Idea · Nueva Granada
Artesanado
El artesanado neogranadino fue el sujeto colectivo formado por zapateros, sastres, herreros, plateros, carpinteros y curtidores que entre 1780 y 1854 pasó de ser un agregado de oficios urbanos a convertirse en actor político organizado, cuya crisis —abierta por la reforma arancelaria de 1847 y consumada tras la derrota del golpe de Melo en 1854— definió una forma de política popular urbana cuyos ecos alcanzaron el mutualismo de fin de siglo y el proteccionismo de la Regeneración.
Trayectoria de una idea
- 1777
Primer intento de organización gremial en Santafé
- 1780
Censos artesanales de Cartagena
- 1817
Continuidad gremial durante la Reconquista
- 1847
Reforma arancelaria de Florentino González y fundación de la Sociedad de Artesanos
- 1849
Apogeo político: elección de José Hilario López y crecimiento de la Sociedad Democrática
- 1854
Golpe de Melo y derrota del artesanado organizado
- 1870
Dimensión estadística: el artesanado en el censo nacional
La lectura
El artesanado neogranadino nació como un tejido de talleres pequeños, racialmente estratificados y con escasa división del trabajo, cuya producción —realizada en buena parte dentro del hogar— abastecía el mercado interno de bienes cotidianos en un país que nunca desarrolló manufacturas comparables a las de México o Lima. Su posición estructural como productor para el mercado interno lo volvió vulnerable a la apertura comercial, y fue esa vulnerabilidad la que lo empujó, entre 1847 y 1854, a convertirse en el primer sujeto político popular urbano de la historia colombiana. La disputa entre la 'gente de casaca' y la 'gente de ruana' no fue solo un conflicto de prendas sino de modelos económicos: el librecambio de los gólgotas contra el proteccionismo de los draconianos, con el artesanado como carne de cañón de ambos bandos. Derrotado militarmente en diciembre de 1854 y diezmado por el destierro, el artesanado no desapareció —el censo de 1870 lo mostraba aún como el 22% de la fuerza laboral— pero perdió su capacidad de acción política autónoma, y sus demandas proteccionistas solo reaparecerían, transformadas, en el mutualismo de fin de siglo y en la política arancelaria de la Regeneración. Su historia es, en síntesis, la de un sujeto colectivo que llegó demasiado pronto para ser clase obrera y demasiado tarde para ser gremio corporativo.
El artesanado
En la historia política de Colombia, artesano no nombra solamente a quien trabaja con las manos: nombra a un sujeto colectivo que entre 1780 y 1854 aprendió a organizarse, a votar en bloque, a marchar y, finalmente, a levantarse en armas. Zapateros, sastres, herreros, plateros, carpinteros y curtidores fueron la espina dorsal de las ciudades neogranadinas mucho antes de que existiera una clase obrera fabril, y su crisis —abierta por la reforma arancelaria de 1847 y consumada tras la derrota del golpe de José María Melo en 1854— definió una forma de política popular urbana cuyos ecos alcanzarían el mutualismo de fin de siglo, el proteccionismo de la Regeneración y la primera organización obrera del siglo XX. La ruana frente a la casaca no fue solo una diferencia de tela: fue el lenguaje visible de una disputa por el lugar de las manufacturas locales en el orden económico republicano, y por el lugar de la gente que las producía en el orden político.
Un sujeto histórico entre el taller y la plaza
El artesano neogranadino no cabe en una sola imagen. Es el maestro platero de Cartagena que hacia 1780 vivía en casa de dos pisos y podía tener esclavos; es el sastre mestizo del barrio Las Nieves, en Santafé, que cortaba levitas para los doctores del cabildo; es la mujer que, hacia 1870, cosía por encargo desde su cocina y aparecía en el censo bajo el rótulo genérico de artesana. Es también el zapatero draconiano que en 1849 firmaba manifiestos en la Sociedad de Artesanos de Bogotá y, cinco años después, marchaba con las milicias de Melo. Bajo esa palabra caben oficios que hoy pertenecen a mundos distintos —platería y confitería, alarifería y música, herrería y tabaquería— y estratos sociorraciales igualmente diversos: mulatos y pardos en el Caribe, mestizos en el altiplano, algún blanco pobre en las ciudades intermedias.
Lo que unifica a esa población dispersa no es la técnica ni el gremio formal, que en Nueva Granada nunca alcanzó la fuerza corporativa que sí tuvo en México o Lima. Lo que la unifica es su posición estructural: producir para el mercado interno bienes de consumo cotidiano —ropa, calzado, muebles, sillas de montar, loza, herrajes— en un país que, tras la Independencia, se abrió cada vez más a las manufacturas europeas. Esa posición se volvió insostenible entre 1847 y 1870, y fue en esas décadas cuando el artesanado dejó de ser un agregado de oficios para convertirse, brevemente, en un sujeto político con nombre propio.
Del gremio colonial al oficio urbano
La cadena arranca en el siglo XVIII. Los censos artesanales de Cartagena de 1780 registran una densidad sorprendente: platería, carpintería, sastrería, zapatería, herrería, fundición, alarifes, pintura, farolería, confitería, tintorería, tornería, tabaquería, enfardelería, panadería, plumería, pulpería, pañería, música, calafatería, aserradería. No todos esos oficios constituían gremios formales —muchos no reunían el número suficiente de miembros—, pero la lista dibuja una economía urbana viva, jerarquizada y racialmente estratificada. Los artesanos pardos de Cartagena, dedicados sobre todo a zapatería, sastrería, albañilería y platería, ocupaban una posición intermedia: por encima de los esclavos, por debajo de los blancos peninsulares y criollos, con acceso a cierta prosperidad —casa de dos pisos, esclavos propios— pero sin acceso pleno a los privilegios reservados a la limpieza de sangre.
