Formación de los partidos Liberal y Conservador y elección de José Hilario López (1848–1850)
Entre 1848 y 1850, la Nueva Granada asistió a la codificación programática de sus dos grandes partidos políticos y a la elección presidencial de José Hilario López, decidida el 7 de marzo de 1849 en una sesión tormentosa del Congreso bajo presión de artesanos armados; ese arco corto fijó las coordenadas del bipartidismo que estructuraría la política colombiana durante más de un siglo.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 1848–1850 (elección presidencial: 7 de marzo de 1849)
- Dónde
- Bogotá, Nueva Granada, Cartagena, Socorro, Popayán, Antioquia, Valle del Cauca, Tunja, París, Pasto
- Protagonistas
- José Hilario López, Ezequiel Rojas, Mariano Ospina Rodríguez, José Eusebio Caro, Tomás Cipriano de Mosquera, Florentino González, Manuel Murillo Toro, Salvador Camacho Roldán, Ambrosio López, Partido Liberal, Partido Conservador, Sociedad de Artesanos de Bogotá (Sociedad Democrática)
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La reforma arancelaria librecambista impulsada por Florentino González en 1847 bajo el gobierno de Mosquera expuso a los artesanos urbanos a la competencia de manufacturas europeas, politizando a la Sociedad de Artesanos de Bogotá y creando una base social movilizable para el liberalismo.
- La revolución francesa de febrero de 1848 y la caída de la monarquía de los Orléans tuvieron repercusiones inmediatas en la Nueva Granada, radicalizando a la juventud universitaria bogotana y acelerando la demanda de grandes reformas sociales, según testimonio de Salvador Camacho Roldán.
- La existencia de corrientes políticas diferenciadas desde la Independencia —herederas del santanderismo y del bolivarismo— que carecían de programas escritos y nombres propios, y que la coyuntura de 1848 obligó a formalizarse en doctrinas publicadas y órganos de prensa.
- La necesidad electoral de coaligarse frente a una elección presidencial disputada impulsó a liberales y conservadores a articular programas explícitos: Ezequiel Rojas firmó el programa liberal en julio de 1848 y Ospina Rodríguez con Caro publicaron las bases conservadoras en La Civilización.
Consecuencias
- El Congreso eligió a José Hilario López el 7 de marzo de 1849 bajo presión de artesanos armados, marcando la primera vez que la movilización plebeya urbana actuó como actor con capacidad de veto sobre una elección presidencial en la Nueva Granada.
- La Sociedad de Artesanos de Bogotá, nacida para reclamar protección arancelaria, se transformó en club político del partido liberal, cambió su nombre a Sociedad Democrática, incorporó ejercicios militares y se multiplicó en filiales, incubando la contradicción que estallaría en el golpe de Melo de 1854.
- El gobierno de López aceleró un paquete reformista radical: expulsión de los jesuitas (1850), reducción de tarifas aduaneras, abolición del estanco del tabaco, desmonte de gravámenes coloniales y abolición de la esclavitud sancionada el 21 de mayo de 1851 con efecto desde el 1 de enero de 1852.
- El bipartidismo Liberal-Conservador quedó institucionalizado como gramática política dominante de Colombia, estructurando conflictos, guerras civiles y hegemonías durante más de un siglo, aunque las organizaciones partidistas permanentes de alcance nacional solo madurarían hacia 1880.
- La tensión entre la élite librecambista del liberalismo y su base artesanal proteccionista, visible desde 1849, se resolvió en ruptura abierta en 1854 cuando la Sociedad Democrática respaldó el golpe del general José María Melo contra el gobierno de Obando en oposición a una nueva reducción de tarifas.
La clave interpretativa
Por qué importa
La coyuntura 1848–1850 no fue solo el momento fundacional del bipartidismo colombiano sino el primer episodio en que la movilización popular urbana alteró el resultado de una elección presidencial, estableciendo un patrón de relación entre partidos de élite y bases plebeyas que repetiría sus tensiones a lo largo del siglo XIX. El debate sobre si los partidos expresaron una división ideológica auténtica o encubrieron fracturas sociales y regionales preexistentes sigue siendo central para entender por qué el bipartidismo fue tan duradero y tan violento: los programas de Rojas, Caro y Ospina dieron nombre y doctrina a coaliciones heterogéneas cuyas contradicciones internas —artesanos proteccionistas dentro del liberalismo librecambista, clérigos y hacendados dentro del conservatismo modernizador— produjeron guerras civiles recurrentes antes de que los partidos se consolidaran como aparatos nacionales.
