Auge exportador y dependencia agraria bajo el radicalismo (1870–1882)
Entre 1870 y 1882 Colombia apostó por un modelo agroexportador —tabaco, quina, algodón, añil y café incipiente— bajo la doctrina librecambista del radicalismo. El colapso del tabaco en 1875 y de la quina en 1882 destruyó la base material del régimen radical y preparó el camino a la Regeneración conservadora.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- 1870–1882
- Dónde
- Ambalema, Tolima, Barranquilla, Honda, Bogotá, Santander, Antioquia, Cúcuta, Sabana de Bogotá, Cauca, Río Magdalena, Bremen (Alemania)
- Protagonistas
- Manuel Murillo Toro, Salvador Camacho Roldán, Aníbal Galindo, Santiago Pérez, Miguel Samper, Aquileo Parra, Rafael Núñez, Tomás Cipriano de Mosquera, Florentino González, Ambrosio López, Firma Montoya y Sáenz, Sociedad Democrática de Artesanos
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- La supresión del monopolio estatal del tabaco hacia 1850 y las reformas liberales de inspiración utilitarista abrieron el sector a firmas privadas como Montoya y Sáenz, desencadenando el primer gran ciclo exportador agrícola.
- La caída del valor relativo del oro colombiano ante la producción californiana y australiana desde 1848 forzó a la clase mercantil a buscar nuevas fuentes de divisas en productos agrícolas de exportación.
- La doctrina librecambista practicada casi sin interrupción entre 1853 y 1870 orientó la economía hacia la exportación de materias primas y la importación de manufacturas, desestimulando la industria interna.
- La demanda europea de tabaco, quina, algodón y añil durante la segunda mitad del siglo XIX ofreció ventanas de mercado que los comerciantes colombianos aprovecharon de forma especulativa y sin diversificación productiva.
- Los altísimos costos de transporte interno —fletes de mula entre 22 y 60 centavos por tonelada-kilómetro frente a 1,25 centavos en Estados Unidos— limitaron estructuralmente la competitividad de los productos colombianos en los mercados mundiales.
Consecuencias
- El colapso del tabaco desde 1875 y de la quina desde 1882 minó fatalmente la base material, la fuerza política y la influencia ideológica del liberalismo radical, facilitando la restauración conservadora de 1885–1886 conocida como la Regeneración.
- Los empresarios tabacaleros de Ambalema reconvirtieron sus plantaciones en dehesas de ganado, cultivos de caña o café, o fincas de recreo, y se lanzaron a explotar baldíos para extraer quina, añil y caucho, sin generar acumulación industrial.
- El artesanado urbano —sastres, zapateros, ebanistas— sufrió una pauperización sostenida: en 1880 más de mil habitantes de Medellín vagaban sin techo ni alimentación regular, reflejo del desclasamiento provocado por las importaciones europeas y la política librecambista.
- Colombia quedó habitualmente en el séptimo u octavo lugar entre las economías latinoamericanas en comercio exterior a finales de los años setenta, evidenciando el fracaso relativo del ciclo agroexportador para insertar competitivamente al país en el mercado mundial.
- El Banco de Londres, México y Surámerica, establecido en 1846, se liquidó en 1869 arrastrado por la crisis de las exportaciones tabacaleras, evidenciando el impacto sistémico del ciclo sobre las instituciones financieras.
- El café, todavía secundario en los años setenta, comenzó a consolidarse como cultivo de exportación en regiones como el norte del Tolima, sentando las bases de la futura economía cafetera colombiana del siglo XX.
La clave interpretativa
Por qué importa
El ciclo agroexportador de 1870–1882 es el laboratorio más claro de las contradicciones del liberalismo radical colombiano: demostró que la doctrina de las ventajas comparativas, aplicada sin infraestructura, sin diversificación y sin protección al trabajo artesanal, producía dependencia y fragilidad en lugar de modernización. El colapso simultáneo del tabaco y la quina no fue un accidente externo sino el resultado previsible de un modelo que apostó todo a productos extractivos de ciclo corto en mercados volátiles, y su derrumbe arrastró consigo no solo una economía sino un régimen político entero, abriendo paso a la Regeneración y a décadas de hegemonía conservadora.
Desarrollo histórico
La historia completa
Auge exportador y dependencia agraria bajo el radicalismo (1870-1882)
Entre 1870 y 1882 Colombia vivió el ciclo económico más ambicioso del siglo XIX y también el más frágil. La élite radical, en el poder desde la Constitución de 1863, apostó a que la exportación de productos agrícolas —tabaco de Ambalema, quinas silvestres de las cordilleras, algodón costeño, añil y un café todavía incipiente— sacaría al país del ensimismamiento minero colonial y lo engancharía al mercado atlántico. La apuesta funcionó a medias y por poco tiempo: hacia 1875 el tabaco se derrumbó en el mercado de Bremen, hacia 1882 la quina siguió el mismo camino, y con ellos se hundieron los cimientos materiales del propio radicalismo. Lo que quedó no fue una economía moderna sino un país todavía séptimo u octavo en el ranking exportador latinoamericano, un artesanado urbano en franca descomposición, un mercado interno fragmentado por aduanas entre estados soberanos y un capital comercial concentrado que había preferido apropiarse de ganancias extraordinarias antes que sembrar industria. En doce años se consumió una ilusión y se preparó, sin quererlo, la Regeneración.
El país que heredó el radicalismo
Hasta mediados del siglo XIX el oro había sido prácticamente el único producto que Colombia colocaba en el mercado mundial. Su alto valor por unidad de peso permitía sortear la miseria de los caminos: se podía sacar por trocha de mula desde Antioquia o el Cauca sin que el flete lo devorara. Esa comodidad tuvo, sin embargo, un costo. Las bonanzas mineras coloniales habían desestimulado el cultivo de otros productos para el intercambio exterior, dejando al país sin la infraestructura ni la tradición mercantil que otras economías latinoamericanas —Brasil con su azúcar, Argentina con sus cueros— sí habían acumulado.
El cambio empezó a mediados de siglo. La supresión del estanco del tabaco hacia 1850, en el marco de las reformas liberales de inspiración utilitarista impulsadas por Florentino González desde el ministerio de Hacienda de Tomás Cipriano de Mosquera, coincidió con un movimiento telúrico en el mercado mundial del oro: los descubrimientos californianos de 1848 y australianos de 1851 hundieron el valor relativo del oro colombiano y forzaron a los comerciantes del interior a buscar nuevas fuentes de divisas. La clase mercantil neogranadina —los hermanos Samper entre los más visibles— vinculó entonces sus capitales al tabaco. En 1852 el gobierno cedió el monopolio productivo del tabaco en Ambalema a Francisco Montoya, un antioqueño considerado el mayor y más estable capitalista del país, cuya firma Montoya y Sáenz, conectada con una compañía inglesa, se apoderó del área más productiva.
