Privacidad y medición

¿Nos permite medir el uso del archivo?

Usamos Google Analytics para conocer, de forma agregada, qué páginas se leen y mejorar la navegación. Google Tag Manager no se carga hasta que usted lo acepte. Puede rechazarlo o cambiar su decisión después. Más información sobre privacidad y analítica.

Hecho histórico · Estados Unidos de Colombia · 1863–1885

Invención cultural de la nación y república letrada (1869–1875)

Entre 1869 y 1875, la disputa por la nación colombiana se libró en el terreno de la letra impresa: la reforma educativa radical de 1870, la fundación de la Academia Colombiana de la Lengua, el costumbrismo, la novela romántica y los primeros estudios filológicos configuraron un campo cultural donde el proyecto secular liberal chocó con el proyecto hispano-católico conservador.

Invención cultural de la nación y república letrada (1869–1875)
1869–1875
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
1869–1875
Dónde
Bogotá, Cundinamarca, Sabana de Bogotá, Rionegro, Nueva Granada, Estados Unidos de Colombia
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La Constitución de Rionegro (1863) consolidó el federalismo radical y dio al liberalismo el control del Estado, impulsando un proyecto de modernización secular que incluía la educación laica y obligatoria como eje central.
  2. La Iglesia Católica y el Partido Conservador resistieron la secularización del Estado y la sociedad, articulando una respuesta cultural e historiográfica centrada en el legado hispánico y católico como fundamento de la identidad nacional.
  3. La Comisión Corográfica (1850–1859) y las tertulias literarias bogotanas de mediados de siglo —en especial las de Vergara y Vergara y la revista El Mosaico desde 1858— crearon una infraestructura de sociabilidad letrada sobre la que se montaron los debates culturales del Olimpo Radical.
  4. La ausencia de un campo cultural autónomo del poder político hizo que novelas, revistas, gramáticas e historias eclesiásticas fueran simultáneamente obras literarias y armas ideológicas en la disputa por definir la nación.
1869–1875Invención cultural de la nación y república letrada (1869–1875)

Consecuencias

  1. El Decreto Orgánico de Instrucción Pública de 1870 y la misión pedagógica alemana transformaron el sistema educativo colombiano, introduciendo métodos pestalozzianos y la neutralidad religiosa en las escuelas, pero generaron una polarización que desembocó en la guerra civil de 1876–1877.
  2. La fundación de la Academia Colombiana de la Lengua en 1872 y la publicación de las Apuntaciones críticas de Cuervo ese mismo año institucionalizaron el castellano como eje de la identidad nacional desde una perspectiva hispánica, con influencia duradera sobre la cultura letrada colombiana.
  3. María de Jorge Isaacs (1867) se convirtió en el referente literario más reconocido de Colombia en el siglo XIX y en un clásico de las letras latinoamericanas, trascendiendo las fronteras del debate liberal-conservador.
  4. Las escritoras como Soledad Acosta de Samper y Josefa Acevedo de Gómez abrieron, con dificultad y en condiciones de subordinación, un espacio para la voz femenina en el campo intelectual colombiano, sentando precedentes para la defensa de la igualdad de género.
  5. La guerra civil de 1876–1877, en parte provocada por la reforma educativa, fue desastrosa para la educación: se suspendieron clases, se destruyeron libros de texto y las aulas fueron usadas como cuarteles, frenando el impulso modernizador radical.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

Este período es el momento fundacional en que Colombia intentó, por primera vez de manera sistemática, definir qué nación quería ser: qué pasado la legitimaba, qué lengua la nombraba y quiénes tenían derecho a escribirla. La tensión entre el proyecto secular liberal y el proyecto hispano-católico conservador no se resolvió entonces —se prolongó hasta la Regeneración y más allá—, pero dejó instituciones, obras y debates que estructuraron la cultura colombiana durante más de un siglo. Entender ese campo de fuerzas es indispensable para comprender tanto la fragilidad del Estado colombiano como la persistencia de sus guerras culturales.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

La república letrada bajo el Olimpo Radical (1869-1875)

Entre 1869 y 1875, mientras los Estados Unidos de Colombia se organizaban bajo la Constitución de Rionegro y el liberalismo radical llegaba a su cenit político, la disputa por la nación se libró en un terreno tan decisivo como los congresos y los cuarteles: el de la letra impresa. En novelas y revistas, en gramáticas e historias eclesiásticas, en decretos escolares y actas académicas se configuró un campo donde el proyecto secular republicano de los radicales chocó con el proyecto hispano-católico del conservadurismo, sin que ninguno lograra imponerse del todo. Sobre ese tablero se jugaron la reforma educativa de 1870, la fundación de la Academia Colombiana de la Lengua en 1872, la irradiación de María de Jorge Isaacs desde 1867, las primeras filologías científicas de Rufino José Cuervo y Ezequiel Uricoechea, y los inicios tímidos de una escritura femenina que ensayaba tomar la palabra propia. Se peleaba, en el fondo, por tres cosas concretas: qué pasado tendría la nación, qué lengua la nombraría y quiénes tendrían derecho a escribirla.

El mundo del que brota: la sociabilidad letrada antes de 1869

La efervescencia cultural del Olimpo Radical hunde sus raíces en la década de 1850. La Comisión Corográfica, establecida por la Ley n.° 29 de 1849 bajo el gobierno de José Hilario López y dirigida por el ingeniero italiano Agustín Codazzi, operó entre 1850 y 1859 como el primer intento científico institucional de alcance global en Colombia. Sus miembros —Manuel Ancízar como secretario, Manuel María Paz, José Jerónimo Triana— recorrieron el territorio inventariando recursos, dibujando mapas, describiendo paisajes y poblaciones. Fue mucho más que un ejercicio cartográfico: fue el gesto fundacional de una manera de escribir el país.

