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Hecho histórico · Colonia · 1600–1780

Expansión minera esclavista tardía en el Chocó (1680–1730)

Entre 1680 y 1730, la élite payanesa abrió los aluviones del Chocó como nueva frontera aurífera, importando masivamente africanos esclavizados a través del circuito atlántico del asiento inglés y operando desde el ausentismo señorial. Esa combinación de agencia criolla, trata transatlántica y geografía fluvial dispersa forjó la demografía afrodescendiente del Pacífico colombiano.

Expansión minera esclavista tardía en el Chocó (1680–1730)
c. 1680–1730
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
c. 1680–1730
Dónde
Chocó, Popayán, Antioquia, Quibdó, Nueva Granada, Pacífico colombiano, Río Atrato, Río San Juan, Cartagena de Indias, Nóvita, Tadó, Río Iró
Protagonistas
Élite payanesa (familias Mosquera, Arboleda y Saa), Cristóbal, Jacinto y Nicolás Mosquera Figueroa, Francisco de Arboleda Salazar, Bernardo Alonso de Saa, Compañía inglesa del asiento de Utrecht (South Sea Company), Cartagena de Indias (puerto distribuidor de esclavizados), Gobernación de Popayán, Indígenas del Chocó (resistencia y derrota), Africanos esclavizados introducidos al Chocó
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. Agotamiento del primer ciclo aurífero antioqueño: los distritos de Zaragoza y Guamocó alcanzaron su pico hacia 1600 y hacia 1660 producían apenas una décima parte de ese máximo, obligando a buscar nuevas fronteras mineras.
  2. Derrota definitiva de la resistencia indígena chocoana hacia 1686, tras más de un siglo de rebeliones (1640, 1684) que habían mantenido cerrada la región a la explotación sistemática.
  3. Real orden de 1666 que asignó el Chocó simultáneamente a múltiples jurisdicciones, generando conflictos que retrasaron la apertura pero también estimularon la competencia entre Popayán y Antioquia por controlar la región.
  4. Tratado de Utrecht de 1713, que otorgó a Inglaterra el asiento negrero y convirtió a Jamaica en plataforma de reexportación, facilitando el flujo masivo de esclavizados hacia Cartagena y de allí al Chocó justo cuando la frontera se abría.
  5. Acumulación de capital y poder político en manos de la élite payanesa, que combinaba títulos militares, cargos de gobierno delegado en el Chocó y propiedad de cuadrillas esclavistas, creando condiciones para una explotación monopolística de la región.
c. 1680–1730Expansión minera esclavista tardía en el Chocó (1680–1730)

Consecuencias

  1. Repunte espectacular de la producción aurífera de Popayán: de 51.590 pesos oro en el quinquenio 1675–1679 a 286.300 pesos en 1680–1684, con un pico de 533.710 pesos en 1725–1729, inaugurando el segundo ciclo aurífero neogranadino.
  2. Transformación demográfica irreversible del Chocó: la población africana esclavizada creció hasta representar cerca del 75% de los habitantes de la provincia hacia 1782, sentando las bases de la identidad afrodescendiente del Pacífico colombiano.
  3. Consolidación de la élite payanesa como clase esclavista señorial, complementando su carácter criollo —antes sustentado en el tributo indígena— con la riqueza minera, lo que prolongó su influencia política durante la Independencia y buena parte del siglo XIX.
  4. Formación de haciendas en el valle del Cauca y otras regiones, impulsada por la demanda de alimentos y bienes de las cuadrillas mineras chocoanas, articulando la economía agraria del interior con la frontera extractiva del Pacífico.
  5. Inserción del Chocó en los circuitos atlánticos de la trata negrera y el contrabando, debilitando el monopolio comercial español y vinculando la región a dinámicas imperiales más amplias desde su misma apertura.
  6. Establecimiento de un patrón de ausentismo señorial y fraude fiscal estructural que marcó la institucionalidad chocoana durante todo el período colonial y condicionó el subdesarrollo administrativo de la región.
  7. Reconocimiento tardío, tres siglos después, de la comunidad afrodescendiente forjada en este período: la Ley 70 de 1993 otorgó derechos territoriales colectivos sobre las cuencas del Pacífico a los descendientes de esas cuadrillas esclavistas.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La apertura minera del Chocó entre 1680 y 1730 no es un episodio más del ciclo colonial: es el momento fundacional de la demografía afrodescendiente del Pacífico colombiano y de la inserción tardía de esa región en la economía atlántica. Explica por qué el Chocó es hoy lo que es —cultural, étnica y territorialmente— y por qué la Ley 70 de 1993 tuvo que reconocer derechos colectivos sobre esas mismas cuencas. Al mismo tiempo, revela los mecanismos estructurales del esclavismo neogranadino: el ausentismo señorial, la captura del Estado provincial por los propietarios de cuadrillas y la dependencia de circuitos atlánticos de trata que convertían cada tratado diplomático europeo en una variable decisiva para la demografía del Pacífico.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Expansión minera esclavista tardía en el Chocó (1680–1730)

Entre 1680 y 1730 se abre en la Nueva Granada una frontera aurífera distinta de las anteriores: los aluviones de los ríos San Juan y Atrato, en la selva húmeda del Chocó, se incorporan por fin a la economía imperial mediante la importación masiva de africanos esclavizados y bajo el control político y económico de la élite payanesa. No es una prolongación del ciclo antioqueño-zaragozano que había tocado techo hacia 1600 y agonizaba en 1660: es una fase nueva, tardía, con lógica propia. Se despliega sobre un territorio que la resistencia indígena había mantenido cerrado durante más de un siglo, se abastece de brazos por los circuitos atlánticos que el asiento inglés reactivó tras el Tratado de Utrecht de 1713, y opera desde el ausentismo señorial —los propietarios más ricos nunca residieron en el Chocó— y desde un fraude fiscal de proporciones escandalosas. De esa combinación singular —agencia señorial payanesa, contingencia atlántica, institucionalidad fallida, geografía fluvial dispersa— nace la demografía afrodescendiente que en 1782 ya representaba cerca del 75% de los habitantes del Chocó y que, tres siglos después, sería reconocida por la Ley 70 de 1993 como pueblo con derechos territoriales sobre esa misma cuenca del Pacífico.