Desarrollo histórico
La historia completa
Formación de los partidos Liberal y Conservador y elección de José Hilario López (1848-1850)
Entre 1848 y 1850, la Nueva Granada asistió a la codificación programática de dos corrientes políticas que llevaban dos décadas disputándose el legado de la Independencia y que ahora, forzadas por la crisis europea de febrero de 1848 y por una elección presidencial resuelta bajo presión popular, se dieron nombre, doctrina y prensa propia. Ezequiel Rojas firmó el programa liberal en julio de 1848; Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro articularon las bases conservadoras y las difundieron desde La Civilización. El 7 de marzo de 1849, en una sesión tormentosa del Congreso rodeada por artesanos armados, el general José Hilario López fue elegido presidente pese a no haber alcanzado mayoría absoluta en las urnas. En los dieciocho meses siguientes, su gobierno expulsó a los jesuitas, redujo tarifas aduaneras, preparó la abolición del estanco del tabaco y anunció el fin de la esclavitud. Ese arco corto —dos años— fijó las coordenadas del bipartidismo que estructuraría la política colombiana durante más de un siglo, y planteó desde el inicio una pregunta que aún hoy sigue abierta: si los partidos nacieron como cristalización de dos ideologías o como gramática política de fracturas sociales y regionales que ya estaban abiertas.
El país que Mosquera dejó abierto
El gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, extendido entre 1845 y 1849, es la plataforma sin la cual el arco 1848-1850 resulta ininteligible. Payanés, empresarial, obsesionado con caminos, vapores e instrucción pública, Mosquera encarnó una modernización que rompía con el legado hispánico y buscaba alinear la Nueva Granada con el influjo comercial inglés. Su instrumento decisivo fue el nombramiento de Florentino González —antiguo santanderista, doctrinario del liberalismo económico— como secretario de Hacienda.
En 1847, González impulsó una reforma arancelaria que redujo drásticamente las tarifas y adoptó el libre cambio como eje de la política económica. El giro fue brusco: Santander y Márquez habían mantenido tarifas altas por temor al hueco fiscal, y de un año para otro los artesanos de Bogotá, Socorro y Vélez —tejedores, sastres, herreros, talabarteros— quedaron expuestos a la competencia de manufacturas europeas más baratas. La medida, celebrada por importadores y comerciantes de Cartagena, fue leída como una amenaza existencial por los productores urbanos de la sabana andina.
A la reforma arancelaria se sumó, en abril de 1848, la Ley 1834 sobre tierras baldías, que autorizó al Ejecutivo a adjudicar hasta diez fanegadas al granadino que las hubiera cultivado; una ley complementaria del 28 de marzo de 1849 refinó el mecanismo. La política de tierras, la política aduanera y el programa de infraestructura formaban una misma pieza: sacar a la nación del espectro económico colonial e insertarla en la órbita de la economía mundial liberal.
El costo político fue que Mosquera, sin proponérselo del todo, creó las condiciones sociales de su propia sucesión conflictiva. Los artesanos empezaron a organizarse. La Sociedad de Artesanos de Bogotá, cuyo primer dirigente fue Ambrosio López, había nacido como asociación de protección aduanera con antecedentes que se remontaban a 1838, cuando Lorenzo María Lleras fundó una Sociedad democrático-republicana de artesanos y labradores progresistas con filiales en Tunja y Villa de Leiva. Hacia 1847-1848, con las tarifas de González encima, la Sociedad se politizó a marchas forzadas.
Al mismo tiempo, en las universidades y en los cafés bogotanos, una generación joven leía por entregas la Historia de los girondinos de Lamartine —publicada en El Censor de Medellín desde noviembre de 1848— y esperaba noticias de París. Cuando el 24 de febrero de 1848 cayó la monarquía de los Orléans, la onda expansiva llegó a la Nueva Granada casi antes de que llegara el barco: Salvador Camacho Roldán registraría en sus Memorias que la noticia impulsó repentinamente el movimiento hacia grandes reformas sociales. El pensamiento romántico francés, radical y utópico, se instaló como lengua franca de la juventud reformista. En el bando contrario, el temor al comunismo europeo se convirtió en argumento católico para que los ricos apoyaran proyectos sociales estatales y evitaran una revolución criolla equivalente.
Sobre este suelo agrietado —artesanos amenazados, juventud radicalizada, élites divididas entre importadores librecambistas y propietarios inquietos— se escribieron, casi simultáneamente, los dos programas fundacionales.
Los programas: Rojas, Ospina, Caro
Ezequiel Rojas firmó en julio de 1848 el texto que la tradición reconoce como acta programática del liberalismo. En paralelo, y sobre todo tras el 1 de marzo de 1848, Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro pusieron en circulación La Civilización, periódico bogotano donde se decantaron las bases del conservatismo. En ese órgano publicó Caro, en 1849, "La libertad y el partido Conservador", texto que ordenó la doctrina en seis oposiciones: libertad contra opresión, igualdad legal contra privilegio, tolerancia religiosa efectiva, propiedad privada contra comunismo y socialismo, seguridad contra ilegalidad, civilización contra barbarie.
