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Hecho histórico · Nueva Granada · 1831–1862

Publicación por entregas de la Peregrinación de Alpha en El Neogranadino (1850-1852)

Desde el 11 de enero de 1850, Manuel Ancízar publicó por entregas en el periódico bogotano El Neogranadino las crónicas de su viaje por las provincias del norte de la Nueva Granada, combinando inventario geográfico, cuadro de costumbres y juicio político liberal. Antes de convertirse en el libro canónico de 1853, la Peregrinación de Alpha funcionó como un folletín serializado que sincronizó el trabajo de campo de la Comisión Corográfica con el calendario reformista del gobierno de José Hilario López.

Publicación por entregas de la Peregrinación de Alpha en El Neogranadino (1850-1852)
11 de enero de 1850 – 1852
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
11 de enero de 1850 – 1852
Protagonistas
Manuel Ancízar (secretario de la Comisión Corográfica y autor de la Peregrinación de Alpha), El Neogranadino (periódico bogotano de orientación liberal que publicó las entregas), Agustín Codazzi (director de la Comisión Corográfica), José Hilario López (presidente de la Nueva Granada 1849-1853, cuyo gobierno enmarcó la publicación), Manuel Murillo Toro (secretario de Hacienda y figura central del reformismo liberal), Comisión Corográfica (institución científica estatal creada por la Ley 29 de 1849)
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. La creación de la Comisión Corográfica mediante la Ley 29 de 1849, que encargó a Ancízar como secretario documentar el territorio y sus poblaciones, generando el material de campo que alimentó las entregas.
  2. El clima reformista del gobierno de José Hilario López (1849-1853), que impulsó un proyecto liberal de modernización nacional y requería instrumentos de difusión pública para legitimar sus políticas ante la opinión ilustrada.
  3. La práctica establecida del folletín periodístico en la prensa neogranadina de mediados del siglo XIX, que ya publicaba por entregas obras extensas como la Historia de los girondinos de Lamartine, haciendo del formato un dispositivo cultural disponible.
  4. La formación intelectual de Ancízar en Venezuela (1840-1846), donde adquirió conocimientos en ciencia, geografía y literatura y se relacionó con élites ilustradas, dotándolo de la capacidad para fusionar registro científico y narrativo.
  5. La necesidad política y cartográfica de que la Nueva Granada se conociera a sí misma y proyectara una imagen hacia el exterior, en un contexto en que el país carecía de mapas científicos y de visibilidad internacional tras la disolución de la Gran Colombia.
11 de enero de 1850 – 1852Publicación por entregas de la Peregrinación de Alpha en El Neogranadino (1850-1852)

Consecuencias

  1. La publicación suscitó protestas concretas de élites regionales, especialmente de Zipaquirá, que comprendieron que la caracterización crítica de Ancízar podía influir en las decisiones de inversión del gobierno nacional, revelando el peso político directo de la escritura corográfica.
  2. Las entregas estimularon entre los jóvenes escritores neogranadinos el interés por el costumbrismo, combinando observación empírica con vuelo narrativo y consolidando un modelo de escritura que articulaba ciencia, literatura y proyecto político.
  3. La serialización estableció el folletín corográfico como formato periodístico propio de la Comisión: Santiago Pérez publicaría también sus Apuntes de Viaje por entregas en El Neogranadino y El Tiempo, confirmando que la Comisión producía prensa además de mapas.
  4. La obra moldeó imaginarios etnorraciales y territoriales de las regiones descritas —especialmente Santander— que se incorporaron al discurso oficial y popular sobre la composición y el carácter de las provincias neogranadinas.
  5. La acumulación de entregas derivó en el libro canónico de 1853, conocido como 'la biblia de los santandereanos', que fijó en formato duradero la visión liberal del territorio nacional y sirvió de referencia para generaciones posteriores de lectores e intelectuales.
  6. El Partido Conservador articuló su oposición a la Peregrinación junto a su rechazo a otras iniciativas liberales del período, leyendo el texto como un frente más del proyecto reformista y no como un ejercicio científico neutral.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

La publicación serializada de la Peregrinación de Alpha en El Neogranadino fundó un formato inédito de etnografía política periodística que fusionó ciencia, literatura y agenda liberal en un solo dispositivo de prensa, operando sobre la opinión pública antes de cristalizar en libro. Al circular semana a semana durante el período de las grandes reformas de López, las entregas no solo describieron el territorio sino que intervinieron en él: moldearon imaginarios regionales, condicionaron expectativas de inversión estatal y establecieron un lenguaje para pensar la nación que combinaba el inventario geográfico con el juicio moral sobre sus habitantes. Ese doble carácter —descriptivo y prescriptivo, científico y partidario— convierte a la Peregrinación serializada en un documento central para entender cómo el liberalismo de mediados del siglo XIX construyó su proyecto territorial a través de la prensa.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

Publicación por entregas de la Peregrinación de Alpha en El Neogranadino (1850-1852)

