Ensayo · Transversal · —
La larga duración colonial en Colombia
¿Son los dispositivos coloniales —limpieza de sangre, fuero eclesiástico, violencia sexual sobre cuerpos esclavizados, gobernanza paralela— estructuras no desmontadas que se reactivan en cada coyuntura, o invenciones presentistas que cada generación reinventa? El debate ordena cómo se lee La Violencia, la Regeneración, el conflicto armado y la justicia transicional.
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La respuesta en breve
Colombia ofrece el caso más nítido de América Latina de reciclaje institucional del orden colonial, con dispositivos identificables, fechables y funcionales —limpieza de sangre, fuero eclesiástico, representación del territorio periférico como vacío— que sobrevivieron porque las coyunturas críticas de 1886-1887, el largo siglo de la Constitución de 1886 y la excepcionalidad del estado de sitio los reciclaron con nueva sintaxis en lugar de desmontarlos. Sin embargo, ese reciclaje nunca fue mecánico ni total: fue selectivo, decidido por actores concretos y siempre disputado desde abajo. La continuidad colonial es estructura parcialmente no desmontada y reinvención activa a la vez; nombrar el mecanismo específico de cada reactivación —el certificado de limpieza de sangre que migra al reglamento de hacienda y luego al discurso publicitario; el fuero eclesiástico colonial refundado con ventaja por el Concordato de 1887; la representación del Putumayo como espacio vacío que habilita ciclos extractivos sucesivos— es la única manera de trazar la línea larga sin sustituir el análisis por una metafísica de la herida.
La familia estructuralista, representada por Aníbal Quijano con la colonialidad del poder, William Ospina y Michael Taussig, sostiene que la colonia fijó un patrón histórico-mundial que articula raza, género y clase y que no termina con las independencias formales; en esta lectura, la violencia sexual contra mujeres afrodescendientes en el Chocó reactiva jerarquías esclavistas del siglo XVII y el terror cocalero prolonga la cultura del terror de la Casa Arana. La familia coyunturalista, representada por Marco Palacios, Jorge Orlando Melo y Gonzalo Sánchez, replica que la República no heredó la colonia sino que la reinventó: la Regeneración de 1886-1887 no fue restauración sino innovación autoritaria que usó el patronato y la confesionalidad para clausurar el ciclo liberal previo, lo que implica actores fechables y responsables en lugar de inercia estructural. El nudo irresoluble es metodológico: la continuidad estructural tiene poder explicativo real —el Concordato dejó a la Iglesia más independiente que bajo el Patronato colonial, y los cultivos ilícitos se concentran con obstinada precisión en los mismos territorios que el centro percibió como vacíos desde el siglo XVI— pero homogeneizar regímenes de violencia distintos (el terror corporativo-esclavista de la Casa Arana y el terror fragmentado de los enclaves cocaleros articulados a mercados globales) arriesga borrar las causas estructurales específicas de cada ciclo y despolitizar las decisiones concretas que en cada coyuntura reprodujeron el orden heredado.
Ensayo completo
La lectura
¿Sigue siendo Colombia un país colonial?
Cinco siglos separan a un protomédico de Cartagena que en 1805 exigía a las autoridades negar el título de médico a zambos y mulatos, de una campaña publicitaria de 2010 que ofrece cremas para una piel "limpia, tersa, diáfana". Entre ambos gestos —el jurídico y el cosmético— se abre la pregunta que ordena buena parte del debate colombiano contemporáneo: ¿son eslabones de una misma cadena o coincidencias que la mirada retrospectiva ata con hilo demasiado grueso? Y si son eslabones, ¿de qué cadena exactamente, forjada por quién y en qué fecha?
La cuestión no es tecnicismo académico. Ordena cómo se lee La Violencia, cómo se juzga la Regeneración, cómo se interpreta el conflicto armado y hasta qué se espera de la justicia transicional. La respuesta que aquí se ensaya es doble y quiere sostener sus dos filos: Colombia ofrece el caso más nítido de América Latina de reciclaje institucional del orden colonial —con dispositivos identificables, fechables y funcionales—, pero ese reciclaje nunca fue mecánico ni total. Cada dispositivo reactivado generó también fisuras, apropiaciones subalternas y coyunturas que exigen su propia gramática. La pregunta no admite el sí o el no; exige nombrar mecanismos.
¿Por qué importa la pregunta?
Porque su respuesta cambia el marco de casi todo. Si la violencia sexual sistemática contra mujeres afrodescendientes en el Chocó del siglo XXI reactiva jerarquías esclavistas del siglo XVII, entonces el marco del "posconflicto" resulta insuficiente: no basta reparar a víctimas de una guerra si la matriz que las produjo antecede a la guerra. Si el racismo estético contemporáneo prolonga la limpieza de sangre colonial, la pedagogía antirracista no puede reducirse a corregir estereotipos importados del marketing global. Si las prácticas actuales de gestión eclesiástica del abuso sexual son herencia del fuero clerical, la pederastia en Colombia no es crisis reciente sino problema estructural de larga duración institucional.
La otra cara de la pregunta es igualmente política. Trazar continuidades demasiado largas puede aplanar las coyunturas y borrar la agencia de quienes, en cada siglo, decidieron mantener, reformar o reciclar los dispositivos. El fatalismo de la línea recta —"todo viene de la Conquista"— tiene un costo: despolitiza las decisiones jurídicas, eclesiásticas y militares concretas que en 1886, en 1902, en 1953 o en 2005 reprodujeron el orden heredado. El riesgo es sustituir el análisis de mecanismos por una metafísica de la herida.
¿Qué familias de respuesta compiten?
Dos, con muchos matices internos. La primera, estructuralista, encuentra en la colonia el molde de casi todo lo posterior. Su formulación teórica más influyente proviene del peruano Aníbal Quijano y de su noción de colonialidad del poder: un patrón histórico-mundial del capitalismo que articula raza, género, clase y localización, y que no termina con las independencias formales. En Colombia esta gramática ha sido productiva para leer el Pacífico, la Amazonía, las violencias de género y la persistencia del racismo. En su versión evocativa, la desarrollan William Ospina —para quien la Conquista fue un "cubrimiento" cuyos efectos llegan a los falsos positivos— y Michael Taussig, cuya lectura de la Casa Arana como "cultura del terror" ha sido extendida por sus lectores a los enclaves cocaleros contemporáneos.
La segunda familia, más atenta a las coyunturas, insiste en que la República no heredó la colonia: la reinventó. Marco Palacios, Jorge Orlando Melo o Gonzalo Sánchez, con obras y énfasis distintos, han mostrado que las élites republicanas usaron el vocabulario y los instrumentos del antiguo régimen para resolver crisis específicamente decimonónicas y contemporáneas. Desde esta óptica, la Regeneración de 1886-1887 no fue una restauración colonial sino una innovación autoritaria que se sirvió del patronato, de la confesionalidad y del centralismo para clausurar el ciclo liberal previo. La diferencia importa: si es innovación, hay actores fechables y responsables; si es herencia, hay inercia estructural.
¿Cuál tiene razón? Ambas, en lo que afirman; ninguna, en lo que niega. Los dispositivos coloniales existen: no como fantasma difuso sino como piezas jurídicas, eclesiásticas y territoriales concretas que sobrevivieron porque las coyunturas críticas —1810-1860, 1886-1887, el largo siglo de la Constitución de 1886, la excepcionalidad del estado de sitio— los reciclaron con nueva sintaxis en lugar de desmontarlos. Pero ese reciclaje fue selectivo, decidido y siempre disputado desde abajo. Nombrar el mecanismo concreto de cada reactivación es la única manera de trazar la línea larga sin caer en la esencialización.
¿Cómo pasa la limpieza de sangre del protomédico al espejo?
En 1805, el Protomédico de Cartagena denunció que se había permitido ilegalmente a zambos y mulatos ejercer la medicina y exigió que solo se graduara a quienes presentaran información completa de limpieza de sangre o real dispensación. El gobierno virreinal ordenó cumplir estrictamente esas leyes, prohibiendo títulos a la gente de color. El episodio no es anecdótico: muestra un dispositivo jurídico funcionando en el filo de la Independencia como mecanismo de cierre profesional articulado a la jerarquía racial que estructuraba la sociedad neogranadina desde el siglo XVI, con españoles en la cima, indios y negros en la base, y una arquitectura de mestizos, mulatos y zambos a los que se atribuían rasgos negativos como justificación de su subordinación.
