Crisis monárquica de 1808 y Memorial de Agravios
Entre 1808 y 1809, las abdicaciones forzadas de Carlos IV y Fernando VII en Bayona crearon un vacío de soberanía que los criollos neogranadinos llenaron con la doctrina pactista de la reversión de la soberanía al pueblo, cristalizada en el Memorial de Agravios que Camilo Torres Tenorio redactó en Santafé en 1809 como instrucciones para el diputado neogranadino ante la Junta Central española.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 1808–1809
- Dónde
- Madrid, Quito, Socorro, Popayán, Tunja, Nueva Granada, Bayona, Aranjuez, Sevilla, Santafé de Bogotá, Cartagena de Indias, España
- Protagonistas
- Camilo Torres, Antonio Nariño, Francisco José de Caldas, Manuel del Socorro Rodríguez, Carlos IV, Fernando VII, Napoleón Bonaparte, José I Bonaparte, Manuel Godoy, Joaquín Gutiérrez, Francisco Suárez, Ignacio de Herrera y Vergara
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La invasión napoleónica a España y las abdicaciones forzadas de Carlos IV y Fernando VII en Bayona generaron un vacío de poder que disolvió el vínculo jurídico-personal que ataba los reinos americanos a la Corona.
- La doctrina pactista hispánica, heredada de la escolástica tardía y de autores como Francisco Suárez, sostenía que al faltar el monarca la soberanía revertía al pueblo, proporcionando legitimidad inmediata para la formación de juntas de gobierno en la Península y en América.
- Las reformas borbónicas triplicaron la carga fiscal en la Nueva Granada —del 2,9% al 10% del producto— y desplazaron a las élites criollas de los cargos administrativos, acumulando agravios estructurales que la crisis de 1808 convirtió en demandas políticas explícitas.
- La paradoja ilustrada borbónica: la Corona patrocinó expediciones científicas y periódicos que formaron una élite criolla letrada que, al comparar el virreinato con Europa, comenzó desde la década de 1790 a culpar al régimen español por el atraso comunicativo y comercial de la Nueva Granada.
- La represión de la junta quiteña del 10 de agosto de 1809 y las detenciones ordenadas por el virrey Amar —incluida la de Antonio Nariño— radicalizaron la oposición criolla en Santafé y empujaron su deliberación hacia la clandestinidad.
Consecuencias
- El Memorial de Agravios de Camilo Torres (1809) articuló por primera vez en un documento oficial la demanda de igualdad de representación entre los reinos americanos y los peninsulares, combinando el lenguaje pactista hispánico con nociones ilustradas de soberanía popular y contrato social.
- La doctrina de la reversión de la soberanía, activada en 1808, proporcionó el fundamento jurídico-político del Acta de Independencia del 20 de julio de 1810, cuya frase 'en virtud de haberse juntado el pueblo en la plaza pública' expresa directamente esa noción de reasunción popular de la soberanía.
- La crisis abrió una fractura irreversible entre las autoridades virreinales y los cabildos criollos de la Nueva Granada, convirtiendo el antagonismo institucional latente en confrontación política abierta.
- El lenguaje juntista y de soberanía popular, inicialmente invocado en nombre de Fernando VII, sentó las bases conceptuales para el tránsito gradual —no lineal ni planificado— desde la reclamación de autonomía hasta la independencia y la formación de repúblicas.
- La opinión pública neogranadina se fragmentó en corrientes irreconciliables —afrancesados, fernandinos y criollos con designios de independencia—, prefigurando las divisiones políticas que marcarían el período de la Patria Boba.
La clave interpretativa
Por qué importa
La crisis de 1808 no fue un mero detonante externo de la independencia neogranadina: fue el momento en que el vacío de rey obligó a nombrar de otro modo el vínculo político, y ese nombramiento —la reversión de la soberanía al pueblo— transformó agravios fiscales y administrativos acumulados durante décadas en un programa político articulado. El Memorial de Agravios es el documento donde esa transformación quedó fijada por escrito, convirtiendo la coyuntura imperial en argumento constitucional duradero.
Desarrollo histórico
La historia completa
Crisis monárquica de 1808 y Memorial de Agravios
Entre marzo de 1808 y noviembre de 1809, el Imperio español dejó de ser lo que había sido durante tres siglos. En apenas veinte meses, dos reyes abdicaron en Bayona, un francés se sentó en el trono de Madrid, las provincias peninsulares se declararon en juntas invocando que la soberanía había vuelto al pueblo, y en las ciudades del Virreinato de la Nueva Granada los criollos comenzaron a redactar documentos que, con el lenguaje respetuoso de la fidelidad a Fernando VII, planteaban algo sin precedentes: la igualdad de representación entre los reinos de América y los de Europa. La crisis monárquica no fue el mero detonante externo de la independencia neogranadina; fue la ocasión en que el vacío de rey obligó a nombrar de otro modo el vínculo político, y ese nombramiento —la doctrina pactista de la reversión de la soberanía— quedó cristalizado en el Memorial de Agravios que Camilo Torres Tenorio escribió en Santafé en 1809. Cuando la palabra cambia, el orden que la sostenía ya está cediendo.
