Ensayo · La Violencia · 1946–1957
La dictadura de Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957)
El único gobierno militar prolongado del siglo XX colombiano comenzó con un consenso casi unánime de las élites y terminó cuando intentó construir base política propia al estilo peronista. La pregunta sobre qué tipo de régimen fue Rojas Pinilla es la vía de acceso a la excepcionalidad colombiana en el ciclo populista latinoamericano.
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La respuesta en breve
El régimen de Rojas Pinilla fue en su origen y forma dominante un bonapartismo delegado: una intervención militar que las élites bipartidistas y la Iglesia patrocinaron para salir del callejón sin salida al que Laureano Gómez había llevado al país. Los rasgos populistas —el SENDAS bajo María Eugenia Rojas, la federación laboral propia, la identificación pública con Perón— aparecieron tardíamente, entre 1954 y 1955, y precisamente porque aparecieron se cerró la ventana: Rojas cayó cuando intentó dejar de ser árbitro y volverse fundador de un movimiento autónomo. El bipartidismo colombiano y la Iglesia operaron como contrapesos estructurales que impidieron la autonomización populista al estilo peronista, configurando una excepcionalidad regional: la dictadura fue subcontratada y revocable, lo que explica su brevedad sin atenuar su represividad.
La historiografía oscila entre tres lecturas que no se excluyen del todo. La lectura del populismo militar tercerista (Dix) sitúa a Rojas en la familia latinoamericana de Perón y Vargas, señalando el SENDAS, la federación laboral y la retórica del 'hombre común' como evidencias de un proyecto de masas análogo; la ANAPO y el resultado electoral de 1970 serían su legado. La lectura bonapartista subraya que Rojas fue llamado por las propias élites —ospinistas, liberales, alto clero— para resolver una parálisis que ellas mismas habían creado, y que su populismo tardío fue el intento fallido de emanciparse de sus patrocinadores: el bonapartismo es por definición transitorio y dura mientras las élites lo necesitan. La lectura desarrollista o 'dictablanda' destaca el crecimiento de salarios reales entre 1953 y 1956, la construcción de infraestructura y los decretos de reforma bancaria y agraria, argumentando que la represión fue selectiva y nunca sistemática al estilo del Cono Sur. El nudo del debate es estructural: si el fracaso de Rojas fue personal (errores tácticos, identificación prematura con un peronismo en colapso) o sistémico (la cohesión oligárquica bipartidista colombiana era estructuralmente más sólida que la de Argentina o Brasil, haciendo imposible cualquier populismo autónomo). Palacios interpreta la ausencia de populismo consolidado como factor explicativo de los altos niveles de violencia política colombiana posterior, sugiriendo que el canal de inclusión popular que Rojas intentó abrir —y que el bipartidismo cerró— derivó hacia la insurgencia armada.
Ensayo completo
La lectura
La dictadura de Gustavo Rojas Pinilla
El 13 de junio de 1953, el teniente general Gustavo Rojas Pinilla, comandante de las Fuerzas Militares, depuso al gobierno de Roberto Urdaneta Arbeláez —que ejercía el poder mientras Laureano Gómez convalecía— en una operación que la élite política celebró con entusiasmo casi unánime. Cuatro años menos un mes después, el 10 de mayo de 1957, ese mismo hombre entregaba el mando a una Junta Militar de cinco generales, empujado por una coalición civil que reunía a liberales, conservadores, la Iglesia, los gremios industriales y buena parte de la prensa. Entre esas dos fechas ocurrió el único experimento militar prolongado del siglo XX colombiano: un régimen que en su primer año pacificó los Llanos con una amnistía masiva, en el segundo lanzó bombarderos sobre Villarrica, en el tercero fundó una federación laboral propia y se proclamó heredero de Juan Perón, y en el cuarto intentó reelegirse contra el consenso bipartidista que lo había ungido. La pregunta sobre qué fue ese régimen —populismo militar, bonapartismo abortado, "dictablanda" desarrollista— no es escolástica: es la vía de acceso a un problema mayor, el de la excepcionalidad colombiana en un continente que entre 1930 y 1960 vivió su ciclo populista de masas mientras Colombia lo esquivaba.
La pregunta y por qué importa
Argentina tuvo a Perón entre 1946 y 1955. Brasil tuvo a Vargas entre 1930 y 1954. México tuvo al cardenismo. Bolivia, la revolución del 52. Venezuela pasó por Pérez Jiménez y por el trienio adeco. En ese mapa, Colombia aparece como una anomalía: su único gobierno militar en el siglo XX duró apenas cuatro años, no dejó partido de masas comparable y fue derrocado no por otro cuartelazo ni por un levantamiento popular, sino por un pacto firmado en un balneario español entre los dos hombres que representaban a las oligarquías liberal y conservadora. Rojas intentó armar su propio movimiento —la Tercera Fuerza, el SENDAS de su hija María Eugenia, una federación laboral que competiría con las federaciones católica y liberal—, y ese intento coincidió exactamente con el momento en que perdió el poder.
Responder qué régimen fue Rojas obliga a explicar por qué Colombia no tuvo peronismo. Y esa segunda pregunta importa porque de ella depende comprender la fisonomía posterior del sistema político: el Frente Nacional (1958-1974), la debilidad crónica de la izquierda electoral, la longevidad del bipartidismo y la vía por la cual las demandas sociales que en otros países se canalizaron por el populismo, en Colombia derivaron hacia la insurgencia armada. Detrás de la caída de Rojas está la pregunta de cómo funcionan las élites colombianas cuando algo amenaza su duopolio.
Los términos del debate
Tres lecturas circulan sobre el régimen del 13 de junio, y ninguna es enteramente falsa.
La primera lo llama populismo militar tercerista y sitúa a Rojas en la familia latinoamericana de Perón y Vargas: un militar que apela a las clases populares por encima de las élites partidistas, construye organismos de asistencia social vinculados a la figura carismática (Eva Perón, María Eugenia Rojas), crea una federación laboral propia para disputarle el movimiento obrero a los partidos tradicionales y ensaya una fórmula que Rojas mismo sintetizó en la consigna "Colombia por encima de los partidos". Robert Dix registró tempranamente las similitudes entre rojismo y peronismo; el propio Rojas hizo pública su afinidad con Perón hacia finales de 1954, y la ANAPO —el partido que fundaría tras el exilio— compitió por la presidencia en 1970 con base en la memoria de este período.