El republicanismo no desmontó el dispositivo: lo dejó caer en desuso formal manteniendo su función. En el Valle del Cauca, tras la abolición de la esclavitud, el hacendado Sergio Arboleda instruyó en 1857 reservar el trabajo calificado del molino para blancos y organizar el trabajo de los negros por destajo, nunca por tiempo. La jerarquía racial migraba del derecho al reglamento de hacienda, del certificado de limpieza a la organización del trabajo. La misma lógica —quién puede ocupar qué lugar, con base en qué marca corporal— seguía operando con nueva sintaxis.
Ahí encuentra su fuerza la primera tesis. Cuando el discurso publicitario colombiano del siglo XX y XXI habla de piel "limpia", "tersa" y "diáfana", no está simplemente traduciendo del inglés norteamericano el ideal de la fair skin. Articula, incluso sin saberlo, un imaginario de blancura y pureza que sostuvo la hegemonía criolla sobre las castas durante trescientos años y que la República mantuvo bajo otras formas. La continuidad no es puramente ideológica: hay una cadena de dispositivos —el certificado colonial, el reglamento hacendatario, la publicidad de mercado— que operan la misma jerarquización con instrumentos distintos. Que hayan existido pardos que sortearon las barreras coloniales y alcanzaron posiciones prominentes en el periodo republicano temprano no invalida el patrón: lo matiza. Los dispositivos funcionan estadísticamente, no absolutamente, y su reproducción convive con las fisuras que ellos mismos producen.
¿Por qué la Iglesia colombiana ejerce todavía un poder que en otras partes ya se agotó?
Las órdenes religiosas fueron protagonistas de la evangelización neogranadina y adquirieron un poder social, político y cultural que hace imposible entender la sociedad colonial sin ellas. Ese poder se articulaba en un régimen de justicia retenida que confundía administración y jurisdicción, y en un sistema de fueros donde el clero rendía cuentas a sus propias jerarquías antes que a la autoridad civil. La Independencia no destruyó esa arquitectura: la disputó durante medio siglo hasta que la Regeneración liderada por Rafael Núñez la refundó en términos aún más favorables a la Iglesia.
La Constitución de 1886, en su artículo 38, declaró la religión católica "la de la Nación" y comprometió a los poderes públicos a protegerla "como esencial elemento del orden social". El Concordato firmado entre 1887 y 1888 devolvió propiedades confiscadas, entregó a la Iglesia la incidencia central sobre la educación pública, dio efectos civiles al matrimonio católico, abolió el divorcio civil y estableció una renta periódica pagada por el Estado. Miguel Antonio Caro, el ideólogo del arreglo, aceptaba la doctrina concordataria como fórmula de equilibrio entre potestad eclesiástica y civil dentro de la armonía y la colaboración. Y hay un dato que suele pasarse por alto: el Concordato dejó a la Iglesia más independiente frente al Estado que bajo el Patronato colonial. No fue restauración sino refundación con ventaja.
Ese arreglo configuró una matriz institucional que operó hasta 1991, con consecuencias que se extienden más allá. Cuando en los últimos veinte años estallaron los casos de abuso sexual clerical en Colombia, las formas de gestión eclesiástica —traslados discretos, jurisdicción interna, resistencia a la autoridad civil— no eran improvisaciones defensivas: eran el hábito de una institución que durante más de un siglo había ejercido en el territorio colombiano una autonomía jurisdiccional heredada del régimen colonial y reforzada por el Concordato. La pederastia clerical no es crisis contemporánea: es el afloramiento visible de un problema de larga duración institucional cuyo dispositivo de gestión —el fuero de facto— sobrevivió a la separación formal Iglesia-Estado. Que Colombia haya seguido en el siglo XIX un rumbo distinto al del resto de América Latina —donde el Estado ganó independencia frente al poder eclesiástico— explica por qué aquí el dispositivo tiene una vitalidad que en otras partes se agotó antes.
¿Por qué caucho, misión y coca ocupan los mismos mapas?
La continuidad más legible no es la ideológica ni la jurídica en sentido estricto, sino la territorial. El Putumayo, el Caquetá, el Chocó, la Guajira, los Llanos: los mismos territorios que el centro andino representó desde el siglo XVI como "espacios vacíos", "salvajes" o "de penumbra" han sido, en ciclos sucesivos, escenarios de exploración conquistadora, evangelización misional, extracción cauchera, colonización armada y economía cocalera. La representación estatal del territorio como vacío es en sí misma un dispositivo colonial: habilita la intervención civilizatoria porque niega la existencia previa de habitantes con derecho al lugar.
El caso amazónico es el más completo. La inserción del espacio comenzó con las incursiones españolas en busca de El Dorado y del país de la canela; esos caminos fueron después seguidos por misioneros y caucheros. La Casa Arana de Julio César Arana sometió entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX a los pueblos uitoto y a otros del Putumayo y Caquetá a esclavitud, violencia extrema y exterminio sistemático, con un sistema de endeudamiento hereditario donde las deudas del cauchero pasaban a sus hijos, atando familias enteras al ciclo extractivo. Cuando la empresa se retiró, el suplicio no terminó: el Concordato de 1887 y la Ley 89 de 1890 —"por la cual se determina la manera cómo deben ser gobernados los salvajes que se reduzcan a la vida civilizada"— habilitaron un proyecto evangelizador-civilizatorio que operó, con la Misión Capuchina a la cabeza, como la forma más parecida a una presencia estatal en la región. El exterminio físico de las caucherías fue seguido por un exterminio cultural respaldado por el Estado.
Décadas después, la economía de la coca —llegada al Caguán en los años setenta y ochenta tras el ciclo de la marihuana en la Guajira— alteró el balance local de poder en favor de colonos y de las FARC en los mismos territorios que la Casa Arana había desangrado. La superposición no es azarosa: los cultivos de uso ilícito se concentran históricamente en los territorios que el centro percibió como vacíos, los mismos que fueron objeto de acciones civilizatorias, evangelizadoras y colonizadoras. Colombia registra más de 72 conflictos socioambientales, la cifra más alta de América Latina, y su geografía coincide con obstinada precisión con la del despojo colonial.
¿Vale entonces la línea que traza Taussig del terror cauchero al terror cocalero? En parte. Tiene un poder explicativo real: hay una tecnología de producción del territorio periférico que se reactiva ciclo tras ciclo. Pero homogeneizar los regímenes de violencia arriesga borrar sus diferencias específicas. El terror de la Casa Arana era corporativo, extractivo y directamente esclavista; el de los enclaves cocaleros es fragmentado, disputado entre múltiples actores armados y articulado a mercados globales de otra naturaleza. Nombrar la continuidad exige nombrar también las mutaciones: la misma lógica territorial produce violencias distintas en cada coyuntura, y la evocación genealógica —tanto en Taussig como en Ospina— es más potente cuando identifica los mecanismos que cuando los sublima en metáfora.
¿Regresa la esclavitud en cada guerra o nunca se fue?
La Comisión de la Verdad documentó que la violencia sexual en el conflicto armado colombiano fue práctica estratégica y sistemática, no oportunista, ejercida por todos los actores armados. También estableció que las mujeres negras y afrodescendientes fueron víctimas en un contexto marcado por prejuicios racistas con raíces coloniales, que sustentaron prácticas de jerarquización, trabajos forzados y embarazos forzados orientados a "limpiar la raza". En el Chocó, el Bloque Pacífico de las AUC ejerció violencia sexual sistemática contra adolescentes y mujeres afrocolombianas como estrategia de dominio territorial; en al menos trece casos documentados, los perpetradores fueron identificados fenotípicamente como blancos o mestizos pese a la composición mayoritariamente afrodescendiente del bloque. En comunidades del Baudó, según el testimonio de Acxan Duque, grupos armados practicaron embarazos forzados con el objetivo declarado de "limpiar la raza".
Esa formulación —"limpiar la raza"— es el punto donde la continuidad se vuelve legible sin metáfora. No es que la esclavitud sexual del siglo XVII "regrese"; es que sus categorías clasificatorias, jerarquías corporales y lógicas de disponibilidad sobre cuerpos racializados nunca fueron desmontadas por la República, y son reactivadas —con sintaxis paramilitar contemporánea— en coyunturas de disputa territorial en las mismas regiones donde funcionó el orden esclavista. Y no solo sobre cuerpos racializados: los transfeminicidios contemporáneos y las agresiones sistemáticas contra mujeres trans y personas LGBTIQ+ operan por la misma lógica de reactivación. No son ruptura escandalosa con la modernidad democrática, sino actualización armada de regímenes punitivos que sancionaron durante siglos la sodomía, el escándalo público y las transgresiones al decoro en un ordenamiento colonial y republicano que hizo de la heteronormatividad un pilar del orden social. Los actores armados que impusieron normas de género en los territorios que controlaron no inventaron el castigo: lo ejercieron con violencia nueva sobre un cuerpo normativo antiguo.
