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Hecho histórico · Regeneración · 1886–1929

El Concordato de 1887

El 31 de diciembre de 1887 Colombia y la Santa Sede firmaron un concordato que entregó a la Iglesia Católica el control sobre la educación pública, el matrimonio civil, el registro del estado civil y —mediante el Convenio de Misiones de 1902— el gobierno efectivo de los territorios de frontera, sellando la alianza Iglesia-Estado de la Regeneración y configurando un patronato católico excepcional que sobrevivió hasta la Constitución de 1991.

El Concordato de 1887
31 de diciembre de 1887
01

Ficha del acontecimiento

Síntesis

Cuándo
31 de diciembre de 1887
Protagonistas
Rafael Núñez, Miguel Antonio Caro, León XIII, Tomás Cipriano de Mosquera, José Hilario López, Ezequiel Moreno, Mariano Rampolla del Tindaro, Joaquín Fernando Vélez, Partido Conservador, Santa Sede
02

Lectura causal

Causas, hecho y consecuencias

Causas

  1. Las reformas liberales radicales de 1849–1863 —expulsión de los jesuitas, abolición del fuero eclesiástico, decreto de desamortización de bienes de manos muertas de 1861 y decreto de tuición de cultos de Mosquera— despojaron a la Iglesia de propiedades, privilegios y autonomía, creando un agravio patrimonial y simbólico que la Regeneración se propuso reparar.
  2. La institución de la educación laica y obligatoria por los liberales radicales en los años setenta desató la guerra civil de 1876–1877 y convirtió el control de la escuela en el eje del conflicto entre la Iglesia, el Partido Conservador y el liberalismo, empujando a la alianza que haría posible la Regeneración.
  3. La victoria conservadora en la guerra civil de 1885 y la llegada de Rafael Núñez a la presidencia en 1884 despejaron el camino para la Constitución de 1886 y la negociación concordataria, en la que la Iglesia era el aliado político indispensable al que había que retribuir.
  4. El Estado colombiano carecía de los recursos administrativos, financieros y humanos para gobernar la educación rural, registrar a su población y ejercer soberanía efectiva en los territorios de frontera, lo que hizo de la delegación en la Iglesia una solución pragmática de gobierno.
  5. El pontificado de León XIII buscaba estabilizar las posiciones internacionales del Vaticano —despojado de sus Estados Pontificios desde 1870— mediante acuerdos concordatarios, lo que alineó los intereses de Roma con los de la Regeneración.
31 de diciembre de 1887El Concordato de 1887

Consecuencias

  1. La Iglesia Católica asumió el gobierno efectivo de la educación pública colombiana durante más de cuatro décadas: el artículo 12 del Concordato subordinó universidades, colegios y escuelas a los dogmas y la moral católica, y las congregaciones religiosas dominaron la enseñanza hasta cerca de 1930.
  2. El Concordato abolió el divorcio civil y otorgó efectos civiles exclusivos al matrimonio canónico, definiendo el estatuto legal de la familia, el régimen de bienes conyugales y la condición jurídica de las mujeres; casarse por lo civil exigió apostasía formal hasta 1973.
  3. El Convenio de Misiones de 1902, derivado del Concordato, delegó en órdenes religiosas el gobierno, la policía y la educación de Casanare, La Guajira, Caquetá, Putumayo, la Sierra Nevada de Santa Marta y el Chocó, convirtiendo a la Iglesia en sustituto del Estado en la Amazonía y las fronteras durante décadas.
  4. La Iglesia y el Partido Conservador usaron el Concordato como plataforma política para condenar al liberalismo, orientar el voto de los fieles y ejercer veto sobre nombramientos civiles en los territorios, transformando un reparto de competencias en una capacidad de bloqueo estructural a la reforma.
  5. La reforma constitucional liberal de 1936 suprimió los artículos confesionales de la Constitución de 1886 pero dejó intacto el Concordato, cuya condición de tratado bilateral lo blindó frente al giro liberal interno y prolongó el dominio eclesiástico en los territorios nacionales.
  6. El marco concordatario sobrevivió con reformas parciales en 1936 y 1973 hasta que la Constitución de 1991 desmontó el Estado confesional, poniendo fin a más de un siglo de patronato católico excepcional.
03

La clave interpretativa

Por qué importa

El Concordato de 1887 no fue un simple acuerdo eclesiástico sino el dispositivo institucional que definió durante más de un siglo quién gobernaba la escuela, la familia y el territorio en Colombia: al delegar en la Iglesia funciones que el Estado no podía cumplir, la Regeneración construyó un poder paralelo estructuralmente resistente a la reforma y sin equivalente en la América Latina de su tiempo. Su longevidad —sobrevivió a cinco guerras civiles, dos reformas constitucionales y la República Liberal— revela hasta qué punto la alianza Iglesia-Estado no fue un ornamento ideológico sino un mecanismo real de gobierno, disciplinamiento social y soberanía delegada sobre las fronteras internas del país.
04

