La Comisión Corográfica (1850–1859)
Entre 1850 y 1859, el coronel italiano Agustín Codazzi dirigió la primera empresa científica de alcance nacional financiada por el Estado colombiano, con el encargo de levantar el mapa general de la Nueva Granada y describir sus provincias. El resultado fue un corpus cartográfico, botánico, literario y visual que constituyó el taller donde el liberalismo de mediados de siglo aprendió a mirar, nombrar y clasificar el país que aspiraba a gobernar.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 1850–1859
- Dónde
- Nueva Granada, Bogotá, Cauca, Chocó, Panamá, Llanos Orientales, Socorro, Antioquia, París, Río Magdalena, Venezuela, Espíritu Santo (hoy Codazzi)
- Protagonistas
- Agustín Codazzi, Manuel Ancízar, José Jerónimo Triana, Manuel María Paz, Santiago Pérez, José Hilario López, Manuel Murillo Toro, Tomás Cipriano de Mosquera, Joaquín Acosta, Henry Price, Felipe Pérez, Gobierno de la Nueva Granada
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- Necesidad estructural del Estado republicano de conocer con precisión su territorio para cobrar impuestos, delimitar provincias, planear caminos y proyectar exportaciones, dado que la fragmentación heredada de la Colonia no se había disuelto con la Independencia.
- El programa liberal de la administración José Hilario López (1849–1853), que impulsó reformas de laissez faire, abolición de monopolios y la integración de la economía neogranadina al mercado mundial, haciendo imperativo identificar y medir los recursos naturales del territorio.
- La insuficiencia de los esfuerzos cartográficos previos —mapas coloniales, dibujos del Semanario de 1809 y las publicaciones parisinas de Joaquín Acosta (1847–1848)— que dejaban la descripción del país como tarea de individuos aislados sin respaldo institucional permanente.
- La Ley 29 de 1849, que tradujo el imperativo político en un mandato legal: crear una comisión permanente, financiada por el gobierno nacional, para levantar el mapa de la República y estudiar cada una de sus provincias.
Consecuencias
- Producción de los primeros mapas del territorio colombiano con criterio verdaderamente científico, la Geografía física y política de las provincias de la Nueva Granada de Codazzi, la Flora colombiana de Triana y cerca de doscientas acuarelas que constituyeron la primera iconografía sistemática del país.
- Publicación de la Peregrinación de Alpha de Manuel Ancízar (desde el 11 de enero de 1850 en El Neogranadino), que se convirtió en referencia obligada sobre la sociedad neogranadina de mediados de siglo y fue reeditada por el Ministerio de Cultura en 2016.
- Construcción de una gramática visual y discursiva del país mediante la tipificación de regiones, grupos humanos y paisajes, que introdujo categorías de jerarquización racial-regional con larga persistencia en el imaginario nacional.
- Reconocimiento de vastos territorios como el Caquetá como zonas excluidas de exploración intensiva, revelando los límites del proyecto liberal y dejando en blanco lo que el Estado no aspiraba a gobernar de inmediato.
- Muerte de Codazzi por fiebre amarilla en Espíritu Santo (1859), localidad que cambió su nombre a Codazzi en su honor, y continuación de la publicación de materiales pendientes durante los años siguientes sin su dirección.
La clave interpretativa
Por qué importa
La Comisión Corográfica fue el primer acto institucional mediante el cual el Estado colombiano asumió la responsabilidad de conocerse a sí mismo con criterio científico moderno, convirtiendo el territorio en objeto de medición, clasificación y representación sistemática. Más allá del inventario, produjo las categorías —tipos regionales, jerarquías de recursos, fronteras internas— con las que el liberalismo decimonónico construyó una imagen del país que sobrevivió a la propia Comisión y condicionó la manera en que Colombia se pensó y se gobernó durante décadas. Sus vacíos —el Caquetá sin mapas, los libertos sin educación registrada por Pérez— son tan reveladores como sus logros: muestran que levantar el mapa de una nación es también decidir qué partes de ella importan.
Desarrollo histórico
La historia completa
La Comisión Corográfica
Entre 1850 y 1859, un coronel italiano llamado Agustín Codazzi recorrió la Nueva Granada acompañado por un secretario letrado, un botánico, dibujantes, cronistas y jóvenes ayudantes, con el encargo de levantar el mapa general de la República y describir sus provincias una por una. El resultado fue la Comisión Corográfica: la primera empresa científica de alcance nacional financiada por el Estado colombiano, la que produjo los primeros mapas del territorio con criterio moderno, cerca de doscientas acuarelas de tipos humanos y paisajes, una Geografía física y política provincia por provincia, la Flora colombiana de José Jerónimo Triana y crónicas de viaje como la Peregrinación de Alpha de Manuel Ancízar. Fue mucho más que un inventario: fue el taller donde el liberalismo de mediados de siglo aprendió a mirar el país que aspiraba a gobernar, y donde ese país empezó a ser nombrado, dibujado y clasificado con un vocabulario que sobreviviría a la Comisión, a su director y al propio régimen que la contrató.
