Manuel Rodríguez Torices
Independencia
1788–1816
La biografía
En el estrecho catálogo de próceres granadinos, Manuel Rodríguez Torices ocupa un lugar incómodo: no fue militar de campaña ni ideólogo continental, sino algo más específico y más difícil de encasillar: el letrado caribeño que convirtió la prensa, la cátedra jurídica y el gobierno provincial en instrumentos coordinados de soberanía. Entre 1810 y 1815 dirigió El Argos Americano junto a José Fernández Madrid, firmó el 11 de noviembre de 1811 el acta por la que Cartagena de Indias se proclamó primera provincia neogranadina en romper absolutamente con España, presidió el Estado que surgió de esa ruptura y proyectó desde allí la primera estrategia militar patriota sobre Santa Marta. Fue fusilado en 1816, durante el Régimen del Terror de Pablo Morillo, cuando la Reconquista arrasó con la generación de la Patria Boba. Su trayectoria, condensada en menos de treinta años de vida, revela mejor que la de casi ningún contemporáneo la ambición y los límites del proyecto letrado-federalista con que la costa Caribe intentó fundar república.
Línea de vida
- 1788
Nacimiento en Cartagena de Indias
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Nació en Cartagena de Indias en el seno de una familia integrada a la élite criolla local, hijo de inmigrantes peninsulares establecidos en la ciudad. Su condición de criollo instruido con raíces peninsulares lo situó en la tensión estructural entre las aspiraciones de las élites americanas y los techos impuestos por la administración virreinal.
- 1808
Formación literaria en Santafé y colaboración con el Semanario de la Nueva Granada
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Durante su estancia en Santafé de Bogotá se dedicó a actividades literarias que lo vincularon con los círculos ilustrados granadinos, incluidos quienes gravitaban en torno a la Tertulia del Buen Gusto. Participó en la redacción del Semanario de la Nueva Granada junto a Francisco José de Caldas, experiencia que le enseñó el potencial del periódico como instrumento de constitución de una opinión pública americana.
- 1810
Cofundación de El Argos Americano y pronunciamiento juntista en Cartagena
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De regreso en Cartagena, cofundó y codirigió El Argos Americano junto a José Fernández Madrid, convirtiendo el periódico en caja de resonancia del proyecto federal y en frente polémico contra los planteamientos centralistas de Antonio Nariño difundidos en La Bagatela. Entre el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, el cabildo cartagenero depuso y expulsó al gobernador; en diciembre se convocó una Junta Provincial que otorgó el voto a mestizos, castas y padres de familia iletrados con ingreso independiente, ampliando el sufragio más allá del padrón censitario habitual.
- 1811
Firma del Acta de Independencia absoluta de Cartagena (11 de noviembre de 1811)
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Torices fue uno de los principales promotores y firmantes del acta por la que Cartagena de Indias se proclamó 'Estado libre, soberano e independiente', absuelto de toda sumisión, vasallaje y obediencia a la corona española y desconociendo explícitamente al rey Fernando VII. Cartagena fue la primera provincia neogranadina en dar ese paso. El acta, firmada en el Palacio de Gobierno, se conserva en el Museo Nacional de Bogotá y está registrada en la colección Corrales. Dieciséis días después, el 27 de noviembre, Cartagena se integró a las Provincias Unidas de la Nueva Granada junto con Antioquia, Pamplona, Neiva y Tunja.
- 1812
Presidencia del Estado de Cartagena y acogida de Simón Bolívar
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Hacia finales de 1812 ejercía la presidencia del Estado de Cartagena. Proyectó expediciones militares para reconquistar territorios en manos realistas (las Sabanas, Cispata) y una operación mayor sobre Santa Marta bajo el mando de Pedro Labatut. En noviembre de 1812 acogió a Simón Bolívar, joven oficial venezolano fugitivo del derrumbe de la Primera República, proporcionándole base logística y financiera para la Campaña Admirable que le devolvió Caracas en 1813. El 15 de junio de 1812 se expidió la Constitución política del Estado de Cartagena de Indias, completando la arquitectura jurídica del nuevo Estado.
- 1815
Crisis con Bolívar y debilitamiento de Cartagena ante la Reconquista
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El desplazamiento del coronel Manuel del Castillo y Rada del mando del ejército granadino en favor de Bolívar generó una enemistad que fracturó la alianza patriota. El 8 de mayo de 1815, desde el cuartel de La Popa, Bolívar renunció al mando y partió a Jamaica, acusando a los dirigentes cartageneros de preferir 'la guerra civil y la anarquía' antes que someterse a sus órdenes. Cartagena quedó sola frente al Ejército Expedicionario de Pablo Morillo, que llegó de España para ejecutar la Reconquista.
- 1816
Fusilamiento durante el Régimen del Terror de Pablo Morillo
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Tras la caída de Cartagena ante las fuerzas de Pablo Morillo y el colapso de la experiencia de las primeras repúblicas en Nueva Granada, Rodríguez Torices fue capturado y fusilado en 1816 durante el Régimen del Terror. Su muerte, junto a la de otros próceres de su generación como Francisco José de Caldas, marcó el fin violento del proyecto letrado-federalista que él había contribuido a construir.
La semblanza: un letrado con proyecto
Torices no encaja en la iconografía militar de la Independencia. No hay batalla que lleve su nombre ni cabalgata mítica que lo redima. Lo suyo fue una operación distinta y a su modo más audaz: usar simultáneamente el derecho, el periódico y el gobierno provincial para construir, en Cartagena de Indias, una soberanía radical anclada en la provincia antes que en el virreinato, y en la ley escrita antes que en las armas. Cuando en noviembre de 1811 el Estado de Cartagena declaró su independencia absoluta —desconociendo al rey Fernando VII y absolviéndose de todo vasallaje a la corona española—, la operación no era improvisada: venía preparada por más de un año de prensa federalista, negociación con cabildos subalternos, apertura del voto a mestizos y castas, y confrontación pública con los planteamientos centralistas de Antonio Nariño.