La formulación de Caro es reveladora por lo que dice y por lo que calla. Reivindica la libertad, la igualdad legal y la tolerancia religiosa —vocabulario que un liberal moderado habría firmado sin objeción—, pero introduce dos ejes que definen la especificidad conservadora: la defensa de la propiedad frente al espectro socialista, respuesta directa al 1848 europeo, y la defensa de la civilización frente a la barbarie, manera de codificar la desconfianza hacia la movilización plebeya y el radicalismo democrático. El programa conservador, en manos de Ospina y Caro, sostenía que el librecambio y la soberanía del mercado eran compatibles con —y de hecho exigían— un orden social jerárquico anclado en la tradición cultural hispánica. Esa combinación —economía moderna, sociedad jerárquica— fue su contradicción interna y su fuerza política.
El programa liberal, por su parte, se construyó sobre una antropología distinta: la sociedad como suma de individuos racionales y jurídicamente iguales, y el Estado como instrumento para desmontar las instituciones coloniales que inmovilizaban capital y trabajo. Manumisión, resguardos, diezmos, estancos, alcabalas, mayorazgos eclesiásticos: todo el andamiaje heredado del virreinato debía caer para liberar las fuerzas productivas. En esta lógica, la abolición de la esclavitud y la partición de resguardos indígenas no eran solo actos humanitarios sino operaciones económicas.
Conviene, sin embargo, no leer estos programas como espejos ideológicos puros. Los nombres mismos —Liberal, Conservador— no entraron en uso regular hasta mediados de siglo, y las organizaciones partidistas permanentes con alcance nacional recién aparecerían hacia 1880. Lo que se produjo en 1848-1849 no fue la fundación de dos aparatos, sino la publicación simultánea de dos gramáticas que permitían a fracciones ya existentes reconocerse, coaligarse y disputarse el Estado. Bajo ese vocabulario compartido convivían intereses muy distintos: importadores costeños y artesanos del Socorro cabían, por razones opuestas, en el mismo campo liberal; hacendados esclavistas del Cauca y clérigos antioqueños convivían en el conservador.
Marzo de 1849: el Congreso bajo presión
La elección presidencial de 1849 llegó a un Congreso con mayoría conservadora. El liberalismo, ya unificado en torno a la candidatura del general José Hilario López —veterano de la Independencia, prestigio militar del sur—, enfrentó a dos candidatos del oficialismo: el vicepresidente Rufino Cuervo, hombre de Mosquera, y Joaquín José Gori, antiguo bolivariano respaldado por sectores eclesiásticos preocupados por las medidas que se avecinaban contra la Iglesia.
En la votación popular, López obtuvo la mayor cantidad de sufragios, pero no alcanzó la mayoría absoluta. La Constitución obligaba entonces a que el Congreso decidiera. La sesión se convocó para el 7 de marzo de 1849.
Lo que ocurrió ese día es uno de los episodios más discutidos del siglo XIX colombiano. La Sociedad de Artesanos de Bogotá se congregó frente al recinto del Congreso. Sus miembros, muchos de ellos armados, presionaron a los diputados durante la deliberación. La descripción canónica habla de un pueblo vociferante y tal vez armado; otras versiones son más categóricas y hablan directamente de artesanos armados que influyeron de manera decisiva. La sesión fue calificada, incluso por observadores simpatizantes, como tormentosa.
El Congreso, mayoritariamente conservador, terminó eligiendo a López. La decisión fue una ruptura fuerte con el pasado inmediato: sin la presión de la calle, la aritmética parlamentaria habría llevado a Cuervo o Gori a la presidencia, y la agenda reformista habría seguido un calendario distinto —o no habría existido con la radicalidad que tuvo—. Los conservadores derrotados registraron el 7 de marzo como una violación del orden institucional; los liberales lo celebraron como triunfo popular. La lectura posterior lo ha situado como el momento en que la movilización plebeya urbana entró, por primera vez desde la Independencia, como actor con capacidad de veto sobre una elección presidencial.
La consecuencia inmediata sobre la Sociedad de Artesanos fue paradójica. Nacida para pedir protección arancelaria, salió del 7 de marzo transformada en club político del partido que la había convocado. Cambió de nombre —pasó a llamarse Sociedad Democrática— y pronto se multiplicó en filiales por otras ciudades. El propio López simpatizó secretamente con la Sociedad Democrática de Bogotá y asistió a al menos una de sus sesiones. El gobierno liberal comprendió rápidamente la utilidad de disponer de organizaciones populares armadas, dispuestas a defender el régimen: las Sociedades Democráticas incluyeron desde entonces ejercicios militares en sus actividades y sus miembros mantuvieron sus armas.
Los artesanos, que habían entrado al Congreso el 7 de marzo para defender la protección de sus talleres, salieron convertidos en base electoral y milicia de un partido cuya élite dirigente —Florentino González continuaba escribiendo, Manuel Murillo Toro empezaba a ganar posiciones— era doctrinariamente librecambista. La contradicción quedó incubada. Estallaría cinco años después, cuando en 1854 la propia Sociedad Democrática, dirigida entonces por Ambrosio López, respaldaría el golpe del general José María Melo contra el gobierno de Obando en oposición a una nueva reducción de tarifas.