Ancízar cristalizó ese modo de mirar en la Peregrinación de Alpha, publicada por entregas en El Neogranadino a partir del 11 de enero de 1850, mientras cumplía funciones en la Comisión, y reunida en libro en 1853 por la Imprenta de Echeverría Hermanos. La crónica de sus viajes por las provincias del norte de la Nueva Granada en 1850 y 1851 mezclaba inventario de materias primas, observación geográfica y prosa atenta a olores, temperaturas, calidad del aire. Ancízar defendía además que la novela y el cuento eran el mejor instrumento de análisis psicológico para comprender las sociedades, porque la imaginación era el aliado más eficaz para construir hipótesis sobre la fisonomía de las culturas. Sus artículos en El Neogranadino sembraron el costumbrismo colombiano y despertaron entre los jóvenes el interés por retratar el paisaje y las costumbres locales. Con menos eco, defendió también que el reparto de tierras era la única política capaz de liberar al indio y sostener una verdadera democracia: solo una igualdad de fortunas, escribió, podía servir de asiento a la verdadera democracia.

De ese caldo salieron las tertulias bogotanas de mediados de siglo. En diciembre de 1858, el hacendado Eugenio Díaz —nacido en 1803, vestido de ruana y alpargatas— llegó a la tertulia de José María Vergara y Vergara llevando el manuscrito inédito de Manuela, novela costumbrista sobre la vida campesina de la Sabana. Ese mismo mes, el 24 de diciembre de 1858, apareció el primer número de El Mosaico, revista de literatura, ciencias y música que Vergara y Vergara impulsó como espacio central de la sociabilidad letrada. La revista albergó plumas de distinto color político y estableció una amplia red de distribución dentro y fuera del país. En julio de 1865, el liberal Felipe Pérez asumió su dirección al frente de una "asociación progresista", en clave del radicalismo que ya empujaba con fuerza. La rotación mostraba una regla de fondo: en los momentos de mayor tensión política, hasta la prensa literaria se convertía en nicho de formación de opinión, y ninguna revista podía pretenderse autónoma de las redes del poder.

El Decreto Orgánico y la ofensiva secular (1870-1872)

El Olimpo Radical llegó al gobierno con un proyecto de modernización cuyo corazón era la educación. El 1 de noviembre de 1870, bajo la presidencia de Eustorgio Salgar, se expidió el Decreto Orgánico de Instrucción Pública, que estableció la escolarización elemental obligatoria, la neutralidad religiosa de las escuelas y un sistema nacional de instrucción organizado, dirigido y supervisado desde el gobierno central. Para dotarlo de método, el gobierno contrató una misión pedagógica de maestros protestantes alemanes con el encargo de fundar escuelas normales en todos los estados de la federación. Los pedagogos introdujeron la enseñanza prusiana y, sobre todo, los métodos pestalozzianos, basados en la actividad del alumno mediante la inducción y la disciplina del amor reflexivo.

El aparato tenía su órgano de circulación: la revista semanal La Escuela Normal, publicada durante ocho años como eje de la cultura pedagógica nacional. En sus páginas, el 14 de enero de 1871, apareció el texto del Decreto Orgánico. El movimiento pedagógico del gobierno Salgar sería el más importante de la segunda mitad del siglo XIX en Colombia y engendraría otras revistas pedagógicas de alcance nacional y regional.

La reacción no se hizo esperar. Los conservadores, con Miguel Antonio Caro a la cabeza, denunciaron que el Estado confundía su obligación de educar con el derecho de la Iglesia a adoctrinar. El gobierno, escribió Caro, "armado con la espada de la ley", "invadía con escándalo y violencia los derechos de la religión y la ciencia". La combinación de neutralidad religiosa, centralismo escolar y maestros protestantes venidos de Alemania resultó explosiva para una jerarquía católica acostumbrada a monopolizar la formación de las conciencias. Del lado radical, Aníbal Galindo defendió sin eufemismos que la educación pública debía enseñar doctrinas liberales para formar ciudadanos liberales, y rechazó cualquier eclecticismo entre pensamiento liberal y católico en las aulas universitarias. La ofensiva secular no ocultaba su carácter: quería formar una ciudadanía a imagen del liberalismo.

La respuesta hispano-católica: fundar academia, escribir historia

Frente al proyecto radical, el conservadurismo católico no organizó una contrarreforma inmediata desde el poder —no lo tenía—, sino que reforzó sus posiciones en el terreno cultural. En 1872, en Bogotá, bajo la segunda presidencia del liberal Manuel Murillo Toro, se fundó la Academia Colombiana de la Lengua. El impulso vino de José María Vergara y Vergara, la misma figura que había animado El Mosaico, editado el Museo de cuadros de costumbres y convertido el bambuco en emblema. Vergara moriría ese mismo año, a los 41, pero la Academia perduró como institución tutelar del castellano en Colombia.

La coincidencia es significativa. Vergara sostenía que la lengua española, hablada por igual en México, Madrid o Buenos Aires, no bastaba para distinguir al granadino, y que era la música del bambuco —no el idioma— la que anclaba una identidad nacional propia. Al fundar una academia de la lengua, sin embargo, ligaba a Colombia con la tradición hispánica, con la Real Academia y con un proyecto cultural de raíz peninsular. La lengua se convertía en trinchera: no como diferencia, sino como continuidad con el legado español.