En Santafé el mapa era distinto. Los barrios artesanales —Las Nieves, Santa Bárbara— estaban poblados mayoritariamente por mestizos, no por pardos, y la ciudad funcionaba como centro burocrático virreinal antes que como polo manufacturero. La artesanía santafereña no compitió nunca con la de las capitales virreinales mayores: solo Pasto y Mompox alcanzaron un nivel algo superior al de la mera subsistencia, y el conjunto del artesanado neogranadino operó como un tejido de talleres pequeños, con escasa división del trabajo, buena parte de la producción realizada dentro del propio hogar. Existió, eso sí, una división regional del trabajo que persistiría hasta bien entrado el siglo XIX: los distritos mineros —Antioquia, Chocó, Cauca— frente a los centros artesanales de Santander, Nariño y el altiplano cundiboyacense.
Las técnicas europeas dejaron su huella. El trabajo en cuero, en particular, se enriqueció con nuevos instrumentos y con la adaptación del ganado vacuno, lo que permitió el repujado policromo y una expansión notable de la producción peletera. Pero la política imperial imponía un techo: España prohibía la producción local de textiles que pudieran competir con los suyos, y controlaba precios y circulación mediante estancos. El artesano neogranadino colonial fue, así, un productor de consumo interno tolerado en la medida en que no amenazara el monopolio metropolitano.
Las reformas borbónicas alteraron ese equilibrio en la segunda mitad del siglo XVIII. Los nuevos gravámenes fiscales golpearon a los pequeños productores, y su descontento —junto al de otros sectores populares y provinciales— entró en la ecuación que estalló en la revolución comunera de 1781 y, más tarde, en las guerras de Independencia. El primer intento documentado de organización gremial artesanal en la capital virreinal data de 1777. Y la vida gremial no se interrumpió con la guerra: el 23 de junio de 1817, en plena reconquista, las autoridades de Medellín pidieron a los maestros mayores de todos los gremios que presentaran listas de sus oficiales. El artesano llegó a la República con una tradición organizativa breve pero real, y con oficios que la Independencia no destruyó.
La apertura republicana y el arancel como problema político
Lo que sí cambió con la Independencia fue el entorno comercial. La gente empezó a consumir más artículos importados —telas sobre todo, no solo entre las élites—, y ese cambio benefició a los comerciantes mayoristas y a los mercaderes itinerantes que traían género inglés y francés por el Magdalena. Pero durante las primeras décadas republicanas la protección de las manufacturas locales se mantuvo, más por necesidad fiscal que por convicción proteccionista: los ingresos aduaneros eran la principal fuente del gobierno, y presidentes como Francisco de Paula Santander y José Ignacio de Márquez sostuvieron aranceles altos —aunque menores que los coloniales— por esa razón. El arancel ad valorem promedio sobre importaciones fue del 22% en la década de 1830 y subió al 27% en la primera mitad de la de 1840; los textiles importados pagaron entre 17% en 1831 y 20% en 1840. Los gravámenes más altos recaían, en realidad, sobre alimentos: el arroz pagaba el 173% de su precio en puerto, la harina el 63%, la manteca de cerdo el 70%.
En ese régimen los artesanos vivían presionados pero no aplastados. El vapor por el Magdalena, introducido en esas mismas décadas, ya venía reduciendo los costos de transporte —por velocidad y seguridad más que por tarifas—, y los champanes iban perdiendo su lugar; los géneros europeos llegaban con más facilidad al interior. La ruptura, sin embargo, vino con la política, no con la técnica. En 1847, siendo ministro de Hacienda del gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, Florentino González impulsó la reforma arancelaria que redujo drásticamente los derechos sobre bienes de consumo importados. Los aranceles cayeron a la mitad o menos para la mayoría de las manufacturas terminadas; las telas finas bajaron entre 20% y 30%. Contemporáneos la describieron como una adopción brusca e inesperada del liberalismo económico internacional, y para los sastres, zapateros y ebanistas de Bogotá abrió la perspectiva desalentadora de una competencia creciente de ropa y muebles ingleses y franceses. El impacto real sobre los precios se sentiría con más fuerza después de 1850, pero la señal política fue inmediata.
Ese fue el detonante. Hasta 1847 los artesanos habían sido un cuerpo social; a partir de 1847 empezaron a organizarse como cuerpo político.
La Sociedad de Artesanos y el año de 1849
La Sociedad de Artesanos de Bogotá se fundó en ese contexto. En 1847 contaba con 300 miembros; a finales de 1849 tenía 1.500, incluidos estudiantes universitarios y algunos afiliados de clase alta. El salto —de 300 a 1.500 en dos años— indica no solo alarma económica sino politización acelerada. La Sociedad no era exactamente un gremio ni un sindicato: era una asociación de propósito explícito, orientada a obtener del Estado protección aduanera para las manufacturas locales, y organizada con formas de mitin, prensa y presión callejera que la volvían de inmediato un actor electoral.
La ocasión llegó el 7 de marzo de 1849. Ese día el Congreso eligió presidente en una votación tensa, con presión popular en las calles, y el candidato liberal José Hilario López obtuvo el triunfo. El resultado dependió de la dinámica interna del Congreso, pero la presión de los artesanos —concentrada frente al edificio— formó parte del ambiente que lo hizo posible. Fue el primer momento en que la política nacional colombiana registró la existencia de una masa popular urbana capaz de inclinar una elección presidencial, y los artesanos lo entendieron así. En los meses siguientes, la Sociedad cambió su nombre por el de Sociedad Democrática y se convirtió, de manera cada vez más nítida, en un club político.
Ese giro tuvo un costo. La demanda proteccionista original —tarifas altas para ropa, calzado, muebles, sillas de montar, loza, tejidos de algodón— quedó absorbida en un programa mayor de reformas liberales que los propios artesanos apoyaron: abolición de la esclavitud, expulsión de los jesuitas, libertad de prensa, federalismo. La Sociedad Democrática se replicó en un gran número de municipios, con formas semejantes de organización, y el gobierno de López —y luego el de José María Obando— la promovió activamente como base popular, la armó, le impartió ejercicios militares y la utilizó como brazo movilizador. El artesanado ganó, en esos años, más visibilidad política que en toda su historia previa; pero la ganó dentro de un aparato que no controlaba.
