estado colombiano, sugiriendo identidades regionales más robustas que la identidad grancolombiana que la Gaceta intentaba fabricar desde Bogotá.

Temas
Opinión pública y formación del Estado-nación en HispanoaméricaConflicto Santander-Bolívar y la disolución de la Gran ColombiaPrensa bélica e identidad republicana en la independencia neogranadinaCircuitos atlánticos y caribeños de información en el siglo XIX
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Ensayo completo

La lectura

¿Creó la prensa a la Gran Colombia, o solo la nombró antes de que existiera?

Entre la aparición de La Bagatela de Antonio Nariño en 1811 y el cierre de la Gaceta de Colombia a finales de 1831, la Nueva Granada, Venezuela y Quito produjeron un fenómeno singular: una república que existió en tipografía antes que en instituciones, y que se disolvió también en columnas antes que en campamentos. La prensa política del ciclo grancolombiano —hojas insurgentes, gacetas oficiales, panfletos de facción y periódicos provinciales— no fue accesorio bélico ni ornamento republicano, sino el taller donde se fabricaron a la vez el vocabulario del pueblo soberano, la enemistad entre Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, y las identidades provinciales que acabaron rompiendo la unión. Ese taller operó, sin embargo, sobre un país cuya geografía —distancias, costos, retrasos de semanas o meses— limitó estructuralmente el alcance de sus impresos: una tirada de 800 ejemplares por número no sostiene por sí sola el poder que a veces se atribuye a la imprenta de la época.

¿El Estado creó su opinión pública, o la opinión pública creó al Estado? En la Gran Colombia la pregunta toma una forma peculiar. La república se proclamó por Ley Fundamental el 17 de diciembre de 1819 en Angostura, cuando aún no controlaba militarmente ni la mitad de su territorio nominal, cuando su capital administrativa fluctuaba entre Angostura, Cúcuta y Bogotá, y cuando gran parte de sus habitantes ignoraban que ahora eran ciudadanos de un nuevo país. La república existió primero como enunciado impreso —en el Correo del Orinoco, en decretos difundidos por hojas provinciales, en las cartas de Bolívar reproducidas por sus corresponsales— y solo después, con retraso variable según la distancia a Bogotá, como realidad administrativa.

De la respuesta depende cómo se lee la disolución de 1830. Si la prensa fue mero accesorio, la ruptura obedeció a fuerzas materiales —élites regionales, geografía, economías divergentes— y las columnas de Las Reformas o de los periódicos bogotanos contra el Código Bolivariano fueron síntomas tardíos. Si la prensa fue constitutiva, la Gran Colombia se fracturó primero en la esfera del discurso impreso, y la separación de Venezuela liderada por José Antonio Páez, la secesión ecuatoriana y la caída de Bolívar fueron ejecuciones materiales de rupturas ya consumadas en tinta.

Los términos del debate

Hay varias lecturas posibles, y conviene ordenarlas por su ambición antes que enumerarlas.

La más modesta sostiene que el republicanismo bolivariano se apoyó tanto en bayonetas como en tipografías, y que la imprenta de Angostura, sede del Correo del Orinoco desde 1818, prefigura una modernidad política latinoamericana en la que ningún jefe de guerra puede prescindir del taller impresor. Una tesis más fuerte afirma que esa prensa bélica construyó al pueblo republicano —lo interpeló, le dio nombre, lo dotó de un enemigo (el despotismo español), le enseñó un vocabulario de patria, ciudadano, libertad y ley— antes de que ninguna institución estatal tuviera capacidad de hacerlo. Una tercera desplaza el foco al conflicto interno: la enemistad Santander-Bolívar habría sido producto e insumo de una guerra de tinta entre publicistas que necesitaban dos polos personales sobre los cuales construir sus argumentos y sus clientelas. La cuarta cierra el arco: los publicistas provinciales, en Caracas, Quito, Guayaquil y aun en Bogotá, prefiguraron discursivamente la disolución de Colombia antes de que Páez la formalizara con el Acta de Separación de Caracas.

Frente a estas tesis, dos matizaciones laterales. Una advierte que la prensa cartagenera —El Mensajero de Cartagena de Indias, Década. Miscelánea de Cartagena de Indias, El Observador Colombiano— reproducía sistemáticamente noticias atlánticas llegadas por barco desde Kingston, Willemstad y puertos estadounidenses, lo que la inscribe en un circuito caribe que precede y desborda al Estado colombiano. La otra sugiere que la Gaceta de Colombia inventó un modelo de comunicación estatal —subsidio, distribución gratuita a autoridades, republicación de textos legitimadores— que las tres repúblicas sucesoras heredaron sin ruptura sustancial. Y hay una consideración transversal a todas: la guerra de tinta santanderista-bolivariana movilizó a las élites letradas en repertorios afectivos de lealtad, indignación, sospecha y veneración que excedieron por mucho lo que las tiradas de los periódicos podían inocular en la población general.

