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Hecho histórico · Independencia · 1810–1831

Patria Boba: federalismo, centralismo y primeras repúblicas (1810–1816)

Entre 1810 y 1816, el territorio del antiguo Virreinato del Nuevo Reino de Granada vivió su primer laboratorio constitucional: provincias que promulgaron constituciones propias, debatieron el pacto social y se enredaron en guerras civiles entre criollos, hasta que la expedición reconquistadora de Pablo Morillo clausuró el experimento con fusilamientos y dejó una herencia jurídica e historiográfica que moldearía el Estado colombiano por dos siglos.

Patria Boba: federalismo, centralismo y primeras repúblicas (1810–1816)
20 de julio de 1810 – 6 de diciembre de 1815
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
20 de julio de 1810 – 6 de diciembre de 1815
Dónde
Tunja, Antioquia, Rionegro, Socorro, Mompox, Pamplona, Neiva, Popayán, Santafé de Bogotá, Cartagena de Indias, Pasto, Santa Marta
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La invasión napoleónica de 1808 y la abdicación de Fernando VII generaron un vacío jurídico que llevó a las ciudades americanas a discutir si la soberanía retornaba a los pueblos en ausencia del rey legítimo.
  2. Las reformas borbónicas habían fortalecido las élites regionales y los cabildos locales, creando bases de poder provincial que resistían la centralización impuesta desde Santafé.
  3. El juntismo neogranadino nació descentralizado antes del 20 de julio de 1810, con múltiples cabeceras —Cartagena, Cali, Pamplona, Socorro— que reclamaban simultáneamente autonomía local, lo que hizo estructuralmente difícil cualquier unificación posterior.
  4. La oposición ideológica entre el federalismo de Torres —apoyado en la tradición de los cabildos autónomos y en el modelo estadounidense— y el centralismo de Nariño —inspirado en la república francesa 'una e indivisible'— convirtió el debate constitucional en conflicto armado entre patriotas.
  5. La ambigüedad de las primeras actas y constituciones —que reconocían a Fernando VII mientras construían instituciones de facto independientes— dejó sin resolver la pregunta sobre la fuente última de la soberanía, alimentando disputas entre provincias y entre facciones.
20 de julio de 1810 – 6 de diciembre de 1815Patria Boba: federalismo, centralismo y primeras repúblicas (1810–1816)

Consecuencias

  1. La pugna armada entre centralistas y federalistas (1811–1815) debilitó militarmente a la Nueva Granada patriota y facilitó el triunfo de la expedición reconquistadora de Pablo Morillo, que fusiló a buena parte de los líderes del período, entre ellos Camilo Torres y Francisco José de Caldas.
  2. Se promulgaron al menos nueve constituciones provinciales entre 1811 y 1815, sentando los primeros precedentes latinoamericanos de separación de poderes, soberanía popular y declaración de derechos, que influyeron en las constituciones colombianas posteriores.
  3. La derrota del federalismo en 1815 y la narrativa de la 'Patria Boba' fueron usadas póstumamente para legitimar el centralismo bolivariano y, más tarde, el centralismo de la Regeneración de 1886, convirtiendo el período en argumento político recurrente.
  4. Las constituciones provinciales introdujeron una ciudadanía formalmente igualitaria pero prácticamente restringida por criterios de alfabetismo, propiedad e independencia económica, reproduciendo en clave republicana las jerarquías coloniales de raza y clase.
  5. El experimento constitucional reveló la tensión irresuelta entre convocar al pueblo —incluidos pardos, mestizos e indígenas— como base de legitimidad y contenerlo como amenaza al orden social criollo, tensión que persistiría a lo largo del siglo XIX colombiano.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La Patria Boba es el origen del debate constitucional colombiano: en esos cinco años se formularon por primera vez los argumentos del federalismo y el centralismo que estructurarían la política del país durante el siglo XIX y culminarían en la Constitución centralista de 1886. El período demuestra además que la primera crisis republicana no fue un simple error de las élites sino el resultado de contradicciones estructurales —soberanías locales en pugna, ciudadanía excluyente, continuidad institucional colonial— que ningún bando resolvió. Su estudio es indispensable para entender por qué Colombia tardó tanto en construir un Estado nacional estable y por qué el debate sobre la distribución territorial del poder sigue siendo central en su historia.
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Desarrollo histórico

La historia completa

Patria Boba: federalismo, centralismo y primeras repúblicas (1810–1816)

Entre el 20 de julio de 1810 y el 6 de diciembre de 1815, en el territorio del antiguo Virreinato del Nuevo Reino de Granada se ensayó la primera experiencia republicana del país. Durante esos años, un puñado de provincias promulgó constituciones propias, se dio prensa, tribunales y ejércitos, discutió el pacto social como si acabara de descubrirlo y se enredó en guerras civiles entre criollos que dejaron al descubierto tanto la ambición constitucional del momento como sus límites. La tradición la bautizó "Patria Boba" con una condescendencia que se volvió lugar común: como si las élites de 1810 hubieran perdido el tiempo peleando por federalismo y centralismo mientras Fernando VII armaba su regreso. La etiqueta oculta lo esencial. En esos cinco años se libró el primer laboratorio constitucional latinoamericano: dos proyectos de Estado —el federalismo provincial encarnado por Camilo Torres y las Provincias Unidas, y el centralismo santafereño defendido por Antonio Nariño— chocaron con argumentos, gacetas y armas sobre una base social profundamente jerárquica que ninguno de los dos bandos se propuso realmente remover. La caída de Cartagena ante Pablo Morillo cerró el experimento con fusilamientos, y la narrativa posterior convirtió esa derrota militar en argumento póstumo contra el federalismo, cimentando el centralismo bolivariano que vendría después.

El mundo del que brota: la crisis imperial y las juntas americanas

El escenario se arma en la Península. La invasión napoleónica de 1808, la abdicación forzada de Fernando VII y la instalación de José Bonaparte en el trono español dejaron a los reinos americanos en un vacío jurídico incómodo. La Junta Central primero y el Consejo Supremo de Regencia después reclamaron la representación del monarca cautivo, pero las ciudades americanas empezaron a discutir si esa autoridad delegada les competía o si, en ausencia del rey legítimo, la soberanía retornaba a los pueblos.