Gólgotas y draconianos: el liberalismo se parte
El precio se hizo evidente pronto. El propio liberalismo colombiano se fracturó a comienzos de la década de 1850 entre dos tendencias que expresaron, en el plano político, el conflicto económico de fondo: los gólgotas, jóvenes doctrinarios formados en la Universidad y en la lectura de la revolución francesa de 1848, defendían el librecambio y los intereses de los comerciantes importadores; los draconianos, más ligados a los militares veteranos de la Independencia y a los sectores populares urbanos, defendían el proteccionismo en nombre de manufactureros y artesanos.
La fractura tuvo su lenguaje visible. Los artesanos y los draconianos acusaban a los librecambistas —a quienes llamaban "los ricos"— de egoísmo y falta de patriotismo por promover doctrinas extranjeras, como la de Jean-Baptiste Say, que arruinarían la manufactura nacional. La élite les devolvía el desprecio con una fórmula que hizo carrera: la política se libraba entre la "gente de casaca" y la "gente de ruana". La casaca —el traje europeo de la clase dirigente— y la ruana —el capote de lana basta usado por la gente modesta— no eran solo prendas: eran identidades. Hacia 1839 el escritor José Eusebio Caro había observado, con lucidez, que los artesanos empezaban a usar para sí mismos casacas y botas, prendas que antes fabricaban para otros, y que los hombres de ruana se detenían en la calle a leer avisos y letreros. Vio en ello un síntoma de democratización social. Diez años después esa misma democratización se había vuelto conflictiva. Cuando Ambrosio López, líder de la Sociedad Democrática, se arruinó políticamente y se vio obligado a vender su ropa decente, adoptó la ruana; contó luego que a partir de entonces nadie lo reconocía en la calle ni recordaba sus servicios, salvo los artesanos de su círculo. La prenda había pasado a ser una frontera social operativa.
Bajo el gobierno de Obando esa frontera se politizó del todo. Los draconianos exigían tarifas proteccionistas y una defensa activa del ejército permanente, en el que muchos oficiales tenían intereses corporativos propios. Los gólgotas, en cambio, impulsaban al mismo tiempo la reducción del ejército, el federalismo radical y la profundización del librecambio. En 1854 el Congreso decidió reducir el ejército, y con ello quitó a los draconianos su otra base institucional. La bomba estalló en abril.
La revolución de 1854
El 14 de abril de 1854 el general José María Melo, comandante militar de Bogotá, dio un golpe contra el presidente Obando. El pronunciamiento tenía dos motores. Uno, militar: la defensa del ejército contra el proyecto de reducción impulsado por el Congreso. Otro, popular: la Sociedad Democrática de Artesanos de Bogotá, dirigida por Ambrosio López, respaldó el golpe en oposición a las políticas librecambistas, y los artesanos urbanos aportaron una masa organizada, armada y adiestrada por el propio gobierno liberal en los años anteriores. La coalición melista fue más heterogénea de lo que sugiere ese binomio —incluyó intelectuales y liberales de tendencias diversas—, pero su núcleo movilizador fue la alianza entre militares agraviados y artesanos proteccionistas.
Fue, en sentido preciso, la primera revolución popular urbana de la historia colombiana. Y encontró de frente una reacción sin precedentes: los antiguos rivales de la élite —Mosquera, López y una amplia coalición constitucionalista— se aliaron para derrotarla. Los ejércitos gobiernistas se organizaron fuera de la capital; el general Tomás Herrera figuró entre sus principales comandantes. La guerra civil duró aproximadamente ocho meses. En diciembre de 1854 Bogotá cayó ante las tropas constitucionalistas y la dictadura de Melo terminó.
Las consecuencias fueron duras. Numerosos artesanos fueron desterrados —la tradición señala Panamá como destino—, y el primer intento serio de organización política de los trabajadores colombianos quedó descabezado. Melo salió del país y años después murió en México combatiendo en las filas del gobierno de Benito Juárez. La derrota fijó una lección que la política colombiana repetiría: cuando un movimiento popular urbano se salió del cauce que las facciones de élite le habían trazado, esas facciones fueron capaces de suspender temporalmente sus disputas para aplastarlo.
Lo que vino después fue la implantación casi sin interrupción de la doctrina librecambista entre 1853 y 1870. Los aranceles bajos se consolidaron, las importaciones de manufacturas se dispararon, y las condiciones materiales del artesanado se deterioraron con rapidez. En 1861 Miguel Samper escribía que sastres, zapateros y curtidores eran los oficios más golpeados por la pobreza generalizada de Bogotá. En 1870 el censo registró alrededor de 320.000 artesanos, fabricantes y artistas en Colombia —cerca del 22% de una fuerza laboral estimada en 1'508.493 personas sobre una población total de 2'890.637—, y el 71% de ellos eran mujeres, que trabajaban predominantemente desde el hogar. La cifra es enorme, pero engaña: describe menos una industria que un mundo de talleres domésticos dispersos, sin división del trabajo, sin capacidad de competir con la manufactura fabril europea. La política librecambista y el creciente comercio de importación fueron erosionando ese mundo sin pausa.
Actores, escenarios, ideas
La trama tuvo protagonistas nítidos. Florentino González, ministro de Hacienda de Mosquera, fue el nombre asociado a la reforma de 1847 y, para varias generaciones de artesanos, el símbolo del liberalismo doctrinario que sacrificó el trabajo nacional en el altar de las ideas inglesas. José Hilario López, elegido en 1849 con apoyo artesanal, y José María Obando, derrocado por Melo en 1854, encarnaron las dos caras del pacto entre liberales y sectores populares: la utilización electoral y la ruptura armada. Melo mismo, militar veterano de la Independencia, pasó a ser la figura mítica del primer levantamiento popular urbano. Ambrosio López y Miguel León, líderes de la Sociedad Democrática, dieron rostro a la dirigencia artesanal; Emeterio Heredia representó la misma tradición en otras plazas. Frente a ellos, Mosquera y Manuel Murillo Toro trazaron distintos caminos dentro del liberalismo victorioso.
