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Ensayo · Transversal · —

Abolición de la esclavitud y ciudadanía trunca en Colombia

La ley de 1851 declaró libres a todos los esclavos de la República, pero no repartió tierra ni herramientas: indemnizó a los amos y dejó a los libertos sin patrimonio. Las geografías productivas heredadas del esclavismo —mina del Pacífico, hacienda cañera del Valle, ribera caribeña— determinaron trayectorias radicalmente distintas de inserción o exclusión ciudadana.

16 min de lectura3.324 palabras66 documentos87 fragmentos
Abolición de la esclavitud y ciudadanía trunca en Colombia
Actualizado 29 de julio de 2026
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Orientación para entrar

La respuesta en breve

La tesis

La ley del 21 de mayo de 1851 otorgó libertad jurídica sin redistribución: indemnizó a los propietarios mediante avalúos y vales de deuda pública, pero no contempló tierra, herramientas ni representación para los libertos. Sobre esa base, cada geografía productiva colonial —hacienda cañera del Valle del Cauca, enclave minero del Pacífico, ribera caribeña— reconfiguró la coerción bajo formas nuevas (terraje, peonaje, jornalería dependiente) o, donde el Estado no llegó, permitió que sobrevivieran territorialidades comunitarias construidas desde el cimarronaje. La abolición fue, en consecuencia, una transacción entre élites que preservó la estructura agraria colonial y convirtió la ciudadanía proclamada en una promesa suspendida sobre un vacío material cuya herencia es la desigualdad racial contemporánea.

La tensión

La historiografía divide sus énfasis en al menos tres ejes en tensión. Primero, el peso relativo del diseño legal frente a las condiciones estructurales: algunos autores subrayan que la ley de 1851 fue deliberadamente diseñada para proteger la propiedad (indemnización a amos, silencio sobre tierra para libertos), mientras otros señalan que incluso una ley redistributiva habría chocado con la ausencia de catastro, la debilidad fiscal y la resistencia armada de las élites caucanas. Segundo, la singularidad del Pacífico: la tesis de que la ausencia estatal fue paradójicamente protectora de las territorialidades comunitarias afropacíficas —permitiendo que el patrón ribereño y el cimarronaje sobrevivieran hasta ser reconocidos por la Ley 70 de 1993— se enfrenta a la lectura que ve en esa misma ausencia el abandono estructural que explica la pobreza extrema de la región. Tercero, la continuidad o ruptura del complejo cañero-esclavista: la línea que va del terraje de Sergio Arboleda en las haciendas Japio, La Bolsa y Quintero tras 1852 hasta la expansión agroindustrial azucarera del norte del Cauca en el siglo XX puede leerse como continuidad de la coerción racializada o como transformación capitalista que, aunque excluyente, rompió con la lógica señorial colonial. El debate sobre si la abolición sin reforma agraria fue causa suficiente o condición necesaria —pero no suficiente— de la desigualdad racial actual permanece abierto.

Temas
Abolición de la esclavitud y libertad de vientres (1821-1852)Ciudadanía sustantiva y reforma agraria en ColombiaGeografías productivas del esclavismo: mina, hacienda y riberaTerritorialidades afropacíficas y Ley 70 de 1993Terraje y coerción laboral posabolición en el Valle del Cauca
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Ensayo completo

La lectura

La abolición de la esclavitud en Colombia y la ciudadanía trunca

El 21 de mayo de 1851, el presidente José Hilario López sancionó la ley que declaraba libres, desde el 1 de enero de 1852, a todos los esclavos en el territorio de la República. La medida cerraba un ciclo abierto treinta años antes, cuando el Congreso de Cúcuta aprobó la libertad de vientres el 21 de julio de 1821. La ley de 1851 no repartió tierra ni herramientas: indemnizó a los amos mediante avalúos y vales de deuda pública, dejó a los libertos frente a sus antiguos dueños sin más patrimonio que su cuerpo y confió al mercado la traducción de la libertad formal en existencia autónoma. ¿Por qué la abolición no produjo integración sino marginación territorial duradera? La respuesta exige mirar a la vez el diseño de la ley y el mapa productivo sobre el que cayó: la mina del Pacífico, la hacienda cañera del Valle, la ribera caribeña. En cada geografía, la emancipación jurídica fue una cosa distinta, y esa diferencia es la matriz de la desigualdad racial contemporánea.

Lo que se juega en la pregunta

Preguntar por qué la abolición no fue integración no es reprocharle al siglo XIX no haber sido el XXI. Es reconocer que en 1851 el Estado republicano tenía a la vista la posibilidad de convertir la emancipación en ciudadanía sustantiva —tierra, herramientas, educación, representación— y eligió otra ruta. Eligió indemnizar a los propietarios. Eligió no tocar la estructura agraria colonial. Eligió, en el mismo paquete de reformas liberales, disolver los resguardos indígenas, suprimir el diezmo y el censo y legislar sobre baldíos de un modo que transfirió al dominio privado al menos tres millones de hectáreas en el occidente colombiano. La abolición no fue un gesto humanitario aislado: fue una pieza dentro de una reconfiguración capitalista periférica cuyo saldo neto fue la creación de un proletariado rural errante que reemplazó al indio sedentario del resguardo y al esclavo negro de la hacienda, sin propiedad ni voz.

De esa opción arranca la deuda estructural. La emancipación produjo libertos sin patrimonio en un país donde la tierra era el principal generador de ingresos y donde las élites, entre 1845 y 1880, usaron el poder político para aumentar su control sobre la riqueza nacional. La ciudadanía que la ley proclamaba —"los mismos derechos y obligaciones que los demás granadinos"— quedó suspendida sobre un vacío material. Ese vacío no fue igual en todas partes: donde el capital agroindustrial y el Estado llegaron con fuerza, la coerción se reconvirtió con éxito bajo nombres nuevos; donde no llegaron, algo insospechado ocurrió.

El largo gradualismo: 1821-1851

La Ley de Vientres del 21 de julio de 1821 estableció que los hijos de esclavas nacidos desde esa fecha serían libres, pero no al nacer. Debían permanecer bajo tutela del amo de su madre hasta los dieciocho años, sirviéndole como compensación por los gastos de crianza. El debate parlamentario que la precedió fue explícito sobre su naturaleza transaccional. Los legisladores reconocieron la imposibilidad de ser "enteramente justos": descartaron la libertad inmediata para no arruinar a los propietarios y presentaron la libertad de vientres como el "remedio radical" que evitaba propagar el "cáncer político" sin causar perjuicio económico a los amos. Dos años después, el secretario del Interior José Manuel Restrepo advirtió que mantener la esclavitud era como vivir sobre un volcán a punto de estallar.

Ese doble movimiento —urgencia política, prudencia con el propietario— definió los treinta años siguientes. Los fondos de manumisión previstos por la ley resultaron insuficientes para cumplir en las tres décadas que los legisladores más optimistas habían estimado. El concierto forzoso de manumisos —figura que obligaba a los libertos a permanecer trabajando— no afectó la tenencia de la tierra en haciendas y estancias: preservó bajo formas republicanas la estructura agraria colonial. Y en 1842, la ley del 29 de mayo prolongó de facto la sujeción al establecer que los libertos entre 18 y 25 años quedaran en poder de los amos, extendiendo por siete años más una servidumbre que el texto de 1821 había teóricamente cerrado a los dieciocho.