En el Nuevo Reino de Granada, esa discusión tomó cuerpo antes del célebre 20 de julio. Cartagena de Indias había ensayado movimientos juntistas el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810; Cali proclamó su junta el 3 de julio, Pamplona el 4 y el Socorro el 10. Cuando en Santafé estalló el episodio del florero de Llorente, la capital del virreinato se sumaba a una ola que ya rodaba por las provincias, no la inauguraba. Esa cronología importa: el juntismo neogranadino nació descentralizado, con múltiples cabeceras que reclamaban al mismo tiempo la representación del rey cautivo y la autonomía local frente a las autoridades peninsulares.

El acta redactada por José Acevedo y Gómez y firmada al amanecer del 21 de julio de 1810 fijó la posición de Santafé: sistema federal para el Nuevo Reino, reconocimiento formal a Fernando VII y depósito provisional de la autoridad en la Junta Suprema del Reino. Cinco días después, el 26 de julio, la Junta de Santafé dio un paso decisivo al declarar que no reconocía al Consejo Supremo de Regencia: ninguna corporación o individuo proveniente de la Península tendría autoridad sobre estas tierras, salvo el propio rey. Era una fórmula ingeniosa —fidelidad nominal al monarca ausente, ruptura práctica con los organismos que gobernaban en su nombre— y una fórmula frágil, porque dejaba abierta la pregunta de qué se haría cuando Fernando VII regresara.

Las juntas siguieron formándose en cascada: Tunja el 25 de julio, Neiva el 27, Girón el 30 y Mompox el 6 de agosto, esta última con la posición más radical del ciclo al proclamar una independencia que iba más allá de la fidelidad ambigua al monarca. Entre julio y diciembre de 1810 se constituyeron juntas revolucionarias en buena parte del territorio, algunas mediante procesos de elección con participación del vecindario, como ocurrió en Quibdó y en la propia Cartagena. Ya en ese primer momento se dibujaban dos grandes bloques: realistas fieles al orden colonial y patriotas autonomistas, entre los cuales convivían un ala moderada que guardaba los derechos de Fernando VII y una minoría radical decidida a romper de una vez. En Santafé, un grupo de "chisperos" presionaba desde la calle para radicalizar las decisiones de la Junta, complicando cualquier moderación.

El desarrollo: constituciones, confederación y guerra entre patriotas

La escena juntista dio paso, en 1811, a la escena constituyente. Cundinamarca —el nombre que asumió la antigua jurisdicción de Santafé— promulgó su constitución el 4 de abril de 1811, aprobada cinco días antes bajo la presidencia de Jorge Tadeo Lozano. El texto establecía una monarquía constitucional con Fernando VII como rey, cuyos poderes quedaban limitados por la ley constitucional. La paradoja era característica del momento: se fundaba una república de hecho, con separación de poderes y declaración de derechos, pero se le ponía por techo la figura de un monarca ausente al que nadie sabía si volvería a ver. La Constitución de Cundinamarca declaró que "la soberanía reside esencialmente en la totalidad de sus ciudadanos", fórmula que en 1811 sonaba a puro Rousseau bajo un monograma real.

El otro texto fundacional fue el Acta de Federación del 27 de noviembre de 1811, firmada por los diputados de Antioquia, Cartagena, Neiva, Pamplona y Tunja. Culminaba un proceso iniciado en el Congreso reunido en septiembre de ese año y daba nombre a la confederación: Provincias Unidas de Nueva Granada. Camilo Torres Tenorio, presidente del Congreso, fue comisionado para redactar la constitución de la nueva unión, inspirada declaradamente en la de los Estados Unidos. En 1812 dirigió el gobierno de la confederación.

Cundinamarca no firmó el Acta. Para entonces, Antonio Nariño —traductor de los Derechos del Hombre en 1794, precursor reconocido de la Independencia— había asumido el mando supremo el 19 de septiembre de 1811, tras la salida de Jorge Tadeo Lozano en un contexto de campaña abierta contra los federalistas. Nariño defendía un gobierno central capaz de organizar la defensa frente a España; el partido centralista se apoyaba en el vocabulario de la Revolución francesa, con su república "una e indivisible" como divisa. Torres, en cambio, había escrito ya el 29 de mayo de 1810 a su tío Ignacio Tenorio anunciando que se acercaba el día en que los americanos serían reconocidos como ciudadanos de un pueblo soberano, y hacía descansar esa soberanía en la tradición de los cabildos autónomos y en la representación provincial.

La ruptura pasó pronto del pliego a la pólvora. Nariño buscó incorporar a Cundinamarca los corregimientos de Neiva, Tunja, Socorro y Pamplona, y acudió en defensa de localidades como Girón, San Gil y Vélez, que se separaban de sus propias provincias. En marzo de 1812, el general Antonio Baraya, que hasta entonces servía bajo Nariño, se pasó al bando federalista, puso sus tropas al servicio del Congreso y lideró las fuerzas de Tunja contra los centralistas. Ese cruce marcó el inicio formal de la guerra civil entre patriotas. El 4 de octubre de 1812, el Congreso de las Provincias Unidas se instaló en Villa de Leyva con diputados de Antioquia, Cartagena, Casanare, Pamplona, Popayán y Socorro, en un gesto que buscaba dotar a la confederación de una sede simbólicamente distinta a Santafé.

Los ejércitos operaron durante buena parte del período de manera separada. Nariño obtuvo una victoria centralista notable en la batalla del 9 de enero de 1813, en San Victorino, donde empleó una estratagema para apartar el destacamento de Atanasio Girardot del flanco federalista. En la Santafé de entonces era ídolo del pueblo por su afabilidad, su valor personal y por haber tejido concordia con la Iglesia y el clero. Ese mismo año dirigió una campaña al sur, contra las provincias realistas de Popayán y Pasto, con resultado adverso. Las fuerzas de la Campaña Admirable de Simón Bolívar, que había cruzado desde Venezuela, empujaron a la larga la fusión de los ejércitos centralistas y federalistas hacia fines de 1814, cuando la amenaza realista se volvió ineludible.

