Cierre del programa de Sociología de la Universidad Javeriana
Entre 1972 y 1975, la Pontificia Universidad Javeriana clausuró su programa de Sociología como reacción ante las demandas y formas de protesta del Movimiento Cataluña, coalición de estudiantes y profesores del propio programa. El cierre se prolongó por más de treinta años y fue el caso de mayor notoriedad dentro de una ola que suprimió ocho programas de sociología en Colombia durante los años setenta, la mayoría en universidades privadas dirigidas por comunidades religiosas.
Ficha del acontecimiento
Síntesis
- Cuándo
- Entre 1972 y 1975
- Protagonistas
- Orlando Fals Borda, Camilo Torres Restrepo, Misael Pastrana Borrero, Movimiento Cataluña (estudiantes y profesores del programa de Sociología de la Javeriana), Compañía de Jesús (directivas de la Pontificia Universidad Javeriana)
Lectura causal
Causas, hecho y consecuencias
Causas
- Contradicción irresoluble entre la matriz doctrinal de la sociología confesional —doctrina social de la Iglesia, encíclicas, moral familiar— y el contenido efectivo del saber sociológico practicado en Colombia desde 1959, que había virado hacia el marxismo y la investigación crítica de la realidad nacional.
- Crisis interna de la Iglesia colombiana postconciliar: deserciones masivas del sacerdocio entre 1962 y 1970, crisis de vocaciones y ausencia de directivas claras del Vaticano II para los problemas del subdesarrollo, que dejaron a la institución sin capacidad de arbitrar sus propios conflictos internos.
- Radicalización del movimiento estudiantil colombiano de 1971, que reivindicaba cogobierno, autonomía universitaria, libertad de cátedra y actualización curricular, y cuyas demandas desbordaron los límites doctrinales e institucionales de la Compañía de Jesús.
- Desequilibrio del sistema universitario colombiano en 1970-1975: la universidad privada confesional crecía aceleradamente mientras la pública se estrangulaba, generando tensiones sobre el modelo de formación y el control institucional del saber.
- Reacción convergente del sector universitario confesional ante la radicalización estudiantil, en paralelo con la represión estatal —toques de queda, detenciones masivas— desplegada por el gobierno de Misael Pastrana Borrero contra el movimiento estudiantil.
Consecuencias
- El programa de Sociología de la Universidad Javeriana permaneció clausurado por más de treinta años, privando a generaciones de estudiantes de esa formación en una institución de referencia del sector privado confesional.
- La reapertura de la Facultad de Sociología de la Javeriana se convirtió en una demanda explícita del movimiento estudiantil colombiano de los años setenta, incluida en el Programa Mínimo, lo que evidencia el peso simbólico y político del cierre.
- El caso de la Javeriana se inscribió en una ola de ocho cierres de programas de sociología en Colombia durante los años setenta, mayoritariamente en universidades privadas dirigidas por comunidades religiosas, configurando un repliegue estructural del sector confesional ante el pensamiento crítico.
- El cierre consolidó la percepción de que el disciplinamiento intelectual del período operó simultáneamente por vía estatal —represión policial y militar— y por vía civil y religiosa —supresión administrativa de programas académicos—, complementando el cuadro represivo del tránsito hacia el período de la Doctrina de Seguridad Nacional.
La clave interpretativa
Por qué importa
El cierre del programa de Sociología de la Javeriana revela que la represión al pensamiento crítico en Colombia no fue monopolio del Estado ni de las fuerzas de seguridad: instituciones civiles y religiosas actuaron como agentes autónomos de disciplinamiento intelectual, suprimiendo por vía administrativa lo que el Estado contenía por vía militar. El caso es el más notorio de una ola que afectó a ocho programas, y su prolongación por más de treinta años mide la profundidad del repliegue confesional ante la sociología radicalizada. Documentarlo corrige una lectura que reduce la represión intelectual del período a su dimensión estatal y policial, ignorando el flanco eclesial-empresarial.
Desarrollo histórico
La historia completa
Cierre del programa de Sociología de la Universidad Javeriana
Entre 1972 y 1975, la Pontificia Universidad Javeriana clausuró su programa de Sociología y lo mantuvo cerrado por más de tres décadas. La decisión, adoptada por las directivas de la universidad de la Compañía de Jesús en Bogotá, respondió a las demandas y formas de protesta del Movimiento Cataluña —una coalición de estudiantes y profesores del propio programa— y se inscribió en una ola más amplia: durante los años setenta se discontinuaron en Colombia ocho programas de sociología, la mayoría en universidades privadas dirigidas por comunidades religiosas. La Javeriana fue el caso de mayor notoriedad. Que una carrera fundada apenas años antes al amparo de un acuerdo con Cáritas Colombia terminara suprimida por sus propias directivas, en el mismo momento en que el Estado desplegaba toques de queda y detenciones masivas contra el movimiento estudiantil, define el sujeto: el flanco confesional y privado de un proceso más amplio de contención del pensamiento crítico, cuya cara pública operaba por vía militar y policial.