El miedo a la "guerra de colores" atravesó todo el período. Bolívar y Restrepo articularon desde al menos 1828 la aprensión ante una movilización racial: el caso del almirante José Prudencio Padilla —negro, marino de la Independencia, ejecutado en 1828— fue interpretado como amenaza precisamente por la posibilidad de que se pusiera al frente de los pardos. Restrepo llegó a expresar alivio de que no lo hiciera. Aquella paradoja republicana —necesitar la mano de obra negra y temer su movilización política— explica por qué la gradualidad fue tan larga y por qué, cuando la abolición finalmente llegó en 1851, se cuidó de otorgar ciudadanía formal sin ciudadanía agraria. Las élites payanesas, cuyo poder se fundaba desde el Virreinato en los ciclos mineros y el trabajo esclavo (las redes de Mosqueras, Arboledas y Valencias), resistieron cada avance abolicionista invocando los peligros del orden social y la inviolabilidad de la propiedad.

El diseño de 1851: transacción entre élites

La ley del 21 de mayo de 1851 fue promulgada bajo la presidencia de José Hilario López, elegido el 7 de marzo de 1849 para el período 1849-1853, con Manuel Murillo Toro coordinando desde Hacienda las reformas liberales. Su arquitectura es reveladora. Los esclavos serían avaluados antes de la expedición de sus cartas de libertad, y los amos recibirían compensación estatal condicionada a que el Estado garantizara el pago antes de la entrada en vigor. La ley protegía al propietario del riesgo fiscal. No protegía al liberto del riesgo material. En ningún momento el texto contempló la concesión de tierra, herramientas, ganado o capital semilla a las personas emancipadas.

Este vacío no fue descuido sino diseño. Los propietarios de esclavos, especialmente en el Valle del Cauca y las regiones mineras del occidente, reaccionaron con temor y resistencia ante las reformas liberales, y las tensiones en la región fueron agudas. La ley que finalmente se aprobó era la que las élites podían tolerar: una emancipación que preservaba la estructura de la propiedad, transformaba el capital humano esclavo en deuda pública y dejaba al liberto en la posición de tener que vender su fuerza de trabajo a quien tuviera tierra o mina donde emplearla. La consecuencia inmediata está a la vista: los negros sin tierra entraron al peonaje al servicio de sus antiguos dueños. Lo que había sido esclavitud pasó a llamarse jornal, terraje, concierto.

Las ceremonias de manumisión pública que celebraron la ley —tres días de festejos con música, fuegos artificiales y discursos en enero de 1852, incluso en pequeños pueblos con pocos esclavos— cristalizaron esa ambigüedad. Los libertos portaban gorros frigios rojos como "antiguo emblema de libertad", evocando a los esclavos romanos, la Revolución Francesa, la independencia hispanoamericana. La teatralidad transmitía también nociones jerárquicas de virtud republicana y ciudadanía masculina que competían con cualquier sentido igualitario. Se celebraba la libertad como concesión y como orden, no como redistribución.

El Valle del Cauca: la coerción reconvertida

Ningún lugar muestra con más nitidez que el Valle del Cauca el mecanismo por el cual la abolición reconfiguró la coerción sin abolirla. Allí la hacienda esclavista del siglo XVIII había combinado producción agrícola (caña, ganadería) con abastecimiento a los distritos mineros del Pacífico, en un circuito regional donde propiedades como Coconuco, del general Tomás Cipriano de Mosquera, articulaban unas treinta mil hectáreas de agricultura, ganadería y minas de oro dentro de la misma unidad. La élite caucana no era rentista lejana: era señorial, endógena, arraigada. Cuando la abolición amenazó su base laboral, no la aceptó pasivamente ni intentó destruirla: la rediseñó.

El instrumento fue el terraje. Los libertos que ocupaban tierras dentro de las haciendas, o los negros libres que se acercaban tras 1852 buscando dónde asentarse, quedaron obligados a pagar arrendamiento en especie o en trabajo. Los documentos de Sergio Arboleda, relativos a la reorganización de rentas en las haciendas Japio, La Bolsa y Quintero, son inequívocos: instruyó obligar a todos los habitantes a pagar terraje dividido en dos contados u otorgar documento formal, y para quienes se resistieran, valerse del juez, el alcalde o el comisario para ejecutar despojos, incluyendo la destrucción de las casas como medida de ejecución. El aparato estatal republicano —jueces, alcaldes— quedó puesto al servicio de una coerción laboral que la ley de 1851 no nombraba pero que hacía posible.

Los propietarios caucanos temían, con razón desde su ángulo, la aritmética demográfica. Hacia la década de 1850, la población del Gran Cauca se componía de aproximadamente 20% blancos, menos de 10% indígenas, 13% negros o afrocolombianos y más de la mitad de ascendencia mixta. Se sabían minoría rodeada por descendientes de sus esclavos, y los liberales populares del Valle —afrocolombianos entre ellos— apoyaban al Partido Liberal, lo que agudizó el temor a una ruptura del orden. La respuesta de la élite fue doble: aumentar la distancia física entre las viviendas de los libertos y los lugares de trabajo, y utilizar los tribunales para expulsar a quienes ocupaban tierras baldías o disputaban linderos. Cuando los libertos se movieron hacia tierras públicas tras 1851, los hacendados los presionaron para incorporarlos como jornaleros bajo condiciones dependientes.

La crisis de la economía señorial caucana —descenso de la producción minera, manumisión, guerras civiles— llevó a la aristocracia a sobrevivir también a costa de los indígenas. Los resguardos del alto Cauca fueron progresivamente desmembrados: La Cruz, Los Milagros y El Carmen repartidos en el siglo XIX; El Rosal desaparecido después de 1892; Santiago del Pongo repartido en 1927; Río Blanco, Guachicono, Pancitará y San Sebastián al borde de la extinción. Los paeces respondieron con una combinación de protestas violentas, dilaciones legales, resistencia pasiva y alianzas con líderes regionales del liberalismo. La tendencia estructural fue la concentración.

Lo que empezó como terraje en el siglo XIX se prolongó, un siglo después, como agroindustria cañera. Entre 1950 y finales de los años setenta, la industria azucarera del norte del Cauca se expandió con efectos directos en la disminución de la tenencia de tierra por campesinos negros y una proletarización gradual, reforzada por la llegada de inmigrantes de la costa Pacífica y la zona andina como mano de obra. La plaga de la broca en 1974 completó el ciclo: campesinos endeudados por créditos que no pudieron pagar entregaron tierras a los bancos, las vendieron o arrendaron, y engrosaron la fuerza de trabajo de los ingenios o migraron a las ciudades. El modelo del latifundio colonial —trabajo precario, tierra como prestigio y poder— moldeó decisivamente el carácter de hacendados e industriales azucareros. Del terraje de Arboleda al ingenio contemporáneo hay una sola línea de concentración de la tierra.

El Pacífico: la ausencia estatal como paradoja

El Pacífico ofrece el contrapunto. El Chocó fue concebido desde la Colonia como enclave extractivo de oro y platino, con mano de obra esclava africana masiva. Para 1782, los negros representaban cerca del 75% de una población total aproximada de 35.000 habitantes, mientras los blancos constituían apenas el 2%. Los propietarios más ricos no residían allí: controlaban las explotaciones desde Buga, Cartago, Cali, Anserma, Popayán y Santa Fe de Bogotá. Las cuadrillas de esclavos oscilaban entre 50 y 200 personas, con la distinción interna entre los "útiles" y la "chusma": niños, enfermos, ancianos que no laboraban.