Los escenarios importan tanto como los nombres. Bogotá, con sus barrios artesanales de Las Nieves y Santa Bárbara, fue el epicentro; allí se concentró la Sociedad Democrática, allí ocurrió la elección de 1849, allí se libró el episodio central del golpe de 1854. Pero el fenómeno fue nacional: Sociedades Democráticas se fundaron en Cali, Cartagena, el Socorro, Pamplona, Vélez, Popayán y otras ciudades, con desigual intensidad. En Santander la actividad artesanal coexistía con una base rural fuerte en Vélez, San Gil y el Socorro; en el Sinú, en Montería y Cereté, en Cartagena y Barranquilla, las asociaciones de artesanos combinaron desde temprano funciones mutualistas con reivindicaciones sociales. La geografía del artesanado siguió, en gran medida, la geografía colonial: donde había tradición de talleres urbanos hubo también, después, tradición de organización política.
Las ideas circularon con rapidez. La revolución francesa de 1848 tuvo repercusión inmediata en la juventud universitaria y en la clase artesanal de Bogotá, e inspiró el vocabulario de igualdad, libertad y fraternidad con que las Sociedades Democráticas se autodefinieron. El proteccionismo, en cambio, se nutrió menos de doctrinas importadas que de la experiencia práctica del taller: cuando el zapatero veía llegar botas inglesas más baratas que las suyas, no necesitaba a List ni a Hamilton para pedir tarifas. La tensión entre estos dos registros —romanticismo republicano y demanda económica concreta— atravesó a la Sociedad Democrática de principio a fin, y explica por qué su discurso podía combinar sin dificultad la defensa del arancel con la exaltación de la fraternidad universal.
De la derrota a la huella
Después de 1854 el artesanado dejó de ser un actor nacional visible durante décadas. Pero no desapareció. En 1880, cuando Rafael Núñez inició su primer gobierno y ensayó un recargo arancelario proteccionista para artículos de producción interna —ropa, muebles, cerillas—, artesanos colombianos expresaron su apoyo al Banco Nacional y a la reforma, viéndolos como instrumentos de salvación frente a banqueros, monopolistas y grandes revendedores. Núñez no era un líder popular ni un draconiano; su proyecto real, el de la Regeneración, apuntaba más a desarrollar la gran hacienda cafetera y a controlar la balanza de pagos que a rescatar a los artesanos. Pero por primera vez desde 1854 el discurso proteccionista volvía al centro del poder, y los artesanos —o lo que quedaba de ellos— se reconocieron en él.
La Regeneración, sin embargo, miró con recelo la organización artesanal cuando parecía escapar a su tutela. La Sociedad de Mutuo Auxilio de Bucaramanga fue liquidada en 1890 por sospecharse que se había convertido en club político, y al reconstituirse en 1892 requirió aprobación previa del gobernador y del cura párroco. La memoria de 1854 seguía viva: una asociación de artesanos podía volverse, en cualquier momento, una amenaza al orden. Ese temor produjo un mutualismo domesticado, orientado a la ayuda mutua, a la caja de socorros, al entierro digno, pero también capaz —cuando la ocasión lo pedía— de intervenir en política nacional. En 1903, tras la separación de Panamá, numerosas organizaciones mutuales exigieron al gobierno medidas en defensa de los intereses nacionales. El repertorio de 1849 no se había perdido; se había vuelto más discreto.
El puente hacia el siglo XX lo tendieron esas organizaciones. Los artesanos participaron, junto a los obreros incipientes, en la fundación de la Unión de Industriales y Obreros en 1904 y de la Unión Obrera Colombiana en 1913, transmitiendo una tradición de asamblea, de manifiesto, de negociación colectiva que la clase obrera propiamente dicha —la de los tranviarios, los portuarios, los ferrocarrileros, los trabajadores del petróleo— asumiría en las dos décadas siguientes. En 1916 se fundó el Partido Obrero; en 1919, la Asamblea Obrera. En el Sinú las asociaciones de artesanos y obreros se articularon hacia 1919-1920 con los comités socialistas. La cadena organizativa que iba desde los maestros mayores de gremios coloniales de 1817 hasta las Sociedades Democráticas de 1849 llegaba, con eslabones más finos, a los sindicatos y partidos obreros de la posguerra.
Mientras tanto, la política económica había dado un giro. El arancel de 1905, promulgado bajo la administración de Rafael Reyes, estableció derechos de aduana altos para bienes finales y muy bajos para materias primas semielaboradas o elaboradas. Esa estructura —importar semielaborados, terminarlos localmente, venderlos como bien final con alto margen— sentó las bases de la primera industrialización colombiana, cuyo dinamismo perduró hasta la década de 1920. Pero esa industrialización nacía ya como manufactura fabril, no como artesanía; los artesanos que habían defendido la protección en 1849 no eran los industriales que la aprovecharon en 1905. La misma política que ellos habían reclamado, cuando llegó, favoreció a otros.
Ese es el nudo. El artesanado neogranadino tuvo una intuición económica correcta —que sin protección arancelaria el trabajo local no podía competir con la manufactura industrial europea— pero no tuvo el modo de producción capaz de aprovecharla. La artesanía doméstica, no diferenciada, hecha en el hogar sin división del trabajo, era una forma que la industrialización estaba destinada a superar en cualquier régimen arancelario. El proteccionismo, cuando finalmente se instaló en Colombia, no salvó al artesano: creó al industrial. Y sin embargo el artesano hizo algo que ningún otro sector popular del siglo XIX colombiano hizo: se pensó a sí mismo como sujeto político, organizó su propio partido dentro del liberalismo, forzó una elección presidencial, apoyó una revolución, sostuvo una guerra civil de ocho meses y transmitió a la clase obrera del siglo XX un repertorio organizativo entero.
En la memoria política del país, la ruana quedó como signo. Cuando en el siglo XX los movimientos populares urbanos —el gaitanismo, el sindicalismo, la izquierda estudiantil— buscaron una tradición propia distinta de la de las élites liberales y conservadoras, la encontraron en 1854 antes que en cualquier otra fecha. No siempre supieron que la encontraban ahí, porque la historiografía escolar tardó en devolver a Melo, a Ambrosio López y a la Sociedad Democrática el lugar que les correspondía. Pero el gesto —el de una masa urbana organizada que, con sus propios cuadros y su propio discurso, disputa el rumbo del país a la élite dirigente— lo inauguraron ellos. Los artesanos perdieron su guerra y su oficio; ganaron, sin saberlo, un lugar fundacional en la historia política colombiana.