Contra todo esto se levanta la objeción del escepticismo estructural. Si la Gaceta imprimía 800 ejemplares y regalaba 330 a empleados y autoridades, ¿cuánto pueblo republicano cabe fabricar con esa aritmética? Si las asambleas primarias entre 1822 y 1827 mostraron continuidad en los perfiles de los electores pese a que hojas como El Defensor de las Libertades Colombianas publicaban listas de candidatos, ¿no indica esto que los votantes seguían vínculos de vecindad y clientela, ajenos al debate impreso? Y si Santa Fe de Bogotá recibía las noticias europeas con al menos un mes de retraso respecto a Cartagena, ¿qué unidad discursiva podía sostener una república en la que la información llegaba desfasada a sus propias capitales?

La evidencia

El linaje empieza antes de la república. El Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, fundado por el cubano Manuel del Socorro Rodríguez el 9 de febrero de 1791 bajo el patronazgo del virrey Ezpeleta, se sostuvo durante seis años y unos 265 números, con al menos 147 suscriptores en su primer año, muchos de ellos funcionarios reales. En sus páginas colaboraron Mutis, Francisco Antonio Zea, Francisco Javier Matiz, Francisco José de Caldas y Pedro Fermín de Vargas. Vinieron después el Correo Curioso, Erudito, Económico y Mercantil de 1801, fundado por Jorge Tadeo Lozano y el presbítero José Luis de Azuola, y el Semanario del Nuevo Reino de Granada de Caldas, entre 1808 y 1810. Detrás de esas cabeceras había una infraestructura material lenta y decisiva: los jesuitas habían traído la primera imprenta a Bogotá en 1738, y hacia 1793 funcionaban la Imprenta Real y la Imprenta Patriótica de Nariño —esa donde el 13 de diciembre de 1793 se imprimieron los Derechos del Hombre y del Ciudadano que le costarían a Nariño, al año siguiente, diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de bienes.

Esa red de letrados, formada bajo la ilustración virreinal, tomó en 1810 la imprenta como arma. La Bagatela, del propio Nariño, publicó 38 números y suplementos y suele reconocerse como el primer periódico político neogranadino. En provincia proliferaron gacetas oficiales —la Gaceta Ministerial de la República de Antioquia sacada por Juan Bautista del Corral, La Aurora de la Junta Suprema de Popayán, la Gaceta de Tunja— y publicaciones particulares que tomaron partido explícito en el debate centralismo-federalismo. El Argos Americano, en su segunda época tunjana, alcanzó 110 números entre diciembre de 1813 y enero de 1815; El Observador Colombiano de Cartagena, dirigido por Pedro Gual, sumó 16 números desde agosto de 1813, combatiendo el federalismo y abogando por la unión con Venezuela; El Mensajero de José María Salazar inició el 11 de febrero de 1814. Cuando Pablo Morillo emprendió la Reconquista, la difusión atlántica de sus tácticas violentas —encuadradas en los tropos preexistentes de la leyenda negra española— movilizó apoyos monetarios y logísticos desde Gran Bretaña y Estados Unidos: la imprenta patriota había entendido antes que sus adversarios que el destino de la guerra se jugaba también en la opinión anglosajona.

El salto cualitativo ocurre en Angostura. Bolívar tomó control de la ciudad el 17 de julio de 1817, se declaró Jefe Supremo del Ejército el 24 de julio, abrió el Orinoco a la Legión Británica y montó una operación tipográfica cuya lógica ya no era la del panfleto insurgente sino la de una prensa de Estado avant la lettre. El Correo del Orinoco difundió el anuncio del proceso electoral del 1.º de octubre de 1818, la convocatoria del Congreso instalado el 15 de febrero de 1819 y la Ley Fundamental del 17 de diciembre de 1819. Publicó también textos sobre el derecho a la insurrección —incluida, en 1820, la célebre Gramática de la insurrección del número 92, atribuida erróneamente a Bolívar y probablemente obra de un escritor chileno— y funcionó en tándem con operaciones publicitarias paralelas: el Outline of the Revolution de Manuel Palacio Fajardo, publicado en Nueva York por James Eastburn and Co. en 1817 y reseñado al año siguiente por el American Monthly Magazine and Critical Review, o la misión diplomática de Francisco Antonio Zea en Europa tras diciembre de 1819. La república no existía todavía como aparato administrativo cuando ya existía como flujo impreso trilateral —Angostura, Nueva York, Londres— dirigido a públicos que iban desde el llanero alfabetizado hasta el prestamista londinense.