Esto tiene consecuencias para los marcos del posconflicto: si la violencia sexual y de género sobre mujeres negras, indígenas y personas LGBTIQ+ es reactivación de estructuras coloniales no desmontadas, la reparación no puede reducirse a las víctimas identificables de un ciclo bélico específico. El marco temporal del posconflicto es insuficiente para el fenómeno que pretende cerrar. La colonialidad del poder no explica todo; explica una parte crucial que otras categorías no alcanzan.
¿Cuándo se aprendió a gobernar por excepción?
El secuestro se lee casi siempre como fenómeno propio de las guerrillas de la segunda mitad del siglo XX, pero existe una genealogía decimonónica del cautiverio y el canje —practicada por los ejércitos de las guerras civiles del siglo XIX— que la memoria pública ha oscurecido. Recuperar esa línea no es cuestión de erudición: cambia el modo en que se lee la práctica, que aparece entonces como reactivación de un repertorio bélico republicano antes que como invención guerrillera. El olvido no es inocente: forma parte del modo en que el relato oficial —fundado como Comisión de Historia y Antigüedades Patrias en 1902 y elevada a Academia por la Ley 24 de 1909— construyó una unidad nacional que excluía los rastros incómodos de sus propias guerras internas.
La segunda continuidad, más honda, es la de la cultura jurídica. La Real Audiencia neogranadina operó en un régimen de justicia retenida donde no había separación funcional entre administración y operador jurídico, y donde la voluntad real funcionaba como autoridad normadora unificada. Ese modelo autoritario no fue desmontado por el republicanismo: se prolongó en un presidencialismo hipertrófico que la Constitución de 1886 consagró de manera casi centenaria. El estado de sitio del artículo 121, usado de manera recurrente y abusiva durante más de un siglo, permitió que el ejecutivo gobernara con poderes extraordinarios ante cualquier perturbación del orden interno, con un control meramente formal de la Corte Suprema. Entre 1979 y 1991 fueron asesinadas 290 personas en cumplimiento de funciones judiciales, y según estimaciones del gobierno Barco solo el 20% de los crímenes llegaba al conocimiento de las autoridades y apenas el 4% obtenía sentencia. La debilidad estructural del aparato judicial no es azar contemporáneo: es la sedimentación de una cultura jurídica autoritaria que privilegió durante siglos la excepción sobre la norma.
Pero —y este es el punto crucial— la "cultura jurídica autoritaria" no es esencia inerte que se transmita por ósmosis histórica. Es producción activa. Cada facultad de derecho que forma abogados en el culto al presidencialismo, cada sentencia que valida los estados de excepción como norma, cada academia que cierra sus tesis a las tradiciones jurídicas del común, reproduce el dispositivo. Esencializarlo despolitiza las decisiones concretas de quienes hoy lo sostienen. La continuidad es real, pero no es fatal: fue construida y puede ser desmontada, como en parte lo intentó la Constitución de 1991 al fracturar el orden confesional y presidencialista centenario, aunque el poder civil que la Carta consagró conservó una interpretación militarista y criminalizante del conflicto y aceptó una amplia autonomía militar en orden público.
¿Entonces sigue Colombia siendo un país colonial?
La pregunta correcta no es esa, y en el desplazamiento del interrogante está la única respuesta seria. No se trata de dictaminar si Colombia es o no colonial, como si el país fuera una esencia; se trata de nombrar qué eslabones concretos del orden colonial siguen operando, quiénes los administran y qué costo tiene desmontarlos. Planteado así, el diagnóstico deja de ser condena metafísica y se vuelve inventario político.
El inventario tiene piezas fechables. El Concordato residual, cuyos efectos sobre la gestión eclesiástica del abuso sobrevivieron a la separación formal Iglesia-Estado. El estado de excepción reformulado, que la Constitución de 1991 acotó sin extirpar. La representación del territorio como vacío, que hoy habilita la fumigación, la concesión minera y la licencia ambiental exprés en las mismas geografías donde operó la Misión Capuchina. La estructura hacendataria que sobrevive en las relaciones laborales del Pacífico y de la Orinoquia. El fuero de facto que aún protege abusos clericales. La ciudadanía sombra —esas zonas donde el orden estatal convive con órdenes paralelos ejercidos por actores armados, económicos o religiosos— no es novedad del narcotráfico: es la última encarnación de un patrón de gobernanza fragmentada que en cinco siglos ha pasado por la encomienda, la hacienda, la parroquia, el caudillo regional y la misión. Y Justicia y Paz, y en menor medida la JEP, cargan herencias confesionales y patronales que moldean el ritual del juicio: la confesión pública, la búsqueda de perdón, la centralidad de la palabra del victimario y el papel simbólico de los mediadores morales configuran un modelo más cercano a la tradición católica de la penitencia que al tribunal secular anglosajón.
Ninguno de esos eslabones se sostiene por inercia metafísica. Cada uno tiene un beneficiario contemporáneo, una decisión reciente que lo reprodujo, una firma administrativa que podría no haberse estampado. Ahí está la salida del falso dilema entre la línea larga y la coyuntura: la línea existe, pero se sostiene coyuntura a coyuntura, y cada coyuntura tiene nombres propios. Reconocer la herencia sin resignarse a ella exige, al mismo tiempo, la paciencia genealógica de Ospina y Taussig y la impaciencia fiscal de quien pregunta —para cada dispositivo activo— quién firmó, cuándo, y a costa de quién.
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93 documentos · 96 fragmentos de referencia01Aproximaciones a la historia del Derecho en ColombiaLuis Freddyur Tovar, Beatriz Eugenia Salamanca Charria, Carlos Andrés Delvasto Perdomo, Carlos Andrés Echeverry Restrepo, Francesco Zappalá Sastoque, Iván Alberto Díaz Gutiérrez · 2014 · p. 291 fragmento
[1]eran uni - ficadas, centralizadas y solo existió una autoridad normadora: la voluntad real. En el anterior sentido, entonces, el llamado control jurídico de los actos de los gobernantes coloniales americanos es una derivación del concepto de justicia retenida que operó en el medioevo y ejercido desde la administración…
p. 29
02Nueva Historia de Colombia. Vol. I: Colombia Indígena, Conquista y ColoniaÁlvaro Tirado Mejía, Jaime Jaramillo Uribe · 1989 · p. 1881 fragmento
[2]cada vez diferente. Bien es cierto que el his- toriador puede verse constreñido en muchos ca- sos por la relativa abundancia de fuentes de un cierto tipo. Pero la abundancia o escasez de fuentes no es el resultado de un puro azar. El nivel en que se dan contradicciones y conflictos puede ser diferente. Ni tampoco es…
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03Historia de Colombia. País fragmentado, sociedad divididaFrank Safford, Marco Palacios · 2012 · p. 1101 fragmento
[3]d a 1 1 3 conflictos intestinos. En el ám bito eclesiástico, los arzobispos y obispos chocaban frecuentem ente con las órdenes religiosas. Del lado civil, la A udiencia se desga rraba p o r la disensión interna; cada oidor veía a sus colegas com o rivales, y cada uno se ap o y ab a en su p ro p ia facción clientelar.…
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04Historia de la vida cotidiana en ColombiaBeatriz Castro Carvajal (editora) · 2016 · p. 1611 fragmento
[4]una sociedad, podemos decir que el honor y la honra eran altamente valorados y su ultraje temido. Dirigirse a alguien de manera apropiada era una forma de honrarle, de reconocerle sus méritos. Son incontables los casos de reclamo por ultraje en la manera de dirigirse a alguien. Ellos suscitaban querellas que eran la…
p. 161
05Historia Económica y Social de Colombia I 1537-1719Germán Colmenares · 1997 · p. 4401 fragmento
[5]con esta discusión entabla da ya hace demasiado tiempo. Si se mira de cerca el funcionamiento real del sistema, pronto se percibe que existían relaciones concretas de poder entre los funcionarios españoles y los administrados, los llamados colonos o «españoles americanos», a quienes se identifica simplemente con los…
p. 440
06A History of Colombian Economic Thought: The Economic Ideas that Built Modern ColombiaAndrés Álvarez, Jimena Hurtado · 2024 · p. 2211 fragmento
