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Hecho histórico · Colonia · 1600–1780

Castellanización, disolución de resguardos y censo de 1778 en el Nuevo Reino de Granada

Entre 1770 y 1778, la Corona española impulsó un programa articulado de reingeniería colonial en el Nuevo Reino de Granada: la real cédula de castellanización de 1770, las visitas de tierras y la extinción de resguardos indígenas entre 1775 y 1780, y el primer censo confiable del virreinato en 1778, compusieron una sola maquinaria fiscal, territorial y racial que disolvió el orden corporativo indígena y construyó un nuevo sujeto colonial individualizado.

Castellanización, disolución de resguardos y censo de 1778 en el Nuevo Reino de Granada
10 de mayo de 1770 – 1778
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
10 de mayo de 1770 – 1778
Dónde
Tunja, Popayán, Nueva Granada, La Guajira, Aranjuez, Santafé de Bogotá, España
Protagonistas
Carlos III de España, Francisco Antonio Moreno y Escandón, Manuel Guirior, Andrés Berdugo y Oquendo, José María Campuzano y Lanz, José de Gálvez, Compañía de Jesús
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. Colapso demográfico indígena: la provincia de Tunja pasó de cerca de 215.000 indígenas en 1537 a apenas 25.000 en 1757, una reducción del 90%, que tornó ficticia la titulación colectiva de los resguardos y generó una desproporción entre tierras disponibles y población nativa.
  2. Penetración mestiza y arrendamiento ilegal de resguardos: desde mediados del siglo XVIII era práctica corriente arrendar tierras de resguardo a foráneos, y en los antiguos pueblos de indios el 80 o 90% de la población era ya culturalmente mestiza, erosionando la base social del orden dual español-indio.
  3. Programa borbónico de absolutismo administrativo: los ministros de Carlos III diagnosticaron que el Imperio habsburgo había sido laxo en el control territorial y la recaudación, y respondieron con la expulsión jesuita de 1767, la reorganización de rentas y la supresión de intermediaciones corporativas —doctrineros, caciques, lenguas generales— que hacían opaca la relación entre el vasallo y la Corona.
  4. Lógica fiscal de maximización de ingresos: el sistema tributario indígena, sostenido sobre padrones desactualizados y mano de obra menguante, era insostenible; la disolución de resguardos y la castellanización buscaban convertir al indio corporativo en contribuyente monetario individualizado intercambiable con cualquier otro vasallo.
10 de mayo de 1770 – 1778Castellanización, disolución de resguardos y censo de 1778 en el Nuevo Reino de Granada

Consecuencias

  1. Disolución y remate de la mayoría de los resguardos de la antigua área chibcha entre 1775 y 1780: las tierras pasaron en parte a acrecentar el latifundio de haciendas vecinas y en parte fueron rematadas entre pobladores mestizos, dando origen a economías campesinas de minifundio y consolidando una nueva estructura agraria.
  2. Desaparición jurídica del indio como corporación diferenciada: la castellanización, combinada con la extinción de corregimientos y la reinterpretación fiscal del resguardo, disolvió la categoría jurídica que sostenía el estatuto separado de las comunidades indígenas y el sistema de tributo colectivo que había financiado el régimen colonial durante dos siglos.
  3. Primer censo confiable del virreinato (1778-1780): registró que los mestizos constituían el 46% de la población, los blancos el 26%, los indígenas el 20% y los esclavos el 8%, con poco más de 150.000 indios sobre una población preconquista estimada en más de tres millones, produciendo evidencia empírica de la mestización que la Corona no podía ignorar.
  4. Desplazamiento del monopolio narrativo sobre las comunidades indígenas: un mayor número de funcionarios laicos comenzó a producir escritos sobre las poblaciones nativas, sustituyendo parcialmente el control informativo de las órdenes religiosas y sentando las bases de una administración colonial de corte secular e ilustrado.
  5. Construcción del sujeto colonial tardío: el ciclo 1770-1778 produjo un vasallo castellanohablante, estadísticamente contable e individualmente tributario, cuya existencia prefiguró las categorías sociales y agrarias que heredaría la república colombiana en el siglo XIX.
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La clave interpretativa

Por qué importa

El ciclo 1770-1778 no fue una serie de medidas aisladas sino un programa coherente de reingeniería del orden colonial que transformó irreversiblemente la estructura social, territorial y fiscal del Nuevo Reino de Granada. La articulación entre política lingüística, disolución de resguardos y censo demográfico revela cómo el absolutismo ilustrado borbónico convirtió la realidad demográfica del mestizaje —que operaba desde abajo sin decreto alguno— en argumento jurídico para desmantelar las protecciones corporativas indígenas, con consecuencias que se prolongaron en la estructura agraria y en las categorías raciales de la Colombia republicana. Entender este ciclo es indispensable para comprender el origen del minifundio campesino, la desaparición de gran parte de los resguardos orientales y la forma en que el Estado colombiano heredó una población ya clasificada, contada y despojada de sus tierras colectivas.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

La real cédula de castellanización de 1770

El 10 de mayo de 1770, en Aranjuez, Carlos III firmó una real cédula que ordenaba extinguir las lenguas indígenas en sus dominios americanos y establecer el castellano como única lengua de doctrina, comercio y trato civil. La disposición, breve en su literalidad, arrastraba consigo un programa: convertir al indígena en vasallo tributario individualizado, borrar la intermediación corporativa de las órdenes religiosas que administraban las "lenguas generales", y hacer visible ante la Corona una población hasta entonces gobernada mediante intérpretes, doctrineros y caciques. En el Virreinato del Nuevo Reino de Granada, la cédula llegó a un territorio donde ocho o nueve de cada diez habitantes de los antiguos pueblos de indios eran ya culturalmente mestizos, donde la población nativa había caído en dos siglos cerca del 90% en la provincia de Tunja, y donde una generación de funcionarios ilustrados estaba a punto de traducir esa realidad demográfica en una demolición jurídica. Entre 1770 y 1778, la política lingüística borbónica, las visitas de tierras, la extinción de corregimientos y el primer censo confiable del virreinato compusieron una sola maquinaria: la reingeniería del orden colonial en clave fiscal, territorial y racial.