La segunda lectura lo denomina bonapartismo: un régimen que aparece cuando las clases dirigentes tradicionales están momentáneamente empatadas o paralizadas —el conservatismo se había partido entre laureanistas y ospinistas, el liberalismo estaba proscrito y con guerrillas en armas— y delegan el poder en una figura militar que promete restaurar el orden por encima de la disputa. Rojas no habría sido, en esta clave, un líder popular emergente sino un árbitro invitado, y su populismo tardío fue el intento —fallido— de emanciparse de quienes lo habían llamado a gobernar. El bonapartismo, por definición, es transitorio: dura mientras las élites lo necesitan.
La tercera lectura, más benévola, habla de "dictablanda" desarrollista o autoritarismo modernizador. Señala que entre 1953 y 1956 los salarios reales crecieron a una de las tasas más rápidas del siglo, que se construyeron carreteras, centros de salud y vivienda popular, que se creó el Banco Cafetero (decreto 2314 de septiembre de 1953), se amplió la Caja Agraria (decreto 451 de marzo de 1956), se autorizó al Banco Ganadero para banca comercial (decreto 921 de abril de 1956), y que la represión, aunque real, fue selectiva y jamás sistemática al estilo de las dictaduras del Cono Sur de los setenta. Rojas habría sido, en esta óptica, un modernizador incompleto que reformó la economía agraria y golpeó a la vieja política sin destruirla.
Cada lectura toca una zona verdadera del régimen. Ninguna, por sí sola, explica su curva completa: por qué comenzó con consenso, por qué a los dos años se le voltearon los mismos que lo habían aplaudido y por qué su intento de construir base propia coincidió con —y precipitó— su derrocamiento.
Cómo se construyó y cómo se deshizo el consenso
El gobierno de Laureano Gómez (1950-1953), continuado por Urdaneta durante los meses de convalecencia del titular, había llevado la violencia política a su clímax. El Partido Liberal estaba proscrito de facto; el estado de sitio, vigente desde 1949, no se levantaba; una Comisión de Estudios Constitucionales trabajaba desde mayo de 1952 en un proyecto de reforma corporativista de inspiración franquista que suprimía la libertad de crítica, eliminaba el derecho de oposición y consideraba la prensa como servicio público. El 6 de septiembre de 1952, militantes conservadores y policías de civil incendiaron las sedes de El Tiempo y El Espectador y las casas de Carlos Lleras Restrepo y, presumiblemente, Alfonso López Pumarejo. En los Llanos, en el occidente antioqueño y en la zona cafetera, las guerrillas liberales crecían. Belalcázar (Cauca) sumaba 112 muertos en una sola masacre. Dentro del conservatismo, la fractura entre ospinistas y laureanistas era abierta.
En ese cuadro, el golpe del 13 de junio no fue una irrupción militar contra el orden civil: fue el orden civil —o una parte considerable de él— buscando salida por vía militar. Rojas tenía lazos fuertes con el ospinismo y popularidad dentro de las fuerzas armadas. La Asamblea Nacional Constituyente lo legitimó mediante el Acto Legislativo N° 1 de 1953, reconociéndole el derecho a completar el período constitucional. Su alocución fundacional —"No más depredaciones, no más sangre"— prometía paz, justicia y atención a los sectores pobres, no revolución.
La primera fase respondió a esa promesa. La fuerza aérea sobrevoló los bastiones guerrilleros de los Llanos, Antioquia y Tolima lanzando volantes firmados por el ministro de guerra Alfredo Duarte Blum con las garantías de amnistía. Entre julio y septiembre de 1953, más de diez mil guerrilleros aceptaron los términos. Entre agosto y octubre entregaron armas el grueso de las guerrillas llaneras. A finales de ese año, trabajadores de reasentamiento habían ayudado a casi cinco mil desplazados a regresar a sus tierras y asistido a más de treinta mil en Bogotá y otras ciudades. Fue la pacificación más rápida y más amplia de la Violencia, y su éxito inicial explica la luna de miel del régimen con casi todos los actores relevantes: liberales que veían levantarse la proscripción, conservadores ospinistas que celebraban la caída de Gómez, la Iglesia que respaldaba el orden restaurado, la prensa que volvía a circular.
El punto de inflexión llegó pronto. El 8 y 9 de junio de 1954 —a un año exacto del golpe— murieron trece estudiantes universitarios en Bogotá, entre ellos Uriel Gutiérrez, en las primeras protestas urbanas antigubernamentales desde el 9 de abril de 1948. La matanza no derribó al régimen, pero abrió una grieta en la opinión urbana que ya no volvería a cerrarse. Ese mismo mes, Rojas firmó un decreto que indultaba a presos por delitos cometidos en "extralimitación en el apoyo o adhesión al gobierno", gesto conciliatorio hacia los laureanistas que confirmaba su búsqueda de una base política más ancha.
A principios de 1955, ante la persistencia de núcleos armados de orientación comunista, el régimen declaró zona de operaciones militares a la región de Villarrica y desplegó, según el testimonio del general Matallana, unos cuatro mil hombres, artillería y más de cincuenta aviones. La operación no derrotó la resistencia campesina: la desplazó. Los combatientes se retiraron hacia territorios marginales que pronto serían declarados, a su vez, zonas de operaciones. Chispas —Teófilo Rojas— y otros excombatientes de la amnistía reencontraron sin dificultad reclutas convencidos de que la paz había sido una trampa. Los pájaros del Quindío, lejos de ser desmantelados, ampliaron sus operaciones bajo el régimen militar. La segunda ola de la Violencia había comenzado, y con ella el fracaso de la única promesa realmente compartida por todos los sectores que apoyaron el golpe.
Simultáneamente, el régimen iba armando su propia estructura política. El SENDAS —Secretariado Nacional de Asistencia Social— quedó bajo la dirección de María Eugenia Rojas de Moreno Díaz, que repartió víveres en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, distribuyó ropa, juguetes navideños y atención a ancianos. La institución otorgó préstamos a campesinos de los Llanos por 7,4 millones de pesos, y en otras regiones 16,6 millones a 11.700 personas; en Bogotá, 18.500 personas recibieron alguna forma de asistencia. La analogía con la Fundación Eva Perón la hicieron los propios contemporáneos, y la historiografía la ha ratificado. Hacia finales de 1954 el régimen hizo pública su identificación con el peronismo y creó una federación laboral propia para competir con la UTC —vinculada a la Iglesia Católica— y con la CTC, ligada al liberalismo. Ese fue el momento en que el régimen dejó de ser interpretado como árbitro y comenzó a ser leído como amenaza.