[6]467). I will mention a few instances where it has been shown that the evidence refutes Ospina’s analysis: 1 He states, “The colonial period did not leave us a clear and systematic record of the public accounts”(Ospina, 1974, p. 62). Completely wrong. The Span - ish Empire probably had the most organized system of…
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07Historia económica de Colombia, 1845-1930William Paul McGreevey · 2015 · p. 841 fragmento
[7]Colonia y en el siglo XVIII.. España extrajo metales y otros recursos de la Nueva Granada desde 1500 [n. e. a.]. LAS POLÍTICAS BORBÓ:\!CAS Y REPCBL!CA:\AS, 1763-1845 generó una cuarta parte de la producción mundial), las autoridades españolas no tuvieron muchos problemas para convertirlo en artículos de consumo. Las…
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08Economía y Nación: una breve historia de ColombiaSalomón Kalmanovitz · 1994 · p. 872 fragmentos
[8]dada el área tan inmensa monopolizada por la hacienda y explo- tada en mínima parte. Si bien existieron los ejidos de las ciuda- des, no parece haberse dado un equivalente en la Nueva Granada de aquellos poblados europeos cuyos habitantes eran arrendata- rios de las haciendas. Es más frecuente ver cómo los poblados…
p. 87
[9]dada el área tan inmensa monopolizada por la hacienda y explo- tada en mínima parte. Si bien existieron los ejidos de las ciuda- des, no parece haberse dado un equivalente en la Nueva Granada de aquellos poblados europeos cuyos habitantes eran arrendata- rios de las haciendas. Es más frecuente ver cómo los poblados…
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09Historia de la religión en ColombiaJosé David Cortés Guerrero, Juana María Marín Leoz, Leonardo García Rincón · 2022 · p. 11 fragmento
[10]57 LAS ÓRDENES RELIGIOSAS Y LA SOCIEDAD NEOGRANADINA, SIGLOS XVI-XIX William Elvis Plata Introducción Las órdenes religiosas no solo fueron las grandes protagonistas del proceso de cristianización de la Nueva Granada en los siglos a, sino que, además, por lo mismo, adquirieron tal grado de XVI XVIII poder y de…
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10Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 251 fragmento
[11]la comunidad de fe (Navarra: Editorial Verbo Divino, 2000), 11-12. 12 Christopher B Harbin, Eclesiologia: O Reinar de Deus na Terra. (Rio de Janeiro: Seminario Teológico Batista do Rio Grande do Sul Edição impressa sem gráfica. 2006), 4. Primera Parte. Origenes, fundamentos y pioneros 25 específicamente en el tipo de…
p. 25
11Historia concisa de Colombia 1810-2017Michael J. LaRosa, Germán Mejía · 2017 · p. 1201 fragmento
[12]los limitó a solo aquellos que no fueran contrarios a la moral cristiana y a las leyes (Artículo 40), y en su Artículo 38 estableció con claridad lo que será dominante durante los siguientes cincuenta años: “La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la de la Nación; los Poderes públicos la protegerán y harán que…
p. 120
12Colombia: A Concise Contemporary HistoryMichael J. LaRosa, Germán R. Mejía · 2017 · p. 891 fragmento
[13]carry out the constitution and will of the people expressed in this act, concerning the form of provisional government that has been installed; and to defend our sacred Roman Catholic Apostolic Religion until the last drop of blood has been sacrificed.’” 4 Subsequent constitutions, including that of 1991, but with the…
p. 89
13De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 fragmento
[14]tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991, fue notable por el nexo…
p. 41
14De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 411 fragmento
[15]papel político se man- tuvo constante. ULTRAINTOLERANCIA CAPÍTULO 1 42 Este capítulo comienza con la llegada de Rafael Núñez por segunda vez a la presidencia (1884) y la elaboración de una Constitución conservadora en 1886. Esa Constitución, que se mantuvo, en esencia, hasta la redacción de la Constitución de 1991,…
p. 41
15Nosotros y los otros: las representaciones de la nación y sus habitantes Colombia, 1880-1910Amada Carolina Pérez Benavides · 2015 · p. 1971 fragmento
[16]organización política federalista a uno centralista. El catolicismo fue declarado como la reli- gión de la nación y la libertad de cultos se mantuvo mientras no fueran contra- rios a la moral cristiana ni a las leyes, además, se dictaminó que la educación pública sería organizada y dirigida en concordancia con la…
p. 197
16Enciclopedia de Colombia - Volumen 2Camilo Calderón Schrader · 2001 · p. 1701 fragmento
[17]1991, cuando la Asam- blea Nacional Constituyente aprobó una nueva Carta. Bases económicas y religiosas Para llevar a cabo el proyecto de la Regeneración, Núñez tuvo que sentar unas bases económicas acordes con la centralización. Con el fin de tener una emisión de dinero que cubriese la totalidad del país, durante su…
p. 170
17La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1501 fragmento
[18]- cordato con la Santa Sede es aprobado en 1888, que concede a la Iglesia pleno control sobre la educación nacional, total autonomía de gobierno, el fuero eclesiástico antes disputado y ventajas fiscales. Dispone también que se indemnice a la Iglesia del perjuicio por la desamortización de sus bienes, mediante pagos…
p. 150
18Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3521 fragmento
[19]aumentando equi- tativamente cuando mejore la situa- ción fiscal. Esta renta se destinará al auxilio de diócesis, cabildos, semina- rios, misiones y otras obras eclesiásti- cas. En resumen, la Iglesia hace conce- siones sobre sus derechos económicos a cambio del monopolio en el aparato educativo; esto significó un…
p. 352
19La Religión en ColombiaCarlos Arboleda Mora · 2010 · p. 1431 fragmento
[20]síntesis de las posiciones teológico políticas sostenidas por la Iglesia católica contra las ideas liberales y modernas sobre el Estado que se habían desarrollado durante el siglo XIX. Eran principios políticos irreconcilia- bles. De acuerdo con los principios liberales, el Papa y los ministros de la Iglesia se debían…
p. 143
20Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · p. 441 fragmento
[21]dación de un régimen confesional. Las disposiciones constitucionales y concordatarias hicieron del catolicismo una pieza fundamental del andamiaje del Estado colombiano, lo que se vio reflejado de inme- diato en los planos educativo, moral, social y cultural. Además de su influencia en la sociedad y en el individuo,…
p. 44
21Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. AmazoníaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 fragmento
[22]entre 1932 y 1933. Al final de la guerra la Casa Arana se retiró al Perú. Sin embargo, la retirada de la Casa Arana –e incluso de otras caucheras que años más tarde cesarían actividades debido al auge del caucho producido en el Sudeste Asiático–, no significó el fin del suplicio para los pueblos indígenas, pues ya se…
p. 45
22Nueva Historia de Colombia, Vol. I: Historia Política 1886-1946Álvaro Tirado Mejía (director científico), Jorge Orlando Melo, Carlos Eduardo Jaramillo Castillo, Eduardo Lemaitre Román, Alfonso López Michelsen, Humberto Vélez Ramírez, Germán Colmenares, Mario Latorre Rueda, Germán Arciniegas, Gustavo Humberto Rodríguez R. · 1989 · p. 3331 fragmento
[23]V que pertenecían a la derecha del par- tido de la derecha. Es decir, que esa división expresaba la antigua pugna conservadora entre históricos y nacio- nalistas, los problemas generacionales del partido y, por supuesto, las diver- gencias ideológicas. Los enfrentamientos con la Iglesia En las relaciones entre la…
p. 333
23El pensamiento colombiano en el siglo XIXJaime Jaramillo Uribe · 2017 · p. 5241 fragmento
[24]mundanización de la teoría del Estado en el pensamiento occidental, la Iglesia llegó a aceptar la teoría de las dos potestades, armónicas pero di- ferentes, poseedoras ambas de su respectiva esfera de ac- tuación, guiando al hombre la una en el campo religioso y moral, y en el político y mundano la otra. Pero ¿dónde…
p. 524
24Religion, Culture, and Society in Colombia: Medellín and Antioquia, 1850-1930Patricia Londoño-Vega · 2002 · p. 611 fragmento
[25]curate to suspect the orthodoxy of the protagonist Father Casafús, an intellectually curious man who tried not to get involved in the preparations for the war. On the eve of the departure of the local volunteers to join the Conservative army Father Casafús had not preached against the Liberals. In the reigning milieu…
p. 61
