Ensayo · Estados Unidos de Colombia · 1863–1885
El federalismo radical y la Regeneración
¿Era el federalismo de la Constitución de 1863 un camino institucional viable o su colapso y la Regeneración de 1886 eran inevitables? La batalla de La Humareda (junio de 1885) y la derrota liberal radical plantean la tensión entre contingencia histórica y determinismo estructural en el desenlace del siglo XIX colombiano.
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La respuesta en breve
Las tensiones estructurales del régimen de 1863 —ausencia de ejército nacional, fragmentación fiscal, colapso exportador del tabaco desde 1875, cuarenta y dos revueltas o constituciones locales en veinticinco años— hacían insostenible el federalismo tal como estaba. Sin embargo, de esa insostenibilidad no se seguía necesariamente el marco ultracentralista, confesional y autoritario de 1886: la Regeneración tomó esa forma específica por la contingencia decisiva de La Humareda y la derrota radical de 1885, que entregaron a Núñez un poder que él mismo, hasta 1884, no creía practicable ni necesario ejercer de modo tan rupturista. Una victoria liberal en el Magdalena habría abierto la posibilidad de una reforma dentro del marco liberal —centralización moderada, ejército nacional, integración fiscal— que preservara el laicismo y las libertades individuales, aunque no el federalismo pleno.
Cuatro lecturas se disputan el desenlace. La primera sostiene que el federalismo era viable y la Regeneración fue respuesta contingente, no necesidad histórica, apoyándose en el pragmatismo tardío de Núñez —quien en 1878 pensaba en 'regeneración administrativa' dentro de Rionegro y en 1884 aún no creía practicable un cambio profundo— y en la capacidad de autocorrección mostrada por el gobierno de Trujillo (1878-1880). La segunda invierte el énfasis: el colapso exportador del tabaco y la quina desde 1875, la guerra de 1876-1877 que costó el 118% del presupuesto nacional de 1878, y la renuncia constitucional al monopolio de la violencia (Ley 20 de 1867) eran determinantes estructurales que ninguna victoria militar habría revertido. La tercera lectura ve federalismo radical y Regeneración como reflejos mutuamente constitutivos: el extremo de Rionegro —nueve soberanías, aduanas internas, inhibición legislativa ante la insurrección local— generó la percepción de anarquía que legitimó el péndulo autoritario posterior. La cuarta señala que el federalismo contradecía la integración económica que requerían sus propias élites agroexportadoras: el consenso tabaco-quina-café exigía mercado nacional unificado, aduanas externas coherentes y códigos jurídicos homogéneos, todo lo que Rionegro impedía. El punto de mayor tensión es si la derrota en La Humareda fue causa o acelerador: la evidencia del pragmatismo tardío de Núñez y el agotamiento del liderazgo liberal —con la muerte de Murillo Toro en 1880, la captura y ejecución de Gaitán Obeso y la pérdida previa de Mosquera y Nieto— sugiere que fue ambas cosas a la vez.
Ensayo completo
La lectura
¿Era viable el federalismo radical? La Humareda y el desenlace de 1886
En junio de 1885, cerca de Tamalameque, sobre el río Magdalena, un ejército liberal de aproximadamente dos mil hombres embarcados por la fuerza en seis vapores libró la que sería su última batalla contra el gobierno de Rafael Núñez. La Humareda —así llamada por la explosión que consumió la mayor parte de la munición y armamento liberales, junto con seis de sus mejores jefes— fue el golpe que quebró la revolución radical de ese año. Tres meses después, el gobierno declaró nula la Constitución de Rionegro. En agosto de 1886 se sancionó una carta antitética: centralista, confesional, presidencialista, restrictiva del sufragio y del porte de armas, que rigió hasta 1991.
¿Clausuró aquella derrota militar un experimento federal que aún podía sostenerse, o era la Regeneración el destino ya inscrito en las contradicciones del régimen de 1863? La pregunta ha ocupado a la historiografía colombiana durante más de un siglo. Lo que sigue es un examen de esa encrucijada: qué se hundió en La Humareda y qué venía hundiéndose desde antes.
El asunto tiene dos caras. De un lado, cuánto pesa la agencia —la decisión de Núñez de abandonar el reformismo dentro del marco de 1863, el fracaso táctico de Ricardo Gaitán Obeso en el Magdalena, la muerte de Manuel Murillo Toro en 1880— frente a las fuerzas estructurales: el colapso del tabaco desde 1875, la ausencia constitucional de ejército nacional, las cuarenta y dos constituciones o revueltas locales que José María Samper contabilizó en veinticinco años de régimen federal. Del otro, si aquella Colombia dispersa en nueve estados soberanos era un país plausible o un artefacto sin base social ni económica que lo sostuviera. La respuesta orienta cómo se entiende el siglo XX colombiano entero, porque la Constitución de 1886 y el Concordato de 1887 —con la educación entregada a la Iglesia, el fuero eclesiástico restablecido, la abolición del divorcio civil, el catolicismo declarado religión de la nación— fijaron un marco institucional cuya sombra alcanza hasta la Asamblea Constituyente de 1991.
Cuatro lecturas se disputan el desenlace, y ninguna es descartable.