Los indicios del vuelco son múltiples y convergentes. El palacio cardenalicio recibió mal la identificación con Perón, cuyo régimen argentino colapsaba en 1955 en abierto conflicto con la Iglesia. La prensa estadounidense y los organismos multilaterales de crédito hicieron lo propio. El Tiempo, El Espectador y El Siglo fueron cerrados en el marco de la campaña de prensa contra el régimen; los dos primeros reaparecieron en 1956 como Intermedio y El Independiente, en circulación hasta 1958. La política agraria, con sus créditos y sus decretos bancarios, había disgustado a los grandes capitalistas industriales, bancarios y comerciales, que se sentían desplazados por un gobierno demasiado atento al campo y demasiado indiferente a sus preferencias. Desde 1954-1955, el precio del café comenzó a caer, reduciendo las divisas; en 1956, Colombia gastó 100 millones de dólares —la sexta parte de sus importaciones— en productos agrícolas. La deuda comercial vencida al final del régimen —facturas, servicios, dividendos y regalías a firmas extranjeras— rondaba los 500 millones de dólares. El déficit fiscal, que la Junta Militar heredaría, sumaba 80 millones de pesos del año anterior y crecía a razón de 15 millones mensuales en 1957.
El 24 de julio de 1956, en Benidorm, España, donde Laureano Gómez vivía exiliado, el liberal Alberto Lleras Camargo firmó con él un pacto que proponía el regreso a la normalidad jurídica y la posibilidad de gobiernos bipartidistas. Era, formalmente, un acuerdo entre dos hombres; en la práctica, la reunificación del bloque de poder tradicional que Rojas había intentado desplazar. En marzo de 1957, la ANAC reorganizada por el régimen intentó elegir a Rojas para un nuevo mandato hasta 1962. Para entonces, el régimen contaba solo con burocracias militares y civiles, funcionarios conservadores y unos pocos políticos socialistas. Gremios, prensa, intelectuales, jerarquía eclesiástica y direcciones partidistas estaban en contra. El 10 de mayo, tras semanas de huelga cívica, Rojas entregó el mando a una Junta Militar de cinco generales —Gabriel París Gordillo, Rafael Navas Pardo, Deogracias Fonseca y otros—, que gobernó de transición hasta el plebiscito del 1 de diciembre de 1957. Ese plebiscito, que aprobó el Frente Nacional con 4.169.294 votos a favor y 206.864 en contra (81,93% de participación), fue también la primera vez que las mujeres colombianas ejercieron el voto, reconocido formalmente en 1954 bajo el mismo régimen que ahora sepultaban.
La respuesta
El régimen de Rojas Pinilla fue, en su origen y en su forma dominante, un bonapartismo delegado: una intervención militar que las élites bipartidistas y la Iglesia patrocinaron para salir del callejón sin salida al que Laureano Gómez había llevado al país. Nunca fue populismo consumado; fue populismo intentado y bloqueado. Los rasgos peronistas —el SENDAS, la federación laboral, la retórica del "hombre común", la identificación pública con Perón— aparecen tardíamente, entre finales de 1954 y 1955, y precisamente porque aparecen, se cierra la ventana. La tesis se sostiene sobre la coincidencia temporal más elocuente del período: Rojas cae cuando intenta dejar de ser árbitro y volverse fundador.
Esta respuesta requiere una precisión que la historiografía no siempre hace. El bloque bipartidista no derrocó a Rojas contra la voluntad de un régimen exitoso; lo derrocó cuando el régimen ya se había debilitado por su cuenta. La segunda ola de Violencia, iniciada por el incumplimiento de los compromisos con los desmovilizados y agravada por la ofensiva de Villarrica en 1955, había vaciado la promesa fundacional de paz. La caída del precio del café desde 1954-1955 y la acumulación de deuda comercial estrangulaban la política agraria. La matanza estudiantil de junio de 1954 había erosionado la legitimidad urbana antes de Benidorm. Rojas no fue derribado por una oposición que atacó a un régimen fuerte: fue derribado por una oposición que se coordinó cuando el régimen ya se agotaba.
Lo decisivo, entonces, no es que las élites hayan sido más poderosas que Rojas. Es que Colombia disponía de dos aparatos previos —el bipartidismo histórico y la red sindical católica encarnada en la UTC, creada bajo patrocinio eclesiástico y ya con 547 sindicatos en 1956 frente a los 471 de la CTC en 1947— que ocupaban de antemano el terreno donde el peronismo y el varguismo habían podido crecer. Perón encontró un movimiento obrero disponible y una Iglesia manejable; Rojas encontró una Iglesia que controlaba la vía sindical desde 1946 —FANAL en el agro, UTC en la industria— como instrumento anticomunista, y una prensa cuyas cabezas —El Tiempo, El Espectador, El Siglo— eran propiedad familiar de las mismas oligarquías bipartidistas que él quería desplazar. La vía peronista no era solo políticamente difícil: era estructuralmente estrecha desde el primer día.
Aquí se ilumina la excepcionalidad colombiana. En el Cono Sur, el militarismo cíclico funcionó como recurso extremo de élites incapaces de contener por vía política a sus clases populares organizadas. En Colombia, el bipartidismo cumplió la función que en Argentina cumplían las Fuerzas Armadas: subcontratar y revocar autoritarismos según su utilidad, sin dejar de ser el sujeto último del poder. El Frente Nacional lo puso por escrito. Los pactos de Benidorm (1956) y Sitges (1957) fueron elevados a rango constitucional mediante plebiscito, con alternación presidencial obligada entre liberales y conservadores durante dieciséis años, paridad burocrática en toda la administración y requisito de mayoría de dos terceras partes en las corporaciones públicas. Terceras fuerzas quedaron formalmente excluidas del acceso al poder ejecutivo. La reforma de 1968 prolongó la paridad de cargos no adscritos a carrera administrativa hasta el 7 de agosto de 1978. No fue una respuesta coyuntural al rojismo: fue el rediseño institucional del régimen para que ningún actor externo al duopolio pudiera repetir el intento. La idea, además, no era nueva —López Pumarejo la había propuesto en 1946, y antecedentes de gobierno compartido existían desde la Unión Republicana de 1910 y el gobierno de Enrique Olaya Herrera en 1930—: el Frente Nacional activó una capacidad estructural del bipartidismo colombiano para cerrar el sistema.