El 11 de enero de 1850, el periódico bogotano El Neogranadino publicó la primera entrega de un texto firmado con el seudónimo Alpha. Detrás de la letra griega estaba Manuel Ancízar, secretario recién nombrado de la Comisión Corográfica, y lo que empezaba a aparecer semanalmente eran las crónicas de su viaje por las provincias del norte de la Nueva Granada. Durante los dos años siguientes, la Peregrinación de Alpha se sirvió por partes al lector neogranadino: descripciones geográficas, retratos de pueblos, inventarios de recursos, apuntes etnográficos y juicios políticos entretejidos en una prosa que combinaba el rigor del informe con el vuelo del cuadro de costumbres. Antes de ser el libro canónico de 1853 —"la biblia de los santandereanos", como se lo llamaría después—, la Peregrinación fue un folletín liberal, un dispositivo periodístico que sincronizó el trabajo de campo de la Comisión con el calendario de las reformas del gobierno de José Hilario López. Ese doble carácter —científico y partidario, descriptivo y prescriptivo— definió su potencia y explica las protestas que suscitó entre las regiones descritas.

El mundo que la hizo posible

La Peregrinación no cae en el vacío. Cae en un momento muy preciso del ciclo político neogranadino: la elección presidencial del 7 de marzo de 1849, cuando el Congreso, presionado por la movilización popular y sin que ningún candidato hubiera obtenido mayoría absoluta, entregó la Presidencia a José Hilario López. Ese acto abrió el período liberal-reformista más ambicioso que había conocido la República desde la Independencia. En pocos años, el gobierno de López —con Manuel Murillo Toro como secretario de Hacienda y cerebro económico— abolió la esclavitud en 1851, expulsó a los jesuitas en 1850, suprimió el monopolio estatal del tabaco, desmontó privilegios eclesiásticos y reorientó la estructura fiscal hacia la economía de libre mercado. La agenda buscaba, en palabras que circulaban entonces, sacar a la nación del "espectro económico colonial" e insertarla en la economía mundial liberal.

De esa misma matriz reformista nació la Comisión Corográfica, establecida por la Ley 29 de 1849 y considerada el primer intento científico institucional de alcance integral en el país. Antes del gobierno de López, la primera administración de Tomás Cipriano de Mosquera (1844-1848) ya había ensayado la modernización institucional, científica y de infraestructura que ahora se ampliaba. La Comisión, dirigida por el geógrafo italiano Agustín Codazzi, debía producir los primeros mapas científicos del territorio, describir sus grupos humanos y levantar el inventario de sus recursos. Detrás de esa tarea había una urgencia concreta: la Nueva Granada, tras la disolución de la Gran Colombia y la muerte de Bolívar en 1830, seguía siendo un país desconocido para sí mismo y para el exterior. A mediados del siglo XIX el nombre de Colombia apenas figuraba en la cartografía diplomática internacional, y ni siquiera quedaba claro si designaba también a Venezuela y Ecuador. La Comisión respondía a esa doble carencia: cartografía interior y visibilidad exterior.

Manuel Ancízar, nacido en 1812, llegaba a ese proyecto con credenciales inusuales. Entre 1840 y 1846 se había establecido en Venezuela, donde ejerció la docencia y participó en el Liceo Venezolano, institución dedicada a propagar las luces y fomentar la literatura y las bellas artes; allí se relacionó con la élite intelectual de Caracas. A su regreso a la Nueva Granada en 1846 era reconocido por sus conocimientos en ciencia, cuestiones de límites, geología y educación. Fue subsecretario de Relaciones Exteriores de Mosquera y diplomático en Suramérica antes de asumir la Secretaría de la Comisión Corográfica, cargo que desempeñó durante tres años y que lo convirtió en la pluma oficial del proyecto cartográfico. Codazzi levantaría los mapas; Ancízar levantaría el texto.

El soporte donde ese texto se serializó tampoco era neutro. El Neogranadino era un periódico bogotano de orientación liberal, inscrito en un ecosistema de prensa densamente politizado, en el que cada cabecera se sabía instrumento de una facción. Por un lado, el satírico El Alacrán, que Joaquín Pablo Posada y Germán Gutiérrez de Piñeres afilaban semana a semana. Por otro, el quincenario El Catolicismo, fundado por el arzobispo Manuel José Mosquera en 1849, y la Gaceta Oficial de la República, cada uno con su propio horizonte. En Cartagena, los conservadores respondían al avance liberal desde El Porvenir, creado también en 1849, con invectivas anticlericales que llegaban a comparar a los reformistas con Caín y Abimelech. En Santa Marta, la Gaceta Mercantil que Murillo Toro dirigía desde 1847 preconizaba la absoluta libertad de imprenta y suministraba noticias internacionales frescas. En ese archipiélago partidario, publicar por entregas obras extensas era práctica establecida: El Censor de Medellín había servido en 1848 la Historia de los girondinos de Lamartine, y el mismo autor francés aparecía en La Civilización, de orientación conservadora. El folletín pertenecía a todos.