Ese proyecto tuvo, sin embargo, un flanco que Torices no supo o no pudo blindar. La misma provincia que él ayudó a fundar como república se fracturó por dentro entre piñeristas y toledistas, entre demagogos e ilustrados, entre quienes querían llevar la igualdad hasta los afrocartageneros y quienes preferían contener la revolución dentro de los límites de la élite criolla ilustrada. La consecuencia fue que Cartagena entró en 1815 al asedio de Morillo debilitada por sus propios sitios internos —el que le puso Manuel del Castillo y Rada y el que le puso Simón Bolívar—, exhausta antes de que llegara el enemigo verdadero. Torices, martirizado en 1816, quedó así como emblema de una revolución cumplida a medias: primero en declarar, primero en constituir, primero en morir; y también, en cierto sentido, primero en revelar las contradicciones que harían del federalismo neogranadino un proyecto brillante y frágil.
Los orígenes: formación en dos capitales
Manuel Rodríguez Torices nació en Cartagena de Indias en 1788, en el seno de una familia integrada a la élite criolla local por la vía habitual de aquel tiempo: comerciantes peninsulares establecidos en la ciudad que, a través del matrimonio y la crianza local, terminaban por engendrar hijos americanos con lealtades divididas. Esa condición —hijo de peninsular educado en América— era políticamente cargada. La administración virreinal reservaba los altos cargos a funcionarios llegados de España; los criollos instruidos, incluso los mejor dotados, encontraban techos que no podían romper por talento ni por linaje. En las élites urbanas de la costa y del interior, esa frustración estructural alimentó, hacia fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, un resentimiento sordo contra el orden colonial que sería más tarde combustible político.
La formación de Torices se repartió entre Cartagena y Santafé de Bogotá. En la capital virreinal se dedicó a actividades literarias que lo pusieron en contacto con los círculos ilustrados granadinos: esas tertulias, veladas y redacciones donde jóvenes criollos leían gacetas europeas, discutían a Rousseau y a los publicistas de Cádiz, y afilaban una crítica que aún no se atrevía a llamarse independentista. Allí conoció y trató a los granadinos que abrigaban aspiraciones separatistas, sobre todo a quienes gravitaban en torno a la Tertulia del Buen Gusto, esa cofradía de la ilustración santafereña que sería después el semillero de la generación del 20 de julio.
Fue en Santafé donde Torices se incorporó a la redacción del Semanario de la Nueva Granada al lado de Francisco José de Caldas, la publicación que sistematizaba la geografía, la estadística y las ciencias naturales del virreinato. La colaboración con Caldas —el sabio popayanejo, futuro mártir junto a él— no fue anecdótica: le enseñó a Torices que el periódico podía ser algo más que gaceta de noticias, que podía convertirse en instrumento de constitución de una comunidad de lectores, en la primera infraestructura de una opinión pública americana. Esa lección la aplicaría cuando volvió a Cartagena.
Allí, junto a José Fernández Madrid —nacido también en Cartagena en 1789, formado en medicina y derecho, futuro colaborador científico del propio Semanario de Caldas—, cofundó y codirigió El Argos Americano. La convergencia entre los dos jóvenes no era casual: eran los dos letrados caribeños de su generación con formación bicontinental, con redes en Santafé y en la costa, con conciencia de que el periodismo político era el arma decisiva de la coyuntura que se aproximaba. Cuando entre mayo y septiembre de 1810 el virreinato entró en su cascada de pronunciamientos juntistas, Torices y Fernández Madrid ya tenían periódico, doctrina y programa.
La ruptura juntista: mayo-noviembre de 1810
La revolución cartagenera de 1810 fue precoz y radical. Entre el 22 de mayo y el 14 de junio, el cabildo depuso al gobernador de la provincia y lo expulsó de la ciudad: dos actos que la memoria posterior tendería a fundir en uno pero que fueron secuenciales, calculados, jurídicamente distintos. En esas mismas semanas se constituyó una junta suprema con carácter interino, formada por la unión del cabildo con diputados electos por los habitantes de la ciudad y por los cabildos subalternos de la provincia. Era una fórmula que anticipaba la doctrina federalista: la soberanía no residía únicamente en la capital provincial sino en el conjunto de sus pueblos representados.
Cartagena, además, se distanció rápido y ruidosamente de la operación santafereña. Cuando el 29 de julio de 1810 la capital virreinal convocó a formar una junta central del reino, Cartagena objetó la convocatoria calificándola de "gobierno monstruoso" y propuso en su lugar un régimen federal con división de poderes. La palabra —monstruoso— no era retórica menor: significaba que, para la dirigencia cartagenera, cualquier centralización en Santafé reproducía el vicio colonial que se pretendía extirpar, la absorción de las provincias por una sola capital. La federación no era, para ellos, técnica administrativa: era el contenido mismo de la libertad americana.
En diciembre de 1810, para dar cuerpo estable a esa junta interina, se convocó una Junta Provincial. Y aquí Cartagena dio un paso que ninguna otra provincia del reino igualó con esa claridad: convocó a todos los vecinos libres, otorgando el voto no solo a los blancos sino también a mestizos y castas —exceptuando a los esclavos— y, dentro del sector iletrado, a quienes tuvieran casa poblada o fueran padres de familia con ingreso independiente. La medida, tomada entre otras convocatorias similares en el reino como la de Quibdó, ampliaba el sufragio muy por encima del padrón censitario habitual y anunciaba una tensión que iba a atravesar toda la experiencia cartagenera: la de una revolución criolla que necesitaba —para vencer y para gobernar— la presencia política de los sectores pardos y afrocartageneros que constituían la mayoría demográfica de la ciudad.