De ahí que las lecturas parciales sean, cada una, correctas dentro de su alcance. Sí, el régimen tuvo rasgos populistas, verificables. Sí, fue desarrollista y modernizador: los salarios reales crecieron, la infraestructura avanzó, la banca agraria se fortaleció. Sí, fue represivo: Villarrica, la matanza estudiantil, el cierre de periódicos, la persecución al comunismo lo demuestran. Pero la lógica que ordena estos rasgos dispersos es la de un bonapartismo que no logró autonomizarse. Rojas fue populismo abortado y bonapartismo revocado, y esa doble condición —haber intentado ambas cosas sin poder consumar ninguna— es lo que hace de su régimen un caso único en el continente.
Lo que queda abierto
Persisten flancos que la evidencia no cierra del todo, y conviene decirlos con la misma sobriedad con que se afirma lo demás.
No está claro cuánto de la coalición civil que apoyó el golpe del 13 de junio compartía el diseño estratégico de un "árbitro revocable", y cuánto simplemente celebró la salida de Laureano Gómez sin cálculo de más largo plazo. La distinción importa: en la primera hipótesis, las élites actuaron con una racionalidad de bloque; en la segunda, la revocación de 1957 fue una construcción improvisada que solo en retrospectiva parece premeditada.
Tampoco es evidente el peso relativo de las causas endógenas y exógenas en la caída. Ambas convergen, pero la ponderación exacta —cuánto pesó la crisis fiscal frente a la reunificación bipartidista, cuánto la matanza estudiantil frente a la caída del precio del café— sigue en disputa. Un régimen sin Benidorm, ¿habría caído por agotamiento propio? Un régimen sin crisis cafetera y sin Villarrica, ¿habría resistido a Benidorm? Las respuestas dependen de decisiones interpretativas que el material no fuerza en una sola dirección.
Queda abierto, por último, si el proyecto rojista fue verdaderamente un populismo en el sentido fuerte del término —con vocación redistributiva y de reorganización del bloque social— o si fue apenas una estrategia de legitimación con instrumentos de asistencia social. El SENDAS repartió víveres y créditos; no está establecido que haya alterado la estructura de propiedad, y en los Llanos, señaladamente, los campesinos que apoyaron la insurrección liberal no obtuvieron beneficio alguno tras la amnistía, mientras los grandes terratenientes consolidaron su posición. Si el populismo de Rojas fue apenas retórica y asistencia, entonces el bipartidismo no reaccionó contra un desafío real sino contra un desafío potencial: bloqueó una vía antes de que se convirtiera en camino. Esa hipótesis, más incómoda, explicaría por qué la reacción fue tan desproporcionada respecto a los logros efectivos del régimen; y también por qué, después de 1957, las demandas que el rojismo no alcanzó a canalizar se abrieron paso por vías que ni él ni el Frente Nacional habían previsto.
La ANAPO —que llevaría a Rojas a disputarle la presidencia a Misael Pastrana en 1970— y las guerrillas comunistas nacidas de Villarrica son las dos herencias divergentes de esta ventana que se abrió y se cerró en cuatro años. Comprender el 13 de junio de 1953 y el 10 de mayo de 1957 no es solo entender un régimen breve: es entender por qué Colombia, cuando llegó su ciclo populista, lo tuvo por delegación, lo interrumpió por consenso y prefirió inscribir en la Constitución la exclusión de cualquier tercer actor antes que arriesgarse a repetir el experimento.
Archivo documental
Documentos usados en esta lectura
48 documentos · 79 fragmentos de referencia01Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 304, 3182 fragmentos
[1]sitio, bajo el cual se restringía una gran cantidad de liber tades civiles, se mantuvo desde 1949 y luego durante toda la presidencia de Laureano Gómez, elegido ante la ausencia liberal en las elecciones. Con la 3 0 2 P o l ít ic a a g r a r ia y c o n f l ic t o s d u r a n t e l a V io l e n c ia posesión de…
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[6]agrario del Alto Su- mapaz y Oriente del Tolima, liderado por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela, y de las relaciones de ellos con Gaitán, surgieran las guerrillas del Su- mapaz, grupos de autodefensa campesina que enfrentaron la opresión y per secución del régimen conservador y del proyecto de conservatización…
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02Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 971 fragmento
[2]o para impedir a las autoridades que les quitaran las cédulas. La dictadura conservadora (1950-1953) La elección de Laureano Gómez para el periodo 1950-1954 llevó a la ruptura total entre los dos partidos. Las guerrillas liberales crecieron en varias regiones del país, como los Llanos Orientales, el occidente de…
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03Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 241, 244, 2473 fragmentos
[3]los pode- res legislativo y judicial mantuvieran sus acciones claramente delimitadas, mientras al ejecutivo se le otorgaban poderes especiales para determinar los rumbos a seguir en casos de crisis, lo cual, dicho en pocas palabras, era una dictadura civil. En mayo de 1952 se creó la Comisión de Es- tudios…
p. 241
[50]y 9 de junio de 1954 se cumplieron una serie de manifestaciones estudiantiles en contra del régimen —las primeras protestas urbanas que se presentaban desde el 9 de abril-, cuyo resultado fue la muerte del estu- diante Uriel Gutiérrez y doce compañeros más, lo que desató el descontento de ciertos sectores de la…
p. 244
[70]doso, el de la paridad entre los dos partidos, y buscó afianzar el poder civil, restringiendo el que tenían las fuerzas militares. Contó con la oposición de sectores disidentes de ambos parti- dos: el Unionismo de Ospina Pérez y Alzate Avendaño y el Movimiento Revolucionario Li- beral (MRL) de Alfonso López Michelsen.…
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04Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 4931 fragmento
[4]la violencia contra el adversario. La confrontación durante estos años llegó a su climax, las estadísticas sobre muertes violentas, masacres políti- cas y éxodos, así lo permite observar. Ni siquiera el relevo en el mando presidencial de Roberto Urdaneta ante una enfermedad de Gómez, repercute en un cambio de am-…
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05Las guerrillas en Colombia. Una historia desde los orígenes hasta los confinesDarío Villamizar · 2017 · p. 167, 1812 fragmentos