Antes de esa fusión llegó el desenlace interno. El 12 de diciembre de 1814, tras el ataque de las tropas federalistas a la capital, el dictador centralista Manuel Bernardo Álvarez —que había sucedido a Nariño en el mando cundinamarqués— renunció ante el Colegio Electoral de Cundinamarca. La confederación había vencido a la república centralista. La unificación de la Nueva Granada patriota bajo el gobierno federal, sin embargo, llegaba tarde: Fernando VII había vuelto al trono en 1814 y ya se preparaba la expedición de reconquista que Morillo desembarcaría al año siguiente.

Un archipiélago constitucional: nueve constituciones en cinco años

Lo distintivo del período no fueron sus batallas —modestas en escala frente a las venezolanas—, sino su producción jurídica. Entre 1811 y 1815 se promulgaron al menos nueve textos constitucionales en el territorio neogranadino: Cundinamarca en 1811 y 1812, Tunja en 1811, Antioquia y Cartagena de Indias en 1812, Popayán en 1814, Mariquita, Neiva y Pamplona en 1815. Ninguna otra región de la América hispana produjo, en tan poco tiempo, un archipiélago constitucional tan denso.

Estos textos incorporaron los principios del liberalismo naciente: separación de poderes, ejercicio transitorio del gobierno, soberanía popular y declaración de derechos del hombre y del ciudadano. Adoptaron la teoría del pacto social de Rousseau como mecanismo de legitimación del nuevo poder constituyente, operación que el propio período consideró inevitable dado el vacío de autoridad heredado de 1808. La Constitución del Estado Soberano de Antioquia declaró formalmente que ningún hombre, clase, corporación o asociación podía ser más gravada por la ley que el resto de los ciudadanos. La igualdad, sin embargo, era abstracta: no se correspondía con la realidad social de una república que seguía descansando sobre la esclavitud, el tributo indígena y las jerarquías coloniales apenas retocadas.

Ahí asoma la tensión más profunda del laboratorio. Las primeras constituciones —Cundinamarca, Tunja— fueron redactadas nominalmente a nombre del rey, cuando aún era incierto el destino de España, y lograron instituciones de facto independientes y republicanas sin romper formalmente con la monarquía. Aunque declararon la independencia o la autonomía, en la práctica constituyeron adecuaciones de las instituciones coloniales preexistentes, sin romper la dependencia jurídica anterior. Cabildos, audiencias, procedimientos hereditarios de participación política se conservaron con nombres nuevos. La revolución constitucional convivió con una continuidad institucional que sus protagonistas no veían como problema sino como prudencia.

Quiénes eran "el pueblo": el techo social de la ciudadanía

El vocabulario de la soberanía popular obligaba a definir quién constituía ese pueblo con derecho a decidir. La respuesta de las juntas y las constituciones fue restrictiva y reveladora. En diciembre de 1810, para formar la Junta Provincial de Cartagena, se convocó a todos los vecinos libres —incluidos mestizos y castas— siempre que tuvieran casa poblada o fueran padres de familia con ingreso independiente. Quedaban excluidos los esclavos, quienes no supieran leer ni escribir y quienes estuvieran en servidumbre asalariada. Los criterios combinaban condición jurídica, alfabetismo e independencia económica, superponiéndose de facto —dada la geografía social del Caribe— con la línea racial.

Antioquia fue más lejos en el papel. El reglamento provisional para las elecciones del Colegio Electoral Constituyente convocó a todos los hombres libres, incluidos los indios, en lo que representó una ruptura formal con la sociedad de castas del Antiguo Régimen. En Cali, donde no se promulgó una constitución republicana propia, las prácticas electorales combinaron instituciones coloniales —especialmente el cabildo— con prácticas representativas modernas, fundiendo la corporación tradicional con los ideales republicanos emergentes.

El caso cartagenero es el que muestra con más nitidez la ambivalencia. Los pardos y afrodescendientes de la ciudad participaron activamente en el movimiento patriota, y la retórica de soberanía popular convocada para desplazar a los españoles legitimó ese involucramiento. Pero la élite criolla temió muy pronto que negros y mulatos escaparan a su control. Gabriel Piñeres fue descrito por sus adversarios —incluido el historiador José Manuel Restrepo— como un "peligroso demagogo" que predicaba la igualdad a negros y mulatos de la ciudad, con la acusación implícita de querer eliminar las jerarquías sociales. García de Toledo, figura central de la élite cartagenera, coincidía en que aquella prédica de igualdad real era peligrosa. La tensión entre convocar al pueblo como aliado y contenerlo como amenaza recorrió toda la experiencia republicana costeña, y explica buena parte de las trifulcas internas que debilitaron a Cartagena en el momento crítico de la reconquista.

Las cifras dan la escala. El censo electoral de Cartagena de 1814 registró 9.927 electores habilitados; sumando esclavizados y excluidos legalmente, la población total superaba los 16.000 habitantes. La ciudadanía activa era una minoría dentro de una minoría urbana, en una república que se decía fundada sobre la voluntad de todos.

Prensa, tinta y facción: la opinión pública en armas

El experimento se acompañó de un despliegue periodístico sin precedentes. El Diario Político de Santafé de Bogotá, fundado por Francisco José de Caldas, Joaquín Camacho y José María Gutiérrez, circuló por primera vez el 27 de agosto de 1810 con autorización de la Suprema Junta Gubernativa, otorgada por José Miguel Pey. Su encargo era explícito: divulgar las disposiciones de la Junta Suprema y propagar los ideales de la revolución. Funcionó, en la práctica, como órgano vinculado al poder patriota santafereño.

Nariño respondió con La Bagatela en 1811, considerada el primer periódico político de la Nueva Granada. Solo aparecieron 38 números junto con sus suplementos, pero desde allí Nariño construyó el vocabulario del centralismo, presionó al gobierno de Lozano hasta forzar su caída y consolidó su figura como caudillo civil. En Cartagena, José Fernández Madrid y Manuel Rodríguez Torices sacaron El Argos Americano, portavoz del federalismo cartagenero y crítico frontal de las posiciones nariñistas. Rodríguez Torices participó además en la redacción del Semanario de la Nueva Granada junto a Caldas, muestra de cómo los mismos actores circulaban entre proyectos periodísticos que discutían entre sí.

