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Hecho histórico · Colonia · 1600–1780

Excavación del Canal del Dique (1650–1660)

En 1650, el gobernador de Cartagena Pedro Zapata de Mendoza inició la excavación del Canal del Dique, obra hidráulica que unió por primera vez la bahía de Cartagena con el río Magdalena aprovechando un antiguo brazo occidental del río y ejecutada con mano de obra esclava y libre de color. La apertura del canal reordenó la geografía comercial del Caribe neogranadino y fijó por dos siglos el eje Cartagena–Magdalena como columna vertebral del comercio colonial.

Excavación del Canal del Dique (1650–1660)
1650–c. 1660
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
1650–c. 1660
Dónde
Mompox, Montes de María, Barranquilla, Canal del Dique, Cartagena de Indias, Bahía de Cartagena, Río Magdalena, Calamar (Barranca del Rey / Barranca Nueva), Barbacoas, Pasacaballos, Mahates, Ciénaga de María La Baja
Protagonistas
Pedro Zapata de Mendoza (gobernador de Cartagena, promotor y ejecutor del proyecto), Felipe IV de España (monarca bajo cuya autoridad se autorizó la obra), Juan Fernández de Córdoba (presidente del Nuevo Reino de Granada, impulsó reformas de infraestructura fluvial desde 1645), Bogas y esclavos de ascendencia africana (fuerza de trabajo que excavó y operó el canal), Pedro de Heredia (conquistador y fundador de Cartagena, antecedente de la articulación Cartagena–Magdalena), Comerciantes cartageneros y encomenderos ribereños (beneficiarios directos de la obra)
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. Desconexión estructural de Cartagena con el río Magdalena: durante más de un siglo, las mercancías entre la ciudad y el interior debían moverse por la azarosa ruta costera marítima o por caminos de mula estrechos e intransitables en época de lluvias, a un costo elevado y con alta incertidumbre.
  2. Necesidad imperial de asegurar el flujo de metales preciosos: Cartagena era la escala americana de la Flota de los Galeones y punto de partida del oro neogranadino y la plata peruana hacia España; sin conexión fluvial estable, su función portuaria quedaba limitada y vulnerable al contrabando que Mompox canalizaba por caños laterales.
  3. Presión creciente del contrabando: desde fines del siglo XVII el comercio ilegal desplazaba progresivamente al legítimo en la provincia de Cartagena; una ruta acuática controlada reducía los márgenes del tráfico no autorizado y fortalecía la posición de los comerciantes cartageneros frente a los intermediarios momposinos.
  4. Disponibilidad de mano de obra esclava y libre de color: a mediados del siglo XVII la sustitución del boga indígena —diezmado por explotación y prohibido por cédulas reales desde 1552— por trabajadores de ascendencia africana estaba consolidada, lo que permitió ejecutar una obra de gran escala sin financiar salarios europeos ni violar las ordenanzas de protección indígena.
  5. Ciclo de reformas administrativas e infraestructurales: el presidente Juan Fernández de Córdoba había adelantado desde 1645 obras en Honda para facilitar la navegación del Magdalena, creando un precedente institucional y demostrando que era posible ejecutar proyectos fluviales con voluntad administrativa.
  6. Geomorfología favorable: el futuro canal aprovechó un antiguo brazo occidental del Magdalena junto a Calamar que, con el tiempo, se había convertido en una sucesión de ciénagas y lagunas navegables por tramos; la obra consistía en unir esos tramos con excavaciones puntuales, no en abrir un canal desde cero.
1650–c. 1660Excavación del Canal del Dique (1650–1660)

Consecuencias

  1. Reordenamiento del comercio caribeño neogranadino: se consolidó el eje Cartagena–Calamar–Mompox–Honda como columna vertebral del circuito importación-exportación, permitiendo que los champanes cargados en Cartagena alcanzaran el Magdalena y subieran hacia Honda y Santa Fe con previsibilidad.
  2. Consolidación del predominio portuario de Cartagena: la ciudad pudo funcionar como cabeza articulada de un circuito completo —bahía atlántica, canal fluvial, red interior—, reforzando su posición frente a Santa Marta y frente al contrabando costero.
  3. Multiplicación de la demanda de trabajo forzado y semiforzado: cada champán exigía entre diez y veinticinco bogas; cada crecida, cuadrillas de limpieza; el canal en operación intensificó la dependencia del sistema colonial respecto de la mano de obra africana y afrodescendiente en el Bajo Magdalena.
  4. Emergencia de una cultura boga afrodescendiente con márgenes de autonomía: los bogas del siglo XVIII, en su mayoría hombres libres de ascendencia africana, negociaron fueros contenciosos como empleados del servicio postal y operaron fuera de la jurisdicción de los asentamientos ribereños, convirtiendo su posición indispensable en un margen de movilidad inusual para personas de color en el período colonial.
  5. Estabilidad de la geografía comercial por dos siglos: el paisaje humano y económico del Magdalena cambió poco desde la apertura del canal a fines del siglo XVII hasta la construcción del ferrocarril de Honda a La Dorada a principios de la década de 1880.
  6. Fragilidad estructural y necesidad de mantenimiento permanente: al carecer de esclusas y depender de limpiezas periódicas para contener la sedimentación, el canal requirió intervenciones continuas; la Ley 67 de 1876 aún concedía recompensas a quien lo limpiara y perfeccionara, evidenciando que el problema de mantenimiento persistió durante toda la época republicana temprana.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