Desarrollo histórico

La historia completa

El Concordato de 1887

El 31 de diciembre de 1887 el gobierno de Colombia y la Santa Sede firmaron un tratado que, durante los ciento cuatro años siguientes, definiría el lugar de la Iglesia Católica en la vida pública colombiana. El Concordato entregó a la jerarquía eclesiástica el gobierno de la educación oficial, los efectos civiles del matrimonio y una indemnización perpetua por los bienes desamortizados en 1861; quince años después, mediante el Convenio de Misiones de 1902, le añadiría el control administrativo, policial y educativo sobre los territorios de frontera donde el Estado colombiano no había podido establecerse. Con él, la Regeneración de Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro selló una alianza entre el Estado y la Iglesia sin equivalente en la América Latina de su tiempo: allí donde los liberalismos mexicano, chileno o argentino avanzaban en la secularización, Colombia hizo lo opuesto y devolvió a la Iglesia funciones y prerrogativas que había perdido tres décadas antes. La pieza sobrevivió, con una reforma en 1936 y otra en 1973, hasta que la Constitución de 1991 desmontó el marco confesional en que se apoyaba.

De la ruptura liberal a la derrota del radicalismo

El Concordato no se explica sin la guerra que las élites liberales le habían hecho a la Iglesia durante más de treinta años. La Ley de 15 de junio de 1853, llamada de Separación Absoluta de la Iglesia y el Estado, trasladó a los vecinos de cada parroquia los templos, bienes y rentas del culto católico. La presidencia del general José Hilario López, iniciada en 1849, había expulsado ya a los jesuitas en 1850 y abolido el fuero eclesiástico. Fue, sin embargo, el decreto del 9 de septiembre de 1861 —firmado por el general Tomás Cipriano de Mosquera como Presidente Provisorio de los Estados Unidos de Nueva Granada— el que consumó la ruptura: la desamortización de bienes de manos muertas adjudicó a la nación las propiedades y rentas de las corporaciones eclesiásticas. Los considerandos hablaban de dar libre circulación a la propiedad inmovilizada, pero la motivación de fondo era fiscal: aliviar un erario devorado por la deuda pública y las guerras civiles. La idea no era nueva —desde la Gran Colombia el secretario de Hacienda Castillo y Rada había propuesto enajenar los bienes raíces de conventos, cofradías y obras pías—, pero Mosquera la ejecutó con radicalidad y la acompañó del decreto de tuición de cultos, que sometía al clero a la vigilancia del poder civil y exigía a sus ministros jurar obediencia a la Constitución y las leyes bajo pena de destierro sin juicio.

La Constitución de Rionegro de 1863, producto de la victoria liberal en la guerra de 1860–1862, mantuvo las leyes de expropiación y de cierre de conventos. Los efectos económicos reales de la desamortización fueron, no obstante, más limitados de lo que la retórica sugiere: las haciendas directamente liberadas rondaban apenas el 1,5% del área explotada, y en regiones como el Tequendama, La Mesa y el suroeste antioqueño la Iglesia era una propietaria y prestamista menor. Buena parte de los bienes afectados eran urbanos y, al rematarse en forma indivisa, terminaron en manos de comerciantes liberales acaudalados. La desamortización no reformó la estructura agraria, pero produjo un daño simbólico y patrimonial que la Iglesia no olvidaría.

A ese golpe siguió otro. Durante los años setenta los radicales instituyeron la educación laica y obligatoria, lo que empujó al Partido Conservador y a la jerarquía eclesiástica a la guerra civil de 1876–1877. La contienda la ganaron los liberales, pero la disputa por la escuela quedó abierta y se convertiría en el eje de sesenta años de conflicto político. Cuando el modelo federal entró en crisis y Rafael Núñez —liberal independiente aliado con los conservadores— llegó a la presidencia en 1884, la reconciliación con la Iglesia figuraba en el núcleo de su proyecto. La victoria conservadora en la guerra civil de 1885 despejó el camino para promulgar la Constitución de 1886 y negociar, al año siguiente, el tratado con Roma.

La Constitución de 1886 como marco

La Constitución que Miguel Antonio Caro redactó bajo el amparo político de Núñez transformó el país centralista y confesional en un solo movimiento. El artículo 38 declaró que "La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la de la Nación; los Poderes públicos la protegerán y harán que sea respetada como esencial elemento del orden social", con la aclaración —jurídicamente incómoda pero políticamente indispensable— de que "la Iglesia Católica no es ni será oficial, y conservará su independencia".