El mundo del que brota la cédula

Cuando Carlos III firma la cédula de 1770, el orden colonial hispanoamericano lleva casi dos siglos administrando la diversidad indígena mediante una arquitectura pactista: encomienda, resguardo, doctrina en lengua nativa, tributo colectivo e intermediación cacical. Ese edificio, levantado en su forma canónica entre 1595 y 1642 con la fundación de la mayoría de los resguardos, presuponía una realidad demográfica que había dejado de existir.

Las cifras que las autoridades borbónicas comienzan a manejar en la segunda mitad del siglo son concluyentes. La provincia de Tunja, corazón chibcha del virreinato, pasó de cerca de 215.000 indígenas en 1537 a apenas 25.000 en 1757: una caída del 90% en dos siglos, con la cuarta parte consumada en los primeros veinticinco años tras la conquista. Popayán se derrumbó en proporción semejante en apenas 68 años; Cartago, casi por completo, en cincuenta. Sobre ese vacío avanzó, desde fines del siglo XVI, la ocupación silenciosa: ganado de terratenientes entrando en los resguardos, mestizos hispanizados casándose, arrendando o simplemente asentándose en tierras cuya titulación colectiva se hacía cada vez más ficticia. Hacia mediados del siglo XVIII, arrendar tierras de resguardo a foráneos era práctica corriente aunque legalmente prohibida, y los indios que quedaban recurrían a esos arriendos para pagar el tributo que la Corona seguía exigiendo sobre padrones desactualizados.

Sobre esa base social operan las reformas borbónicas. Los ministros de Carlos III comparten un diagnóstico: el Imperio habsburgo fue laxo en el control territorial y en la recaudación, permitió la formación de jurisdicciones opacas —las reducciones jesuíticas del Orinoco y el Paraguay, imposibles de vigilar por las autoridades reales— y dejó que la Iglesia acumulara patrimonios y personerías que competían con la soberanía real. La respuesta es un absolutismo administrativo: expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, reorganización de rentas, creación de estancos, expediciones militares contra indios soberanos del Darién y La Guajira bajo la dirección de José de Gálvez, y una presión fiscal que llevará la carga tributaria del 2,9% del PIB antes de las reformas a un pico cercano al 10,4% en algún quinquenio de las décadas finales del siglo.

La lengua entra en ese cálculo. En la práctica misional del Nuevo Reino y del Orinoco, la doctrina se enseñaba por la mañana en la lengua natural del indígena y por la tarde en castellano: una división que las instrucciones para misioneros glosaban con nitidez —lo primero era servicio a Dios, lo segundo servicio al Rey—. Esa dualidad, tolerable bajo los Austrias, se vuelve intolerable bajo los Borbones. Mantener la lengua general implicaba mantener al doctrinero como intermediario insustituible, al resguardo como unidad corporativa, al indio como categoría jurídica separada del vasallo común. La castellanización, en clave ilustrada, no era pedagogía: era supresión de una intermediación.

La cédula de 1770 y su despliegue

La disposición firmada en Aranjuez ordenaba, en términos generales, que se estableciera la lengua española en las misiones y pueblos de indios como mandato real, extinguiendo el uso de las lenguas generales en la enseñanza, la administración y el trato civil. La cédula recogía preocupaciones acumuladas desde mediados de siglo y respondía a la nueva doctrina regalista sobre la soberanía cultural: un solo rey, una sola fe, una sola lengua.

Su aplicación en el Nuevo Reino de Granada correspondía al virrey Manuel Guirior, que gobernaba desde 1773, y a un aparato asesor del que era pieza central Francisco Antonio Moreno y Escandón, criollo, fiscal protector de indios y uno de los mayores promotores de la reforma ilustrada en el virreinato entre 1764 y 1780. Moreno intervino en la reforma de hospicios, en la renta de salinas y, sobre todo, en la política indigenista. Su figura condensa la paradoja del ilustrado americano: defensor de indios en la retórica jurídica, arquitecto de la disolución de los resguardos en la práctica administrativa.

La estrategia práctica de castellanización no era brutal. Las instrucciones para misioneros del Orinoco recomendaban explícitamente incentivos materiales —premios, regalos, obsequios— y no el rigor ni el castigo para atraer a los indios adultos al aprendizaje del castellano. La violencia del proceso residía en otro lugar: en el desplazamiento del sujeto que hasta entonces había gestionado el trato con las comunidades. Con la expulsión jesuita de 1767 ya consumada, y con el clero regular concebido en general como entidad "díscola" por su obediencia a autoridades internacionales fuera de España, la castellanización pasó cada vez más a manos de funcionarios laicos y del clero secular sujeto al Real Patronato. Es en este momento cuando un mayor número de funcionarios españoles laicos comienza a escribir sobre las comunidades indígenas, desplazando parcialmente el monopolio narrativo de las órdenes religiosas.