El mundo que se rompe: de Aranjuez a Bayona
La cadena de acontecimientos que descompuso la monarquía española empezó en Aranjuez en marzo de 1808 y culminó en Bayona pocas semanas después. Napoleón Bonaparte, que había maniobrado la entrada de tropas francesas en la Península con el pretexto de invadir Portugal, forzó una situación en la que Carlos IV, su hijo Fernando VII y el valido Manuel Godoy quedaron atrapados en el juego imperial francés. Convocados a la ciudad fronteriza de Bayona, los monarcas españoles fueron detenidos y obligados a abdicar. Napoleón instaló entonces a su hermano José Bonaparte —José I para los peninsulares que aceptaron el hecho consumado, "Pepe Botella" para los que no— en el trono de Madrid.
Lo que se produjo no fue una sucesión dinástica sino una amputación. La monarquía hispánica no era una administración: era el vínculo jurídico que ataba a los reinos de ambos hemisferios en un pacto de fidelidad personal al rey. Sin rey legítimo —con Fernando VII prisionero en Francia y un usurpador en Madrid—, ese vínculo quedó suspendido. La pregunta que recorrió la Península y las Indias durante el verano de 1808 no fue táctica sino ontológica: ¿dónde reside la soberanía cuando el depositario ha desaparecido?
Las provincias peninsulares respondieron formando juntas de gobierno. Sevilla, Asturias, Valencia y otras ciudades constituyeron cuerpos deliberantes que asumieron la autoridad en nombre del rey ausente. La justificación fue una doctrina que la tradición hispánica llevaba siglos elaborando y que ahora volvía a la superficie con fuerza operativa: al faltar el monarca, la soberanía que le había sido delegada retornaba al pueblo, considerado su depositario original. Esta reversión de la soberanía —o retroversión— sería el argumento cardinal de los dos años siguientes en ambos hemisferios del imperio.
La doctrina pactista y su reactivación
La teoría no se inventó en 1808. Provenía del pensamiento político español de los siglos XVI y XVII, con raíces en la escolástica tardía y en autores como Francisco Suárez, y había servido para pensar la relación entre el monarca y sus reinos bajo los Habsburgos. Según esta tradición, Dios había confiado la soberanía a los pueblos, y estos, mediante un pacto, la transferían al rey. El rey no era un déspota que recibiera el poder directamente de la divinidad, sino un depositario que gobernaba en virtud de un contrato originario. Cuando ese depositario faltaba —por muerte, por incapacidad, por cautiverio—, la soberanía no quedaba en el aire: revertía a quien la había cedido.
Lo notable del período 1808-1809 es la velocidad con que este arsenal doctrinal, dormido bajo el absolutismo borbónico del siglo XVIII, fue reactivado. En algunos casos, reinventado: la lectura que hicieron los criollos de Suárez y de las tradiciones habsburguesas fue selectiva, orientada a las necesidades de la coyuntura, y se combinó sin costura visible con conceptos provenientes de la Ilustración francesa —la soberanía nacional, el contrato social— que en principio pertenecían a otro linaje intelectual. No hubo síntesis doctrinal planificada; hubo convergencia oportuna. La doctrina pactista ofrecía legitimidad hispánica al autogobierno; la Ilustración ofrecía el vocabulario moderno para nombrar sus alcances.
Algunos contemporáneos advirtieron que la reversión de la soberanía al pueblo, tal como se invocaba en 1808, era en buena medida una ficción útil: el "pueblo" que reasumía la soberanía no era una asamblea real de ciudadanos sino una construcción retórica que en la práctica ponía el poder en manos de los cabildos y de las élites locales. Pero incluso las ficciones jurídicas, cuando son suscritas colectivamente, producen consecuencias históricas: la ficción de 1808 legitimó las juntas peninsulares, y ese mismo argumento sería empleado en las Indias para reclamar formas de autogobierno.
El Nuevo Reino de Granada ante la crisis
Las noticias de Bayona llegaron a Santafé de Bogotá con el retraso propio de la geografía atlántica: por el Caribe, a través de Jamaica y las islas vecinas, en gacetas europeas que los barcos descargaban en Cartagena y que después subían el Magdalena hacia el interior. La prensa criolla neogranadina se convirtió en canal privilegiado de esas nuevas. El Redactor Americano y su Alternativo, junto con las Últimas Noticias —cuyo primer número circuló el 24 de septiembre de 1809 "de orden superior" y bajo la tutela del cubano Manuel del Socorro Rodríguez—, reprodujeron para el público santafereño lo que llegaba de la Península, del Caribe y de los Estados Unidos. La fragilidad económica de estas publicaciones era notoria: el Alternativo advirtió en su última entrega conocida, el 27 de noviembre de 1809, que si el número de suscriptores no cubría los costos de papel, imprenta y remesa, tendría que suspender la circulación.
En ese entramado de tinta y rumor, la opinión pública se dividió. En Mompox se distinguieron tres corrientes: los partidarios de aceptar la nueva realidad afrancesada, los seguidores de la Junta Suprema que proclamaba a Fernando VII como rey legítimo, y un tercer grupo, minoritario pero activo, de criollos democráticos con designios de independencia absoluta. En el Tolima, la primera reacción fue antinapoleónica y explícitamente fernandina: la protesta se dirigió contra el francés, no contra la Corona. En otros lugares, el descontento con los Borbones era anterior a 1808 y la crisis simplemente aceleró un movimiento que ya estaba en marcha.