López en la presidencia: la aceleración reformista
José Hilario López llegaba al poder con una biografía que lo autorizaba ante todos los sectores. Prisionero de los españoles durante la Independencia, había sido condenado a muerte por quintamiento el 18 de agosto de 1816 junto con Rafael Cuervo, Mariano Posse y Alejo Sabaraín. Al escuchar la sentencia, refieren las crónicas, lió un cigarrillo con toda tranquilidad. Como prisionero fue obligado a formar parte del pelotón que fusiló a Policarpa Salavarrieta y a empedrar la plaza mayor de Bogotá. Recuperó la libertad por un indulto concedido el 24 de julio de 1819 con ocasión del cumpleaños del virrey Sámano, apenas dos semanas antes de Boyacá. Acompañó a Bolívar en la campaña venezolana de 1820-1821 y desde 1822 combatió en el sur contra las huestes realistas del caudillo Agualongo.
Ese pasado —serenidad ante el pelotón, disciplina bajo el cautiverio, campañas del sur— le daba autoridad militar en Popayán y Cali, ascendiente entre los oficiales veteranos, y una imagen republicana ilustrada. Sobre esa base política construyó un gabinete que expresaba la coalición: Manuel Murillo Toro en Hacienda, doctrinario librecambista; ministros con simpatías hacia el reformismo radical; una relación cercana, aunque nunca formal, con las Sociedades Democráticas.
Las medidas se sucedieron con velocidad. En mayo de 1850, López expulsó a los jesuitas de la Nueva Granada, medida cargada de simbolismo antiaristocrático y anticorporativo. En materia económica, redujo las tarifas aduaneras en un quinto, profundizando la ruta abierta por González en 1847, y preparó la abolición del estanco del tabaco, medida técnicamente arriesgada por ser el tabaco una de las principales fuentes de ingresos del Estado, pero programáticamente coherente con el desmonte de los monopolios coloniales. Uno tras otro cayeron gravámenes de origen colonial: la alcabala, los derechos de exportación, los diezmos, el impuesto al aguardiente, el de hipoteca y registro.
Murillo Toro sintetizó la lógica: las aduanas eran una necesidad transitoria de carácter fiscal, y su horizonte era la supresión. La época librecambista, se diría después, se había iniciado tímidamente con Florentino González y decididamente con Murillo Toro. La abolición del estanco del tabaco, ejecutada más tarde, permitiría que la producción creciera de manera sostenida y que el tabaco se convirtiera en un renglón mayor de exportación, sentando bases para las grandes empresas comerciales de la década siguiente.
En el frente eclesiástico, el gobierno preparó lo que sería la ley del 27 de mayo de 1851, que atacaría el control eclesiástico estimulando la participación de la feligresía —a través de los cabildos civiles— en la elección de párrocos. La medida, cuando llegó, provocaría un cisma en Antioquia y el destierro del arzobispo Manuel José Mosquera de Bogotá y de los obispos de Cartagena y Pamplona. En la Cámara de Representantes, el sacerdote y diputado Juan Nepomuceno Azuero llegaría a plantear un cisma total de la iglesia granadina para separarla de Roma, propuesta inusitada que dio la medida del clima anticlerical del momento.
El paquete se completaría con la abolición de la esclavitud, sancionada el 21 de mayo de 1851 para tener efecto el 1 de enero de 1852. Hacia 1850, la población esclava había descendido a unos 17.000 individuos —menos del 1% de la población nacional, frente al 4% de 1825— por efecto acumulado del cimarronaje, la huida, la participación en guerras civiles y algunas manumisiones. Entre 1843 y 1849, las poblaciones esclavas de Cartagena y Santa Marta se redujeron a la mitad. La ley de 1851 no liberó, en rigor, a una masa demográfica enorme; liberó a un sistema jurídico y económico ya erosionado, pero lo hizo con un simbolismo político que enfureció a los propietarios del Cauca y del Patía, para quienes la medida no solo lesionaba intereses sino que anunciaba un orden social invertido.
En conjunto, las reformas de 1850-1851 —expulsión de los jesuitas, libre cambio, desmonte de gravámenes coloniales, elección popular de párrocos, abolición de la esclavitud, partición de resguardos, sufragio masculino universal— fueron más radicales que las adoptadas contemporáneamente en el resto de América Latina. México llegaría a algo equivalente solo con la Reforma de Juárez, casi una década después; Argentina y Chile mantuvieron por décadas más el orden confesional y corporativo que López estaba desmontando en dos años.
Fracturas: qué había debajo de los programas
Para leer bien lo que ocurrió, conviene volver a la pregunta de fondo. ¿Los partidos de 1848-1849 reflejaron dos ideologías o codificaron conflictos sociales previos?