Torices, con veintidós años cumplidos y ya de vuelta en su ciudad, se movió en ese engranaje como pieza articuladora entre el periodismo doctrinal y la deliberación institucional. El Argos Americano, que él y Fernández Madrid dirigían, se convirtió en la caja de resonancia del proyecto federal y en el frente polémico contra Nariño, cuyo periódico La Bagatela representaba, desde Santafé, la línea contraria: la de una república unitaria concentrada en la antigua capital virreinal.
La declaración absoluta: 11 de noviembre de 1811
El acto por el que Cartagena de Indias declaró su independencia absoluta de España el 11 de noviembre de 1811 en el Palacio de Gobierno fue el punto de mayor densidad simbólica de la vida de Torices. El texto —conservado hoy en el Museo Nacional en Bogotá y registrado en la colección Corrales como Acta de independencia de la Provincia de Cartagena en la Nueva Granada— proclamaba a la provincia "Estado libre, soberano e independiente", la absolvía de toda sumisión, vasallaje y obediencia a la corona y gobierno de España, y desconocía explícitamente al rey Fernando VII.
Cartagena fue la primera provincia neogranadina en dar ese paso. En un reino donde la mayoría de las juntas de 1810 habían mantenido, siquiera nominalmente, la ficción de fidelidad al monarca cautivo, cortar el hilo del vasallaje era un gesto jurídicamente clarificador y políticamente irreversible. Torices firmó el acta y fue uno de sus principales promotores. Dieciséis días después, el 27 de noviembre, las provincias de Antioquia, Cartagena, Pamplona, Neiva y Tunja se unieron en las Provincias Unidas de la Nueva Granada y promulgaron su propia constitución federal: la operación cartagenera se proyectaba así como núcleo articulador de una confederación mayor, aunque Cundinamarca, bajo Nariño, se mantuvo por fuera y frecuentemente enfrentada.
El 15 de junio de 1812 se expidió la Constitución política del Estado de Cartagena de Indias, que dio forma jurídica acabada al Estado nacido en noviembre. Torices, para entonces ya en el centro del gobierno provincial, encarnaba la coherencia del proyecto: declaración de independencia, adhesión a la confederación, constitución propia. Cartagena tenía en menos de dos años lo que ninguna otra provincia del reino: un régimen soberano completo, dotado de doctrina federal, prensa doctrinaria, texto constitucional y órgano ejecutivo.
Sobre el valor histórico de esa arquitectura conviene, sin embargo, no engañarse. Las constituciones provinciales del período 1810-1815, incluida la cartagenera de 1812, no rompieron categóricamente con la dependencia jurídica colonial: fueron adecuaciones institucionales que, bajo lenguaje republicano y federal, conservaron en muchos puntos el esquema que decían erradicar. Torices y su generación construyeron un edificio jurídico moderno sobre cimientos que aún eran, en no pocos ámbitos, virreinales. Esa incompletud no anula el logro, pero sí explica por qué el proyecto sería, seis años después, tan vulnerable a la Reconquista.
La presidencia del Estado: gobierno, ejército y llegada de Bolívar
Hacia finales de 1812, Rodríguez Torices ejercía la presidencia del Estado de Cartagena. Su gobierno se enfrentó desde el comienzo a un problema militar concreto y urgente: la provincia había perdido territorio ante los realistas, y Santa Marta —la ciudad vecina, tradicionalmente rival de Cartagena— se había convertido en la cabeza de puente del contraataque monárquico en la costa. Con sentido estratégico, Torices proyectó varias expediciones para reconquistar los territorios invadidos: las Sabanas, Cispata y luego una operación de mayor envergadura sobre Santa Marta. El mando de esta última recayó en Pedro Labatut, un antiguo oficial extranjero cuya trayectoria previa Torices supo aprovechar.
Fue en ese contexto —noviembre de 1812— cuando un joven oficial venezolano llegó a Cartagena huyendo del derrumbe de la Primera República en su tierra: Simón Bolívar. Traía consigo la ambición de liberar Venezuela y la necesidad inmediata de apoyo militar. Torices y su gobierno lo acogieron y le dieron plataforma. Desde Cartagena, Bolívar redactó su célebre Manifiesto y desde territorio del Estado lanzó la Campaña Admirable que le devolvió Caracas en 1813. La relación entre el presidente cartagenero y el oficial venezolano fue, en esa fase inicial, funcional y productiva: Cartagena obtenía un aliado y una vanguardia externa; Bolívar obtenía base logística y financiera.
Los términos de la alianza, sin embargo, se deterioraron. La ampliación del papel de Bolívar en las fuerzas granadinas —le fueron entregándose mandos progresivamente mayores— chocó con las susceptibilidades de los oficiales locales. En particular, el desplazamiento del coronel Manuel del Castillo y Rada del mando del ejército granadino, en beneficio del venezolano, generó una enemistad personal que habría de tener consecuencias graves. Castillo pasó a representar dentro del establecimiento cartagenero la resistencia contra el protagonismo bolivariano; Bolívar, a su turno, empezó a ver en Cartagena no un aliado sino un obstáculo.