El Canal del Dique fue el primer gran proyecto hidráulico coordinado del territorio neogranadino y la pieza de infraestructura que hizo viable el predominio portuario de Cartagena durante dos siglos: sin él, la ciudad habría seguido siendo un puerto atlántico desconectado del interior. Su apertura revela, además, la lógica profunda del colonialismo español en la región: la infraestructura imperial se construyó sobre el trabajo no remunerado o semicoercitivo de poblaciones africanas y afrodescendientes, cuya invisibilidad en los registros oficiales contrasta con su papel absolutamente central en la articulación económica del virreinato. Estudiar el Dique como hecho colonial —y no solo como obra de ingeniería— obliga a conectar la geografía comercial con la historia de la esclavitud y la boga, dos dimensiones que el relato tradicional de la infraestructura suele separar.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Excavación del Canal del Dique (1650–1660)

El Canal del Dique es la obra hidráulica que unió por primera vez la bahía de Cartagena con el río Magdalena, salvando por vía acuática los ciento quince kilómetros de ciénagas, caños y tierra firme que separaban el mejor puerto del Caribe hispano de la arteria fluvial que ordenaba todo el interior neogranadino. Su excavación coordinada arrancó en 1650 bajo el gobernador Pedro Zapata de Mendoza, aprovechó un antiguo brazo occidental del Magdalena convertido con el tiempo en un rosario de lagunas, y fue ejecutada con mano de obra esclava y con cuadrillas de bogas y peones de ascendencia africana reclutados en los pueblos ribereños. Con esa apertura, Cartagena resolvió la contradicción que la había perseguido durante más de un siglo: ser puerto mayor del imperio y, al mismo tiempo, estar de espaldas al río que alimentaba a Santa Fe, Popayán y Tunja. El canal fijó por dos siglos la geografía comercial del Caribe neogranadino, y descargó su costo humano sobre las poblaciones que menos contaban en el orden colonial.

El siglo largo que precede a la zanja

Desde la fundación de Cartagena en 1533, la relación entre la ciudad y el Magdalena fue una relación fallida. Pedro de Heredia avanzó en 1534 desde Calamar hacia los montes de María en busca del Finzenú, y en los años siguientes distribuyó encomiendas y saqueó tumbas indígenas del Sinú, pero la ruta natural hacia el interior —el gran río— quedó, durante décadas, en manos de las expediciones que subían desde Santa Marta. Aquellos primeros exploradores samarios se detuvieron repetidamente en Sompallón, satisfechos con lo hallado o incapaces de seguir; sería la compañía de Rodrigo de Bastidas, con Gonzalo Jiménez de Quesada al frente, la que remontaría el Magdalena hasta las sabanas de la cordillera Oriental. Cartagena, entretanto, quedó volcada al mar y separada del río por una franja de ciénagas, arenales y montes que se hacían intransitables cuando llegaban las lluvias.

Esa desconexión tenía consecuencias mayores. Cartagena era la escala americana de la Flota de los Galeones, el punto de partida hacia La Habana y Sevilla del oro neogranadino y de la plata peruana que subía por el Pacífico y cruzaba por Panamá; entre 1550 y 1650, en el momento de mayor volumen, la flota podía integrar hasta ochenta grandes barcos. Y sin embargo, para acopiar en sus almacenes lo que venía del interior o para redistribuir hacia Santa Fe, Tunja y Popayán las importaciones europeas, la ciudad dependía de dos rutas malas: la costera marítima, azarosa por vientos y piratas, y la terrestre a lomo de mula, que exigía atravesar los caminos angostos hacia Sabanalarga o intentar el trayecto por Barbacoas —al sur de la bahía— y Barranca Nueva, donde un antiguo caño se cerraba con arena o se abría según el capricho de los ríos. En temporada de lluvias, los pueblos del Caribe quedaban aislados por semanas.

Mompox, aguas arriba, había resuelto su parte del problema convirtiéndose en el gran nodo redistribuidor del Bajo Magdalena. Allí desembocaban los champanes que subían con vinos, herramientas, hierros, velas y textiles importados, y de allí bajaban el algodón, el tabaco y, más tarde, la corteza de cinchona rumbo a la costa. El comercio momposino floreció al ritmo del contrabando: la provincia de Cartagena era, desde fines del siglo XVII, la principal puerta ilegal del virreinato, y Mompox su cámara de compensación. Cartagena, en cambio, seguía atada a la costa. Sus comerciantes, limitados por ley a actuar como distribuidores de las importaciones traídas por las flotas —sin poder consignar cargamentos a su nombre ni enviarlos a la metrópoli si no era a través de la Universidad de Cargadores a Indias—, dependían de una infraestructura que la Corona no había resuelto y que el paso del tiempo empeoraba.

