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Biografía

Orlando Fals Borda

Transversal

1925–2008

17 min de lectura25 documentos
Nacimiento1925
Fallecimiento2008
RolesSociólogo · Fundador del programa de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia
Lugar principalBogotá
Período históricoTransversal
03

La biografía

Sociólogo, investigador y militante intelectual colombiano nacido en Barranquilla en 1925 y muerto en Bogotá en 2008, Orlando Fals Borda fue el hombre que institucionalizó la sociología en Colombia y, casi en el mismo movimiento, la desbordó. Fundó en 1959 el primer programa universitario de la disciplina en el país —uno de los primeros de América Latina—, coescribió en 1962 el estudio que abrió la reflexión académica sobre La Violencia y, desde los años setenta, desarrolló la Investigación Acción Participativa (IAP), un método que convirtió al investigador en aliado político de comunidades campesinas y populares. Su obra transitó de la sociología rural clásica al ensayo histórico caribeño y, de allí, al proyecto del "socialismo raizal": una lectura del país desde su periferia costeña, indígena y afrocolombiana, opuesta al centralismo andino que había definido las ciencias sociales colombianas. Es, con razón, el nombre matriz de la sociología nacional; pero también fue un intelectual incómodo: protestante en un país católico, costeño en una academia bogotana, disciplinar y disidente a la vez.

02

Línea de vida

  1. 1959

    Fundación del programa de Sociología de la Universidad Nacional

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    Fals Borda y colaboradores establecieron en 1959 el primer programa universitario de sociología en Colombia, uno de los primeros de América Latina y uno de tres fundados ese año en universidades colombianas. Camilo Torres Restrepo, recién regresado de Lovaina, cofundó con él los departamentos de Sociología y Trabajo Social.

  2. 1960

    Autonomía de la Facultad de Sociología y cargo en el Ministerio de Agricultura

    Leer contexto

    La sociología se separó de la Facultad de Economía para constituirse como facultad autónoma en la Universidad Nacional. Ese mismo año, Fals Borda ocupó el segundo puesto del Ministerio de Agricultura con el respaldo del presidente Alberto Lleras Camargo, quien reconoció su pericia profesional como necesaria para el Estado.

  3. 1962

    Publicación de 'La violencia en Colombia'

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    Coescrito con el sacerdote Germán Guzmán Campos y el abogado Eduardo Umaña Luna, el libro apareció como Monografía Sociológica N.° 12 de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional. Estimó entre 134.820 y 200.000 muertos durante el período 1948-1958 y centró la atención académica sobre La Violencia. La prensa conservadora atacó a los autores con epítetos descalificadores; a Fals Borda le invocaron su condición protestante como argumento contra el rigor de su trabajo.

  4. 1967

    Publicación de 'La subversión en Colombia'

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    Editado por la Universidad Nacional y Tercer Mundo en Bogotá, el libro propuso la subversión como categoría teórica vinculada al sentido histórico de la sociedad colombiana. Tuvo al menos cuatro ediciones: segunda en español (1968), versión inglesa en Columbia University Press (1969) y una cuarta puesta al día en 2008 titulada 'De la subversión y la finalidad histórica', dedicada a la memoria de Camilo Torres Restrepo.

  5. 1970

    Desarrollo de la Investigación Acción Participativa (IAP)

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    A lo largo de los años setenta, Fals Borda elaboró la IAP como redefinición epistemológica del vínculo entre investigador y comunidad, postulando que la investigación debía ser liderada por las propias comunidades y no aplicada sobre ellas. El método se convirtió en el aporte metodológico colombiano más reconocido internacionalmente en ciencias sociales aplicadas.

  6. 1979

    Inicio de la publicación de 'Historia doble de la Costa'

    Leer contexto

    El primer tomo, 'Mompox y Loba', fue publicado por Carlos Valencia Editores en Bogotá en 1979. La tetralogía, concluida hacia 1986 con 'Retorno a la tierra', está organizada en dos canales paralelos —narrativo y analítico— y recupera figuras del Caribe silenciadas por la historiografía andina, como el presidente mulato Juan José Nieto. Fue reeditada en 2002 por la Universidad Nacional, el Banco de la República y El Áncora Editores.

  7. 2008

    Publicación de 'El socialismo raizal y la Gran Colombia bolivariana'

    Leer contexto

    Publicado en Caracas por la Fundación Editorial el perro y la rana, el libro sintetizó el proyecto intelectual final de Fals Borda: un socialismo elaborado desde las tradiciones comunitarias, indígenas, afrocolombianas y campesinas del país profundo, opuesto a la importación de modelos europeos o soviéticos y enraizado en la herencia bolivariana.

La semblanza

Reducirlo a "padre de la sociología colombiana" —fórmula que en él es exacta pero insuficiente— oculta lo que hace singular su recorrido. En sus casi sesenta años de trabajo no cambió simplemente de temas: cambió de manera de entender qué es investigar. Empezó midiendo veredas boyacenses con las herramientas de la sociología rural norteamericana y terminó defendiendo que el campesino de la depresión momposina era coproductor de teoría y no objeto de estudio. Entre ambos extremos construyó una obra que puede leerse como un desplazamiento continuo hacia el sur del canon: del pueblo andino de Saucío al Caribe de Benkos Biohó, del funcionalismo estadounidense a la crítica bolivariana, del despacho ministerial al taller campesino.