La crisis estalló en 1815. Bolívar quería marchar contra Santa Marta al frente del ejército confederado; el gobierno de Cartagena, con Castillo como referente militar y con la desconfianza local hacia el venezolano en aumento, se negó a subordinarse a su mando. El 8 de mayo de 1815, desde el cuartel de La Popa, Bolívar renunció al mando del ejército del Gobierno general. Sus palabras al partir fueron duras y quedaron para la historia: los dirigentes del Estado de Cartagena habían preferido "la guerra civil, la anarquía y la propia aniquilación" antes que ponerse bajo sus órdenes. Se marchó a Jamaica. Cartagena quedó sola frente a la tormenta que se aproximaba desde el mar.
Bolívar había, además, puesto sitio previamente a la ciudad: uno de los sitios internos que la memoria patriótica prefiere mencionar de pasada. El Congreso de las Provincias Unidas intentó mediar en el conflicto, pero su representante terminó apoyando a las autoridades cartageneras, profundizando la ruptura. El proyecto de Torices —la soberanía provincial como núcleo de una confederación— se estrellaba contra una realidad que él mismo había contribuido a crear: la de repúblicas provinciales celosas de su autonomía, incapaces de subordinarse a un mando común incluso frente a la amenaza inminente.
El Argos Americano: la prensa como campo de batalla
Ninguna dimensión de la vida de Torices explica mejor su lugar en la Independencia que el periodismo. El Argos Americano, fundado con Fernández Madrid en Cartagena, no fue un periódico noticioso: fue una máquina doctrinal. Desde sus columnas se defendió sistemáticamente el federalismo como forma natural de la libertad americana y se atacaron los planteamientos de Nariño en La Bagatela, en una polémica que definió las líneas de la política granadina durante toda la Patria Boba.
La disputa Nariño-Torices —o, más ampliamente, la disputa entre centralistas de Cundinamarca y federalistas del Congreso de las Provincias Unidas encabezados por Camilo Torres Tenorio— fue el eje ideológico del período. Los federalistas sostenían que la soberanía residía originariamente en las provincias, y que la nación granadina debía construirse como pacto entre ellas; los centralistas replicaban que solo un poder unitario fuerte podía sostener la república frente a la reconquista española y frente a la anarquía interior. La caracterización precisa de cada bando ha sido debatida, pero la polaridad estructuró la política del reino entre 1811 y 1816.
El Argos Americano fue el arma principal del bando federalista en esa polémica. Su influencia se extendió más allá de Cartagena: en 1811 reprodujo fragmentos de la cobertura que hacía El Español de los debates de las Cortes de Cádiz, importando así al Caribe granadino la deliberación constitucional que se libraba en la península. Y tuvo una segunda época en Tunja, entre el 11 de diciembre de 1813 y el 10 de enero de 1815, con 110 números publicados durante el itinerario del Congreso federal. Fernández Madrid, más asociado a esa continuación, aseguró la persistencia del proyecto editorial cuando Cartagena ya empezaba a hundirse en sus propias disputas.
El periódico convivió, además, con otras publicaciones que tensaban el mapa ideológico. En la propia Cartagena, el 9 de agosto de 1813, apareció El Observador Colombiano bajo la dirección de Pedro Gual, con una línea que combatía el federalismo: señal de que ni siquiera dentro de la ciudad federalista por excelencia la doctrina era hegemónica. La prensa cartagenera de la Primera República fue así, más que un coro, un campo de batalla; y Torices, uno de sus estrategas.
Piñeristas y toledistas: la fractura interna
La política cartagenera de la Primera República se fracturó en dos facciones que la historiografía tradicional bautizó con las etiquetas que sus propios protagonistas se lanzaban como injurias: piñeristas o "demagogos", liderados por los hermanos Gutiérrez de Piñeres, y toledistas o "aristócratas", liderados por José María García de Toledo. La distinción no era de clase: ambos bandos provenían de familias criollas adineradas y de alto prestigio en la provincia, y ambos estaban compuestos por hombres educados y familiarizados con las nuevas ideas políticas. La diferencia era principalmente generacional y —lo que resulta más decisivo— tocaba el punto más sensible de la sociedad cartagenera: hasta dónde debía llegar la igualdad prometida por la revolución.
Gabriel Gutiérrez de Piñeres fue acusado por las élites de la ciudad, por los comerciantes poderosos, por los altos funcionarios y por el historiador oficial de la Independencia, José Manuel Restrepo, de ser un "peligroso demagogo" que predicaba la igualdad a negros y mulatos. Lo que el bando toledista no le perdonó fue exactamente eso: haber intentado extender la promesa republicana a los afrocartageneros y haber puesto en cuestión las jerarquías sociales heredadas para construir una sociedad de ciudadanos iguales en la práctica, no solo en la ley.
Los tres hermanos Gutiérrez de Piñeres —Vicente Celedonio, Gabriel y Germán— fueron figuras protagónicas de las declaraciones de independencia: Vicente Celedonio en Mompox, que se adelantó a Cartagena y a Santafé en su ruptura; Gabriel y Germán en Cartagena el 11 de noviembre de 1811. Los tres murieron después al servicio de la revolución, en Venezuela y Haití. Su martirio comparte cronología con el de Torices, pero su lugar en el bronce patrio nunca fue igual: la memoria oficial —construida en buena parte por Restrepo y por los herederos ideológicos del bando toledista— los recordó con mayor reserva.
Torices se alineó en general con el sector letrado ilustrado de la ciudad, más cercano a los toledistas que a los piñeristas, aunque su federalismo doctrinal tenía puntos de contacto con la radicalidad piñerista. La fractura entre las dos facciones no se resolvió: se agravó a lo largo de 1814 y 1815, en un período que la propia memoria de los sobrevivientes describió como de intensas trifulcas electorales, sitios y guerras internas. Al sitio interno de Castillo y al de Bolívar se sumaron expulsiones, encarcelamientos y la participación de militares extranjeros en las disputas locales: un clima de caos en las vísperas exactas de la Reconquista española, cuando la ciudad debía estar concentrando toda su energía en prepararse para la ofensiva de Morillo.
