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Hecho histórico · Estados Unidos de Colombia · 1863–1885

Desamortización de manos muertas y tuición de cultos

Entre 1861 y 1876, el gobierno liberal de Tomás Cipriano de Mosquera expropió los bienes eclesiásticos, sometió al clero a la autoridad civil y elevó ese programa a rango constitucional en Rionegro (1863), desencadenando una disputa Iglesia-Estado que reconfiguró la propiedad, endureció la alianza conservadora-católica y alimentó los conflictos civiles posteriores.

Desamortización de manos muertas y tuición de cultos
9 de septiembre de 1861 (decreto de desamortización); tuición de cultos expedida en julio-septiembre de 1861; constitucionalización en febrero-mayo de 1863
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Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
9 de septiembre de 1861 (decreto de desamortización); tuición de cultos expedida en julio-septiembre de 1861; constitucionalización en febrero-mayo de 1863
Dónde
Rionegro, Bogotá, Popayán, Antioquia, Cauca, Tunja, Cartagena, Mompox, Pasto, La Mesa (región del Tequendama), Fredonia, Amagá
Protagonistas
Tomás Cipriano de Mosquera, Mariano Ospina Rodríguez, Manuel Murillo Toro, Miguel Antonio Caro, Salvador Camacho Roldán, Aquileo Parra, Pedro Justo Berrío, Miguel Samper, Arzobispo Antonio Herrán, Arzobispo Vicente Arbeláez, Papa Pío IX, Partido Liberal
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Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. Crisis fiscal del Estado liberal: el tesoro público estaba desangrado por la deuda acumulada y los gastos corrientes de las guerras civiles, y la desamortización se concibió principalmente como mecanismo de alivio financiero.
  2. Guerra civil de 1860-1862: Mosquera firmó los decretos como Presidente Provisorio en pleno alzamiento armado contra el gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez, lo que convirtió la medida en instrumento de la revolución en marcha.
  3. Proyecto anticlerical del liberalismo radical: la voluntad de debilitar el poder económico, institucional y simbólico de la Iglesia Católica y liberar la propiedad de las trabas que impedían su libre circulación en el mercado.
  4. Tradición liberal internacional: Mosquera enmarcó la medida en antecedentes de Francia, España y México, presentándola como puesta al día de una reforma pendiente en los países católicos.
  5. Poder desproporcionado de la Iglesia frente a un Estado débil: la Iglesia concentraba financiación sólida, aceptación popular masiva y presencia territorial que ningún otro cuerpo social igualaba, mientras el Estado era frágil en lo fiscal y administrativo.
9 de septiembre de 1861 (decreto de desamortización); tuición de cultos expedida en julio-septiembre de 1861; constitucionalización en febrero-mayo de 1863Desamortización de manos muertas y tuición de cultos

Consecuencias

  1. Constitucionalización del programa anticlerical en Rionegro (1863): la Constitución de los Estados Unidos de Colombia mantuvo en vigor las leyes de desamortización, tuición y extinción de conventos, y fue la primera constitución colombiana que no invocó a Dios en su preámbulo.
  2. Impacto patrimonial modesto y redistributivamente regresivo: las tierras expropiadas representaron apenas cerca del 1,5% del área explotada; los bienes rematados en lotes grandes beneficiaron a comerciantes liberales acaudalados y no a campesinos, sin transformar sustancialmente la estructura agraria.
  3. Consolidación de la alianza Iglesia-Partido Conservador: el agravio clerical se convirtió en programa político; los conservadores se comprometieron materialmente a sostener el culto y revertir la legislación anticlerical, con Miguel Antonio Caro como articulador doctrinal.
  4. Resistencia clerical y conflicto de orden público: muchos sacerdotes cerraron sus iglesias ante la obligación del juramento; el arzobispo Herrán fue confinado y Mosquera acusó al arzobispo Arbeláez ante el Papa; las alteraciones del orden público heredadas de estas medidas debió afrontarlas el gobierno de Manuel Murillo Toro (1864-1866).
  5. Supervivencia conservadora bajo el federalismo: la autonomía estatal consagrada en Rionegro protegió los bastiones conservadores, especialmente Antioquia bajo Pedro Justo Berrío, convirtiendo el blindaje del proyecto liberal en el marco jurídico dentro del cual el conservatismo se reorganizó territorialmente.
  6. Desgaste del modelo federal y antecedente de la Regeneración: las aduanas internas entre estados frenaron el comercio, Miguel Samper describió la Constitución de 1863 como 'un verdadero logogrifo' que organizaba la anarquía, y el ciclo culminó en la guerra civil de 1876-1877 y la posterior Regeneración que revirtió el programa liberal.
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La clave interpretativa

Por qué importa

La desamortización y la tuición de cultos son el momento en que el Estado liberal colombiano intentó redefinir por decreto los límites entre lo civil y lo religioso, con consecuencias que excedieron con creces sus resultados económicos: el acto de expropiar y subastar lo que había sido inalienable durante siglos produjo un agravio simbólico que soldó la alianza entre la Iglesia y el Partido Conservador y alimentó los conflictos civiles de las décadas siguientes. El ciclo que abrieron estos decretos solo se cerró con la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887, que invirtieron el programa radical y definieron el marco político colombiano hasta bien entrado el siglo XX.
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Desarrollo histórico

La historia completa

Desamortización de manos muertas y tuición de cultos

El 9 de septiembre de 1861, en medio de una guerra civil que aún no terminaba, Tomás Cipriano de Mosquera firmó desde su condición de Presidente Provisorio de los Estados Unidos de Nueva Granada el decreto que ordenaba la desamortización de los bienes de manos muertas. Semanas antes, otro decreto —el de tuición de cultos— había sometido a todo sacerdote a la obligación de jurar obediencia a la Constitución y las leyes antes de ejercer su ministerio. Con esos dos actos, el Estado liberal en armas se apropió al mismo tiempo del patrimonio y del gobierno interno de la Iglesia católica: le exigió sus rentas y le exigió sus lealtades. La operación —fiscal en su justificación, disciplinaria en su ejecución, humillante en su carga simbólica— fue el punto más alto de la ofensiva anticlerical del liberalismo radical colombiano. Alrededor de ella se organizó, en la década siguiente, la alianza entre la Iglesia y el Partido Conservador que estallaría en la guerra civil de 1876-1877. Este es el arco de ese ciclo: del decreto firmado en pleno alzamiento a la derrota conservadora en Los Chancos, pasando por la Convención de Rionegro, la reforma educativa radical y el destierro de los obispos.