La provincia cerrada: un siglo de resistencia indígena

Cuando la Corona empezó a interesarse seriamente por los aluviones chocoanos, ya llevaba más de un siglo tropezándose con un hecho terco: los indígenas del Chocó no aceptaban la dominación. Entre 1570 y 1620, la resistencia había impedido la incorporación sistemática de una región cuyo valor aurífero era conocido, y generó un estado de alerta que retrasó de manera notable la empresa dominadora. En 1640, en un episodio que marcaría la memoria regional, los indígenas se rebelaron, cerraron las minas chocoanas, cruzaron la cordillera y saquearon e incendiaron los pueblos españoles de Anserma, Arma y Cartago. La rebelión no fue una escaramuza fronteriza: fue una operación ofensiva que devolvió el conflicto al corazón de las gobernaciones vecinas.

Los intentos misioneros no corrieron mejor suerte. Los jesuitas habían llegado al río San Juan hacia 1624 y, tras unos treinta años de labor, consiguieron algún éxito en la conversión de grupos locales, pero nunca lo suficiente para vertebrar la provincia. Los franciscanos que intentaron establecerse en el Atrato fueron rechazados sostenidamente desde la década de 1640 hasta cerca de 1670. Las tentativas de pacificación mediante reducciones —las expediciones de Simón Amigo y Luis Antonio de la Cueva a mediados de la década de 1660— fracasaron por una razón nítida: los indígenas chocoanos, con acceso directo al oro y una larga historia de contacto con otros europeos que les vendían herramientas y mercancías, no encontraban incentivo real para aceptar la vida sedentaria y tributaria que la reducción imponía.

A ese pulso local se sumó una decisión metropolitana que, en lugar de resolver el problema, lo enredó. Una real orden de 1666 confió simultáneamente el sometimiento del Chocó a las audiencias de Quito y Santa Fe y a las gobernaciones de Popayán, Antioquia, Panamá y Cartagena. La consecuencia fue previsible: cada jurisdicción avanzó por su cuenta y las fronteras administrativas se convirtieron en focos de conflicto. Mientras las expediciones enviadas desde Popayán fundaban un centro minero en torno a Nóvita, en la cuenca del San Juan, los antioqueños fundaban una población sobre las márgenes del Atrato al norte. Poco antes de 1680 ya se hablaba de numerosas minas explotadas por antioqueños con esclavos negros en la región de Citará o sus contornos, y en la década de 1670 empresarios del Cauca desarrollaban minería de pequeña escala en la cuenca del San Juan mientras los antioqueños trabajaban tributarios del Atrato.

Todo ese avance dual se derrumbó en 1684. Una nueva rebelión indígena sacudió simultáneamente los distritos del Cauca y de Antioquia, interrumpió las dos ocupaciones y demostró que el territorio no estaba ni remotamente pacificado. Solo dos años más tarde, hacia 1686, los españoles lograron por fin someterlo de manera efectiva. La derrota indígena de 1686 es la bisagra: sin ella no hay apertura minera sostenida. Pero conviene medirla en su justo tamaño. Fue una victoria militar, no una integración institucional. La vulnerabilidad del territorio había quedado demostrada apenas cinco años antes, hacia 1679, cuando unos trescientos piratas bien armados —entre ellos los capitanes ingleses John Coxon y John Cooke— remontaron el Atrato y llegaron hasta Quibdó en busca de oro. El Chocó se abría a los españoles en el mismo momento en que confirmaba que también estaba abierto a los ingleses del Caribe.

El agotamiento antioqueño y la búsqueda de una nueva frontera

Que la mirada española se dirigiera con tanta insistencia hacia esa selva tenía una razón económica precisa. El primer ciclo aurífero neogranadino, el que había sostenido la Colonia desde mediados del siglo XVI, estaba muriendo. Las estadísticas oficiales de acuñación —que no registran el contrabando de oro en polvo y por tanto subestiman lo extraído— son inequívocas en cuanto a la tendencia: los distritos antioqueños, incluyendo Zaragoza y Guamocó, alcanzaron su pico productivo alrededor de 1600. En 1630 producían aproximadamente la mitad de ese máximo. Hacia 1660 habían caído a una décima parte. Los depósitos de Guamocó y Zaragoza estaban virtualmente agotados.

Aquel primer ciclo se había sostenido durante unos setenta años —de 1550 a 1640 en cifras redondas— gracias a un mecanismo específico: el desplazamiento sucesivo de cuadrillas entre frentes y yacimientos. Cuando un aluvión se agotaba, la fuerza de trabajo se movía al siguiente. Ese mecanismo prolongó los ciclos pero no los hizo eternos. Cuando se sumaron el agotamiento físico de los depósitos y el descenso de la población tributaria indígena que había alimentado buena parte de la mano de obra, el ciclo colapsó. El Chocó apareció entonces no como una región más entre otras, sino como la única frontera aurífera de escala imperial que quedaba por abrir en el Pacífico neogranadino.