El sitio de 1815 y la caída de la primera república
El 6 de diciembre de 1815, después de ciento dos días de asedio, Cartagena cayó en manos del general Pablo Morillo. El sitio fue una de las operaciones militares más devastadoras de la Independencia americana. La ciudad perdió más de la tercera parte de su población, principalmente por hambre y epidemias: no por combate, sino por el bloqueo prolongado que cortó los suministros y convirtió las calles en escenario de cadáveres insepultos. Las tropas españolas, del otro lado del cerco, tampoco salieron indemnes: 3.125 hombres muertos y otros 3.000 enfermos.
Cuando Morillo entró a la ciudad —según el testimonio de Lino de Pombo, testigo presencial— el espectáculo era macabro: cadáveres, ruinas y miseria por todas partes. La "heroica" Cartagena de Indias, como la llamaría después la memoria oficial por su resistencia, era también la Cartagena vaciada, la que había gastado sus energías en el sitio último después de haberlas consumido en los sitios previos que se había impuesto a sí misma.
Torices, sin embargo, no estaba entre los que cayeron en el asedio ni entre los que se rindieron con la ciudad. Había salido antes, integrado al reflujo patriota hacia el interior del reino, donde el Congreso de las Provincias Unidas intentaba desesperadamente reorganizar la resistencia. La caída de Cartagena en diciembre de 1815 fue el golpe decisivo de la Reconquista sobre la costa; después vendría, en octubre de 1816, la conclusión de la reconquista sobre el interior. En medio, en los primeros meses de 1816, cayeron los principales líderes patriotas granadinos, uno tras otro, en la máquina de represión que Morillo había montado.
El Régimen del Terror y el martirio: 1816
La Reconquista de Morillo se distinguió de otras campañas realistas americanas por su carácter institucionalmente represivo. El general español no se limitó a derrotar militarmente a los patriotas: montó un aparato judicial-punitivo diseñado para extirpar la disidencia. En Santafé estableció el Consejo de Purificación, consejos de guerra permanentes y la Junta de Secuestros. Los tres organismos operaban en conjunto: los consejos de guerra juzgaban y condenaban, el Consejo de Purificación clasificaba a los "sospechosos" según su grado de implicación en la revolución, y la Junta de Secuestros confiscaba los bienes de los condenados para financiar el ejército expedicionario, modelo que Morillo ya había ensayado en Venezuela desde 1815.
1816 fue el año más negro de la revolución americana en Nueva Granada. Fueron fusilados casi todos los líderes independentistas de la primera generación: Camilo Torres Tenorio, presidente de las Provincias Unidas y figura tutelar del federalismo; Francisco José de Caldas, el sabio, cuya muerte fue después utilizada como emblema propagandístico tanto en la naciente república como en el mundo anglosajón para alimentar la leyenda negra española; Jorge Tadeo Lozano, primer presidente de Cundinamarca; Antonio Villavicencio, comisionado regio devenido patriota; José María Carbonell, agitador del 20 de julio santafereño. La lista fue larga y sistemática: Morillo eliminó de un golpe a la generación entera que había hecho la Independencia.
Rodríguez Torices fue uno de ellos. Su ejecución en 1816 lo inscribió en el catálogo de los mártires de la patria —los nueve mártires de Cartagena, cuya suerte fue objeto incluso de una solicitud del cabildo de la ciudad ante el capitán general Francisco de Montalvo, sin que la clemencia hallara paso. Tenía veintiocho años.
Morillo fue descrito por historiadores del siglo XIX como Rafael María Baralt y Diego Barros Arana como cruel por sistema más que por inclinación, imperioso y frío, con accesos de ira que lo llevaron a excesos como la decapitación de cadáveres. Pero la propia intensidad de la represión tuvo un efecto contrario al buscado: convirtió las simpatías realistas de amplios sectores en animadversión abierta, y empujó a muchos a organizarse en guerrillas que sostuvieron la resistencia hasta el retorno de Bolívar en 1819. El martirio de Torices y sus compañeros no fue, en ese sentido, solo tragedia: fue también, sin que sus víctimas lo pudieran saber, la piedra sobre la que se refundó la determinación patriota.
Su huella: memoria y disputa
La memoria de Rodríguez Torices ha sido más discreta que la de los mártires de mayor visibilidad iconográfica —Torres, Caldas, Lozano— y sin embargo su lugar en la genealogía de la república es específico e insustituible. Fue el primer redactor sostenido del federalismo neogranadino en la prensa; el promotor de la primera declaración de independencia absoluta del reino; el presidente del primer Estado provincial que se dotó de constitución propia dentro de la confederación; el articulador de la primera estrategia militar patriota sobre la costa Caribe. Ninguno de esos "primeros" es menor. Todos, además, se anudan en una sola trayectoria coherente: la del letrado que entendió que la soberanía se construye simultáneamente con doctrina escrita, ley constitucional y fuerza organizada.
Esa coherencia es también su límite. Torices operó dentro del marco provincial y no supo —o no pudo, dado el estado de las cosas— trascenderlo hacia una arquitectura confederal verdaderamente operante. Su federalismo, tan preciso en la doctrina, fue en la práctica un federalismo de repúblicas celosas incapaces de subordinarse entre sí, incapaces de aceptar un mando militar común, incapaces de contener las fracturas internas que las minaban. La disputa con Bolívar en 1815 —cuando Cartagena se negó a poner sus fuerzas bajo su mando y Bolívar respondió con el sitio y luego con la partida— es el emblema de esa incapacidad estructural. Que Cartagena cayera pocos meses después ante Morillo, tras haberse desgarrado en sitios internos, no fue accidente: fue consecuencia lógica del modelo político que Torices y su generación habían construido con tanta convicción.