Lo específico de El Neogranadino fue haber alojado, desde el 11 de enero de 1850, un folletín que no venía de París sino del interior del propio país. Ancízar no traducía a un romántico europeo: describía a Vélez, a Zipaquirá, al altiplano cundiboyacense, a las provincias de Soto, Socorro, Ocaña, Pamplona. El lector bogotano recibía, semana tras semana, un país que apenas conocía y que estaba siendo reformado al mismo tiempo por el gobierno que él, en muchos casos, había ayudado a elegir.

La reconstrucción de las entregas

La primera entrega apareció el 11 de enero de 1850. Las siguientes se prolongaron durante buena parte de 1850, 1851 y 1852, siguiendo el ritmo del trabajo de campo de Ancízar como secretario de la Comisión. Los viajes cubrieron las provincias del norte —Vélez, Socorro, Soto, Ocaña, Pamplona, el altiplano cundiboyacense, Tunja, Zipaquirá—, y el título con el que la obra apareció en libro en Bogotá en 1853 conservaría la mención expresa de los años 1850 y 1851 como marco temporal de la peregrinación.

Cada entrega funcionaba como una pieza autónoma dentro de una arquitectura mayor. Ancízar entraba a un pueblo, tomaba nota de la altitud, la temperatura, los caminos, los cultivos, la composición racial de sus habitantes, la calidad de las escuelas, el estado de la iglesia y del cabildo, los oficios dominantes, las costumbres domésticas, las supersticiones locales. Luego, sobre ese inventario, montaba una escritura de paisaje: descripciones olfativas, cenestésicas, cromáticas, que convertían las listas de materias primas en cuadros sensoriales. El territorio se leía a la vez como recurso económico y como experiencia estética. Vélez aparecía descrito con datos raciales y demográficos precisos, integrados en la caracterización geográfica y productiva. Zipaquirá, con sus salinas, era retratada como una región atrapada en un legado colonial que había priorizado la construcción de una catedral sobre el desarrollo de la industria local, las escuelas y la infraestructura.

La firma "Alpha" —la primera letra griega, el comienzo— colocaba al viajero en la posición del inaugurador: quien nombra por primera vez lo que ha visto. En un país que se estaba redescubriendo cartográficamente, la letra funcionaba como declaración de origen: el lector recibía el territorio como si fuera visto por primera vez, aunque quien lo miraba fuera un letrado bogotano formado en Caracas y curtido en las cancillerías. Ese pacto de lectura —el viajero-descubridor que trae noticias del propio país— hizo del folletín un dispositivo distinto del informe científico y distinto también del ensayo político.

Junto a Ancízar viajaban Codazzi y los pintores de la Comisión —Manuel María Paz sería el más recordado— que producían las representaciones visuales del territorio. En 1853, ya iniciada la publicación en libro de la Peregrinación, Santiago Pérez, otro miembro de la Comisión, publicaría sus Apuntes de Viaje también por entregas en El Neogranadino y en El Tiempo de Bogotá. El folletín corográfico se consolidó como formato, no como episodio: la Comisión no solo levantaba mapas, también producía prensa.

Qué hacía Ancízar cuando escribía

La escritura de la Peregrinación combinaba tres registros que hoy separaríamos con facilidad y que entonces convivían sin fricción. El primero era el inventario: altitud sobre el nivel del mar, temperatura media, distancias en leguas, número de habitantes, composición racial, cultivos principales, estado de los caminos. Era el registro del secretario de la Comisión, el que justificaba el gasto estatal en el proyecto científico.

El segundo era el cuadro de costumbres: la descripción de la vida cotidiana, las tradiciones domésticas, los oficios, las fiestas, los tipos humanos regionales. Ese registro conectaba a Ancízar con una práctica que ya tenía historia en la prensa neogranadina. El costumbrismo no había nacido con él: los primeros cuadros de costumbres conocidos habían sido publicados por Rufino Cuervo en El Argos en 1837, semanario fundado por Lino de Pombo y Juan de Dios Aranzazu, y el género había continuado practicándose en otras publicaciones. Circulaba además por toda Hispanoamérica al ritmo de la formación de las nuevas naciones, disponible como recurso formal para escritores que buscaban contraponer lo propio a la influencia francesa e inglesa. Lo que Ancízar hacía era acoplar ese registro literario al trabajo de campo científico, con un resultado inédito: un cuadro de costumbres respaldado por observación empírica y por autoridad institucional.

El tercer registro era el juicio político. Ancízar no describía neutralmente: valoraba. Zipaquirá aparecía como víctima de la herencia colonial; ciertas regiones eran leídas como más aptas para el trabajo, otras como estancadas en supersticiones; el clero rural aparecía a veces como obstáculo, a veces como aliado tibio del progreso. En el caso de Santander, la construcción de una imagen centrada en la composición racial y demográfica de su población —descrita como adaptable al trabajo y con características que la distinguían de otras regiones— tenía implicaciones políticas liberales concretas, aunque el propio texto no siempre las explicitara. La caracterización etnorracial de las poblaciones regionales tenía peso doctrinal: era una operación política vestida de descripción.

