Idea · Nueva Granada
Librecambio
Doctrina económica y pacto político que rigió la vida material de Colombia entre 1845 y 1885, mediante la cual una élite de comerciantes y terratenientes desmanteló el andamiaje colonial de monopolios, resguardos, esclavitud y estancos para vincular al país al mercado mundial como proveedor de materias primas.
Trayectoria de una idea
- 1778
Reglamento de Comercio Libre borbónico
- 1847
Reducción arancelaria de Florentino González
- 1849
Reformas de López y Murillo Toro
- 1850
Auge exportador del tabaco
- 1854
Golpe de Melo y derrota del artesanado
- 1857
Primera crisis externa del modelo
- 1875
Colapso exportador y fin del ciclo liberal
La lectura
El librecambio fue, antes que una política aduanera, una cosmovisión: la convicción de que Colombia prosperaría entregándose al mercado mundial como proveedora de materias primas y recibiendo a cambio las manufacturas que no podía producir. Sus defensores lo identificaron con la civilización y el progreso, y sus adversarios —artesanos, indígenas, pequeños productores— pagaron el costo de esa ecuación. La doctrina fue transversal a los partidos: conservadores como Ospina Rodríguez y liberales como Murillo Toro la compartían, aunque disentían en sus consecuencias sociales. Su ciclo activo, entre 1847 y 1875, produjo auges exportadores reales pero efímeros —tabaco, quina, añil, algodón— que no lograron sacar a Colombia de la periferia latinoamericana ni distribuir sus beneficios más allá de una pequeña élite de comerciantes y terratenientes. El colapso de ese modelo fue también el colapso del liberalismo radical, y abrió el camino a la Regeneración conservadora que reescribió las reglas del siglo XX.
El librecambio en Colombia
El librecambio fue la doctrina económica —y el pacto político— que rigió la vida material de Colombia entre 1845 y 1885, cuatro décadas en que la República decidió disolver el andamiaje colonial de monopolios, resguardos, esclavitud y estancos para atarse al mercado mundial como proveedora de materias primas. No fue una teoría importada sin más: fue el instrumento con el que una élite regional de comerciantes y terratenientes, transversal a los partidos, tradujo una convicción sinceramente abrazada —la promesa liberal del progreso por el intercambio— en un reordenamiento profundo de la propiedad, el trabajo y el poder. Sus beneficios se concentraron en pocas manos, sus costos recayeron sobre artesanos, indígenas y campesinos, y su fracaso material, precipitado por el colapso exportador de 1875, abrió el camino a la Regeneración conservadora. Entender el librecambio es entender por qué Colombia entró tarde y débil al capitalismo mundial, y por qué el siglo XIX fue tan denso en guerras.
La doctrina y su promesa
El librecambio colombiano se apoyaba en una idea sencilla y de aspecto irresistible: las naciones prosperan cuando se especializan en aquello que producen mejor y compran fuera lo demás. Florentino González, su ideólogo mayor, lo formuló con la crudeza de una ley natural: hay pueblos llamados a ser agrícolas y otros llamados a ser manufactureros, y a los primeros les toca exportar materias primas y recibir productos industriales. Colombia estaba, por naturaleza y por atraso, en el primer grupo. Discutir esa asignación era, para los liberales de mediados de siglo, discutir contra la civilización misma.
Porque el librecambio no era, en la cabeza de sus defensores, un mero cálculo aduanero: era la palanca para arrancar al país del arcaísmo colonial y llevarlo al progreso. La palabra que le oponían no era proteccionismo sino barbarie. Bajo esa ecuación se agruparon lecturas variadas —Frédéric Bastiat, Jean-Baptiste Say, el utilitarismo de Bentham, doctrinas que se enseñaban en las escuelas de derecho de la República—, y de esa mezcla salió una convicción compartida por la primera generación republicana: romper con el monopolio y el mercantilismo español, adoptar el laissez-faire, laissez passer, y confiar en que el mercado produciría, con el tiempo, la riqueza que la Colonia había estancado.
Lo revelador es cuán amplia era esa convicción. Los fundadores del conservatismo colombiano —Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodríguez, José Eusebio Caro— defendieron el librecambio con tanto entusiasmo como los liberales; la diferencia no estaba en la doctrina económica sino en su alcance social. Los conservadores creían que la libertad mercantil era compatible con un orden jerárquico de raíz hispánica; los liberales extraían de ella consecuencias más amplias: secularización, disolución de resguardos, abolición de la esclavitud, ruptura del orden de castas. El librecambio fue el suelo compartido sobre el que ambos partidos construyeron sus proyectos opuestos.
Los antecedentes: reformas borbónicas y herencia colonial
La idea no llegó con la República. Desde comienzos del siglo XVIII, una literatura económica española —Gerónimo de Uztáriz, José del Campillo, Bernardo Ward— venía argumentando que el imperio prosperaría si liberalizaba su comercio con las colonias. Esa corriente encontró en Carlos III (1759-1788) su mecenas político, y el Reglamento de Comercio Libre de 1778 fue su expresión más ambiciosa: un intento borbónico de abrir puertos, agilizar tráficos y aumentar los ingresos fiscales del Nuevo Mundo.
Pero la liberalización borbónica fue mutilada de origen. España seguía prohibiendo la producción textil colonial que pudiera competir con la metropolitana y mantenía el control de precios sobre productos clave mediante los estancos. En la Nueva Granada, las consecuencias fueron ambivalentes: los lienzos finos importados desplazaron las telas del Reino y de Quito, las ferias de Tunja perdieron importancia, y los pequeños productores textiles fueron los primeros en sentir la mordida de una apertura sesgada. Al mismo tiempo, los nuevos gravámenes fiscales endurecieron la vida de los productores modestos y contribuyeron a desencadenar la revolución comunera del Socorro en 1781.