La primera sostiene que el federalismo radical era un camino institucional viable, no una anomalía, y que la Regeneración fue una respuesta política contingente, no una necesidad histórica. La Constitución de 1863 había consagrado un catálogo audaz de libertades individuales —libertad religiosa, de expresión e imprenta, abolición de la pena de muerte, inviolabilidad de la vida humana— y había roto con siglos de invocación ritual al ser la primera carta colombiana que no comenzaba "En nombre de Dios". Ese laicismo, esa apuesta por la soberanía estatal y por un Ejecutivo débil de dos años sin reelección inmediata, no era un capricho: era una arquitectura pensada contra el caudillismo que había asolado el continente. Si el proyecto colapsó, fue porque una coyuntura específica —la enfermedad y muerte de Murillo, el giro personal de Núñez, la derrota táctica de junio de 1885— desactivó su capacidad de autocorrección.
La segunda invierte el énfasis: la Regeneración respondió a determinantes estructurales que ninguna victoria militar liberal habría podido revertir. El tabaco, columna exportadora del régimen radical, se derrumbó a partir de 1875; la quina siguió el mismo curso; el café aún no despegaba con fuerza. Sin base fiscal exportadora, el régimen radical perdió la materia con que sostenía su hegemonía. La guerra de 1876-1877 costó más que todo el presupuesto nacional aprobado para 1878. En ese contexto, cualquier actor con un programa de orden, proteccionismo moderado y reconstitución del monopolio estatal habría capitalizado el vacío; que fuera Núñez es un accidente biográfico, no una explicación.
La tercera —quizá la más sutil— sostiene que federalismo radical y Regeneración fueron reflejos mutuamente constitutivos. El extremo de Rionegro —nueve soberanías, cuarenta y dos revueltas locales, la Ley 20 de 1867 obligando al gobierno de la Unión a la "más estricta neutralidad" cuando ciudadanos de un estado se levantaran contra su gobierno, aduanas internas entre estados— generó la percepción de anarquía que legitimó, después, el péndulo autoritario. Sin el radicalismo llevado hasta la abolición del monopolio de la violencia, no habría existido masa crítica social e ideológica para aceptar una carta ultracentralista, confesional y restrictiva del sufragio. La Regeneración necesitaba, para existir, el espantajo que combatía.
La cuarta apunta al talón estructural del proyecto: el federalismo era inviable no por coyuntura sino porque su lógica política contradecía la integración económica que requerían sus propias élites. Tanto liberales como conservadores compartían el consenso agroexportador —producir tabaco, quina, café para el mercado mundial era, decían, cuestión de supervivencia civilizada—, pero ese modelo exigía un mercado nacional unificado, aduanas externas coherentes, infraestructura de transporte y crédito, contratos ejecutables entre regiones. Rionegro entregaba lo contrario: aduanas internas que frenaban el comercio, códigos civiles y mineros distintos en cada soberanía, sistemas tributarios fragmentados. Las guerras del último tercio del siglo —incluida la que instauró la Regeneración— terminaron paradójicamente sentando las bases del mercado nacional al abolir esas aduanas internas y unificar regímenes jurídicos. El federalismo, en esta lectura, era la envoltura política que las propias élites exportadoras terminarían rompiendo, con o sin Núñez.
Ninguna de estas cuatro lecturas es refutable con lo que se sabe, pero cada una carga con hechos que la sostienen y con hechos que la incomodan.
A favor de la viabilidad del federalismo hay un dato incómodo para el determinismo: hasta 1884, el propio Núñez —quien acabaría siendo el sepulturero de Rionegro— no creía practicable ni necesario un cambio político profundo. Cuando en su discurso del 1 de abril de 1878, al asumir Julián Trujillo la presidencia, enunció el célebre dilema "regeneración administrativa fundamental o catástrofe", pensaba en reformas dentro del marco constitucional vigente, no en su demolición. Él mismo lo reconoció después. El giro autoritario, la instrumentalización del sentimiento religioso como control social, el rechazo a la política plebeya —los elementos que definirían la Regeneración— se consolidaron en su pensamiento a finales de 1884 y sobre todo tras el fracaso radical de 1885. Es decir: el ideólogo mayor de la Regeneración se convirtió a ella tarde, empujado por acontecimientos, no impulsado por un plan de dos décadas. Si el arquitecto vaciló hasta el último momento, la inevitabilidad se vuelve dudosa.
El gobierno de Trujillo entre 1878 y 1880 avanzó, además, una rectificación anticlerical mesurada: levantó las sanciones y el exilio de varios obispos, y derogó la ley sobre intervención política de la Iglesia aprobada en 1877. Ese pragmatismo mostraba que el régimen tenía capacidad de aprender del desastre de 1876-1877, moderar aristas y buscar una convivencia con la Iglesia sin renunciar al laicismo constitucional. La convergencia entre liberales independientes y conservadores moderados alrededor de Núñez en 1880 podría haberse consolidado como coalición reformista dentro de Rionegro, no contra ella.