25Panorámica afrocolombiana. Estudios sociales en el PacíficoMauricio Pardo Rojas, Claudia Mosquera, María Clemencia Ramírez · 2004 · p. 961 fragmento
[26]ancho de los siglos las transformaciones de la sociedad colonial, según la presencia o la ausencia de quienes llegaron a trabajar tanto en las minas y el servicio doméstico como en las estancias y el mundo urbano 38. La superposición de estos instru- mentos públicos y las testamentarías, las cartas, los registros de…
p. 96
26Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Nariño y sur de CaucaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 381 fragmento
[27]libre» 48. En este contexto, en el valle del Patía, paralelo al avance de la minería y la consolidación de la hacienda ganadera, se dio la apropiación de predios vacíos entre las haciendas ganaderas por familias afrodescendientes alrededor de los platanares, que eran «pequeñas parcelas o unidades económicas domésticas…
p. 38
27¿Por qué fracasa Colombia?Enrique Serrano López · 2016 · p. 211 fragmento
[28]y de supervivencia en tierras nuevas, las cuales estaban plagadas de enfermedades, incertidumbres y dificultades. La limpieza de sangre fue, por tanto, uno de los aspectos decisivos de la trasformación de la península ibérica y de la migración definitiva de casi todos los indianos a América, pues no solo los obligaba…
p. 21
28Historia de la primera República de Colombia, 1819-1831. "Decid Colombia sea, y Colombia será"Armando Martínez Garnica · 2019 · p. 3491 fragmento
[29]a los pardos indica que en esta provincia los obstáculos sociales a la incorporación inmediata de los pardos al cuerpo ciudadano fue menor que en otras de fuerte presencia de negros esclavos, como Popayán. Mauricio José Romero —diputado por la provincia de Cartagena ante la Conven - ción Constituyente de 1832 que…
p. 349
29Memorias para la historia de la medicina en Santafé de BogotáPedro María Ibáñez · 2017 · p. 751 fragmento
[30]Míndicer seie te acródice bí te níbcjcoe ío Seoóepu bí Bdldóv fue confirmada como definitiva en julio de 1805 por el Vi- rrey Amar y Borbón. El Protomédico de Cartagena, don Juan de Arias, puso en conocimiento del Gobierno que su antecesor, don Fran- cisco J. Pérez, había permitido a los zambos y mulatos ejercer la…
p. 75
30Colombia: las razones de la guerraJorge Orlando Melo González · 2021 · p. 341 fragmento
[31]caracterizaciones, que se volvieron rutinarias, sobre los rasgos de cada grupo, y que se atribuían presuntamente a todos sus miembros: por ejemplo, el indio era visto como engañoso, falso, perezoso, estúpido, etc. También los negros, o las mezclas que incluyen estos grupos inferiores, como los mestizos y los mulatos,…
p. 34
31Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 331 fragmento
[32]Stories dating from the Spanish foundation of the city in 1533 remember the Colombian equivalent of La Malinche in Mexico, the Carib- bean beauty Catalina, who was described as “tall, with an elegantly formed bust, large eyes surrounded by long and velvety eyelashes, an aquiline nose, a mouth of delicate contours, and…
p. 33
32La colonización antioqueña en el occidente de ColombiaJames J. Parsons · 1997 · p. 101 fragmento
[33]XVIII, cuando tuvo lugar un cambio de las antiguas y ardientes tierras 24 La colonización antioqueña de Santa Fe hacia la nueva villa de Medellín. El conquistador Jorge Robledo había sentado el precedente de regresar de su visita a España con su esposa y un séquito de dieciséis señoritas. U na de éstas, doña Mencia de…
p. 10
33Afrodescendant Resistance to Deracination in Colombia: Massacre at Bellavista-Bojayá-ChocóAurora Vergara-Figueroa · 2018 · p. 761 fragmento
[34]race, gender, class, and location that make them objects of the coloniality of power, objects of exploitation, politics of development, and violence, and at the same time subjects of resistance and liberation. I expand on these aspects on Chaps. 3 and 4. n otes 1. The concepts of coloniality and the coloniality of…
p. 76
34Muiscas: representaciones, cartografías y etnopolíticas de la memoriaAna María Gómez Londoño (editora), Carl Henrik Langebaek Rueda, Jorge Augusto Gamboa Mendoza, Michael J. Francis, Marta Clemencia Herrera Ángel, François Correa Rubio, Óscar Guarín Martínez, Hermann Trimborn, Luis Fernando Restrepo, Mercedes López Rodríguez, Carlos Andrés Durán · 2005 · p. 1341 fragmento
[35]la América premoderna debería ser incorporada al flujo del desarrollo y el progreso de la modernidad (Dussel; Mignolo). De esta suerte el Nuevo Mundo fue convertido en representación de lo primitivo, mientras que el Viejo Mundo en adelante sería el futuro. No es entonces paradójico que al tiempo que reconocieran a los…
p. 134
35Resistir no es aguantar. Violencias y daños contra los pueblos étnicos de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 451 fragmento
[36]época de la invasión, y plasmadas en el andamiaje jurídico– ha afectado profundamente a los pueblos étnicos. Estos, en sus relatos ante la Comisión de la Verdad, se han referido a aquellos momentos históricos de violencia que quebrantaron la continuidad de sus culturas, y configuraron un sistema de dominación,…
p. 45
36Blancos, no blancos, casi blancos. Cuerpo, color y belleza en Colombia, segunda mitad del siglo XXPietro Pisano · 2019 · p. 1291 fragmento
[37]explicitados y, por estas mismas razones, de ser “todo”, modelos considerados universales de humanidad. Como “blancas”, eran enclasadas y generizadas, pero no racializadas. El poder representativo del blanco arraiga en la posibilidad de ser evocado sin nombrarlo explícitamente, siendo paradójicamente su ausenc ia e…
p. 129
37Pensar el siglo XIX. Cultura, biopolítica y modernidad en ColombiaSantiago Castro-Gómez (ed.) · 2004 · p. 591 fragmento
[38]consolidación de las fronteras étnicas que aseguraban su dominio en el espacio social. La ilusión del punto cero, albergada tanto por el Estado metropolitano como por los pensadores ilustrados en las periferias, se revela como u n a prolongación del imaginario de blancura y pureza de sangre que sostenía la hegemonía…
p. 59
38Civilization and Violence: Regimes of Representation in Nineteenth-Century ColombiaCristina Rojas · 2002 · p. 1591 fragmento
[39]and women. Taus- sig illustrates this in the case of the Arboleda hacienda: [Arboleda] established a laboring elite of whites. In his instruction to the state manager in 1857 he said that the blacks worked too slowly in the mill and ruined the animals; only whites were to be employed there. He instructed that these…
p. 159
39Mi cuerpo es la verdad. Experiencias de mujeres y personas LGBTIQ+ en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 571 fragmento
[40]negro tienes un estigma de ser desplazado, víctima. Sufrí una nueva violación en pleno centro de Cartagena». »El racismo nos afecta de una manera muy diferente a las otras etnias [...], venimos de un territorio ancestral y cultural, tenemos una riqueza. Empezamos a sufrir todo lo que es el tema de la esclavitud,…
p. 57
40Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en PutumayoEdinso Culma Vargas, Juliana Guerra Rudas, Rocío Londoño Botero · 2015 · p. 281 fragmento
[41]región en las últimas dos décadas del siglo XX. Igual ocurre al revi- sar estudios académicos e institucionales que, de una parte, se concentran en una configuración territorial a partir de la eco- nomía ilegal de la coca y su relación con los grupos armados y el narcotráfico (Ramírez, 2001; Observatorio de Derechos…
p. 28
41Análisis histórico del narcotráfico en ColombiaMaría Clemencia Ramírez, César Torres del Río, Andrés López Restrepo, Amada Carolina Pérez Benavides, Ángela Margoth Bacca Mejía · 2014 · p. 1661 fragmento
[42]territo- rial signada por la marginalidad y por formas hegemónicas de representación de aquellos territorios donde ha prosperado el narcotráfico. Normalmente los cultivos de uso ilícito se explican por la crisis del sector agropecuario, la expulsión de sectores rurales de determinadas áreas que se ven obligados a…
p. 166
42Caquetá: conflicto y memoriaHarley Enrique Gutiérrez Ñustez, Rubén Darío Polo Sierra, Cristian E Paredes González · 2013 · p. 61 fragmento
[43]con parafina para que los empleados disfruten con su desesperada agonía. Hoy en día los pueblos indígenas Uitoto, Coreguaje, Inga y los que llegaron en los últimos años, Emberá Chamí y Paeces, recuperan y fortalecen las costumbres ancestrales en sus territorios, como una forma de resistencia para dejar en el pasado la…