La confrontación entre El Argos Americano y La Bagatela no fue anécdota decorativa: fue uno de los espacios en que los dos proyectos constitucionales de la Patria Boba se debatieron ante un público lector reducido pero decisivo. La prensa se volvió el medio por excelencia de la política del período, y de todo el siglo XIX que siguió. Sin ella era literalmente inconcebible la actividad política: en las gacetas se formó buena parte de la generación letrada que gobernaría o combatiría a lo largo del siglo.

Las causas de la fractura: soberanías locales, élites y geografía

Los antecedentes estructurales del desencuentro entre centralistas y federalistas se hunden en la geografía y en la estructura del poder colonial. El Nuevo Reino de Granada era un territorio de ciudades relativamente autónomas, separadas por cordilleras, con élites locales que habían construido durante siglos redes propias de comercio, tierra y jurisdicción. El cabildo era, en muchas de esas ciudades, la única institución con arraigo real. Cuando la crisis imperial abrió el vacío de 1810, esas ciudades reclamaron para sí la soberanía que sus élites llevaban administrando de facto desde hacía generaciones.

De ahí que el conflicto no se explique solo como choque ideológico entre federalismo y centralismo. Fue también, y quizá sobre todo, una pugna entre élites locales por conservar o expandir cuotas de poder heredadas del orden colonial. Las oposiciones más agudas de 1810 no enfrentaron a la confederación contra Cundinamarca sino a ciudades subalternas contra sus capitales provinciales: Mompox contra Cartagena, Girón contra Pamplona, Sogamoso contra Tunja, Ambalema contra Honda. De la provincia de Tunja se separaron Chiquinquirá, Villa de Leyva, Muzo y Sogamoso; de la del Socorro se separaron Girón y Vélez; y más tarde los cantones de Garzón, Guagua, Purificación y Mariquita. Las mismas ciudades subalternas que reclamaban autonomía usando el vocabulario soberanista que las provincias empleaban contra Santafé revelaban que ese vocabulario era, en gran medida, un lenguaje de legitimación para intereses territoriales muy concretos.

Los detonantes fueron más puntuales. La política expansionista de Nariño hacia los corregimientos vecinos, la resistencia de Torres y del Congreso a aceptar la centralidad de Santafé, la traslación de la sede confederal a Villa de Leyva y luego a Tunja como respuesta a las anexiones cundinamarquesas, y el paso de Baraya al bando federalista en marzo de 1812 cristalizaron un conflicto que en abstracto podía haberse resuelto en el papel. El sistema confederal de las Provincias Unidas nunca logró definir con claridad las competencias entre los estados y la Confederación, y generó conflictos en todas las escalas: entre ciudades subalternas y capitales, entre estados dentro de la Confederación, y entre el gobierno confederal y los estados. Esa indefinición estructural, más que la opción federal en sí, alimentó la guerra civil.

Cartagena: la república radical y su caída

Ninguna provincia llevó la experiencia republicana tan lejos como Cartagena. El 11 de noviembre de 1811, la provincia declaró su independencia absoluta de España, primera provincia granadina en hacerlo. El texto proclamaba que Cartagena era "de hecho y por derecho, Estado libre, soberano e independiente", absuelto de toda sumisión a la corona y gobierno de España. Se saltaba la ficción de la fidelidad a Fernando VII que Santafé había mantenido, y desconocía tanto al rey como a la Regencia.

Esa radicalidad tuvo costos internos. Cartagena vivió durante los años siguientes una vida política intensa y quebradiza, marcada por rivalidades feroces entre facciones —los Piñeres populares, los Toledistas más moderados—, expulsiones, encarcelamientos y trifulcas electorales. Cuando llegó el momento de enfrentar la reconquista, la ciudad no tuvo tiempo ni serenidad para prepararse: antes del sitio de Morillo sufrió los sitios previos de Manuel del Castillo y Rada y del propio Simón Bolívar, que en su breve estadía intentó imponer a la ciudad su plan de marchar contra los realistas de Santa Marta.

Bolívar renunció al mando del ejército del Gobierno general en el cuartel de La Popa el 8 de mayo de 1815, con una carta que resumía su frustración: los dirigentes del Estado de Cartagena habían preferido "la guerra civil, la anarquía y la propia aniquilación" antes que ponerse a sus órdenes, y su presencia solo servía para dividir la Nueva Granada en partidos. Marchó hacia Jamaica. Los cartageneros quedaron solos frente al Ejército Expedicionario español.

El sitio de Morillo duró ciento dos días. La ciudad cayó el 6 de diciembre de 1815, tras perder al menos la tercera parte de su población por hambre y epidemias. Las fuerzas españolas también pagaron caro: 3.125 hombres muertos y otros 3.000 enfermos. Con Cartagena cayó la puerta atlántica de la Nueva Granada, y con ella se cerró la experiencia de las primeras repúblicas.

Es tentador leer esa caída como consecuencia lógica del federalismo, y así se leyó durante buena parte del siglo XIX. Pero la evidencia interna sugiere otra cosa: Cartagena no cayó por su modelo constitucional sino por el agotamiento acumulado de los conflictos entre facciones locales, los sitios previos entre patriotas y la incapacidad de subordinar las rivalidades urbanas a la amenaza externa. El modelo federal era menos culpable que la guerra civil interna que ese modelo, mal implementado, había facilitado sin causar directamente.

Morillo y el desenlace: mártires y lectura retrospectiva

Pablo Morillo llegó en 1815 al frente del ejército expedicionario español con instrucciones para restablecer el orden colonial en Venezuela y la Nueva Granada. Tras la toma de Cartagena, sus fuerzas avanzaron hacia el interior. En Mompox hizo ahorcar a varios patriotas y decapitar el cadáver del teniente coronel Fernando Carabaño, cuya cabeza colocó en un palo. La escena fijó el tono de la Reconquista.