Cuando los radicales tomaron el mando efectivo del país en la década de 1860, el andamiaje ya estaba montado: un sistema tributario nacional heredado de las leyes de 1850 y 1851 que se mantendría hasta los años ochenta; una política librecambista practicada casi sin interrupción desde 1853; y tres firmas privadas repartiéndose el negocio del tabaco. Sobre ese piso los radicales edificaron su proyecto, convencidos de que la vinculación al mercado atlántico era la única puerta hacia la civilización. Manuel Murillo Toro, Salvador Camacho Roldán, Aníbal Galindo, Santiago Pérez y Miguel Samper —el principal economista político liberal del país— compartían el diagnóstico: Colombia debía ofrecer a Europa materias primas y abrir la puerta a sus manufacturas, porque los granadinos no podían sostener la competencia industrial con europeos y norteamericanos. La doctrina de las ventajas comparativas se convirtió en catecismo.
La geografía del ciclo exportador
El auge no fue un fenómeno nacional homogéneo sino un mosaico de bonanzas regionales, cada una con su producto, su firma dominante y su ventana de mercado. El tabaco tuvo su capital en Ambalema, en el Estado del Tolima, donde las haciendas tabacaleras dominaron el paisaje hasta mediados de los años setenta. Carmen de Bolívar, en la Costa Atlántica, y Palmira, en el Cauca, completaron el triángulo productor. La producción se despachaba por el Magdalena hacia Barranquilla y de allí a Bremen, que sustituyó a Londres como puerto redistribuidor hacia los consumidores europeos.
La quina —corteza silvestre cuya sal, la quinina, era el único febrífugo eficaz contra la malaria en un mundo colonial donde el paludismo mataba imperios— tuvo un primer auge a finales de los años cincuenta, un descenso abrupto y una segunda vida durante los setenta. Su geografía fue la de las cordilleras: la Provincia de Soto en Santander se convirtió en uno de los grandes centros extractivos. En 1881, en el momento culminante, las 6.454 cargas exportadas desde Soto estaban concentradas en manos de un puñado de casas: José María Valenzuela controlaba el 38,1%, M. Cortissoz & Cía. el 26,9% y el registro conjunto de Lengerke & Lorent el 16,7%. Entre las tres sumaban más del 81% de la exportación provincial. La quina llegó a valer, tonelada por tonelada, entre dos y tres veces lo que costaba el café: era el producto de mayor rentabilidad relativa del ciclo, y también el más efímero, porque su carácter silvestre y extractivo condenaba a los bosques al agotamiento.
El algodón fue el episodio más claramente coyuntural. Sus exportaciones se dispararon durante la Guerra de Secesión estadounidense (1861-1865), cuando el bloqueo del Sur confederado dejó a las hilanderías inglesas hambrientas de fibra, y decayeron tan pronto como Estados Unidos volvió al mercado. Concentrado en unos pocos municipios del Estado de Bolívar, el cultivo pasó de unas 3.800 hectáreas entre 1866 y 1870 a apenas 1.600 hacia finales de la década siguiente. Fue el ejemplo más nítido del carácter especulativo del modelo: los negociantes locales no habían plantado algodón para construir una industria textil, sino para aprovechar un desequilibrio momentáneo en el mercado mundial.
El añil corrió una suerte parecida. Salvador Camacho Roldán llegó a proponer en 1871 la fundación de un establecimiento de añil en gran escala, señal de que al menos algunos actores consideraban el tinte natural un cultivo con futuro. La aparición de los colorantes sintéticos alemanes en las décadas siguientes clausuraría la posibilidad.
Y en la trastienda del ciclo, casi invisible durante los años setenta, crecía el café. En Líbano, al norte del Tolima, bajo el liderazgo de Aquileo Parra —patrón espiritual y físico del pueblo antes de llegar a la presidencia en 1876—, comenzó a comienzos de la década de 1870 el primer cultivo metódico del grano. Los municipios antioqueños del norte tolimense (Herveo, Fresno, el propio Líbano) desarrollaron una peculiaridad que los distinguía del resto de Antioquia y del país: economías de exportación cafetera con tenencias de tierra de tamaño moderado, donde el latifundio era la excepción. Esa estructura, ligada a la forma en que los colonos antioqueños fundaron sus asentamientos, sería la matriz de lo que después se llamaría la Colombia cafetera.
El librecambio en acción
El programa arancelario radical no fue una improvisación. Descendía en línea directa de la rebaja de 1847 impulsada por Florentino González y se ejecutó casi sin interrupciones entre 1853 y 1870. Aníbal Galindo y Miguel Samper fueron sus articuladores teóricos más rigurosos. Samper defendió el laissez-faire con una convicción que llegó a lo provocador: propuso que sería preferible asignar a cada artesano un pago de mil pesos anuales antes que imponer aranceles proteccionistas, porque el proteccionismo era, argumentaba, antieconómico y contrario a la libertad del consumidor.
La coherencia doctrinal, sin embargo, tuvo sus grietas. El propio Samper reconocía que en política una aplicación literal del laissez-faire equivaldría a la negación del orden, y admitía la necesidad del Estado como fuerza superior para armonizar intereses. Manuel Murillo Toro esbozó incluso un ligero movimiento proteccionista que matizaba la imagen doctrinariamente uniforme del partido. Y conviene recordar —aunque para los años setenta la memoria del hecho ya se había vuelto incómoda— que los padres del conservatismo colombiano, Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro, también habían defendido el librecambio con entusiasmo hasta 1848, cuando el conservatismo empezó a distanciarse al rechazar su extensión a todos los ámbitos de la vida social.
Para la década de los setenta la doctrina era ya casi un dogma de Estado, y el aumento de los ingresos aduaneros estimulado por el auge exportador de 1850-1875 permitió al Gobierno central recuperar, hacia los años sesenta, los niveles de ingresos brutos de los años cuarenta. El librecambio, además, cumplía una función política: al abaratar las importaciones europeas satisfacía a la élite comercial y a los consumidores urbanos, y al fomentar las exportaciones alimentaba a los productores agrarios que sostenían al partido.
Lo que no cumplía era la promesa de vincular a Colombia establemente al mercado mundial. A finales de los años setenta el país ocupaba habitualmente el séptimo u octavo lugar entre las economías latinoamericanas en comercio exterior, muy lejos de Brasil, Argentina o Chile. La escasez de capitales, las técnicas rudimentarias y, sobre todo, los altos costos de transporte limitaban la competitividad de cualquier producto colombiano en Europa. La ideología suponía que el mercado corregiría los defectos; la geografía dictaminaba otra cosa.