Un país que no se conocía a sí mismo
Hacia 1850, la Nueva Granada era una república de nombre y una constelación de provincias en la práctica. La fragmentación heredada de la Colonia no se había disuelto con la Independencia: los caminos eran lentos, los censos incompletos, las fronteras internas dudosas y el conocimiento del territorio dependía todavía de mapas coloniales y de descripciones parciales, hechas antes del vapor y del liberalismo. Los ingenieros españoles habían dejado planos útiles pero desiguales; a ellos se sumaron, en las décadas siguientes, los dibujos que Francisco José de Caldas, Joaquín Camacho y José Manuel Restrepo publicaron en el Semanario de 1809, esfuerzos ilustrados que asociaban geografía y patriotismo criollo, pero cuyo alcance quedó limitado por la guerra.
En los años cuarenta, Joaquín Acosta —general, sabio y polígrafo bogotano nacido en 1800— emprendió el intento más sostenido de dar a conocer al país en el exterior. Publicó en París, en 1847, un nuevo Mapa de la República de Nueva Granada dedicado al barón de Humboldt, y en 1848 el Compendio histórico del Descubrimiento y Colonización de la Nueva Granada en el siglo decimosexto, obra que parecía anunciar el primer tomo de una suerte de enciclopedia nacional. Acosta moriría en 1852 sin ver terminada esa empresa, pero sus mapas y libros marcaban con claridad la magnitud del problema: describir la Nueva Granada seguía siendo, a mediados de siglo, tarea de un solo hombre trabajando desde el exilio parisino.
El contexto político que hizo posible ir más allá lo había preparado la administración de Tomás Cipriano de Mosquera (1844–1848), que impulsó una modernización económica orientada al comercio exterior con Florentino González en la Secretaría de Hacienda, y lo llevó a su punto de mayor ambición reformista el gobierno de José Hilario López, elegido presidente el 7 de marzo de 1849. Bajo López, con Manuel Murillo Toro coordinando la política fiscal, el liberalismo neogranadino desmontó monopolios, empujó reformas agrarias hacia el laissez faire, reorganizó la universidad y decretó, en 1851, la abolición de la esclavitud. Identificar los recursos naturales del territorio, medirlo, fijar sus límites internos y proyectarlo hacia el mercado mundial dejaron de ser aspiraciones de gabinete para volverse imperativos de Estado. La Ley 29 de 1849 tradujo ese imperativo en un contrato: crear una comisión permanente, financiada por el gobierno nacional, encargada de levantar el mapa de la República y de estudiar cada una de sus provincias.
El contrato con Codazzi y la maquinaria de la Comisión
Para dirigirla, el gobierno escogió a un extranjero. Agustín Codazzi, coronel-ingeniero italiano, había hecho antes en Venezuela un trabajo comparable: la elaboración cartográfica de sus provincias, obra que le había dado renombre continental. En 1850, con esa hoja de servicios y el rango militar como respaldo administrativo, inició en la Nueva Granada lo que sería la primera institución científica de vocación global patrocinada por el Estado colombiano. No era un encargo puntual ni una expedición ilustrada: era un contrato de larga duración, con presupuesto y equipo estable, y con la exigencia de producir mapas, tratados de geografía física y política, descripciones botánicas y mineralógicas, y —tarea nueva— retratos escritos y visuales de los grupos humanos que habitaban el país.
Codazzi no viajaba solo. Se rodeó de un cuerpo de colaboradores que fueron rotando a lo largo de la década. Manuel Ancízar, letrado y publicista, sirvió como secretario durante los tres primeros años y fue la pluma que fijó el tono narrativo de la Comisión. Manuel María Paz se encargó de acuarelas y dibujos cartográficos. José Jerónimo Triana asumió la botánica y terminaría reuniendo el herbario que daría cuerpo a la Flora colombiana. Santiago Pérez —después presidente de la República— y Felipe Pérez viajaron como cronistas y auxiliares. A finales de 1851 se sumó Henry Price, pintor extranjero que acababa de administrar durante unos nueve meses un gabinete fotográfico en Bogotá, y a quien Codazzi invitó personalmente al equipo tras la partida del dueño original del gabinete. Otro extranjero, Fernández, completó el cuerpo de artistas visuales.