La otra herencia pesada era la de la boga. Desde 1541, cuando Heredia distribuyó veintidós encomiendas en la región de Mompox que producían ocho mil pesos de tributos, quedó a disposición de los españoles una masa de al menos tres o cuatro mil indios utilizables como remeros del Magdalena. Los champanes —embarcaciones de entre doce y cuarenta y seis metros, con techo de guadua y palma, capaces de cargar hasta quince toneladas— exigían tripulaciones de diez a veinticinco bogas, movidas por pértigas contra la corriente durante semanas. Tras la rebelión indígena de 1549, una Cédula Real prohibió en 1552 el empleo de indios en la boga; la prohibición se repitió, infructuosamente, en 1570, 1576 y 1598. Los encomenderos siguieron obligando a sus encomendados a servir de remeros abusando de las disposiciones sobre servicio personal, y los mayordomos sobornaban a los visitadores para quebrantar las ordenanzas. El resultado fue la muerte prematura: los ciento veinte lobanos desplazados a Mompox, denunció un cura de la región, no pudieron soportar ni el traslado ni el ritmo de la tarea, y llenaron antes de tiempo los cementerios indígenas. Ante el agotamiento demográfico, los colonizadores empezaron a sustituir a los indios por esclavos negros; algunos intentos fracasaron, pero para el siglo XVIII los bogas del Magdalena eran ya, predominantemente, hombres libres de ascendencia africana.

Sobre ese suelo —una ciudad rica y mal conectada, un río trabajado por mano de obra coercitiva y una Corona lenta en resolver la infraestructura de sus provincias— se decidió, hacia 1650, abrir el canal.

Zapata de Mendoza y la excavación coordinada

El proyecto no fue improvisación. Se inscribió en un ciclo de reformas administrativas e infraestructurales que venía activándose en el Nuevo Reino de Granada desde mediados de la década de 1640, con el presidente Juan Fernández de Córdoba adelantando obras en Honda para facilitar la navegación del Magdalena en su tramo alto. Cartagena era el otro extremo de esa cadena, y su gobernador, Pedro Zapata de Mendoza, encontró en 1650 las condiciones para intentar lo que ningún antecesor había logrado: una comunicación acuática permanente entre la bahía y el río.

La clave técnica estaba en la geomorfología. El futuro Canal del Dique aprovechó un antiguo brazo occidental del Magdalena situado junto a lo que sería después Calamar —la vieja Barranca del Rey— que, con el paso de los siglos, había perdido su comunicación ininterrumpida con el río principal y se había convertido en una sucesión de ciénagas, caños y lagunas navegables por tramos. La obra no consistía en abrir un canal desde cero, sino en unir por medio de zanjas y limpiezas lo que la propia hidrografía había dejado a medias: excavar los pasos secos y encenagados entre lagunas ya navegables, y establecer una vía acuática continua desde Barbacoas, al sur de la bahía de Cartagena, hasta la desembocadura del brazo en el Magdalena, atravesando Pasacaballos, Mahates y las inmediaciones de la ciénaga de María La Baja.

Los trabajos se ejecutaron con cuadrillas de esclavos y con peones libres de color reclutados en los pueblos ribereños, una combinación que en adelante marcaría toda la vida del canal. La coordinación política era compleja: exigía compromisos del cabildo cartagenero, autorizaciones de la Corona —en tiempos de Felipe IV—, el uso de recursos fiscales de la provincia y el aporte de fuerza de trabajo por parte de los encomenderos de las tierras atravesadas. Que la obra se sostuviera durante el decenio de 1650 y quedara operativa hacia el final de esa década indica una capacidad de mando poco común para el aparato colonial en la región. La misma administración que había necesitado casi todo el siglo XVII y tres cuartas partes del XVIII para configurar el sistema defensivo de Cartagena —los fuertes que aparecían y desaparecían, el cierre de Bocagrande, las escolleras, la muralla por etapas, el Castillo de San Felipe— logró aquí, en pocos años, empatar la bahía con el Magdalena.

El canal, como resultado, no fue una obra de ingeniería en el sentido moderno. Fue una decisión política ejecutada con mano de obra barata y con la geografía a favor. No tenía esclusas, no regulaba caudales, no controlaba la sedimentación. Aprovechaba lo que había: un cauce muerto reactivado con excavaciones puntuales y limpiezas periódicas. Su fragilidad estructural estaba escrita desde el principio.

Por qué se hizo cuando se hizo

Las causas de la apertura del Dique operan en dos planos. En el estructural, el problema venía de un siglo antes: Cartagena necesitaba una conexión estable con el Magdalena para justificar su rol de puerto imperial y para no seguir perdiendo terreno frente a la ruta de Santa Marta y frente al contrabando que Mompox capturaba por caños laterales. La Corona necesitaba asegurar las remesas de oro y plata; los comerciantes cartageneros, un flujo predecible de mercancías importadas para colocar en el interior; los encomenderos del Bajo Magdalena, sacar sus tributos y sus productos. El contrabando, que a fines del siglo XVII terminaría desplazando al comercio legítimo, era ya una presión creciente sobre el sistema legal. Todos esos intereses convergían en la necesidad de un canal, pero la convergencia no bastaba para producirlo.

Los detonantes fueron coyunturales. La política de reformas del presidente Fernández de Córdoba había demostrado, desde 1645, que era posible ejecutar obras en el Magdalena si había voluntad administrativa. La Flota de los Galeones —todavía en su periodo de mayor volumen— hacía especialmente rentable garantizar el flujo de acopio hacia Cartagena. Y el propio Zapata de Mendoza tenía el margen y la información necesarios para articular el proyecto: sabía dónde estaban los brazos muertos del río, dónde las ciénagas navegables, dónde los tramos por excavar. La combinación de una geomorfología favorable, una administración activa y un gobernador dispuesto explica que 1650 —y no 1580, ni 1620— fuera el año posible.