El repunte productivo aparece con nitidez en los registros de quintos de la provincia de Popayán. En el quinquenio 1675-1679 la provincia había registrado 51.590 pesos oro. En el siguiente, 1680-1684, la cifra saltó a 286.300 pesos oro: una multiplicación por más de cinco en un solo lustro. Ya en 1678 un informe fiscal advertía que Popayán extraía más oro que el conjunto de los restantes distritos mineros neogranadinos. El liderazgo se consolidaría en las décadas siguientes hasta alcanzar su cúspide en el quinquenio 1725-1729, con 533.710 pesos oro de 22,5 quilates: el pico absoluto del período 1660-1749. Un segundo ciclo aurífero, apoyado ahora en el Pacífico, había comenzado.

Los dueños del Chocó vivían en Popayán

La apertura del Chocó no fue empresa de colonos ni de aventureros que arriesgaran cuerpo y capital en la selva. Fue una operación dirigida desde las ciudades del interior por un puñado de familias señoriales del suroccidente. Los propietarios más ricos y poderosos —los que controlaban las cuadrillas grandes y las mejores minas— nunca residieron en la región: administraban sus haberes desde Popayán, Cali, Buga, Cartago, Anserma y Santa Fe de Bogotá. Al Chocó iban párrocos, oficiales de la Corona, comerciantes, supervisores y esclavos; iban también los propietarios menores. Los grandes se quedaban en el altiplano templado, donde tenían casa, títulos y parroquia.

A esa distancia física se sumaba una barrera cultural: el clima cálido y húmedo del Chocó se consideraba impropio para blancos, susceptibles además a la viruela y a la malaria. La creencia funcionó como coartada de un ausentismo que era, ante todo, económicamente ventajoso: permitía combinar la explotación minera con la vida urbana, el gobierno provincial, la administración de haciendas y las alianzas matrimoniales en las ciudades del Cauca.

Tres apellidos concentraron el poder: Mosquera, Arboleda y Saa. Solo entre las familias Mosquera, Arboleda Salazar y Bernardo Alonso de Saa reunían cerca de doscientos esclavos negros en las minas chocoanas, mientras que los mineros más importantes de la propia región tenían apenas sesenta, setenta o menos. La escala era decisiva: quien podía movilizar cien esclavos podía autoabastecer parcialmente su cuadrilla, sobrellevar los altos costos de transporte y sobrevivir a los ciclos de agotamiento de yacimientos.

Los Mosquera concentraban además el poder militar y político. Cristóbal, Jacinto y Nicolás Mosquera Figueroa ostentaban títulos militares vinculados a las guerras contra los chocoes, y Cristóbal era lugarteniente del gobernador con sede en Popayán. Esa posición no era decorativa: los propietarios payaneses con influencia política en Popayán ejercieron, cada uno a su turno, el gobierno delegado de la provincia del Chocó. Los mismos hombres que poseían las cuadrillas administraban la jurisdicción donde esas cuadrillas trabajaban. El resultado, en materia fiscal, fue un fraude de proporciones escandalosas. La familia Mosquera llegó a desplazar al pueblo indígena de Tadó hacia sus minas del río Iró, en un acto de monopolio territorial que era, a la vez, uso de la fuerza pública y decisión privada de negocio.

La cuadrilla como máquina productiva

La unidad de trabajo básica de esta empresa fue la cuadrilla minera: entre cincuenta y doscientos esclavizados —con casos que llegaban a varios cientos— organizados como una fuerza laboral coherente que podía desplazarse, venderse o heredarse en bloque. La cuadrilla era el activo real. Cuando se descubría un nuevo yacimiento, los propietarios la ampliaban rápidamente comprando esclavos a plazo, un mecanismo de crédito que permitía apalancar la expansión sobre la producción futura del oro.

La lógica interna de la cuadrilla era brutal en su contabilidad. Los propietarios distinguían entre esclavos "útiles" —los que laboraban en la batea y en la barra— y la "chusma", categoría en la que se incluían niños, enfermos y ancianos. La presencia de mujeres era reconocida como necesaria, aunque su función estuvo cruzada por cargas múltiples: reproducción, autoabastecimiento agrícola, tareas domésticas del real y trabajo minero directo. Es precisamente esa presencia femenina —imprescindible para el funcionamiento cotidiano de la cuadrilla— la que abrió la puerta a la reproducción demográfica de la población esclavizada del Chocó, un rasgo que diferencia profundamente esta frontera de las plantaciones azucareras del Caribe, donde la sobre-explotación masculina y la alta mortalidad exigían reposición constante desde África.

El costo anual por cabeza de esclavo variaba según el grado de autoabastecimiento: 16 a 17 patacones de oro en las minas que producían sus propios alimentos, 30 patacones en las que dependían de suministros externos. Solo las cuadrillas más grandes lograban autoabastecerse, porque una división del trabajo capaz de sostener cultivos y pastoreo simultáneos exigía masa laboral suficiente. Esta necesidad de autoabastecimiento fue una particularidad estructural del esclavismo neogranadino, muy distinta del modelo caribeño o norteamericano de plantación, que compraba casi todos sus insumos en el mercado. En el Chocó el mercado no existía en la escala requerida: el transporte era excesivamente costoso, los márgenes comerciales altísimos y los riesgos tales que los comerciantes solían testar y confesarse antes de emprender viaje.

Aun así, la rentabilidad podía ser espectacular. Bajo la hipótesis —altamente probable a juicio de Sharp— de que la mitad de la producción salía como contrabando y por tanto escapaba a los registros oficiales, la tasa de retorno de la minería chocoana alcanzó 34,32% en 1724. La cifra bajaría a 12,69% en 1759 y seguiría descendiendo con oscilaciones el resto del siglo, pero en el momento inaugural de la apertura las rentabilidades justificaban con creces el desembolso en cuadrillas y el riesgo político de operar en una provincia mal integrada.