Ese aprendizaje fue decisivo. Hacia la década de 1790, los criollos ilustrados habían comenzado a culpar al régimen español no ya por liberalizar demasiado, sino por hacerlo mal: por obstruir el comercio exterior con reservas mezquinas y por no mejorar las comunicaciones internas. Era una queja que la República heredaría casi intacta. Las reformas borbónicas, pensadas para modernizar el imperio, terminaron sembrando la conciencia económica de la Independencia: la certeza criolla de que solo un gobierno propio podría llevar la apertura hasta el final.
1847: el año en que empezó todo
El ciclo del librecambio republicano tiene una fecha inaugural precisa: 1847. Ese año, Florentino González, secretario de Hacienda del gobierno conservador de Tomás Cipriano de Mosquera (1845-1849), impulsó una reducción drástica de las tarifas aduaneras que introdujo formalmente el liberalismo económico internacional en la vida neogranadina. Que la primera medida del nuevo orden viniera de un antiguo santanderista actuando en un gabinete conservador es señal de cómo el librecambio desbordaba las lealtades partidarias.
González encarnaba al ideólogo puro. Su teoría de la división internacional del trabajo no era una concesión pragmática sino una convicción arquitectónica: Colombia debía aceptar su vocación agroexportadora, importar manufacturas europeas más baratas y mejores, y confiar en que ese intercambio la civilizaría. La reforma arancelaria fue el primer acto de ese guion. También fue el primer detonante.
En octubre de 1847, los artesanos de Bogotá se organizaron en respuesta directa a la rebaja aduanera. No era la primera vez que se agrupaban —desde 1838 existía una sociedad artesanal fundada por Lorenzo María Lleras—, pero ahora el motivo era defensivo y claro: pedir protección para sus oficios frente a las mercancías importadas. La Sociedad de Artesanos, que pronto se transformaría en Sociedad Democrática, viró de gremio en club político. El librecambio, apenas nacido, ya había producido a su enemigo interno.
El gobierno de Mosquera fue, en rigor, el prefacio del ciclo. La ejecución vino con José Hilario López (1849-1853), y detrás de López estuvo la figura decisiva de Manuel Murillo Toro, secretario de Hacienda, coordinador silencioso de la reforma más ambiciosa del siglo. Bajo su mano se abolió el monopolio del tabaco, se decretó la libertad definitiva de los esclavos en 1851, se descentralizaron rentas hacia las provincias, se dispuso la venta de tierras de resguardo. El congreso de 1850-1851 fue el punto culminante: representantes de las burguesías regionales, reunidos en el partido liberal, aprobaron un cuerpo legislativo que la historiografía ha caracterizado —sin exageración— como revolucionario.
Cada una de esas medidas respondía a una lógica común. Suprimir el estanco liberaba la principal palanca exportadora. Abolir la esclavitud ampliaba el mercado de trabajo libre. Disolver los resguardos incorporaba tierras y brazos al circuito comercial. Descentralizar rentas fortalecía a las oligarquías regionales que sostenían la reforma. Vista en conjunto, la política de López-Murillo fue un solo movimiento coherente: desarmar el pacto colonial para vincular a Colombia al mercado mundial.
El tabaco y la ilusión exportadora
El librecambio necesitaba un producto que probara sus promesas, y ese producto fue el tabaco. Hasta la abolición del monopolio, la producción tabacalera estaba encerrada en tres factorías estatales —Ambalema, Girón, Palmira— y no superaba los 35.000 quintales anuales destinados al consumo interno. Liberado el cultivo, el tabaco se convirtió entre 1846 y 1857 en el principal producto de exportación colombiano, con destinos en Londres y Bremen, y con un volumen que promedió entre dos y tres millones de pesos oro anuales entre 1850 y 1875.
La coincidencia con la crisis del oro fue determinante. Los hallazgos auríferos de California y Australia habían depreciado el metal y relegado a Colombia a un lugar secundario en la producción mundial. La clase comerciante —entre ella los hermanos Samper— buscaba nuevas fuentes de divisas y el tabaco apareció como la respuesta. La abolición del estanco y el ascenso comercial de una burguesía exportadora fueron dos caras de la misma jugada.
El auge tuvo efectos concretos. Ambalema, un pequeño enclave del Magdalena Medio, se convirtió en el epicentro de una economía de exportación que llegó a movilizar cerca de 40.000 trabajadores rurales desplazados desde la agricultura de subsistencia. La navegación a vapor por el río Magdalena, que había arrancado con dificultad en las décadas anteriores, alcanzó condiciones de regularidad a partir de 1850: las cargas de tabaco proveyeron el flete de bajada que hasta entonces faltaba, y las empresas navieras se asentaron sobre bases sólidas. El tráfico fluvial se multiplicó: de las 12.000 cargas estimadas por Elbers en 1827 pudo pasar a unas 65.000 cargas anuales de bajada hacia 1850-1870. El librecambio, por un momento, pareció cumplir.
Pero la ilusión era frágil. La escasez crónica de capitales, las técnicas de producción rudimentarias y los costos prohibitivos del transporte hacían que los productos colombianos fueran poco competitivos en los mercados europeos. La recesión financiera mundial de 1857 fue la primera crisis externa que afectó directamente la economía interna del país, un aviso temprano de la fragilidad del modelo. El Banco de Londres, México y Suramérica, establecido en 1846, se liquidó en 1869 arrastrado por la crisis de las exportaciones tabacaleras: una institución financiera enterrada por el mismo ciclo que había prometido sostenerla.
El tabaco fue apenas el primero de una sucesión de auges efímeros. Vinieron la quina, el añil, el algodón —este último impulsado por el cese temporal de la producción estadounidense durante la Guerra de Secesión— y, finalmente, el café, el único que sobreviviría al siglo. Un observador de la época llamó a esta economía un reino de la especulación. La expresión captura bien lo que ocurría: cada bonanza duraba lo que un capricho del mercado mundial, y cada colapso dejaba tras de sí una geografía de fortunas rotas y campesinos sin tierra ni retorno.
Los indicadores de largo plazo confirman lo modesto del logro. Entre 1821 y 1880, el comercio exterior colombiano se situaba habitualmente por debajo del séptimo u octavo lugar entre los países latinoamericanos. Cuatro décadas de librecambio no lograron sacar a Colombia de la periferia; apenas la ataron con más fuerza a ella.