Hay una tercera causa que la historiografía tiende a subestimar: la disponibilidad de mano de obra esclava y libre de color. A mediados del siglo XVII, la sustitución del boga indígena por el boga negro estaba consolidándose en el Magdalena; la región de Cartagena y su hinterland disponían de suficiente población esclavizada y de suficientes libres de ascendencia africana como para sostener obras de gran escala sin depender de una fuerza de trabajo indígena ya diezmada. El canal se pudo hacer porque había quién lo excavara sin que la Corona tuviera que financiar salarios europeos ni proteger contingentes indígenas que ordenanzas repetidas prohibían emplear en tareas ribereñas. Que quienes ejecutaron la obra no tuvieran voz en las decisiones sobre ella era, para el orden colonial, una virtud del proyecto y no un problema.

El canal en operación: qué cambió y qué no

Con el Dique en funcionamiento, la geografía del comercio caribeño se reordenó en torno a un eje explícito: Cartagena–Calamar–Mompox–Honda, con ramales laterales hacia Tenerife, Tamalamequé y los pueblos intermedios. Los champanes cargados en Cartagena atravesaban la bahía, entraban por Pasacaballos, cruzaban las ciénagas de Mahates y María La Baja, alcanzaban el Magdalena por Barranca del Rey y subían hacia Mompox y, más allá, hacia Honda, cabecera de la navegación fluvial y punto de trasbordo hacia el camino de mulas que llevaba a Santa Fe. En sentido contrario bajaban las remesas de metales preciosos, el algodón, el tabaco, la corteza de cinchona y, sobre todo, los tributos y bienes de encomienda que alimentaban el circuito mercantil.

El canal, sin embargo, no resolvió los costos ni la fragilidad de la ruta larga. El viaje entre Cartagena y Santa Fe seguía siendo largo y difícil; la subida del Magdalena en champán, empujada a pértiga por los bogas contra la corriente, era una de las etapas más arduas del recorrido colonial. Los caminos terrestres eran estrechos, peligrosos y prácticamente intransitables en la estación lluviosa. En los pasos de montaña y en época de lluvias, las mulas cedían el paso a los cargadores humanos —los llamados tercios—, que movilizaban unas setenta y cinco a cien libras por hombre, frente a las doscientas o doscientas cincuenta que aguantaba una mula. El viaje de ida y vuelta entre el valle de Antioquia y Popayán tomaba dos meses todavía hacia 1850, y no había cambiado perceptiblemente desde el siglo XVIII. El Dique acortaba y hacía predecible el tramo Cartagena-Magdalena, pero no alteraba la matriz del transporte neogranadino, gobernada por la mula, el champán y el cargador.

Lo que sí cambió fue la posición relativa de Cartagena. La ciudad podía, ahora, funcionar como cabeza articulada de un circuito completo: bahía protegida, muelles atlánticos, canal hacia el río, red fluvial hacia el interior. Mompox seguía siendo el corazón redistribuidor —y el gran nodo del contrabando—, pero su relación con Cartagena dejaba de depender de la incertidumbre de la costa y del capricho de las arenas. Los comerciantes cartageneros consolidaron su papel de intermediarios entre la flota y el interior; los momposinos, su rol de mayoristas del Bajo Magdalena; los encomenderos ribereños, su acceso a los mercados.

Del otro lado quedó el costo humano, que el canal en operación multiplicó en lugar de aliviar. Cada champán exigía sus diez o veinticinco bogas; cada crecida del río, sus cuadrillas de limpieza; cada tramo sedimentado, sus peones. Los bogas del siglo XVIII —hombres libres de ascendencia africana en su enorme mayoría— sostenían un sistema que no podía prescindir de ellos y que, sin embargo, los mantenía en los márgenes del orden social. Negociaron privilegios: como empleados del servicio postal gozaban de fueros contenciosos, operaban fuera de la jurisdicción política de los asentamientos por los que transitaban y disfrutaban de una movilidad inusual para personas de color en el periodo colonial. Convertir la precariedad del trabajo en un margen de autonomía fue, quizá, su mayor conquista frente al sistema. Pero esa autonomía relativa no borra la desigualdad de fondo: la conectividad del imperio dependía de cuerpos que el imperio consideraba prescindibles.

La sedimentación como destino

Desde su misma apertura, el Canal del Dique tuvo un enemigo permanente: la sedimentación. Al reactivar un brazo muerto del Magdalena, el sistema quedó a merced de los sedimentos que el río arrastraba y depositaba en las ciénagas conectadas al canal. Sin esclusas ni obras de regulación de caudales, cada crecida rellenaba tramos que había que reabrir a pala. La taruya —el jacinto de agua— cubría las superficies libres. Los caños se estrechaban. Las lagunas se colmataban. La comunicación era, en la práctica, intermitente.