Esos tres registros se sostenían juntos porque el letrado neogranadino de 1850 no disponía de instituciones especializadas que los separaran. No había universidades con departamentos de geografía distintos de los de literatura, ni había prensa científica separada de la prensa política. El mismo hombre —Ancízar— era secretario de una comisión estatal, escritor de folletines, redactor liberal y, más tarde, primer rector en propiedad de la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia. La fusión de registros no obedecía a una elección estilística; obedecía a la condición material del campo intelectual.

Ancízar lo teorizó a su modo. Argumentaba que la novela y el cuento eran el mejor instrumento de análisis psicológico para comprender las sociedades, y que la imaginación era el mejor aliado para construir hipótesis sobre la fisonomía de las culturas. La descripción sensorial del paisaje —el olor de los pueblos, la textura del aire, la temperatura del amanecer— funcionaba como método, no como ornamento. Se accedía al carácter de una región a través de su clima, su vegetación, sus olores. Esa sensibilidad estésica configuraba mapas emocionales del territorio neogranadino que corrían paralelos a los mapas cartográficos que Codazzi trazaba.

Por qué las entregas incomodaron

Que la Peregrinación no era descripción neutral quedó claro pronto, porque las regiones descritas respondieron. La publicación seriada originó protestas de varias provincias ante la mirada crítica de Ancízar. El caso mejor documentado es el de Zipaquirá. Las élites locales de la región salinera comprendieron que la corografía de Ancízar —al describirlas como atrapadas en un legado colonial corrupto que priorizaba la catedral sobre las escuelas y la industria— podía influir concretamente en las decisiones del gobierno nacional sobre inversión en infraestructura local. No estaba en juego un juicio estético que dolía en el amor propio, sino una intervención con consecuencias fiscales. Si el secretario de la Comisión Corográfica —figura oficial, pluma reconocida, órgano indirecto del gobierno de López— sentenciaba que Zipaquirá había malgastado sus rentas coloniales en una catedral, el Ministerio de Hacienda podía leer eso como argumento para dirigir la inversión a otras provincias.

Las élites zipaquireñas entendieron, con lucidez, que el estilo de Ancízar ejercía un poderoso influjo sobre los imaginarios populares y oficiales. Su reacción no era paranoia provinciana: era diagnóstico político correcto. La corografía funcionaba como argumento en la disputa por los recursos del Estado central en un país donde el Estado apenas empezaba a construir su capacidad fiscal.

El Partido Conservador respondió también a la obra, aunque su reacción se articuló más plenamente cuando la Peregrinación apareció en libro en 1853. Los conservadores agruparon su oposición a Ancízar con su oposición a otras iniciativas liberales del período: la creación de nuevas provincias, el sistema de educación pública. La Peregrinación fue leída, en clave partidaria, como uno de los frentes del proyecto reformista, no como un texto ajeno al debate político.

Del lado liberal, el efecto fue el contrario. Los jóvenes escritores encontraron en las entregas de Ancízar una invitación a mirar el propio país con ojos nuevos. Combinar observación empírica con vuelo narrativo, describir el paisaje y las costumbres locales con precisión y con lirismo, se convirtió en programa. José María Samper, Salvador Camacho Roldán, José Manuel Groot y otros escritores de la generación que llegaría a El Mosaico en 1858 tomaron nota. Las entregas de Ancízar habían sembrado el interés por el costumbrismo entre los jóvenes, y esa semilla fructificó en el ecosistema literario de la segunda mitad del siglo.

Causas estructurales y detonantes

Para que un folletín corográfico como el de Ancízar pudiera existir tenían que coincidir varias condiciones que ninguna voluntad individual habría podido fabricar por sí sola. La primera era la existencia de un campo letrado neogranadino en el que un mismo actor podía ser científico, diplomático, escritor y funcionario sin sentir la menor contradicción entre esos oficios. Ancízar encarnaba esa polifuncionalidad con una limpieza que hoy sorprende: pasaba del despacho ministerial al cuaderno de campo y del cuaderno de campo al folletín como quien cambia de habitación en la misma casa.

A esa condición se sumaba una prensa que había normalizado, ya para 1848 y 1849, la circulación de textos extensos por entregas. La serialización de autores europeos en periódicos neogranadinos de ambos signos había educado al público lector en una temporalidad partida, en la espera semanal, en la costumbre de reencontrarse con un texto que crecía por acumulación. Y a esas dos condiciones se sumaba una tercera, más antigua: la tradición de escritura de comunidad imaginada que venía desde los periódicos coloniales tardíos —el Papel Periódico de 1791 y sus sucesores— y que había ido construyendo, con limitaciones, un sentimiento de pertenencia compartida entre las élites criollas de diversas regiones.