Artesanos: la rebelión que el librecambio no supo evitar
La contradicción central del modelo se expresó en el conflicto artesanal. La rebaja aduanera de 1847 golpeó de frente a los productores urbanos de manufacturas: sastres, zapateros, herreros, ebanistas, tejedoras, un mundo laboral que en su mayoría era doméstico —el 71% de los artesanos eran mujeres trabajando en el hogar— y de baja división del trabajo. Ese dato importa: la artesanía colombiana no era una industria embrionaria a punto de saltar al capitalismo, sino un tejido de producción familiar y de escala pequeña. El librecambio no destruyó una vía industrial viable; destruyó, sí, la subsistencia de miles de familias que dependían de una protección aduanera que la República acababa de retirarles.
La reacción fue rápida y política. Las Sociedades Democráticas, nacidas como gremios, se convirtieron en clubes de agitación. Hacia 1853, el enfrentamiento en las calles de Bogotá se había vuelto rutina: la muerte del joven Antonio París y la ejecución posterior de su agresor, Nepomuceno Palacios, marcaron uno de los momentos más ásperos de la polarización. El Partido Liberal se dividió en dos facciones cuyos nombres capturan el ánimo de la época: los gólgotas, doctrinarios del librecambio absoluto, expresión política de los comerciantes; y los draconianos, defensores del proteccionismo, aliados de los manufactureros y artesanos. La correspondencia no era perfecta —Florentino González, ideólogo del librecambio, no era formalmente gólgota—, pero la línea general de las facciones se sostuvo.
El desenlace fue militar. En abril de 1854, el general José María Melo dio un golpe de Estado contra el presidente José María Obando, apoyado por las Sociedades Democráticas y por el ejército permanente que el Congreso amenazaba con reducir. Fue una de las alianzas más insólitas del siglo: artesanos urbanos y militares profesionales frente a la élite civil librecambista. Contra Melo se formó una coalición aún más extraña, un frente constitucionalista que reunió a enemigos declarados —Mosquera, José Hilario López, Murillo Toro, Tomás Herrera, junto con conservadores—, unidos por la certeza de que la doctrina económica liberal debía prevalecer. Ganaron. Y con la derrota de Melo se implantó el librecambio sin contrapesos.
La victoria fue duradera en lo económico y efímera en lo político. Entre 1853 y 1870, la política librecambista se practicó casi sin interrupción; la hegemonía política radical, en cambio, duró apenas diez años. Los artesanos aplastados en 1854 no volvieron a ser fuerza autónoma en el siglo, pero su derrota dejó una herida abierta en el pacto liberal: la evidencia de que el progreso prometido por el librecambio se construía sobre la exclusión de quienes producían para el mercado interno.
Tierra e indígenas: la disolución del resguardo
Si el conflicto artesanal ocupó las calles de Bogotá, la reforma más profunda —y más silenciosa— del librecambio se libró en el campo, sobre el cuerpo de las comunidades indígenas. La disolución de los resguardos no fue un episodio sino un proceso largo que las Reformas Liberales culminaron sin haberlo iniciado.
La descomposición había comenzado en la Colonia. La mita y el concierto agrario introdujeron la economía monetaria en las comunidades indígenas; desde el siglo XVIII el Estado remataba baldíos a particulares y los terratenientes se apropiaban de tierras comunales. Cuando las Reformas Liberales decretaron la posibilidad de venta de los resguardos, no rompieron una estructura intacta: aceleraron un despojo que llevaba dos siglos avanzando y le dieron marco legal.
La lógica del despojo era doble y explícita en la mente de los reformadores. Por un lado, se buscaba ampliar el mercado de tierra: parcelas comunales convertidas en propiedad privada, transables, hipotecables, integrables a la producción comercial. Por otro, se buscaba ampliar el mercado de trabajo: indios desprovistos de tierra que se trasladaran a las ciudades, a las haciendas o a los enclaves de exportación, y se convirtieran en jornaleros, aprendices, obreros. Era la misma lógica que operaba sobre la esclavitud: liberar cuerpos para que el mercado los absorbiera.
El resultado benefició a una minoría. La eliminación de los resguardos permitió que particulares con capital y contactos accedieran a grandes extensiones de tierra, consolidando una élite agraria regional que capitalizó la reforma. Los indígenas, en cambio, rara vez se convirtieron en los obreros manufactureros que Nieto Arteta y Ospina Vásquez identificarían más tarde como la meta implícita del proyecto. Se convirtieron, sí, en fuerza de trabajo dispersa, disponible pero no absorbida: pequeños propietarios precarios, agregados, aparceros. Hasta comienzos del siglo XX, las formas de trabajo asalariado fueron relativamente escasas en el campo colombiano. La reforma removió restricciones institucionales a la movilidad de tierras y personas, pero no creó la economía capitalista que iba a acogerlas.
La abolición de la esclavitud, decretada definitivamente en 1851 bajo López, siguió una lógica emparentada. La medida fue radical en lo simbólico y modesta en lo demográfico: para 1850 solo quedaban unos 17.000 esclavos en la Nueva Granada, menos del 1% de la población, frente al 4% de 1825. La emancipación de facto había precedido a la ley: entre 1843 y 1849, cuando el sistema de aprendizaje forzado bajo antiguos amos era la norma y las manumisiones legales casi habían cesado, las poblaciones esclavas de Cartagena y Santa Marta se redujeron a la mitad, en buena parte por autoliberación. Los terratenientes esclavistas se opusieron con dureza a la abolición, y su resistencia los agrupó en el Partido Conservador, con el respaldo decisivo de la Iglesia católica, el mayor terrateniente del país: sus propiedades en 1861 estaban avaluadas en diez millones de pesos, cuando el presupuesto nacional apenas alcanzaba dos millones.