Precisamente porque los amos no vivían en el territorio, y porque la geografía selvática y fluvial hacía imposible un control cotidiano estricto, el Pacífico se convirtió en escenario de formas específicas de autonomía negra desde antes de la abolición. El mecanismo más frecuente para obtener la libertad fue la automanumisión: los esclavizados disponían de un día a la semana, usualmente el sábado, para trabajar por cuenta propia, acumulando capital para comprar su libertad. La categoría local "libre", presente en varios ríos de la región, tiene sus raíces en las clasificaciones de la sociedad de castas colonial: designaba a la persona de descendencia africana que no era esclava, ya por ser hija de madre libre, ya por haber comprado su libertad. Junto a esas trayectorias individuales, cuadrillas mineras y libertos crearon espacios propios: asentamientos agrícolas, palenques, grupos de mazamorreros en los márgenes del dominio colonizador.

En el valle del Patía, familias afrodescendientes se apropiaron de predios vacíos entre haciendas ganaderas, estableciendo parcelas y asentamientos ribereños, y surgieron palenques como concentraciones de libertos y cimarrones. El patrón del platanar —pequeña parcela o unidad económica doméstica a orillas del río— configuró un modo de ocupación territorial distinto del andino: no la parcela cercada del minifundio, sino el asentamiento ribereño abierto, ligado al río como vía y despensa.

Cuando la abolición llegó en 1852, encontró en el Pacífico un tejido social donde una parte considerable de la población afrodescendiente ya se había construido, por vías propias, márgenes de autonomía. El Estado republicano nunca llegó con fuerza a titular tierras, imponer terraje sistemático o instalar agroindustria. Esa ausencia, que en otro plano fue abandono —sin escuelas, sin caminos, sin justicia—, permitió paradójicamente que las territorialidades comunitarias construidas desde el cimarronaje sobrevivieran. Cuando en 1991 la Asamblea Constituyente incluyó el artículo transitorio 55, y en 1993 la Ley 70 reconoció la propiedad colectiva inalienable, inembargable e imprescriptible de las comunidades negras del Pacífico, no estaba creando de la nada un sujeto: reconocía —tarde, incompletamente— algo que ciento cincuenta años de historia real habían mantenido en pie sin ley que lo amparara. La Asociación Campesina Integral del Atrato, cuya experiencia fue el piloto de la Ley 70, no había esperado a 1993 para existir.

El Caribe: rochelas, ribera y hacienda ganadera

El Caribe neogranadino tuvo desde antes de la Independencia una demografía peculiar. Según el censo de 1778 del Nuevo Reino de Granada, los "libres" —mestizos y pardos libres, sobre todo— eran el 46,4% de la población; los blancos, el 26%; los indios, el 19,5%; los esclavos, el 7,8%. En la región Caribe, los libres de todos los colores llegaban a dos tercios de quienes vivían fuera de las ciudades principales. El virrey Mendinueta advertía sobre una posible "revolución de los no blancos", y hacia la década de 1770 unos 60.000 arrochelados habitaban en rochelas: asentamientos ilegales en bosques, colinas, ciénagas y orillas de ríos, formados por descendientes de esclavos fugitivos, indígenas y desertores militares que se sustentaban de agricultura de subsistencia.

El palenque de Matuna, hacia 1600, había desarrollado una organización sociopolítica formal: Benkos Bioho fue proclamado "rey del arcabuco" y la comunidad eligió en cabildo sus propias autoridades según mérito y servicio, modelo replicado en palenques posteriores de Loba y Mompox. En 1619 la Corona declaró libres a algunos grupos de cimarrones y les facilitó tierras, aunque en otras coyunturas —fines del siglo XVII— se ordenó su exterminio total. Palenque de San Basilio sobrevivió como emblema de esa persistencia.

El Caribe post-abolición fue, sin embargo, distinto del Pacífico en un aspecto decisivo: la hacienda ganadera sí llegó, extensa y voraz, especialmente en la depresión momposina y las sabanas. La colonización campesina ribereña del siglo XIX se caracterizó por prácticas colectivas —apertura de trochas entre todos, tumba y quema del monte, siembra comunitaria, economía de intercambio sin dinero contante—, pero se dio en los intersticios de una estructura agraria dominada por grandes propietarios ganaderos. Los libertos y sus descendientes accedieron a la ribera y a las ciénagas, no a la tierra plana. Terminaron como campesinos ribereños sin título, jornaleros estacionales, pescadores en aguas ajenas.

La aritmética del Caribe difiere entonces de la del Valle: no hubo un complejo agroindustrial equivalente a la caña que absorbiera masivamente mano de obra bajo coerción reconvertida, pero tampoco una selva-frontera como la pacífica que permitiera territorialidades autónomas sostenidas por la ausencia. Hubo, en cambio, un campesinado afrodescendiente ribereño atrapado entre la hacienda y el agua, con formas de vida colectiva reales pero jurídicamente precarias, propietario de nada y usuario de todo. Es la geografía productiva la que explica por qué el Caribe no produjo ni una proletarización tan nítida como la del Valle ni una territorialidad tan defendida como la del Pacífico.

La respuesta

La abolición no produjo integración porque no fue diseñada para producirla. Fue diseñada como transacción entre élites que preservaba la estructura agraria colonial mientras eliminaba la forma jurídica más flagrante de coerción. La emancipación jurídica y la ciudadanía sustantiva se separaron deliberadamente: se otorgó la primera precisamente para no otorgar la segunda. Sin tierra, sin herramientas, sin educación, sin representación política efectiva, la libertad formal de 1852 se tradujo casi mecánicamente en peonaje, terraje, concierto forzoso: figuras que reconvertían la coerción bajo el lenguaje del contrato libre.

El resultado, sin embargo, no fue uniforme, y ahí está la parte que la sola crítica al diseño elitista no captura. Donde el capital agroindustrial y el Estado llegaron con fuerza —el Valle del Cauca de los Arboleda, el norte del Cauca de los ingenios— la coerción se reconvirtió con éxito, y el despojo se aplazó un siglo hasta consumarse en la expansión cañera del siglo XX, la crisis de la broca de 1974 y la proletarización agroindustrial contemporánea. Donde el Estado y el capital fueron débiles o ausentes, como en el Pacífico selvático, los ríos del Patía y el Atrato, las comunidades negras conservaron y ampliaron formas comunitarias de territorio que la abolición no creó y que, decisivamente, no destruyó, porque ni siquiera las vio. En el Caribe, la geografía intermedia produjo un campesinado ribereño precario, sin la coerción sistemática del Valle pero sin la autonomía territorial del Pacífico.

Las dos primeras tesis en tensión son ciertas y complementarias: la abolición sin reforma agraria fue emancipación trunca, y la desigualdad racial contemporánea hereda esa deuda. La tercera también: el complejo cañero del Valle reconfiguró la coerción laboral racializada y aplazó el despojo por medio de la agroindustria. La cuarta introduce el matiz que impide reducir el proceso al puro diseño elitista: la singularidad del campesinado afropacífico, sostenida por la ausencia estatal y por prácticas propias de ocupación territorial, permitió conservar formas comunitarias durante ciento cincuenta años, al margen del modelo nacional de pequeña propiedad andina, hasta que la Ley 70 de 1993 les dio forma jurídica.