Un decreto en tiempo de guerra

El decreto de desamortización no salió de un parlamento sereno. Salió de un cuartel. Mosquera se había levantado en armas contra el gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez y firmaba como jefe militar de una revolución todavía inconclusa; la guerra iniciada en 1860 solo terminaría con su victoria en 1862. La medida se justificó, en sus considerandos, con una fórmula de raíz liberal clásica: uno de los mayores obstáculos para la prosperidad del país era la falta de movimiento y libre circulación de una gran parte de las propiedades raíces, retenidas por corporaciones y congregaciones religiosas que —se decía— no podían legítimamente poseerlas a perpetuidad.

El argumento, sin embargo, era menos doctrinario que urgente. Lo que apremiaba era la caja. La motivación principal fue fiscal: aliviar las penurias de un tesoro público desangrado por la deuda acumulada y por el costo corriente de las guerras civiles. El anticlericalismo pesaba, pero como capa secundaria sobre la necesidad de financiar la revolución en marcha.

Mosquera envolvió la medida en un linaje respetable. Se remitió a antecedentes en la Francia de Luis XIV, en el gabinete español de 1837 y en México, presentando la desamortización colombiana como una operación más dentro de una tradición larga que atravesaba a los países católicos y llegaba hasta la Revolución francesa. No era una ocurrencia local: era la puesta al día de una reforma pendiente.

El decreto de tuición de cultos iba por otro carril. Expedido en los mismos meses de la segunda presidencia iniciada en julio de 1861, golpeaba más hondo: sometía a la Iglesia a la vigilancia del poder civil, restablecía de hecho el patronato estatal y prescindía de la Santa Sede en los asuntos administrativos del culto. Cada ministro del clero debía solicitar permiso a las autoridades civiles para ejercer sus funciones y jurar obediencia a la Constitución y las leyes como condición previa. Quien desobedeciera podía ser desterrado sin procedimiento judicial. A esos dos decretos se sumaron otros: la extinción de conventos y comunidades religiosas y la expulsión de los jesuitas, a quienes Mosquera había tolerado en su primer mandato y ahora, en su fase provisional, sacó del país.

No era una medida. Era un programa. Desamortización, tuición, extinción de conventos, expulsión de jesuitas: un paquete expedido por un presidente provisorio en plena guerra que la Convención de Rionegro elevaría a Constitución dos años después.

Rionegro: la constitucionalización del programa

La Convención abrió sesiones en febrero de 1863 en una población antioqueña que Mosquera había elegido por razones de seguridad personal. De ella salió la Constitución que rebautizó al país como Estados Unidos de Colombia y lo dividió en nueve estados soberanos con facultades tan amplias que podían mantener milicias propias, emitir sellos postales y determinar quiénes tenían derecho al voto dentro de su territorio. La constitución solo podía enmendarse con el consentimiento unánime de los nueve estados: una arquitectura pensada para hacer irreversible el proyecto federal.

También fue la primera constitución colombiana que no comenzó "En nombre de Dios". Se abrió en cambio "En nombre y por autorización del pueblo y de los Estados Unidos Colombianos". El gesto era deliberado. La relación entre la Iglesia y el Estado había sido uno de los temas centrales del debate constituyente, y la fórmula inaugural marcaba la distancia. Rionegro mantuvo en vigor las leyes anticlericales sancionadas por Mosquera en 1861 —la expropiación de tierras, casas y edificios de las comunidades religiosas, el cierre de conventos que desacataran las órdenes, la tuición— y consagró la libertad religiosa, la libertad de expresión e imprenta y la abolición de la pena de muerte.

La Convención, sin embargo, no fue el triunfo unánime del mosquerismo. Los liberales radicales, sabiendo que la composición de la asamblea no le sería enteramente favorable al general, aprovecharon el momento para imponer restricciones al poder presidencial. La tensión entre Mosquera y los radicales, latente en Rionegro, no se disolvió: se congeló. Estallaría en 1867, cuando un golpe del 23 de mayo derrocó a Mosquera bajo el argumento de que su gobierno había degenerado en dictadura y que era necesario restaurar el orden constitucional para evitar otra guerra civil. A partir de ese momento, el liberalismo radical consolidó su dominio; Manuel Murillo Toro, entre otros, encarnó la línea de gobierno de esa fase.

El federalismo de Rionegro tuvo efectos que sus autores no calibraron. Al blindar la autonomía estatal, protegió también los bastiones conservadores. En Antioquia, Pedro Justo Berrío asumió el gobierno tras derrocar al liberal Pascual Bravo —muerto en el combate del Cascajo en enero de 1864— e instauró una administración conservadora que el poder liberal nacional consideraba inadmisible, pero que la Constitución obligaba a respetar. Murillo Toro, cuya postura frente a los asuntos eclesiásticos difería de la de Mosquera, reconoció el gobierno de Berrío. El federalismo, pensado como blindaje del proyecto liberal, terminó siendo el marco jurídico dentro del cual el conservatismo sobrevivió y se organizó territorialmente.

En el plano económico, el federalismo extremo produjo consecuencias más ásperas. Las rivalidades entre los estados llevaron a establecer aduanas internas que frenaban el comercio interior y resquebrajaban el mercado nacional. Miguel Samper describiría más tarde la Constitución de 1863 como "un verdadero logogrifo" que organizaba la anarquía, y denunciaría el poder de caudillos regionales que mantenían la sociedad en perpetua lucha y vandalaje. El diagnóstico, hecho desde el propio liberalismo, anticipaba el desgaste del modelo.