Pero la evidencia estructural es tenaz. Las cuarenta y dos revueltas o constituciones locales que Samper contabilizó no eran ruido: eran la señal de que el país no lograba producir orden mediante los mecanismos institucionales que la carta ofrecía. La Constitución de 1863 no contemplaba un ejército nacional; el Estado central no tenía derecho a intervenir en los asuntos internos de los estados. A finales de la década de 1850, el aparato militar legal se había reducido a una fracción exigua del presupuesto y a apenas unos cientos de efectivos. La Ley 20 de 1867 llevó al plano legislativo la renuncia al monopolio de la violencia: si una porción de ciudadanos se levantaba contra su gobierno estatal, la Unión debía observar "estricta neutralidad". Un Estado que legisla su propia inhibición ante la insurrección local no es un Estado incompleto; es un Estado que ha renunciado a serlo. La derogación de esa ley en 1880 —bajo el primer gobierno de Núñez— es reveladora: los propios independientes reconocieron que sin monopolio de la fuerza no había orden posible.
A la fragilidad institucional se sumaba la fragilidad material. Los ciclos de auge y colapso del tabaco, del añil, del algodón, de la quina se sucedieron sin que ninguno se estabilizara. Cuando el tabaco cayó a partir de 1875, la base fiscal y política del liberalismo empezó a evaporarse, y las exportaciones siguieron descendiendo durante el segundo gobierno de Núñez. La guerra civil de 1876-1877 había demostrado que el Estado federal no podía sostener un conflicto mayor sin quebrarse fiscalmente: destruía capital, elevaba tasas de interés, generaba fuga hacia Europa, préstamos forzados, empobrecimiento generalizado. Ese círculo —crisis exportadora, déficit fiscal, guerra civil, más crisis— era autoalimentado.
La lectura de la constitución mutua encuentra apoyo en un punto que ambas partes rara vez discuten: el fraude electoral generalizado y las divisiones internas del Partido Liberal generaban incentivos permanentes a golpes y revoluciones. Los liberales independientes se aliaron con conservadores para respaldar a Núñez frente a los radicales precisamente porque el sistema institucional no procesaba la competencia política por vía electoral confiable. Y cuando Núñez fue elegido para 1884-1886 derrotando al general Solón Wilches, candidato radical, con votos conservadores y de independientes, los radicales respondieron por la vía militar. El extremismo de cada bando validaba al otro. Hubo quienes, desde el propio liberalismo, verían más tarde con lucidez el pecado original de Rionegro: la fe en el poder mágico de los textos escritos, la creencia en que una Constitución perfecta bastaría para producir felicidad colectiva, ignoraba que la "constitución social" —hábitos, creencias, estructuras cotidianas— es más determinante que la escrita. Rionegro fue, en ese sentido, un texto sin sociedad.
La lectura estructural-económica tiene, por su parte, un anclaje robusto. El consenso agroexportador, compartido por conservadores como Ospina Rodríguez y por liberales como Salvador Camacho Roldán, requería un mercado interior integrado que las aduanas internas frenaban. Las medidas proteccionistas iniciadas por Núñez en su primer gobierno apuntaban ya en dirección de la integración. La Constitución de 1886 completaría la operación: centralización radical del poder y país dividido en departamentos, con un ejecutivo fuerte y un sufragio restringido por alfabetismo y propiedad. Las guerras que instauraron ese orden abolieron aduanas y pontazgos internos, igualaron regímenes jurídicos, comerciales, aduaneros y tributarios. La élite exportadora obtuvo así el mercado nacional que necesitaba. Que ese mercado se consolidara bajo un régimen confesional, autoritario y con la Iglesia dueña de la educación pública no era, en esta lectura, la esencia de la Regeneración: era el precio político pagado a la coalición que hizo posible la centralización.
¿Cuál de las cuatro lecturas resiste mejor el peso conjunto de la evidencia? Ninguna en solitario. La Regeneración requirió tanto las tensiones estructurales acumuladas como la contingencia decisiva de 1885, y sin esta última —sin La Humareda— no habría tomado la forma constitucional, confesional y ultracentralista que tomó. El terreno estaba preparado; la ruptura, no.
La evidencia del pragmatismo tardío de Núñez es decisiva aquí. Un hombre que en 1878 pensaba en "regeneración administrativa" dentro de Rionegro, que en 1884 aún no creía practicable un cambio político profundo, y que en 1886 se negó a firmar la Constitución que llevaba su nombre —considerando que "defraudaba justas aspiraciones nacionales" y que "en ella quedaban envueltas futuras guerras civiles"— no es el estratega frío de una operación de veinte años. Es un político pragmático arrastrado por la lógica de una guerra que él no inició y cuya derrota liberal le entregó un poder que no había planeado ejercer así. Las tensiones estructurales del federalismo hacían insostenible el régimen tal cual estaba. Pero de esa insostenibilidad no se seguía necesariamente el marco de 1886.
La derrota liberal en La Humareda fue el desenlace de una campaña que había venido acumulando reveses en varios estados. Ricardo Gaitán Obeso, capturado, fue trasladado secretamente a Panamá y ejecutado. Con él, con los seis jefes de La Humareda, y ya antes con la muerte de Manuel Murillo Toro en 1880 y la pérdida previa de figuras como Mosquera y Juan José Nieto, el liberalismo perdió la generación de dirigentes capaces de sostener una política de movilización popular. Cuando el gobierno declaró en septiembre de 1885 nula la Constitución de Rionegro, la resistencia intelectual y organizativa a la restauración conservadora estaba decapitada.