Sobre este punto conviene el matiz: la abolición no puede reducirse a maniobra económica. Fue también el logro moral más limpio del liberalismo colombiano, un componente extraeconómico progresista que no se agota en la lógica del mercado de trabajo. Los liberales rompieron con el orden de castas raciales heredado de la Colonia y debilitaron ideologías que la Iglesia sostenía sin fisuras. Ese aporte pertenece al haber del ciclo, y explica por qué el librecambio, con todas sus injusticias distributivas, fue también instrumento de una modernización civil que ningún proyecto conservador habría emprendido.
Los hombres de la doctrina
El librecambio tuvo cuerpo en un grupo de figuras cuya biblioteca importa tanto como sus decretos. Florentino González fue el ideólogo mayor: el hombre que redujo a Colombia a su función agraria y no vaciló en escribirlo. Su nombre queda ligado a la reforma arancelaria de 1847 y a la formulación más dura de la doctrina.
Manuel Murillo Toro fue el ejecutor. Desde la Secretaría de Hacienda del gobierno de López coordinó la ofensiva reformista: supresión del estanco del tabaco, abolición de la esclavitud, descentralización de rentas, disolución de resguardos. Murillo entendía el librecambio no como fin sino como palanca para un proyecto político mayor: la construcción de una república federal, secular, radicalmente moderna. Sería presidente dos veces (1864-1866 y 1872-1874) y encarnó, mejor que ningún otro, el radicalismo liberal en su fase de plenitud.
Miguel Samper fue la conciencia doctrinaria del librecambio en su segunda mitad. La historiografía lo señala como el escritor colombiano que sostuvo con mayor pureza la concepción liberal del Estado y del laissez-faire. Pero Samper fue también el más matizado: pese a su compromiso con el liberalismo económico, no creía en la capacidad autorreguladora del mercado en todos los ámbitos y sostenía que la moralidad era una precondición para la libertad y el progreso. Esa tensión —librecambio pleno en lo económico, exigencia moral en lo social— resulta más rica que la caricatura del liberal ortodoxo, y explica por qué su pensamiento sobrevivió a la crisis del modelo.
Salvador Camacho Roldán y Aníbal Galindo completaron el equipo doctrinario, articulando el librecambio con proyectos estadísticos, jurídicos y educativos. Ezequiel Rojas, más filósofo que economista, aportó el sustrato utilitarista. Del otro lado del arco político, Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro defendieron el librecambio con argumentos tan sólidos como los de sus rivales, pero lo enmarcaron en un orden social jerárquico de matriz hispánica y católica: prueba de que la doctrina económica no dividía tanto como la disputa por la sociedad que debía acompañarla.
Sobre todos ellos pesaba una mezcla de lecturas. El liberalismo colombiano se nutrió principalmente del pensamiento anglosajón —Bastiat entrando por vía francesa, Bentham por vía inglesa, Say como puente—; los antiliberales prefirieron las fuentes francesas y prusianas más críticas. La primera generación republicana estuvo más expuesta a ideas foráneas que ninguna anterior, y esa exposición explica tanto la ambición de sus proyectos como el desfase entre esos proyectos y la realidad material del país.
Los límites materiales
Ninguna doctrina se aplica en el vacío, y el librecambio colombiano tropezó con obstáculos que sus ideólogos subestimaron. El primero y más obvio fue el transporte. La geografía andina, tres cordilleras cortando el territorio, hacía del viaje interior un suplicio: en ausencia de ferrocarriles, personas y mercancías dependían de cargueros humanos o de mulas, y trasladar una carga de Bogotá a la costa podía tomar semanas. La navegación por el Magdalena mejoró después de 1850, pero el río solo conectaba el interior con el Caribe; cruzar de una cordillera a otra seguía siendo una expedición.
Ese estrangulamiento tuvo un efecto perverso: las exportaciones colombianas llegaban al mercado mundial caras, lentas y de calidad irregular, y las importaciones penetraban con más facilidad de la que el país podía absorber sin desequilibrar sus términos de intercambio. Las importaciones per cápita alcanzaron su máximo en el quinquenio 1870-1874 y luego descendieron: señal de que incluso el consumo importado, principal beneficio prometido del librecambio, se estancó cuando la base exportadora comenzó a flaquear.
A la geografía se sumaron la escasez crónica de capitales y las técnicas rudimentarias. Colombia no tenía banca, no tenía crédito de largo plazo, no tenía industria auxiliar. Cada auge exportador —tabaco, quina, añil, algodón— reposaba sobre estructuras productivas frágiles, montadas de prisa para aprovechar una ventana en el mercado internacional, y desmontadas con la misma prisa cuando la ventana se cerraba.
La segunda mitad del siglo registró, es cierto, un esfuerzo notable de obras públicas —carreteras, ferrocarriles incipientes—, pero llegó tarde y avanzó lento. Cuando las condiciones materiales del comercio empezaron a mejorar de veras, el modelo librecambista ya estaba en crisis y otro proyecto político se preparaba para reemplazarlo.
1875-1886: el desmoronamiento
El colapso del ciclo tuvo fecha reconocible: 1875-1876. Las exportaciones de tabaco se derrumbaron, arrastrando consigo la quina y otros productos. El reino de la especulación mostraba su rostro más duro: cuando los mercados europeos giraban, la economía colombiana no tenía sobre qué caer. La base material del liberalismo radical se erosionó en pocos años, y con ella su hegemonía política.
Rafael Núñez leyó ese desmoronamiento antes que nadie. Proveniente del ala liberal que se distanciaba del radicalismo, en alianza estrecha con el conservatismo y su ideólogo Miguel Antonio Caro, condujo el relevo en las elecciones de 1880. Su primer gobierno (1880-1882) tomó medidas proteccionistas: recargos arancelarios para artículos que se quería fomentar internamente —ropa, muebles—, un primer paso para contener la crisis fiscal y económica. La inestabilidad política, agravada por las guerras civiles y por el federalismo extremo que llegó a implantar aduanas internas entre estados soberanos, alimentó el otro brazo del programa nuñista: el retorno a la autoridad y el fortalecimiento del gobierno central. La Regeneración estaba en marcha.
En 1885, en el punto más bajo de la depresión exportadora, el Partido Liberal, dividido y desacreditado, apenas ofreció resistencia simbólica. La guerra civil de ese año cerró el ciclo. La Constitución de 1886 selló el nuevo orden.