Ese desplazamiento nunca fue una fuga romántica. Fals Borda operó siempre desde dentro de las instituciones —la Universidad Nacional, el Ministerio de Agricultura, las editoriales universitarias, la Asamblea Nacional Constituyente— y usó ese capital para sostener una crítica que apuntaba, precisamente, a los fundamentos de esas mismas instituciones. Fue una tensión productiva y nunca resuelta: la Facultad de Sociología que ayudó a fundar publicó como monografía oficial el libro que la prensa conservadora describió como obra de un "protestante" mal informado; el intelectual que denunciaba la neutralidad académica escribió sus tratados más ambiciosos con sello editorial universitario. Entenderlo es entender esa doble condición: constructor institucional y crítico epistemológico de la institución.

Y, atravesándolo todo, la costeñidad. No como pintoresquismo biográfico —el sociólogo nacido en Barranquilla—, sino como programa intelectual. La Costa Caribe fue para él lo que Antioquia había sido para tantos historiadores conservadores del siglo XIX: la matriz desde la cual pensar el país entero. Solo que en su versión, esa matriz era mestiza, oral, insurgente, y estaba deliberadamente puesta contra el eje andino Bogotá-Medellín-Cali que había monopolizado la producción de saber sobre Colombia.

Los orígenes: formación y fundación de una disciplina

Los datos duros de su formación temprana lo sitúan lejos del estereotipo del intelectual costeño autodidacta. Fals Borda se formó en universidades estadounidenses, retornó a Colombia con credenciales académicas sólidas y encontró un país en el que la sociología, como disciplina universitaria, sencillamente no existía. Su condición de protestante —minoría numérica y sospechosa en la Colombia del Frente Nacional— lo colocaba desde el inicio en una posición periférica dentro del campo intelectual bogotano, dominado por la elite católica.

La fundación del programa de Sociología de la Universidad Nacional en 1959 —simultánea, ese mismo año, con la creación de otros dos programas en universidades colombianas— fue el hecho fundacional. En 1960, la sociología se separó de la Facultad de Economía y se constituyó como facultad autónoma: no un departamento subordinado, sino una unidad plena, con presupuesto, currículo y autoridad propios. La velocidad del proceso —un año entre programa y facultad— habla del respaldo institucional que Fals Borda supo tejer y del vacío que la sociología venía a llenar en un país que había atravesado una década de violencia partidista sin herramientas académicas para analizarla.

En esa fundación fue decisiva la figura de Camilo Torres Restrepo. Sacerdote formado en la Universidad de Lovaina, en Bélgica, donde estudió sociología bajo la doble influencia de la Democracia Cristiana y del marxismo, Torres regresó a Colombia en 1959 y fue nombrado capellán de la Universidad Nacional. Con Fals Borda cofundó los departamentos de Sociología y Trabajo Social. La alianza entre el sociólogo protestante de Barranquilla y el capellán católico de familia bogotana pesada era, en sí misma, una anomalía productiva: dos hombres a quienes la sociedad colombiana esperaba en trincheras opuestas construyeron juntos la institución que enseñaría al país a pensarse.

El respaldo político también estuvo. En 1960, en plena temporada electoral, Fals Borda ocupó el segundo puesto del Ministerio de Agricultura. El presidente Alberto Lleras Camargo, arquitecto del Frente Nacional, defendió su permanencia en el cargo apelando a un argumento en apariencia técnico —la pericia profesional del sociólogo era necesaria para el Estado— pero cargado de sentido político: en un país que salía de una guerra civil larvada y donde la cuestión agraria era el corazón del problema, el gobierno reconocía que necesitaba a un sociólogo formado. Ese reconocimiento, viniendo del hombre que encarnaba el pacto bipartidista, fue una legitimación decisiva.

La trayectoria: los hitos que la definen

1962: La Violencia en Colombia

El primer hito público de Fals Borda como intelectual de país fue la publicación en 1962 de La violencia en Colombia. Estudio de un proceso, coescrito con el sacerdote Germán Guzmán Campos y el abogado Eduardo Umaña Luna. El libro apareció como Monografía Sociológica N.° 12 de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional —con el peso institucional del proyecto académico que Fals Borda mismo había fundado— y ofrecía por primera vez una descripción sistemática, con estadísticas y testimonios, del período 1948-1958.

Las cifras allí estimadas —entre 134.820 y 200.000 muertos, incluyendo en la proyección mayor los heridos fallecidos y los desplazados— definieron durante décadas la magnitud aceptada de la tragedia. Que estudios econométricos posteriores, en 2019, hayan reducido la estimación a entre 39.142 y 57.737 víctimas mortales no invalida el libro: lo confirma como el marco de referencia contra el cual toda revisión posterior tuvo que medirse. Desde su aparición, La Violencia en Colombia centró la atención académica sobre el fenómeno y se convirtió en punto de partida obligado de la historiografía sobre el conflicto. El segundo volumen, publicado hacia 1964, giró hacia el análisis jurídico e incorporó documentos como la Ley del Llano, proclamada por los frentes guerrilleros liberales en 1953.