En las escuelas de indígenas establecidas en encomiendas y pueblos, la enseñanza combinaba el español, la religión y actividades manuales; sobre los esclavos no pesaba obligación educativa alguna más allá de la evangelización. La asimetría era programática: al indio se le construía como vasallo perfectible, sujeto a tributo y trabajo; al esclavo, como propiedad.

Las visitas de tierras: el eslabón entre lengua y tierra

Mientras la cédula lingüística se desplegaba, un segundo movimiento avanzaba en paralelo. En 1755, Andrés Berdugo y Oquendo había visitado los pueblos y resguardos de las jurisdicciones de Tunja y Vélez. Su informe fue el punto de partida del ciclo que conduciría a la extinción de los resguardos en la provincia. Berdugo constató lo que las cifras anunciaban: los indígenas habían disminuido a la mitad respecto al momento en que se les otorgaron los resguardos, mientras la población mestiza y vecina había crecido desproporcionadamente. Los indios disponían nominalmente de la totalidad de las tierras originalmente asignadas, pero no podían aprovecharlas; las arrendaban a mestizos sin beneficio real, y los tributos se cubrían con dificultad creciente.

Ese argumento —tierras excedentes en manos de una minoría indígena menguante— quedaría como matriz de todo el razonamiento posterior. En 1772, Moreno y Escandón confirmó por su cuenta la relajación de la segregación racial y el avance de la mestización en la región. Dos años más tarde, la Cédula Real de 1774 ordenó la extinción de corregimientos pequeños. El texto no mencionaba explícitamente la extinción de pueblos de indios, pero Moreno interpretó extensivamente su alcance para incluirla, arguyendo que la política segregacionista era inviable cuando los vecinos mestizos superaban en diez veces a los indios en los mismos pueblos. La operación era jurídica y de largo aliento: lo que la cédula callaba, el fiscal lo decía en su nombre.

Impedido para ejecutar personalmente la comisión, Moreno delegó la ejecución en José María Campuzano y Lanz, corregidor interino de Tunja, quien actuó conforme a instrucciones precisas redactadas por Moreno en agosto de 1776. Entre 1775 y 1780 se produjo la disolución y el remate de la mayoría de los resguardos de la antigua área chibcha. En algunos casos, las tierras acrecentaron el latifundio de las haciendas vecinas; en otros, fueron rematadas entre pobladores mestizos, dando origen a economías campesinas de minifundio. Una modalidad recurrente de despojo fue la concentración previa de varios resguardos en uno solo, generalmente distante de los centros poblados y en tierras de menor calidad, para luego vender las áreas desocupadas.

En 1777 se realizó la venta de resguardos en Popayán. En 1779, los indígenas del resguardo de Beteitiva fueron trasladados por orden de Campuzano. Cada uno de estos actos administrativos podía justificarse con el argumento demográfico —los indios son pocos, las tierras muchas, la desproporción irracional—, pero también con un argumento cultural: los habitantes de esos pueblos ya no son "indios puros", hablan castellano en mayor o menor grado, viven mezclados con mestizos, han perdido la especificidad que justificaba el estatuto separado. El primer argumento venía de Berdugo. El segundo lo hacía posible la cédula de 1770.

Lo que la castellanización hacía posible

La castellanización no causó la disolución de los resguardos: la habilitó. La disolución respondía ante todo a fuerzas estructurales que operaban con plena eficacia sin necesidad de cobertura decretal: el colapso demográfico, la penetración mestiza, la voracidad latifundista por tierra y mano de obra barata, y una lógica fiscal borbónica que buscaba maximizar ingresos por todos los medios disponibles. Cuando Moreno y Escandón argumentó para extender el alcance de la Cédula de 1774, invocó números y no lenguas.

Pero la política lingüística proveía el vocabulario que traducía esa realidad demográfica en argumento jurídico. Un indio que hablaba castellano, vivía junto a mestizos, arrendaba sus tierras a foráneos y pagaba el tributo con dinero obtenido como jornalero, ¿en qué sentido seguía siendo indio? La categoría jurídica del resguardo suponía una diferencia cultural sustantiva que la Corona misma se había encargado de erosionar. Extinguir la lengua general no producía la desaparición del indio como tal, pero sí la del indio como corporación diferenciada: un vasallo castellanohablante, individualizado, contribuyente monetario, era intercambiable con cualquier otro vasallo del Rey.

La política borbónica trabajaba con dos herramientas complementarias sobre un mismo objeto. Una era demográfica y económica: la penetración mestiza, el colapso indígena, la presión latifundista, todo lo que ocurría sin que ningún decreto lo ordenara. Otra era jurídica: la castellanización, la extinción de corregimientos, la reinterpretación fiscal del resguardo. La primera operaba desde abajo, sin que la Corona pudiera detenerla aunque quisiera. La segunda operaba desde arriba, dando forma jurídica a lo consumado y ampliando su alcance mediante interpretaciones extensivas. Separar ambas dimensiones falsea el proceso; solo juntas explican por qué el ciclo 1770–1780 fue tan rápido y tan irreversible.

El censo de 1778: el vasallo hecho número

El 10 de noviembre de 1778, Carlos III ordenó un padrón general de vasallos que en el Nuevo Reino de Granada se ejecutó entre 1778 y 1780. Los resultados componen la primera radiografía confiable de la población del virreinato: los mestizos de toda clase eran casi la mitad, los blancos poco más de una cuarta parte, los indígenas una quinta y los esclavos el resto. En cifras absolutas, poco más de 150.000 indios aparecen en un territorio cuya población, antes de la conquista, había sido probablemente superior a los tres millones.