Esta pluralidad importa. No hubo una respuesta unitaria de "los criollos" ante la crisis, sino una constelación de respuestas locales cuya convergencia posterior en torno al lenguaje de la soberanía popular sería contingente, no la ejecución de un plan común. La monarquía se había roto, pero lo que emergía en su lugar no era todavía una nación: era un archipiélago de deliberaciones simultáneas.
Los agravios estructurales que la crisis reveló
La coyuntura de 1808 no cayó sobre un cuerpo político sano. Las reformas borbónicas del último tercio del siglo XVIII habían transformado profundamente la relación entre la Corona y sus dominios americanos, y en la Nueva Granada esa transformación había dejado heridas abiertas. La carga fiscal se triplicó: los impuestos, que antes de las reformas representaban aproximadamente el 2,9% del producto, alcanzaron cerca del 10% a comienzos del siglo XIX. En la última década del dominio español, los ingresos anuales de la Corona en la Nueva Granada promediaron 2,4 millones de pesos, de los cuales cerca de un tercio —el 32%— provenía de los estancos de tabaco y aguardiente.
Los estancos eran doblemente odiosos. Por un lado, la Corona reducía el precio al que compraba el tabaco al campesino y aumentaba el precio al que se lo vendía al consumidor; por otro, reprimía las siembras ilegales que intentaban escapar del monopolio. Esa política fue la chispa directa de la Revolución de los Comuneros de 1781, un levantamiento que combinó demandas fiscales concretas con una reivindicación política sustantiva: que los neogranadinos nativos tuvieran preferencia sobre los peninsulares en los nombramientos oficiales. Los Comuneros no proclamaron la independencia —no era ese su horizonte—, pero su memoria resonó en las crisis siguientes de 1794-1797 y de 1808-1810 como antecedente vivo.
Las reformas también rediseñaron la arquitectura del poder colonial. Bajo los Habsburgos, audiencias y cabildos habían gozado de una autonomía considerable, sostenida por una alianza tácita entre la Corona y las élites locales. Los Borbones consideraron esa autonomía excesiva, y su proyecto de centralización disolvió el pacto tradicional. Las élites criollas —comerciantes, hacendados, letrados, algunos hijos de peninsulares establecidos desde generaciones atrás— fueron desplazadas de cargos que consideraban suyos por derecho y sustituidas por funcionarios enviados desde la Península. Este agravio, más lento y menos visible que el fiscal, corroyó silenciosamente la lealtad de los grupos con mayor capacidad política.
A esta erosión se sumó una paradoja: los mismos Borbones que apretaron el tornillo fiscal patrocinaron la introducción de las ciencias naturales contemporáneas en el virreinato. La Real Expedición Botánica de José Celestino Mutis, llegado a Santafé en 1761 como médico del virrey Pedro Messía de la Zerda, fue el proyecto ilustrado más ambicioso de las Indias españolas. Alrededor de Mutis se formó una generación de sabios criollos —Francisco José de Caldas, Francisco Antonio Zea, Jorge Tadeo Lozano, Francisco Antonio Ulloa— que aprendieron a mirar el territorio con ojos científicos y, en ese mismo movimiento, a leerlo como patria. La Corona quiso formar a sus mejores súbditos americanos; lo que produjo fue una élite intelectual que comparó el atraso comunicativo y comercial del virreinato con lo que leía de Europa, y desde la década de 1790 empezó a culpar al régimen español por no mejorar las rutas interiores y por obstruir el comercio exterior.
La sociabilidad ilustrada y la formación del sujeto criollo
Los espacios de esta formación fueron los periódicos, las tertulias y las expediciones. El Papel Periódico de la ciudad de Santafé de Bogotá, que dirigió Manuel del Socorro Rodríguez entre 1791 y 1797, publicó 270 números y reunió a los principales ilustrados neogranadinos —Mutis, Zea, Caldas, Ulloa— en la primera empresa periodística de importancia del virreinato. Una década más tarde, en 1808, Caldas fundó el Semanario del Nuevo Reino de Granada, dedicado a memorias científicas y descriptivas sobre geografía, fauna, flora y sociedad del virreinato, con colaboraciones de criollos como Jorge Tadeo Lozano y de figuras externas como Alexander von Humboldt. El Semanario circuló hasta un momento situado entre 1810 y 1811.
Estos periódicos hicieron algo más que informar. Fueron el escenario donde la élite criolla se imaginó a sí misma como clase, proyectando su habitus particular como si fuera la colectividad entera del virreinato. Un pequeño grupo de letrados y hacendados, al escribir sobre "el Nuevo Reino de Granada", producía al mismo tiempo el sujeto colectivo que decía representar.
Las tertulias completaban el circuito. La Tertulia del Buen Gusto, en Santafé, reunió a jóvenes patricios criollos —entre ellos Camilo Torres y Francisco Antonio Ulloa— en ejercicios literarios de gusto mundano, con lectura de libros llegados de Francia. Varios de sus concurrentes perderían la vida durante la reconquista española que siguió a la primera independencia. En estas veladas, la política se filtraba disfrazada de literatura y ciencia, y lo que empezaba como discusión de un poema o de una descripción botánica podía terminar en una consideración sobre el gobierno.