[5]de transformaciones sociales y políticas, preocuparon a las élites, en particular a la DNL, que a toda costa buscaba impedir que sus hombres en armas encaminaran sus luchas más allá del cambio de gobierno conservador y la restitución de su partido en el poder. El inicio de la década de los años cincuenta dejó en…
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[61]decisión de Rojas de conformar y consolidar una alternativa a los partidos tradicionales lo acompañaría hasta la tumba. A tres años de iniciado su gobierno, el divorcio con las jerarquías liberal y conservadora era total. C AÍDA DE R OJAS, F RENTE N ACIONAL, VIOLENCIA Y BANDOLERISMO Al frente de la oposición al…
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[8]una reunión en su despacho a los gremios, a los ganaderos y hacen- dados para proponerles la creación de un cuerpo de policía privado, con unas trescientas unidades dotadas y pagadas con fondos de los propietarios [...]” 23 Así grupos de conservadores armados empezaron a ejercer labo- res de “guardia cívica”. Policías…
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[44]irían a encenderlas. Para el general Rojas Pinilla la solución fue realizar un opera- tivo militar inmenso a comienzos de 1955, luego de declarar las regiones como “zona de operaciones militares”, dando inicio a lo que se conoció como la “Guerra de Villarrica”. Después de meses de combates, lo único que consiguió fue…
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[45]irían a encenderlas. Para el general Rojas Pinilla la solución fue realizar un opera- tivo militar inmenso a comienzos de 1955, luego de declarar las regiones como “zona de operaciones militares”, dando inicio a lo que se conoció como la “Guerra de Villarrica”. Después de meses de combates, lo único que consiguió fue…
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07La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 2381 fragmento
[9]cuantas se conocieron en la investigación. 10 Colección Guzmán, Doc. N<? T-Cun.-ll. 11 Poseemos muchos nombres de las víctimas. Colección Guzmán, Doc. N° T-Cund-20. Carlos H. Pareja, El monstruo (Buenos Aires, 1955), p. 159. ELEMENTOS ESTRUCTURALES DEL CONFLICTO 237 Muchos otros pueblos y veredas del país sufrieron…
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08Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 53, 66, 753 fragmentos
[10]differences between those commanders who identified themselves as Communists and those who were fundamentally Liberals. As a result he withdrew from the meeting, leaving Guadalupe, who supported the law, as jefe supremo de los guerrillas liberales del Llano. Where this new compact might have led can never be known,…
p. 53
[21]licize this policy, he sent air force planes over guerrilla strongholds in the Llanos, Antioquia, and Tolima to drop leaflets signed by his minister of war, General Alfredo Duarte Blum, announcing that Gómez had fallen and that the new gov- ernment would extend guarantees to all who wished to lay down their weapons.…
p. 66
[26]flocked to cities throughout Colombia by establishing SENDAS (Secre- tariado Nacional de Asistencia Social) with his daughter, María Eugenia Rojas Rojas Pinilla and the Pacification of the Llanos, 1953–1957 65 de Moreno, as head of the organization. Acting through SENDAS, the gov- ernment by January 1955 had granted…
p. 75
09Memorias de una guerra por los Llanos. Tomo I. De la violencia a las resistencias ante el Bloque Centauros de las AUCCentro Nacional de Memoria Histórica · 2021 · p. 391 fragmento
[11]población civil que buscaba su seguridad al lado de quienes tenían las armas. Por ello, la columna per- dió movilidad y tuvo que afrontar problemas de protección a la gente que se había sumado a la marcha Ese tiempo se constituyó en una especie de escuela de entrenamiento que hizo posible la etapa propiamente…
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10Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 224, 2302 fragmentos
[12]ú n partido pol í tico [...] Paz, derecho, libertad, justicia para todos [...] y de manera especial para las clases menos favorecidas de la fortuna, para los obreros y menes terosos. La patria no puede vivir tranquila mientras tenga hijos con hambre o desnudos ”. En este momento la ret ó rica de la paz llegaba a los…
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[59]n. La anac, en la que hab í a una minor í a opositora fuerte, se reu ni ó en marzo de 1957 y busc ó dar todo el poder al rojismo. Para ello decret ó su disoluci ó n y su reemplazo por una nueva Asamblea Constituyente, de 90 miembros, la tercera parte de ellos nombrados por el presidente y los otros 60 por juntas…
p. 230
11Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 1121 fragmento
[13]estaba con un uniforme liviano, de tierra caliente, y con una chompa de cuero color café, con la que había llegado de Melgar. ¿Cuáles fueron los cambios que se produjeron entre la mañana del 13 de junio y la mañana del 14? Arturo Abella los resume así: el general Gustavo Rojas Pinilla pasó de comandante de las Fuerzas…
p. 112
12When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 194, 3256 fragmentos
[14]nation too seemed quiet. Laureano G6mez was gone} driven into exile a month earlier in a militaI)' coup led by Lieutenant General Gustavo Rojas Pinilla. Liberals like Echeverri} who greeted the fall of G6mez enthusiastically} repeated the line from the national anthem that went tithe terrible night has ended." And}…
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[15]nation too seemed quiet. Laureano G6mez was gone} driven into exile a month earlier in a militaI)' coup led by Lieutenant General Gustavo Rojas Pinilla. Liberals like Echeverri} who greeted the fall of G6mez enthusiastically} repeated the line from the national anthem that went tithe terrible night has ended." And}…
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[16]nation too seemed quiet. Laureano G6mez was gone} driven into exile a month earlier in a militaI)' coup led by Lieutenant General Gustavo Rojas Pinilla. Liberals like Echeverri} who greeted the fall of G6mez enthusiastically} repeated the line from the national anthem that went tithe terrible night has ended." And}…
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[30]Rojas's earliest addresses to the downtrodden; and Robert Dix} Colombia, pp. 118-19} for observations on similarities between rojismo and peronismo. 16. Colombia, Presidencia, 6 meses, p. 221. Notes to Chapter 7 313 17. This historic interconnection was a cultural inheritance dating from the Hispanic founding of…
p. 325