El artesanado en la picota
La contracara del librecambio fue el hundimiento sostenido del artesanado urbano. Los sastres, zapateros y ebanistas de Bogotá que hacia 1839 habían comenzado a prosperar y a consumir sus propios productos vieron cómo la rebaja arancelaria de 1847 abrió las puertas a la ropa confeccionada y a los muebles finos de Inglaterra y Francia. La respuesta fue inmediata: en octubre de 1847, apenas cuatro meses después de las medidas de Florentino González, se organizó en Bogotá la Sociedad de Artesanos con el propósito de defender los oficios y demandar protección aduanera. La organización derivó con el tiempo hacia funciones de club político y se transformó en la Sociedad Democrática de Artesanos, dirigida por Ambrosio López.
El conflicto arancelario enardeció los ánimos partidistas durante los primeros años cincuenta y culminó en 1854, cuando la Sociedad Democrática de Artesanos, en oposición al gobierno de José María Obando y a la reducción de tarifas impulsada por los radicales, respaldó el exitoso golpe militar del general José María Melo. El golpe fue derrotado meses después por una coalición civil y militar, y con su derrota se selló la suerte política del artesanado como fuerza organizada. En adelante los artesanos serían un actor sin poder de veto: se les podía escuchar, ignorar o compadecer, pero no negociar con ellos.
Los años setenta agravaron cuanto no había arreglado el golpe. La navegación a vapor en el Magdalena, consolidada desde 1850, había desplazado a los bogueros de champanes, un oficio artesanal fluvial de siglos. Las importaciones textiles y de bienes de consumo europeas crecían al ritmo del auge exportador —al fin y al cabo, las divisas del tabaco y la quina se gastaban en manufacturas importadas—. Y las mejoras técnicas en la producción extranjera hacían que la brecha de precios entre lo artesanal colombiano y lo industrial europeo se ampliara año tras año. En 1880 se reportó en Medellín, uno de los viejos centros artesanales, que más de mil de sus treinta y siete mil habitantes vagaban por las calles sin techo ni alimentación regular. La pauperización y el miedo al desclasamiento habían dejado de ser un rumor.
La respuesta del radicalismo fue la de Samper: mejor un subsidio nominal que un arancel real. En la práctica no hubo ni lo uno ni lo otro. La doctrina de las ventajas comparativas exigía que Colombia produjera lo que sabía producir —tabaco, quina, café— y comprara lo demás. El artesanado, en esa ecuación, era simplemente un factor de producción mal asignado que debía reasignarse por sí solo. Que no hubiera hacia dónde reasignarse, en un país sin industria y con un mercado interno estrecho, era un problema que la doctrina no contemplaba.
Los ríos y las mulas
El cuello de botella físico del modelo estaba en el transporte. La arteria principal era el río Magdalena, que unía el interior andino con el Caribe y, a través de Barranquilla, con el mundo. Antes de 1850 la navegación a vapor había fracasado repetidas veces por una combinación de razones políticas, dificultades técnicas propias del río y volumen insuficiente de carga. Fue la aparición de las exportaciones agrarias —tabaco sobre todo, luego quinas, café, algodón, maderas— la que generó la carga de retorno necesaria para hacer el negocio viable. El tráfico de bajada por el Magdalena habría pasado de unas 12.000 cargas anuales calculadas por Elbers en 1827 a cerca de 65.000 hacia mediados del siglo, la mayor parte del aumento concentrada en los veinte años posteriores a 1850.
Pero el Magdalena era sólo un tramo. Del río hacia el interior, la carga viajaba a lomo de mula por caminos que apenas merecían el nombre. El eje Honda-Bogotá, el camino del Carare, la ruta Barrancabermeja-Socorro, la trocha de Puerto Nacional a Ocaña: por allí pasaba la conexión de las regiones productoras del interior con el mundo, y por allí se decidía la competitividad de cada producto en Nueva York o Bremen. Los fletes de mula oscilaban entre 22 y 34 centavos por tonelada-kilómetro en verano, y se duplicaban a 40-60 centavos en épocas de lluvia o guerra civil. En Estados Unidos, en los mismos años, canales y ferrocarriles lograban cerca de 1,25 centavos por tonelada-kilómetro. La diferencia era de veinte veces. En épocas de crudo invierno, además, los propietarios de recuas simplemente se negaban a aceptar carga por el riesgo para los animales: el país quedaba, en la práctica, incomunicado durante semanas.
El efecto sobre el café fue devastador antes incluso de que el café importara. En 1867 el flete de Cúcuta a Maracaibo equivalía al 15% del precio del grano en Nueva York. En 1878 el costo de transportar café de Bucaramanga a Barranquilla había subido al 24%. Casi una cuarta parte del precio final se la comía el camino. Comparado con la quina —que valía dos o tres veces más por tonelada— o con el tabaco de Carmen de Bolívar —que salía por la costa sin cruzar la cordillera—, el café santandereano y tolimense arrancaba en desventaja estructural. Que aun así lograra imponerse en las décadas siguientes dice más sobre la desaparición de sus competidores que sobre sus ventajas propias.
Ahí estaba, quizás, el defecto original del modelo. Aunque el librecambio permitía importar barato, ningún producto agrario colombiano podía sostener competitividad exportadora duradera mientras los costos internos de transporte fueran veinte veces los del competidor. La doctrina arancelaria fue el debate visible; la ausencia de ferrocarriles fue el determinante silencioso.
Los negociantes y su lógica
El capital que financió el ciclo estuvo en manos de un grupo reducido y concentrado. Los antioqueños ocuparon un papel destacado: controlaban el comercio del café y el transporte por el río Magdalena, y entre 1820 y 1870 Medellín funcionó como el banquero de Bogotá. La firma Montoya y Sáenz dominó Ambalema; los hermanos Samper vincularon capitales al tabaco; los alemanes se instalaron en Barranquilla y en los Santanderes, donde vendían más barato que sus competidores. El comercio de importación quedó en gran parte en manos colombianas, sin que se distinguiera un grupo fuerte de comerciantes ingleses.
La lógica de estos negociantes fue coherente y, desde el punto de vista de sus intereses, racional: apropiarse de ganancias extraordinarias asociadas a la escasez relativa en mercados mundiales en desequilibrio, en lugar de construir sectores de exportación estables. Cuando el desequilibrio se corregía —cuando el Sur estadounidense volvía al mercado del algodón, cuando Bremen encontraba tabaco de mejor calidad, cuando la quinina sintética empezaba a asomar— los capitales se retiraban del cultivo y se reinvertían en el siguiente boom. Los empresarios tabacaleros de Ambalema, tras la caída del tabaco, reconvirtieron sus plantaciones en dehesas de ganado, cultivos de caña o café, o fincas de recreo, y se lanzaron a explotar baldíos para extraer quina, añil y caucho. La agricultura de exportación se comportaba como una economía minera: se explotaba el filón hasta agotarlo y se buscaba el siguiente.