El censo consumó tres operaciones. Produjo evidencia empírica de la mestización: casi la mitad de la población escapaba a las categorías clásicas del orden colonial y no cabía en el sistema dual español-indio sobre el que se había construido el régimen. Ratificó el colapso indígena en cifras que la Corona no podía seguir ignorando: el sistema tributario indígena, que había sostenido buena parte de los ingresos fiscales durante dos siglos, se extinguía con sus contribuyentes. Y, sobre todo, convirtió a la población en magnitud contable, individualizada por hogar, medible por casta, susceptible de ser gravada de manera uniforme.

La coincidencia temporal entre la cédula de 1770 y el censo de 1778 no es casual, y la conexión institucional es rastreable. Ambas medidas fueron impulsadas desde la misma Secretaría de Indias y respondían a un mismo programa de gobierno directo: eliminar las intermediaciones que hacían opaca la relación entre el vasallo y el Rey. La castellanización removía al doctrinero-intérprete; el padrón removía al cacique-recaudador. En el Nuevo Reino, los funcionarios que instrumentaron una y otro pertenecen al mismo círculo: el virrey Manuel Antonio Flórez, sucesor de Guirior, ejecutó el censo con los corregidores y curas párrocos que en la década anterior habían recibido las instrucciones sobre castellanización, y esos mismos curas párrocos fueron quienes levantaron los padrones parroquiales sobre los que se construyó la cifra virreinal. Una medida producía un sujeto lingüísticamente uniforme; la otra, un sujeto estadísticamente contable. Entre ambas, las visitas de tierras y la disolución de los resguardos deshacían la unidad territorial que había hecho posible la existencia jurídica separada del indio.

El vasallo que emerge al final del ciclo es la producción concreta de la reforma borbónica: habla castellano, figura en un padrón, ha perdido el resguardo colectivo. Vende su fuerza de trabajo para pagar tributos. Compra en los estancos reales el tabaco y el aguardiente que la Corona monopoliza. No es residuo del proceso: es su producto.

Aceleradores coyunturales

Si las causas de fondo eran anteriores a la cédula y hubieran operado sin ella, los detonantes que precipitaron el ciclo se concentran en los años sesenta y setenta. Tres en particular. La expulsión de la Compañía de Jesús en 1767 removió un obstáculo institucional decisivo: la orden que más había defendido la existencia separada de comunidades indígenas administradas en sus propias lenguas. La llegada al gobierno de una nueva generación de administradores ilustrados —Guirior como virrey, Moreno y Escandón como fiscal, más tarde Antonio Caballero y Góngora y José de Gálvez desde el Ministerio de Indias— trajo la convicción de que la reforma total del régimen indiano era posible y urgente. Y la escalada fiscal, que multiplicaba varias veces la carga tributaria respecto al nivel prerreforma, exigía sujetos tributarios individualizados en lugar de comunidades corporativas con inmunidades y exenciones. La cédula de 1770 y la de 1774 son piezas de ese engranaje, no impulsos aislados.

Detrás de los latifundistas que presionaban por la supresión de los resguardos había algo más que hambre de tierra: buscaban, sobre todo, obligar a los indígenas a vender su fuerza de trabajo en las haciendas a salarios reducidos. Los actores del proceso operaron dentro de estructuras que los condicionaban tanto como ellos las moldeaban. Moreno y Escandón —criollo, defensor de indios en la retórica jurídica, promotor de las reformas ilustradas y a la vez arquitecto administrativo de la disolución de los resguardos— no se explica por vicio moral ni por lealtad ciega a Madrid: encarna la contradicción del ilustrado americano que, formado en el discurso jurídico protector, ejecuta la reforma que aniquila los objetos de esa protección. Campuzano y Lanz, como corregidor interino de Tunja, aplicó criterios que no se limitaban estrictamente a los umbrales formales previstos por la Cédula de 1774. La presión de la creciente población mestiza sobre los resguardos operó como factor decisivo en la ejecución práctica de las disoluciones.

Consecuencias inmediatas: estallidos y reingeniería

El ciclo 1770–1778 no cerró en silencio. Sus efectos inmediatos se manifestaron en dos planos simultáneos.

En el plano social y económico, la disolución de los resguardos produjo una reorganización profunda del mundo rural. Los indígenas desplazados se incorporaron como trabajadores asalariados, peones, aparceros y arrendatarios en las haciendas, o migraron a los centros urbanos. Los hacendados, que hasta entonces habían dependido de mecanismos indirectos —tributo pagado en trabajo, alquiler de indios útiles a través del cacique—, comenzaron a ofrecer salarios en dinero y terrenos donde los indios pudieran establecerse, asegurando así una fuente continua de mano de obra permanente adscrita a la tierra por deuda y costumbre. El sistema de concertados prolongó bajo forma salarial la sujeción que antes había sido tributaria. La política colonial sobre el "vagabundaje" indígena, insistente en esta época, era el complemento ideológico de esa transformación: no una preocupación genuina por la ociosidad, sino un instrumento para forzar la aceptación del trabajo asalariado en las nuevas haciendas.

La estructura agraria heredada de este proceso —latifundio y minifundio con rígida estratificación socio-racial— quedaría fijada durante más de un siglo en las regiones donde había existido población indígena abundante: Cundinamarca, Boyacá, Nariño, partes de Tolima y Huila. La pequeña propiedad campesina se consolidó en zonas altas donde no había habido comunidades indígenas organizadas y en vertientes con condiciones para el desarrollo de una economía familiar. En las antiguas áreas de resguardo, en cambio, la concentración de tierra y la dependencia laboral marcarían el patrón agrario durante generaciones.