Hicieron ambas cosas, pero no de manera simétrica. Los programas de Rojas y de Ospina-Caro no fueron destilaciones neutras de intereses de clase: reordenaron esos intereses, los cruzaron y, en el caso liberal, construyeron una coalición internamente contradictoria.
Las fracturas eran reales y previas. Los artesanos urbanos —protecionistas por necesidad— se enfrentaban a los importadores costeños —librecambistas por vocación—: una fractura de intereses económicos directos activada por la reforma de González en 1847. Los propietarios esclavistas del Cauca, temerosos desde antes de las manumisiones aisladas de las décadas de 1820 y 1830, se oponían a los sectores urbanos abolicionistas: una fractura regional y moral. Los gólgotas —fracción radical del liberalismo, alimentada por Lamartine y por las noticias de París— disputaban con los draconianos —liberales más moderados, cercanos al ejército y a la protección artesanal— la orientación del propio partido liberal. El centro andino, con Bogotá como núcleo administrativo, mantenía una relación tensa con las periferias: Antioquia católica y comerciante, la costa importadora, el Cauca esclavista, Pasto realista de tradición.
Ninguna de estas fracturas encajaba limpiamente en la oposición Liberal-Conservador. Los importadores costeños y los artesanos bogotanos, adversarios económicos directos, terminaron ambos en el campo liberal —los primeros como financistas del programa, los segundos como músculo electoral y militar—. Los hacendados esclavistas caucanos y los clérigos antioqueños, con proyectos vitales muy distintos, coincidieron en el campo conservador. La afinidad electiva entre programa e interés era, por eso, un artefacto político: se construía en cada coyuntura, no derivaba mecánicamente de la posición social.
La contradicción más elocuente estaba en el propio partido liberal. Los artesanos que empujaron a López al poder el 7 de marzo de 1849 eran proteccionistas; el gobierno que ejecutaron desde ese día en adelante fue librecambista. La rebaja aduanera de un quinto, la abolición del estanco del tabaco, la supresión de gravámenes internos: cada una de esas medidas favorecía a los importadores y perjudicaba a los talleres urbanos. La coalición liberal se sostuvo mientras las reformas anticlericales y antiesclavistas dieron a los artesanos motivos simbólicos y militares para seguir movilizados. Cuando el programa librecambista mordió, la coalición estalló: primero en las tensiones internas entre gólgotas y draconianos, luego en el golpe melista de 1854.
Esta lectura no niega la importación ideológica. La revolución francesa de febrero de 1848 fue decisiva. Proveyó a los gólgotas su lenguaje —romántico, radical, plebeyo, alimentado por Lamartine y por los debates de la Segunda República— y proveyó a los conservadores su argumento estelar: el fantasma del comunismo europeo, útil para persuadir a las élites católicas de que sin caridad organizada las clases desheredadas replicarían en Bogotá lo que había ocurrido en París. Los programas de Rojas y Ospina-Caro fueron, en ese sentido, adaptación criolla de debates europeos superpuesta a tensiones locales. La lengua fue en parte prestada; la sintaxis y la gramática se armaron con materia propia.
Y sin embargo, la contingencia también pesó. Sin la presión física de los artesanos armados en el Congreso el 7 de marzo, la mayoría conservadora habría elegido a Cuervo o a Gori, y el arco reformista habría sido otro —más gradual, más negociado, quizá menos anticlerical, casi con seguridad menos abolicionista en sus tiempos—. Reconocerlo no relativiza las fracturas estructurales: las confirma, mostrando que necesitaron una coyuntura precisa para volverse Estado. La estructura hace posible el evento; el evento realiza la estructura.
Lo que quedó fijado
Al cerrarse 1850, la Nueva Granada tenía dos partidos con programas escritos, prensa propia, base electoral movilizada, memoria política reciente y agravios mutuos suficientes para durar un siglo. Tenía un presidente con legitimidad militar y con una coalición que empezaba a mostrar sus grietas internas. Tenía un Estado que había decidido desmontar aceleradamente el orden colonial —fiscal, eclesiástico, servil— y una élite conservadora que veía en ese desmonte no una reforma sino una ruptura civilizatoria.
Las consecuencias de largo plazo se ordenan en cuatro planos. En lo político, quedó instalado el bipartidismo que atravesaría el siglo XIX y buena parte del XX, con nombres, símbolos y adhesiones hereditarias que sobrevivirían a la Constitución de 1853, a la de 1863, a la Regeneración, a la Guerra de los Mil Días y a la Violencia. En lo social, quedó incorporada la movilización popular urbana como actor con capacidad de intervenir en las decisiones nacionales —una incorporación que las élites de ambos partidos leerían con desconfianza y que las Sociedades Democráticas encarnarían hasta su dispersión tras 1854—. En lo económico, quedó fijado el rumbo librecambista, con la aduana como necesidad transitoria y el tabaco como primera apuesta exportadora sostenida. En lo cultural, quedó establecida la antinomia civilización-barbarie como matriz interpretativa: los liberales la usaron contra el orden colonial; los conservadores contra el radicalismo plebeyo. Ambos hablarían el mismo idioma para decir cosas opuestas.