La élite comercial santandereana diversificó su capital en propiedad raíz urbana, infraestructura vial y sector financiero, pero no realizó inversiones industriales significativas, a pesar de que los antecedentes históricos señalaban posibilidades en torno a la producción de tejidos de algodón y el cultivo del cacao. La desarticulación y estrechez de los mercados locales desalentaba cualquier apuesta manufacturera de largo plazo. El comercio exterior se financiaba mediante letras de cambio en libras o francos pagaderas a 90 días, y los bancos —cuando existían— se limitaban a negociarlas. La ausencia de un mercado de capitales robusto obligaba a recurrir a inversión extranjera parcial —pequeños empresarios foráneos con respaldo de especuladores— para financiar cualquier proyecto de infraestructura.
El costo sistémico de esta lógica se hizo visible en 1869, cuando el Banco de Londres, México y Surámerica, establecido en 1846, se liquidó arrastrado por la crisis de las exportaciones tabacaleras. Que un banco británico con operaciones en tres regiones del continente cayera por el destino del tabaco de Ambalema medía la exposición del sistema financiero al ciclo agrario y anticipaba lo que vendría en el resto de la década.
El derrumbe
Hacia 1870 el tabaco colombiano era considerado en Bremen un producto de tercera. Las razones eran técnicas —deterioro de la calidad del cultivo, procesos de curado insuficientes— pero tenían raíces socioeconómicas: los comerciantes que dominaban el negocio no reinvertían en mejoras productivas porque su horizonte era el de la ganancia extraordinaria, no el de la competitividad sostenida. Bremen empezó a cerrar compras hacia 1870; el colapso definitivo llegó con la caída de precios de 1875. La firma de mayor peso, Montoya y Sáenz, se desarmó junto con las demás casas del sector. Colombia siguió exportando tabaco en volúmenes menores durante décadas, pero la industria de exportación a gran escala había terminado.
La quina alargó la ilusión durante siete años más. Su segundo auge, en la década de 1870, coincidió con la caída del tabaco y permitió a los mismos comerciantes —los que se lanzaron a explotar baldíos— transferir capital y trabajo hacia la nueva bonanza. En 1881 la Provincia de Soto exportaba más de seis mil cargas al año. Un año después el ciclo se cerró: la quina cinchona empezó a cultivarse sistemáticamente en Java bajo tutela holandesa, con calidad superior y precios que Colombia no podía igualar, y hacia 1882 la extracción silvestre colombiana perdió su mercado. En dos ciclos consecutivos, el país había visto derrumbarse a sus dos principales motores agrarios de exportación.
El impacto político fue devastador. El colapso de la agricultura de exportación minó fatalmente la base material, la fuerza política y la influencia ideológica del liberalismo radical. Los ingresos aduaneros del Gobierno central, que habían crecido con el auge, se contrajeron. Las rivalidades entre estados soberanos durante los años setenta habían llevado, además, a implantar aduanas internas que frenaban el comercio interior, debilitando tanto la unidad política como el mercado nacional. La pérdida de seguridad de la vida y la propiedad derivada de la inestabilidad del sistema federal se convirtió en munición del programa de Rafael Núñez, que desde 1880 empezó a articular un discurso de retorno a la autoridad y fortalecimiento del Gobierno central. El relevo de los radicales en 1880 y la restauración conservadora que se consolidaría entre 1885 y 1886 no fueron sólo hechos políticos: fueron el corolario del derrumbe económico.
Causas y responsabilidades
El fracaso del modelo tuvo causas estructurales y causas contingentes, y confundirlas empobrece el balance. Las estructurales fueron dos, y de peso decisivo. La primera, la infraestructura de transporte: mientras el flete interno absorbiera hasta el 24% del precio del café en el puerto de destino, ningún producto agrario colombiano —con la excepción del oro y quizás de la quina en su pico de precios— podía sostener competitividad exportadora duradera. La segunda, la naturaleza extractiva y especulativa de los mercados aprovechados: quina silvestre, algodón bajo bloqueo confederado, tabaco en un nicho europeo antes de que Java madurara. Ninguno de esos nichos podía durar, y ninguno de ellos exigía —ni por tanto generaba— acumulación de capital fijo, tecnología o mano de obra calificada.
Las causas contingentes tienen nombres y decisiones. La élite radical eligió, entre 1853 y 1875, no proteger al artesanado y no invertir sistemáticamente en infraestructura de transporte. El federalismo constitucional de 1863 permitió las aduanas internas que fragmentaron el mercado nacional. Los negociantes eligieron, ante cada bonanza, la ganancia rápida antes que la reinversión productiva. Miguel Samper prefería un subsidio nominal a un arancel real; Aquileo Parra sembraba café en Líbano mientras el país seguía comprando telas inglesas; Manuel Murillo Toro esbozaba un ligero proteccionismo sin llevarlo a la práctica. Cada una de esas decisiones fue individualmente defendible dentro de la doctrina; en conjunto compusieron un modelo sin amortiguadores.
Que el cuello de botella físico fuera el transporte no exonera a la doctrina arancelaria, porque el librecambio activo eligió que los recursos fiscales se gastaran en administración y en guerra civil en lugar de en ferrocarriles y caminos. Y que las bonanzas fueran efímeras no absuelve a los negociantes que optaron por perseguirlas en cadena en lugar de asentarse en alguna. La estructura restringía las opciones; los agentes eligieron entre las que había.
Lo que dejó y lo que no
El ciclo exportador radical no fue estéril, aunque su fracaso fue mayúsculo. Dejó, contra su propia lógica, el embrión del café: los cultivos metódicos de Líbano en el Tolima, los pequeños y medianos propietarios de la colonización antioqueña, las vías de mulas que buscaban el Magdalena y que serían las trazas de los futuros ferrocarriles. Entre 1870 y 1910 las exportaciones de café se quintuplicaron, aunque la verdadera expansión se concentró después de 1885. Para 1920 el café representaría aproximadamente el 70% de los ingresos por exportaciones del país. La consolidación cafetera fue, en muchos sentidos, la construcción, sobre otras bases sociales y geográficas, de lo que el ciclo del tabaco no supo hacer: un sector exportador con estructura de propiedad estable y arraigo territorial.
Dejó también, en negativo, el diagnóstico que la Regeneración usaría para justificarse. El caos monetario, la fragmentación del mercado interno, la debilidad del Gobierno central, la pauperización del artesanado y la caída de los ingresos aduaneros fueron los argumentos con los que Núñez y sus aliados desmontaron el edificio radical entre 1880 y 1886. En ese sentido, el auge exportador de los setenta preparó su propia derrota política.
Lo que no dejó fue una industria. La acumulación de capital derivada del ciclo benefició a un grupo reducido de comerciantes —los antioqueños con papel destacado, los alemanes de Barranquilla, las casas santandereanas— que prefirió la propiedad raíz, el sector financiero y las siguientes bonanzas antes que la manufactura. Cuando en las primeras décadas del siglo XX empezó a haber industria textil en Medellín, sus orígenes tuvieron menos que ver con la memoria del tabaco de Ambalema que con la geografía específica de la colonización antioqueña y con el capital cafetero acumulado en las décadas posteriores.