En el plano político, la presión fiscal borbónica encontró su límite en 1781. Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, regente visitador, había restablecido el impuesto de la armada de Barlovento y extendido cargas fiscales sobre sal, tabaco, textiles y algodón desde 1778. La reorganización del estanco del tabaco había establecido cuatro zonas de cultivo autorizadas —Ambalema, Girón, Pore-Nunchía y Palmira— y seis administraciones de distribución, excluyendo a numerosos pueblos que antes cultivaban libremente. La reducción del precio de compra al campesino, el aumento del precio de venta y la represión de las siembras "ilegales" precipitaron la explosión. El 16 de marzo de 1781, Manuela Beltrán rompió el edicto sobre los nuevos impuestos en Socorro y detonó la rebelión de los Comuneros. El movimiento se extendió por el nororiente del virreinato, movilizó criollos, mestizos e indígenas, y estuvo cerca de tomarse Santafé.

La participación indígena en la rebelión comunera fue significativa pero no motriz. Los resguardos, en el ocaso de la Colonia, se encontraban grandemente debilitados como resultado de su prolongada lucha con el colonizador. La resistencia indígena ante las reformas había adoptado múltiples formas —pleitos y peticiones legales, invocación de ordenanzas, resistencia armada ocasional—, pero la fragmentación producida por la disolución de los resguardos disminuyó la capacidad de acción colectiva. La élite criolla, por su parte, no mostró interés en reivindicar a la población indígena y prefirió mantener nexos culturales con Europa; esa distancia contribuiría, décadas más tarde, a que muchos indígenas rechazaran el movimiento independentista.

Consecuencias de largo plazo: el sujeto colonial tardío

Lo que se produce entre 1770 y 1778 no es un simple ajuste administrativo sino la construcción de un sujeto colonial tardío que sobrevivirá a la propia Colonia. Ese sujeto se define, ante todo, por su uniformidad lingüística tendencial: la castellanización, aunque incompleta en el corto plazo, marca el punto a partir del cual las lenguas indígenas dejan de ser reconocidas por el Estado como vehículos legítimos de administración, doctrina o justicia. La consecuencia es un empobrecimiento cultural masivo y una asimetría estructural entre el vasallo hispanohablante y el hablante de lengua nativa, condenado a la subordinación o a la desaparición pública.

A esa uniformidad se suma una individuación fiscal antes impensable. El resguardo había sido una unidad tributaria colectiva; el vasallo del censo de 1778 es contribuyente uno a uno, medible, gravable, susceptible de ser sometido a estancos, monopolios y alcabalas. La reingeniería fiscal borbónica hubiera sido imposible sin esa individualización previa, y la propia individualización hubiera carecido de eficacia sin una lengua común en la que interpelar al contribuyente.

El nuevo sujeto es, además, territorialmente desarraigado o subordinado. La disolución de los resguardos privó a las poblaciones indígenas de la base material que había sostenido su relativa autonomía. El indio que sobrevive al ciclo es peón, aparcero, jornalero o pequeño propietario disperso, no miembro de una corporación con tierras propias. La estructura de latifundio y minifundio que caracterizará al agro colombiano durante el siglo XIX y buena parte del XX se afinca en este momento.

Y es, finalmente, racialmente ambiguo. La categoría de "indio" pierde nitidez cuando ocho o nueve de cada diez habitantes de los antiguos pueblos son ya culturalmente mestizos. Hacia fines del período colonial, casi todos los "indios" de los resguardos del oriente colombiano son culturalmente mestizos, y buena parte de los del sur también. El proceso deja como sedimento una sociedad de castas cuya rígida jerarquía racial coexiste con una realidad biológica y cultural profundamente mezclada, tensión que atravesará el siglo XIX republicano.

El despojo iniciado entre 1775 y 1780 no se detuvo con la independencia. La extinción definitiva de los resguardos culminó a mediados del siglo XIX, en un ciclo republicano que retomó los argumentos ilustrados —civilización, ciudadanía, propiedad individual— para completar lo que la reforma borbónica había iniciado. Que la República liberal se encontrara con el trabajo previo hecho no es accidente: las categorías con que operó fueron, en muchos casos, las mismas que Moreno y Escandón había forjado.

El eco largo de una década

El ciclo 1770–1778 muestra cómo las reformas culturales y las materiales se sostienen mutuamente sin necesidad de coordinación explícita. La cédula de castellanización no ordenó la disolución de los resguardos, y la Cédula de 1774 no mencionó la extinción de pueblos de indios. Sin embargo, entre ambas y en el tiempo que las separa, se produjo una transformación del orden colonial cuyos efectos estructurales llegan hasta el presente. La distribución de la tierra en las regiones andinas, la debilidad histórica de las lenguas indígenas frente al Estado, la asimilación forzosa como paradigma implícito de la política indigenista republicana, la estratificación socio-racial del campo colombiano: todo eso hunde sus raíces en la reingeniería borbónica de esta década.

Importa también porque muestra cómo se construye un sujeto colonial cuando el imperio ya no confía en los intermediarios que le habían servido durante dos siglos. Los Habsburgo habían gobernado el Nuevo Reino de Granada a través de doctrineros, caciques, corregidores y encomenderos, aceptando que la diversidad de lenguas y comunidades era un dato irreductible del territorio. Los Borbones ilustrados se propusieron gobernar por encima de esos intermediarios, fabricando un vasallo uniforme al que se pudiera hablar directamente en castellano, gravar directamente en dinero, contar directamente en el padrón. Ese proyecto era, en su ambición, moderno. En su ejecución, fue devastador para las poblaciones que quedaron atrapadas entre la vieja arquitectura colonial en descomposición y la nueva burocracia estatal en construcción.