El artículo 40 permitió el ejercicio de los cultos que no fueran contrarios a la moral cristiana ni a las leyes. El artículo 41 estableció que la educación pública se organizaría y dirigiría en concordancia con la Religión Católica. Esa fórmula —confesionalidad sin oficialidad, libertad de cultos condicionada por la moral católica, educación pública subordinada al dogma— definió el terreno sobre el que negociarían las dos potestades. La Constitución fijó los principios; el Concordato traduciría esos principios a competencias, procedimientos y dinero.

La negociación con Roma

Las conversaciones con la Santa Sede se llevaron a cabo bajo el pontificado de León XIII, en el momento en que el Vaticano —despojado de sus Estados Pontificios desde 1870— buscaba estabilizar sus posiciones internacionales mediante acuerdos concordatarios. Joaquín Fernando Vélez representó al gobierno colombiano en las negociaciones romanas; el cardenal Mariano Rampolla del Tindaro, secretario de Estado de León XIII, condujo el trámite por parte de la Curia. El texto fue firmado el 31 de diciembre de 1887 en Roma. Los procesos de aprobación se extendieron a 1888, y por eso el instrumento aparece en ocasiones datado en ese año. La ratificación formal marcó el retorno pleno de Colombia al régimen concordatario del que había salido en 1853.

Contenido: educación, matrimonio, bienes, misiones

El Concordato es corto pero denso. Sus disposiciones cubrieron los cuatro terrenos donde la Regeneración quería sellar la alianza.

La educación. El artículo 12 dispuso que en universidades, colegios, escuelas y demás centros de enseñanza la educación pública se organizaría y dirigiría en conformidad con los dogmas y la moral de la Religión Católica. La cláusula concedía además a las autoridades eclesiásticas facultades de inspección sobre los textos en materia religiosa y vigilancia sobre la enseñanza privada en cuestiones de moral. Sumada al artículo 41 constitucional, entregó a la Iglesia el gobierno efectivo de la orientación educativa del país durante más de cuatro décadas: hasta cerca de 1930 las congregaciones religiosas dominaron la enseñanza, y en varias regiones escuelas públicas fueron financiadas y dirigidas directamente por órdenes religiosas. Con el Concordato regresaron por tercera vez los jesuitas a Colombia y reconstruyeron su red de colegios en el nuevo marco.

El matrimonio y el estado civil. El Concordato reconoció efectos civiles al matrimonio católico y abolió el divorcio civil. La Iglesia recuperó así el registro de los momentos decisivos de la vida —nacimiento, unión, muerte— y la familia legal colombiana quedó definida en términos canónicos: el vínculo indisoluble, las causales de nulidad tramitadas ante tribunales eclesiásticos, el bautismo como puerta de entrada al registro. Para un Estado que no había construido un aparato de registro civil funcional, la delegación era también una solución administrativa: los libros parroquiales sustituyeron durante décadas al notariado público, y el certificado de bautismo hizo las veces de documento de identidad. La consecuencia práctica fue que casarse por lo civil quedó reservado a quienes primero renunciaran formalmente al catolicismo mediante acto de apostasía, requisito que rigió hasta 1973 y que empujó a generaciones enteras a un matrimonio único, canónico e indisoluble. La cláusula sobre matrimonio no fue un tecnicismo: definió el estatuto legal de las mujeres, el régimen de bienes conyugales y el destino de los hijos habidos fuera del sacramento.

Los bienes y la indemnización. El tratado no pudo revertir la desamortización de 1861 —los bienes ya estaban en manos de terceros y la operación era jurídica y políticamente irreversible—, pero estableció que la Iglesia sería indemnizada por el perjuicio causado mediante pagos anuales ab aeternitatem, a perpetuidad. Devolvió además propiedades específicas que aún estaban en poder del Estado y concedió a la institución ventajas fiscales, autonomía de gobierno interno y el fuero eclesiástico. Protegió, en la práctica, al catolicismo de la competencia de otras confesiones.

La libertad de la Iglesia. El texto ratificó la autonomía de la Iglesia frente al poder civil e invirtió el principio de tuición que Mosquera había impuesto en 1861. Los obispos ya no jurarían obediencia a la Constitución como condición para ejercer su ministerio; el Estado se obligaba a proteger y hacer respetar a la Religión Católica.

El Convenio de Misiones de 1902

Quince años después, el tratado recibió su extensión más ambiciosa. El Convenio de Misiones, firmado en 1902 por el presidente José Manuel Marroquín en el marco del Concordato, delegó en las órdenes religiosas —capuchinos, jesuitas y agustinos recoletos, entre otras— el gobierno de los territorios nacionales donde el Estado no tenía presencia efectiva: Casanare, La Guajira, Caquetá, Putumayo, la Sierra Nevada de Santa Marta y el Chocó. Allí los misioneros recibieron autoridad para gobernar, policiar y educar a los habitantes, indígenas y colonos por igual.