Ese mismo año 1872, Rufino José Cuervo, nacido en Bogotá el 1 de septiembre de 1844, publicó las Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano. Formado en su infancia y juventud por los jesuitas —aficionados a la filología— y por los escritores y educadores Lorenzo Lleras, Mariano Ortega, Ricardo Carrasquilla y Santiago Pérez, Cuervo llevaba la disciplina filológica a un rigor científico sin precedentes en el país. Las Apuntaciones y la Academia, publicación y fundación de un mismo año, dibujan el contorno de un proyecto cultural: hacer del castellano en Colombia objeto de ciencia y bandera de identidad, en el mismo movimiento.

La respuesta conservadora tuvo también su gran obra historiográfica. José Manuel Groot escribió la Historia eclesiástica y civil de la Nueva Granada, una de las más prominentes del siglo XIX, que ofreció una visión positiva del período colonial y del legado español. Los historiadores conservadores rescataban del pasado colonial el papel ordenador de la Iglesia, la valoración del Estado fuerte y el legado hispánico en educación, artes y ciencias; buscaban allí los referentes con que hacer frente al desorden que, según ellos, había traído la vida republicana. Contra ellos, José María Samper había escrito ya en 1861 el Ensayo sobre las revoluciones políticas, donde criticaba el carácter centralista, monopólico, fiscalista, intervencionista y omnipresente del Estado español y la Iglesia durante la Colonia. Se enfrentaban así dos historiografías incompatibles, cada una con su genealogía y su nación posible: una arrancaba del Grito de Independencia como ruptura liberadora; la otra veía en la Colonia el fundamento estable de un orden social que la República había desbaratado.

El costumbrismo y la novela: escribir el país

Si la academia y la historia eran arenas donde el pulso ideológico se declaraba abiertamente, el costumbrismo y la novela ofrecían un terreno más ambiguo. El costumbrismo literario contribuyó a definir lo nacional describiendo particularidades regionales y contraponiendo lo propio a la influencia extranjera. Fue utilizado tanto por liberales como por conservadores, para oponer lo nacional a Francia e Inglaterra y para dar a conocer el país en el exterior con la esperanza de atraer inmigrantes. Los cuadros de costumbres y la novela funcionaban como archivo: en ellos quedaban registradas las visiones del patriciado urbano, las metamorfosis de los actores sociales, la ambigüedad de las sociedades mestizas y las tensiones entre valores coloniales y vocabulario constitucional moderno.

Sobre ese suelo común creció, en 1867, la novela que definiría por décadas la representación literaria de Colombia: María, de Jorge Isaacs, nacido en 1837. Su irradiación durante los años del Olimpo Radical fue enorme. Novela romántica que llegaba tardíamente al país —el romanticismo se prolongó en Colombia hasta épocas muy avanzadas, tanto en poesía como en novela—, María haría del Valle del Cauca un paisaje literario y del amor imposible una gramática nacional. El crítico Eduardo Camacho Guizado observó que el paisaje en María funciona como un personaje más: naturaleza apacible, hostil, sollozante, en correspondencia tan estrecha con los sentimientos que resulta difícil separar ambiente y ser humano. La novela no encajaba con nitidez en ninguno de los dos proyectos rivales: escrita por un liberal, envuelta en atmósfera cristiana; nostálgica de un mundo hacendario que la modernización radical estaba desmontando; leída por conservadores y liberales por igual como el gran retrato del país sensible.

El costumbrismo del Mosaico siguió generando literatura durante los años radicales: sus redes distribuían escritores como Vergara y Vergara, José Manuel Marroquín, Eugenio Díaz —muerto en 1865— y una miríada de cuadristas que fijaban en prosa las escenas de la Sabana, del altiplano, de los pueblos. Sirvió como fuente de primer orden para comprender el imaginario del patriciado bogotano y como zona de mezcla ideológica: en sus páginas cabían plumas de distinto signo, y la disputa se libraba menos por acceso al medio que por el tono con que cada quien describía el país.

La lengua chibcha, el pasado muisca: comodín simbólico

Mientras liberales y conservadores se disputaban el presente y el pasado inmediato, ambos coincidieron en un gesto singular: volver la mirada hacia el pasado indígena. Ezequiel Uricoechea, nacido en 1834, fue la figura clave. Rescató, transcribió e intervino manuscritos anónimos del siglo XVII sobre la lengua chibcha, y publicó una gramática con el propósito declarado de dar a conocer el idioma de los antiguos pobladores de la región central del país. Confesó haber "aumentado i correjido" los materiales originales, lo que abría interrogantes sobre la fidelidad de su edición pero también inauguraba un campo nuevo: el americanismo científico, la filología de las lenguas indígenas. Con esa obra abrió su Colección lingüística americana.

Junto al trabajo filológico floreció una atención al pasado material. Florentino Vezga había publicado en 1860 la Memoria sobre la historia del estudio de la botánica en la Nueva Granada, la primera obra sobre historia de la ciencia en Colombia, cuya primera parte, dedicada a la "Botánica indígena", buscaba rescatar los conocimientos terapéuticos de los indios con el mismo criterio de indagación que había orientado la Comisión Corográfica. Poco después, Liborio Zerda publicaría por entregas en el Papel Periódico Ilustrado, a partir de julio de 1882, el texto El Dorado, describiendo piezas arqueológicas prehispánicas.