En el archivo
2 apariciones públicas, ordenadas por período y año.
01Nueva Granada1831–18621
Relaciones
Vínculos editoriales de la ficha y conexiones observadas dentro del archivo.
Relaciones editoriales
- 01Ambrosio López — líder de la Sociedad Democrática de Artesanos de Bogotá y figura central del apoyo artesanal al golpe de Melo en 1854
- 02José María Melo — general que encabezó el golpe de abril de 1854 con respaldo artesanal, expresando la alianza entre militares draconianos y artesanos proteccionistas
- 03Florentino González — ministro de Hacienda que impulsó la reforma arancelaria de 1847, detonante de la politización artesanal
- 04Tomás Cipriano de Mosquera — presidente bajo cuyo gobierno se aprobó la reforma arancelaria de 1847 que perjudicó al artesanado
- 05Sociedad de Artesanos / Sociedad Democrática — organización que canalizó las demandas proteccionistas del artesanado y lo convirtió en actor político electoral
- 06Proteccionismo — doctrina económica defendida por el artesanado frente al librecambio, eje de su programa político entre 1847 y 1854
- 07Bogotá — principal escenario de la organización y movilización política artesanal durante el período 1847-1854
- 08Santander y Nariño — regiones con mayor concentración de centros artesanales en la división regional del trabajo neogranadino
Personas
Lugares
Ideas
Documentos y fragmentos citados
41 documentos · 61 fragmentos
01Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 3711 cita
[1]Los censos de artesanos de Cartagena, en 1780, traen además de los anteriores oficios los siguientes: pintores, faroleros, confiteros, tintoreros, torneros, tabaqueros, enfardeladores, panaderos, plumeros, pulperos, pañeros, músicos, calafateros y aserradores. Algunos de estos es posible que existieran en otras…
p. 371
02Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · p. 2311 cita
[2]Nueva Gr nada. Nace José María del Castillo y Rada en Car- tagena. Se establece la imprenta en esta ciudad. Construcción de la catedral de Santa Marta, según trazas de Juan Cayetano Chacón. 1777 Muere el ex presidente Rafael Eslava en Santa- fé. Venta de resguardos en Popayán. Primer intento de organización gremial de…
p. 231
03Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 165, 3362 citas
[3]lo demás Bogotá poseía molinos de trigo que empleaban fuerza hidráulica 149, y la producción de la chi- cha daba lugar a una actividad importante —el producto que en más volumen llegaba a la ciudad era la miel de caña, materia prima para esa fabricación— pero sus fun- ciones esenciales eran políticas y sociales, y…
p. 165
[14]tejidos de algodón, destinados al con- sumo general de la población, y el calzado, los muebles, la ropa hecha, las sillas de montar, la cerveza, el hierro y el cobre en bruto, la harina, la pólvora, el sebo manufac- turado, la loza y otros artículos de producción nacional, no dejaron la menor huella de progreso o…
p. 336
04Myths of Harmony: Race and Republicanism during the Age of Revolution, Colombia, 1795–1831Marixa Lasso · 2007 · p. 291 cita
[4]slaves r5.7 per' cent; whites, including clergy, 27.o percentl and Indians o. 5 percent. Pardo artisans included shoemakers, tailors, masons, and silversmiths. Some of them became relatively wealthy and could afford to live in two-story houses and own slaves.6 The pardos'demographic weight also made them crucial to…
p. 29
05Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 781 cita
[5]y vivían en barrios m ayoritariam ente habitados por artesanos indios y m estizos. En el siglo xviii, estos barrios de artesanos, así com o la clase trabajadora urbana en general, eran en su m ayor p arte m estizos. El crecim iento num érico de los m estizos en Santa Fe de Bogotá (y d e m esti zos o m ulatos en otras…
p. 78
06Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2023 · p. 301 cita
[6]Mérida, Maracaibo, Riohacha, Santa Marta, Cartagena, Panama, Veraguas, Chocó, Antioquia, Popay á n, Quito, Cuenca, Guayaquil, Loja, Jaén, Mainas, Neiva, Mariquita, Santafé, Tunja, Pamplona, and Guyana were grouped under a single viceregal government. Gold, mainly, but also silver and emeralds, were the main products…
p. 30
07Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 711 cita
[7]regional del trabajo entre los distritos mineros de Antioquia, Chocó y Cauca con los centros artesanales de Santander, Nariño y Santa Fe, que como centro congregaba la burocracia virreinal de altos ingresos; en el fértil altiplano que la rodeaba, se pro- ducía el trigo, la cebada y la papa, y se engordaba el ganado…
p. 71
08Manual de Historia de Colombia, Tomo IJaime Jaramillo Uribe (Director Científico), Gerardo Reichel-Dolmatoff, Juan Friede, Jorge Palacios Preciado, Alberto Corradine Angulo, Francisco Gil Tovar, María Teresa Cristina · 1982 · p. 4701 cita
[8]dise ñ as copiaron frecuentemente hojarascas, flores y carteles barrocos y alcanzaron calidades que recuerdan la laca china, nunca superadas ni a ú n igualadas despu é s. El trabajo artesanal en cuero se presenta asimismo como uno de los m á s notorias de los siglos xvn y xvm gracias al nuevo equipo instrumental y a…
p. 470
09Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 161 cita
[9]entre las colonias y la metrópoli, desarrollar nuevas técnicas para la producción y el control del exce- dente exportado y, al mismo tiempo, fortalecer el Estado. Sin embargo, España prohibía la producción de textiles que podían competir con sus mercancías y continuó ejerciendo control sobre la producción y sobre los…
p. 16
10Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 4161 cita
[10]a do d el aC o r t eS u prema. 5 8 S o b r el a sdeudasdec o m e r c i a n t e sdep r o v i n c i ac a n c e l a d a saNúñez,e x i s t e nt e s t i m o n i o s [338] en l o sdeCorozalyL o r i c a,supoblacións eequiparóal adeCartagenays u sa l r e d e d o r e s, que en dicho empadronamiento c o n t a b i l i z ó 22.171…
p. 416
11Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 1911 cita
[11]redujeron a la mitad o menos de los niveles anteriores. En el caso de las telas finas, la disminución fue algo menor (20% al 30%). Curiosamente, la reforma gravó las importaciones de herramientas, que hasta entonces habían permanecido libres de todo derecho. La magnitud de los derechos arancelarios existentes hasta la…