Las cláusulas del Convenio son excepcionales incluso dentro del régimen concordatario. El prefecto apostólico era el jefe superior de Policía en los pueblos "en proceso de reducción a la vida civilizada" y la máxima autoridad en materia de baldíos e inmigración. Ninguna persona inaceptable para los misioneros podía ser nombrada en cargos de autoridad civil en los territorios: la simple queja del delegado apostólico bastaba para retirar a un funcionario. Las misiones obtuvieron acceso a cantidades ilimitadas de tierras baldías para promover la colonización y quedaron autorizadas para formar haciendas en terrenos cedidos por la nación. El subsidio oficial se elevó a setenta y cinco mil pesos anuales.

En regiones como el Caquetá, la Iglesia actuó como sustituto del Estado, cumpliendo funciones de organización política y social en la Amazonía. Los efectos se prolongarían décadas: los capuchinos, por ejemplo, lograron influir sobre el Congreso para obtener legislación favorable a sus intereses sobre tierras indígenas. Ya en 1917 el gobernador de Nariño se quejaba de que vicarios generales extranjeros ejercían autoridad política sobre regiones fronterizas del país. El Convenio fue renovado sin cambios en 1928 y sobrevivió incluso a la reforma constitucional liberal de 1936.

Delegación y reparación

Leído en conjunto, el Concordato tuvo dos dimensiones simultáneas. Fue una delegación pragmática: el Estado colombiano de finales del siglo XIX no tenía los recursos administrativos, financieros ni humanos para gobernar la educación de un país mayoritariamente rural, registrar a su población, sostener una autoridad efectiva en las selvas amazónicas ni disciplinar moralmente a una sociedad rota por décadas de guerra civil. La Iglesia sí tenía red territorial, personal formado, legitimidad simbólica y voluntad de ejercer esas funciones. La externalización era, desde el ángulo de la Regeneración, una solución de gobierno.

Fue también una reparación política. Los conservadores y la jerarquía eclesiástica habían sido aliados imprescindibles de Núñez contra el radicalismo, y las concesiones que la Regeneración hizo —pagos perpetuos, retorno de los jesuitas, control educativo, fuero, protección frente a otras confesiones— pertenecen tanto al lenguaje de la gratitud política como al de la ingeniería institucional. Que las condiciones fueran tan generosas se entiende mejor desde la lógica del pago a un aliado que desde el cálculo de eficiencia estatal.

Esa combinación tuvo un costo. La Iglesia no fue un agente pasivo que administraba funciones delegadas, sino un actor político con proyecto propio. En estrecha alianza con el Partido Conservador, usó el Concordato como plataforma para condenar al liberalismo, orientar a los fieles en elecciones y elegir representantes conservadores. Lo negociado como reparto de competencias se convirtió en una capacidad de veto: sobre nombramientos civiles en los territorios, sobre contenidos educativos, sobre la definición legal de la familia. La Regeneración construyó un poder paralelo estructuralmente resistente a la reforma.

Cuestionamientos, resistencias, reformas

La primera gran embestida contra el edificio confesional llegó con la República Liberal. La reforma constitucional de 1936, refrendada por Alfonso López Pumarejo, suprimió los artículos 38 a 41 de la Constitución de 1886 y los reemplazó por disposiciones sobre libertad de conciencia y de enseñanza. Fue la modificación más importante que sufrió la Carta durante sus 105 años de vigencia.

La reforma, sin embargo, dejó intacto el Concordato. Mantuvo la cláusula de que la libertad de cultos no podía ser contraria a la moral católica y no alteró el Convenio de Misiones. La operación tocó la Constitución pero no el tratado internacional que la desarrollaba, y esa asimetría resultó decisiva: en la práctica, el catolicismo siguió siendo religión de Estado, especialmente en los territorios nacionales, donde el dominio de las órdenes se prolongó sin cambios. La rigidez del instrumento concordatario —su condición de acuerdo bilateral con una potencia extranjera— lo blindó frente al giro liberal interno.

La reforma no pacificó nada. Al contrario: intensificó la oposición de la Iglesia y los conservadores al gobierno liberal y aportó combustible al clima de polarización que dominaría los años cuarenta. La disputa entre liberales y clero-conservadores por la escuela, que había producido la guerra de 1876–1877, seguía viva y volvería a alimentar el enfrentamiento partidista que desembocaría, tras el asesinato de Gaitán en 1948, en la Violencia.

El siguiente ajuste tardaría casi cuatro décadas. La reforma de 1973, negociada bajo el gobierno de Misael Pastrana, modificó puntos concretos del tratado —permitió el matrimonio civil sin necesidad de apostasía previa, reordenó la relación entre jurisdicciones eclesiástica y civil, revisó el estatuto de los territorios de misión— pero conservó la arquitectura del régimen concordatario. Fue un ajuste, no una ruptura.