Un decreto que no llegó a la tierra

La desamortización, ya elevada a norma constitucional, encontró en su ejecución los límites que su retórica no había previsto. Las tierras eclesiásticas directamente expropiadas representaban apenas cerca del 1,5% del área entonces explotada: contra lo que el peso simbólico del decreto haría suponer, el impacto sobre la estructura agraria colombiana no fue muy grande.

La aplicación fue geográficamente fragmentada. En el distrito de La Mesa, en la región del Tequendama, no se remató ninguna propiedad; la Iglesia tenía allí un papel muy reducido como prestamista. En Antioquia el resultado fue igualmente pobre. Durante el período colonial, la Iglesia antioqueña había sido dependiente de las diócesis de Popayán y Cartagena, hacia donde fluían los diezmos, y eso había impedido el florecimiento de latifundios eclesiásticos en la provincia. La mayor parte de la propiedad de manos muertas en Antioquia consistía en censos —créditos hipotecarios sobre tierras y casas— más que en bienes raíces directos, en contraste con Bogotá, donde la Iglesia poseía una proporción significativa de la propiedad inmueble urbana. Tras el decreto de Mosquera, solo unos pocos censos antioqueños fueron redimidos ante el tesoro nacional. Los propietarios locales se sintieron confundidos y temieron la desaprobación eclesiástica: había menos qué desamortizar y quienes podían hacerlo no quisieron. En el suroeste antioqueño —Fredonia, Amagá— el papel de la Iglesia como prestamista fue casi nulo.

Donde sí hubo bienes eclesiásticos considerables y donde el gobierno estatal se mantuvo liberal, la desamortización se ejecutó, aunque con un patrón redistributivo muy específico. Los bienes expropiados fueron sacados a remate en forma indivisa: en lotes grandes, sin fraccionar, lo que puso el precio de entrada fuera del alcance de campesinos y pequeños propietarios. El resultado fue previsible. Los rematadores fueron los acaudalados —principalmente comerciantes liberales que se apoderaron legalmente de los bienes eclesiásticos— y los perdedores fueron los campesinos pobres, que no tuvieron cómo participar. La tenencia de la tierra no varió sustancialmente: cambió de manos en unos pocos sitios, pero no de escala. La desamortización operó, allí donde operó, como una transferencia entre élites: de la élite eclesiástica a una élite mercantil laica y políticamente afín al régimen.

El balance fiscal fue igualmente moderado. La operación no resolvió las penurias del tesoro que la habían justificado. Lo que quedó, más que un rediseño de la propiedad o un saneamiento de las cuentas, fue un acto de soberanía del Estado liberal sobre la Iglesia. Y ese acto, precisamente por su carga simbólica —expropiar, rematar, subastar en la plaza pública lo que había sido inalienable durante siglos—, iba a tener consecuencias políticas mayores que sus resultados económicos.

La resistencia clerical y el confinamiento de los prelados

El decreto de tuición fue el que provocó el choque más duro. Muchos sacerdotes, ante la obligación de jurar obediencia a la Constitución y las leyes como condición previa para ejercer, cerraron sus iglesias. La extinción de los conventos y comunidades religiosas, decretada durante el gobierno provisional, y la expulsión de los jesuitas completaban el cuadro: la Iglesia, como institución con vida propia frente al Estado, quedaba en entredicho.

La represión sobre la jerarquía fue explícita. El arzobispo Antonio Herrán fue confinado por Mosquera. Al arzobispo Vicente Arbeláez, Mosquera lo acusó ante el Papa de ordenar desobediencia a la autoridad pública. Escribió a Pío IX solicitándole que los prelados colombianos permanecieran en sus diócesis y acataran la autoridad civil, argumentando que su ausencia generaba división entre los fieles. El Papa, por su parte, envió a Mosquera una carta pidiendo la revocatoria de la ley de patronato republicano —que colocaba la jurisdicción episcopal bajo tribunales civiles y eclesiásticos e imponía penas de extrañamiento y ocupación de temporalidades—; la petición no fue atendida.

En 1864, el Syllabus de Pío IX condenó como errores un conjunto de principios liberales sobre la relación entre la Iglesia y el poder civil, incluyendo la exclusión del Papa y de los ministros de la Iglesia de la administración de los asuntos temporales. El texto llegaría a Colombia en 1869, publicado como Apéndice al Concilio Primero Provincial Neogranadino, y ofrecería al clero y al conservatismo un marco doctrinal para nombrar como error de fe lo que hasta entonces era solo agravio político.

Las consecuencias sociales de la ofensiva se sentían en la vida cotidiana. Las medidas anticlericales caldeaban los ánimos en los hogares. El problema religioso surgido por las normas de tuición y de manos muertas generó alteraciones del orden público que debió afrontar el gobierno de Manuel Murillo Toro entre 1864 y 1866, junto con otras perturbaciones heredadas de la revolución de 1860. La Iglesia, en el contexto colombiano de mediados del siglo, era una institución con recursos que ningún otro cuerpo social igualaba: financiación sólida, gran aceptación entre las masas populares y clero suficiente para hacer presencia en los rincones más apartados del país. Los Estados que la enfrentaron, en cambio, eran débiles en lo fiscal, en lo administrativo y en su propia legitimidad. La asimetría no era la que el decreto suponía.

El agravio se vuelve partido

El anticlericalismo liberal no inventó al Partido Conservador católico —Mariano Ospina Rodríguez ya había mantenido relaciones muy íntimas con la Iglesia y auspiciado el reingreso de los jesuitas para dirigir planteles públicos—, pero lo consolidó como frente común. Miguel Antonio Caro articularía en la década siguiente la defensa doctrinal de la alianza: la religión y un Estado fuerte eran, en su lectura, las únicas garantías del orden social frente a lo que consideraba la disolución moral promovida por el liberalismo. Sergio Arboleda contribuiría al mismo frente desde otras posiciones.