Por qué sigue pesando
El balance del radicalismo económico importa hoy porque en él se decidieron cosas que Colombia no ha vuelto a resolver. Se decidió, primero, la primacía del sector exportador sobre la protección del mercado interno, una jerarquía que reaparece cada vez que el país discute su política comercial. Se decidió, segundo, que la modernización pasaría por engancharse a la demanda externa antes que por integrar el territorio nacional, y ese cálculo —hacer economía por los bordes y no por el centro— sigue marcando la relación entre las regiones y el país. Se decidió, tercero, que el capital comercial podía escoger legítimamente la ganancia extraordinaria antes que la inversión productiva, y esa cultura empresarial, forjada en las bonanzas del tabaco y la quina, ha sobrevivido en ciclos posteriores.
Se aprendió, además, algo que las élites tardaron generaciones en asimilar: sin infraestructura de transporte no hay ventaja comparativa que valga. Los fletes de mula del interior a Barranquilla explicaron el fracaso del tabaco y de la quina más elocuentemente que cualquier tratado de economía política. La era del ferrocarril, que empezaría a llegar en las décadas siguientes, fue en buena medida la respuesta tardía a las lecciones no aprendidas del ciclo radical.
Y quedó, por último, la sombra larga del artesanado derrotado. Los sastres y zapateros de Bogotá que fundaron la Sociedad de Artesanos en octubre de 1847, los mil desclasados que en 1880 vagaban por las calles de Medellín, los bogueros de champanes desplazados por el vapor: en ellos se prefiguraba una pregunta que Colombia no ha terminado de responder sobre quién paga los costos de la modernización y quién decide en qué términos se moderniza el país. La respuesta del radicalismo —que los pagara el más débil y que decidiera el más apto— tuvo su lógica y su costo. En 1882, cuando la quina siguió al tabaco al fondo del mar, el país descubrió que la lógica había sido más corta que el costo.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 318, 324, 351, 3784 citas
[1]mercados del mundo”. Francisco Javier Cisneros, Memoria sobre la construcción de un ferrocarril de Puerto Berrío a Barbosa (Estado de Antioquia) (Nueva York, Imprenta y Librería de N. Ponce de León, 1880), p. 41. 282 Ver sobre esto último Luis Eduardo Nieto Arteta, El café en la sociedad colombiana (Breviarios de…p. 318
[3]y regiones aledañas, en el Carmen de Bolívar y en Palmira, fueron habilitadas para su cultivo. El desarrollo de la producción de tabaco con destino a la exportación debe explicarse en condiciones históricas muy concretas. Precisamente en la década del cincuenta, la rica y gran producción de oro de California y…p. 324
[4]562.638 112.528 1.73 1861-1865 562.638 112.528 1.89 1866-1870 562.638 112.528 1.80 1871-1875 562.640 112.528 1.99 1876-1880 902.663 180.533 3.19 1881-1885 874.817 174.817 3.52 1886-1890 751.265 150.253 2.74 1891-1895 755.730 151.146 1.93 1896-1900 465.629 93.126 0.75 1901-1905 609.853 121.971 0.78 1906-1910 746.118…p. 351
[59]a los gustos de ciertas clases que las manufacturas les podían hacer competencia. El mercado era además muy reducido por lo bajo de los ingresos de la población, y el aumento que de estos se logró con la exportación apareció cuando ya los experimentos industriales habían fracasado. La empresa de navegación a vapor de…p. 378
02¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 591 cita
[2]modernización del sistema productivo. La 115 ¿Otra historia de Colombia? extracción de oro fue importante hasta 1 860, y luego fue desplazada por el tabaco, que venía en auge desde la adopción del librecambio y que tuvo a la población de Ambalema como su epicentro. Incluso productos de extracción silvestre como la…p. 59
03Historia de Colombia. La Nueva Granada y los Estados Unidos de Colombia IIJavier Ocampo López, Marco Palacios, Germán Arciniegas, Gonzalo Hernández de Alba y otros (obra colectiva) · p. 83, 872 citas
[5]como el mazamorreo, 0 con otras mas avan- zadas, como las empleadas en El Zancudo. El tabaco, 1850-1875 Las inversiones antioquefias, a través de Mon- toya y Saenz y de otros capitalistas, fueron decisivas en la reactivacién de la colonia Ambalema como primer productor de tabaco en las condiciones de la gradual…p. 87
[63]1870-1920, Santa Marta sera un puerto insig- nificante, excepto en lo que respecta a las expor- taciones bananeras. El desarrollo del crédito moderno El otro cuello de botella del comercio exterior colombiano fue la virtual inexistencia de un sistema bancario moderno. Después de 1860 aparecen bancos comerciales…p. 83
04Los trabajadores en la historia latinoamericana. Estudios comparativos de Chile, Argentina, Venezuela y ColombiaCharles Bergquist · 1988 · p. 3511 cita
[6]El valor de las exporta ciones de tabaco, producidas en un' pequeño enclave del Magdalena Medio, aumentó rápidamente hasta promediar entre dos y tres millones de pesos oro entre 1850 y 1875. Pero el colapso de la economía exporta· dora de tabaco, a partir de la última fecha, simultáneamente con la calda de la demanda…p. 351
05Historia económica de ColombiaJosé Antonio Ocampo Gaviria (compilador), Germán Colmenares, Jaime Jaramillo Uribe, Hermes Tovar Pinzón, Jorge Orlando Melo González, Jesús Antonio Bejarano Ávila, Joaquín Bernal Ramírez, Mauricio Avella Gómez, María Errázuriz Cox, Carmen Astrid Romero Baquero · 2017 · p. 246, 2592 citas
[7]en 1899, el comercio exterior del país se sumió al cerrar el siglo en una crisis profunda. En términos globales, y no obstante la pérdida de dinamismo de los últimos años del siglo, el período 1850- 99 fue de expansión exportadora. A pesar de que los metales preciosos perdieron importancia dentro del conjunto de…p. 246
[10]1895 son de presupuestos aprobados; en los demás casos se trata de ingresos reales. FUENTE: Memorias de Hacienda, 1871-74; Pérez, op. cit.; DANE, Boletín Mensual de Estadística, Nos. 257-58, Bogotá, diciembre 1972 y enero 1973. La era de los radicales En general el sistema tributario surgido de las leyes de 1850 y…p. 259
06Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 129, 154, 1743 citas
[8]sacar más ventajas. Los granadinos no pueden sostener en las manufac- turas la concurrencia de los europeos y de los americanos del Norte y las disposiciones que puedan inducirlos a dedicarse a la industria fabril[... ] Debemos ofrecerle a Europa las primeras materias y abrir la puerta a sus manufacturas para…p. 154
[17]y propensiones del consumo como de los esfuerzos políticos del gobierno para obligar a los comerciantes a acatar medidas encaminadas a buscar un equilibrio externo. Durante más de diez años no surgió un apoyo firme a esta acción; el hecho tal vez constituye una prueba suficiente del poder económico y político ejercido…p. 174