Sólo la Constitución de 1991 desmontó de verdad el marco confesional que había regido desde 1886. Eliminó las restricciones a la libertad de conciencia y de cultos condicionadas por la moral católica, estableció un régimen de igualdad entre confesiones y abrió el camino a decisiones posteriores de la Corte Constitucional que fueron erosionando, cláusula a cláusula, las prerrogativas que el tratado de 1887 había fijado. El Concordato como pieza jurídica sobrevivió; el edificio constitucional que lo sostenía, no.

Balance

El Concordato de 1887 explica una parte considerable de cómo Colombia se construyó como Estado moderno. Determinó qué escuelas hubo y qué se enseñó en ellas, cómo se casaron y divorciaron —o no se divorciaron— los colombianos, quién administró los territorios fronterizos, cómo se distribuyeron los baldíos amazónicos, qué congregaciones dominaron regiones enteras. Durante buena parte del siglo XX, la Iglesia no fue un actor más en la vida pública colombiana: fue coadministradora del país, con competencias reconocidas por tratado internacional y respaldadas por la Constitución.

Mientras México llevaba adelante la Reforma juarista, Chile secularizaba el registro civil y Argentina fundaba la escuela laica, Colombia se movía en sentido contrario. La singularidad no se debió a mayor devoción de la sociedad colombiana ni a la fuerza intrínseca de la Iglesia, sino a la correlación de fuerzas que salió de la guerra civil de 1885: un partido conservador victorioso, un liberalismo independiente pactista y una Iglesia con red territorial capaz de suplir al Estado. Ese pacto se sedimentó en un tratado internacional cuya rigidez lo protegió de las oscilaciones políticas internas durante un siglo.

Cuando en 1991 la Asamblea Constituyente redactó una nueva Carta pluralista, no estaba solamente reemplazando la Constitución más longeva de la historia colombiana. Estaba clausurando el ciclo abierto el 31 de diciembre de 1887, cuando Núñez y Caro decidieron, con la firma de León XIII, que la escuela, la familia, el registro de la vida y los confines del territorio se administrarían bajo la mirada de la Iglesia. Lo que 1991 cerró no fue una alianza cordial: fue un régimen.