La política lingüística de 1770 no fue una medida cultural aislada ni un simple acto de policía idiomática. Fue el gesto inaugural de una operación mayor: la producción del vasallo tributario individual como forma acabada del súbdito colonial tardío. Que esa operación se ejecutara a través de fiscales criollos como Moreno y Escandón, y no solo desde Madrid, indica hasta qué punto la Ilustración borbónica encontró en América agentes dispuestos a traducirla, ampliarla y aprovecharla con mano propia. La independencia, cuarenta años después, heredaría los sujetos y las estructuras que este ciclo había producido, sin desmontar sus fundamentos. Si algo enseña la década que va del decreto lingüístico al primer censo del virreinato es que la modernidad estatal en estos territorios no comenzó con el grito de 1810 sino antes, en las oficinas donde se firmaban cédulas y se levantaban padrones: entre Aranjuez, Tunja y Santafé, un vasallo nuevo estaba siendo construido sin proclama y sin testigos.

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La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

30 documentos · 50 fragmentos
01El Orinoco ilustradoJoseph Gumilla · 2016 · p. 279, 7672 citas
[1]aquello mismo, que les importa, no sólo para su provecho espiritual, sino también para el temporal, porque en sintiendo la menor carga u opresión, luego se huyen para evitarla. v. Por lo que, aunque conviene establecer la doctrina de los párvulos todos los días, mañana y tarde, lo que con- seguirá, usando de industria…p. 767
[42]indio frecuentaba mucho el ir a la iglesia a confesar y comulgar, que oía Misa todos los días, etcétera, y sólo por tantear el fondo de su Fe, le dijo un día estas palabras: «Yo, hijo mío, ¿no entiendo ni comprehendo cómo habiéndote criado entre la idolatría de tus padres, la puedes haber abando- nado ya tan de raíz…p. 279
02Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 74, 842 citas
[2]a poco el n ú mero de espa ñ oles en los principales cargos, en particular al mando de tropas, como los gobernadores, que ya para 1794 eran casi todos espa ñ oles. Los cabildos, con regidores que casi siempre compraban sus puestos, siguieron en manos de los crio llos, a pesar de algunos intentos de los virreyes de…p. 84
[15]o “ cuarterones ”, agrupadas en los censos co mo “ mestizos ”, “ castas ” o “ libres ”. En efecto, ya para 1778 casi la mi tad de la poblaci ó n del Nuevo Reino figuraba como mestiza, y mu chos de los que aparec í an como ind í genas, blancos o incluso esclavos eran mestizos. En el censo de ese a ñ o los indios fueron…p. 74
03Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 101 cita
[3]Las XVIII reformas borbónicas, buscando obtener un clero completamente dócil y controlable por la Corona, concibieron a las órdenes religiosas como entidades díscolas, debido a la gran independencia mostrada durante la época de los Habsburgo (siglos y) y a que eran dirigidas por autoridades XVI XVII internacionales,…p. 10
04Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · p. 28, 414 citas
[4]que uno de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser…p. 28
[5]de los principales ilustrados españoles fue José Celestino Mutis, sacerdote y botánico autodidacta que se había instalado en 1761 en la Nueva Granada. A su alrededor se inició la formación de una nueva imagen de nuestro territorio, la de un espacio enormemente rico en recursos naturales que podrían ser utilizados…p. 28
[16]mulatos; diez años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se…p. 41
[17]años después se calcula una población de 750.000 indígenas, 10.000 mestizos y blancos y 15.000 negros. En el primer censo confiable (1778-1780) solo aparecen un poco más de 150.000 indios cuando el total de la población probablemente había sido superior a tres millones (Martínez 2010). Si hoy se reprodujera ese…p. 41
05Gente negra en Colombia. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el PacíficoOlivier Barbary, Fernando Urrea · 2004 · p. 2991 cita
[6]que el régimen colonial preveía el establecimiento de escuelas para los indígenas que formaban parte de las "encomiendas" con el objetivo de enseñar- les el español, la religión y algunas actividades manuales, para los esclavos no existía ninguna obligación de parte de los amos en este sentido, salvo la evange-…p. 299
06Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 98, 1012 citas
[7]sociedades primitivas se acercaban a lo que habían sido las sociedades europeas en el pasado: John Locke había a afirmado que los primitivos americanos representaban el pasa- do de Europa. Las colonias se abrieron modestamente a la visita de europeos inte- resados en el asunto, animados por la idea de que la cultura…p. 98
[50]la Independencia fue otro factor que quizá no permitió un campo más fértil para que la élite criolla exaltara las ‘cuali- dades’ de la raza indígena. Además, la ‘defensa’ de América de las calumnias de Buffon y otros ilustrados se dejaba de un lado, porque la nueva élite no estaba del todo interesada en romper los…p. 101
07Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 82, 271, 4663 citas
[8]ordenó que los indios tuvieran tierras conti nuas, sin interpolación de las de los españoles, y, para obligarlos a concen trarse, recortó los extremos distantes de los resguardos142. LAEXTINCIÓN DE LOS RESGUARDAS EN.LA PROVINCIA DE TUNJA L avisita de Verdugo y Oquendo, en 1755, suscitó una serie de cuestiones que…p. 271
[10]pueblos indígenas desde 1602 y, de paso, a la pérdida de sus resguardos. Moreno y Escandón había sido comisionado para llevar a cabo las ta reas administrativas que suponía el cumplimiento defla Cédula de 1774. Sin embargo, por hallarse impedido, el fiscal comisionó esta labor a José María Campuzano y Lanz, corregidor…p. 82