La distribución de tareas revela la ambición del proyecto: Codazzi conducía las mediciones, calculaba longitudes y latitudes, dirigía el trazado de los mapas y redactaba la descripción física y política de cada provincia; Ancízar y luego los otros cronistas escribían la memoria del viaje; Triana coleccionaba, clasificaba y describía plantas; Paz, Price y Fernández registraban en acuarela lo que las palabras y los números no alcanzaban a decir. Codazzi imponía condiciones físicas extremas: recorría trochas, cruzaba páramos y descendía a tierras calientes con una resistencia que servía de ejemplo incluso a los más experimentados. La Comisión operó en total nueve años, entre 1850 y 1859, y su itinerario terminó dibujando el mapa provincia por provincia: Vélez, Soto, Socorro, Ocaña y las tierras del norte en los dos primeros años; luego Antioquia —con el levantamiento sistemático de las tres nuevas provincias de Córdova, Medellín y Antioquia en 1853—; después Cauca, Chocó, Buenaventura, Túquerres, Pasto; Panamá; los Llanos Orientales; y las cuencas del Magdalena. Quedó fuera de exploración intensiva la zona del Caquetá —hoy correspondiente aproximadamente a Amazonas, Vaupés, Guainía, Vichada, Putumayo, Arauca y parte del Caquetá actual—, un vacío enorme que la propia Comisión reconoció y que resulta revelador: el liberalismo levantó el mapa de lo que aspiraba a gobernar y dejó en blanco lo que no.
La Peregrinación de Alpha y la escritura del país
El primer producto público de la Comisión no fue un mapa sino un texto. El 11 de enero de 1850, El Neogranadino de Bogotá empezó a publicar por entregas la Peregrinación de Alpha, firmada con seudónimo por Manuel Ancízar, que registraba en clave literaria los viajes de la Comisión por las provincias del norte durante 1850 y 1851. La primera edición en libro apareció en Bogotá en 1853. La obra combinaba el inventario económico —listas de recursos, minerales, cultivos, rutas comerciales— con un registro estético que hoy sigue siendo notable: donde el encargo pedía materias primas, Ancízar entregaba paisajes, escenas de pueblo, retratos de artesanos y comerciantes, cuadros de costumbres. Era el ojo de la Comisión aprendiendo a mirar en prosa.
La Peregrinación fue leída con voracidad y también con enojo. Las regiones descritas protestaron: se vieron retratadas por una mirada externa, letrada, bogotana, que las evaluaba en el mismo gesto en que las nombraba. Esas protestas —tempranas, contemporáneas a la publicación por entregas— muestran que el trabajo de la Comisión no era neutral. Describir provincias era también jerarquizarlas. Enumerar riquezas era decidir cuáles importaban. Retratar poblaciones era fijarlas en categorías. El propio Ancízar, sin proponérselo del todo, mostró que la geografía del Estado liberal no consistía en registrar un territorio dado, sino en producir un país legible para quien lo gobernaba desde Bogotá. La obra se volvió, con el tiempo, referencia obligada; alguna vez fue llamada "la biblia de los santandereanos" por la minucia con que fijó las provincias del nororiente, y todavía hoy se cita en estudios sobre la navegación fluvial del Magdalena y sobre la vida social de la Nueva Granada de mediados de siglo. En 2016, el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional la reeditaron en edición digital dentro de la Biblioteca Básica de Cultura Colombiana, serie Viajes.
Después de Ancízar, otros cronistas continuaron la tarea. Santiago Pérez recorrió el Chocó, Buenaventura, Túquerres y Pasto, y publicó sus Apuntes de Viaje en El Neogranadino y El Tiempo de Bogotá en 1853. Sus descripciones tocaron un asunto delicado: la situación de la población negra apenas dos años después del decreto de abolición. Pérez consignó la pobreza de los libertos, la ausencia casi total de educación, y el desinterés de los blancos hacia ellos. No era una crítica del régimen esclavista abolido; era la constatación —fría, letrada, a ratos incómoda— de que la libertad jurídica no había cambiado las jerarquías reales. Ese registro, sumado a otros dispersos, hace de la Comisión una de las primeras miradas sistemáticas sobre la sociedad neogranadina post-esclavista.
Las acuarelas: la nación en imagen
El otro gran legado de la Comisión son sus acuarelas. Paz, Price y Fernández produjeron durante la década un corpus visual que, editado más tarde bajo el título Acuarelas de la Comisión Corográfica: Colombia 1850–1859, se convirtió en la primera iconografía sistemática del país. La elección del medio no fue trivial. La fotografía existía —Price mismo la conocía por haber administrado un gabinete—, pero la Comisión prefirió la acuarela. El daguerrotipo, aún costoso y lento, no había sido aceptado todavía como herramienta de documentación histórica; la acuarela, más flexible, permitía además algo que ninguna cámara podía hacer en 1850: componer, seleccionar, tipificar.