Conviene precisar el sentido del viraje. La Regeneración fue proteccionista en lo arancelario, pero no rompió con el vínculo agroexportador: siguió apostando al mercado mundial como principio de organización económica, en una versión más templada y con más intervención estatal que la liberal. Núñez y Caro no derogaron la promesa de la modernidad capitalista; la reformularon. La continuidad económica entre las dos épocas —bajo la aparente ruptura política y doctrinaria— es una de las claves menos reconocidas del tránsito.
La herencia larga
El balance del librecambio colombiano se juega en dos planos que la historiografía tarda en reconciliar. En el plano doctrinario y político, las Reformas Liberales fueron un logro civil de largo alcance: desmontaron el orden colonial, abolieron la esclavitud, secularizaron parcialmente el Estado, ampliaron los espacios de libertad individual, sembraron una tradición republicana que sobrevivió al ciclo. Sin ese trabajo, la Colombia del siglo XX habría sido inconcebible.
En el plano económico y social, el saldo es más gris. El librecambio concentró los frutos de cuatro décadas de crecimiento exportador en una élite de comerciantes y terratenientes, precarizó a artesanos e indígenas, dependió de enclaves regionales frágiles como Ambalema, no logró construir un mercado interno robusto ni una industria propia, y dejó a Colombia en la periferia comercial de América Latina. Cuando la coyuntura mundial giró, el país se descubrió sin ahorro, sin capital y sin capacidad de absorber a los perdedores del modelo. La violencia política del siglo —el golpe de Melo, las guerras civiles, la Regeneración, en cierta medida los conflictos posteriores— hunde una parte de sus raíces en esa brecha entre la promesa modernizadora del librecambio y la realidad que produjo.
Hay una tentación de leer el fracaso como error de diseño: si en lugar de librecambio los reformadores hubieran optado por proteger a los artesanos y fomentar la industria nacional, otro habría sido el rumbo. La lectura no resiste el examen. Las condiciones estructurales —geografía, capital, técnica, tamaño del mercado— habrían condenado cualquier proyecto de inserción al capitalismo mundial en la Colombia de mediados del siglo XIX. La artesanía doméstica no era la semilla de una industria; el proteccionismo, en ausencia de capital y transporte, habría producido no manufacturas nacionales sino escasez.
Lo que sí es imputable al librecambio es la desnudez con que ejecutó la transición: sin política de crédito, sin infraestructura previa, sin acompañamiento a los desplazados por la reforma, sin conciencia de que abrir el país al mercado mundial no era suficiente para modernizarlo. Los ideólogos del ciclo confiaron en que la doctrina bastaba; confundieron una condición necesaria con una condición suficiente. Esa confianza, más que la doctrina misma, es el legado que la historiografía sigue discutiendo. El café, que salió indemne del naufragio, terminaría dándole al país la exportación estable que el librecambio había prometido y no supo entregar; pero ese es ya otro capítulo, y otras élites, y otro siglo.
En el archivo
4 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Nueva Granada1831–18621
02Estados Unidos de Colombia1863–18852
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Florentino González, principal ideólogo del librecambio absoluto e impulsor de la reforma arancelaria de 1847 desde la Secretaría de Hacienda
- 02Manuel Murillo Toro, coordinador de las reformas liberales de 1849-1853 que ejecutaron el programa librecambista: abolición del estanco del tabaco, disolución de resguardos y abolición de la esclavitud
- 03Reformas borbónicas, antecedente directo del librecambio republicano: el Reglamento de Comercio Libre de 1778 introdujo la liberalización comercial colonial con efectos ambivalentes en la Nueva Granada
- 04Regeneración, proceso político conservador de 1885-1886 que clausuró el ciclo librecambista tras el colapso exportador de 1875 y la crisis material del liberalismo radical
- 05Río Magdalena, arteria fluvial cuya navegación a vapor se consolidó gracias al auge tabacalero que proveyó la carga de bajada necesaria para sostener las empresas navieras
- 06Artesanos de Bogotá, sector social directamente perjudicado por la rebaja arancelaria de 1847, que se organizó en Sociedades Democráticas y protagonizó la resistencia política y militar al librecambio hasta 1854
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
44 documentos · 63 fragmentos
01Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 2651 cita
[1]ropas de bat á n, “ pa ñ etes ”,, “ frazadas ”, “ bayetas ”, etc., que antes se vend í an en las provincias ’ de Caracas, Maracaibo. Barinas, etc. Las ferias de Tunja hab í an perdido importancia debido a que la compa ñí a Guipuzcoana tra í a lienzos finos y otros textiles a cambio de cacao, y con ello perd í an ■ *.…
p. 265
02Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 119, 2392 citas
[2]como los del marqués de Valdehoyos (Julián de Trespalacios y Mier), el del marqués de Pestagua (don Andrés de Madariaga) o el de José Fernando de Mier y Guerra, estaban invertidos en grandes haciendas de agricultura y ganadería extensivas con destino a mercados locales, y ninguno llegaba a una cifra superior a los…
p. 119
[50]de tradición indígena. Carecemos de estimativos siquiera aproximados sobre la distribución cuantitativa de las formas diversas de organización del trabajo rural. Hasta comienzos del presente siglo las formas de trabajo asalariado eran relativamente escasas, y en la mayoria de los casos los jornaleros rurales eran…
p. 239
03Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 161 cita
[3]entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…
p. 16
04Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1201 cita
[4]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…
p. 120
05Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 88, 139, 1473 citas
[5](1818-1819). tado a través de la aplicación de las llamadas cien- cias útiles, la conciencia de habitar un territorio distinto de la metrópoli y la apropiación de una ideología diferente a aquella que sustentaba el ab- solutismo monárquico, crearon las condiciones para madurar el proceso de Independencia, el cual de…
p. 88
[19]] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…
p. 147
[34]en 1854. Inclusive las mujeres integraron una Sociedad del Niño Jesús. Hasta el presidente López simpatizaba secretamente con la Sociedad Democrática de Artesanos de Bogotá y asistió a una de sus sesiones. Presidencias de López y Obando Sin embargo, fue en la elección del 7 de marzo de 1849, en la cual el Congreso…