Circulaba, en esos años, un documento de movilización religiosa-conservadora en el que los firmantes se comprometían a sostener el culto católico con sus propias fortunas, a no apoyar partidos que hostilizaran los intereses religiosos y a emplear sus recursos para revocar las leyes antieclesiásticas. Era una plataforma de acción: la defensa del culto se convertía en programa político y los recursos privados se movilizaban para revertir la legislación del Estado. La alianza dejaba de ser afinidad ideológica para volverse compromiso material.

En el Cauca, la reacción propietaria adquirió una dimensión particular. Los ataques liberales a la propiedad y al poder crediticio de la Iglesia desde la década de 1850 habían generado alarma entre los propietarios, que temían una ruptura del orden social y la erosión de su posición en una región donde se encontraban rodeados y superados en número por la población esclavizada y sus descendientes. La defensa de la Iglesia se entretejió allí con la defensa del orden racial y social: no eran causas separables. Y fue en ese cruce entre doctrina, propiedad y color donde la próxima ofensiva liberal iba a encontrar el terreno más inflamable.

La escuela como frente de guerra

Porque a la ofensiva sobre los bienes y sobre los sacerdotes iba a sumarse, a partir de 1870, una tercera —la que apuntaba al corazón de la reproducción social del catolicismo: la escuela—. El gobierno contrató una misión pedagógica de origen alemán para crear un sistema de escuelas primarias y escuelas normales en todos los estados de la Federación. Se introdujeron los métodos pestalozzianos —enseñanza por inducción, actividad del alumno, disciplina del amor reflexivo— y se organizó una escuela normal y una elemental modelo anexa. Fue el movimiento pedagógico más importante del período.

Los resultados cuantitativos fueron notables. Entre 1870 y 1876 el número de escolares creció de 60.000 a 79.123, y para 1876 funcionaban 1.464 escuelas, con un incremento de más de 327 planteles respecto a 1872. El Estado radical estaba construyendo, por primera vez, un sistema de instrucción pública laica de alcance nacional.

La reacción fue inmediata. Miguel Antonio Caro denunció que el Estado, "armado con la espada de la ley", invadía con escándalo y violencia los derechos de la religión y la ciencia al imponer sus doctrinas en la educación. Los sectores más tradicionalistas rechazaron como insuficientes las garantías de instrucción religiosa contempladas en la reforma. Del otro lado, Aníbal Galindo defendió abiertamente que la educación pública debía enseñar doctrinas liberales para formar liberales, y rechazó cualquier eclecticismo entre el pensamiento católico y el utilitarismo benthamista. No había, en ninguno de los dos campos, disposición a la neutralidad.

La conexión entre las reformas era también material. Propiedades del monasterio de la Concepción en Chiquinquirá, expropiadas por la desamortización, fueron destinadas a la educación pública. La lógica del proyecto encajaba: los bienes que se habían sacado a la Iglesia servirían para construir la escuela que la desplazaría de la formación de las conciencias. Ese doble movimiento —privar de bienes y de alumnos— era el que la jerarquía y el conservatismo estaban dispuestos a resistir por las armas. Y a las armas fueron.

La guerra de 1876-1877

La guerra estalló en 1876, bajo la presidencia de Aquileo Parra, precipitada por el desacuerdo del Partido Conservador y la Iglesia católica con las reformas educativas laicas y obligatorias impuestas desde 1870. Duró aproximadamente once meses y se libró principalmente en el Cauca y el Tolima. Desde la Independencia hasta esa fecha, el Gran Cauca había sido el principal teatro de conflicto armado en Colombia: la diversidad racial, social y productiva de la región lo convertía en un espacio especialmente conflictivo.

El componente socio-racial fue determinante. Las tropas liberales en el Cauca eran predominantemente negras y mulatas, y la guerra tuvo una dimensión de violencia socio-racial que incluyó destrucción de propiedades y ataques a propietarios conservadores. En la Nochebuena de 1876, las tropas liberales ocuparon y saquearon Cali. La causa antirreformista había sido abanderada localmente por los clérigos de Palmira, Cartago y Tuluá, que operaron como agitadores religiosos entrelazados con la tensión racial y social prevaleciente.

Antioquia, bastión conservador, entró en la guerra. Sus fuerzas fueron derrotadas en la batalla de Los Chancos cuando intentaban penetrar en el territorio liberal del Cauca; también fueron derrotadas en Garrapata al intentar el mismo movimiento hacia la Cordillera Central. En 1877, ya en la fase final del conflicto, los liberales santandereanos promulgaron legislación anticlerical que derivó en el destierro del obispo de Pamplona y el arresto de clérigos. El gobierno de Aquileo Parra expulsó del país a los obispos de Popayán, Pasto, Antioquia y Medellín como consecuencia de su intervención política contra la reforma educativa. La geografía del destierro dibujaba el mapa de la resistencia: los territorios donde la Iglesia había movilizado su capital moral eran los que perdían a sus prelados.

El costo del conflicto fue enorme. El ejército de la Unión movilizado contra las guerrillas conservadoras alcanzó 25.000 hombres, y la guerra representó, según se quejó el Secretario del Tesoro, el 118% del presupuesto nacional aprobado para 1878. La victoria liberal fue militar, pero dejó al Estado radical financieramente exhausto y políticamente desprestigiado. La guerra había evidenciado el debilitamiento del Estado central y agravado una situación económica ya deteriorada por la caída de las exportaciones. El modelo de Rionegro empezaba a agotarse en su propia victoria.

Causas: acumulación, detonante y estructura

La ofensiva anticlerical iniciada con la desamortización y la tuición en 1861 había construido, a lo largo de quince años, una alianza clerical-conservadora capaz de traducir el agravio en organización política y en capacidad militar. La expropiación de bienes, la humillación de los prelados, la extinción de los conventos, la expulsión de los jesuitas: cada acto había sumado al capital de resentimiento que la Iglesia y el conservatismo podrían movilizar cuando llegara el momento.