Queda todavía otra dimensión que la memoria oficial ha tendido a minimizar: la del componente popular de la revolución cartagenera. La apertura del voto en diciembre de 1810 a mestizos, castas y padres de familia iletrados; la insurgencia piñerista con su prédica de igualdad para negros y mulatos; el papel de los sectores pardos en la defensa de la ciudad durante el asedio de 1815: todo eso indica que la Independencia en Cartagena no fue únicamente un proyecto de élite letrada, sino una negociación tensa con sectores populares afrocartageneros que empujaron los límites del constitucionalismo criollo. Torices y los toledistas contuvieron esa presión más de lo que la acompañaron; pero el hecho mismo de que existiera revela que la república caribeña, si hubiese sobrevivido, habría tenido que resolver esa cuestión antes o después.
En la historia larga de Colombia, Rodríguez Torices representa un cruce muy específico: el del Caribe letrado con el republicanismo temprano, el del periodismo con el derecho constitucional, el del federalismo doctrinal con la fragmentación política real. Su fusilamiento en 1816 no fue el fin de una revolución cumplida, sino el colapso de una modernización jurídica incompleta, cuya deuda —construir república sin absorber las provincias, garantizar libertad sin desmembrar la unión, incorporar los sectores populares sin renunciar al orden ilustrado— quedó como asignatura pendiente para las generaciones siguientes. Doscientos años después, buena parte de esa deuda sigue sin saldarse. Por eso Torices no es solo un mártir: es también, si se lo lee con atención, un espejo.
Conexiones del archivo
Red histórica
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
30 documentos · 41 fragmentos01Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · Páginas 27, 322 citas
[1]una negociación de paz, a proponer una capitulación? Muchos individuos -conti- nuaba-, de los más comprometidos, me propo- nían un cuarto partido, si merece llamarse tal la miserable resolución de quedarme en la capi- tal, llamar al enemigo y aplacarlo, rindiéndole armas a discreción. Por más increíble que esto…
p. 27
[2]dedica en espe- cial a las actividades literarias. Esto le facilitó tener vínculos con los granadinos que alimenta- ban aspiraciones independentistas, sobre todo en la Tertulia del Buen Gusto. También tuvo oportunidad de practicar el periodismo político, tan común en la época: participó en la redacción del Semanario…
p. 32
02Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · Páginas 95, 1122 citas
[3]local por la vía del m atrim onio, de tal suerte que los intereses de los criollos bien relacionados sí tenían alguna representación. A unque por lo general a los criollos no se les perm itía o cupar altos cargos políticos, algunos m iem bros de la elite n eo granadina alcanzaron prestigio com o adm inistradores de…
p. 112
[39]la región que concurrían a ofrecer alim entos y otros servicios a la tripulación. D urante la década de los años 1770, la población cartagenera osciló alrededor de los 12.000 habitantes. A u n q u e la bien protegida bahía de C artagena le b rindaba gran d es ven ta jas com o puerto, el desarrollo de un centro de…
p. 95
03Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · Páginas 444, 4502 citas
[4]política dentro de sus comunidades, puesto que llegaron a ser regido- res de cabildos y se conectaron con la sociedad criolla, lo que les permitió ser nombrados en los gobiernos locales. Al integrarse en las sociedades provincianas por medio del 285 Archivo Central del Cauca, 1763, libro capitular, tomo 23, folios…
p. 450
[40]matrimonio. 445 Híndicíe rf ae oíre vidíríete ft Ciailqíe Esta «rosca» de comerciantes de Cartagena, a pesar de su notoria composición peninsular, no estaba fuera de la sociedad colonial, puesto que algunos de los comer- ciantes se casaron con miembros de la sociedad criolla estableciendo lazos con la élite local. Los…
p. 444
04Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · Página 831 cita
[5]acta en la que se declaraba la total independencia de la provincia de Cartagena, en Nueva Granada, histérico documento que se conserva en el Museo Nacional de Bogota. que s6lo esperaba la oportunidad para manifes- tarse, como ocurrié en Cartagena el 22 de mayo y el 14 de junio de 1810, cuando el cabildo depuso al…
p. 83
05La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · Páginas 152, 1732 citas
[6]de la Independencia. Bogotá: I/M, 2000, p. 25. 22 Sosa Abella, Guillermo. Representación e independencia 1810-1816. Bogotá: Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2006, pp. 139-144. 23 Caballero, Diario de la Independencia..., p. 26. 24 Diario Político de Santafé, n.º 24, tomo 1, 24 de noviembre de 1810. La…
p. 152
[9]de todas las provincias del reino. Así lo anunció Santafé al resto del territorio el 29 de julio de 1810, 60 en un comunicado que convocaba a las 22 provincias del reino a enviar un representante por cada una para formar un gobierno interino. De tal manera que una vez formado, ese cuerpo de representantes convocase…
p. 173
06Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · Páginas 90, 1032 citas
[7]ó n. Para formar un gobierno com ú n, si la soberan í a resid í a en el pueblo, ¿ sus representantes deb í an ser los “ cabildos ” o diputados elegidos por los vecinos?, ¿ la representaci ó n de los cabildos deb í a ser igual o proporcional a la poblaci ó n? Si el pueblo estaba formado por los ciudadanos (o vecinos) y…
p. 103
[38]í n, donde la poblaci ó n libre se sent í a blanca, la principal actividad era la miner í a de alu vi ó n. La agricultura era pobre y se estaba promoviendo la coloni zaci ó n de nuevas tierras. En Socorro y Pamplona los habitantes se agrupaban en peque ñ as parroquias rodeadas de una agricultura de grandes y medianos…