Con la victoria consolidada empezó la fase ministerial. La Gaceta de Colombia circuló hasta el cierre de 1831 con 566 números distribuidos en todos los departamentos. Se imprimían 800 ejemplares y unos 330 se distribuían gratuitamente a empleados, autoridades y editores de otros periódicos dentro y fuera del país; el gobierno subsidiaba el déficit. Su primer director fue Miguel de Santamaría, diputado por Santa Marta y mexicano de nacimiento, que fijó el contenido mientras el Congreso Constituyente sesionaba en Villa del Rosario de Cúcuta. Cuando el gobierno comenzó a despachar desde Bogotá, el vicepresidente Santander transfirió la dirección permanente a Casimiro Calvo, oficial de la Secretaría del Interior, y trasladó las operaciones a la capital. Bajo la supervisión del ministro del Interior José Manuel Restrepo, la Gaceta republicó textos adaptados de Caldas para persuadir a los lectores de que el centralismo traería prosperidad: la operación no era editorial en sentido moderno sino de ingeniería ideológica de largo alcance, canalizada por el Partido Libertador y funcional a la república centralista con capital en Bogotá.

En paralelo, y muchas veces contra la Gaceta, floreció una prensa particular de facción. Leandro Miranda, hijo del precursor Francisco de Miranda, comenzó a publicar en Bogotá el 27 de mayo de 1824 el semanario El Constitucional, técnicamente la publicación particular de mejor factura del país: cuatro columnas, textos bilingües español-inglés, maquinaria e impresor ingleses, actas legislativas y decretos ejecutivos. Su cosmopolitismo material era ya una toma de posición: Colombia debía leerse como una república moderna con ambición londinense. Juan García del Río, que vivió muchos años en Inglaterra, redactó en asocio con Andrés Bello el Repertorio Americano y admiraba abiertamente las instituciones británicas —monarquía, parlamento, economía—; en 1829 publicó Meditaciones colombianas. Otras hojas cumplían funciones más inmediatas: El Defensor de las Libertades Colombianas publicó en 1827 listas de candidatos para las elecciones de electores del cantón de Bogotá.

La disputa se personalizó pronto. Frente a la Constitución boliviana —con presidente vitalicio que nombra sucesor y poderes casi monárquicos— y frente al proyecto de Nariño en Cúcuta, resumible como "centralismo primero, federalismo después", la prensa comenzó a producir dos figuras arquetípicas: el Libertador tentado por el cesarismo y el vicepresidente guardián de la legalidad de 1821. El cónsul británico en Caracas anotó el 14 de diciembre de 1826 que los periódicos llegados de Bogotá estaban llenos de ataques a Bolívar, criticando el Código Bolivariano y comparándolo con Napoleón e Iturbide. La comparación no era casual: era el repertorio afectivo que los publicistas santanderistas necesitaban para convertir una disputa constitucional en un drama moral con dos protagonistas nombrables. La Gaceta ministerial no era neutral en este pulso; el propio Santander la usó para defenderse de los ataques de la prensa opositora, y esa doble condición —órgano oficial y arma personal— agrió la percepción de su función pública.

Las hojas bolivaristas replicaron. Las Reformas, entre agosto y octubre, y La Luna, entre octubre y noviembre, funcionaron como propaganda partidaria; en marzo de 1828 el coronel Richard Crofton publicó un panfleto prometiendo "dedicación absoluta a sostener y defender a Colombia" y a su presidente, lo que le valió reputación de bolivariano acérrimo entre sus partidarios y de matón violento entre sus enemigos. La Convención de Ocaña, entre abril y junio de 1828, se disolvió sin resultado —los bolivarianos se retiraron, los santanderistas se declararon adheridos a la Constitución de 1821—, y en agosto Bolívar expidió el decreto orgánico de la dictadura, suprimiendo la vicepresidencia que había ocupado Santander. La ruptura constitucional fue precedida y acompañada por meses de escritura combativa: la polarización institucional ratificó una polarización tipográfica anterior.