[32]por una reducción más pausada de las tarifas; además, consideraban al arancel una fuen- te de ingresos estatales y no una herramienta de protección. Por otra parte, los conservadores, quienes comenzaron a actuar como partido solo hacia 1848, se oponían en general a un sistema de tarifas elevadas. El problema del…p. 129
07Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945Mauricio Archila Neira · 1992 · p. 47, 872 citas
[9]de Independencia, influida por la ideología utilitarista, presionaba un ambicioso programa de reformas tendiente a vincular la economía colombiana al mercado mundial. Entre las reformas propuestas descollaban la supresión de algunos monopolios estatales --siendo el del tabaco el más importante--, la adopción formal…p. 47
[40]cultural y organizativa como clase dependió del contacto con los artesanos. Estos últimos tampoco deben verse como productos típicos de modernas urbes. En las aldeas medievales o coloniales, ellos cumplían funciones complementarias a las economías agropecuarias circundantes. Es necesario romper la dicotomía entre…p. 87
08El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 91, 109, 1333 citas
[11]ellos, los campesinos. EL COMERCIO EXTERNO Y EL DINAMISMO REGIONAL Por supuesto que una crisis prolongada de las exportaciones contribuye a dislocar la vida cotidiana y a desorganizar las pautas sociales de una región muy especializada en producir para el mercado externo. Es la historia de muchas comarcas productoras…p. 109
[12]89 medio más que cualquier otro durante el primer ciclo de expansión. Adi- cionalmente, sin las exportaciones de oro que fueron las más constantes en la segunda mitad del siglo, difícilmente hubiera existido un ciclo cafetero: el valor de las exportaciones de oro (incluido el oro amonedado) sólo es sobrepasado por las…p. 91
[46]propone que el ciclo de precios internacionales, la dispo- nibilidad de mano de obra para los requerimientos iniciales de la expansión, las condiciones ecológicas del país y la existencia de una infraestructura de transportes mínima que se había consolidado en la era precafetera, ex- plican mucho más el ascenso y…p. 133
09Breve historia económica de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 2017 · p. 99, 1142 citas
[13]por habitante es menor que el de 1800 calculado por nosotros en 27. 5 pesos. Para el mismo 1846 el cálculo nuestro es de 25 pesos plata por habitante. El crecimiento económico nos arroja el 1, 2 % anual, infe- rior al de población que fuera de 1, 6 % anual. Fue una fase en la cual cayeron sustancialmente los impuestos…p. 99
[44]central de intervenir en la política de cada estado soberano en la década de los setenta, y la de unos estados intentando mani- pular la de los vecinos, trajo consigo un resquebrajamiento no sólo de la unidad política sino también del mercado interior, porque las rivalidades llevaron a implantar adua- nas que frenaban…p. 114
10Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · p. 2161 cita
[14]de 1848). Claro que ya se venía explotando por parti- culares (Montoya, Sáenz y Cía. conectada con una compañía inglesa) y su fomento había crecido en la región de Ambalema y Alto Magdalena (Luis F. Sierra, E l tabaco en la economía colombiana d e l siglo XIX, Bogotá, 1971, 42). El tabaco bajaba en barcos por el…p. 216
11Coffee in Colombia, 1850-1970: An Economic, Social and Political HistoryMarco Palacios · 1980 · p. 20, 242 citas
[15]international advantage. But the geographical location of the centres of production still required social capital investments (for example 4 Coffee in Colombia, 1850-1970 in transport) before their products could become competitive. The problem was that the capital was not available locally. Partial solutions to this…p. 20
[21]a producing region opened the way for the rise of Carmen de Bolivar, which from then on took the lead in tobacco production for local consumption. The dynamism of the local economies contrasts with the cyclical nature of the export economy. The case of cotton production and its effects on the Santander economy helps…p. 24
12La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1351 cita
[16]m po a los colinos del tabaco. Fundan también en el cercano puerto de Ambalema una gran factoría, en la que se prepara el producto para la exportación (Díaz, 1889, II, cap. XX). Ya por el río corrían los primeros vapores de rueda traídos desde los Estados Unidos de América por Juan B. Elbers. Pero todo esto, en…p. 135
13Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 1262 citas
[18]época tam- bién dieron al traste, ya fuera la casa de cambios de Landínez o el Banco de Londres, México y Surámerica. La Casa Landínez quebró en 1841 y dejó arruinada a una parte considerable de los rentistas santafereños, desvalorizando con especulaciones un pe- queño capital, si puede llamarse así a las rentas y…p. 126
[19]época tam- bién dieron al traste, ya fuera la casa de cambios de Landínez o el Banco de Londres, México y Surámerica. La Casa Landínez quebró en 1841 y dejó arruinada a una parte considerable de los rentistas santafereños, desvalorizando con especulaciones un pe- queño capital, si puede llamarse así a las rentas y…p. 126
14El café en ColombiaMarco Palacios · 2002 · p. 68, 82, 883 citas
[20]exportaciones aumentan desde cero durante los años de la guerra civil americana (1861-1865), caen un poco después de que ésta finaliza, y desaparecen. Abusando de nuevo de las extrapolaciones, asumiremos que la productividad me- dia nacional es la de Santander en 1880: 400 kilos por hectárea. De acuerdo con este ni…p. 68
[33]Julio Arboleda, Mariano Ospina Rodrí- guez y José Eusebio Caro, habían defendido con entusiasmo el librecambio 4. Esta dicotomía entre librecambio y democracia se acentuó más profundamente en el pensamiento de la élite conservadora con el advenimiento del romanticismo político radi- cal y plebeyo producto de las…p. 82
[53]1900 1905 1910 Fuentes: Basado en: 1 Véase cuadro 2.2 107 120 353 270 500 570 (EN 000, SACOS DE 60 KILOS) Total «suave» 2 Brasil 3 4 847 5 568 4 894 6 327 4096 4444 4 420 7 237 4 982 9 454 4 553 10524 3 976 15 324 2, 3, 4 Roth, Die Ubererzengung, pp. 63 y ss. Gran total 4 10415 11211 8 540 11657 13 941 15 077 19 300…p. 88
15Empresas y empresarios en la historia de Colombia. Siglos XIX-XX. Una colección de estudios recientesCarlos Dávila Ladrón de Guevara (compilador) · 2003 · p. 239, 2542 citas
[22]con Reyes González, de una compañía de explotación que, luego de disol verse, le ofreció a cada socio 7.000 cargas; monto que fue en su mayoría vendido a Alejandro Koppel y Koppel & Schloss, figuras destacadas del comercio de la ciudad, para luego ser exportado. La elite empresarial de Santander (1880-1912) Cuadro…p. 239
[65]a t e g i a de l ad i v e r s i f i c a c i ó n de su i n v e r s i ó n para minimizar l o s r i e s g o s y aprovechar e ls e n t i d o de l a soportunidades, i n v i r t i e n d o en propiedad r a í z,sobre todo de c a r á c t e r urbano, y en l aampliación y modernización de l ai n f r a e s t r u c t u r av i a ly…p. 254