La reacción fue violenta. La prensa conservadora atacó personalmente a los tres autores con epítetos calculados para desactivar su autoridad: Guzmán fue "sacerdote renegado", "clérigo rojo", "Monstruo Guzmán" en El Siglo; Umaña Luna, "abogado liberal incompetente" en La República y "librepensador extremista" en El Siglo; a Fals Borda le invocaron su condición protestante como argumento contra el rigor de su trabajo. La expresión "la mano protestante" circuló como acusación: el sociólogo, siendo religiosamente ajeno al catolicismo mayoritario, habría hecho "mal uso de las fuentes". El ataque era menos una crítica metodológica que un intento de deslegitimar a los mensajeros de un mensaje que la elite política del Frente Nacional prefería enterrar. La violencia bipartidista, apenas concluida por el pacto entre liberales y conservadores, no debía ser objeto de estudio académico: debía ser olvidada por decreto tácito.

1967: la subversión como categoría

Cinco años después, Fals Borda publicó La subversión en Colombia, editado en Bogotá en 1967 por la Universidad Nacional y Tercer Mundo. El libro tuvo al menos cuatro ediciones: una segunda en español en 1968, una versión inglesa en Columbia University Press en 1969 y una cuarta puesta al día en 2008, ya titulada De la subversión y la finalidad histórica. Ese cambio de título es una pista: subversión ya no como transgresión coyuntural, sino como categoría vinculada al sentido histórico de una sociedad, es decir, como fuerza estructurante y no como desvío.

La obra marcó el paso del Fals Borda descriptivo —el que había contado los muertos de La Violencia— al Fals Borda teórico. Escrita en el momento en que jóvenes académicos colombianos, defraudados por el Frente Nacional y cercanos al marxismo, buscaban en las ciencias sociales una herramienta para conocer y transformar el país, propuso una lectura del cambio social en la que el disenso radical no era patología sino motor histórico. La dedicatoria de la edición de 2008 —"A la memoria de Camilo Torres Restrepo, fundador del Socialismo Raizal e impulsor de los primeros esfuerzos para alcanzarlo en Colombia"— es reveladora: cuatro décadas después de la muerte de Torres, Fals Borda seguía leyendo la subversión colombiana en clave de la trayectoria de su antiguo aliado.

Los años setenta: la ruptura metodológica

El giro decisivo llegó en la década siguiente, cuando abandonó progresivamente la producción sociológica convencional para elaborar lo que llamaría Investigación Acción Participativa. La IAP no era simplemente una técnica: era una redefinición epistemológica del vínculo entre investigador y comunidad. El compromiso normativo central —que la investigación fuera liderada por las comunidades, no aplicada sobre ellas— desplazaba la autoridad del saber desde la universidad hacia los propios actores populares. Los objetivos, los tiempos y los productos de la investigación debían adaptarse a las prioridades comunitarias.

En proyectos posteriores, incluidas experiencias contemporáneas en las regiones PDET del posconflicto colombiano, la IAP mostró su continuidad como herramienta viva: la incorporación de términos vernáculos como "conflictividades" para nombrar tensiones locales, el diseño de espacios donde comunitarios, académicos, sociedad civil y gobierno pudieran encontrarse en torno a preocupaciones compartidas. La IAP falsbordiana —así, con nombre propio— se convirtió en el aporte metodológico colombiano más reconocido internacionalmente en el campo de las ciencias sociales aplicadas.

1979-1986: Historia doble de la Costa

Paralela y complementaria a la elaboración de la IAP, la gran obra tardía de Fals Borda fue la tetralogía Historia doble de la Costa, publicada entre 1979 y 1986 por Carlos Valencia Editores en Bogotá y reeditada en 2002 por la Universidad Nacional, el Banco de la República y El Áncora Editores. El tomo primero, Mompox y Loba, apareció en 1979; el segundo, El presidente Nieto, en 1981; el cuarto, Retorno a la tierra, hacia 1986.

La obra es formalmente radical. Está organizada en dos canales de comunicación paralelos: un canal narrativo y un canal analítico, con datos y notas dispuestos de manera que el lector pueda transitar entre la historia contada y la historia demostrada. Es un intento de hacer coincidir, en el mismo objeto impreso, el saber popular y el saber académico, la oralidad costeña y la nota a pie de página. Fals Borda reconoció explícitamente el uso de recursos literarios: llamar "Mascachochas" al general Tomás Cipriano de Mosquera, imaginar y describir el pueblo Zenú de Jegua a la llegada de los conquistadores Heredia. La Historia doble es historia académica, pero también es literatura y ensayo político.

El presidente Nieto —Juan José Nieto, mulato cartagenero que llegó a la presidencia efímera del Estado de Bolívar y fue borrado del panteón oficial— se convirtió, en manos de Fals Borda, en emblema del Caribe silenciado por la historiografía andina. La obra fue, entre otras cosas, un acto de reparación historiográfica: devolver al Caribe colombiano la centralidad de sus propias figuras.

2008: el socialismo raizal y la Gran Colombia bolivariana

El último libro decisivo apareció el año de su muerte. El socialismo raizal y la Gran Colombia bolivariana fue publicado en Caracas en 2008 por la Fundación Editorial el perro y la rana, dentro de la Colección Alfredo Maneiro (Política y Sociedad), una serie venezolana orientada a desentrañar procesos sociales contemporáneos. El lugar de edición no es incidental: Fals Borda cerró su obra publicando fuera de Colombia, en el país que entonces encarnaba, para él, la posibilidad de una recomposición bolivariana del continente.