En 1816 fueron fusilados la mayoría de los líderes independentistas neogranadinos. La lista impresiona por su densidad intelectual y política: Camilo Torres Tenorio, presidente que había sido de las Provincias Unidas; Francisco José de Caldas, el sabio de la Expedición Botánica; Jorge Tadeo Lozano, primer presidente constitucional de Cundinamarca; José María Carbonell, animador del 20 de julio; Antonio Villavicencio, comisionado regio que se había pasado a la causa patriota; José María Cabal; Manuel del Castillo y Rada, uno de los nueve mártires de Cartagena. Los fusilamientos se prolongaron más allá de 1816: en 1817 fue ejecutada Policarpa Salavarrieta, cuyo nombre selló para siempre la memoria popular de la represión.

Historiadores de distintos países —el venezolano Rafael María Baralt, el chileno Diego Barros Arana— describieron a Morillo como cruel por sistema más que por inclinación. Sea cual fuere la lectura del carácter, el efecto político de la represión fue paradójico. Sectores que al principio recibieron a las tropas realistas con simpatía —por añoranza del orden colonial y por rechazo a las trifulcas patriotas— vieron sus simpatías convertirse en animadversión ante la dureza de los consejos de guerra y los fusilamientos. Las noticias sobre las tácticas sanguinarias de Morillo se difundieron rápidamente a ambos lados del Atlántico. La indignación por la violencia española, que encajaba con tropos ya existentes de la leyenda negra en Gran Bretaña y Estados Unidos, contribuyó a que fluyera apoyo monetario y logístico hacia la causa independentista.

Nariño, que en sus "Noticias muy gordas" había advertido con precisión premonitoria sobre los peligros de la reconquista y el trato sin misericordia que recibirían los insurgentes, sobrevivió a la persecución. La represión, dirigida sobre todo contra las élites patriotas letradas, tuvo el efecto no deseado de radicalizar a los sectores populares y facilitar la posterior resistencia guerrillera que prepararía el terreno para la campaña de 1819.

Por qué sigue importando

La "Patria Boba" es una etiqueta injusta que se instaló porque servía a la lectura posterior de un desenlace. Cuando en 1819 Bolívar consolidó la independencia por las armas y en 1821 se promulgó la Constitución de Cúcuta, la república centralista que emergió necesitaba explicar por qué su fórmula era la buena, y encontró en el fracaso militar de 1815-1816 la prueba retrospectiva del error federalista. La operación funcionó tan bien que el nombre mismo del período arrastra hasta hoy la carga de una autoevaluación derrotada.

El material del período resiste esa lectura. Entre 1810 y 1815 se produjo la primera discusión constitucional seria del país, con nueve textos que ensayaron soluciones a los problemas del pacto social, la representación, la relación entre poderes y la ciudadanía. Se inauguró la prensa política. Se experimentó con formas de participación —restringidas, sí, pero reales— que incorporaron a mestizos, castas libres y, en Antioquia, a indios. Se pusieron sobre la mesa dilemas que el país seguiría discutiendo durante todo el siglo XIX: cuánta autonomía a las provincias, cuánta cabeza en Bogotá, qué hacer con la esclavitud, quién es "el pueblo" con derecho a decidir.

Las guerras civiles del siglo XIX —la de 1839, la de 1851, la de 1860, la de los Mil Días— se libraron en gran medida sobre las mismas líneas que separaron a Torres de Nariño. La Constitución de Rionegro de 1863, con su federalismo radical, fue en cierto modo la reivindicación tardía del proyecto de las Provincias Unidas; la Regeneración de 1886, con su república unitaria y su tono conservador, fue la victoria diferida del centralismo. El debate sobre la ciudadanía y sus exclusiones —quién vota, quién es alfabeto, quién es propietario— atravesó las constituciones nacionales de todo el siglo, y las restricciones al sufragio popular sobrevivieron hasta bien entrado el XX.

Queda una pregunta que el período no resolvió y que la historia posterior tampoco cerró: si un proyecto republicano puede construirse sobre bases sociales que ninguno de sus arquitectos se atreve a remover. Los criollos de 1810 discutieron todo menos el fundamento jerárquico de la sociedad que gobernaban. Convocaron al pueblo cuando necesitaban legitimidad frente a los españoles y lo temieron cuando pidió tomarse la palabra en serio. En esa incomodidad —la de fundar repúblicas modernas sobre estructuras que no querían tocarse— hay una pregunta que el país no ha terminado de contestarse. Por eso la Patria Boba no fue boba. Fue, precisamente, el primer lugar donde la pregunta se planteó.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