El pasado muisca funcionó como un recurso simbólico disponible para bandos distintos. La poesía de Pereira Gamba, entre otros, tejió un vínculo entre los ancestros muiscas y los criollos, presentando a estos últimos como herederos del legado indígena y como libertadores predestinados. El coleccionismo de objetos prehispánicos y su musealización formaron parte de un proceso de redescubrimiento del pasado precolombino que, entre 1820 y 1945, involucraría a viajeros, arqueólogos y coleccionistas. Pero la operación tenía un límite claro y compartido: el muisca invocado era el muisca extinto, ancestral, arqueológico. Los indígenas contemporáneos no aparecían como interlocutores culturales sino, en el mejor de los casos, como sujetos a liberar mediante políticas económicas —como quería Ancízar con el reparto de tierras— o como poblaciones a integrar por la vía escolar. El pasado muisca fue un comodín simbólico; el presente indígena, un problema social que ninguno de los dos proyectos culturales estaba dispuesto a formular como cuestión de nación.

Las mujeres que tomaron la palabra

Ese silencio sobre el indígena contemporáneo tuvo su reverso en otro silencio, más cercano al centro del campo letrado. En este teatro dominado por hombres, la irrupción femenina fue lenta, difícil y significativa. Soledad Acosta de Samper, nacida en 1833, se convirtió durante estos años en una de las escritoras más prolíficas del siglo XIX colombiano, con una producción que abarcaría novelas, cuentos, ensayos, biografías, historia y periodismo. Fundó y dirigió la revista La Mujer, redactada exclusivamente por mujeres, y se convirtió en pionera en la defensa del trato igualitario y de la capacidad intelectual femenina en un país donde tales temas rara vez se discutían.

Su posición dentro del campo intelectual era paradójica. Su educación —Halifax, París, dominio del inglés y del francés— la ponía en mejor situación que la del hombre letrado promedio; su condición de mujer criolla, sin embargo, la ubicaba en el borde entre los letrados criollos masculinos, las mujeres no criollas y los hombres subalternos. Sus novelas construyeron protagonistas femeninas fuertes, empujadas a la búsqueda del autoconocimiento por la experiencia. Y sin embargo, ese capital cultural excepcional no bastó para franquear los umbrales institucionales que se abrían en los mismos años: la Academia Colombiana de la Lengua, fundada en 1872, no la incluyó entre sus miembros.

El caso de Acosta no era aislado sino síntoma. Los prólogos e introducciones de las narradoras colombianas de la segunda mitad del siglo XIX revelan que muchas escritoras no se sentían plenamente autorizadas para tomar la palabra: se autodescalificaban, expresaban dudas sobre su legitimidad, anticipaban el rechazo tanto masculino como femenino. Esa retórica defensiva no era falsa humildad: era la marca de un campo que no las autorizaba. Josefa Acevedo de Gómez, autora de Cuadros de la vida privada de algunos granadinos y muerta en 1861, había abierto un camino que continuaría con timidez. Las últimas décadas del siglo XIX serían en Colombia un período en el que las mujeres comenzarían, con dificultad, a buscar su propia voz y discurso.

La escritura femenina no estuvo al margen del campo intelectual: operó en dinámicas análogas a las que rigen toda literatura, pero desde una subordinación estructural que ni el proyecto liberal-radical ni el hispano-católico se propusieron cuestionar. Ambos bandos coincidieron —sin declararlo— en que la nación letrada era asunto de hombres. Fue una convergencia silenciosa, más reveladora que cualquiera de sus disputas explícitas.

Causas: por qué la cultura fue arena central

Esa convergencia se explica, en buena parte, por el mapa institucional en que se libraba la pelea. Bajo la Constitución de Rionegro, el Estado central era débil, las prerrogativas de los estados federales eran amplias, y la Iglesia católica había sido despojada de gran parte de sus bienes y funciones tras las reformas de Tomás Cipriano de Mosquera en la década anterior. En ese vacío, la pelea por el control de las instituciones que formaban ciudadanos —la escuela, la academia, la prensa, la lengua— adquirió intensidad excepcional. Quien controlara la escuela y la letra impresa configuraría el sentido común de la generación siguiente.

A esa vulnerabilidad institucional se sumó la ambición modernizadora del radicalismo. El Decreto Orgánico de 1870 no fue una medida técnica sino una apuesta civilizatoria: escuela obligatoria, laica, con maestros formados en pedagogía prusiana. Traer alemanes protestantes a un país mayoritariamente católico fue un gesto simbólico tanto como práctico: la modernidad hablaba alemán y no rezaba en latín. Los radicales sabían que el proyecto era ofensivo, y lo defendieron sin retórica conciliadora.

Actuaba, en fin, la porosidad del propio campo letrado. Existía un solo circuito de tertulias, revistas y editoriales; una sola élite bogotana con lazos familiares cruzados; una sola clase de hombres que leían, escribían y publicaban. Que Vergara y Vergara fundara una academia bajo un gobierno liberal, que El Mosaico fuera dirigido por un liberal en 1865, que Isaacs —liberal— fuera leído por conservadores, no eran anomalías sino la textura normal de un mundo cultural compartido. Por eso la disputa se libró a la interna, con toda la violencia de las peleas entre parientes.

El detonante, sin embargo, fue el Decreto de 1870. Antes de él, la coexistencia era tensa pero funcional; después, la Iglesia y el conservadurismo entendieron que estaba en juego la formación misma de las conciencias, y respondieron con toda la potencia de sus recursos: prensa, púlpito, historiografía, academia. La cultura se volvió arena central porque el radicalismo hizo de ella el instrumento decisivo de su proyecto, y sus adversarios reconocieron el desafío.

Consecuencias: del aula al campo de batalla

Las consecuencias inmediatas se midieron en instituciones y en libros: la Academia Colombiana de la Lengua abrió sus puertas en 1872 y sigue funcionando; las Apuntaciones de Cuervo fundaron la filología científica en el país; La Escuela Normal consolidó durante ocho años una cultura pedagógica de la que salieron generaciones de maestros; la obra filológica de Uricoechea inauguró el americanismo lingüístico. En pocos años se acumuló un capital institucional cuyos efectos rebasarían por mucho el período radical.