El "socialismo raizal" —del adjetivo raizal, común en el Caribe insular colombiano para nombrar lo originario, lo de raíz— era la síntesis final: un socialismo que no importaba modelos europeos ni soviéticos, sino que se elaboraba desde las tradiciones comunitarias, indígenas, afrocolombianas y campesinas del país profundo. Gerardo Molina, a quien Fals Borda describió como "dirigente político e intelectual de la mayor dimensión", ya lo había catalogado años antes como "socialista humanista" en su clásico libro sobre las corrientes socialistas colombianas, y Fals Borda asumió esa filiación como antecedente reconocido de sus preocupaciones ideológicas.

Su red: personas, lugares e ideas

Camilo Torres Restrepo

Ninguna relación pesó tanto en su vida intelectual. Torres, nacido en la elite bogotana, sacerdote, sociólogo formado en Lovaina, fue el otro fundador de la sociología colombiana. Juntos edificaron los departamentos de Sociología y Trabajo Social de la Nacional. La tesis con la que Torres se graduó como sociólogo —publicada póstumamente en 1987 como La proletarización de Bogotá— era ya en los años sesenta un texto de referencia sobre urbanización y desigualdad.

Pero Torres se movió más rápido y más lejos. Destituido de la capellanía universitaria hacia 1962 por declaraciones que irritaron a la jerarquía —en particular un sermón en el que sugería que los estudiantes revolucionarios muertos irían al cielo—, lanzó la plataforma del Frente Unido, que agrupó a intelectuales, estudiantes y militantes de diversas corrientes. A finales de 1965 se incorporó al Ejército de Liberación Nacional. Murió en combate el 15 de febrero de 1966, en Patio Cemento, Santander, en su primer enfrentamiento armado con el Ejército. Tenía 37 años.

La muerte de Torres transformó a Fals Borda. La dedicatoria de 2008 —Torres como "fundador del Socialismo Raizal"— es una operación retrospectiva mayor: cuarenta años después, Fals Borda reescribió la genealogía de su propio pensamiento para hacer del sacerdote guerrillero el iniciador de un proyecto teórico que, en realidad, él había desarrollado solo. La lealtad al amigo muerto se convirtió en filiación conceptual.

La Costa Caribe

Barranquilla, Montería, San Jacinto, Mompox, la depresión momposina, el territorio de los Zenú: los lugares que estructuran Historia doble de la Costa no son escenarios, sino argumentos. Fals Borda caminó esa geografía durante años, con la doble condición de investigador y comprovinciano. En San Jacinto, en las tierras del Sinú, en las poblaciones ribereñas del Magdalena bajo, sostuvo experiencias de IAP con comunidades campesinas y encontró en la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, en su ala combativa, interlocutores para su proyecto.

Sus primeras investigaciones —el estudio sociológico de Saucío, en Boyacá, publicado hacia 1961, y El hombre y la tierra en Boyacá de 1973— habían sido de sociología rural andina, con métodos clásicos. El paso a la Costa fue también un paso metodológico: donde en Boyacá había hecho encuesta y observación, en el Caribe hizo historia larga, mito, río y coplas. Sus obras sobre familia y campesinado siguen siendo citadas como referencias en estudios sobre el mundo rural colombiano del siglo XIX y comienzos del XX.

El campo intelectual radical de los sesenta

Fals Borda no trabajó solo. La generación que confluyó en la Universidad Nacional de esos años —jóvenes académicos formados o en formación, muchos cercanos al marxismo, decepcionados por el pacto bipartidista del Frente Nacional— fue el suelo del que emergieron los estudios sobre violencia, la teología de la liberación en su vertiente colombiana y la crítica a la dependencia. Guzmán Campos y Umaña Luna, sus coautores en 1962, prolongaron cada uno por su lado el trabajo sobre el conflicto. En las décadas siguientes, la historiografía sobre la violencia —con Gonzalo Sánchez a la cabeza y con la obra testimonial de Alfredo Molano— construyó su edificio sobre las bases que Fals Borda había puesto.

En los años ochenta, cuando parte de la intelectualidad colombiana incorporó de manera tardía nuevas corrientes teóricas —la sociología de la acción de Alain Touraine, las aproximaciones neomarxistas de Castells, Borja, Lojkine, Gramsci—, el énfasis se desplazó hacia los movimientos sociales urbanos, y las lecturas marxistas-leninistas clásicas y de la teoría de la dependencia perdieron centralidad. En ese giro, la categoría de subversión que Fals Borda había elaborado en 1967 quedó, en buena medida, desplazada dentro del campo académico, aunque el propio autor mantuvo su proyecto vivo hasta la puesta al día de 2008.

La Universidad Nacional y el Estado

Fals Borda no rompió nunca con la institucionalidad universitaria. La Universidad Nacional fue su casa y su editorial. En la vida política, participó como delegatario en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, contribuyendo al proceso que redactó la nueva Constitución. Ese doble anclaje —universidad y Estado— es lo que hace difícil clasificar su pensamiento como puramente antisistémico. Fue un crítico desde dentro, un heterodoxo institucional.