En las provincias, el mapa impreso muestra que la unidad grancolombiana era, cuando mucho, una superposición precaria. En Quito, El Colombiano del Ecuador circuló entre el 2 de noviembre de 1825 y el 17 de diciembre de 1826, redactado por José Félix Valdivieso y el español Tamariz, impreso en la Imprenta de los cuatro amigos del país por F. A. Córdova. En Guayaquil, El Colombiano de Guayas circuló entre el 20 de octubre de 1827 y el 6 de mayo de 1830, con 40 números, en la imprenta de Manuel Ignacio Mariño, y continuó como El Colombiano en la imprenta de J. F. Puga hasta el 13 de septiembre de 1832, alcanzando el número 160: su continuidad después de la disolución es reveladora, porque muestra que la comunidad de lectores guayaquileños existía como público autónomo y no como delegación bogotana. En Caracas, El Colibrí de Rafael Domínguez apareció entre el 9 de junio de 1827 y el 15 de febrero de 1830, sumando 24 números; y allí mismo, o desde allí en circulación, se ventilaban desde 1826 las críticas al Libertador que el cónsul británico consignaba en su diario.

Cartagena, entretanto, seguía siendo puerto atlántico antes que ciudad grancolombiana. El Mensajero de Cartagena de Indias, desde febrero de 1814, y Década. Miscelánea de Cartagena de Indias, activo al menos en octubre de 1814, reproducían noticias de la prensa jamaicana —The Royal Gazette, The Chronicle, The Current— y estadounidense llegadas en barco. El retraso variaba: en ocasiones días, en otras semanas o meses. La inscripción caribe de la prensa cartagenera no fue accidente logístico sino estructura. Bogotá dependía de Cartagena para saber qué ocurría en Europa, y Cartagena dependía de Kingston. La comunidad de lectores que se formó en el puerto tenía un horizonte distinto al del altiplano, y esa asimetría —informativa, comercial, cultural— se sostuvo a lo largo de todo el ciclo republicano.

La respuesta

La prensa grancolombiana operó como dispositivo constitutivo dentro de límites materiales estrictos. Hizo lo que el aparato administrativo no podía: nombró la república, difundió sus leyes fundamentales, ofreció un vocabulario común de ciudadanía, patria y ley, y volvió visibles a sus protagonistas ante un habitante que ninguna oficina estatal alcanzaba, en una parroquia andina o un caserío del Orinoco. El Correo del Orinoco fabricó la existencia de la Gran Colombia antes de que la Gran Colombia tuviera cómo hacerse presente en sus propios territorios. La Gaceta de Colombia inauguró un modelo de comunicación estatal —periódico oficial subsidiado, distribución obligatoria a autoridades, republicación estratégica de textos legitimadores— que Nueva Granada, Venezuela y Ecuador heredaron sin ruptura significativa; la Gaceta de la Nueva Granada, creada por la Convención Granadina de 1832, fue sucesora directa antes que refundación. Y la enemistad entre Santander y Bolívar, aunque tenía raíces en desacuerdos reales sobre la Constitución de 1821, el proyecto boliviano y el decreto de dictadura de agosto de 1828, adquirió su forma pública —cesarismo contra legalidad, Libertador contra Hombre de las Leyes— en la producción sostenida de los publicistas de ambos bandos, que necesitaban dos polos personales para articular sus argumentos, sus lectores y sus intereses.

El techo material, sin embargo, era bajo. Una tirada de 800 ejemplares, la distribución gratuita a las autoridades como principal vía de circulación, los meses de retraso entre Cartagena y Bogotá, la continuidad de los perfiles electorales entre 1822 y 1827 pese a las listas publicadas por hojas como El Defensor de las Libertades Colombianas: la prensa operó sobre un país en el que las redes clientelares, la vecindad y la desigualdad geográfica pesaban más que las columnas impresas en la mayoría de las decisiones cotidianas. La opinión republicana que la prensa fabricó fue una opinión de las élites letradas —Nariño, Restrepo, Santander, García del Río, Miranda, Valdivieso, Domínguez, los redactores anónimos de Las Reformas y La Luna—, que se hablaba entre sí, se leía entre sí, se destruía entre sí, y que solo indirectamente movilizaba a poblaciones más amplias.

Por eso las provincias pudieron prefigurar la disolución antes de que ocurriera. Cuando desde Caracas se comparaba a Bolívar con Napoleón e Iturbide en diciembre de 1826, cuando El Colombiano del Ecuador daba a Quito una voz propia en 1825-1826, cuando El Colombiano de Guayas sostenía en Guayaquil una comunidad de lectores autónoma que sobrevivió a la unión misma, lo que se imprimía era el reconocimiento discursivo de identidades regionales cuyos sustratos materiales —élites, economías, geografías, redes eclesiásticas— existían desde antes. La imprenta no las creó: las nombró, y en ese acto de nombramiento aceleró su cristalización política. Cuando Páez oficializó la separación con el Acta de Separación de Caracas, cuando Ecuador se constituyó como república propia, cuando la Convención Granadina de 1832 decretó que las provincias del centro formaban un Estado llamado Nueva Granada, esas rupturas eran ejecuciones materiales de rupturas ya redactadas.