Pero la consecuencia más brutal fue la guerra. La reforma educativa de 1870 fue una de las causas de la guerra civil de 1876-1877, que enfrentó al gobierno radical liberal con el Partido Conservador respaldado por la Iglesia católica, sobre todo por la imposición de una educación secular y la contratación de la misión pedagógica de protestantes alemanes. El gobierno radical ganó militarmente, pero el conflicto fue desastroso para la educación: se suspendieron clases, se destruyeron libros de texto, las aulas fueron usadas como cuarteles. La disputa que había comenzado en las páginas de La Escuela Normal y en los púlpitos terminó en fusiles.

La consecuencia de largo plazo fue política. El gobierno del general Julián Trujillo (1878-1880), con sus promesas de conciliación y contrarreformas, levantó las sanciones contra los obispos expulsados por el gobierno de Aquileo Parra y eliminó la ley de intervención política de la Iglesia aprobada en 1877, debilitando el edificio radical y allanando el camino para la Regeneración. La Constitución de 1886 recogería el saldo: revirtió el modelo secular en la educación y defendió los intereses de la Iglesia católica en la materia. El conservadurismo cultural que había resistido en las academias y las historiografías durante los años del Olimpo Radical se convirtió, en menos de década y media, en Estado.

Miguel Antonio Caro fue el gran vencedor de esta larga partida. Sus adversarios lo criticarían por llegar a una "santificación del pasado" que no exceptuaba la Inquisición ni el régimen colonial; sus aliados verían en él al arquitecto intelectual de la nación regenerada. La línea que une la Academia de 1872, la historiografía de Groot, la filología de Cuervo y la Constitución de 1886 dibuja una trinchera cultural que resistió lo suficiente como para convertirse, cuando el ciclo político giró, en la forma misma del Estado. Lo que hoy llamamos "cultura colombiana" tiene fecha de origen entre la publicación del Decreto Orgánico y la víspera de la guerra civil de 1876: las academias que todavía existen, los cánones que aún se enseñan, las exclusiones que aún se discuten. Soledad Acosta de Samper no entró en la Academia; los muiscas del presente no aparecieron en las gramáticas. Dos silencios que eran, en rigor, uno solo.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