La república heredó ese problema sin resolverlo. Cuando Alexander von Humboldt cruzó el bajo Magdalena a comienzos del siglo XIX, la vía acuática de Cartagena al río funcionaba a duras penas; para 1847, el canal fue formalmente reabierto en forma imperfecta, aunque nunca dio sino una comunicación precaria y difícil, permanentemente amenazada por sedimentos y taruya. Entre 1855 y 1856 la Compañía del Canal de Cartagena emprendió un proyecto de limpieza que superó sus recursos y quedó inconcluso. Un decreto legislativo del 27 de mayo de 1851 había contemplado la apertura del canal de Bocagrande y la construcción de muelles en el puerto de Cartagena como complemento a las obras fluviales. En 1852, el viajero Isaac Holton registraba el canal como una vía en funcionamiento precario. En 1865, los ingenieros norteamericanos Gilbart y West calcularon que el caño de San Antonio podría adaptarse para buques de seis a siete pies de calado con un gasto de 565.000 dólares, y el de Cuatro Bocas con 240.000, como alternativas al Dique para comunicar Cartagena con el Magdalena. La Ley 67 de 1876 concedió una recompensa a quien limpiara y perfeccionara el canal; el reconocimiento legislativo era, también, la admisión del fracaso técnico. La Ley 61 de 1878 ordenó la limpia y mejora del río entre Barranquilla y Caracolí, creó una Junta Directiva de la Canalización del Magdalena y estableció un impuesto de cuarenta centavos por carga de cien kilogramos para financiar las obras. Ninguna de esas iniciativas rompió el ciclo.

La navegación a vapor complicó aún más la historia del canal. La primera empresa —la de Juan Bernardo Elbers, en las décadas de 1820 y 1830— fracasó por razones políticas, por las dificultades técnicas de adaptar los vapores al Magdalena y, sobre todo, porque el volumen de carga y pasajeros de la época no daba para sostener más de un barco. El vapor se consolidó en el Magdalena solo hacia 1850, cuando se acabaron los monopolios, se amplió el comercio con la carga de retorno que hicieron posible los productos de exportación —empezando por el tabaco— y se abrieron caminos regionales que buscaban el río. Los primeros vapores, además, no llegaban con facilidad más allá de la Vuelta de la Madre de Dios; el ferrocarril de Honda a La Dorada, a comienzos de la década de 1880, resolvió por vía férrea lo que el vapor no podía. En ese nuevo régimen, el canal del Dique quedó rezagado: era estrecho, poco profundo, sedimentado, difícilmente navegable para embarcaciones de vapor de calado apreciable.

Fue el ferrocarril de Barranquilla al mar —el que unió a Barranquilla con Sabanilla y luego con Puerto Colombia— el que resolvió por otra vía el viejo problema de conectar la costa con el Magdalena. Barranquilla, situada directamente sobre el río, no necesitaba canal: solo necesitaba salida al mar. La ventaja geográfica que Cartagena había buscado con la excavación de 1650 —una comunicación acuática directa con el Magdalena— la tenía Barranquilla desde su origen. El siglo XIX inclinó la balanza. Cartagena, que había dominado el comercio caribeño desde la fundación, cedió el paso al puerto joven del Magdalena, y el Canal del Dique pasó de columna vertebral del sistema colonial a vía de comunicación secundaria.

Lo que dejó y lo que sigue diciendo

El Canal del Dique es la primera gran obra hidráulica coordinada del territorio colombiano. Anterior en más de dos siglos a los ferrocarriles, contemporánea del cierre de Bocagrande y del arranque del gran sistema defensivo de Cartagena, precedió a la modernización portuaria del siglo XIX y sentó las bases del predominio comercial cartagenero durante toda la Colonia madura. Sin el Dique, es difícil imaginar la Cartagena de la Flota, la Mompox del contrabando, la ruta Honda–Santa Fe funcionando con la regularidad que tuvo. Con él, se hizo posible la articulación Caribe-Magdalena sobre la que se montaría, hasta bien entrado el siglo XIX, la vida comercial del país.

Pero el canal es también un archivo de las contradicciones de esa vida comercial. Fue una obra imperial pensada para la Flota de los Galeones, y terminó siendo aprovechada por el contrabando que le hizo la competencia. Fue una decisión política de la élite cartagenera, y quedó atada al ritmo de la sedimentación del río. Fue construida con mano de obra esclava y de libres de color, y sostenida durante siglos por bogas que sabían navegarla como nadie. Fue el instrumento del predominio de Cartagena, y contribuyó a su relativo eclipse cuando Barranquilla ofreció una alternativa mejor. Fue la primera respuesta institucional al problema del transporte en el Caribe neogranadino, y ese problema —los caminos malos, los ríos difíciles, los fletes que en 1871 el cónsul Bunch calculaba en 55-57 por ciento del precio CIF del café colombiano en Bremen— siguió siendo, por décadas, el gran obstáculo de la economía nacional.

Hay una línea larga que arranca en la excavación de 1650 y llega, con nombres distintos, hasta las obras públicas del siglo XX. La danza de los millones de los años veinte incluyó, entre sus proyectos emblemáticos, nuevas construcciones en el Canal del Dique, junto con el muelle de Buenaventura y la apertura de Bocas de Ceniza. El comerciante criollo José Ignacio de Pombo se había quejado, desde Cartagena y a fines del periodo colonial, de que las autoridades no habían dado siquiera el primer paso hacia el buen gobierno: trazar un mapa general del Reino, sin el cual era imposible abrir nuevos caminos, aumentar las comunicaciones y mejorar la navegación fluvial. Esa queja resume una constante: la infraestructura colombiana se construyó siempre a contrapelo, resolviendo cada tramo por su cuenta, sin plan de conjunto, con recursos escasos y sobre poblaciones a las que se pedía sostener el peso del sistema sin darles voz en él.