La ciudadanía sustantiva quedó aplazada porque nunca hubo reforma agraria ni reconocimiento efectivo, pero esa deuda estructural convivió siempre con agencia territorial afrodescendiente. La marginación no fue destino sin actores: la produjeron activamente el terraje de Sergio Arboleda, la expansión cañera de los años veinte, la disolución de resguardos, la legislación de baldíos. Y frente a esa producción activa hubo otra, igualmente material: el platanar a orillas del río, el palenque en el arcabuco, la rochela en la ciénaga, la ACIA en el Atrato.

Flancos abiertos

¿Cuántos libertos ingresaron efectivamente al peonaje en cada región tras 1852, y qué proporción logró acceder a baldíos o a tierras propias en la segunda mitad del siglo XIX? La expresión "propietarios negros" del Cauca de finales del XIX resiste una cuantificación limpia. Las genealogías organizativas entre los palenques coloniales, las comunidades del Pacífico contemporáneas y los cabildos de las danzas de carnaval tampoco están cerradas.

El papel de figuras como David Peña, Manuel Saturio Valencia, Candelario Obeso o José María Obando en la mediación entre las élites y las poblaciones afrodescendientes del siglo XIX pide reconstrucción biográfica más fina. Y la comparación queda pendiente: por qué Colombia siguió un camino de abolición gradual e indemnización a los amos, semejante en ese punto al peruano o al venezolano y distinto del brasileño de 1888 o del haitiano de 1804.

Queda también la Regeneración de Rafael Núñez desde 1886 y su Constitución centralista: cómo el nuevo régimen procesó, absorbió o clausuró las promesas incumplidas de las reformas liberales de 1850. La línea que va de 1851 a 1993, cruzando la Regeneración, la República Conservadora, el Frente Nacional y la Constitución de 1991, no es recta ni obvia. Su punto de partida está claro: una ley que emancipó cuerpos sin repartir tierra, y una geografía productiva que decidió, más que la ley misma, qué significaría ser libre en cada rincón del país.

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Archivo documental

Documentos usados en esta lectura

66 documentos · 87 fragmentos de referencia
01Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1621 fragmento
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tierra de hacienda, además de vivienda y / o comida. 2. Concierto forzoso. El fin de la esclavitud hizo nacer otro concierto que resultó forzoso, aunque teóricamente pudiera verse como una forma de trabajo libre. La ley del 21 de julio de 1821 que dispuso la libertad de vientres (los hijos de esclavos nacidos a partir…

p. 162
02Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 521 fragmento
[2]

origins or around common experiences focused on the devastating reality of displace- ment and dislocation. Independence from Spain did not result in an immediate and significant change for slaves or free blacks. Although Peninsulares (people from Spain) and patriots offered freedom to the slaves who fought among their…

p. 52
03Simón Bolívar: A LifeJohn Lynch · 2007 · p. 1701 fragmento
[3]

He liberated his own slaves, first on condition of military service in 1814, when about fifteen accepted, then unconditionally in 1821 when over a hundred profited. 17 Few hacendados followed his example. Bolívar continued to argue that the creole rulers and property-owners must accept the implications of the…

p. 170
04Historia de Colombia. La Gran Colombia II. Tomo 10Juan Salvat, Roberto García Rojas (directores); Ricardo Martín (director de la obra); Gonzalo Hernández de Alba (director científico) · p. 81, 842 fragmentos
[4]

no conceder la libertad es una bar- barie; darla de repente es una precipitacion. La li- bertad social tiene ciertos grados y necesita cierta disposicién en los que la reciben para que no sea peligrosa. No se pasa repentinamente de un estado al opuesto sin exponerse a grandes inconvenientes. Por otra parte, los…

p. 81
[11]

resurgieron a to- dos los niveles: provincial, seccional y cantonal. Africa en un mapa del atlas de Blaeuw. El continente africano fue la cantera constante de la que, durante siglos, se sacaron miles y miles de negros para ser condenados a la esclavitud. La captura por parte de los blancos se vio a menudo favorecida…

p. 84
05Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 341, 3442 fragmentos
[5]

razón respecto de la escasez de la renta asignada a los fondos de manumisión, con lo cual era imposible cumplir la tarea en los 30 años previstos por los legisladores más optimistas para la extinción gradual de la esclavitud. Es probable que, en el fondo, se jugó la suerte de los esclavos a otras estrategias…

p. 341
[8]

miembro de un noble cuerpo al que perte - nece. Por esas relaciones estáis obligados a someteros y respetar las leyes que os protegen con tanta generosidad, a obedecer a los magistrados, en quienes deposita la República la autoridad de hacerlas observar y cumplir; y en fin, a llenar los deberes de los verdaderos…

p. 344
0630 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 79, 842 fragmentos
[6]

de la verdadera Libertad! CAPÍTULO 10 La piel no tiene color José Hilario López fue presidente en 1850, resultado de una elección disputada. En mayo de 1851, sancionó la ley sobre libertad de los esclavos con la cual puso fin a esta institución inicua. En sus memorias, Salvador Camacho Roldán estimaba que “Las…

p. 79
[9]

siendo admisibles en pago por su valor nominal. ARTÍCULO 19. Quedan derogadas todas las disposiciones contrarias a las de la presente ley, y el Poder Ejecutivo dictará todos los reglamentos y órdenes del caso a fin de que tenga su más puntual cumplimiento. Dada en Bogotá, a 21 de mayo de 1851 El Presidente del Senado,…

p. 84
07Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 1721 fragmento
[7]

hubieran nacido después de 1821. Normalmente los amos habían practicado desde la Colonia el sistema de manumitir esclavos por decisión personal, pero en escala reducida. En la Colonia, por otra parte, los esclavos trabajaban en sus charcas o cascajeros de oro, con cuyos ingresos podían acumular el valor de su…

p. 172
08Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2791 fragmento
[10]

abolición, con indemnización. Pero solo desde cuando el Estado garantizara el pago de los esclavos que iban a ser liberados. Aprobaron la ley de manumisión, (liberación), que entró en vigencia el 1° de enero de 1852. Cerca de 17.000 esclavos ganaron el derecho a la libertad; ese día se celebró en todo el país. Los…

p. 279
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 139, 1472 fragmentos
[12]

] general José Hilario López (1798-1869) fue elegido presidente de la Nueva Gra- nada, tras una tormentosa sesión del Congreso el 7 de marzo de 1849, para el período 1848- 1853. Durante su mandato, y bajo la coordinación del secretario de Hacienda, Manuel Murillo Toro (1816-1880), se concretaron bue- na parte de las…

p. 147
[15]

en 1854. Inclusive las mujeres integraron una Sociedad del Niño Jesús. Hasta el presidente López simpatizaba secretamente con la Sociedad Democrática de Artesanos de Bogotá y asistió a una de sus sesiones. Presidencias de López y Obando Sin embargo, fue en la elección del 7 de marzo de 1849, en la cual el Congreso…

p. 139
10Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 601 fragmento
[13]

las cadenas que arrastro, el silencio turban De esta soledad eterna Donde ni el viento se escucha... 106. Velásquez, "La esclavitud en la María de Jorge Isaacs" (1957), pág. 98. 107. Mina, op. cit., pág. 145. 108. Palacios, op. cit., pág. 50. [63] NINA S. DE FRIEDEMANN Y MÓNICA ESPINOSA ARANGO Muero sin ver tus…

p. 60
11Antropología hecha en Colombia. Tomo IEduardo Restrepo, Axel Rojas, Marta Saade (Editores); Carlos Uribe, Roberto Pineda, Andrea Pérez, et al. · 2017 · p. 4181 fragmento
[14]

adoro la libertad, dice el poeta que seguidamente se esfuerza por librarse de su sentimiento de culpa añadiendo /n o basta a mi conciencia no ser yo quien te niega ese tesoro. En los escritos de la Comisión Corográfica lo que quedó inscrito (Restrepo, 1984) fue una visión de la situación social del negro poco después…

p. 418
12Making the Green Revolution: Agriculture and Conflict in ColombiaTimothy W. Lorek · 2023 · p. 301 fragmento
[16]