La rebelión de Quito y el endurecimiento del régimen
Antes de que la crisis peninsular obligara a Santafé a tomar posición, otra ciudad del virreinato le mostró el camino y el peligro. El 10 de agosto de 1809, los criollos de Quito —temerosos de que las autoridades coloniales terminaran plegándose al bando francés— impulsaron la creación de una junta de gobierno que asumió la autoridad en nombre de Fernando VII. La respuesta imperial fue rápida y dura. El virrey de la Nueva Granada, Antonio José Amar y Borbón —quien había llegado a Santafé en septiembre de 1803—, envió a Quito prácticamente la totalidad del regimiento estacionado en la capital para sofocar la rebelión. Para cubrir el hueco de tropas en Santafé, se trasladó un regimiento desde Cartagena. La junta quiteña fue reprimida con violencia.
Las repercusiones en Santafé fueron inmediatas. El virrey Amar, alarmado por el eco que las noticias de Quito producían en la ciudad, ordenó detenciones. Antonio Nariño —el traductor de los Derechos del Hombre, ya conocido por las autoridades como agitador crónico— fue arrestado en el marco de esas medidas y trasladado a Cartagena, donde permaneció encadenado durante varios meses. La oposición al gobierno virreinal, que hasta entonces había podido operar con relativa apertura en tertulias y periódicos, comenzó a actuar de forma clandestina.
La represión reforzó, además, un antagonismo institucional que venía cargándose de sentido: el enfrentamiento entre las autoridades reales y el cabildo de Santafé, bastión político de los criollos adinerados. Amar designó regidores españoles en el cabildo, y los criollos vieron en esa designación una afrenta directa a sus intereses políticos. El regimiento cartagenero apostado en Santafé pasó a ser la garantía física del control peninsular sobre una ciudad cuyas élites deliberaban en voz baja sobre qué hacer con el vacío del rey.
La Junta Central y la exclusión americana
Mientras en las Indias las autoridades intentaban contener el efecto Quito, en la Península la resistencia antinapoleónica se organizó en la Junta Suprema Central. Ante la magnitud del vacío, la Junta expidió un decreto que restablecía la representación en Cortes y convocaba a los americanos a enviar diputados. Fue un gesto de reconocimiento sin precedentes: por primera vez, América sería representada formalmente en las instituciones del imperio. Pero los términos del reconocimiento traicionaban su alcance. Cada reino y capitanía de ultramar tendría derecho a un diputado, un criterio que no correspondía en absoluto al principio de una nación compuesta de dos hemisferios con iguales derechos. Frente a los cientos de diputados peninsulares, América quedaba subrepresentada de manera flagrante.
Los cabildos neogranadinos aprovecharon la convocatoria para hacer llegar sus instrucciones al diputado designado, Antonio Narváez y Latorre. De Santafé, Popayán, Socorro, Tunja, Loja y otras ciudades salieron documentos que, en principio, debían ser recomendaciones para la misión del delegado y que en la práctica se convirtieron en verdaderos programas políticos. Ignacio de Herrera y Vergara redactó el 1 de septiembre de 1809 en Santafé unas Reflexiones de un americano imparcial para el diputado de este Reino de Nueva Granada para que las tenga presentes en su delicada misión. Allí afirmó, con nitidez que hoy suena estremecedora, que "el pueblo es la fuente de la autoridad absoluta", que esa autoridad había sido depositada en un líder para hacer feliz al pueblo, y que el rey estaba encargado de esa misión respecto de sus dominios. En un texto que aún hablaba el lenguaje de la fidelidad monárquica, la soberanía popular ya estaba enunciada como principio.
El cabildo de Socorro —la misma tierra que había sido cuna del movimiento comunero veintiocho años antes— firmó el 20 de octubre de 1809 un documento con propuestas de gobierno que incluían, entre otras, medidas relativas a las clases improductivas. Los cabildos no estaban pidiendo aliviar impuestos: estaban proponiendo cómo debía gobernarse el reino.
El Memorial de Agravios
El documento que resume y eleva a formulación cardinal esta transformación fue redactado por Camilo Torres Tenorio en Santafé en noviembre de 1809, en nombre del cabildo de la capital, como instrucciones para el diputado ante la Junta Central. Conocido como Memorial de Agravios —aunque su título completo alude a la representación del cabildo—, el texto de Torres desplazó el centro de gravedad de las reivindicaciones americanas de una manera irreversible.
La idea cardinal es el derecho de representación de los americanos: no un derecho graciosamente concedido por la Junta Central, sino el derecho a la igualdad de representación entre españoles peninsulares y españoles americanos en el gobierno de la monarquía. Torres argumentaba que los reinos de las Indias no eran colonias en el sentido moderno del término, sino reinos que se habían incorporado a la Corona de Castilla en pie de igualdad con los demás dominios, y que por lo tanto merecían un trato análogo al de las provincias peninsulares. La subrepresentación decretada por la Junta Central —un diputado por reino o capitanía— era, en esa lectura, una violación del pacto imperial.
Lo decisivo del Memorial no es solo lo que reclama, sino el andamiaje conceptual sobre el que reclama. Torres planteó como ideal una monarquía constitucional basada en la soberanía popular y en un pacto social cercano al contrato social rousseauniano. La distancia con la Revolución de los Comuneros es medible: donde los comuneros de 1781 habían pedido reformas fiscales y preferencia en los nombramientos, Torres pedía la redefinición del vínculo político. El Memorial no es una queja: es un programa constitucional envuelto en el lenguaje de la fidelidad.