05

La época alrededor

Este hecho no ocurrió solo

07

Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

40 documentos · 54 fragmentos
01Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 2241 cita
[1]Ho: Fras, que en su concepto obstaculiza- ban la prosperidad de la mación La ley de junio 15 de 1853, llamada Ley deSeparación Absoluta de la Igle- el Estado, introdujo algunas dis- posiciones sobre los bienes de las en- tidades religiosas. Por ejemplo, esta- bleció que los templos católicos, así como sus bienes y…p. 224
02Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 441 cita
[2]jesuitas, comuni- dad militante de la Iglesia Catdlica perseguida por los anticlericales de todo el mundo. La crisis religiosa se difundié en Nueva Granada a través de periddicos, hojas volantes, avisos, pan- fletos y otros medios de comunicacién social. Por su parte, los prelados utilizaron las pastorales para dar a…p. 44
03Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 471 cita
[3]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar,  –  (Medellín, ),  – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…p. 47
04Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850–1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 471 cita
[4]n.p.n.; J. A. Restrepo, Retrato de un patriarca antioqueño. Pedro Antonio Restrepo Escovar,  –  (Medellín, ),  – . immoral and dangerous... [the Jesuits] always leave tears, discord and anarchy behind wherever their ill-fated destiny takes them’. 4 When the Jesuits were again expelled in , El Espía,…p. 47
05Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 1091 cita
[5]and worried about lax morality and Protestant education. The Church generally adhered to a Conservative sociopolitical agenda. The Liber- als who ascended to power at midcentury would make it a point to harass the Church, but the Church would fight back energetically. General José Hilario López ascended to the…p. 109
06Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 261, 2702 citas
[6]a la instituci ó n del patronato, aunque hubieran propiciado, como fue el caso de Ospina Rodr í guez, el mantenimien to pr á ctico de muy í ntimas relaciones con la Iglesia, y hubieran auspiciado medidas como el reingreso de los jesu í tas al pa í s para hacerse cargo de la direcci ó n de planteles p ú blicos y fundar…p. 261
[35]la Santa Sede en 1887, dar í an a la Iglesia Cat ó lica el control completo de la educaci ó n por lo menos hasta 1930, é poca en que los gobiernos liberales iniciaron una recupera ci ó n de las prerrogativas del Estado en materias educativas a. MANUAL DE HISTORIA III 279 5 ¡ 1 art í culo 41 de la Constituci ó n de…p. 270
07Ensayos para la historia de la política de tierras en Colombia. De la colonia a la creación del Frente NacionalAbsalón Machado Cartagena · 2009 · p. 85, 882 citas
[7]poco flexibles. Es decir, los beneficios fueron mayores que los costos en el contexto de la principal motivación económica, que fue de orden fiscal. Desde el punto de vista político y religioso, la desamortiza ción, de alguna manera, pretendía también ponerle coto al origen de los ma yores conflictos en el siglo XIX,…p. 85
[10]la desamortización no fue una medida de persecución religiosa, sino más bien un arbitrio fiscal para aliviar las penurias económicas del fisco, agobiado por las cargas de la deuda pública y los gastos de las continuas guerras civiles (Díaz; Mendoza; Jaramillo y Meisel). Como la medida fue tomada en medio de una guerra…p. 88
08Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 731 cita
[8]acto vengativo que fue condenado hasta por su familia. Con el poder en las manos, Mosquera con- voca la famosa Convención de Rionegro, que abre sesiones en febrero de 1863. Había esco- gido tal población antioqueña porque le repre- sentaba seguridad, en vista de que estaba po- blada por gentes que lo apreciaban. A…p. 73
0930 hechos que cambiaron la historia de ColombiaRafael Pardo Rueda · 2022 · p. 94, 1082 citas
[9]desde 1863 hasta la expedición de la Constitución de 1886. Fue elegido para el primer periodo, que terminó en abril de 1864. De acuerdo con la Constitución, la presidencia debía durar dos años. Fue elegido por cuarta vez para el periodo 1866 al 1868. Murió en su Hacienda Coconuco. Este es el texto de la ley de manos…p. 94
[26]años más, mediante las formalidades que prescriba la ley. Ofrécese la misma garantía a los propietarios de obras publicadas en países de lengua española, siempre que la Nación respectiva consigne en su legislación el principio de reciprocidad y sin que haya necesidad de celebrar al efecto convenios internacionales.…p. 108
10¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 65, 682 citas
[11]garantizaría a los ciudadanos la libertad religiosa y de expresión, incluyendo la de imprenta, al tiempo que se mantenía la eliminación de la pena de muerte. Prolongando el conflicto con la Iglesia, se mantendrían las leyes sancionadas en 1 861 por Mosqueta, bajo las cuales se expropiaron las tierras, las casas y los…p. 65
[22]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…p. 68
11Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 167, 1702 citas
[12]la inspección o la tuición de cultos, con lo cual la Iglesia quedó sometida, no sólo a la vigilancia sino AAA SS EE El país en la segunda mitad del siglo XIX El arzobispo Manuel Iglesia y el Estado, el ar- José Mosquera y sacer- zobispo defendió los de- dotes jesuitas. En la pri- rechos eclesiásticos, por mera gran…p. 167
[28]1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…p. 170
12The Colombia Reader: History, Culture, PoliticsAnn Farnsworth-Alvear, Marco Palacios, Ana María Gómez López · 2017 · p. 1331 cita
[13]the deep-rooted political and re- ligious conflict that shaped the institutional relations between Church and state in Colombia—from the Independence period through the late nineteenth century. Since the “discovery” of América, altar and throne had governed jointly, as the pa- pacy conceded to the Spanish Crown…p. 133
13El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 2221 cita
[14]la expedición del decreto de desamor- tización de bienes de manos muertas, no había en la región del Tequen- dama ninguna propiedad con vinculación pendiente, y debe añadirse que en el distrito de La Mesa, no se remató ninguna propiedad en aplicación del decreto. La Iglesia tuvo allí un papel muy reducido como…p. 222
14Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 4431 cita