32 documentos · 60 fragmentos
01Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 831 cita
[1]acta en la que se declaraba la total independencia de la provincia de Cartagena, en Nueva Granada, histérico documento que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. que s6lo esperaba la oportunidad para manifes- tarse, como ocurrié en Cartagena el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, cuando el cabildo depuso al…p. 83
02Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 941 cita
[2]americanas y acataron las decisio- nes de la Junta Central, la Regencia y las Cortes Es- panolas; otras juntas fueron autonomistas, como la que se organiz6 en Santa Fe de Bogota el 20 de julio de 1810, partidarias de una autonomia de los gobiernos provisionales de Espana y guardadoras de los derechos de Fernando VII.…p. 94
03Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 16, 1082 citas
[3]ninguna de las dos posiciones es satistactoria; ademas, independientemente de las exciavo- nes internas, es factible identificar a lo largo de la historia dos tendencias o talantes que conviven, precipitando o demorando el curse de los aconteci mientos ORIGEN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS COLOMBIANOS Absolutismo e…p. 108
[4]Nueva Granada bari libertad de producción y comercio Esto es, suplantación del modelo e múmico colomial porno de libre mer ciones intemas en materia tario eco- cm tene pe tea y social: Der tro del contexto internacional, Co- ymbia es presenta desde ei funda ción como un país economicamente subdecarrollado, exportador…p. 16
04Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 33, 362 citas
[5]Written by José Acevedo y Gómez, the act made clear the purposes and direction of the recently constituted junta: All authority will be placed provisionally in the Supreme Governing Body of this Kingdom, until this same Junta forms the Constitution that assures public happiness. The noble provinces will be counted on…p. 33
[14]pro-republic provinces and those that remained loyal to Spain. On the contrary, years of violent skir- mishes and political upheaval facilitated the easy triumph of the occupying forces sent from Spain after Ferdinand VII reassumed the throne in 1814. First, the Republic of Cundinamarca was born on February 19, 1811,…p. 36
05Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 37, 402 citas
[6]it was clear—and the vice- roy knew it—that the army would not act against the demonstrators. The plan worked: a junta was organized. At dawn on July 21, 1810, a document was signed that Colombians now refer to as their act of independence. Written by José Acevedo y Gómez, the act made clear the purposes and direction…p. 37
[15]other, and both attacked surrounding provinces that remained loyal to Spain to force them into their particular sphere of influence. Conflict diminished in 1815 when the United Provinces emerged victorious 24 Chapter One over Cundinamarca, resulting in the unification of the republic. This unifica- tion did not change…p. 40
06Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 40, 452 citas
[7]más radical de santafereños, conocidos como los “chisperos”, se encargó de dificultarle a la Junta Suprema de Santafé la moderación de sus decisiones iniciales. A consecuencia de ello, el 26 de julio, la Junta finalmente declaró que no reconocía al Consejo Supremo de Regencia, marcando un momento decisivo: ninguna…p. 40
[29]soberanía reside esencialmente en la totalidad de sus ciudadanos”. 11 De este modo, la primera Constitución de Colombia estableció una monarquía limitada e incluyó principios como el de la separación de poderes y los derechos del hombre y del ciudadano, y, en últimas, fue el texto que sentó el precedente para…p. 45
07La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 126, 152, 1613 citas
[8]de la Independencia. Bogotá: I/M, 2000, p. 25. 22 Sosa Abella, Guillermo. Representación e independencia 1810-1816. Bogotá: Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2006, pp. 139-144. 23 Caballero, Diario de la Independencia..., p. 26. 24 Diario Político de Santafé, n.º 24, tomo 1, 24 de noviembre de 1810. La…p. 152
[26]de los de sus provincias. 46 Ante la imposibilidad de formar una constitución general que lograra unificar el reino, entre 1811 y 1815 se proclamaron nueve constituciones provinciales. El carácter revolucionario de las constituciones provinciales es extraordinario: en ellas operó la igualdad política de la Revolución…p. 126
[46]estos en la cabecera del distrito capitular, que se llamó cantón, nombraban los diputados. Aunque tal sistema de elecciones no fuera el más popular, no podía seguirse otro, a causa de la ignorancia de los pueblos, incapaces en lo general de escoger directamente sus representantes. 41 En aquellas ciudades donde no se…p. 161
08Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 182, 189, 4223 citas
[9]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…p. 422
[17]a la influencia norteamericana como a la fragmentación de la soberanía en el curso de los primeros meses de transformación política. Cada estado participante es soberano; posee una representación elegida y un ejecutivo. Las provincias se reconocen «libres, independientes y soberanas, [y tienen] una forma de gobierno…p. 182
[50]regiones del Reino en el seno de los cuerpos que van a operar en Venezuela. El retomo de las fuerzas de la Campaña Admirable, la operación combinada de los dos ejércitos, centralistas y federalistas, en el sur al mando de Nariño en 1813, y luego la fusión final de todas las fuerzas a fines de 1814, amalgama cuerpos y…p. 189
09Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 182, 189, 4223 citas
[10]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…p. 422
[18]a la influencia norteamericana como a la fragmentación de la soberanía en el curso de los primeros meses de transformación política. Cada estado participante es soberano; posee una representación elegida y un ejecutivo. Las provincias se reconocen «libres, independientes y soberanas, [y tienen] una forma de gobierno…p. 182
[51]regiones del Reino en el seno de los cuerpos que van a operar en Venezuela. El retomo de las fuerzas de la Campaña Admirable, la operación combinada de los dos ejércitos, centralistas y federalistas, en el sur al mando de Nariño en 1813, y luego la fusión final de todas las fuerzas a fines de 1814, amalgama cuerpos y…p. 189
10Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 112, 116, 1203 citas
[11]padres de familia de cada parroquia, para que el 11 de fe- brero de 1811 eligieran diputados al Colegio Electoral Constituyente. La Constitución, de cor- te monárquico-republicana, fue aprobada el 30 de marzo de 1811 y promulgada por el presiden- te Jorge Tadeo Lozano el 4 de abril de ese año. Mediante el Acta de…p. 112
[22]constituciones. Camilo Torres defendió la tradición de los cabildos autónomos, pues consideraba justo que las provincias ejercieran su soberanía. 360 AT PTA La Patria Boba vincia de Tunja se separaron Chiquinquirá, Villa de Leiva, Muzo y Sogamoso, y de la provincia del Socorro, Girón y Vélez; posteriormente lo hicie-…p. 116