Queda también la pregunta sin cerrar. El bipartidismo colombiano no fue el reflejo de dos filosofías puras enfrentándose en el terreno de las ideas, ni fue el mero disfraz de intereses económicos irreconciliables. Fue una operación política en la que dos gramáticas —una liberal, una conservadora— capturaron y reordenaron fracturas previas, prometieron a coaliciones diversas cosas parcialmente incompatibles, y ganaron la capacidad de disputarse el Estado post-santanderista con vocabularios reconocibles. En esa captura hubo verdad y hubo engaño, ideología y cálculo, importación y invención. Y hubo, sobre todo, el 7 de marzo de 1849: una fecha en que la política colombiana se decidió por primera vez con las galerías del Congreso llenas de artesanos armados, y en que quedó fundado el modo en que este país discutiría, durante generaciones, quién manda y en nombre de qué.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 130, 1332 citas
[1]í a llevado al poder, pero pon í an el acento en el cambio y' el progreso m á s que en el mantenimiento del orden y la tradici ó n. El cambio m á s brusco de este gobierno fue la adopci ó n ines perada del liberalismo econ ó mico internacional. Aunque é ste hab í a sido un deseo de casi todos los dirigentes, rebajar…p. 130
[9]N DEL MEDIO SIGLO Para 1849 los candidatos presidenciales eran, en el conservatismo gobernante, el vicepresidente Rufino Cuervo, un maestro boya- cense, civilista y antiguo secretario de Hacienda, que representaba el esp í ritu de transacci ó n con el liberalismo que ahora encarna 1 38 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA ba…p. 133
02Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 77, 1002 citas
[2]secretaría de Gobierno en el departamento donde se había radicado, rige los destinos del Colegio de Mede- llín, es diputado en la Cámara local y asiste al Congreso como representante de Antioquia. En Bogotá, más tarde, ocupará las carteras del Interior y Relaciones Exteriores del presi- dente Herrán, en reconocimiento…p. 100
[41]de singular curiosidad: formó parte del grupo en- cargado del fusilamiento de Policarpa Salava- rrieta y contribuyó a empedrar la plaza mayor de Bogotá, ambas actuaciones impuestas como castigo disciplinario y que debió ejecutar como aconductado prisionero. Le tocó en suerte recobrar la libertad gracias al indulto…p. 77
03Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 621 cita
[3]que las conclusiones especulativas de la teoría y, poco o nada dispuesto a los arranques de entusiasmo". Un colaborador permanente de este semanario es don José Manuel Groot. Sobre don José Eusebto Caro anotó don Marco Fidel Suárez, en noviembre de 1884, lo siguiente: "Peco donde más lució el talento de Caro y donde…p. 62
04Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 2201 cita
[4]the notes for chapter 2 · 189 law” as a main characteristic of the thinking of mid-nineteenth-century Liberals. He attributes to this belief one of the main failures of liberalism: “Its adherence to the principle that written texts had a magical power, made Liberals believe that a perfect Constitution will ensure…p. 220
05When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 391 cita
[5]liberty in all its different applications over against oppression and despotism in monarchical, military, demagogic, literary or any other variation; legal equality against aristocratic, demagogic, academic or any other kind of special privilege; true and effective [religious] tolerance versus exclusivism and…p. 39
06El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 74, 2782 citas
[6]vencedor» 184. Los años comprendidos entre 1850 y 1870, que verán surgir en la Nueva Granada una frondosa literatura política de carácter radical romántico y utópico, están marcados por 184 En Ángel y Rufino J. Cuervo, Vida de Rufino Cuervo y noticias de su época, ed. cit., vol. i, pág. 54. 279 Eí ndicersdita…p. 278
[14]y de afluencia a sus puertos de millones de inmigrantes de las más diversas religiones, ideologías y nacionalidades. La lucha por una política de 38 José María Samper, Historia de un alma, Biblioteca Popular de Autores Colombianos, Bogotá, 1946, vol. i, pág. 185. Los periódi- cos de Bogotá y de las provincias…p. 74
07El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 821 cita
[7]Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…p. 82
08Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 591 cita
[8]so, the casualty rate was normally a good bit lower in elections. What both types of political conflict had in common was the role of the two traditional parties, at least from the time those parties came into existence. Curiously, however, Colombian scholars still cannot agree on either when the parties were created…p. 59
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 139, 1472 citas
[10]en 1854. Inclusive las mujeres integraron una Sociedad del Niño Jesús. Hasta el presidente López simpatizaba secretamente con la Sociedad Democrática de Artesanos de Bogotá y asistió a una de sus sesiones. Presidencias de López y Obando Sin embargo, fue en la elección del 7 de marzo de 1849, en la cual el Congreso…p. 139
[11]] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…p. 147
10Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2161 cita