16Economía y cultura en la historia de ColombiaLuis Eduardo Nieto Arteta · 2016 · p. 458, 5232 citas
[23]$ 175.042 Minerales k 137.571 $ 73.869 Palo mora k 4.217.290 $ 43.372 Dividivi k 1.754.762 $ 39.713 Taguas k 1.378.597 $ 22.143 1870-1871: peso valor Oro y plata k 6.306 $ 1.886.301 Sombreros k 57.991 $ 519.424 524 Línd Eiíceir Nnstr Aetstc peso valor Cueros k 1.359.000 $ 268.461 Dinero k 1.765 $ 210.901 Caucho k…p. 523
[61]quedando atrás de todo el mundo…». A mediados del siglo pasado, las distintas vías de comu- nicación al río Magdalena eran las siguientes: el camino del Carare, que unía el pequeño río del mismo nombre con la ciudad de Vélez y tenía una extensión de 20 leguas; el de Barrancabermeja, que unía el puerto de idéntico nom-…p. 458
17Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 2751 cita
[24]lasts until 1898 Colombian Chronology, 1810–1991 259 Year Politics Society and Economy Culture and Science — Modern mail system created 1860 Various states separate — Steam engines used to clean cotton — Exportation of quinine and indigo — Ezequiel Uricoechea publishes Elementos de Mineralogía — José María Vergara y…p. 275
18Notas de viaje: Colombia y Estados Unidos de AméricaSalvador Camacho Roldán · 2017 · p. 2321 cita
[25]promedio de 86. 000 quintales por año. De ellos ha debido salir por el río Magdalena un 80 por 100, o sea, 68. 000 quintales, equivalentes a 27. 000 cargas anuales. Este guarismo puede aumentarse en un 50 por 100, por la exportación de quinas, café, algodón, maderas de construcción y de tinte, etcétera, y tendremos un…p. 232
19Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · p. 1701 cita
[26]por Cundinamarca, Boyacá, Santander y Tolima, este último integrado comercialmente con los demás. En Cun- dinamarca y Boyacá predominaron las haciendas agríco- las y ganaderas, que emplearon una considerable pobla- ción indígena bajo relaciones principalmente serviles; Tolima sobresalió por sus haciendas ganaderas y…p. 170
20Rugidos entre los Andes: una historia del jaguar en la región andina (1820-1910)José Arturo Jiménez Viña · 2015 · p. 791 cita
[27]medio de un esquema de sub-regiones, presentamos un bosquejo de como estos lugares de “frontera” asociados a poblaciones de jaguares fueron ocupados a lo largo de nuestro periodo de estudio. 218 Esteban Payán, Comunicación personal. 18 de marzo de 2014 80 Figura No. 9 Mapa de fundaciones en la Región Andina (Siglo…p. 79
21Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 2171 cita
[28]que realmente constituían una economía minifundista tanto dentro como fuera de los complejos latifundistas. 153 Camacho Roldán, Salvador, 1871, «Proyecto para la fundación de un establecimiento de añil en gran escala y de banco hipotecario», septiembre 15, Escritos varios, vol. ii, Bogotá, 1983, pág. 453. 154 Morales…p. 217
22Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 18, 202 citas
[29]dudar cuál es, al ver la pro- fusión con que la Providencia ha dotado esta tierra de ricos productos nacionales. Debemos ofrecer a la Europa las primeras materias y abrir la puerta a sus manufacturas, para facilitar los cambios y el lucro que traen consigo, y para proporcionar al consumidor, a precio cómodo, los…p. 18
[41]importación, la agitación a favor de mayores tarifas de aduana haya coincidido con el establecimiento de la navegación de vapores por el Magdalena. Aunque las tarifas de carga de los v~pores no eran mucho más bajas que las de los champanes, la veloctdad y seguridad del nuevo método reducía sustancialmente los costos.…p. 20
23Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 15, 1302 citas
[30]í a llevado al poder, pero pon í an el acento en el cambio y' el progreso m á s que en el mantenimiento del orden y la tradici ó n. El cambio m á s brusco de este gobierno fue la adopci ó n ines perada del liberalismo econ ó mico internacional. Aunque é ste hab í a sido un deseo de casi todos los dirigentes, rebajar…p. 130
[57]s 150 kil ó metros sobre una tarima al hombro de decenas de cargueros) era una proe za de ingenier í a. Las v í as de comunicaci ó n — los mejores caminos de mu í as y los ferrocarriles — redujeron poco a poco los costos del transporte y permitieron un comercio interregional m á s activo, as í como la exportaci ó n de…p. 15
24El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 283, 3872 citas
[31]social, cuya sociología histórica aún no se ha hecho. Sobre su situación 284 Jíndi Jícídneer Ucnsi políticas, y sobre todo el encono con que combatían a los por el año de 1839, escribía José Eusebio Caro: «Todo en la socie- dad comenzaba a tomar una marcha más arreglada y un aspecto más democrático y uniforme: los…p. 283
[35]apenas como equivalente de un goce inmediato y se invierte en satisfacerlo. No es, por consiguiente, extraño que el lujo y la disipación sean hoy el azote de nuestra capital» 262. § « Laissez-faire » en economía e intervención en política Antes hemos dicho que ningún escritor colombiano de la segunda mitad del siglo…p. 387
25Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 1331 cita
[34]a fervent advocate of laissez-faire and the most prestigious Colombian political economist. 36 If Murillo’s ideal country was one without gov- ernment, Samper’s ideal was one without trade barriers. In his oppo- sition to the protectionist measures demanded by the artisans, Samper suggested that a better solution…p. 133
26A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 68, 752 citas
[36]view reflects the emer - gence of an alignment among interest groups that led to a cultural change and the confrontation between liberal and anti-liberal positions, the former taking inspiration from England and the United States and the latter from France and Prussia. However, the story is not that simple. This…p. 68
[38]not see that the bankers, the monopolists, and the large-scale resellers have nothing to do with any - thing sacred other than their interests? That is why they have shouted until they were deaf against the bills of the national bank, the law of public order, and the reform of the customs tariff: a trinity that will…p. 75
27Industria y protección en Colombia, 1810-1930Luis Ospina Vásquez · 2017 · p. 4721 cita
[37]subterfugio, y preocupa- ron poco a los teóricos del radicalismo. Lo que requería explicación y se consideraba, a pesar de todo, como una actividad de discuti- ble «pureza», era el abandono del laissez-faire en materia de vías de comunicación. El porqué en esta materia no rigiera el laissez-faire para los estados,…p. 472
28The Ideal of the Practical: Colombia's Struggle to Form a Technical EliteFrank Safford · 1976 · p. 861 cita
[39]to the production of luxury consumer goods. And Bogotá's consumer-goods craftsmen (cobblers, tailors, furni- ture and cabinetmakers, etc.) faced the depressing prospect of increasing importations of fine ready-made clothes and fixtures from England and France. The drastic lowering of the tariff on finished goods in…p. 86