p. 90
07Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · Páginas 112, 1202 citas
[8]padres de familia de cada parroquia, para que el 11 de fe- brero de 1811 eligieran diputados al Colegio Electoral Constituyente. La Constitución, de cor- te monárquico-republicana, fue aprobada el 30 de marzo de 1811 y promulgada por el presiden- te Jorge Tadeo Lozano el 4 de abril de ese año. Mediante el Acta de…
p. 112
[32]parte de la América del Sur. Tales métodos, si al principio rindieron los resultados esperados, muy pronto lanzaron a la población a la resistencia, obligando a algunos a organizarse en guerrillas, a conspirar o, por lo menos, a desear vivamente la caída del régimen. A pesar de que durante la Primera República vastos…
p. 120
08Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · Página 2471 cita
[10]a los gobiernos de la Península, más injusta, más tiránica y opresiva ha sido la de estos contra nosotros. “Declaramos solemnemente, a la faz de todo el mundo, que la provincia de Cartagena de Indias es desde hoy, de hecho y por derecho, Estado libre, soberano e independiente; que se halla absuelta de toda sumisión,…
p. 247
09Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Página 4221 cita
[11]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…
p. 422
10Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · Página 4221 cita
[12]Constitución de Cundinamarca. 40 14 de junio: Antonio Nariño lanza su periódico La Bagatela. 41 19 de septiembre: Lozano es depuesto. Nariño asume la presidencia de Cundinamarca. 42 Octubre: Reunión de un nuevo Congreso de las Provincias Unidas de Nueva Granada. 43 11 de noviembre: Cartagena declara su independencia…
p. 422
11¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · Páginas 50, 512 citas
[13]a establecer en el país un Estado de derecho: la separación de poderes, un ejercicio transitorio del gobierno, la titularidad del poder cedida al pueblo y la consagración de estos principios en una constitu ción. Esas posturas dividieron a los grupos dominantes de cada provincia de la Nueva Granada: los Gobiernos de…
p. 50
[29]biern o esp a ñ o l y fue c a ptu ra d o en 1814 p or l a s guerrill a s de indígen a s, neg r os y mestiz o s qu e defendí a n l o s a lre d ed or es d e P a st o. Con el rest a blecimiento d e 99 ¿Otra historia de Colombia? Fernando VII en el trono, el movimiento realista se fortaleció aún más, al enviar a Venezuela…
p. 51
12Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · Página 341 cita
[14]de Indepen - dencia de Socorro (15 de agosto de 1810), de la Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada (27 de noviem - bre de 1811), y en las Constituciones de Cundinamarca (30 de marzo de 1811), Tunja (9 de diciembre de 1811), Antioquia (21 de marzo de 1812), Cartagena de Indias (15 de junio de 1812),…
p. 34
13Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · Página 3091 cita
[15], in Spain, AGI, Santa Fe . . On these events, see ‘‘Acta de independencia de la Provincia de Cartagena en la Nueva Granada,’’ November (:–), and ‘‘Defensa hecha por... Toledo’’ (:, , –), both in [Corrales], Documentos; Urueta, Cartagena, Notes to Pages – –; F. de P.…
p. 309
14Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · Página 3091 cita
[16], in Spain, AGI, Santa Fe . . On these events, see ‘‘Acta de independencia de la Provincia de Cartagena en la Nueva Granada,’’ November (:–), and ‘‘Defensa hecha por... Toledo’’ (:, , –), both in [Corrales], Documentos; Urueta, Cartagena, Notes to Pages – –; F. de P.…
p. 309
15Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · Páginas 23, 282 citas
[17]del Castillo Rada, cuya enemistad con Simé6n Bolivar, quien le desplaz6 del mando del ejército granadino, habia de tener en lo sucesivo tan malas consecuencias A la izquierda, retrato de Simon Bolivar, obra de Paul Guérin que figura en el Salén Bolivar del Ministerio de Relaciones Exteriores de Caracas. En noviembre…
p. 23
[30]dia a los nativos lares. Como es de suponer, cuando finalmente el ge- neral Morillo y sus tropas penetraron en la ciudad, 859 lo que encontraron fue el mas macabro de los es- pectaculos: cadaveres, ruina, miseria, muerte por todas partes. Don Lino de Pombo, testigo presencial del asedio, y otros coeténeos, como el…
p. 28
16El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · Página 451 cita
[18]l í nea del p á rrafo 3 de la edi ci ó n que utilizamos torna Marx a trocar el parentesco de Ribas respecto de Bol í var. Dice de nuevo “ primo ”, donde debiera decir “ t í o ” IB, p.78/ 48 10) Hace luego Marx un recuento a modo de introducci ó n para la Campa ñ a de Bol í var en Venezuela durante el a ñ o de 1813, la…
p. 45
17Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · Página 1321 cita
[19]247 Pero el 8 de mayo siguiente, al renunciar en el cuartel de La Popa al mando del ejército del Gobierno general, tuvo que reconocer que los dirigentes del Estado de Cartagena habían preferido “la guerra civil, la anarquía y la propia aniquilación”, antes que ponerse a sus órdenes para marchar contra las autoridades…
p. 132
18Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · Página 1591 cita
[20]no tenían atribuciones en asuntos militares y que los oficiales del ej ército debían obedecer las órdenes del comando nacional, no del gobierno local. Durante el involuntario retraso, el número de soldados de que disponía Bolívar, que a la sazón estaban estacionados en Mompós, comenzó a declinar a causa de…
p. 159
19Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · Página 691 cita