p. 139
06Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 274, 2802 citas
[6]pereza pretenden conseguir con una protección onerosa para la sociedad entera». En Florentino González la afirmación teórica del libre- cambio absoluto va unida a una determinada teoría en torno a la índole natural que debe presentar, en determi- nado sentido, la economía neogranadina. En otras palabras, 275 Eíndnice…
p. 274
[12]pugna de comerciantes y manufactureros se expresó en las luchas de gólgotas y draconianos. Los pri- meros eran una manifestación política de los intereses económicos de los comerciantes, y los segundos expresaban la defensa igualmente política de los intereses económicos de los manufactureros y artesanos. Por eso, los…
p. 280
07Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 130, 1502 citas
[7]í a llevado al poder, pero pon í an el acento en el cambio y' el progreso m á s que en el mantenimiento del orden y la tradici ó n. El cambio m á s brusco de este gobierno fue la adopci ó n ines perada del liberalismo econ ó mico internacional. Aunque é ste hab í a sido un deseo de casi todos los dirigentes, rebajar…
p. 130
[56]social y pol í tico e ilusionaron a las masas urbanas con una “ ciudadan í a ” irresponsable, con el sue ñ o de la igualdad civil y pol í tica de todos, con la utop í a de un Estado que distribuyera beneficios a los pobres y de una sociedad sin ricos, y hab í an convertido a los esclavos y a sus descendientes…
p. 150
08Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 18, 312 citas
[8]dudar cuál es, al ver la pro- fusión con que la Providencia ha dotado esta tierra de ricos productos nacionales. Debemos ofrecer a la Europa las primeras materias y abrir la puerta a sus manufacturas, para facilitar los cambios y el lucro que traen consigo, y para proporcionar al consumidor, a precio cómodo, los…
p. 18
[44]artesanos desterrados pero é~ ClOna una gran m ·e · • d ' Bolívar, el día del golpe de so:"'lol4eOsOtaciOn e artesanos en la Plaza de, ' personas. Ast, trágicamente termi, 1 · de la clase obrera en: no e. pnmer ensayo de organización propósito de esta or~=~~~~~ór:~~:~tlc::: ~stodera inevi~able, pues el ducción…
p. 31
09Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 211 cita
[9]así como, por muchos años, se consideró que el centralismo era conservador y el federalismo era liberal, pero no hay que olvidar que fue una Constituyente de estirpe conservadora, en 1858, la que promovió por primera vez el federalismo en Colombia. Y, tratándose del tema económico, la apertura, tan condenada hoy día…
p. 21
10El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 50, 822 citas
[10]barbarie. Ningún vocablo circula con más insistencia que civilización, sinónimo decimonónico del actual desarrollo económico. Un componente básico de la civilización era el comercio libre. De este modo el librecambismo se convirtió en ciencia para comprender las leyes de la vida social y en prác- tica insustituible…
p. 50
[41]Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…
p. 82
11Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 1331 cita
[11]a fervent advocate of laissez-faire and the most prestigious Colombian political economist. 36 If Murillo’s ideal country was one without gov- ernment, Samper’s ideal was one without trade barriers. In his oppo- sition to the protectionist measures demanded by the artisans, Samper suggested that a better solution…
p. 133
12A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 681 cita
[13]view reflects the emer - gence of an alignment among interest groups that led to a cultural change and the confrontation between liberal and anti-liberal positions, the former taking inspiration from England and the United States and the latter from France and Prussia. However, the story is not that simple. This…
p. 68
13Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 41, 602 citas
[14]algunos tenían fortunas independientes, más bien modestas, y cuidaban alguna ha- cienda o un negocio comercial, la ma- yoría de los dirigentes radicales se ha- bía dedicado ante todo al mundo de la política y de la ideología. Cuando no ocupaban un cargo público, un minis- terio o la presidencia, la enseñanza y el…
p. 41
[59]era irrevocablemente liberal. Los acontecimientos de fines de ese año no sólo lo entregaron, ob- jetivamente, en manos de los conser- vadores, sino que lo convencieron de que el radicalismo no debía volver a levantar cabeza. Y los elementos del pensamiento conservador, el autori- tarismo, la utilización del…
p. 60
14El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 283, 3872 citas
[15]apenas como equivalente de un goce inmediato y se invierte en satisfacerlo. No es, por consiguiente, extraño que el lujo y la disipación sean hoy el azote de nuestra capital» 262. § « Laissez-faire » en economía e intervención en política Antes hemos dicho que ningún escritor colombiano de la segunda mitad del siglo…
p. 387
[53]social, cuya sociología histórica aún no se ha hecho. Sobre su situación 284 Jíndi Jícídneer Ucnsi políticas, y sobre todo el encono con que combatían a los por el año de 1839, escribía José Eusebio Caro: «Todo en la socie- dad comenzaba a tomar una marcha más arreglada y un aspecto más democrático y uniforme: los…
p. 283
15Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 225, 2322 citas
[16]de 200 toneladas y podían llevar de 800 a 1. 000 cargas en cada viaje. La Compañía de Cartagena necesitaba invertir una parte de su capital en trabajos para mejorar el canal del Dique, y probablemente por esta causa, sólo hasta 1859 introdujo a las aguas de este el pequeño vapor Calamar, cuya capacidad no excedía de…
p. 225
[27]promedio de 86. 000 quintales por año. De ellos ha debido salir por el río Magdalena un 80 por 100, o sea, 68. 000 quintales, equivalentes a 27. 000 cargas anuales. Este guarismo puede aumentarse en un 50 por 100, por la exportación de quinas, café, algodón, maderas de construcción y de tinte, etcétera, y tendremos un…
p. 232
16Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2851 cita
[17]memoria con la relación de sus diversos errores con que disipó bienes que hubieran sido bastantes al sostén de su familia, con los más que al verificar su casamiento le e n t r e g u é ". Ya en la década de 1840, la República de la Nueva Granada daba un vuelco definitivo en su economía y cultura para alejarse del…
p. 285
17Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 611 cita