Sobre ese sustrato se apoyó una coyuntura que hizo posible el proyecto concreto. La elección de López en marzo de 1849 abrió el ciclo reformista y creó las condiciones políticas para financiar y respaldar a la Comisión Corográfica. La Ley 29 de ese mismo año la estableció formalmente y designó la Secretaría que ocupó Ancízar. Y el arranque del trabajo de campo en 1850 empezó a producir el material —notas de terreno, observaciones, descripciones— que necesitaba un canal de difusión. El Neogranadino ofreció ese canal, y el folletín se convirtió en el formato natural.

La causalidad no se reduce a la voluntad de un solo hombre. Ancízar no inventó ni el género, ni el soporte, ni el proyecto científico. Los combinó con maestría, pero la combinación era posible porque las piezas ya estaban sobre la mesa: un letrado versátil, un gobierno reformista con capacidad institucional inédita, un periódico partidario con espacio de folletín y un trabajo de campo estatal que reclamaba ser comunicado. La Peregrinación fue el punto exacto donde esos cuatro vectores se cruzaron.

Del folletín al libro

En el corto plazo, las entregas cumplieron varias funciones simultáneas. Difundieron el trabajo de la Comisión Corográfica más allá del círculo estrecho de funcionarios y científicos, alcanzando al público lector de la prensa liberal. Legitimaron el proyecto reformista al mostrar que el gobierno de López no solo abolía la esclavitud y expulsaba a los jesuitas: también levantaba el mapa físico y humano del país. Provocaron protestas regionales que evidenciaron la fuerza performativa de la escritura corográfica: describir era intervenir. E incidieron en la formación literaria de una generación que llegaría a la madurez en la década siguiente.

En el mediano plazo, el paso al libro en 1853 —edición bogotana que consolidó el material disperso de las entregas en un volumen orgánico— transformó el sentido del texto. Lo que había sido folletín semanal, sujeto al ritmo del periódico y a la lectura discontinua, se convirtió en obra de referencia. La materialidad cambió: del papel de prensa al libro de biblioteca. La temporalidad también: de la actualidad sincronizada con las reformas del gobierno López al monumento retrospectivo. Al pasar a libro, la Peregrinación dejó de ser una intervención en el debate político vivo del período reformista y se convirtió en documento canónico. Las protestas regionales, que en las entregas eran reacciones a un texto en curso, se fijaron como polémicas históricas. El libro reditó autoridad, no controversia.

Esa distinción entre los dos objetos —el folletín de 1850-1852 y el libro de 1853— es la distinción entre dos objetos históricos distintos. La publicación seriada fue un dispositivo periodístico sincronizado con las reformas del gobierno de López. Sus lectores recibían las entregas en el mismo momento en que el Congreso debatía la abolición de la esclavitud, en que se suprimía el monopolio del tabaco, en que el país se reorganizaba fiscalmente. Cada capítulo sobre una provincia del norte era leído contra el trasfondo de las decisiones que se tomaban en Bogotá sobre esa misma provincia. La escritura corográfica y la política reformista corrían en paralelo, y el lector podía cruzarlas semana a semana. Esa sincronización es imposible de recuperar en la lectura del libro.

Además, el folletín construía un ritmo de aprendizaje cívico. El lector no recibía el país de golpe, en un tomo cerrado: lo iba conociendo pueblo por pueblo, provincia por provincia, en la duración lenta del año periodístico. Ese ritmo tenía efectos pedagógicos precisos. Enseñaba a mirar el territorio como acumulación de detalles, no como abstracción. Enseñaba a asociar cada región con sus habitantes, sus recursos, sus problemas específicos. Y enseñaba a leer la reforma liberal como aplicación concreta sobre lugares concretos, no como programa ideológico general. Las protestas regionales lo confirman. Zipaquirá no reaccionó contra un libro cerrado sino contra un texto en curso, cuya continuación podía ser todavía peor. Esa temporalidad abierta —la de la publicación seriada— es lo que le dio al dispositivo su carga política inmediata y su vulnerabilidad a la réplica.

Lo que queda

En el largo plazo, la Peregrinación se consolidó como referencia obligada. Se la llamó "la biblia de los santandereanos" por la centralidad que dio a esa región y por la manera en que fijó una imagen positiva de sus habitantes. Fue reeditada como parte de la Biblioteca Básica de Cultura Colombiana en 2016, en edición digital de 620 páginas publicada por el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia. Historiadores económicos y sociales la utilizaron como fuente para reconstruir dinámicas agrícolas, comerciales y demográficas del país de mediados del siglo XIX. La obra que había nacido como folletín liberal partidario terminó incorporada al canon nacional, transversal a los partidos.