El Canal del Dique inauguró esa manera de conectar. Puso a Cartagena sobre el Magdalena por vía acuática y, al mismo tiempo, mostró cómo iba a hacerse la modernización del país: aprovechando lo que la geografía ya ofrecía, coordinando a través de las élites lo que la Corona no financiaba, y descargando el costo humano sobre quienes, por esclavitud o por color, tenían menos margen para negarse. Que la obra haya sobrevivido tres siglos y medio de sedimentación, taruya, rehabilitaciones fallidas y sucesivas leyes de limpieza es prueba de su necesidad. Que haya seguido siendo precaria en cada una de esas etapas es prueba de que la matriz que la produjo tampoco se dejó cambiar fácilmente.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

33 documentos · 43 fragmentos
01Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 58, 95, 973 citas
[1]la región que concurrían a ofrecer alim entos y otros servicios a la tripulación. D urante la década de los años 1770, la población cartagenera osciló alrededor de los 12.000 habitantes. A u n q u e la bien protegida bahía de C artagena le b rindaba gran d es ven ta jas com o puerto, el desarrollo de un centro de…p. 95
[5]las zonas aledañas. Al lado de los centros adm inistrativos estabilizados por una base ag ro p e cuaria bien consolidada y de los pueblos m ineros m ás inestables, aparecieron otros poblados españoles que funcionaban com o pu n to s de tránsito en la ru dim entaria red de cam inos. Los puertos caribeños de Santa M…p. 58
[22]ad a m e n te las necesidades de bienes im p o rtad o s ni com petía con los precios d e sus rivales europeos, que habían establecido sus bases en el C aribe en tre 1640 y 1660. Por consiguiente, el co n trab an d o fue d esp laz an d o cada vez m ás el com ercio legítim o, hecho q u e se reflejó en la dism inución de…p. 97
02Colombia: bosquejo de su geografía tropical vol. IErnesto Guhl · 2016 · p. 177, 2172 citas
[2]y canales interoceánicos La era de los canales como sistemas para interconectar la red fluvial del país aún no ha llegado. Todavía cerca del 75 % de la población colombiana vive en la región andina donde el tráfico fluvial —por la naturaleza montañosa— es desconocido y las grandes regiones de tierra plana cruzadas por…p. 217
[6]su cuenca se desarrollaron acontecimientos históricos de tal magnitud, que decidieron la suerte del país. Fue, y es, «el río de la Pa- tria». Aunque en el pasado sólo dio lugar para el asiento humano en su curso medio superior y especialmente en el alto curso, el cauce inferior sólo sirvió como vía de co- municación.…p. 177
03Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 651 cita
[3]as , prominent creole merchant José Ignacio de Pombo bitterly complained from Cartagena that colonial authorities had not taken the first step toward good government, which was to draw ‘‘a general map of the Kingdom and of the particularities of the Provinces.’’ Only then, he asserted, would it be possible to open…p. 65
04Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 651 cita
[4]as , prominent creole merchant José Ignacio de Pombo bitterly complained from Cartagena that colonial authorities had not taken the first step toward good government, which was to draw ‘‘a general map of the Kingdom and of the particularities of the Provinces.’’ Only then, he asserted, would it be possible to open…p. 65
05Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 374, 4392 citas
[7]de ruta inevitable hacia y desde el exterior y, en forma concordante, aumentó progresivamente la navegación. Pero, no obstante su importancia histórica y el creciente tráfico en ambas direcciones, durante el largo periodo transcurrido desde la fundación por los españoles de los principales puertos ribereños y la…p. 374
[24]residentes en América no podían recibir cargamentos consignados directamente a su nombre, ni estaban autorizados para enviar cargamentos a las metrópolis; estas transacciones sólo las podían realizar por medio de los españoles miem- bros de la Universidad de Cargadores a Indias, por tanto los comerciantes en la Nueva…p. 439
06Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2251 cita
[8]Un fuerte temblor de tierra sacude Santafé y destruye Pamplona (16 enero). 1645 Juan Fernández de Córdoba, presidente del Nuevo Reino; adelan- ta las obras en Honda para facilitar la nave- gación en el curso del Magdalena y organiza el archivo de la Au- diencia, encomenda- do al cronista Juan Flórez de Ocáriz. 1646…p. 225
07Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 2611 cita
[9]De igual forma, la Ley 61 del 02 de julio de 1878 “que ordena la limpia y mejora del río Magdalena” en el tramo comprendido entre Barranquilla y Caracolí, creó una Junta Directiva de la Canalización del Río Magdalena bajo la cual se debían finan - ciar las obras hidráulicas necesarias para habilitar el paso de buques…p. 261
08Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · p. 69, 892 citas
[10]extraordinario. Mientras se aprestaba a la defensa del Panzenú por ese lado del gran río con apremio de sus colegas malibúes, Guley se vio asediado por el otro, el de las sabanas, cuando don Pedro de Heredia (el fundador de Cartagena) avanzó en 1534 desde Cala- mar! por los montes de María para descubrir el Finzenú.…p. 69
[16]enviar a la capital, traer yerba para los caballos, hacer corrales, barbacoas y palenques para los huertos de los reclutadores-mayordomos y, para colmo, salir a bogar en canoas "con grande exceso y robo, que habiendo de servir sesenta indios, por turnos, tres canoas, hacen que los sirvan sólo cuarenta indios". El cura…p. 89
09Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 901 cita