Cartagena, Utrecht y el flujo atlántico de cuerpos

Ninguna cuadrilla existía sin el circuito atlántico que la suministraba. Cartagena de Indias funcionaba como principal puerto de entrada de esclavizados en la Nueva Granada, y desde allí los cuerpos eran distribuidos por los ríos Magdalena y Cauca hacia Santa Fe, Antioquia, Cali, Popayán, Chocó y los demás centros mineros. Ese sistema operaba a través de una secuencia de asientos negreros otorgados por la Corona española a compañías extranjeras: un asiento portugués activo al menos entre 1603 y 1611, uno francés instalado tras la entronización borbónica posterior a 1700, y uno inglés otorgado por el Tratado de Utrecht de 1713.

Es el asiento inglés el que resulta decisivo para la apertura del Chocó. La compañía inglesa que lo ejerció convirtió a Jamaica en plataforma de reexportación: los esclavizados llegaban a la isla desde África y desde allí eran embarcados hacia Cartagena. El período más activo de introducción de esclavos al Chocó coincide con precisión con esa concesión, aproximadamente entre 1715 y 1740. El crecimiento de la población esclava chocoana estuvo acompasado al ritmo de las introducciones atlánticas: no fue una decisión local aislada, sino la traducción regional de un flujo imperial más amplio.

Los asientos, además de trasladar personas, servían para encubrir mercancías de contrabando. Los navíos ingleses de permisión, autorizados para llevar esclavos de Jamaica a Cartagena, cargaban también textiles y bienes manufacturados que competían con los productos del monopolio español. El sistema se contaminaba desde adentro. En el mercado cartagenero, el precio promedio de los esclavos adultos vendidos por la Compañía de Portugal había sido de 270 pesos; los precios durante el asiento inglés variaron, con diferencias marcadas entre uno y otro asiento.

El contrabando negrero puro y duro también fue significativo. Cartagena, por su posición estratégica en el Caribe, era un centro donde holandeses, franceses e ingleses introducían esclavos y mercancías al margen del sistema oficial, con la complicidad comprada de funcionarios portuarios. Cuando el oro del Chocó salió por rutas ilícitas, muchos de los cuerpos que trabajaban ese oro habían entrado también por rutas ilícitas: dos contrabandos simétricos alimentaban una misma economía.

Las ciudades intermediarias hicieron su fortuna con la internación de mercancías en los reales de minas: Popayán, Medellín, Rionegro. El comercio de esclavos fue el más lucrativo de todos los ramos. La riqueza del oro chocoano se distribuía así por una red de ciudades templadas del interior que jamás vieron una batea ni un mazamorrero.

Un aparato fiscal derrotado por su propio diseño

Desde temprano la Corona entendió que el Chocó era, fiscalmente, un desastre. En 1713 el oidor Aramburu fue comisionado para asentar un poblamiento y establecer una Caja Real en la provincia, y observó que estaba en estado lamentable a pesar de casi cuarenta años de explotación minera. La sucesión de figuras institucionales que se ensayaron para corregir el problema —una superintendencia bajo control directo de la Audiencia de Santa Fe, después una gobernación— buscaba precisamente cortar el cordón umbilical entre Popayán y las minas chocoanas. La lógica era transparente: mientras los propios mineros ejercieran el gobierno delegado de la provincia donde tenían sus cuadrillas, el fraude sería estructural. Separar el Chocó de la jurisdicción payanesa y colocarlo bajo la Audiencia de Santa Fe era intentar romper esa captura.

El intento produjo algunos avances fiscales, pero la integración plena nunca se logró. El Chocó no logró articularse en torno a núcleos urbanos estables. La geografía fluvial dispersaba a la población en aluviones alejados unos de otros; los propietarios no querían fundar ciudades donde no vivían; los indígenas mantenían territorios ancestrales fuera del alcance eclesiástico y administrativo; y los contactos con contrabandistas franceses, ingleses y holandeses eran cotidianos. El oro salía por el Atrato hacia el Caribe sin pasar por Caja Real alguna.

La proporción del contrabando siempre fue objeto de conjetura, pero las estimaciones manejan cifras impresionantes: entre un tercio y la mitad de la producción aurífera habría salido sin registrar. Bajo la hipótesis de la mitad, la producción real habría sido el doble de la que consta en los quintos. Bajo hipótesis más conservadoras las rentabilidades resultan mucho menores, incluso inferiores a la tasa de interés del dinero. Pero el sesgo estructural es indiscutible: los registros oficiales eran, en el mejor de los casos, la mitad de la historia.

Esa porosidad fiscal no era una anomalía del Chocó: era la forma que tomaba, en los aluviones del Pacífico, un patrón mayor. A lo largo de los tres siglos de dominación española, nuevos impuestos, monopolios estatales y limitaciones al comercio provocaron una y otra vez sublevaciones o resistencia por parte de colonos y mineros. A medida que el comercio español fue incapaz de satisfacer las necesidades de bienes importados y de competir en precios con sus rivales europeos, el contrabando con Inglaterra, Francia y Holanda fue desplazando al comercio legítimo en el Atlántico y el Caribe. El Chocó fue una de las regiones donde ese proceso general alcanzó su expresión más aguda.