p. 191
12Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 20, 22, 313 citas
[12]importación, la agitación a favor de mayores tarifas de aduana haya coincidido con el establecimiento de la navegación de vapores por el Magdalena. Aunque las tarifas de carga de los v~pores no eran mucho más bajas que las de los champanes, la veloctdad y seguridad del nuevo método reducía sustancialmente los costos.…
p. 20
[23]artesanos desterrados pero é~ ClOna una gran m ·e · • d ' Bolívar, el día del golpe de so:"'lol4eOsOtaciOn e artesanos en la Plaza de, ' personas. Ast, trágicamente termi, 1 · de la clase obrera en: no e. pnmer ensayo de organización propósito de esta or~=~~~~~ór:~~:~tlc::: ~stodera inevi~able, pues el ducción…
p. 31
[26]bajo el Sistema Democrático, fundada en la parro- quia de Micái [un cantón de Guapí, en la provincia de Buenaventura]. El propósito de la sociedad era el de "sostener a todo trance nuestro actual sistema de gobierno, promover la agricultura e industria, hacer conocer esos sagrados principios de igualdad, libertad y…
p. 22
13Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 130, 133, 1363 citas
[13]í a llevado al poder, pero pon í an el acento en el cambio y' el progreso m á s que en el mantenimiento del orden y la tradici ó n. El cambio m á s brusco de este gobierno fue la adopci ó n ines perada del liberalismo econ ó mico internacional. Aunque é ste hab í a sido un deseo de casi todos los dirigentes, rebajar…
p. 130
[22]Sin embargo, las po l í ticas liberales no cambiaron y las tarifas siguieron siendo bajas durante el resto de siglo, al menos hasta la d é cada de los ochenta. En muchos momentos los grupos artesanales, sobre todo urbanos — pues los tejedores rurales, en gran parte mujeres que trabaja LA NUEVA GRANADA Y LA APARICI Ó N…
p. 136
[31]N DEL MEDIO SIGLO Para 1849 los candidatos presidenciales eran, en el conservatismo gobernante, el vicepresidente Rufino Cuervo, un maestro boya- cense, civilista y antiguo secretario de Hacienda, que representaba el esp í ritu de transacci ó n con el liberalismo que ahora encarna 1 38 HISTORIA M Í NIMA DE COLOMBIA ba…
p. 133
14Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 129, 1332 citas
[15]de los ingresos agrícolas. El nivel de educación era muy bajo en muchos de los distritos artesanales (Vélez, por ejemplo) y los habitantes eran pobres y frecuentemente andrajosos, pero en comparación con otras áreas del país la situación no parecía ser muy mala. Después de 1850, sin embargo, las importaciones de…
p. 133
[24]por una reducción más pausada de las tarifas; además, consideraban al arancel una fuen- te de ingresos estatales y no una herramienta de protección. Por otra parte, los conservadores, quienes comenzaron a actuar como partido solo hacia 1848, se oponían en general a un sistema de tarifas elevadas. El problema del…
p. 129
15Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 118, 1304 citas
[16]de 320.000 artesanos, fa- bricantes y artistas, cifra que corresponde, sobre un cálculo muy primitivo de la población activa de la época (ver cuadro 2.2), a un 23°/o de ella. 58 E. P. Thompson, The Making of the English Working Class. Penguin Books, Har- mondsworth, Inglaterra, 1968, pp. 259 y ss. 122 ECONOMÍA Y…
p. 118
[17]de 320.000 artesanos, fa- bricantes y artistas, cifra que corresponde, sobre un cálculo muy primitivo de la población activa de la época (ver cuadro 2.2), a un 23°/o de ella. 58 E. P. Thompson, The Making of the English Working Class. Penguin Books, Har- mondsworth, Inglaterra, 1968, pp. 259 y ss. 122 ECONOMÍA Y…
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[58]las manufacturas del país, más con el ánimo de controlar la balanza de pagos de otorgar garan- tías efectivas a la artesanía, para no hablar de la industria fabril, pues el proyecto de los Regeneradores consistió más bien en de- sarrollar la gran hacienda cafetera. 67 Ibid., p. 48. 134 ECONOMÍA Y NACIÓN Uno podría…
p. 130
[59]las manufacturas del país, más con el ánimo de controlar la balanza de pagos de otorgar garan- tías efectivas a la artesanía, para no hablar de la industria fabril, pues el proyecto de los Regeneradores consistió más bien en de- sarrollar la gran hacienda cafetera. 67 Ibid., p. 48. 134 ECONOMÍA Y NACIÓN Uno podría…
p. 130
16Breve historia de BogotáMarco Forero · 2016 · p. 791 cita
[18]Las nuevas élites de la ciudad distan mucho de aquellas que se concentraban alrededor del chocolate. En síntesis, la sociedad bogotana fue evolucionando a medida que sus hábitos de consumo incorporaban nuevas tendencias y modificaban sus formas de socialización. En 1813, se convidaba a tomar una taza de chocolate, en…
p. 79
17Café y ferrocarriles en Colombia: los trenes santandereanos (1869-1990)Juan Santiago Correa Restrepo · 2012 · p. 161 cita
[19]de Pamplona, Guanentá y el sur de la de García Rovira, con los conservadores. El 12 de abril de 1861 el Estado de Santander se convirtió en el Estado Introducción Soberano de Santander y se trasladó por 25 años la capital de Bu- caramanga a El Socorro. Sólo hasta el decreto del 7 de septiembre de 1886, la primera…
p. 16
18The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 861 cita
[20]to the production of luxury consumer goods. And Bogotá's consumer-goods craftsmen (cobblers, tailors, furni- ture and cabinetmakers, etc.) faced the depressing prospect of increasing importations of fine ready-made clothes and fixtures from England and France. The drastic lowering of the tariff on finished goods in…
p. 86
19El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 278, 2832 citas
[21]social, cuya sociología histórica aún no se ha hecho. Sobre su situación 284 Jíndi Jícídneer Ucnsi políticas, y sobre todo el encono con que combatían a los por el año de 1839, escribía José Eusebio Caro: «Todo en la socie- dad comenzaba a tomar una marcha más arreglada y un aspecto más democrático y uniforme: los…
p. 283
[36]vencedor» 184. Los años comprendidos entre 1850 y 1870, que verán surgir en la Nueva Granada una frondosa literatura política de carácter radical romántico y utópico, están marcados por 184 En Ángel y Rufino J. Cuervo, Vida de Rufino Cuervo y noticias de su época, ed. cit., vol. i, pág. 54. 279 Eí ndicersdita…