40 documentos · 52 fragmentos
01Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 1291 cita
[1]contertulios. De ella nace la publicacién del mismo nombre y el hoy tesoro inapreciable del «Museo de cuadros de costumbres», uno de cuyos mayores impulsores, editor, alma y genio fue José Maria Vergara y Vergara (1831-1872), figura de las mas queridas por aquellos dias, tanto por la activi- dad, las ideas y…p. 129
02Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 1091 cita
[2]Díaz, Eustacio Santamaría, José Caicedo' Rojas, Ricardo Carrasquilla, Rafael Pombo, Lorenzo María Lleras, Manuel María Madiedo, José Manuel Marroquín, Dotares Calvo de Piñeres, Januario Salgar, José David Guarín y Doña Soledad Acosta de Samper. Organizaron 81 agencias en todo el país y 17 en el exterior. "EL MOSAICO"…p. 109
03Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 216, 2462 citas
[3]los momentos críticos cuando la política se volvía demasiado apasionada y los desacuerdos se tornaban manifiestos. En dichos momentos críticos, cuando con más claridad se evidencia el valor estratégico de la prensa para ganar adeptos, hasta la prensa literaria se convierte en un nicho desde el cual se puede formar…p. 216
[6]es de todas nuestras cosas lo único que encierra verdaderamente el alma y aire de la patria. El granadino que oiga hablar español en Esmirna o Jerusalén sentirá un vivo placer, pero se dirá ¿esa voz es granadina, americana o española? Mas si oyese preludiar un bambuco, gritara, corriendo hacia el músico: ¡es mi…p. 246
04Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 771 cita
[4]lectores con artículos y crónicas que hablaban más bien de la importancia de retratar el paisaje y las costumbres locales. Ancízar advirtió que no había mejor análisis psicológico, para comprender a las sociedades, que la novela y el cuento, en la medida en que la imaginación resultaba el mejor aliado para construir…p. 77
05Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 751 cita
[5]za- guanes en La s Nieves o Santa Dárbara, o en las piaras de cerdos que, con los perros callejeros, se alimentaban y retozaban en los ve rtedero s del río San Francisco o en los muladares de Las Cruces. M un do cercano a los sabores y olores, y al poder de los cinco senti- dos evocados en los cuadros de costumbres.…p. 75
06Motivo por el cual: artículos de costumbres IJosé Manuel Marroquín y otros autores · 2015 · p. 121 cita
[7]los escritores liberales para desdeñar el pasado colonial y los antiguos hábitos; y a los con - servadores, para vapulear las ilusiones modernas, el menosprecio de los liberales por la tradición y las reformas con las que alimenta - ron la fundación de las repúblicas. Para ambos, sin embargo, fueron útiles para…p. 12
07Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 2091 cita
[8]were written from the perspective of strong female protagonists, and she generally tasked her female characters to “search for self- knowledge through experience.” 9 Acosta de Samper is considered a leading early pioneer in calling for equal treatment for women, and she insisted on the intellectual capacity of women…p. 209
08Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1861 cita
[9]suelo». RT vida del novelista fueron melancólicos a causa de su pobreza y el desenga- ño por la vida. Retrato alegórico de Jor- ge Isaacs. A pesar del enorme éxito de María, los últimos años de la manera sumatoria: las diferentes partes se entrela- zan para conformar un todo orgánico. Para Eduardo Camacho Guizado, el…p. 186
09Nueva Historia de Colombia. Vol. VI: Literatura y Pensamiento, Artes, RecreaciónÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Andrés Holguín Holguín, Juan Gustavo Cobo Borda, Luis Antonio Restrepo Arango, Enrique Santos Calderón, Eduardo Serrano Rueda, Alberto Saldarriaga Roa, Lorenzo Fonseca Martínez, Carlos José Reyes Posada, Luis Alberto Álvarez Córdoba, Otto De Greiff Haeusler, Hernando Caro Mendoza, Gloria Triana Varón, Daniel Samper Pizano, Mike Forero Nougués, Boris De Greiff Bernal · p. 141 cita
[10]necesitaba, y acaso sigue necesitando, el país inconforme, pero fue la búsqueda de una solución aceptable para los partidos y para la nación..." (Óleo de Ricardo Gómez Campuzano, ca. 1938, Biblioteca Nacional). 14 Nueva Historia de Colombia. Vol. VI Portada de "María" (México, Viuda de Ch. Bourel, 1928 - Fondo…p. 14
10Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2001 cita
[11]Trasladado a las selvas con el cargo de subinspector del Camino de Dagua, en el Cauca, etapa en la que comparte la vida de los obreros y contrae el pa- ludismo, comienza a escribir su nove- la María, publicada en 1867, que per- durará como una obra clásica de las letras latinoamericanas. En 1866, Isa- acs es elegido…p. 200
11The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 203, 3532 citas
[12]Timothy F. Johnson Note 1. In this context, “Creole” means a locally born subject of the Spanish king and is gener- ally taken to refer to a person treated as white or close to white in terms of colonial racial hierarchies. 189 Killing a Jaguar Jorge Isaacs By the end of the nineteenth century, educated Spanish…p. 203
[18]will be sufficient to oblige us to violate our offer, however extraordinary and extreme the occasion you may give to provoke our wrath. Spaniards and Canary Islanders, you will die, though you be neutral, un- less you actively espouse the cause of America’s liberation. Americans, you will live, even if you have…p. 353
12El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 2191 cita
[13]cuadros de la vida suramericana (1869), sus Biografías de hombres ilustres o notables relativas a la época del descubrimiento, conquista y coloni- zación de la parte de América denominada actualmente EE. UU. de Colombia (1883), la Biografía del general Joaquín Acosta (1905) y la Biografía del general Antonio Nariño…p. 219
13Narradoras en ColombiaCarmiña Navia Velasco · 2021 · p. 24, 282 citas
[14]estos interrogantes. Si partimos de una noción como la de campo literario descrita por Bourdieu (1995) en su obra Las Reglas del Arte, nos podemos preguntar si estas escritoras participaron activamente en el espacio literario o intelectual vigente en Colombia en los últimos años del siglo XIX: El campo literario es un…p. 24
[19]campo literario, dada por Bourdieu (1995), sí podemos hablar de una dinámica intelectual, bastante común, que acerca a las mujeres entre sí, y les permite ideologías y visiones de mundo cercanas. Es, pues, en medio de este ámbito, que las colombianas de la segunda mitad del siglo XIX empiezan a trazar los primeros…p. 28
14Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 225, 3502 citas