¿Habría salvado al federalismo una victoria liberal en el Magdalena? Probablemente no, tal como estaba. Las contradicciones económicas y militares del régimen de 1863 exigían una reforma profunda que ni siquiera los propios liberales podían seguir postergando: la derogación de la Ley 20 en 1880, hecha por Núñez cuando todavía era independiente reformista, había mostrado que el diagnóstico sobre el monopolio de la fuerza era transversal. Pero una victoria radical habría abierto la posibilidad de una reforma dentro del marco liberal —una centralización moderada, un ejército nacional bajo control civil, integración fiscal— que preservara el laicismo, las libertades individuales, la separación Iglesia-Estado. La Colombia posterior a 1886 no habría sido federal; pero tampoco habría sido confesional ni ultracentralista. El Concordato de 1887, con su entrega de la educación a la Iglesia, sus efectos civiles al matrimonio católico, la abolición del divorcio, la protección estatal contra la competencia de otras iglesias, requirió específicamente la derrota militar del liberalismo, no solo su agotamiento político. Miguel Antonio Caro, ideólogo ultramontano de la Regeneración, escribió su carta sobre el cadáver del ejército liberal del Magdalena.
Dicho esto, la lectura de la constitución mutua ilumina algo que no debe perderse: el radicalismo de Rionegro —su renuncia legislada al monopolio de la violencia, sus aduanas internas, su Estado central de funciones mínimas— aportó los materiales con los que el pensamiento conservador construiría después la crítica que legitimó la Regeneración. Los conservadores nacionalistas que gobernarían el país tras 1886 basaron su discurso en la idea de que "el cuarto de siglo de anarquía" bajo la Constitución de 1863 era resultado directo de las libertades civiles y del débil gobierno central del liberalismo radical. Ese diagnóstico —exagerado pero no infundado— solo era políticamente eficaz porque el radicalismo había ido efectivamente hasta el extremo que denunciaba. Un federalismo más contenido, con ejército nacional y sin Ley 20, habría privado al conservadurismo de la mitad de su munición ideológica. En este sentido preciso, sí: Rionegro y 1886 se hicieron el uno al otro.
Hay flancos donde la respuesta se vuelve más incierta, y conviene nombrarlos. ¿Habría bastado una recuperación de las exportaciones —posible bajo un ciclo distinto de precios mundiales— para restaurar la legitimidad del régimen? La respuesta no es obvia. Los conflictos de fondo eran también políticos, institucionales, culturales; el dinero solo pospone ciertas crisis, no las resuelve. Aislar el peso relativo de la coyuntura económica sobre la caída del régimen sigue siendo un problema abierto para la historiografía económica del período.
Otro flanco es la cuestión clerical, y toca menos al Estado que a la sociedad. La reforma educativa laica y obligatoria de la década de 1870 fue el detonante inmediato de la guerra de 1876-1877: clérigos de Palmira, Cartago y Tuluá abanderaron la causa antirreformista. La Iglesia era, en la Colombia rural del último tercio del siglo XIX, una institución mucho más capilar que cualquier partido político; disputarle la formación de las conciencias sin un aparato estatal capaz de reemplazarla en escuelas, registro civil, asistencia social, era una apuesta que el liberalismo probablemente no podía ganar con la relación de fuerzas de la época. Aun con victoria militar radical en 1885, esa asimetría social —el hecho de que la Iglesia estuviera en cada pueblo y el Estado radical apenas en algunas capitales— habría seguido operando. La Regeneración no restauró un vínculo Iglesia-Estado que el liberalismo hubiera destruido plenamente: reconoció formalmente un poder social que nunca había desaparecido.
Y queda la pregunta sobre la coalición dirigente, que precede a la batalla. La convergencia entre conservadores y liberales independientes que sostuvo a Núñez desde 1880 no fue producto de La Humareda: la precedió. Esa nueva clase dirigente —más cohesionada, con base social más amplia, con programa proteccionista y de orden— estaba lista para gobernar antes del 17 de junio de 1885. La derrota liberal aceleró la formalización constitucional de una hegemonía que ya se estaba constituyendo. En este sentido, quienes insisten en la agencia de Núñez tienen razón parcial: sin él —sin su capacidad de articular esa coalición, sin su prestigio en la costa, sin su tránsito personal del radicalismo al centralismo— la restauración conservadora habría tomado otra forma. Pero habría tomado alguna. La contingencia opera dentro de un rango, no sobre una tabla rasa.
La Humareda, entonces, no decidió si Colombia sería federal o centralista —eso ya se inclinaba desde 1875— sino con qué severidad y bajo qué forma constitucional se cerraría el ciclo abierto en Rionegro. La alternativa que la derrota liberal clausuró no era Rionegro salvado, sino una centralización liberal que preservara el laicismo y las libertades individuales conquistadas en 1863. Su ausencia, más que la caída del federalismo en sí, es lo que marca el largo siglo colombiano que se abrió con la Constitución de 1886.