La prensa fue, entonces, mucho más que accesorio bélico y algo menos que motor autónomo. Forjó vocabulario, personalizó polos y articuló identidades provinciales, pero sobre un sustrato de distancias insalvables, clientelas preexistentes y élites regionales cuya autonomía la tipografía podía visibilizar mas no fabricar. La ruptura de 1830 se ensayó en columnas antes que en campamentos, pero esas columnas encendieron un combustible que la geografía, la economía y la política colonial habían dispuesto durante siglos. Aquella república nació en tipografía antes que en instituciones, y en tipografía —caraqueña, quiteña, guayaquileña, bogotana— ensayó también su despedida: los publicistas que aprendieron a personalizar disputas y a nombrar identidades regionales estaban escribiendo ya el manual de las tres repúblicas que la sucedieron.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

30 documentos · 46 fragmentos de referencia
01Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 5551 fragmento
[1]

percusi ó n por el impulso que ella dio al periodismo que por la can tidad o calidad de libros que en ella se imprimieron. El primer peri ó dico bogotano 90 fue de ef í mera duraci ó n pues no lleg ó sino a tres n ú meros; se trata de la Gaceta de Santa] é (1785). El primero de importancia fue el Papel peri ó dico de…

p. 555
02Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1361 fragmento
[2]

sentim iento incipiente de id en tid a d n eo g ran ad in a antes de finalizar el periodo colonial. El m u ch as veces citado Imagined Com m unities, de Benedict A nderson, sostiene q u e los periódicos del p eriodo colonial tardío, publicados en la N u e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de…

p. 136
03Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 2791 fragmento
[3]

ilustración neograna- dina: Mutis, Zea, Matiz, Caldas, Ulloa, entre otros, además del mismo Rodríguez. El segundo periódico de importancia y el primero fundado y dirigido por particulares, Jorge Tadeo Lozano y su primo el presbítero José Luis de Azuola, tiene una orientación más específica y recibe sólo colaboraciones…

p. 279
04Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1101 fragmento
[4]

febrero de 1791 con la aparición del Papel Periódico de la Ciudad de Santa Fe de Bogotá, que fundó y dirigió Ma- nuel del Socorro Rodríguez. Don Ma- nuel, nacido en La Habana, Cuba, ha- bía llegado dos años antes al Nuevo Reino de Granada en calidad de ami- Primera página del "Papel periódico de la Ciudad de Santafé…

p. 110
05El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 1881 fragmento
[5]

resultaba siempre, si se sabía dar con las personas apropia- das, un vivo intercambio de ideas sobre lo leído. Esta vida cultural es tanto más notable por cuanto que hasta 1738 no se estableció en Bogotá la primera imprenta, llevada allí por los jesuitas, y hasta 1789 no apareció el pri- mer periódico colombiano 57.…

p. 188
06The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 2901 fragmento
[6]

out-of- the-way places as Chire and Pore, in the Casanare region, and Carnicerías, in the upper reaches of the Magdalena River, were also represented. The viceregally sponsored Papel Periódico, which was more rhetorical and less seriously scientific than the Semanario, had at least 147 subscribers in its first year,…

p. 290
07Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 8, 322 fragmentos
[7]

sea pequeña o grande, en latín ni en romance, sin que primeramente tenga para ello nuestra licencia y especial mando o de las personas siguientes.. (aquí la lista de los arzobispos). D os hechos contemporáneos cambian la faz del mundo; el descubrimiento de A m é rica y la invención de la imprenta. Nacen a un mismo…

p. 8
[10]

DE TUNJA" órgano del Congreso. "LA A U R O R A " se llamó el periódico de la Junta Suprema de Popayán. Don Juan Bautista del Corral, sacó la "GAZETA MINISTERIAL DE LA REPUBLICA DE ANTIOQUIA." PERIODISMO PARTICULAR Entretanto el periodismo particular también floreció. "EL ARGOS AMERICANO", tuvo su segunda época en…

p. 32
08Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 1041 fragmento
[8]

estoy clesto que slconocieran mí mala pa la; yw EA yb nose prog) wurasla sí gulera ¿que tenemos de E ge que es 1 holepropagar la lastruccion y fixsr laoplolan pública papeles y dos! Men o coros y menzando d rogarsobrelas mesa, amaia dl £45 a Y Mm América de lengua espa- ñola. Sólo aparecieron 38 números, junto con sus…