La combinación de fuentes intelectuales en el texto es característica del momento: doctrina pactista hispánica —la soberanía revierte al pueblo cuando falta el rey—, racionalismo jurídico de la Ilustración, ecos del contractualismo francés, y un resentimiento acumulado por las reformas borbónicas y la exclusión política. Ninguna de estas fuentes por sí sola habría producido el Memorial. Es su convergencia, forzada por la urgencia de responder a la Junta Central, la que da al documento su fisonomía.
Causas: lo que se acumulaba, lo que estalló
Para entender por qué la crisis de 1808 produjo en la Nueva Granada la reacción que produjo, hay que separar los planos. En el plano estructural, la sociedad colonial venía tensionándose desde hacía tres décadas: la carga fiscal se había triplicado, los estancos habían generado protesta popular, las reformas borbónicas habían roto la alianza tradicional entre la Corona y las élites locales, la élite criolla se había formado intelectualmente en un ideario que le permitía comparar críticamente su situación con la de otras naciones, y desde la década de 1790 esa élite ya articulaba una crítica pública al régimen. Este descontento estructural no habría producido por sí solo una independencia; los Comuneros lo demuestran. Pero constituía un depósito de agravios listo para ser convertido en acción política si aparecía la ocasión.
En el plano coyuntural, la crisis napoleónica de 1808 fue la ocasión. No solo porque abrió un vacío de poder, sino porque activó una doctrina —la reversión de la soberanía al pueblo— que ofrecía a los criollos un lenguaje legítimo, hispánico, respetuoso de Fernando VII, para reclamar formas de autogobierno. La coyuntura hizo que los agravios estructurales pudieran ser reformulados en términos constitucionales, no ya como quejas fiscales sino como reivindicación de un derecho.
Y en el plano de las contingencias intermedias, la rebelión de Quito de agosto de 1809 y la exclusión decretada por la Junta Central proporcionaron los eventos concretos que radicalizaron la posición criolla. Quito mostró que era posible constituir una junta; la Junta Central mostró que Madrid —o, ahora, Sevilla— no reconocía la igualdad. El Memorial de Agravios responde directamente a esa doble constatación.
La crisis de 1808, entonces, fue causa eficiente y no mero detonante. No en el sentido de que hubiera producido las condiciones —esas venían de atrás—, sino en el sentido de que sin ella los agravios estructurales no habrían encontrado el lenguaje político capaz de convertirlos en programa. La élite criolla no inventó el pactismo en 1808; lo encontró disponible en la tradición hispánica y lo cargó de sentido ilustrado. Sin el vacío del rey, ese arsenal habría seguido dormido. Con el vacío, se volvió instrumento.
Consecuencias inmediatas y proyección
En el corto plazo, los documentos políticos de 1809 no consiguieron su objetivo declarado. La Junta Central no modificó las políticas hacia las provincias americanas, y su sucesor, el Consejo de Regencia, tampoco. Muchos americanos rechazaron la legitimidad del Consejo por ese motivo, y el rechazo se reforzó con el temor —cada vez más justificado durante 1810— de que Napoleón lograra una victoria definitiva en España, dejando a Fernando VII permanentemente prisionero. Ante la posibilidad de una ausencia total y prolongada del rey, los americanos concluyeron que debían tomar decisiones rápidas y radicales sobre su propio futuro político.
En el mediano plazo, el vocabulario forjado en 1808-1809 sería el vocabulario del 20 de julio de 1810. La frase del acta de esa fecha —"en virtud de haberse juntado el pueblo en la plaza pública"— es la aplicación en Santafé de la doctrina de la reversión de la soberanía que Torres había ya elaborado en el Memorial. Los criollos que hicieron la revolución de julio no improvisaron una teoría: aplicaron una que llevaba dos años decantándose en periódicos, tertulias, cabildos e instrucciones a diputados.
En el largo plazo, la transformación conceptual fue más profunda que la política. Los criollos habían empezado 1808 hablando el lenguaje de la fidelidad monárquica y terminarían el proceso independentista invocando la soberanía nacional de repúblicas nuevas. Ese tránsito, sin embargo, no fue lineal ni rápido: tardó décadas en completarse, y el propio Torres, en 1809, todavía imaginaba como ideal una monarquía constitucional, no una república. La palabra independencia aún no era la palabra dominante. Lo dominante era representación, igualdad, pacto, soberanía revertida. La república vendría después, empujada por las guerras, por la radicalización de los conflictos internos y por la imposibilidad práctica de reconstruir el vínculo con España.
Por qué esto todavía importa
La crisis de 1808 y el Memorial de Agravios son el momento en que una sociedad colonial deja de pensarse dentro de las categorías que la definían y empieza a pensarse fuera de ellas, sin haber salido todavía. Es un ejercicio conceptual tan raro como poderoso: cambiar el vocabulario del vínculo político mientras se sigue jurando fidelidad al rey ausente. Ninguna independencia se hace primero con las armas; se hace primero con las palabras.