[20]de hecho cualquier prohibición, y fue así como se convirtieron en arrendatarios o poseedores de los resguardos indígenas. La reducción secular de la población indígena (a un 10% de lo que había sido originalmente) hizo ceder, finalmente, el prejuicio. En el siglo XVIII se experimentaron nuevas formas de organización…p. 466
08Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 491 cita
[9]del Valle de Suaza —Bogotá, 1943, 1944, 1948, respectivamente—, aunque se refie- ren a regiones excéntricas, y principalmente a la época postcolonial, dan luz sobre la naturaleza y la marcha de esta pugna. 13 «Otra clase hay de gentes que se llaman blancos… Unos, entre ellos son labradores, que en el Reino se llaman…p. 49
09Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2311 cita
[11]Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…p. 231
10Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 53, 1452 citas
[12]historia posterior de los resguardos y poblamientos muestra cómo los propósitos iniciales fueron deformados por los hechos históricos. Probablemente en ningún otro país de América hispana se llevó a cabo un proceso de mestización tan integral como en la Nueva Granada. En la segunda mitad del siglo xvII1, los…p. 53
[34]distribución en las provincias de Antioquia, Cartagena, Santa Marta y Mompox. El primer rematador de la renta fue el comerciante de Honda José Mesa Armero, quien pagó por ella la suma de 50.000 pesos anuales. Este sistema de administración privada duró hasta 1774, cuando el virrey Solís estableció la administración…p. 145
11Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 21, 482 citas
[13]y se remataron tierras. El despojo se inició cuando se concentraron varios resguardos en uno solo, generalmente distantes de los centros poblados y en tierras de menor calidad (Liévano Aguirre, 2002)3. Con la descomposición de los resguardos se fue formando el trabajo a sa lariado al que se incorpora el indio y una…p. 21
[29]indígenas acudían a vender su fuerza de trabajo para cubrir los tributos con el salario obtenido; la economía monetaria empezó a introducirse en estos núcleos de economía natural y las ventas de tierra por la Corona a partir del siglo XVIII y el robo descarado de ellas por los terratenientes vecinos fueron reduciendo…p. 48
12The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 971 cita
[14]condemned Spain's backwardness in matters scientific and held as his first principle the abandonment of the suppositions and systems of the Peripatetics. Apparently the Dominicans in Bogotá considered Mutis a dangerous challenge to their authority. Taking exception to the public exposition of the Copernican system by…p. 97
13Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 190, 1964 citas
[18]de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…p. 190
[19]de Córdoba, al referirse a Cuba, ex- clamaba: «los cristianos han destruido y desterra- do de estas pobres gentes la natural generación». Cifras de la catástrofe Los datos que permiten evaluar la caída de pobla- ción indígena son escasos y fragmentarios, pero no menos impresionantes: Juan Friede calcula que la…p. 190
[39]las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…p. 196
[40]las autoridades dispusieron que los indios vivieran en pueblos con arreglo a normas fijas: una plaza mayor de 180 varas en cuadro, con una iglesia «lo mejor que pudieren», con calles rectas de 14 varas de ancho y manzanas cuadradas igual- mente de 80 varas de lado, con una casa para el cacique que «sea mayor y mejor…p. 196
14Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 32 citas
[21]existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…p. 3
[22]existían franjas de terreno de pastos para la cría del ganado menor. En América, el resguardo se implantó como una medida proteccionista que, en principio, no varió la posesión del área física ocupada por los aborígenes, pero sí estableció una limitación para muchos de estos pueblos de tradición nómada.…p. 3
15La gente de GuambíaRonald A. Schwarz · 2018 · p. 771 cita
[23]H i s t o r i a: d e s d e l a C o n q u i s t a h a s t a 1 9 7 1 emitidos en 1701 y 1720 determinaron que las encomiendas debían revertir a la Corona a la muerte de su titular (Haring 1947: 67). Bajo esta regulación la encomienda en el territorio guambiano en poder de Manuel de Belalcázar regresó a poder de la…p. 77
16Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 13, 162 citas
[24]y los resguardos, para organizar la producción agrícola de autoabaste- cimiento, así como la mita, para la extracción del oro y otros metales preciosos. La encomienda La encomienda fue una institución que se caracterizó por el poder otorgado por la Corona a un hidal- go, quien ejercía el control, cuida- do y…p. 13
[33]entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…p. 16
17Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 312 citas
[25]importaciones de esclavos y, aun así, su nivel de pro- ducción se mantendría estancado o se reduciría. La Corona bus- caba concentrar los indígenas en sitios adecuados, revivir la agricultura indígena y asignar una parte de la mano de obra dis- ponible a la agricultura, la minería, los obrajes y el transporte. En los…p. 31
[26]importaciones de esclavos y, aun así, su nivel de pro- ducción se mantendría estancado o se reduciría. La Corona bus- caba concentrar los indígenas en sitios adecuados, revivir la agricultura indígena y asignar una parte de la mano de obra dis- ponible a la agricultura, la minería, los obrajes y el transporte. En los…p. 31
18Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 1331 cita
[27]arrendatarios y les estaba vedado residir en los resguardos por no ser indios puros. Pero como muchas veces sucede, se le halló escape a la ley, y como lo muestra el caso de Soatá, muchos individuos que no eran indios entraron a vivir en los pueblos indígenas y a arrendar la tierra de los resguardos. Obsérvese, no…p. 133
19Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 2331 cita