p. 6
43La tierra no basta. Colonización, baldíos, conflicto y organizaciones sociales en el CaquetáCentro Nacional de Memoria Histórica, Erika Andrea Ramírez Jiménez · 2017 · p. 341 fragmento
[44]Cubeos, entre otros. Pero es- tos pueblos fueron objeto de un sistemático proceso de extermi- 35 1 De los Andes a la selva: la conquista de la Manigua. Geografía de la colonización en el Caquetá nio y reducción. La inserción del espacio amazónico en la nación comenzó con las exploraciones e incursiones de los…
p. 34
44El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónicaWade Davis · 2017 · p. 4161 fragmento
[45]un siglo. Ni siquiera la muerte liberaba al cauchero, pues sus obligaciones pasaban por ley a sus hijos, que heredaban las deudas de sus padres; las madres desesperadas arrojaban 417 Eí ndi a las hijas a la prostitución. Era, de hecho, una forma de servidumbre bajo la cual el capataz esclavizaba no sólo al hombre,…
p. 416
45Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · p. 1721 fragmento
[46]Congreso a los caucheros imperialistas — trasnaciona- les— que practicaban aún el esclavismo. Pero quedó todavía más indignado frente a la indiferencia de los parlamentarios y legisladores colombianos, encerrados en la alta sabana de Bogotá, mientras los límites —la realidad— se desparramaba incontrolable hacia los…
p. 172
46Putumayo: la vorágine de las caucherías. Memoria y testimonio. Primera parteAugusto Javier Gómez López (relator y compilador); Centro Nacional de Memoria Histórica · p. 1231 fragmento
[47]del caucho y el fruto de su próspera actividad lo vendía en las plazas comerciales de Tolima. Habiendo pretendido la Casa Arana que Gutiérrez trabajara con ellos y les recibiera mercancías de las que la empresa importaba del Putu- mayo, Gutiérrez se negó a entrar en transacciones con dicha Casa y resolvió viajar al…
p. 123
47Putumayo: la vorágine de las caucherías. Memoria y testimonio. Segunda parteAugusto Javier Gómez López (relator y compilador); Centro Nacional de Memoria Histórica · p. 4191 fragmento
[48]cablegrama de junio 27 en que se me decía: “Espere correo” y he quedado esperándolo hasta ahora. Mi situación aquí es insostenible e insisto en retirarme, porque me he arruinado en este Consulado nominal y deseo reponer mi tiempo perdido; lo cual no embarga para estar siempre a las órdenes del Gobierno, para ponerme…
p. 419
48Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950)Catherine LeGrand · 2016 · p. 671 fragmento
[49]Colonial Colombia (Austin, 1982)*, y Jane M. Rausch, A Tropical Plains Frontier: The Llanos ofColombia 1531-1831 (Albuquerque, 1984). Para un vistazo general de los escritos colombianos sobre el período colonial, véase Bernardo Tovar Zambrano, La colonia en la historiografta colombiana (Bogotá, 1984). COLONIZACIÓN Y…
p. 67
49At the Margins of the Global Market: Making Commodities, Workers, and Crisis in Rural ColombiaPhillip A. Hough · 2022 · p. 2461 fragmento
[50]continuous evictions and land invasions. As we shall see, it was not until the entrance of coca production into the region that the balance of local power began to shift in favor of the settlers and the FARC. The Emergence of Coca Production in the Caguán Colombia ’ s involvement in the production of illegal narcotics…
p. 246
50Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 441 fragmento
[51]económicas que se dieron desde finales del siglo XIX; la más conocida es la del café, que se concentró en los pueblos del Suroeste antioqueño. En otras subregiones ocurrieron: la explotación del fruto de la palma de tagua, también llamado el «marfil vegetal», que se usaba para la elaboración de botones y artículos…
p. 44
51"Patrones" y campesinos: tierra, poder y violencia en el Valle del Cauca (1960 – 2012)Absalón Machado Cartagena, John Jairo Rincón García · 2014 · p. 4401 fragmento
[52]de antiguas haciendas en empresas capitalistas mediante la introducción del cultivo del azúcar y la mecanización a partir de los ingenios, proceso que se realizó en tres fases: 1) construcción de obras de infraestructura, ferrocarriles, bancos, etc., en el Plan del Valle durante el período comprendido entre 1863 y…
p. 440
52The Struggle for Power in Post-Independence Colombia and VenezuelaMatthew Brown · 2012 · p. 2401 fragmento
[53]expanded imperial web and its extra-imperial trading partners together were ports, and, the means of transmission between them ships,” in Lester, Imperial Networks, 6. 4. On the difficulties of “commemorating” such a history, see Garrido, “¿Qué celebrar en el bicentenario de 1810?,” 377–387. 5. On “imperial…
p. 240
53Crafting a Republic for the World: Scientific, Geographic, and Historiographic Inventions of ColombiaLina del Castillo · 2018 · p. 311 fragmento
[54]was supposedly a complete departure from Spanish colonial rule. Examining early republican erasures of historical memory deep- ens our understanding of the role the press played in the invention of nations. 35 Colombian officials edited, reframed, and reprinted the writings of criollos, or the descendants of Spaniards…
p. 31
54Historia y nación. Tentativas de la escritura de la historia en ColombiaAlexander Betancourt Mendieta · 2020 · p. 1, 302 fragmentos
[55]27 Capítulo I Instaurar una tradición: las porfías de la historia nacional En el siglo aparecieron las primeras obras que utilizaron la noción de pasado para consagrar los XIX orígenes de la República. Las condiciones posteriores a la Independencia permitieron que los hombres de letras que elaboraron ejercicios de…
p. 1
[56]enseñanza de la historia en Colombia, Historia, 1951, p. 91. El autor era miembro de la Academia Colombiana de Historia y la obra fue encargada al autor por la institución.., pp. 20-21. Ibid Roberto Velandia, Un siglo de historiografía colombiana: Cien años de la Academia Colombiana de Historia, Santafé de Bogotá,…
p. 30
55Historia económica y social de Colombia IIGermán Colmenares · 1999 · p. 141 fragmento
[57]de este intento de síntesis, se han realizado investigaciones valiosas, particular- mente en Sevilla (España) bajo la orientación de don Luis Navarro García. Varias tesis de doctorado y algunas tesinas de lo que podría llamarse con propiedad escuela sevillana se han ocupado minuciosamente de algunos-te- xvi HISTORIA…
p. 14
56Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 2091 fragmento
[58]civiles están los trabajos de Álvaro Tirado Mejía (aspectos socia- les), Jorge Villegas (guerra de los Mil Días) y Gonzalo España (guerra de 1885). El tema de los artesanos lo han comenzado a tratar Miguel Urrutia y Jaime Jaramillo; el período de la Re- generación, en sus aspectos económi- cos, es estudiado por Darío…
p. 209
57El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 2021 fragmento
[59]realizado probablemente el estudio m á s concienzudo sobre la influencia del imperialismo norteamericano en el desarrollo de la historia Contempor á nea de Colombia. Alvaro Tirado Mej í a con “ Introducci ó n a la Historia Econ ó mica de Colombia ”; Jes ú s Antonio Bejarano con “ El fin de la econom í a exportadora y…
p. 202
58Introducción a la historia económica de ColombiaÁlvaro Tirado Mejía · 2019 · p. 331 fragmento
[60]al que aspirábamos trascendía la academia, tenía como objetivo primario la población y por ello buscábamos una forma sencilla que, en ocasiones, se codeaba con lo elemental. Por ese camino, en ciertos planteamientos nos encontramos con el dogmatismo y con la interpretación mecánica del devenir de las clases sociales,…
p. 33
59Nueva Historia de Colombia, Vol. III: Relaciones Internacionales, Movimientos SocialesÁlvaro Tirado Mejía, Jesús Antonio Bejarano, Fernando Cepeda Ulloa, Rodrigo Pardo García-Peña, Germán Zea Hernández, Luis Vitale, Malcolm Deas, Catherine LeGrand, Mauricio Archila Neira, Rocío Londoño Botero, Pierre Gilhodes, Myriam Jimeno Santoyo · p. 11 fragmento
[61]NHC Nueva Historia de Colombia Director Científico y Académico ALVARO TIRADO MEJÍA Asesores JORGE O R L A N D O M E L O JESÚS ANTONIO BEJARANO Plan de la obra 1 2 I II III IV V VI Colombia Indígena - Conquista y Colonia Era Republicana Historia Política 1886-1946 Historia Política 1946-1986 Relaciones Internacionales,…
p. 1
60Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · p. 561 fragmento