[11]y acusaciones. Parece que Heredia logró utilizar buena cantidad de esclavos —se habló de 30— que había traído para excavar, oro en las tumbas, cosa que no consideraban equitativa los demás miembros de la compañía. El aumento del número de españoles, por otra parte, continuaba agravando los problemas: para mayo de…p. 90
10Invading Colombia: Spanish Accounts of the Gonzalo Jiménez de Quesada Expedition of ConquestJ. Michael Francis · 2007 · p. 601 cita
[12]Spaniards reached Sompallón, they did not venture ahead, in spite of the fact that their Indian guides and translators always spoke of the great riches, large provinces, and the lords who ruled them, that would be found much farther upriver. However, in spite of these rumors, on the occasions that the Span- iards made…p. 60
11Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 291 cita
[13]por Pedro de Heredia. En 1535 o 1536 desembarcó allí otro soldado- escritor, Pedro Cieza de León (nacido en Extremadura, España, alrededor de 1518 y muerto allí mismo en 1560). En la primera parte de su Crónica del Perú (publicada en España en 1553) Cieza de León dejó los primeros testi- monios sobre la conquista del…p. 29
12Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 410, 4302 citas
[14]de Mompox. En 1541, Pedro de Heredia había distribuido allí 22 encomiendas que producían ocho mil pesos de tributos, lo que signifi caba que existían por lo menos tres o cuatro mil indios que podían ser em pleados como remeros36. En 1549, los indígenas se rebelaron mientras la región era disputada por las provincias…p. 410
[23]etc., todos estos puestos se multiplicaban capricho samente para sonsacar el dinero a una sociedad ávida de preeminencias o de gentes deseosas de hacer una inversión estable. Las operaciones comerciales eran de dos tipos. Por un lado, el comercio al por mayor de bienes procedentes de España. Era este comercio el que…p. 430
13Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 851 cita
[15]de puertos sobre el Magdalena, como Guataquí y luego Honda, obligó a realizar largos viajes por el río que requerían de un poco de sombra y comodidad para los pasajeros. A las canoas más grandes se les añadió un techo cóncavo de palmas, y se dispuso de algún espacio adicional para equipajes y carga. Pronto el champán…p. 85
14Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 791 cita
[17]around seventy days. 35 Travel from the Caribbean coast to the interior and the Pacific was lengthier. The Magdalena River was the main artery of movement between the Caribbean and the interior of the Viceroyalty. The river permitted mobility and relative freedom for people of colour in the eighteenth century. Bogas,…p. 79
15The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 921 cita
[18]claimed there were 10,000 bogas in the Magdalena Val- ley, a figure that may have underestimated their ranks. 7 The bogas worked canoes, skiffs, and large dugout bongos, with the mainstay of human- powered transportation being the champán, a boat 40 to 150 feet long and 6 to 8 feet wide, with a thatched bamboo canopy…p. 92
16Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 4581 cita
[19]Proporciones del comercio de importación de los puertos de Santa Marta, Cartagena, y Sabanilla (1848 - 1859), según el valor de las importaciones. Santa Marta Cartagena Sabanilla 1848-1849 61, 0 % 20, 6 % 2, 0 % 1 8 5 0 - 1 8 5 1 54, 5 % 16, 8 % 10, 0 % 1851-1852 35, 9 % 22, 2 % 10, 0 % 1854-1855 68, 0 % 16, 2 % 10, 6…p. 458
17La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 191 cita
[20]de los primeros de propiedad de la Corona española. Por su puerto salía rumbo a La Habana, Cuba, y de allí a España, la gran Flota de los Galeones, cargada de fantásticas toneladas de oro y plata. Se ha escrito bastante sobre esta caravana de imponentes barcos que surcó el mar Caribe a lo largo de dos siglos,…p. 19
18Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 3341 cita
[21]que aguantaban la travesía viajaron hasta Bogotá. La mayoría se llevaron sus riquezas —además de sus títulos y su linaje— a Mompox, un asentamiento ideal por su ubicación: suficientemente lejos del mar, pero con la cercanía justa para que los mercaderes y comerciantes, los contrabandistas y especuladores pudieran…p. 334
19¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 391 cita
[25]itinerario del co mercio colonial al conocer la actividad portuaria de Cartagena, Mompox y Honda, como también al tener una comunicación permanente con habitantes de Tunja y Popayán, hacia donde él mismo se dirigía para comercializar los productos de los indíge nas a los que evangelizaba en el piedemonte amazónico. Él…p. 39
20Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 185, 4302 citas
[26]prestara para ello. Otros lugares como Tol ú, tambi é n poseyeron algunas defensas. La Costa Pac í fica con una menor importancia portuaria, por lo dif í cil de í camino de Bue naventura a Cali, no jug ó papel significativo por no interesar a Es pa ñ a su desarrollo ni a los piratas su ataque, que com ú nmente solo…p. 430
[28]1564 y la posterior de Juan de Villorio y Avila en 1574. Ambas proyectaban como v í as los cauces de los r í os Atrato que desembocaba en el Atl á ntico y de San Juan, que vert í a sus aguas en el Pac í fico. Sus nacimientos 196 LA CONQUISTA DEL TERRITORIO Y EL POBLAMIENTO se acercaban tanto que durante toda la é poca…p. 185
21Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 97, 2222 citas
[27]Pacífica con una menor importancia por- tuaria, por lo difícil del camino de Buenaventura a Cali, no jugó papel significativo por no inte- resar a España su desarrollo ni a los piratas su ataque, que comúnmente sólo llegó hasta los puertos del extremo sur de América. La defensa de Cartagena implicó el tanteo de varias…p. 222