Antecedentes: sociología, radicalización y expansión confesional
La sociología colombiana como carrera universitaria nació en 1959, cuando la Universidad Nacional creó su programa, uno de los primeros de América Latina. Orlando Fals Borda encabezó la fundación; Camilo Torres Restrepo, recién regresado de sus estudios en Europa y nombrado capellán de la Universidad Nacional ese mismo año, participó en el diseño del programa. El 5 de agosto de 1960, en una sesión de cuatro horas, un grupo de trabajo integrado por Fals Borda, Torres, Aníbal Quijano (por economía) y Andrew Pearce aprobó un currículo de tres años; ese mismo año la sociología se desprendió de la Facultad de Economía y se erigió en facultad autónoma.
La marca del programa fue, desde el inicio, la investigación empírica de la realidad colombiana antes que la repetición de teorías foráneas. La violencia en Colombia, publicada como Monografía No. 12 de la facultad (su segunda edición es de 1963), fijó el rumbo: la sociología como saber que interroga al país concreto. En ese ambiente, Camilo Torres transitó entre 1961 y 1964 de la investigación empírica a la síntesis teórica, y desde comienzos de 1964 hasta mediados de 1965 fue abandonando la actividad académica para prepararse para la acción política directa. Antes, hacia mediados de 1962, un sermón suyo —en el que sugirió que los estudiantes revolucionarios caídos en combate iban al cielo— provocó el fin de su capellanía en la Nacional. La radicalización del sacerdote sociólogo, que culminaría en su muerte en combate con el ELN en febrero de 1966, quedó grabada en la sociología colombiana como memoria fundacional: cuando Fals Borda publicó La subversión en Colombia en 1967, dedicó el libro a Torres, "fundador del Socialismo Raizal e impulsor de los primeros esfuerzos para alcanzarlo en Colombia".
Sobre ese trasfondo se produjo la segunda ola. Entre 1965 y 1968 se abrieron cinco nuevos programas de sociología, dos en Bogotá y tres en Medellín. Tres surgieron en universidades católicas —Santo Tomás en 1965, dirigida por la Orden de Predicadores; La Salle en 1966; San Buenaventura en 1967—; uno en la Autónoma Latinoamericana (privada laica, 1967) y otro en la Universidad de Antioquia (1968). El programa de la Universidad Bolivariana en Medellín había sido promovido por la curia arquidiocesana; el de la Javeriana nació al amparo de un acuerdo con Cáritas Colombia.
Estos programas confesionales compartían con el de la Nacional un tronco común —sociología general, sociologías especializadas (sobre todo urbana y rural), metodología y técnicas, formación interdisciplinar— pero añadían capas específicas: doctrina social católica, estudio de encíclicas, dogma, moral familiar. El de la Santo Tomás, por ejemplo, fue concebido con énfasis técnico y tono humanista del "espiritualismo cristiano", influenciado por el grupo Economía y Humanismo del dominico francés Louis-Joseph Lebret. La sociología confesional colombiana se pensaba, en su diseño original, como una prolongación académica de la doctrina social de la Iglesia: un saber comprometido con la cuestión social, pero contenido dentro del marco doctrinal.
Ese marco se resquebrajaba desde adentro. El Concilio Vaticano II (1962-1965) abrió una crisis en la Iglesia colombiana: muchos sacerdotes formados bajo esquemas anteriores encontraron que su formación respondía a "una sociedad obsoleta", y entre 1962 y 1970 la Iglesia vivió deserciones masivas del sacerdocio y una crisis de vocaciones. Enfrentaba, a la vez, los problemas no resueltos del siglo XIX —el diálogo con la modernidad— y los del siglo XX —subdesarrollo, pobreza, injusticia—, para los cuales la Doctrina Social ofrecía orientaciones demasiado generales y el Vaticano II no daba directivas claras. El pensamiento del filósofo personalista francés Emmanuel Mounier, que concebía una sola historia humana como espacio de construcción del Reino de Dios, había marcado a la juventud católica latinoamericana de los años cincuenta y sesenta, legitimando el compromiso social y político como exigencia de fe. Cuando esa juventud llegó a las aulas de sociología de las universidades jesuitas, dominicas, lasallistas y franciscanas, el sistema no pudo darle una respuesta interna coherente.
La radicalización marxista y el ciclo estudiantil de 1971
Entre 1968 y 1970 se produjo el punto de ruptura en el desarrollo del análisis marxista en Colombia. Se formaron núcleos de investigadores marxistas ligados a la gran discusión política y social del momento: florecieron grupos políticos y revistas cuyo eje era el debate sobre las características de la formación social colombiana. En la fase inicial predominaba un uso dogmático de los textos —se creía que con una cita de El Capital o del 18 de Brumario los problemas de investigación quedaban resueltos, sin desarrollar análisis concreto—; a partir del cambio de década surgieron intentos más rigurosos de aplicar el marxismo a la realidad colombiana. Desde enero de 1970 circulaba ya en círculos intelectuales bogotanos un texto sobre la obra de Louis Althusser.