[12]es que mucha gente consider ó que la interven ci ó n de las artesanos armados fue ú til para el partido liberal. A partir de ese momento la Sociedad se volvi ó cada d í a m á s un club pol í tico, y hasta cambi ó su nombre de Sociedad de Artesanos por el de Sociedad Democr á tica. Aunque esto la desvi ó de su pri…p. 216
11Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 2491 cita
[13]1847 under the Mosquera administration. Provincial chapters of both societies also quickly emerged throughout New Granada. Unlike the Instituto Caldas, however, the Democratic Societies, which first emerged around the push to elect José Hilario López, were primarily organized to foment popular mobilization exclusively…p. 249
12Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 871 cita
[15]a los ricos en su apoyo: Estableced, señores ricos, fábricas de tejidos de ropas del país, para dar trabajo a los mendigos y vagos: poca será al principio la utilidad que saquéis en dinero, pero este unido a lo que hemos indicado, aseguramos que alejarán para siempre todo temor respecto a vuestras propiedades 179. Los…p. 87
13Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 321 cita
[16]bought their books on political and economic philosophy, studied, and observed first hand the suc- cess of liberal economic and political organization.P" Colombian Lib- erals, like their counterparts in other areas of the West, viewed society as the sum of individual, rational, juridically equal men. They be- lieved…p. 32
14La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 114, 1182 citas
[17]su autoridad algunos jefes y personeros notables. Principalmente, el impacto de la ideología liberal se re - gistra en la organización social a través de dos asociaciones de tipo secundario, la Sociedad Democrática y la Escuela Republicana, que se convierten en activos disórganos. Las Sociedades Democráticas, en…p. 114
[30]los curas (27 de mayo de 1851). Así se traducían al formalismo de la ley, algunas de las ideas motoras de la utopía liberal de la época. La última ley mencionada merece destacarse, no solo por - que pretendió atacar las bases tradicionales del control ecle - siástico, llegando «hasta los grupos ecológicos básicos y…p. 118
15Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 201 cita
[18]importación, la agitación a favor de mayores tarifas de aduana haya coincidido con el establecimiento de la navegación de vapores por el Magdalena. Aunque las tarifas de carga de los v~pores no eran mucho más bajas que las de los champanes, la veloctdad y seguridad del nuevo método reducía sustancialmente los costos.…p. 20
16Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 1291 cita
[19]por una reducción más pausada de las tarifas; además, consideraban al arancel una fuen- te de ingresos estatales y no una herramienta de protección. Por otra parte, los conservadores, quienes comenzaron a actuar como partido solo hacia 1848, se oponían en general a un sistema de tarifas elevadas. El problema del…p. 129
17Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 1591 cita
[20]esta época de esperanzas y deci- sión; alentemos a los ciudadanos abriéndoles el campo en 160 Línd Eiíceir Nnstr Aetstc que puedan emplear su energía y el espíritu de empresa que han desplegado con el solo anuncio de que el Gobierno se proponía sacar el país de la senda tortuosa de las rutinas, y hacerlo marchar por…p. 159
18Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 2251 cita
[21]de 200 toneladas y podían llevar de 800 a 1. 000 cargas en cada viaje. La Compañía de Cartagena necesitaba invertir una parte de su capital en trabajos para mejorar el canal del Dique, y probablemente por esta causa, sólo hasta 1859 introdujo a las aguas de este el pequeño vapor Calamar, cuya capacidad no excedía de…p. 225
19Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2451 cita
[22]suprimidos muchos gravámenes que entrababan el desarrollo de las fuerzas productivas. En el capítulo referente a los impuestos en la Colonia, vimos cómo estos eran grandes en número, no tenían una finalidad concreta y solo frenaban el desarrollo del comercio. Como expresión franca del sistema colonial, fueron atacados…p. 245
20Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2851 cita
[23]memoria con la relación de sus diversos errores con que disipó bienes que hubieran sido bastantes al sostén de su familia, con los más que al verificar su casamiento le e n t r e g u é ". Ya en la década de 1840, la República de la Nueva Granada daba un vuelco definitivo en su economía y cultura para alejarse del…p. 285
21El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 444, 4982 citas
[24]tribunales de justicia y redujo en un quinto las tarifas adua- neras. Colombia fue el primer Estado que, bajo la adminis- tración de dicho presidente, permitió el tráfico de buques de naciones extranjeras, por sus ríos y demás aguas, hasta el interior del país. Insistió en la confiscación de los bienes eclesiásticos y…p. 444
[40]aquí del temple de su paisano J. H. López 271, quien, tomado preso por los españoles y llevado al cadalso, lio un cigarrillo con toda tranquilidad ante su sentencia de muerte. (En el úl- timo momento se salvó 272 y llegó a ser con el tiempo un fa- 271 José Hilario López, citado. 272 Para una descripción más detallada…p. 498
22Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 3901 cita