[31]Rojas's earliest addresses to the downtrodden; and Robert Dix} Colombia, pp. 118-19} for observations on similarities between rojismo and peronismo. 16. Colombia, Presidencia, 6 meses, p. 221. Notes to Chapter 7 313 17. This historic interconnection was a cultural inheritance dating from the Hispanic founding of…
p. 325
[32]Rojas's earliest addresses to the downtrodden; and Robert Dix} Colombia, pp. 118-19} for observations on similarities between rojismo and peronismo. 16. Colombia, Presidencia, 6 meses, p. 221. Notes to Chapter 7 313 17. This historic interconnection was a cultural inheritance dating from the Hispanic founding of…
p. 325
13Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 396, 4064 fragmentos
[17]dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…
p. 396
[18]dominantes. En verdad, el golpe militar de junio de 1953 fue organizado por el ospinis- mo cafetero y apoyado por el liberalismo. La autonomía del ré- gimen militar fue relativa en sus comienzos, cuando las decisio- nes económicas y sociales estuvieron en manos de los políticos y ejecutivos de la burguesía…
p. 396
[24]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
[25]alimentos adelantada por un nuevo instituto, el Sendas, cuya directora, María Eugenia Rojas de Moreno, ordenó repartir víve- res en los barrios tuguriales de Bogotá, Medellín, Cali y Barran- quilla. 12 Tal conducta despertó un gran apoyo para el régimen dentro de estas capas desclasadas de la población y explicaría en…
p. 406
14Violencia pública en Colombia, 1958-2010Marco Palacios · 2012 · p. 48, 802 fragmentos
[19]Armada y la Fuerza Aérea) mantuvieran una organización jerárquica y territorial y un tipo de equipamiento militar en función de la guerra regular. Con todo, do- minaba la inercia presupuestal que, si respondía a la larga tradición civilista, implicaba la debilidad fiscal puesto que las élites del poder no querían…
p. 48
[54]de la República”. 13 Solo en el segundo semestre de 1963 hicieron estallar unos 120 artefactos, algunos de alto valor simbólico (por la consigna de abstención electoral), pre- cisamente como el que dejaron en una curul del Salón Elíptico del Capitolio Nacional. (Ver figura II.1). El movimiento estudiantil sería, por…
p. 80
15La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · p. 4881 fragmento
[20]acierto y de paz: "No más depredaciones, no más sangre", fueron palabras que esperanzaron a los colombianos. Veinticuatro horas más tarde la Asamblea Nacional Constituyente legalizó el nuevo régimen mediante el Acto Legislativo N° 1 de 1953: "Es legítimo el título del actual presidente de la república, teniente…
p. 488
16Colombia and the United States: The Making of an Inter-American Alliance, 1939–1960Bradley Lynn Coleman · 2008 · p. 1731 fragmento
[22]Rojas invoked Catholic religious and social doctrine to inspire unity. Honoring the legacy of Simón Bolívar, the military government also extolled the ideas of “loyalty, honesty, modesty, strength, and moderation.”31 Together, these virtues would help Colombia move beyond la Violencia, toward some higher, albeit…
p. 173
17Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 187, 211, 2153 fragmentos
[23]las repercusiones hemisféricas de la crisis y co lapso de l peronism o. La tibia identificacibn de Rojas con éste, a fines de 1954, no pudo ll e- ga r más a dest iempo. Fue resentida en el palacio ca rdena li <.: i o, en la prensa de los Estados Unidos y en l os organi smos multilaterales de crédit o. Además de la…
p. 187
[55]de •9SJ atacó la corr up ción del poder judicial, qu e toda- v ía en mu chos dis tritos seguía en manos de abogados y tint erillos laureanist as. Par a com batir la impunidad est ab leció la composición paritaria de la Cor te Suprema de Justicia y satisfizo a los liberales al ll evar a dicha co rp o ración a sus más e…
p. 211
[64]viejo caudillo estaría dispuesto al acuerdo. Con el man- dato de la Convención Liberal, Lleras Ca margo fue a buscarlo hasta su exilio alicantino de Benidorm. El24 julio de 1956los dos jefes, ambos ausentes de la reunión del palacio presidencial la noche del IJogotazo, firmaron un comunicado conjunto que planteaba la…
p. 215
18Siembra vientos y recogerás tempestades. La historia del M-19, sus protagonistas y sus destinosPatricia Lara S. · 2002 · p. 781 fragmento
[27]pero la gente se acuerda de las cosas, las cosas. Y el pueblo lo que más recuerda del gobierno de Rojas fue lo que hizo su hija María Eugenia. Ella les repartía alimentos a los po bres, ropa, les regalaba en Navidad juguetes a los niños, ayudaba a los ancianos. Eso no iba a cambiar la estructura del Estado, obvio.…
p. 78
19Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1291 fragmento
[28]housing, health, education, and infrastructure, from railroads, high- ways, and airports. He formed his own labor federation to compete with fed- erations directed by the Catholic Church and the Liberal party in order to build political support for his government. Influenced by the successful pro- gram of Juan Perón…
p. 129
20The Agrarian Question and the Peasant Movement in Colombia: Struggles of the National Peasant Association, 1967-1981Leon Zamosc · 1986 · p. 351 fragmento
[29]Rojas Pinilla, granted a general amnesty and achieved an almost complete demobilization of the armed peasants. The indiscriminate assaults and retaliations gradually ended, and the Violencia was reduced to counterinsurgent campaigns by the army against bandits, Communist strongholds, and recalcitrant Liberal guer-…
p. 35
21El orangután con sacoleva: cien años de democracia y represión en Colombia (1910-2010)Francisco Gutiérrez Sanín · 2014 · p. 70, 1022 fragmentos
[33]trabajos, y se guramente constituya la corriente dominante de interpretación de nuestro régimen. Más recientemente, Palacios (2000 y 2001) y otros han sugerido que la violencia colombiana se debe a la ausencia de populismo, y por tanto de las inclusiones factuales y simbólicas pro movidas por este. Palacios, por…
p. 70
[65]la ingobernabilidad. Pero, por otro lado, Rojas siguió con el proyecto constituyente autoritario que había ya inicia do Gómez, y que en esencia excluía al Partido Liberal. A medida que las críticas contra su gobierno fueron arreciando se lanzó a una represión abierta, aunque no muy sistemática, que incluía cierres…
p. 102
22Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 118, 121, 1613 fragmentos
[34]incluso su resistencia y antipatía contra quie- nes dirigían otros sectores económicos como la industria y las finanzas. En sus políticas económicas, fundamen- talmente pensó en el agro, y los ma- yores enfrentamientos los tuvo con los grandes capitalistas industriales, ban- carios y comerciales que a la postre…