[15]grandes cambios del periodo anterior —liquidación de la esclavitud y de los resguardos, con sus repercusiones políticas y sociales, acceso de ciertos grupos a la influencia política…— no se presentaron cam- bios sociales de magnitud similar. La política en el tiempo que vamos viendo fue en forma muy completa «política…p. 443
15El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 2681 cita
[16]años después de la expedición del decreto de Desamortización de Bienes de Manos Muertas, no había en la región del Tequendama ninguna propiedad con vinculación pendiente y debe añadirse que en el distrito de La Mesa no se remató ninguna propiedad en aplicación del decreto. La Iglesia tuvo allí un papel muy reducido…p. 268
16Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 2691 cita
[17]el período colonial en Antioquia, por ejemplo, como la Iglesia “era dependiente de las diócesis de Popayán y Cartagena, a donde fluían hasta el fin del período colonial los diezmos percibidos en la Provincia se dificultó el florecimiento de los latifundios eclesiásticos”.²²⁷ Desde el momento en que los bienes…p. 269
17Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 1921 cita
[18]libertad obtenida en la década anterior, culminó con medi- das más drásticas frente a la Iglesia: la tuición de cultos y la desamortización de bienes de manos muertas. Durante los años 70, los liberales radicales instituyeron la educa- ción laica y obligatoria, otro factor más que se convirtió en elemento de choque…p. 192
18Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 6111 cita
[19]hasta el xii; que se extendió y propagó a la sombra de la barbarie, en razón de los progresos del despotismo, y de la opinión que atribuía a los pontífices y a los reyes facultad para dis- poner de los bienes y haciendas de los particulares, como de una propiedad; tributo que ni los papas pudieron impo- ner, ni los…p. 611
19De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 41, 442 citas
[20]tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…p. 41
[30]sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe católica, publicó un…p. 44
20De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 41, 442 citas
[21]papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…p. 41
[31]civil [...] y la sociedad religiosas". El documen- to también señala cómo la Iglesia Católica es «[una] parte esencial del orden nacio- MICHAEL J. LAROSA La Constitución de J 886 fue, en gran medida, obra de Miguel Antonio Caro. el principal pensador conservador de la época. Firme defensor de la Iglesia y la fe…p. 44
21A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 131 cita
[23]last part of the colonial period, al - ready show the complexity and richness of economic thought related to the debate about the right policies for modernization and their timing. After 1819, free trade was not an issue. The right time to implement it was. The liberal governments and especially the Radicals who came…p. 13
22Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 120, 1242 citas
[24]los limitó a solo aquellos que no fueran contrarios a la moral cristiana y a las leyes (Artículo 40), y en su Artículo 38 estableció con claridad lo que será dominante durante los siguientes cincuenta años: “La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la de la Nación; los Poderes públicos la protegerán y harán que…p. 120
[39]ejemplo de lo que llegó a generar estos desacuerdos fue la guerra civil de 1876: se gestó, entre otras razones, por el desacuerdo manifiesto del Partido Conservador y la Iglesia católica con las reformas educativas introducidas desde 1870 por el liberalismo radical en el poder, que impuso la enseñanza laica, la…p. 124
23Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 891 cita
[25]carry out the constitution and will of the people expressed in this act, concerning the form of provisional government that has been installed; and to defend our sacred Roman Catholic Apostolic Religion until the last drop of blood has been sacrificed.’” 4 Subsequent constitutions, including that of 1991, but with the…p. 89
24Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 190, 1972 citas
[27]organización política federalista a uno centralista. El catolicismo fue declarado como la reli- gión de la nación y la libertad de cultos se mantuvo mientras no fueran contra- rios a la moral cristiana ni a las leyes, además, se dictaminó que la educación pública sería organizada y dirigida en concordancia con la…p. 197
[49]organización social que, por más que trataban de ser controladas, terminaban por escaparse 2. Las misiones indígenas durante el siglo XIX en Colombia Cuando se hace referencia a las misiones indígenas en Colombia, generalmente se piensa en la época colonial y se asocian principalmente con la obra de los jesuitas en…p. 190
25Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 146, 1682 citas
[29]p í tulo sobre derechos del hombre y el ciudadano — desaparecieron las libertades de expresi ó n, imprenta, pensamiento y movimiento,, ¡ aunque se mantuvo la libertad de prensa “ en tiempo de paz ” y se concedi ó a los no cat ó licos el derecho a “ no ser molestados ” por ’ sus creencias — y lo reemplaz ó con f ó…p. 168
[32]las ind í genas, LA REP Ú BLICA FEDERAL 151 ilc esp í ritu infantil, y una autoridad fuerte era indispensable para controlar el esp í ritu montaraz y rebelde de mestizos y mulatos. La Iglesia era esencial para que s ú bditos o ciudadanos aceptaran las restricciones de la vida en sociedad: al reemplazar la idea de…p. 146
26Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3331 cita
[33]V que pertenecían a la derecha del par- tido de la derecha. Es decir, que esa división expresaba la antigua pugna conservadora entre históricos y nacio- nalistas, los problemas generacionales del partido y, por supuesto, las diver- gencias ideológicas. Los enfrentamientos con la Iglesia En las relaciones entre la…p. 333
27La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1501 cita
[34]- cordato con la Santa Sede es aprobado en 1888, que concede a la Iglesia pleno control sobre la educación nacional, total autonomía de gobierno, el fuero eclesiástico antes disputado y ventajas fiscales. Dispone también que se indemnice a la Iglesia del perjuicio por la desamortización de sus bienes, mediante pagos…p. 150
28Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 441 cita