Quedó también una huella menos visible pero más profunda: el modelo de escritura. La combinación de descripción geográfica, cuadro de costumbres, retrato etnográfico y juicio político —que Ancízar practicó semana tras semana entre 1850 y 1852— definió un modo de narrar el país que atraviesa la literatura colombiana posterior. Jorge Isaacs, cuando escribió sobre las tierras del Cauca, o los novelistas regionalistas de finales del siglo XIX y comienzos del XX, escribieron en un terreno abierto en parte por Alpha. No porque lo citaran, sino porque el pacto de lectura que él estableció —el escritor que describe su propio país con autoridad estética y científica— se volvió disponible.

La Peregrinación de Alpha en su versión de folletín es uno de los momentos en que la construcción de la nación colombiana se puede observar en acto, semana a semana, sobre las páginas de un periódico. Antes había estado la prensa colonial tardía, y después vendrían otras publicaciones que continuaron el trabajo. Pero pocas veces se ve con tanta nitidez la conjunción entre un proyecto científico estatal, una política reformista en curso, un género literario emergente y un soporte periodístico partidario, sostenidos todos por la pluma de un mismo hombre.

Que esa conjunción provocara protestas es parte de su valor histórico, no un defecto. La nación imaginada que las entregas construían era también una nación disputada, y las regiones que se sintieron mal retratadas entendían perfectamente lo que estaba en juego. La corografía no era un ejercicio inocente de descripción: era una manera de ordenar el territorio y de asignar valor a sus partes. Ancízar lo sabía; sus lectores liberales lo celebraban y sus lectores conservadores lo denunciaban en el mismo movimiento; las élites zipaquireñas, mientras tanto, lo temían con razón.

Conviene, por eso, resistir la comodidad de confundir el folletín con el libro. Antes de ser el clásico canónico que hoy se reedita y se cita, la Peregrinación fue un folletín semanal firmado con una letra griega, aparecido en la portada de un periódico liberal, en un país que estaba siendo transformado por dentro por las reformas más ambiciosas del siglo. El texto que se leyó entre 1850 y 1852 sobre las páginas de El Neogranadino era un objeto vivo, sincronizado con el debate político, expuesto a la réplica de las provincias que describía y sostenido por la infraestructura material de la prensa partidaria. Ese folletín es el objeto histórico. El libro es su monumento.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