[15]Márquez, cinco pueden considerarse representativos de la producción literaria del país desde los inicios de la República, en el siglo XIX: el poeta José Eusebio Caro; la escritora Soledad Acosta de Samper, una de las primeras defensoras de la igualdad de género en Colombia; y el poeta José Asunción Silva; el novelista…p. 225
[34]Acosta, presidente Se escribe contrato para ferrocarril entre Barranquilla y Sabanilla Jorge Isaacs publica María Se funda la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá 1868 Santos Gutiérrez, presidente Se actualizan la Biblioteca Nacional y el Museo Nacional Año Política Sociedad y economía Cultura y ciencia 1870…p. 350
15Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 40, 2012 citas
[16]el papel de los sexos, «deshaciendo la obra de la Providencia y haciendo desatinos por enmendar a Dios la plana». Durante el período conocido en la historia del país como «la hegemonía conserva- dora» de 1886 a 1930 no se presen- taron cambios en el estatus político de la mujer. Voces de mujeres y en favor de la mujer…p. 40
[21]progreso, tal como lo exigía el modelo liberal burgués que se quería hacer fructificar. He aquí cómo la época li- beral se forjaba críticamente su propio pasado, que servía a su vez de legiti- mación a sus proyectos revoluciona- rios del presente. La historiografía conservadora apa- rece en el ambiente de crisis y de…p. 201
16Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 1141 cita
[17]P E R The experience of Soledad Acosta de Samper, a creole woman mem- ber of the literati, differed from that of Candelario Obeso. Her voice, as that of a white woman, lay on the border between creole men, non- creole women, and subaltern men. Her writing reflects the dilemmas and ambiguities of being subordinated…p. 114
17Cuadros de la vida privada de algunos granadinosJosefa Acevedo de Gómez · 2017 · p. 11 cita
[20]JOSEFA DE ACEVEDO Y GÓMEZ literatura C u AD r OS DE l A V i DA pri VADA DE A l G un OS G r A n AD in OS JOSEFA DE ACEVEDO Y GÓMEZ C u AD r OS DE l A V i DA pri VADA DE A l G un OS G r A n AD in OS Acevedo de Gómez, Josefa, 1803-1861, autor Cuadros de la vida privada de algunos granadinos / Josefa Acevedo de Gómez;…p. 1
18Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 146, 1622 citas
[22]las ind í genas, LA REP Ú BLICA FEDERAL 151 ilc esp í ritu infantil, y una autoridad fuerte era indispensable para controlar el esp í ritu montaraz y rebelde de mestizos y mulatos. La Iglesia era esencial para que s ú bditos o ciudadanos aceptaran las restricciones de la vida en sociedad: al reemplazar la idea de…p. 146
[24]indios y esclavos, fueron pasivos. A mediados de siglo Joaqu í n Acosta public ó unas Consideraciones sobre la historia del descubrimiento de la Nueva Granada (1846), que describ í an las culturas precolombinas. En la segunda mitad del siglo conserva dores como Jos é Manuel Groot hicieron una historia favorable de la…p. 162
19Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 631 cita
[23]a los superiores, a los padres, a los bien nacidos, a los cultos, se abandonaba. La idea de Bolívar de que el pueblo era ingobernable entró a hacer parte de esta visión de la comunidad, y por eso se fortaleció la convicción de que solo mediante un ejecutivo muy fuerte se podía mantener el orden, con ayuda de la…p. 63
20Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 13, 152 citas
[25]hija, á nuestra patria. 35 Los relatos escolares mantuvieron un criterio de linealidad allí donde los héroes eran la parte fundamental de la trama histórica y establecieron una diacronía cuyos cortes temporales se mantuvieron durante todo el siglo. XX 36 Las características de los manuales de historia patria y los…p. 13
[26]los españoles en Chile” (1844)”, en Caracas, Ministerio de Educación, 1957, pp. 160-161 (Obras Obras completas, completas,). XIX Rafael Gómez, “José Manuel Restrepo, fundador de la República y padre de la historia moderna” (1963), op. cit,, pp. 4-14., p. 15. Ibid. Quizás por eso, el de José Manuel Restrepo solo vio la…p. 15
21Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 521 cita
[27]estaba conformada por publicistas de la élite bogotana, afines a los nacientes partidos liberal y conservador, y tuvo como uno de sus objetivos prin- cipales las discusiones literarias y la conformación de una biblioteca nacional en la que se publicaran tanto las obras de los autores contemporáneos como las que habían…p. 52
22Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 1511 cita
[28]period show a decline in enrolments, and the central governments neglected public education almost totally to the point that, in some years, it included no item for education in the na- tional budget. 8 The education reform of President Eustorgio Sal gar proposed compulsory elementary schooling, neutrality in…p. 151
23Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 921 cita
[29]this, however, there was no agree- ment among contenders who sought to control Colombian education. Like most disagreements in Colombia from the mid-nineteenth century to the late twentieth century, educational disputes merged with political party faction- 76 Chapter Four alism. The civil war of 1876 is an example of…p. 92
24Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1601 cita
[30]la segunda mitad del siglo XIX rigieron una escuela normal y una elemental mo- delo, anexa a la normal; introdujeron la enseñanza prusiana y en especial los métodos de enseñanza pestalozziana, que se basaban en la actividad de los alumnos por medio de la inducción y con la disciplina del amor reflexivo. Como sustento…p. 160
25The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 2711 cita
[31]7 January 1871. Notes to Pages 107–11 255 24. Obeso, Proyecto de lei sobre orden público, 5; Caraballo, El negro Obeso, 21– 22; Torres Almeida, Manuel Murillo Toro, 2–3, 5, 294, 300; Rodríguez Piñeres, El Olimpo radical, 201, 205–7; quoted from Marroquín, Obras escogidas en prosa y en verso, 51. 25. Wilson, A Ramble…p. 271
26Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 531 cita
[32]Jaramillo Uribe has called “the polemic of the textbooks.” 27 Conservatives like Miguel Antonio Caro, writing in the party newspaper El Tradicionalista, complained that the state was confusing its obligation to educate with the Church’s right to indoc- trinate. It was clear to Caro and his copartisans that the state,…p. 53
27Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2671 cita
[33]t é rmino a su ambicioso intento de reforma educativa. El gobierno del general Juli á n Trujillo (1878-1880), lleg ó al poder con pro mesas de conciliaci ó n y contrarreformas. En efecto, levant ó las sanciones contra los obispos de Popay á n, Pasto, Antioquia y Me- dell í n, que hab í an sido expulsados del pa í s…p. 267
28Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 1321 cita