El detonante fue la reforma educativa de 1870. Allí el Estado radical cruzó la línea que hizo imposible la coexistencia. La disputa por los bienes había sido una pelea entre élites; la disputa por la escuela era una pelea por la formación de las nuevas generaciones, y en esa pelea la Iglesia no podía ceder sin dejar de ser lo que era. La misión pedagógica alemana, los métodos pestalozzianos, la escuela normal, el crecimiento acelerado del sistema público: cada uno de esos avances era, desde la lectura clerical, un asalto al alma de los niños colombianos.

Las causas inmediatas fueron regionales. En el Cauca, la guerra fue también una explosión socio-racial: las tropas liberales negras y mulatas atacaron a los propietarios conservadores en un territorio donde la defensa del orden racial y la defensa de la Iglesia se superponían. En Antioquia, el gobierno conservador de Berrío proveyó la base territorial para el levantamiento; el federalismo extremo de Rionegro, al haber protegido esa autonomía, había creado sin quererlo la condición institucional del alzamiento. Ninguna de estas causas anula a las otras: fue el encaje de las tres —la acumulación anticlerical de largo plazo, el detonante educativo, las condiciones regionales y raciales— lo que produjo la guerra que se produjo, cuando se produjo.

Consecuencias: hacia la Regeneración

La derrota conservadora en 1876-1877 fue militar, pero no política. En 1878, al dar posesión al general Julián Trujillo como presidente, Rafael Núñez —entonces presidente del Senado— enunció la consigna que se haría célebre: "Regeneración administrativa fundamental o catástrofe". En ese momento, Núñez se refería solo a una regeneración administrativa que suponía la subsistencia de las instituciones vigentes; el programa de transformación política profunda vendría después.

El gobierno de Trujillo (1878-1880) adoptó una política de conciliación con la Iglesia: levantó el exilio de los obispos expulsados por Parra y derogó la ley que limitaba las actividades eclesiásticas aprobada en 1877. Un sector del liberalismo, encabezado por José María Samper y al que se sumarían Camacho Roldán, Camilo A. Echeverri, Ramón Santodomingo Vila y Nicolás Pereira Gamba, tendió a hacer arreglos con el conservatismo; varios terminarían incorporándose a ese partido. El diagnóstico compartido era que el liberalismo "se había perdido por exceso de fuerza y falta de responsabilidad".

Núñez fue elegido presidente en 1880, 1884, 1886 y 1892. El giro se aceleró desbordantemente desde finales de 1884, con un uso deliberado del sentimiento religioso como control social y el rechazo a la política de movilización plebeya que había caracterizado al radicalismo. El fracaso de la rebelión radical de 1885 dejó en sus manos un poder inmenso que utilizó para consolidar el nuevo régimen. La Constitución de 1886, obra en gran medida de Miguel Antonio Caro, estableció centralización política y administrativa, formación de un ejército nacional y restablecimiento de relaciones armónicas con la Iglesia. Su artículo 41 dirimió la disputa por la educación en favor de la Iglesia católica: la educación pública debía organizarse en concordancia con la Religión Católica, y a la Iglesia se le entregó el control de la educación pública y la capacidad de vigilar la privada por los siguientes cincuenta años.

Lo que Mosquera había abierto en 1861 desde un cuartel —el sometimiento de la Iglesia al Estado, la expropiación de sus bienes, la exclusión del sacerdote del gobierno del culto— quedaba revertido veinticinco años después desde otro régimen igualmente autoritario, ahora en dirección contraria.

Un balance

La desamortización y la tuición cambiaron menos la propiedad de la tierra que la política del país. Su efecto material fue moderado: 1,5% del área explotada expropiada, remates indivisos que beneficiaron a comerciantes liberales acaudalados, aplicación nula o mínima en regiones enteras, un tesoro que siguió agobiado a pesar de las ventas. Como operación de ingeniería fiscal y redistribución agraria, la desamortización fue un éxito modesto.

Como acto de soberanía del Estado sobre la Iglesia, en cambio, tuvo consecuencias mayores. El decreto firmado en 1861 y la tuición que lo acompañó comunicaron algo que no admitía interpretación: el Estado liberal se reservaba el derecho de expropiar a la Iglesia, de obligar al sacerdote a jurar, de desterrar al prelado sin juicio, de extinguir conventos y expulsar órdenes. Esa comunicación —más que la pérdida efectiva de bienes— fue lo que soldó orgánicamente a la Iglesia con el Partido Conservador y transformó la defensa del culto en programa político con capacidad de movilización armada. La reforma educativa de 1870 activó esa alianza; la guerra de 1876-1877 fue su ejecución militar; la Regeneración fue su victoria política.

El proyecto radical intentó laicizar una sociedad en la que la Iglesia era, en muchos sentidos, más fuerte que el Estado que pretendía someterla: mejor financiada, más aceptada popularmente, con más presencia territorial, con más legitimidad. Lo hizo en condiciones de guerra civil, con instrumentos autoritarios y sin capacidad de sustituir socialmente lo que desmontaba jurídicamente. El resultado no fue una sociedad laica sino una sociedad polarizada, en la que la Iglesia, humillada pero no debilitada, encontró en el conservatismo el brazo político que le devolvería con creces lo que había perdido. La laicidad agresiva, ejecutada sin base social suficiente, terminó consagrando su contrario: el Estado confesional de 1886 y un control eclesiástico sobre la educación pública que duraría medio siglo.