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Documentos usados en esta lectura
47 documentos · 65 fragmentos de referencia01Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 192, 1972 fragmentos
[1]y ganados. Así, la política se alimentó de formas múltiples de so- cialización, que se expresaron desde los inicios del siglo xix mediante sociedades masónicas, populares, religiosas, democráticas y de artesanos; algunas de ellas sirvieron de apoyo a dirigentes liberales, dentro de una visión más po- pulista del…
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[17]libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…
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02A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 1151 fragmento
[2]into nine states (Cundinamarca, Antioquia, Magdalena, Santander, Tolima, Bolívar, Cauca, Boyacá, and Panama) with autonomy over their constitutions and congresses, taxes, and bureaucratic organization. This constitution arose as a solution to the conflicts that had plagued the territory Fiscal Reform and the Origins…
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03Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 18, 1132 fragmentos
[3]de la cual se había llegado al número de 36 provincias para el momento de ex- pedición de la nueva Constitución, dio paso a partir de este año a un proceso inverso, de agru- pación de las provincias en entidades de mayores dimensiones y capacidades, que fueron la antesala del federalismo. El vigoroso impulso federal…
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[53]paso al capitalismo se inició, en- tonces, con la reconstrucción de las relaciones mercantiles en función del comercio internacio- nal; la lenta integración de las elites regionales; el aislamiento relativo de los mercados; la difícil consolidación de un Estado Nación capaz de ofre- cer una legislación aduanera…
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04Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 2201 fragmento
[4]the notes for chapter 2 · 189 law” as a main characteristic of the thinking of mid-nineteenth-century Liberals. He attributes to this belief one of the main failures of liberalism: “Its adherence to the principle that written texts had a magical power, made Liberals believe that a perfect Constitution will ensure…
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05La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 1391 fragmento
[5]auxilio, [para formar] una nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de ‘Estados Unidos de Colombia” 184. Es la primera Constitución del país que no comienza “En nombre de Dios” 185 sino “En nombre y por autorización del 183 Véase para toda la historia de la laicidad en Francia, Assemblée générale du…
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06Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 107, 1142 fragmentos
[6]texto: «[estas] se unen y confederan a perpetui- dad consultando su seguridad exterior y recíproco auxilio y forman una Nación libre, soberana e independiente, bajo el nombre de Estados Unidos de Colombia». En los poco más de cincuenta años que transcurrieron entre la conformación de la junta de Gobierno de 1810 y la…
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[23]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…
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07Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 241 fragmento
[7]de vías de comunicación. Como varia- ción a la estructura de la rama ejecutiva federal se sustituyó la figur Debe resaflarse de esta Constitu- ción la introducción de un mecanismo de control de constitucionalidad y Je- Evento Federa en virmud del cual la Corte Federal podía suspender los e Me aturas de los estados…
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[8]práctico y espíritu de trabajo”. 28 El gobierno de Ospina estaba desgarrado por las disidencias regionales y demostraba dificultad para gobernar con eficiencia a todo un país desde la remota Bogotá. La comunicación era lenta, las leyes de la capital se ignoraban, y era en las regiones lejanas donde las élites…
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09¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 65, 682 fragmentos
[9]garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…
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[14]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…
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10La miseria en ColombiaJames A. Robinson · 2016 · p. 371 fragmento
[10]de que sería bueno tener este monopolio. Esto no siempre ha sido así. Después de la Constitución de Rionegro de 1863, no había un ejército nacional y el Estado nacional no tenía el derecho de intervenir en las cuestiones de los departa- mentos que lo constituían. De hecho, la Ley 20 de 1867 declaraba: Artículo 1.…
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11Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 538, 5452 fragmentos
[11]a saber: «La del 27 de octubre de 1857, motivada por la crea- ción del Estado; «La del 12 de noviembre de 1863, motivada por la nacional del mismo año; «La del 25 - 26 de noviembre de 1864, fruto de una insurrección local, y «La del 15 de septiembre de 1877, resultado también de otra conmoción armada que derrocó al…
p. 545
[56]nuestros pro - ductos de exportación. En la Memoria de 1885, el secretario de Fomento, don Napoleór Borrero, ha escrito: «La crisis económica que atraviesa hoy el país y los malos elementos que tien- den a destruir el orden social, no tienen a mi modo de 539 Eíndnice r ístasóe ld te ogpanóge ml Cntniuge ver, remedio…
p. 538
12Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1431 fragmento