Esa radicalización teórica tuvo su correlato en la calle. El movimiento estudiantil colombiano de 1971 reivindicaba autonomía universitaria, libertad de cátedra e investigación científica, y participación activa del estudiantado en el gobierno de las instituciones —el cogobierno—. Su documento articulador, el Programa Mínimo, incluyó demandas puntuales y estructurales: revisión de la ley orgánica de la Universidad Nacional y del Icfes, ruptura con la Fundación para la Educación Superior (FES), legalización de organizaciones gremiales estudiantiles autónomas y, entre las exigencias específicas, la reapertura de la Facultad de Sociología de la Javeriana —aunque en 1971 el cierre aún no se había consumado formalmente, la carrera vivía ya una crisis abierta que anticipaba su clausura—.
El adversario intelectual era el Plan Básico, elaborado entre 1966 y 1967 por la Misión de la Universidad de California, financiada por la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID) del gobierno estadounidense e invitada por la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun) y el Fondo Universitario Nacional (FUN). Los estudiantes lo rechazaron por extranjerizante, atado a entidades económicas internacionales, profesionalizante y despolitizador. El Programa Mínimo se leyó, en la práctica, como su contramodelo.
La respuesta estatal fue dura. El gobierno de Misael Pastrana Borrero decretó toque de queda en Cali el 3 de marzo, en Medellín y Popayán el 4 de marzo, y en Bucaramanga el 16 de abril, con penas de arresto de 30 a 180 días para quienes desobedecieran la orden o promovieran el cese de actividades académicas. Solo en Medellín la intervención militar dejó 800 estudiantes detenidos y numerosos muertos; el 24 de octubre, las facultades de Derecho y Economía de la Universidad de Antioquia fueron clausuradas.
El ciclo colombiano dialogaba con el mayo francés de 1968, las protestas contra la guerra de Vietnam en Estados Unidos y las movilizaciones estudiantiles latinoamericanas de finales de los sesenta; las banderas de autonomía y libertad de cátedra remitían, sin necesidad de citarla, a la tradición inaugurada por la Reforma de Córdoba de 1918. Detrás de la agitación pesaba una realidad presupuestal: entre 1970 y 1975 el número de universidades privadas en Colombia pasó de 24 a 35, mientras que solo se crearon dos establecimientos oficiales —la Universidad Tecnológica de los Llanos (1974), cerrada por falta de presupuesto en 1977, y el Instituto Tecnológico Universitario Surcolombiano en el Huila—. La capacidad de absorción de la universidad pública cayó del 54,4% al 48% del total de matriculados en educación superior. La política del período 1970-1974 asignó a la primaria el 60% del presupuesto de educación. La universidad pública se estrangulaba mientras la privada se multiplicaba —y una parte importante de esa multiplicación tenía patronato eclesiástico—.
El desarrollo: el Movimiento Cataluña y el cierre
En la Javeriana, todos esos vectores confluyeron. Estudiantes y profesores del programa de Sociología se reunieron en el Movimiento Cataluña. Sus demandas y formas de protesta —las mismas del ciclo mayor: cogobierno, autonomía, actualización curricular, formación orientada a los problemas del país— se estrellaron contra las directivas de una universidad de la Compañía de Jesús que había sido reabierta en 1931-1932 como parte del retorno de la universidad privada confesional al escenario colombiano.
La reacción fue el cierre. Las directivas de la Javeriana clausuraron el programa de Sociología, y la clausura se prolongó por más de treinta años. El acto administrativo puso fin a una carrera que apenas había cumplido su primer ciclo institucional. No hubo reforma, ni intervención, ni cambio de decano: hubo supresión.
La lógica del cierre se lee en dos planos simultáneos que no se anulan. En el primero, la decisión fue una reacción defensiva de una institución eclesial-empresarial ante un cuerpo estudiantil y docente que había desbordado los límites de la Compañía de Jesús y de la doctrina social católica. La sociología que se enseñaba e investigaba en Cataluña ya no era la de las encíclicas y la moral familiar prevista en el diseño confesional original. Era la sociología radicalizada por la estela de Camilo Torres, atravesada por la ruptura marxista de 1968-1970, comprometida con el cogobierno y con una idea de universidad crítica que la institución no reconocía como propia. Cerrar la carrera fue, en este plano, disciplinamiento intelectual: retirar la licencia académica a un saber que había dejado de ser gobernable.
En el segundo plano, la decisión de la Javeriana no fue aislada. De los ocho programas de sociología cerrados en Colombia durante los años setenta, la mayoría pertenecía a universidades privadas dirigidas por comunidades religiosas. La ola sugiere una lógica estructural de repliegue del sector universitario confesional ante la radicalización estudiantil: no una directriz coordinada desde una jerarquía única, sino un conjunto de reacciones convergentes de congregaciones distintas —jesuitas, dominicos, franciscanos— ante el mismo fenómeno. La Javeriana fue el caso de mayor notoriedad, pero fue caso, no excepción.