p. 104
09Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 141 fragmento
[9]

circular el escrito, que tradujo de la lengua de Voltaire. El impacto y la indignación que el suceso produjo en las autoridades se revelaron en su reacción: Nariño fue condenado a diez años de cárcel, extrañamiento perpetuo de América y confiscación de todos sus bienes. Esto último permitió conocer cuánta avidez…

p. 14
10La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 55, 592 fragmentos
[11]

tres periódicos de Jamaica: The Royal Gazette, The Chronicle y The Current. Y con base en ellas y las cartas de particulares, elaboraba sus análisis y recreaba sus ilusiones de ser protegidos por la isla de Albión. Los barcos, siempre los barcos, trajeron esos periódicos y permitieron el cultivo del género epistolar…

p. 59
[18]

bien informados, hasta donde se los permitieran las lentas comunicaciones de la época. En realidad, tuvieron al alcance las noticias del mundo gracias a los barcos y a las islas del Caribe, tal y como venía sucediendo de tiempo atrás. En un ensayo sobre el ilustrado José Ignacio de Pombo, mostré como le contaba en sus…

p. 55
11Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 341 fragmento
[12]

de Indepen - dencia de Socorro (15 de agosto de 1810), de la Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada (27 de noviem - bre de 1811), y en las Constituciones de Cundinamarca (30 de marzo de 1811), Tunja (9 de diciembre de 1811), Antioquia (21 de marzo de 1812), Cartagena de Indias (15 de junio de 1812),…

p. 34
12Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 64, 68, 76, 3484 fragmentos
[13]

Granada native son Caldas had celebrated for refusing the honors the Bona- parte regime would have bestowed upon him in occupied Madrid. Among the “many other learned and valuable personages” that were executed was, of course, Francisco José de Caldas. 41 News of Morillo’s sanguinary tactics and actions was…

p. 64
[17]

38. Caldas, “Estado de Geografía.” 39. Caldas, “Estado de Geografía.” 40. For the extensive network of elite Spanish American contributors to the Sema- nario, see Nieto Olarte, Orden natural. 41. Palacio Fajardo, Outline of the Revolution, 100. 42. The same publication emerged in 1817 through a New York press, James…

p. 348
[22]

as the national newspa- per that enjoyed significant circulation at the cost of the govern- ment, was the organ the Liberator Party could most easily employ for the purposes of legitimizing a centralizing Colombian Repub- lic whose capital resided in Bogotá. 48 José Manuel Restrepo, as the newly appointed minister of…

p. 68
[23]

from the mon- archy was not yet visible on the horizon. Caldas’s writings were nevertheless easily repurposed by Caldas’s mentees a generation later, when independence was not only thinkable, but also almost at hand. The Liberators adapted Caldas’s writings on nature, ter- ritorial and human, in order to convince…

p. 76
13Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 491 fragmento
[14]

muerte” y a la idea medieval del derecho a rebelarse contra las autoridades tiránicas se añade la visión filosófica ilustrada de los defensores de la Independencia: la existencia general de un derecho humano a la insurrección. Esta fue expresada con claridad en un texto publicado en El Correo del Orinoco, en 1820 (n.°…

p. 49
14La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 375, 383, 4043 fragmentos
[15]

Gran Colombia. Las elecciones de 1818, 1820, 1822 y 1825 no fueron puestas a prueba y las instituciones representativas a las que dieron origen nunca fueron 3 Correo del Orinoco. Angostura, sábado 10 de octubre de 1818, tomo i, n.º 12. Las elecciones bajo el Jano de poder Bolívar-Santander, 1818-1828 351 sustituidas o…

p. 375
[26]

los ciudadanos. Esta falta de construcción de un grupo de competidores que pudieran ser identificados muestra el bajo nivel de politización existente en las asambleas primarias. La elección en estas asambleas se convirtió en un acto de selección social, revestido 34 Ibid. 35 El Defensor de las Libertades Colombianas.…

p. 404
[32]

familias más importantes y poderosas del suroccidente colombiano. Gracias a este tipo de vínculos, Arroyo fue elegido varias veces senador, diputado en la Cámara de la provincia de Popayán y su presidente; fue ministro de la Suprema Corte entre 1831 y 1832, y además recibió votos en las elecciones de presidente de…

p. 383
15La Gran Colombia y la Gran Holanda, 1815-1830. Una relación entre sueño y realidadSytze van der Veen · 2018 · p. 1111 fragmento
[16]