[12]el fraude para garantizar ese voto era grande, tanto para los poderes locales como para el gobierno de la federaci ó n. Las divisio nes del Partido Liberal se convert í an en incentivos para golpes y re voluciones y, como dos estados fueron dominados por los conserva dores (Antioquia y Tolima), la disputa por los…
p. 143
13Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 531 fragmento
[13]ito disciplinado y, según se qu e jara el Secretario del Tesoro en 1 878, la operación costó el 1 18 % del presupuesto na- c i ona l apro bado para aquel año. El con fli cto duró 1 1 m eses y se libró principalmente en el Ca uca y cll o lima. Los clérigos de Palmira, Ca rta go y Tuluá abanderaron la causa…
p. 53
14Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 3201 fragmento
[15]so that state coffers could expand along with public instruction. Radical Liberals understood how the precarious place of the public education network in each state reflected their own tenu- ous hold on political power through client networks. In the wake of the Civil War of 1876 to 1877, political rivalries and…
p. 320
15Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 261, 2672 fragmentos
[16]t é rmino a su ambicioso intento de reforma educativa. El gobierno del general Juli á n Trujillo (1878-1880), lleg ó al poder con pro mesas de conciliaci ó n y contrarreformas. En efecto, levant ó las sanciones contra los obispos de Popay á n, Pasto, Antioquia y Me- dell í n, que hab í an sido expulsados del pa í s…
p. 267
[45]a la instituci ó n del patronato, aunque hubieran propiciado, como fue el caso de Ospina Rodr í guez, el mantenimien to pr á ctico de muy í ntimas relaciones con la Iglesia, y hubieran auspiciado medidas como el reingreso de los jesu í tas al pa í s para hacerse cargo de la direcci ó n de planteles p ú blicos y fundar…
p. 261
16Violence in Colombia: The Contemporary Crisis in Historical PerspectiveCharles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez (eds.) · 1992 · p. 521 fragmento
[18]dictatorship of Rafael Urdaneta that resulted from it was overthrown in its turn by a counterrebellion the very next year, so that the two "successful" uprisings in effect canceled out each other. The next three uprisingsthe War of the Supremes, the Conservative revolution of 1851, and the Melo coupall ended in…
p. 52
17Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 31, 562 fragmentos
[19]debate there was a “conversation among gentlemen,” as one writer phrased it. 18 The debate over liberal and conservative principles was an intra- elite affair in which traditional leaders of society fought to impose their ideals as they marched at the head of peasant armies whose cadres were clients first and…
p. 31
[47]just four years, and which concluded that no Liberal could be a good Catholic. 39 Not to be outdone, Bishop Nicolás Casas of Pasto, writing at the height of the Liberal civil war of 1899–1902, published in quick succession two volumes instructing his followers on the evil political philo- sophy. Their tenor can be…
p. 56
18Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3511 fragmento
[20]El valor de las exporta ciones de tabaco, producidas en un' pequeño enclave del Magdalena Medio, aumentó rápidamente hasta promediar entre dos y tres millones de pesos oro entre 1850 y 1875. Pero el colapso de la economía exporta· dora de tabaco, a partir de la última fecha, simultáneamente con la calda de la demanda…
p. 351
19Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 101 fragmento
[21]el Senado de Plenipotenciarios, tom6 posesion de la jefatura del gobierno de la Union Colombiana el general Ju- lian Trujillo, el presidente de la corporacién, doctor Rafael Nunez, inaguro el periodo de la denominada «regeneracién», implicita en este enunciado suyo: hemos llegado a un punto en que estamos con-…
p. 10
20Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 281 fragmento
[22]la baja oferta agraria, los precios tendían a subir. Para la época se aducían como causas del atraso de la agricultura las siguientes: la concen- tración de la propiedad del suelo en pocas manos, el ausentismo, la inse- guridad en la vida campestre (por las guerras civiles, las expropiaciones y confiscaciones de…
p. 28
21El Dorado: estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericanaErnst Röthlisberger · 2017 · p. 467, 5372 fragmentos
[24]el sentido de formarle causa por mala administración y malversación de fondos. Entre tanto, el primer domingo de septiembre de 1883 habían tenido lugar las nuevas elecciones a la Presidencia. En Bogotá fueron especialmente tumultuosas. Núñez, que contaba con la mayor parte de los estados, triunfó fácilmente sobre el…
p. 467
[31]General Gaitán Aparte de esto, a finales de marzo partieron de An- tioquia tres mil hombres que, a través de las selvas y saba- nas de Ayapel y Chinú, y después de un mes de heroica lucha con los animales salvajes y el mal clima, penetraron en las llanuras del valle del Magdalena; allí, parte de ellos se unieron a las…
p. 537
22Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 1431 fragmento
[25]Núñez, lo sucede en el mando en abril de 1882, mandato en el cual el ex presi- dente daría muestras de un impresionante poder político al prácticamente impedirle al anciano gobernante ejercer la plenitud de sus escasas Rafael Núñez 159 facultades constitucionales, según se aprecia en su reseña. El cartagenero…
p. 143
23Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 54, 602 fragmentos
[26]para recomendarle que apoyaran a Núñez y aceptaran algunas de las reformas que este proponía. De otro modo iba a hacer esas reformas con los conservadores. Pero el radi- calismo aceptaba las reformas sólo si Núñez no era el que las imponía: des- confiaba demasiado de él. Al llegar a Bogotá en agosto, des- pués de…