p. 278
20Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 17, 2162 citas
[25]es que mucha gente consider ó que la interven ci ó n de las artesanos armados fue ú til para el partido liberal. A partir de ese momento la Sociedad se volvi ó cada d í a m á s un club pol í tico, y hasta cambi ó su nombre de Sociedad de Artesanos por el de Sociedad Democr á tica. Aunque esto la desvi ó de su pri…
p. 216
[60]a pocas operaciones, las ú ltimas, se obviaba en buena medida el obst á culo que presentaba la escasez de capitales y de t é cnica ” 2. Por un corto tiempo, pero el suficiente para adquirir un dina mismo propio, la industria pudo desarrollarse ampliamente en casi todas las regiones del pa í s al amparo de este tipo de…
p. 17
21La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 114, 1222 citas
[27]su autoridad algunos jefes y personeros notables. Principalmente, el impacto de la ideología liberal se re - gistra en la organización social a través de dos asociaciones de tipo secundario, la Sociedad Democrática y la Escuela Republicana, que se convierten en activos disórganos. Las Sociedades Democráticas, en…
p. 114
[43]tra - dicionalista. Evidentemente, a la percepción del peligro revolucionario de subversión de clases, salta todo el grupo dominante, uni- do contra el nuevo «tirano» y «la hez de la sociedad». Con la excusa de restaurar «la democracia y la legalidad» (en lo que se incluía la defensa del derecho de propiedad que vino…
p. 122
22Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 249, 2532 citas
[28]1847 under the Mosquera administration. Provincial chapters of both societies also quickly emerged throughout New Granada. Unlike the Instituto Caldas, however, the Democratic Societies, which first emerged around the push to elect José Hilario López, were primarily organized to foment popular mobilization exclusively…
p. 249
[40]party became the need for a unified defense across provinces and classes against the colonial legacy, one embodied by the opposing political party, the Conservatives. General José María Melo went further and took the call to unite against the Conservative Party to the battlefield. He rallied pop- ular sectors of the…
p. 253
23Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1391 cita
[29]en 1854. Inclusive las mujeres integraron una Sociedad del Niño Jesús. Hasta el presidente López simpatizaba secretamente con la Sociedad Democrática de Artesanos de Bogotá y asistió a una de sus sesiones. Presidencias de López y Obando Sin embargo, fue en la elección del 7 de marzo de 1849, en la cual el Congreso…
p. 139
24Los López en la historia de ColombiaÓscar Alarcón Núñez · 2022 · p. 13, 172 citas
[30]si ninguno la conseguía, el Congreso perfeccionaba la elección entre los tres candidatos que hubieren obtenido la mayoría. Ninguno de los candidatos la logró en las elecciones cantonales. En ellas, José Hilario López llegó a 735 votos; José Joaquín Gori, 384 y Rufino Cuervo, 304, y 279 quedaron repartidos entre…
p. 17
[49]dijo no compartir. Entonces, ya tenía 21 años. Era delgado, ágil y dicharachero. En el relato de su vida, cuenta: “No aprobé tan monstruoso atentado. En 1830 fui entusiasta por la elección del señor Mosquera, y de consiguiente hice por ella todo lo que pude. Por la caída del intruso Urdaneta trabajé, hice varias…
p. 13
25Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de ColombiaRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico); con colaboración de Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Fernán González, Margarita González, Alfredo Iriarte, entre otros · 1988 · p. 48, 54, 573 citas
[32]ya anotadas, se constituia como el aglutinante ideoldgico ante el re- formismo liberal, en el que veia una amenaza no sdlo desde el punto de vista de la economia, sino desde el punto de vista de la critica a la influencia terrenal de la Iglesia. En este sentido, la politica anti- clerical propuesta y llevada a cabo…
p. 48
[38]Album de la Comisién Corografica que representa a un arriero y una tejedora de Vélez. En 1853, las clases populares, junto con los artesanos, se enfrentaron a la élite dirigente, enfrentamiento que desembocaria en el golpe militar del general Melo. A la derecha, tejedor de ruanas, segun una acuarela del Album de la…
p. 54
[46]citado numero de El Artesano, de 22 de octubre de 1854, se daba una explicacion de los principios que guia- ban el movimiento melista, perfectamente contra- puestos a las ideas del general Lopez contenidas en la proclama citada. Decian los melistas: «El general Melo, el Ejército y el Pueblo, han abrazado la causa…
p. 57
26Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 2801 cita
[33]pugna de comerciantes y manufactureros se expresó en las luchas de gólgotas y draconianos. Los pri- meros eran una manifestación política de los intereses económicos de los comerciantes, y los segundos expresaban la defensa igualmente política de los intereses económicos de los manufactureros y artesanos. Por eso, los…
p. 280
27A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 71, 752 citas
[34]letter, you addressed to this news - paper an article that appeared in number 225 on November 26, and in which you make an effort to accredit the selfish and disastrous doctrine advocated by Juan Bautista Say and his entire school, which includes the simple formula of let do; or what is the same: let them steal, let…
p. 71
[61]not see that the bankers, the monopolists, and the large-scale resellers have nothing to do with any - thing sacred other than their interests? That is why they have shouted until they were deaf against the bills of the national bank, the law of public order, and the reform of the customs tariff: a trinity that will…
p. 75
28Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 21, 642 citas
[35]tidos conservador y liberal, y unos afos de agitadas controversias politicas, econdémicas y religiosas, pues se consideraba necesario luchar con denuedo para acabar de manera definitiva con el orden co- lonial. Pero también favorecié la cultura, con la or- ganizacion de la Comisién Corografica, dirigida por el coronel…
p. 21