[29]en la Corte. La falta de una eficaz protección del puerto mediante una fortaleza, la necesidad de resguardarlo con una armada que recorriera constantemente la costa, evitar los fraudes de los derechos que cometían los importadores, el floreciente contrabando y las incursiones de pi- ratas, quienes no sólo atacaban…p. 97
22Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 4131 cita
[30]el Salto de Honda por medio de un ferrocarril o de una carretera 479. 16 de diciembre, 1852; 19 de marzo de 1857. Decreto Legislativo de 28 de abril de 1844. Véase también: J. F. Rippy (R-9), pág. 49. Como complemento, se pensó en abrir el canal de Boca Grande, y en la construcción de muelles en el puerto de…p. 413
23Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 431 cita
[31]intereses de las empresas. Los beneficios del sector exportador-importador fueron evidentes, y, entre los indirecto s, debe mencionar se la valorización y concen- tración de las tierras beneficiadas. La era del ferrocarril resaltó la importancia del río Magdalena 43 4 Mar co Palacios qu e, una vez más, fue la arter ia…p. 43
24Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2001 cita
[32]la exportación los hicieron viables para los inversionistas: la navegación a vapor y los ferrocarriles. Respecto del primer sistema, ya en el decenio de 1820 fue aprobado por el gobierno de Bolívar y Santander un privilegio para que el empresario alemán, nacionalizado colombiano, Juan Bernardo Elbers adelantara la…p. 200
25Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3781 cita
[33]a los gustos de ciertas clases que las manufacturas les podían hacer competencia. El mercado era además muy reducido por lo bajo de los ingresos de la población, y el aumento que de estos se logró con la exportación apareció cuando ya los experimentos industriales habían fracasado. La empresa de navegación a vapor de…p. 378
26Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 79, 349, 3533 citas
[34]Revolution, 1815-1860, Nueva York: Harper Torchbooks, 1968, p. 389. Los datos de población se extrajeron de Eighth Census ofthe United S tates: Mortality and Miscel/aneous Statistics, p. xvrn. "Estearina: es una sustancia blanca, ínsípida e ínsoluble en agua que se usa para la fabricación de velas": Real Academia…p. 349
[37]1850. Un comerciante de la época relata que el viaje de ida y regreso del valle de Antioquia a la ciudad de Popayán tomaba dos meses. La situación no había cambia- do de manera perceptible desde el siglo XVIII, cuando "la mayoría de las familias antioqueñas, aun aquellas con algunos medios de fortuna, comían en platos…p. 79
[40]de Norteamé- rica. Aún en año tan reciente como 1907 escribía un estadounidense: "Cualquiera que sea la vía que se utilice, es entendible por qué el costo del transporte de carga desde el punto de embarque en los Estados Unidos o Europa hasta Bogotá algunas veces asciende a US$100 por tonelada. Locomotoras que se…p. 353
27Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 791 cita
[35]cultivadas en los distritos de Sevilla y Riofrio y controlaba el transporte y comercializaci6n del ba- nano, dejando asi abonada la semilla de un con- flicto multifacético con las élites locales y con los trabajadores asalariados, que culminaria en la ma- tanza del 6 de diciembre de 1928. Si se observan los sistemas…p. 79
28El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 561 cita
[36]las que éste se beneficiaría. Echemos una rápida ojeada al estado de la navegación fluvial y a los esquemas para mejorar y mantener las vías terrestres antes de esbozar el papel de los ferrocarriles en la primera expansión cafetera. En suma, la modernización de la infraestructura de transportes se diseñó en función…p. 56
29La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 1191 cita
[38]agosto 4, 1879. 21. Jbíd. Transportes 241 Los cargueros todavía compiten con los animales en el transporte de carga en algunas partes de Colombia, especialmente durante las estaciones lluviosas, cuando los elementales caminos de herradura son casi intransitables por bueyes y mulas. Especialmente en la Antioquia…p. 119
30El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 951 cita
[39]de lo que generalmente se estima. Algunos cónsules británicos, escandaliza- dos por la carestía de los fletes y por la incomunicación de los principales distritos de producción de café, pintaron un cuadro terrible, aunque sus exageraciones reflejaban cabalmente la noción generalizada del bloqueo que padecían regiones…p. 95
31Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 1671 cita
[41]ce rsdte Cíaíóosd p Eindcíi Ulscíi ce Aóbusmd defendido de los vientos del Atlántico por las islas de Barú y Tierrabomba. El delta, comprendido entre el mar de las Antillas y los caños primero y tercero, abarca una superficie de 280 a 320 leguas cuadradas. De estas tres salidas, la primera —caño de San Anto- nio—, que…p. 167
32The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 1681 cita
[42]With Herrán's support he obtained a job clearing the Canal del Dique connecting Cartagena and the Magda- lena River from 1855 to 1856. The project, however, proved beyond the resources of the Compañía del Canal de Cartagena, and Espinosa ended up jobless and unpaid for his labors. In 1857 he worked on the road running…p. 168
33Colombia siglo XX: desde la guerra de los Mil Días hasta la elección de Álvaro UribeCésar Miguel Torres Del Río · 2015 · p. 661 cita
[43]66 cuartas partes de este monto, y 28% de estos, a importación de maquinaria y equipos. En cuanto a las obras públicas, se creó el Banco Agrícola Hipotecario, para financiar el desarrollo rural; se iniciaron las construcciones del muelle de Buenaventura y el Canal del Dique, así como el trabajo para abrir Bocas de…p. 66