La huella: legado, disputas y presencia

La sociología colombiana después de Fals Borda

La disciplina que fundó tiene hoy en Colombia varias facultades, decenas de programas y una producción abundante. Pocos sociólogos colombianos escapan a su influencia, aunque muchos discutan su método. La IAP se enseña en universidades del país y del extranjero, se aplica en proyectos de desarrollo, cooperación internacional y construcción de paz. En los territorios PDET del posconflicto —regiones donde el Acuerdo Final de 2016 identificó municipios prioritarios—, la investigación participativa aparece como herramienta reconocible y con genealogía falsbordiana clara.

Sus libros sobre sociología rural siguen siendo citados. Historia doble de la Costa aparece en bibliografías de estudios sobre geografía y ecología del territorio colombiano, y también en análisis de narrativa colombiana, particularmente en el estudio de las novelas costeras de los años sesenta —el mundo de García Márquez, Zapata Olivella, Álvaro Cepeda Samudio—, en el que la obra de Fals Borda dialoga a distancia sin haber sido literatura de ficción.

La disputa por su lugar

Fals Borda es un autor disputado. La derecha lo leyó, primero, como sociólogo protestante sesgado —el ataque de 1962 nunca desapareció del todo— y, después, como intelectual comprometido con proyectos que consideraba peligrosamente cercanos al chavismo venezolano tras la publicación caraqueña de 2008. La izquierda tradicional, marxista-leninista, le reprochó en su momento una supuesta debilidad teórica y una confianza excesiva en el saber popular. Los sectores académicos más ortodoxos —quienes sostienen que la investigación debe mantener la distancia entre sujeto y objeto— siguen considerando la IAP como activismo disfrazado de método.

Cada una de esas críticas señala algo real. La obra de Fals Borda cargó con ambigüedades: entre el rigor descriptivo y la militancia, entre la sociología profesional y el ensayo político, entre la crítica al Estado y el trabajo desde el Estado. Pero esas ambigüedades no son defectos accidentales: son el modo mismo en que operó. Un sociólogo dedicado a la neutralidad axiológica no habría escrito La Violencia en Colombia con el peso testimonial que tuvo; un militante puro no habría fundado una facultad ni redactado una Constitución.

La costeñidad como legado

Quizás la contribución más duradera y menos explícitamente reconocida es haber puesto al Caribe colombiano en el mapa del pensamiento nacional. Antes de Historia doble de la Costa, la historia académica de Colombia era, en lo esencial, historia andina: Bogotá, Popayán, Antioquia, los Comuneros, los presidentes de la República Conservadora y de la Regeneración. Después de esa obra, no fue posible seguir escribiendo la historia de Colombia sin dar cuenta del mundo costeño con densidad propia. Nieto, los Zenú, los palenques, la piragua y la hamaca dejaron de ser color local para volverse categorías historiográficas.

El "socialismo raizal" es la extensión política de esa apuesta. Frente al socialismo importado —cepalino, dependentista, marxista-leninista, socialdemócrata—, Fals Borda propuso un socialismo elaborado desde las tradiciones comunitarias del país profundo: las juntas de acción comunal, los cabildos indígenas, las comunidades negras, las cooperativas campesinas. La categoría ha sido criticada como imprecisa y romantizada, pero conserva una virtud programática: obliga a pensar la transformación social desde las formas asociativas realmente existentes en Colombia, no desde modelos foráneos.

La figura pública

Murió en Bogotá el 12 de agosto de 2008, a los 82 años, en su casa, rodeado de su archivo y de su segunda esposa. Había sido, hasta el final, un intelectual activo: publicaba, opinaba, participaba en foros. Su cuerpo fue velado con honores universitarios; los homenajes cruzaron el espectro político. En los años posteriores, universidades colombianas y latinoamericanas crearon cátedras, seminarios y colecciones editoriales con su nombre. En 2015, la Universidad Nacional recuperó el archivo Fals Borda y comenzó a organizarlo como fondo consultable.

En la memoria pública, es una figura mayor pero no unánime. Su condición protestante, su costeñidad, su heterodoxia metodológica y su cercanía tardía al proyecto bolivariano lo mantienen fuera del panteón consensual —ese panteón que en Colombia suele reservarse a figuras más domesticables—. Es un legado que se lee mejor en los pliegues: en los sociólogos rurales que siguen trabajando en el Sinú con las técnicas que él ensayó; en los historiadores del Caribe que reconocen en Historia doble de la Costa el gesto fundador que les abrió el campo; en los proyectos de investigación con comunidades donde la palabra "conflictividades" aparece sin explicación porque ya es parte del lenguaje común.

Fals Borda pertenece a esa estirpe de intelectuales colombianos —Zapata Olivella entre los suyos, García Márquez a otra escala, Molano en la generación siguiente— para quienes conocer el país fue, antes que nada, caminarlo. Su sociología, en el fondo, fue eso: una manera disciplinar de caminar Colombia. Que haya podido convertir esa caminata en teoría, en método y en institución es la razón por la que sigue siendo, casi dos décadas después de su muerte, un nombre imprescindible.