[62]as libe rt ades individuales y e nton ces decayó el núm ero y vitalidad iconoclasta de periódicos y publicaciones. Los pasquines y perió- dicos irresponsables que florecieron durante el federali smo fue- r on sustituidos por pub li caciones o btu sas y tan sectarias. N úñ cz y Ca ro, d os hombr es provenient es de la…
p. 56
61Historia de Colombia. La República de Colombia IRicardo Martín (dir.), Gonzalo Hernández de Alba (dir. científico), y colaboradores: Arturo Alape, Óscar Alarcón Núñez, Germán Arciniegas, Mauricio Archila, Antonio Caballero, Antonio Cacua Prada, Germán Cavelier, entre otros · 1988 · p. 261 fragmento
[63]de mayor de- sarrollo y mas completa exposici6n. Por lo mismo, ya al final de estas breves anotaciones sobre el curso histérico del ordenamiento juridico superior del estado colombiano a partir de 1886, apenas si es posible sentar la afirmacién de que hay en él avances positivos (identificables en normas de las…
p. 26
62Historia mínima de ColombiaJorge Orlando Melo · 2017 · p. 1681 fragmento
[64]p í tulo sobre derechos del hombre y el ciudadano — desaparecieron las libertades de expresi ó n, imprenta, pensamiento y movimiento,, ¡ aunque se mantuvo la libertad de prensa “ en tiempo de paz ” y se concedi ó a los no cat ó licos el derecho a “ no ser molestados ” por ’ sus creencias — y lo reemplaz ó con f ó…
p. 168
63Coffee and Conflict in Colombia, 1886-1910Charles W. Bergquist · 1986 · p. 801 fragmento
[65]chosen. Critics immediately emphasized the immoderate age of the Nationalist candidates and one pundit described their choice as an example of "political paleontol- ogy."22 Sanclemente, a native of Buga, Cauca, was eighty-three years old in 1897. Given his age and poor health (critics said he was senile), it was…
p. 80
64Normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia. Tomo ICentro Nacional de Memoria Histórica; Germán Lozano Villegas; Luz Janeth Forero M. · 2014 · p. 541 fragmento
[66]la normatividad internacional y colombiana sobre la desaparición forzada Presidente de la Republica, en virtud de la disposición constitu- cional, unida a un control formal que ejercía la Corte Suprema de Justicia al centrarse meramente en la existencia de facultad presi- dencial para tal declaratoria 58. Una gran…
p. 54
65¡Basta satisfecho! Colombia: Memorias de guerra y dignidadCentro Nacional de Memoria Histórica (GMH) · 2013 · p. 1561 fragmento
[67]apoyo, aprobó la idea siempre que se resolviera una cuestión jurídica elemental: para que el decreto pasara la revisión de la Corte, las medidas tomadas debían estar claramente conectadas con los motivos que llevaron al presidente a decretar el estado de sitio. 61. Desde el Plebiscito de 1957 que dio origen al Frente…
p. 156
66Silenciar la democracia. Las masacres de Remedios y Segovia 1982-1997Centro Nacional de Memoria Histórica; Ronald Edward Villamil Carvajal, Vladimir Melo Moreno (relatores); Tatiana Rincón Covelli, Andrés Fernando Suárez (correlatores) · 2014 · p. 2231 fragmento
[68]se estabilizaron con los arreglos políticos e institucionales derivados de la promulgación de la nueva Constitución Política de 1991. Los militares aceptaron un control administrativo más fuerte y la sanción de miembros de la fuerza por la justicia civil en casos individualizados. En contrapartida, el poder civil…
p. 223
67Gran Enciclopedia de Colombia. Tomo 7: InstitucionesRoberto Hinestrosa Rey (Director Académico), Sandra Morelli Rico (Coordinación Académica) · 1993 · p. 931 fragmento
[69]excesiva relevancia de la figura del presidente, por el debilita: miento de los poderes del Congreso ¥ por el consecuente fortalecinento del órgano ejecutivo del poder públi- en, fenómeno descrito con el término médico “hipertrofia” (desarrollo exa- gerado de los elementos anatómicos de un órgano, sia alteración de la…
p. 93
68El café en Colombia, 1850-1970: una historia económica, social y políticaMarco Palacios · 2009 · p. 1261 fragmento
[70]perspectiva nacional, extraordinariamente matizada en las localidades, dos regímenes políticos dominaron el periodo. Como veremos en las páginas y capítulos siguientes, tuvieron implicaciones en el modelo económico. Desde 1850 hasta 1885 hay un predominio liberal con breves interregnos entre 1854 y 1861. El régimen…
p. 126
69¿Otra historia de Colombia? De tiempos prehispánicos a hoy: lo fundamental en 12 capítulosFelipe Arias Escobar · 2023 · p. 681 fragmento
[71]la aparición de ferrerías e industrias anexas en Pacho, Amagá y Samacá, como también los avances mucho más estables en la producción de alimentos y bebidas, cuyo ejemplo más notable fueron las fábricas de cerveza aparecidas a fmales de siglo. COLOMBIA EN 1886, BAJO LA ILUSIÓN DEL ORDEN Una dura consecuencia del ciclo…
p. 68
70Colombia, así en la guerra como en la pazJorge Giraldo Ramírez · 2018 · p. 151 fragmento
[72]enemigos internos. Cuando la última guerra del siglo X I X terminó —la Guerra de los Mil Días, en 1903—, la doctrina dominante cerró toda posibilidad al reconocimiento del carácter político de la rebelión armada y envió a los rebeldes a las tinieblas del mundo ilegal, junto con los criminales y con los exaltados que…
p. 15
71Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · p. 481 fragmento
[73]por parte de Espana. Sin embargo, en este estudio sdlo se senalaron las caracteristicas mas importantes del periodo que se inicia en nuestro pais con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitan, hecho que establece un puente de continuidad de la llamada «Gran Violencia». Fue éste un fendmeno alucinante que ha sido objeto de…
p. 48
72Pa que se acabe la vainaWilliam Ospina · 2013 · p. 951 fragmento
[74]ilustres y más influyentes se regó como pólvora, y así se instaló lo que los historiadores llamarían la Violencia en Colombia. Habían terminado los tiempos en que al pueblo colombiano se lo podía dominar por el discurso; a partir de entonces sólo se lo pudo dominar por la violencia. Los estudiosos de ese período nunca…
p. 95
73"Falsos positivos" en Colombia y el papel de la asistencia militar de Estados Unidos, 2000-2010Movimiento de Reconciliación (FOR), Coordinación Colombia-Europa-Estados Unidos (CCEEU) · 2014 · p. 231 fragmento
[75]en Colombia a. e jecuciones como expresión de “L a v io L encia ” y L a d octrina de s eguridad n aciona L, 1946-1988 El año de 1946 ha sido definido por parte de los historiadores modernos como el año en que se origina en Colombia un conflicto violento ininterrumpido hasta el día de hoy, en el que la violencia contra…
p. 23
74Breve historia del conflicto armado en ColombiaJerónimo Ríos Sierra · 2017 · p. 1211 fragmento
[76]GRUPOS PARAMILITARES, 1978-2016 EL ORIGEN DEL PARAMILITARISMO EN COLOMBIA El paramilitarismo va a surgir, al igual que la guerrilla, en enclaves bajo una importante ausencia del Estado, si bien, a diferencia de la naturaleza guerrillera, en Colombia solo se puede interpretar el paramilitarismo, no como un hecho…
p. 121
75¡Adiós a las FARC! ¿Y ahora qué? Construir ciudadanía, Estado y mercado para unir las tres ColombiasClaudia López Hernández · 2016 · p. 1031 fragmento
[77]repositorio de esperanzas democráticas y protagonista de paros cívicos que transformaban la sociedad y ponían en cuestión los poderes estable- cidos, la "periferia" territorial se convirtió en escenario de captura del Estado, primero con el fenómeno del narcotráfico y después, en mucha mayor escala, con el del…
p. 103
76Nuestra guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en ColombiaFrancisco Gutiérrez Sanín, María Emma Wills, Gonzalo Sánchez Gómez · 2006 · p. 1531 fragmento
[78]en Colombia alguna relación perceptible? Ciertamente, muchos observadores del caso colombiano considerarían que todos los grupos armados ilegales son básicamente idénticos. Hay buenas razones para esta caracterización. Ni la guerrilla ni los paramilitares han sido capaces de crear la división nosotros-ellos que…
p. 153
77Una nación desplazada: Informe nacional del desplazamiento forzado en ColombiaCentro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); Myriam Hernández Sabogal, Catalina Riveros Gómez, Mónica Johanna Rueda, Yamile Salinas Abdala, Juan Manuel Zarama Santacruz · 2015 · p. 1551 fragmento
[79]región del Magdalena Medio fueron: San Vicente de Chucurí (1.026 personas), El Carmen de Chucurí (904 personas), Cimitarra (818 personas), Barrancabermeja (489 personas), Yacopí (473 personas), y Puerto Boyacá (395 personas). 155 Éxodo rentista: disputas por la tierra y el territorio Así también lo reconoció el propio…
p. 155