Los dos planos convergen sin coordinación explícita. El Estado colombiano desplegaba toques de queda, detenciones masivas y arrestos administrativos contra el movimiento estudiantil, y sentaba las bases del aparato represivo que desembocaría, ya bajo Julio César Turbay Ayala, en el Estatuto de Seguridad de 1978. Las universidades confesionales cerraban por dentro lo que el Estado reprimía por fuera. La sociología marxista y el cogobierno estudiantil eran percibidos como la misma amenaza, y a esa amenaza se respondía con clausuras confesionales de un lado y con toques de queda del otro.
Las causas: estructurales y detonantes
Las causas estructurales son legibles con claridad. La primera es la contradicción irresoluble entre la matriz doctrinal de la sociología confesional colombiana —doctrina social de la Iglesia, Cáritas, encíclicas, moral familiar— y el contenido efectivo del saber sociológico que se practicaba en Colombia desde 1959. La sociología nacida en la Universidad Nacional bajo el impulso de Fals Borda y con la participación de Camilo Torres había fijado, desde el inicio, la investigación empírica de la realidad colombiana como su horizonte: la violencia, la estructura agraria, la desigualdad. Cuando las universidades católicas abrieron sus propios programas entre 1965 y 1968, importaron el saber sin poder controlar su deriva. Cinco años después, ese saber había virado hacia el marxismo. La doctrina social —diseñada en el siglo XIX y actualizada tímidamente por el Vaticano II— no ofrecía instrumentos para contenerlo.
La segunda causa estructural es la crisis interna de la Iglesia colombiana postconciliar. Las deserciones masivas del sacerdocio entre 1962 y 1970, la crisis de vocaciones, la sensación de una formación pensada para una "sociedad obsoleta" y la ausencia de directivas claras del Vaticano II para los problemas del subdesarrollo dejaron a la institución sin capacidad de arbitrar internamente sus propios conflictos. El Concordato de 1888 había concedido a la Iglesia pleno control sobre la educación nacional, autonomía de gobierno, fuero eclesiástico y ventajas fiscales. Un siglo después, esa alianza estructural entre Iglesia y Estado seguía operando, pero ya no podía contener las tensiones internas que el propio catolicismo, atravesado por el personalismo de Mounier y por la figura de Camilo Torres, había generado.
La tercera causa estructural es el desequilibrio del sistema universitario colombiano en 1970-1975. La universidad privada crecía a ritmo acelerado; la pública se estancaba. Las clases medias ingresaban de manera creciente a la universidad oficial. Las élites percibían el aula pública como un espacio de disputa política. El sector privado confesional se convirtió, en ese cuadro, en refugio institucional de un orden que la universidad pública ya no garantizaba. Una carrera como Sociología en la Javeriana, si reproducía adentro los mismos conflictos, perdía su razón de ser dentro del proyecto institucional.
Los detonantes son más directos. El primero fue la organización del Movimiento Cataluña como forma articulada de agencia estudiantil y docente dentro del programa. El segundo fue la coincidencia con el ciclo nacional de 1971 y el Programa Mínimo, que dio a las demandas de Cataluña un marco político mayor y las convirtió, a ojos de las directivas, no en un asunto interno sino en la reproducción intramuros de un conflicto que el Estado reprimía con toques de queda. El tercero fue la doctrina del enemigo interno, que en el tránsito hacia el Estatuto de Seguridad fue redefiniendo lo que las instituciones colombianas —públicas y privadas, civiles y religiosas— entendían como saber tolerable.
Las consecuencias: inmediatas y de largo plazo
En lo inmediato, el cierre suprimió una comunidad académica: docentes, estudiantes matriculados, líneas de investigación en curso, redes intelectuales tejidas al amparo del programa. La reapertura de la Facultad de Sociología de la Javeriana quedó incorporada como demanda explícita del movimiento estudiantil en los años siguientes, y siguió apareciendo en los pliegos de reclamos durante las movilizaciones que se extendieron hasta el inicio del período de Crisis, Narcotráfico y Apertura (CNA), entre mediados de los ochenta y comienzos de los noventa, marcado por el auge del narcotráfico, el escalamiento de la violencia paramilitar y la apertura económica que precedió a la Constitución de 1991.
En el sistema universitario, el cierre de Sociología de la Javeriana fue el emblema —por notoriedad institucional, por el peso simbólico de la Compañía de Jesús, por la ubicación bogotana— de la ola más amplia de ocho cierres de programas de sociología en universidades privadas religiosas durante la década. Esa ola redujo la oferta confesional en sociología, concentró la formación en las universidades públicas —Nacional en Bogotá, Antioquia en Medellín, Valle en Cali— y en algunas privadas laicas, y modificó el mapa institucional del campo. La sociología colombiana entró en los años ochenta con un perfil más marcadamente público y con una identidad crítica más nítida, precisamente porque el sector confesional había expulsado a los programas que no podía disciplinar.