p. 118
[42]armas, se reafir- maron en la necesidad de conservar- las, y los que las habían entregado, lo lamentaron y empezaron a ver la am- --stía como una trampa del gobierno. No cabía duda, la violencia partidista retomaba la dinámica de años anterio- res. Ex guerrilleros como Teófilo Ro- jas («Chispas») encontraron fácil re-…
p. 161
[56]odio fra- tricida haya desaparecido y podamos de nuevo transitar el camino de la paz y recobrar nuestro prestigio de nación culta y cristiana», lo cual en el contex- to de violencia que se padecía, equi- valía de cierta manera a una condi- ción imposible. Luego, en el mensaje de año nuevo que dirigió al país en 1955,…
p. 121
23¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 861 fragmento
[35]los diarios liberales El Tiem po y El Espectador a principios de 1 956 y la agresión de agentes del Estado al público en la plaza de toros de la capital ese mismo año. De esta manera, el régimen era criticado no solo como una dictadura militar, sino como una continuación de la represión de las administraciones…
p. 86
24Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 3881 fragmento
[36]in Boyacá. The dream of becoming self- sufficient in steel manufacture had been a dream of Colombia’s economic and political elites for generations. Paz del Río thus provided objective proof that in spite of its manifold social and political problems the nation was making excellent economic progress. The year 1954…
p. 388
25Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 4591 fragmento
[37]los que formaban esa camarilla —procedentes de la baja clase media— les movía la ambición de hacerse hacendados; huelga decir que la ambición fue colmada con creces, y que en ningún caso como en el del propio Rojas Pinilla.⁴²¹ A partir de 1954 el café comenzó a bajar de precio y las divisas a disminuir. En 1956 se…
p. 459
26Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 2471 fragmento
[38]paz pública. Desde el año anterior venía un déficit muy cuan- tioso para la época, de 80 millones de pesos, a lo que sumaría el correspondiente al año 57, a razón de 15 millones por mes. Además, la deuda comercial vencida llegaba casi a los 500 millo- nes de dólares, proveniente de facturas comer- ciales, servicios,…
p. 247
27Presencia de las mujeres en la violencia del Tolima 1948 - 1964. Casos en los municipios de Chaparral, Planadas y RoviraMyriam Moreno Patiño · 2019 · p. 1471 fragmento
[39]otras manos y sin ninguna garantía recibida pese a lo prometido por el gobierno (Uribe 1990 p. 62). Ante este descontento con los pactos incumplidos la delincuencia se vuelve a apoderar de los campos o zonas rurales y la crueldad reaparece. Los grupos armados vuelven a organizarse. Ante lo anterior el gobierno militar…
p. 147
28De los grupos precursores al Bloque Tolima (AUC). Informe No. 1Centro Nacional de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga Sarmiento, Anascas Del Río Moncada, Mauricio Barón Villa, Andrea García Hernández, José Alirio Duque Orrego, Edith Garzón Quintero · 2017 · p. 541 fragmento
[40]de fondo, había posturas políticas e ideológicas en lo que cada uno defendía. Por ejemplo, se puede resaltar la defensa, por parte de Los Limpios, de la propiedad privada y la pertenencia al Partido Liberal: “Señores Santarritunos: Están muy gloriosos porque es- tán con los hijueputas limpios. Les avisamos que tienen…
p. 54
29Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 2321 fragmento
[41]view the amnesty as a ploy of the government. The partisan violence soon regained its dynamic of past years. Former guerrillas, such as Teófilo Rojas ("Chispas"), found it easy to recruit new fighters and to convince old comrades that peace was an illusion and that they had to rearm. In Quindío the coffee growers and…
p. 232
30No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 67, 842 fragmentos
[43]régimen de Rojas, los Pájaros evidentemente han aumentado el alcance de sus operaciones, pasando de simples asesinatos políticos a campañas generales de terror llevadas a cabo indiscriminadamente contra pueblos enteros. La gravedad de la amenaza pájara resulta de la aparente impunidad con la que llevan a cabo sus…
p. 84
[47]la colonia agraria comunista, con estrategias de guerra como los bombardeos, desencadenó grandes desplazamientos forzados en regiones como el Sumapaz. El siguiente mapa da cuenta de esos desplazamientos, las distancias entre los lugares de salida y llegada, y estrategias de comunicación y resistencia como la llamada…
p. 67
31Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1001 fragmento
[46]destacamentos embrionarios y los grupos guerrilleros liberales, comandados por Gerardo Loaiza; se creó el Comando del Davis en lo alto del cañón del Cambrín, y se conformó un estado mayor unificado. Entre 1949 y 1964, el PCC, en consonancia con los cambios de la situación política nacional, va a desarrollar una…
p. 100
32A lomo de mula. Viajes al corazón de las FarcAlfredo Molano · 2016 · p. 212 fragmentos
[48]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
[49]contra los conservadores y la policía chulavita. Los comunistas, orientados p o r el Partido, tenían u n program a social que reivindicaba los derechos a las tierras baldías y las garantías políticas a la oposición. Hacia finales de 1951 El Davis se dividió en dos sectores: El Davis propiam en te dicho, mandado por…
p. 21
33Caminos de guerra, utopías de paz (Colombia: 1948-2020)Gonzalo Sánchez Gómez · 2021 · p. 1981 fragmento
[51]político, como se suponía que debía ser en un país de arraigadas tradiciones gamonales. UN PASO ADELANTE… MUCHOS PASOS ATRÁS Numerosos hechos iban en contravía de la anhelada pacificación nacional. Algunos eran imputables al propio gobierno o a sus agentes, otros hacían parte de las estrategias partidistas de…
p. 198
34Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 652 fragmentos
[52]despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…
p. 65
[53]despectivo respecto de los grupos armados, denominándolos “guerrillas rodadas”, mientras que utilizaba un vocabulario po- pulista en favor de la ciudadanía (Presidencia, 1954) entregando mercados, ofre- ciendo derechos a las mujeres e instando a la ciudadanía a apoyar al ejército con visión patriótica, de libertad y…
p. 65
35Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 1261 fragmento