p. 54
[27]era irrevocablemente liberal. Los acontecimientos de fines de ese año no sólo lo entregaron, ob- jetivamente, en manos de los conser- vadores, sino que lo convencieron de que el radicalismo no debía volver a levantar cabeza. Y los elementos del pensamiento conservador, el autori- tarismo, la utilización del…
p. 60
24Idola ForiCarlos Arturo Torres · 2016 · p. 2151 fragmento
[28]a los que aún viven y militan— pueden com- prenderse dentro de esta categoría por el tipo de civiliza- ción que los seduce y por la modalidad predominante de su actuación. Tanto Núñez como Balmaceda encabezan, desde el alto asiento adonde les exaltara el voto coparti- dario, una reacción a lo Marino Falier o contra…
p. 215
25Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 295, 3422 fragmentos
[29]y desorganizado de muchedumbres solía caracterizar la «batalla», diferen- ciada por uniformes heterogéneos del lado gubernamental y vestimenta cam- pesina por el de la revolución, cual- quiera que fuese el color político de uno y otro. El valor, el arrojo suicida, la fiebre del combate, la vocación he- roica, el…
p. 295
[44]nuevos estados carecían de una legitimidad plenamente aceptada, sus rentas fiscales eran exiguas, sus deudas externas grandes y su aparato administrativo bastante precario. En cambio, la Iglesia disfrutaba de una sólida situación financiera, de gran aceptación social especialmente entre las masas populares y de clero…
p. 342
26Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 2971 fragmento
[30]decente verja de madera y plantaron flores en ese triste recinto. Amigas o no de la memoria de esas víctimas, sólo sintie- ron el respeto debido a la desgracia de los que ofrecieron cuanto tenían en holocausto a sus convicciones y a su fe. § La Humareda Al pasar por Tamalameque el vapor se detuvo frente a un hobo,…
p. 297
27The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 1781 fragmento
[32]used in Septem- ber 1885 to declare the Rionegro Constitution void. 137 The final blow to the war Liberals came in a series of deadly combats and postcampaign persecutions that decimated their camp. By the re- turn of peace in November 1885, scores of field commanders were gone, and Ricardo Gaitán Obeso had been a…
p. 178
28Magdalena. Historias de ColombiaWade Davis · 2021 · p. 831 fragmento
[33]Si el Ejército peleaba al lado de los liberales, los conservadores luchaban contra los dos. Se iniciaban guerras por las razones más absurdas. En 1885 hubo una pequeña, pero sangrienta confrontación denominada la batalla de la Humareda, que empezó simplemente porque el presidente del momento había nombrado a un…
p. 83
29Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2411 fragmento
[34]de la Academia Nacional de Música por Jorge Price. 1883 Fundación del Banco de Crédito Hipotecario en Bogotá. Muere el pintor José María Espinosa en Bogo- tá. Similia similibus, de Teresa Tanco de Herrera, zarzuela colombiana. -1884 Rafael Núñez, presidente de la República. Ezequiel Hurtado, pri- mer designado, ejerce…
p. 241
30Grandes momentos de ColombiaGustavo Castro Caycedo · 2016 · p. 2751 fragmento
[35]de fuerte autoridad, sería elegido por un período de seis años. Núñez no quiso firmar la constitución, considerando que defraudaba justas aspiraciones nacionales y que en sus folios quedaban envueltas futuras guerras civiles. Según Miguel Samper “así concluía una época tormentosa que había comprendido la estabilidad…
p. 275
31Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1701 fragmento
[36]1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…
p. 170
32Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 1891 fragmento
[37]que el surgimiento de una clase obrera, que solo viene a darse a principios del siglo XX, sin negar que el proletariado asalariado ya surgía en las postrimerías del si - glo XIX pero vinculado al comercio y a la explotación agrícola extensiva. 4. La regeneración hasta 1930 E n un artículo Melo 28 hace referencia a los…
p. 189
33Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 35, 572 fragmentos
[38]for disturbance of the social order and public peace. A transitory clause that became especially odious to political dissidents in subsequent years authorized the government to regulate the press and punish abuses until Congress enacted a press law. The right to possess and traffic in arms was abolished. Suffrage in…
p. 35
[62]many of the Conservatives backing Nunez must have felt they were entitled to take any steps necessary to secure their continued exclu- sive enjoyment of the honors and perquisites of public office. Moreover, many leading Nationalists sincerely believed theirs was a sacred mission to rescue Colombia from the dangers…
p. 57
34De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 41, 692 fragmentos
[39]papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…
p. 41
[48]buenas costumbres. no sólo se le permite al clero que participe en esta cia. e de política, sino que es de su estricta obli- gación el hacerlo/? Aquí, pues. vemos el argumento no ólo contra el liberalismo (nada nuevo se ofrece realmente en este año), sino también el argumento para involucrarse en la políti- ca: el…
p. 69
35De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 41, 692 fragmentos
[40]tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…
p. 41
[49]se le permite al clero que participe en esta cia. e de política, sino que es de su estricta obli- gación el hacerlo/? Aquí, pues. vemos el argumento no ólo contra el liberalismo (nada nuevo se ofrece realmente en este año), sino también el argumento para involucrarse en la políti- ca: el arzobispo definió la política…
p. 69
36Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 1971 fragmento