Ahí está el núcleo del asunto. Las láminas no fotografían individuos concretos: construyen tipos. El bogano del Magdalena, el minero antioqueño, el arriero, la mujer de Vélez, el indígena del Cauca, el negro del Chocó, el llanero: cada acuarela sintetiza en una figura los rasgos que la Comisión consideró distintivos de una región, un oficio y una condición. El paisaje se elige por lo mismo: sabana, montaña, costa, llano, meseta funcionan como escenografías que fijan al personaje en su territorio. Codazzi dirigía el conjunto con aspiraciones claras sobre lo que las imágenes debían mostrar. El resultado es una etnografía visual anticipada: una manera de decir, en imagen, quién habitaba qué región y en qué condición cultural, productiva y —aunque el vocabulario racial explícito sea más problemático— corporal. Los tipos regionales funcionaron como categorías discursivas análogas a las razas: modos de introducir un principio de orden dentro de una diversidad que, sin esa cuadrícula, resultaba ingobernable.
Ancízar, en la escritura, incorporó valores estéticos y sensoriales que rebasaban el inventario. Pero fue en las acuarelas donde la Comisión articuló con mayor eficacia una gramática visual del país: una manera de ver el territorio como un mosaico ordenado de regiones, tipos humanos, oficios y climas, cada uno con su función productiva y su lugar simbólico en la nación. Que ese lugar fuera desigual —que hubiera regiones centrales y regiones marginales, tipos gobernables y tipos apenas mencionados, provincias con mapas detallados y territorios como el Caquetá dejados casi en blanco— era parte constitutiva del proyecto, no un defecto suyo.
Codazzi en Espíritu Santo
En 1859, la Comisión Corográfica terminó de la manera menos administrativa posible: con la muerte de su director en campaña. Agustín Codazzi murió víctima de la fiebre amarilla en la población de Espíritu Santo, mientras completaba los últimos levantamientos. La localidad, en homenaje a su labor científica, cambió posteriormente su nombre por Codazzi. La imagen tiene algo de emblema: el coronel italiano contratado por la Nueva Granada para dibujarla muere en una tierra caliente que él mismo estaba midiendo, dejándole al país no solo mapas sino también un topónimo. La Geografía física y política de las provincias de la Nueva Granada, la obra sintética de la Comisión firmada por Codazzi, quedó como su testamento cartográfico; la publicación de los materiales pendientes, ya sin él, se extendió durante los años siguientes.
Triana, por su parte, prosiguió su trabajo botánico. En 1857 aparece registrada tanto la Flora colombiana como la Flora Columbiae de Kersten, obras contemporáneas que marcan el punto en que la vegetación neogranadina empezó a ser catalogada con criterio científico moderno. Junto con los mapas de Codazzi y las crónicas de Ancízar y Pérez, la Flora de Triana completa el trípode del legado científico de la Comisión: la tierra medida, la vida vegetal clasificada, la sociedad descrita.
Causas: por qué justo entonces, por qué así
Las razones que hicieron posible la Comisión Corográfica se dejan ordenar en tres capas. En el fondo, una necesidad estructural: la joven República no podía cobrar impuestos, delimitar provincias, planear caminos ni proyectar exportaciones sin conocer con precisión el territorio sobre el que decía ejercer soberanía. La fragmentación colonial no se disolvía por decreto; había que medirla para poderla administrar.
En un plano intermedio, un giro ideológico: el liberalismo neogranadino de mediados de siglo hizo del laissez faire, la abolición de monopolios, la reforma agraria y la integración al mercado mundial un programa coherente. Ese programa exigía saber dónde estaban los recursos, cuáles regiones podían producir para la exportación, qué poblaciones ocupaban qué zonas y en qué condiciones. Los antecedentes eran claros: Mosquera y Florentino González habían empezado la tarea en clave económica; López y Murillo Toro la extendieron a una reforma institucional y territorial de fondo. La Comisión no era un lujo científico: era un instrumento fiscal, agrario y político.
Y como detonante inmediato, una oportunidad práctica: Codazzi estaba disponible. Su trabajo previo en Venezuela lo había convertido en el cartógrafo continental por excelencia, y su llegada a la Nueva Granada coincidió con el momento en que el gobierno estaba en condiciones legales —la Ley 29 de 1849— y presupuestales de contratar una empresa de esa escala. La conjunción de un Estado con voluntad reformadora, una ideología que exigía conocer para gobernar y un ingeniero disponible con la trayectoria adecuada explica por qué la Comisión existió justo entonces y no antes.
Pero también explica algunas de sus limitaciones. El gobierno liberal que financió la Comisión tenía intereses partidistas concretos: el levantamiento sistemático de las nuevas provincias antioqueñas en 1853 sirvió para solidificar fronteras que expandían la participación popular de maneras favorables al Partido Liberal. Eso no convierte a la Comisión en un instrumento partidista directo —sus miembros no eran comisarios políticos ni sus mapas propaganda—, pero sí muestra que el proyecto científico y el proyecto político estaban tejidos con los mismos hilos.