Las haciendas del Cauca: el revés agrícola de la frontera minera

La apertura del Chocó no transformó solo la selva. Reconfiguró también, aguas arriba, el valle del Cauca. Durante el siglo XVII había dominado allí el latifundio ganadero, cuyos propietarios residían en Cali, Buga, Caloto y Popayán. Era una estructura agraria extensiva, con bajo requerimiento de mano de obra y baja intensidad de mercado. La minería chocoana, al alterar la ecuación hombre-tierra con la introducción masiva de esclavos y al crear una demanda sostenida de productos agrícolas y —sobre todo— de aguardiente de caña, empujó la aparición de una nueva unidad productiva: la hacienda.

La hacienda del valle del Cauca en el siglo XVIII no era una plantación al modo brasileño o caribeño; operaba trapiches azucareros a pequeña escala, orientados no a la exportación oceánica sino al mercado regional minero del Pacífico. Trabajaba con esclavos, sí, pero también con formas mixtas de trabajo, y su lógica económica dependía del oro chocoano tanto como el oro chocoano dependía de su aguardiente y sus víveres. La reactivación paralela de otras minas en Caloto, Almaguer y el valle del Patía completó el cuadro: los inicios de la hacienda colonial en el Patía datan del siglo XVIII, y la formación de haciendas en toda la región tuvo entre sus motores la apertura y ampliación de la frontera minera chocoana.

Esta trabazón entre minería aluvial y hacienda agrícola fue lo que consolidó a la élite payanesa como una de las más influyentes del futuro virreinato. Su carácter criollo señorial, construido antes sobre el tributo indígena y las alianzas matrimoniales con españoles, se completó ahora con la dimensión esclavista. Popayán se convirtió en el centro de un sistema económico integrado —minas, cuadrillas, haciendas, aguardiente, comercio— cuya influencia se prolongaría durante la Independencia y buena parte del siglo XIX.

La demografía irreversible

Al final de este medio siglo de apertura, el Chocó era otro. La reducción drástica de la mano de obra indígena —por epidemias, por trabajo forzado, por la renovada aplicación de leyes contra el uso de encomiendas para trabajo minero— había sido reemplazada por la importación sistemática de africanos esclavizados. En 1782, la población negra representaba casi el 75% del total de habitantes del Chocó, sobre unos 35.000. Los blancos eran apenas el 2%. Ninguna otra provincia neogranadina presentaba semejante composición.

Las cifras del sistema minero en el conjunto del Pacífico y su hinterland confirman la escala: un censo de 1759 registraba en el Chocó 63 minas con 4.216 esclavos, y en 1788 el total de esclavizados en Chocó, Antioquia y Popayán ascendía a 18.496, de los cuales cerca de 12.000 se dedicaban al trabajo minero. La cuadrilla, movida como unidad de aluvión en aluvión, había reconfigurado la geografía humana del occidente neogranadino.

Lo que hace del caso chocoano un caso distinto en el mundo esclavista americano es que la minería aluvial dispersa en selva húmeda —a diferencia de la plantación azucarera concentrada— permitió condiciones para la reproducción demográfica de la población africana. La necesidad de mujeres en las cuadrillas para el autoabastecimiento, la posibilidad de que algunos esclavizados compraran su libertad y de que ciertos libertos —los mazamorreros— formaran cuadrillas independientes o establecieran asentamientos agrícolas a orillas de los ríos, la relativa autonomía que la geografía imponía sobre el control señorial ausente: todo ello configuró una población negra que no solo sobrevivió, sino que se enraizó en el territorio.

Los propios ríos del Pacífico se poblaron, a lo largo de los siglos XVIII y XIX, de asentamientos afrodescendientes que mezclaban la batea heredada del trabajo esclavo con la agricultura aprendida por necesidad. Al llegar la abolición, la minería era el oficio que los libertos conocían; muchos continuaron con la batea como medio de subsistencia, pero también asumieron la agricultura de pancoger. Esa continuidad extractiva de larga duración, unida al ausentismo estructural de las élites blancas y a la marginación económica del Chocó tras la Independencia —cuando la huida de esclavos, su reclutamiento en las guerras y la inestabilidad política llevaron la minería al estancamiento durante todo el siglo XIX—, consolidó al Pacífico como una región habitada mayoritariamente por descendientes de los africanos traídos entre 1680 y 1730.

Por qué esta apertura sigue importando

La expansión minera esclavista tardía del Chocó no es un episodio más del ciclo aurífero colombiano. Es la fase en que se decide, sin que nadie lo planeara así, la composición demográfica y cultural de una de las regiones más extensas del país. Cuando la Ley 70 de 1993 reconoció los derechos territoriales colectivos de las comunidades negras del Pacífico, estaba operando —tres siglos después— sobre una realidad demográfica sembrada entre 1680 y 1730 por las decisiones económicas de los Mosquera, los Arboleda y los Saa; por el asiento inglés post-Utrecht; por el fraude fiscal endémico; por la incapacidad del Estado colonial para integrar la provincia; y por la resistencia indígena que retrasó la apertura hasta el momento exacto en que los circuitos atlánticos de trata podían alimentarla.

La apertura del Chocó muestra, con una claridad que otros episodios apenas insinúan, cómo la agencia de élites concretas se entrelaza con contingencias imperiales y con vacíos institucionales para producir efectos históricos de escala civilizatoria. Los propietarios payaneses buscaban rentabilidad y la obtuvieron; los ingleses buscaban penetrar el monopolio ibérico y lo lograron; la Corona buscaba integrar fiscalmente una provincia y fracasó. El resultado no correspondió al proyecto de ninguno de esos actores: fue el Pacífico afrodescendiente contemporáneo, con sus ríos, sus corregimientos, su minería artesanal, su música, sus lenguas y sus reclamos territoriales.