El Memorial de Torres no es un documento fundacional en el sentido en que lo son las actas de independencia. Es algo más discreto y más decisivo: el punto en que un letrado criollo formula, con precisión jurídica y respiración ilustrada, que los reinos americanos no son propiedad de nadie y que su relación con la Corona debe redefinirse sobre la base de la igualdad. Cuando esa idea encuentra circulación pública, la monarquía imperial deja de ser el horizonte natural del pensamiento político neogranadino. Puede seguir siendo el régimen; ha dejado de ser la naturaleza.
En la historia de Colombia, este período de veinte meses funciona como una bisagra silenciosa. Todo lo que vendrá después —la Patria Boba, las guerras de independencia, las repúblicas fallidas, las constituciones sucesivas, el largo debate sobre federalismo y centralismo, la propia dificultad de construir una nación a partir de un archipiélago de deliberaciones locales— está inscrito en germen en las tensiones de 1808-1809. La pluralidad de respuestas ante la crisis napoleónica —lealtad fernandina, autonomismo, independentismo, incluso simpatías francesas— anunció que el país que emergería no tendría un centro fácil. Y la combinación de doctrina pactista hispánica con ideario ilustrado marcó desde el comienzo una cultura política mestiza, que nunca sería ni puramente tradicional ni puramente moderna.
Volver a 1808 es volver al momento en que Colombia todavía no era Colombia, pero ya no era del todo España. En esa franja delgada, en el aire enrarecido del vacío del rey, unos pocos hombres —Torres, Herrera, Caldas, Nariño y otros cuyos nombres se acumulan en las nóminas de los cabildos— aprendieron a nombrar de otro modo lo que hasta entonces había sido innombrable. Que ese aprendizaje se hiciera bajo la apariencia de fidelidad al rey no le resta radicalidad: se la aumenta. Las revoluciones más profundas son las que se hacen con el vocabulario del orden que están derribando.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 31, 352 citas
[1]mundo cambió para millones de personas que habitaban la América española. En este capítulo se examinan dichas transformaciones ideológicas, políticas, económicas y territoriales para el caso de Colombia, 6 las cuales estaban inextricablemente ligadas a los cambios que ocurrían simultáneamente en el contexto del mundo…p. 31
[33]Provincias americanas, lo que provocó que muchos americanos no aceptaran su legitimidad para gobernar en nombre de Fernando VII. Tal malestar estaba además motivado por el miedo de que Napoleón estuviera a punto de conseguir una victoria definitiva en España y en Europa. Ante la posibilidad de perder del todo a su…p. 35
02Historia de Colombia. La Independencia II. Tomo 8Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); Ricardo Martín (dir. de la obra); German Arciniegas y otros colaboradores · 1988 · p. 101 cita
[2]con las ideas expresadas por los enciclo- pedistas franceses y emanadas de la Revolucion de 1789, a las cuales se adherian fervorosamente. Existia, ademas, un abierto repudio y disgusto por la insolencia de los funcionarios encargados del go- bierno en el virreinato, y por el escandaloso relaja- miento de la conducta…p. 10
03When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 301 cita
[3]the cry heard often in Tolima during the Revolt of the Comuneros. 14 As major landmarks in the political life of late-eighteenth-century Tolima, the Jesuit expulsion and the Comunero revolt were most significant for the reaction they failed to evoke. Those events did not trigger any popular outcry against the king,…p. 30
04Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 22, 292 citas
[4]history is liberating, and new interpretations offer us the opportunity to reconsider our reading, our understanding, our sense of a nation’s history. NOTES 1. Alberto Flores Galindo, In Search of an Inca: Identity and Utopia in the Andes (New York: Cambridge University Press, 2010), 248. 2. Ibid. 3. Gabriel García…p. 22
[32]went on to formulate enlightened ideas and true programs for governance. Narváez y Latorre received instructions from the cabildos of Santafé (known as the “Memorial de Agravios,” or “Memorandum of Grievances”), Popayán, Socorro, Tunja, and Loja, among others. Similarly, he received a document written by Ignacio de…p. 29
05Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2631 cita
[5]escondido cuando yo salgo a alguna p a r t e ". Aunque este capitán le pedía a don Mateo que fuera al hato " p a r a conocerlo", no hay noricia de que el marqués consorte hubiera hecho ese viaje a San Benito. Sus actividades militares y políticas lo tenían más que ocupado en Mompox: en efecto, estaba por estallar la…p. 263
06La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 62, 652 citas
[6]un derecho exclusivo del rey; solo en su presencia se podía llevar a cabo dicha reunión. Pero ante el vacío de poder como resultado de la abdicación al trono por parte de Fernando VII, el pueblo estaba en la obligación de convocar a la institución encargada de su representación para proteger al reino de sus invasores,…p. 62
[30]Reino, por medio de sus correspondientes diputados. 8 7 “Carta de D. Camilo Torres a D. Ignacio Tenorio, oidor de Quito”. Santafé, 29 de mayo de 1809. http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/historia/julio20/sec2.htm 8 “Decreto de la Junta Central en que manda se elija un diputado para las Cortes”. El Alter- nativo…p. 65
07Repúblicas en armas: Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 441 cita