[35]los requisitos que se recomiendan a quien quiera consagrar la vida a la gramática es que sea bogotano. A los bogotanos les atrae la gramática como a los escoce- ses el whisky. Cuervo era bogotanísimo. Había nacido en la capital el 1 de septiembre de 1844. Los responsables de haberle inculcado la goma de la gramática…p. 132
29Gramática de la lengua chibchaEzequiel Uricoechea · 2016 · p. 1, 122 citas
[36]EZEQUIEL URICOECHEA antropología filología g RA mát ICA d E LA LE ng UA CHI b CHA antropología EZEQUIEL URICOECHEA g RA mát ICA d E LA LE ng UA CHI b CHA filología Uricoechea, Ezequiel, 1834-1880, autor Gramática de la lengua chibcha / Ezequiel Uricoechea [presentación, María Stella González de Pérez]. – Bogotá:…p. 1
[37]en pocos días saldría para Alejandría, Beirut y Damasco a per- feccionar sus conocimientos de árabe. Pensaba regresar a Bruselas en febrero, pero el 28 de julio de 1880 murió en Beirut por causa de una apoplejía. Muchos de los trabajos de Uricoechea no se alcanzaron a publicar y dejó truncos varios proyectos…p. 12
30La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · p. 1261 cita
[38]mitad del siglo xix se produce una reforma universitaria, y como resultado de la misma se establece un Instituto de Ciencias Naturales, Físi - cas y Matemáticas a cuyo cuidado quedan el Observatorio Astronómico, el Jardín Botánico —de poco desarrollo—, el Laboratorio Químico Nacional y el Museo de Historia Natural de…p. 126
31Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 104, 110, 1143 citas
[39]econdémico, lo social y lo cultural, y ante un Estado en formacion, no bastaba con pregonar tales posibilidades, reno- vando solamente un discurso ideolégico acerca del valor que podrian llegar a tener la ciencia y la téc- nica modernas para el engrandecimiento nacional. Codazzi, Ancizar, Triana, Pérez y Paz…p. 104
[43]de clasificaci6n zooldgica y botanica. La Sociedad de Naturalistas publicé dos nu- meros de su boletin: Contribuciones de Colombia a las ciencias y a las artes (1860-1861). En el co- trespondiente al primer ano se incluy6 la que habria de ser la primera obra sobre la historia de la ciencia en Colombia: Memoria sobre…p. 114
[51]de las plantas, una perspec- tiva que ciertamente adquirié durante sus viajes por el Cauca y el Ecuador y, sobre todo, cuando insistid en la urgencia de realizar una expedicion «geogra- fica 0 econdémica», con la cooperacién simultanea de astronomos, botanicos, mineralogistas, zodlo- gos, economistas y unos cuantos…p. 110
32Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 681 cita
[40]en viajeros como Manuel Ancízar, los sentidos comienzan a tomar un nuevo significado, y en medio de las sensaciones, percepciones y emociones que acusa el viajero en contacto con la naturaleza, esta última toma su valor estético. Veamos entonces cuál es esa sensitividad que descuaja a lo largo de L a P eregrinación d…p. 68
33Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · p. 40, 682 citas
[41]Universidad de los Andes, 2006). 3 Alexander von Humboldt, Vistas de las cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas de América (Madrid: Universidad Autónoma, 2012), 292. 4 La discusión sobre las aproximaciones al pasado indígena y a la idea de civilización se puede entender en Carl Henrik Langebaek Rueda, Los…p. 68
[42]de Bogotá. Esta vasija de barro, pintada de rojo ocre y blanco, que mide 25 × 18 cm, apareció descrita y representada en el texto “El Dorado” que Zerda publicó por entregas a partir de julio de 1882 en el Papel Periódico Ilustrado, como una figura indígena sentada, con una apertura de tipo ánfora, llena de muchas…p. 40
34Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 1551 cita
[44]Gamba hace hincapié en esto al final de su obra. Modán, príncipe que asume el poder tras la muerte de Aquimen, luego de trabarse en un duelo feroz con Suárez Rendón, ya herido de muerte quiso legar el último presente a su pueblo: “tres siglos correrán de ingrato nombre,/ Fanatismo, terror, infamia y pena,/ Atado el…p. 155
35Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 2301 cita
[45]generosos del espíritu, junto con la personalidad moral de los conquistados y sus descendientes” (Ancízar 1850-1851: 19). Como medio de liberación del indio y de transformación de la economía pública, Ancízar preconizaba la política individualista del reparto de tierras (Ancízar 1850-1851: 484), afirmado en el…p. 230
36Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 161 cita
[46]Roberto Dudley (1573-1649), quien en 1595 viajé a las Indias Occidentales y exploré las bocas del rio Orinoco. En 1605 se radicd en Florencia, donde edité y publicé mapas y trabajos geograficos. Esta l4mina del Nuevo Reino de Granada pertenece a la famosa obra Del arcano del Mare, gravada por el florentino Francesco…p. 16
37Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 2521 cita
[47]Se estableció por algún tiempo en Venezuela (1840 - 1846) donde ejerció la docencia y formó parte del Liceo Venezolano, fundado para propagar las luces y fomentar el cultivo de la literatura y las bellas artes. Allí se relacionó con la élite intelectual de Caracas. A su regreso a la Nueva Gra- nada, en 1846, era…p. 252
38Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · p. 1, 122 citas
[48]peregrinación de alpha M an U el anc ÍZ ar viajes M an U el anc ÍZ ar peregrinación de alpha viajes Ancízar, Manuel, 1812-1882, autor Peregrinación de Alpha [recurso electrónico] / Manuel Ancízar; [presentación, Verónica Uribe Hanabergh]. – Bogotá: Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional de Colombia, 2016. 1…p. 1
[50]cantón en los distritos de temperatura cálida. Maderas preciosas, resinas aromáticas, bálsamos y plan - tas medicinales de sorprendente eficacia se encuentran 2 González, Beatriz, Manual de arte del siglo xix en Colombia, Bogotá: Ediciones Uniandes, 2013, pág. 170. 13 Píndnicersti 13 a cada paso, y a menudo al…p. 12
39Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 9271 cita
[49]para usos industriales 72,183 100 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 73.3 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 26.7 0.0 TOTAL 641,081,498 100 24.0 9.8 3.3 2.1 11.4 1.4 21.8 0.7 0.8 0.8 1.3 5.2 4.0 13.0 0.4 Primer Censo Industrial de Colombia, 1945. Comentarios, pág. 128* - 129*. 929 § Bibliografía 1036 (A-1) «Alpha» [Manuel Ancízar].…p. 927
40Notas de viaje sobre Venezuela y ColombiaMiguel Cané · 2016 · p. 2201 cita
[52]esa altura y nos sería lícito esperar que la influencia de tales ideas se limitara al respeto de la forma y no alcanzara a obrar sobre la percepción de las cosas. ¡Qué acentos de indignación encuentra Caro para increpar a Quintana su grito generoso, humano, cuando recono- ciendo las crueldades de la Conquista, quiere…p. 220