29Manual de Historia de Colombia, Tomo IIIJaime Jaramillo Uribe (director científico), Jesús Antonio Bejarano, Darío Mesa, Miguel Urrutia Montoya, Germán Téllez Castañeda, Germán Rubiano, Rafael Gutiérrez Girardot · 1980 · p. 2161 cita
[42]es que mucha gente consider ó que la interven ci ó n de las artesanos armados fue ú til para el partido liberal. A partir de ese momento la Sociedad se volvi ó cada d í a m á s un club pol í tico, y hasta cambi ó su nombre de Sociedad de Artesanos por el de Sociedad Democr á tica. Aunque esto la desvi ó de su pri…p. 216
30Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 43, 612 citas
[43]- sacciones con el extra njer o en moneda -o ro y vivían e nd eudados: l as exportaciones de un año pa g aban las importa c ion es del año anterior. Así hubi e ra res ultado que se beneficiaron de la inflación 61 62 M arco Palacios causada por las emisiones de papel moneda, tales benefici os de- bieron quedar anulados…p. 61
[56]intereses de las empresas. Los beneficios del sector exportador-importador fueron evidentes, y, entre los indirecto s, debe mencionar se la valorización y concen- tración de las tierras beneficiadas. La era del ferrocarril resaltó la importancia del río Magdalena 43 4 Mar co Palacios qu e, una vez más, fue la arter ia…p. 43
31Enciclopedia de Colombia - Volumen 3Camilo Calderón Schrader (coordinador), Carmen Astrid Romero Baquero, Néstor Iván Osuna Patiño, José Eduardo Rueda Enciso, Blas Jaramillo Martínez, José Alejandro Rodríguez Ruiz, Henry Luque Muñoz · 2002 · p. 181 cita
[45]paso al capitalismo se inició, en- tonces, con la reconstrucción de las relaciones mercantiles en función del comercio internacio- nal; la lenta integración de las elites regionales; el aislamiento relativo de los mercados; la difícil consolidación de un Estado Nación capaz de ofre- cer una legislación aduanera…p. 18
32Nueva Historia de Colombia, Vol. V: Economía, Café, IndustriaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jesús Antonio Bejarano Ávila, Jorge Orlando Melo, Bernardo Tovar Zambrano, José Antonio Ocampo Gaviria, Juan Manuel Santos Calderón, Charles Bergquist, Alberto Mayor Mora, José Olinto Rueda Plata, Carlos Esteban Posada Posada, Juan José Echavarría Soto, Juan Felipe Gaviria Gutiérrez, Guillermo Eduardo Perry Rubio · p. 8, 2232 citas
[47]que se han adoptado aquí para la subdivisión cronológica del tema. De hecho, en sus comienzos en las últimas décadas del siglo XIX, la expan- sión cafetera se asentó sobre un régimen de haciendas, principalmente en el occi- dente de Cundinamarca, los Santande- res, Antioquia y en menor medida el Valle del Cauca. Sin…p. 8
[52]de la quina, la diferencia era de un 150 % a un 200 %. En la época de decadencia del ta- baco en los años setenta, la diferencia de precios se redujo a 3Q-40 %, pero la mayoría de las hojas exportadas provenían entonces de la Costa atlán- tica (Carmen de Bolívar), mientras el café debía ser transportado desde el…p. 223
33When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames D. Henderson · 1985 · p. 573 citas
[48]a tenacity that made him the spiritual as well as physical patron of Libano. Under his leadership, the first methodical cultivation of coffee began in the early 1870s, and he inspired those around him to make the town something more than a mountainous backwater. Among his many admirable traits, PaITa had a deep, if…p. 57
[49]a tenacity that made him the spiritual as well as physical patron of Libano. Under his leadership, the first methodical cultivation of coffee began in the early 1870s, and he inspired those around him to make the town something more than a mountainous backwater. Among his many admirable traits, PaITa had a deep, if…p. 57
[50]a tenacity that made him the spiritual as well as physical patron of Libano. Under his leadership, the first methodical cultivation of coffee began in the early 1870s, and he inspired those around him to make the town something more than a mountainous backwater. Among his many admirable traits, PaITa had a deep, if…p. 57
34When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · p. 471 cita
[51]quinine as an income producer for the department. The second) related) develop- ment was the quickening pace of antioqueflo settlement in northwest- ern Tolima. Since the 1860s) Antioquian pioneers had been crossing over the Central Cordillera from the Cauca River Valley to found settlements in highland valleys of the…p. 47
35Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 721 cita
[54]EL ESCENARIO 22 importancia. En ese momento el centro geográfico del cultivo se desplazó una vez más hacia occidente. Aunque se siguió cultivando en las laderas del occi- dente de Cundinamarca, su principal expansión en el siglo xx se produjo en la Cordillera Central, en Antioquia, Caldas, el norte de Tolima y de…p. 72
36Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 16, 252 citas
[55]tales que los propietarios de recuas no aceptaban carga en las épocas de crudo invierno debido al gran riesgo para los anim ales. A un d u ran te el verano, los fletes de m uía fueron relativam ente altos: de 22 a 34 centavos por tonelada-kilóm etro a m ediados del siglo xix. En estaciones de lluvia o cuando la guerra…p. 16
[60]14,2 9,4 10,5 10,7 15,5 6,4 7,2 8,6 Fuente: co n base en V ictor B ulm er-T hom as, The Economic H istory o f Latin America since Independence, C am b ridge U n iversity Press, 1994, Tabla 3.5. algunas zonas de la costa tenían un gran potencial agrícola, pero no se explota ban con fines de exportación. Así pues, es…p. 25
37Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 2001 cita
[58]la exportación los hicieron viables para los inversionistas: la navegación a vapor y los ferrocarriles. Respecto del primer sistema, ya en el decenio de 1820 fue aprobado por el gobierno de Bolívar y Santander un privilegio para que el empresario alemán, nacionalizado colombiano, Juan Bernardo Elbers adelantara la…p. 200
38La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 1291 cita
[62]el comercio derivado de ella, facilitó la acumulación de grandes sumas de capital líquido en las manos de unos pocos. Así, anota Safford, en 1852 el gobierno cedió el monopolio del tabaco en Ambalema a Francisco Montoya, un antioqueño, por ser éste el mayor y más estable capitalista del país. En contraste con los…p. 129
39Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 1661 cita
[64]de impor- tación quedaba en gran parte en ma- nos colombianas, y después de medio siglo de vida republicana independien- te no se distingue un grupo fuerte de comerciantes ingleses que se defina como tal, sino algunos apellidos ingle- ses ya «neogranadinizados». Fueron menos visibles que los alemanes. Los ingleses…p. 166