[7]orden tradicional. Según viejas tradiciones que se remontaban a los Habsburgos, revitalizadas o inventadas según el caso, pero presentes —con cambios— en las teorías pactistas de los siglos XVI y XVII españoles, la soberanía había sido confiada por Dios a los pueblos. A su tumo, estas comunidades, dotadas de un…p. 44
08Repúblicas en armas. Los ejércitos bolivarianos en la guerra de Independencia en Colombia y VenezuelaClément Thibaud · 2003 · p. 441 cita
[8]orden tradicional. Según viejas tradiciones que se remontaban a los Habsburgos, revitalizadas o inventadas según el caso, pero presentes —con cambios— en las teorías pactistas de los siglos XVI y XVII españoles, la soberanía había sido confiada por Dios a los pueblos. A su tumo, estas comunidades, dotadas de un…p. 44
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1061 cita
[9]los distintos grupos sociales de la Nueva Granada. En realidad, fue la coyuntura nacida de la inva- sión napoléonica a España la que incitó a los criollos a llenar el vacío de poder dejado por los Borbones, con la teoría en virtud de la cual, cuando faltaba el monarca, la sobe- ranía que éste ejercía a nombre del…p. 106
10Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 451 cita
[10]poder mientras se restauraba la autoridad del monarca español. Durante la Independencia, los criollos desarrollaron una amplia argumentación para sostener que tenían derecho a hacer la guerra y rebelarse contra las autoridades injustas. Al comienzo de las perturbaciones, se argumentó con timidez y en nombre de los…p. 45
11Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 631 cita
[11]convincentes razones jurídicas. En el cabildo del 25 de mayo en Buenos Aires, declaró Juan José Castelli: «La España ha caducado en su poder para con la América, y con ella las autoridades que son su emanación. Al pueblo corresponde reasumir la sobe- ranía del monarca, e instituir en representación suya, un gobierno…p. 63
12El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 190, 1952 citas
[12]«… no debe guardar el juramento cuando por algún nuevo evento im - premeditado puede venir un peor mal. Si el juramento puede ser contra la salud, es indebido, no tiene fuerza para obligar, como acto que cae sobre indebida materia» 124. Tan claro era el sentido antiabsolutista de esa tradi- ción, que durante el…p. 190
[29]pág. 79. 196 Jíndi Jícídneer Ucnsi gravamen sale del peculio del rico» 127. Y la Constitución del Estado Soberano de Antioquia dirá que «ningún hom- bre, ninguna clase, corporación o asociación de hombres puede, ni debe ser más gravada por la ley, que el resto de los ciudadanos» 128. En esta forma, en ambos casos se…p. 195
13Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 971 cita
[13]pero guio las acciones de los criollos el a ñ o siguiente. Al plantear la representaci ó n del reino sobre ba ses de igualdad entre espa ñ oles y americanos, y al amenazar con la independencia si eso no se lograba, iba mucho m á s all á de las rei vindicaciones fiscales de los comuneros. En vez de una monarqu í a…p. 97
14Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 651 cita
[14]0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…p. 65
15Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 16, 1692 citas
[15]entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…p. 16
[23]en duda el viejo orden social y político, sino también los preceptos de la fe que regían hasta entonces, para establecer métodos de investigación más objetivos y, si pudiera decirse, científicos. Parale- lamente al racionalismo de Descar- tes se instaura, principalmente en Inglaterra, el empirismo, cuyos mayores…p. 169
16Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1081 cita
[16]naval base at Cartagena among other things, and the result was tax increases in New Granada along with irritating new controls to make sure the taxes were paid. Farmers and artisans in the province of Socorro demonstrated their defiance of these measures by destroying the liquor and tobacco belonging to state…p. 108
17¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 481 cita
[17]en las que se representó la flora de la Nueva Granada. Pero, ya se dijo, además de estimular la formación intelectual de los criollos, los monarcas españoles también deseaban forta lecer su autoridad sobre sus reinos en América, de ahí el apodo de "déspotas ilustrados" con el que se conocería posteriormente a estos…p. 48
18Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 112, 120, 1283 citas
[18]u e el gobierno real tuviera u n a cara m ás criolla. Esto distaba m u cho del grito de in d ependencia, pero re p resen ta b a un paso hacia u n sentim iento nacionalista. En los años siguientes, ni el p u eblo neogranadino ni sus gober nantes españoles o lv id aro n la rebelión d e los C om uneros. Los sucesos de…p. 128
[26]o r el tem a, poco se hizo al respecto, acaso p o rq u e los gastos m ilitares absorbían g ran p arte d e los recursos fiscales. A p a rtir d e la décad a d e los años 1790, los criollos ilu strad o s com enzaron a c u lp ar cada vez m ás al régim en español p o r no tom ar m ed id as ad e cu ad a s para m ejorar las…p. 120
[42]local por la vía del m atrim onio, de tal suerte que los intereses de los criollos bien relacionados sí tenían alguna representación. A unque por lo general a los criollos no se les perm itía o cupar altos cargos políticos, algunos m iem bros de la elite n eo granadina alcanzaron prestigio com o adm inistradores de…p. 112
19Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 282 citas
[19]de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…p. 28
[20]que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…p. 28
20Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 101 cita