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Conexiones del archivo

Red histórica

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1700CimarronajeEntidad1713Pacto del obispo Cassiani con los palenques de los Montes de MaríaHecho1757José Solís Folch de CardonaEntidad1776Antonio de la Torre y MirandaEntidad1785Comuna de Ayapel de 1785Hecho1804Sedición de Jegua de 1804Hecho1849Epidemia de cólera de 1849 en el Caribe neogranadinoHecho1861Juan José Nieto, primer presidente afrodescendiente de Colombia (1861)Hecho1886El panteón heroico colombianoEnsayo1886Fragmentación territorial de Colombia: ¿destino geográfico o decisión de élite?Ensayo1900GamonalismoEntidad1924Pedro Nel OspinaEntidad1935Luis López de MesaEntidad1938Gerardo Molina RamírezEntidad1939Antonio García NossaEntidad1941El Instituto Etnológico Nacional y la ciencia de la República LiberalEnsayo1948Contracción de la etnología estatal y ascenso del Museo del Oro (1948–1952)Hecho1948Juntas revolucionarias provinciales y Junta Provisional Socialista del 9 de abrilHecho1948La Violencia bipartidista rural y los chulavitas (1948–1953)Hecho1948Literatura del testimonio de la Violencia (1948–1957)Hecho1948Mariano Ospina PérezEntidad1948Violencia sexual sistemática como arma política durante La ViolenciaHecho1950ChulavitasEntidad1950Río SinúEntidad1950Violencia bipartidistaEntidad1950Violencia ruralEntidad1951Eduardo Franco IsazaEntidad1952Migración forzadaEntidad1958Acción ComunalEntidad1958BandolerismoEntidad1958Urbanización colombiana de 1948–1985Ensayo1960LatifundioEntidad1961Reforma agraria del Frente Nacional y el Pacto de ChicoralEnsayo1961Reforma agraria en ColombiaEntidad1962Eduardo Umaña LunaEntidad1962Germán Guzmán CamposEntidad1962La Violencia (1946-1965)Ensayo1962La Violencia en Colombia (1962–1964)Hecho1962Virginia Gutiérrez de PinedaEntidad1964Geografía del conflictoEntidad1964Migración rural-urbanaEntidad1965Camilo Torres RestrepoEntidad1965Cristianismo radical y teología de la liberación en Colombia (1965–1968)Hecho1966Camilo Torres RestrepoEnsayo1966DependenciaEntidad1966Economía campesinaEntidad1972Cierre del programa de Sociología de la Universidad JaverianaHecho1978Consolidación de la historiografía profesional en Colombia (1978–1984)Hecho1982Ley 70 de 1993 y el Proceso de Comunidades NegrasHecho1983Investigación Acción ParticipativaEntidad1985Alfredo Molano BravoEntidad1987Daniel PécautEntidad1987La violentología colombianaEnsayo1987ViolentologíaEntidad1990Eduardo Umaña MendozaEntidad1991Autonomía territorialEntidad1991El multiculturalismo de la Constitución de 1991Ensayo1991La Constitución de 1991Ensayo1991MulticulturalismoEntidad1991Multiculturalismo constitucional y derechos étnicos en Colombia (1991–1997)Hecho1991Pluralismo jurídicoEntidad1993Titulación colectivaEntidad1995Gonzalo Sánchez GómezEntidad1997Desplazamiento forzadoEntidad2003Feminismo colombiano post-1991: territorialización, ONGización y violencia contra lideresasEnsayo2009Memoria subalternaEntidad2013TestimonioEntidad2016Historia oralEntidad
Relacionadaspor co-ocurrencia
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Archivo documental

Documentos y fragmentos citados

25 documentos · 26 fragmentos
01Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · Página 2401 cita
[1]

Colombian sociology proceeded in lockstep with the scaling up of state-run development programs. Fals and his National University collaborators established a sociology program in 1959—one of Latin America’s fi rst, and one of the three to come into being at Colombian universities that year. In 1960, the fi eld’s pro…

p. 240
02Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · Página 4291 cita
[2]

United States and Belgium, where he undertook graduate study in sociology at the University of Louvain. Returning home in 1959, he was named chaplain of the National University. A Time of Transition, 1957–1965 | 411 Almost immediately he became embroiled in controversy. During his first year he won student sympathies…

p. 429
03La violencia en Colombia. Estudio de un proceso social - Tomo IIGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 2019 · Página 261 cita
[3]

de El Siglo (agosto 11). Pero con el correr de los días y la exacerbación de los ánimos, y posiblemente debido a que los autores no respondieron, la agresión verbal fue en aumento. Monseñor Guzmán fue calificado de "sacerdote renegado " (El Siglo, septiembre 15, 1962); "expárroco de pueblo tolimense" (La República,…

p. 26
04Historia contemporánea de Colombia (1920-2010)José Ricardo Arias Trujillo · 2011 · Página 1351 cita
[4]

sociólogos, antropólogos y compañía no estaban motivados únicamente por darle mayor rigor a sus respectivos quehaceres. Igualmente importante, para todos ellos, era utilizar el trabajo científico como un instrumento para conocer mejor la realidad del país, una realidad bastante sombría que planteaba todo tipo de…

p. 135
05La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · Página 11 cita
[5]