Consecuencias inmediatas: un país por primera vez legible
Los efectos de corto plazo fueron considerables. Por primera vez, el Estado neogranadino dispuso de mapas hechos con instrumentos, mediciones y criterios modernos, provincia por provincia. Por primera vez tuvo una descripción geográfica y política sistemática de su territorio: la Geografía física y política de Codazzi. Por primera vez contó con un herbario nacional en curso —el de Triana— y con un cuerpo de textos literarios y periodísticos que había puesto en circulación, para lectores urbanos, imágenes concretas de provincias que hasta entonces solo existían como nombres administrativos.
También por primera vez circuló una iconografía nacional: las acuarelas de Paz, Price y Fernández, aunque en su mayor parte no fueron publicadas de inmediato, empezaron a definir cómo se imaginaba el país. La Peregrinación de Alpha se leyó, se discutió, se protestó. Los Apuntes de Santiago Pérez circularon en la prensa. La Comisión no operó en silencio: su trabajo entró en la conversación pública mientras se hacía, y esa recepción —a veces entusiasta, a veces conflictiva— formó parte del proceso mismo por el cual las regiones aprendieron a mirarse en el espejo que la Comisión les tendía, y a discutirlo.
Las tensiones internas del proyecto se hicieron entonces visibles. Ancízar no era un burócrata: era un letrado que incorporaba a sus descripciones una dimensión estética y a veces crítica; Triana no era un funcionario: era un botánico con vocación científica propia, cuyo trabajo trascendería la Comisión; Codazzi no era un empleado dócil: era un ingeniero con formación humboldtiana que entendía la geografía como ciencia total. Los nombres principales —Codazzi, Ancízar, Triana, Pérez, con Paz sumando la iconografía— comprendieron, cada uno a su modo, que el discurso sobre ciencia y técnica que estaban produciendo debía apuntalarse con una acción sostenida de exploración territorial. Esa convicción los llevó más lejos de lo que el encargo estricto pedía, y a la vez volvió a la Comisión menos homogénea de lo que su marco institucional sugería.
Consecuencias de largo plazo: la gramática que no se apagó
El legado profundo de la Comisión Corográfica no está en un mapa ni en un libro concreto, sino en la manera de mirar el país que puso en circulación. Las regiones colombianas —Antioquia, Cauca, Santander, la Costa, los Llanos, Chocó— aparecen todavía en el imaginario nacional con muchos de los rasgos que la Comisión fijó: cada una asociada a un paisaje característico, a un tipo humano reconocible, a una vocación productiva, a una posición en la economía nacional. Esa cuadrícula no la inventó la Comisión sola —tenía raíces coloniales y ecos humboldtianos, sobre todo la idea de unidad dentro de la multiplicidad—, pero fue la Comisión la que le dio, por primera vez, forma cartográfica, visual y textual acabada.
Con ella se articuló un modo particular de pensar región y nación: las regiones como construcciones discursivas análogas a los tipos humanos, unificadas bajo un principio nacional que las subordinaba sin borrar sus diferencias. La perspectiva económica cumplió en ese esquema un papel articulador: territorios y poblaciones se pensaban a partir de lo que podían producir. Aunque las fronteras exactas entre esa mirada regional y la racialización decimonónica no siempre resulten claras —la Comisión no formuló una teoría racial explícita ni fijó jerarquías naturalizadas al modo europeo tardío—, sí puso en circulación categorías (el laborioso antioqueño, el letrado santandereano, el negro del Chocó "sin educación", el indígena del sur, el llanero) que otras corrientes ideológicas del siglo XIX y XX reapropiarían para fines distintos.
La institucionalidad geográfica del país descendió también, en línea directa, de la Comisión. En 1935, la administración de Alfonso López Pumarejo fundó el Instituto Geográfico Militar y Catastral Agustín Codazzi, transformación de la anterior Oficina de Longitudes. El nombre no era casual: el Estado colombiano reconocía, casi un siglo después, que su capacidad de conocerse a sí mismo empezaba con el italiano muerto en Espíritu Santo. El Instituto se convertiría con los años en el gran centro nacional de geografía, geofísica, geodesia, geología, agrología, aerofotogrametría y ciencias de la tierra, y el Gobierno le asignaría la responsabilidad de formar y conservar el catastro nacional, con excepción de las oficinas de Bogotá, Antioquia y Medellín. Las dependencias catastrales departamentales terminaron adscritas al IGAC. El aparato con que el Estado colombiano mide y administra hoy su territorio es, en su genealogía institucional, hijo directo de la Comisión Corográfica.
La historiografía posterior ha vuelto una y otra vez sobre el corpus. El estudio de Olga Restrepo, Un imaginario de la nación (1999), la lee como dispositivo de construcción de imaginarios nacionales; otras lecturas han insistido en su función proto-sociológica, en su condición de primera etnografía visual, en la tensión entre humboldtianismo científico y utilidad liberal. Todas coinciden en algo: la Comisión no fue un capítulo cerrado. Fue el momento en que el país empezó a poder ser pensado como un objeto de saber, y ese pensamiento no ha dejado de operar desde entonces.