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La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

42 documentos · 60 fragmentos
01Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 85, 882 citas
[1]poco flexibles. Es decir, los beneficios fueron mayores que los costos en el contexto de la principal motivación económica, que fue de orden fiscal. Desde el punto de vista político y religioso, la desamortiza ción, de alguna manera, pretendía también ponerle coto al origen de los ma yores conflictos en el siglo XIX,…p. 85
[6]la desamortización no fue una medida de persecución religiosa, sino más bien un arbitrio fiscal para aliviar las penurias económicas del fisco, agobiado por las cargas de la deuda pública y los gastos de las continuas guerras civiles (Díaz; Mendoza; Jaramillo y Meisel). Como la medida fue tomada en medio de una guerra…p. 88
02Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 137, 1442 citas
[2]encontraran oneroso el procedimiento. Además, cuando las condiciones económicas no eran buenas, se hacía imposible (o, al menos, inconveniente) pagar siquiera el modesto 6% que, se suponía, debían producir los activos legados. En consecuencia, tampoco es sorprendente que se hubieran pedido reformas al sistema. No…p. 137
[33]de intereses de clase, excepción hecha del clero, un grupo elitista que se halló en abierta oposición a sus semejantes. Por otra parte, la actitud de los terratenien- tes conservadores era heterogénea a causa de su profundo catolicismo. Ahora bien: corno se indicará en el capítulo VI, muy poco se sabe sobre quién…p. 144
03Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 220, 2242 citas
[3]Ho: Fras, que en su concepto obstaculiza- ban la prosperidad de la mación La ley de junio 15 de 1853, llamada Ley deSeparación Absoluta de la Igle- el Estado, introdujo algunas dis- posiciones sobre los bienes de las en- tidades religiosas. Por ejemplo, esta- bleció que los templos católicos, así como sus bienes y…p. 224
[12]colocaba la jurisdicción episcopal en interdicción: de acuerdo con esa ley los arzobispos, o prelados en la Nueva Granada «son responsables por mala conducta em los ejercicios de aquellas funciones ue les son atribuidas por las leyes la República y responden ante los tribunales y juzgados civiles e ede- siásticos, que…p. 220
0430 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 941 cita
[4]desde 1863 hasta la expedición de la Constitución de 1886. Fue elegido para el primer periodo, que terminó en abril de 1864. De acuerdo con la Constitución, la presidencia debía durar dos años. Fue elegido por cuarta vez para el periodo 1866 al 1868. Murió en su Hacienda Coconuco. Este es el texto de la ley de manos…p. 94
05Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 107, 1142 citas
[5]texto: «[estas] se unen y confederan a perpetui- dad consultando su seguridad exterior y recíproco auxilio y forman una Nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia». En los poco más de cincuenta años que transcurrieron entre la conformación de la junta de Gobierno de 1810 y la…p. 107
[23]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…p. 114
06Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 124, 1392 citas
[7]práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…p. 139
[37]ejemplo de lo que llegó a generar estos desacuerdos fue la guerra civil de 1876: se gestó, entre otras razones, por el desacuerdo manifiesto del Partido Conservador y la Iglesia católica con las reformas educativas introducidas desde 1870 por el liberalismo radical en el poder, que impuso la enseñanza laica, la…p. 124
07Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 6111 cita
[8]hasta el xii; que se extendió y propagó a la sombra de la barbarie, en razón de los progresos del despotismo, y de la opinión que atribuía a los pontífices y a los reyes facultad para dis- poner de los bienes y haciendas de los particulares, como de una propiedad; tributo que ni los papas pudieron impo- ner, ni los…p. 611
08Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 73, 1082 citas
[9]acto vengativo que fue condenado hasta por su familia. Con el poder en las manos, Mosquera con- voca la famosa Convención de Rionegro, que abre sesiones en febrero de 1863. Había esco- gido tal población antioqueña porque le repre- sentaba seguridad, en vista de que estaba po- blada por gentes que lo apreciaban. A…p. 73
[26]la Constitución rionegrera, en cuya redacción y promulgación no había par- ticipado. Sin embargo, respaldaba las medidas federativas y de libertades que ella disponía, y no aprobaba las pertinentes a temas eclesiásti- cos, frente a las cuales tenía criterios y senti- mientos diferentes. Dos hechos de significado…p. 108
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 160, 1672 citas
[10]la inspección o la tuición de cultos, con lo cual la Iglesia quedó sometida, no sólo a la vigilancia sino AAA SS EE El país en la segunda mitad del siglo XIX El arzobispo Manuel Iglesia y el Estado, el ar- José Mosquera y sacer- zobispo defendió los de- dotes jesuitas. En la pri- rechos eclesiásticos, por mera gran…p. 167
[39]la segunda mitad del siglo XIX rigieron una escuela normal y una elemental mo- delo, anexa a la normal; introdujeron la enseñanza prusiana y en especial los métodos de enseñanza pestalozziana, que se basaban en la actividad de los alumnos por medio de la inducción y con la disciplina del amor reflexivo. Como sustento…p. 160
10Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 441 cita
[11]jesuitas, comuni- dad militante de la Iglesia Catdlica perseguida por los anticlericales de todo el mundo. La crisis religiosa se difundié en Nueva Granada a través de periddicos, hojas volantes, avisos, pan- fletos y otros medios de comunicacién social. Por su parte, los prelados utilizaron las pastorales para dar a…p. 44
11Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 192, 3372 citas
[13]donde cayó asesinado Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá. Fotografía de Sady González. Cromos, N° 1627, abril 21 de 1948. La furia y el dolor. Óleo de Ignacio Gómez Jaramillo, 1954. Colección Margot Villa de Gómez Jaramillo, Bogotá. Éxodo. Óleo de Pedro Nel Gómez. Fondo Documental, Biblioteca Luis- Ángel Arango. Violencia.…p. 337
[42]libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…p. 192
12¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 65, 682 citas
[14]garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…p. 65
[41]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…p. 68
13The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1371 cita
[15]metropolitan Church, several virtuous priests have held Catholic Worship in their churches, and the faithful take pride in attending these religious functions; they address God, in Colombia’s capital, giving thanks for the aid they receive, while those of the likes of Bishop Arbeláez order disobedience of public…p. 137
14Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 77, 812 citas
[16]tratura al doctor Manuel Murillo Toro, pero Mos- quera, como primer designado, la tiene que ejercer aun entre el 1 y el 10 de ese mes, debido a la de- mora del nuevo titular en llegar a la capital federal. Murillo Toro es el gobernante que ejerce la pre- 1274 A la izquierda, retrato del procurador Juan Agustin…p. 77
[21]truenan los cafiones. La juridicidad de la Republica esta restablecida. Si se acusara a los golpistas, si se pretendiera ir en contra de Santos Acosta, debe decirse ante todo que ellos, el 23 de mayo de 1867, restauraron el orden constitucional y libraron a Colombia de una sangrienta guerra civil. Mosquera quedo…p. 81
15La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 142, 1462 citas
[17]Romano, vicario de Jesucristo en la ti e rra... sin que sean parte para separamos de esta obediencia el te- mor, los halagos, el menoscabo en los intereses, la pérdida de los destinos, la miseria, la persecución, ni linaje alguno de padecimientos...; emplear nuestros esfuerzos, recursos y r e laciones para que,…p. 142
[55]decir que triunfen los principios subversores de la sociedad. Por el contrario, ya para enton - ces corría una fuerte tendencia dentro del liberalismo -espe - cialmente el aburguesado- para hacer arreglos con los opo - sitores ideológicos, siendo uno de los más visibles capitanes de este movimiento don José María…p. 146
16Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2751 cita
[18]lasts until 1898 Colombian Chronology, 1810–1991 259 Year Politics Society and Economy Culture and Science — Modern mail system created 1860 Various states separate — Steam engines used to clean cotton — Exportation of quinine and indigo — Ezequiel Uricoechea publishes Elementos de Mineralogía — José María Vergara y…p. 275
17Colombia: A Country StudyRex A. Hudson (editor) · 2010 · p. 1221 cita
[19]Liberals changed the name of the country from Granadine Confederation (as in the 1858 constitution) to United States of New Granada (Estados Unidos de Nueva Granada, 1861-63). This action was followed by the adop- tion, in 1863, of another constitution that restored the name Colombia (more specifically Estados Unidos…p. 122
18La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 139, 1432 citas
[20]auxilio, [para formar] una nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de ‘Estados Unidos de Colombia” 184. Es la primera Constitución del país que no comienza “En nombre de Dios” 185 sino “En nombre y por autorización del 183 Véase para toda la historia de la laicidad en Francia, Assemblée générale du…p. 139
[53]síntesis de las posiciones teológico políticas sostenidas por la Iglesia católica contra las ideas liberales y modernas sobre el Estado que se habían desarrollado durante el siglo XIX. Eran principios políticos irreconcilia- bles. De acuerdo con los principios liberales, el Papa y los ministros de la Iglesia se debían…p. 143
19Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 293, 3012 citas
[22]constitution, however, also allowed for quite a bit of autonomy for each of the sovereign states that made up the United States of Colombia. This maneuvering room meant that despite the fact that Liberals dominated the national government, Conservatives quickly asserted control of political offices in states dominated…p. 293
[45]supposedly federalizing effort of the Liberals, when seen through the national network of public instruction that it created and the materiality of the educational materials that circulated through it, can be better understood as a political system that was less about state’s rights to autonomy than it was reminiscent…p. 301
20Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 841 cita
[24]sal, y señala la implementación de la desamortización de bienes, que hace perder dinero a la ciudad de Bogotá, debido a que sus ciudadanos deben pagar al Estado los bienes que les fueron expropiados; los bienes desamortizados se concentran en un 40% dentro de la ciudad de Bogotá. La crítica a las reformas de 1863 y al…p. 84
21Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 10, 952 citas
[25]la Union y constituirse en republi- cas independientes o anexarse a otro pais, como lo intentaron Antioquia y Panama. Pero por algo la Constitucién de 1858 les prohibié usar bandera o escudo de otra nacién. Aquella conducta no era nueva, pues recordemos cémo en 1831 algunas provincias proclamaron su anexi6n a…p. 95
[56]el Senado de Plenipotenciarios, tom6 posesion de la jefatura del gobierno de la Union Colombiana el general Ju- lian Trujillo, el presidente de la corporacién, doctor Rafael Nunez, inaguro el periodo de la denominada «regeneracién», implicita en este enunciado suyo: hemos llegado a un punto en que estamos con-…p. 10
22El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 2681 cita
[27]años después de la expedición del decreto de Desamortización de Bienes de Manos Muertas, no había en la región del Tequendama ninguna propiedad con vinculación pendiente y debe añadirse que en el distrito de La Mesa no se remató ninguna propiedad en aplicación del decreto. La Iglesia tuvo allí un papel muy reducido…p. 268
23El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 2221 cita
[28]la expedición del decreto de desamor- tización de bienes de manos muertas, no había en la región del Tequen- dama ninguna propiedad con vinculación pendiente, y debe añadirse que en el distrito de La Mesa, no se remató ninguna propiedad en aplicación del decreto. La Iglesia tuvo allí un papel muy reducido como…p. 222
24Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 4431 cita
[29]grandes cambios del periodo anterior —liquidación de la esclavitud y de los resguardos, con sus repercusiones políticas y sociales, acceso de ciertos grupos a la influencia política…— no se presentaron cam- bios sociales de magnitud similar. La política en el tiempo que vamos viendo fue en forma muy completa «política…p. 443
25Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 511 cita
[30]somewhat surprising, given the religiosity of Antioqueños, that the proceeds of Church property sold off locally seem to have been surprisingly low. No doubt this was partially due to the fact that the local Church had not inherited or accumulated wealth on the same scale as in other parts of the country. To cite an…p. 51
26Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 511 cita
[31]somewhat surprising, given the religiosity of Antioqueños, that the proceeds of Church property sold off locally seem to have been surprisingly low. No doubt this was partially due to the fact that the local Church had not inherited or accumulated wealth on the same scale as in other parts of the country. To cite an…p. 51
27Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2691 cita