Ese es el sedimento largo de medio siglo de expansión minera esclavista tardía. Que la historia colombiana suela contarlo como un capítulo menor del ciclo aurífero —o lo absorba en una categoría genérica de "régimen minero-esclavista del Pacífico"— dice más sobre la centralidad andina de la mirada nacional que sobre el peso real del proceso. En rigor, entre 1680 y 1730 se fundó, en las selvas del Chocó, una de las regiones culturales más nítidas del país, y se la fundó con oro, cuadrillas y contrabando.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

23 documentos · 46 fragmentos
01Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 88, 90, 973 citas
[1]volverían en décadas. En 1640, los indígenas rebeldes no solo cerraron las m inas chocoanas sino que cruzaron la cordillera y saquearon e incendiaron los pueblos españoles de A nserm a, A rm a y Cartago. Los jesuítas, q u ienes llegaron al San Juan hacia 1624, tuvieron algún éxito en convertir a los indios de la…p. 90
[6]que, a partir de 1608, m uchos m ineros prefirieron explotar las m ás novedosas y m ejor em p la zadas m inas de G uam ocó. Sin em bargo, ya en 1660 los depósitos de G uam ocó y Z aragoza estaban agotados. Según las estadísticas oficiales de acuñación, en 1630 los distritos antioqueños p roducían la m itad de lo que…p. 88
[37]ad a m e n te las necesidades de bienes im p o rtad o s ni com petía con los precios d e sus rivales europeos, que habían establecido sus bases en el C aribe en tre 1640 y 1660. Por consiguiente, el co n trab an d o fue d esp laz an d o cada vez m ás el com ercio legítim o, hecho q u e se reflejó en la dism inución de…p. 97
02Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 304, 334, 352, 3564 citas
[2]pero se contaba con lo s religiosos para proseguir la tarea de pacificación53. Al mismo tiempo que las expediciones salidas de Popayán fundaban un centro minero cuyo centró era Nóvita, los habitantes de Antioquia probaban fortuna también y fundaban una población sobre las márgenes del Atrato, al norte de la provincia.…p. 304
[12]las riquezas aluviales de la provincia, aunque ya se había comenzado su explotación. A comienzos del siglo XVin se encuen tran allí algunos personajes muy conocidos en Popayán. Entre ellos, los hermanos Mosquera, Francisco de Arboleda, Bernardo Alfonso de Saa, Miguel Gómez de la Asperilla y Agustín de Valencia,…p. 356
[13]indios de la provincia de Noanama. Aun más, había desplazado el pueblo indígena de Tadó hacia sus minas del río Iró154. Este monopolio derivaba,de la influencia política de la familia, al mismo tiempo que de la importancia de sus explotaciones. Cristóbal, Jacinto y Nico lás Mosquera Figueroa poseían títulos militares…p. 334
[33]—según el fiscal— se registraba en Popayán, en donde (hacia 1678) se extraía más oro que en el conjunto de los restantes distritos 181 mineros. Con todo, el establecimiento déla Casa de la Moneda en Santa Fe (1627) contribuyó a disminuir el impacto de los fraudes en los quintos reales. En adelante, toda persona podía…p. 352
03Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 1061 cita
[3]century, there were significant differences between the Atrato, San Juan, and Baudó Rivers. Water was central to how the Chocó and the Pacific were understood and traversed. Jiménez notes that during the colonial period, the region was divided by natural borders and characterised by cultural politics; saw renewed…p. 106
04Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 511 cita
[4]por la resistencia indígena y por núcleos de negros y mulatos cimarrones, palenqueros y arrochelados [Zuluaga, 1993(a); Zuluaga y Bermúdez, 1997]. Por su parte, la periferia la constituyen la región del Pacífico y las cordilleras, donde se localizaban las explotaciones mineras. Del centro dependen las decisiones, el…p. 51
05Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 347, 3522 citas
[5]«pacificado», hubo tam- bién de reconocerse el fracaso de la cristianización. Pero la disputa de los españoles por el dominio total del Chocó no había terminado. Era el año 1679 y la época próspera de bucaneros y otros piratas en el Caribe. Unos trescientos piratas bien armados y con provisiones arri- maron sus barcos…p. 352
[14]contaba con 600 esclavos importa - dos y en 1782 los negros ya representaban casi el 75 % de la población en el Chocó, de un total aproximado de 35. 000, mientras los blancos constituían apenas el 2 %, y el resto los indígenas. Los blancos eran dueños o supervisores de las minas, oficiales de la Corona, curas o…p. 347
06Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 227, 234, 241, 254, 2615 citas
[7]en los dos decenios de 1590-1610. En adelante la producci ó n tiende a contraerse hasta entrar en una crisis que abarca una buena parte del siglo xvii. Hacia 1680 se observa un repunte (para el dis trito de Popay á n; posiblemente tambi é n para Antioquia) que se va afirmando en los primeros decenios del siglo xvm.…p. 227
[16]sido muy semejantes a los del valle del Magdalena. En el curso del siglo xvii domin ó en el valle del Cauca el latifundio 266 LA ECONOM Í A Y LA SOCIEDAD COLONIALES, 1550-1800 ganadero con propietarios que resid í an en las ciudades de; Cali, Buga, Caloto y Popay á n. El surgimiento de una nueva frontera mi nera en el…p. 254
[19]una alternativa de empleo y de perma nencia en explotaciones agr í colas. Dentro del sistema defensivo del Imperio y la ruta de la Carre ra de Indias, Cartagena goz ó de una situaci ó n estrat é gica que favo rec í a no s ó lo la introducci ó n l í cita de esclavos y mercanc í as, sino que invitaba a su comercio il í…p. 241