Alejandro que apoyar a los rebeldes griegos promovía la revolución internacional y se oponía diametralmente a los objetivos de la Alianza. Mientras el zar ya estaba reuniendo los fondos necesarios entre banqueros amsterdameses, supieron evitar a última hora que declarara la guerra a Turquía. 11 La misión de Zea Una…

p. 111
16Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 50, 552 fragmentos
[19]

que resultó fallido. El 17 de julio de 1817, Bolívar logró tomar control del territorio de Angostura, y, unos días después, el 24 de julio, se declaró Jefe Supremo del Ejército. Una vez Bolívar reafirmó su dominio sobre Angostura, le abrió el río Orinoco a la Legión Británica, que entró a Venezuela por esta ruta con…

p. 50
[41]

En “El Santuario”, un lugar cercano a Bogotá, las tropas de los partidos opositores se encontraron en una violenta batalla. Los venezolanos salieron triunfantes. La Constitución de 1830 quedó en entredicho, así como los gobernantes elegidos bajo su manto. Estos renunciaron y el Concejo municipal de Bogotá, el 5 de…

p. 55
17Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 39, 1722 fragmentos
[20]

of Angostura (in Venezuela—currently called Ciudad Bolívar) and raising an army that would be capable of defeating the Spanish. Simón Bolívar was at the forefront of both processes. Bolívar left New Granada for Jamaica in May 1815. The fall of the Second Venezuelan Republic and the insurmountable challenge of…

p. 39
[45]

The written press and especially the daily newspaper were possible in Colombia only after several factors converged. First, news from other places needed to be known and consumed instantaneously; second, news needed to be transmitted with equal velocity through the printed papers; and third, the printed papers needed,…

p. 172
18Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 538, 541, 7583 fragmentos
[21]

circulación hasta el cierre del año 1831, con lo cual distribuyó 566 números en todos los departamentos colombianos. Su primer director fue el diputado por Santa Marta, aunque mexicano de nacimiento —Miguel de Santamaría—, pero una vez que el Gobierno comenzó a despachar en Bogotá el vicepresidente dio la dirección…

p. 538
[24]

semanario excepcional fue el que comenzó a publicar el 27 de mayo de 1824 Leandro Miranda, el hijo del sacrificado precursor don Francisco de Miranda, en cuanto estableció su residencia en Bogotá. Se llamó El Constitucional y llevaba en su encabezado uno de los primeros escudos colombianos que circularon en Londres,…

p. 541
[29]

1, 1826, a 40, 15 de julio de 1827. El Ciudadano. Bogotá. Impreso por S. S. Fox. Auspiciado por el Dr. Jerónimo Torres. 1, 17 de junio de 1827, a 16, 19 de agosto de 1827. 717 Bibliografía de la experiencia colombiana, 1819-1831 El Colibrí. Caracas. Redactado por Rafael Domínguez. 1, 9 de junio de 1827, a 24, 15 de…

p. 758
19Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 9, 14, 993 fragmentos
[25]

sus necesidades. A mas de discutir y de dotar al pais de esta Constitucién, la notable Convencién Granadina de 1832, que asi se reconoce en la historia este me- morable congreso, se ocupé de dictar una larga se- tie de decretos y de leyes tendientes a la organiza- cién del pais, de los cuales citaremos los principa-…

p. 14
[36]

de integracion politica de la Gran Colombia, con la unién de Venezuela, Nueva Granada y Quito. Los centralistas defendieron la integracion en una republica unitaria e indivisible, con un gobierno fuerte, adaptable a la realidad americana, de carac- ter discolo y anarquico, y con una administracion centralista para el…

p. 99
[39]

por si solas todos los recursos, poder y fuerza necesarios para existir como un Es- tado independiente y para hacer que se respeten sus derechos; Considerando: que sin embargo hay varios in- tereses, relaciones y deberes que, siendo comunes a ambos pueblos, deben arreglarse por reciprocos convenios, y que ademas es…

p. 9
20Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 3291 fragmento
[27]

puertos, –, . . Rensselaer to his father,  January,  May , in Bonney, Legacy, :, –. . Colombia, AHNC, RE, Censos, Censo de ; Nieto, ‘‘Geografía histó- rica,’’ –; Posada-Carbó, Una invitación a la historia de Barranquilla, . Ba- rranquilla fully developed only in the s. .…

p. 329
21Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 3291 fragmento
[28]

puertos, –, . . Rensselaer to his father,  January,  May , in Bonney, Legacy, :, –. . Colombia, AHNC, RE, Censos, Censo de ; Nieto, ‘‘Geografía histó- rica,’’ –; Posada-Carbó, Una invitación a la historia de Barranquilla, . Ba- rranquilla fully developed only in the s. .…