En el plano más amplio del disciplinamiento intelectual, el cierre de la Javeriana funcionó como precedente. Cuando en 1978 el gobierno de Turbay Ayala expidió el Estatuto de Seguridad, y cuando en los años siguientes se sucedieron los juicios verbales de guerra contra estudiantes y profesores acusados de ser enlaces guerrilleros, las torturas, las desapariciones y los cierres de universidades y colegios oficiales, la lógica ya estaba probada en escala menor: el saber crítico podía ser suprimido por vía administrativa desde dentro de las propias instituciones académicas, sin necesidad de intervención militar directa.
La escala de la violencia contra la universidad se dispararía en los años siguientes. Entre 1984 y comienzos de los noventa se registraron al menos 339 crímenes contra universitarios en Colombia, con 1988 como año más letal: 58 casos en un solo año. En el 33% de esos casos el responsable se desconoce; en el 20%, los responsables fueron paramilitares. Detrás de ese porcentaje aparecen nombres concretos: la Triple A, activa desde los años setenta, y el Movimiento Muerte a Secuestradores (MAS), constituido a partir de 1982, identificados en varias de esas acciones. Lo que en los setenta había sido acto administrativo se prolongó, una década después, como acción criminal encubierta masificada contra el pensamiento crítico universitario.
Entre el cierre administrativo de un programa de sociología en 1972-1975 y los asesinatos sistemáticos de universitarios en los ochenta hay una distancia enorme en escala y en naturaleza. Pero hay también una continuidad de fondo: la percepción compartida —por instituciones eclesiales, empresariales, estatales y paramilitares— de que la sociología crítica, el marxismo académico y la organización estudiantil autónoma eran manifestaciones del enemigo interno, y de que debían ser contenidos por los medios que cada institución tuviera a mano. La Compañía de Jesús clausuró una carrera; el Estado decretó toques de queda; los grupos paramilitares mataron. Cada uno operó en su registro; los tres, contra el mismo horizonte.
Por qué importa
La historia de la sociología colombiana suele contarse desde la fundación de la Nacional en 1959, la figura de Fals Borda, el itinerario de Camilo Torres y el desarrollo posterior de la Investigación-Acción Participativa. Es una historia luminosa, protagonizada por el saber que resistió y produjo obra. Deja en la sombra su reverso: los programas que no resistieron, las carreras cerradas, las comunidades académicas disueltas desde dentro por las mismas instituciones que las habían creado. El cierre del programa de Sociología de la Javeriana entre 1972 y 1975 es el episodio central de ese reverso.
Lo que el caso permite ver, y que el relato canónico oculta, es que la Javeriana no fue objeto de intervención estatal: fue sujeto activo de una decisión propia, tomada por sus directivas jesuitas contra su propio cuerpo docente y estudiantil. La misma Iglesia que había participado en la fundación de programas de sociología al amparo de Cáritas, la misma que había formado a Camilo Torres, la misma que había recibido el impacto del personalismo de Mounier y de la doctrina social renovada por el Vaticano II, terminó cerrando los programas que su propia dinámica interna había hecho posibles. No hubo un traidor externo: hubo una institución dividida contra sí misma, que resolvió su división por la vía de la clausura. La reapertura del programa se hizo esperar más de treinta años, en una decisión sostenida y renovada por sucesivas administraciones que hizo de la ausencia una política de largo plazo.
Ese detalle —la clausura como acto administrativo civil, sin sangre y sin uniforme— es el que ilumina el resto. El disciplinamiento intelectual que se ejerció en Colombia durante los años setenta y ochenta —contra sociólogos, historiadores, economistas críticos, dirigentes estudiantiles, docentes universitarios— no fue nunca obra exclusiva del aparato militar. Fue una red de acciones convergentes en la que participaron instituciones civiles, empresariales, religiosas, estatales y paraestatales, cada una operando en su propio registro pero contribuyendo al mismo efecto. En el registro civil y confesional, ese efecto tuvo la forma sobria de un acto administrativo: el saber crítico, contenido; la comunidad académica, disuelta; la carrera, suprimida. Con todo el resultado.