Cauca political region harbored a diverse population at that time. Tallies from the 1850s, unreliable as they are on their own, suggest a populace comprised of roughly 20 percent white (scattered in the principal towns), less than 10 percent Indigenous (or “civilized Americans,” mainly in the southern highlands),…

p. 30
13Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 991 fragmento
[17]

y a los disturbios propios de esta época, que en el Valle del Cauca alcanzaron niveles muy agudos. Para el siglo XIX, además de las fuentes notariales, los fondos de manumisión del Archi- vo General de la Nación, el Archivo Histórico de Antioquia, el Archivo Central del Cauca y otros archivos de carácter regional, la…

p. 99
14The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 471 fragmento
[18]

stage three days of music, fireworks, and speeches in January 1852. 53 Even small towns and villages held elaborate, multiday emancipation obser- vances to free their few remaining slaves. 54 The Emancipatory Moment 31 The diversity of participants in this spectacular movement fostered competing political messages.…

p. 47
15Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 1551 fragmento
[19]

the new libertos to conform to the economic system and also allowed recruitment to be used as a form of punishment for disobedience. In Caro’s view, the “legislation does not assign the libertos to the army only for being libertos, but [applies] to the libertos that degenerate into vagabonds, that is, the ones…

p. 155
16La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 39, 572 fragmentos
[20]

HÉROES DEL CHOCÓ 39 Las condiciones geográficas y climáticas se articulan con dinámicas pro- ductivas que han configurado las formas de poblamiento del Chocó. Desde el periodo colonial, se ha percibido al departamento como una despensa de recursos extractivos como el platino y el oro. Desde esta visión, se han ex-…

p. 39
[76]

de organizaciones sociales a través de los consejos comunitarios, para la protección y utilización sustentable de los recursos naturales (Grueso, 2000). Estos consejos comunitarios son las instancias de organización de los pobladores dentro de un área delimitada del terri- torio que han ocupado de acuerdo a sus…

p. 57
17Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 3471 fragmento
[21]

contaba con 600 esclavos importa - dos y en 1782 los negros ya representaban casi el 75 % de la población en el Chocó, de un total aproximado de 35. 000, mientras los blancos constituían apenas el 2 %, y el resto los indígenas. Los blancos eran dueños o supervisores de las minas, oficiales de la Corona, curas o…

p. 347
18Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3441 fragmento
[22]

como la cantidad de capital invertido y el número de trabaja dores enrolados en la producción del metal, eran escasos en compara ción con las grandes colonias productoras de plata de Nueva E1ipaña y Perú. Los depósitos colombianos de oro en el alto y medio Valle del Cau ca fueron explotados durante los períodos de la…

p. 344
19Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 781 fragmento
[23]

conocimientos especialmente valo- rados por los amos eran los de los carpinteros, las parteras y los curanderos de picaduras de víboras. Las cuadrillas mineras llegaron a estar conformadas hasta por varios cientos de esclavos, aunque lo normal era que el tamaño de una cuadrilla oscilara entre los 50 y los 200…

p. 78
20Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 254, 3272 fragmentos
[24]

sido muy semejantes a los del valle del Magdalena. En el curso del siglo xvii domin ó en el valle del Cauca el latifundio 266 LA ECONOM Í A Y LA SOCIEDAD COLONIALES, 1550-1800 ganadero con propietarios que resid í an en las ciudades de; Cali, Buga, Caloto y Popay á n. El surgimiento de una nueva frontera mi nera en el…

p. 254
[39]

COLOMBIA Principales Palenques • ✓ Zona de Palenques 342 LA ESCLAVITUD Y LA SOCIEDAD ESCLAVISTA '. • v ci ó n y destrucci ó n de esta comunidad, pero los palenqueros resis tieron los ataques y en no pocas ocasiones pusieron en serio peligro la seguridad del puerto. Las relaciones con este palenque y algunos- otros…

p. 327
21Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 1731 fragmento
[25]

las declara- ciones disminuyen de nuevo. Entre 1755y1765 hubo una cierta estabilidad y a partir de 1770 una nueva recuperación. Durante el resto del siglo, Caloto y el resto del distrito de Popayán hi- cieron declaraciones más cuantiosas que Nóvita. Este crecimiento debe atribuirse a la multiplicación de las…

p. 173
22Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 154, 1574 fragmentos
[26]

(p. 199), o sea, el ge- neral cuidaba un poco más su capital esclavista, representado en vientres, que a los propios esclavos. Es interesante anotar que como la región se encuentra relativamente aislada de los circui- tos comerciales mundiales, el trabajo necesario es ejecutado por los mismos esclavos en sus lotes de…

p. 154
[27]

(p. 199), o sea, el ge- neral cuidaba un poco más su capital esclavista, representado en vientres, que a los propios esclavos. Es interesante anotar que como la región se encuentra relativamente aislada de los circui- tos comerciales mundiales, el trabajo necesario es ejecutado por los mismos esclavos en sus lotes de…

p. 154
[43]

reorganizar el pago de las rentas en las haciendas de "Japio" y "La Bolsa". "Todos los que habitan tanto en las tierras de 'Japio' como en las de 'Quintero' deben pagar terraje dividido en dos contados (...) y cada uno debe otorgar un documento. Hay muchísimos que han otorgado documen- to ninguno y es preciso recorrer…

p. 157
[44]

reorganizar el pago de las rentas en las haciendas de "Japio" y "La Bolsa". "Todos los que habitan tanto en las tierras de 'Japio' como en las de 'Quintero' deben pagar terraje dividido en dos contados (...) y cada uno debe otorgar un documento. Hay muchísimos que han otorgado documen- to ninguno y es preciso recorrer…

p. 157
23Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 1291 fragmento
[28]

estos dos problemas. En cuanto a la forma, las explotaciones agrícolas del valle del Cauca en el siglo XVIII no correspondían exactamente al modelo de la hacienda o de la plantación. Estos dos modelos suelen describirse tanto por las relaciones de producción que generan como por su radio de acción con respecto a un…

p. 129
24Guerra propia, guerra ajena. Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los Andes colombianos. El Movimiento Armado Quintín LameDaniel Ricardo Peñaranda Supelano · 2015 · p. 106, 1152 fragmentos
[29]

La evolución de esta enorme y poderosa región hasta finales del siglo XIX estuvo determinada por los ciclos de la producción minera en sus zonas de influencia y por el desa- rrollo de las haciendas, basado en el trabajo de la mano de obra esclava. El poder y la riqueza que alcanzó a acumular hicieron de Popayán y de…

p. 106
[83]

más importante durante la Colonia y la primera parte de la República, marcó el curso de los pueblos indígenas. Es- tos debieron soportar en buena medida el peso del hundimiento 172 Cieza de León, Pedro. Crónica del Perú, Primera parte, p. 173. 173 González, Margarita (1979). El resguardo en el Nuevo Reino de Granada.…

p. 115
25Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 98, 1002 fragmentos
[30]