25 documentos · 35 fragmentos
01Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 244, 2522 citas
[1]Se estableció por algún tiempo en Venezuela (1840 - 1846) donde ejerció la docencia y formó parte del Liceo Venezolano, fundado para propagar las luces y fomentar el cultivo de la literatura y las bellas artes. Allí se relacionó con la élite intelectual de Caracas. A su regreso a la Nueva Gra- nada, en 1846, era…p. 252
[30]Albert Museum, Londres) de Millet, cada uno de los oficios representados muestra a sus actores en posición de trabajo, en la sencillez y humildad de sus atuen- dos, y en la necesidad de ser rescatados y dignificados por la mano del artista. Verónica Uribe Hanabergh 245 § vii. La Comisión Corográfica Hay un acuerdo con…p. 244
02Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 2361 cita
[2]del Mosaico en 1866. El costumbrismo no es el primer género literario nacional: es un género literario t r a n s n a c i o n a l, q u e s e e x p a n d e e n t o d a Hispanoamérica en el momento en que se están formando las naciones. Estrechamente relacionados con la literatura de viajes y con la pintura costumbrista,…p. 236
03Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 71, 772 citas
[3]lectores con artículos y crónicas que hablaban más bien de la importancia de retratar el paisaje y las costumbres locales. Ancízar advirtió que no había mejor análisis psicológico, para comprender a las sociedades, que la novela y el cuento, en la medida en que la imaginación resultaba el mejor aliado para construir…p. 77
[8]apenas se escucha- ba mentar en el exterior y nadie sabía a qué territorio se refería en concreto, si incluía también a Venezuela y a Ecuador o si era el mismo que antes se conocía como Nueva Granada. Los primeros diplomáticos colombianos se pusieron en marcha para precisar informaciones geográficas y animar a fu-…p. 71
04El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 741 cita
[4]y de afluencia a sus puertos de millones de inmigrantes de las más diversas religiones, ideologías y nacionalidades. La lucha por una política de 38 José María Samper, Historia de un alma, Biblioteca Popular de Autores Colombianos, Bogotá, 1946, vol. i, pág. 185. Los periódi- cos de Bogotá y de las provincias…p. 74
05Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · p. 1, 12, 1583 citas
[5]peregrinación de alpha M an U el anc ÍZ ar viajes M an U el anc ÍZ ar peregrinación de alpha viajes Ancízar, Manuel, 1812-1882, autor Peregrinación de Alpha [recurso electrónico] / Manuel Ancízar; [presentación, Verónica Uribe Hanabergh]. – Bogotá: Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional de Colombia, 2016. 1…p. 1
[17]cantón en los distritos de temperatura cálida. Maderas preciosas, resinas aromáticas, bálsamos y plan - tas medicinales de sorprendente eficacia se encuentran 2 González, Beatriz, Manual de arte del siglo xix en Colombia, Bogotá: Ediciones Uniandes, 2013, pág. 170. 13 Píndnicersti 13 a cada paso, y a menudo al…p. 12
[20]metros de altura y con una tem - peratura de 22 º centígrados, es el nudo de siete caminos principales que a través de algunas poblaciones prósperas la relacionan con los cantones Vélez, Moniquirá, Tunja, Leyva, Charalá y Socorro, sus colindantes. Debiera, por tanto, prosperar con rapidez, mas le falta para ello una…p. 158
06El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 13, 2142 citas
[6]años después de su regreso a Suiza con- trajo matrimonio con la colombiana Inés Ancízar Samper, hija de Agripina Samper Agudelo, una avanzada mujer y escritora de gran fuerza poética que firmó bajo el seudó- nimo de Pía Rigán, y de Manuel Ancízar, primer secre- tario de la Comisión Corográfica en 1851, autor de otro…p. 13
[7]doctor Roberto An- cízar 77, economistas; los doctores Álvarez 78, Manuel Ancí- zar 79, Rojas Garrido 80 y J. I. Escobar 81 maestros de filosofía y filósofos; don Alberto Urdaneta 82, maestro de arte, pin- tor, dibujante y promotor de la vida artística en Bogotá. Este sería realmente el momento de hacer honor a toda…p. 214
07Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1471 cita
[9]] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…p. 147
08Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1331 cita
[10]N DEL MEDIO SIGLO Para 1849 los candidatos presidenciales eran, en el conservatismo gobernante, el vicepresidente Rufino Cuervo, un maestro boya- cense, civilista y antiguo secretario de Hacienda, que representaba el esp í ritu de transacci ó n con el liberalismo que ahora encarna 1 38 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA ba…p. 133
09Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 441 cita
[11]el preambulo o anticipo de lo que ha de venir con las ideas radicales a las que el general José Hilario Lopez da prestigio desde la presidencia de la Republica. Pero para ello era preciso que se realizara antes el proyecto historico-politico modernizante de la pri- mera administracién del también general Tomas…p. 44
10Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 2451 cita
[12]escrito esta frase: «Aprovechemos, pues, esta época de esperanzas y de decisión…». Eso es la época de 1850: una jornada decisionista en la historia de la cultura y de la economía nacionales: la decisión de destruir la eco- nomía colonial. La decisión de realizar una revolución social y plantear una revolución…p. 245
11Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1091 cita
[13]and worried about lax morality and Protestant education. The Church generally adhered to a Conservative sociopolitical agenda. The Liber- als who ascended to power at midcentury would make it a point to harass the Church, but the Church would fight back energetically. General José Hilario López ascended to the…p. 109
12La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · p. 1261 cita
[14]mitad del siglo xix se produce una reforma universitaria, y como resultado de la misma se establece un Instituto de Ciencias Naturales, Físi - cas y Matemáticas a cuyo cuidado quedan el Observatorio Astronómico, el Jardín Botánico —de poco desarrollo—, el Laboratorio Químico Nacional y el Museo de Historia Natural de…p. 126
13Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 21, 1292 citas
[15]tidos conservador y liberal, y unos afos de agitadas controversias politicas, econdémicas y religiosas, pues se consideraba necesario luchar con denuedo para acabar de manera definitiva con el orden co- lonial. Pero también favorecié la cultura, con la or- ganizacion de la Comisién Corografica, dirigida por el coronel…p. 21