La época alrededor
Este hecho no ocurrió solo
Archivo documental
Documentos y fragmentos citados
01Forgotten Peace: Reform, Violence, and the Making of Contemporary ColombiaRobert A. Karl · 2017 · p. 2401 cita
[1]Colombian sociology proceeded in lockstep with the scaling up of state-run development programs. Fals and his National University collaborators established a sociology program in 1959—one of Latin America’s fi rst, and one of the three to come into being at Colombian universities that year. In 1960, the fi eld’s pro…p. 240
02Camilo TorresGerman Guzman · 1969 · p. 381 cita
[2]their sociology.2 Professor Orlando Fals Borda asserts that it is possible to dis¬ tinguish three stages in the development of sociology in Colombia: the philosophical or European phase; the transitional or Euro- North American phase; the present stage which involves an elab¬ oration of the other two.3 Personally, I…p. 38
03La violencia en Colombia: Estudio de un Proceso SocialGermán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna · 1962 · p. 1, 132 citas
[3]zarza se cosecha uva" El Evangelio Cuando en un acto de confianza y de clara visión las altas directivas y el Consejo Académico de la Universidad Nacional decidieron en 1959 crear la Facultad de Sociología, la primera en Latinoamérica, esta tuvo ante sí varios caminos para enderezar sus actividades. Uno de ellos,…p. 13
[7]?! 1*71 Vil CI MIIUL VtíllüLlU EL SIGLO' llm Errw fcTT^ Secu lentos soore la nrtín Xyueva PRENSA aWL - < ucercl Estudio de un Proceso Social lm Lacha coatí Armados SEGUNDA EDICION Mons. GERMAN GUZMAN ORLANDO FALS BORDA EDUARDO UMAÑA LUNA Va 0 alCrimi F2278 * a¿ Gánese la.G99 V. | os ém^mmí' Gritaban- n; n „ nh v -…p. 1
04Modernization in Colombia: The Laureano Gómez Years, 1889–1965James D. Henderson · 2001 · p. 4291 cita
[4]United States and Belgium, where he undertook graduate study in sociology at the University of Louvain. Returning home in 1959, he was named chaplain of the National University. A Time of Transition, 1957–1965 | 411 Almost immediately he became embroiled in controversy. During his first year he won student sympathies…p. 429
05De la derecha a la izquierda. La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 1381 cita
[5]presencia de Camilo Torres, profesor de sociología y sacerdote católico joven. enér- gico, práctico y entrenado en una universidad europea. formaba parte de la atracción que tenían el departamento y el programa a comienzos de la década de ]960. Camilo Torres era, además, un buen miembro del Departamento. Participa- ba…p. 138
06De la derecha a la izquierda: La Iglesia Católica en la Colombia contemporáneaMichael J. LaRosa · 2000 · p. 1381 cita
[6]a equivocación, que la presencia de Camilo Torres, profesor de sociología y sacerdote católico joven. enér- gico, práctico y entrenado en una universidad europea. formaba parte de la atracción que tenían el departamento y el programa a comienzos de la década de ]960. Camilo Torres era, además, un buen miembro del…p. 138
07La subversión en Colombia. El cambio social en la HistoriaOrlando Fals Borda · 2008 · p. 1, 1502 citas
[8]D e la subversión y la finali D a D histórica Orlando Fals Borda Bogotá, D. C., 2008 Colección 2 l a s ubversión en c olombia 1º Edición española, 1967 Universidad Nacional de Colombia/ Tercer Mundo Bogotá, Colombia. 2º Edición Española, 1968. Idem. 3º Edición Inglesa, 1969. Columbia Univesity Press, New York 4º…p. 1
[27]- cordato con la Santa Sede es aprobado en 1888, que concede a la Iglesia pleno control sobre la educación nacional, total autonomía de gobierno, el fuero eclesiástico antes disputado y ventajas fiscales. Dispone también que se indemnice a la Iglesia del perjuicio por la desamortización de sus bienes, mediante pagos…p. 150
08Sociology in ColombiaJanneth Aldana Cedeño · 2023 · p. 38, 42, 463 citas
[9]social change in the region, was questioned. Opening of New Programs Between 1965 and 1967, five new sociology programs were opened in Colombia, two in Bogota and three in Medellin. Among these, three arose within Catholic universities, the Santo Tomás (1965), La Salle (1966) and the San Buenaventura (1967); one in a…p. 42
[10]reasons that led to her early dismissal. J. ALDANA CEDEÑO 33 While the Bolivariana program was promoted by the archdiocesan curia of Medellín, the one of the Javeriana was born in the light of an agreement with Caritas Colombia. Both contained subjects that were considered indispensable at the time, such as general…p. 38
[11]and decision- making on central research issues, to the condemnation of vio - lence and the constant repression suffered by the social mobilization (Robledo & Beltrán, 2008). The impact of the student movement was felt in the closure of some sociology programs; the case of the Javeriana is, perhaps, the one that had…p. 46