[57]parte de la América del Sur. Tales métodos, si al principio rindieron los resultados esperados, muy pronto lanzaron a la población a la resistencia, obligando a algunos a organizarse en guerrillas, a conspirar o, por lo menos, a desear vivamente la caída del régimen. A pesar de que durante la Primera República vastos…p. 120
11Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 152, 1562 citas
[12]paña en contra de Lozano y los federalistas, que culminó con la renuncia del presidente, y la nominación de Nariño en el cargo de mando supremo. Pero por ese entonces ya se había reunido un nuevo con greso en Santa Fe, el 15 de septiembre de 1811, al que habían asistido representantes de todas las provincias que se…p. 152
[23]tomarse la ciudad en junio de 1815, pero no pudo continuar avanzando.1 2 Tanto en el nor-este como en el sud-oeste del país los bolsones de resistencia realista continuaron amenazando la auto nomía de Nueva Granada y a pesar del inminente peligro que involucraba esa resistencia, durante todo este período, conocido…p. 156
12Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · p. 28, 342 citas
[13]compuesto por representantes de las provincias de Antioquia, Cartagena, Casanare, Chocéd, Cundinamarca, Neiva, Pamplona, Socorro y Tunja, adopté el sistema fe- deral y comisioné a su presidente, el doctor Camilo Torres, para redactar una constitucién basada en la de los Estados Unidos de América. El acta o pac- to de…p. 34
[54]dia a los nativos lares. Como es de suponer, cuando finalmente el ge- neral Morillo y sus tropas penetraron en la ciudad, 859 lo que encontraron fue el mas macabro de los es- pectaculos: cadaveres, ruina, miseria, muerte por todas partes. Don Lino de Pombo, testigo presencial del asedio, y otros coeténeos, como el…p. 28
13Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 341 cita
[16]de Indepen - dencia de Socorro (15 de agosto de 1810), de la Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada (27 de noviem - bre de 1811), y en las Constituciones de Cundinamarca (30 de marzo de 1811), Tunja (9 de diciembre de 1811), Antioquia (21 de marzo de 1812), Cartagena de Indias (15 de junio de 1812),…p. 34
14Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 17, 22, 323 citas
[19]del mando de Castro de la nación para combatir a los federalistas de Tunja, capitaneados por Antonio Baraya, cuyos enfrentamientos con los centralistas ponían en peligro las todavía endebles conquistas logradas por los patriotas, dos años después de los hechos del 20 de julio. Manuel Benito de Castro 21 22 Presidentes…p. 17
[25]ocasiones aplicó penas de prisión. Sin embargo, pese a haberse opuesto a incorporar a Cundinamarca a los acuerdos fede- ralistas, proponía que, como estado indepen- diente, se aliara a las demás provincias para de- fenderse de la agresión española. Era tal su resistencia a las citadas tesis, que la posición que adoptó…p. 22
[40]dedica en espe- cial a las actividades literarias. Esto le facilitó tener vínculos con los granadinos que alimenta- ban aspiraciones independentistas, sobre todo en la Tertulia del Buen Gusto. También tuvo oportunidad de practicar el periodismo político, tan común en la época: participó en la redacción del Semanario…p. 32
15Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · p. 1991 cita
[20]desaparición privó a la patria del prohombre civil que habría represen- tado en el Norte de América del Sur el sentimiento cívico y la supremacía de ideas que en las afortunadas regiones del Plata tuvo su culminación en la personalidad de Riva- davia. Concedió el hado al argentino lo que al colom- biano negara, y de…p. 199
16Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 69, 832 citas
[21]También ha interpretado equivocadamente el señor Samper la actitud política de Antonio Nariño. Oigámoslo: «Es incuestionable que cuando Nariño publicaba los Dere- chos del Hombre, a fines del siglo pasado, y conspiraba con otros criollos neogranadinos, por el anhelo de ver emancipada a su patria, pensaba y obraba como…p. 69
[30]existencia histórica de un hipo- tético pacto social. No es ese el sentido de la teoría de Rousseau. El exacto significado funcional de la teoría es el siguiente: realizar teóricamente una legitimación del poder político. Es, pues, una expresión de la concepción llamada de la «justificación del Estado». Concepción…p. 83
17Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 115, 129, 1323 citas
[24]a favor del Congreso del Reino fracasó, porque no se pudo negociar un consenso para resolver el problema de la representación nacional en este cuerpo, y así las provincias, siguiendo el ejemplo de Santa Fe y Cartagena, prefirieron retener en sí mismas las soberanías que habían reasu - mido en 1810. La afirmación de…p. 129
[38]su propia salvación, antes que en avanzar por el camino de la construcción de una na - ción granadina. En sus “Noticias muy gordas”, Nariño advirtió sobre los grandes peligros que afrontaban: Que no se engañen: somos insurgentes, rebeldes, traidores: y a los traidores, a los insur - gentes y a los rebeldes se les…p. 115
[48]247 Pero el 8 de mayo siguiente, al renunciar en el cuartel de La Popa al mando del ejército del Gobierno general, tuvo que reconocer que los dirigentes del Estado de Cartagena habían preferido “la guerra civil, la anarquía y la propia aniquilación”, antes que ponerse a sus órdenes para marchar contra las autoridades…p. 132
18¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 50, 512 citas
[27]a establecer en el país un Estado de derecho: la separación de poderes, un ejercicio transitorio del gobierno, la titularidad del poder cedida al pueblo y la consagración de estos principios en una constitu ción. Esas posturas dividieron a los grupos dominantes de cada provincia de la Nueva Granada: los Gobiernos de…p. 50
[55]biern o esp a ñ o l y fue c a ptu ra d o en 1814 p or l a s guerrill a s de indígen a s, neg r os y mestiz o s qu e defendí a n l o s a lre d ed or es d e P a st o. Con el rest a blecimiento d e 99 ¿Otra historia de Colombia? Fernando VII en el trono, el movimiento realista se fortaleció aún más, al enviar a Venezuela…p. 51
19Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 103, 1062 citas
[28]todas las provincias, sobre la base de la Constituci ó n local declararon la independencia abso luta de Espa ñ a. Este proceso ayud ó a definir en cada provincia un espacio regional de gobierno y lealtades pol í ticas, que correspond í a a lazos reales entre sus habitantes, a regiones econ ó micas y sociales m á s o…p. 106
[42]ó n. Para formar un gobierno com ú n, si la soberan í a resid í a en el pueblo, ¿ sus representantes deb í an ser los “ cabildos ” o diputados elegidos por los vecinos?, ¿ la representaci ó n de los cabildos deb í a ser igual o proporcional a la poblaci ó n? Si el pueblo estaba formado por los ciudadanos (o vecinos) y…p. 103
20El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 14, 1952 citas
[31]pág. 79. 196 Jíndi Jícídneer Ucnsi gravamen sale del peculio del rico» 127. Y la Constitución del Estado Soberano de Antioquia dirá que «ningún hom- bre, ninguna clase, corporación o asociación de hombres puede, ni debe ser más gravada por la ley, que el resto de los ciudadanos» 128. En esta forma, en ambos casos se…p. 195