[36]dación de un régimen confesional. Las disposiciones constitucionales y concordatarias hicieron del catolicismo una pieza fundamental del andamiaje del Estado colombiano, lo que se vio reflejado de inme- diato en los planos educativo, moral, social y cultural. Además de su influencia en la sociedad y en el individuo,…p. 44
29Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 67, 732 citas
[37]fun- cionar más que como complemento. El Estado estimula, protege y ayuda, pero ahí debe concluir el campo de su intervención. Ahora, más allá del complejo tejido interno de las justificaciones ideoló- gicas en que este precepto se apoya, hay que decir que su realización sig- nificó en el plano práctico la renuncia…p. 67
[41]mensaje a la asamblea, el gobernador se refería a tales escuelas cristianas como «esperanza segura de recuperación social», mencionando a la vez un mensaje de la asamblea de- partamental que, en 1890, había re- cordado cómo la «instrucción, para que sea sólida y cristiana», tendría que darse en establecimientos…p. 73
30Colombia: The Politics of Reforming the StateEduardo Posada-Carbó (editor) · 1998 · p. 1511 cita
[38]period show a decline in enrolments, and the central governments neglected public education almost totally to the point that, in some years, it included no item for education in the na- tional budget. 8 The education reform of President Eustorgio Sal gar proposed compulsory elementary schooling, neutrality in…p. 151
31Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 3201 cita
[40]so that state coffers could expand along with public instruction. Radical Liberals understood how the precarious place of the public education network in each state reflected their own tenu- ous hold on political power through client networks. In the wake of the Civil War of 1876 to 1877, political rivalries and…p. 320
32Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 2501 cita
[42]time he made the announcement. The consequence for Colom- bia had been, López said, “decomposition, discouragement, and disorder.” 127 The unhappiness that Alfonso López felt at the end of his 1934–1938 term was a function both of the opposition mounted by business interests threat- ened by his economic reforms, and…p. 250
33La hegemonía conservadoraRubén Sierra Mejía (editor) · 2018 · p. 411 cita
[43]relaciones con los demás. El Estado es una cuestión religiosa. Garantizar la unanimidad moral a través de la edu- cación es, en uno y otro caso, indispensable. Tal como Laureano Gómez, ese ingeniero conservador y banderizo en su proyecto de Constitución de 1953 con respecto a la libertad de cultos, Restrepo recurre a…p. 41
34Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 1941 cita
[44]campesinos sin tierras. El hecho surgió tanto de los propósitos y las medidas del gobierno como de la continuidad del poder de la Iglesia en términos de la presión que ejerció para evitar la compra de lo que ella considera- ba su legítima propiedad. Al respecto, comenta Guerra Azuola en sus Lecciones de legislación…p. 194
35Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1062 citas
[45]la organización de las haciendas liberadas no fueron espectaculares, y que el efecto global sobre la estructura agraria, en relación con las formas de trabajo imperantes en esa época, no ha debido de ser muy grande, ya que se trataba apenas de cerca del 1.5% del área entonces explotada. La dificultad de conseguir…p. 106
[46]la organización de las haciendas liberadas no fueron espectaculares, y que el efecto global sobre la estructura agraria, en relación con las formas de trabajo imperantes en esa época, no ha debido de ser muy grande, ya que se trataba apenas de cerca del 1.5% del área entonces explotada. La dificultad de conseguir…p. 106
36Colombia: Territorial Rule and the Llanos FrontierJane M. Rausch · 1999 · p. 19, 522 citas
[47]a, the places where they are created, and the functions that the respective employees perform." 21 Such glaring ambiguities would continue to inhibit effective government in the territories for the next fifty years. Church State Relations Despite efforts by radical Liberals, the Constitutional Reform of 1936 did not…p. 52
[52]1917, for example, when the apostolic prefect of Putumayo blocked efforts by the governor of Nari ñ o to annex some territory, the governor complained that most of the vicarios generales (vicars general) were actively participating in politics without being Colombian citizens. 53 Another incident took place on April…p. 19
37Territorial Rule in Colombia and the Transformation of the Llanos OrientalesJane M. Rausch · 2013 · p. 7, 1642 citas
[48]Thousand Days, but soon after the fighting ceased, President José Manuel Marroquín and the Vatican signed the Convention on Missions of 1902. This agreement granted to the religious orders absolute authority to govern, police, and educate the natives in their mission territories. It also gave them control over the…p. 7
[53]vicar is a bishop or priest with jurisdiction over an unorganized territory that is not yet ready to be a full diocese. An apostolic prefect is a priest who heads a missionary area even less developed than that of a vicariate. If a prefecture grows and flourishes, it is elevated to an apostolic vicariate. The usual…p. 164
38La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 141 cita
[50]la memoria de los habitantes de la región y es fundamental para entender sus identidades y la fortaleza de sus organizaciones sociales. En la zona sur se dieron, por su parte, procesos de colonización eclesiástica llevados a cabo por misiones capuchinas, franciscanas y consolatas, a las que se les delegó la…p. 14
39Herederos del jaguar y la anacondaNina S. de Friedemann, Jaime Arocha · 2016 · p. 2651 cita
[51]manejo de las escue- las públicas localizadas dentro de su territorio. Por otra, se 266 Jfiínd Aicerfi s Nítfi S. ad Fiídadnfitt autorizó a las misiones la formación de haciendas en terre- nos baldíos cedidos a ellas por la nación. Se impartieron claras instrucciones para que los candidatos escogidos para ocupar los…p. 265
40Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 1151 cita
[54]institucionalidad se pretendió dar respuesta. En efecto, Colombia padecía desde hacía varios lustros de una larvada guerra civil que en los años ochenta y noventa tomó inusitado vigor. Diversos procesos de pacificación han logrado que algunos de los grupos armados se integren al sistema. No obstante, la guerra civil…p. 115