[25]todas las otras existentes, se denomina única 445 ». La supresión de las aduanas era una de las ventajas que veían al impuesto único. También se pensó en su supre- sión como medida independiente del establecimiento de ese impuesto; era una medida evidentemente muy arries- gada 446. Pero era tan tenaz el sentimiento…p. 390
23Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 471 cita
[26]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…p. 47
24Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 471 cita
[27]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar, – (Medellín, ), – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…p. 47
25Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1091 cita
[28]and worried about lax morality and Protestant education. The Church generally adhered to a Conservative sociopolitical agenda. The Liber- als who ascended to power at midcentury would make it a point to harass the Church, but the Church would fight back energetically. General José Hilario López ascended to the…p. 109
26The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 2371 cita
[29]Gómez, “Biografía de Francisco Urdaneta,” in Gaceta Oficial de la Confederación Granadina, April 6, 1861. 65. At the same time as he published Reminicencias, Murray requested (with immediate success) his full salary as a retired officer. See Murray to Ciudadano Presidente, Bogotá, May 29, 1851, in AGNC, HDS, Vol. 57,…p. 237
2730 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 841 cita
[31]siendo admisibles en pago por su valor nominal. ARTÍCULO 19. Quedan derogadas todas las disposiciones contrarias a las de la presente ley, y el Poder Ejecutivo dictará todos los reglamentos y órdenes del caso a fin de que tenga su más puntual cumplimiento. Dada en Bogotá, a 21 de mayo de 1851 El Presidente del Senado,…p. 84
28Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 841 cita
[32]resurgieron a to- dos los niveles: provincial, seccional y cantonal. Africa en un mapa del atlas de Blaeuw. El continente africano fue la cantera constante de la que, durante siglos, se sacaron miles y miles de negros para ser condenados a la esclavitud. La captura por parte de los blancos se vio a menudo favorecida…p. 84
29Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2791 cita
[33]abolición, con indemnización. Pero solo desde cuando el Estado garantizara el pago de los esclavos que iban a ser liberados. Aprobaron la ley de manumisión, (liberación), que entró en vigencia el 1° de enero de 1852. Cerca de 17.000 esclavos ganaron el derecho a la libertad; ese día se celebró en todo el país. Los…p. 279
30Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 1721 cita
[34]hubieran nacido después de 1821. Normalmente los amos habían practicado desde la Colonia el sistema de manumitir esclavos por decisión personal, pero en escala reducida. En la Colonia, por otra parte, los esclavos trabajaban en sus charcas o cascajeros de oro, con cuyos ingresos podían acumular el valor de su…p. 172
31The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 411 cita
[35]15 Belated leg- islative efforts to stem the hemorrhaging of the slave population due to marronage and civil war only produced more fugitives. Reforms passed in the early 1840s that required former slaves to submit to an apprenticeship system under former slaveholders were an attempt to counter the acceler- ating pace…p. 41
32Making the Green Revolution: Agriculture and Conflict in ColombiaTimothy W. Lorek · 2023 · p. 301 cita
[36]Cauca political region harbored a diverse population at that time. Tallies from the 1850s, unreliable as they are on their own, suggest a populace comprised of roughly 20 percent white (scattered in the principal towns), less than 10 percent Indigenous (or “civilized Americans,” mainly in the southern highlands),…p. 30
33Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 44, 602 citas
[37]el preambulo o anticipo de lo que ha de venir con las ideas radicales a las que el general José Hilario Lopez da prestigio desde la presidencia de la Republica. Pero para ello era preciso que se realizara antes el proyecto historico-politico modernizante de la pri- mera administracién del también general Tomas…p. 44
[38]y ello le permite una admirable visién de los proble- mas nacionales y de sus posibles soluciones. Mosquera milita en el partido ministerial y con tal filiacion politica empieza, el dia 1 de abril del ahio 1845, a ejercer la presidencia de la Republica, en cuyo acto de posesién pronuncié el mas breve dis- curso que…p. 60
34La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 1111 cita
[39]democrá- tico. La primera de esas leyes —señalada con el número 1834 — fue aprobada por el Congreso de la República el 28 de abril de 1848, y sancionada al día siguiente por el ge- neral Tomás Cipriano de Mosquera, como presidente de la República. Dice con brevedad perentoria: «El Senado y la Cámara de Representantes…p. 111
35Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 131 cita
[42]dijo no compartir. Entonces, ya tenía 21 años. Era delgado, ágil y dicharachero. En el relato de su vida, cuenta: “No aprobé tan monstruoso atentado. En 1830 fui entusiasta por la elección del señor Mosquera, y de consiguiente hice por ella todo lo que pude. Por la caída del intruso Urdaneta trabajé, hice varias…p. 13