Por qué sigue importando
La Comisión Corográfica importa hoy por tres razones que se enredan. Importa como origen del conocimiento cartográfico moderno del país: sin ella, la cadena que llega hasta el IGAC no tiene punto de partida claro. Importa como archivo cultural: las acuarelas, la Peregrinación de Alpha, los apuntes de Santiago Pérez, la Flora de Triana son fuentes irremplazables para entender cómo era —y cómo se imaginaba a sí misma— la Nueva Granada de mediados del siglo XIX. E importa, sobre todo, porque puso en circulación una manera de nombrar el país que sigue operando bajo la conversación pública contemporánea: la idea de que Colombia es un mosaico de regiones con tipos humanos definidos y vocaciones productivas distintas, articulados por una unidad nacional que los ordena sin fundirlos.
Esa gramática no fue impuesta desde arriba de manera limpia. Se produjo en tensión: entre la ciencia humboldtiana de Codazzi y la utilidad liberal del gobierno de López; entre la mirada letrada bogotana y la resistencia de las regiones descritas —las protestas contra la Peregrinación son un episodio pequeño y revelador—; entre el inventario económico que pedía el Estado y las descripciones estéticas que entregaron Ancízar y los cronistas; entre la ambición totalizadora del proyecto y sus vacíos deliberados, como el Caquetá dejado en blanco. La Comisión no fue un instrumento coherente de ingeniería social liberal; fue una empresa heterogénea cuyos productos han demostrado una plasticidad notable para ser reapropiados por regímenes muy distintos al que la financió.
Ahí está su rasgo más duradero. El liberalismo de López desapareció como fuerza política en pocas décadas, arrastrado por las guerras civiles del siglo XIX y por la Regeneración que le siguió. La Comisión, sin embargo, sobrevivió a su propio proyecto ideológico. Sus mapas siguieron usándose, sus acuarelas siguieron circulando, sus categorías regionales siguieron organizando la manera colombiana de hablar de Colombia. En 1935, un gobierno liberal muy distinto le puso su nombre al aparato geográfico del Estado, y ese aparato sigue en pie. Pocas empresas del siglo XIX colombiano pueden mostrar una descendencia institucional y simbólica tan larga. La Comisión Corográfica es uno de los pocos lugares donde puede verse con nitidez cómo un país que apenas empezaba a existir aprendió a mirarse, y cómo esa mirada —con todas sus tensiones no resueltas— se volvió parte del país mismo.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 711 cita
[1]apenas se escucha- ba mentar en el exterior y nadie sabía a qué territorio se refería en concreto, si incluía también a Venezuela y a Ecuador o si era el mismo que antes se conocía como Nueva Granada. Los primeros diplomáticos colombianos se pusieron en marcha para precisar informaciones geográficas y animar a fu-…p. 71
02Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1621 cita
[2]indios y esclavos, fueron pasivos. A mediados de siglo Joaqu í n Acosta public ó unas Consideraciones sobre la historia del descubrimiento de la Nueva Granada (1846), que describ í an las culturas precolombinas. En la segunda mitad del siglo conserva dores como Jos é Manuel Groot hicieron una historia favorable de la…p. 162
03Gran Enciclopedia de Colombia: Geografía 1Alfonso Pérez Preciado (Dirección académica y textos); Eufrasio Bernal Duffo, Melania Kowalewska (Textos complementarios) · 2007 · p. 161 cita
[3]Roberto Dudley (1573-1649), quien en 1595 viajé a las Indias Occidentales y exploré las bocas del rio Orinoco. En 1605 se radicd en Florencia, donde edité y publicé mapas y trabajos geograficos. Esta l4mina del Nuevo Reino de Granada pertenece a la famosa obra Del arcano del Mare, gravada por el florentino Francesco…p. 16
04La botánica en Colombia, hechos notables en su desarrolloSantiago Díaz Piedrahita · 2016 · p. 1261 cita
[4]mitad del siglo xix se produce una reforma universitaria, y como resultado de la misma se establece un Instituto de Ciencias Naturales, Físi - cas y Matemáticas a cuyo cuidado quedan el Observatorio Astronómico, el Jardín Botánico —de poco desarrollo—, el Laboratorio Químico Nacional y el Museo de Historia Natural de…p. 126
05Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1471 cita
[5]] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…p. 147
06Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 211 cita
[6]tidos conservador y liberal, y unos afos de agitadas controversias politicas, econdémicas y religiosas, pues se consideraba necesario luchar con denuedo para acabar de manera definitiva con el orden co- lonial. Pero también favorecié la cultura, con la or- ganizacion de la Comisién Corografica, dirigida por el coronel…p. 21
07Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 791 cita
[7]que tanto bien hizo a la nación bajo la orienta- ción del italiano Agustín Codazzi; se firmó el contrato definitivo para la construcción del fe- rrocarril de Panamá. Como se indicó en otro lugar, el partido conservador, teniendo de fondo el disgusto por la autoderrota del 7 de marzo, decidió iniciar un movimiento…p. 79
08Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 100, 1042 citas
[8]im- puestos de aduanas, y, en menor medida, de mo- nopolios, como el del estanco del tabaco, cuya suerte en realidad ya estaba echada. Era, pues, imperativo identificar los recursos na- turales y facilitar los medios para su produccién y distribucién. A allanar esta nueva perspectiva se de- dicaron el presidente…p. 100
[11]econdémico, lo social y lo cultural, y ante un Estado en formacion, no bastaba con pregonar tales posibilidades, reno- vando solamente un discurso ideolégico acerca del valor que podrian llegar a tener la ciencia y la téc- nica modernas para el engrandecimiento nacional. Codazzi, Ancizar, Triana, Pérez y Paz…p. 104
09Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 441 cita
[9]el preambulo o anticipo de lo que ha de venir con las ideas radicales a las que el general José Hilario Lopez da prestigio desde la presidencia de la Republica. Pero para ello era preciso que se realizara antes el proyecto historico-politico modernizante de la pri- mera administracién del también general Tomas…p. 44
10La colonización antioqueña: una empresa de caminosEduardo Santa · 2016 · p. 1861 cita
[10]llevarlos a cuestas. 85 Manuel Pombo, op. cit., págs. 76-77. 187 Lí ndidceaínelc ícbedrsptí Por supuesto, no fue este el caso del coronel Codazzi, tan esforzado y valeroso como ningún otro explorador y científico, que siempre daba ejemplo a sus acompañantes, aun a los más baquianos, de templanza de ánimo y de resis-…p. 186
11¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 621 cita
[12]país a colaborar en la gu erra de independencia. Ahora, en tiempo de paz, Codazzi recorría el país acompañado de jóvenes neogranadinos para el levantamiento de mapas y la redacción de tratados de botánica, geografía, mineralogía y descripción de grupos humanos. Bajo esta empresa se desa rrollaron los primeros mapas…p. 62
12Manual de arte del siglo XIX en ColombiaBeatriz González Aranda · 2017 · p. 252, 2942 citas
[13]Se estableció por algún tiempo en Venezuela (1840 - 1846) donde ejerció la docencia y formó parte del Liceo Venezolano, fundado para propagar las luces y fomentar el cultivo de la literatura y las bellas artes. Allí se relacionó con la élite intelectual de Caracas. A su regreso a la Nueva Gra- nada, en 1846, era…p. 252
[17]de manera real más allá de la capital y participar en esa empresa de reconocimiento del terri- torio colombiano. La cátedra de paisaje que dictó indica que tenía expe- riencia en este género. El paisaje en Colombia había tenido una corta e interesante trayectoria. Los libros que Alexander von Humboldt había publicado…p. 294
13Peregrinación de AlphaManuel Ancízar · 2016 · p. 1, 122 citas
[14]peregrinación de alpha M an U el anc ÍZ ar viajes M an U el anc ÍZ ar peregrinación de alpha viajes Ancízar, Manuel, 1812-1882, autor Peregrinación de Alpha [recurso electrónico] / Manuel Ancízar; [presentación, Verónica Uribe Hanabergh]. – Bogotá: Ministerio de Cultura: Biblioteca Nacional de Colombia, 2016. 1…p. 1
[22]cantón en los distritos de temperatura cálida. Maderas preciosas, resinas aromáticas, bálsamos y plan - tas medicinales de sorprendente eficacia se encuentran 2 González, Beatriz, Manual de arte del siglo xix en Colombia, Bogotá: Ediciones Uniandes, 2013, pág. 170. 13 Píndnicersti 13 a cada paso, y a menudo al…p. 12
14Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4181 cita
[15]adoro la libertad, dice el poeta que seguidamente se esfuerza por librarse de su sentimiento de culpa añadiendo /n o basta a mi conciencia no ser yo quien te niega ese tesoro. En los escritos de la Comisión Corográfica lo que quedó inscrito (Restrepo, 1984) fue una visión de la situación social del negro poco después…p. 418
15Historias del arte en Colombia. Identidades, materialidades, migraciones y geografíasOlga Isabel Acosta Luna, Natalia Lozada Mendieta, Juanita Solano Roa · p. 3581 cita
[16]aproximadamente nueve meses, hasta que Bennet regresó a Colombia y asumió nuevamente su papel como dueño del gabinete fotográfico⁸. A finales de 1851, justo después de entregar el estudio fotográfico, Codazzi invitó a Price a unirse a la Comisión Corográfica. Aunque resulta comprensible que la acuarela haya sido el…p. 358
16Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2381 cita
[18]Codazzi: Geografía física y política de la o o con ra en C: a Nueva Granada. José Jerónimo Triana: Flora co- a liderada nuel Ibáñez y Are -——lombiana. El Congre- da y ontra la 1as li- so crea por ley el es- tado de Antioquia. + 1857 Se crean los esta- dos de Cauca, Cun- dinamarca, Bogotá, Bolívar, Magdalena y -…p. 238
17Historia de Colombia. El Establecimiento de la Dominación EspañolaJorge Orlando Melo · 1977 · p. 1761 cita
[19]Llanos, en 1557 Asensio de Salinas a Victoria, en 1560 Luis Lancheros a Trinidad de los Muzos y Francisco Martínez de Ospina a Remedios, y en 1561 Antonio de Toledo fundó a La Palma. 1 BIBLIOGRAFÍA Abreviaturas ACHSC: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura (Bogotá) AEA: Anuario de Estudios Americanos…p. 176
18Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 2241 cita
[20]and republicanism of Antioqueño Conserva- tive rebels. Their opposition to a simple territorial change in gov- ernment administration could have easily been resolved through formal political channels; war was unnecessary and uncalled for. López’s words were followed by military force. National armies in Antioquia led…p. 224
19Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 2361 cita
[21]“La Miseria en Bogotá,” 95. 73. Acuarelas de la Comisión Corográfica: Colombia 1850 – 1859 (Bogo- tá: Litografía Arco, 1986). 74. “Los Democráticos” (Bogotá, August 6, 1854), reprinted in Carmen Escobar, La Revolución Liberal y la Protesta del Artesanado (Bogotá: Fun- dación Universitaria Autónoma de Colombia, 1990),…p. 236
20Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 9271 cita
[23]para usos industriales 72,183 100 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 73.3 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 26.7 0.0 TOTAL 641,081,498 100 24.0 9.8 3.3 2.1 11.4 1.4 21.8 0.7 0.8 0.8 1.3 5.2 4.0 13.0 0.4 Primer Censo Industrial de Colombia, 1945. Comentarios, pág. 128* - 129*. 929 § Bibliografía 1036 (A-1) «Alpha» [Manuel Ancízar].…p. 927
21The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 2651 cita
[24]The Colombian Caribbean, 20. For the colonial bogas, see Friede, Fuentes docu- mentales para la historia del Nuevo Reino de Granada, 8:155–57. 8. José María Samper, Viajes de un colombiano en Europa, 11; Poveda Ramos, Va- pores fluviales en Colombia, 10–13; Rafael Gómez Picón, Magdalena, río de Colombia, 345. 9. Le…p. 265
22Antropología hecha en Colombia. Tomo IIEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 10, 132 citas
[25]y determinar grandes principios homogeneizadores desde la distancia. Ello es evidente en el acápite “ Aspecto del país” de la Comisión,4 donde además está presente la idea de Von Humboldt sobre la unidad dentro de la multiplicidad en paisajes interrelacionados (Sánchez 1999: 6).5 La visión paisajística incidía en la…p. 13
[26]una visión amplia que supera la perspectiva de lugar, desde la óptica de ser parte de un algo mayor. Así, las regiones no introducen cualquier tipo de división: una clasificación regional teórica e ideal no plantea la existencia de un número infinito de espacios regionales que se sobreponen sin sentido. Las regiones…p. 10
23Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 3261 cita
[27]XIX)”. Historia Mexicana LIII, no. 002 (octubre-diciembre de 2003). Rausch, Jane. La frontera de los llanos en la historia de Colombia (1830-1930). Bogotá: Banco de la República, 1999. Renán, Ernest. ¿Qué es una nación? Cristianismo y judaísmo. Contemporáneos ilus- tres. Consejos del sabio. Buenos Aires: Elevación,…p. 326
24Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 1711 cita
[28]el lin- güista José Urbano González de la Ca- lle, el físico y matemático Otto Freu- dental, los historiadores Gerhardt Ma- sur y Rudolf Hommes, y los arqueó- logos y antropólogos Justus Wolfgang Schotelius y Paul Rivet. La Escuela Normal tuvo una influencia decisiva y excelente en el mejoramiento de la en- señanza de…p. 171
25Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 212 citas
[29]se convirtieron en entidades adscritas al Instituto Geográfico Agustín Codazzi, a excepción de las oficinas de catastro de Bogotá, EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:25:19 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 33 en esta anualidad cuando…p. 21
[30]se convirtieron en entidades adscritas al Instituto Geográfico Agustín Codazzi, a excepción de las oficinas de catastro de Bogotá, EBSCOhost: eBook Collection (EBSCOhost) printed on 4/29/2025 8:25:19 PM UTC via UNIVERSIDAD DE LOS ANDES. All use subject to https://www.ebsco.com/terms-of-use. 33 en esta anualidad cuando…p. 21