En los siglos xvi y xvii, la m ayoría de esclavos traídos de África eran varones, co n sid erad o s m ás útiles que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I l i s r c 'K iA D ií C o l o m b i a. I’ a í s i r a g m l n t a i x v s c k t l d a u d i v i d i d a 1 0 1 las m…

p. 98
[60]

los esclavos fue la posibilidad de autocom pra, pues la m anum isión por los am os fue m enos frecuente que esta. A dem ás, m uchos de los esclavos liberados por sus am os lo fueron por razones personales, que poco tenían que ver con el precio o el valor económico. M uchos de los liberados eran esclavas, frecuentem…

p. 100
26Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · p. 99, 1032 fragmentos
[31]

cimarrón; otros se quedaron donde habita- ban, pero actuando como espías en apoyo de Bioho. El palenque de Matuna creció a tal punto que debió darse una organización social y política formal: Bioho fue proclamado " r e y del arcabuco" y la gente eligió en cabildo a sus propias autoridades según mérito y servicio.…

p. 103
[32]

así: Bioho, el Rey del Arcabuco Una vez con los malibúes y otras tribus exterminadas, subyugadas o acomodadas ante el poder del conquistador español, las tierras más accesibles a los ríos y caños empezaron a ocuparse por blancos y vecinos libres, esto es, personas que no eran esclavas ni estaban sujetas a servidumbre.…

p. 99
27Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 381 fragmento
[33]

libre» 48. En este contexto, en el valle del Patía, paralelo al avance de la minería y la consolidación de la hacienda ganadera, se dio la apropiación de predios vacíos entre las haciendas ganaderas por familias afrodescendientes alrededor de los platanares, que eran «pequeñas parcelas o unidades económicas domésticas…

p. 38
28Rites, Rights & Rhythms: A Genealogy of Musical Meaning in Colombia's Black PacificMichael Birenbaum Quintero · 2019 · p. 931 fragmento
[34]

wills, but most purchased their freedom. 67 A few escaped to runaway communi - ties or indigenous villages. 68 After slavery, some free people preferred to remain in paternalistic relationships with their former masters, 69 while others, called mazamorreros, formed free mining gangs, sometimes purchasing slaves them -…

p. 93
29Etnización de la negridad: La invención de las 'comunidades negras' como grupo étnico en ColombiaEduardo Restrepo · 2013 · p. 90, 2402 fragmentos
[35]

las locaciones sociales referida a la sociedad de castas (conocida por algunos como pigmentocracia). En primer lugar, libre significaba una persona de descendencia africana que no era esclavo debido a que su madre era libre en el tiempo de su concepción o de que había obtenido su libertad a través de mecanismos…

p. 240
[78]

Obapo y la Ocaba. Entonces hacíamos la propuesta y la llevaba a discutir a otros departamentos. Entonces lo que hacían los otros departamentos era anexar algunos conceptos y validar la propuesta que nosotros llevábamos. Porque tampoco allá habían procesos organizativos […] A raíz del 91, del 93, inician a nacer…

p. 90
30Patía, de la tierra de nadie a las grandes haciendasCarlos Daniel Quiñonez Rodríguez, Carlos Enrique Osorio Garcés · 2024 · p. 741 fragmento
[36]

a s g r a n d e s h a c i e n d a s 74 en el Pacífico” (Albán 2015: 57). Además, estas haciendas aseguraban su personal 26 a través de un incipiente sistema esclavista (Angulo 2013). Adolfo Albán manifiesta que “la fuerza de trabajo empleada fue, en la mayoría de los casos, de esclavizados 27 que desempeñaron roles…

p. 74
31¿Por qué fracasa Colombia?Enrique Serrano López · 2016 · p. 491 fragmento
[37]

por la cual se les dejó libres. Esa condición de esclavos libres, de cimarrones al azar buscando horizonte, les permitió establecerse en este territorio inmenso donde hallaron un entorno suficientemente parecido al de su África nativa, es decir, una zona tropical húmeda con gran pluviosidad, que aunque no era de mucha…

p. 49
32Black Catholic Worlds: Religious Geographies of Eighteenth-Century Afro-ColombiaBethan Fisk · 2025 · p. 931 fragmento
[38]

77 Along the tropical fertile lands that surrounded the network of rivers in Caribbean New Granada lived tens of thousands of free people of colour, including indigenous peoples that the Spanish 73 AGI, Santa Fe, 1063. 74 AGI, Santa Fe, 1063. 75 AGI, Santa Fe, 1063. 76 AGI, Santa Fe, 1063. 77 Morales, “Manumission of…

p. 93
33Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 1611 fragmento
[40]

e íbamos en canoa a sembrar en un playón cer- cano. Arriba, en lo seco, abríamos trochas entre todos y tumbábamos el monte para quemarlo y sembrar más comida: maíz pira (chiquito), cacao, ñame, calabaza, auyama, batata, berenjena, plátano, fríjol, yuca y arroz de secano. Siempre sobraba la producción y por eso nunca…

p. 161
34Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 61, 782 fragmentos
[41]

a la de Montepío Militar, por la cual se concedieron 100.000 fanegadas de tierras baldías, la mitad en las provincias de la Costa y el resto en el interior. Ley del 27 de mayo de 1852. Autoriza al Ejecutivo para disponer de 16.000 fanega das de baldíos a favor de algunos servidores de la patria. Decreto del 16 de…

p. 78
[50]

en regiones que iniciaban su desarrollo (LeGrand, 1984: 25). 5 9 E n s a y o s p a r a l a h is t o r ia d e l a p o l ít ic a d e t ie r r a s e n C o l o m b ia el país y explotar sus recursos. Al final de este periodo se abrió la coloniza ción interna ante el fracaso de la inmigración extranjera, debido al…

p. 61
35Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 2271 fragmento
[42]

sucesivamente. El mayo- razgo limita colonialmente la libre y necesaria circulación de la propiedad territorial: la inmoviliza. Las vinculaciones, como su nombre lo indica, producían los mismos efectos. La primera reforma de la estructura jurídica de la agricul- tura neogranadina es la eliminación de los mayorazgos,…

p. 227
36La tierra en ColombiaEstanislao Zuleta, Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) · 1973 · p. 401 fragmento
[45]

pero desplazó una gran masa de campesinos hacia las tierras de vertiente. En la segunda mitad del siglo XIX las fuerzas económicas en ascenso coincidían en la necesidad de ampliar el mercado nacional como la primera con dición de un mejor bienestar. Esta premisa llevó a obtener la libertad de los esclavos y la…

p. 40
37Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2641 fragmento
[46]

de la otra vida, sino por la real coacción del Estado. El diezmo pesaba fuertemente sobre todos los agricultores tanto pobres como ricos y su supresión por la Ley 20, de abril de 1850, en última instancia favoreció el latifundio. El censo: era una carga patrimonal que gravitaba sobre las propiedades territoriales…

p. 264
38Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 1791 fragmento
[47]

propiedad de la tierra, para el establecimiento de nuevas élites terra- tenientes y el fortalecimiento de las existentes y para la creación de un gran proletariado rural, errante y socialmente marginal, que reempla- zaría al indio sedentario de los resguardos. Seguidamente, esta acción preliminar fue desarrollada en…

p. 179
39El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 2701 fragmento
[48]

privada de las tierras públicas- salieron del patrimonio estatal por lo menos tres millones de hectáreas ubicadas en las regiones que estos movimientos colonizadores ganaban a la civilización, entonces el tema merece el esfuerzo de desbrozar de entre la enmarañada legislación y las estadísticas confusas y de poco…