09Nueva Historia de Colombia. Vol. IV: Educación y Ciencia, Luchas de la Mujer, Vida DiariaÁlvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Jorge Orlando Melo, Jesús Antonio Bejarano, Magdala Velásquez Toro, Renán Silva Olarte, Jaime Jaramillo Uribe, Aline Helg, Gabriel Poveda Ramos, Jorge Arias De Greiff, Bernardo Tovar Zambrano, Rubén Sierra Mejía, Enrique Low Murtra, Gonzalo Cataño, Jaime Arocha Rodríguez, Néstor José Miranda Canal, Patricia Londoño Vega, Santiago Londoño Vélez · p. 108, 1322 citas
[12]de enseñan- za, también aquí el sector privado se desarrolló mucho. Este movimiento remontaba a 1931 cuando los jesuítas volvieron a abrir la Pontificia Univer- sidad Javeriana en Bogotá, para con- trarrestar así la enseñanza universita- ria oficial, iniciando en esa época la enseñanza de la economía en Colom- bia.…p. 132
[24]Esteban Jaramillo. En los años 30, se inició la aparición de la moderna universidad privada, con la Javeriana, fundada en 1932, y la Bolivariana, en 1936. versitaria los deportes, los servicios médicos y las residencias estudiantiles que formaron desde un comienzo par- te del campus universitario. El ambiente…p. 108
1025 años de luchas sociales en Colombia 1975-2000Mauricio Archila Neira, Álvaro Delgado G., Martha Cecilia García V., Esmeralda Prada M. · 2002 · p. 172, 176, 1843 citas
[13]para I)IOponer medidas impopulares pero necesarias (Gerardo Molina, ·universidad eslalal y universidad privada·. en Varios aulotes. lUniversidad oficial o universidad J)livada? Bogola: '"'" Munoo. 1978. pags. 38·40). ~ Elabo•ado enlre 1966 y 1967 por la Misión de la Universidad de C3hlornia, linanciada po~la AIO e…p. 172
[20]adjudica- ción de tierras baldlas para que las explotaran. y la actualización pro- gresiva de las matriculas. Thmbién fue política de ese gobierno asignar a la primaria el 60% del total del presupuesto destinado a educación. Así, la situación critica de las universidades oficiales se agudizó: los recortes…p. 176
[30]de~ universidad con una malla metalica. res1ringir el lrinsilO de vehic!Aos y peiSOnaS e impedir delinilivamen1e ellransito de buSes de seNicio I)(JblrCO- " Oi31ogo c011 eslud~nles de universidades privadas de Bogola (ft Trempo. 20 de marzo de 1977. plos. 1 y 11 A). '' Marlilesla<iórl en~ Plarofela del Concejo…p. 184
11La MANE y el movimiento estudiantil en Colombia. Agendas, luchas y desafíosAndrés Felipe Mora Cortés (compilador), Mauricio Archila Neira, Laura Isabel Buitrago Rodríguez, José Abelardo Díaz Jaramillo, Paulina Andrea Farfán Trujillo, Paola Alejandra Galindo García, Martha Lucía Gutiérrez Bonilla, Andrea Lopera Lombana, Jairo Andrés Rivera Henker · 2020 · p. 441 cita
[14]inmediata de una comisión evaluadora de la ley orgá - nica de la Universidad Nacional y del Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (Icfes), así como [de] los contratos celebrados con entidades extranjeras; 4. retiro de Ocampo Londoño de la Universidad del Valle y ruptura con la Fundación para la…p. 44
12Colombia adentro. Relatos territoriales sobre el conflicto armado. Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoanoComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 771 cita
[15]de Memoria y Conflicto -CNMH. 165 Tableros CEV – Registro Único de Víctimas. Base de datos desplazamiento forzado Antioquia, sur de Córdoba y Bajo Atrato chocoano 1958 -1977. 78 fiflćflTh fl. fl, fifl fl fl fi flfiflfl Borrero, y que reivindicaba la autonomía universitaria, la libertad de cátedra e inves- tigación…p. 77
13Elementos para una genealogía del paramilitarismo en Colombia. Historia y contexto de la ruptura y continuidad del fenómeno (I)Alfonso Insuasty Rodríguez, José Fernando Valencia Grajales, Janeth Restrepo Marín · 2016 · p. 772 citas
[16]la intervención militar reprimiendo las protestas de los estu- diantiles, dejando sólo en Medellín 800 estudiantes detenidos y numerosos muer- tos, lo que provocará que el día 24 de octubre sean clausuradas las facultades de Derecho y Economía de la Universidad de Antioquia. Durante este mismo año los estudiantes…p. 77
[17]la intervención militar reprimiendo las protestas de los estu- diantiles, dejando sólo en Medellín 800 estudiantes detenidos y numerosos muer- tos, lo que provocará que el día 24 de octubre sean clausuradas las facultades de Derecho y Economía de la Universidad de Antioquia. Durante este mismo año los estudiantes…p. 77
14Of Beasts and Beauty: Gender, Race, and Identity in ColombiaMichael Edward Stanfield · 2013 · p. 1721 cita