[24]las ú nicas en abas tecer de ropas de Castilla a los mercaderes de la carrera. Pues lo de ropas de Castilla no pasaba de ser un eufemismo para designar cual quier mercanc í a de procedencia europea. No s ó lo el comercio l í cito estaba dominado en la fuente, misma de su monopolio, Sevilla, por MANUAL DE HISTORIA I…p. 261
[36]contactos permanentes con contra bandistas franceses, ingleses y holandeses. Desde otro punto de vista, el Chor ó caracteriza'muy bien, los esfuerzos de la administraci ó n espa ñ ola por integrar fiscalmente estas regiones fronterizas. Desde 1713 el oidor Aramburu hab í a sido comisionado para asentar un poblamiento…p. 234
07Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 72, 782 citas
[8]pocas ocasiones alcanzaron a convertirse en ciudades. En Antioquia, por ejemplo, a fines del siglo xvi, el descubrimiento de los ricos sedimentos del río Nechí pro- vocó el rápido desplazamiento de casi todos los mineros que se encontraban en Buriticá. En muy pocos años fun- daron Cáceres, Zaragoza y Guamocó. El…p. 72
[26]conocimientos especialmente valo- rados por los amos eran los de los carpinteros, las parteras y los curanderos de picaduras de víboras. Las cuadrillas mineras llegaron a estar conformadas hasta por varios cientos de esclavos, aunque lo normal era que el tamaño de una cuadrilla oscilara entre los 50 y los 200…p. 78
08Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 59, 66, 79, 934 citas
[9]productividad per cápita, sino más bien del hallazgo de nuevos yacimientos con una gran riqueza superficial y del aumento constante de la mano de obra. En ambos casos la tendencia al agotamiento producía una curva muy regular en todos los distritos mineros. El hallazgo inicial incitaba a la compra de esclavos, por lo…p. 59
[22]consecuencia de la ocupación del trono español por uno de los Borbones, el asiento pasó por unos años a los franceses, nuevos aliados dinásticos. La subsiguiente guerra de sucesión, que duró hasta 1713, no solo arrebató a España sus posesiones europeas, en Italia y los Países Bajos, sino que, por el tratado de…p. 66
[25]en los consumos que le valieron el nombre de “Pamplonita la loca”, la ciudad entró en un período de larga decadencia. Poblados como Vitoria o Guamocó podían desaparecer sin dejar rastro o convertirse en sombras. Durante el siglo xvi1 ciudades como Popayán, Medellín y Rionegro hicieron su fortuna con la internación de…p. 79
[29]primera, la rentabilidad era baja; en algunos períodos negativa y en otros positiva, pero inferior al 5%, en ese entonces la tasa media de interés del dinero. Solo en el periodo de 1724 hubo una tasa de rendimiento del 9%. En la segunda hipótesis, aceptando que un tercio de la producción salía como contrabando, las…p. 93
09Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 50, 56, 923 citas
[10]determinado entonces por un mar- cado descenso de la población tributaria que creó una situación de abundancia de tierras y escasez extrema de mano de obra. La producción de oro colapsó, lo que llevó a que en 1700 casi desapareciera por completo, de un nivel de 2 millones de pesos plata a principios del siglo. Sola-…p. 50
[34]Kfiídficnerst Posiblemente la producción de oro fue entre la mitad y un tercio mayor de la acuñada (Sharp, 1976) ya que así se eva- día el impuesto del quinto — 20 % del producto— y se financiaba el contrabando, que por esa misma razón sería reducido progresivamente hasta alcanzar un 3 % del valor de la producción…p. 56
[43]Producción de oro Durante el siglo xviii el oro fue el principal producto de exportación de la Nueva Granada y durante el siglo xix esta situación no varió mucho. Fue sólo a finales de ese siglo, ante la aparición de nuevos productos de exportación como el tabaco, la quina y el café, que el oro fue relegado a un…p. 92
10Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 120, 1522 citas
[11]accesible de los veneros, con- denaba de nuevo al aislamiento a regiones ente- ras y anulaba todos los esfuerzos anteriores. El hallazgo repetido de yacimientos impuso tam- bién un ritmo de desarrollo desigual que acen- tuaban la ausencia de comunicaciones y la im- posibilidad de imponer patrones políticos uni-…p. 120
[20]imposición de la coronilla real o marca -opera- ciones conocidas como de Palmeo y Carimba- se procedía a la subasta pública por lotes o por "piezas de indias" (34) y posteriormente a su dis- tribución e internación a los distintos sitios de trabajo. En el caso de la Nueva Granada, los esclavos eran conducidos en…p. 152
11Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 1811 cita
[15]como una élite terrateniente, minera 181 Capítulo 7. El localismo de las élites caucanas en el siglo xix y comerciante, que se consolidaría hacia el siglo xviii, tal y como lo expusiera Colmenares (1975). La situación de las élites de Popayán fue diferente. Al contar con un importante número de comunidades indígenas,…p. 181
12Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 691 cita
[17]mención de los momentos y procesos más P a t í a, d e l a t i e r r a d e n a d i e a l a s g r a n d e s h a c i e n d a s 70 relevantes. En ese orden de ideas, con base en la consulta realizada sobre la hacienda colonial en el valle, podría decirse que sus inicios datan del siglo XVIII. Su nacimiento fue posible…p. 69
13Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 1061 cita
[18]La evolución de esta enorme y poderosa región hasta finales del siglo XIX estuvo determinada por los ciclos de la producción minera en sus zonas de influencia y por el desa- rrollo de las haciendas, basado en el trabajo de la mano de obra esclava. El poder y la riqueza que alcanzó a acumular hicieron de Popayán y de…p. 106
14La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 271 cita