78El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen 1. Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012Centro Nacional de Memoria Histórica · 2015 · p. 162 fragmentos
[80]la violencia y sus actores. Según los estimativos del gobierno de Virgilio Barco Vargas, solo el 20 por ciento de los crímenes llegaban al co- nocimiento de las autoridades, y de estos solo el 4 por ciento obtenía una sentencia (Tirado, 1989, páginas 66 - 67). Se trata- ba, además, de un sistema asediado él mismo por…
p. 16
[81]la violencia y sus actores. Según los estimativos del gobierno de Virgilio Barco Vargas, solo el 20 por ciento de los crímenes llegaban al co- nocimiento de las autoridades, y de estos solo el 4 por ciento obtenía una sentencia (Tirado, 1989, páginas 66 - 67). Se trata- ba, además, de un sistema asediado él mismo por…
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79Guerras RecicladasMaría Teresa Ronderos · 2014 · p. 131 fragmento
[82]década de los ochenta). Según esta lectura los paramilitares que surgieron a partir de finales de los setenta y en adelante son solo la encarnación más reciente de la violenta reacción conservadora que en este caso incluyó el asesinato de los candidatos de izquierda Carlos Pizarro Leongómez y Bernardo Jaramillo Ossa.…
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80Colombia's Forgotten Frontier: A Literary Geography of the PutumayoLesley Wylie · 2013 · p. 381 fragmento
[83]Taussig has discussed the reanimation of the medieval wild man in the indigenous inhabitants of the Putumayo. In the late twentieth and early twenty-first centuries, the figure of the wild man is projected on to a new internal enemy in the Colombian south, the FARC rebel, whose rudimentary jungle dwellings and…
p. 38
81Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesSara Victoria Alvarado, Eduardo A. Rueda Barrera, Pablo Gentili (editores) · 2016 · p. 1771 fragmento
[84]colonización vivida en nuestras tierras implicó la imposición del lenguaje de dominio sobre la lengua de la tierra en el hombre hecho de tierra, perteneciente a la tierra, llevándolo a creer que debía devastar la tierra para poder ser. Así, el lenguaje colonizador en Colombia implicó un arrasamiento del ser de la…
p. 177
82Paz en Colombia: perspectivas, desafíos, opcionesMartha Nussbaum, Sara Victoria Alvarado (ed.), Eduardo A. Rueda Barrera (ed.), Pablo Gentili (ed.) · 2016 · p. 1771 fragmento
[85]colonización vivida en nuestras tierras implicó la imposición del lenguaje de dominio sobre la lengua de la tierra en el hombre hecho de tierra, perteneciente a la tierra, llevándolo a creer que debía devastar la tierra para poder ser. Así, el lenguaje colonizador en Colombia implicó un arrasamiento del ser de la…
p. 177
83Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Región CentroComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 301 fragmento
[86]está más relacionada con Risaralda y el norte del Valle; las dinámicas del Pacífico valluno y caucano, más ligadas a los problemas del sur del Valle y el norte del Cauca; el andén del Pacífico nariñense está ligado a la presentación 31 llegada de la economía cocalera, golpeada en Caquetá y Putumayo. Desde esta lógica,…
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84Hallazgos y recomendaciones de la Comisión de la Verdad de ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 5571 fragmento
[87]de colaborar con las insurgencias o las sospechosas de ser guerrilleras. La Comisión pudo constatar que los hechos más recurrentes se dieron hacia las mujeres detenidas en el marco del Estatuto de Seguridad, en contextos de tortura. Aunque como un fenómeno menos evidente, la Comisión también conoció casos de hombres…
p. 557
85Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte · 2009 · p. 3671 fragmento
[88]víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo. (oms, 2003, 161) Este tipo de violencia implica: […] cualquier acto o comportamiento sexual dirigido a adultos o menores, hombres o mujeres, que involucre el uso de la fuerza o de cualquier otro tipo de coerción física, psicológica o emocional así…
p. 367
86No es un mal menor. Niñas, niños y adolescentes en el conflicto armadoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 2481 fragmento
[89]se cometió una única vez, por lo que se habla de que fue un hecho continuado y colectivo. Milena, en su relato, cuenta las formas en que el comandante y demás compañeros del ELN la violentaron física, sexual y psicológicamente: «Ellos decían: “Juguemos a la moneda, si sale tal cosa, nos comemos a esa hem- bra, y si…
p. 248
87Violencia Sexual, Conflicto Armado y Justicia en ColombiaClaudia Cecilia Ramírez Cardona (coord.); Andrea González Rojas; Constanza Clavijo Velasco; Carmen Alicia Mestizo Castillo; Belén Pérez González · 2007 · p. 221 fragmento
[90]desplazadas internamente. (Relatora ONU, 2002) 23 VIOLENCIA SEXUAL, CONFLICTO ARMADO V JUSTICIA EN COLOMBIA En relación con organizaciones no gubernamentales internacionales, Amnistía Internacional documentó abusos, violación, mutilación genital, explotación sexual, secuestro de mujeres para que presten servicios…
p. 22
88La guerra vino de afuera. El Bloque Pacífico en el sur del Chocó: una herida que aún no cierraCentro Nacional de Memoria Histórica, Laura Bibiana Escobar García, Laura Catalina Tovar Bohórquez, Esteban de Jesús Caviedes Alfonso · 2022 · p. 2541 fragmento
[91]de la estructura (ABColombia et al., 2015). Las prácticas racistas también provocaron embarazos forzados que tenían el objetivo de “limpiar la raza”. Tal como lo explica Acxan Duque, esto generó fracturas en la cohesión social de las comunidades del territorio. La violencia sexual que se presentó en el San Juan fue…
p. 254
89La guerra inscrita en el cuerpo. Informe nacional de violencia sexual en el conflicto armadoCentro Nacional de Memoria Histórica, Rocío Martínez Montoya · 2017 · p. 3001 fragmento
[92]del Chocó, con accionar en Quibdó y sur del Chocó, de manera sistemática usó la violencia sexual en contra de adolescentes y mujeres afrocolom- bianas como estrategia para a fi anzar su dominio territorial. La sentencia tiene conocimiento de por lo menos treinta casos de violencia sexual atribuibles a este grupo…
p. 300
90Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia. Panorama posacuerdos con AUC. Región Caribe, Departamento de Antioquia, Departamento de ChocóÁlvaro Villarraga Sarmiento, Alberto Santos Peñuela, Priscila Zúñiga Jiménez, Margarita Jaimes Velásquez, Lukas Rodríguez Lizcano, Gisela Andrea Aguirre García, Camilo Villamizar Hernández · 2014 · p. 1761 fragmento
[93]de seguridad otorgadas por el Estado son marginales (Líder afrodescendiente desplazado, hombre adulto, 2013). La situa - ción actual de los panfletos difundidos por las AGC es contradic - toria: mientras por un lado el Bloque Juan de Dios Úsuga advier - te vengarse de Cusumbo y Peluche por la traición de Giovanni y…
p. 176
91Mujeres y guerra. Víctimas y resistentes en el Caribe colombianoGrupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación · 2011 · p. 161 fragmento
[94]interno, en lo personal”....................................................................335 Capítulo V. Los daños e impactos psicosociales de la violencia en las mujeres............................................... 343 1. La violencia oculta en la vida cotidiana: impactos y huellas.... 345 16 16 2. Los daños al…
p. 16
92Sujetos victimizados y daños causados: Balance de la contribución del CNMH al esclarecimiento históricoLina Rondón Daza, Liliana Cortés Gamba · 2018 · p. 991 fragmento
[95]hace que en el cuerpo habite la estructura que normaliza y no la del sujeto que busca definir su orientación sexual y su identidad de género. Se constituye aquí una agresión contra la integridad psicológi- ca de los sujetos, que buscan afirmar la imagen de sí mismos y de su personalidad, a partir de las decisiones que…
p. 99
93Guerra y violencias en Colombia: herramientas e interpretacionesJorge A. Restrepo, David Aponte (Editores) · 2009 · p. 3581 fragmento
[96]por la ausencia de órganos reproductivos internos. Para una mayor aproxima - ción, ver Conway (2006). La violencia de género y la violencia sexual en el conflicto armado colombiano 357 sexo de un individuo, resultando en la inculcación de roles sociales femeni - nos o masculinos comúnmente aceptados en función de una…
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