p. 329
22The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 65, 2052 fragmentos
[30]

demolition” see Carrera Damas, Colombia, 1821–1827. For the term “unrestrained multitudes” see Bolívar to Flores, November 9, 1830, in Bushnell, ed., Simón Bolívar, 146. 56. For Venezuela see Zahler, Lawyers, and for Colombia see Helg, Liberty and Equality. 57. The British Consul in Caracas reported as much in his…

p. 205
[31]

contemporary, Joaquin Posada Gútierrez, described him as a “barbarous Irishmen of the lowest order,” but no sources survive documenting his origins or early life. 9 In March 1828, three months before Sáenz’s garden party, he had declared his loyalty to Bolívar’s regime with an obsequious publication. 10 Crofton…

p. 65
23Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 129, 1422 fragmentos
[33]

bolivarianos La Constitución de Cúcuta, de 1821, que incluía a Venezuela y Quito, instauró un régimen centra- Camilo Torres, líder fede- ralista. Centralismo y fe- deralismo fueron el origen de los partidos políticos. lista que, sin embargo, no encontró mayor oposición ni generó bandos definidos hasta 1826, cuando el…

p. 142
[40]

rianos, que habían presentado como candidato a Eusebio María Canabal, se sublevaron en distintas partes del país, especialmente las tropas venezolanas, aun cuando al- gunos batallones, como el Grana- deros y el Húsares, convinieron en regresar a su país. El gobierno proyectó desintegrar el batallón Callao, pero las…

p. 129
24Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1151 fragmento
[34]

blame to Vice President San- tander, a man who had dropped out of law study to fight for indepen- dence but as chief executive surrounded himself with ardent young lawyers as helpers and advisers. What the country needed, in Boli- var's view, was a stronger executive, a less assertive legislature, and a partial…

p. 115
25Historia de Colombia. La Gran Colombia I. Tomo 9Salvat Editores (Dirección: Juan Salvat, Roberto García Rojas; Director científico: Gonzalo Hernández de Alba) · 1988 · p. 63, 1342 fragmentos
[35]

habian llegado nunca a convencerle: «El Presidente de la Republica nombra al Vice- Presidente, para que administre el Estado, y le su- ceda en el mando. Por esta providencia se evitan las elecciones, que producen el grande azote de las republicas, la anarquia, que es el lujo de la tirania y el peligro mas inmediato y…

p. 134
[42]

organizado el Congreso se Mapa de Colombia, trazado en 1828 por H. S, Tanner y que se conserva en el Archivo Nacional. Todas las provincias que constituéan la Republica enviaron, en 1821, sus delegados al Congreso de Cticuta. procedié a elegir al presidente y al vicepresidente del mismo; la eleccién recay6 en José…

p. 63
26Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 941 fragmento
[37]

más terrible de los gobiernos papula- res. Siendo la herencia la que perpe: Reyimenes políticos - Simivo Maltzar: Méstefuczo de José María Expéecir Pricin Mareo all Sighs AUX: Fogoti toa el régimen monárquico y lo hace cas) general en el mundo, ¡Cuánto más útil no es el método que acabo de proponer para la sucesión:…

p. 94
27Uniting States: Voluntary Union in World PoliticsJoseph M. Parent · 2011 · p. 61 fragmento
[38]

happen, and he tried the same tired remedies, expecting better outcomes. Four years before, he was the adored liberator of South America—now Bolívar’s charisma was spent; everything he touched turned hostile or futile. Another of his former ocers, José María Córdova, took up arms against him; Bolívar earned not a…

p. 6
28El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 631 fragmento
[43]

nación colombiana. Vivió por muchos años en Inglaterra, donde redactó el Repertorio americano, en asocio de don Andrés Bello, y admiraba el espíritu de las instituciones británicas, sobre todo su monarquía, su parlamento y su organización económica. Como muchos de sus contemporáneos, estaba convencido de que el…

p. 63
29Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2991 fragmento
[44]

Peru Founding of P á cora in new colonization zone, Antioquia Painter José Mar í a Espinosa creates portrait of Simón Bol í var 1829 Military uprising against Bol í var’s dictatorship Shipyard project, to build steamships Juan Garc í a del R í o writes Meditaciones Colombianas 1830 —Constitutional assembly…

p. 299
30Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 2071 fragmento
[46]

últimas décadas de la Colonia hasta mediados del siglo XIX. En este periodo se pueden diferenciar cuatro etapas: la primera corresponde al patriotismo naciente, de las sociedades de amigos del país en el periodo colonial 1; la segunda 1 El desarrollo de una conciencia protonacional, que ha sido estudiada desde el…

p. 207