[21]puertos americanos ingresaron en esos años alrededor de 600 000 esclavos, de los cuales el mayor número, 196 000, lo hizo por Cartagena. Según el historiador Germán Peralta, en el período de poco más de medio siglo que va de 1580 a 1640, en el que Cartagena tuvo su mayor esplendor y crecimiento, entraron por este…p. 27
15Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 801 cita
[23]n fue fabuloso: 10 millones de pesos y como Pointis no lo reparti ó a los piratas, é stos volvieron y saquea ron otra vez la ciudad. 84 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA En el siglo xvm las relaciones con Inglaterra alternaron periodos de paz y contrabando con periodos de guerra, ataques militares y m á s contrabando.…p. 80
16Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 14, 54, 756 citas
[27]costos monetarios, no tanto las horas de trabajo de que disponía por ser dueño y señor de los esclavos. La dificultad mayor en el Chocó residía en el transporte tan costoso y en márgenes de intermediación muy altos para los comerciantes, por el alto riesgo de los viajes, antes de los cuales, como lo anota Colmenares,…p. 75
[28]costos monetarios, no tanto las horas de trabajo de que disponía por ser dueño y señor de los esclavos. La dificultad mayor en el Chocó residía en el transporte tan costoso y en márgenes de intermediación muy altos para los comerciantes, por el alto riesgo de los viajes, antes de los cuales, como lo anota Colmenares,…p. 75
[30]no lo habían he- cho ya, a dar rozas de subsistencia a los esclavos para descargar- se por lo menos de los gastos monetarios de su sostenimiento. Las variaciones de la demanda realzan la gran ineficacia del esclavismo en las condiciones hispanoamericanas, caracterizadas por una oferta rígida no solo cuando caía la…p. 54
[31]no lo habían he- cho ya, a dar rozas de subsistencia a los esclavos para descargar- se por lo menos de los gastos monetarios de su sostenimiento. Las variaciones de la demanda realzan la gran ineficacia del esclavismo en las condiciones hispanoamericanas, caracterizadas por una oferta rígida no solo cuando caía la…p. 54
[38]instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…p. 14
[39]instrumentos de intervención: de las prime- ras ocupaciones, financiadas privadamente, se había pasado al entronizamiento de una burocracia administrativa y eclesiástica, además de algún pie de fuerza militar, suficientes para debilitar el poder de los conquistadores. Las contradicciones entre la política colonial…p. 14
17Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1001 cita
[32]el fin del siglo xviii. Según un censo de minas y esclavos hecho en el año de 1759, había en el Chocó 63 minas y otros tantos propietarios que poseían 4.216 esclavos. En el año de 1788 había 18.496 esclavos en el Chocó, Antioquia y Popayán, de acuerdo con la relación de mando del arzobispo virrey, Caballero y Góngora,…p. 100
18Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 621 cita
[35]y modernización, ¿cuál fue el más fuerte?; es de- cir, ¿fueron beneficiosos o perjudiciales los efectos netos de la política de transferencia de impuestos? La respuesta depende, en parte, de las verdaderas dimensiones cuantitativas de las remesas -y, sobre esto, solo se pueden hacer algunas inferencias de carácter…p. 62
19Caña de azúcar en el "espléndido" valle del río Cauca, Colombia: Historia ambiental, conflictos ambientales y acción colectivaHernando Uribe Castro · 2021 · p. 971 cita
[40]formas de producción capitalista, las primitivas haciendas del valle dieron paso a una economía de plantación” (Colmenares, 1975, p. 36) 22. Mientras que en el suroccidente colombiano el sistema de hacienda de trapiche era una actividad de pequeña escala, en el Brasil y las islas del Caribe se presentaba una dinámica…p. 97
20La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 391 cita
[41]HÉROES DEL CHOCÓ 39 Las condiciones geográficas y climáticas se articulan con dinámicas pro- ductivas que han configurado las formas de poblamiento del Chocó. Desde el periodo colonial, se ha percibido al departamento como una despensa de recursos extractivos como el platino y el oro. Desde esta visión, se han ex-…p. 39
21Rites, Rights & Rhythms: A Genealogy of Musical Meaning in Colombia's Black PacificMichael Birenbaum Quintero · 2019 · p. 93, 1272 citas
[42]Valderrama 2013a, 2013b). This new focus, however, is less an indication that the question is settled than that the still- rancorous debate has become personal to the point of potentially affecting young scholars’ chances in a tight job market. 44. E. Restrepo (2005:78). 45. Rather more grave is their general…p. 127
[45]wills, but most purchased their freedom. 67 A few escaped to runaway communi - ties or indigenous villages. 68 After slavery, some free people preferred to remain in paternalistic relationships with their former masters, 69 while others, called mazamorreros, formed free mining gangs, sometimes purchasing slaves them -…p. 93
22Vivir sabroso. Luchas y movimientos afroatrateños en Bojayá, Chocó, ColombiaNatalia Quiceno Toro · p. 1171 cita
[44]creo que tenemos que ver es cómo mitigamos el impacto de la minería sobre los ríos, sobre la ciénaga, sobre el medio ambiente, sobre una cosa, sobre la otra. Todo lo que necesita la nueva generación. Pero que la vamos a parar, no la para nadie. Mira, la historia nos ha dicho: los españoles nos trajeron en cajones aquí…p. 117
23Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 651 cita
[46]fueron flexibles y acomodadas al ambiente de trabajo. El estudio historiográfico de Diego Romero ha contri- buido a trazar momentos de la génesis de la familia mine- ra en el litoral pacífico y del papel jugado por la mujer en la evolución del sistema que más tarde se convertiría en los troncos. De uno de los textos…p. 65