p. 270
40El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 2731 fragmento
[49]

otra desventaja para el historiador del período y es, naturalmente, un reflejo más de la inestabilidad política, incapacidad burocrática y fragi- lidad institucional. Esto repercute en la interpretación. No es casual que la desamortización, un asunto ligado estrechamente a la trayectoria del general Mosquera y a las…

p. 273
41¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 591 fragmento
[51]

modernización del sistema productivo. La 115 ¿Otra historia de Colombia? extracción de oro fue importante hasta 1 860, y luego fue desplazada por el tabaco, que venía en auge desde la adopción del librecambio y que tuvo a la población de Ambalema como su epicentro. Incluso productos de extracción silvestre como la…

p. 59
42La elección de la República. Historia del sufragio en Colombia entre 1809 y 1838Nhora Patricia Palacios Trujillo · 2022 · p. 2041 fragmento
[52]

la calificación de los representantes fue transferida a las cámaras provin- ciales. El Gobierno creaba una junta especial cuando se trataba de la calificación de los diputados a la convención constituyente, Los ciudadanos activos de las primeras repúblicas: los padres de familia libres de todos los colores La sociedad…

p. 204
43Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1531 fragmento
[53]

las reivindicaciones de negros y mulatos. Por esto, las formas de discriminaci ó n racial, mantenidas con severidad en la “ sociedad ci vil ” — no hab í a curas negros, ni estaban en los colegios elegantes, ni pod í an entrar a los clubes sociales, ni eran admisibles como pareja matrimonial de los blancos — se…

p. 153
44Estudios interdisciplinarios de las élites en ColombiaCatalina Acosta Oidor, Alexander Gamba Trimiño, Verónica Salazar Baena · 2023 · p. 1891 fragmento
[54]

extranjeros y la libertad de pren - sa (Restrepo, 1963). Se trataba entonces del sector de la élite que avi - zoraba realmente la instalación de las políticas que dejarían atrás el viejo régimen que predominaba camuflado en el orden republicano. Nos encontramos así en un proceso que enfrentaba la necesidad de disolver…

p. 189
45Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 1891 fragmento
[55]

desenlace de tales sucesos no puede haber sido mds feliz, y nos ha evitado que Padilla se pusiera al frente de los pardos porque 6l es un negro (Jos6 Manuel Re. strepo, Diarto polittco y militar, r: 375); Sim6n Bolivar to General Pedro Bricefro M6ndez, Sativi, Mar. 24, rBzB, in O'Leary, Munortas, z9: rB9. rrz. Sim6n…

p. 189
46Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 291 fragmento
[56]

Faja Oriental>>permiten apreciar la comple- jidad interna de la s cuatro r eg iones. Por ejemplo, el Gran Cauca era extremadamente di verso por su base racial, sus tradiciones e idiosincrasias, sus ecosistemas y sus bases productivas. En el s ur, los altiplanos agrícolas de Past o, Túquerres e lpiales, pr esentaban…

p. 29
47Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 391 fragmento
[57]

élites criollas resaltando el papel que estos cumplieron en la creación de imágenes particulares sobre las regiones y sus pobladores y en la valoración de sus geografías y de sus razas. Para Múnera, la aparición temprana de los discursos criollos sobre la geografía humana elaborados por autores como José Ignacio de…

p. 39
48Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader · 2002 · p. 1992 fragmentos
[58]

vienen levas militares de población o tributos, o los dos. De to- das maneras, la tendencia de la población será, de 30) aquí en adelante, hacia un crecimiento sostenido. Una de las realidades que se evidencian en el censo de 1778, que inquiere por la pertenencia socio-racial, es el crecimiento de la población…

p. 199
[59]

vienen levas militares de población o tributos, o los dos. De to- das maneras, la tendencia de la población será, de 30) aquí en adelante, hacia un crecimiento sostenido. Una de las realidades que se evidencian en el censo de 1778, que inquiere por la pertenencia socio-racial, es el crecimiento de la población…

p. 199
49Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · p. 601 fragmento
[61]

Mompox and Valledupar were important cen- ters for the legal and contraband trade but depended on Cartagena or Santa Marta, respectively, for their administration (see Chapter ). 4 Elsewhere, most Caribbean New Granadans clustered in villages and small towns along the main rivers and some portions of the coast.…

p. 60
50Liberty and Equality in Caribbean Colombia, 1770-1835Aline Helg · 2004 · p. 601 fragmento
[62]

Mompox and Valledupar were important cen- ters for the legal and contraband trade but depended on Cartagena or Santa Marta, respectively, for their administration (see Chapter ). 4 Elsewhere, most Caribbean New Granadans clustered in villages and small towns along the main rivers and some portions of the coast.…

p. 60
51Caña de azúcar en el "espléndido" valle del río Cauca, Colombia: Historia ambiental, conflictos ambientales y acción colectivaHernando Uribe Castro · 2021 · p. 4341 fragmento
[63]

monopolios de tierras para la agroindustria. A su lado, minifundistas, peones y proletarios negros, descendientes de antiguos esclavos, viven en poblados y caseríos en los bordes de las propiedades grandes, encarando la embestida del poder blanco del azúcar que en el valle del Cauca traslapa el ciclo económico del…

p. 434
52"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 41, 4882 fragmentos
[64]

del Cauca ha sido visto como un departamento habitado por blancos y paisas. A juicio de los dirigentes afros, se ha querido mostrar que lo “afro se origina a partir del desplazamiento, presentándose a los negros como ve- nideros en el Valle” 325. A juicio de los dirigentes afrocolombianos, se considera que en el Paci…

p. 488
[67]

vertiente occidental recibió la mayor in fl uencia antioqueña durante el siglo XIX con un poblamiento disperso en la zona de ladera, que evitó el choque con los propietarios de la zona plana. Sin embargo, la colonización no estuvo exenta de con fl ictos entre colonos y propietarios. En esta región fue famoso el con fl…

p. 41
53Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Valle y norte del CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 49, 542 fragmentos
[65]

través de créditos y muchos campesinos no lograron acceder a ellos o no fueron capaces de pagarlos porque los cultivos no produjeron la rentabilidad esperada. La situación empeoró en 1974, cuando la plaga de la broca echó a perder los granos. Los campesinos se vieron obligados a entregar sus tierras a los bancos,…

p. 49
[66]

y la ganadería (tres cuartas partes del suelo se destinaba a pastos) 73. 70 Entrevista 230-VI-00083. Víctima, campesino, centro Valle del Cauca. 71 Informe 1180-CI-01017. Aconc, «Memoria del conflicto y resistencia del pueblo negro y afrodescen- diente del norte del Cauca», 54. 72 Aunque la economía colonial fue…

p. 54
54Gente negra en Colombia. Dinámicas sociopolíticas en Cali y el PacíficoOlivier Barbary, Fernando Urrea · 2004 · p. 360, 3872 fragmentos
[68]

la región con liderazgo político y autonomía económica. La tercera etapa, entre 1950 y finales de los años 70, se caracteriza por la imple- mentación y expansión de la industria azucarera, con efectos directos en la dis- minución de la tenencia de la tierra por parte de los campesinos negros y un gradual proceso de…

p. 360
[69]

las tierras que explo- tan libremente desde el derrumbe de las haciendas esclavistas en el siglo XIX, por grupos indígenas, en medio de un desinterés de los representantes del Esta- do por defender los derechos de la gente negra. Así, con la reglamentación de las Entidades Territoriales Indígenas (Ley 160 de 1993 que…

p. 387
55Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 359, 5872 fragmentos
[70]

elaboración propia con base en datos del RUV. Para entender dónde, cómo y por qué se presentan los ataques contra la integri- dad territorial de estas comunidades es importante abordar dos aspectos. Primero, el proceso de poblamiento de los territorios del pueblo afrocolombiano y el camino recorrido en su defensa y…

p. 359
[77]

la flora, la fauna y el ecosistema. En él se habita. De él se come y en él construimos las diferentes relaciones. Por eso es tan valioso cuidarle y conservarle» 1532. Resistencias por el reconocimiento de los derechos étnicos y territoriales Desde la década de los setenta, han nacido en Colombia organizaciones…

p. 587
56Raza y derechos humanos en Colombia: Informe sobre discriminación racial y derechos de la población afrocolombianaCésar Rodríguez Garavito, Tatiana Alfonso Sierra, Isabel Cavelier Adarve · 2009 · p. 1161 fragmento
[71]