[31]contertulios. De ella nace la publicacién del mismo nombre y el hoy tesoro inapreciable del «Museo de cuadros de costumbres», uno de cuyos mayores impulsores, editor, alma y genio fue José Maria Vergara y Vergara (1831-1872), figura de las mas queridas por aquellos dias, tanto por la activi- dad, las ideas y…p. 129
14Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 1001 cita
[16]im- puestos de aduanas, y, en menor medida, de mo- nopolios, como el del estanco del tabaco, cuya suerte en realidad ya estaba echada. Era, pues, imperativo identificar los recursos na- turales y facilitar los medios para su produccién y distribucién. A allanar esta nueva perspectiva se de- dicaron el presidente…p. 100
15Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 22, 682 citas
[18]en viajeros como Manuel Ancízar, los sentidos comienzan a tomar un nuevo significado, y en medio de las sensaciones, percepciones y emociones que acusa el viajero en contacto con la naturaleza, esta última toma su valor estético. Veamos entonces cuál es esa sensitividad que descuaja a lo largo de L a P eregrinación d…p. 68
[22]con la indígena, e indígena pura; la primera y la última forman el menor número, y cuando la absorción de la raza indígena por la europea se haya completado, lo que no dilatará mucho, quedará una población homogénea, vigorosa y bien conformada, cuyo carácter será medianero entre lo impetuoso del español y lo calmudo y…p. 22
16Motivo por el cual: artículos de costumbres IJosé Manuel Marroquín y otros autores · 2015 · p. 121 cita
[19]los escritores liberales para desdeñar el pasado colonial y los antiguos hábitos; y a los con - servadores, para vapulear las ilusiones modernas, el menosprecio de los liberales por la tradición y las reformas con las que alimenta - ron la fundación de las repúblicas. Para ambos, sin embargo, fueron útiles para…p. 12
17Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 207, 3952 citas
[21]first town the commission encountered on its way to the northeast provinces, upset local EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:31:09 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. P olitical Ethno graphy 189 elites for its suggestion that this…p. 207
[26]objects to Liberal creation of new provinces, 202–5; and Regener- ation government, 302–3; response to Peregrinación de Alpha, 189–90; role in federalism-centralism question, 5, 220, 251; in Soatá, 186; view of Church disen- tailment, 263, 266, 269, 272–73, 274, 276, 279–80, 281; view of constitutionalism, 216; view…p. 395
18Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 1941 cita
[23]guarda su dinero y se contrata como peón en alguna hacienda de la parte inferior del valle, trabaja allí durante dos o tres meses en desmontes y otras operaciones agrícolas, y luego regresa al hogar a continuar sus faenas habituales, llevando buena provisión de patacones (piezas de cinco francos), herramientas y…p. 194
19Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 419, 9272 citas
[24]de cafetales—, en grande escala. En los Santanderes y Boyacá —en la Peregrinación de Alpha se pueden estudiar varios ejemplos— el movimiento tuvo más semejanza con el antioqueño —movimientos de pequeños cultivadores, fundación de pueblos…—; pero no cubría grandes superficies. En esa parte de la faja oriental —en…p. 419
[32]para usos industriales 72,183 100 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 73.3 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 26.7 0.0 TOTAL 641,081,498 100 24.0 9.8 3.3 2.1 11.4 1.4 21.8 0.7 0.8 0.8 1.3 5.2 4.0 13.0 0.4 Primer Censo Industrial de Colombia, 1945. Comentarios, pág. 128* - 129*. 929 § Bibliografía 1036 (A-1) «Alpha» [Manuel Ancízar].…p. 927
20Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4181 cita
[25]adoro la libertad, dice el poeta que seguidamente se esfuerza por librarse de su sentimiento de culpa añadiendo /n o basta a mi conciencia no ser yo quien te niega ese tesoro. En los escritos de la Comisión Corográfica lo que quedó inscrito (Restrepo, 1984) fue una visión de la situación social del negro poco después…p. 418
21Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1361 cita
[27]sentim iento incipiente de id en tid a d n eo g ran ad in a antes de finalizar el periodo colonial. El m u ch as veces citado Imagined Com m unities, de Benedict A nderson, sostiene q u e los periódicos del p eriodo colonial tardío, publicados en la N u e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de…p. 136
22¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 621 cita
[28]país a colaborar en la gu erra de independencia. Ahora, en tiempo de paz, Codazzi recorría el país acompañado de jóvenes neogranadinos para el levantamiento de mapas y la redacción de tratados de botánica, geografía, mineralogía y descripción de grupos humanos. Bajo esta empresa se desa rrollaron los primeros mapas…p. 62
23Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 751 cita
[29]de población en ese entonces 205 y resultaba ser un blanco perfecto para los ataques del felino. Del mismo modo las poblaciones de saínos y otros miembros de la familia Tayassuidae eran relativamente estables 206, por lo cual podían servir de sustento a grandes depredadores entre ellos el jaguar. Venados 207,…p. 75
24Historia del Periodismo ColombianoAntonio Cacua Prada · 1983 · p. 57, 592 citas
[33]'m l l ipáut»»; ptra ao podrá toafeaeda porga ifr- de sMUaona.” ao qin pao#do 40 di»»«ornado· dcidoaMafe-. Por el Ciodtdiaofretidaoia da la Rapábiiaa. i. porqot má toen·i 310 no» baflamo»«a la BSnmiuria. Psradm tmtUiv*. A ^ft MlUfllf «I «ItsUtflifliÍMttA n Facsímiles da "L A BANDERA NACIO NAL", periódico del Genera!…p. 59
[35]un quincenario de la capital de la república. El 10 de septiembre imprimieron en Medell fn: "EL BOBO." "L A GACETA M ERCANTIL" En Santa Marta, el 22 de septiembre de 1847 se dió al público "LA GACETA MERCAN TIL " dirigida por el doctor Manuel Murillo Toro, para preconizar las ideas liberales. Este semanario se destacó…p. 57
25Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1861 cita
[34]uno de ¡os editores de E l Alacrán (1849). 97A EL IL.-.P.-.H/. Y LA REVOLUCIÓN en París. Por eso Nieto se aprendió la famosa cuarteta de Louis Ménard (Homenaje a los sublevados) para recitarla en algunos de sus discursos: Vosotros dejáis a n t e s que nosotros una tierra maldita donde Dios mismo está de p a r t e d e…p. 186