[39]Gre fare Arana? aba Rey NS La guerra civil de 1854. Se produjo para com- batir la dictadura del general José Maria Melo, en una época de reformas socio-econémicas y cuando los artesanos o «draconianos» querian derogar las medidas librecambistas que beneficiaban a los co- merciantes, con perjuicio de la industria…
p. 64
29Con nombre propioDaniel Samper Pizano · 2017 · p. 4671 cita
[37]hijos reposan en el mismo cementerio de Montparnasse, a tiro de piedra de Cortázar y Dunlop, sintetizó en una frase el sentimiento que cayó sobre los amigos y lectores del escritor argentino al conocer la noticia imposible: «Cuando Julio murió, una parte de nuestro espejo se quebró y todos vimos la noche boca arriba».…
p. 467
30The Work of Recognition: Caribbean Colombia and the Postemancipation Struggle for CitizenshipJason McGraw · 2014 · p. 611 cita
[41]laboring people in the incoming Obando administration, many Conservative and Liberal letrados sought common ground across the partisan divide. To many lettered observers the particular motive for Carmona’s murder, which remained unsolved, mattered less than a “rising popular furor” that no longer shied away from…
p. 61
31Presidentes de Colombia 1810-1990Ignacio Arizmendi Posada · 1989 · p. 881 cita
[42]militares y civiles contra Melo era la legitimi- dad, el imperio de la Constitución y las leyes. En ello había coincidencia general. De ahí que no se desanimaran ante las iniciales derrotas provocadas por las fuerzas melistas, que pronto comenzarían a sentirse golpeadas por el adver- sario. El objetivo final era la…
p. 88
32Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Ensayo introductorioComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 341 cita
[44]gobernaciones y la mayoría de las alcaldías en su contra. Su corto gobierno se caracterizó por su intento de mantener la paz entre los partidos y la aprobación de una nueva constitución. El 21 de mayo de 1853 Obando proclamó la nueva constitución del país, que puso fin a la constitución ministerial de Márquez de 1843.…
p. 34
33Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 230, 2482 citas
[45]Revolución en Ciénaga: Codazzi, 7, 17; Autodefensa, 59. 3. Juicio contra Nieto en la Corte Suprema: ANC, Hojas de servicio, tomo 32, fols. 1.055-1.069; Autodefensa, 2, 42, 43, 53, 63-65. 4. Violencia en Mompox y en Loba: Carta de un liberal, impresa como Los rebeldes de 1851 conspirando en Mompox en 1855, Santa Marta,…
p. 230
[50]puede convertirse en negativo. Porque las antiélites albergan gérmenes contrarrevolucionarios a causa de la implícita incapacidad que tienen de negarse a sí mismas y pasar por alto totalmente su origen de clase. No obs- tante, pueden superar su condición contrarrevolucionaria potencial, como lo hemos visto en nuestros…
p. 248
34The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 1851 cita
[47]Antioquia, many Conservatives and Liberals shared the interpretation that Melo’s coup was a consequence of having placed too much trust in the involvement of popular classes in national politics, as sym- bolized by the Bogotá artisans and with reference to the “highly active and politicised lower classes” of mestizos,…
p. 185
35El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 821 cita
[48]Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…
p. 82
36Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 871 cita
[51]cultural y organizativa como clase dependió del contacto con los artesanos. Estos últimos tampoco deben verse como productos típicos de modernas urbes. En las aldeas medievales o coloniales, ellos cumplían funciones complementarias a las economías agropecuarias circundantes. Es necesario romper la dicotomía entre…
p. 87
37Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 2231 cita
[52]par cualquier persona, independien- temente de su actividad económica, en realidad predominaron los artesanos en su composición. Muchas de ellas fueron promovidas por la Iglesia, y cumplían además funciones de control moral sobre los afiliados. Esto no obs- taba para que el gobierno de regene- ración mirara con recelo…
p. 223
38Diez propuestas para el estudio de la historia reciente de Colombia con énfasis en el conflicto armadoFrancisco Acevedo, Mauricio Bello, Blanca Cepeda, Wencith Guzmán, Jacqueline Mendoza, Nixon Mora, Roque Moreno, William Peña, Jorge Ramírez, Maira Soto, María Cristina Téllez · 2022 · p. 331 cita
[53]Centro Educativo Agualasal 31 Texto 2. Artesanos antes que obreros. En un comienzo, el número de obreros frente a los artesanos era bastante bajo. Por lo tanto, el artesano, un trabajador manual calificado y dueño de su taller o lugar de trabajo, fue el principal encargado de dirigir las luchas y los movimientos…
p. 33
39Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · p. 207, 2122 citas
[54]3. Sociedad de Obreros y Artesanos de Montería, Boceto biográfico sobre la historia del señor Vicente Adamo (Montería, 1920); Víctor Negrete, Origen de las luchas agrarias en Córdoba (Montería, 1981), 75- 76 (Comité Socialista); Centro Popular de Estudios, Lomagrande, ba- luarte del Sinú (Montería, 1972). Entrevistas…
p. 212
[55]que, distinto al toro, arremete y pega con los ojos abiertos". En otros pueblos y ciudades (Cartagena, Barranquilla, Cereté, San Carlos, Neiva) se crearon casi simultáneamente sociedades de obreros y obreras similares a las de Montería en cuyos estatutos se abogaba "por la emancipación de la mujer organizando socieda-…
p. 207
40Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 281 cita
[56]la baja oferta agraria, los precios tendían a subir. Para la época se aducían como causas del atraso de la agricultura las siguientes: la concen- tración de la propiedad del suelo en pocas manos, el ausentismo, la inse- guridad en la vida campestre (por las guerras civiles, las expropiaciones y confiscaciones de…
p. 28
41Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 591 cita
[57]e el manifiesto proteccionismo de N úñe z y la c re ación del Ba nco Nac ional y del papel mone da plantaron la se- milla de la industrialización co mo un p royec to de d esarrollo na - cional autónomo. El grad o de inter vención eco n ómica de la Re ge n erac i ón fue moderado en compara ci ón co n otros modelo s co…
p. 59