[57]Prensa, 1946, con la imagen de Antonio Nariño. 126 Nueva Historia de Colombia. Vol. VI Laureano Gómez con periodistas de "La Defensa", de Medellín, en 1945: Juan Mejía, Alberto Giralda López, Ovidio Rincón Peláez, Julián Uribe Cadavid, Bernardo Naranjo, Belisario Betancur, Joaquín Rincón Peláez y Luis Guillermo…
p. 126
36Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 4051 fragmento
[58]Darío Fem ando Patiño, Efraín Pachón, Ernesto Duarte y Femando Cortés. Actuán en el departamento gráfico José del Carmen Robayo, Félix Tissnes y Tito Casas. Caricaturistas: Juan Cárdenas, Rubens, Luisé, Camilo Ramírez. Durante los últimos meses del gobierno del general Rojas, pasó días amargos debido a la censura de…
p. 405
37Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 113, 1192 fragmentos
[60]culminar en 1954, fecha en la que supuesta- mente el bipartidismo se haría cargo de la situación, Rojas fue reele- gido para un nuevo período de cuatro años por la Asamblea Nacional Constituyente, que había reemplazado al Congreso desde su cierre en 1949. Rojas alegó, no sin cierta razón, que si liberales y…
p. 113
[68]entre sus seguidores. Por eso, desde antes de derrocar al “dictador”, ya habían hallado una fórmula para poner fin a las arraigadas luchas bipartidistas: conservadores y liberales se repartirían milimétricamente el poder. Por una parte, alternarían la Presidencia durante dieciséis años, de manera que cada partido…
p. 119
38Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 601 fragmento
[62]acuerdo político fue la reorganización del país luego del período presidencial del general Gustavo Rojas Pinilla, cuyo mandato se había convertido en un tercer partido capaz de desplazar a los dos tradicionales. Este hecho, unido al deseo de terminar con el periodo conflictivo de la Violencia, generada por la…
p. 60
3930 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 2141 fragmento
[63]de su presupuesto de gastos generales en educación pública. Artículo 13: En adelante las reformas constitucionales solo podrán hacerse por el Congreso. La Junta Militar siguió legislando: Artículo 2: En el plebiscito tendrán derecho a participar las mujeres y varones colombianos mayores de 21 años”. El resultado del…
p. 214
40Memorias dispersasHumberto De La Calle Lombana · 2021 · p. 271, 2882 fragmentos
[66]popular. [Los miembros de La Junta] no pueden estar ejerciendo el gobierno de acuerdo a la Carta, con las leyes preexistentes, con los estatutos anteriores, ni menos aún con la dictadura… Ningún mito entraba su misión, que es la de interpretar la opinión de los colombianos y satisfacerla en una exigencia que respalda…
p. 271
[74]Comunista fue legalizado y actuó electoralmente bajo otras denominaciones. Para la elección intermedia funcionaron al menos cinco grandes maquinarias políticas: La Dirección Nacional Liberal, el Directorio Conservador Unionista, la Dirección Conservadora Independiente, la Alianza Nacional Popular y el MRL, el cual…
p. 288
41Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 701 fragmento
[67]dad institucional que, a su vez, permitié un notable desarrollo econémico y social. Al margen de las necesidades practicas de res- taurar la convivencia bipartidista y de librarse de la dictadura cada dia mas autocratica del general Gus- tavo Rojas Pinilla, habia, desde luego, algo mas: el reconocimiento filos6fico de…
p. 70
42Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 119, 1292 fragmentos
[69]forma de oposición: desatada contra el goblemo por facciones partidistas minoritarias. la confronta- ción se trasladóal interior de las colec- tividades, Participación adecuada y equitativa La alteración y la paridad debían concir en 1974; In reforma constitu- cional de 1968 prolongó la paridad en los cargos de la…
p. 129
[73]en lo escuela del lica- nismo, contrael parecer de López Fu= mareo, declimo la idea de una cartdi- detura liberal, prefiriendo llegar al sobre los hombros de una Con- centración Patriótica Nacional; la ad- hesión del conservafismo republi- cano concretoel proposito Sobre esta base, la administración Cayo fue una…
p. 119
43Álvaro Uribe Vélez: El Narcotraficante Nº 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 fragmento
[71]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
44Alvaro Uribe Velez El Narcotraficante # 82Sergio Camargo V. · 2008 · p. 291 fragmento
[72]para el partido liberal y así sucesivamente, durante veinte años, cerrando a la vez la compuerta, a una posible opción de un tercer partido político que pudiera entrar a competir por el poder en igualdad de condiciones. El primer presidente elegido dentro de ese acuerdo frente- nacionalista, fue el liberal Alberto…
p. 29
45De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 102, 1052 fragmentos
[75]violentamente, con una dictadura de fanéticos»?'. Pero la UTe no se declaraba neutral en asuntos industriales y su generalizado temor al comunismo hacía que tuviera tendencia a apoyar los intereses conservadores e industriales por encima de los intereses de los trabajadores. Por 10 tanto, según lo documentos del…
p. 102
[77]con FANAL en 1946, y en el de los trabajadores industriales a través de la UTe. Las acciones se llevaron a cabo, en gran parte, como medidas preventivas: para prevenir el surgimiento y la dominación de los comunistas. Para realizar una lectura clara y profunda del período histórico comprendido entre J 930 y 1950, es…
p. 105
46De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 1051 fragmento
[76]en el sector agrario, con FANAL en 1946, y en el de los trabajadores industriales a través de la UTe. Las acciones se llevaron a cabo, en gran parte, como medidas preventivas: para prevenir el surgimiento y la dominación de los comunistas. Para realizar una lectura clara y profunda del período histórico comprendido…
p. 105
47Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 1191 fragmento
[78]la UTC. Otro factor que muestra que el crecimiento de la uTc no fue simplemente a expensas de la CTC es que en 1956 tenía ya 547 sindicatos contra 471 que tenía la CTC en 1947 1 h. El factor que más favoreció a la nueva confederación fue la Ley 6.a de 1945. Como se explicó en un capítulo anterior, antes de abando- nar…
p. 119
48Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 2261 fragmento
[79]«Colombia en la Era Clásica del “Desarrollo Hacia Adentro” 1930-74» en Ocampo, José Antonio. Cárdenas, Enrique y Thorp, Rosemary. (comp.) Industrialización y Estado en la América Latina, México: Fondo de Cultura Económica. Ocampo, José Antonio, (Comp.), 1987, Historia Económica de Co- lombia. Bogotá: Tercer Mundo…
p. 226