55 de la Constitución Política de 1991 y, posterior- mente, fue desarrollado en la Ley 70 de 1993. Esta última fue reglamentada por el Decreto 1745 de 1995, en lo relativo a los requisitos y procedimientos para la titulación colectiva de los territorios ancestrales en la cuenca del Pacífico y en otras regiones del…

p. 116
57Buenaventura: un puerto sin comunidadConstanza Millán Echeverría, Ludivia Serrato Martínez, Oscar Pérez, Clara Castro, Danelly Estupiñán, Adriel Ruiz · 2015 · p. 401 fragmento
[72]

sobre el mismo y la convivencia interétnica con la población indígena. La génesis del nuevo modelo de apropiación territorial de la re- gión se constituyó entonces a partir de un proceso de organización social que, desde el contexto de liberación, implicó configurar po- blamientos, apropiaciones territoriales,…

p. 40
58Bojayá: La guerra sin límitesGrupo de Memoria Histórica, Martha Nubia Bello Albarracín, Pilar Riaño Alcalá, Gonzalo Sánchez G. · 2010 · p. 1541 fragmento
[73]

2009. Sobre el despojo de tierras, ver: Machado, Absalón, et al. 2009. El Despojo de Tierras y Territorios: aproximación conceptual. Bogotá D.C.: Línea de Investigación Tierra y Conflicto, Área de Memoria Histórica, Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación - CNRR -. Instituto de Estudios Políticos y Relaciones…

p. 154
59Participating in Peace: Violence, Development and Dialogue in ColombiaJefferson Jaramillo-Marín, Luz Mery López-Lizarazo, Adriel Ruiz-Galvan, Matthew Louis Bishop, Juan Mario Díaz-Arévalo, Juan Miguel Kanai, Melanie Lombard, Simon Rushton, Anastasia Shesterinina, Henry Staples, Helen Louise Turton · 2023 · p. 1051 fragmento
[74]

internally displaced people and communities, Buenaventura maintains strong links with its rural hinterland. This is especially significant in the Pacific, where conceptions of territory are imbricated with Afro- Colombian communities’ histories of place. These have been recognized in law since Colombia’s 1991…

p. 105
60Sufrir la guerra y rehacer la vida. Impactos, afrontamientos y resistenciasSaúl Franco Agudelo · 2022 · p. 1251 fragmento
[75]

negras contemplados en la L ey 70 de 19 93, una ley que, a pesar de tener más de 20 años, aún no ha sido reglamentada en su totalidad. Este desconocimiento tuvo consecuencias en las dinámicas culturales de estas comunidades 315, que fueron violentadas al negarles la capacidad de gestionar y ordena r su vida con…

p. 125
61La economía de los paramilitares: Redes de corrupción, negocios y políticaMauricio Romero Vidal (coordinador y editor), Ariel Fernando Ávila Martínez, Vilma Liliana Franco R., Ángela Olaya, Hernán Pedraza Saravia, Bernardo Pérez Salazar, Juan Diego Restrepo E., Diana Torres · 2011 · p. 2081 fragmento
[79]

colectivos y expidió el de Curvaradó, con un área de 46.048 hectáreas, y el de Jiguamiandó, con 54.973 hectáreas." 6. Artículo 1. Capítulo 1. Objeto y Definiciones. Ley 70 de 1993, por e! cual se desarrolla e! artículo transitorio 55 de la Constitución Política. Ver en Cartilla Consecutiva dela Jurisprudencia y Marco…

p. 208
62Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · p. 257, 2622 fragmentos
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se habían apartado del intento de crear una coordinación nacional del movimiento ne- gro, reticentes a ceder autonomía a grupos de activistas de sede urbana pero carentes de representatividad en el seno de las or- ganizaciones de base. En torno al movimiento negro en Colombia i 337 ] La Ley 70 contiene 8 capítulos y…

p. 257
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y quedando así restringidas a una perspectiva puramente institucional trazada por la Ley 70. Se han ubicado así en la situación desventajosa de que para poder continuar en sus reclamaciones al Estado, y la profundización de la dinámica organizativa, las organizaciones dependen casi exclusivamente de los recursos del…

p. 262
63Histories of Perplexity: Colombia, 1970s–2010sLina Britto, A. Ricardo López-Pedreros · 2024 · p. 1841 fragmento
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emerged from adaptation and proliferation of communities along the rivers of the Colom - bian Pacific became an important political statement, and a mechanism to broaden the limiting character of Transitory Article 55, which defined the beneficiaries of the law in geographical terms. In the Article, “Black…

p. 184
64El indio en la lucha por la tierra: historia de los resguardos del macizo central colombianoJuan Friede · 2017 · p. 291 fragmento
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lucha sigue desesperada por conservar aquello que les queda del pasado, es decir: el derecho colectivo sobre la propiedad de las tierras que ocupan. Mas desgraciadamente los resguardos han ido disminuyendo, pereciendo más de uno en esta lucha des- igual. Así, por ejemplo, fueron repartidos en el siglo pasado los…

p. 29
65Estado crítico de la propiedad colectivaDelgado Castaño, P. · 2018 · p. 52 fragmentos
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provincias sureñas de Popayán y Pasto, de alta concentración poblacional indígena, donde el aislamiento brindado por las formidables barreras cordilleranas, elevados cañones y caudalosos ríos, permitió que los resguardos tuvieran una tregua. Los principales pueblos indígenas del alto Cauca estrecharon lazos de unión…

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provincias sureñas de Popayán y Pasto, de alta concentración poblacional indígena, donde el aislamiento brindado por las formidables barreras cordilleranas, elevados cañones y caudalosos ríos, permitió que los resguardos tuvieran una tregua. Los principales pueblos indígenas del alto Cauca estrecharon lazos de unión…

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66Nuestra vida ha sido nuestra lucha. Resistencia y Memoria en el Cauca indígenaDaniel Ricardo Peñaranda Supelano (coordinador), Graciela Bolaños, Víctor Daniel Bonilla, Jorge Caballero Fula, Myriam Amparo Espinoza, Vianney Judith García, Jorge Hernández Lara, Pablo Tattay, Libia Tattay Bolaños · 2012 · p. 461 fragmento
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vida ha sido nuestra lucha Resistencia y Memoria en el Cauca indígena Las haciendas surgieron en el siglo XVII a causa del nuevo fl ujo de la mano de obra, el debilitamiento de la encomienda y la titulación de la tierra a los encomenderos. Parte de esta estructura se ha heredado hasta el día de hoy. Para Fals Borda,…

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