[21]Las XVIII reformas borbónicas, buscando obtener un clero completamente dócil y controlable por la Corona, concibieron a las órdenes religiosas como entidades díscolas, debido a la gran independencia mostrada durante la época de los Habsburgo (siglos y) y a que eran dirigidas por autoridades XVI XVII internacionales,…p. 10
21Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 10, 542 citas
[22]Buitrago 'Yo diré siempre con un filósofo piadoso que más me gusta Keaumur observando las polillas y dándonos remedios para poner a cubierto nuestras telas de la voracidad de estos insectos, que Leibni^ creando mundos" Francisco José de Caldas En el presente texto, haciendo uso de algunos conceptos desarrollados por…p. 10
[28](1942) "Relación territorial de la provincia de Pamplona". En: Semanario del Nuevo Reino de Granada. 3 volúmenes. Bogotá: Editorial Kelly, 2.. (1810) (Memoria 2) Sobre las causas, y curación de los cotos. Bogotá: Colección Biblioteca Nacional. Fernández Madrid, José. (1810) (Memoria 6) Sobre la naturaleza, causas y…p. 54
22Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 5551 cita
[24]percusi ó n por el impulso que ella dio al periodismo que por la can tidad o calidad de libros que en ella se imprimieron. El primer peri ó dico bogotano 90 fue de ef í mera duraci ó n pues no lleg ó sino a tres n ú meros; se trata de la Gaceta de Santa] é (1785). El primero de importancia fue el Papel peri ó dico de…p. 555
23Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 481 cita
[25]coastlines, and territories. At the time of his writing, Caldas lamented that geographic knowledge about his place of birth was in its infancy. He argued no expense should be spared to ensure the production of a stately, dignified, detailed map, a “magic painting” that would attract the brightest minds and foment…p. 48
24Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 2821 cita
[27]a la literatura y a las ciencias naturales. Aunque en esta tertulia se tratan cuestiones científicas y temas de historia, se trata de una reunión de carácter mundano que agrupa a jóvenes patricios y cuyo fin principal es la diversión, pasar «la velada entretenidos en ejercicios literarios». Allí, tras una buena…p. 282
25Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 331 cita
[31]to Origins 17 the Seville junta. The town councils did much more than merely complain of the Americans’ unequal representation in the junta or offer the familiar protests concerning the abuses of royal authorities. They went on to formu- late enlightened ideas and true programs for governance. Narv á ez y Latorre…p. 33
26Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 291 cita
[34]guerra han de tener, será sola y exclusivamen - te dirigida a obtener la mayor facilidad y la mejor ilustración del Pueblo Español, tan horriblemente apurado hasta este día. Las Cortes Generales de la Monarquía Española, después de haber estado por tanto tiempo omitidas, se han de juntar por la primera vez el día del…p. 29
27Gran Bretaña y la Independencia de Venezuela y ColombiaD. A. G. Waddell · 1983 · p. 1451 cita
[35]rebelión de Quito pudo ser aplastada. Para salvaguardar la protección de Santa Fe, cuyo regimiento había sido enviado prácticamente en su totalidad a Quito, se llevaron tropas de un regimiento de Cartagena. Cuando estos refuerzos llegaron a Santa Fe, el Virrey adoptó medidas en contra aquéllos que se tenía sospechas…p. 145
28Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 521 cita
[36]generaron numerosas revueltas que terminaron con el establecimiento en la capital de un regimiento compuesto por centenares de soldados que venían desde Cartagena para proteger su dominio de Santafé de Bogotá. El antagonismo entre las autoridades reales de la capital y los miembros del Cabildo, integrantes de los…p. 52
29Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 19, 232 citas
[37]Sin embargo, en el "ALTERNATIVO" correspondiente al 27 de no viembre de 1809, última entrega, se lee esta prevención: "S i el número de los señores suscriptores no fuere suficiente para cubrir los indispensables costos del papel, imprenta y remesa, es imposible que se pueda continuar. Dichos costos son mucho más…p. 19
[38]CLCL'Td J u r a i i t Sttirmirt i» 1121.— IL i- ·., í w - ' · ·$· rw ^ ‘ i -v L· w m de mu H erí din V i r-pdo ·*. FUF itos. al I*, h uliitw lw é l 1« M bnñMMIr, y n Nrgulo el iki »|» í rn -. «... * - qw tliifeU k m i»H <r>a oai «I ncmnloik «ñor afini <k enuiaru y A.a<la>.i·*», - hum I i «« ui lugar: b pm|irc«ij…p. 23
30La independencia de Colombia: olvidos y ficcionesAlfonso Múnera · 2021 · p. 551 cita
[39]bien informados, hasta donde se los permitieran las lentas comunicaciones de la época. En realidad, tuvieron al alcance las noticias del mundo gracias a los barcos y a las islas del Caribe, tal y como venía sucediendo de tiempo atrás. En un ensayo sobre el ilustrado José Ignacio de Pombo, mostré como le contaba en sus…p. 55
31Memorias de un abanderadoJosé María Espinosa · 2016 · p. 342 citas
[40]por instantes la orden que debía dar el virrey, pero este 35 Míndicer sí ta eóeasíiesd por fortuna era pusilánime, y no se atrevió a darla ni a hacerse responsable de la sangre que pudiera correr. Más entereza tuvo la señora, y así le echaba en cara a aquel su cobardía. No hubo, en efecto, más sangre derramada aquel…p. 34
[41]por instantes la orden que debía dar el virrey, pero este 35 Míndicer sí ta eóeasíiesd por fortuna era pusilánime, y no se atrevió a darla ni a hacerse responsable de la sangre que pudiera correr. Más entereza tuvo la señora, y así le echaba en cara a aquel su cobardía. No hubo, en efecto, más sangre derramada aquel…p. 34