?! 1*71 Vil CI MIIUL VtíllüLlU EL SIGLO' llm Errw fcTT^ Secu lentos soore la nrtín Xyueva PRENSA aWL - < ucercl Estudio de un Proceso Social lm Lacha coatí Armados SEGUNDA EDICION Mons. GERMAN GUZMAN ORLANDO FALS BORDA EDUARDO UMAÑA LUNA Va 0 alCrimi F2278 * a¿ Gánese la.G99 V. | os ém^mmí' Gritaban- n; n „ nh v -…

p. 1
06Entre la legitimidad y la violencia: Colombia, 1875-1994Marco Palacios · 2003 · Página 3781 cita
[6]

el9 de abril en provincia, Bogotá, 1983. Sobre el sindi ca li s mo, además de las obra s ya mencionadas, pueden consultar se E dgar Caicedo, Historia de l as lu c ltas si11dicales en Colombia, Bogotá, 1977; Almario Salazar, Hist oria de los t rab ajad ores petrol eros, Bogotá, 1984. La v iolen cia pr op iamente dicha…

p. 378
07When Colombia Bled: A History of the Violencia in TolimaJames David Henderson · 1985 · Página 41 cita
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and his colleagues was a gener- alized phenomenon that ravaged a major part of the nation from the year 1948 and left in its wake 200}000 dead as well as untold physical destruction. It was defined as an occurrence unique to Colombia whose ramifications were political} economic} and cultural and whose EBSCOhost: eBook…

p. 4
08No matarás. Relato histórico del conflicto armado interno en ColombiaComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · Página 721 cita
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el libro La Violencia en Colombia 149 se establece que entre 1948 y 1958 murieron 134.820 personas, entre civiles y armados, a causa de este conflicto (la mayoría en el Tolima, Valle, Antioquia y Caldas) y eleva la cifra a 200.000 a partir de una estimación de personas heridas que luego murieron, o que fueron…

p. 72
09Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · Página 1401 cita
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las calles a tempranas horas de la madrugada, cargada de las víctimas de la noche anterior. En este ambiente, en esta subcul- tura de la Violencia, que estaba trans- formando las conductas sociales, el lenguaje y los esquemas de valoración de muchas regiones, estaba creciendo toda una generación en la cual se in-…

p. 140
10Violence and Resistance, Art and Politics in ColombiaStephen Zepke, Nicolás Alvarado Castillo · 2023 · Página 451 cita
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asserts that those who bear these signs have the right to abuse and take advantage of those who do not. The inter - action between these classes of values is paradoxical, as it promotes the M. ZULETA 9 idea that the resolution of conflict is achieved through permanent war, in which the strongest side, which are…

p. 45
11La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 11 cita
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D e la subversión y la finali D a D histórica Orlando Fals Borda Bogotá, D. C., 2008 Colección 2 l a s ubversión en c olombia 1º Edición española, 1967 Universidad Nacional de Colombia/ Tercer Mundo Bogotá, Colombia. 2º Edición Española, 1968. Idem. 3º Edición Inglesa, 1969. Columbia Univesity Press, New York 4º…

p. 1
12Movimientos sociales, Estado y democracia en ColombiaMauricio Archila, Mauricio Pardo (Editores) · 2001 · Página 291 cita
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metodológico, de hecho, los modelos teóricos con los que se lee la realidad en este momento son bien diferentes. Ya no está al orden del día la lectura marxista leninista y sus variantes e, inclu- so, tampoco la teoría de la dependencia. La intelectualidad co- lombiana lee, en forma tardía de nuevo, a Antonio Gramsci,…

p. 29
13Historia doble de la Costa. Tomo 4: Retorno a la tierraOrlando Fals Borda · 2002 · Página 31 cita
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Serie Maestros de la Sede U N I V E R S I D A D N A C I O N A L DE C O L O M B I A S E D E B O G O T Á Historia doble de la Costa R E T O R N O A LA T I E R R A J*f& • Pivijay VALLEDUPAR MAR CARIBE María la Baja,,San Juan Nepomuceno San Onofre» „ V\ • San Jacinto j L Plato.El Carmen Zambrano I Colosó» «Ovejas Tolú •…

p. 3
14Historia doble de la Costa. Tomo 2: El Presidente NietoOrlando Fals Borda · 2002 · Página 31 cita
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S e r i e M a e s t r o s d e la S e d e U N I V E R S I D A D N A C I O N A L D E C O L O M B I A SEDE B O G O T Á Historia doble de la Costa EL P R E S I D E N T E N I E T O O R L A N D O FALS BORDA Historia doble de la Costa 2 EL PRESIDENTE NIETO U N I V E R S I D A D N A C I O N A L DE C O L O M B I A B A N C O DE…

p. 3
15Colombia complejaJulio Carrizosa Umaña · 2014 · Página 2862 citas
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D. 1882. Las rocas de Suesca. Disponible en http://cdigital.dgb.uanl. mx/la/1080019458_C/1080019458_ T1/1080019458_09.pdf Fals Borda, O. 1979. Historia doble de la costa. Carlos Valencia Editores. Bogotá, Colombia. Ferguson, C. J. y K. M. Beaver. 2009. Natural born killers: The genetic origins of extreme violence.…

p. 286
[16]