[18]at least fifty countries on five continents were experiencing youthful rebellion; the conference focused on the causal factors feeding this activity. Although social factors differed from place to place, the student movement fed the new social movement that distrusted the previous generation and authority. Mass media,…p. 172
15Historia del sindicalismo en Colombia, 1850-2013Miguel Urrutia Montoya · 2016 · p. 1551 cita
[19]durante 36 horas, supuesta- m~nte d1alogando, lo cual fue una estrategia para conjurar el movi- miento. El Gobi~mo debió ceder respecto a los precios del transporte Y sólo se presentó cese de actividades en algunos sectores del Valle ó ' Sánchez Ángel (2009), p. 282. Alape (1980), p. 115. Pecaut {1973), p. 282. 273…p. 155
16El marxismo en ColombiaOrlando Fals Borda, Gerardo Molina, Carlos Uribe Celis, Ricardo Sánchez, Klaus Meschkat, Gonzalo Cataño, Fernando D'Janon, Gabriel Misas, Darío Fajardo, Eduardo Pizarro · 1984 · p. 1, 2152 citas
[21]lisis concreto para cada una de las situaciones, que no lo habla en el caso colombiano. El enfrentamiento en estos t é rminos totalmente era est é ril. Procedimiento utilizado no s ó lo en los problemas eminentemente pol í ticos, sino extensivo a los dem á s campos; se cre í a que con una cita del Capital o del 18 de…p. 215
[22]UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS. DEPARTAMENTO DE HISTORIA. EL MARXISMO en Colombia Orlando Fals Borda. Gerardo Molina. Dar í o Fajardo. Gabriel Misas. Ricardo S á nchez. Klaus Meschkat. Eduardo Pizarro. Carlos Uribe. Fernando D'Janon. Gonzalo Cata ñ o. EL MARXISMO EN COLOMBIA ORLANDO FALS…p. 1
17Makers of Democracy: A Transnational History of the Middle Classes in ColombiaA. Ricardo López · 2019 · p. 3021 cita
[23]112 Victor Bonilla et al., Causa popu lar, 18. 113 Fals Borda, Ciencia propia, 113. 114 m 19 ar, Papel.hacia afuera. ce.15.1975. 115 crpa, Nosotras las maestras.1976(2).Sep.4.1976. 4. For a study on feminist move - ments in Bogotá, see Gómez, Dinámicas. 116 crpa, Nosotras las maestras.1976(2).Sep.4.1976.4. 117 crpa,…p. 302
18Colombia amargaGermán Castro Caycedo · 2015 · p. 2571 cita
[25]sacar al hombre de la miseria moral y física —como un camino hacia Dios— y el de la vieja escuela, que básicamente se preocupa de lo espiritual”. Un signo del problema es el elevado número de seminarios que están siendo cerrados en todos los puntos cardinales del país, porque una parte de las comunidades y de las…p. 257
19Nueva Historia de Colombia, Vol. II: Historia Política 1946-1986Alvaro Tirado Mejía (Director Científico y Académico), Catalina Reyes Cárdenas, Arturo Alape, Gonzalo Sánchez, Gabriel Silva Luján, Medófilo Medina, Alvaro Valencia Tovar, Fernán González · p. 3871 cita
[26]modelo institucional de Iglesia imperante en Colombia y su ín- tima vinculación con el Estado: ade- más, debían añadirse los problemas tí- picos del Tercer Mundo (atraso eco- nómico y cultural, pobreza, injusticia, desigualdad social y económica, poca participación política de las masas po- pulares, etc.) para los…p. 387
20Catolicismo, cambio social y búsqueda de paz en Colombia. Historia y MemoriaWilliam Elvis Plata Quezada (Editor), Ana María Bidegain Greising, Angélica Villamizar Beltrán, Antonio José Echeverry Pérez, Eduardo Díaz Ardila, Eliécer Soto Ardila, Héctor Alfonso Torres Rojas, Hernando Pinilla Rey, Isabel Corpas De Posada, Javier Alejandro Acevedo Guerrero, Joselín Aranda Cano, Lizeth Torres Rodríguez, Miguel Arturo Fajardo Rojas, Natalia Alejandra Mora Navarro, Osmir Ramírez Trillos, Sofía Brizuela Molina, Sor María Sampayo Flórez · 2022 · p. 107, 1222 citas
[28]propuestas filosóficas, con creyentes y no creyentes. Pero, sobre todo, influyó en la juventud de estas décadas por su particular consideración de la historia. En su visión no existían dos historias, sino una sola: la historia humana; precisamente es en este terreno que se construye el Reino de Dios y por eso es el…p. 107
[29]Cristo en el centro de sus vidas, experimentándolo en una fe personal, en una esperanza escatológica y en una caridad cristiana. Esta realidad de fe no se podía vivir sino en el compromiso con los hombres en una determinada realidad temporal concreta, que para América Latina en esos momentos significaba un compromiso…p. 122
21Hasta la guerra tiene límites. Violaciones de los derechos humanos, infracciones al derecho internacional humanitario y responsabilidades colectivasComisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición · 2022 · p. 7281 cita
[31]que muestra que la acción criminal encubierta se masificó. Hubo acciones en las que se identificó como responsables a grupos como la Triple A (Alianza Americana Anticomunista), que actuaba desde los años setenta, y MAS, a partir de 1982. En total, hubo al menos 339 crímenes contra universitarios en este periodo, de…p. 728