[32]el período colonial en Antioquia, por ejemplo, como la Iglesia “era dependiente de las diócesis de Popayán y Cartagena, a donde fluían hasta el fin del período colonial los diezmos percibidos en la Provincia se dificultó el florecimiento de los latifundios eclesiásticos”.²²⁷ Desde el momento en que los bienes…p. 269
28Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1062 citas
[34]la organización de las haciendas liberadas no fueron espectaculares, y que el efecto global sobre la estructura agraria, en relación con las formas de trabajo imperantes en esa época, no ha debido de ser muy grande, ya que se trataba apenas de cerca del 1.5% del área entonces explotada. La dificultad de conseguir…p. 106
[35]la organización de las haciendas liberadas no fueron espectaculares, y que el efecto global sobre la estructura agraria, en relación con las formas de trabajo imperantes en esa época, no ha debido de ser muy grande, ya que se trataba apenas de cerca del 1.5% del área entonces explotada. La dificultad de conseguir…p. 106
29Making the Green Revolution: Agriculture and Conflict in ColombiaTimothy W. Lorek · 2023 · p. 301 cita
[36]Cauca political region harbored a diverse population at that time. Tallies from the 1850s, unreliable as they are on their own, suggest a populace comprised of roughly 20 percent white (scattered in the principal towns), less than 10 percent Indigenous (or “civilized Americans,” mainly in the southern highlands),…p. 30
30Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 641 cita
[38]sus padres, re- ciban dicha instrucción de los párrocos o ministros», aunque no resultó esto en garantía suficiente para los sectores más tradicionalistas. Esta enérgica política instruccionis- ta que planteaba la reforma se reflejó no sólo en un amplio debate educativo sino, también, en un rápido y soste- nido…p. 64
31Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 531 cita
[40]Jaramillo Uribe has called “the polemic of the textbooks.” 27 Conservatives like Miguel Antonio Caro, writing in the party newspaper El Tradicionalista, complained that the state was confusing its obligation to educate with the Church’s right to indoc- trinate. It was clear to Caro and his copartisans that the state,…p. 53
32El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 4551 cita
[43]los créditos de la deuda exterior y en la reducción del tipo de interés de los bancos. La escuela primaria su- frió también en esta revolución profundas heridas, todavía no curadas por entero. Frente a las guerrillas conservado- ras surgidas en casi todos los estados, el Gobierno de la Unión juntó un ejército de 25.…p. 455
33Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 261, 2672 citas
[44]t é rmino a su ambicioso intento de reforma educativa. El gobierno del general Juli á n Trujillo (1878-1880), lleg ó al poder con pro mesas de conciliaci ó n y contrarreformas. En efecto, levant ó las sanciones contra los obispos de Popay á n, Pasto, Antioquia y Me- dell í n, que hab í an sido expulsados del pa í s…p. 267
[49]a la instituci ó n del patronato, aunque hubieran propiciado, como fue el caso de Ospina Rodr í guez, el mantenimien to pr á ctico de muy í ntimas relaciones con la Iglesia, y hubieran auspiciado medidas como el reingreso de los jesu í tas al pa í s para hacerse cargo de la direcci ó n de planteles p ú blicos y fundar…p. 261
34Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 29, 532 citas
[46]ito disciplinado y, según se qu e jara el Secretario del Tesoro en 1 878, la operación costó el 1 18 % del presupuesto na- c i ona l apro bado para aquel año. El con fli cto duró 1 1 m eses y se libró principalmente en el Ca uca y cll o lima. Los clérigos de Palmira, Ca rta go y Tuluá abanderaron la causa…p. 53
[47]Faja Oriental>>permiten apreciar la comple- jidad interna de la s cuatro r eg iones. Por ejemplo, el Gran Cauca era extremadamente di verso por su base racial, sus tradiciones e idiosincrasias, sus ecosistemas y sus bases productivas. En el s ur, los altiplanos agrícolas de Past o, Túquerres e lpiales, pr esentaban…p. 29
35Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3421 cita
[48]nuevos estados carecían de una legitimidad plenamente aceptada, sus rentas fiscales eran exiguas, sus deudas externas grandes y su aparato administrativo bastante precario. En cambio, la Iglesia disfrutaba de una sólida situación financiera, de gran aceptación social especialmente entre las masas populares y de clero…p. 342
36Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1091 cita
[50]and worried about lax morality and Protestant education. The Church generally adhered to a Conservative sociopolitical agenda. The Liber- als who ascended to power at midcentury would make it a point to harass the Church, but the Church would fight back energetically. General José Hilario López ascended to the…p. 109
37When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 391 cita
[51]liberty in all its different applications over against oppression and despotism in monarchical, military, demagogic, literary or any other variation; legal equality against aristocratic, demagogic, academic or any other kind of special privilege; true and effective [religious] tolerance versus exclusivism and…p. 39
38Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1461 cita
[52]las ind í genas, LA REP Ú BLICA FEDERAL 151 ilc esp í ritu infantil, y una autoridad fuerte era indispensable para controlar el esp í ritu montaraz y rebelde de mestizos y mulatos. La Iglesia era esencial para que s ú bditos o ciudadanos aceptaran las restricciones de la vida en sociedad: al reemplazar la idea de…p. 146
39Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 381 cita
[54]y patronato estatal sobre la Iglesia lo que generó los primeros conflictos entre ambas potestades. El Estado pretendió seguir controlando a una institución eclesiástica cuya organización, peso social, político y económico, eran enormes, en comparación con la pobreza de sus arcas fiscales. En este escenario, el Estado…p. 38
40Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 44, 602 citas
[57]una actitud ha- cia el culto que no sería de «indiferen- cia absoluta». A la desconfianza de los radicales hacia Núñez, por sus eventuales con- cesiones al conservatismo, se sumaban otros motivos de suspicacia: ¿De dón- de salía Núñez, que había estado fuera de la lucha durante doce años, con el derecho a quitar el…p. 44
[58]era irrevocablemente liberal. Los acontecimientos de fines de ese año no sólo lo entregaron, ob- jetivamente, en manos de los conser- vadores, sino que lo convencieron de que el radicalismo no debía volver a levantar cabeza. Y los elementos del pensamiento conservador, el autori- tarismo, la utilización del…p. 60
41De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 441 cita
[59]civil [...] y la sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe…p. 44
42De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 441 cita
[60]sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe católica, publicó un…p. 44