Colombia. Etter R., A. 1998. Mapa General de Ecosistemas de Colombia. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, Bogotá. Fallon, D. 1882. Las rocas de Suesca. Disponible en http://cdigital.dgb.uanl. mx/la/1080019458_C/1080019458_ T1/1080019458_09.pdf Fals Borda, O. 1979. Historia doble…

p. 286
16Breve historia de la narrativa colombiana. Siglos XVI-XXSebastián Pineda Buitrago · 2012 · Página 2521 cita
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Márquez, Respirando el verano (1962) de Héctor Rojas Herazo y La casa grande (1962) de Álvaro Cepeda Samudio. 5 Las tres nove- las comparten casi la misma extensión (entre 150 y 200 páginas), el mismo escenario (el interior de una casa) y el evidente aborrecimiento de las gentes 4 Orlando Fals Borda, Historia doble de…

p. 252
17Resistencia en el San JorgeOrlando Fals Borda · 2002 · Página 231 cita
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estos datos y en notas de pie de página se encuentra en el CANAL B. Por razones de comunica- ción y estilo, consideré adecuado compartir la alegría que sentía en aquellos momentos de reflexión y redacción, que dramatiza- ban rasgos personales o gestas colectivas de lo que estaba descu- briendo en el terreno o en los…

p. 23
18Historia doble de la Costa. Tomo 1: Mompox y LobaOrlando Fals Borda · 2002 · Página 211 cita
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estaba descu- briendo en el terreno o en los documentos. Así, por ejemplo, además de llamar "Mascachochas" al sanguinario general Tomás Cipriano de Mosquera, hice que por esta violenta razón le home- najeara con mordiscos una brigada aérea de mariapalitos veneno- sas en una ceremonia masónica en Cartagena (tomo…

p. 21
19El socialismo raizal y la Gran Colombia bolivarianaOrlando Fals Borda · 2008 · Página 51 cita
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El socialismo raizal y la Gran Colombia bolivariana Investigación Acción Participativa Orlando Fals Borda s e r i e Caracas,Venezuela 2008 P ensamiento social ©Orlando Fals Borda © Fundación Editorial el perro y la rana, 2008 Centro Simón Bolívar Torre Norte, piso 21, El Silencio, Caracas - Venezuela, 1010. Teléfonos:…

p. 5
20Participating in Peace: Violence, Development and Dialogue in ColombiaJefferson Jaramillo-Marín, Luz Mery López-Lizarazo, Adriel Ruiz-Galvan, Matthew Louis Bishop, Juan Mario Díaz-Arévalo, Juan Miguel Kanai, Melanie Lombard, Simon Rushton, Anastasia Shesterinina, Henry Staples, Helen Louise Turton · 2023 · Página 521 cita
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affected by conflict (specifically, PDET regions), the desire for the participation of communities and the need to bring together academic, civil society and government actors. Initially influenced by the optimism of the early post- accord period, the Improbable Dialogues project – named after the concept introduced…

p. 52
21Enciclopedia de ColombiaCamilo Calderón Schrader (Coordinador) · 2002 · Página 2121 cita
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Finalmente se ordenó sacerdote en agosto de 1954. Con posterioridad estudió sociología en la universidad belga de Lovaina y recibió la influencia de la Democracia Cristiana. Una tímida aproximación al marxismo le sirvió para abrazar la causa que nunca abandonaría: la de los oprimidos. En 1955 fundó el Equi- po…

p. 212
22Historia de Colombia. Colombia Contemporánea IArturo Alape, Antonio Caballero, Gonzalo Hernández de Alba, Mauricio Archila, Germán Arciniegas, Enrique Sánchez y otros (obra colectiva) · 1988 · Página 761 cita
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por el papado progresista de Juan XXiIll y la convocato- tia del Concilio Vaticano Il, y particularmente en América Latina por la reunién de la Conferen- cia Episcopal Latinoamericana de Medellin, en 1965. Camilo Torres, socidlogo y capellan de la Universidad Nacional, colgé los habitos para hacer politica…

p. 76
23Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · Página 481 cita
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radicalizarse, generando un conflicto que fue aprovechado por terceros. Camilo Torres Restrepo es un triste ejemplo de cómo un clérigo brillante, sensible y comprometido por el cambio social termina cediendo —acorralado— ante la tentación de tomar las armas. De hecho, Camilo Torres Restrepo ingresa a la guerrilla del…

p. 48
24Una Colombia que nos quedaLinsu Fonseca · 2007 · Página 701 cita
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la presencia del Che y la Revolución Cubana fueron el espacio perfecto para que el espíritu rebelde de millones de latinoamericanos saliera a relucir y ellos no fueron la excepción. Conocieron al sacerdote Camilo Torres Restrepo y se dejaron contagiar por sus palabras sencillas que, según las misma Tila, reflejaban el…

p. 70
25Las mujeres en la historia de Colombia. Tomo II: Mujeres y SociedadMagdala Velásquez Toro (dirección académica), Catalina Reyes Cárdenas, Pablo Rodríguez Jiménez · 1995 · Página 2561 cita
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campesino no sólo se vio ilegitimado por sus amos, creando conflictos y celos en la pareja, sino que la representación de ese poder con sus hijos debió ser diferente a la que existía entre las familias de la elite. En este caso, más ambivalente. Además, el con- trol económico que podían tener sobre los miembros del…

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