[28]r ístasóe ld te ogpanóge ml Cntniuge en la cual no existe la propiedad individual territorial, y sí la posesión colectiva de las tierras. Está íntimamente unida a la economía familiar agrícola. Los resguardos cultiva- ban en régimen de indivisión de la propiedad, las tierras que constituyeran su respectivo territorio.…p. 233
20Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 351 cita
[30]institución eclesiástica sufrió un asalto sin precedentes, iniciado por ministros y funcionarios que se jactaban de sus ideas ilustradas. Sin embargo, esta no es la única interpretación disponible acerca de las relaciones entre Estado e Iglesia, pues también existieron miembros del clero afines a las reformas, incluso…p. 35
21Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 651 cita
[31]0,72 1,21 2,74 2,5 Impuesto/pib 2,9 % 4,7 % 10,4 % 8,4 % Fuentes: para los promedios de los quinquenios entre 1761 y 1800 en Meisel (2004); para 1810, Jaramillo, (1987) —cuenta fiscal que está posiblemente incompleta—. Los ingresos de la Corona en la última década de su dominación alcanzaron en promedio la suma de 2,…p. 65
22Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1481 cita
[32]cabeceras de las administraciones generales. El establecimien- to del monopolio directo se dio de forma gradual, y entre tanto se permitió la coexistencia de los métodos anteriores, el de arrendamiento y el de asiento por remate del estanco de aguardiente. Las diversas reformas de la renta del aguardiente fueron…p. 148
23Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 211 cita
[35]de toque de la diferenciación de la naturaleza quiteña respecto de la naturaleza neogranadina, cuyas provincias pendían directamente del distrito de gobierno del presidente de la Audiencia de Santa Fe, que en el siglo xviii fue uno de los títulos de su virrey. La naturaleza venezolana se formó tardíamente durante la…p. 21
24Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 461 cita
[36]the appointment of the uncompromising reformer José de Gálvez as minister of the Indies, throughout its American domin- ions the Crown increasingly relied on the army to pacify and colonize the still sovereign indigenous nations. In New Granada, this new frontier policy targeted the Darién and, to a lesser extent, the…p. 46
25Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 461 cita
[37]the appointment of the uncompromising reformer José de Gálvez as minister of the Indies, throughout its American domin- ions the Crown increasingly relied on the army to pacify and colonize the still sovereign indigenous nations. In New Granada, this new frontier policy targeted the Darién and, to a lesser extent, the…p. 46
26Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 69, 71, 1043 citas
[38]Más aún, las p au tas culturales españolas chocaban con el poblam iento difuso de los indígenas. En España, los cam pesinos vivían en aldeas rurales y los funcionarios de la C orona pensaron que los indígenas debían hacer lo m ism o. En pos d e estos principios, en las d écadas de los años 1560 y 1570 las a u to rid a…p. 71
[41]e cu ltu ra hispana y no tan dócil como los indígenas. La presión de blancos pobres y de libres p o r ob ten er tierra halló su ex presión en dos tipos de colonización, q u e H erm es T ovar Pinzón ha llam ado la "frontera cerrada" y la "frontera abierta". La p rim era consistía en las tierras co m unitarias indígenas…p. 104
[43]d id o s en el siglo xvi fueron débi les y dem o rad o s en la costa atlántica y en el d istrito de P opayán en el occidente, así com o en regiones inestables com o los valles del Alto M agdalena y las zonas m ineras del Cauca. Los clérigos q u e llegaban a la costa atlántica p o r lo general no perm anecían allí m…p. 69
27Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 92, 1032 citas
[44]evolucionó hacia el orden señorial pues: había indígenas que, luego de ser asigna- dos a una hacienda, permanecían en ella, prácticamente en calidad de 9 Ospina Vásquez, Industria y protección en Colombia, 1810-1930, cit., p. 14. lO Relaciones de mando, cit., p. 8. CO'\;TI'\;UDADES E'\; LA POL!TICA SOCIAL AGRARIA,…p. 92
[45]limitado la producción agrícola, los vagabundos (y también los trabaja- dores indígenas) se habrían dedicado a una agricultura de subsistencia que no habría generado un excedente que pudieran explotar los criollos. Es difícil aceptar la afirmación de Friede de que a fines del siglo XVIII la presión demográfica estaba…p. 103
28Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1651 cita
[46]poder fue mayor, debido a las caracte- rísticas de la colonización y evangelización. Cundinamarca, Boyacá, Nariño y algunas zonas del Tolima y Huila, en donde había una población aborigen abundante sobre la que se impuso la en- comienda, el resguardo y la mita, dieron lugar a una estructura de latifundio y minifundio…p. 165
29Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2351 cita
[47]deseo de participación política. En 1752, en 1764 y en 1767 se realizaron motines contra la corona; y en 1779 una sublevación de 1.000 indígenas. Se incrementaron o crearon impuestos para alimentar la guerra de España contra Inglaterra. Al Regente Visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres, le correspondió ejecutar…p. 235
30El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 154, 1662 citas
[48]a edificar mi casa no hubo quien me lo impidiese y antes si muchos lo tuvieron a bien y prácticamente el dicho Juan Manuel Quinayás. 3.°— Item si es cierto que yo me hallo sin tener terreno donde trabajar y si el dicho Manuel y sus hermanos tienen sobrantes y sin necesidad de llevarse el llano mencionado. 4.°— Item si…p. 166
[49]situa- ción están todas las minorías raciales o nacionales cuando 155 Eí ndinc ed írsta ócf ía oneffa luchan contra un fuerte y bien armado opresor. Cierto es que algunas tribus recibieron a la llegada de los españoles a los hombres blancos como a semidioses. Pero esta ilu- sión no pudo durar mucho tiempo frente a los…p. 154