[47]Nariño con La Bagatela (1811), pasando por Sergio Arboleda y su periódico La Voz Nacional (1884 - 1885), Rafael Núñez y su periódico La Luz (1881 - 1882), Miguel Antonio Caro con El Tradicionista (1871 - 1872), o José María Samper desde El Tiempo (1855 - 1872), cada uno de ellos, por nom- brar algunas de las figuras…p. 14
21Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1341 cita
[32]ció n bienvenida al tedio d e la vida rural. Las gentes de la ciu d ad no se entu siasm arían tan fácilm ente. En todo caso, había tropas en Santa Fe y, com o ya lo sabía p o r experiencia propia, cualquier com plot en la capital sería rá p id a m en te descubierto. N ariño pensaba ir a Palogordo, entre Digitalizado…p. 134
22Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 247, 2552 citas
[33]y las virtudes del precursor de nuestra Independencia, cuyo título reitera la frase: “Antonio Nariño: El colombiano de todos los tiempos”, de la cual, autorizados, transcribimos los siguientes párrafos: “Antonio Nariño puede ser considerado sin ningún temor como el colombiano de todos los tiempos porque encarnó como…p. 255
[52]a los gobiernos de la Península, más injusta, más tiránica y opresiva ha sido la de estos contra nosotros. “Declaramos solemnemente, a la faz de todo el mundo, que la provincia de Cartagena de Indias es desde hoy, de hecho y por derecho, Estado libre, soberano e independiente; que se halla absuelta de toda sumisión,…p. 247
23Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 52, 572 citas
[34]generaron numerosas revueltas que terminaron con el establecimiento en la capital de un regimiento compuesto por centenares de soldados que venían desde Cartagena para proteger su dominio de Santafé de Bogotá. El antagonismo entre las autoridades reales de la capital y los miembros del Cabildo, integrantes de los…p. 52
[56]Las consecuencias de la intransigencia del gobierno absolutista no se hicieron esperar, tras años de organización en sociedades patrióticas y en las más poderosas sociedades secretas como la masonería, estas que contaban con el apoyo económico de la burguesía, lo cual se tradujo en réplicas constantes pero fallidas de…p. 57
24Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 521 cita
[35]americanos como una parte diferente de los vasallos legítimos de un “cuerpo nacional” hispano, que Torres menciona. Entre estos, puede seguirse la compleja cuestión de la representación de los americanos a las Cortes, debatida en España en 1812. Momentáneamente, mientras se buscaba la alianza de los criollos contra la…p. 52
25Memorias de un abanderadoJosé María Espinosa · 2016 · p. 472 citas
[36]«¡Primero la muerte que entre - gar a nuestro general!». Nariño, en efecto, era el ídolo del pueblo por su afabilidad y política, por su valor, y sobre todo por la unión y concordia que acababa de establecer con la Iglesia y el clero. Nariño, entusiasmado, arengó elo - cuentemente, y concluyó diciendo que éramos…p. 47
[37]«¡Primero la muerte que entre - gar a nuestro general!». Nariño, en efecto, era el ídolo del pueblo por su afabilidad y política, por su valor, y sobre todo por la unión y concordia que acababa de establecer con la Iglesia y el clero. Nariño, entusiasmado, arengó elo - cuentemente, y concluyó diciendo que éramos…p. 47
26Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 104, 2342 citas
[39]estoy clesto que slconocieran mí mala pa la; yw EA yb nose prog) wurasla sí gulera ¿que tenemos de E ge que es 1 holepropagar la lastruccion y fixsr laoplolan pública papeles y dos! Men o coros y menzando d rogarsobrelas mesa, amaia dl £45 a Y Mm América de lengua espa- ñola. Sólo aparecieron 38 números, junto con sus…p. 104
[60]toma Carta- A o. od ele del terror. 1816 Los patriotas de Cartagena son pasados por las armas. Cuatro expediciones realistas reconquis- tan Nueva Granada. Nariño vuelve prisionero a Cádiz. El presidente Torres es reemplazado por José Fernández Madrid. El español Warleta toma Medellín y Miguel de la Torre, Santafé.…p. 234
27Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 271 cita
[41]periodistas, a quien le suspendieron los pocos denarios que le pagaban por sus funciones como director de la Bilioteca. Lógico era que quien le debía tanto a la corona, no podía de un momento a otro pronunciarse contra ella. No entendió el buen cubano la situación que se le planteba y por ello aquí empezó su triste…p. 27
28Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 791 cita
[43]and the "aristocrats," or Toledistas.2 68 The First Republic and the Pardos | 69 The participation of pardos as fellow patriots confronted the elite with the predicament of how to deal with lower'class political acdon in rhe new regime. The ambivalent nature of pardo involvement in the patriot movement made the…p. 79
29La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 47, 66, 833 citas
[44]los que expresara con claridad su pensamiento político y, sin embargo, expuse suficientemente lo que pensaban de él y de sus ideas varios de los dirigentes del partido de las élites cartageneras, algunos poderosos comerciantes y altos funcionarios. Y también mostré cómo coincidían con las opiniones de un personaje que…p. 66
[45]negros y mulatos libres, en relación con el de los miembros de las élites cartageneras; y, por último, algo que tampoco debería olvidarse, sobre todo, por las lecciones que arroja para la hora presente: las gravísimas consecuencias del conflicto interno para los partidarios de la revolución y la dimensión del desastre…p. 47
[49]regiones más extensas e importantes, el Caribe colombiano y el Cauca grande, en manos de los españoles y vastos territorios, más de dos tercios, en manos de nadie. Uno puede imaginarse el rostro con el que Cartagena recibió al triunfante Morillo y su ejército de reconquista el 6 de diciembre de 1815, luego de todo un…p. 83
30Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 1821 cita
[53]libertad económica, y creían que lo demás vendría por añadidura. Proteccionista también, por lo que parece, fue Eloy de Valenzuela, partidario de la diversificación de la pro- ducción —combinación de la agricultura, la minería y las manufacturas—; hace además observaciones dignas de atención sobre la elasticidad de…p. 182
31Crónicas de BogotáPedro María Ibáñez · 2014 · p. 1031 cita
[58]102 En lo moral era un hombre imperioso y frío, cruel por sistema más que por inclinación, con arranques espontáneos de franqueza y aun de generosidad in- termitente, pero desconfiado y sujeto a accesos de ira que lo ponían fuera de sí 36. El chileno Diego Barros Arana refiere que es- tando Morillo en Mompós, a…p. 103
32Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 641 cita
[59]Granada native son Caldas had celebrated for refusing the honors the Bona- parte regime would have bestowed upon him in occupied Madrid. Among the “many other learned and valuable personages” that were executed was, of course, Francisco José de Caldas. 41 News of Morillo’s sanguinary tactics and actions was…p. 64