[18]that 'the great reforms of 1849-57', with their preface in the Mosquera Administration (1845--49), had signalled 'the transformation of the feudal colonial world into a democratic re- public'.63 The dispute over the foundations of the political economy, the struggle between 'feudalism' and 'democracy' unfolded…
p. 61
18Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1731 cita
[20]eran igualmente portentosos para los 4. HACIA LA FORMACIÓN SOCIAL NACIONAL: LA SUPERESTRUCTURA DEPENDIENTE J u a n José Nieto y Adolfo Mier vivieron un perido de siete años entre 1848 y 1854 que los más autorizados historiadores colombianos y extranjeros coinciden en señalar como de cambio revolucionario, el primero…
p. 173
19La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 401 cita
[21]pero desplazó una gran masa de campesinos hacia las tierras de vertiente. En la segunda mitad del siglo XIX las fuerzas económicas en ascenso coincidían en la necesidad de ampliar el mercado nacional como la primera con dición de un mejor bienestar. Esta premisa llevó a obtener la libertad de los esclavos y la…
p. 40
20Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 32, 352 citas
[22]bought their books on political and economic philosophy, studied, and observed first hand the suc- cess of liberal economic and political organization.P" Colombian Lib- erals, like their counterparts in other areas of the West, viewed society as the sum of individual, rational, juridically equal men. They be- lieved…
p. 32
[52]for disturbance of the social order and public peace. A transitory clause that became especially odious to political dissidents in subsequent years authorized the government to regulate the press and punish abuses until Congress enacted a press law. The right to possess and traffic in arms was abolished. Suffrage in…
p. 35
21Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 471 cita
[23]de Independencia, influida por la ideología utilitarista, presionaba un ambicioso programa de reformas tendiente a vincular la economía colombiana al mercado mundial. Entre las reformas propuestas descollaban la supresión de algunos monopolios estatales --siendo el del tabaco el más importante--, la adopción formal…
p. 47
22¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 591 cita
[24]modernización del sistema productivo. La 115 ¿Otra historia de Colombia? extracción de oro fue importante hasta 1 860, y luego fue desplazada por el tabaco, que venía en auge desde la adopción del librecambio y que tuvo a la población de Ambalema como su epicentro. Incluso productos de extracción silvestre como la…
p. 59
23Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 239, 318, 3243 citas
[25]y regiones aledañas, en el Carmen de Bolívar y en Palmira, fueron habilitadas para su cultivo. El desarrollo de la producción de tabaco con destino a la exportación debe explicarse en condiciones históricas muy concretas. Precisamente en la década del cincuenta, la rica y gran producción de oro de California y…
p. 324
[29]mercados del mundo”. Francisco Javier Cisneros, Memoria sobre la construcción de un ferrocarril de Puerto Berrío a Barbosa (Estado de Antioquia) (Nueva York, Imprenta y Librería de N. Ponce de León, 1880), p. 41. 282 Ver sobre esto último Luis Eduardo Nieto Arteta, El café en la sociedad colombiana (Breviarios de…
p. 318
[49]en la región de Santander, abogaban por la supresión del estanco del tabaco que les impedía la expansión de la producción, y secundaban también las reformas fiscales, en especial la abolición del diezmo eclesiástico que pesaba duramente sobre ellos. Los terratenientes, por el contrario, eran los partidarios del statu…
p. 239
24Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 4241 cita
[26]sp r e c i o s d e l tabaco en e le x t e r i o r,l af a b r i c ade Girón t e n í a una d e s v e n t a j aimportante con r e s p e c t oal adeAmbalema, que e r al o smayores c o s t o sde t r a n s p o r t e:h a c i a 1850, cos t a b a$ 3,50 moverla c a r g a detabacodesdeAmbalema,puerto sobree lMagdalena,ha s t…
p. 424
25Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3511 cita
[28]El valor de las exporta ciones de tabaco, producidas en un' pequeño enclave del Magdalena Medio, aumentó rápidamente hasta promediar entre dos y tres millones de pesos oro entre 1850 y 1875. Pero el colapso de la economía exporta· dora de tabaco, a partir de la última fecha, simultáneamente con la calda de la demanda…
p. 351
26Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 162, 2052 citas
[30]económicas y sociales se lograrían, según los liberales, aumentando la libertad individual. En ningún otro sentido fracasó tan estruendo- samente la política liberal como en sus efectos sobre el bienestar de la población agrícola. Sin duda, los agricultores colombianos se beneficiaron con las políticas librecambistas,…
p. 205
[31]necesitó un desplazamiento de casi 40 mil trabajadores rurales de la agricultu- ra de subsistencia hacia el cultivo de un producto de exportación (en este caso, el tabaco) 11. Además, como se demostrará en el capítulo VI, el incremento en el uso de la tierra para actividades agrícolas de ex- portación no fue…
p. 162
27Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 118, 1263 citas
[32]época tam- bién dieron al traste, ya fuera la casa de cambios de Landínez o el Banco de Londres, México y Surámerica. La Casa Landínez quebró en 1841 y dejó arruinada a una parte considerable de los rentistas santafereños, desvalorizando con especulaciones un pe- queño capital, si puede llamarse así a las rentas y…
p. 126
[42]de 320.000 artesanos, fa- bricantes y artistas, cifra que corresponde, sobre un cálculo muy primitivo de la población activa de la época (ver cuadro 2.2), a un 23°/o de ella. 58 E. P. Thompson, The Making of the English Working Class. Penguin Books, Har- mondsworth, Inglaterra, 1968, pp. 259 y ss. 122 ECONOMÍA Y…
p. 118
[43]de 320.000 artesanos, fa- bricantes y artistas, cifra que corresponde, sobre un cálculo muy primitivo de la población activa de la época (ver cuadro 2.2), a un 23°/o de ella. 58 E. P. Thompson, The Making of the English Working Class. Penguin Books, Har- mondsworth, Inglaterra, 1968, pp. 259 y ss. 122 ECONOMÍA Y…
p. 118
28Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 4671 cita
[33]hijos reposan en el mismo cementerio de Montparnasse, a tiro de piedra de Cortázar y Dunlop, sintetizó en una frase el sentimiento que cayó sobre los amigos y lectores del escritor argentino al conocer la noticia imposible: «Cuando Julio murió, una parte de nuestro espejo se quebró y todos vimos la noche boca arriba».…
p. 467
29La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 114, 1222 citas