[41]organización política federalista a uno centralista. El catolicismo fue declarado como la reli- gión de la nación y la libertad de cultos se mantuvo mientras no fueran contra- rios a la moral cristiana ni a las leyes, además, se dictaminó que la educación pública sería organizada y dirigida en concordancia con la…
p. 197
37La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1501 fragmento
[42]- cordato con la Santa Sede es aprobado en 1888, que concede a la Iglesia pleno control sobre la educación nacional, total autonomía de gobierno, el fuero eclesiástico antes disputado y ventajas fiscales. Dispone también que se indemnice a la Iglesia del perjuicio por la desamortización de sus bienes, mediante pagos…
p. 150
38Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 481 fragmento
[43]ya anotadas, se constituia como el aglutinante ideoldgico ante el re- formismo liberal, en el que veia una amenaza no sdlo desde el punto de vista de la economia, sino desde el punto de vista de la critica a la influencia terrenal de la Iglesia. En este sentido, la politica anti- clerical propuesta y llevada a cabo…
p. 48
39The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1371 fragmento
[46]metropolitan Church, several virtuous priests have held Catholic Worship in their churches, and the faithful take pride in attending these religious functions; they address God, in Colombia’s capital, giving thanks for the aid they receive, while those of the likes of Bishop Arbeláez order disobedience of public…
p. 137
40El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 126, 1302 fragmentos
[50]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
p. 126
[61]fino político liberal, escéptico, positivista, hombre de mundo para los hábitos pacatos de la sociedad colombiana, y Miguel Antonio Caro, católico ultramontano, hispanófilo tradicionalista, arrogante y huraño fuera de su círculo de íntimos, y de quien se dijo que, como cuestión de principio, no solía viajar más allá…
p. 130
41Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 134, 2154 fragmentos
[51]ambiguo carácter del régimen político que las instituciones nacionales simplemente se copiaron de las extranjeras, volviendo la espalda a las condicio- nes reales en las cuales se desenvolvía la política nacional. Esto tiene algo de cierto en relación con los aspectos formales del ré- gimen (el tipo de constitución,…
p. 215
[52]ambiguo carácter del régimen político que las instituciones nacionales simplemente se copiaron de las extranjeras, volviendo la espalda a las condicio- nes reales en las cuales se desenvolvía la política nacional. Esto tiene algo de cierto en relación con los aspectos formales del ré- gimen (el tipo de constitución,…
p. 215
[58]la capacidad de las haciendas para reclutar arrendatarios bajo las 75 Alvaro Tirado Mejía, Aspectos sociales de las guerras civiles en Colombia, Biblio- teca Básica Colombiana, Instituto Colombiano de Cultura, Bogotá, 1976, pp. 37 y ss. 138 ECONOMÍA Y NACIÓN muchas veces fallida garantía de que los latifundistas…
p. 134
[59]la capacidad de las haciendas para reclutar arrendatarios bajo las 75 Alvaro Tirado Mejía, Aspectos sociales de las guerras civiles en Colombia, Biblio- teca Básica Colombiana, Instituto Colombiano de Cultura, Bogotá, 1976, pp. 37 y ss. 138 ECONOMÍA Y NACIÓN muchas veces fallida garantía de que los latifundistas…
p. 134
42Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 471 fragmento
[54]de Independencia, influida por la ideología utilitarista, presionaba un ambicioso programa de reformas tendiente a vincular la economía colombiana al mercado mundial. Entre las reformas propuestas descollaban la supresión de algunos monopolios estatales --siendo el del tabaco el más importante--, la adopción formal…
p. 47
43Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3361 fragmento
[55]pérdidas fueron de millones.²⁹⁷ Los datos sobre exportación del añil se muestran en la tabla 13.3. Tabla 13.3 Exportación de añil Años Peso Valor ($) 1834-35 Libras 230 460 1836-37 ” 30 30 1838-39 Quintales 5 375 1854-55 ” — 1.255 1857-58 ” 115 184 1864-65 ” 3.621 3.384 1866-67 ” 5.446 5.381 1867-68 ” 36.126 31.291…
p. 336
44The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 1921 fragmento
[57]war in 1885. 7 The years 1883 through 1885 were also characterized by a rapid drop in the volume, though not in the price, of Colombian coffee exports. Between 1893 and 1902 the average price of Colombian coffee exported to the United States dropped steadily from eighteen cents per pound to five cents. These years…
p. 192
45Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 1401 fragmento
[60]rebeldes y causaban también un empobre- cimiento general, debilitando enormemente el poder de compra de los consumidores. Por otra parte, los conflictos civiles minaban los acervos de capital disponible, por su fuga hacia Europa o a través de 35 James L. Payne, Patterns ofConflict in Colombia (New Haven: Yale…
p. 140
46El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 463, 4682 fragmentos
[63]caudillismo, individualismo, localismo, pobreza y falta de complejidad económica, etcétera) una organización constitucional basada en un Estado débil, de funciones re- ducidas, tal como la preconizaba el liberalismo ortodoxo, no hacía sino intensificar la inestabilidad 310. Cuando con raza, tal como una explicación…
p. 463
[64]a todos los problemas una solución legal y su tendencia a generalizar las soluciones, es decir, a ignorar lo que había de único, de concreto, de excepcional, en una situación o en la historia de un pueblo: «Ha tenido la costumbre de fundar su doctrina sobre hechos exteriores, materiales y tangibles —decía Núñez—,…
p. 468
47El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 821 fragmento
[65]Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…
p. 82