[21]También ha interpretado equivocadamente el señor Samper la actitud política de Antonio Nariño. Oigámoslo: «Es incuestionable que cuando Nariño publicaba los Dere- chos del Hombre, a fines del siglo pasado, y conspiraba con otros criollos neogranadinos, por el anhelo de ver emancipada a su patria, pensaba y obraba como…
p. 69
20Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · Página 321 cita
[22]DE TUNJA" órgano del Congreso. "LA A U R O R A " se llamó el periódico de la Junta Suprema de Popayán. Don Juan Bautista del Corral, sacó la "GAZETA MINISTERIAL DE LA REPUBLICA DE ANTIOQUIA." PERIODISMO PARTICULAR Entretanto el periodismo particular también floreció. "EL ARGOS AMERICANO", tuvo su segunda época en…
p. 32
21Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · Páginas 84, 1802 citas
[23]the nation appeared to hover on the margins between what had been dcclared old and what was hoped for as new" is also ap' propriate for the Wars of Independence; see Hunt, Politics, Cuhtue, and Class, r Bo; Furet, lntirpretingtbe Frcncb Rcuolurion. The irremediable differences berween Spain and America would be a…
p. 180
[26]possibilities that did not have clear limits. Would the crowd become a legitimate actor that influenced local politics? Or would crowd actions be delegitimized as anarchic and demagogic, at odds with ordered and legal society? These conflicts began to divide Cartagena's patriots into the two distinct camPs mentioned…
p. 84
22Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · Página 1711 cita
[24]Fernández Madrid (1789- 1830), el Sensible, fue médico de profesión. Su importancia fue ma- yor en el ámbito político que en el literario, aunque influyó de manera decisiva en las letras granadinas con su obra El Argos Americano. Su intención lite- raria, que en la mayoría de los casos es el cantar de la gesta…
p. 171
23La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · Páginas 66, 832 citas
[25]los que expresara con claridad su pensamiento político y, sin embargo, expuse suficientemente lo que pensaban de él y de sus ideas varios de los dirigentes del partido de las élites cartageneras, algunos poderosos comerciantes y altos funcionarios. Y también mostré cómo coincidían con las opiniones de un personaje que…
p. 66
[28]regiones más extensas e importantes, el Caribe colombiano y el Cauca grande, en manos de los españoles y vastos territorios, más de dos tercios, en manos de nadie. Uno puede imaginarse el rostro con el que Cartagena recibió al triunfante Morillo y su ejército de reconquista el 6 de diciembre de 1815, luego de todo un…
p. 83
24Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · Página 2811 cita
[27]ahora reñía 16 años de edad, y la pidió formalmente en matrimonio. Y Tomasa, otra hija, se casó con el distinguido cartagenero Lázaro María de Herrera, de impecable proceder durante la revolución. ¿Cómo podían permitir estos caballeros ningún mal a su suegra? Algo parecido le esraba ocurriendo también a los Gutiérrez…
p. 281
25Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · Páginas 57, 612 citas
[31]Las consecuencias de la intransigencia del gobierno absolutista no se hicieron esperar, tras años de organización en sociedades patrióticas y en las más poderosas sociedades secretas como la masonería, estas que contaban con el apoyo económico de la burguesía, lo cual se tradujo en réplicas constantes pero fallidas de…
p. 57
[35]conjunto de leyes podemos rescatar algunos de sus artículos que se orientan al mantenimiento de las propiedades secuestradas. Mediante los procedimientos de secuestros, el Virreinato de Nueva Granada y su capital Santafé de Bogotá se convirtieron en la región administrativa de mayor fortaleza para la “pacificación”,…
p. 61
26Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2341 cita
[33]toma Carta- A o. od ele del terror. 1816 Los patriotas de Cartagena son pasados por las armas. Cuatro expediciones realistas reconquis- tan Nueva Granada. Nariño vuelve prisionero a Cádiz. El presidente Torres es reemplazado por José Fernández Madrid. El español Warleta toma Medellín y Miguel de la Torre, Santafé.…
p. 234
27Crónicas de BogotáPedro María Ibáñez · 2014 · Página 1031 cita
[34]102 En lo moral era un hombre imperioso y frío, cruel por sistema más que por inclinación, con arranques espontáneos de franqueza y aun de generosidad in- termitente, pero desconfiado y sujeto a accesos de ira que lo ponían fuera de sí 36. El chileno Diego Barros Arana refiere que es- tando Morillo en Mompós, a…
p. 103
28Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · Página 1101 cita
[36]hanging, decapitation and shooting, cynically described as ‘pacification’, while peasants were herded into labour gangs to turn the colony into a supply base for Morillo’s army. The year 1816 was the blackest year of the American revolution, the year of the gallows in New Granada and of reaction and retribution…
p. 110
29Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · Página 641 cita
[37]Granada native son Caldas had celebrated for refusing the honors the Bona- parte regime would have bestowed upon him in occupied Madrid. Among the “many other learned and valuable personages” that were executed was, of course, Francisco José de Caldas. 41 News of Morillo’s sanguinary tactics and actions was…
p. 64
30Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · Página 751 cita
[41]Míndicer seie te acródice bí te níbcjcoe ío Seoóepu bí Bdldóv fue confirmada como definitiva en julio de 1805 por el Vi- rrey Amar y Borbón. El Protomédico de Cartagena, don Juan de Arias, puso en conocimiento del Gobierno que su antecesor, don Fran- cisco J. Pérez, había permitido a los zambos y mulatos ejercer la…
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