[35]su autoridad algunos jefes y personeros notables. Principalmente, el impacto de la ideología liberal se re - gistra en la organización social a través de dos asociaciones de tipo secundario, la Sociedad Democrática y la Escuela Republicana, que se convierten en activos disórganos. Las Sociedades Democráticas, en…
p. 114
[40]tra - dicionalista. Evidentemente, a la percepción del peligro revolucionario de subversión de clases, salta todo el grupo dominante, uni- do contra el nuevo «tirano» y «la hez de la sociedad». Con la excusa de restaurar «la democracia y la legalidad» (en lo que se incluía la defensa del derecho de propiedad que vino…
p. 122
30Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2161 cita
[36]es que mucha gente consider ó que la interven ci ó n de las artesanos armados fue ú til para el partido liberal. A partir de ese momento la Sociedad se volvi ó cada d í a m á s un club pol í tico, y hasta cambi ó su nombre de Sociedad de Artesanos por el de Sociedad Democr á tica. Aunque esto la desvi ó de su pri…
p. 216
31Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 541 cita
[37]Album de la Comisién Corografica que representa a un arriero y una tejedora de Vélez. En 1853, las clases populares, junto con los artesanos, se enfrentaron a la élite dirigente, enfrentamiento que desembocaria en el golpe militar del general Melo. A la derecha, tejedor de ruanas, segun una acuarela del Album de la…
p. 54
32The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 41, 612 citas
[38]laboring people in the incoming Obando administration, many Conservative and Liberal letrados sought common ground across the partisan divide. To many lettered observers the particular motive for Carmona’s murder, which remained unsolved, mattered less than a “rising popular furor” that no longer shied away from…
p. 61
[48]15 Belated leg- islative efforts to stem the hemorrhaging of the slave population due to marronage and civil war only produced more fugitives. Reforms passed in the early 1840s that required former slaves to submit to an apprenticeship system under former slaveholders were an attempt to counter the acceler- ating pace…
p. 41
33The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 1851 cita
[39]Antioquia, many Conservatives and Liberals shared the interpretation that Melo’s coup was a consequence of having placed too much trust in the involvement of popular classes in national politics, as sym- bolized by the Bogotá artisans and with reference to the “highly active and politicised lower classes” of mestizos,…
p. 185
34Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 111 cita
[45]torno al principal debate económico y político presente a través de nuestra historia republicana, con raíces en el período colonial: el de librecambio y protección que ha dividido a nuestros parti - dos tradicionales y ocasionó, o al menos alimentó, algunas de nuestras guerras civiles que con su ropaje político tenían…
p. 11
35El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 2961 cita
[46]de que la partición, lejos de ser un beneficio para el Estado, produce un grave perjuicio para los indios. De todos modos, si se deja aparte el natural interés que tienen los terratenientes en la repartición de los resguardos, inte- rés que no debe confundirse con el nacional por tratarse de un grupo limitado de…
p. 296
36Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 481 cita
[47]indígenas acudían a vender su fuerza de trabajo para cubrir los tributos con el salario obtenido; la economía monetaria empezó a introducirse en estos núcleos de economía natural y las ventas de tierra por la Corona a partir del siglo XVIII y el robo descarado de ellas por los terratenientes vecinos fueron reduciendo…
p. 48
37El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 87, 1262 citas
[51]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
p. 126
[55]efectos perversos pueden mencionarse algunos positivos derivados del desarrollo material del país, así éste estuviese en función del mercado externo y de los intereses específicos de la burguesía comercial en ascenso. Desde el punto de vista político e ideológico, podría aceptarse la argu- mentación de Marx y Engels y…
p. 87
38Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 311 cita
[54]debate there was a “conversation among gentlemen,” as one writer phrased it. 18 The debate over liberal and conservative principles was an intra- elite affair in which traditional leaders of society fought to impose their ideals as they marched at the head of peasant armies whose cadres were clients first and…
p. 31
39Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 1521 cita
[57]in international trade, and almost completely marginalized from the flow of international capital, mainly British in origin, which crossed the Atlantic to finance railways and commercial expansion in areas better integrated into the world market. The collapse of the export sector began to reveal with absolute clarity…
p. 152
40Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 1141 cita
[58]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…
p. 114
41Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 281 cita
[60]la baja oferta agraria, los precios tendían a subir. Para la época se aducían como causas del atraso de la agricultura las siguientes: la concen- tración de la propiedad del suelo en pocas manos, el ausentismo, la inse- guridad en la vida campestre (por las guerras civiles, las expropiaciones y confiscaciones de…
p. 28
42Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 591 cita
[61]e el manifiesto proteccionismo de N úñe z y la c re ación del Ba nco Nac ional y del papel mone da plantaron la se- milla de la industrialización co mo un p royec to de d esarrollo na - cional autónomo. El grad o de inter vención eco n ómica de la Re ge n erac i ón fue moderado en compara ci ón co n otros modelo s co…
p. 59
43Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 3941 cita
[62]los caminos no eran caminos y el viajero de los ríos debía disputar el espacio del champán con las cargas de tabaco de Ambalema y los géneros im- portados de Londres, viajar constituía no sólo un «mal necesario» sino un auténtico suplicio. Cuando por al- gún milagro inexplicable conseguía llegar a su destino, 395…
p. 394
44Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 111 cita
[63]La inflacién encarecié las importacio- nes y estimulé la especulacién, la cual favorecié a los comerciantes, quienes la aprovecharon para amasar nuevos capitales. En las ultimas décadas del siglo xix el pais pre- sencié el auge del café, el producto agricola que se convirtié desde entonces en el principal monocul-…
p. 11